Nitzavim 5768

Shabbat: Elul 27, 5768; 27/9/08

Un comentario de la Parashá Nitzavim (Devarim 29:9 – 30:20)

*Año de paz, año de amor*

Shalom, bienvenido querido lector, amigo en el camino del estudio con sentido de nuestra preciosa Torá.
Estamos ya a pocas horas de Rosh HaShaná.
Laboramos en nuestros últimos preparativos para comenzar el año de manera ordenada, prolija, coherente, segura.
Con espíritu de crecimiento, de construcción, de añadir vida a los años.
Un nuevo ciclo del que ya se siente su palpitar próximo.

Las ropas blancas, el shofar sonoro, el corazón limpio, la mente reflexiva, el ánimo sereno, la mesa tendida, listos para iniciar un año que anhelamos de plenitud, de Shalom.

Es una época sumamente especial, que no debemos desperdiciar.
En nuestra Tradición es conocida como “et ratzón”, un “tiempo de buena voluntad”, en el cual el Eterno se encuentra cercano, dispuesto a otorgarnos Su perdón, deseoso de que regresemos a la Buena Senda. Metafóricamente deja su trono celestial para ir a visitar a sus súbditos al campo, allí en donde se encuentran laborando en sus cosas mundanales.
Es por esto que resulta una temporada sensible, luminosa, de reflexión y crecimiento. Hashem está cercano.

Por supuesto que esta realidad no pasa ajena a la parashá de la semana, que no por casualidad siempre está en las inmediaciones de Rosh haShaná.
Son varios los fragmentos en Nitzavim que indican esto, pero no precisamos rebuscar mucho, puesto que en el mismo comienzo se nos indica:

Todos vosotros estáis hoy delante del Eterno vuestro Elokim” (Devarim / Deuteronomio 29:9)

No analizaremos en la oportunidad este pasaje, que ya hemos estudiado en encuentros anteriores, sino que iremos a un párrafo en la haftará (la lectura de una porción seleccionada de los Profetas que es complementaria a la parashá semanal).
Presta atención:

En toda la angustia de ellos (de los judíos), Él fue angustiado; y el enviado de Su Presencia los salvó. En Su amor y en Su compasión los redimió” (Ieshaiá / Isaías 63:9)

Este versículo nos enseña grandes verdades acerca de la relación que tenemos con Hashem.
Cuando somos objeto de padecimiento, Él padece con nosotros.
Cuando se nos ataca, Él es atacado.
Cuando se nos insulta, Él es insultado.
Tal es lo que expresa literalmente el verso.
Lo que sufre el pueblo judío, también lo sufre Hashem.
Es evidente que Él que es perfecto y todopoderoso no sufre ni puede ser lastimado, por lo que el verso nos quiere expresar que Hashem no abandona al pueblo judío, en ninguna circunstancia.
Cuando cada judío entraba a la cámara de gas, también Hashem entraba con él.

Es un vínculo intenso, perenne, inquebrantable. Va más allá de la compañía, o de una relación de rigurosa justicia.
Si bien hay una alianza entre Dios e Israel, que no siempre sabemos nosotros mantener con fidelidad, igualmente Él se mantiene leal, y nos guarece llegada la oportunidad.
Se señala que el momento de la angustia es seguido por uno de redención, de salvación, de liberación. El padecimiento finaliza para abrir paso a una etapa de renacer luminoso, que no siempre es producto de los méritos de Israel, sino por obra de la misericordia y el amor de Hashem hacia el pueblo judío.

En una relación de justicia y bondad surge el amor.
El amor no es dar, sin límites. Eso es bondad.
El amor tampoco es restringir rigurosamente, al punto de asfixiar.
El amor es una combinación saludable de ambas vertientes: justicia (rigor) y bondad.

Es con amor que Él nos acompaña en nuestro sufrimiento, en la dispersión y debilidad.
Es con amor que Él prometió, y nunca falla, que seremos redimidos y devueltos a nuestra dignidad.

La enseñanza pues, para estas horas previas al nuevo año, es que retribuyamos ese amor con amor.
Comencemos amando al prójimo, como nos gusta ser amados.
Empecemos deseando un dulce año a nuestro padre, a nuestra madre, a nuestros hermanos y hermanas. A nuestros abuelos y abuelas. A toda la familia. A nuestros amigos. A nuestros maestros. A nuestros colegas. Al conocido ocasional.
Hagamos que el deseo se convierta en realidad, a través de nuestros actos de amor.
Que no sean solamente en estas fechas, o solamente buenos augurios, sino una constante en nuestra vida.

Sin duda que seremos doblemente recompensados si actuamos así.

¡Te deseo a ti y a los tuyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
Leshana tova tikatevu vetejatemu
¡Qué sepamos construir shalom!

Moré Yehuda Ribco

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