Categoría: CTerapia

  • Socios de verdad

    El Mishkán, el templo portátil que construyeron los israelitas por orden de Dios, meses después de la salida de Egipto, finalmente estaba completo.
    La nación miró la magnífica obra de sus manos con gran alegría. Era su primera obra, su demostración de que podían realizar tareas creativas, con sentido y trascendencia.
    En tanto que Moshé estaba orgulloso por la entrega y actitud positiva del pueblo. Por eso, hizo algo que solo repetiría cuarenta años más tarde: bendecir a toda la nación. Si bien seguían las órdenes de Dios, y no su antojo, lo estaban haciendo con plena voluntad, porque así lo querían y deseaban. Era la confirmación de que estaban efectivamente en el proceso de ser libres, de ya no estar bajo el látigo de ningún opresor.
    Ellos estaban actuando como socios de Dios en la edificación de un mejor mundo, no como seres receptores sin capacidad de actuar, ni como marionetas de los deseos de otros.
    Por lo cual, esta alegría estaba realmente fundamentada en cuestiones de valor, no meramente en el placer momentáneo de sentirse con un poquito de poder.
    Para reafirmar esta alegría, estaba la bendición de Moshé, que, según nos cuenta Rashi , Moshé pasaba entre las personas, mientras le decía a cada uno: «Que Hashem descanse Su presencia en tu obra».

    En realidad, la edificación del santuario era bendición en sí misma, porque el Eterno había prometido a la nación judía que cuando el templo estuviera construido, Él habitaría en medio de cada judío, por consiguiente también en medio de la nación. El santuario era un medio, no una finalidad, y eso debía quedar expresamente claro, y Dios lo expresó claramente.
    En la entrega y el esfuerzo por construir el templo y en la dedicación por mantenerlo, de acuerdo a lo ordenado por Dios, estaba la bendición.
    Más allá de lo cual, Moshé sintió que él también debía manifestar una bendición. Aunque, ¿qué puede añadir realmente la bendición humana cuando Dios ya ha dado la Suya? Lo cierto es que, toda bendición procede de Dios, lo que nosotros hacemos cuando bendecimos es ser canales de Su presencia.
    Igualmente, Moshé bendijo al pueblo y esas palabras tuvieron poderoso efecto positivo.

    ¿Y esto por qué?
    Pues, porque es necesario que las cosas sean dichas, ya que lo que queda en el supuesto, en el debería saberse, y cosas por el estilo, pueden llevar a errores y malos entendidos.
    Hay que saber comunicar, manifestar, revelar aquello que tiene que estar a la luz.
    Así los empoderaba realmente, no con falacias, les mostraba el camino correcto de vida, que es seguir la brújula de la espiritualidad, cumplir la tarea de ser socios del Gran Socio.
    Con ello también evitaba que se autoengañaran, suponiendo que ellos por sí solos bastaban. Somos parte de la maquinaria universal, cada uno con su tarea para cumplir, teniendo cada quien su parte y no pudiendo hacer la que le toca a otro.

    Cuando le damos lugar a Dios en nuestra vida, es ahí que Él reposa en nuestro interior.
    A decir verdad, nunca deja de estarlo, la NESHAMÁ es chispa de Divinidad.
    Pero es en nuestra consciencia que debe estar presente esta realidad.
    Tener a Dios como un factor esencial, no meramente como un elemento religioso, uno más entre las creencias y fantasías de las personas.

    Esperemos que la Shejiná, la Divina presencia, repose en cada una de nuestras obras también.



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  • Tu aceite mantiene la LUZ

    Nos encontramos con una gran sorpresa… ¿o no tanto?
    Veremos.

    Al comienzo de la parashá TETZAVÉ encontramos:

    «וְאַתָּ֞ה תְּצַוֶּ֣ה ׀ אֶת־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֗ל וְיִקְח֨וּ אֵלֶ֜יךָ שֶׁ֣מֶן זַ֥יִת זָ֛ךְ כָּתִ֖ית לַמָּא֑וֹר לְהַֽעֲלֹ֥ת נֵ֖ר תָּמִֽיד:
    ‘Tú mandarás a los Hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro y puro para la iluminación, a fin de hacer arder continuamente las lámparas.»
    (Shemot/Éxodo 27:20)

    En tanto que en la parashá de la semana pasada, TERUMÁ, leemos:

    «דַּבֵּר֙ אֶל־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֔ל וְיִקְחוּ־לִ֖י תְּרוּמָ֑ה מֵאֵ֤ת כׇּל־אִישׁ֙ אֲשֶׁ֣ר יִדְּבֶ֣נּוּ לִבּ֔וֹ תִּקְח֖וּ אֶת־תְּרֽוּמָתִֽי:
    ‘Di a los Hijos de Israel que tomen para mí una ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis mi ofrenda.
    וְזֹאת֙ הַתְּרוּמָ֔ה אֲשֶׁ֥ר תִּקְח֖וּ מֵֽאִתָּ֑ם זָהָ֥ב וָכֶ֖סֶף וּנְחֹֽשֶׁת:
    Ésta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, bronce,
    וּתְכֵ֧לֶת וְאַרְגָּמָ֛ן וְתוֹלַ֥עַת שָׁנִ֖י וְשֵׁ֥שׁ וְעִזִּֽים:
    material azul, púrpura, carmesí, lino, pelo de cabra,
    וְעֹרֹ֨ת אֵילִ֧ם מְאׇדָּמִ֛ים וְעֹרֹ֥ת תְּחָשִׁ֖ים וַֽעֲצֵ֥י שִׁטִּֽים:
    pieles de carnero teñidas de rojo, pieles finas, madera de acacia,
    שֶׁ֖מֶן לַמָּאֹ֑ר בְּשָׂמִים֙ לְשֶׁ֣מֶן הַמִּשְׁחָ֔ה וְלִקְטֹ֖רֶת הַסַּמִּֽים:
    aceite para la iluminación, especias aromáticas para el aceite de la unción y para el incienso aromático,
    אַבְנֵי־שֹׁ֕הַם וְאַבְנֵ֖י מִלֻּאִ֑ים לָֽאֵפֹ֖ד וְלַחֹֽשֶׁן:
    piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
    וְעָ֥שׂוּ לִ֖י מִקְדָּ֑שׁ וְשָֽׁכַנְתִּ֖י בְּתוֹכָֽם:
    Que Me hagan un santuario, y Yo habitaré dentro de ellos.»
    (Shemot/Éxodo 25:2-8)

    Para los materiales carísimos, tales como oro, plata, púrpura, madera de acacia, etc. Dios le dice a Moshé que hable con los judíos para que voluntariamente los traigan.
    Y os judíos respondieron inundando el tesoro del futuro santuario con todo lo pedido y mucho más, hasta el punto que Moshé tuvo que salir a pedirles que dejen de traer donaciones.
    Bastaba y sobraba con lo que generosamente habían colaborado.

    Pero resulta que para pedir el modesto aceite para la iluminación, Dios le dice que mande a los judíos traerlo.
    ¿Cómo es esto?
    ¿Cómo entender que para requerir materiales finos, suntuarios, de alto costo se pida la colaboración voluntaria y sin embargo para algo tan corriente como el aceite para usar a diario se precisaba de la orden, de la voz autoritaria reclamando la entrega?

    Nuestra Tradición aporta algunas respuestas para esta interesante cuestión, compartiré un par ahora contigo.

    La primera.
    Cuando se pide una donación por única vez para una finalidad importante, la gente puede estar reticente pero finalmente abrirá su bolsillo.
    Podrá dolerles el gasto, inversión o como le quieras decir, pero encontrarán argumentos para auto convencerse para realizarlo.
    Pero cuando se trata de un aporte cotidiano, diario o mensual, para sostener la carísima obra que ayudaron a levantar, entonces no habrá mucha simpatía.
    Por eso se precisa el mandato de parte del líder, que se entienda que acá no corre la bondad sino la justicia.
    Es tu deber aportar a la sagrada tarea y no dar excusas.
    La obra santa se realiza a diario, constantemente, por tanto no vale defenderte diciendo que aportaste una fortuna para levantar el templo, ahora debes seguir contribuyendo.
    De últimas, ¡es para tu beneficio!

    La segunda.
    Cuando hay muchos alrededor para realizar una tarea, uno confía en que le otro la hará y por tanto uno mismo no la hace.
    Es un hecho comprobado por la psicología.
    Por ejemplo, si estás en un camino apartado y escuchas gritos pidiendo auxilio, irás tú o llamarás al 911. Algo harás, porque te sientes directamente comprometido.
    Pero si los gritos son en una calle concurrida, con mucha gente, edificios, etc.; uno cree que otro se encargará, alguien ya llamó. Se diluye la responsabilidad en la creencia de que donde todos están nadie se hace cargo.
    Nos viene a enseñar la Torá que no te dejes descansar en que el otro hará tu parte. Tú haz lo que tienes que hacer sin tomar en cuenta si otro hará lo tuyo.
    A la hora de colaborar con la obra de Dios tampoco des excusas ni te confíes en que otros están haciendo. Es tu DEBER y responsabilidad tomar la tarea y hacer lo que te corresponde.

    Grandes enseñanzas que podemos tomar para nuestra vida.
    También para apoyar nuestra tarea de educación de espiritualidad, de difusión de valores sagrados.
    Porque, ¿tú has contribuido ya con nuestro trabajo?
    ¿Eres socio activo de esta gran obra sagrada o solamente un tomador de beneficios que escudado en el anonimato se llena egoístamente?

    Espero tu colaboración a través de http://serjudio.com/apoyo porque no hay excusas para no contribuir con el aceite que mantiene encendida la llama sagrada de este templo.
    Shabat Shalom



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  • La crisis evolutiva

    «El Eterno, vuestro Elohim, quien va delante de vosotros, Él combatirá por vosotros de la manera que lo hizo por vosotros en Egipto ante vuestros propios ojos, como también en el desierto, donde habéis visto que el Eterno vuestro Elohim os ha traído, como trae un hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta que habéis llegado a este lugar.’
    Aun con esto no creísteis al Eterno vuestro Elohim, quien iba delante de vosotros en el camino, con fuego de noche y con nube de día, a fin de explorar el lugar donde habíais de acampar, y para mostraros el camino a seguir.»
    (Devarim/Deuteronomio 1:30-33)

    Las crisis son parte sustancial de la existencia.

    ¿Y qué es una crisis?
    Según uno de los diccionarios etimológicos que consulte
    online: “La crisis (derivado del griego krísis ‘decisión’, del verbo kríno ‘yo decido, separo, juzgo’, designa el momento en que se produce un cambio muy marcado en algo o en una situación: en una enfermedad, en la naturaleza, en la vida de una persona, en la vida de una comunidad.”

    Cuando la crisis se produce, es momento fértil para cambios, porque es como el arado que remueve la tierra para que la semilla pueda encontrar nutrientes y prosperar.
    Porque es como la feroz corriente del río crecido, que arrastra rocas, sedimentos, plantas, peces, todo lo que encuentra a su paso y puede ser llevado. Es posible diagnosticarlo como un momento destructivo, pero también se puede reconocer en él la oportunidad para ejercer cambios constructivos. Comenzar sobre las ruinas, romper con esquemas perimidos, descargar mochilas tóxicas, dejar de lado hábitos que mortifican y parecieran petrificados.
    La crisis suele traer oportunidades, y los astutos comerciantes lo saben; no porque se aprovechen de la debilidad ajena, sino por las nuevas condiciones que el trastorno conlleva.
    Es por tanto, un momento de dolor, pero también de renacimiento.
    Es una chance de vida, aunque los escombros aplasten vidas que se apagaron.
    Es la semilla que se pudre dentro del suelo para que se abra paso la planta espléndida.

    Pero el tiempo “mágico” de la crisis no necesariamente produce la trasmutación estupenda.
    El cambio favorable muchas veces queda abortado.
    Por el contrario, como resultado de la crisis existen aquellos que se aferran a su celdita mental, y hasta la estrechan y comprimen aún más. Atontados, atormentados y temerosos de explorar lo que hay un paso más allá, se regresan a la oscuridad que les brinda cierto placer escabroso, cierta conformidad que sabe a hambre y sufrimiento. Pero, es un mal conocido.
    Desperdician la chance que les brindó la crisis para crecer, para superar sus limitaciones, para corregir su Yo Vivido y ponerlo en mejor frecuencia con su Yo Esencial.
    Se impone el miedo, sigue el EGO en una posición viciosa comandado la existencia del sujeto.

    Personas a la que la crisis prostran, no solamente por el drástico evento que no controlan, sino por su decisión (consciente o no) de permanecer en sufrimiento.
    Hasta llegar a aumentarlo, porque el entorno ha variado, quizás para peor, y sin embargo no han adquirido nuevas herramientas, no han desarrollado conductas más eficientes, sino que tambaleando se niegan a ser libres, a probar la felicidad.
    Entonces suman sufrimiento al dolor.
    No podemos juzgarlos, no sabemos qué tan imperiosa es su necesidad de cobijarse en el infierno que añoran.
    Abandonados a su suerte, se niegan a probar el cambio favorable.
    Se amurallan, se justifican, se pudren en vida, muriendo sin morir.

    Pero hay otros que son tocados por el hambre y que no se quedan en la queja, ni se hunden en el descontrol, ni se asfixian en la ilusión de control.
    Crecen, cambian para bien (o al menos eso intentan).
    Suelen ser personas que tienen a mano a un consejero, a un guía, a un referente que los sostiene, que los apoya.

    Lo he visto, he participado en ello.
    He sido testigo de muchísimos que pasaron hambre, literal hambre.
    Gente que la pasó mal.
    Que les pegaron.
    Que les amenazaron.
    Que abusaron sexualmente.
    Que fueron víctimas de hostigamiento.
    Abandonados por los padres.
    Burlados por sus pastores.
    Amedrentados por las religiones.
    En familias infernales.
    Con cónyuges infieles y déspotas, que hasta se revolcaron con sus pastores o mejores amigos.
    Que fueron extorsionados.
    Padecieron incontables mortificaciones.
    Acorralados por enfermedades.
    Que se dieron cuenta que en sus iglesias (también lo son las “sinagogas mesiánicas, netzaritas”) no tenían verdaderas respuestas.
    Y que acompañados por este humilde moré pudieron salir de esas doctrinas. No porque estuvieran buscándolo, ni porque se embarullaron con malabarismos filosóficos, ni porque ansiaban revueltas, ni porque estaban siendo conducidos por el odio y revanchismo.
    Simplemente, estaban en crisis y tuvieron a mano al moré que –con poco o mucho- les dio el pan, el bastón, el abrigo, la palabra, el pañuelo, el peso, o lo que fuera que precisaban para sentir que salir de la celdita mental era posible. Que el cambio era bueno. Que las doctrinas de muerte no tenían valor. Que el EGO no es el rey, ni debe ser adorado como un dios.
    Pudieron aprovechar ese momento nefasto para transformarlo en un renacimiento, en la vida que no tenían.

    No era un dolor que se les provocó adrede para crecer, porque alguien decidió que debían ser apaleados para ser libres de religión, soberanos sobre su EGO.



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  • Vencer a la rumiación

    En ocasiones sentimos que hay ideas que no abandonan nuestra mente. Ese pensamiento que está encerrado y no hay manera de echarlo, o de destruirlo. Que va creciendo y adueñándose de tu atención, ocupando más y más en tu mente.
    Da vueltas como mosca molesta, a la que tratamos de espantar, se corre un poco y vuelve con su zumbido insoportable. Nos camina por encima, nos infecta, nos atormenta aunque sea chiquitita y tan débil.
    Como un pájaro carpintero golpetea hasta perforar y adueñarse del tronco. Golpea y golpea, aturde, agujerea, consume energía.

    Por ahí logramos un rato de silencio, desentendernos de las ideas obsesivas, de la rumiación, pero de pronto regresan y con más ganas de conquistar nuestra atención y destruirnos desde dentro.
    Porque no es un proceso creativo, donde torrentes de pensamientos se van elaborando y consiguiendo mayor comprensión, más profundidad en el entendimiento, conectar ideas o cualquier otra función positiva. Sino que es un atolondramiento nefasto, desgastante, opresivo, corrosivo, enfermizo.
    Por supuesto que este trajinar va arruinando nuestro estado emocional, saturándonos, agobiándonos, angustiándonos.
    Y no encontramos el antídoto, ni el repelente, ni el escudo, ni una salida para liberarnos y producir un renovado estado de satisfacción, alegría, seguridad, confianza, claridad mental y emocional.
    Por supuesto que esta rumiación también va conllevando una reducción de la vinculación social saludable, y va acarreando un deterioro en la salud física.

    Vamos a compartir ahora unas cuantas técnicas que podrán ayudarte a reinar en tu mente por sobre la idea peregrina que se vuelto ama de tu casa.

    • Anota la idea, que no quede flotando en la nebulosa mental.
      Escríbela con detalle, dedícale adrede tiempo, dale importancia durante ese lapso en el cual estrás dedicado a ella. Ponle toda tu atención amablemente. No la combatirás, no te cansarás en peleas, no querrás escapar. Por el contrario, estarás dispuesto a servirle, pero mientras las dejas asentada por escrito.
      Luego dejas la anotación de lado, te despides de la idea, agradeciéndole que te haya visitado y ya no te ocupas más del asunto.

    • Reserva un tiempo en específico para dedicarte a esta idea, que no sea antes de dormir. Entre 20 y 30 minutos estará bien. Será un lapso en el día para esta tarea, no otra actividad.
      Entonces, si te cruza por la mente, le dices que la tienes en cuenta pero que ahora no. Que tendrá que esperar a cuando sea su momento. Cuando llegue ese rato, en verdad te dedicas a pensar adrede en la idea que hubieras rumiado de otra manera.
      Es en el momento dedicado a las ideas perturbadoras cuando también deberás dedicarte a elaborar estrategias para solucionar lo que te plantean.

    • Cuando escribas tu idea peregrina, no relates desde la angustia, sino que trata de decirla desde el humor. Puede costar, pero la energía que dediques a esta tarea te retornará con beneficios.
      Si por ejemplo, la idea fuera de perder el trabajo, en lugar de describirlo como una catástrofe podrías enumerar los motivos por los cuales quedar sin trabajo ahora sería maravilloso y no estresarte con ello, sino liberarte.

    • Una de las causas de las ideas que se rumian es el natural deseo del humano por magia. De alguna manera se cree que el pensamiento tiene poderes mágicos y por tanto previendo catástrofes, se evitarán; o dando vueltas a los asuntos mentalmente, se controlarán los sucesos. Esto es absolutamente falso, pues no tenemos poder alguno por sobre los eventos a través del pensamiento mágico.
      Pero esta gran verdad objetiva difícilmente calme el impulso irracional y primitivo que nos llevar a querer magia.
      Entonces, en vez de magia inexistente la propuesta es lanzarla al Creador tu preocupación, despojarte de ella para que sea Él quien se haga cargo de la misma.
      Por lo cual, en un momento de introspección y diálogo con el Padre Le entregas tu problema, para que sea Él quien a partir de ahora se dedique a ello.
      Por supuesto que si es alguna cosa que estuviera en tu poder resolver, te encargarás de hacer tu parte, dejando el resto al Todopoderoso.
      Tras el rezo deberás dar dinero de manera generosa a personas o instituciones necesitadas del mismo, sin esperar NADA a cambio. Aquí te dejo el link para que nos hagas llegas tu aporte amoroso y sagrado que desde ya es agradecido y bendecido: https://serjudio.com/apoyo

    • En conversación con tu terapeuta, coach, consejero, maestro, plantea conscientemente los temores e impotencias que la idea rumiada te muestra, maneja las alternativas, visualiza internamente los efectos en tu situación, trabaja sobre ella para que no sea una sombra que manipula sino un títere que tú tienes bajo tu control.
      Con la exposición a la idea te irás desensibilizando, logrando con ello disminuir el dominio que el EGO está teniendo sobre ti.

    • Encuentra la frase positiva mágica, lo que fuera que resuene fuertemente en ti para bien y dedica tu atención a ello.
      Ponte a rumiar positivamente, porque eso es lo que quieres hacer.Con ello no dejarás espacio a la idea negativa para que crezca y se apodere de tu mente.
      Algunos usan frases mágicas e incorrectas como “todo es para bien”, está bueno usarla momentáneamente, porque es como un candado para que los pensamientos negativos no colmen la atención. Pero tras haber logrado el control de tu mente, desterrando las ideas peregrinas del foco, será necesario admitir que estas ideas positivas cumplieron su papel y ya es hora de que descansen, dejando lugar a una mente más clara, concentrada, dedicada a la construcción de SHALOM.
      Ten cuidado para que la frase usada no se transforme en motivo de un derrumbe interno.

    • Ten paciencia y respeto por ti.
      Por más que estas técnicas sean maravillosas y tú las emplees correctamente, es muy habitual tropezar y caer en errores. En caso de que eso suceda, no pasa nada. Te perdonas, tomás nota, y sigues adelante. Que el EGO no se aproveche de tu debilidad para provocarte mayor impotencia.
      Al contrario, usa tu momento de debilidad para fortalecerte, porque es mucho más poderoso aquel que reconoce su caída y se levanta, que el que se paraliza por miedo a caer.
      Entonces, quiérete un poco más, para que cada día te quieras un mucho más.

    • Desarticula a las personas con mensajes tóxicos.
      Si tienes a tu alrededor personas que te inyectan su pesimismo, su amargura, su impotencia; o emplean mensajes tóxicos para lograr dominio sobre ti: ¡toma conciencia de ello!
      Entonces, trata de evitar a esas personas.
      Si no puedes, trata de evitar sus charlas venenosas.
      Si no puedes, quita toda importancia a sus palabras, no les des valor, no les entregues tu energía. Mucho menos indaga en lo que te dicen, preguntarles para que sigan metiendo su muerte en tu interior.
      ¿Está claro?

    • Encuentra el versículo de los Salmos, o de otro libro sagrado, que no sea mágica pero sí te llene de confianza en el Creador y en ti mismo. Que te haga darte cuenta de tu conexión con el Todopoderoso, de tu valor sagrado, de lo valiosa de tu existencia.
      Que esté junto a ti a cada momento y te sirva para conectar tu mente con tu esencia espiritual de manera automática, luego de haberla internalizado y repetido muchas veces.



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  • Tu corona de santidad

    Salta a la vista una de las ocho prendas consagradas del Cohén Gadol, el TZITZ:

    «’Harás de oro puro una lámina en forma de flor, y grabarás en ella con grabadura de sello: ‘Consagrado al Eterno.’
    La colocarás sobre un cordón azul, y estará sobre el turbante; estará en la parte delantera del turbante. Estará sobre la frente de Aarón, y Aarón cargará con la culpa relacionada con las cosas sagradas que los Hijos de Israel hayan consagrado, todos sus obsequios sagrados.
    Estará continuamente sobre su frente para que hallen gracia delante del Eterno.»
    (Shemot/Éxodo 28:36-38)

    Obviamente nos trae inmediatamente a la memoria otro objeto sagrado que va en la frente: la TEFILÁ de la cabeza.
    En este caso, no es para uso exclusivo del Sumo Sacerdote, sino para todo judío (sí también para las damas, aunque no sea lo habitual).
    En el interior de esta caja se encuentra varias veces el Nombre del Eterno, así como la indicación de la consagración de los judíos para Su servicio sagrado.

    Tanto el TZITZ como la TEFILÁ de cabeza son coronas, que adornan el contorno de la cabeza del judío y le sirven como recordatorio de su función principal en este mundo: conectar lo material con lo espiritual.
    Ser un puente con la conciencia espiritual para todos los que no están conscientes y siguen durmiendo la modorra del EGO.

    Y sin embargo, hay otra corona más similar a estas dos y que es para uso de cualquier persona, sin importar quien sea.
    ¿Cuál es ésta?

    La de la mente coordinada con la NESHAMÁ que tiene presente al Eterno de manera constante y por eso la conducta de la persona es una fiel imagen de Su conducta con Su creación.
    No por tener palabras de alabanza y Dios (Ds Di-s D-os o etc.) en la boca todo el tiempo, ni por chapucerías religiosas; sino por una verdadera conducta, pensamiento y palabras de construcción de SHALOM.
    Con esa corona interna, apropiada para todo ser humano, la manifestación del Espíritu se hace más poderosa en cada rincón y momento.

    Tenemos por delante la sagrada tarea de sostener las coronas de santidad que nos corresponden.
    ¡Hagámoslo!
    Comparte el mensaje.



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  • Los tres pilares

    En la Tradición nos enseñan que los tres patriarcas de Israel representan diferentes virtudes, modos de interactuar con la realidad.

    A Abraham se lo asocia con el JESED, la bondad, la generosidad, la entrega, el abrirse para beneficiar a otros sin intereses secundarios. En el Templo la mesa de los panes era su símbolo.

    El patriarca Itzjac personifica la GUEVURÁ, es decir la fortaleza, la severidad, la justicia, la potencia puesta para doblegar las desviaciones. En el Santuario estaba representado por el altar externo, allí donde se elevaban las ofrendas.

    El tercer patriarca está vinculado con la EMET, que es la verdad, el apego por lo correcto, la búsqueda del conocimiento para descubrir lo que debe ser revelado, la tarea por desenmascarar el engaño, que es la marca de agua de este mundo en el que vivimos. A veces también Iaacov está personificando a RAJAMIM, la piedad, el otorgar un poco más de lo que corresponde a cada quien por justicia, ya que si el mundo se manejara solamente por el rasgo de JESED o solo por el de GUEVURÁ, no sería posible la existencia.
    En el Templo el objeto sagrado que lo representa es el arca de la alianza.

    Cada uno de nosotros estamos formados por estas virtudes, y por otras siete más.
    Sin embargo, existe una tendencia o predominancia de alguna u otra. Sea de manera constante, o con alternancias, sin embargo, al analizar nuestras conductas, las decisiones, los anhelos, podemos constatar la capacidad que más nos caracteriza.
    Al tener conciencia de esto, podemos definir mejor nuestras elecciones, elaborar alternativas que no sean más acordes y podamos llevar a cabo de manera más eficiente y placentera.
    En cuanto a las relaciones con el prójimo, cuando detectamos su rasgo predominante, así como aquellos en los que flaquea, nos permite sintonizar mejor con sus aspiraciones, comprender con mayor equilibrio sus puntos de vista, en resumen comunicarnos mejor.

    Así una persona motivada principalmente por GUEVURÁ encontrará sentido en tareas prácticas que corrijan errores, trabajen por la justicia social, luchen por lo que es moral y éticamente correcto. Podrán dedicar muchas horas y energías con tal de alcanzar sus metas y enderezar lo torcido. Como el altar de las ofrendas, donde se transformaba la sustancia animal en un mecanismo de conexión con la eternidad. Así procede la persona de GUEVURÁ, obteniendo su energía menos refinada y transformándola en base al esfuerzo, a la severidad, a la dureza que resulta necesaria para pulir los defectos.
    Sin embargo, debe ser muy cuidadoso de no convertirse en una persona amarga, miserable, tan rígida que se termina quebrando o malogrando a los demás. Es maravillosa la justicia, pero cuando se aplica sin consideraciones particulares, cuando está desprovista de corazón, es una maquinaria sanguinaria, demoledora y no constructiva.

    Los que son guiados por JESED destellan realizando obras caritativas, haciendo sentir confiados a los demás, consiguiendo bienes para que consuman, proveyendo de comida a los hambrientos, acompañando a los dolientes; lo que en la tradición conocemos como “guemilut jasadim”, o la realización de obras buenas y beneficiosas. Como la mesa de los panes, ofreciendo el manjar y el deleite. Como tal es la persona de JESED, siempre dispuesto para dar de sí al otro y con ello espera que éste consiga bienestar.
    Pero debe andar con cuidado, porque de tanto darse puede terminar sin recursos para sostenerse, y por tanto acabar en mal estado. Porque solamente el Creador es el eterno dador que no precisa recibir; solo Él. El resto es creación y sus poderes son finitos, tarde o temprano se terminan.
    Además, aquel que se dedica a dar al prójimo corre otro riesgo, el de anular al beneficiado. Porque de tanto dar no da cabida al poder del otro, no le permite desarrollarse, no colabora para que encuentre su propio bienestar a través de su esfuerzo. Con esto nulifica al beneficiado, lo humilla, lo ningunea. Por lo cual, es imprescindible que el bondadoso sea limitado, se le ponga un freno, para que no se lastime ni dañe a otros.

    En tanto que los orientados por EMET resplandecen en las tareas mentales, estudiando, indagando, investigando, analizando, comparando, buceando en el océano del conocimiento. Su fortaleza no se encuentra en la tarea práctica sino en la teórica, para acrecentar sus saberes y con ello sentir deleite. Aunque no lo pareciera, la faceta de RAJAMIM encaja perfectamente, puesto que es imprescindible la destreza mental y emocional para comprender al otro y su circunstancia, hallar las verdades no reveladas, para dotar de bondad a la justicia. Como dijimos, el arca de la alianza es su representación, puesto que contenía la Verdad revelada, el misterio de lo incomprensible e inimaginable pero que contactó al humano y está en constante vínculo activo y benefactor con la creación. Así es la persona de EMET, en su afán por erradicar la falsedad, por descorrer los velos que tapan la LUZ de la NESHAMÁ.
    El problema de manejarse con la verdad a cómo dé lugar es que se desconoce las debilidades de las personas, que a veces no están preparadas para recibir el caudal de información, no son recipientes fortalecidos para contener la LUZ revelada. Por lo cual, se quiebran, enloquecen, se confunden, padecen. No es por torpeza que el Creador creó esta realidad llena de velos y filtros para Su LUZ, ni que implementó ocultamientos de la Verdad. Es una necesidad para permitir la existencia de las criaturas, tan finitas y débiles ante la infinita potencia del Creador.

    Hemos visto que lo poderoso de cada una de estas virtudes también puede ser un elemento negativo, si no es usado con moderación y consideración.
    Por tanto, es necesario aprender, trabajar la apertura de conciencia, someter las pasiones, encontrar los modos agradables de vida que alumbren y no perjudiquen. Es decir, andar por los DARJEI NOAM, los senderos agradables del Eterno.

    Estas tres cualidades fueron mencionadas en la famosa frase de los sabios en la Mishná: “Sobre tres cosas el universo se sostiene: la Torá, el servicio y las obras de bien”.

    Ahora ponte a estudiarte y a tender puentes con el prójimo. Encuentra lo que te motiva así como al otro. Permite que tu Yo Esencial se manifiesta a través de tu Yo Vivido, para que de esa manera alcances el mayor grado de plenitud posible.
    Entonces te darás cuenta que eres un constructor de SHALOM, alguien asociado al Creador para traer bienestar al mundo y gozo a la posteridad.



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  • Bendición triple de shalom

    Podemos encontrar los siguientes temas en nuestra parashá, Nasó:

    1. Se continúa señalando las tareas de algunos miembros de la tribu de Leví en el servicio del Mishkán (Santuario), tema que ya había comenzando en la parashá previa.

    2. Se ordenan algunos procedimientos respecto a las personas en estado de impureza ritual y que por lo tanto no deben tomar contacto con lo sagrado.

    3. Se dan reglas para devolver objetos que no están en posesión de sus dueños.

    4. Se indica el procedimiento a hacerse ante la presunción de la infidelidad conyugal de una mujer casada, la que es denominada “sotá”.

    5. Se señalan los votos de un nazir (lo que podemos traducir como nazareno), así como el ritual al finalizar el período correspondiente a sus prohibiciones. 

    6. Está expresado el texto de la bircat cohanim (bendición sacerdotal), que es la fórmula tradicional con la cual los cohanim bendicen al pueblo. Estas mismas palabras son las que se han impuesto como la bendición que acostumbran a hacer los padres por los hijos en momentos solemnes y festivos, tales como por ejemplo antes del kidush cada viernes por la noche, o en las ceremonias de bar/bat mitzvá. 
      Es breve pero muy profunda y poderosa, si quisiéramos resumirla en una palabra, ésta sería SHALOM, que se puede traducir como paz, estado de completud, armonía.

    7. Se enumeran las ofrendas presentadas por los líderes de cada una de las tribus al momento de inaugurarse el Santuario en el desierto.

    Mencionamos la birkat cohanim (Bemidbar / Números 6:22-26):

    וַיְדַבֵּ֥ר ה` אֶל־מֹשֶׁ֥ה לֵּאמֹֽר : דַּבֵּ֤ר אֶֽל־אַהֲרֹן֙ וְאֶל־בָּנָ֣יו לֵאמֹ֔ר כֹּ֥ה תְבָֽרְכ֖וּ אֶת־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל אָמ֖וֹר לָהֶֽם:

    יְבָֽרֶכְךָ֥ ה` וְיִשְׁמְרֶֽךָ : יָאֵ֨ר ה`׀ פָּנָ֛יו אֵלֶ֖יךָ וִֽיחֻנֶּֽךָּ : יִשָּׂ֨א ה` ׀ פָּנָיו֙ אֵלֶ֔יךָ וְיָשֵׂ֥ם לְךָ֖ שָׁלֽוֹם : וְשָׂמ֥וּ אֶת־שְׁמִ֖י עַל־בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל וַֽאֲנִ֖י אֲבָֽרְכֵֽם:

     

    Aquí está la traducción de su texto y de la breve introducción con la cual la Torá nos la presenta:          

    «El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:

     

    ‘Habla a Aarón y a sus hijos y diles que así bendecirán a los Hijos de Israel. Díganles:    
    ‘El Eterno te bendiga y te guarde.

     

        El Eterno haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia.

     

        El Eterno levante hacia ti Su rostro, y ponga en ti paz.’«

    Cuando analizamos esta especial bendición en el contexto de la parashá, nos encontramos que hay al menos tres anillos concéntricos de shalom:

     

    1. Interno: que corresponde a cada persona en particular. Cuando uno puede estar en paz consigo mismo, en un estado de equilibrio, donde sus emociones y pensamientos no representan un conflicto que obstaculice las experiencias de la vida. Disfrutar de esta sensación de bienestar, de estar a gusto con la propia existencia, alejando las malas ideas y no cayendo en conductas perjudiciales tales como la envidia, la habladuría, el engaño, el pesimismo, etc.

    2. Relaciones con el prójimo: cuando se puede compartir con el otro. Es evidente que hay vaivenes, como es lógico que suceda en todas las relaciones, porque ocurren dificultades en la comunicación, o hay competencias innecesarias, o estilos que no se coordinan. Pero cuando se anteponen los valores positivos a cualquier otra consideración, se construye el shalom, se lo comparte, se crece junto al otro. Las desavenencias no separan, sino que unen.

    3. Social: se han logrado tejer redes de concordia entre los individuos y se encontró la manera de que la solidaridad venza al egoísmo. Por supuesto que es necesario sostener este entramado social que depende en gran medida del shalom interno de los que lo forman.

     

    Cuando logramos alcanzar esta situación de shalom interno-externo, se dice que vivimos en la Era Mesiánica. Hasta ahora es un ideal, una meta a la cual el judaísmo aspira que algún día lleguemos todos los habitantes del planeta, todas las naciones de la tierra. Al lograrlo, también se encuentra la manera armoniosa de vivir con toda la creación.
    Tengamos en cuenta que no depende de milagros, ni tampoco de bendiciones solamente, sino de educarnos en buenos valores y vivir de acuerdo a ellos.

     

        ¡Les deseo a ustedes y familias un Shabbat Shalom umboraj!



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  • Mente perturbada por Dios

    Este es un estudio dedicado para la elevación del espíritu de la señora Ocotlán bat Candelaria, ofrecido por su amorosa hija Sandra merced a su Tzedaká que nos hizo llegar amablemente.
    Que el espíritu de la dama esté en el Gan Eden junto a los justos. Que todos sus descendientes sean benditos en su nombre y por sus acciones.

    Si quieres puedes hacernos una donación para que escribamos estudios de Torá y recemos por salud, bienestar, prosperidad tuya y de personas que tu amas. También por la ilui nishmat de seres queridos.
    Compartes de tu mundo material para que compartamos de nuestro mundo espiritual.
    Gracias: https://serjudio.com/apoyo

    Pasemos al estudio.

    «Yo endureceré el corazón del faraón y multiplicaré Mis señales y Mis prodigios en la tierra de Egipto.»
    (Shemot / Éxodo 7:3)

    Ante todo sepamos que en el idioma de la Torá, y de acuerdo al contexto, la palabra “corazón” se debe entender aquí como el órgano dedicado a los procesos mentales, en particular el pensamiento.
    Si se hubiera entregado la Torá en la actualidad estaría escrito “cerebro”.
    En tanto que “endurecer” hoy sería “entorpecer”, “enlentecer”, “limitar”.
    Por lo cual, el versículo nos está diciendo que faraón tendría alteradas sus funciones mentales, más propiamente su capacidad de razonar.

    El Eterno NO está diciendo que Él tomaría las decisiones en lugar del faraón, sino que intervendría para encaminar de cierta forma al faraón en sus elecciones.
    Limitando su capacidad de razonamiento, obligándolo de cierta forma a mantenerse dentro de la celdita mental (que cada uno de nosotros también padece), sin atreverse (o sin poder) dar pasitos fuera de su zonita de confort (falsa comodidad, porque en verdad es angustia y miseria pero que se elige en vez de aventurarse allá donde el miedo nos espanta).

    Esto NO es quitarle a aquel rey su libertad de elegir entre hacer lo bueno y hacer lo malo, ni hacer de él una marioneta que no pesa sobre ella ni culpa ni responsabilidad.
    El hombre sigue tomando sus decisiones, como puede, dentro de sus limitaciones… ¡precisamente allí es donde estaría la intervención Divina! Abultando el peso de las limitaciones, reduciendo las posibilidades para el faraón, pero sin por ello quitarle su potestad a ser quien elige entre lo bueno y lo malo.

    Queda bien en claro quién está decidiendo un accionar duro:

    «Y el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Hashem había dicho.»
    (Shemot / Éxodo 7:13)

    Es el propio faraón el que escoge su senda brutal.
    Es él quien con crueldad maltrató a los judíos, asesinó niños, persiguió indefensos, postergó lo inevitable, llevó a gran sufrimiento a su pueblo.
    Fue el faraón, y eventualmente el resto de los egipcios, quienes paralizaron su voluntad, restringieron su mente, se aferraron violentamente a sus celditas mentales.
    Porque precisamente esto es lo que está contado en esta parte de la Torá: la fiera esclavitud del hombre a su celdita mental, su derrota ante el Sistema de Creencias, su decantarse por lo que es malo por no atreverse a ser mejores.
    Lo que pasaba al faraón y su gente, no es algo ajeno a lo que nos pasa a cada uno de nosotros.
    Solamente que en el caso del rey, Dios estaba interviniendo directamente para limitar lo ya de por sí limitado que era el espectro de alternativas para el faraón.

    Tal como enseñan los Sabios: “por donde el hombre quiere ir, Dios le acompaña”; en este caso, el faraón decidió andar por caminos de horror y oscuridad, entonces Dios le ayudó a ahogarse más profundamente en eso.
    Esto es endurecer el corazón, cuando se le acompaña en sus malas decisiones, porque Dios nos autorizó a tomar malas decisiones. Él no quiere que lo hagamos, nos prohibió hacer daño, pero si optamos por lo malo… estamos en nuestro derecho.
    Pero después se pagan las consecuencias, siempre. Sea en este mundo o en el venidero, todo pasa por caja… para bien, para mal.

    Con este acompañamiento de Dios a que faraón transitara lo más putrefacto de su ser, Dios estaba permitiendo que faraón se enredara cada vez más con las partes más oscuras y sádicas de su Sistema de Creencias, lo que haría en un primer momento que esas creencias terribles se vieran reforzadas, endurecidas, sobredimensionadas (para después desmoronarse).
    Y estamos hablando de faraón, el hombre más poderoso de su época. Como sabemos, cuanto más poder se tiene, más graves son las consecuencias de las acciones o de las omisiones.
    Por lo cual, cada mala decisión del faraón, cada paso en falso, cada puerta que se cerraba, estaba generando un caos mayor, un disturbio más violento.

    Debe quedar bien claro lo que estamos enseñando.
    Fueron las decisiones de faraón y de sus seguidores las que fueron fortaleciendo los barrotes de su celdita mental. Ellos se adentraban más y más en esa prisión, por propia voluntad.
    Con cada elección que hacían, menos libertad se estaban permitiendo.
    Cada vez más eran más presos de ellos mismos, cortando los lazos con la creatividad, con el pensamiento flexible, con la generación de alternativas.
    Se estaba endureciendo el corazón del faraón y Dios lo permitía, Él decía “¡amén!».

    Pero, por si fuera poco, el Creador organizó un contexto en el cual el proceso mental del faraón estaría reducido, endurecido mucho más que lo habitual.
    ¿Cómo?
    Quitando opciones a su alcance.
    Dios no tocó una pizca de la libertad de pensamiento y elección del egipcio, pero sustrajo de su entorno senderos alternativos. Le fue cerrando puertas y tapiando ventanas.
    Es como si faraón se hubiera lanzado dentro de un embudo que llevaba a una picadora de carne, y hasta hiciera fuerza para ayudar a la gravedad a ser molido él con su pueblo.
    Y pudiendo Dios haber abierto algún sendero que lo sacara del problema, Él no lo hizo.
    Bueno, en realidad sí le dio muchas opciones para que faraón optara por salir del embudo, por hacer TESHUVÁ, por cambiar el horrible “destino” que le estaba cayendo encima. Pero tercamente faraón se negó una y otra vez, (al menos cinco veces destaca la Torá, pero creo que pueden ser encontradas muchas más). Entonces, si el faraón se negó a todas las alternativas que le había regalado Dios… ¿quién era Dios para decirle otra cosa?

    De cierta forma el hábito fabricado por las frecuentes conductas repetidas del faraón se habían adueñado de él.
    Su Yo Vivido estaba profundamente atascado en esa segunda naturaleza artificial (el hábito), lo cual lo mantenía en constante disonancia con su Yo Esencial (NESHAMÁ, Chispa Divina).
    El Creador hizo maravillas y portentos, manifestó Su Presencia y Poder, y sin embargo parece que no fue lo que precisaba Egipto para salvarse de sí mismo.
    ¿Entendiste?

    Recuerda, esto pasó con faraón y su gente, pero estamos describiendo mecanismos emocionales/mentales/sociales que padecemos nosotros a diario.
    La celdita mental, la zona de confort, el Sistema de Creencias, el EGO no son mitos ni fantasías, son realidades de cada día (lo sepamos o no, lo creamos o no, los confrontemos o no).

    Trataré de aclarar con unos ejemplos, que es mucho más fácil de comprender y de explicar.

    Tienes el dinero que corresponde para los necesitados en tu mano, pero, por una de esas cosas de la vida, justamente hoy no se te cruza ningún mendigo.
    No están los pibes en la esquina limpiando vidrios.
    Ni la dama anciana y sin familia en la puerta del súper.
    Nada, como si estuvieras en Dubái y cero pobres a la vista.
    Vas a la sinagoga para depositar la platita en la alcancía destinada a los necesitados, pero está cerrada.
    Dentro de una hora sale tu bus y luego será Shabat, y no tienes opciones a la vista para cumplimentar con tu tzedaká ese día.
    Realmente tenías alternativas entre hacer lo bueno y no hacerlo, entre hacer lo malo y no hacerlo.
    Pero estabas tan limitado que no se te ocurrió qué hacer.
    (De paso te cuento, exactamente esto le pasó hace unos años a un conocido).

    Otro ejemplo, en este caso de otro amigo y también hace un tiempo atrás.
    Tienes un hijo al que la madre, que ahora es tu ex, te dejaba verlo, pero un buen día lo prohíbe.
    Intentas negociar amistosamente para verlo, pero resulta imposible porque chocas con una barrera de incomprensión, mercantilismo, manipulación.
    Entonces, no ves más salida que ir a los juzgados. Contratas a un abogado para que lleves el asunto y te encarece tu causa; presentan las demandas legales para ver al hijo, la madre contrata a otro abogado y el asunto tras de encarecerse, se alarga.
    En medio se meten otros familiares y conocidos a opinar, a provocar, a inventar historias que van perjudicando todo el asunto y pareciera que muchos de los que se involucran pierden de vista lo más importante: el bienestar del chico.
    Toda estas personas pueden optar por buscar un camino de concordia, de equilibrio, pero una decisión acá, un enojo allá, un derecho más allá, el EGO por doquier, y de pronto están metidos en una montaña rusa en donde pareciera que no tienen el control de los sucesos. Van corriendo como si fueran empujados por fuerzas misteriosas, como si tuvieran endurecido el pensamiento y no consiguieran ser dueños de sus vidas.
    ¿Acaso es un perverso dios que juega con ellos a una partida de simulación?

    Y un último ejemplo.
    La jovencita que comienza a fumar y beber alcohol por la presión de sus “amigas”.
    Para no perder su “amistad”, para no ser abochornada, por ilusionarse con parecer mayor, por posar de superada, por lo que sea menos una esclarecida decisión esta chica se introduce en un mundo oscuro de vicios socialmente aceptados pero igualmente de esclavizantes y enfermantes.

    Podríamos proponer multitud de otras anécdotas para hacernos comprender, pero creo que ya está aclarado el aspecto.

    Poniéndolo en el caso del faraón, podemos decir que el sistema de gobierno, la presión de su pueblo, la posición ante el juicio de otros imperios, la imprudencia del egocentrismo, la altanería, su propio relato de poderío para defenderse de sentir impotencia, sus pasadas decisiones que ahora debía seguir apoyando aunque se diera cuenta de lo erróneo del asunto, la disonancia cognitiva, entre otras cuestiones tenían encerrado a faraón en una elección limitada de opciones.
    Igualmente libre para decidir, pero con muchas menos alternativas que consideraba viables.

    Por último, añadamos que también es posible endurecer la toma de decisión de alguien, obstaculizarla, cuando se anestesia su sensibilidad y se entorpece su empatía.
    Es como alguien que no siente que se está quemando y por ello sigue con la mano apoyada sobre el fuego. Hasta que no huele a carne chamuscada, no advierte el daño que se ha estado ocasionando por su incapacidad para sentir.
    Esto perfectamente pudo haber hecho el Creador con el faraón, embotarle su percepción para que siguiere empedernido en sus malas decisiones, las cuales tomaba con absoluta libertad pero en condiciones desfavorables.
    Y también, llenarle de miedos. Hacer que su mente fuera invadida por malos pensamientos, molestas fantasías de impotencia que mantienen a la persona paralizada en una situación dolorosa pero sin respuesta para mejorar. ¿Qué si no estaban causando las terribles plagas, aparte de daños materiales constatables?
    Estaban provocando el derrumbe de la ideología Egipcia, la alteración fundamental de los basamentos del Sistema de Creencias común para ellos.
    Era un revolución profunda y que causaba estragos terribles, limitando a los egipcios en sus opciones.

    En resumen, tenemos como siempre mucho para aprender, otro tanto para desaprender, y necesariamente que aplicar para llevar una mejor vida.
    En especial atendamos el tema de la celdita mental, que tanto daño y sufrimiento nos ocasiona; porque es otra manera de llamar a la “dureza de corazón”.

    Al releer este estudio encuentro que me quedé corto, porque hay mucha información que deje afuera. Al mismo tiempo veo que está demasiado complejo y muchos podrían confundirse o perderse en el hilo.
    Hacemos lo posible…



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  • Gloria y esplendor

    Abraham Lincoln es conocido por haber sido presidente de los Estados Unidos, por haber liderado una gesta para conseguir la libertad de todas las personas en su país.
    Sin embargo, su camino no fue sencillo, por el contrario, experimentó múltiples fracasos, uno tras otro antes de llegar al éxito.
    Con 35 años estaba arruinado. Más tarde, tras recuperarse de una severa crisis nerviosa, intentó ser elegido a la Cámara de Representantes, pero perdió. Sin embargo, no se daba por vencido y en 1848 perdió su segunda nominación al Congreso. Luego perdió su postulación al Senado en 1854. En los dos años siguientes perdió la nominación para la vicepresidencia y fracasó de nuevo para ser senador en 1858.
    Esto no hizo que declinara su trabajo y perdiera la esperanza, por el contrario, lo fortaleció hasta que en 1860 fue electo presidente de los Estados Unidos.
    Su paso como tal ha dejado enorme impacto en la cultura de su país y en el mundo.
    ¿Acaso alguno de nosotros no sabría identificar su imagen, su eminente figura?
    ¿Recuerdas en que billete se encuentra su rostro?

    Probablemente, incluso sabríamos alguno de los datos de su biografía, pues es una personalidad famosa y destacada.
    Es un ejemplo de vale la pena esforzarse para alcanzar las metas.
    Sin importar las veces que uno caiga, levantarse y continuar. Los fracasados son los que ya no lo intentan. También fracasados son los que intentan seguir un mal camino, uno que los aparta de su esencia espiritual, de ser la mejor versión de ellos mismos.

    Al respecto, en la parashá encontramos el siguiente pasaje:

    «וְעָשִׂ֥יתָ בִגְדֵי־קֹ֖דֶשׁ לְאַֽהֲרֹ֣ן אָחִ֑יךָ לְכָב֖וֹד וּלְתִפְאָֽרֶת:
    Harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, para gloria y esplendor.»
    (Shemot/Éxodo 28:2)

    Hay una diferencia entre “gloria” y “esplendor”, el honor se recibe por las cualidades naturales de la persona, en tanto que el esplendor solo se alcanzará debido a la calidad de sus elecciones.
    Gloria, entonces puede deberse al linaje, a los atributos de la familia, pero muy especialmente a esa NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina) que cada uno de nosotros es.
    No hacemos nada para merecer ese KABOD, ese respeto, tan solo por el hecho de haber nacido, de ser parte de una familia, de ser humanos, etc.
    No depende de ninguna de nuestras decisiones o acciones.
    En tanto que el TIFERET, la luz y el esplendor es consecuencia del arduo trabajo personal, de las elecciones y lo que se hace con ellas.
    No importa quién es mi padre o madre, ni a qué pueblo pertenezco, sino lo que yo hago con mi vida.
    No solamente en las decisiones enormes, esas que parecieran ser las de peso; sino en las cotidianas, las del día a día, las que pudieran ser de poca importancia, pero que en verdad resultan de tremendo poder.

    Ambas cualidades deben estar incluidas en las vestiduras de santidad que Moshé hará para que use el Sumo Sacerdote a la hora de ejercer su trabajo sagrado.
    Según el sabio que conocemos como el Malbim, se les debía instruir a los cohanim acerca del valor de estas vestimentas y de que no eran meros elementos decorativos, o que tenían solamente una función práctica, sino que eran también un vehículo para tomar consciencia de nuestra doble cualidad: espíritu que habita en el mundo físico.
    Porque la tarea principal del cohén, del sacerdote judío, no trataba de rituales en el templo, o de cuestiones religiosas; sino de mostrar el camino de la espiritualidad a la congregación. De vivir de tal manera que lo espiritual sea parte de lo cotidiano, y que lo más corriente esté vibrante de conexión espiritual.

    La idea es que todos nos percatemos que somos esa NESHAMÁ, esa parte del Dios Todopoderoso y nos sintamos llenos de gloria. Al mismo tiempo que brindemos honra y honor al prójimo, pues también es parte de ese mismo infinito que nos crea y une.
    Pero, no es suficiente quedarse con esa imagen, sino que Dios nos impulsa a que desarrollemos nuestra personalidad terrenal, que lleguemos a la mejor versión de nosotros mismos en esta vida terrenal. Entonces es cuando brillamos con esplendor.

    Advertir el potencial que tenemos y hacer lo que está a nuestro alcance para manifestarlo, esa es la tarea.
    Por supuesto que hay personas que consiguen esplendor material, desarrollo de las cosas terrenales sin tomar consciencia de su identidad espiritual, sin tener noción de su parte en la eternidad.
    Se quedan entonces sin ser referentes de la gloria, que es la chispa Divina que somos.

    Así como hay personas espléndidas en lo que a espiritual se refiere, pero no se animan a desarrollar sus facetas en este mundo, perdiendo así la oportunidad de brillar con esplendor.
    Lo que la Torá pide es que ambas cuestiones estén conjugadas y en armonioso funcionamiento.

    Pero, ¿cómo hacerlo?
    ¿Cómo conjugar nuestra espiritualidad con nuestra materialidad, para manifestar gloria y esplendor?

    Una manera simple pero poderosa, que nos brinda nuestra tradición consiste en tomarse un poco de tiempo cada día y hacer las siguientes cosas:
    1) Escribe tres cosas por las que te sientas agradecido (con Dios y/o con personas).
    2) Escribe dos cosas que sientas has realizado y te dan bienestar.
    3) Escribe tres cosas que quisieras hacer mañana para mejorar tu vida y la de tu alrededor.

    No te olvides de poner la fecha de esa anotación.
    Luego, cada viernes a la tarde, si tienes un momento para hacerlo, sino un sábado a la noche, o cuando quieras, lee la lista de la semana.
    Repasa lo que has escrito y comprueba si estás de acuerdo con lo que en ella dice.
    Te servirá para reconocer lo que Dios está haciendo por ti y te abre a mayores logros. Así como te da consciencia de lo que otros hacen por lo cual te beneficias.
    Luego, al enumerar tus logros estás afirmando tu esfuerzo, dejando de lado la necesidad del aplauso ajeno.
    Por último, al proponer nuevos desafíos, estás planteando el paso siguiente en tu construcción, no le estás dando las riendas al EGO para que controle tu vida.

    Eventualmente, podrás percibir que tú también estás llevando esas ropas de gloria y esplendor, que son la manera espiritualmente terrenal que estás viviendo.



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  • El niño Kane

    Supongo que han oído hablar de la película “Ciudadano Kane”, catalogada como una de las mejores películas, sino la mejor, de toda la historia del cine.
    Co-escrita, dirigida, producida y protagonizada por Orson Wells, aquel que se hiciera famoso por la transmisión radial de la guerra de los mundos.
    La película de 1941, es una especie de biografía post mortem de un hombre rico y exitoso, del Citizen Kane.
    Después de dar una visión general de la magnitud de su inmenso patrimonio y el alcance de su tremendo poder, la cámara se acerca a los últimos momentos de su vida. Allí yacía respirando por última vez y cuando expira pronuncia, ‘Rosebud’ y luego una bola de cristal lleno de copos de nieve cae de su mano y se rompe.

    La siguiente parte comienza con algunos reporteros curiosos que están decididos a descubrir quién fue esta misteriosa mujer en su vida llamada Rosebud. Luego, la película muestra retrospectivamente a un niño y su madre que viven en una pequeña choza, en un barrio pobre, donde es feroz la lucha de esta madre soltera para proveer lo básico para su hijo.

    En una escena crítica, el niño está feliz, en su ingenuidad, en su simpleza, en su belleza sin preconceptos, en su trineo disfrutando de la espesa nieve, cuando aparecen dos hombres y le explican algo a la madre en voz baja. Ella les concede permiso a regañadientes para algo.

    Entonces los dos hombres se acercan al niño y en la lucha por el control toman su trineo y lo arrojan con fuerza al suelo. Aparentemente, su tío rico había muerto dejándolo como el único heredero y dueño de una gran industria. La madre no pudo resistir la tentación de enviarlo, aun en contra de su voluntad, para que tuviera la oportunidad de una “vida mejor”.

    La narrativa lo sigue a través de las vicisitudes de su vida empresarial y personal. A medida que pasa el tiempo, su éxito financiero y su influencia se expanden más allá de la imaginación, mientras que su vida privada es una serie de relaciones rotas y fracasos. Al final, muere como un hombre solitario con una bola de cristal nevada agarrada con fuerza en la mano y ‘Rosebud’ en los labios. En la escena final, estos dos reporteros fatigados parados allí en la mansión, después de haber revisado a fondo toda su vida, expresan su frustración y desesperación por saber algo de Rosebud.

    La cámara ahora enfoca a un grupo de trabajadores que están ocupados arrojando artículos de poco valor de la finca a una gran hoguera. Como el reportero acababa de decir: “Bueno, ¡supongo que nunca sabremos quién era realmente esa mujer, Rosebud!”. La cámara enfoca cuando es arrojado un trineo al infierno y allí, pintadas en letras rojas brillantes, está la palabra ‘Rosebud’. ¡Mientras el trineo arde, las letras se cuajan y los créditos ruedan!

    El mensaje ha sido desoladoramente claro, el hombre poderoso reconoce al momento de su muerte que en realidad era un pobre niño temeroso, angustiado y añorando aquella vida de sencillez y estrechez material, pero enorme alegría y satisfacción.

    Pero, ¿qué relación guarda esta historia y su moraleja con la parashá?
    Veámoslo.

    En la parashá se menciona la construcción de la tapa de oro que iba a cubrir el arca del pacto, allí en donde se guardaban celosamente las tablas de la alianza.
    Por encima de la tapa estaban esculpidas dos figuras, la de dos querubines, que son unos ángeles.
    De acuerdo a nuestra tradición, las caras de estos seres corresponden a la de un niño y una niña.

    Es realmente bastante sorprendente e incluso alarmante en algún nivel. Dentro del Kodesh Kodashim, el Lugar Santísimo, el Corazón del Corazón del Mishkán, se encontraban dos figuras de querubines dorados, como niños. ¡A través de ellos se transmitiría la profecía! ¡¿De qué va todo eso?!

    Propongo que nos enfoquemos en los rostros de estos dos niños.
    ¿Por qué eligió Dios que sean niños y en número de dos para cubrir el objeto más sagrado?

    Debemos hacer una gran distinción entre ser ‘infantil’ en el sentido de ingenuo, fresco, inquieto, vivaz, e ‘infantil’, en el sentido de inmaduro, pueril, inconsciente.
    A menudo ser niño, es sinónimo de bondad sin esperar nada a cambio, de pureza e inocencia.
    Para los niños es natural ser felices sin complicarse mucho, como cuando se les da un caro regalo y se quedan jugando con la caja o el moño que lo envuelve, en lugar de concentrarse en el caro objeto que el adulto compró.
    Los niños son infinitamente curiosos, llenos de asombro y refrescantemente transparentes.
    Ésta es la faceta maravillosa de ser infantil, de dejarse cautivar por lo nuevo, de atreverse a avanzar sin preconceptos, a no prejuzgar.
    Por supuesto que la instrucción que van recibiendo de parte del mundo que los rodea va poniendo todo tipo de condicionamientos y trabas a esa pureza que no conoce de barreras mentales.

    Las limitaciones se las pone la realidad y las más de las veces, los mayores con sus mentes programadas y encerradas dentro de panfletos que quieren que sus niños aprendan y reproduzcan.

    Pero, está la otra cara de la palabra “infantil”, que es la que trata de la persona adulta, pero que no ha madurado. La palabra correcta es: pueril.
    Recordemos que alguien dijo una vez que si un niño no rompe los platos cuando es pequeño, lo hará cuando sea mayor. Si esta crisis de identidad no se cura finalmente, dará lugar a una adolescencia prolongada y, después de eso, puede transformarse en un caso de crisis de la mediana edad. La puerilidad nace de la búsqueda de un niño interior que lleva a la persona a una búsqueda interminable y sedienta de validación y atención externas. Es un niño que no pudo ser feliz, y que por ello no ha madurado, sigue anidado en el interior de la persona grande, pero que no adulta.

    El ciudadano Kane se comportaba como una persona pueril e insatisfecha, luchando contra fantasmas de su pasado y sin poder establecer un presento pleno.
    Su puerilidad invalidaba cualquier intento por cosechar con satisfacción de las muchas riquezas de su presente.
    Es que, había sido arrancado de crío de su mundo de ingenuidad y arrastrado a un mundo voraz y cruel, en donde su niño interior tuvo que esconderse y ahogarse para salir a respirar como pudiera a lo largo de su vida.
    El ciudadano Kane se dio cuenta de que nada de su inmenso imperio valía tanto como esa libertad simple y pura de estar montado sobre su trineo humilde y disfrutar de las cosas sencillas de este mundo.

    El mensaje de la parashá entonces sería que: podemos acercarnos a la Torá desde una perspectiva pura, ingenua, agradecida, de interés por conocer, de descubrimiento; o podemos convertirnos en seres amargos, adormecidos, que hacen del legalismo una prisión que asfixia la espiritualidad.
    Depende cómo elijamos experimentar nuestra conexión con la Torá, con el mensaje de Dios en nuestras vidas.



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  • La trastienda de Don Juan

    Me preguntaba el otro día un conocido por las motivaciones que llevan a un hombre a estar en constante búsqueda de contactos sexuales con diferentes mujeres.
    Le extrañaba sobremanera que su amigo estaba felizmente casado con una bella y sexualmente activa mujer, de la cual se declaraba enamorado y profundamente satisfecho en su relación íntima con ella.
    Pero, era insaciable en su anhelo por más mujeres, saltando como picaflor velozmente, aunque luego volviera al nido que había formado.
    A todo esto, la mujer no tenía idea de las picardías de su esposo, o al menos eso es lo que él le contó a su amigo, que estaba conversando conmigo.

    El “donjuanismo” no es algo novedoso, y ha venido siendo analizado y explicado desde hace mucho tiempo.
    Es la compulsión de algunos varones por conquistar diferentes mujeres, no encontrando el sosiego con ninguna.
    Son seductores, hábiles, enamoradizos, convincentes, pero al momento de concretar la conquista, pierden el interés y van en busca de otra presa.

    Mientras “trabajan” su conquista, pueden ser grandes estrategas, o impulsivos. Eso va de acuerdo a su personalidad, o quizás también a la oportunidad.
    No está en su dedicación y planificación su principal rasgo.
    Lo indispensable, cualquiera sea la manera de alcanzarlo, resulta ser la medalla romántica conseguida.

    De esta forma, las mujeres no son consideradas en su multidimensionalidad, ni valoradas como personas, sino tan solo representan trofeos, triunfos que sumar a su cuenta.
    Para lograr su objetivo, manipulan, trampean, dicen y se desdicen; todo vale en este juego al que ellos viven como vital.
    Porque, cada mujer es un desafío, cada conquista una victoria para amontonar en su baúl de medallas.

    Por supuesto que no forman vínculos profundos ni sensibles.
    Tampoco permanentes o estables.
    Se quedan en el intercambio fugaz, en el reto a vencer, en el sentimiento de éxito que se evapora al poco rato de conseguido.

    En caso de terminar en una relación formal, vaya uno a saber ahora el motivo, lo más probable es que su afán manipulador y conquistador no desaparezca.
    Por ahí queda mitigado por un rato, o actuando en las sombras.
    Puesto que no es hombre de una sola mujer, ni su interés se encuentra en establecer nexos significativos.

    En la cultura occidental se lo suele (¿solía en la segunda década del siglo XXI?) tener en gran estima, al menos entre el colectivo de ciertos varones.
    Porque es un ganador, el tipo que no deja títere con cabeza.
    Uno que hace como quiere y no le debe explicaciones a nadie.
    Va de fiesta en farra, pasándola bien y sin compromisos ni cargas.
    El típico conquistador, envidiado y temido por más de un hombrecillo.

    Tal vez esta imagen esté cambiando actualmente, o por ahí no es políticamente correcto hablar mucho del tema. No lo tengo claro.
    Lo qué sí es un hecho que personajes como Don Juan no van a desaparecer tan fácilmente, como tampoco las “Doñas Juanas” (las cuales siempre existieron, pero se tornan más visibles en nuestra era, presumo yo).

    Pero, ¿qué esconde el mujeriego con su conducta?
    Porque esa es, básicamente, la pregunta que me hizo el buen señor que dio paso a este estudio.
    (Esto que viene a continuación podría aplicarse en líneas generales, con algunos retoques, tanto para el homosexual que anda saltando de un encuentro a otro, como también con la mujer seductora).

    Entonces, demos seis posibles respuestas.

    1- Su personalidad inmadura, insegura, requiere de aseguramientos constantes.
    Cuando consigue el favor de alguna dama, es que se siente victorioso, reconocido, valioso.
    Lo cual alimenta su escasa autoestima.
    Si no tuviera esos éxitos, se derrumbaría en la angustia; sería corroído por dentro por sus dudas y flaquezas.
    Como un adicto anda vorazmente persiguiendo su próxima dosis, que le nuble la conciencia, que le impida chocar contra su impotencia.
    En su caso la droga que lo excita es el placer del poder sobre las mujeres, el lograr la conquista romántica. Quizás también haya algo de placer sexual, pero no lo pondría en el primer lugar de los estimulantes en su accionar.
    Podría haberse centrado en la obtención de otros trofeos, como títulos, plata, amistades, cargos, vínculos comerciales o políticos, o vaya uno a saber. Pero en su tejido interno, en su Sistema de Creencias seguramente está la figura femenina erigida como un símbolo doble: de poder inmenso y de extremo peligro.
    Por tanto, al hacer caer en sus redes a las damas, de cierta forma estaría doblegando su inseguridad, poniéndose a resguardo… momentáneamente. Porque sus dramas internos no se solucionan con fantasías externalizadas.

    2- Ser parte del sostén de una relación estable y comprometida resulta una tarea angustiosa, insoportable.
    Porque en verdad, no es más macho el que más conquistas femeninas alcanza, sino aquel que puede lidiar con los altibajos de una relación de pareja.
    Esto último es un reto para el cual se sienten incompetentes, sin preparación ni posibilidad.
    Por lo tanto, emprenden la huida hacia delante, un escape “positivo” (no es un juicio de valor, porque de serlo sería negativo).
    Corren al abrazo con otra dama, expulsan sus demonios atemorizantes con los nuevos sabores y deleites; pero bien pronto se desvanece la novedad y vuelve el terror a instalarse.
    Por lo cual, un nuevo desafío a su “hombría” se impone como irrenunciable.
    Ciertamente, en esta imagen idealizada de superioridad encuentra un bálsamo a su debilidad interna tan profunda.

    3- Tiene un enorme, espantoso, innombrable terror a ser abandonado.
    Por tanto, no se ata a nadie.
    Por tanto, él es el que abandona.
    Porque, nadie te puede dejar si tú lo dejas primero.
    Y nadie te puede hacer sufrir, si tú no formas lazos significativos.
    Es una desesperación mortal lo que lo estaría impulsando, un miedo atroz a no caer en ese pozo irrecuperable del abandono.
    ¿Será que padeció horribles situaciones similares en su infancia, cuando no tenía mecanismos maduros para recuperarse?
    Es un asunto para indagar personalmente en su terapia, pero no quedarse anclado al pasado ni haciendo arqueología, sino tan solo como curiosidad…

    4- Siente profundas inclinaciones homosexuales, pero por algún factor (social, educativo, moral, lo que fuere) le resulta por completo inaceptable.
    Por tanto, encubre sus verdaderas tendencias con su opuesto.
    Su voracidad oculta su amargura.
    Su placer es imaginario, porque es repulsión lo que siente.
    Pero está encapsulado en celdita mental, atrapado por la red del Sistema de Creencias. Por tanto, vive una vida ajena, prestada, malgastada.
    Por ello también su otro placer, enfermizo, está en destruir a las hembras, desterrarlas, que pierdan su presencia.

    5- Cumple un rol complementario al de la mujer que desea sentirse un trofeo.
    No, no es echar culpas a las mujeres de lo que haría este hombre.
    Pero sí es notar que existen tipos de mujeres (así como de hombres, por supuesto) que su Sistema de Creencias les impulsa a buscar/crear un hombre mujeriego para “que las conquiste”. En realidad, son ellas las que producen la sensación de que el Don Juan tiene control sobre ellas, pero en lo profundo, son estas mujeres las que están manipulando a este débil hombre para que satisfaga sus necesidades emocionales.
    Imagínate qué poderosa se sentirá la dama que hace creer al cazador que la ha cazado, pero en verdad es él el que cayó en la trampa.
    O, la fantasía de muchas mujeres, de reformar al hombre complicado y por eso parecen elegir al brusco, tosco, mal tipo y dejan pasar por el costado a los tipos amables, buenotes, amorosos. Algo en el interior de estas féminas las ata a malos modelos de varón, como si quisieran redimir alguna cuestión propia de su pasado.
    Es un tema complejo, pero que vale la pena analizar algún día.
    Y repito, por si acaso: ninguna víctima de maltrato es culpable de la acción repulsiva de su atacante.
    Ningún hombre tiene derecho a maltratar a ninguna mujer, y viceversa también es cierto.
    Todas las relaciones humanas debieran basarse en los principios de bondad y justicia, ¿queda claro?

    6- Como en toda relación humana se juega una pulseada de poder.
    Porque en la base de cada una de nuestras interacciones está el péndulo que oscila entre la impotencia y el poder.
    Por ello el aventurero sexual ha encontrado ésta como su forma de surfear su angustia de impotencia, gracias a las habilidades que ha aprendido, y alguna que otra condición natural para seducir, manipular, atraer y repulsar.
    Su beneficio está en sentirse poderoso, en controlar (supuestamente) las situaciones en las que se envuelve.
    Las mujeres son solo peones en su juego.
    El enroscamiento sexual es simplemente parte de la tarea.
    Lo único que importa es no ser impotente, por tanto ser quien domina.
    Si de paso se obtiene algún placer extra, es un beneficio secundario, no lo fundamental.
    Especialmente en esta sexta respuesta se explicaría también el orgullo que siente el “pirata” al estar engañando a su media naranja, las pillerías que realiza sin ser atrapado, las tramoyas que arma para continuar con sus aventuras alocadas. Porque con ello está ejerciendo un truculento poder sobre su cónyuge, lo que aumenta su sensación de oscuro placer.

    Bien, hasta aquí un breve estudio para explicar un poco lo que podría estar pasando en la trastienda del Don Juan (y cuando aplica de la Doña Juana).
    Ahora toca el turno de encontrar una enseñanza espiritual en todo esto… pero eso te lo dejo a ti.
    Espero tus comentarios aquí debajo.



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  • Para alcanzar el gozo

    Para alcanzar el gozo es necesario dar algunos pasos, que paso a compartir contigo:

    • Enfoca tu mente en lo poderoso: porque una menta dispersa está malgastando energía, desperdiciando oportunidades, atrapada en el pasado, confundida por el futuro, jalada por emociones, secuestrada por pasiones, dejando sin gobernar a esa nave maravillosa que es la vida de la persona. El pensamiento atribulado por la impotencia, pierde su efectividad y está trabajando para la parte oscura de la existencia. Se ingenia para inventar excusas y lanzar justificaciones, en vez de trabajar positivamente en crear alternativas, evaluar posibilidades, tomar decisiones que afianzan la vida y eternidad.

    • Endulza tu palabra: porque la palabra puede construir, pero también destruir; es un canal privilegiado de comunicación, pero también de disturbios; dispara la amargura o inspira la dicha; nos relaciona con el Creador y Su Palabra edificante, o nos encierra en celditas mentales pobladas de creencias. Cuando aprendes el poder de la palabra dulce, que es sincera, que es clara, que es sencilla hasta en lo complejo, que es vinculante, que promociona el valor; cuando aprendes esto, tu vida se llena de la LUZ que ya irradia en tu interior.
      Si bien la acción es fundamental, la palabra es basal.

    • Actúa asertivamente: porque estamos en un mundo material que requiere de la acción, no basta con imaginar, ni desear, ni querer, ni soñar, ni planificar, ni hablar… ni siquiera basta con rezar o repetir lemas considerados sagrados. Para avanzar necesariamente deberemos dar pasos que nos lleven rumbo a la meta. Pero no cualquier acción, sino una que sea asertiva, es decir positiva, poderosa. Que esté en la línea de construir SHALOM, por tanto, que conjugue con artesanal ciencia la bondad con la justicia. Para que las obras sean plácidas, hasta en la tormenta más cruel. Para que los resultados sean éxitos, aunque no alcancemos los objetivos que fueron planificados.
      Llenarnos de positividad realista, y no del optimismo plagado de magia que pierde de vista la existencia y la trascendencia.
      Muy lindo el sentir bien, pensar bien, decir bien, oír bien… pero especialmente bello es hacer el bien y hacerlo bien.

    • Sé coherente en tu multiplicidad dimensional: somos seres complejos, de múltiples dimensiones que no necesariamente se coordinan y conjugan, por ello es que vivimos en conflicto. Físico, emocional, social, mental y espiritual que deben congeniar durante nuestro pasaje terrenal, siendo esta tarea virtualmente imposible. Por ello hemos de aprender, comprender, tomar conciencia, corregirnos, trabajar, comunicar y todo lo necesario para lograr la coherencia máxima posible. Tomando en consideración que la guía es lo espiritual, el capitán lo mental, lo social nos provee de redes, lo emocional es el motor y lo físico representa la nace que surca el océano que es la existencia.

    Haciendo estas cosas te acercarás a tu máximo potencial, estarás, por tanto, empoderado lo cual conlleva disfrutar, gozar, estar en un estado de bendición.



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