Categoría: Creencias

  • La edad del universo y la del hombre

    Sabios de diversas épocas han mostrado que el universo tiene bastante más que 5773 años de existencia (al día de la fecha).
    Sin embargo, hay personas que se siguen aferrando a un literalismo (poco literal) del texto de la Torá y hacen de la juventud del mundo un “principio de fe” al que se niegan a renunciar.
    Diversas y elucubradas soluciones presentan para desestimar las evidencias que aportan las ciencias, así como la racionalidad; como si la antigüedad del mundo pudiera afectar en algo la grandeza del Eterno o lo majestuoso de su acto de continua creación.
    Veamos algunas de las referencias de los sabios.

    Ibn Ezra, en su comentario a Vaikrá/Levítico 25:2, al discutir sobre la Shemitá como ciclo sabático, cuando la Torá dice “reposo (Shabat) para el Eterno", el sabio explica: “Es un secreto acerca de la edad del universo que está aludido aquí”.
    Aunque en el mismo sitio, el Ramban, comenta que el secreto está relacionado a cómo guardar el precepto de Shemitá refuerza la confianza de la persona en el Eterno y en Su poder. Tal sería ese secreto y no algo relacionado con la cuenta del tiempo de la creación. Sin embargo, el mismo Ramban en su comentario a Shemot/Éxodo 21:2, (donde también se trata el mandamiento de Shemitá y el significado de los siete ciclos), dice: “Y el siete fue elegido para días, para años y para Shemitá pero todo ello trata de otro asunto, el cual es el secreto de la edad del universo”, del tiempo transcurrido entre lo que se relata desde “Bereshit” hasta el pasaje del “Vaijulu”.
    Entonces pues, hay algún asunto que permanece velado y que refiere a la edad del universo.
    Probablemente sepamos darnos cuenta de que el mundo es muchísimo más antiguo que 5773 si reconocemos cuánto tiempo pasó durante el trabajo de la creación.

    ¿Cuánto tiempo representan esos seis “días”? 
    Atendamos a este pasaje del Talmud(TB Sanhedrín 38b), en donde el  Rabbí Iojanán bar Jananiá dice que el sexto día de la Creción estuvo dividido en doce etapas, entre las cuales: "… séptima: se emparejó con Javá; octava: dos fueron a la cama y cuatro salieron; novena: le fue ordenado no ingerir del árbol; décima: pecó; undécima: fue juzgado: duodécima: fue echado". Ciertamente, no eran días “normales”, pues se nacía, apareaba, procreaba, se desplegaba vidas enteras en un solo “día”.
    Ciertamente, no eran de 24 horas en el relato de la creación.
    Así, aquella semana es un período mucho más extenso, que incluso puede tener la duración que hace encajar perfectamente los números que da la Torá y que brindas los estudios científicos modernos, como ya veremos.
    Sin dudas que no fueron 24 horas por jornada, como bien informa el mismo Ramban, en su comentario a Bereshit/Génesis 2:3, donde asimila cada día de la creación a ese tiempo milenario que menciona el salmista en la contabilidad divina: "Pues mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó" (Tehilim / Salmos 90:4). Sabemos que mil años, al igual que cuando se menciona, por ejemplo, “siete veces setenta”, o incluso solamente “siete”, no siempre es literal, sino una forma de expresar una gran cantidad.

    Atendamos al sabio rabino Aryeh Kaplan (comentario al “Sefer Yetzirah”, publicado por Weiser, 1997, page 186): “De acuerdo al maestro cabalista, Rabí Isaac de Acco, cuando son contados los años de ese ciclo, uno no debe usar el año físico ordinario, sin el año divino (Otzar Jaim 86b). El Midrash (Bereshit Rabbah 8:2, Zohar 2: 145b, Sanhedrin 97a) dice que cada día divino es de mil años, basado en el verso “pues mil años son delante de tus ojos como el día de ayer”. Dado que cada año contiene 365,25 días, un año divino sería de 365,250 años de extensión. De acuerdo a esto, cada ciclo de siete mil años divinos debería consistir en 2,556,750,000 años terrestres. Esta cifra de 2,5 mil millones de años es bastante cercana a la que los científicos estiman es la extensión de la vida en la tierra. Si asumimos que el ciclo de siete años comienza con el relato de la creación de la Torá, entonces el comienzo fue hace unos 15,340,500,000 años atrás. Esta es una cifra muy cercana a la que los científicos estiman que dio comienzo a la expansión del universo, hace 15 mil millones de años atrás”.

    El rabino erudito Samson Rafael Hirsch (Collected Writing, volume 7 (New York: Feldheim, 1992), page 57), nos enseña: “La Torá no describe cosas en términos de verdad objetiva, que es conocida solamente por Dios, sino en términos comprensibles por el hombre… La Torá emplea el lenguaje humano cuando habla de “que el sol se eleva o baja” y no de la rotación de la tierra, tal como Copérnico, Kepler, y otros científicos del estilo, en sus palabras y escritos hablan de la ascensión y descenso del sol sino por ello contradecir verdades que ellos derivan de sus propias conclusiones científicas. El lengua del hombre, que es el lenguaje de la Torá, describe los procesos y fenómenos de la naturaleza en términos de la impresión que causan en los sentidos humanos, sin por ello perjudicar en modo alguno los descubrimientos de investigaciones científicas.”
    Dicho en breve, la Torá no pretenda ni intenta ofrecer conocimiento objetivos, exactos, de referencia científica, sino expresar ideas espirituales, indicar modos de vida correctos, para lo cual emplea el lenguaje cotidiano y con nociones acordes a los conocimientos y creencias de aquellos que fueron sus receptos originales.
    De poco o nada le hubiera servido a los antepasados judíos bajo el monte Sinaí ser sumergidos en un océano de conceptos y datos científicos que para ellos eran irrelevantes e incomprensibles, más bien precisaban que el mensaje fuera claro y les hablará a su corazones directamente.
    Así pues, es correcto decir que el sol gira alrededor de la tierra, por supuesto que no desde el punto de vista de la ciencia tal como la conocemos, sino desde el punto de vista del observador. Es correcto decir que el mundo tiene 5773 años, si allí se encuentra el primer ser realmente humano, es decir, un ser vivo dotado de la dimensión espiritual, aunque el hecho cierto es que el universo tenga decenas de miles de millones de años. Es el Midrash, Vaikrá Rabbah 29:1 quien nos testimonia que Rosh HaShaná es el cumpleaños del hombre y no del universo, cuando describe las “doce horas” en las cuales el primer humano fue creado, desde que fue una idea en la “mente del Eterno” hasta que fue expulsado del Edén. Todo ello en aquel primer Rosh HaShaná, con el universo ya en existencia hacía mucho.

    ¿Te das cuenta que esto también explica la presencia de especies similares al ser humano, pero diferentes en un aspecto fundamental: el espíritu?
    Atiende a las palabras del enorme Maimónides: “Tú sabes que cualquiera que no tenga esta forma (espíritu) que describimos no es un hombre, sino un animal con la forma y apariencia de un hombre, pero dotado de la facultad, que no tienen los demás animales, de causar toda clase de daños y males; porque el intelecto y la razón que le estaban destinados para alcanzar una perfección que le ha sido inasequible, los emplea para omnímodas maquinaciones malignas, resultando, en consecuencia, algo semejante al hombre o su parodia.” (Moré Nebujim 1:7).
    Así pues, podemos reconocer que ambas cuentas son correctas.
    La tradicional que reconoce solamente 5773 desde la aparición del hombre como tal, y no desde el punto cero de la creación; y los miles de millones de años que refieren a la edad real de nuestro universo.
    No se contradicen, no se contraponen, no se choca la Torá con la ciencia, sino que se complementan.

    Pero, no nos quedemos solo con esto. El Talmud (Shabbat 88b) nos informa que “la Torá estuvo resguardada por 974 generaciones antes de que el mundo fuera creado”. Es decir, existió un tiempo muy extenso antes de este mundo que nosotros habitamos. Es un hecho físico que el tiempo solamente existe cuando existe espacio, ambos son inseparables. Por tanto, antes de que este universo existiera, ya existió al menos otro anterior. Lo que indudablemente dará a la creación del Eterno un lapso inmensamente mayor a casi 6000 años. Una idea similar queda expresada en otra porción del Talmud, Jaguigá 13ab, pero allí se da a entender que existieron seres vivos, incluso quizás poseedores de neshamá, tales como solamente los humanos tienen en el mundo.

    Presta atención al Midrash nuevamente (Bereshit Rabbah 3:7): “Órdenes de tiempo existieron antes de la creación. Rabbí Abahu decía: “Dios creó mundos y los destruyó, hasta que Él creó este mundo y dijo que era “muy bueno””. Al respecto el Oraj Jaim (Rab Israel Lipschutz) dijo al respecto de hallazgos paleontológicos (restos de bestias prehistóricas gigantes): “…de todas estas evidencias es claro (y cita cabalistas, el Talmud, rabeinu Bejaie, Ramban, Ibn Ezra) que el mundo fue destruido y renovado una y otra vez, al menos cuatro veces…”.

    Sí, sin dudas podemos coincidir con aquellos exégetas mencionados al comienzo del texto, hay cuestiones secretas, que no han llegado con claridad a nuestro conocimiento, pero que gracias a rastros en la Tradición, así como gracias a los descubrimientos de la ciencia, ahora es posible ir develando. No son secretos que en la práctica cambien un ápice nuestra vida.

  • Koraj 5773

    El tema central de la parashá es la famosa rebelión de Koraj y sus cómplices en contra de las autoridades constituidas en Israel.
    Atacaban directamente en el plano ritual la autoridad de Aarón haCohén e indirectamente iban tras el poder político/espiritual de Moshé Rabeinu.
    Los revoltosos decían disputar en nombre de la santidad del pueblo, a favor del beneficio de los anónimos israelitas, con la finalidad de servir mejor al Eterno. Tal era su discurso y así se presentaban, como defensores del desposeído, como hombres anhelantes de Dios.
    Obviamente que no querían dejar a la vista que su real afán era recibir honores, ejercer el mando sobre los demás, obtener aquello que no tenían y soñaban con que les daría satisfacción a sus anhelos. Eran movidos por orgullo y codicia, no por altruismo y nobleza.
    Dinero, tenían en abundancia, posición social también, podrían haberse dado por satisfechos, pero ¡no! Algo muy oscuro en el interior de sus corazones les torturaba. Ellos tenían que sobresalir en todo, absolutamente en todo. Estar por encima de cualquier otro, sin importar cuánto se perdiera en conseguirlo. Para ellos, el fin justifica los medios.
    A causa de esta ceguera, de sus trampas y manipulaciones, de su deseo desmedido y enfermo, en vez de subir a puestos más elevados y llevar una vida plácida y benéfica, terminaron perdiendo todo, hundidos en abismos terribles de los cuales no pudieron salir.

    Quisiera compartir contigo la siguiente versión de una fábula (de Esopo), espero que la vincules con nuestro comentario a la parashá:

    Había una vez una zorra que, llevada por su sed, cayó en un profundo pozo del cual no podía salir.
    Apareció en la boca del pozo un joven chivo deseoso de agua de calidad jamás probada. Cuando vio a la zorra en el fondo del pozo, quiso conocer cuál era la calidad de aquella agua. La zorra le dijo, que era la mejor que había probado, además le invitó a bajar para compartirla juntos.
    Seducido por la invitación, fue a unirse con ella y tras beber unos buches del agua que tanto deseaba, se dio cuenta que era imposible salir de allí.
    No te preocupes -dijo la zorra- conozco una manera de salir de este pozo. Para conseguirlo, debes dejarme que yo trepe por tu cuerpo y cuando esté arriba, yo te ayudaré a salir de aquí.
    El chivo nuevamente creyó las palabras de la zorra y así hicieron. Desgraciadamente para él, cuando la zorra se vio libre de su infelicidad, se alejó del lugar haciéndose la sorda a los gritos de auxilio del doblemente engañado.

    1- ¿Quién sería la zorra en el relato de Koraj? ¿Cómo opera?

    2- ¿Quién el chivo? ¿Por qué es engañado con tanta facilidad?

    3- ¿Cuál el pozo en el caso de Koraj? ¿Por qué caen allí los que caen?

    4- ¿Qué representa en Koraj el agua de la fábula de Esopo?

    5- ¿Cuál sería la enseñanza para nuestra vida cotidiana?

    Para finalizar, los Sabios (Kohelet Rabba 1) enseñan: “Nadie deja este mundo con siquiera la mitad de sus deseos cumplidos”:

    6- ¿Puedes encontrar el vínculo con lo que sabes de Koraj y su pandilla?

    7- ¿Podrías hacer un auto análisis y ver si hasta el momento se aplica a tu vida?

    8- ¿Qué te parece podrías hacer para superar esa condición de vivir deseando indefinidamente y estar en decepción constante?

    Aquí debajo me encantará encontrar tus respuestas, a modo de comentario que amplia el contenido de este mensaje.

    Que pases un Shabbat Shalom UMevoraj, con todo lo bueno.
    Moré Yehuda Ribco

  • Con todo

    Hemos enseñado en muchas ocasiones que el ser humano es una construcción compleja, compuesto de múltiples dimensiones: física, emocional, social, mental y espiritual.
    Que todas y cada una de ellas estén nutridas y armonizadas, en sí mismas y en relación a las otras, es un factor necesario para la salud, el bienestar, el goce, el desarrollo de las potencialidades, el usufructuar la bendición que constantemente recibimos de Arriba.

    Es bueno cuando cada dimensión está accionando en su respectiva función, nutrida con su correspondiente alimento, sin perturbar la función, nutrición o equilibrio de las otras o del sistema en su conjunto.

    Desde cada una de ellas es posible encontrar el modo de conectarse realmente con el Eterno.

    La dimensión espiritual es la que permanece en conexión constante, por su misma naturaleza, sin necesidad de acción de nuestra parte, sin que pongamos ninguna voluntad o deseo, nuestro Yo Esencial esta enlazado al Eterno y a la creación sin pausas. El problema es que no tenemos conciencia ni percepción directa de ello, pero no es tema de este encuentro.

    La dimensión física/material es con la cual actuamos para llevar a cabo aquello que pensamos, sentimos o estamos mandatados socialmente o por el Eterno a hacer. Así en la antigüedad se hacían sacrificios de animales o vegetales y líquidos con el deseo de conectar con el Eterno, peregrinaciones al Templo en Ierushalaim, entre otras acciones concretas. Entonces como ahora, a través del cuerpo es que hacemos el resto de los preceptos que nos corresponden realizar, o nos abstenemos de actuar de acuerdo a los preceptos que nos prohíben determinadas acciones. Acciones corporales, palabras, lo que ponga en funcionamiento (o retenga) el cuerpo o bienes materiales. Para los judíos, por ejemplo: ponerse tefilín, revestirse con el Talit, colgar la mezuzá, estudiar Torá, no realizar tarea creativa en Shabat, redimir al primogénito, dar dinero al necesitado, no vengarse, devolver lo extraviado, enunciar la unidad y unicidad del Eterno, hacer justicia, tratar bien al converso, honrar a los padres, enterrar difuntos, desposar mediante documento, divorciarse mediante documento, no robar, no engañar, no mentir, enseñar Torá a los hijos, no difamar, entre otros varios. Siempre, en todos ellos es necesaria alguna acción concreta, o abstenerse de realizar alguna. No se quedan en el plano de la meditación, del deseo, de la buena voluntad, de la idea, sino que necesariamente implican alguna acción, para hacerse o para no hacerse.

    De los 613 mandamientos que corresponden al pueblo judío, son muy contados los que refieren exclusivamente a la dimensión mental:

    • Saber que existe el Eterno

    • No creer en dioses ajenos

    • No desear la esposa del prójimo o alguna de sus pertenencias

    Curiosamente, o no tanto cuando se está en conocimiento del texto y contexto de la Torá, no hay ningún mandamiento de “creer" en Dios, o de “tener fe”. Como así tampoco encuentro ningún mandamiento que sea estrictamente de la dimensión emocional. Ni siquiera son del plano estrictamente emocional: “No guardar rencor” o “Amar al prójimo” o “Amar a Dios” o “No se endurezca el corazón ante el pobre “ o “Estar alegre en los regalim”, puesto que requieren acciones o abstenerse de tales.
    Como siempre te digo, no confíes en mi palabra (ni en la de nadie), tómate tu tiempo para estudiar los 613 mandamientos de los judíos (recuerda, esos son de los judíos y no de los gentiles) y quizás puedas descubrir alguno que se me haya pasado en la enumeración. Pero, si te parece haber encontrado alguno, no te dejes llevar por tus impresiones, sino que revisa lo que los Sabios han enseñado al respecto, porque con falta de conocimiento puedes creer que estás ante mandatos de fe o de sentimiento, y cuando estudias como corresponde te das cuenta de que son acciones concretas las que se establecen (o prohíben). Vamos, por favor, hazlo, ayúdame a encontrar si en algo me he equivocado al enseñarte o si por algún oscuro e incomprensible motivo estoy falseando adrede las instrucciones del Eterno para Israel. Vamos, estudia, indaga, analiza y luego me cuentas.

    Tenemos pues que de los 613 mandamientos para el pueblo judío, no encontramos ninguno que refiera estrictamente al plano emocional, como tampoco entre los Siete Mandamientos para las Naciones. En este último caso, es evidente cuando tienes claro el código:

    1. No servir dioses que no son el Eterno.
    2. No blasfemar, que es maldecir a Dios.
    3. No asesinar al inocente.
    4. No mantener relaciones sexuales prohibidas.
    5. No robar.
    6. No comer parte de animal con vida.
    7. Establecer cortes de justicia.

    Es absolutamente claro que el código noájico establece límites para determinadas acciones negativas, así como demanda que cada noájida sea partícipe en la construcción de una sociedad en la cual, al menos, se viva en justicia y orden.

    No adivinamos, no suponemos, no creemos que Dios ha pautado acciones o las ha restringido, y que es en ese plano en el cual se pueden concretar las aspiraciones espirituales de cada persona. Es en el plano físico/material en el cual el resto de los planos encuentran su realización, su realidad.

    Así pues, por más que pudiera parecernos que en los códigos espirituales debiera estar legislado que la persona sienta, se emocione, derrame lágrimas de pasión por el Eterno, se estremezca con fervor, transpire a causa de su amor sentimental hacia Dios y el prójimo, el hecho es que no lo está.
    El Eterno no te manda que sientas, sino que hagas (o dejes de hacer).

    Sin embargo, y como mencionamos al principio, somos seres multidimensionales y el plano emocional no puede ni debe quedar exiliado de nuestro sistema, sino que allí está y debiera ejercer su función y estar balanceado.
    Porque, no es lo mismo elevar una plegaria al Eterno de forma mecánica, sin un compromiso emocional verdadero; que hacerlo desde las profundidades del ser, con toda la emoción enfocada a establecer esa comunicación sagrada y única con el Padre. En ambas situaciones se ha cumplido con el reglamento, pero solo en la segunda el rezo tiene sentido, trascendencia.
    (Recordemos que rezar es uno de los 613 mandamientos para los judíos, al tiempo que es una acción correcta y noble por parte de los noájidas aunque no estén obligados por Ley).
    No es lo mismo honrar a los padres porque así debe ser hecho, de acuerdo a la letra de la Ley; que hacerlo con cariño, ternura, verdadero sentido del afecto filial. En ambos se cumple con la ley, pero por supuesto que el segundo contiene un mayor grado de relevancia y plenitud.
    Y podemos seguir ejemplificando, pero creo que se entiende la idea: como seres multidimensionales, hemos de actuar plenamente.
    En palabras del Eterno en Su Torá (judía):

    "con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas."
    (Devarim / Deuteronomio 6:5)

    No con una dimensión, o dos o tres, sino con todo, pero cada cosa en su adecuado grado y función.
    Podemos ejemplificarlo con un arco.
    La emoción es un motor, no un timón.
    La mente es un navegante en el océano de la vida, no un remero.
    Lo social es la tripulación y los pasajeros, no el capitán.
    El cuerpo es la nave, no el puerto.
    Y el espíritu es el comandante, no un pordiosero que va de polizón.

    Así pues, si una persona tiene un poderoso sentimiento, un deseo, una idea no demasiado razonada, de algo que fuera positivo, ¡qué bueno que así sea!
    Pero, que no se quede en eso, sino que lo concrete.
    De poco, o nada, sirve la buena intención, la bondad sentida, la idea genial encerrada en la mente, cuando no se hace lo posible para llevarla a la práctica.
    Atiende:

    "Di a los Hijos de Israel que tomen para Mí una ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis Mi ofrenda."
    (Shemot / Éxodo 25:2)

    Es maravilloso que la persona tenga buenos sentimientos, una gran bondad en el corazón, pensamientos nobles, pero ¡que los realice! Que no se quede en las ganas, porque con ello no construye shalom ni mejora su existencia o la de otros.

    Como se canta al recibir al Shabat:

    “El fin es la acción, pero el pensamiento está antes”

    Porque somos multidimensionales y todo lo nuestro tiene que estar al servicio de la tarea a cumplir, según la Torá afirma:

    "Ahora pues, Israel, ¿qué pide el Eterno tu Elokim de ti?
    Sólo que reverencies al Eterno tu Elokim,
    que andes en todos Sus caminos,
    que ames y sirvas al Eterno tu Elokim con todo tu corazón y con toda tu alma,
    y que guardes los mandamientos del Eterno y Sus estatutos que yo te prescribo hoy, para tu bien."
    (Devarim / Deuteronomio 10:12-13)

    Tener al Eterno presente, actuar como Él hace, que es con bondad y justicia, de esa manera servimos y amamos a Dios. Porque guardamos fielmente los mandamientos, no los desechamos por religiosidad o doctrinas esotéricas, no nos llenamos de ideas ajenas que confunden la claridad de la senda, sino que tenemos conocimiento de los mandamientos que nos corresponden y los cumplimos. No por fe, sino por conducta. No con fe, sino con la confianza que surge de una conducta que es habitual.
    De esa forma, con todo nuestro ser, con todo lo que somos. No atomizados ni divididos, sino en unidad y armonía, construyendo shalom internamente para hacerla con el prójimo.

    El problema es que muchas personas piensan que con sentimentalismo ya es suficiente.
    Porque predican que sienten a Dios,
    se sienten en relación,
    sienten que están haciendo lo suficiente con un llanto o un rezo o alguna palabra que aprendieron y repiten de memoria y sin sentido,
    sienten que la fe mueve montañas,
    sienten, sienten, sienten…
    Tienen fe, mucha fe, vacía fe, no admiten la crítica ni el análisis, ¿porque temen descubrir que están parados en un pantano y hundiéndose?
    Afirman que a Dios le agrada la fe, que lo que Él quiere es más fe y menos acciones. Las acciones son secundarias, porque lo principal es el corazón contrito, el lamento, el llanto, el sentimentalismo, la lealtad fanática a algún líder, secta o libro religioso.
    Está en la fe y en el sentimiento desprovisto de razón su fundamento religioso.
    Pero, ¿es esto lo que Dios quiere realmente?

    Veamos muy brevemente en las Sagradas Escrituras.

    Cuando el profeta Ioná/Jonás debía salvar de la condenación a los gentiles de la vil ciudad de Nínive, en el reino Arameo/Asirio, ¿cuál fue su requerimiento? ¿Qué quería Dios de aquellos gentiles para que no fueran condenados?
    Veamos:

    "’¡De aquí a cuarenta días Nínive será destruida!’"
    (Ioná / Jonás 3:4)

    Fue el rey gentil, adoctrinado en idolatría y sin conocimiento del Eterno y Sus cosas, quien decretó lo siguiente para él y su pueblo:

    "’¡Que hombres y animales, ganado vacuno y ovejas, no coman cosa alguna! ¡No se les dé alimento, ni beban agua!
    Cúbranse de cilicio tanto hombres como animales. Invoquen a Elohim con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.
    ¿Quién sabe si Elohim desiste y cambia de parecer, y se aparta del furor de su ira, y así no pereceremos?’”
    (Ioná / Jonás 3:7-9)

    Ayuno, actitud de duelo, rezo (¿a Dios o a los dioses?) y que cada uno se arrepintiera de lo malo y violento que haya cometido.
    ¿Y cuál fue la respuesta del Eterno?

    "Elokim vio lo que hicieron,
    que se volvieron de su mal camino,
    y desistió del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo."
    (Ioná / Jonás 3:10)

    Él retuvo la destrucción que se avecinaba sobre ese reino, a causa de…
    Relee por favor.
    Veamos si dice que:
    ¿se convirtieron en judíos,
    estudiaron Torá,
    compraron objetos religiosos judíos,
    aprendieron hebreo,
    tuvieron fe,
    repetían dichos del rebe tal o cual,
    se vestían como lo que la gente cree que representa al judaísmo,
    tenían cosas judías o israelíes en su muro del Facebook,
    se congregaban para cantar salmos,
    tenían fe en Jesús,
    memorizaron la Biblia,
    ponían versos de los Salmos en Twitter,
    eliminaron las creencias en dioses ajenos,
    festejaban fiestas judías,
    sacrificaron animales en honor al Eterno,
    daban dinero a rabinos,
    fundaron congregaciones mesiánicas, jasideas, seudo noájicas,
    patrocinaban fundaciones culturales seudo hebreas,
    fueron sentimentales?

    ¡NO!
    Nada de ello.
    Pero nada de ello. Ni por casualidad.
    Y es DIOS el que está hablando, no un humilde maestro, no un grupo de rabinos, no un fraudulento por internet, ni es algo que adivinamos.
    Es lo que Dios mismo dice.
    Cuando vio lo que ellos habían hecho, que se volvieron del mal camino, que se arrepintieron, que dejaron la senda del mal y la violencia.

    ESO fue su salvación.
    Repito, no es lo que me parece, no es lo que invento, no es lo que adivino, es lo que está dicho por el profeta como boca de Dios.
    En este caso fue la TESHUVÁ, el sincero y completo arrepentimiento.

    ¿Te parece que si Dios hubiera querido fe, sentimientos, plegarias, sacrificios, adoración, bailes, conversión al judaísmo, adulación de líderes religiosos, o cualquier otra cosa, Él mismo no lo hubiera dicho con claridad?
    Pero Él dice que quiere otra cosa.

    Mira ahora este ejemplo, quizás pareciera contradecir lo que te estoy explicando ahora:

    "En aquellos días Jizkiá [Ezequías] cayó enfermo de muerte. Entonces el profeta Isaías hijo de Amoz fue a él y le dijo: -Así ha dicho el Eterno: ‘Pon en orden tu casa, porque vas a morir y no vivirás.’
    Entonces él volvió su cara hacia la pared y oró al Eterno diciendo: ‘Oh Eterno, acuérdate, por favor, de que he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y que he hecho lo bueno ante tus ojos.’
    Jizkiá [Ezequías] lloró con gran llanto.
    Y sucedió que antes que Isaías saliese del patio central, le vino la palabra del Eterno, diciendo: ‘Vuelve y di a Jizkiá [Ezequías], el soberano de mi pueblo: ‘Así ha dicho el Eterno, Elokim de tu padre David: He oído tu oración y he visto tus lágrimas. He aquí, te voy a sanar; al tercer día subirás a la casa del Eterno.’"
    (2 Melajim / II Reyes 20:1-5)

    Pareciera como que el llanto y el rezo, por sí mismos, como manifestación sentimental, fueran suficiente.
    Ahora no te explicaré con detalle todo el asunto, puesto que ya lo he hecho y te invito a que leas, estudies, analices, preguntes, critiques, comentes el texto que se abre haciendo clic aquí y lo intitulé “El rezo cabalístico”.
    Te daré solo un breve resumen.
    Este rey era un excelente cumplidor de los preceptos del Eterno, se esforzaba por ser leal a Él a través de seguir atentamente Sus preceptos.
    Pero el profeta le susurró que todas sus buenas obras no eran tan “perfectas”, porque en el fondo tenía intención de obtener beneficios a cambio de ellas y además, les faltaba sentimiento. Como dijimos más arriba, el legalismo en sí mismo es suficiente, pero no completo. Todas las cosas hechas por el rey carecían de “todo corazón, con toda tu alma y todas tus fuerzas”, porque les faltaban ese cariño, el ingrediente que proviene del plano emocional y no busca la manipulación.
    En su caso sí era necesario que derramara alguna lágrima y elevara un amargo ruego al Cielo, porque precisamente era esto lo que le había estado faltando. Buenas obras, tenía; bondad y justicia, tenía; fidelidad al Eterno, tenía; pero le faltaba esa entrega emocional ante Dios. Aún no lo servía con todo lo que él era y tenía, y este rey debía alcanzar esa integridad ya que su altura espiritual lo habilitaba a ello. Según cuenta la Tradición, el rey Jizquiá estaba llamado a ser EL mashiaj tan esperado, pues tenía casi todas las condiciones personales y las colectivas para serlo. Así pues, para él era necesario ser un hombre íntegro en todo, que todas sus dimensiones estuvieran equilibradas y accionando para alcanzar la meta de servir a Dios.

    Así pues, en concreto, por supuesto que el plano emocional debe estar involucrado, pero no es el principal, no es el requerido, no es el que explicitan los mandamientos como fundamento.
    A pesar de esto, debe estar presente.
    Cuando des dinero al pobre, hazlo con palabras de aliento y una sonrisa fraternal.
    Cuando te sientas ofendido, no procedas desde el EGO, sino usando la Comunicación Auténtica.
    Cuando desees charlar con tu Padre, hazlo, pero con todo tu ser, no solo con los labios, o con lo litúrgico, o copiando costumbres de otros, o para mendigar provocativamente.
    Así en todo, con todo tu ser.

    De esta manera se siente una cercanía REAL con el Eterno y con el prójimo, y no la pantomima superficial que emana del EGO.
    No es sentimiento vacío de contenido, sino sincero, pleno, trascendente, multidimensional.

    Para aquel que todavía no ha podido integrar sus dimensiones y fue enseñado a sentir, a tener fe, a adorar como pagano, a bailotear en busca de afecto celestial, ¿qué podemos decir? Que siga des-aprendiendo para poder ir aprendiendo cada vez más y mejor. Que vaya integrando todas sus dimensiones, a su paso, a su ritmo, con respeto, con paciencia, pero con firmeza y constancia.
    Que no se quede en los espejismos del sentimiento, sino que aboque todo su ser a la sagrada tarea que esté haciendo en ese momento, porque toda tarea es sagrada si se hace involucrando efectivamente la dimensión espiritual.

    Para finalizar, quiero citar a un gran maestro contemporáneo, el Rav Kook, en su “Orot HaKodesh”:

    El fundamento de la alegría es: amar la verdad con el pensamiento, amar la rectitud con la conducta cotidiana, amar la belleza con el sentimiento, amar el bien con la acción. Y con todos los valores, con todos, cada hombre construye para sí verdad, rectitud, belleza y bien, para sí mismo y según sus cualidades”.

  • Soberano del mundo, si necesitas de mí…

    Hace un rato, una buena persona en Facebook puso la siguiente frase: “Soberano del Mundo: Si necesitas una lágrima más, que esta sea la lágrima. Si te hace falta un rezo más, que este sea el rezo.”
    Es una linda frase, que si no me equivoco es de la pluma del rabino Shlomo Karlebaj, pintoresco maestro y músico que ganó renombre allá por las psicodélicas eras del auge hippie. Su influencia musical e ideológica sigue impregnando a buenos sectores de la familia judía. De hecho, muchas melodías que se toman como antiguas y tradicionales son de su autoría, han calado hondo y son entonadas con fervor. Grande fue su prédica en torno al amor al prójimo judío, al emotivo afecto hacia el diferente.

    Bien, ante esa bella frase yo comenté en el muro de esta buena persona en la Red Social: “Lindo, pero… ¿para qué quiere Dios una lágrima o un rezo? ¿Para qué las puede precisar? ¿No es mejor construir shalom con acciones concretar y positivas que beneficien al mundo, tal y como ÉL mandó en SU Torá y es un eco permanente en los profetas?”.

    Si te tomas el tiempo y te dedicas a recorrer el Tanaj de una punta a la otra, difícilmente encuentres que a Dios agrada, o Él necesita, o te pide, que derrames alguna lágrima por/para Él, o que le dediques rezos como si de un dios pagano se tratara.
    Por el contrario, estarás viendo que de forma incesante el pedido se repite: actuar con bondad y justicia, siendo leales a Él.

    Es una temática que ya hemos trabajado en numerosas oportunidades, abundamos en citas y ejemplos, te pido que busques aquí mismo y encontrarás mucho y gratuito para leer y crecer.
    Por supuesto que la Torá Oral sigue ese mismo patrón, sin desviarlo.

    Entonces, simplemente preguntemos: ¿qué agrada realmente más al Padre: que sus hijos lagrimeen y recen, o que sus hijos se comporten de forma noble, construyendo shalom, beneficiando generosamente uno al otro? ¿Cómo se alegra el buen Padre, con zalamería y quejidos lastimosos, o al ver a sus hijos felices y saludables, que crecen a través de actos de solidaridad, en un mundo que potencia la comunión de lo espiritual con lo terrenal?
    Solo preguntemos y veamos cual serían las mejores respuestas.

    Para finalizar, quiero citar a una persona que no hablaba de su corazón e ideas, sino como boca de Dios:

    "(4) Entonces vino a mí la palabra del Eterno de los Ejércitos, diciendo:
    (5) ‘Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, diciendo: ‘Cuando ayunabais y hacíais duelo en los meses quinto y séptimo durante estos setenta años, ¿acaso ayunabais para Mí?
    (6) Y cuando coméis y bebéis, ¿acaso no coméis y bebéis para vosotros mismos?
    (7) ¿No son éstas las palabras que ha dado a conocer el Eterno por medio de los antiguos profetas, cuando Ierushalaim [Jerusalén] estaba habitada y en paz, y estaban habitadas las ciudades en sus alrededores, y en el Néguev y en la Sefela?’
    (8) Vino la palabra del Eterno a Zacarías, diciendo:
    (9) ‘Así ha dicho el Eterno de los Ejércitos: ‘Juzgad conforme a la verdad; practicad la bondad y la misericordia, cada uno con su hermano.
    (10) No extorsionéis a la viuda, al huérfano, al extranjero y al pobre; ni ninguno piense en su corazón el mal contra su hermano.’
    (11) Pero no quisieron escuchar. Más bien, se encogieron de hombros rebeldemente y taparon sus oídos para no oír.
    (12) Y endurecieron su corazón como un diamante para no oír la Torá ni las palabras que el Eterno de los Ejércitos enviaba por su espíritu, por medio de los antiguos profetas. Por tanto, se desencadenó la gran ira del Eterno de los Ejércitos.
    (13) Aconteció que como llamé y ellos no escucharon, así ellos llamaron y Yo no escuché, dice el Eterno de los Ejércitos.
    (14) Más bien, los esparcí con vendaval por todas las naciones que no conocían, y tras ellos la tierra fue desolada hasta no quedar quien fuese ni viniese. Así convirtieron la tierra de las delicias en desolación.’"
    (Zejariá / Zacarías 7:4-14)

    ¿Te ayuda el profeta a entender que “satisface” realmente a Dios?

     

     


    imagen: http://www.raquelbarnatan.com/p/es/obra/lagrimas/cara-picassiana-con-lagrimas-ii.php

  • ¿Dios te exige pertenecer a una religión?

    Una señora esclavizada por la idolatría, en este caso de los Testigos de “jehová”, manipulaba a una apreciada señora noájida, conocida mía, diciéndole (entre una sarta impresionante de tergiversaciones, falsas profecías y citas del perverso libro idolátrico): “en cuanto a tus apreciaciones de que dios no tiene religion me da pena decirte que te equivocas josue 24: 14 dice que jehova exigia y ponia condiciones a su pueblo ¿es necesario pertenecer a una religión?”.

    Veamos qué dice ese párrafo y comprobemos cómo la señora religiosa manipula, engaña, de paso blasfema e incita a la aberrante idolatría.

    "Ahora pues, reverenciad al Eterno.
    Servidle con integridad y con fidelidad.
    Quitad de en medio los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid al Eterno."
    (Ieoshúa / Josué 24:14)

    Este párrafo no es un islote en medio de un océano lleno de elementos ajenos, sino que está dentro de un contexto general: el de la Tradición judía.
    Es una frase dicha por un judío, para el pueblo judío y referente a cuestiones netamente judías.
    No es una prédica aislada, sino que es un eco de otras que ya conocemos, anteriores y posteriores.

    Veamos por ejemplo lo que enseñó quien fuera el maestro directo de Josué durante cuarenta años, su rabino, su líder, aquel que le delegó el poder y la autoridad, el inigualable entre los profetas, Moshé, quien nos trajo la Palabra del Eterno:

    "(13) Al Eterno tu Elokim temerás y a él servirás, y por su nombre jurarás.
    (14) No iréis tras dioses ajenos, tras los dioses de los pueblos que están a vuestro alrededor;
    (15) porque el Eterno tu Elokim es un Elokim celoso que está en medio de ti. No sea que se encienda el furor del Eterno tu Elokim contra ti, y te destruya de la faz de la tierra.
    (16) ‘No pondréis a prueba al Eterno vuestro Elokim, como lo hicisteis en Masá [‘Tentación’].
    (17) Guardad cuidadosamente los mandamientos del Eterno vuestro Elokim y sus testimonios y leyes que te ha mandado.
    (18) Harás lo recto y bueno ante los ojos del Eterno, a fin de que te vaya bien, y entres y tomes posesión de la buena tierra que el Eterno juró a tus padres;
    (19) para que él eche a todos tus enemigos de delante de ti, como el Eterno ha prometido."
    (Devarim / Deuteronomio 6:13-19)

    Otro eco, esta vez posterior, de otro profeta de una estatura espiritual impresionante, aquel que fuera comparado casi al nivel profético de Moshé, el gran Samuel predicó:

    "(3) Entonces Shemuel [Samuel] habló a toda la casa de Israel, diciendo: -Si de todo vuestro corazón os volvéis al Eterno, quitad de vuestro interior a los dioses extraños y las Astartes, y preparad vuestro corazón para el Eterno. Servidle sólo a él, y él os librará de mano de los filisteos.
    (4) Entonces los Hijos de Israel quitaron los Baales y las Astartes, y sirvieron sólo al Eterno."
    (1 Shemuel / I Samuel 7:3-4)

    Pero esta tradición de eliminar a los falsos dioses, a sus estatuas, a todo lo que los representara, para tener una relación DIRECTA con el Eterno tiene una larguísima presencia en la Familia Judía, incluso de siglos anteriores a la Entrega de la Torá:

    "(2) Entonces Iaacov [Jacob] dijo a su familia y a todos los que le acompañaban: -Quitad los dioses extraños que hay en vosotros, purificaos y cambiad vuestros vestidos.
    (3) Levantémonos y subamos a Betel; allí haré un altar a Elokim, que me respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he andado.
    (4) Así entregaron a Iaacov [Jacob] todos los dioses extraños que tenían en su poder, y los aretes de sus orejas, y Iaacov [Jacob] los escondió al pie de la encina que había junto a Siquem."
    (Bereshit / Génesis 35:2-4)

    Podríamos seguir buscando esta voz que resuena una y otra vez: fidelidad al Eterno, quitar los falsos dioses, para vivir en una relación directa e íntegra con Él, de acuerdo a como Él quiere que vivamos.
    Para no cansar con la repetición, un eco más cercano en el tiempo:

    "(23) ¿Acaso quiero Yo la muerte del impío?, dice el Señor Elokim. ¿No vivirá él, si se aparta de sus caminos?
    (24) Pero si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, conforme a todas las abominaciones que hace el impío, ¿vivirá él? Ninguna de las acciones justas que hizo vendrán a la memoria; por la infidelidad que cometió y por el pecado que cometió, por ellos morirá.
    (25) ‘Sin embargo, decís: ‘No es correcto el camino del Señor.’ Oíd, oh casa de Israel: ¿No es correcto mi camino? ¿No son, más bien, vuestros caminos los incorrectos?
    (26) Si el justo se aparta de su justicia y hace injusticia, por ello morirá; por la injusticia que hizo morirá.
    (27) Y si el impío se aparta de la maldad que hizo, y practica la justicia y la bondad, hará vivir su alma.
    (28) Por cuanto mira y se aparta de todas las transgresiones que cometió, ciertamente vivirá; no morirá.
    (29) ‘Sin embargo, la casa de Israel dice: ‘No es correcto el camino del Señor.’ ¿Acaso mis caminos son incorrectos, oh casa de Israel? ¿No son, más bien, vuestros caminos los incorrectos?
    (30) Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Elokim. Arrepentíos y volved de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea causa de tropiezo.
    (31) Echad de vosotros todas vuestras transgresiones que habéis cometido, y adquirid un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habréis de morir, oh casa de Israel?
    (32) Ciertamente, yo no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Elokim. ¡Arrepentíos y vivid!"
    (Iejezkel / Ezequiel 18:23-32)

    ¿En todos estos pasajes, que como vimos son ecos que retumban una y otra vez, pide Dios religión?
    ¿Pide fe?
    ¿Habla algo de Jesús, sangre derramada, un hijo sacrificado para salvación de los pecadores, congregarse en iglesias, aprenderse párrafos de memoria de viejos libros idolátricos, algún ritual?
    ¡Ciertamente no!

    Por el contario, el eco resuena junto a este otro mensaje, desde el principio de los eones sagrado y reiterado por los verdaderos hombres y mujeres de Dios:

    "(17) Entonces el Eterno dijo: -¿He de encubrir a Avraham [Abraham] lo que voy a hacer,
    (18) habiendo de ser Avraham [Abraham] una nación grande y poderosa, y que en él han de ser benditas todas las naciones de la tierra?
    (19) Porque yo le he escogido y sé que mandará a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Eterno, practicando la justicia y la bondad, para que el Eterno haga venir sobre Avraham [Abraham] lo que ha hablado acerca de él."
    (Bereshit / Génesis 18:17-19)

    La fidelidad al Eterno está en caminar por las sendas que Él ha marcado: noajismo para los gentiles, judaísmo para los judíos.
    Sendas que se basan en tres pilares: acciones concretas de bondad y justicia, con lealtad hacia Él.

    Nada de fe, nada de Jesús, nada de bautismos, nada de iglesias, nada de palabras en hebreo, nada de congregaciones, nada de diezmos, nada de plegarias a dioses paganos, nada de adoración, nada de lo que se considera “religión”.
    Lo que Dios pide es claro, es simple, es real, es cierto: ser buenos, ser justos, ser leales a Él.
    Este tema lo hemos explicado ya decenas de veces, si no más, con pasajes “bíblicos”, sin tergiversaciones, sin manipulaciones, sin ocultamientos, sin desviar las palabras según algún oscuro interés.
    Una y otra vez nos hacemos repetidores del sagrado eco que se escucha en nuestra alma desde el comienzo de la humanidad: construir shalom.
    No religión, pero sí espiritualidad pura.
    Por ejemplo, puedes leer:

    Http://fulvida.com/varios/temas-frecuentes/lo-que-el-eterno-pide-del-gentil
    Http://fulvida.com/id-noajica/identidad/jess-y-nuestra-sagrada-relacin-con-el-padre
    Http://fulvida.com/id-noajica/identidad/jess-el-mediador
    Http://fulvida.com/id-noajica/identidad/clientela-religiosa

    Son unos poquitos links de los cientos que tenemos aquí.
    Puedes comprobar las citas, revisar cada una en su contexto, evaluarlas con criterio, preguntar y preguntarte, no manipules ni te dejes manipular.
    Verás que el eco no es un invento judío, ni de este pobre maestro de Torá, no de alguna secta en particular, sino que es el sagrado eco que reverbera desde el comienzo del tiempo y que cada profeta ha repetido sin pausa.

    Bondad, justicia con lealtad al Eterno.
    Esa lealtad no significa fe, ni rituales, ni malabarismos emocionales para convencer a la gente de cosas absurdos, sino que la lealtad se limita a no adorar otros dioses, dioses que los judíos no vieron en la Revelación de Sinaí. Por supuesto que entre esos falsos dioses se encuentra Jesús.
    Porque, cuando Dios se reveló en “persona” ante TODO el pueblo judío, 3.000.000 de personas, TODO un pueblo, no había nadie ni nada, sino DIOS.
    ¿Vieron los judíos a Jesús?
    ¡NO!
    ¿Adoraron a un hombre?
    ¡NO!
    ¿Dios les hablo de "su hijo" que era Él mismo y que algún día sería cárnico?
    ¡NO!
    ¿Menciona algo de pecado original?
    ¡NO!
    ¿Dice algo del sacrificio del “hijo” para salvación?
    ¡NO!
    No dice nada de eso. Nada de nada. Pero nada.
    Y que no vengan los misioneros con cuentos de que hay sombras de Jesús aquí y allá, alusiones, imágenes escondidas.
    Cada verso es claro:

    "(8) ‘He aquí que vosotros estáis confiando en palabras de mentira que no aprovechan.
    (9) Después de robar, de matar, de cometer adulterio, de proferir falso testimonio, de ofrecer incienso a Baal y de ir tras dioses ajenos que no conocisteis,
    (10) ¿vendréis para estar delante de Mí en este templo que es llamado por Mi nombre y para decir: ‘Somos libres’ [para seguir haciendo todas estas abominaciones]?
    (11) ¿Acaso este templo, que es llamado por Mi nombre, es ante vuestros ojos una cueva de ladrones? He aquí que Yo también lo he visto, dice el Eterno."
    (Irmiá / Jeremías 7:8-11)

    Es un retrato de lo que hacen todos esos que dicen hablar en nombre de Dios, congregarse en Su templo, ser sus “testigos”, ser su pueblo (el Israel espiritual, un chiste muy traicionero), gente que anda por el mundo difundiendo el mal pero dicen que lo hacen por amor a Dios.
    Pero Dios los detesta en grado sumo… es claro…

    Se debe quitar a todos los dioses y dejar solo al que liberó a los judíos de Egipto.
    ¿Era Jesús nacido? ¿Estaba Jesús a la cabeza del pueblo? ¿Lo vieron? ¿Alguien lo mencionó en la Torá? ¿Moshé les dijo algo de él a los judíos? ¿Dice alguna cosita la Torá de ese muchacho y de la idolatría que le concierne?
    Nada de nada

    Comprobamos que el propio verso que quiso usar la misionera para engañar y llevar a la maldición, cuando se lo lee con las gafas de la santidad, cuando se lo contrasta con el resto de su contexto, echa por tierra cualquier idiotez religiosa respecto a Jesús y cualquier otra religión.
    El verso es claro, dice echar fuera la idolatría, entre ella a Jesús en estos días, y servir a dios con fidelidad  e integridad.

    Qué no pase:

    "Y el Eterno dijo a Moshé [Moisés]: ‘He aquí que tú vas a reposar con tus padres, pero este pueblo se levantará y se prostituirá tras los dioses extraños de la tierra hacia la cual va… hombres impíos de en medio de ti han descarriado a los habitantes de su ciudad, diciendo: ‘Vamos y sirvamos a dioses ajenos’ -que vosotros no conocisteis-…"
    (Devarim / Deuteronomio 31:16; 13:14)

    Dioses que los judíos no conocieron, que no son el Eterno, como no lo conocieron a Jesús.
    Que no tienen relación con aquello que percibieron en santidad y pureza en la Revelación en Sinaí.
    Dioses falsos, como por ejemplo esos dioses nacidos de vírgenes al comienzo de la estación invernal, dioses que murieron y renacieron, que eran hijos de un dios luminoso, que eran salvadores de los pecadores, nacidos en pesebres, crucificados, esos dioses nunca fueron parte de la cultura y tradición de la Familia Judía, ni lo serán.
    Son dioses extraños, que prostituyen a la persona, que lo apartan de Dios.
    Dioses falsos, salvadores falsos, como el tal Jesús.
    Mira este enlace, por si no sabías cuantos dioses (falsos) igualitos existieron mucho antes del tal Jesús, el cual fue una evidente mala copia de todos ellos: http://fulvida.com/fortalecimiento/pensamiento/de-los-16-salvadores-crucificados-del-mundo

    Jesús es un cuerpo extraño al judaísmo, de hecho, una intrusión lesiva a la santidad que debe preservar todo humano.
    Seguir la senda de Jesús es de engaño, maldición y muerte.
    Lamento tener que ser tan drástico en mis palabras, pero no se puede ser “tibio” con aquello que provoca un daño aquí y en la eternidad, un daño inmenso, terrible, para judíos y gentiles.

    Hagamos lo que Dios nos pide, pues así se sirve a Dios: al cumplir los mandamientos que compete a cada cual.
    Los que corresponden de los 613 de la Torá a la persona judía.
    Así como los Siete Mandamientos para cada uno de los gentiles.
    En su núcleo se encuentra lo que ya mencionamos: bondad y justicia, bondad y justicia, con lealtad.
    Como te dije, es un tema muy repetido por lo que te aconsejo que mires aquí: http://serjudio.com/personas/etica/imitatio-dei-actuar-como-dios , que es uno de los cientos, sino miles, de textos que ya hemos escrito explicando esto.

    Antes de terminar, una advertencia.
    Vendrán los misioneros con falsas profecías, con párrafos confusos y absurdos de su compilación imperialista, fantasiosa y fanática que llaman “Nuevo Testamento” (absurdamente algunos le dicen “brit hadashah”).
    Sabemos a ciencia cierta de su terrible distorsión y falsedad, pero déjame mencionarte una pequeña cosa, solo una.
    Es fácil escribir falsas profecías diciendo que el supuesto dios/profeta/mesías dijo tal y cual cosa cuando ya pasaron varios años del supuesto suceso que supuestamente está profetizando.
    Eso no es profecía, ni historia, es inventar para acomodar las cosas a lo que los que inventaron el Nuevo Testamento querían.
    ¿Entiendes? Creo que un ejemplo será más claro.
    Es como si un misionero del dios/profeta/mesías X te dijera hoy, ahora (mayo 2013): “Mira tú, mi dios es verdadero, es un profeta, porque el santo X dijo en 1984 que habría un presidente de raza negra en Estados Unidos hacia el año 2010 y que gobernaría dos periodos.”
    Te lo dice hoy. No hay pruebas de que alguien lo dijera con precisión en 1984, y de haberlo dicho dudoso que sea con todo detalle.
    ¿Eso es una profecía? ¿Tiene alguna validez? ¿Demuestra algo¨?
    Es un invento, una estafa, más EGO, más manipulación, más de la misma nada que lleva a la muerte.
    Es lo que hacen constantemente los misioneros, que siguen ofreciendo pan podrido que adornan como si fuera de vida y exquisito.
    Tú n debes comerlo, ni aceptarlo, ni siquiera respetarlo.
    Porque tú no comes veneno, ni lo aceptas en tu despensa ni lo respetas para tenerlo al alcance de tus niños.

    Está claro entonces que a Dios no le complace la religión, sino que acatemos Sus mandamientos para vivir con bondad y justicia y lealtad.

    Tienes ya publicados miles de textos que te ayudan a des-aprender para que puedas aprender, en fulvida.com y en serjudio.com
    ¿Por qué no buscas?
    Están aquí.
    Léelos por favor. No me pidas que te los busque yo ni que te los escriba de vuelta.
    ¿Lo harás?
    Y al hacerlo, coméntalos, compártelos, difúndelos. Demos vida al que agoniza, ojos al ciego, sanidad al enfermo, al Padre a todos.
    ¿Me ayudas?
    Gracias, hasta luego.

  • Profetas y profecía

    Toda persona en su esencia más pura, en su neshamá, está constantemente conectado con el Eterno y con toda la creación.
    Pero, ese Yo Esencial se encuentra amurallado detrás de capas y más capas que el EGO y las experiencias vitales han ido poniendo a su alrededor.
    Además, nuestros cinco sentidos no están capacitados para percibir esa tenue voz que desde nuestro interior nos comunica verdades y sabiduría, bondad y armonía.
    Entreverados con el abundante torrente de percepciones y estímulos, la vocecita sagrada de nuestro Yo Esencial, el canal conectivo con el Padre, permanece oculto, como en silencio, perdido, como si no tuviera existencia.
    Sin embargo, ahí está, todo el tiempo disponible para nosotros, a nuestro alcance, sin necesidad de rituales, sin adherirse a doctrinas místicas, sin seguir a líderes religiosos, sin ningún aspaviento, allí en nuestro interior está la Palabra de Dios disponible para darnos vida, sentido, trascendencia.
    Como en la propia Torá Dios se encarga de explicitarnos:

    "Ciertamente este mandamiento que te mando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.
    No está en el cielo, para que digas: ‘¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?’
    Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: ‘¿Quién cruzará el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?’
    Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 30:11-14)

    Si aprendemos a doblegar al EGO (también conocido como Ietzer haRá o Satán), si des-aprendemos una cuantiosa cantidad de doctrinas y creencias nefarias, si reforzamos nuestras potencias multidimensionales, si dejamos de lado el querer controlar aquello que no está bajo nuestro dominio, ciertamente tendríamos ocasión de vislumbrar alguna percepción “extrasensorial”, que se aproximase a lo que fuera en su momento las revelaciones proféticas.
    Dije “tendríamos ocasión”, que no es lo mismo que “tendríamos profecías”.
    Déjame que te explique.

    La profecía es recibir mensajes de parte del Eterno.
    Cuando la persona tiene algún grado de percepción de contenidos, mensajes entrantes, que transitan por la conexión que el Yo Esencial mantiene con el Eterno.
    La conexión es constante, propia del ser humano; pero la percepción de los mensajes que vienen a través de ella es circunstancial, que puede extenderse más o menos en el tiempo, y que puede variar de índole o categoría.
    Es decir, un profeta no lo es todo el tiempo; y no todo lo que percibe es profecía de idéntico peso profético.
    El único que mantuvo con firmeza su superior estatura profética fue Moshé, quien por divina Voluntad alcanzó y se sostuvo casi invariablemente en ese nivel, mientras fungió como profeta y líder del pueblo.

    Así pues, la profecía es la capacidad de percibir mensajes entrantes que provienen a través de la conexión espiritual.
    Como ya te mencione, todos tenemos esa capacidad de forma innata, aunque no fuera aprovechada.
    Tampoco lo era por la mayoría de las personas en el pasado, cuando el canal de profecía estaba abierto. Hace unos 2500 años que el Eterno cerró el canal de la profecía para el ser humano. Desde ese entonces, ya no hay más profetas ni profecía en el mundo. (Por supuesto que todos los que desde entonces se autodenominan profetas y comercian con la “fe”, lejos están de la santidad, de la divinidad, o de guiar por la senda de la vida. Mucho cuidado con los lobos disfrazados de pastores o de ovejas.)
    Sin embargo, la capacidad natural está en nosotros, tenemos formas de perfeccionarnos para ir alcanzando cada vez mayor grado de apreciación de la Luz interna y estar menos sometidos al EGO, pero, por Voluntad Divina estamos imposibilitados por ahora de traspasar el umbral hacia la profecía clara y precisa.
    Aunque, tenemos la fiel promesa de que volveremos a recibir la información que fluye por ese sagrado canal, eventualmente, en la Era Mesiánica. Como leemos:

    “Así­­ sabréis que Yo estoy en medio de Israel, que Yo soy el Eterno vuestro Elokim y que no hay otro.
    Y nunca más será avergonzado Mi pueblo.
    Y sucederá después de esto que derramaré Mi soplo sobre toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Vuestros ancianos tendrán sueños; y vuestros jóvenes, visiones.“
    (Ioel / Joel 2:27 – 3:1)

    (Supongo que te habrás preguntado el motivo por el cual Dios restringió este canal tan provechoso de información sagrada. Quizás más adelante te brinde alguna idea al respecto, quizás no.)

    En el Talmud se mencionan cuatro aspectos imprescindibles de todo profeta:

    “el Eterno no hace posar Su Presencia sino en una persona que sea fuerte, rico, sabio y humilde”
    (Nedarim 38a)

    ¿Cómo ha de interpretarse cada una de estas cuatro cualidades?
    En otro sitio, el propio Talmud nos brinda una importante clave:

    “¿Quién es sabio?
    Aquel que aprende de toda persona.

    ¿Quién es fuerte?
    Aquel que conquista a su Ietzer (EGO).

    ¿Quién es rico?
    Aquel que se contenta con lo que tiene.

    ¿Quién merece la honra?
    Aquel que muestra honra por las criaturas de Dios.”
    (Pirkei Avot 4:1)

    En este pasaje no está definida la humildad, sino que en su lugar se tipifica al merecedor de honra. Igualmente nos sirve para darnos cuenta que en la concepción judía tradicional, la humildad es contar con la correcta autoestima, saber valorarse adecuadamente, tanto en aquello que es una carencia como aquello que es una virtud. El humilde se evalúa sin rebajarse pero tampoco sin enorgullecerse en vano. Esta condición le permite valorar al prójimo adecuadamente, no hostigar, no agredir, no manipular, sino aceptar al otro, valorarlo, respetarlo, ayudarlo a corregir lo negativo, promoverlo a fomentar lo positivo, denunciar con firmeza lo torcido para enderezarlo. Tal es la humildad.

    En este sentido, es interesante hacer notar que es fundamental el ánimo pacífico, armonioso, carente de agresión, sin enojo, sin esclavitud al EGO. Tal como leemos:

    “… así también es con el enojo, que es un rasgo extremadamente destructivo, y es necesario que uno se distancie lo más posible de él, y se entrene para no enojarse, incluso en aquello que pareciera apropiado estar enojado… Los Sabios (Pesajim 66b) establecieron que aquel que está enojado es como uno que practica la idolatría. Además especificaron que cualquiera que está enojado, si es sabio pierde su conocimiento, si es profeta pierde su don profético…”
    (Maimónides, en las “Leyes sobre Creencias”, Deot 2:3)

    El mismo maestro, en Shemoná Perakim capítulo 7, explica que en particular es el desarrollo del plano mental con todas su potencialidades la llave hacia la profecía, y que es necesario completarlas con cualidades personales positivas, pero que no se las precisa a todas ellas. Así menciona a profetas que tenían ciertas dificultades emocionales, como el miedo, el enojo, el deseo, y a pesar de ello igualmente alcanzaron algún grado profético.
    Aunque en el “Moré Nebujim” (Segundo tomo, capítulo 32) presenta para que analicemos otras perspectivas un tanto diferentes:

    1. La popular, también sostenida por algunos sabios de Torá: Dios elige a quien quiere, sin considerar las cualidades o dotes de la persona.
    2. La filosófica: la persona que alcanza un estado de integridad mental y moral, potencia su imaginación por medio de la cual profetiza sin más, sin intervención divina, sin elección, solamente por haber alcanzado un grado de desarrollo personal.
    3. La tradicional judía, fundamentada en nuestra cultura: es un proceso natural pero que precisa el factor de la intervención divina, puesto que Él puede bloquear el acceso a la profecía incluso a una persona que ha llevado al máximo sus potencialidades, con predominancia de la facultad imaginativa que forma parte de la dimensión mental.

    Si relees lo que hemos escrito unos párrafos más arriba, podrías corroborar cual de estas opciones es la que nos representa mejor.

    Pero además, y según explica Rabí Yehuda haLevi en el Cuzari (en base a Ialkut Shimoni, Shir haShirim 8:994), son necesarias dos condiciones más:

    1. Desde la entrega de la Torá la profecía se centro exclusivamente en miembros del pueblo judío.
      Antes hubo profeta entre las naciones, algunos vivieron y profetizaron luego de la entrega de la Torá, pero al morir ya no hubo renuevo profético entre los gentiles.
    2. La profecía se produce en la tierra de Israel exclusivamente, o fuera de ella cuando la cuestión atañe a su bienestar.

    A esto sumemos que el Talmud (Sotá 48b) indica que la profecía requiere también de una época que la habilite, que abone a su recepción por parte del individuo apropiado.

    Entonces, nos damos cuenta que para la formación de un profeta se precisa una combinación compleja de elementos: el profeta es una persona judía que ha logrado desarrollar sus capacidades multidimensionales, al punto de vivir en un estado de armonía interna y externa. Así quita el yugo del EGO sobre sí, por lo cual sintoniza su Yo Vivido a su Yo Esencial, lo que le permite disfrutar la irradiación de la Luz del Eterno, que repose en él la Shejiná (Divina Presencia). Claro, si esa es la Voluntad de Dios, si su generación es meritoria y si está en el territorio de Israel o laborando por el bienestar del pueblo judío en la tierra judía.

    Como comprendes, el alcanzar grados de profecía depende de variados factores que deben combinarse, por lo cual los resultados no siempre será idénticos. Por ello, el gran Maimónides enumera once grados de profecía.
    Los expondré ahora (muy brevemente), advirtiéndole antes que los dos primeros niveles no son propiamente proféticos, sino próximos a la profecía.

    1. Ayuda divina que incita y anima a realizar acciones buenas, grandes y relevantes. Ej.: Shofetim/Jueces 2:18.

    2. Una fuerza que impulsa a hablar con profunda sabiduría, divinas alabanzas, saludables admoniciones, o temas relativos a política o metafísica; más allá de las posibilidades naturales del que así procede.
      De este nivel son los textos inspirados que encontramos en la tercera sección del Tanaj, como por ejemplo Salmos, Proverbios o el libro de Daniel.
      No son profecías reales, pues ni siquiera el que las percibe las considera como mensajes que provienen directamente de Dios; sino que son inspiraciones de orden divino o sueños valorados como importantes.
      Tal es el caso específico de Daniel, que tomaba sus videncias como sueños y no como profecías.
      Tenemos aquí el nivel de la videncia de origen divino.
      Ej.: Daniel 7:2; 1 Melajim/Reyes I 3:15.

    3. Parábola percibida en sueños junto con su interpretación correcta y reconocida como mensaje del Eterno. Ej.: Zejariá/Zacarías 4:2.

    4. Percepción en sueños de palabras claras y distinguibles, sin ver al que las profiere. Ej.: 1 Shemuel/Samuel I 3:7.

    5. Un personaje revela algo en sueño profético y es tomada como revelación divina. Ej.: Iejezkel/Ezequiel 40:4.

    6. Es el más frecuente entre los profetas, y es cuando un ángel habla en sueño profético, y su palabra es tomada como revelación divina. Ej.: Bereshit/Génesis 31:11.

    7. Es cuando parece que en sueño profético es Dios mismo el que se comunica. Ej.: Ieshaiá/Isaías 6:1-8.

    8. Es cuando se perciben parábolas en una revelación profética en estado de vigilia. Ej.: Bereshit/Génesis 15:17.

    9. Cuando se oyen palabras de origen divino en estado de vigilia. Ej.: Bereshit/Génesis 15:4.

    10. Se ve en visión profética un personaje que le habla. Ej.: Iehoshúa/Josué 5:13.

    11. Es cuando en visión profética se percibe un ángel que le habla e interactúa con él. Ej.: Bereshit/Génesis 22:11.

    Moshé es el único que superó este grado, pues de él está escrito:

    "Frente a frente hablo Yo con él"
    (Bemidbar/Números 12:8)

    "Entonces el Eterno hablaba a Moshé [Moisés] cara a cara, como habla un hombre con su amigo"
    (Shemot / Éxodo 33:11)

    Todos los que perciben visiones y sueños deben apoyarse en su facultad imaginativa para comprenderlos y desentrañarlos, en tanto que Moshé lo que hacía era atestiguar la Palabra que le era revelada. En palabras de los Sabios:

    “Todos los profetas veían en una pantalla no nítida, Moshé Rabeinu veía una pantalla nítida”
    (Iebamot 49b)

    Otra diferencia, es que Moshé es el único que toleró consciente la revelación de Dios, pues los otros profetas o recibían sus mensajes en sueños, o caían en sopor si la revelación se sostenía un cierto tiempo (mira el ejemplo de Avraham en Bereshit / Génesis 15). 
    El  sistema nervioso humano es incapaz de tolerar la potencia energética de la conexión directa del Yo Esencial con el Infinito, por ello en buena medida el EGO también cumple una función protectora en el ser humano.
    Al momento de la profecía, el profeta podía caer al piso con desmayos, o presentar signos de locura o alteraciones espacio/temporales, sufrir convulsiones o espasmos musculares involuntarios que podrían confundirse con ataques de epilepsia.
    Así pues, la misericordia divina hacía que fuera en sueños la mayor parte de las profecías, para cuidar y proteger el sistema nervioso y la salud en general del profeta.
    Al despertar, sentía el sabor poderoso del mensaje en su mente, percibía las imágenes (no solo visuales) con una precisión que la distinguía de los sueños corrientes, luego debía poner a funcionar su imaginación, su inteligencia, su intuición para alcanzar alguna claridad en el mensaje a reportar.

    A todo esto, ¿la gente se preparaba para ser profeta o un buen día despertaba en ellos este don?

    Sabemos que hubo algún período en el cual existieron gremios de profetas, los “benei hanebihim”, quienes estudiaban diversas materias y realizaban variados ejercicios para llegar a alterar sus estados de conciencia y alcanzar de esa forma alguna revelación celestial. Empleaban la música y probablemente movimientos corporales para sumirse en estados de éxtasis, de modo similar que ocurría con “profetas” en otras culturas, quienes buscan ofuscar su conciencia para tener supuestas visiones metafísicas.
    Queremos creer que procuraban reducir los efectos del EGO en sus vidas, para de esa forma captar la suave voz del Eterno hablando desde su Yo Esencial. Pero, según parece la efectividad de tales academias y entrenamientos no rindieron abundantes frutos, no contamos con muchas profecías plasmadas en el Tanaj de discípulos de tales academias. Por más que araran el terreno, hicieran surcos, regaran, era el Eterno quien debía depositar allí la semilla para que germinara y creciera la profecía en ellos.

    El Talmud enumera 55 profetas cuyo mensaje tiene significado para todas las generaciones, sus palabras han quedado registradas en el Tanaj.
    Sin embargo, hubo varios otros, anónimos, puntuales, con acciones necesarias para tu tiempo y lugar sin intención de perpetuarse para las generaciones (ejemplo: 1 Melajim / I Reyes 13).
    De acuerdo a la Tradición, cada miembro del pueblo judío fue profeta al momento de la Revelación de la Torá en Sinaí, condición que se evaporó para la mayoría tras el pecado con el becerro de oro. Éste fue un hecho único e irrepetible, la profecía al unísono de todo un pueblo, tal cual determina Maimónides, de una naturaleza difícil de comprender.

    Hasta aquí hicimos un rápido bosquejo de las cualidades y condiciones para el profeta y la profecía, seguramente encontrarás mucha más información en nuestro sitio (serjudio.com y fulvida.com), porque hace varios años que trabajamos educando y difundiendo, son miles y miles los textos gratuitos a tu disposición. Aprovéchalos.

    Ahora quisiera concentrarme un poquito en los mensajes, en esa información que se adquiere vía la red que conecta a nuestro Yo Esencial con el Padre y con el todo.
    En la percepción general, e incluso académica, se asume que el profeta es una especie de vidente del futuro, que sirve para predecir eventos y avisar acerca de ellos.
    Mira por ejemplo:

    Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

    profecía
    1. f. Don sobrenatural de origen divino que permite el conocimiento de hechos futuros.
    2. Predicción hecha por un profeta.
    3. Conjetura basada en indicios o señales

    ¿Será esta realmente la función y finalidad de la profecía, de la verdadera, de la que proviene del Eterno, de la que tomamos como un cierto grado de manifestación de Su Voluntad?

    Si hacemos un relevamiento detallado y metódico veremos que no es así.
    Si bien hay mensajes que traen imágenes del futuro, esto no es la finalidad ni el sentido de la profecía.

    En ocasiones en la profecía se brindan imágenes de un probable futuro:

    1. para llevar a la reflexión que conduzca a la teshuvá (arrepentimiento total y sincero) (ejemplos: Ioel/Joel 2 y el libro de Mijá/Miqueas);
    2. o para calmar el alma apenada por las tragedias y de esa forma no dar al EGO oportunidad de seguir haciendo caer a la persona y la sociedad en el error/pecado (ejemplos: Ieshaiá/Isaías 40 y 52).

    Pero, la visión del futuro en sí misma no tiene ningún valor. Sino que una y otra vez el mensaje de los profetas es despertar la conciencia de su audiencia, de aquellos a los que les dirigen el mensaje del Eterno.
    Que esa iluminación multidimensional los lleve a una vida de construcción de Shalom, plena de actos de bondad y justicia, con lealtad a los mandamientos del Padre Celestial.
    Esa es la finalidad, comprobada en cada participación profética.
    Así fue desde el comienzo de la humanidad, una y otra vez la misma exhortación de parte del Padre.

    De aquí sabemos algunas pistas (Mishné Torá, Iesodé Torá 10:1) para reconocer a un falso profeta:

    1. Propone mandamientos “con profecía de parte del Eterno” que no han sido declarados previamente en la Torá, o los dictados oralmente a Noaj y sus descendientes para los gentiles.
    2. Anula de forma permanente algún mandamiento “con profecía de parte del Eterno”.
    3. Propone adorar/servir a dioses que no son Dios, o antepone intermediarios en nuestra relación con Él.
    4. Su profecía es en nombre de alguna deidad que no es el Dios que se revelara a la nación judía en Sinaí.
    5. Su finalidad no es la construcción de shalom, por medio de la bondad, la justicia y la lealtad al Eterno y Sus mandamientos. (A veces para construir shalom es necesario recurrir a la destrucción, son muy escasas las oportunidades, pero existen. Ejemplo: (1 Shemuel / I Samuel 15).
    6. Que lo que dice respecto sucesos positivos del futuro NO se cumplen en todos sus detalles.
    7. Puede que ocurran eventos asombrosos, algo que parece milagros, curaciones y sanaciones, espectáculos sorprendentes. Pero nada de esto tiene ningún valor espiritual ni de conexión con Dios, si va en contra de los mandamientos del Eterno o es para adorar dioses que no son el Padre Celestial.

    Lo vemos en el propio texto de la Torá:

    "Tendréis cuidado de hacer todo lo que Yo os mando; no añadiréis a ello, ni quitaréis de ello.
    ‘Cuando se levantará en medio de ti profeta o soñador de sueños, y te dé una señal o un prodigio, y se cumple la señal o el prodigio que él te predijo al decirte: ‘Vayamos en pos de dioses ajenos’ -que tú no conociste- ‘y sirvámoslos’, no escuches las palabras de tal profeta ni de tal soñador de sueños; porque el Eterno vuestro Elokim os estará probando, para saber si amáis al Eterno vuestro Elokim con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
    En pos del Eterno vuestro Elokim andaréis, y a Él temeréis. Guardaréis Sus mandamientos y escucharéis Su voz. A Él serviréis y a Él os adheriréis.
    Pero tal profeta o tal soñador de sueños ha de ser muerto, porque predicó la rebelión contra el Eterno vuestro Elokim que te sacó de la tierra de Egipto y te rescató de la casa de esclavitud. Él trató de desviarte del camino por el que el Eterno tu Elokim te mandó andar. Así eliminarás el mal de en medio de ti."
    (Devarim / Deuteronomio 13:1-6)

    Y en el profeta:

    "Así ha dicho el Señor Elokim: ¡Ay de los profetas insensatos que andan tras su propio espíritu, y que nada han visto!

    Ellos ven vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: ‘Así dice el Eterno’, pero el Eterno no los ha enviado. ¡Con todo, esperan que Él confirme las palabras de ellos!
    "
    (Iejezkel / Ezequiel 13:3-6)

    ¿Y cómo comprobamos si alguien es realmente un profeta (en la época y lugar en la que había)?

    1. Que sea una persona con lealtad a la Torá.
    2. Que sea cumplidor cabal de los mandamientos que le corresponden de la Torá.
    3. Que diga hablar en nombre del Eterno y su fama le precede como persona de bien, honesta, cultivada emocionalmente.
    4. Que lo que dice respecto sucesos positivos del futuro necesariamente DEBEN cumplirse perfectamente, con todos sus detalles.
    5. Que lo que dice respecto a sucesos negativos del futuro, eventualmente se cumplen, si es que las personas no rectificaron su conducta y se apartaron del mal camino que el profeta vino a denunciar.
    6. No tiene necesidad de presentar pruebas milagrosas, pero si lo hace, con que fuera una única vez es suficiente.

    Una imagen que da el profeta acerca del sacerdote del Eterno retrata en buena forma al profeta verdadero:

    "Mi pacto con él fue de vida y de paz. Estas cosas le di, y él Me temía y guardaba reverencia ante Mi nombre.
    La Torá verdadera estuvo en su boca, y por eso: en sus labios no se halló malicia, en paz y en justicia anduvo Conmigo y a muchos apartó del pecado.
    Porque los labios del sacerdote han de guardar el conocimiento, y de su boca han de buscar la Torá, pues él es un mensajero del Eterno de los Ejércitos."
    (Malaji / Malaquías 2:5-7)

    Te invito a que hagas un test para corroborar tus conocimientos: http://serjudio.com/tests/test012.htm y gracias por leer hasta aquí este largo texto, que es casi una recopilación de material que desde hace varios años tenemos publicado en nuestros sitios. Visita los links que te hemos ido ofreciendo, son muchos, son extensos algunos de los textos, pero es una pequeña colección de lo que tienes para ti gratuitamente aquí.
    Y recuerda, si quieres colaborar con nuestra tarea de educación y difusión de valores verdaderamente basados en la Torá, para judíos y gentiles, te estaremos muy agradecidos.

  • Clientela religiosa

    Puedes observar y darte cuenta que cada religión desarrolla diversas estrategias para hacer creer a su “clientela” que ellos (los fieles) son malos, pecadores, faltos de méritos, destinados al sufrimiento, incapaces de ser felices, impotentes y que la única salvación está en poder de esa religión.
    Mira por ejemplo entre la idolatría más difundida en Occidente este pasaje: “aun cuando estábamos muertos en (a causa de) nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados…Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.)” (Librillo a los Efesios, capítulo 2, párrafo 5, 8 y 9).

    Es decir, si tienes fe en ese dios del cristianismo (recordemos que los falsos-judíos mesiánicos son otra secta del cristianismo y no son parte del judaísmo), y solamente si tiene fe en él, entonces ya tienes tu “salvación”. Ni importan tus obras, es decir, tu conducta; ni si sigues cabalmente los mandamientos que el Eterno te ha dado; ni si eres una persona buena y justa pero carente de fe en ese ídolo. Si no tienes fe, te pierdes en el infierno. Si tienes fe, ya nada importa, porque tienes comprado el Cielo.

    Claramente, cuando te repiten una y otra vez esta terrible mentira manipuladora. Desde los estrados, púlpitos, cátedras, al lado de tu cuna, en todas partes, a todo momento, todos quienes conoces, te bombardean con este insidioso mensaje, ¿cómo habrías de liberarte y quitar de encima de ti las cadenas que te esclavizan a la idolatría, a la falsedad, a la muerte?

    Y te dicen: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” (Librillo a los Romanos, capítulo 5, verso 12).
    ¿Cómo te animarás a romper con esas doctrinas enfermas y poco relacionados con Dios?
    Si ellos te aseguran que eres pecador desde el nacimiento, que aunque nada hiciste mal, todo el infierno te mereces. Si nada de lo que hagas te limpia y libera de esto que no hiciste, pero de lo cual eres culpable. Si el único modo de ser “salvo” es a través de la fe en ese dios que murió por ti, para que tú puedas salvarte.

    Entonces, te cargan culpas que no tienes, te niegan alternativas, te prohíben acciones positivas, te impiden darte cuenta del lazo sagrado que te une constantemente al Padre, te acusan sin piedad, te encierran en cárceles de engaños y manipulación, te exigen seguir dogmas bizarros porque de lo contrario te hundirás más en el averno, te aseguran una y otra vez que eres maldito y sin salvación, maldito y sin salvación; pero te ofrecen un remedio: aférrate a su religión, sé dócil a lo que tus amos te dictan, censura tu pensamiento, cancela tu anhelo por Dios y llénalo de dioses y santos, sé uno más del rebaño y entrega tu vida y bienes a los pastores, porque eso es lo que un dios tremendo y malicioso quiere que hagas. Recuerda, si no tienes fe te vas al infierno. Si no actúas todas las payasadas que te ordenan, te vas al infierno. Si te portas bien pero no crees en ninguna de las patrañas, te vas al infierno. El único camino es la fe en su diosito.

    Y te lo repiten, te lo repiten, te lo repiten… en donde estés, con quien hables, te rodean con muros, te cortan las alas, te obligan a permanecer encorvado y jamás alzar la vista más allá.
    Eres quien les da poder, porque les sigues, cumples sus órdenes, les llenas de riquezas, mueres para defender a tus opresores, te conviertes en un cruzado de la fe para mantener sobre ti a quienes te niegan tu identidad, te prohíben tu conexión con Dios, reemplazan al Padre por hijos putativos que no tienen existencia.
    Te llenan de miedos, de culpas, de falsas verdades; te obligan a tragar heces pero debes deleitarte y llamarlas manjares. Te prometen mentirosos paraísos, te dan esperanzas vacías, te confunden con palabras dulces y de actuado misericordia; todo es válido para que no seas libre y permanezcas aprisionado en la jaula de la religión.

    De cualquier religión, no solo la que tiene a un chico colgado como dios y salvador.
    Recuerda eso, las religiones actúan de esta forma, pues su origen es el EGO, también conocido como Satán o Ietzer haRá.
    No hay espiritualidad allí donde hay religión.

    Ellos no quieren quedarse sin su clientela, entonces todo les es permitido para retenerte en sus tiendas.

    Mira que diferente es el mensaje que desde la Tradición de la espiritualidad se te da.
    La gran mayoría de las personas al morir pueden pasar como máximo once meses terrenales en un estado de reparación, que elimina los recuerdos perjudiciales que se han ido acumulando a causa de las malas acciones durante la vida. Sí, oíste bien. No hay un infierno eterno, la condenación perpetua, el sufrimiento de los infieles. Nada de ello. Como máximo once meses para quitar las manchas que hemos ido provocando con nuestras acciones, no por nuestras creencias o por la fe que hayamos tenido. Manchas generadas por la conducta que se limpian en un máximo de pocos meses. Luego viene el placer eterno, el disfrute de la plenitud de la dimensión espiritual cargada con las memorias positivas y emociones agradables que se han experimentado durante la vida en este mundo. Por ello es tan importante gozar de lo permitido, experimentar el placer de lo lícito y saludable, para tener esas improntas positivas como “premio” obtenido por nuestras acciones. No un placer vulgar, no un regalo que humilla por ser recibido desde la impotencia, sino el gozo de disfrutar lo que uno mismo ha cosechado con su esfuerzo.
    Como dijera el inspirado salmista:

    "El Eterno me ha pagado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado."
    (Tehilim / Salmos 18:21)

    Ciertamente aquellos indignos que pierden su chance de vida en el mundo venidero son muy pocos, los malvados supremos, como aquel artista de baja estofa austríaco devenido en genocida, o ese egipcio asesino (ganador de un Nobel de la Paz, vaya chiste) que se hacía pasar por líder del inexistente pueblo árabe palestino, o aquel gentil turco que se hacía pasar por estudiante de rabino inventor de buena parte de las doctrinas enfermizas que pululan en Occidente hoy día. Ellos, por la inmensa gravedad de los daños causados al prójimo, por su maldad y rebeldía, hundieron en tanto cieno sus espíritus que son irrecuperables, por siempre perdidos en el vacío de la inexistencia.

    Pero nosotros, personas comunes, en poco tiempo estamos gozando de la eternidad, junto al Padre, tras la muerte. No por fe, no por adulación de hombres, no por la religión que tienes, no por los libros que memorizas, no por las payasadas rituales que cumples, sino por tus actos como constructor de shalom por tu bondad y justicia, por tu lealtad a tu esencia divina a través de cumplir cabalmente con los mandamientos que te corresponden. Eso es lo que Dios ha revelado, no lo que queremos creer o nos hemos inventado para someterte a alguna secta religiosa.

    Tenlo presente la próxima vez que te quieran manipular con objetos de fe, con adoración de hombres, con amuletos, con palabras mágicas, con cualquier otra cosa que no sean esos sencillos y concretos actos de bondad y justica que el Padre ama y te pide que hagas.

    Esto dice Dios a través de Su profeta:

    "Pero si el pecador se aparta de todos sus pecados que cometió, guarda todos mis estatutos y practica la justicia y la misericordia, ciertamente vivirá; no morirá.
    No le serán recordadas todas sus transgresiones que cometió; por la justicia/misericordia que hizo vivirá."
    (Iejezkel / Ezequiel 18:21-22)

    ¿Qué quieres que te diga aparte de lo expresado?
    Prefiero creer en la Palabra de Dios y seguirla, y no en las mentiras maliciosas de Pablito de Tarso y sus cómplices religiosos.

    Bondad y justicia, esa es la vida aquí y en la eternidad.
    No Jesús, ni Yeshushua (que es lo mismo en realidad), ni un rebe, ni un santo, ni un gurú, ni un cabalista, ni un espíritu superior, ni un hermano galáctico, ni rituales, ni amuletos, ni libros, ni bailecitos, ni videos de rabinos, ni comunidad cabalística, ni secta jasidea, ni iglesia mesiánica, ni… ¡NADA DE ESO! !NADA!
    Es el Padre quien ha hablado y dicho lo que quiere, por si no lo comprendiste o lo olvidaste: bondad y justicia, al seguir cabalmente los mandamientos que Él te ha dado para que cumplas.

    Nada hemos de temer de la posteridad, de infiernos y demonios, puesto que Dios nos ha prometido:

    "Pero tú, oh Israel, eres mi siervo; tú, oh Iaacov [Jacob], a quien escogí, descendencia de Avraham [Abraham] mi amigo.
    Yo te tomé de los extremos de la tierra, y de sus regiones más remotas te llamé diciéndote: ‘Tú eres mi siervo; yo te he escogido y no te he desechado.
    No temas, porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu Elokim. Te fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la diestra de mi justicia"
    (Ieshaiá / Isaías 41:8-10)

    (De paso, vemos que según Isaías el siervo de Dios es el pueblo judío y NO un monigote inventado por el imperio romano que supuestamente te salva por tener fe en él).

    En el fondo las cosas son sencillas, porque el Eterno no quiere complicarnos con cosas terribles, esa es tarea del EGO.
    Estamos en la vida para andar por ella, aprender, experimentar, gozar de lo permitido en tanto nos apartamos de lo prohibido, adquirir sabiduría de vida más que de libros, construir shalom.
    Llevarnos las valijas llenas de momentos agradables, de deleite, de buenos recuerdos, de bondad que hemos hecho para con el prójimo.
    Que este mundo sea un pasaje de armonía y gozo, también a través de las dificultades que transcurramos.
    Porque es en este pasaje mundano donde vamos adquiriendo lo que gozaremos en la eternidad, por justicia, no por fe.

    Toda fe en salvadores y y salvaciones son negaciones de nuestro sagrado potencial, de la bondad y justicia que podemos ejercer, de nuestra parte en la tarea por la cual estamos en el mundo.
    ”Ser salvo por fe”, es huir de nosotros mismos y de Dios, para sumergirnos en las redes del EGO, en las religiones.

    Por ello también las religiones se preocupan tanto de que no goces, de prohibirte lo saludable, de llevarte hacia doctrinas que castran tus potenciales; porque saben que cuando despiertas la conciencia, te das cuenta de lo que sucede y no quieres volver a las sombras, a la celdita mental.

    En mucho se parece a la poesía de Kaváfis en su “Viaje a Ítaca”, vale la pena la leas y estudies.

    Así pues, como conclusión de este encuentro, oigamos a Dios a través de Su querido salmista:

    "Alegraos, oh justos, en el Eterno; a los rectos es hermosa la alabanza.
    Dad gracias al Eterno con lira; cantadle con arpa de diez cuerdas.
    Cantadle un cántico nuevo; hacedlo bien, tocando con júbilo.
    Porque recta es la palabra del Eterno, y toda su obra ha sido hecha con verdad.
    Él ama la bondad y la justicia; de la misericordia del Eterno está llena la tierra."
    (Tehilim / Salmos 33:1-5)

  • La religión científica

    Hemos explicado en otras ocasiones que aquellos que se autodenominan ateos, e incluso tienen la certeza de que lo son, difícilmente sean libres de ser “religiosos”.
    Ciertamente su intención es la de no adorar dioses, ni a los falsos (¡qué bueno que así sea!) ni al Uno y Único (¡qué pena!).
    De forma consciente no se rigen por doctrinas de instituciones eclesiásticas, aunque tal vez sin saberlo sigan costumbres religiosas, o deban participar de esos asuntos a sabiendas o no.

    Pero, en tanto la persona (atea o no) no haga un trabajo multidimensional para ubicar a su EGO (también conocido como Satán y Ietzer haRá) en la función que le corresponde, seguramente sea su esclavo, lo que conlleva algún grado de religión y adoración de un “algo” que se considera poderoso, salvador, redentor, como el EGO se presenta a sí mismo desde el comienzo de nuestra vida en este mundo.
    Va más allá de lo que uno piense o crea, siempre en un oscuro y escondido lugar de nuestra memoria biológica está la presencia del EGO como un misterioso salvador, como un dios.
    Ese dios (falso, obviamente) encuentra representación en seres, objetos, ideas, instituciones que se han socializado, y a veces en las fantasías y delirios personales.
    Tenemos así que TODOS los dioses, los institucionalizados y los eventuales, los organizados en religiones y los carentes de estructuras, todos ellos son representantes externalizados (y en general socializados) del EGO.
    Por desgracia, muchas personas se vinculan con el Uno y Único como si el fuera uno más de ese montón de emisarios del EGO. Son los que creen que el judaísmo o el noajismo son religiones y que a Dios se lo manipula, se lo usa, se prescinde de Él según propia voluntad. Esas personas, seguramente llenos de buenas intenciones, tienen a Dios como un ídolo, como otro dios, como lo que Él NO es.
    (Una nota aparte: muchas veces podemos decir que él judaísmo es una religión, porque tiene algunos aspectos de ellas. Otro motivo es  porque la mayoría de las personas (rabinos y maestros de Torá incluidos) no tomamos el tiempo para analizar los conceptos que usamos, para manejar un lenguaje preciso y sin confusiones. Otro motivo, por facilidad para hacernos entender; si decimos “religión judía”, es mucho más simple de entender que si comenzamos a definir religión, espiritualidad, estilo de vida espiritual y unos cuantos párrafos más hasta expresar lo que decimos sencillamente como “religión judía”).

    El origen de la religión está en el EGO.
    El origen de la espiritualidad está en el Yo Esencial, también conocido como neshamá o espíritu.
    La neshamá es nuestra identidad que no se cambia con nada, que no se daña, que no se quiebra, que no rompe su vínculo perenne con el Creador. A cada instante estamos conectados con el Padre, el problema es que las capas que el EGO ha puesto encima de la neshamá impide que nos beneficiemos de su Luz, de la Presencia Divina en nuestra existencia.
    Al conocer las maniobras del EGO estamos adquiriendo poder, lo que nos permite ir liberándonos, saliendo de la celdita mental, tomando el control de aquello que podemos controlar.
    Por supuesto que solamente el conocimiento intelectual no es suficiente, somos multidimensionales, y el EGO se aprovecha de los resquicios para introducir sus miedos, confusiones, dudas, creencias, burlas, sentimientos negativos, ideas que atribulan. Cuanto más poderosa sea la persona, mayor será el poder que tiene el EGO para hacer desastres en su vida y en la de quienes le rodean.
    Por ello, debemos estudiar estos temas, pero no para ejercicio mental, sino como herramienta en la liberación personal y colectiva, como instrumento para encontrar la Era Mesiánica.

    Creo que todo esto que te vengo relatando ya ha sido trabajado en nuestro hogar varias veces, si te interesa profundizar tómate tu tiempo y encuentra lo publicado, léelo, estúdialo y especialmente critícalo, no lo tomes como verdadero, no lo repitas como si fuera un lema religioso, sino que te sirva como trampolín para pensar y para actuar en la construcción de shalom. Que te sirva para liberarte, para estar en armonía y unificado, para que el Yo Esencial se exprese en aquellas manifestaciones del Yo Vivido que mejor lo representen.

    Al respecto, el poder que brinda la ciencia también es empleado para someter a las personas. Esto es comprensible viendo lo que sucede cuando la ciencia se emplea para la dominación del hombre por el hombre.
    Pero la cuestión es más profunda, se introduce en el interior de la persona para masificarla, cosificarla, convertirla en un ente religioso, adorador de la ciencia y los científicos:

    “…estamos conduciendo a nuestros educandos a ver a la ciencia como una especie de religión moderna alternativa y a aceptar sus teorías como si se tratara de verdades teológicas que deben ser acríticamente admitidas por el creyente”.

    Esto dijo a fines de la década de 1970 Paul Feyerabend, quien fuera un filósofo de la ciencia, un estudioso dedicado full time al tema en cuestión. No era un religioso, no era alguien opuesto al conocimiento científico, no era un cavernícola eclesiástico, ¡todo lo contrario!
    Añadía que:

    “Tendría que haber una separación del Estado y la Ciencia, tal y como ya hay una separación entre la Iglesia y el Estado. La razón de esta separación es muy sencilla: toda profesión tiene una ideología y una tendencia al poder que va más allá de sus logros, y es tendencia de una democracia mantener bajo control esta ideología y esta tendencia.”

    Tal cual, el dios Ciencia está presente en la vida de muchos, incluso de esos que se llaman ateos y persiguen con sarcasmo y aires de suficiencia a los creyentes en dioses.
    Ellos mismos están adoctrinados, adormecidos, atontados, en servil postura ante el EGO, en sus casos encarnado en la “todopoderosa” Ciencia.
    Por supuesto, la Ciencia en sí misma es un excelente vehículo para desarrollar el mundo, para construir shalom, para encontrar las trazas del Eterno en el mundo. El problema es cuando es secuestrada por el EGO, para hacer de ella un títere en sus redes de sometimiento.
    Lo vemos en muchos escépticos, que así se hacen llamar los que tienen ciertos problemas personales con las religiones pero no encuentran aún la clave para librarse del EGO y llevar una vida espiritual, de unificación. Pueden tener mucha razón en decenas de cosas que denuncian de las religiones, de los arreglos políticos para seguir sosteniendo instituciones opresivas, de falsedades que pretenden hacerse pasar por revelaciones divinas, pero, en tanto el EGO siga en control, ellos no están libres de ser religiosos.

    Un ejemplo, un tanto simplón lo admito, es cuando te quieren vender el último detergente, la última píldora anticonceptiva, el último aditivo para el motor del auto, y quienes lo promocionan van envueltos en batas, rodeados de aparataje, en escenarios que parecen laboratorios. Te dicen que estudios en tal universidad, o que los doctores de tal, o que se ha comprobado que… y por eso debes adquirir esa pasta dentífrica, o ese pañal, o encontrar al amor de tu vida de cual forma o… lo que sea con el aval (bendición) del científico (sacerdote) científicamente comprobado (revelado por el “espíritu santo”) certificado por estudios (escrito en libros sagrados) en nombre de dios (la Ciencia).

    La ciencia es un gran ayudante a la hora de encontrar a Dios en el mundo. También nos puede dar una buena mano para ir despojando al EGO de su dominio. Pero cuidado con endiosar a aquello que no es Dios.

    Entonces, ni el ateo está tan libre de religión, ni el religioso tan cercano a Dios.

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  • Jesús y nuestra sagrada relación con el Padre

    Cualquier lector promedio de la Biblia, sea judío o gentil, puede decir con cierta facilidad qué pidió el Creador, Padre Celestial, el Eterno, Dios de la humanidad al comienzo de la misma.

    Por supuesto la frase más evidente, aunque no del todo correcta, será algo así como: “no comas de ‘la manzana’ que tienes prohibida, porque si comes de ella morirás inmediatamente”.
    No es del todo correcta porque ciertamente:

    • NO ERA una manzana, sino el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal;
    • ni el que comiera del fruto prohibido moriría al instante, sino que se convertiría en mortal;
    • y no fue el primer pedido, o más bien orden, que Dios dio a la especie humana, ya que la primera fue:

    "Tomó, pues, el Eterno Elokim al humano y lo puso en el jardín de Edén, para que lo trabajase y lo guardase."
    (Bereshit / Génesis 2:15)

    Sí, trabajar y cuidar la tierra, con todo lo que había en ella, puesto que la había dado para que el Hombre pudiera disfrutar a plenitud y con bendición de la misma.
    El Padre ordenó esto al Hombre con “palabras dulces”, según es explicado en la Tradición, no al estilo del rigor de los reyes, ni con advertencias o severidad. Más bien, con la ternura del padre que encamina con firmeza pero dulzura a su amado hijo.
    ¿Cómo podría ser de otra manera, si recién había nacido la especie humana?
    Éramos nuevos en el mundo, con la conciencia recién despierta, sin conocimientos, sin experiencias memorizadas, sin códigos ancestrales, como bebes que han abierto hace un ratito los ojos a este mundo.
    Por ello el Padre nos ordenó esto, sin emplear la palabra dominante del Amo, sino la voz tierna del Padre.
    Aunque fuera pronunciada con ternura esta frase no deja de ser un mandamiento de Dios, una orden que el Hombre debía de asumir con integridad.

    Si el hombre cumplía como el Padre declaraba, por lo cual trabajaba y cuidaba la tierra, entonces:

    "el Eterno Elokim mandó al humano diciendo: ‘Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás."
    (Bereshit / Génesis 2:16, 17)

    El “premio”, la consecuencia directa y lógica del cumplimiento del mandamiento de trabajar y cuidar de la tierra, sería que el Hombre estaría facultado para comer de todo lo que estuviera en el jardín, con la excepción del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

    Preguntemos entonces: ¿qué pidió el Padre del Hombre?

    La respuesta es una y única: ¡Qué cumpla con Sus mandamientos!

    En este caso en concreto, trabajar y cuidar de la tierra lo que le daría como consecuencia la bendición en forma de abundancia de todo.
    Esa plenitud del bien estaría limitado por otro mandamiento de parte de Dios, del árbol que tenía prohibido no debería comer.
    Era un camino simple, sencillo, sagrado, completo, espiritual.

    Te cuento que nada ha cambiado desde entonces en la forma que tenemos para encontrarnos con el Padre.
    ¡Nada!
    Siguen siendo los mandamientos el camino para hallarLo en nuestra vida.

    Te podrás llevar una sorpresa si te digo que incluso tampoco los mandamientos han cambiado desde aquella primera formulación hasta el día de hoy, ya que para el 99,98% de la humanidad (que son los gentiles) sigue siendo el mismo código espiritual el que dirige la relación de los hombres con Dios.

    Según enseñan los Sabios, en este punto, en la orden de cuidar de nuestro mundo y trabajarlo, así como en el cuidar de no traspasar Su palabra es que se encuentra el origen de los Siete Mandamiento Universales, esos que siguen siendo el camino sagrado para todo gentil.
    Te lo explico muy brevemente (en otros posts de este sitio encontrarás más información al respecto).

    Si bien el Eterno explicitó a Adam solamente seis de los siete mandamientos, ya que no le declaró como orden el de no comer parte de animal con vida, porque el hombre era vegetariano y no había sentido de tal mandamiento. Cuando en la época posterior al Diluvio el hombre comenzó a comer carne, el Eterno reveló y ordenó este séptimo mandamiento que corresponde a las naciones.
    Entiéndase que no fue explicitado a Adam, pero estaba contenido en el código dado a él; un código que no está escrito en la Torá (judía y escrita), puesto que no todo está declarado en ella. Hay cosas que el Eterno dictó a Moshé/Moisés para que escribiera, otras que dijo para que sean transmitidas como sabiduría oral.
    Los Siete Mandamientos no forman parte de la ordenanza judía, sino de la gentil. Por lo cual no están codificados explícitamente en la Torá (judía). Los sabios judíos han preservado el recuerdo de este código, pero no son los creadores del mismo ni los responsables de su cumplimiento. Es cada uno de los gentiles del mundo quien debe conocer SU propio pacto sagrado y eterno con Dios, que se manifiesta por medio del conocimiento y cumplimiento de lo Siete Mandamientos Universales.
    Convido a estudiar el texto que se abre haciendo clic aquí, luego compartirlo, hacer que alcance cada rincón del mundo para que sea restablecida la Luz en el mundo.

    Como podemos corroborar, lo que el Padre dijo que quería del Hombre no era fe, ni sangre de sacrificios, no seguir líderes religiosos, ni ritual alguno, ni doctrinas religiosas, ni venerar personas o seres, tampoco peregrinaciones a lugar determinados, ni bailes, ni conocer algún idioma, ni difundir enseñanzas sectarias, ni convencer a nadie de nada, ni irse a la soledad para meditar, ni clamar a los cielos, ni predicar “su palabra”, en fin, nada de todo eso que hoy día encontramos en las religiones.

    ¿Qué fue explícitamente y sin dudas lo que Él pidió del Hombre?

    Lo vimos: que el hombre cumpla con los mandamientos que Él le ha dado para que cumpla.

    Si Dios hubiera querido la fe del Hombre, ¿no te parece que el mandamiento sería: “ten fe en mí”, en lugar de algo tan prosaico (vulgar) como “trabaja y cuida de la tierra”?
    ¿No crees que si el Padre pretendía que el Hombre viviera con alguna religión, eso hubiera Él declarado desde el comienzo?
    Él perfectamente está capacitado para decirle al Hombre: “mira, como mi criatura me debes todo, así que te debes pasar el día diciendoalelusha hermano”, y luego me repites lo que el rebe Najman dijo, más tarde te encierras a meditar y cantar oraciones que no entiendes adorando a mi hijo Jesús, para finalizar el día adoctrinando a otros con videos del rabino Jacobo o del doctor Michael o del cabalista Yehudah. No te olvides de congregarte con tus hermanos y estudiar libros mágicos que te darán súper poderes, porque eso es lo que a mí me agrada, quiero que haya mucha magia en tu vida, que hagas milagros, que vivas de la caridad (de hombres o celestial) y no te olvides de mantener con dinero y elogios a todos esos que dicen hablar en mi nombre y forman sus sectas. Eso es lo que quiero y te ordeno, porque soy tu Dios. Si te quedan dudas, pregunta a cualquier clérigo religioso, ellos tienen la palabra autorizada. Y si no, pues meditas y en un rayo te iluminaré con mis ideas geniales, que para algo soy Dios el que te digo cosas solo a ti. Ah, me olvidaba, acuérdate de bautizarte en agua y espíritu santo, de usar muchos amuletos y te repito, no te olvides de dar dinero a los que te venden cosas religiosas, te predican cosas que ellos llaman espirituales y espera sentado a que haga milagros para ti.”

    Sin embargo, en la realidad nada dijo de rituales, ni de misticismo extraño, ni de clérigos predicando sus doctrinas y exigiendo sus diezmos y contribuciones, ni tampoco habló nada el Padre de rezar tales salmos, o implorar a cuales seres celestiales.
    Por el contrario, Él fue muy claro cuando dijo que el Hombre disfrutara de todo aquello que había en la tierra para su deleite, pero se cuidara de lo que no le beneficiaba.
    En otras palabras, que son las que acostumbro a repetir humildemente: “goza de lo permitido y apártate de lo prohibido”.
    Si el Hombre viviera de esa manera, cumpliendo en verdad con los mandamientos y alejándose de lo que daña, entonces estaría en el Paraíso, consciente de su identidad espiritual que lo une constantemente al Eterno.
    Sería alumbrado a cada instante por la sagrada Luz del Padre, estaría en paz, gozando de la bendición que llueve en abundancia sobre él.
    Serías alumbrado por la Luz de la Presencia y gozarías de la bendición constante que llueve sobre ti.
    Mira lo que dijo Dios a través de su profeta:

    "¡Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno!
    ¿Qué requiere de ti el Eterno?
    Solamente hacer justicia,
    amar misericordia y
    caminar humildemente con tu Elokim."
    (Mijá / Miqueas 6:8)

    Porque, precisamente eso es lo que declaró el Eterno que el hombre hiciera: bondad, justicia y fidelidad.

    Exactamente el mismo núcleo, idéntica esencia a la de de aquel primer mandato suavemente pronunciado por el Padre a Adam.
    Él no habla en secretos, ni esconde lo que es necesario que el Hombre conozca para su vida aquí y en la eternidad.
    No juega Dios a las escondidas con lo que es fundamental para que todo hombre conozca.
    Según dice el Padre a través del profeta:

    "Desde el principio no he hablado en secreto; desde que las cosas sucedieron, allí he estado Yo"
    (Ieshaiá / Isaías 48:16)

    Para que la bondad sea buena,
    para que la justicia sea justa,
    para que la fidelidad sea fiel,
    es necesario que el Hombre cumpla con Sus mandamientos.
    Porque de otro modo se puede desviar y llamar bueno a lo que es malo,
    justo a lo que está corrompido
    y fiel a lo que se aparta de Dios.
    Sí, lo vemos a diario, en todos esos “religiosos” que actúan con malicia, desprecian la corrección y sirven al EGO en sus múltiples formas (Jesús, dioses, santos, tzadikim, rebes, maestros ascendidos, espíritus ancestrales, etc.).

    A los judíos se lo dijo claramente en la Torá de la siguiente manera:

    "Guarda Sus leyes y Sus mandamientos que yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues los días sobre la tierra que el Eterno tu Elokim te da para siempre.’"
    (Devarim / Deuteronomio 4:40)

    Sí, para conocer al Padre, para unificarnos con Él, para sentir Su Presencia, para recibir Su salvación, para estar en gozo, para convertir al mundo en un Paraíso, el camino está en el cumplimiento de los mandamientos que nos corresponde cumplir.
    No lo dice este modesto maestro, ni algún rabino, ni un grupo de “fariseos”, ni un profeta falso que clama en las aguas del Jordán, ni un líder sectario.
    Para quien considera que la Torá tiene origen divino, esto es lo que Dios ha dicho y desea.
    Cumple con los mandamientos que te corresponde, y entonces estarás en paz.
    Lo dice Dios, presta atención que es Dios el que habla:

    "Si andáis según Mis estatutos y guardáis Mis mandamientos, poniéndolos por obra… habitaréis seguros en vuestra tierra. Daré paz en la tierra; dormiréis, y no habrá quien os espante."
    (Vaikrá / Levítico 26:3-6)

    Tal es el camino para encontrar al Padre, la verdad, la vida, la salvación eterna, la respuesta a las dudas más terribles, la libertad y el gozo.
    Recuerda, lo dice Dios, nadie más, Él es quien te lo enseña y te muestra el camino por el cual debes ir.

    "Así ha dicho el Eterno, tu Redentor, el Santo de Israel: ‘Yo soy el Eterno tu Elokim que te enseña provechosamente, y que te conduce por el camino en que has de andar.
    ¡Oh, si hubieras estado atento a mis mandamientos! Tu paz habría sido como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
    Tu descendencia sería como la arena, y los que salen de tus entrañas como sus granos. Su nombre nunca sería eliminado ni borrado de mi presencia."
    (Ieshaiá / Isaías 48:17-19)

    Si eres gentil, tienes tus Siete Mandamientos, no otros, no otra cosa. Ni religión, ni judaísmo y mucho menos doctrinas religiosas de la idolatría. Tampoco bailecitos jasídicos, ni aprender hebreo, ni vestirte como te parece que se viste un judío, ni convertirte en judío, ni repetir sin sentido lo que algún “rabino” expresa en internet. Nada de eso es tu camino espiritual, porque nada de eso corresponde a tu neshamá ni es lo que Dios te pide y quiere de ti.
    Recuerda, no es mi opinión, no es lo que me parece, es lo que explícitamente Dios ha dicho. Dios, no otro.

    Si eres judío, tienes en el conjunto de los 613 mandamientos aquellos que está en ti cumplir. Al igual que el gentil, no precisas de vestidos europeos o asiáticos añejos, ni aprender de memoria citas célebres de líderes de sectas, ni peregrinar a tumbas, ni asfixiarte con rituales oscuros y sin sentido real, mucho menos precisas abandonar tu propia senda para sumarte a los pasos de los que vagan en la oscuridad. Tienes todo lo que precisas al alcance de tu mano, cerca de ti.

    Entonces, un buen día, en el impero romano en decadencia a un grupo de astutos timadores a cargo del sostén del gobierno, se les ocurrió dictar estas ideas (libro de Juan, capítulo 14): “5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. 12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”.

    Sabemos que Jesús no existió, pero hagamos de cuenta que sí.
    ¿No son estas palabras una clara rebelión en contra de lo que Dios declaró es el camino sagrado para toda persona?
    ¿No es esta una manifestación absoluta de idolatría, en forma de egolatría?
    ¿No es esto un poema a la blasfemia, insultar y maldecir a Dios?
    ¿No es este párrafo una terrible desviación que llevan al hombre hacia el abismo en lugar de hacia Dios?
    ¿Cómo alguien que pretende ser fiel a Dios, dice amarLe, quiere servirLe, anhela la “salvación” puede tomar estas palabras como brújula para su vida?
    ¿Acaso no es este Jesús una espantosa arena movediza que se nos interpone en el camino que Dios abre para nosotros hacia Él?

    Está claro que adorar a Jesús, tomarlo como modelo de vida, sembrar sus doctrinas, seguir a sus difusores, presentarlo como una opción espiritual válida, no son más que engaños, atentados letales contra la vida, la verdad y la unidad con el Padre.

    Ciertamente el Padre dijo:

    "si tu corazón se aparta y no obedeces; si te dejas arrastrar a inclinarte ante dioses ajenos y les rindes culto, yo os declaro hoy que de cierto pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra "
    (Devarim / Deuteronomio 30:17-18)

    Dios quiere obediencia a Sus mandamientos, no fe en ridículas doctrinas imperiales que someten al hombre al ilusorio poder del EGO.
    Es Dios quien declara que si ponemos a Jesús como socio de Dios, como Su hijo, como guía, nos estamos yendo a la muerte segura, al “infierno”.
    Jesús es un dios ajeno, no el que mandó a Adam que trabajara y cuidara la tierra, no el que mandó a Noaj/Noé y sus descendientes el pacto noájico, no el que dicto el Decálogo ante todo Israel en Sinai; sí, Jesús es un dios ajeno. Nunca fue mesías, nunca profeta, nunca rabino, nunca emisario de mensajes de paz o verdad, ni un “rebelde” con sentido positivo.

    Y dijo Dios:

    "No tendrás dioses ajenos delante de Mí."
    (Shemot / Éxodo 20:3)

    Si pones a Jesús en medio del Padre y tú, estás perdiendo tu vida, aquí y en la eternidad.
    Tal como si pones a cualquier otra falsa divinidad, emisario celestial, supuesto santo, “tzadik”, rabino, iluminado o lo que fuera.

    Tienes la posibilidad de encontrar al Padre a cada instante, haciendo lo que Él manda de ti.
    Eso es lo que Él dijo, no lo que te quieren convencer que creas.

    "Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas"
    (Devarim / Deuteronomio 30:14)

  • Jesús, el mediador

    En el idolátrico y corrupto rejunte imperial romano conocido como “Nuevo Testamento” encontramos la siguiente doctrina que se quiere presentar como sagrada y espiritual, pero que no es otra cosa que religión, idolatría, engaño, esclavitud al EGO (también conocido como Satán): “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, que está en 1 Timoteo, verso 5 del capítulo 2.

    No hay mentira más peligrosa que aquella que se rodea de trazos de verdad, para ella misma hacerse pasar por verdadera.
    Ni peor esclavitud que la que clama ser libertaria.
    Ni más espantosa idolatría que la que usa a Dios y Sus cosas para promover la falsedad, el engaño, los dioses inexistentes.

    Esta frase es una prueba de todo ello.
    Tiene rastros de verdad, para confundir entre ellos a la mentira.
    Pretende dar una clave de liberación, cuando de hecho es una pesada cadena sobre el cuello de quien se somete a ella.
    Es idolatría terrible, pero que no tiene empacho en hablar de Dios y afirmar cosas acerca de Él.

    Es decir, estamos ante una “obra maestra” de la maldad. Los artistas que diseñaron esta estafa, los hábiles manipuladores que gobernaban desde las sombras del poder en el imperio romano, se tomaron algún tiempo para elaborarla para que surtiera efecto y siguiera provocando daños siglos después de haberla concebido y publicado. Si bien el Nuevo Testamento está plagado de errores e inconsistencias, imposibles de desmentir o encajar desde lo histórico, espiritual y profético, es indudable que se pueden encontrar algunas pequeñas porciones que alcanzan alturas máximas cuando de astucia para el engaño y ejercicio de la estafa se trata.
    Esta frase que estamos comentando es una de ellas.

    Veamos solamente un poquito, nuestro interés es desenmascarar el engaño, liberar al preso, dar luz al que está en sombras, abrir los ojos a los cegados, para que puedan andar por sí mismos erguidos y felices de la mano con Dios y el prójimo. No es nuestra intención dañar al inocente, ni burlarnos del extraviado, ni oponernos por mero afán contrario. Más bien queremos ser parte de la tarea sagrada que el profeta declaró:

    "Yo, el Eterno, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones, a fin de que abras los ojos que están ciegos y saques de la cárcel a los presos, y de la prisión a los que moran en las tinieblas."
    (Ieshaiá / Isaías 42:6-7)

    Sí, queremos que salgan de la cárcel del EGO todos los oprimidos, de la religión todos los conturbados por sus falsos dioses y vacíos redentores.
    Sí, anhelamos ser miembros del grupo de trabajadores mesiánicos, que allanan el camino para que alumbre con fuerza la Luz del Mesías.
    Sí, estamos trabajando desde hace mucho para servir como luz para las naciones.
    Por ello, estamos construyendo shalom, también por medio de señalar la falsedad y malicia de la idolatría que se quiere presentar como santidad y en su desfachatez se pretende como de Dios.

    Vamos pues a la frase del libro de Timoteo.

    Es absolutamente cierto y verídico que hay un solo Dios, el cual es Uno y Único. Creador y sostén del universo. Señor de señores pero al mismo tiempo es Padre de todos.
    Hasta ahí la frase es impecable.
    El problema se presenta a partir de lo que sigue, que es una terrible mentira y que se constituye en un paredón que corta la relación directa que tenemos con el Padre.
    Recuerda,  cuando se usa alguna verdad para introducir una mentira, se está haciendo un doble daño:

    1. se miente, y
    2. se prostituye la verdad.

    Es decir, no solamente se inyecta el veneno del engaño sino que además se corrompe lo saludable, se degrada lo sano, y de ese modo se impide obtener el antídoto para la toxina.

    ¿Y dónde está esa verdad en la frase del libro Timoteo?
    La primera está cuando se afirma que hay un solo mediador entre Dios y los hombres.
    Y la segunda, que es monstruosa, es cuando se declara que ese único mediador es Jesús, al cual además le regalan el título de rey del pueblo judío pues se le dice “cristo”, que significa “rey de los judíos” en idioma griego.

    Así pues, primer paso te dan a probar del dulce sabor de la verdad.
    En seguida te introducen una tremenda mentira.
    E inmediatamente, sin darte tiempo para pensar o reaccionar, te insertan una espantosa dosis letal de idolatría y dependencia tóxica a la religión (que siempre es producto del EGO).

    Pero, ¿qué tiene de mentira que hay un solo mediador entre Dios y los hombres?
    Bueno, de hecho es una doble mentira en sí misma.
    Ya que, no hay necesidad de ningún mediador, porque cualquier cosa que medie entre Dios y los hombres es una interrupción de lo que no se interrumpe.
    Y para peor, afirman que hay un solo mediador, sin dar lugar a otro.
    A poco de analizarlo nos vamos dando cuenta cómo en tan pocas palabras encontramos la corrupción y podredumbre del EGO que se adosa a la palabra “Dios” para infiltrarse de contrabando y hacer su tarea nefasta.

    Atiende al profeta de la Verdad cuando asegura que no hay, ni debe haber, ninguna cosa que intermedie entre Dios y Sus hijos:

    "’Vosotros sois Mis testigos, dice el Eterno, y Mi siervo que escogí, para que Me conozcáis y Me creáis, y entendáis que Yo soy, antes de Mí no fue formado dios, ni lo será después.
    Yo, Yo soy el Eterno; fuera de Mí no hay quien salve.
    Yo anuncié y salvé; Yo proclamé, y no algún [dios] extraño entre vosotros. Vosotros sois Mis testigos, y Yo soy Elokim, dice el Eterno.
    Aun antes que hubiera día, Yo soy, y no hay quien pueda librar de Mi mano. Lo que hago, ¿quién lo deshará?’"
    (Ieshaiá / Isaías 43:10-13)

    Es Él, solamente Él.
    No hay otros,  ni antes, ni después.
    El Eterno es quien salva, el Eterno es quien anuncia la salvación.
    No dioses extraños, que los judíos no vieron, ni conocieron, ni testimoniaron a la Salida de Egipto.
    Solamente Dios, quien salvó a Israel y es con Él con quien todos tenemos una relación directa, DIRECTA, sin intermediarios ni mediadores.

    En palabras del amado salmista:

    "Con mi voz clamé al Eterno, y Él me respondió desde su santo monte.
    Yo me acosté y dormí. Desperté, porque el Eterno me sostuvo.
    No temeré a las decenas de millares del pueblo que han puesto sitio contra mí.
    ¡Levántate, oh Eterno! ¡Sálvame, Elokim mío! Porque a todos mis enemigos has golpeado en la mejilla, y has quebrantado los dientes de los impíos.
    Del Eterno viene la salvación. ¡Sobre tu pueblo sea tu bendición! "
    (Tehilim / Salmos 3:5-9)

    Del Eterno viene la salvación, de nada ni nadie más.
    A Él se dirige el salmista, directamente a Él.
    En el Padre es quien confía el rey David y todos los fieles.
    Es el Padre quien bendice, quien libera de las calamidades, quien da paz y prosperidad.
    El Padre, solamente Él, sin nadie que interceda, puesto que no es necesario.
    Porque los intermediarios son escollos, trampas, obstáculos, necedad.

    Porque cuando algo se interpone, ya no nos relacionamos para nada con Él, sino que ese intermediario nos obstruye nuestra comunión sagrada.
    Todo lo que se pone en el medio entre el Padre y nosotros es EGO y sus derivados.
    Son las murallas que rodean al Yo Esencial y no le permiten irradiar su luz, la Luz del Eterno, en todos los confines de nuestro ser.
    Son las trampas de Satán, que en el caso de Timoteo se llama “Jesús, el mediador”.
    Ese falso mediador, ese tal Jesús, es un obsceno intento de Satán, del EGO, para quebrar nuestro lazo eterno con el Padre.
    Este supuesto mediador en realidad nos lleva para cualquier otro lado, por sendas de discordia y maldición, en vez de continuar unidos amorosamente al Padre.

    Como está declarado por el profeta de la Verdad:

    "Desde la tierra de Egipto Yo soy el Eterno tu Elokim; no reconocerás otro dios aparte de Mí, ni otro Salvador, sino a Mí."
    (Hoshea / Oseas 13:4)

    Y está dicho por el príncipe de los profetas, cuya palabra es verdadera:

    "Vosotros sois hijos del Eterno vuestro Elokim"
    (Devarim / Deuteronomio 14:1)

    ¿El hijo precisa de un extraño, de alguien inexistente, para hablar con su Padre?

    Y canta el inspirado salmista, lleno del espíritu santo:

    "Espera en el Eterno. Esfuérzate, y aliéntese tu corazón. ¡Sí, espera en el Eterno!"
    (Tehilim / Salmos 27:14)

    Que el hombre espere en el Eterno, que en Él ponga sus esperanzas, directamente, sin nada que se interponga.
    ¿O no es eso lo que una y otra vez comprobamos en las sagradas escrituras?
    Nada de mediador, ni menos único mediador, y menos que menos el mitológico Jesús.
    Por el contrario, los hombres de Dios lo declaran sin doble sentido: tienes un lazo directo con Dios, no introduzcas en medio nada que interfiera.

    Lee, estudia, date cuenta de tu relación directa y eterna con el Padre Celestial:

    "¡Dad gracias al Eterno! ¡Invocad su nombre! Dad a conocer entre los pueblos sus hazañas.
    Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
    Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al Eterno.
    Buscad al Eterno y su poder; buscad continuamente su rostro.
    Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca"
    (Tehilim / Salmos 105:1-5)

    Nada de Jesús, ¡nada!
    Ni de ningún mediador.
    Ni de ningún ritual, ensalmo, librito que te venden en sectas, amuletos, palabras mágicas, ropitas extrañas, cosas enloquecidas. Nada de eso.
    Solamente tú en tu relación directa con el Padre.
    Busca Su rostro, allí lo encontrarás.
    Dentro de ti, en tu Yo Esencial, que es el nexo constante que tienes con Él.
    Limpia las capas de mugre que ha puesto el EGO entre tu conciencia y tu ser, entre tu pensamiento y tu Yo Esencial y entonces te darás cuenta de la burda estafa que es Jesús, del engaño espantoso de cualquier religión.

    Tú que dices ser “de Dios” y querer que todo provenga de la Biblia, bueno, aquí lo tienes.
    Porque eso es Biblia, y no el cuento imperial romano que se han empeñado en añadirle al final, ese que llaman Nuevo Testamento, con toda su sarta de disparates y desviaciones pecaminosas. Ese Nuevo Testamento es Satanás (figura retórica) en forma de libro.

    ¿Cómo se atreve el nefasto degenerado de Pablo (supuesto autor del libro Timoteo) a contradecir a Dios, a poner a su propio dios el EGO en el lugar de nuestro Salvador?
    ¿Quién que se crea leal a Dios seguirá promocionando esta espantosa mentira, esta declarada guerra contra el Padre?

    Pero nosotros, los constructores de shalom, quienes actuamos con bondad y justicia siendo leales al Eterno, decimos:

    "¡Alabad al Eterno, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia!
    Y decid: ‘¡Sálvanos, oh Elokim de nuestra salvación! "
    (1 Divrei Haiamim / I Crónicas 16:34-35)

    No precisamos rituales, ni religiones, ni ropajes, ni otros idiomas, ni rezos complejos, ni sangre, ni diezmo, ni iglesias, ni líderes religiosos, ni a Jesús o cualquier otro mediador que entorpezca. Nada del EGO precisamos para sostener nuestro abrazo sagrado con el Padre, con nuestro Salvador.

    Vamos, alaba al Eterno, porque para siempre es Su misericordia.
    El es Bueno, y no ese viejo vengativo y malvado que te pintan en la religión.
    Él salva, Él auxilia, Él es vida.

    Vamos, comparte esto a través de palabras, pero especialmente con tu conducta llena de bondad y justicia.
    Vamos, sé tú mismo, que resplandezca la Luz del Eterno desde tu interior, desde tu neshamá.

  • Mashiaj / Mesías personal HOY

    Mesiánico viene de la voz hebrea MASHIAJ que significa ungido, es decir, se ha derramado sobre él (persona u objeto) el aceite consagrado para designarlo en determinada tarea.
    Su uso más corriente y habitual es para señalar a aquella persona que ha sido coronada como rey, en particular de Israel, del pueblo judío.
    No cualquiera podía ser ungido ni cualquiera podía ungir. Hay estrictas reglas que deben ser tomadas en consideración pues importantes cuestiones de gobierno, sociales, de vida y muerte dependen de mantener el orden legal establecido y no pervertir la autoridad y la estabilidad.

    El primero fue el rey Shaúl (1 Shemuel / I Samuel 10:1), el segundo el rey David (1 Shemuel / I Samuel 16:13), el tercero el rey Shelomó (1 Melajim / I Reyes 1:39). Luego se sigue la línea con decenas de reyes que gobernaron el reino de Yehuda e Israel.
    Pero tenemos registrados a reyes gentiles que también fueron ungidos para mandar sobre sus respectivos reinos, por ejemplo Jazael de Asiria (1 Melajim / I Reyes 19:15) y Ciro de Persia (Ieshaiá / Isaías 45:1).

    El Mashiaj tan esperado es otro rey más, el que retomará el mandato político del pueblo judío, uno que deberá cumplir estrictamente con las normas requeridas para su unción y que completará en su vida con todas las profecías que refieren a su reino.
    Sobre esta temática hemos abundado en otras oportunidades, demostrando como NADIE, absolutamente NADIE, ha cumplido con las profecías que son REALMENTE MESIÁNICAS, por lo que te sugiero que si estás interesado en profundizar indagues aquí:

    Es claro, si somos precisos y honestos al interpretar las profecías que son verdaderamente mesiánicas, que se trata de un asunto muy terrenal, político, nacionalista, que implica la reunión de los judíos nuevamente en su tierra patria, el gobierno del rey (mashiaj) sobre su pueblo, las relaciones pacíficas con los vecinos, la prosperidad material de sus habitantes, el desarrollo y avance de multitud de aspectos que permiten llevar un estilo de vida apacible, satisfecho que deja tiempo para el estudio, la reflexión, el despliegue también de la faceta espiritual.
    No es una utopía irreal, ni la espera de un superhéroe mitológico, ni un dios convertido en hombre, ni un reino espiritual, ni un rabino en el exilio adorado por sus seguidores, ni cosas por el estilo. La demarcación territorial, la presencia del poder terrenal desde el trono de Jerusalén, las relaciones cordiales con los otros países, el establecimiento del orden jurídico de acuerdo a la Torá no son metáforas, sino profecías que deben materializarse y sirven como demostración sin dudas de que se está en la Era Mesiánica.
    Así lo demuestra el análisis objetivo y sensible de las verdaderas profecías mesiánicas. Ojo, los especuladores de la fe inventan falsas profecías a las que les atribuyen mesianismo, así como niegan la materialidad del mesianismo.

    Por otra parte, hay también un proceso mesiánico individual, que corresponde a cada persona y no a la nación judía como conjunto.
    El mashiaj, en esta faceta, es la denominación del reinado de la neshamá, el espíritu, el Yo Esencial, por sobre la persona.
    Es decir, que el individuo no esté más en el exilio interno, víctima del rey déspota, del exilio, de la opresión, de la mentira, de la falsa identidad que es el EGO, sino que se termine la diáspora representada por las caretas del Yo Vivido para reluzca dentro y fuera del ser su Yo Esencial.
    Que el mashiaj reine en tu ser, dentro tuyo, y establezca el reino de paz, de armonía, de prosperidad, de gozo de la bendición, de amor al prójimo, de amor y veneración al Eterno. Esto es el fin del exilio interno en el cual todos nos encontramos. Que reine el mashiaj, tu Yo Esencial. Que el Ietzer haRá, el Satán, el EGO, deje de someterte a la impotencia, a la desconexión de la realidad, a la religión, a la falsa piedad, a la idolatría, a lo malo.
    Sí, eso es también la Era Mesiánica.

    Podemos conseguir que reine el mashiaj en nuestro ser.
    Lo mesiánico se relaciona con hacer la voluntad de Dios en este mundo, cumplir con los mandamientos que Él te ha dado para que sigas.
    De esta forma se manifiesta la Divina Voluntad a través de nosotros en este mundo.
    Hacemos carne los mandamientos, convertimos el Deseo de Dios en nuestra realidad cotidiana.
    No por medio de magia, ni de rezos, ni de pactos extraños, ni amuletos, ni rituales, ni cualquier otra cosa que sea religión, sino por el cabal cumplimiento de los mandamientos que te corresponden a tu cumplir.

    En este caso, mesiánico es Dios presente en nuestras acciones diarias.
    En la construcción de Shalom, que son actos de bondad Y justicia.

    El Yo Esencial se despliega en acciones materiales de amor y comprensión y justicia.
    Hacer a Dios presente en nuestro día a día también está más allá de los 7 mandamientos para las Naciones, que son los pilares para la construcción de una sociedad justa.
    Está en permitir que sea Dios el que dirija tu vida, pero recuerda, no como un asunto religioso ni para obtener “poderes” especiales manipulando al Creador.
    Sino que en la construcción de shalom por medio de la acción constante en bondad Y justicia, es que hacemos espacio para que reine el Mashiaj en nuestro interior y tengamos una vida de plenitud.

    Atiende a lo dicho por el gran sabio Salomón, que inspirado por el Eterno nos expresó:

    "(13) También he visto esta sabiduría debajo del sol, la cual me parece grandiosa:
    (14) Había una ciudad pequeña con pocos hombres en ella, y contra ella vino un gran rey y la rodeó edificando contra ella grandes torres de asedio.
    (15) Y se encontraba en ella un hombre pobre, pero sabio, el cual con su sabiduría libró a la ciudad. Pero nadie se acordaba de aquel hombre pobre.
    (16) Entonces dije: ‘Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque el conocimiento del pobre sea menospreciado y sus palabras no sean escuchadas.’
    (17) Las palabras del sabio con sosiego son oídas, y son mejores que el grito del que gobierna entre los necios.
    (18) Mejor es la sabiduría que las armas de guerra, pero un solo pecador destruye mucho bien."
    (Kohelet / Predicador 9:13-18)

    Te lo explico brevemente a la luz de lo que venimos enseñando del EGO (también conocido como Satán y Ietzer haRá) y el texto presente.

    Verso 13: nos dirá Salomón una gran enseñanza.

    14: la pequeña ciudad es el hombre en sus primeros instantes de vida, el rey que vino a asediar es el EGO, las murallas en torno son las cáscaras, máscaras, falsas identidades, creencias, dogmas, miedos, todo lo que el EGO pone alrededor del Yo Esencial para que su Luz Divina quede opacada y no alumbre al resto del ser.

    15: el pobre hombre sabio es el Yo Esencial, pobre porque no despliega los recursos de manipulación y control salvaje del EGO, sabio porque está en constante y eterna conexión con Dios. Es el Yo Esencial el verdadero rey de esa ciudad, el libertador, el salvador, pero nadie lo recuerda ya que está tapado por la mugre que acumuló a su alrededor el EGO. Es el EGO quien se presenta como el rey, como el salvador, como el dios, como la verdad, como la vida, como lo único válido dentro del ser y fuera en sus representaciones externas tales como religiones, dioses, santos, “tzadikim”, líderes, políticos, etc.

    16: el sabio Salomón entiende que es el Yo Esencial la clave para una vida de integridad, de plenitud, de verdad, de santidad, sin embargo, el EGO con sus primitivas herramientas logra silenciar la suave voz de la verdad del Yo Esencial, se impone con sus mentiras, con sus excusas, con sus predicas, con sus biblias, con sus lemas religiosos, con sus miedos repetidos hasta el cansancio. Allí en nuestro interior tenemos la llave a la felicidad, a la salvación, a la dicha aquí y en la eternidad, pero está perdida debajo de tantas costras que acumula el EGO, al cual adoramos y respetamos y tememos.

    17: el Ego emplea sus herramientas violentas, ingratas, engañosas, las que ya hemos señalado en muchas ocasiones. Pero el Yo Esencial murmura en voz pausada, silenciosa, difícil de advertir entre el griterío ensordecedor que produce adrede el EGO. Es que el EGO sabe que si oímos la voz de Dios en nuestro interior, se quiebra su poder, se termina el exilio, se acaba la religión, pierden sentidos los ritos, las supersticiones se desnudan en su real nulidad, todo el falso poder y autoritarismo del que hace gala el EGO queda inutilizado si el hombre sintoniza con su Yo Esencial.

    18: sí, mejor es cualquier cosa que ofrezca nuestro mashiaj personal, nuestro redentor verdadero, el Yo Esencial que es la conexión sagrada y perenne con nuestro Padre Celestial; cualquier cosa del mashiaj personal es más valioso que lo que provenga del EGO, pero éste se aprovecha de cualquier cosita pequeña para corromper, para destruir prontamente. Cualquier descuido ya es aprovechado para sumergir a la persona nuevamente en la sensación de impotencia, en sentirse asediado y sin salvación, por lo cual ofrece el EGO promesas de bienestar que son completamente falsas pero que la persona suele terminar aceptando y adoptando como vida.

    Bien, hemos visto la interpretación de la enseñanza del gran sabio Salomón.
    Es hora de comenzar el despertar de la conciencia espiritual, o de mantenerlo.
    Construye shalom sin religión.
    Ésta es cosa más mesiánica que puedes hacer hoy, para tener al masiaj vivo en ti hoy, para que la Era Mesiánica colectiva se haga realidad.
    Construye shalom, sin rituales ni palabrería.
    Porque es la consigna de toda persona que se crea mesiánico y anhele vivir en paz, plenitud, bendición.

  • Jesed, mishpat utzedaká. Profeta Jeremías.

    El Eterno declara a través de Su profeta de la Verdad:

    "(2) ¡Quién me diera una posada de caminantes en medio del desierto, para abandonar a mi pueblo e irme de ellos! Porque todos ellos son unos adúlteros, una asamblea de traidores.
    (3) Dispusieron su lengua como arco; se hicieron fuertes en la tierra para el engaño, no para la fidelidad. ‘Procedieron de mal en mal y no me han conocido, dice el Eterno.
    (4) ¡Cuídese cada uno de su prójimo! En ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano suplanta, y todo prójimo anda calumniando.
    (5) Cada uno engaña a su prójimo, y no hablan verdad; enseñan su lengua para hablar mentira. Se han pervertido hasta el cansancio.
    (6) Su morada está en medio del engaño. Y a causa del engaño rehúsan conocerme’, dice el Eterno.
    (7) Por tanto, así ha dicho el Eterno de los Ejércitos: ‘He aquí que yo los fundiré y los probaré. Pues, ¿de qué otro modo he de proceder con la hija de mi pueblo?
    (8) Flecha asesina es la lengua de ellos; hablan engaño. Con su boca habla de paz a su prójimo, pero dentro de sí pone emboscada.
    (9) ¿No habré de castigarles por esto?, dice el Eterno. ¿No tomará revancha mi alma de una nación como ésta?’
    (10) Prorrumpiré en llanto y lamento por los montes, en canto fúnebre por los pastizales del desierto. Porque han sido devastados hasta no quedar quien pase, ni se escucha el mugido del ganado. Desde las aves del cielo hasta el ganado huirán y se irán.
    (11) ‘Yo convertiré a Ierushalaim [Jerusalén] en montones de piedras y en guarida de chacales. Convertiré las ciudades de Yehudá [Judá] en una desolación, sin habitantes.’
    (12) ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto? ¿A quién ha hablado la boca del Eterno, de manera que lo pueda declarar? ¿Por qué ha perecido la tierra y ha sido devastada cual desierto, de modo que nadie pase por ella?
    (13) Y el Eterno dijo: ‘Porque dejaron mi Torá, la cual puse delante de ellos. No obedecieron mi voz, ni caminaron conforme a ella.
    (14) Más bien, fueron tras la porfía de sus corazones y tras los Baales, como sus padres les enseñaron.

    (23) Así ha dicho el Eterno: ‘No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas.
    (24) Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que yo soy el Eterno, que hago bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno."
    (Irmiá / Jeremías 9:2-24)

    Muy fuerte lo que profetiza Irmiá, extremadamente duro.
    Hasta vemos que Dios dice que está harto de los pecados de los judíos, al punto de querer irse lejos de ellos, apartarse, dejarlos.
    Si no fuera que Él se obligó a un pacto eterno con el pueblo judío, quizás ésta hubiera sido una ocasión para dejar de estar a nuestro lado.
    Pero alejarse no implica terminar la relación.
    Sabemos que Dios no miente, así que cuando juro que el pacto con los judíos es inquebrantable, Él lo cumple.
    Y lo vimos, porque años después de ocurrida esta profecía, los judíos retornaron a la tierra patria, reedificaron el Templo, estuvieron en paz, en tanto las condiciones lo permitieron.
    Nada ni nadie puede terminar la alianza sagrada que existe entre Dios e Israel (el verdadero y único, no el delirante Israel por fe, o los injertados o los falsos descendientes), y este capítulo es una prueba más de ello.
    El pacto de Dios con los judíos es perpetuo, nada puede quebrarlo.

    Esta situación de extrema tirantez se debió a los terribles pecados de aquella generación que finalmente llevaron a la devastación del reino de Israel, a su casi desaparición de la tierra sagrada, a la destrucción del Primer Templo, al exilio y muerte espantosa de muchos de ellos.
    Quizás queda todo resumido en lo que resaltamos en la cita: “Porque dejaron mi Torá, la cual puse delante de ellos”.

    Es algo espantoso, dejar la TORÁ que el Eterno entregó como legado eterno para los judíos.
    Si dejamos la frase así, nuestros pensamientos contaminados por el EGO y por los estereotipos, probablemente imaginaríamos que aquellos judíos de hace 2500 años atrás colgaron sus sombreros de fieltro negro, cortaron sus barbas y guedejas, se quitaron los sacones negros, dejaron de hablar en idish, ya no siguieron detrás de su rebe, comieron chancho, anduvieron en auto en shabat, no se pusieron más los tefilín, regalaron todos los libros de Torá que tenían en su poder y cosas por el estilo.
    ¿O no es eso lo que suponemos al oír las palabras “dejar la Torá”?

    Pero, no imaginemos, no sigamos dogmas, no seamos presos de la ilusiones, no dejemos que el EGO marque nuestra existencia.
    Seamos simples y honestos.
    Veamos lo que el propio Dios dice, a través del profeta Jeremías, que significa abandonar la Torá.
    No vamos a ir a ninguna parte, solamente remitirnos al texto que tenemos enfrente.

    Veo infidelidad, calumnia y traición.
    Actos de maldad de uno con el prójimo.
    Habladuría, mentiras, engaños, burlas y difamación.
    Gente que dice hablar de shalom, en nombre de Dios, de “Torá”, pero que son asesinos con la palabra y los actos.
    Las acciones maliciosas llegaron al punto que hasta del hermano hay que cuidarse, no sea que se termine enredado en sus trampas.

    Por más que busco y rebusco no encuentro que Dios mencione pecados “rituales”, falta de fe, no repetir lemas de rabinos, no adorar “tzadikim” ni peregrinar a sus tumbas, ni comer cerdo, ni profanar el Shabat ni otros similares como causa del “enojo” divino ni de la destrucción que vino posteriormente.
    Compruebo que al igual que ocurre con otros profetas, ¿con todos?, la queja mayor está puesta en la conducta malvada de un hombre con su prójimo. En las faltas de respeto, en las agresiones, en no construir shalom en el mundo.

    Sí, construir shalom es la solución para el tormento descrito.
    Tal como si la construcción de shalom fuera exactamente a seguir la Torá, y el resto fueran comentarios o extras.
    Como dijera el gran Hilel haZaken:

    "Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo. Esto es la totalidad del Torá; todo lo demás es comentario. Ve ahora y apréndelo."
    (TB Shabbat 31a)

    Porque lo dice claramente el Eterno, no hay divergencia, qué es lo que a Él agrada en el hombre:

    “…bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno."

    Bondad Y justicia, construcción de shalom.
    No palabras, no rezos, no sacrificios, no atuendos, no rituales, no repetir y repetir frases, ni amuletos ni bailecitos.
    Jesed, mishpat utzedaká”, bondad, juicio y justicia/caridad.
    Quizás a partir de hoy éste sea el eslogan que repetiremos y haremos los que somos constructores de shalom, leales del Eterno. (Bueno, de hecho, es lo que decimos y hacemos hace mucho tiempo, pero tal vez no te habías dado cuenta del origen, alcance y profundidad de nuestra consigna: construir shalom, que es bondad Y justicia).
    Deja de lado toda la cháchara, la Palabra es clara en su dictado: JESED, MISHPAT UTZEDAKÁ.
    Construir shalom.

    No pidas estudiar Torá, si eres gentil, ni saber párrafos de memoria, o cuentitos mágicos de rabinos milagreros.
    Mejor pide VIVIR TORÁ, tal como Dios quiere.
    ¿Cómo es eso?
    Construir shalom.

    ¿Quién es el que te lo pide y declara como TORÁ?