Resumen de la Parashá Ajaré Mot

La parashá Ajaré Mot, que está promediando el libro de Vaikrá/Levítico, nos lleva al corazón del servicio en el Mishkán (Tabernáculo, o Templo portátil que los israelitas construyeron en el desierto) y el servicio sagrado del Día de Kipur.

Comienza con las instrucciones divinas a Aarón tras la trágica muerte de sus hijos Nadav y Avihu. Dios establece procedimientos estrictos para que el Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) entre al Kodesh HaKodashim (lugar más santo del Templo) cinco veces, un solo día del año, en Yom Kipur, después de un elaborado proceso de purificación para realizar detallados procedimientos rituales.

Nos sumergimos entonces en la parashá que puntualiza las particularidades de los ritos expiatorios de Yom Kipur, incluyendo, entre otras acciones, el sacrificio del par de machos cabríos: uno para Hashem y otro para Azazel; este es el famoso chivo expiatorio que era enviado al desierto para ser despeñado allí, cargando los pecados de la nación. Un potente recordatorio de que la expiación requiere acción – enviar nuestros pecados bien lejos.

Luego, se nos recuerda la prohibición de consumir sangre, ya que «la vida de la carne está en la sangre». También se prohíben los sacrificios fuera del Mishkán y se establecen las leyes sobre la kashrut de animales terrestres y acuáticos.

La parashá continúa abordando temas de santidad personal y moral. Se prohíben ciertas relaciones íntimas y se enfatiza la santidad del matrimonio. Se condena enfáticamente la idolatría y los cultos sanguinarios al falso dios Moloj y se reafirma la importancia de respetar el Shabat.

Hacia el final, hay una poderosa exhortación a vivir una vida santa y a evitar, lo que la Torá declara como, «abominaciones», es decir, acciones que rebajan en grado supremo la dignidad humana, según los parámetros de la Torá, pues las naciones que realizan tales actos de manera cotidiana y habitual, serán expulsadas de la Tierra de Santidad. La parashá declara que es la misma tierra la que reacciona y rechaza a esas personas y las expele.

Esta parashá, transmite un mensaje central: la santidad del pueblo judío depende de seguir los caminos de Dios y mantenerse alejados de la idolatría y la inmoralidad.
Además de brindar una importante enseñanza, de que no es realmente el ritual o la liturgia, lo que nos ayuda a sentirnos cercanos a Dios, sino corregir nuestras acciones y enmendar nuestra actitud.
A través de los medios prescritos de expiación y servicio en el Santuario se nos enseña la importa de la teshuvá, el proceso de reencuentro con la mejor versión de nosotros mismos.

Este llamado a la santidad resuena a lo largo de los siglos, recordándonos que se requiere una conducta ética elevada y una disposición para llevar una vida de reencuentro con el prójimo y con lo Divino. Porque, enfatiza la parashá, solo viviendo vidas santas podemos merecer la Tierra que fluye leche y miel.

¡Shabat Shalom!Comparte este mensaje con tus allegados y anímalos a reflexionar sobre estos importantes temas. Involúcrate en iniciativas que promuevan la construcción de Shalom.

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