A suerte y verdad

Cuando te dicen que TODO lo controla Dios, y por tanto no existe la casualidad sino la causalidad… ¡no están hablando desde la fuentes sagradas!
Presta atención a lo que nos relata la Torá:

«El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo: ‘Entre éstos será repartida la tierra como heredad, según la lista de los nombres. Al más numeroso darás más heredad y al menos numeroso darás menos heredad. A todos se les dará su herencia, a cada uno según el número de los contados.
Pero la tierra será repartida por sorteo, y recibirán heredad según los nombres de las tribus de sus padres. Conforme al sorteo será repartida su heredad entre el más numeroso y el menos numeroso.’»
(Bemidbar/Números 26:52-56)

La toma de posesión de terrenos en Israel para los judíos podría haber sido de muy diversas formas: cada uno donde quisiera, donde llegara primero cada uno, según negociaran entre sí, sin propiedad privada, un consejo de analistas sabios decidían, por voluntad de los líderes, por determinación de Dios, de acuerdo a visiones proféticas, a través de competencias, luchando hasta la muerte, de posesión rotativa, en fin mecanismos para distribuir la tierra entre sus ocupantes no faltan.
Pero, no escogió el Eterno otro método que no fuera el del sorteo, es decir, al azar.
La zona saldría por suerte, en tanto que la cantidad de terreno se analizaría dependiendo del número de pobladores que debía ocuparla.

Para que las dudas se despejen, veamos cuando sin echarlo a suerte se designó terreno para algunas personas:

«Después dieron Jebrón a Caleb, como Moshé [Moisés] había dicho.»
(Shofetim/Jueces 1:20)

Y:

«Después que acabaron de distribuir los territorios de la tierra como heredad, los Hijos de Israel dieron una heredad, en medio de ellos, a Iehoshua [Josué] hijo de Nun. Según el mandato del Eterno, le dieron la ciudad que pidió, Timnat-séraj, en la región montañosa de Efraín. Y él reedificó la ciudad y habitó en ella.»
(Ieoshúa/Josué 19:49-50)

Podemos comprobar pues que con estas excepciones explícitas al reparto mediante azar, no quedan dudas de que el mecanismo se basaba en la suerte y no en alguna mística maniobra del Creador para hacer Su Voluntad pero que pareciera que no lo era.

Lo que quiero que nos quede claro es que en este caso, así como en otros, queda en evidencia clara que la suerte existe y no por ello es una afrenta a un Dios que TODO lo sabe o TODO lo puede.

No faltara el místico de cabecera que nos querrá explicar que el asunto está dicho que sería por suerte, pero que en verdad es una manera de decir que Dios digitaría el resultado para que a ojos del falto de entendimiento parezca que es casualidad, pero que en verdad como todo místico sabe solo existe la causalidad.
Pero, si Dios hubiese querido repartir las cosas de manera digitada, no precisaba hacer volteretas y mentir a Su gente.
Sencillamente hubiera dicho: ordeno que tal terreno sea para tal familia o tribu y es Mi Voluntad. Cúmplanla.
¿Para que hacer todo tipo de maniobras más propias de un político corrupto que del Señor de señores, ocultando Su digitación como si fuera un sorteo?

Por otra parte, estaría bueno que aquella persona que quisiera/pudiera estudiara el Moré Nebujim, para despejar ciertas malezas mentales que actualmente están poblando incluso más que en el pasado.

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