Vaieshev 5778–inicios revelados

Por alguna incomprensible razón, aunque podamos encontrarle justificativos (y la Torá explicite uno), nuestro patriarca Iaacov/Jacobo sentía y manifestaba una total y absoluta preferencia por Iosef/José, el hijo primogénito de su esposa amada, Rajel/Raquel. Como sabemos gracias a la parashá anterior, Rajel había fallecido en dramáticas circunstancias, al dar a luz a su segundo hijo, Biniamín/Benjamín. Si antes de eso Iaacov sentía un profundo nexo con ella, muy lejos de lo que sentía por sus otras esposas, ¡cuánto más al acrecentarse su afecto por la repentina y traumática ausencia!
Así Iosef fue creciendo rodeado de atenciones especiales, de promesas de grandeza, de protecciones particulares que lo fueron criando, a la par que distanciando de sus hermanos.
Es así que teniendo 17 años sus anhelos, no tan inconscientes, se expresan en dos famosos sueños: el de los atados de espigas de los hermanos que se arrodillan ante su propio atado y el de los astros adorándolo como si de una deidad se tratase. Cuando los relata, bien pronto los hermanos los interpretan, dándose cuenta del rol que el cree merecer y en qué posición los deja a ellos. Todo esto no hace más que aumentar su separación, su creciente antagonismo. ¿No es triste que tales cosas sucedan entre gente de bien, y en especial cuando se tata de hermanos?

Más tarde los hermanos fingen la muerte de Iosef para que el padre se entere de su desaparición, porque ellos le han maltratado para luego venderlo como esclavo. Lo cierto es que, ni ellos saben exactamente que ha pasado con él. Porque desapareció antes de que fuera concretada materialmente la venta siniestra. Pero nosotros sí lo sabemos, otros mercaderes lo atraparon y lo secuestraron, para ser llevado a Egipto donde fuera comprado por uno de los ministros del rey. En aquella finca pronto descubre sus cualidades, era un excelente administrador, un estupendo trabajador, alguien con una inteligencia diversa pero enfocada en el desarrollo de todo tipo de emprendimientos (en especial del corte productivo/comercial). Rápidamente es promovido en la escala de honores posibles para un esclavo. No había mucho, pero dentro de lo poco, todo lo que estaba al alcance. Su ascenso se detiene abruptamente, para caer hasta lo más bajo dentro de lo posible, porque fue enviado a prisión acusado de ser un depravado. Lo inculparon de un horrendo delito que no había cometido. Pero, no pudo esperar justicia, tan solo un poquito de piedad de parte de su amo, el ministro del rey, quien sospechó la realidad del asunto y supo de la inocencia de Iosef, pero socialmente estaba condenado a castigar al hebreo. Su amo no tenía muchas alternativas, era hacerlo padecer al hebreo o sufrir él la humillación a causa de la indecencia de su esposa.

En la cárcel la pasa muy mal Iosef, prisionero, esclavo, extranjero y para colmo ¡hebreo! Muchos motivos para ser detestado y hostigado por los reclusos y captores. Sin embargo, aquel viejo Iosef de unos pocos años atrás se ha ido, para dar paso a uno humilde, esforzado, solícito, noble, a quien el Eterno bendice sus obras; por lo cual, al rato ya fue designado como encargado de la prisión, siendo también allí un eficiente y dedicado administrador. Su rango le permite ponerse en contacto con importantes ministros del rey, los cuales también han sido encarcelados. Es así que le interpreta los sueños a dos de ellos, al ministro de copas y al de panificados. Este manejo sapiente del mundo de los sueños, ser un experto en la Inteligencia Espiritual, le llevará en poco tiempo a posiciones altísimas, pero es historia para otra oportunidad.

También en la parashá encontramos el relato del nacimiento de la estirpe de Yehudá, que es la que dará en su momento al Mashiaj, el futuro rey de Israel que ha sido profetizado en el Tanaj y que traerá una época de concordia y progreso para toda la humanidad, una era de conocimiento de Hashem y respeto de Sus leyes, así como el establecimiento pacífico y provechoso del pueblo judío en la tierra de Israel. Este Mashiaj tiene su origen en narraciones, un poco escabrosas, que leemos esta semana.
Recordemos que la otra rama originaria del Mashiaj la leímos en la historia que sucedió luego de la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra, cuando se salvaron Lot y sus hijas.

Ahora, la pregunta central es: ¿Qué aprendizajes adquieres de este post que sirvan para mejorar tu vida, y la de tu prójimo?

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