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  • El consejo del gran maestro

    עֵ֣קֶב

    En esta parashá, tercera del sefer Devarim (Deuteronomio), el gran maestro Moshé continúa su discurso de despedida del pueblo y de enseñanza eterna para todos.

    Ya lo dijo y ahora repite que todas las mitzvot son para ser respetadas y cumplidas, pues de esta manera se consigue bendición.
    Ésta no solamente beneficia a la persona que se hizo responsable de la mitzvá, sino también al resto del pueblo judío, así como a la humanidad entera. Es así porque cada persona es un individuo pero al mismo tiempo integrante de una comunidad, no solamente física sino también espiritual. Por lo cual, cada acción (para bien o mal) tiene repercusiones que en principio no podemos medir su alcance.
    ¿Podrías dar algún ejemplo de esto?

    Recordemos que el Eterno estableció un código de siete mandamientos para cada uno de los hijos de las naciones del mundo; así como entregó 613 al pueblo judío en su conjunto.
    Son muchas y muy variadas, por lo cual, todos tenemos a mano algún precepto para cumplir, pudiendo así liberar una chispa de LUZ sagrada, que brinda vida y bienestar, en este mundo y en la eternidad.
    Hay mandamientos que hacen hincapié en la relación con el prójimo, así como otros en el vínculo con Dios; ambos factores se presentan como necesarios e indispensables.
    Si bien en esta parashá se remarcan especialmente las acciones de ayuda y justicia social, no por ello se deja de lado el resto de las acciones, como pudieran ser los rituales, festividades, u otras similares. Todas parten del mismo origen, que es el mandato de Hashem, ese que nace en el corazón/espíritu (NESHAMÁ), obligación que llamamos ética, y que se replica en lo que está escrito y ordenado en la Torá.
    Si es un mandato del espíritu que nos convoca a cada uno desde lo más profundo, ¿por qué Dios lo dispuso como mandamientos en códigos legales? ¿Alguna idea?

    Moshé es muy enfático en la parashá para que seamos conscientes de nuestra tarea y de las herramientas para desarrollarla, así como también de aquello que puede obstaculizarnos, entonces podremos ser cuidadosos y no desviarnos del buen camino.
    A tono con esto, pide que no hagamos como los anteriores moradores de la Tierra Prometida, quienes vivían perversamente y sin piedad ni TESHUVÁ. Ellos estaban provocando toda clase de desgracias, en personas y ambiente, por lo cual el lento ingreso y asentamiento de los judíos iría limpiando el daño que habían generado, restableciendo así un equilibrio saludable en toda la región.
    Si los judíos actuaban correctamente, la tierra de Israel manifestaría su riqueza, habría abundante prosperidad, se establecerían lazos pacíficos con los vecinos.
    ¿Lo logramos ya?

    En resumen, el legado de Moshé afirma que el hombre debe ser fiel al Eterno, para así serlo consigo mismo.
    ¿Cómo?
    Tratando de calcar acciones de Él, actuando con bondad y justicia, construyendo así una realidad de SHALOM (paz, armonía, completitud) para Israel y el mundo, individuos y sociedades.
    ¿Qué lo impide?
    ¿Qué lo favorece?

  • Escala al placer

    Para que alcancemos el máximo deleite el Creador nos puso a la máxima distancia, con la mayor ofuscación de Su existencia y Presencia.
    Así llegamos a Este Mundo.

    Desde aquí solo tenemos el sendero para elevarnos, estamos en el punto más distante.
    Entonces, con nuestro trabajo, a través del esfuerzo personal, podemos ir subiendo la escala de la consciencia hasta el máximo deleite,
    que es darnos cuenta de que somos uno con el Uno.

    Para llegar a ello,
    mucho se debe recorrer.

    Cada circunstancia de nuestra existencia terrenal es una posibilidad para aportar en esta tarea sagrada.
    Depende si actuamos (pensamiento/palabra/acción) construyendo SHALOM,
    con bondad Y justicia.

    Una de las maneras es que aprendamos a disfrutar de lo permitido, en tanto nos apartamos de lo prohibido.
    Porque esta frase que parece ser una invitación al egoísmo,
    en verdad resulta en una motivación para mejorarnos y perfeccionar nuestro entorno.

    Piénsalo.
    Compártelo.

  • Fuego devorador, luz de felicidad

    «Entonces dijisteis: ‘He aquí, el Eterno nuestro Elohim nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego. En este día hemos visto que Elokim habla al hombre, y que éste puede quedar vivo.
    Pero, ¿por qué hemos de morir, ya que este gran fuego nos consumirá? Si volvemos a oír la voz del Eterno nuestro Elohim, moriremos.
    Porque, ¿quién es el ser humano para que oiga, como nosotros, la voz del Elohim vivo que habla de en medio del fuego, y aún viva?»
    (Devarim / Deuteronomio 5:21-23)

    Un fuego devorador es la NESHAMÁ (espíritu, chispa de esencia Divina en el hombre), por ello está contenida en un punto diminuto, apenas perceptible, mientras estamos en Este Mundo.
    Solamente Moshé Rabeinu alcanzó ese nivel de conciencia que le permitió conversar “cara a cara” con el Eterno, lo cual le llevó a un estado de existencia alterada en el plano físico:

    «Aconteció que al descender Moshé [Moisés] del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, Moshé [Moisés] no sabía que la piel de su cara resplandecía por haber estado hablando con Elohim.
    Aarón y todos los Hijos de Israel miraron a Moshé [Moisés], y he aquí que la piel de su cara era resplandeciente, y temieron acercarse a él.»
    (Shemot / Éxodo 34:29-30)

    El Creador en su infinita Sabiduría y Bondad puso un velo a la NESHAMÁ, para que alcancemos a percibirla tenuemente, sin que nos perjudique nuestro pasaje terrenal.
    Al respecto, por ejemplo:

    «hay un Elohim en los cielos, quien revela los misterios. «
    (Daniel / Daniel 2:28)

    Y:

    «Así, nada hará el Señor Elohim sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.»
    (Amos / Amós 3:7)

    Al mismo tiempo, el escondido tesoro que es nos impulsa éticamente, al Bien, pero con la oportunidad de ejercer un real libre albedrío. Porque, de estar plenamente conscientes de la NESHAMÁ, no tendríamos chance de pecar, ya que, ¿quién se atrevería a desviarse de la senda sagrada sabiendo sin dudas de la realidad de la NESHAMÁ, y por tanto del Creador?
    Tal el significado profundo de:

    «Todo lo hizo hermoso en su tiempo; también ha puesto un universo [velado] en el corazón de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin.»
    (Kohelet / Predicador 3:11)

    Es así que el fuego devorador se apacigua para ser LUZ. de plenitud, de vida, de consciencia cósmica perfecta.
    La LUZ que alumbra sin agredir ni enceguecer.
    Como dijo el inspirado sabio:

    «Lámpara del Eterno es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más recóndito del ser.»
    (Mishlei / Proverbios 20:27)

    Cuando vivimos construyendo SHALOM, con acciones (pensamiento/palabra/actos) de bondad Y justicia,
    estamos viviendo éticamente,
    por tanto, configurando nuestro ser terrenal para que sincronice con nuestro ser espiritual,
    el Yo Vivido representando al Yo Esencial.
    Así revelamos la LUZ, la dispersamos por el entorno, alumbramos a otros para que encuentren su propio camino para des-tapar su LUZ.

    Estudiemos la ciencia de la Cabalá, la verdadera, (la que nos aparta de amuletos, adivinaciones, supersticiones, paparruchas)
    para comprender mejor los mecanismos y estructuras,
    de modo de asumir con perfección nuestro sitial en la Creación.

    Para resumir:

    אוֹר־צַדִּיקִ֥ים יִשְׂמָ֑ח
      וְנֵ֖ר רְשָׁעִ֣ים יִדְעָֽךְ׃

    «La luz de los justos brilla con dicha, pero la lámpara de los impíos se apagará.»
    (Mishlei / Proverbios 13:9)

  • De dolor y sufrimiento

    El dolor no es otra cosa que una señal de alerta, una alarma que indica que algo no está funcionando correctamente.
    Es un gran regalo que el Creador nos otorgó.

    No está en la naturaleza humana esconderlo,
    porque nos quedaríamos insensibles, a disposición de acontecimientos que nos lastimarían, o cosas peores.

    Sin embargo, de mandatos sociales se ha levantado la torpe creencia que debemos negar el dolor,
    con la excusa que tenemos el deber de ser felices,
    de que no es sagrado sentir amargura, ya que sería un pecado sentir algo diferente al éxtasis constante.

    Lo cierto es que es de ignorante pretender evadirlo.
    Es peligroso negarlo, mirar para otro lado, hacer caso omiso de su presencia.
    ¡Algo malo está pasando y escogemos no hacer nada para dejar de padecerlo!

    Por supuesto que tampoco es bueno andar buscándolo o provocándolo,
    más bien, ser consciente de él cuando surge, admitirlo, sufrirlo, buscar aquello que lo origina para entonces poder emprender un procedimiento reparador.

    Acciones que no meramente aminoren o quiten el dolor, porque ese es solo el síntoma,
    sino alguna acción que apunte al origen y su resolución.

    Si ya nos hemos enterado, a través del dolor, de lo que no está funcionando adecuadamente,
    no sería imprudente amortiguar el dolor, pues su finalidad ya ha sido cumplida en esta ocasión.
    Es decir, anestesia la boca para sacarte le muela irreparable… ¿no te parece?
    Pero, mientras no consultaste con el dentista, ¿te parece prudente tomar calmantes que te embotan y alejan de la sanación?

    El sufrimiento es el dolor emocional,
    está ahí para decirnos que hay cosas en nuestro mundo interior que claman por reparación.
    Hay lecciones por aprender,
    perdones para pedir o compartir,
    TESHUVÁ para realizar,
    o alguna otra dolencia emocional que no te permite la tranquilidad.

    Enfrente tu sufrimiento,
    repara aquello que se encuentra en tu dominio arreglar,
    deja ir lo que no tiene remedio,
    sigue adelante construyendo SHALOM,
    con acciones de bondad y justicia.

  • ¿De fuera o dentro?

    A diario, o a menudo, te sientes en estado de impotencia.
    Lo cual dispara en ti las reacciones del EGO (llanto, grito, violencia física y/o desconexión de la realidad; además de los derivados de ellas), lo cual no suele ayudar a mejorar sino complican más tu existencia.

    Si no lo resuelves, la energía se drena cada vez más.
    Tu pesar se ahonda.
    Tal vez hasta reaccionas de manera “sobreactuada” ante cuestiones mínimas… ¡es que estás saturado y hasta una pequeña gota rebasa la línea de contención!

    No tiene culpa la pobre gotita, pero recibe una paliza inmensa, como si hubiese sido una inundación.
    Lo cual, cuando te calmes y mides las cosas, te hace sentir todavía peor.

    ¿Estás enloqueciendo que tienes esas reacciones?
    Probablemente no, pero cuesta que te convenzas.

    Vamos a proponer una ayuda.

    ¿Podrías identificar con precisión aquello que te está “impotenciando”?
    ¿Tendrías el tino de darle un nombre que lo describa con perfección y lo delimite?
    ¿Puedes describir con exactitud el evento que te pone en ese estado de impotencia?

    Es de suma importancia tener bien en claro si es un hecho objetivo que está ocurriendo o es una percepción sin mayor base en la realidad objetiva.
    Una cosa es un evento que sucede y te afecta negativamente;
    otra bien diferente es que nada ocurra pero tú generas un estado de indefensión en tu imaginación.
    Porque, en la primer situación, podrías resolver cuestiones de manera práctica, en el mundo concreto;
    en la segunda, allí en donde tu imaginación te boicotea, poco y nada tienes para hacer en el mundo objetivo.

    ¿Entiendes la importancia de este ejercicio de reconocimiento que te estoy mostrando?

    Igualmente, no debemos quitar importancia a la sensación de impotencia,
    porque ella por sí misma ya es suficiente para ponerte en estado de estrés negativo.
    Tu cerebro no reconoce si el estímulo que te “impotencia” proviene de un evento concreto o de una elaboración de tu imaginación.
    Esto es, si sientes impotencia, tu EGO se dispara, sea que haya o no algo en el mundo objetivo que lo provoque.

    Si no me exprese con claridad, te pido que me lo hagas saber en los comentarios, porque es importante tener esclarecido este aspecto.

    Si la sensación se basa en hechos objetivos, tal vez tengamos a mano herramientas que permitan de alguna manera modificar el afuera.
    Entonces, ¿qué te parece más productivo y saludable?
    ¿Amargarse y dejarse hundir en la desesperación?
    ¿O mejor realizar la tarea correctiva, hasta donde nuestro dominio alcance?
    ¿Qué te parece?
    ¿Acá será importante la perspectiva que uno tenga, o solamente ejercer alguna acción correctiva?

    Pero, quizás no haya al alcance nuestro cómo intervenir en la situación que nos “impotencia”.
    Tal vez sea un estado o situación para la cual no tengamos instrumentos, poder, control.
    En este caso, es imprescindible admitir la impotencia, aceptar nuestra finitud, asumir los hechos.
    No luchar, no rebelarse, sino emerger de las ruinas con la mejor respuesta posible que tome en consideración la realidad.
    No suele ser tarea fácil, pero es una que beneficia incluso allí en donde es evidente la derrota.

    Ahora, si tu drama no depende de lo de afuera, sino solamente de tu percepción personal, es decir, es un sentimiento de impotencia nacido en tu mundo interior y que se dispara por cuestiones nimias, que no son de verdadera impotencia para ti.
    Entonces no tienes que esperar nada de afuera, porque allí no está el problema ni tampoco la solución.
    Habrá que hacer el trabajo necesario para cambiar lo de dentro.
    Aprender a visualizar desde otra perspectiva, salir de la caja en las que te encuentras encerrado.
    Probar otras respuestas mentales, que rompan con el sistema de creencias, con las programaciones que se representan de manera automática.
    ¿Se entiende?
    ¿Podrías brindar ejemplos de impotencia sentida que nazca en el interior y de cómo construir respuestas diferentes, que ayuden a superarse y estar feliz?

    Espero tu colaboración en los comentarios de este post (http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/de-fuera-o-dentro), pues así podremos crecer juntos. Gracias.

  • El consejo diario 636

    No vales menos porque no haces todo,
    sino que, te valoras menos porque crees que debes hacer todo.

    Enfócate en tu tarea.
    Establece el límite, respétalo, hazlo cumplir.

    Sé feliz con tu área de actividad
    y que el otro se esmere en la suya propia.

    No eres el centro del mundo,
    pero eres una parte fundamental de él.

  • De juicio y armonía

    La NESHAMÁ nos une.
    El EGO nos divide.

    El idioma del espíritu es el AMOR, representado en la voluntad de DAR con bondad generosa, sin segundas intenciones, sin esperar nada a cambio; porque es poder genuino.
    El lenguaje del EGO está basado en la voluntad de RECIBIR de manera egoísta, cerrada a consideraciones, despótica, en procura de obtener poder estando inmerso en la impotencia.

    Sin embargo, el amor sin límites agobia a quien lo recibe, dejándolo en dependencia, sometiéndole al sentimiento de impotencia. Por lo cual, el amor que todo lo da y no recibe en cambio, no es bueno, requiere de limitación, de alguna forma de reciprocidad. Por ello, es imperiosa la justicia, que pone coto a la bondad y con ello permite que el receptor no sea solamente pasivo sino también un ente activo, y por tanto que manifiesta poder.

    Tenemos pues que la plenitud del hombre (de todo lo creado en realidad), al menos en este mundo, se encuentra en el equilibrio dinámico entre bondad y justicia, tal es la manera de proveer SHALOM, que es plenitud, completitud, y por tanto paz.

    Aquellos que proclaman la negación del juicio, están abogando por un mundo de dolor, de venganza, de trastornos, de impotencia, desprovisto de amor.
    Aunque su intención sea bondadosa, llena de buenos deseos, no se puede desarrollar una existencia saludable si se carece de juicio, el cual lleva a la justicia.

    Empleamos el juicio a todo momento, pues es la capacidad de evaluar racionalmente y tendiendo a la imparcialidad.
    Cuando escogemos comer una ensaladita en lugar de papas fritas, juzgamos por gusto, moda o quizás lógicamente procurando una nutrición saludable.
    Cuando adquirimos un producto, es aconsejable basarse en el juicio racional, para no sufrir luego a causa de una elección emotiva, apresurada, condicionada por factores perjudicales.
    Supongo que no precisamos abundar en más ejemplos pues ya está suficientemente comprendido el punto.

    Siendo así, ¿cómo hay gente que insiste en abolir el juicio en las relaciones interpersonales? Y para peor, hacerlo supuestamente por causas espirituales, como si de Dios únicamente fuera el juicio y de nosotros la dependencia pasiva.
    Probablemente la respuesta la podamos encontrar en la ignorancia de los que proponen esto.
    Pero también, podría deberse a un intento por manipular a la gente. Al prohibirse el uso del juicio se deriva rápidamente en impotencia, lo cual hace aflorar el EGO.

    Ahora bien, es imprescindible que recordemos que no es correcto juzgar a la persona, sino solamente sus acciones. Cuando hay un patrón sostenido de conducta, podríamos prever un acto futuro a partir de las evidencias previas, y sin embargo tampoco en ese caso podemos estar por completo seguros de que ocurrirá de acuerdo a lo previsto. Igualmente, ser precavidos es parte de emplear el juicio de manera razonable y provechosa.
    También resulta oportuno tomar en consideración al otro en su totalidad, no solo en esa acción, o conjunto de acciones. Por lo cual, mantener su dignidad, respetarle, conducirse con ella de manera que construya SHALOM y no lo contrario.
    Recordemos, bondad y justicia, ambas en un balance dinámico.

    Obviamente que construir barreras prejuiciosas son impedimentos para el SHALOM.
    En ese caso ni siquiera hay un juicio sobre la persona, sino un pre-juicio, por tanto, el sistema de creencias funcionando y usurpando la tarea que corresponde a la decisión intelectual.

    A menudo caemos en trampas del EGO, porque afirmamos juzgar hechos, pero en realidad estamos agrediendo al otro y usando algunas piezas de información para armar una justificación.
    Por lo cual, es imprescindible ser mesurado en el juicio, para desterrar las piruetas del EGO en busca de someternos.
    No es necesario ni beneficioso andar buscando los errores del otro, ni señalando inútilmente sus defectos, ni ver cómo disfrazar nuestra envidia para que resulte menos molesta.
    Resulta muy frecuente que expongamos al otro para de cierta forma sentirnos superiores, ¿no es eso EGO en lugar de SHALOM?

  • Herencia de vida

    וָאֶתְחַנַּ֖ן

    Vaetjanán («E imploró») es la segunda parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como «Deuteronomio». Señalemos algunos de sus temas:

    Moshé ruega insistentemente al Eterno para que le permita ingresar a la Tierra de Israel, tan próxima y a la vez tan lejana. Deja entrever el anciano maestro que eso sería alcanzar en vida su máximo objetivo, al parecer algo más preciado que el diálogo fluido que mantenía con el Creador. Pero, la Sabiduría del Todopoderoso le tiene reservada otra realidad, observar la Tierra desde el Monte Pisgá sin ingresar físicamente a ella.

    Al faltar Moshé en el liderazgo del pueblo, sería Iehoshúa el indicado para conducirlos a ocupar la patria e ir asentándose en ella. Este cambio era necesario, aunque resultara doloroso para Moshé.
    A pesar de no obtener su preciado deseo, él sigue siendo leal al Eterno, por lo cual exhorta a los israelitas a que guarden fielmente los preceptos, pues, él afirma, es el camino para servir al Eterno. Con ello se siembra una buena semilla, que permite cosechar beneficios y bendición.
    Parece contradictorio, ¿no?
    Porque, el hombre que hizo muchísimos sacrificios para servir a Dios y que finalmente no alcanza sus máximas aspiraciones (entrar en Israel, que ingresara la generación anterior, conducir personalmente el asentamiento, heredar su liderazgo a sus hijos), sin embargo es el que con firmeza declara que los judíos sean cuidadosos en el cumplimiento de los mandamientos y que no los abandonen. Él dice que esa es la manera excelente para amar a Dios y al prójimo. Se reciba algún beneficio evidente o no.

    Personalmente, me da muchísimo para reflexionar.
    ¿A ti?

    Moshé repite que seamos un pueblo memorioso. Recordemos a Quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, así como todas las numerosas veces que nos benefició en abundancia, o permitió que padeciéramos a causa de nuestras inapropiadas decisiones.
    Esto no es para confundirnos con “la fe”, sino para mantener con vida el testimonio de hechos históricos, sucesos que acontecieron en nuestra familia y demuestran la Presencia de Dios en nuestras vidas. De acuerdo a Moshé no es necesaria “la fe”, sino la EMUNÁ, que es el entrenarse a través de la acción positiva, que incluye abstenerse de lo prohibido, cumplir lo permitido, estudiar y preservar lealmente las memorias que conforman la identidad de la Familia Judía.
    Así, nos reitera la Revelación en Sinaí con el texto del Decálogo.
    Además nos enseña el Shemá Israel, que es la afirmación categórica de la unicidad del Eterno, así como Su dominio eterno y universal. Debemos decirlo diariamente dos veces, como una clave para conectarnos con el Creador, con nuestra NESHAMÁ y con todo lo creado. Porque al comprender el mensaje de la unidad, estamos entendiendo el sentido último de la Torá.

    Todo esto de acuerdo a lo que Moshé nos transmite en esta y otras parshiot del sefer Devarim.
    ¿Tú que opinas?
    Tu opinión, ¿en qué se fundamenta?

    A todo esto, si llegaste en tu lectura hasta aquí, ¿cuál es el beneficio que obtienes con su contenido?
    Gracias

  • Para aprender

    Por lo general no basta una lectura para aprender.
    Suele ser necesaria la relectura, pausada, metódica, analítica, comprensiva.
    Aunque la memoria retenga maravillosamente, como me pasaba a mí hace décadas, igualmente el masticar con mesura el alimento y volver a hacerlo hasta conseguir una correcta absorción de los nutrientes brinda oportunidades que la rápida ingesta impide.

    Así pues, no sentirse desmerecido si la comprensión no brilla de primera, o ni siquiera de segunda.
    No todo alimento desprende su nutriente con sencillez, ni la veloz absorción implica que se aproveche realmente.
    Por lo cual, es bueno volver a estudiar, aunque parezca perder el tiempo con ello, esa es la manera de integrar el conocimiento al sistema personal.

    Habrá cuestiones que quedarán por fuera de la zona de aprendizaje.
    Eso podrá ser una condición permanente o temporal, no lo podemos saber hasta probarlo.
    Sin embargo, en el esfuerzo –haya un resultado intelectual finalmente o no- ya está una gran parte de la ganancia.

    Además, los mejores estudios se producen cuando se llevan a la práctica, cuando eso es posible, y no quedan solamente como un entretenimiento intelectual.
    Si son materias que no son practicables, en su transmisión, en su enseñanza, radica la fortaleza.
    Cuánta mayor maestría, con más simpleza se comparte hasta lo complejo. ¿Te ocurre a menudo?

  • El caos necesario

    El caos existe, oh sí, claro que existe.
    Desde el inicio de los tiempos hasta hoy el caos es una presencia en lo micro así como en lo macro.
    El caos es un hecho, no una cuestión de creencias o filosofía.

    Como todo lo que el Creador hizo, tiene su lugar y tiempo, es necesario.
    ¿Eso significa que sea deseable?
    Por supuesto que no en general, sino solamente allí donde aporta al bienestar.

    Tal como la destrucción, que es una parte imprescindible para el perfeccionamiento de la creación.
    O la crisis, con sus temibles terremotos que acaecen con o sin preparación y/o voluntad.
    Así mismo es el caos.

    No podemos ignorar que el caos es un elemento corriente y cotidiano.
    A cada instante parte de tu ser se encuentra en caos, porque el bamboleo caos-equilibrio se termina (materialmente) solo con la muerte.
    Porque el caos no es una entidad metafísica distante, una divinidad pagana confusa, sino un estado habitual del universo, en lo micro así como en lo macro.

    Si infantilmente pretendiéramos expulsar el caos del universo, estaríamos deseando la aniquilación de todo lo existente.
    ¡El fundamento del universo depende del caos!
    Si nos quisieran vender la idea metafísica de que el caos es una fantasía que se elimina con el deseo mágico, nos están vendiendo espejitos de colores a cambio de oro.

    En el relato de la Creación, en el Bereshit, encontramos un patrón que se repite, una y otra vez en cada uno de los seis ciclos creativos:
    – propuesta;
    – realización;
    – perfeccionamiento.
    El Creador lo propone, lo realiza y luego lo perfecciona.
    En cada uno de los seis días que van desde la nada original hasta el final del sexto ciclo.

    El séptimo ciclo, el universal día del Shabbat, no acontece diferente a los anteriores en este patrón reiterado.
    La diferencia radical es que depende del hombre asociar con el Creador, asociarse a Él, para que de esa manera la realización sea perfeccionada.
    Es lo que se ha dado en llamar “TIKÚN OLAM”, el perfeccionamiento de la creación.

    Sin embargo, esa tarea no implica la evaporación del caos, sino su uso para desarrollar el plan de la Creación.
    A veces usar el caos implica aceptar nuestra limitación y por tanto fluir con la impotencia, es decir, experimentar el caos de la falta de control y de esa forma obtener un verdadero control.
    Otras veces significa hacer uso de nuestra potencia para ordenar aquello que precisa estar ajustado.

    Esto está también enunciado en el sentido profundo de TISHÁ BEAV, día de ayuno y luto, pero que sin embargo es denominado MOED (festividad) en la Tradición.
    Así como en las leyendas que afirman que al estar siendo destruido el Templo también estaba naciendo el Redentor.
    Tal como PURIM es el epítome de la paradoja, lo es TISHÁ BEAV. Días que esconden su rostro en caretas que demuestran su contrario.

    Este texto es de una intensa enseñanza cabalística, en frases bastante cortas y en apariencia sencillas.
    ¿Estarías dispuesto a comentarnos al respecto?
    Se agradece, tanto tu silencio como tu actividad constructiva.

  • Redes de LUZ

    Nosotros usamos generalmente el término NEFESH para referinos al alma, que podríamos decir es la energía vital, la manifestación práctica del torrente de vida.
    En tanto NESHAMÁ es el espíritu, o la información que se preserva en el EIN SOF, así como también el Yo Esencial que somos y nos unifica al Todo.

    En la literatura clásica a veces se emplean indistintamente, otras veces adoptan diferentes acepciones, pero nosotros las usamos generalmente así.

    Tomado esto en consideración leamos dos versículos:

    וְעַתָּ֗ה כְּבֹאִי֙ אֶל־עַבְדְּךָ֣ אָבִ֔י וְהַנַּ֖עַר אֵינֶ֣נּוּ אִתָּ֑נוּ וְנַפְשׁ֖וֹ קְשׁוּרָ֥ה בְנַפְשֽׁוֹ׃

    «Ahora pues, cuando llegue yo a tu siervo, mi padre, si el joven no está conmigo, como su vida (nefesh) está tan ligada a la de él,»
    (Bereshit / Génesis 44:30)

    וַיְהִ֗י כְּכַלֹּתוֹ֙ לְדַבֵּ֣ר אֶל־שָׁא֔וּל וְנֶ֙פֶשׁ֙ יְה֣וֹנָתָ֔ן נִקְשְׁרָ֖ה בְּנֶ֣פֶשׁ דָּוִ֑ד ויאהבו וַיֶּֽאֱהָבֵ֥הוּ יְהוֹנָתָ֖ן כְּנַפְשֽׁוֹ׃

    «Aconteció que cuando David terminó de hablar con Shaúl [Saúl], el alma (nefesh) de Iehonatán [Jonatán] se quedó ligada a la de David, y Iehonatán [Jonatán] le amó como a sí mismo.»
    (1 Shemuel / I Samuel 18:1)

    En ambas situaciones encontramos una relación emocional sumamente intensa, al punto que uno siente que su vida depende de la del otro.
    Si el amado está bien, estamos bien.
    Si el amado sufre, sufrimos.
    De manera automática, involuntaria, como si se hubiese producido una interconexión que unifica los individuos hasta convertirlos en unidad.
    Es una empatía que no solamente repercute en sentimientos, sino también materialmente.

    Por supuesto que no estamos hablando de amor sexual, sino de una pureza de sentidos que hacen trascender el EGO para unificarse con otro; de una conexión de tremenda potencia, que supera en toda escala la pasión producida por los componentes químicos del sistema neurológico, o eso que llamamos enamoramiento.

    Por ello, el anciano patriarca Iaacov sentía su vida ligada a la de Biniamín, como si un solo corazón latiera para ambos.
    Y bien retrata el profeta cuando dice que el príncipe Iehonatán sentía total sintonía con David, al punto que el alma de uno era la del otro.

    Sin embargo, esto no implica que estuvieran de alguna manera especial y notoria conectados en el nivel de la NESHAMÁ, aunque, sabemos que todos somos uno en la NESHMÁ CLALIT, el espíritu universal del cual irradian las NESHAMOT “individuales” (por llamarlas de alguna forma). Probablemente también la raíz de sus NESHAMOT estuviese ligada, pero eso no modifica nuestra apreciación de los hechos, que solamente son los que acontecen en este plano de realidad, en este mundo.

    Porque la NESHAMÁ encarna en este cuerpo para vivir esta vida, con los dones y obstáculos que cada uno recibe y adquiere.
    Es con esto que atravesamos nuestro viaje temporal por el mundo terrenal.
    Es ésta nuestra dotación para hacer nuestra parte y desarrollarnos a nuestro máximo potencial posible.
    Cada uno de nosotros tiene una misión, la cual ignoramos intelectualmente pero se nos presentan las oportunidades para cumplirla.
    Al alcanzar nuestra meta, aportamos a la NESHAMÁ CLALIT el dato de información de experiencia que perfecciona el gozo de las criaturas, para desplegar así un mayor nivel de gozo del Bien que se recibe del Creador.

    Así pues, encontremos nuestra tarea para cumplir.
    Sin dudas, estará en consonancia con la construcción de SHALOM, por medio de acciones, palabras, pensamientos de bondad y justicia.
    Hagamos de nuestro Yo Vivido un reflejo terrenal de nuestro Yo Esencial.
    Brillemos desde la NESHAMÁ para dar poder y placer a todos los rincones del mundo.

    Hay mucha oscuridad.
    Por eso, más podemos y debemos hacer en la construcción de SHALOM.
    Formar redes de almas unidas, que reverberen y se reproduzcan e integren más NEFASHOT en la tarea de redimir al mundo, de convertir este mundo en un paraíso terrenal.

    ¿Estás dispuesto?

    (Si quieres participar en la formación de seminarios de KABBALAH en tu ciudad en los próximos meses, ponte lo antes posible en contacto con nosotros.)

  • Círculos del paraíso

    Somos individuos y al mismo tiempo somos la unidad.
    En el plano terrenal, ciertamente somos individuos, cada uno “habitando” un cuerpo, en un espacio y tiempo determinado.
    La separación se da tanto en el ser, en la distancia así como en el lapso.
    No hay manera de dejar la individualidad, en tanto apegados al mundo.

    Cuando se abre nuestra conciencia al plano emocional, seguimos en separatividad, pero ya hay una posibilidad de identificarme con otro, de unirme en sintonía con lo que creemos son nuestros sentimientos en común.
    Sí, hay una comunidad de sentimientos, que de cierta forma opera uniendo aunque la lejanía nos mantenga en tiempos y sitios apartados.

    Al elevarnos y alcanzar la comprensión que brinda la conciencia intelectual, alcanzamos la identidad incluso en la disparidad emocional.
    Podemos estar vinculados aunque el cuerpo lo impida, con desavenencias y conflictos.
    Pero seguimos sintiendo y siendo la posibilidad del abandono, de la soledad.

    Al elevarnos a un nivel muy difícil de despertar, el de la conciencia ecológica (que no tiene porque estar relacionado con arbolitos, paisajes naturales, o cosas similares), el tiempo se dobla y no rompe el lazo, la lejanía física desaparece, podemos vislumbrar y vivenciar la existencia en esta realidad de individuos que son solamente elementos de un organismo superior y que todo lo abarca.
    Es la conciencia de los profetas verdaderos, la que está arañando con su ascenso la ciencia moderna.

    Y está ese nivel supremo de unidad, en donde se reconoce la irrealidad de todo lo anterior a pesar de ser existente.
    Allí donde la NESHAMÁ es, no hay otra presencia.

    En nuestra vida cotidiana el EGO nos divide, al imponer bloqueos, obstáculos, dificultades, agresiones, ambiciones, y todo otro tipo de manchas que impiden el resplandor de la LUZ de la NESHAMÁ.
    Es un “mal necesario”, tiene su sentido trascendente y también beneficioso.
    Pero no es el punto al cual aferrarnos.
    Nuestra meta es crecer en lo multidimensional, conectarnos cada vez en círculos más amplios y abarcativos, hasta llegar a la unidad esencial, cosa que no es posible en este mundo.
    Para hacerlo, es imprescindible vivir plenamente, gozar de lo permitido, adquirir conocimiento, desprenderse del lastre oscuro y construir SHALOM a cada instante con obras (pensamiento/palabra/acto) de bondad y justicia.

    Podemos ir despertando otros rasgos de conciencia, lo cual no solamente enciende el placer en nuestro ser limitado, sino que se amplifica a toda la realidad y nos lleva al gozo máximo posible en este mundo, lo cual conocemos como Era Mesiánica.

    Comenzó la preparación de diversos seminarios de KABBALAH en varias ciudades de América y Europa, que serán dirigidos por nosotros.
    Infórmate al respecto, comparte.