Categoría: Creencias

  • Mesiánico Isaías

    Mashiaj/Mesías (Cristo, según el idioma griego), quiere decir en hebreo “ungido”, es decir, aquel al cual un profeta del Eterno le ha vertido aceite de unción para proclamarlo de esa forma como rey.
    Si atiendes bien, Mashiaj es un sinónimo de rey. Por lo general, rey de la nación judía, del estado judío.
    En la historia hubo varios, quizás los más famosos sean los tres primeros reyes del reino de Israel-Yehuda, que fueron Shaúl, David y Shlomó. No fueron los únicos, solo los primeros y más reconocidos.

    Actualmente, cuando mencionamos Mashiaj, de inmediato lo asociamos con aquel gobernador que provendrá de la familia de David y estará liderando la Era Mesiánica. Una época diferente a todas las anteriores, según se comenta entre la gente.

    Ese Mashiaj esperado, así como su Era, fueron profetizados por verdaderos profetas del Eterno, cuyas profecías se registran en el Tanaj (que es la mal llamada “Bilblia Hebrea”).
    Para no tropezar a causa de la ignorancia, para no dejarse llevar por suposiciones que no tienen base, para no desviarse de la senda correcta por culpa de buenas intenciones pero faltas de entendimiento, te propongo que vayamos viendo algunas pautas claras y certeras.
    Por tanto, es en el Tanaj, y en las interpretaciones que le acompañan desde hace milenios en el seno de su nación propietaria (la judía), donde tendremos los datos para corroborar acerca de la identidad del Mashiaj y de su Era.

    Aquellos que son propuestos como Mashiaj deben cumplir con las profecías que corresponden realmente a él. Si alguna de las profecías no se cumple, esa persona no es el Mashiaj. Porque las profecías positivas, de acontecimientos buenos, deben ser cumplidas exactamente con sus detalles, de lo contrario no es cumplimiento profético.
    Por ejemplo, si un profeta dijera que las cosas se presentarán de la siguiente manera: A – B – C; y más tarde pasa A, luego C, y por último B; se han dado las tres cosas, pero no en el orden necesario, por tanto NO se ha cumplido la profecía. Si pasa A, luego B y no ocurre C sino D, entonces tampoco se ha cumplido la profecía. Aunque sea un detalle el que falte o está modificado, eso ya inhabilita para ser reconocido como cumplimiento de la profecía.
    Sea en temas referidos al Masiaj, a la época del Mashiaj, o a cualquier otro, los hechos deben encajar perfectamente en la descripción hecha en los textos realmente proféticos.

    Con esto en mente, veamos la siguiente profecía.

    "(2) Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa del Eterno será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él todas las naciones.
    (3) Muchos pueblos vendrán y dirán: ‘Venid, subamos al monte del Eterno, a la casa del Elokim de Iaacov [Jacob], para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas.’ Porque de Tzión [Sion] saldrá la enseñanza, y de Ierushalaim [Jerusalén] la palabra del Eterno.
    (4) Él juzgará entre las naciones y arbitrará entre muchos pueblos. Y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra."

    (Ieshaiá / Isaías 2:2-4)

    Profecía clásica, muy conocida, netamente definitoria de la Era Mesiánica y en parte del Mashiaj.
    Es del gran profeta Ieshaiá/Isaías, uno de los más conocidos y repetidos, pero también de los más desvirtuados por falsas traducciones y aberrantes interpretaciones.
    (Para ejemplo de cómo se le ha maltratado al pobre texto profético, te recomiendo este link).

    Vayamos viendo por partes.

    Últimos días”.
    En hebreo el profeta dijo “ajarit haiamim”, “haiamim” son “los días”.
    ”Ajarit” que se traduce habitualmente como “últimos”, no debemos entenderlo que se termina algo y no hay nada después. Sino, al contrario, quiere decir “posterior”, “porvenir” y “posteridad”.
    Por ejemplo: "Porque Yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice el Eterno, planes de bienestar y no de mal, para daros (AJARIT) porvenir y esperanza." (Irmiá / Jeremías 29:11).
    Es una manera tradicional para denominar a la Era Mesiánica, en la cual se nos indica que habrá un quiebre, un verdadero cambio a como fue la época anterior.
    NO es un cambio de calendario, sino una modificación sustancial , que hace reconocer que lo siguiente no es una copia a lo anterior.
    Ya veremos que es el propio Ieshaiá el que nos brinda información acerca de las cualidades que hacen diferente a esta Era.

    monte de la casa del Eterno”.
    Es el monte Moriá, el monte del Templo. Donde en épocas del profeta estaba edificado el primer Templo del Eterno, obra del rey Shlomó.
    Donde más tarde se construyó el segundo Templo en Su honor.
    Donde hoy día se encuentra el Kotel HaMaarabi, el Muro Occidental o de los Lamentos y por detrás el imperialismo musulmán ha usurpado el sitio del Eterno para construir sus propias cosas que contrarían la Voluntad del Eterno.
    El corazón de Jerusalén.

    será establecido como cabeza de los montes”.
    Desde los comienzos de los tiempos, las religiones asociaron las cimas de las montañas con moradas de dioses, por eso construían allí sus templos o imaginaban que había portales hacia los cielos.
    El pueblo judío sabía perfectamente que el Eterno está en todos lados, siempre, que no es preciso un templo coronando un monte para establecer una relación sagrada con el Eterno.
    Tal como Shlomó se encargó de decir al momento de inaugurar el primer templo dedicado al Eterno: "¿es verdad que Elokim ha de habitar sobre la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener. ¡Cuánto menos este templo que he edificado!" (1 Melajim / I Reyes 8:27).
    Sin embargo, fue construido el Templo en la cima de un monte.
    No por Dios, no para Dios, no porque es el único lugar donde conversar con Él, sino porque es el hombre el que lo precisaba, el hombre el que necesita de ciertos rituales y símbolos para poder enfocarse.
    Entonces, ¿qué nos dice Ieshaía?
    Que en la Era Mesiánica el monte del Templo será el que convoque, el buscado, el valorado como único sagrado.
    Estará por encima, metafóricamente, del Olimpo, del Gólgota, del Kailas, de las cinco montañas sagradas del Taoísmo, del Culiacan, del Fuji, del Nebó, de las Machu Picchu y Huayna Picchu, del Montserrat, del Kailash, del Salkantay, del Songshang, del Asgard, del Croagh Patrick, del Uhlu, de las pirámides (en sus variadas presentaciones), etc.

    y correrán a él todas las naciones”.
    Hacia el monte del Templo, hacia el Templo del Eterno estarán dirigidas las miradas del mundo, no hacia los dioses, ni las religiones, ni las otras doctrinas “religiosas”.
    Peregrinos interminables irán hacia Jerusalén, de todas las naciones, manteniendo su identidad nacional, sin convertirse a judíos, sin hacerse pasar por judíos, sin adoptar para sí la nacionalidad judía. Los gentiles fluirán como ríos interminables hacia el monte del Templo.
    No unos miles, no unos millones, no unos cuantos de grupos religiosos particulares, sino que hacia él vendrán todas las naciones, sin distinciones, sin disensiones.
    Ya no más peregrinos hacia Santiago de Compostela, ni al Vaticano, ni a la Meca, ni a gurús mágicos en la India. Sino que las naciones guiarán sus pasos de manera fluida hacia el monte del Templo, en Ierushalaim.

    Muchos pueblos vendrán y dirán: ‘Venid, subamos al monte del Eterno”.
    Entre los gentiles se animan unos a otros a concurrir hacia el monte del Templo.
    Lo que representa que habrá entendimiento entre las naciones, paz, camaradería, sentido de unidad dentro de las diferencias culturales e históricas.
    Notamos aquí un cuarto cambio importante de la Era Mesiánica con las anteriores:

    1. Centralidad de Jerusalén para todas las naciones.
    2. Preponderancia de la espiritualidad de acuerdo a lo dictado por el Eterno y no de acuerdo a las religiones (todas ellas producto del EGO).
    3. Peregrinación masiva de gentiles a Jerusalén, al monte del Templo.
    4. Entendimiento entre las naciones.

    Recuerda que estamos analizando una profecía mesiánica verdadera.
    Hasta ahora hemos dado unos poquitos datos, pero que se tienen que comprobar en la realidad, en los hechos, para que de esa forma se reconozca que se está realmente en la Era Mesiánica o no.
    Ya a esta altura seguramente habrás descartado a todos los presuntos “redentores” que el mundo ha ofrecido, puesto que estos cuatro elementos que recién mencionamos nunca se han dado en la historia humana, ni siquiera por un breve lapso de tiempo.

    “a la casa del Elokim de Iaacov [Jacob]”.
    Con claridad los gentiles que vienen peregrinando al monte del Templo están buscando al Eterno, no al dios cristiano, ni al musulmán, ni al agnóstico, ni a cualquiera otra representación de la divinidad. Solamente al Eterno, el del Tanaj, el que acompaña al pueblo judío desde hace milenios.
    No buscarán a Jesús, ni a Alá, ni a cualquier otro dios que no es Dios.
    Porque identifican con precisión al Eterno como el Dios de Iaacov. No como el de Abraham, porque de él salieron naciones idolátricas. No como el de Itzjac, porque también de él salieron naciones idolátricas. Sino como el de Iaacov, porque todos sus directos descendientes se mantuvieron leales al Eterno. El Dios de Israel.
    El mismo Dios que se apareciera al patriarca en sueños, en aquel mismo lugar muchos siglos antes, para decirle:

    "Y he aquí que el Eterno estaba parado a la cabecera de él y dijo: -Yo soy el Eterno, el Elokim de tu padre Avraham [Abraham] y el Elokim de Itzjac [Isaac]. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
    Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra.
    He aquí que Yo estoy contigo; Yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
    Iaacov [Jacob] despertó de su sueño y dijo: -¡Ciertamente el Eterno está presente en este lugar, y yo no lo sabía!
    Él tuvo miedo y dijo: -¡Cuán imponente es este lugar! No es otra cosa que casa de Elokim y puerta del cielo."

    (Bereshit / Génesis 28:13-17)

    Todo este pasaje está vinculado intensamente con el verso de Isaías que estamos estudiando.
    Reconocer los datos que vibran en uno y otro no es el tema de este texto, pero te aconsejo que cuando quieras lo analices tú y verás grandes enseñanzas.

    “que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas”.
    Vienen las naciones al monte del Templo para que el Mashiaj actúe como maestro.
    El Mashiaj indicará que conozcan y cumplan con los siete mandamientos de las naciones, y les hablará con sabiduría, con plenitud, para que las enseñanzas sean entendidas, aprendidas y aplicadas.
    NO será una conversión masiva y universal de gentiles hacia el judaísmo, porque no es necesario, ni es lo profetizado. Más bien, será el retorno de los gentiles a su propia senda, el despertar colectivo de la conciencia espiritual, el amor y respeto por su propia espiritualidad, la que conocemos como noájica (de los benei noaj).
    Los gentiles por fin habrán quitado el yugo del EGO de sus mentes y corazones, entonces podrán atender y entender el mensaje sencillo y perfecto que Dios mantiene para ellos.
    Los Siete Mandamientos para las Naciones serán el código de ética esencial para todas las naciones, así andarán por las sendas que el Mashiaj les señale, en concordancia con lo que es la Voluntad del Eterno.

    “Porque de Tzión [Sion] saldrá la enseñanza, y de Ierushalaim [Jerusalén] la palabra del Eterno.”.
    Efectivamente ya no se pretenderá revelaciones místicas de gurús, apóstoles, santos de religiones o cosas parecidas, sino que se tomará como pan espiritual la enseñanza (Torá) que saldrá de Tzión, que es el corazón del corazón de Jerusalén.
    Ya los dioses no tendrán ningún valor, tal como tampoco las religiones.
    Se buscará a Dios y su palabra, la cual sabiamente será pronunciada por el maestro Mashiaj.
    Obviamente que no habrá cambios a la Torá de Sinaí, esa que los judíos tenemos desde el 1313 AEC hasta la actualidad, porque no se modifica.
    Sino que de Jerusalén se impartirá las enseñanzas, para que cada cual reciba aquello que le es pertinente y adecuado.
    La gente estará en busca de su propia identidad espiritual, no de engaños al solitario. Por ello será valiosa la palabra del Eterno, la verídica, la que está dentro del marco de la Torá.

    “Él juzgará entre las naciones y arbitrará entre muchos pueblos”.
    El Mashiaj será el líder político del mundo, todos querrán su gobierno y dirección.
    Él impartirá justicia, él gobernará.
    Mira bien, no dejes que te confundan, él Mashiaj es un rey, uno que cumple las funciones de rey plenamente. Su Estado es el judío, pero por elección propia, las naciones lo escogen como líder también. Tal vez cada nación siga con sus representantes, sus propios gobernantes, tal vez siga así. Pero lo que no puede obviarse es que todos pedirán que sea el Mashiaj el que los gobierne, porque comprenderán las ventajas de todo tipo que obtendrán con tan poderosa conducción.
    Por ello, no habrá necesidad de corruptas instituciones como la ONU, y sus inquietantes faltas de justicia y ataques a la misericordia. No habrá guerras o terrorismo, puesto que las naciones tendrán un guía que los conduzca con claridad y firmeza por la senda que el Eterno desea para las naciones.
    Será pues, una Era de paz, plenitud, entendimiento, solidaridad, conocimiento del Eterno y respeto de Sus leyes.
    Tal como concluye la propia profecía: “Y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.”.

    Agregamos a las cuatro características ya mencionadas:

    1. Centralidad de Jerusalén para todas las naciones.
    2. Preponderancia de la espiritualidad de acuerdo a lo dictado por el Eterno y no de acuerdo a las religiones (todas ellas producto del EGO).
    3. Peregrinación masiva de gentiles a Jerusalén, al monte del Templo.
    4. Entendimiento entre las naciones.
    5. Liderazgo político y práctico del Mashiaj para todas las naciones.
    6. Liderazgo espiritual y cultural del Mashiaj para todas las naciones.
    7. Aceptación de los Siete Mandamientos Universales por las naciones.
    8. Fin de las guerras.
    9. Fin de los conflictos sangrientos entre las naciones.
    10. Dedicación al trabajo productivo, al desarrollo sustentable.

    Hasta aquí el estudio de esta profecía.
    Coteja con los datos para ver si alguien ha cumplido con todas estas necesarias obras mesiánicas profetizadas.
    Si falta aunque sea una, esa persona no fue el Mashiaj profetizado.

    Por supuesto que hay más profecías para estudiar, pero hasta aquí llegamos hoy.

  • El “tesoro” encontrado

    Un día te vuelves a poner ese viejo saco (chaqueta), lo tenías escondido en un rincón de tu armario. Al ponértelo te das cuenta de que ha pasado el tiempo, engordaste un poco, te queda un tanto apretado, bueno, en realidad bastante ajustado al punto que te cuesta respirar.
    Entonces se te ocurre ponerte a dieta, hacer el ejercicio que tantas veces prometiste empezar el lunes (junto con la dieta) pero luego caes a tierra y de manera madura decides que es mejor donarlo para que algún necesitado lo aproveche.
    En eso, metes la mano en el bolsillo y te encuentras un billete olvidado.
    Es uno de esos de baja denominación, seguramente que no te harás rico, ni siquiera pagarás una merienda con él. Sin embargo, te alegras bastante, por no decir mucho.
    ¡Qué cosa!
    Si tienes unos cinco o seis billetes igualitos en la billetera, desde allí se asoman a saludarte casi a diario, pero a ti no te alegran como ese viejo billete encontrado luego de haberse olvidado.
    ¿Por qué será?
    ¿Me ayudas a pensarlo?
    Te agradezco.

    Y si fuera una pepita de oro, o algo de inestimable valor que extraviaste y ahora encontraste, ¿cuánta sería tu sorpresa y regocijo?

    Como tarea complementaria, ¿te animas a relacionar esto con el noajismo para los gentiles, el judaísmo para los judíos, el Yo Esencial para todos, y cómo mejorar tu vida y la de quienes te rodean?

  • Desilusión

    ¿Cuántas cosas no has intentado por miedo a desilusionarte?
    ¿De cuántas te has privado?
    ¿Qué dejaste pasar sin siquiera intentar?
    ¿Qué de oportunidades se escurrieron con la excusa de no querer sufrir una desilusión?
    ¿Cuántas preguntas no formuladas, afirmaciones no dichas, deseos no compartidos, dudas no evaporadas, solamente por no penar a causa de la temida desilusión?
    En las relaciones conyugales, al encarar una nueva relación sentimental, con amigos, con los hijos/padres, con la familia, en los negocios, en trámites, con tu mascota, con el vecino, con Dios, con tu dios, contigo mismo, en cualquier momento, y lugar, y ocasión, y relación…
    ¿Te suena conocido?

    Supongo que sí, a todos nos pasa.

    En teoría, la mejor manera de no desilusionarte es no ilusionarte.
    Porque, ¿qué es la desilusión sino el fracaso en materializar una ilusión?
    Como marca el diccionario: “impresión que se experimenta cuando alguna cosa no responde a las expectativas que se habían creado”.
    Te imaginas algo, sientes que lo alcanzarás, te llenas de esperanzas y seguridad de lograrlo, se convierte en una “verdad” para ti aunque nada la sustente en la realidad, esa es la ilusión, la torpe fe. El aire que hincha tu globo y que ante el mínimo rasguño está pronto para estallar y sumergirse en la impotencia.

    Si no te haces expectativas,
    si no te embarcas en imaginar futuros que se forjan de acuerdo a tu deseo,
    si no tienes la creencia de que tu pensamiento por sí mismo fabrica mágicamente lo que apeteces, 
    si no pretendes controlar aquello que no está bajo tu control,
    difícilmente sufras desengaños.
    Sin ilusión es imposible que haya desilusión.
    Es claro, es comprobable, pero es tan difícil de alcanzar…

    ¿Cómo hacer para eliminar el deseo?
    ¿Es bueno que no deseemos?
    ¿Es humano dejar de esperar, imaginarnos algo y desearlo?
    ¿Es posible vivir de tal modo que nunca nos hagamos expectativas?

    Otro método, más práctico, eficiente, acorde con nuestra naturaleza, es el de vivir plenamente el aquí y ahora, sin fabricarse expectativas a futuro. Por cierto, proyectando el día de mañana y posteriores, siendo precavidos para no consumir hoy todas las reservas, pero no limitando la experiencia actual por fantasías futuras, sean éstas positivas o negativas.
    Cuando vivimos de esta manera, todo lo que nos provee el presente es un regalo (un presente).
    Si trae 100%, ¡qué bueno!
    Pero también será bueno si es 75, 40, 23, 2 o 1.
    Todo es ganancia, todo es beneficio, todo suma para la alegría.
    Porque uno no pretendía controlar el futuro, ni al cosmos, ni al prójimo para hacer que las cosas fueran tal y como uno fantaseaba. Entonces, no hay desilusión, ni hay desengaño, no hay desesperanza, no hay quejas, no hay reclamos, sino agradecimiento, usufructo saludable, bienestar.
    Y si el aquí y ahora no nos trae cosas placenteras, sino malestar, dolor, miseria, enfermedad, lo que fuera que no entra dentro del marco de lo bueno; igualmente al no haber tenido ilusiones de control previas, el sufrimiento es menor.
    Porque, a lo malo obtenido no se le suma el sentimiento de decepción, de fracaso, de haberse ilusionado para luego toparse con la dura muralla de la realidad que nos demuestra que tan poquito controlamos, que tan delirante es creernos con un poder que no nos pertenece.
    ¿Comprendes la idea?

    Agradeces el 1 tal como el 100%.
    Disfrutas uno y el otro.
    No tienes nada para perder, sino que es todo para ganar.

    Y si el resultado es adverso, no padecerás además de la desilusión, sino tan solo de aquello que te amarga por ser negativo.

    Por supuesto, el EGO está detrás de la desilusión.
    Te ilusiona, te hace creer que podrás obtener lo que fantaseas, que de algún modo misterioso eres el amo de Dios y del mundo. Crees ciertamente que tú controlas, con rezos, con rituales, con objetos, con palabras, con superstición, con secretos místicos, con promesas, con negociaciones, con fe, con pensamiento supuestamente positivo (en realidad, solamente infantil) y de pronto, todo se derrumba y ves que nada era cierto, sino una fantasía. Te encuentras de frente con el espejo que te devuelve una patética imagen de impotencia, allí en donde te suponías súper poderoso. Te das cuenta de que explotó la burbuja y no tienes nada, y si recibiste algo que era menos a lo pretendido, te sientes amargado, fracasado, mendigo, impotente.
    Claro que el EGO se aprovecha de la ilusión, te la infla, te hace creer que tienes algún mágico poder.
    Para que te caigas y te hundas en la desesperación.

    O también te hace sentir la impotencia anterior, y te susurra al oído que no intentes, que no pruebes, que no te arriesgues a la desilusión. Que mejor es la duda a sacársela. Que más vale soñar con lo que uno podría haber hecho, cuando nunca siquiera se comenzó a hacer.
    Te somete con excusas, justificaciones, verdades que no son tales, te llena de creencias con las cuales te petrificas, te paralizas, dejas de actuar.
    Te sumerge en el miedo, en la desesperación, en los pensamientos caóticos, en las emociones pesadas, en la queja, en la protesta, en la inacción.
    Te hace sentir impotente para que seas impotente.
    Entonces, dices que no intentas esto o aquello para que no te atropelle la desilusión, cuando finalmente es la ilusión lo que te ha atropellado y aplastado.
    Y detrás de ésta, el EGO.

    Entonces, concentra tu esfuerzo en el presente.
    Haz lo que es oportuno en el único tiempo y lugar que tiene realidad: éste y aquí.
    No te escapes, ni hacia atrás ni hacia adelante.
    Deja de lado los sentimientos de culpas por el pasado, y no te atormentes más por las ansiedades (ilusiones y miedo a ellas) del futuro.
    Pincha la ilusión antes de que aparezca.
    Aventúrate a encontrar tu Yo Esencial al usar con inteligencia las máscaras de tu Yo Vivido.

    Deja fluir, no te aferres, no intentes controlar aquello que no controlas.

    "Reconoce, pues, hoy y considera en tu corazón que el Eterno es Elokim arriba en los cielos y abajo en la tierra, y no hay otro.
    Guarda sus leyes y sus mandamientos que yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues los días sobre la tierra que el Eterno tu Elokim te da para siempre.’"
    (Devarim / Deuteronomio 4:39-40)

  • Resp. 4531 – Astrología y destino noájida

    dlopezallel nos consulta (en FULVIDA.com):

    Leí en una página de Jabad q el destino del gentil tiene un nivel de superamiento q es "verdaderamente imposible".
    En cambio el judío sí puede triunfar sobre su mazal (No conozco para nada el termino pero supongo se relaciona).
    Supongo q puede ser un tema complejo pero es tan así?

    Será beneficioso o dañino estudiar temas relacionados con astrología?
    Y por otro lado, estudiar el Tania, con el cuidado adecuado, dentro de un margen noájico? es que en la misma Web hay varios audios explicativos.

    Daniel López, 25, Músico, Santiago de Chile.

    (más…)

  • Hodu laHashem ki tov

    הוֹדוּ לה’ כִּי-טוֹב כִּי לְעוֹלָם חַסְדּוֹ

    Así da comienzo el salmo 118, el cual podríamos traducir como: "¡Alabad al Eterno, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia!" (Tehilim / Salmos 118:1).
    Otra opción: Alabad al Eterno, porque es bueno; porque para siempre es su bondad genuina!".
    Y una más: Agradeced al Eterno, porque es bueno; porque para siempre es su bondad genuina!".
    También: Reconoced al Eterno, porque es bueno; porque para siempre es su bondad genuina!".

    Podemos notar que son traducciones ligeramente diferentes, puntualmente de la voz “hodu” y secundariamente de “jasdó”.
    Si nos centramos en “hodu”, podemos decir que cada una de las opciones indica una posible reacción positiva al recibir un bien. 
    “Hodu” es reconoced, admitid, confesad, agradeced y alabad.
    Cada una de ellas, y/o todas ellas.

    Todas estas traducciones son apropiadas, porque apuntan a diferentes niveles de conciencia de aquel que ha recibido la bondad de parte del Eterno.
    Porque, para alabar sinceramente, con plenitud, con sentido, en verdad,
    es indispensable agradecer realmente lo que se ha recibido,
    para lo cual es fundamental admitir/confesar y reconocer que alguien (Dios, en el caso del párrafo que estamos estudiando) ha actuado bondadosamente con nosotros.

    Por lo tanto, ¿qué grado de conciencia está manifestando aquel que “modé”?
    ¿Solamente admite ser beneficiario?
    ¿Además agradece por ello?
    ¿O también alaba al que le benefició?
    Aunque pudieran ser en apariencia meros matices, resultan en grandes diferencias.

    Así pues, entre el simple reconocimiento y la portentosa alabanza ubicamos el agradecimiento.

    Decir “gracias” es una palabra, tan solo eso.
    Poderoso vocablo, en el idioma que lo emitas, es una llave que abre puertas de bendición, de plenitud, de abundancia.
    Sí se la decimos a un congénere, es algo maravilloso, un puente de entendimiento, de “buena onda”, de respeto y valor.
    En nada resta a quien la pronuncia, y sin embargo puede ser rica para el que la recibe. Seguramente que así es en los planos emocional y social, pero sus efectos positivos pueden alcanzar al resto de las dimensiones que conforman al ser humano.
    Por lo cual, recuerda que estás haciendo un “buen negocio” cada vez que genuinamente agradeces a quien te ha hecho un favor, sea que lo pagues o no, lo hayas pedido o no, lo esperaras o no.
    Agradece.
    Tú ganas, el otro gana.
    Agradece.

    Cuando agradecemos a Dios estamos haciendo lo que corresponde, Él nos otorga sin recibir nada a cambio en ninguna circunstancia. Por ello Su bondad es auténtica, perfecta, ya que no tenemos nada para ofrecerle a cambio.
    Todo lo que hagamos o digamos, no lo precisa, no le sirve, no le suma ni le resta.
    Él no precisa de sacrificios, ni de sangre derramada, ni de loas, ni de guerras santas, ni de carne de animales asado, ni de olores gratos, ni de ayunos, ni de santurronería humana, ni de que te restrinjas con exceso en aquello que tienes permitido, ni de largas horas de penurias para “agradarle”, ni de rituales rayanos en lo supersticioso. Son cosas que en el pasado la gente creía que a Dios agradaba, y algunos lo siguen teniendo incluso en la actualidad como centro en sus vidas. Él las permitió, y hasta legisló, para que hubiera límites, para que el deseo primitivo de las personas pudiera satisfacerse sin provocar daños. Porque tan grande es Su misericordia. Entonces dio pautas para sacrificios de animales, y cómo realizarlos, y el ritual necesario y los tiempos, con reglas detalladas.
    ¿Él las precisaba?
    Pues, ¡no!, según dejó constancia en el Tanaj.
    ¿A Él agradaba?
    Tampoco, como también lo señaló en el Tanaj.
    Era el antiguo hombre endeble y de mente primaria el que creía satisfacer a Dios con esas cosas, por lo cual Él las toleró y dio pautas para encauzarla.
    Te recomiendo estudiar el capítulo 32, del tercer tomo del “Moré Nebujim”, del cual solo te citaré un pequeñísimo párrafo:

    No juzgó Dios oportuno ordenarnos en aquel momento el rechazo de todas esas especies de culto, su abandono y supresión, dado que habría parecido entonces algo inadmisible a las creencias de los hombres, siempre apegada a sus costumbres… Por tal motivo Dios toleró estas diversas clases de culto…”.

    ((Najmánides, por ejemplo, tiene una idea diferente al respecto de los motivos de sacrificios de animales.
    Otros sabios, con otras ideas, siempre en la base del respeto a la inteligencia del otro, a su derecho a declarar su postura, a su diferencia, a los textos sagrados, a la ley.
    Es una modalidad de vida por completo opuesta a la de los ignorantes que se las vienen de esclarecidos, que suelen ser fanáticos, obtusos, negativos, vengativos.
    El amigo Alejandro Dolina nos deja algo para pensar: "…la ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte… especialmente a las conclusiones.”.
    Muy interesante observación y adecuada a lo que venimos tratando, ¿te das cuenta por qué?))

    Ciertamente Él ha indicado en repetidas ocasiones (por medio de Sus profetas) qué es aquello que desea de nosotros, básicamente que actuemos con bondad y justicia unos con otros, esa es la forma más perfecta de alabanza, de loa, de rezo, de “fe”. Que seamos amables con Sus hijos, que procuremos el bienestar de Sus amados, que permitamos que el mundo sea un Paraíso terrenal para que sirva de “morada” a Su Presencia.
    ¿Quieres una vida llena de espiritualidad?
    Vive cada instante construyendo shalom.
    Actúa, piensa, siente, habla con bondad y justicia hacia tu prójimo.

    Por supuesto, a los que siguen apresados por costumbres primitivas, que ya hace unos 850 años Maimónides valoraba como perimidas y fuera de uso, este camino de santidad les parecerá demasiado “laico”, poco “bíblico”, carente de “misticismo”, algo que no casa con lo que se supone es la vida de una persona “religiosa”.
    ¿Cómo vivirá el “religioso” sin sacrificios, sin ayunos, sin abundantes restricciones, sin rituales, sin acciones lindantes en la superstición, sin negociar salvaciones de pecados a cambio de algunas monedas o rezos? 
    ¿Cómo vivirá el “religioso” sin toda la pompa y el parloteo?
    La respuesta la ha dado el propio Dios en el Tanaj:

    "¿Se complace tanto el Eterno en los holocaustos y en los sacrificios como en que la palabra del Eterno sea obedecida? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención es mejor que el sebo de los carneros."
    (1 Shemuel / I Samuel 15:22)

    Pero, ¿no están los sacrificios también en la “palabra del Eterno” (la Torá)?
    ¿Qué significa entonces este pasaje de Samuel?
    La respuesta la brinda Dios nuevamente:

    "Escuchad la palabra del Eterno, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la Torá de nuestro Elokim, oh pueblo de Gomorra.
    Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
    Cuando venís a ver Mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis Mis atrios?
    No traigáis más ofrendas vanas. El incienso Me es una abominación; también las lunas nuevas, los shabatot y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
    Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas.
    Cuando extendáis vuestras manos, Yo esconderé de vosotros Mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, Yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
    Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de Mis ojos. Dejad de hacer el mal.
    Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.
    Venid, pues, dice el Eterno; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
    Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra.
    Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque la boca del Eterno ha hablado…
    Tzión [Sion] será redimida con el juicio, y sus arrepentidos con la caridad.
    "
    (Ieshaiá / Isaías 1:10-27)

    Igualmente, cuando queremos agradecer de modo directo, no a través de acciones de construcción de Shalom que favorecen a Sus hijos, tenemos la simple, sencilla pero sagrada formula: “gracias”; en el idioma que tú entiendas y manejes. No precisas del hebreo, ni bíblico ni moderno, sino tan solamente expresar con auténtico sentimiento y conciencia la palabra “mágica”: gracias.
    Es lo poco que podemos hacer, aparte de la construcción de shalom, elevar un agradecido reconocimiento que Lo alabe por Su bondad. Ese agradecimiento que surge de nosotros, es algo nuestro, algo que no pertenece a Dios sino que lo elaboramos nosotros. Ciertamente que tampoco le cambia en nada a Él esa palabra o párrafo agradecido y elogioso, pero es lo que tenemos para ofrendar sinceramente.
    Como ocurre en el caso del párrafo que estamos estudiando, agradecemos por Su bondad hacia nosotros.
    Según interpreta “Daat Mikrá”, podemos comprender el verso (que motivó este texto) de cuatro formas:

    1. Agradezcamos al Eterno, porque Él es bueno (aunque no comprendamos cómo lo es y al mismo tiempo sufrimos).
    2. Agradezcamos al Eterno, porque es bueno agradecer (algunos dicen que todo, incluso lo que percibimos como malo).
    3. Agradezcamos al Eterno porque es bueno lo que nos dio (algunos dicen que hasta lo que percibimos como malo).
    4. Agradezcamos al Eterno, porque es buena la misericordia que tiene con nosotros.

    Cualquiera de las cuatro opciones, el agradecimiento parte de nosotros, al constatar la acción del Eterno que recae sobre nosotros.
    El animal para sacrificio, el dinero para el templo, el alimento que no consumimos durante el ayuno, etcétera, todo lo dio Él originalmente; pero nuestro “gracias”, es nuestro. La pequeñita creación humana que dirigimos al Todopoderoso. Pequeñita, pero formidable.
    Si somos conscientes de que Él es fuente de todo bien, tal vez podemos darnos cuenta también de que hay una infinita reserva que podría satisfacernos sin menoscabos.
    Por supuesto que la gratitud genuina no está a la caza de provechos egoístas, pero incluso así los beneficios se obtienen, y quizás multiplicados.

    Sin embargo, a algunos les cuesta enormidades decir gracias, poder emitir y sentir el agradecimiento.
    Hacia el prójimo y hacia Hashem.
    (A veces más con uno que con otro, a veces igualmente obstaculizados).

    ¿Por qué nos cuesta tanto agradecer?
    Cuando tenemos en claro las modalidades del EGO, encontramos pronta respuesta.
    (Aunque no fue mencionado hasta ahora, el estudiante comprensivo ha descubierto que estuvimos hablando de él en muchas oportunidades).
    Demos algunas ideas bien concretas.

    Porque creemos que lo que obtenemos nos corresponde y no le debemos nada a nadie. Tenemos la errónea creencia de que el mundo está para servirnos, por tanto, al beneficiarnos de alguna cosa no tenemos nada para agradecer, si es que estamos haciendo usufructo de lo propio. ¿Voy a agradecer a otro, u Otro, por lo que es mío?
    Así cree el hombre, siervo del EGO.
    Al respecto, el afamado William James dijo: “Desde que estamos en la cuna, lo único que nos interesa es el reconocimiento y el amor del resto del mundo”.
    Cierto, así opera el EGO.
    Llama la atención para solventar su impotencia.
    Manipula el entorno para obtener satisfacción.
    Recurre a operaciones elementales, abusivas, agresivas, despiadadas, carentes de moralidad, con tal de evitar el padecimiento del no-poder.
    Bajo el reino del EGO, ¿cómo agradecer?
    Por tanto, un buen remedio al influjo nefasto del EGO es instalar la costumbre saludable del reconocimiento del bien recibido, el agradecer y elogiar a quien corresponda. Aunque al principio se haga sin completa autenticidad, no importa. Lo que importa es estar en la senda correcta, pues las acciones apropiadas repetidas generan un hábito saludable y que se perpetúan luego con el sentimiento en armonía.
    Entonces, recuerda agradecer.

    Veamos otro motivo por el cual cuesta tanto agradecer.
    Porque el reconocer la bondad que hemos recibido nos pone en cierta situación incómoda, que puede ser la de deudor, o de impotencia, o de necesitado. Para muchos, si no para la mayoría, estas sensaciones obligan a actuar de manera dura, displicente, rehusando reconocer el bien recibido.
    ¿Quién quiere ponerse adrede en una situación de inferioridad?
    Por supuesto, nuevamente es el EGO quien crea esta impresión fantasiosa.
    Lo cierto es que si recibimos algo, no necesariamente somos más débiles, quizás es al revés.
    Y, sin dudas, quien agradece nunca está en un estado de indefensión, sino en el de otorgar un “gracias”.
    Pero, el EGO no se maneja con lógica ni razones, rehúye la verdad, acobarda, instiga a la manipulación, agrede, sume en confusión y caos. El EGO es como un misionero típico, como el fanático religioso, como el partidario político acérrimo, como el rebelde sin causa, como todo el que grita con prepotencia para ocultar su prepotencia. Es que todos ellos, todos, son esclavos del EGO, su dios, su amo, su líder, su destino.
    Sin embargo, aquel que despierta su conciencia, reconoce los bienes recibidos, asume su lugar, agradece y además elogia sinceramente, está alumbrando las celdas, abriendo las puertas, curando a los leprosos, trayendo salvación al mundo. Agradecer, cuan simple, cuan poderoso, una herramienta increíble para beneficiarnos y beneficiar al mundo.
    Si además viene con demostraciones materiales de aprecio, sirven para sustentar causas nobles.
    Mira lo que nos dijo Aldous Huxley: “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”.

    Para ir finalizando, te agradezco por haberme acompañado hasta aquí, y si quieres te agradezco por compartir este texto con tus amistades.
    Recuerda agradecer, al autor de este humilde texto, a los que lo motivaron, a los que aportaron sus citas, a los que contribuyen a sostener el sitio para que sea difundido, a todos los que participan y a Dios.

  • Resp. 4528 – Se arrepintio Dios?

    Alexander nos consulta:

    Shalom.
    More me gustaria que por favor me diera claridad hacerca del texto biblico que dice "y se arrepintio Dios de haber creado al hombre y le dolio en su corazón".
    Alexander Victoria,34,agente inmobiliario,Cali,Colombia.

    (más…)

  • El consejo diario 403

    Cuando sabes que controlas y que no,
    y no te desesperas por dominar aquello que no puedes controlar,
    entonces has dado un gran paso para ser libre del EGO
    y llevar una vida más ajustada al AMOR.

    Pero, aún te faltan varios pasos más.

  • Salmo 81

    Según expresa el inspirado salmista, al pueblo judío durante su travesía por el desierto, el Eterno dijo: "Abre bien tu boca, y la llenaré." (Tehilim / Salmos 81:11).
    A aquellos judíos y a nadie más. No a nosotros, no a los otros pueblos de aquella época, ni antes, ni después. Solamente a ellos. Esto está evidente y manifiesto en el contexto directo del versículo.

    Podemos preguntar, ¿por qué a ellos?
    ¿Qué había de única en aquella generación?
    Podemos reconocer que era una etapa única, germinal, en la cual estaba naciendo la nación judía.
    Antes de la Revelación en Sinaí solamente existía en el mundo una única identidad espiritual humana: la noájica. Luego de la Entrega de la Torá, a partir de aquella ocasión, nació en el mundo la identidad espiritual judía, por ello es destacado aquella coyuntura como el nacimiento de la nación judía propiamente dicha (hasta aquel entonces eran tribus que descendían de los mismos patriarcas, gentiles que contaban con una promesa de Dios a sus padres y la señal en sus cuerpos de aquella promesa).
    Sí, era un tiempo único, propicio para milagros sorprendentes y cotidianos, mensajes de alto contenido profético de manera habitual, manifestación de la Divina Presencia que conducía a los judíos desde la esclavitud a la redención.
    Para pasar del sometimiento en Egipto a la independencia en Israel, era necesario un proceso de cambio profundo, de perfeccionamiento, de remoción de costras dañinas, de emancipación del Yo Esencial de las cubiertas opresoras que impone el EGO. Tuvieron que ascender desde el portal más extremo de oscurecimiento hacia el ápice de mayor elevación posible para un humano.
    Tenían tanto por desaprender tenían aquellos judíos, profundamente sumergidos en el lodo de la esclavitud multidimensional, muchísimo. Estaban en un circuito para poder habilitarse y actuar en un alto grado de santidad, acorde a lo que es objetivo de cada persona, según su nivel.
    Por ello, fue el punto más alto de la historia de la humanidad, comparable a lo que esperamos sea la Era Mesiánica.
    Uno en el cual la intervención divina era cotidiana, manifiesta, activa, sin ocultamientos.
    Puede compararse también con una nueva creación, el génesis dentro del génesis.

    Por ello, para aquellos judíos en particular estaba hecho el ofrecimiento: abre con bien tu boca, que Yo (Dios) la llenaré.
    ¿Que significa esto?
    Algunos opinan que el Eterno satisfaría los ruegos de los judíos del desierto. Es una idea que nos parece comprensible, de acuerdo al contexto que explicamos más arriba. Porque los judíos, probablemente, pedirían cosas que los ayudaran a salir del pozo del EGO para avanzar en la senda del AMOR. ¿Sería razonable otra cosa? Allí estaba la Divina Presencia, ellos eran testigos directos de los prodigios y maravillas que Dios realizó por su liberación, ¿qué otra cosa pedirían que no fuera algo acorde a la Voluntad Celestial?
    Algunos lo extrapolan y dicen que esto significa que también hoy día uno debe pedir a Dios, y pedir en abundancia, cosas materiales, lo que desee su corazón, que maravillosamente Dios estará en servicio de entrega inmediata para hacerle el favor a la persona. Como si del genio de la lámpara se tratara, lo cual es un pensamiento que parece rayano en la blasfemia.

    Otros explican que sería dar a aquellos judíos todo aquello que les permitiera hacer su parte propia en el trabajo de perfeccionamiento, por ejemplo con conocimiento auténtico de Torá.
    Los que extrapolan dicen que también hoy la persona debe pedir a Dios para obtener claridad espiritual, dominio intelectual de cuestiones espirituales.

    Otros comentan que no es un “trato” que tiene al hombre como amo y a Dios como siervo, sino una profunda enseñanza de índole práctica: que la persona abra la boca, para hablar con BIEN, palabras que provengan directamente de la neshamá (Yo Esencial), y no desde el EGO. Palabras de bondad, de AMOR, de unificación con el Eterno, por lo cual serían plenas, llenas, completas, de Shalom. Porque, si la persona usa su poder de expresión de manera bondadosa, entonces Dios está presente en sus palabras, en su vida.

    En lo personal, considero que la tercera es la opinión que nos brinda mayores enseñanzas concretas y útiles a nosotros, en cualquier generación, circunstancia o identidad espiritual. Porque no nos hace depender de milagros, porque no ubica a Dios en un lugar de servidor nuestro, porque nos impulsa a doblegar nuestro EGO para liberarnos con la guía de la neshamá.

    Si bien es cierto que está bien pedir al Eterno y esperar su positiva respuesta, está bien reconocer que todo proviene de Él; personalmente creemos que es una enseñanza de mayor peso el comprender que el rezo aparte de pedir, aparte de agradecer, aparte de alabar, debe ser un tiempo de reflexión, de conocimiento (propio y ajeno) y para el compromiso hacia la acción redentora.
    No usar el rezo como un “control remoto” que dispone a Dios según nuestra voluntad, sino permitir que sea Su sagrada chispa la que nos alumbre desde nuestro interior, desde nuestra neshamá y nos conduzca a una vida de construcción de shalom.

    Como sea, aquella oportunidad irrepetible fue desperdiciada, porque, continúa narrando el salmista: " …Mi pueblo no escuchó Mi voz; Israel no Me quiso." (Tehilim / Salmos 81:12).
    ¿Cómo?
    ¡Es sorprendente!
    De haberlo querido ellos podrían haber extirpado el EGO por siempre de sus vidas, sometido a enemigos externos muy poderosos. Tenían al alcance el gozo de la plenitud de la bendición.
    Pero no.
    No escucharon la voz del Eterno, metáfora para no hacer caso a Su Voluntad.
    Ellos no Lo quisieron.
    ¡Cómo!
    ¿Cuál puede ser la respuesta?

    Y allí, un “lamento” del Eterno: "¡Oh Israel, si me oyeras…! No haya dios extraño en medio de ti, ni te postres ante dios extranjero." (Tehilim / Salmos 81:9-10).
    Sí, el “dios” extraño en medio de nosotros es el que acalla con sus gritos la tenue y calma voz del Eterno.
    El EGO, esa parte nuestra pero ajena, esa función natural pero que deificamos, eso interno pero que proyecta su imagen en religiones y poderes terrenales, ese que nos impide la unificación de nuestro ser, esa pequeñita parte de nuestro cerebro que nos desvía.
    ¿Será esa la respuesta?
    ¿Será por ello que estamos en vale de sombras de muerte en vez de gozar de la plenitud de la bendición constante?
    ¿Qué opinas?

  • Milagros y profecías

    En lo referente a manifestaciones “sobrenaturales” del Eterno en Su relación con el Hombre, milagros explícitos y profecía, podemos encontrar claras bandas temporales.
    A grosso modo:

    Etapa

    Milagros

    Profecía

    Adámica-Pre-patriarcal

    Intervenciones directas de Hashem en sucesos de relevancia global. El concepto de milagro como intervención «sobrenatural» no tiene cabida en este período.

    La comunicación entre Dios y algunos hombres podía ser relativamente fluida.

    Patriarcal

    Intervenciones que se circunscriben a eventos específicos, que incluyen poblaciones o individuos notables, efectuados generalmente por emisarios celestiales.

    Mensajes del Eterno a determinadas personas, particularmente en sueños.

    Salida de Egipto-Ingreso a la Tierra de Promisión

    Dios opera con “brazo extendido y mano poderosa”, de manera evidente. Los milagros, prodigios y señales acompañan al pueblo judío a diario.

     

    Moshé alcanza el grado de profecía máxima, otras personas reciben visiones proféticas de diferente grado. La profecía finaliza para las naciones y queda limitada a personas judías.

    Asentamiento judío en la Tierra de Promisión-Caudillaje

    Los milagros son cada vez menos frecuentes y menos explícitos. Aquellas expresiones grandiosas van desapareciendo paulatinamente, siendo mojones y no cotidianos.

    Casi no se perciben visiones ni se reciben mensajes proféticos.

    Época de los reyes Las manifestaciones concretas del Eterno se reducen aún más. Su Presencia se manifiesta por excelencia en el Templo construido por Shlomó. Hay un auge de revelaciones proféticas. Los escogidos por el Eterno, de los cuales quedan referencias, son unas decenas, quienes dedican sus acciones a corregir la conducta de las personas, para encaminarlas hacia la bondad-justicia-lealtad.

    Destrucción del Primer Templo de Jerusalén y exilio

    Ya no se perciben más milagros revelados.

    Los últimos profetas van muriendo y el canal de conexión entre las neshamot se oscurece, se interponen barreras, hay obstáculos para las visiones.

    Exilio de Babilonia hasta la actualidad

    El mundo opera de acuerdo a las leyes naturales, no hay evidencias palpables de intervención divina “sobrenatural”. Aquellos sucesos personales y colectivos que socialmente se llaman “milagros”, no parecen tener conexión con lo que el Tanaj y la Tradición refieren como tal.

    Solamente quedan esporádicos girones nebulosos de visiones obtenidos durante sueños. Muy escasas personas pueden ser notables en sus ideas inspiradas, pero no se elevan demasiado en la escala profética.

    Cuando tenemos presente este panorama, y no sembramos el caos con creencias bien intencionadas pero sin basamento, podemos comprender mucho mejor tanto lo acontecido en las historias “bíblicas” como lo que sucede en nuestro tiempo.

  • Dios y el sentimiento de culpa

    El post anterior a este, dedicado al terrible sentimiento de culpa, brindó algunas pautas para romper con esa esclavitud.
    Alguna persona religiosa que las leyera podría opinar algo parecido a: “Pero no menciona a Dios en ninguna parte. Ni habla del poder de los rezos. Ni pide pactar con Él para obtener liberación. Ni espera milagros. Ni usa frases hebras, o cintas de colores, o velas aromáticas, o consejos de rabinos, o…”; o cosas por el estilo.
    Y sería correcta la observación del amigo religioso, absolutamente apegada a la realidad del escrito.
    Pero, ahora te ayudaré a ver cada uno de los 15 consejos con gafas espirituales, y no religiosas o controladas por el EGO.
    Porque recuerda, la religión es antagónica a la espiritualidad. La religión es una proyección del EGO que se corporeiza en institucionalidad social. En tanto que lo espiritual proviene directamente del Eterno, su fundamento es el AMOR, y emplea todos los recursos a su disposición para proyectar la luz del Infinito en las cuestiones cotidianas.

    Ahora, acompáñame por favor, te repetiré lo que ya mencioné y en otro color lo que te explico ahora.
    Todos o casi todos los comentarios explicativos están fundamentados en postulados arraigados en la Tradición, seguramente encontrarás citas y fuentes a lo largo y ancho de serjudio.com y de fulvida.com. En esta ocasión omitiré citar o apuntar autores. Si estás interesado, tómate el trabajo de hacerlo tú y con gusto los leeré en la sección de comentarios más abajo.
    Así pues, ya lo sabes, no serán mis silvestres opiniones personales, sino paráfrasis de personas mucho más grandes que servidor.
    Los consejos:

    1. Reconoce que cometer errores es normal.
      Desde el primer error del hombre el Eterno le abrió la puerta para que lo reconociera y así poder enmendarlo.
      Reconocer errores no es otra cosa que habilitarse a encontrarse con uno mismo y así abrazar de nuevo al Padre.
      Si pretendemos que nunca erramos, si con vanidad somos ciegos a nuestras imperfecciones, estamos negando no solamente nuestra humanidad, sino también Su acto de creatividad continua.
      Por lo cual, al admitir nuestra limitación, nuestra potencial caída en faltas, y que esto no nos convierte en pecadores, ni en engendros del demonio, ni en malas personas, estamos afirmando nuestro deseo por establecer un reino celestial en este mundo.
    2. Comete algún errorcito adrede de vez en cuando, nada que sea lesivo ni cause daños a nadie. Por ejemplo, olvídate de ver tu programa favorito en TV; que se te queme una milanesa; que te olvides el cumpleaños de tu suegra (¡esto nunca jamás te ocurra, ella no te lo perdonará!), algo, pequeñito, que no cause dolor a nadie, solamente un malestar molesto a ti. Y reconoce tu error, admítelo y PERDÓNATE. He visto que la gente tiene una enrome dificultad en perdonarSE. Aprende a no ser así.
      El Padre Celestial adrede nos hizo imperfectos, para encontrar el camino a la auto superación, pero además porque la perfección solo le es propia a Él.
      En los puntos de ruptura, allí donde estamos débiles, es cuando tenemos la oportunidad para alcanzar cimas que de otra forma nunca serían escaladas.
      No está en el error en sí la dificultad, sino en cómo lo asumimos, qué hacemos con él, qué tanto dejamos hundirnos por los pesos que son alojados en nuestras mochilas.
    3. Aprende acerca de la TESHUVÁ (proceso de auténtico arrepentimiento) y ponla en práctica lo más rápido que puedas.
      La TESHUVÁ es un secreto a voces desde el comienzo de los tiempos, es una clave indispensable.
      A Él le place la persona que encuentra la senda del arrepentimiento total y sincero.

      Porque de esa manera hacemos nuestra parte como socios en la construcción de un mundo mejor.
    4. Discierne entre lo que realmente es tu culpa y lo que no. Si no puedes hacerlo, porque te sientes culpable de todo, entonces pide ayuda profesional para poder ir investigando con asesoría acerca de lo que has hecho, las implicancias, etc.
      Dios no te juzga por lo que otros han hecho, sino por lo que tú has hecho.
      No permitas que las creencias, las interpretaciones erróneas, el EGO te lleven a una vida de falsedad.
      Ten presente que Dios ES Verdad, idolatría es mentira.
    5. Entrénate en ser un cuestionador, alguien que no teme preguntar para tratar de encontrar la verdad de las cosas. No te quedes con impresiones, no repitas lemas, no seas dogmático, no te pienses que sabes todo (o no sirves para nada), no te fanatices. Pregunta, aprende a hacerlo. Verás que las cosas no son tan simples como parecen, ni tan complejas como parecen. Descubrirás diferentes facetas y tonalidades y no solamente el monolito de blanco o negro que asumes como real.
      Abraham, el patriarca judío, cuestionó alguna vez a Dios sobre Su juicio, lo cual le valió al patriarca ser considerado una persona leal, justa y epitome de la misericordia.
      Preguntar, indagar, cuestionar es parte de nuestra lealtad a Él.
      Por supuesto que en algún momento llegamos al límite, somos tan ínfimos en relación a Él.
      Pero al mismo tiempo tenemos un potencial inmenso, impresionante, para conocer, perfeccionar, ser socios de Él en la construcción de este mundo.
    6. Estudia lo que enseñamos sobre el EGO y coteja cómo se manifiesta en tu vida. Tienes una gran tarea por hacer con esto.
      Antes de la enfermedad Dios ya crea el remedio, está en nosotros descubrirlo, aprender a usarlo, y dejar que fluya aquello que no tiene solución humana.
    7. Asume que puedes controlar lo que está bajo tu dominio, el resto no puedes ni debes controlarlo. Por tanto, lo que pasa no siempre es por ti o fue tu error o culpa. Si estabas en el trabajo cuando tu hijo tuvo un accidente en la escuela, ¡no es tu culpa! Tú debías trabajar, él debía estar en la escuela. Y si hubieras estado con él, no sabes que otra cosa hubiera sucedido. Controlas lo que está bajo tu dominio, el resto déjalo fluir.
      Solo Dios es todopoderoso, solamente Él. Todopoderoso significa eso precisamente: que no conoce la impotencia, ni tiene cabida en Él. Los trucos del EGO, las mentiras, la manipulación, el engaño, la violencia, el alarde vacío, todo lo del EGO no existe en Él.
      Es el poder total, pero incluso así, hay cosas que Él no hace. Algunas porque no tienen sentido, otras porque se auto limita, y otras porque las dejó a la espera de que seas tú quien las haga. Aquello que te corresponde hacer y tú las dejas para que sea Dios quien las haga, se quedan sin hacer…
    8. Reconoce qué es de cada quien y permite que así sea.
      También lo que corresponde a ti en relación a Él y a Él en relación a Sus criaturas.
      Recuerda, Él es el Señor de señores, Rey de reyes, no tu esclavo personal, no un patético mortal que debe acudir a satisfacerte o a brindarte salvaciones mágicas.
      Él no es un ente maligno, abusivo, sediento de venganza, furioso, tal y como lo pintan las religiones y los religiosos.
      Esa es la imagen de su propio dios, el EGO; pero en nada parecido al Eterno.
      El Uno y Único es Amor, pero también Justicia. Tenlo presente y no abuses, ni en menos, ni en más. No corras los límites.
    9. Goza del aquí y ahora en tanto no desperdicias tu futuro.
      Negar las bendiciones que Él te hace llegar, porque crees que te son inmerecidas, o te supones más “santo” por privarte de bienestares, no son maneras de agradar a Dios, sino de contrariarlo.
      Él te brinda los bienes del mundo para que tú los goces, dentro de los límites que Él se ha encargado de marcarte.
      Ya suficiente te limita como para que tú te atribuyas supuesta superioridad por restringirte aún más, e inútilmente.
      Por supuesto, a veces en la mayor limitación se encuentra el modo para alcanzar el buen camino medio; pero que la excepción no sea la norma.
    10. Deja de torturarte con palabras, acciones, recuerdos, relaciones que te mantengan en tu celdita mental.
      Él nos hizo NESHAMÁ –espíritu, Yo Esencial-, y nos alojó temporalmente en esta hogar –cuerpo, mundo-. Nuestra misión es lograr la unificación de nuestras múltiples dimensiones, para que todo el conjunto esté en armonía con lo dictado por el Eterno. Una vida de torturas, de reproches, de quejas, de malestar, de odio, de rencor, de envidia, de impotencia, no es la senda para la unificación, ni para el deleite que nos corresponde como hijos del Eterno, socios Suyos en la tarea de convertir el mundo en un paraíso.
      Al EGO no le sirve que conozcamos nuestro lazo Eterno con el Padre, ni que nos rijamos de acuerdo a las reglas del espíritu, sino que le conviene mantenernos prisioneros de creencias, mitos, dogmas, miedos, ansiedad, angustia, sentimientos de culpa, en fin, todo aquello que nos suma en impotencia.
      Ser espiritual es ser libre.
    11. Ayuda generosamente y sin esperar nada a cambio a alguna persona que esté en situación de necesidad (material, emocional, espiritual, social, etc.). Si no puedes con una persona, hazlo con animales, en una protectora de mascotas por ejemplo. Pero no te quedes en la inmovilidad ni en el egoísmo, sino que sé altruista.
      Es Él el creador.
      ¿Acaso no ama Él Su obra?
      ¿No ha señalado especialmente su amor por el ser humano?
      ¿No ha declarado Él que los Hombres somos Sus hijos?
      Por tanto, cuando colaboras con alguna persona, de manera desinteresada, para su beneficio, estás dando una mano a un hijo del Padre. ¿No estará Él satisfecho con tu obra de bien?
      Y, si por alguna causa no puedes ejercer tu bondad con hombres, o puedes pero quieres ampliar tu marco de acción, no dejes de lado el asistir a los animales, porque también son obras de Sus “manos”.
    12. Usa la Comunicación Auténtica siempre.
      Sí, también a la hora de rezar, o especialmente en ese momento sagrado en el cual desde lo más profundo de ti te encuentras con el Padre celestial.
      El rezar no es ejercer un ritual externo, ni adoptar una pose religiosa. El rezar es que te permitas conectarte con tus multidimensiones, que todo se armonice y contribuya a perfeccionar tu existencia y la del prójimo.
      Así pues, rezar no es repetir palabras, ni pronunciar lemas, ni negociar con Dios, ni informarle a Él de algo que no sabe, o de ordenar al Señor que te sirva a tus necedades. Rezar es aprender a verte en perspectiva, conocerte, amarte, respetarte para así poder hacer lo mismo con el prójimo, de modo de unificarte en verdad con Dios.
      Entonces, serás simple y verídico; respetarás tu lugar y el del Padre; expresarás con ánimo constructivo aquello que quieras comunicar; y no darás nada por presupuesto, sino que rogarás, agradecerás, alabarás y no hablaras DE Dios, sino CON Dios.
    13. Haz ejercicios físicos acorde a tu condición sanitaria.
      Todo lo que el Eterno nos ha dado es para servirLe, también con el cuerpo, por supuesto. Éste no es una celda apestosa, ni un ataúd con vida, ni un lastre mortal, sino el vehículo por medio del cual el espíritu cosecha experiencias y alumbra con la Presencia del Eterno a través de las acciones.
      Cuanto mejor tengamos acondicionado el vehículo, más provechosa será la travesía y mejores resultados serán posibles.
    14. Dedica tiempos para actividades de ocio que sean en compañía, con presencia real pero también vale virtual.
      El ocio es necesario para hacer higiene mental y emocional, además de permitir entablar o fortalecer vínculos emocionales y sociales. Es parte de la nutrición que corresponde a estas otras dimensiones de nuestra personalidad, en tanto que seres que habitan este mundo. Por lo cual, no es una pérdida de tiempo, ni vanidad, ni mundano, más bien todo lo contrario. Es la forma de fortalecernos y de dar al Yo Esencial ocasión de permitirnos descubrir quien realmente somos, quienes estamos siendo y hacia donde queremos dirigirnos.
      El ser humano debe mantener equilibrado y nutrido cada uno de sus planos de existencia, porque el descalabro en uno significa el fracaso en todo el sistema.
      El Eterno no quiere que seamos estropajos, sino personas plenas, integrales, con salud. Mantener la salud, fortalecernos, en cada dimensión, es un mandamiento.
    15. Vive cada instante de tal forma para que no tengas nada por reprocharte. ¿Cómo? Construyendo shalom, actuando con bondad Y justicia Y lealtad. Pero, si no pudiste hacerlo, entonces relee desde el primer ítem de esta lista.
      Si tenemos al Eterno presente en cada momento, no en palabras, no como predicadores de cuestiones huecas, no en simpáticos rituales, tampoco como superstición para obtener beneficios, sin dudas que haremos que cada momento sea especial, único, irrepetible, de plenitud multidimensional integral, por tanto santo.

    Una gran lección:

    "Al Eterno he puesto siempre delante de mí" – "shiviti Hashem lenegdi tamid"
    (Tehilim / Salmos 16:8)

    Que tus actos NO sean religiosos, sino de armonía entre tus dimensiones.
    Básate en el AMOR, en Dios, y no en dictados del EGO.
    Construye Shalom, hasta en las cosas que te resultan más aburridas o cotidianas.
    Recuerda, a cada instante tener presente al Eterno, porque siempre estás conectado a Él y debes materializar esa unión en este mundo.
    Así, vivirás aquí y en la eternidad.

  • ¿Tendrá efectos?

    Un amable amigo de FB (creo que colombiano) puso recién el siguiente mensaje: “shavua tov, buena semana a todos, sea de mucha bendicion esta semana que comienza de, mucha parnasa, refuah shelema, hatzlaja kalcala, jojma, bina”.
    Con total ignorancia de mi parte y buena intención comenté: “Pregunta, para aprender no más, ¿si se dice eso mismo en español, no tiene efectos?

    Y a ti, ¿qué te parece?
    ¡Buena semana!

  • Celebración formal

    Llegan las fiestas nacionales, como por ejemplo hoy que se conmemoró el nacimiento del prócer patrio (uruguayo), Don José Artigas, y en los colegios se hacen celebraciones.
    Entran las banderas, acompañadas por los compases de rigor.
    Se entona el himno patrio.
    Ambas situaciones, por supuesto, que de pie.
    Se oyen aburridos, pomposos, interminables discursos de las “autoridades” escolares de turno.
    Los niños hacen su parte del “show”.
    Cantan, viejas canciones recordando al héroe de la nación. Músicas desacompasadas con nuestro tiempo y las vivencias cotidianas de los pequeños.
    Entonan sincopados poemas, rimbombantes, también aburridos, en un léxico incomprensible, saturado de simbolismo para el cual la tele no los prepara y los chateos del Facebook/Twitter aún menos.
    Y bailan, ritmos anacrónicos, de los 1700s, 1800s, principios de nuestra bella y pequeña nación a un costadito del Atlántico. Muy triste, muy campestre con sabor a rancio y falso, muy antiguo, muy extraño para sus vidas, ajeno a lo que hacen, saben, sienten. Pero que tuvieron que ensayar durante meses, una y otra vez, para esos tres minutos de “esplendor” ante la familia, los congragados. En unción con el pasado que desde el “olimpo de la historia” los observa.
    Se les hace girar en remolinos exóticos, rememorando antepasados que probablemente no son propios, en pericones, valsecitos, vidalitas, minués, gatos con relaciones, todo muy extraño, pero que aprenden a instancias de sus maestros de canto, de baile, de idioma español, de historia. Y deben manifestarlo ante el ávido público, padres, abuelos, hermanos, el tío, aquel y aquella, que están presentes, que filman, que toman fotos, que comentan, que aplauden y se aburren igual que yo pero no lo confiesan. ¿Para cuántos de ellos todo esto tiene un sentido real, práctico, de identidad, de compromiso? Por ejemplo, el bello himno nacional repite en su estribillo “libertad o con gloria morir”… ¿en serio los que lo cantan se comprometen con esas estrofas? ¿Si llegara el caso cumplirían con ello?
    O, por ejemplo, en esta fecha patria se les hace prometer a los pequeños de 6 años y jurar a los de 12 la “fidelidad a la bandera”, y entre el compromiso se cuelan las palabras: “¿Juráis … defender con sacrificio de vuestra vida, si fuere preciso, la Constitución y las Leyes de la República, el honor y la integridad de la Nación y sus instituciones democráticas, todo lo cual simboliza esta Bandera?”.
    ¿Esos niños entienden lo que se les está requiriendo? ¿Lo aprueban de corazón? ¿Pueden negarse? ¿Pueden? (Sin el comprobante del acto, no pueden realizarse luego ciertos trámites legales. Así, que poder pueden… pero…)
    ¿Es de corazón? ¿Es con compromiso? ¿Es real o un espectáculo?
    ¿O es un mero formulismo, algo más como esos anodinos bailes, insípidas cancioncitas, estrafalarios poemas, rebuscados discursos, escenificaciones extravagantes? ¿Solo el ritual, cumplido con el rictus que se repite generación tras generación y cada vez pierde más noción y realidad?
    No faltan los aplausos acaramelados, los gritos de “viva la patria”, las exteriorizaciones de un orgullo nacional o por el nene que tan lindo recitó-bailó-cantó-estuvo parado como momia-juró la bandera o lo que sea que la criatura haya hecho.
    La gente luego se pone de pie. Salen las banderas nuevamente con el público respetuosamente de pie. Luego, cada cual sale disparado para sus vidas. Es que es un día feriado pero laborable, hay muchos que tienen que regresar a la vida cotidiana, sin emblemas, sin rituales, sin conexión con ese ajeno pasado, sin palabras incomprensibles, sin tanto formalismo vacío, con otras vaciedades…
    Pero están también los que van a celebrar con los recientes comprometidos a morir por la patria y lo que algún político loco o avivado se le ocurra.
    Y los que celebran, también hoy, el día del abuelo. Entonces, se reúnen en familia y por ahí vuelven a entonar el himno a Artigas, o “A Don José” de los olimareños, o qué puedo yo saber…

    A todo esto, ¡qué tan parecido a muchísimas celebraciones de bar y bat mitzvá de niños y niñas judías!
    Tan parecido a judíos y noájidas que llegados el caso, actúan su parte, dicen los lemas, reproducen movimientos, se mimetizan con rituales, para luego despojarse de todo ello y hacer otra cosa…