Categoría: CTerapia

  • Deseo de la NESHAMÁ

    El deseo de la NESHAMÁ no es, ni puede ser, ególatra.
    No anhela poder ni control, tampoco supremacía o éxito.
    No busca escapar del sufrimiento, ni renegar de la muerte, ofender al contrario, así como no se resiente por el acecho de la impotencia.

    Es pura,
    por tanto conectada a la vida,
    vivifica, en lugar de agredir, corromper, paralizar y matar.
    Ningún deseo o acción contraria a la conexión con la vida tiene cabida en ella.

    Es creación directa del Eterno,
    una chispa de la Divinidad,
    por lo cual, no contiene manchas, opacidades o fisuras que puedan llevar al mal.

    Desea la unidad del todo,
    aun en la diferenciación,
    sea ésta real o aparente.

    Funciona de acuerdo al Código del Amor.

    Para materializarse en este mundo,
    utiliza las máscaras del Yo Vivido que sintonizan con ella.
    Cuando actuamos en acuerdo,
    construimos SHALOM, interno y externo,
    por medio de acciones de bondad Y justicia,
    siendo leales al Eterno.

    Los otros deseos, los nacidos de nuestra humana naturaleza imperfecta,
    no son de por sí malignos o abyectos, los cuales debiéramos repudiar.
    Muchos de ellos son necesarios e indispensables.
    Cuando se armonizan con el Deseo del Yo Esencial,
    entonces producen disfrute, goce, bienestar.

    Al terminar nuestra travesía terrenal,
    dejamos sembradas las obras,
    de las que cosecharemos sus frutos en nuestra vida más allá de esta vida.
    Consecuencia de nuestras acciones,
    adobadas con la Misericordia Divina.

    La gran tarea que tenemos por delante está sintetizada en estas líneas.

  • El consejo diario 474

    Alguien debe pararse con firmeza en contra de las manifestaciones del EGO,
    porque si no,
    ¿cómo habremos de desenmascararlo?

    Si el EGO obliga a su esclavo
    a responder con enojo, evasiones,
    es decir, más de lo mismo de siempre,
    ¿qué podemos hacer?

    ¿Replegarnos y disculparnos por atrevernos a tratar de ser libres y ayudar a ser libres?
    ¿Resentirnos y responder con enojo al enojo?
    ¿Permitir que nuestro EGO sea el que finalmente tome las decisiones?

    La firmeza no tiene porqué quitar a la dulzura,
    la dureza puede estar acompañada por suavidad,
    la determinación clara debe estar libre de agresión negativa,
    pero a veces es necesario un fuerte despertador para arrancar al dormido de su siesta sin fin.

  • El consejo diario 472

    No somos los dueños del mundo,
    solamente sus modestos inquilinos.

    Tenemos un gran poder,
    pero también enormes carencias.

    No sabemos los resultados de nuestras acciones,
    pero somos dueños de ellas,
    para construir o para destruir.

    Haz tu parte,
    pon tu mejor esfuerzo en hacerla,
    y deja que el otro haga la suya también,
    luego el resultado, ya no depende de ti.

  • El consejo diario 470

    Estoy seguro que alguna vez te has preguntado qué es lo que deseas,
    y la respuesta muchas veces fue:
    no tengo idea.

    Y cuando pensaste saberlo,
    y lo alcanzaste,
    sentías igualmente la frustración,
    de no estar satisfecho.

    ¿Es así?

    Entonces, el consejo de hoy es: aprende a tomar conciencia de cuales son tus deseos que brotan del Yo Vivido,
    (todos ellos anhelo de poder y huir de la sensación de impotencia),
    y cual el Deseo que alumbra desde el Yo Esencial.

  • El consejo diario 469

    Sé consciente de que cada persona,
    en su esencia pura,
    es una chispa Divina,
    un ser de LUZ.

    Que este saber te impulse a construir más y mejor SHALOM,
    por medio de acciones de bondad Y justicia.

    Pero, no dejes de reconocer cuales de sus acciones son negativas,
    oscuras, nocivas, lesivas, ofensivas, deshonrosas, violatorias de la armonía,
    promotoras del mal y del caos,
    y no las admitas, ni seas tolerante con aquello que no debe ser permitido.

    El ser firme en tu reconocimiento de su identidad espiritual,
    debe afirmarte en tu compromiso con el mantenimiento de la verdad y la justicia,
    tal es la verdadera compasión,
    la que ayuda al trabajo de la TESHUVÁ.

    Si admites lo tóxico,
    con las excusas del relativismo moral, o de una falsa misericordia,
    te haces cómplice del mal,
    y en modo alguno constructor de SHALOM.

  • Dos otros consejos para estar en tu peso

    Además de las sabias recomendaciones de nutricionistas, deportólogos, profesores de educación física y etcéteras varios; me atrevo a darte un par de consejitos para que llegues a alcanzar tu peso saludable y puedas mantenerlo.

    1) No digas ni pienses: “tengo que bajar x kilos”, o subirlos.
    La meta debe ser presentada de forma clara, positiva, exacta, firme, sin confusiones, sin atracciones hacia lo negativo. Por ejemplo podrías decirte y afirmarte: “Quisiera pesar x y lo haré”.

    2) Ten siempre presente tu meta, delinéala con precisión, conócela, repítela, convéncete de ella, tenla como puerto al cual llegar, no dudes ni te confundas.
    Si la meta propuesta es “pesar x”, entonces haz lo que tengas que hacer, que sea bueno Y justo, para lograrlo.
    Porque, si al ver el chocolate, haces desaparecer la barra en medio minuto; si en el asado te comes la carne con papas y pan y cerveza y torta de postre además de helado al rato; porque encuentras un buen justificativo para cenar esas hamburguesas al pan enormes con una porción elefantina de papas fritas; si las golosinas de la media tarde son insustituibles; si el tarro de dulce de leche baja cada noche a impulsos de cucharadas de tamaño familiar… entonces, tu meta NO ES “tener x kgs. de peso”, sino que tu meta es pasarla bien y luego amargarte, quizás, con culpas y ayunos además de otros purgantes y angustiantes.
    Pero, si tu meta es firme, cierta, adecuada, posible, consciente y querida, entonces evitarás las excusas, las tentaciones, las mentiras que a cada rato te cuentas.

    Prueba ambos consejitos, además de las recomendaciones de los expertos, luego me comentas como te ha ido, ¿quedamos así?

    Para concluir, ¿te has dado cuenta de que estas dos pautas de vida se aplican a todos los órdenes de la vida, no solamente para lidiar con la dura batalla contra la balanza?

  • El consejo diario 465

    El EGO produce caos en nuestro interior
    y por tanto en nuestra relación con lo exterior;
    sea en la acción o en la interpretación de la realidad.

    Sus herramientas para llamar la atención y sustraernos de la sensación de impotencia,
    perturban y alteran,
    con llantos, gritos, pataleos, y sus derivados,
    ejercidos con la única consideración e interés
    que es cumplir ciegamente con su función: eliminar la sensación de impotencia.

    No construyen SHALOM,
    lo perjudica.

    Al tomar conciencia del EGO
    y no actuar bajo su mando,
    ni dejar que sea él quien interprete los hechos,
    podemos llevar una vida de mayor plenitud y felicidad.

    Entonces, debemos entrenarnos para dejar fluir el primer impulso,
    el automático,
    aquel que proviene del EGO,
    para luego evaluar las opciones con paciencia, calma y firmeza,
    y entonces elegir y llevar a cabo nuestra verdadera misión: construir SHALOM en todo momento, interno y externo.

    Así, la LUZ de la NESHAMÁ se abre paso a través de las cáscaras y máscaras,
    y es el espíritu quien se encarna y comanda,
    y no el EGO.

  • No temas

    De esas cosas seudo espirituales que la gente difunde por Facebook y similares, y que no tienen empacho en usar la voz DIOS, como si supieran de qué o quién están hablando, y por ello ya ameritan que la gente responda “amén”, “alelusha”, “alabado sea el dios de moda”, “BH hermana”, “Chalón chaverín” y cosas por el estilo.

    “No temas al tiempo, nadie es eterno…
    No temas a las heridas, te hacen más fuerte…
    No temas al llanto, te limpia el alma…
    No temas a los retos, te hacen más ágil…
    No temas equivocarte, te hace más sábio…
    y no le temas a la soledad, Dios está contigo siempre.”

    Lo copie tal cual, con las faltas incluidas.

    No sé el motivo ni la finalidad, pero unas humildes reflexiones de mi parte.

    Temer, no hay que temer a nada.
    Pero, el temor surge forma espontánea y natural.
    Es totalmente normal.
    Es una reacción típica ante cualquier cosa que nos produce expectación de impotencia.
    Ordenar a alguien que “no tengas miedo”, es como decirle “no dilates tu pupila cuando la luz impacte tu ojo”.
    El miedo se siente, punto.
    Qué hacemos con el miedo, esa es la gran cuestión.
    Y luego, cómo hacemos para mitigar sus efectos, así como el nivel en que nos puede afectar.
    Pero, obviamente, el miedo siempre estará, en tanto estemos vivos y con algo de conciencia de nuestro entorno.

    Yo no sé si le temo al tiempo.
    Es algo que ni siquiera me planteo.
    Hasta donde conozco, y es bastante poco lo confieso, el tiempo es una función del espacio y del movimiento.
    En tanto hay espacio y movimiento, hay tiempo.
    No depende de mi voluntad, ni de tu deseo.
    Ni siquiera el tiempo es fijo, ya que como “profetizó” don Einstein, el tiempo es relativo a la velocidad en la cual nos estemos moviendo (lo cual en modo alguno quiere decir el disparate aquel de “todo es relativo”).
    Si me equivoco en conceptos de física, por favor acepto ser corregido.
    Así que, yo en lo personal creo que no, definitivamente no le temo al tiempo.
    Lo que sí puede angustiarme, quizás y tal vez, es cómo vaya a envejecer, la manera en que mi cuerpo se desgaste, las funciones que pueda ir perdiendo. Digamos, al deterioro, la enfermedad, los achaques, la impotencia que implica ser humano.
    El no haber aprovechado el irrecuperable tiempo, también.
    Entonces, más que obligarme a no temer, mejor me pongo en campaña para hacer que mi vida tenga sentido, y cuando eventualmente mi cuerpo marche diferente/peor, ya veremos entonces cómo me arreglo. Mientras tanto, a cuidarme, comer saludable, descansar, hacer ejercicio, controlar las variables que están más o menos al alcance dominar, fomentar relaciones sociales, construir SHALOM a cada momento.
    Parece buen prospecto, en lugar de meramente ordenarme no temer al tiempo, y además dar como excusa “nadie es eterno”.
    Porque, este… hmmm… ¡sí somos eternos!
    Nuestra NESHAMÁ, que es lo más auténtico que somos, es eterna. No perece con la muerte en este mundo, ni tampoco desecha las buenas  memorias de esta vida.
    Entonces, mejor lleno mi valija de eternidad con recuerdos que ameriten ser nombrados así.
    Es decir, nuevamente: ¡Construir SHALOM aquí y ahora!
    Sí, ciertamente esto me suena mucho más verídico, profundo, trascendente y espiritual que la somnífera, cursi y atrevida “No temas al tiempo, nadie es eterno”.

    Yo sí sé absolutamente que no quiero heridas, de ninguna clase.
    De hecho, Dios me ha ordenado que me cuide mucho, en todas mis dimensiones de existencia, y que no provoque daños innecesarios a mi organismo.
    Y, hasta donde sé, las heridas no fortalecen a nadie; cuando cicatrizan, y si es que lo hacen, el daño ya está causado. No es lo mismo una piel marcada por una cicatriz, a una tersa y sin fracturas. Algo parecido, supongo, ocurre con los huesos. ¡Y qué decir cuando las heridas son a nivel emocional!
    Si ando errado, por favor en mis suposiciones que algún médico me corrija, será bienvenido.
    No, la verdad que no supongo que las heridas me ayudarán en algo a crecer; más bien, todo lo contrario. Me dejarán de lado en mi entrenamiento por un cierto tiempo, ese que decidí aprovechar a full. Me dolerán. Y hasta incluso lleguen a dejarme incapacitado, o disminuido.
    Sí, prefiero evitar al máximo las heridas.
    Claro que para aprender a andar en bici, o a patinar, dicen que hay que caerse, para levantarse y así aprender. Cierto, probablemente funciona porque uno adquiere cierta confianza. Sé que si me caigo, me duele, me avergüenzo, pero tengo el poder de levantarme y seguir para adelante. A eso le dicen los inteligentes actuales “resiliencia”. Y me encanta la idea.
    Igualmente, prefiero eludir las heridas, si me dan la opción para elegir. Prometo tratar de agarrar confianza a través del compromiso, de la responsabilidad, de enfocarme en la tarea, de disfrutar de hacer lo que estoy haciendo sin entorpecerme con creencias de heridas fortalecedores o catástrofes redentoras.
    ¿Puedo?
    ¡Gracias!

    ¿Temer al llanto? ¡Cada cosa hay que escuchar hoy día!
    Para algunas culturas se ha vedado el llanto para los hombres, como si fuera signo de debilidad. ¡Cosa contraria a la razón! Pero bueno, así es como funciona el EGO a cargo de manipular con tal de obtener apariencia de poder.
    El llanto tiene su utilidad, pero seguramente no la de limpiar el alma.
    El alma no se limpia, tampoco se ensucia, porque el alma es la manera antigua de denominar la energía que nos permite realizar los procesos biológicos que sostienen la vida.
    Así pues, alma es energía vital.
    Seguramente que no se obtiene una energía más poderosa a través de las lágrimas, sino con ejercicio, nutrición adecuada, descanso reparador, seguridad y todo aquello que provea al organismo para su sustento y estabilidad.
    Pero, el llanto sí puede servir, a veces, como mecanismo para disminuir presiones emocionales; pero solo a veces. Porque, el llanto es usado perversamente, como mecanismo de manipulación, y no precisamente para estar menos congestionado emocionalmente.
    Entonces, temer al llanto… ¡seguro que no! Pero absolutamente ser precavido para no usarlo para manosear relaciones interpersonales, ni ser usado abusivamente con la excusa de “he llorado” o “me haces llorar”.

    ¿Los retos hacen más ágil?
    ¿Ágil?
    Yo pienso que cuando uno se esfuerza, y a través del esfuerzo se supera algún obstáculo, es entonces que uno obtiene mayor fuerza, poder, control, confianza, y por ahí tal vez también agilidad. Pero no creo que sea la primera ni más importante opción.
    Si me caigo de la bici, pero me levanto, me vuelvo a subir y comienzo a pedalear, no he ganado en agilidad, ni creo haber bajado dos gramos de mi eterna pancita; pero seguramente he obtenido un certificado interior de autoconfianza. Siento que a pesar de la caída, es posible levantarse y avanzar cada vez con mayor seguridad.
    Entonces, bienvenido sea el reto, pero cuando estamos preparados para atravesarlo, aunque sea con dificultades; porque, sin preparación y con tan solo buena voluntad es como se termina fracasando estrepitosamente, provocando mayores traumas, impidiendo el crecimiento. Como el que tiene lesionado un músculo de la pierna y pone toda la buena onda para seguir corriendo, lastimando más gravemente su carne de esa forma. Tal vez llegue a la meta, pero será solamente esa vez; puesto que el cuerpo se negará a continuar en esa tortura sin sentido. Claro, se podrá decir que emocionalmente se ha vencido un tremendo reto, que se cruzo la línea de llegada a pesar del padecimiento infernal del músculo destrozado; ¿y cuál es la ganancia de ello? Cuando nos topamos con muros reales, contra los cuales no tenemos modos para cruzarlos, lo sabio no resulta seguir rompiéndose la cabeza una y otra vez, sino parar y analizar las opciones apropiadas y acordes, para entonces ponerlas en práctica.
    En resumen, el reto en sí mismo es una oportunidad para evaluar si estamos en condiciones de hacer algo o no.
    Si no tenemos un trabajo interno previo, de confianza, de autovaloración, podremos seguir enfrentándonos como necios al reto una y otra vez, que seguramente no llegaremos a superarlo, pero sí a sumergirnos más y más en impotencia y dolor.

    Por supuesto que hay que tener cuidado para no equivocarse, porque los errores pueden ser terribles, incluso provocar la muerte o daños incluso mayores.
    No, no se aprende de los errores.
    Porque si ese dicho superficial y mentiroso fuera cierto, no tropezaríamos más de una vez con la misma piedra. Estaríamos en un paraíso terrenal, pero es evidente que no lo estamos.
    La sabiduría no proviene del error.
    Por supuesto que en el camino al conocimiento (que no es lo mismo que sabiduría), habrá tropezones, contratiempos, desvíos, malos entendidos, aburrimiento, falta de cordura, todo lo que afecta el entendimiento y nubla la razón. Lo sabio no está en no temer al error, sino en advertirlo, reconocerlo, y a pesar de él recuperarse para volver a una senda de mejoramiento y crecimiento.
    Si llegamos al conocimiento sin errores, qué bueno que así sea, pero no es lo habitual en el humano.
    Entonces, para ser sabio debemos estudiar de los que supieron y compartieron, o saben y comparten.
    Si queremos conocimiento, debemos estudiar lo que acontece, analizar, evaluar, razonar, preguntar, investigar, descubrir, repasar, reparar, corregir, volver a investigar, en un proceso casi sin fin.
    Si queremos entender, debemos suspender el prejuicio, dejarnos llevar mentalmente por los postulados que se nos presentan, sin aferrarnos a ninguno, hasta que encontremos la respuesta que congenia a la situación expuesta.

    Aunque es cierto que Dios es una presencia constante, eso no evita que tengamos necesidad de contacto con otras personas. Es parte de nuestra naturaleza, así nos diseñó ese mismo Dios.
    Somos seres construidos por lo social, y que lo construimos.
    Por tanto, aquel que padece la soledad, no tiene que avergonzarse, ni tampoco fantasear que por estar Dios presente está pecando por sentirse solo.
    La compañía de Dios no sirve, ni vale, para desplazar la compañía de otras personas.
    Entonces, obviamente que no hay que temer a la soledad, pero tampoco negarla con la presunta frase espiritual (que es solamente un malabarismo religioso): “Dios está contigo”.

    E n resumidas cuentas, se nos plantea un absurdo tras el otro.
    Un manual de autoayuda reducido, que más que ayudar embota y enferma.
    Con la apariencia de espiritualidad y sabiduría, simplemente nos dan recetas de cocina que no tienen valor.

    Eso sí, ponen de manifiesto alguna de las impotencias que nos suelen aquejar:
    a la muerte, a la decrepitud, a la enfermedad, a la lesión, a la debilidad, a la contrariedad, al error, a la locura, a la ignorancia, a la soledad, al dolor.
    Impotencia.
    Pero, la respuesta mágica que brindan, son solamente trampas del EGO, para seguir atrapados en las redes de la impotencia, negando la realidad, ignorando el camino verdaderamente espiritual y de vida plena.
    No dan la clave de construir SHALOM, por medio de acciones de bondad y justicia.
    Sino solamente la habitual droga de las religiones y otras manifestaciones del EGO.

  • El consejo diario 464

    La felicidad llega cuando se ejerce el poder verdadero,
    que atraviesa en armonía las cinco dimensiones,
    sin provocar daños a su paso.

    La apariencia de poder,
    puede alumbrar el rostro con una mueca de alegría,
    poner una máscara de satisfacción
    que oculta un rostro amargado y apagado.

    El poder verdadero que no recorre los cinco planos armoniosamente,
    alegra,
    pero de manera parcial, imperfecta.

    Encuentra aquello que puedes en cada dimensión,
    armonízalo,
    hazlo,
    disfruta.

  • ¿Yo tengo fe?

    Nacemos tremendamente necesitados y en casi total impotencia. Por si fuera poco, todo el ambiente y modo de funcionamiento ha variado de un momento al siguiente.
    El terror es sentido intensamente y no tenemos como mitigarlo, pues no contamos con elementos de comparación previa, ni un raciocinio que nos ubique en lo pasajero de nuestro malestar, ni palabras que identifiquen lo que nos sucede y nos brinden alguna orientación.
    Estamos a merced del espanto y apenas provistos de unas muy básicas y primitivas herramientas para la supervivencia.
    Esa pesadilla terrible queda grabada en lo más recóndito de nuestra memoria orgánica, en un lugar inaccesible al lenguaje, sin códigos compartidos socialmente para representarlo y mitigarlo, y por tanto con un poder destructivo inmenso y que apenas puede brota de una u otra forma.

    Nuestra forma natural de supervivencia es llamar la atención, por medio del llanto, especialmente del grito, y el pataleo; para así obtener así satisfacción a nuestras necesidades. Si por algún motivo no funciona el llamado, entramos en estado de desconexión con la realidad, como una forma de preservar la energía, y fantasear que estamos protegidos y calmar un poco el terror; para luego volver a sentirlo y reiniciar el alboroto reclamando ser atendido.
    Además. tenemos un limitado pero útil repertorio de movimiento reflejos; todo encarado a la misma finalidad, sobrellevar la impotencia y mantenerse con vida.
    Es tan maravilloso, en su simpleza. Es espantoso, en su sumisión.
    Estas herramientas dependen de porciones profundas de nuestro cerebro, que compartimos con otras especies animales.
    Nosotros le hemos dado el nombre de EGO, aunque en las neurociencias este vocablo no tiene cabida.
    En la Tradición se le denomina comúnmente como IETZER HARÁ.

    Las reacciones nacidas del EGO a la necesidad e impotencia se va repitiendo sucesivamente, creando así por encima del reflejo del instinto también un hábito, una conducta que de tanto repetirse se automatiza.
    Entonces, de forma natural nos vamos entrenando para obtener un sorbo de satisfacción, de poder, de seguridad cuando hacemos uso de estas herramientas toscas pero efectivas.
    Aprendemos a “controlar la realidad” sin siquiera darnos cuenta.
    En verdad, no es más que una ilusión de poder, puesto que es la debilidad que usamos para que alguien con “poder” nos resguarde de nuestros sufrimientos.

    De este modo, quedan inscriptos en lugares profundos y míticos de nuestra inconsciencia los patrones de conducta que nos movilizarán y serán también la base sobre la que se sostendrán las creencias por medio de las cuales modelamos nuestra realidad.

    En una síntesis muy esquemática:
    sentir impotencia –> reacción automática de manipulación –> obtención de cierta satisfacción –> creencia de control.

    Pero, podría ser también:
    sentir impotencia –> reacción automática de manipulación –> no hay satisfacción –> aumento del sentir impotencia –> reacción automática de manipulación aumentada –> etc.

    Cuando crecemos, no varía sustancialmente este cuadro.
    Podemos añadir conductas, que son ramificaciones de las herramientas básicas del EGO.
    Podemos actuar con mayor uso de la inteligencia, pero si en la base se encuentra el EGO, se repite una y otra vez el modelo infantil, primitivo, que a esta altura ya es enfemizo.

    Pero, podemos aprender modos alternativos, que no dependen del EGO, sino de otras fuentes en nuestro interior. Pero, como sobre esto ya hemos trabajado en demasía, ahora seguiremos por otra lado.

    Toda religión surge como adhesión sumisa al EGO.
    Tal vez de manera difusa la religión sea un camino entreverado y complicado para encontrar al verdadero Uno; pero en su origen y desarrollo podemos afirmar que no hay orientación espiritual en la religión, sino solamente adoración al EGO; el cual es sentido como un salvador milagroso, la fuente misteriosa de vida, la figura mágica que todo lo puede y rescata de la muerte y del dolor. El EGO, quien controla la realidad y mueve los elementos para que se orquesten a satisfacer las necesidades y deseos del siervo del EGO.
    Cambia la palabra EGO por el nombre de cualquier dios, y verás que es una descripción fiel de la religión.
    Recordemos, ni el judaísmo ni el noajismo son religiones, aunque tristemente muchas personas las vivan como tales, y lleven a sí mismos y a otros a espantosas confusiones. Es que, ser judío y noájida no quiere decir estar libre del influjo del EGO.

    Así surge la fe irracional, aquella de creer incluso en absurdos. Como dice el diccionario: “Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia”. (¡Ojo! La voz hebra “emuná”, aunque a veces lo traduzcan fe y lo confundan con ella, ¡no lo es!).
    Desde la profunda oscuridad del EGO nace la fe.
    Es el deseo de seguridad, de control, de satisfacción, a través de  manipular a la deidad (cualquiera fuera la fuerza sobrenatural).
    ”Piensa bien y te saldrá bien”, aunque la realidad no se deja manipular por nuestra ridícula pretensión. Entonces, se elaboran excusas, a la cual más malabarista y llamativa, para pretender justificar la evidencia en contra.
    “Todo es para bien”, cuando es más que cierto que no todo lo es. Pero, no tardan en hilvanar frases, conminar al apego a la voz de “la autoridad”, para de esa manera adormecer el pensamiento, secuestrar a la mente y dejar la fe absurda como valor central.
    Recuerda un dato esencial: el EGO secuestra el intelecto, por tanto, suele haber pintorescas elucubraciones para justificar lo que no tiene razón de ser, ni existencia real. Se arman inmensas catedrales teológicas, filosóficas, de supuesto pensamiento, con la única finalidad de seguir desprovistos de libertad de pensamiento.
    Con la fe se recibe un letargo de la conciencia, que alivia momentáneamente el sentimiento de culpa, para luego agravarlo.
    La fe entontece, por lo que quita temporalmente el miedo, pero al rato resurge con mayor ferocidad y descontrol.
    (Revisa nuevamente la síntesis esquemática que puse más arriba).
    Es un falso paliativo, cuando en verdad es la enfermedad y jamás la cura.
    Es la bota de plomo, cuando ya estamos sumergidos y ahogados en el océano de impotencia.

    La fe, en lugar de madurar el intelecto, la razón, la construcción de SHALOM por medio de acciones de bondad Y justicia, la aceptación, el agradecimiento, el análisis, etc.; la fe mantiene a la persona encerrada en su celdita mental.
    La fe no construye conciencia, ni tiende lazos de entendimiento, ni ayuda en la edificación de un paraíso terrenal.
    Por el contrario, embota, confunde, destruye.

    Ciertamente hay gente llena de fe que actúa con bondad y es justa, pero esto es ¡a pesar de su fe! Si se libraran de la fe, y siguieran limpiando su hogar interno para quitar en la mayor medida de lo posible el mandato del EGO, seguramente que construirían infinitamente mucho más y mejor SHALOM.

    Entonces, tengamos firme una simple propuesta, que a la vez es poderosa y nos dará fuerza, bendición y cercanía con el Uno.
    Dejemos de pretender que seguimos y sabemos las cosas de Dios, cuando tan solo repetimos las cosas de nuestro EGO, al que endiosamos y llamamos con el nombre del dios de moda.
    Abandonemos la pretensión de bailotear en asuntos teológicos, rebuscando en extrañas conjeturas para apaciguar nuestra impotencia y angustia.
    Soltemos la droga que nos perturba la conciencia, intentemos conectarnos a nuestra NESHAMÁ y no a nuestras caretas que representan la nada misma.
    Desentendámonos de la fe, de la superstición, de las palabrerías y creencias banales; no son dignas de hijos de Dios.
    Al Uno no se llega con la convicción en lo que no se ve, ni en adorar cosas muertas o de muerte.

    No miremos a otros con superioridad, creyéndonos mejores y libres, cuando probablemente somos esclavos esclavizados de otros esclavos.
    Mejor, atendamos con humildad y no desde arriba de un falso pedestal, para crecer y elevarnos junto a otros, no por medio de fe, sino de la verdad y la construcción de SHALOM.

  • Él mora, y tú sin saberlo

    Bereshit / Génesis 5:1
    El Eterno tiene Su morada en cada uno de nosotros, los humanos, y no depende de nuestras acciones o voluntad.
    Hagamos o dejemos de hacer, pensemos o sintamos, confesemos o guardemos para lo más privado, cualquiera fuera la creencia o la renegación, nada cambia este hecho; puesto que en cero absoluto depende del hombre, solo de Dios.
    Una “chispa” de Él nos da la identidad espiritual, nuestra NESHAMÁ divina.
    Sin ella, no somos humanos.
    Por ser ella, somos descendientes de Adam.
    Todos somos hijos de nuestros padres biológicos, pero también de nuestro padre espiritual que es el Eterno.

    Zejariá / Zacarías 14:9
    Pero, esa residencia del Eterno no es percibida por nosotros, no hay un órgano sensorial disponible (al menos en la actualidad) para detectar y comprobar Su presencia.
    Cuando el área de la profecía de nuestro cerebro se active nuevamente, en algún futuro cercano si Dios quiere, en la Era Mesiánica; entonces tendremos una sensación cierta del Eterno; obtendremos en algún grado la revelación de Su Voluntad de manera más o menos directa. Ya nadie podrá dudar de Su existencia y Su relación constante con Su creación, será el momento en que toda boca confesará que “Dios es Uno y Su Nombre Uno”.

    Shemot / Éxodo 25:8
    Por ahora, y sin recurrir a la inspiración profética, podemos llegar a ser conscientes de ser morada del Eterno cuando vivimos de acuerdo a los mandamientos que Él nos ordena, los Siete de las Naciones para cada uno de los gentiles (no judíos), y los que correspondan de los 613 mandamientos de la Torá para los judíos.

    Shemot / Éxodo 29:45-46
    No tenemos acceso a sentir a la NESHAMÁ, podemos racionalizarse o tal vez intuirla. Nuestra naturaleza nos impide acceder a captarla, no tenemos ninguna capacidad perceptiva de ella, pero sí estamos constantemente siendo esa NESHAMÁ, que nos nutre, nos orienta, nos da vida eterna. Además de nuestra incapacidad, se añaden las cáscaras y obstáculos a su LUZ, que vamos formando cada vez que nos desviamos del buen camino.
    Así mismo, es inconcebible la Divina esencia, absolutamente diferente a todo lo creado, y por tanto fuera de cualquier registro intelectual, imaginativo, asociativo. Él es y el conocimiento de Su ser nos es negado por siempre.
    Son grados de ocultamiento: Su esencia fue/es/será impenetrable; Su morada en nosotros, con claridad puede ser sentida por medio de la dote profética (inactiva desde hace unos 2500 años hasta la fecha); Su morada en nosotros, conocida cuando estamos actuando en total armonía con los mandamientos que nos competen; y podemos darnos cuenta de Su poder, amor, sabiduría, presencia atendiendo a Sus obras, así como a las palabras de los verdaderos profetas de antaño, aquellos cuya voz quedó registrada para las generaciones en el TANAJ.

    1 Melajim / I Reyes 19:9-13
    Al llevar una vida de armonía interna/externa, es decir, de cumplimiento de los mandamientos, encontramos de pronto que no estamos realizando acciones meramente con nuestro cuerpo, es decir rituales vacíos de trascendencia, o que esos actos nacen de un decreto social, o que tienen origen en el intelecto del hombre; sino que de alguna manera percibimos una realidad diferente, cotidiana pero sagrada. Es una presencia permanente, pero silenciada por el bochinche de la vida sin compromiso espiritual (que es el cumplir los mandamientos, y así unificarnos con el Eterno y Sus cosas).
    Cuando logramos acallar el bochorno de la falta de espiritualidad, o de su perversión que es la religión; descubrimos un suave murmullo que proviene de la NESHAMÁ.

    Es lo que el Eterno quiso que entendiera el profeta Eliahu/Elías, a las afueras de la cueva del monte Sinaí, pero lo que el profeta no consiguió hacer plenamente consciente.

    Devarim / Deuteronomio 4:4
    Él está con nosotros, en nosotros.
    Estamos unidos a Él, sin necesidad de religarnos, porque nada rompe la ligadura brillante con Él.

    Ieshaiá / Isaías 1:13-15
    Pero contaminamos nuestra vida con acciones que se desvían de la ruta trazada por Él a través de sus mandamientos.
    Por ejemplo los seguidores de la idolatría, como la del falso dios y falso mesías en cualquiera de sus versiones, tal como cualquier otro desvarío religioso. O los que asesinan adrede. O los que roban. O los que son infieles a su cónyuge. O los que estafan. O los que corrompen el juicio. O los que se burlan del inocente. O los que ingieren lo prohibido para ellos. O los que se esfuerzan en rituales pero están vacíos de caridad. O los que repiten lemas de textos sagrados pero no los practican en su vida cotidiana. O los que están sumergidos en corrupción. O los que anhelan el mal y lo provocan. O… toda la larga lista de pecados y errores, en cualquiera de sus cuatro grados posibles.
    Incluso, o especialmente, aunque estemos llenos de piedad externa, o sinceramente nos creamos santos y consagrados, pero realmente no llevamos a la práctica los mandamientos que nos corresponden.

    Irmiá / Jeremías 2:32
    Los pecados y errores tienen efectos negativos multinivel, entre otros provocar cáscaras y máscaras que van impidiendo que que Su Luz nos alcance.
    Así, faltos de conciencia y entendimiento, podemos imaginar que estamos sin Dios; o que se ha roto nuestro lazo; o que cargamos una culpa colectiva por un supuesto pecado original; o que Él no existe; o quizás nos detesta y abandonó a nuestro destino; o que es una deidad perversa que nos castiga con una Ley imposible de ser cumplida; o quizás que algún fantástico dios dio su vida para nuestra salvación y con ello volvemos por mera fe a ser aceptados por el Padre… ¡todo estas ideas erróneas son producto de la ignorancia de las cosas del Eterno y Sus caminos!
    Porque, aunque estemos hasta el tope hundidos en pecados, Él sigue siendo nuestro Padre; puede tener oculto “Su rostro”, pero no nos despoja de nuestro lugar de ser Sus hijos, y como tal mantiene siempre abierta la puerta del retorno, de la TESHUVÁ. Que no implica fe, ni sacrificios sanguinarios, ni adoración teológica, ni piruetas para explicar lo ridículo, ni ceguera de la razón, ni negar nuestras dimensiones, ni aferrarse a figuras de autoridad eclesial, ni nada de lo que habitualmente mercan las religiones para seguir obteniendo poder.Sino, simplemente el camino de la TESHUVÁ, del verdadero retorno a nuestra identidad esencial, que es el regreso a tomar la mayor conciencia posible del Eterno.

    Ieshaiá / Isaías 1:16-20
    Él aguarda, con paciencia, a que retornemos a la senda.
    No por medio del vacío de la fe; ni con extraños sacrificios; ni por medio de rituales y malabares teológicos; nada de esto es lo que Él propone como remedio para el hijo que anda extraviado y debe volver al hogar.
    El camino del retorno se llama TESHUVÁ, y está abierto, por lo general, para todos.
    No hace falta fe, ni creencias complejas, ni amargar la vida con pensamientos rebuscados y malabares intelectuales.
    Simplemente hace falta reconocer nuestra lejanía del camino del bien, decidir abandonar el mal, ¡hacerlo! Es necesario enmendar lo dañado, reparar al que hemos lastimado, confesar nuestro desvío para que tengamos claro el compromiso de no volver a caer en el opacamiento de nuestra Luz.

    Tehilim / Salmos 34:15
    Apartarse del mal para hacer el bien.
    Y luego seguir confiados y convencidos, construyendo SHALOM por medio de acciones leales de bondad Y justicia.

    Mishlei / Proverbios 12:15
    Para muchos esta verdad clara que hemos expuesto con sencillez, será incomprensible, puesto que chocarán contra un muro durísimo, debido a estar encarcelados en sus celditas mentales, producto de los aprendizajes y del adoctrinamiento al cual se han visto sometidos.
    Se les inyectó el veneno de la fe en la magia, en dioses al servicio del hombre, en la fantasía del querer es poder, en la efectividad de la superstición, en la reverencia incondicional a textos o personajes religiosos, en otros delirios que nacen del EGO y se aprovechan del intelecto secuestrado y de las emociones desequilibradas. Son religiosos en lugar de vivir su espiritualidad a pleno.
    Creen, y por creer ya tienen por seguro que sus creencias son las que valen, y quien las ponga en duda o las contradiga, es un infiel, maldito, hereje, digno de terribles escarmientos. Con esa creencia necia y ciega, se cierran también a sí mismos la posibilidad de pensar y librarse. Viven bajo la amenaza que ellos mismos lanzan hacia los demás.

    Mishlei / Proverbios 1:33
    Es necesario desaprender lo que ha aprendido en los antros de instrucción religiosa/sectaria, o en los postulados sociales que con mayor o menor disimulo sostienen los mandatos religiosos patrocinados por el EGO.
    Es necesario dejar de lado la repetición de creencias erróneas y que afean el alma, y dedicarse a construir SHALOM, interno consigo mismo, y con el entorno.
    Menos religión y más espíritu.
    Menos orto-doxia y más orto-praxia.
    Cuando lo haga, seguramente no tendrá dudas acerca de la existencia y presencia del Eterno.

    ¿Es claro?

  • El consejo diario 462

    ¿Tú crees que si gritas más fuerte, estás mejor demostrando que tienes razón?
    ¿O si tu repertorio de insultos es más variado y grosero, estás más cerca de la comprensión?
    ¿O, quizás, si golpeas y rompes, estás probando con autoridad tu punto?

    A mí me parece, humildemente te lo comento, que es exactamente lo contrario.

    Aunque tu “contrincante” enmudezca y ya no replique,
    ni tenga nada más que añadir,
    ni siquiera un gesto contrariado, nada,
    incluso si sientes que obtuviste una victoria,
    que eres poderoso,
    realmente, y perdón que te lo diga,
    todos han perdido,
    especialmente el anhelo de paz y verdad.