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  • El consejo diario 607

    En ciertas circunstancias, el elogio es la melodía correcta.
    En otras, la sinfonía requiere del ojo crítico y estricto.
    Ambas en su momento y oportunidad.

  • El consejo diario 606

    Para criticar al otro
    encuentras tiempo, energías, interés, atención, intención.
    Sea que estés buscando marcar los errores, con el fin de que avance;
    o que estés queriendo sumergirlo en sentimientos de impotencia, para así quizás sentirte más poderoso (sin serlo, realmente por ello).

    Pregunto:
    ¿qué pasaría si emplearas todo esa enorme cantidad de recursos para elogiarlo cuando corresponde?

  • Reino móvil

    La tecnología está por doquier, ayudándonos en nuestras cuestiones diarias así como en las infrecuentes.
    Pero también a veces es un verdadero obstáculo, sino un pozo sin fin plagado de dramas y problemas.

    Por supuesto que los beneficios son amplios y en todas (o casi) las áreas de nuestra vida.
    Posa tus ojos en cualquier parte, allí está presente la revolución tecnológica de los últimos años.
    De hecho, estás leyendo estas humildes líneas gracias (en parte) a ella.

    Sin embargo, han aparecido patologías relacionadas a la tecnología, por ejemplo la “nomofobia”, que es el miedo a estar sin el celular, sea por haberlo olvidado o perdido, o por quedarse sin batería. Sí, es un miedo que se asocia con el de perder objetos considerados valiosos, pero en este caso se siente casi como si estuviera en riesgo la propia existencia.

    También existe el “FOMO” (Fear of missing out), que es miedo a no estar al día en las noticias, o peor aún, a ser excluido de las actividades en las que participan los conocidos. Es el miedo antiguo y conocido de estar por fuera del grupo, de ser anónimo, de no participar, pero ahora infinitamente potenciado por estar conectado todo el día y sabiendo hasta el mínimo detalle de las vidas ajenas.

    O quizá a ti te ocurra, que sacas el celular para revisar el Facebook, o poner alguna anotación en Instagram, o un mensajito por el Whatsapp, o entrar a la página de noticias o…
    Y seguramente también quieres avanzar al siguiente nivel en el jueguito que te ha atrapado y del cual eres adicto.
    Los comerciantes se aprovechan, con razón o sin ella, entonces de pronto el móvil además de teléfono es agenda, reloj, guía de rutas, taxista, cámara, dama de compañía, diario, mapa, guía telefónica, tablero de juego, pizarra, oficina, celestina, linterna, calculadora, regla, libro de rezo, y ve tú sumando todo lo que cabe en esa pequeña maravilla.

    ¿Cuántos están a la mesa pero desconectados de quienes están a su alrededor?
    ¿Y los que conducen su auto con el celular en la mano, cosa que supongo es ilegal en todas partes?
    ¿Y los que van caminando sin prestar atención al tránsito porque están muy concentrados en los mensajitos que vuelan por la pantallita?
    ¿Y los alumnos que se escurren para enviarse respuestas de pruebas recién presentadas por el maestro?
    ¿Y en el trabajo, desorganizando tu tarea, distrayéndote de tu quehacer, perjurando a tus colegas, patrones, compradores, usuarios, etc.?
    ¿Y en la cama, robándote tiempo al sueño precioso o a la intimidad de pareja?
    ¿Y siendo la primera “presencia” al despertar, sea a la mañana o en medio de la madrugada porque te angustias por saber la última ocurrencia en la red social?
    Seguramente tienes varios ejemplos más que puedes compartir, porque este efecto se encuentra por todas partes.

    Te voy a contar un secreto, podemos descansar de este monstruo adorado.
    Se crearon aplicaciones para limitar el uso del celular, o de la conectividad, o de las notificaciones. Si te interesa, puedes buscar que encontrarás. Están las otras, aquellas que te cuantifican el uso y luego te lo presentan para que puedas evaluar cómo has estado usando tu único e irrepetible tiempo de vida.

    También, hace mucho más tiempo, se creó el poder de la voluntad.
    Ésta quizás sería la mejor herramienta para hacer de la tecnología una aliada y no la causa de tu malestar.

  • De cuenticos Mahometanos y otras infamias

    De cuenticos Mahometanos y otras infamias

    Primera Parte
    Por Shaúl Ben Abraham

    Millones de personas en el mundo se consideran musulmanas, más exactamente, y en guarismos, 1,522,813,123. Lo interesante es que para muchos de ellos éste abultado dato constituye una prueba de que esa religión es necesariamente verdadera. Yo cuestiono esa cifra con mis típicas preguntas: ¿cómo no van a hacer mayoría si se mata y persigue a cristianos, se expulsa a judíos y yazidies, bahaís y drusos de los países árabes y en cualquier punto terrestre en el que son mayoría? ¿Cómo no van a tener rápido crecimiento si es una religión ultraproselitista a la que uno se convierte en cinco minutos tras haber aceptado el Corán sin examinarlo y decir bobaliconamente que Alá es su versión de dios y Mahomá el supuesto profeta? Así cualquiera. Yo, que no creo en el argumento de las multitudes, considero que no por ser más los moscos debemos entonces comer desperdicios. La comparación podría ser odiosa para algunos, en especial para los moscos que cumplen con su sagrada labor biológica, pero así como es dañina la descomposición física lo es más la espiritual, pues al ser la más grande de las dimensiones humanas es la que más afecta a las demás.

    Deshagamos pues ese argumento falaz comprendiendo un poco como llegó ese número a asociarse con la doctrina proclamada por el caravanero con ínfulas de profeta: Mahoma. Y no es que ser caravanero sea malo o desdiga de sus capacidades, sino que el daño está en ser Mahoma o Muhammad, para ser fonéticamente más exactos con el árabe. Cualquiera que revise su historia, sin prejuicios religiosos, se dará cuenta con facilidad del carnaval de infamias que llenarían los días de lo que sería su biografía.

    Pregunto: ¿Ha llegado a ser el Islam la religión mayoritaria por las vías de la paz y del acercamiento a la espiritualidad? Y si eso fuera así, ¿eso probaría que es efectivamente la verdad? Partamos de otra pregunta, para contestar esa: ¿es el Corán un libro revelado por Dios? Si usted le pregunta a un musulmán le dirá que sí por la sencilla razón que a éste se lo enseñaron por un método de adoctrinamiento a partir de un razonamiento circular muy típico en la historia del fanatismo religioso que dice que algo es verdadero porque en sus libros sagrados se dice que es verdadero. Y así como Mahoma dice, una y mil veces que la revelación que recibió es auténtica y quedó plasmada en el Corán, de igual modo Joseph Smith –por dar un ejemplo entre los miles de líderes sectarios-, el fundador de La Iglesia de los Santos del último día, dice lo mismo. Estos inflados a profeta, que tenían mucho en común por polígamos y mentirosos van afirmando sin razón alguna cosas que pretenden que se crean porque sí, porque ellos lo afirmaron. Smith, por ejemplo, escribió en su Libro de Mormon lo siguiente:

    Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo” (Moroni 10:4).

    Y si creéis en Cristo, creeréis en estas palabras, porque son las palabras de Cristo… y enseñan a todos los hombres que deben hacer lo bueno” (2 Nefi 33:10)

    Mahoma, por su parte, afirma muchas veces en el Corán cosas como estas:

    Si dudáis de lo que hemos revelado a Nuestro siervo, traed una sura semejante y, si es verdad lo que decís, llamad a vuestros testigos en lugar de llamar a Dios. (2:23)

    O,

    Y cuando se les dice: «¡Creed en lo que Dios ha revelado!», dicen: «Creemos en lo que se nos ha revelado». Pero no creen en lo que vino después, que es la Verdad, en confirmación de lo que ya tenían. Di: «¿Por qué, pues, si erais creyentes, matasteis antes a los profetas de Dios?» (4:91)

    ¡No pues con esa forma de argumentar como no creerles! ¿Pero a quién? ¿A quién le creo entonces pues los dos afirman que es verdad? ¿A Mahoma o a José Smith? En lógica mahometana debería creerle a Smith, ya que el vino después de Mahoma, ¿y quién sabe si al pseudo-dios de Alá no le dio por cambiar de opinión y enviar a su verdadero último profeta y dejar a Mahoma como el penúltimo? Y como el dilema es absurdo, prefiero no hacerles caso a esos dos impostores. Y desde luego estos dos pensaron así pues tuvieron en común el ser seguidores de sus propias versiones de Jesús: uno lo ve como profeta y Mesías y otro como el hijo de Dios que hace parte de una trinidad de carne y hueso que vive en otro planeta. Es que desde la aparición de Jesús, más ficticia que real, se abrió la puerta a la impunidad y sobre todo al desequilibrio espiritual, prueba fehaciente de ello es el desarrollo desbordante de sectas y creencias que pulularon después de que sus enseñanzas permearan el mundo. Sin duda la más grande de ellas es de la que me ocupo en éste escrito.

    Pero aquí voy a escribir del Corán y lo fundamental que quiero decir y sostener es lo siguiente: es un libro feo, mal escrito, producto de un lujurioso por el sexo y el poder, una obra hecha a mordiscos, sin una dirección clara, salvo las conveniencias del autoproclamado servidor de Alá, un texto que vive maldiciendo y enviando al infierno a los que no creen en él y por eso dice en la Sura 2: 119 “Te hemos enviado con la Verdad como nuncio de buenas nuevas y como monitor, y no tendrás que responder de los condenados al fuego del infierno”, y después, versos más abajo (2: 206): “Y, cuando se le dice: «¡Teme a Dios!», se apodera de él un orgullo criminal. Tendrá el infierno como retribución. ¡Qué mal lecho…!”. Luego en 3: 12, se asegura: “Di a quienes no creen: «Seréis vencidos y congregados hacia el infierno». ¡Qué mal lecho…!”. Y en 3: 181: “Dios ha oído las palabras de quienes han dicho: «Dios es pobre y nosotros somos ricos». Tomaremos nota de lo que han dicho y de que han matado a los profetas sin justificación. Y les diremos: «¡Gustad el castigo del fuego del infierno!”

    Y ni continuo porque me tocaría trascribir casi todo el Corán, ese libro con presunciones de “midrash” árabe que presume explicar las “anteriores revelaciones”, que para el caso del Corán son la Torá y el evangelio ¡El evangelio! ¿Y cuál de los 50 evangelios que existieron y pulularon en los primeros siglos del cristianismo Mahoma? Pues si uno examina su legado, para el caravanero son más importantes los llamados apócrifos que los canónicos ya que cita leyendas del Protoevangelio de Santiago, de la Asunción de María y del Evangelio Árabe de la infancia a los que de seguro conoció de manera oral porque si no sabía leer en árabe menos iba a leer en griego koiné. Bien decían Michael Cook y Patricia Crone en su libro Hagarism: The Making of the Islamic World (1977: 18) que:

    Básicamente, el Corán carece de una estructura central, frecuentemente es oscuro e inconsecuente tanto en lengua como en contenido; es superficial en su concatenación de materiales dispersos y muy dado a la repetición de pasajes enteros en versiones que presentan variantes. Partiendo de todo esto, se puede argumentar plausiblemente que el libro es el producto de la edición imperfecta y morosa de materiales provenientes de una pluralidad de tradiciones.

    Ya los mismo poetas árabes como Abu Afak, del clan Khazrajite, la poetisa Asma bin Marwan, de la tribu de los Aws o el poeta judío Kab ibn al Asharaf habían denunciado al Corán como una obra fea, aburridora y maldiciente y a su autor como un farsante. Y no hay que ser filólogo para ello, ni experto en árabe, basta con examinar las diversas traducciones, musulmanas o no y leer como intentan salvar vanamente las aleyas del inspirado loquito. Yo lo he leído en español y en una versión farragosa en hebreo, y como sea que existan parecidos y plagios directos de la tradición hebrea en sus mejores partes (bien pocas), el libro espiritualmente no añade nada al sentido profundo que el judaísmo, sin afán proselitista, ya había enseñado siglos atrás para sí mismo y para otros. Pero claro, libro al que también se ha añadido elementos literarios del cristianismo y del politeísmo preislámico de arabia. ¡Y ay del que me lo niegue! Si me dicen que no, me voy, aburridamente, de sura en sura y de aleya en aleya, citando al barbárico de Mahoma, y espero ahórrame el trabajo y al lector el aburrimiento. Claro que si no me creen a mí pueden leer The Satanic Verses de Salman Rushdie, que si bien es ficción alude a un elemento perturbador de las ideas religiosas concebidas en el Islam.

    Ahora bien, ¿el Corán es de Mahoma? De acuerdo a una tradición la primera recopilación completa del Corán fue hecha durante el mandato del primer califa, Abu Bakr as-Siddiq Zayd ibn Thabit, quién había sido uno de los secretarios, amigos y seguidores de Mahoma y quién reunió a partir de varias piezas de hueso, trozos de pergamino, de piel, lápidas, nervaduras de hojas de palmera y de recuerdos que los seguidores habían escuchado cuando “el Enviado” peroraba las revelaciones de Alá trasmitidas por Gabriel. Dicha recopilación fue conservada por su hijo Hafsa bint Umar y una de las viudas de Mahoma. Ya durante el califato de Utman ibn Affan se presentaron discrepancias relativas a la manera correcta y adecuada de recitar el Corán. Por eso, hasta el día de hoy existen siete lecturas conocidas, que para arreglárselas con la historia de sus diversas formas los creyentes alegan que son interpretaciones. Como sea, Utman decidió codificar, estandarizar y transcribir el texto y producir una suerte de Textus Receptus. Pero según otras fuentes, esta recopilación se basó en el texto conservado por Hafsa, mientas que otras versiones aseguran que Utman hizo la recopilación de manera independiente y coincidió con el texto de Hafsa. Ahora, lo interesante es que cuando se terminó el proceso de recopilación, cerca de los años 650 y 656.e.c, Utman envió copias del texto final a todos los rincones del naciente imperio islámico y ordenó la destrucción de todas las copias que diferían de su versión. Por su parte otros especialistas tienden a mencionar, para considerar que el Corán no es un libro surgido en los días de Mahoma, que no hay una verdadera prueba de que el texto haya sido compilado bajo el mandato de Utman, puesto que las más viejas copias conservadas del Corán completo datan de varios siglos después de Utman. Alegan que el Islam se formó lentamente, durante los siglos transcurridos tras las conquistas musulmanes y en la medida en que los conquistadores islámicos iban elaborando sus propias creencias en respuesta de los desafíos propuestos por el judaísmo y el cristianismo. Sea uno u otra versión lo real para efectos de la crítica literaria el texto del Corán más usado y reconocido por las autoridades islámicas en la actualidad es el producido por la Universidad Al-Azhar de El Cairo en 1922 que se basa en la tradición de recitación de los Hafs.

    Cuando el Corán llegó a occidente los estudiosos lo vieron como un texto folklorico que contenía muchas características particulares que lo hacían un libro raro, con sus repeticiones, su ordenamiento, la mezcla de estilos y géneros, las cuales fueron apreciadas como señales de un proceso de recopilación en el que muchas manos, y a lo largo de varios años, habían intervenido en su redacción. Estos estudios encontraron en el Corán muchas semejanzas literales y similitudes de calco (por no decir plagio) con las escrituras hebreas, las leyendas cristianas apócrifas, tradiciones gnósticas y folklore politeísta de Arabia preislámica. Cosa que es cierta y que no necesita ser comprobada tras la lectura de cientos de libros eruditos que hagan una exégesis minuciosa del Corán, basta con leer las suras o azoras más largas del Corán, como la 2 y la 3, para percatarse de eso.

    Lo más interesante es que cuando los musulmanes afirma que el Corán es un texto que da continuidad al mensaje de la Torá, estos están pensando (si lo hacen) en la Torá escrita, pero el texto en realidad está reflejando muchas veces, en realidad, a la Torá oral y por eso no es extraño oírles alegar que el texto actual de la Torá está corrupto y no corresponde a la Torá original que Dios le entregó a Moisés. Es más para un buen musulmán nunca, bajo la lógica que ellos mismo imponen, va a existir una Torá fiel y verídica. La Torá o el NaJ «perfecto» que el Corán insta a leer para confirmarse así mismo sólo existe en las mentes de los musulmanes, es, en definitiva, un Tanaj que jamás existirá y que nunca será encontrado, pues lo que esperan es un Tanaj que esté de acuerdo con los que ellos consideran válido, es decir con las doctrinas expuestas en el Corán y con las supuestas profecías fraguadas que ellos aseguran estaban contenidas en la versión original y que anunciaban a Mahoma.

    Lo contradictorio es que el mismo Mahoma (o supuestamente Alá, según se vea) invita a inspeccionar y a comparar la perfección de su Corán con el Tanaj, y para el caso con la Biblia cristiana. Si esto es así yo me pregunto, ¿para qué hacer tal cosa si se supone que ya está plagada de errores? Sin embargo la Surá 2:136 dice con descaro: “Decid: «Creemos en Alá y en lo que se nos ha revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él”. Claro por no hacer distinción es que caen en semejantes errores: y uno no debe confundir la miel con el barro.

    Pero, por causa de esa ignorancia que legó Mahoma a sus seguidores y que ellos en su afán e insistencia por conservarla, no se percatan que lo afirmado en su amado Corán acerca de la exposición de la Toráh y que había quedado “oculto” por causa de la perfidia judía estaba expuesto siglos antes en la Mishná y los midrashim, es decir nada más y nada menos en la tradición talmúdica que tanto han detestado los musulmanes, en especial sus líderes. Hay muchos casos para ilustrarlo. Un ejemplo notable es la historia del asesinato de Hevel (“Abel”) por parte de su hermano Caín tal y como la presenta el Corán en la Sura 5:30-35 o 27-32:

    ¡Y cuéntales la historia auténtica de los dos hijos de Adán, cuando ofrecieron una oblación y se le aceptó a uno, pero al otro no! Dijo: «¡He de matarte!». Dijo: «Dios sólo acepta de los que Le temen. Y si tú pones la mano en mí para matarme, yo no voy a ponerla en ti para matarte, porque temo a Dios, Señor del universo. Quiero que cargues con tu pecado contra mí y otros pecados y seas así de los moradores del Fuego. Ésa es la retribución de los impíos». Entonces, su alma le instigó a que matara a su hermano y le mató, pasando a ser de los que pierden. Dios envió un cuervo, que escarbó la tierra para mostrarle cómo esconder el cadáver de su hermano. Dijo: «¡Ay de mí! ¿Es que no soy capaz de imitar a este cuervo y esconder el cadáver de mi hermano?». Y pasó a ser de los arrepentidos. Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra.

    Nótese que en el versículo 34 (o 31 en otras versiones) leemos que Dios le mostró como ocultar el cadáver de su hermano. Lo interesante es que esto no aparece en el Sefer Bereshit (“Génesis”) pero se lee en Pirké de Rabí Eliezer un midrash muy anterior al Corán:

    Adán y su compañera estaban sentados llorando y haciendo duelo por él (Abel) y no sabían que hacer con él, porque desconocían la sepultura. Vino un cuervo, cuyo compañera había muerto, tomó su cuerpo, removió la tierra y lo ocultó de delante de sus ojos; entonces Adán dijo: Haré como ha hecho este cuervo.

    Es interesante ver que lo que aquí se supone que Dios reveló a Mahoma en el Corán es un paralelo de la Toráh Oral y no de la Escrita. La similitud entre los dos relatos es tan evidente que su relación no puede ser pasada por alto. Ante esto es llamativo que el Corán en la sura 2:79 acusa a los judíos de considerar a su folklore como Sagrada Escritura y sin embargo Mahoma fue quien tomó la tradición oral hebrea y la hizo pasar como “Escritura Revelada”, cuando este nunca fue el objetivo de los midrashim y por lo tanto no se puede sugerir que los judíos transformaron leyendas en verdades de la Torá. Pero queda la pregunta, ¿por qué estas leyendas son Sagrada Escritura en el Corán? Si Mahoma no tomó la historia del cuervo de fuentes judaicas, sin saber que formaba sólo parte de sus tradiciones, ¿de dónde las tomó? Con mucha seguridad Mahoma, que fue un viajero, se sentiría engañado al oír una historia de parte de los judíos y leer o reconocer otra desde la fuentes textuales que le leían o por lo que le decían los cristianos, y así hacía, libremente, atribuciones de una fuentes oral a una textual y viceversa. Para comprender esto hay que revisar a un más el pasaje citado y notar lo que dice hacia el final del mismo:

    Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra.

    ¿Dónde se prescribo eso en la Torá? Literalmente esa prescripción no va aparecer en la versión escrita entregada a Moshé sino en la Toráh oral cuya primera redacción es la Mishná del siglo II. e.c, en la que se afirma (Sanhedrín 4:5):

    Encontramos que se dice en el caso de Caín, que dio muerte a su hermano: La voz de las sangres de tu hermano clama [Bereshit 4:10]. No se dice aquí “sangre” en singular, sino “sangres” en el plural, es decir, su propia sangre y la sangre de su simiente. El hombre fue creado solo a fin de mostrar que aquel que mata a una sola persona se le contará como habiendo matado a toda un mundo; pero al que preserva la vida de una sola persona se le cuenta que ha preservado toda el mundo.

    Aquí es donde encontramos la línea de pensamiento que es la fuente de la observación del Corán y que Mahoma desconocía porque, como es bien sabido, lo que dijo él solo lo dijo porque lo había oído a judíos con quienes había tratado a lo largo de sus viajes por la península arábiga. Ahora bien esta prescripción aportada por el Pirké de Rabí Eliezer debe comprenderse en el sistema PaRDeS de interpretación de la Torá que busca derivar halajá basándose en una Mitzvá (“No asesinarás”) y valiéndose de una hagadá constituye un midrash como método expositivo y profundizador del Texto Sagrado. En fin cosas que ni Mahoma comprendía ni a un hoy quieren entender los musulmanes porque contradice todo su sistema de creencias y si lo hicieran eso les provocaría una disonancia cognitiva multitudinaria y esa religión no aguantaría que 1,522,813,123 de sus seguidores se hicieran una lobotomía espiritual acabando así con el negocio.

    Así pues la Mishná, siglos después del pasaje de Bereshit, pero siglos antes de Mahoma, ha sacado esta interpretación del plural “sangres” de la Toráh para derivar una trato con respecto al asesinato y lo que éste implica. Lo importante e interesante es que las aleyas citadas de esa Sura del Corán son una repetición de las creencias de las afirmaciones de la Mishná y no de la Torá. Y aquí viene la pregunta, ¿a qué se debe que la pretendida revelación divina sea sustancialmente una repetición de una disertación rabínica de un versículo de la Toráh? Se debe a que ni Mahoma sabía lo que decía y que a Gabriel, ese angelito díscolo, se le olvidó decirle que Alá no sabía la diferencia y distinción entre la Torá Escrita y la Oral. ¿Y cómo no iba a saberlo? Pues porque Alá es una idea de Mahoma, un dios hecho a su imagen y semejanza.

    Con lo aportado cada quien podría sacer sus propias conclusiones. Por lo anterior, y que bien podría ser corroborado por muchísimas otras citas que demuestran lo afirmado, el Corán en sus mejores y pocas partes es un calco no muy bueno de midrashim y hagadot de la Torá Oral. Siguiendo esta idea yo postulo una tesis: al Islam no le conviene el judaísmo porque es la única sabiduría espiritual que puede desmentir, desde sus raíz, a Mahoma y sus doctrinas, pues el espíritu de la Toráh, por principio, denuncia la falsa profecía venga de quien venga: propios y ajenos. Esto va ligado a un hecho político territorial que tienen una influencia directa con el actual conflicto palestino-israelí y que ya ha sido detectado por estudiosos como Mordejai Keidar , Bernard Lewis o Robert Spencer, quienes afirman, entre otras cosas, que dentro de la perspectiva histórica islámica el judaísmo ha sido anulado en este mundo al nacer el cristianismo, y que este, a su vez, fue anulado al nacer el Islam ya que éste no apareció en situación de igualdad con el resto de las religiones sino que llegó para reemplazarlas. Así el mero hecho de que el judaísmo siga vivo contradice todas las expectativas del islam y contradice la “profecía” de Mahoma, a lo que se debe sumar el temor creciente a que los judíos vuelvan a construir el Templo de Jerusalén y, por lo tanto, su “religión”, en opinión de clérigos (imanes o ayatolas) vuelva a ser relevante para el mundo.

  • Con tus sentimientos heridos

    ¿Qué hiere tus sentimientos?
    Estoy casi seguro que si analizamos hasta la raíz encontraremos que algo te ha hecho sentir impotente.
    Sea el contenido de una frase ofensiva; o el “tonito” con el que fue dicho; o la persona que lo hizo; o el no poder atinar a responder asertivamente; o el saber que el otro está en lo cierto pero te he dejado en evidencia; o una acción de la que te cuesta defenderte; o que alguno ha traspasado los límites de tu confort o seguridad; escoge tú lo que está en la base de tu sentimiento actual.

    Pongamos algunos sencillos y cotidianos ejemplos.
    La clase que no presta atención al maestro, éste demanda silencio y orden, pero el bullicioso continúa.
    El vivillo que sea cuela en la fila y nadie atina a ponerlo en su lugar.
    La empleada detrás del mostrador que no atiende al público pues está muy emocionado en su chateo privado.
    El jefe que por novena vez en la semana te pide que hagas una tarea que no te corresponde y para empeorar fuera de horario, y no esperes compensación salarial.
    Tu pareja que te acusa de vaya a saber que desastre del cual eres totalmente ajeno, pero nadie presta oídos a tus justos reclamos.
    El esposo que insulta a su esposa; y/o viceversa.
    Por milésima vez uno de los cónyuges propone realizar gastos innecesarios sabiendo que la situación económica de la familia está en pésimas condiciones.
    La mujer agobiada por las tareas del hogar que ve a su marido acomodado frente al televisor viendo un aburrido partido de fútbol y a sus hijos cada uno en su jueguito, ninguno es capaz de colaborar con los trabajos de la casa y asumen que es deber y responsabilidad de la buena señora.
    La madre que dice cualquier disparate de su hijo a sus amigas, estando el chico presente pero haciendo de cuenta que es sordo o no entiende el idioma.
    El muchacho que pasa corriendo, te empuja y todavía tiene tiempo para darse vuelta para insultarte por estorbarle en su camino.
    Tu hijita que no entiende tus explicaciones de biología para completar la tarea que deberá entregar mañana en la escuela, y tú le sigues explicando y la niña como si nada.
    Tu abuela por enésima vez te reclama que no la visitas, cuando estuviste el fin de semana almorzando en su casa.
    Los padres angustiados porque el nene salió a la noche habiendo acordado regresar antes de la 1AM. Ya son las 5, no atiende el celular y los amigos dicen que no saben donde está. Resulta que el nene apagó el teléfono y olvidó por completo avisarles que se quedaba a dormir en casa de un amigo.
    El amable ladrón que te demanda gentilmente para que colabores con su salario mensual.
    El compañerito abusivo del colegio que sigue maltratándote, así como a otros compañeritos, y nadie hace realmente nada por cambiar la situación.
    El padre que grita e insulta a su hijo para “criarlo”, o al menos sentirse con autoridad.
    Los ciudadanos de Israel siendo atacados por terroristas y luego doblemente agredidos con los infames y falsos reportes de los medios masivos de desinformación.
    Y podría seguir con ejemplos en donde tus sentimientos son heridos.

    En todos ellos hay una real o sentida impotencia.
    Como hemos enseñado en reiteradas oportunidades, de forma natural se disparan automáticamente las respuestas del EGO: llanto, grito y/o pataleo, y/o cualquiera de sus derivados. Así como también es posible que se manifiesta la reacción pasiva de desconectarse de la realidad.
    Que esto sea automática y natural no implica que sea la respuesta adecuada y operativa para cada situación.

    A veces es necesario e imprescindible actuar automáticamente, porque es la manera para evitar un daño mayor.
    Pero por lo general nuestra respuesta desde el EGO no viene a solucionar nada, sino a aumentar el sufrimiento, distanciarse de las resoluciones constructivos, agrandar los conflictos, hundir en sufrimiento, es decir, nada que aporte a la felicidad, bienestar, libertad, salud.

    Entonces, ¿cómo deberíamos responder?
    Ante todo, contener la respuesta automática. Ésta se dispara en breves micro segundos luego de percibida la amenaza, sea real o imaginaria.
    Si trabajamos en nuestra atención e intención podremos darnos cuenta de que estamos por actuar desde el EGO y tomarnos unos segundos más para evaluar la idoneidad de la respuesta.
    Sí, estamos dolidos y enojados; sí, el grito, el insulto, el llanto, el golpe, lo que fuera desde el EGO está por brotar como un poderoso huracán. Sí, en esos primeros instantes el mundo parece detenerse a la espera de que reaccionamos con violencia, para manifestar poder que nos sobreponga al sentimiento de impotencia, o al menos para aullar reclamando atención y que alguien con poder nos atienda y rescate.
    Pero, en la gran mayoría de las situaciones está en el autocontrol la respuesta más saludable.
    No por ello debemos rechazar nuestro sentimiento de impotencia, por el contrario, es muy importante tomar conciencia de él para luego descubrir qué lo ha provocado, así como aquellos puntos débiles que están en nosotros y nos hacen tan vulnerables a sentirnos impotentes.
    Porque si estamos conscientes de nuestras debilidades y queremos mejorar, podremos dar algunos pasos para fortalecernos.
    Pero, si solamente reaccionamos automáticamente, como títeres del EGO, llevados por pensamientos primitivos y repetitivos; será muy difícil avanzar en nuestro perfeccionamiento.
    Como también es negativo pretender tener la última palabra, ser siempre el que tenga la razón, sentirte en control de todo y todos.

    Mantenerse en silencio y no responder desde el EGO.
    Pero, al mismo tiempo ejercer el poder necesario para obtener justicia.
    Expresar el disgusto, exigir respeto, ubicar las cosas en su lugar, comunicar auténticamente, solicitar la intervención de figuras de autoridad competentes, son algunas de las respuestas que pueden reemplazar el silencio escapista o los gritos desde la impotencia.
    Si quieres, puedes orar. Comunicarte sincera y directamente con el Padre Celestial, sin intermediarios. Pero no uses esto como otra forma de escapismo, o como una fórmula mágica para resolver misteriosamente lo que se debe arreglar humanamente.

    Recuerda que si respondemos al sentimiento de impotencia con las reacciones del EGO, probablemente estaremos aumentando el conflicto y llenando de más impotencia el sistema.
    Por el contrario, si nos decidimos por respuestas saludables, estaremos ejerciendo realmente el poder que disponemos e incluso incrementándolo.

    Obviamente no es sencillo dejar de lado la respuesta del EGO.
    No será algo que podrás hacer de buenas a primeras ni sin un coste.
    Pero luego, si eres constante y detallado en tu tarea, podrás ir observando muy buenos resultados, una mayor energía, más felicidad, comprensión, libertad, disfrute, etc.
    Y si te equivocas y caes en los patrones de conducta repetitivos, no por ello deberás enjuiciarte y maltratarte. Solamente reconocer que todavía estás en el camino de perfeccionarte, que es esperable que cometas errores pero que bueno que te has dado cuenta y estás dispuesto a superarlos.

    Recuerda, el EGO te ataca desde dentro, por tanto aquello que proviene de fuera tiene solo una parte del poder para lastimarte.

  • Shlom Bait

    Shlom Bait o Shalom Bait, literalmente: “paz hogar”.
    Es el hogar en paz.
    La paz en el hogar.
    Un hogar pacífico.
    Pacifismo hogareño.
    Una construcción colectiva de shalom.
    La armonía que se consigue en el espacio doméstico y que alcanza a cada uno de los integrantes, especialmente los que forman la relación conyugal.
    Es el trabajo y atención constantes puestos al servicio de mantener los lazos gratificantes, respetuosos, comunicativos, sensibles, positivos.
    Es la tarea de reconciliarnos cuando las cuestiones parecen llevar a la zozobra a la familia.

    Encontramos este término en el Talmud (TB Shabat 23b), en el caso de una disyuntiva para un hombre que no cuenta con dinero suficiente para adquirir velas o aceite para cumplir con dos mitzvot diferentes, las luces de Januca y las de Shabat. ¿Qué hacer? ¿Comprará las de Januca, que es una vez al año; o las de Shabat que cada semana son encendidas?
    La respuesta del Talmud es adquirir las de Shabat, puesto que su misión principal es brindar la luz que trae SHALOM BAIT, paz al hogar.
    Esto no niega la importancia de difundir el milagro a través de las luces de Januca, sin embargo, es prioritario el SHALOM en la familia.
    Porque, sin SHALOM, ¿qué es lo que tenemos finalmente?

    Como sabemos, la construcción de SHALOM es la tarea esencial y constante de cada persona.
    Se consigue por medio de acciones que incluyan la bondad y la justicia, ambas en su adecuada proporción de acuerdo a la circunstancia.
    Este requerimiento de construir SHALOM está en boca de profetas de manera habitual, instante a que los leales del Eterno se comporten así.
    Sea al pensar, al hablar o al actuar de manera concreta, que cada una de las oportunidades sean aprovechadas para construir SHALOM.
    ¡Cuánto más en el hogar, con la gente con la que convivimos y que por tanto pudiera resultar frecuentes los roces e inconvenientes!

    Es así como debemos ejercitarnos en vivir.
    Optando por aquello que construye SHALOM, que trae armonía, completud, felicidad, respeto, poder, crecimiento.
    Para lograrlo, entre otras cosas, es importante disfrutar positivamente del momento presente, de todo aquello que nos está permitido y evitando aquello que nos está prohibido.
    Dejar los malestares del pasado resueltos, y no solamente borrados o escondidos debajo de excusas o mantos de falso olvido piadoso. Porque, si no logramos ordenar saludablemente los inconvenientes del pasado, de una u otra forma saltarán en el presente y perturbarán la existencia. Por ello, habituémonos a emplear la Comunicación Auténtica, en todo momento.
    También es bueno mitigar las ansiedades y temores por el futuro, porque los miedos (que son fantasías de futuras impotencias) solamente sirve para consumir nuestra energía vital de ahora y no ayudan a resolver y ordenar nuestra vida. Mejor dedicarnos a pleno a vivir el presente, con conciencia positiva del pasado y con un compromiso serio y razonable para alcanzar objetivos y metas en el futuro. Porque la vida plena en el presente no significa abandonarse a cualquier clase de “destino”, sino aprovechar realmente el presente en todo lo que aporta y que sirva como escalón hacia el día de mañana.
    También es necesario tomar en cuenta los mandatos que el Eterno nos ha indicado para cada uno, sea en lo que a relaciones familiares se refiere como en general, ya que son una guía espiritual virtuosa para promocionar la vida. Muy especialmente se trata de hacer del matrimonio un espacio de santidad, que es conexión espiritual y también cualidad de único, especial y consagrado.

    Un dato más a tomar en consideración es aquel de lo personal/privado y lo compartido por la pareja.
    Escoge, por favor, en el siguiente diagrama el modelo de pareja que consideras más saludable, tomando en cuenta cuánto están compartiendo, dejando para sí mismos:

    El “1” representa a dos desconocidos, no tienen nada en común. Aunque no parezca lógico, hay gente que escoge esta imagen como ideal para su vida conyugal.

    El “2” representa gente que tiene apenas un contacto casual, quizás vecinos de condominio con un seco “buenos días” como máximo intercambio; o la cajera del súper que tienes vista mil veces ya, pero de la cual no tienes más información, ni tampoco te interesa. Si bien pudiera parecer extraño, hay gente que elige este modelo de pareja.

    El “3” serían compañeros de trabajo, o amigos, un noviazgo incipiente, o gente que están en contacto habitual y un poco más sustancioso que en el “2”. Algunas parejas podrían estar felices y satisfechas con este tipo de conexión superficial, sin embargo, estaría faltando sustancia y consistencia para declarar una relación verdadera.

    El “4” sería lo más saludable, ya que a pareja aprende a disfrutar de la vida en conjunto pero también mantener los espacios personales y privados de cada uno. Tienen en común sus relaciones íntimas, proyectos que están en marcha, ideas a concretar en el futuro, hijos, la convivencia, los intereses compartidos, etc. Pero no por ello abandonan su propia identidad, ni a sus amistades, ni hobbies, ni salidas con amigos, etc. Fortalecen a la pareja con lo de dentro y lo de fuera, manteniendo siempre la lealtad, el respeto, la modestia, el cariño, etc.

    El “5” es una relación tortuosa, en donde uno ha sido “comido” por el otro, no existe la independencia, ni se encuentran en momento alguno como individuos. Es una relación adecuada para el feto y su madre, o para personas que estén sumamente incapacitadas para la vida adulta independiente. Y sin embargo, hay personas que la eligen como un ideal para su pareja.

    El consejo sería encontrar los modos para vivir lo más posible de acuerdo a la figura “4”, cada uno con su vida pero fortificándola con la unidad que forma la pareja.
    Es interesante conversar con tu cónyuge y encontrar cuál es la figura que creen que están ambos haciendo y ver si están satisfechos con ello.
    Si encuentran que no comparten lo suficiente, estaría bueno encontrar aquello que pueden ir sumando para unirlos aún más

    Si deseas comentar, será un placer leerte aquí debajo, en la zona dedicada a los comentarios.

  • El consejo diario 605

    En la vida te encontrarás con momentos felices y de los otros,
    tiempo para luz así como otro para la oscuridad,
    y otro más en donde el caos será lo que predomine.

    Por más esfuerzos y enojos,
    reclamos y manipulaciones,
    llantos y quejas,
    pactos y rezos,
    compras y ventas,
    imposturas e imposiciones,
    lo que sea que hagamos, el hecho cierto es que somos limitados,
    finitos,
    con un poder reducido ante la inmensidad del universo.

    Pero,  podemos controlar el sentido que elaboramos con lo que nos pasa,
    así como responderemos a lo que nos sucede.

    Ese es nuestro dominio,
    e incluso a veces tampoco lo alcanzamos.

    Por ello,
    no te hundas en decepciones,
    no te angusties por lo que no existe,
    no aumentes la culpa con reproches,
    no desperdicies tu única vida, que es aquí y ahora, con cosas que no reportan ningún beneficio.

    Resignifica aquello que no puedes controlar,
    construye shalom.

  • Hogar y familia

    En la parashá Jaiei Sará encontramos, básicamente, dos grandes temas:

    • la adquisición por parte de Avraham, primer patriarca de los judíos, de la parcela de tierra que serviría como lugar de reposo funerario para él y su familia directa; y
    • la travesía del siervo fiel de Avraham para conseguir esposa apropiada para el hijo del patriarca, Itzjac.

    Son, en apariencia, temas triviales, estrictamente privados, limitados a la importancia de cada familia.
    ¿Dónde quedaron esas manifestaciones majestuosas del Eterno, creando el universo, ordenando mandamientos, permitiendo las catástrofes mundiales que cambiaron el devenir de la humanidad?
    ¿Dónde ese Dios que postula a un hombre para que sea padre de una gran familia, y lo acompaña en sus trayectos, y le da fuerzas para vencer en grandes guerras internacionales?
    ¿O las negociaciones empecinadas para tratar de rescatar ciudades enteras de calamidades gigantes?
    ¿O las tribulaciones de confrontar los propios miedos, los sentimientos, las esperanzas ante las promesas de Dios?
    Sí, ¿dónde quedaron esas tremendas enseñanzas y promesas, en estos relatos tan prosaicos y familiares?

    Lo cierto es que todo ello, y mucho más, se encuentra en los dos temas de la parashá.
    Porque, recordemos las promesas del Eterno para con nuestro patriarca:

    «Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
    Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.»
    (Bereshit / Génesis 12:2-3)

      Y:

      «A tu descendencia daré esta tierra.»
      (Bereshit / Génesis 12:7)

      Comencemos por la tierra.
      Avraham no estaba esperando una mágica concesión de la tierra prometida, por el contrario, él estaba trabajando a pleno para materializar la promesa.
      No era un espectador pasivo esperanzado en recibir dones celestiales, sino que se encargaba de adquirir la tierra para sí y para su posteridad.
      Porque Avraham podría haber dicho que simplemente le tocaba tener fe, dejar todo en manos de Dios, ¿o acaso no era el Eterno quien le había prometido la tierra?
      Pero, eso parece que no era el pensamiento ni la conducta del primero de nuestros patriarcas.
      Avraham sabía que para que la tierra fuera realmente de su descendencia, él tenía que hacer de su parte lo necesario.
      No es casualidad que cuando los judíos retornaron a su hogar, sea hace cosa de un siglo atrás como en las otras oportunidades anteriores, no estaban esperando el milagro, sino que realizaban los pasos necesarios para ser socios en la materialización del mismo.
      Si no sabes o no recuerdas de lo que te estoy comentando, sería bueno que repasaras un poco de la historia del pueblo judío para entender la propiedad original y legal que tenemos para con la tierra de Israel. Mal que le pese a ciertas religiones e ideologías, Israel es parte sustancial del pueblo judío, no solamente por gracia divina sino por derecho humano, hoy y siempre.

      Sigamos con la descendencia.
      Avraham no esperaba que fuera Dios quien se encargara de otorgar hijos a su hijo, que una paloma preñara mágicamente a una chica para que su estirpe se continuara.
      El patriarca sabía claramente que la familia se construye y precisa de atención, intención, esfuerzo, dedicación, respeto, amor, tolerancia, negociación, diálogo, etc. Y sí, también puede que se precise un poco de ayuda celestial, pero no podemos quedarnos acomodados en el sofá esperando a que Dios haga de casamentera y luego de partera y niñera.
      Por ello, Avraham evaluó la contingencias y peligros que habría para la continuidad de su naciente familia si la pareja de su hijo no era la adecuada. Es muy fácil marchitar la plantita si no se cuida con esmero y pasión. Entonces, el larguísimo y repetitivo relato del encuentro de la esposa idónea para Itzjac nos pone en evidencia el cariño y atención que debemos involucrar en la edificación de un hogar en donde irradie la santidad.

      Vemos como los dos temas de aparente superficialidad son realmente baluartes de la identidad del judaísmo, con su hogar y su familia.
      Tenemos tanto por aprender, como también por des-aprender.
      Tanto para hacer en la tarea de establecer hogares individuales y colectivos que sean los idóneos para la continuidad del judaísmo.

      No depende de la fe, ni de milagros, ni de buenas intenciones, sino de acciones concretas sustentadas en el conocimiento correcto.
      Cuando Israel, la familia, habita en paz en la tierra; es entonces que todos los pueblos de la tierra pueden llegar a la plenitud de la bendición que les depara el Eterno.

    • El consejo diario 604

      Admitirte en tu rol de estudiante constante de la vida,
      es acercarte un poco a tu función como maestro.

    • Resp. 6001-¿Reglas de comportamiento antes de leer el Tanaj?

      1- Tengo una pregunta que considero muy importante para mi
      2- y que puede ser contestada por cualquier judío que pueda y quiera ayudarme.
      3- Querría poder leer el Tanaj con todo el respeto posible y sin cometer ningún error al hacerlo
      4- ya que lo considero sumamente sagrado
      5- y quiero observar las normas con el máximo respeto.
      6- No se demasiado del tema
      7- y me gustaría saber si antes de acercarme al Tanaj para leerlo debo cumplir alguna regla o reglas de comportamiento.
      8- ¿existen estas reglas? (me refiero a reglas previas a la lectura)
      9- ¿Puede una mujer leer igualmente el Tanaj?
      10- ¿debe ella en caso positivo observar alguna regla específica?
      Gracias por todo!
      David Requena, 32 años, funcionario, Sabadell, España

      (más…)

    • Resp. 6000-eliminar , el caos de la limitaciones

      Buenas tardes, un cordial saludo,mi gratitud.
      1- Fui Educada en colegios catolicos ,
      2- pero no logro estabilizar un sentimiento,hacia la escritura hebrea y arameo,
      3- incluye en ello varios sueños revelaciones, asi lo considero,
      4- por esta razones estudio la kabbalah y el zohar .
      5- quiero saber si puedo asistir a una sinagoga ,
      6- si puedo llegar ser de la religion judia ,
      7- aunque soy del pensamiento de que todos somos judios por leer el mismo libro legado de sabiduria devina del creador ,
      gracias
      Lesbia Lopez Loiset .Edad.57.Prof.Comercio.secretaria.caracas,vzla

      (más…)

    • El consejo diario 603

      Si perteneces a alguna religión,
      has sido secuestrado y embaucado.

      Es hora de que seas liberado para que recuperes tu verdadera identidad,
      la que proviene del espíritu,
      que jamás se expresa en las religiones.

      Judaísmo para los judíos,
      noajismo para los gentiles,
      tales las maneras de vivenciar sanamente la identidad espiritual de cada cual.