Embarrado como estés, sigues siendo hijo de Dios

Según vimos en el post de ayer, una frase del mundo jasídico dice: “La sucá es la única mitzvá en la que una persona entra con sus botas embarradas”. Al respecto, aprendimos algo muy trascendente y te recomiendo que lo releas: https://wp.me/p3cYr1-4dr.
Ahora vamos a por otra enseñanza, que espero motive tu existencia para llenarla de más luz y bendición.

En Sucot Dios ha pedido que los judíos vivan en la sucá, una endeble choza que se construye para celebrar la festividad durante los siete días prescritos.
Esta casita temporaria se forma con elementos naturales, en especial su techumbre, la cual se impone que sus elementos vegetales no sigan conectados a su fuente de vida, sino que hayan sido cortados. Así pues, por ejemplo no podemos usar el ramaje de un árbol, pero si sus ramas luego de que han sido podadas.

También demanda la Torá que durante los días de la festividad tomemos cuatro especies vegetales (Lulav, Etrog, Hadas, Aravá), los juntemos y bendigamos. La Tradición nos indica como agruparlos, sostenerlos, moverlos, etc.

De pronto, unos simples elementos naturales que fueron tomados de la naturaleza se han convertido en un poderoso vínculo con la eternidad.
Nos sirven como faros en la oscuridad del caos de este mundo para guiarnos hacia el puerto seguro de la consciencia espiritual.
Nos permiten darnos cuenta de que somos parte de la unidad universal, arraigados completamente en la unidad absolutamente singular del Creador.
Podremos ser las personas más simples y toscas, tener nuestros pies embarrados profundamente en este mundo material, pero nada puede quebrar nuestro vínculo eterno con nuestro Creador, nadie puede destruir la belleza perfecta de la NESHAMÁ (espíritu) que somos.

Probablemente las decisiones que hemos tomado y los mandatos inconscientes que hemos adoptado,  nos han hecho perder la consciencia de nuestra identidad espiritual, seguramente estaremos perdidos en un Yo Vivido que se ha alejado de la radiante presencia de nuestro Yo Esencial. Estaremos como desconectados de nuestra Fuente de Vidas, pero Sucot nos viene a declarar siempre «salvos», siempre conectados, nunca abandonados de la Divina Presencia.

Embarrado como estés, sigues siendo hijo de Dios. Solo te falta saberlo, confiar en ello y vivir como príncipe y no más como esclavo del EGO.

¿Se ha entendido el mensaje?
Espero tus comentarios, si te place.

https://serjudio.com/apoyo

https://youtube.com/yehudaribco

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