Código secreto para el bienestar

Nuestra época, tan llena de información, tecnología, conocimiento científico, todo lo cual que permite una mayor y mejor vida, viene también acompañada por un cierto oscurantismo espiritual.

Se ha puesto de moda, entre gente que es observante de los preceptos y entre los que no, todo tipo de ensalmos, supuestos pactos con Dios, amuletos, rituales arcanos, veneración de hombres, pasividad intelectual, compras de indulgencias, cambios de nombres, uso de determinadas prendas de vestir y no otras, portar una cinta roja, o una mano Hamsa –de origen árabe-, para desviar el “mal de ojo”, trazar cartas astrales y ventilar asuntos astrológicos junto a lectura de palmas de mano, una variada sarta de intentos de doblegar la Voluntad divina por medio de todo tipo de encantamientos o sortilegios.

Hasta los preceptos son tomados como mecanismos para el propio beneficio. No es que se quiera dañar a alguien, no es la idea, pero sí obtener ventajas de lo que es el cumplimiento de los mandamientos (o de costumbres no supersticiosas que son ancestrales).
Entonces, quien da tzedaká espera que se le retribuya celestialmente pero multiplicado por 100, o 10 si somos modestos.
Quien reza pretende que de Arriba le envíen por correo privado y urgente el paquete con la solución reclamada.
Quien entona Tehilim aguarda a que tal persona se cure, tal negocio salga favorable, tal caballo gane la carrera, etc.
Quien honra a sus padres por supuesto que hace cuentas de los años que está añadiendo a su vida.
Quien lee la “parashat haman”, el martes de parashá Beshalaj para asegurar con esa sola lectura la parnasá del año.
Quien… y así, se pueden encontrar todo tipo de trueques con el Eterno.
Por supuesto que esto es una manera poco apropiada de vivir y de vincularse con Dios y el prójimo, pero bueno, así es la moda…

Lo más triste es que muchas veces estas conductas son patrocinadas por gente que se presenta como rabinos, maestros, entendidos en Torá, y quizás lo sean realmente. Es más, no dudo que en el 90% de los casos efectivamente tengan el título académico judío que dicen tener. Lo cual, a mi humilde parecer, agrava las cosas.
Dejan de lado el sencillo y claro camino espiritual para introducirse en esas suertes y artificios que el propio Eterno ordenó desterrar por completo de nuestras vidas:

"…no aprenderás a hacer las abominaciones de aquellas naciones (antiguas canaaneas):
No sea hallado en ti quien haga pasar por fuego a su hijo o a su hija, ni quien sea hechicero, ni agorero, ni encantador, ni quien hace sortilegios, ni quien pregunte a los espíritus, ni adivino, ni quien consulte a los muertos.
Porque cualquiera que hace estas cosas es una abominación al Eterno.
Y por estas abominaciones el Eterno tu Elokim los echa (a los canaaneos) de delante de ti.
‘Serás íntegro para con el Eterno tu Elokim."
(Devarim / Deuteronomio 18:9-13)

Dejan de lado esa integridad, el sencillo camino espiritual, para enrevesarlo con todo tipo de magias, posesiones, entidades sobrenaturales, amuletos, frases de poder, libros que su sola posesión brinda todo tipo de beneficios materiales, etc.; para lo cual brindan excusas, tales como que fueron revelaciones en sueños, está en cartas de sabios, son costumbres antiguas, hay personalidades actuales que lo apoyan, etc.
(Alguna persona con ojo crítico, no es mi caso, podría descubrir que muchas veces detrás de esto no hay una fe ingenua por parte del mercader o promotor, sino un evidente negocio con pingües ganancias, obtención de dominio sobre otros, renombre, es decir, aquello que el EGO presenta como un reflejo de poder. Por fortuna, yo no tengo ese ojo avizor que se da cuenta de tales asuntos).

En ocasiones  incluso arropan el asunto en una especie de cientificismo, y mezclan conceptos que supongo no comprenden con aquello que ofrecen. Hablan de física cuántico, teorías de cuerdas, disonancia cognitiva, fenomenología, y por el estilo para hacer creer que la superstición realmente tiene un valor científico, que no es mera presunción espiritista.
O por el contrario, afirman su superstición como si fuera verdad mística implacable a la cual se debe aceptar o estar en el lado de los “necios”. Si uno considera banal el solo “pensamiento positivo”, es un necio. Si uno declina realizar actos evidentemente supersticiosos, es un necio. Y por el estilo.

Por supuesto que tienen modos de dar vuelta el pasaje que cite más arriba de Devarim para afirmar que lo de ellos no entra dentro de esas acciones, y que en todo caso aquel que se opone a ellos es el que está en falta con el Eterno, por no creer en los dictados de tal sabio, o las palabras de tal libro medieval.

Sí, desde mi modesta perspectiva estamos en un embudo de oscurantismo, y no pareciera haber algo que lo detuviera.

En la parashá de esta semana, Beshalaj, encontramos un interesante pasaje.
Allí se venía el faraón con los soldados del cuerpo de elite y los hebreos estaban atrapados. A los lados montañas, de frente el Mar de las Cañas, atrás el malón que se les venía encima. Por supuesto que lloran, gritan, patalean, se quejan, reclaman, se violentan, exigen que Moshé y Dios los salve ya.
Moshé no era mago, ni ilusionista, ni contaba con el botoncito rojo para hacer volar a los egipcios a sola voluntad.
¿Qué hizo?
Clamó al Eterno.
Él respondió:

"-¿Por qué clamas a Mí?
Di a los Hijos de Israel que se marchen."
(Shemot / Éxodo 14:15)

¿Entiendes el mensaje para todas las generaciones?
Si tienes en tu haber la posibilidad de realizar algo, ¿por qué esperas a resolverlo con un rezo?
Si puedes trabajar, ¿por qué esperar caridad?
Si tienes al médico, ¿por qué no le consultas y le haces caso en vez de esperar que un ritual metafísico te sane?
¿Por qué clamar a Dios por soluciones, si las tienes en tus manos?

¡Claro que es bueno rezar!
Por supuesto que sí, y todos los días.
Es saludable hacerlo, para el judío es cumplir un precepto, brinda solaz y calma en tiempos de tormenta, tiene poder… ¡claro que sí!
¡Pero no es el llamado a la farmacia, restorán, pizzería, ebay para que el muchacho del delivery (envío a domicilio) te traiga tu pedido!
El valor del rezo es muy diferente al del formulismo ritual, o de la secreta negociación para que Dios te dé lo que desees.

“¿Por qué clamas a Mí?” cuando Él ya explicó con claridad cuál es la clave para la buena vida:

"Harás lo justo y bueno ante los ojos del Eterno, a fin de que te vaya bien"
(Devarim / Deuteronomio 6:18)

Cero superstición, es espiritualidad.
Hacer lo bueno y lo justo, es el código secreto para el bienestar.

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Dedicado a Isai y Anable Olivera, que su nobleza de corazón, junto a sus acciones de bondad y justicia, sigan siendo el canal de bendiciones de parte del Eterno.

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Opiniones y respuestas

  1. saray2010 (59) ‍‍14/01/14 - 14 Shevat 5774 {Link}
    Hoy he vuelto de vacaciones al trabajo. Al abrir mi cajón he encontrado un llavero con una cruz de Caravaca grande y plateada. Extrañada he preguntado cuando han venido mis compañeros, y me han dicho que ha sido un compañero que ha estado de viaje y nos ha traído una a cada uno, y la mia me la dejó en el cajón. Acabada la jornada, la he cogido y metido en el bolsillo de mi abrigo, disimuladamente. Al llegar a casa....la he tirado a la basura.

    Un saludo!
    1

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