Categoría: Creencias

  • Lleno de vacío

    Nietzsche dijo: “La actividad constante es el refugio de quienes temen encontrarse consigo mismos”.

    Antes de analizar la frase, corroboremos algo acerca de la fuente.
    Como sabemos, es bueno tomar la sabiduría de donde se encuentre, sea de un idólatra, un religioso, una persona espiritual, de quien sea. Lo importante es reconocer la sabiduría, evaluar la idoneidad del emisor, y adquirir comprensión para aprovechar todo aquello que es beneficioso.
    No le podemos pedir a Nietzsche, ni a Gandhi, ni a Chopra, Luther King, sabiduría espiritual, ellos no la tienen, no es de los sabios de las naciones del mundo el terreno del liderazgo en materia espiritual.
    Estos cuatro que mencione como ejemplo tuvieron/tienen luces y sombras, muchas sombras, especialmente en lo que a sintonía con su propia identidad espiritual y herencia correspondiente, y sin embargo sus dichos pueden ser citados, siempre y cuando tengan algún valor práctico.
    No son maestros de espiritualidad, aunque las masas consideren a más de uno como tales, sino tan solamente gente inteligente, con experiencia, con lecturas y vivencias que tienen algo para compartir.
    Ese algo no cuenta con carácter de espiritual, aunque ellos o sus seguidores así lo crean, pero sin embargo pueden poseer un valor que empleados correctamente sirven para encaminar bien.
    En la cita con que comenzamos tomamos la sabiduría acerca del ser humano, de nuestras fallas, de nuestra huida para no afrontar el sentido trascendente.
    Sobre esto podemos prestar atención a Nietzsche y considerar sus palabras a la luz de lo que conocemos y valoramos como correcto.

    Nos encontramos excusas a cada rato para seguir presos del EGO.
    Desde que vamos adoptando como propia la vivencia de las máscaras del Yo Vivido, cada vez menos nos conectamos con nuestra esencia, con nuestra pureza interior.
    Cada vez más atareados, ajetreados, entre-tenidos, ociosos y aburridos, justificando las mil horas de trabajo, las dos mil frente a los jueguitos en un monitor, las cada vez más pastosas horas ante la pantalla con un partido ignoto de algún deporte que no practicamos pero que bobaliconamente vemos mientras engordamos.
    Sumamos amigos a nuestra cuenta en la red social, pero ni sabemos quienes son.
    Corremos detrás del peso/bolívar/sol/dólar/euro para el sustento, cuando debiéramos decir que es para el sustento de los políticos, pastores, traficantes, comerciantes desalmados, multinacionales, etc.
    Nos sumergimos en mares de mp3, tubes, streams, tuits, chats, etc.
    Tal vez hablamos con alguien, pero son monólogos, sordos que conversan de cualquier cosa para pasar el rato sin conocerse, ni uno al otro, ni uno a uno.
    Estamos fatigados, dormimos pero no descansamos, vacacionamos pero no nos relajamos, amamos pero mirando el reloj, nos hacemos viejos y somos vacíos pero llenos de cosas, grupos, nombres, redes, nadas…
    Completamos agendas a nuestros hijitos, quienes desde antes del amanecer hasta bien salidas las estrellas no paran de una actividad a otra, de un curso a otro, de un entrenamiento a una clase particular, hasta que se encierran a chatear,  masturbarse soñando en nada, mensajearse, adoctrinarse frente al canal “infantil” de turno…
    Somos apurados para llegar al cementerio, vacíos, ridículos, religiosos, creyentes, ateos, viciosos.
    Y las mujeres, doble presión reciben, aún hoy.
    Que la casa y el trabajo, que la ocupación laboral y que los chicos, que ser bella y ser experta, que ser prostituta y ser santa, que… una vida de apariencias, de fracasos maquillados, de exigencias desmesuradas.

    Sí, tenía razón el teutón hace tantos años, el refugio –ficticio- en la actividad desenfrenada, en el no parar, en el no detenerse a auto conocerse, en vivir en ignorancia.
    Al tiempo que Gandhi decía: "Todo lo que hagas en la vida no tendrá importancia, pero de todas formas tienes que hacerlo".
    Seguramente que el sentido que tenía al decirlo era otro, pero lo podemos aplicar a la idea que estamos analizando: hagas lo que hagas, eso que te resulta tan importante, eso que te crees que debes hacer sino el mundo se detiene, no vale de nada, se lo comerán los gusanos… pero igual tienes que hacerlo.
    ¿Por qué?
    Porque te han mandatado así tus padres, tus amigos, tus jefes, la sociedad, tu cónyuge, tu religión, la tele, tu mismo.
    Y tienes que hacerlo, para llenarte de actividades, para asilarte en el correr sin pausa, no sea cosa que te pares un rato y te vayas a encontrar a ti mismo…

    Nos fragmentamos, nos quebramos, nos hundimos, jadeamos de cansancio, padecemos, estamos exiliados de nosotros mismos.
    Nos buscamos afuera, nos vemos en espejos, en videos, esperamos que otro nos diga que somos buenos, lindos, merecedores de paz y satisfacción.
    Pero no está afuera la respuesta.
    Tampoco adentro, al menos no en el adentro ese tan superficial de los gurúes y clérigos.

    No está en la meditación al estilo oriental.
    Ni en rezar en iglesias.
    Ni en terapias psicológicas.
    Ni en retiros seudo espirituales.
    Ni en bailoteos místicos.
    Ni en vestirse de forma curiosa.
    Ni en repetir frases de supuestos iluminados.

    Quizás esté en aprender a no vernos como imprescindibles, al tiempo de tampoco vernos como impotentes.
    Estaría en el término conocido como humildad.
    Ser quien uno es, sin desprecio, sin vanagloria.

    Está en recorrer el camino de conocer el Yo Auténtico, desbloquear la luz interior, dejar fuera de foco al EGO.
    Asumir la propia identidad espiritual, multidimensional.
    Está en vivir acorde al legado primordial de cada uno.
    Está en des-aprender, detenerse, analizar, cotejar, corregir, arreglar.

    Tienes mucho que aprender.
    Tienes mucho que dejar de hacer para empezar a ser.

  • Parashat Vaielej: aroma del paraíso

    "Aquel mismo día escribió Moshé este cántico y lo enseñó a los Hijos de Israel."
    (Devarim / Deuteronomio 31:22)

    Hay cantos y cantos.
    Cantos de júbilo y victoria.
    Cantos de lamentación y melancolía.
    Cantos desde las entrañas.
    Cantos que entre-tienen y son un pasa-tiempo.

    Hay cantos y cantos.
    Hay un canto único, especial, santo,
    un canto llamado "Torá".
    En sus letras se esconde el Todopoderoso,
    en sus espacios se manifiesta la verdad del Rey.
    Cuando nos sumergimos en sus sones,
    estamos un paso más cerca de la eternidad.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

  • ¡Sabremos cumplir!

    "Hashem tu Elokim te manda hoy que cumplas estos estatutos y derechos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón, y con toda tu alma”

    (Devarim 26:16)

    El famoso Rabi Israel de Salant enviudó y fue a pasar por un tiempo a casa de un adinerado seguidor suyo.

    Un día los discípulos que siempre rodeaban al maestro se sorprendieron, pues lo vieron hacer Netilat Iadaim (lavado ritual de manos) apenas con el agua suficiente para cumplir con la mitzvá.

    La sorpresa de los estudiantes radicaba en que en la palangana había agua en abundancia, como para poder cumplir con la mitzvá tal como es sugerido por el código legal: "derramando agua con generosidad".

    ¿Por qué el sabio maestro era tan avaro con el agua usada?

    Por respeto no quisieron molestar al rabino con su pregunta. Pero el dueño de casa, con extrema cautela un día interrogó: "Disculpe Rabí, pero estoy intrigado en aprender un poco de Torá, así que, sepa disculpar si lo molesto. ¿Por qué usa tan poca agua para Netilat Iadaim, siendo que hay tanta como para gastarla con holgura?"

    El sabio maestro respondió:

    "He visto que tu empleada doméstica es muy pequeña y anciana, y que todos los días debe ir al pozo de agua que queda tan lejos, y luego, cargar con los baldes de agua, subiendo la empinada calle hasta acá. Vi su esfuerzo y cansancio.

    Acaso, ¿debo yo beneficiarme embelleciendo una mitzvá pero haciendo que alguien sufra?"

    Cumplir las mitzvot no sólo es meritorio, es además una exigencia que H’ nos pone frente a nosotros.

    Y embellecer la mitzvá a cumplir, es ciertamente excelente.

    Pero, cuando cumplimos con las mitzvot debemos estar atentos a no perjudicar a nadie con nuestras acciones.

    Preguntas:

    1. ¿Cuáles personajes relacionados con la historia judía fueron descendientes de Amalek?
    2. ¿Por qué hay que ofrendar los Bikurim – primicias a H’?

    De la parashá:

    Los años del Desierto

    "Moshé pues llamó a todo Israel, y díjoles; ustedes habéis visto todo lo que Hashem ha hecho delante de sus ojos en la tierra de Mitzraim a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra;

    Las pruebas grandes que vieron tus ojos, las señales, y las grandes maravillas.

    Y Hashem no les dió corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oir, hasta el día de hoy.

    Y yo les he traído cuarenta años por el desierto; sus vestidos no se han envejecido sobre ustedes, ni tu zapato se ha envejecido sobre tu pie. No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supieseis que yo soy Hashem su Elokim.

    Y llegasteis a este lugar, y salió Sijón rey de Hesbón, y Og rey de Basán, delante de nosotros para pelear, y herímoslos; Y tomamos su tierra, y dímosla por heredad a Rubén y a Gad, y a la media tribu de Menashé.

    Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis."

    (Devarim 29:1-8)

  • Adoremos al hombre

    Las religiones, todas ellas, son mecanismos para manipular a las personas al tiempo que conlleva pretensiones de dominar a la divinidad (sea al verdadero Dios o a los dioses imaginados por el hombre).
    Las religiones no son el camino espiritual marcado por el Eterno, no fomentan la libertad, ni la responsabilidad, ni el disfrute, ni el crecimiento, sino que sirven para todo lo contrario.
    Las religiones son exteriorizaciones del EGO en su búsqueda por someter a personas y colectivos.

    Lo espiritual nada tiene que ver con religión.

    Dicho esto, enfoquemos nuestra atención por un instante en Dios, el Uno y Único, y en ciertas actitudes de algunas (muchas) personas, que se creen fieles, espirituales, aplicados a las cosas de Dios.
    Es sabido y tomado como cierto que:

               a) Dios está en completo control de todo, y

               b) Dios puede alterar o cambiar la realidad a causa de que la persona haga determinados actos o pronuncia palabras específicas (rece).

    Es sabido y tomado como cierto, ¿pero es realmente así?

    Los que afilian a esta creencia  tienen una gran ventaja: en apariencia no hay para demostrar que es falsa y errónea.
    ¿Por qué?

    Si la persona opera o reza de tal o cual forma y se obtiene el resultado esperado, es “evidente” de que Dios ha actuado de acuerdo al deseo de la persona.
    Pero, si el resultado no es el deseado, la persona se encoge de hombros y admite que no rezó lo suficiente, o que no practicó tantos mandamientos como debiera para alcanzar a ejercer control sobre Dios, o que Dios ha respondido que “no” y nosotros "no podemos entender los caminos de Dios."
    Como sea, la persona queda a resguardo de confrontar sus creencias, porque sea porque resulta o porque no resulta, siempre tiene la razón (en apariencia).

    Ahora, hay un detallito que no debe quedar desapercibido.
    Quienes creen de esta manera y en consecuencia actúan, parecieran tener a Dios como todopoderoso, en control de todo, como amo y señor, tal como indica el ítem “a”.
    Sin embargo, si somos atentos podemos descubrir que esta creencia (junto con patrañas tales como “El Secreto”, el pensamiento positivo que conjura al universo, las leyes metafísicas de la asociación y el éxito, entre otras), en realidad NO tiene a Dios como el Jefe, Aquel que está a cargo, sino como un esclavo personal, que está a la espera de recibir órdenes para actuar de acuerdo al deseo del “amo”, que sería el peticionante o el que cumple tal o cual mandamiento.
    A ver, para que quede claro: Dios está en control, pero la persona es la que hace que Dios cambie la realidad de acuerdo a su deseo personal.
    Se trata entonces de “pactar” con Dios, negociar con Él, proclamar “decretos”, obligarlo a actuar en consonancia con lo que la persona quiere, a cambio de unas moneditas en forma de rezo o de rituales o tal o cual práctica (que en sí misma pudiera ser muy loable y positiva).

    Es tremendo.
    Es desdibujar los roles, inventar una esquizofrénica realidad en donde la persona está realmente al mando en tanto Dios es un títere.
    Un Dios desfigurado, capaz de morir para salvar al hombre, dispuesto al auto sacrificio con tal curar al dolido, impotente aunque se presuma de todopoderoso, incapaz de regir el mundo a no ser que reciba órdenes de parte de los que tienen fe en Él.

    Entonces, no tiene nada de extraño que sepamos de religiones en las cuales dios manda a su hijo a morir para salvar al pecador, religiones en las cuales se da dinero para que dios envíe riqueza, religiones en la cuales uno se reza a sí mismo pues es un dios, religiones en las cuales el hombre es dios al igual que el resto de la naturaleza, religiones en las cuales dios se aplaca con rezos y sacrificios, religiones en las cuales dios está a la espera de que uno pida un deseo para que él lo realice, religiones…

    Esto, mis amigos, es la religión.
    Es el EGO.

  • Condición para bendición

    En nuestra parashá encontramos el siguiente ruego:

    "Mira, desde Tu santa morada, desde los cielos, y bendice a Tu pueblo, a Israel y al suelo que nos diste, como juraste a nuestros padres: tierra que fluye leche y miel."
    (Devarim / Deuteronomio 26:15)

    Sifri (302) comenta al respecto de este versículo que: "Él bendecirá a Sus hijos -Su pueblo- con hijos e hijas".

    ¿Cuál es la novedad del señalamiento del Midrash?
    Pues, que la bendición es realmente cuando los padres pueden compartir su espiritualidad con sus hijos e hijas.
    Por ejemplo, cuando todos están sentados a la mesa de Shabbat comiendo juntos, cantando juntos, aprendiendo y enseñando Torá juntos y bendiciendo juntos.
    ¡Esa es una verdadera bendición y deleite!
    Gozo que difícilmente se obtiene cuando están amontonados alrededor de una mesa pegados a lo que pasa por la pantalla de la TV, o entreverados en discusiones superficiales y ociosas, o cada uno en su propia actividad ajeno al otro y a la santidad del encuentro.
    Es cuando padres e hijos, hijos y padres se envuelven de actividades espirituales en conjunto cuando en el interior del ser se percibe una paz y una dicha que es imposible describir con palabras.

    El profeta Malaji/Malaquías lo expone de la siguiente manera:

    "Él hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea que venga Yo y golpee la tierra con destrucción."
    (Malaji / Malaquías 3:24)

    ¿Qué nos está diciendo este versículo en referencia al tema que tratamos?
    Pues, que si el corazón de padres e hijos no están en armonía, si no hay un estrecho lazo de espiritualidad entrambos, entonces están en condición de sufrir dolores, rompimientos, falta de serenidad.

    Recordemos que la espiritualidad no es una cuestión de meditaciones, aislamiento o penurias del cuerpo, sino todo lo contrario. En nuestra Tradición se reconoce que el cuerpo es el vehículo privilegiado en Este Mundo para desplegar el potencial espiritual y de ese modo que reciba los goces de su desarrollo.
    Por tanto, cuando los miembros de la familia están físicamente cercanos1 y actuando acorde a los mandamientos del Eterno, reciben un influjo bendito desde Arriba que les provee de crecimiento espiritual y deleite percibido también en lo corporal.

    Por su parte, y en concordancia con este pensamiento, en el "Avnei Nezer" se señala que una persona cumple con el mandamiento de entregar sus primeros frutos al Eterno2, no solamente trayendo al Templo las frutas que nacen de la tierra, sino también aquellas que salen de sus propias entrañas: sus hijos.
    Es un deber de cada padre, durante los años de la tierna infancia, inspirar santidad en la vida de nuestros hijos, por medio de la enseñanza de la Torá y sus valores. Cuando esta enseñanza es apropiada, el niño siente la proximidad con el Eterno, Lo siente como parte de su vida cotidiana.
    De esta manera, los padres son bendecidos juntos a sus hijos e hijas, que son la verdadera bendición para el pueblo judío.
    En palabras del Proverbista:

    "Mucho se alegrará el padre del justo; el que engendró un hijo sabio se gozará con él."
    (Mishlei / Proverbios 23:24)

    Desde una perspectiva mayor, universalista, podemos apuntar que la bendición para el mundo se percibirá cuando las naciones acepten la presencia de Israel, para que habiten en paz y armonía con él.
    Prestemos atención al versículo de la Torá:

    "Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra."
    (Bereshit / Génesis 12:3)

    Para concluir, una bella historia:

    Una vez, tres hombres – uno pobre, un simplón, y un soltero pasado de años y pobre- vinieron a Eliahu el Profeta, para pedir su bendición.
    El primer hombre dijo: “Soy tan pobre que ni siquiera puedo alimentar y vestir a mi familia. Por favor, bendígame para que me convierta en millonario”
    Eliahu estuvo de acuerdo, pero con una condición: “Cuando seas rico, debes prometer dar caridad y compartir tu riqueza con otros”. El hombre prometió, y Eliahu le dio una moneda. “Esta moneda te hará rico,” aseguro el profeta. “No olvides tu promesa.”
    El segundo hombre vino e hizo su demanda: “Lo único que deseo es convertirme en un estudioso de la Torá. Por favor, ayúdeme”
    Eliahu consideró su petición, con una condición: “Cuando te vuelvas un estudioso de Torá, debes prometer instruir a la gente más simple que venga a ti pidiendo estudiar Torá.”
    “Claro, lo prometo” dijo el hombre. “Será un honor para mí enseñar a mis prójimos judíos”
    Eliahu tomó una hoja de pergamino en la que estaba escrito el alfabeto hebreo y la dio al hombre. “Si estudias de esta página te volverás un gran estudioso. Pero no olvides de tu promesa” dijo. El hombre partió con el pergamino apretando a su pecho.
    Entonces, el tercer hombre se acercó al profeta. “Por favor, tenga piedad de mí. Ya no soy joven. Además soy muy pobre y no tan sabio. Estoy solo en el mundo, sin esposa. Pero no deseo cualquier consorte- sólo me casaré con una mujer inteligente”
    Eliahu le dijo: “Tengo la mujer perfecta para ti. Pero debes prometer escuchar a tu esposa, todos los días de tu vida”. El hombre estuvo de acuerdo y Eliahu lo llevó a las profundidades del bosque. Entraron en una choza pequeña dónde una mujer anciana y su hija estaban sentadas. “Esta es la esposa perfecta” dijo al profeta, señalando la hija. Ambas partes aceptaron y la boda tuvo lugar.
    Pasaron dos años y Eliahu volvió para ver si los tres mantuvieron sus promesas. Primero, visitó la casa opulenta del anteriormente hombre pobre. En la gran puerta había un cartel: “Mendigos y Entregas por la puerta de servicio”. Eliahu fue a la puerta trasera y recibió una moneda. “Deseo hablar con su patrón,” exigió el profeta. “No me está permitido. Puede recibir una moneda y una hogaza de pan.”
    “No,” insistió Eliahu. “¡Quiero ver al dueño de casa!”
    Eliahu provocó semejante alboroto, que el dueño fue llamado.
    Eliahu le pidió una suma más sustancial, pero éste se mofó: “¡Una moneda es bastante para ti!”
    “Veo que no me reconoces y has olvidado tu promesa,” Eliahu dijo. “Debes devolver mi moneda”
    “¿Acaso piensa que la tonta moneda hizo algo?”. El hombre devolvió la moneda y al poco tiempo empobreció.
    Luego, Eliahu fue a visitar la gran Ieshivá dónde el simple era ahora un renombrado estudioso de Torá. “Perdóneme Rabino, pero me gustaría aprender Torá,” dijo el profeta
    “¿Ha estudiado el Talmud entero y todos sus comentarios?”
    “No, no he tenido la oportunidad de estudiar”
    “Lo siento, no tengo tiempo para instruir a los principiantes. ¡Soy el director de la Ieshivá y tengo cosas más importantes que hacer!”
    Eliahu insistió, pero sin efecto. Entonces dijo: “Veo que no me reconoces. No has mantenido tu promesa. ¡Debes devolver mi pergamino!”
    “¡Este pergamino no tiene valor!” El estudioso se rió. “Tómelo”. Al poco tiempo olvidó todo lo aprendido.
    Tristemente Eliahu caminó a la choza de la pareja. La esposa vio Eliahu y dijo a su marido: “Nunca tuvimos el privilegio de recibir a un invitado, y ahora se acerca un hombre que parece distinguido. Tomemos nuestra vaca y sacrifiquémosla para servir a nuestro huésped adecuadamente”
    El marido no podía imaginar cómo se arreglarían sin la vaca- pues vivían de su leche- pero estuvo de acuerdo.
    Eliahu comió y cuando terminó, dijo a la pareja: “Veo que has vivido de acuerdo a tu promesa, y por ello tengo dos regalos para ti -una moneda y un pergamino…”

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    Shaná Tová – Ketivá vaJatimá Tová
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

  • Cumplir primorosamente

    En nuestra parashá se dicta que aquel que traía al Santuario la ofrenda de sus primeros frutos debía decir:

    "Y ahora, he aquí traigo… – veatá hiné heveti…"
    (Devarim / Deuteronomio 26:10)

    Estas tres palabras (en hebreo) según nuestros Sabios encierran una gran moraleja para todos nosotros.
    Para comprender la enseñanza, debemos saber que nos informan los maestros que "hiné", que se traduce literalmente como "he aquí", es la expresión apropiada para ser usada en ocasiones de regocijo (a diferencia de vaiei que se usa en momentos dolorosos).
    También nos especifican que "heveti", que se traduce literalmente como "traigo", ha de entenderse en este contexto como "yo ME traigo".

    De estas palabras correctamente comprendidas aprendemos que el que cumple con una mitzvá, cualquiera que ésta sea, debe actuar de la siguiente manera:

    1. No ha de posponer el cumplimiento del precepto, sino hacerlo cuando sea el tiempo adecuado y sin demorarlo innecesariamente.

    2. Su corazón debe estar regocijado por estar sirviendo al Eterno, aunque el cumplimiento del mandamiento le cueste esfuerzo, dinero, tiempo, etc.

    3. Debe estar desprovisto de toda intención egoísta, y estar dedicado abiertamente a cumplir el mandamiento sin expectativa de beneficio alguno.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    -Cuanto tú sostienes que el YO ocupa el lugar de la dicha -comentó Tamar a su esposo, el Rabí Iejiel- ¿qué es lo que quieres enseñar?
    -Hasta que el hambriento YO cotidiano no se anula, no renuncia a tomarse como el centro del mundo, no deja espacio para que entre otra cosa al corazón… entonces, ¿cómo puede coexistir el amor ferviente por el YO con la dicha?

    -Pero, si es así, ¡tampoco deja entrar el pesar, el dolor! Si no deja espacio para una cosa, tampoco deja espacio para la otra.

    -Buena observación has hecho mi querida.
    Sin embargo, considera lo siguiente: la dicha, el placer esencial, es el único bien que se alcanza cuando no se lo busca afanosamente, sino que se lo encuentra al actuar con bondad desinteresadamente.
    La dicha NO está dentro nuestro, sino fuera, y solamente la podemos hallar en el encuentro con el otro.
    Si no encontramos la dicha, estamos con hambre por gozarla, y cuando esa hambre crece y crece y crece, pasa a hacerse un dolor profundo, intenso. Un dolor que carcome el alma, que no deja en paz al espíritu.
    El YO esencial ya lo tenemos, nacemos con él, así pues, cuando el YO es lo que ocupa todo el corazón no es que deje o quite lugar para el dolor, pues ya está ahí.
    -Pero, ¿cómo reconocemos cuando el YO se quita del centro? -volvió a preguntar Tamar.
    -Cuando sientes dicha y no sabes porqué…

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Qué hace usted para encontrar dicha verdadera?

    • Sin tristeza
      En el preclaro Talmud se nos enseña que: "no hay tristeza en presencia de Hashem"
      (Jaguigá 5b).

      • ¿Está de acuerdo con esta enseñanza? Dé ejemplos que apoyen su posición.

      • ¿Acaso a los estudiosos de Torá y píos no les ocurren cosas dolorosas? ¿Cómo entonces contextualizar esta enseñanza talmúdica?

      • ¿Cuál es la cualidad personal que debe resaltar para estar efectivamente "en presencia del Eterno"? (Como pista: recuerde la cualidad distintiva de Moshé Rabeinu).

    • Hallar gozo
      El inspirado salmista nos confiesa: "Yo me gozo en Tu Torá, como el que halla abundante tesoro."
      (Tehilim / Salmos 119:162).

      • ¿Es posible gozar del placer infinito de la Torá si no se cumple con sus mandamientos?

      • ¿Por qué la Torá es la fuente principal del gozo verdadero?

      • ¿Por qué es comparado el gozo de la Torá con un tesoro abundante?

  • Grande es el humilde

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Ki Tavó ("Cuando vinieres") que es la séptima del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio").

    En uno de los momentos de mayor regocijo personal y nacional,
    cuando se está disfrutando de lo cosechado,
    cuando se está viviendo en independencia y soberanía,
    cuando se es libre y fuerte para trabajar y beneficiarse del esfuerzo,
    cuando se siente la bendición de parte de Dios,
    cuando se atestigua que Él es todopoderoso y mantiene lealmente Sus promesas,
    cuando se confía en los logros y virtudes personales,
    cuando el corazón no tiene más espacio para tanta dicha y euforia,
    hay que recordar solemnemente que:

    "Un arameo errante fue mi padre.
    Él descendió a Egipto y vivió allí con unos pocos hombres…
    Los egipcios nos maltrataron, nos afligieron e impusieron sobre nosotros dura esclavitud.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 26:5-6)

    La Torá nos exige que:
    en el tiempo en el cual el corazón se hincha de felicidad,
    y la mente se nubla con orgullo e ilusión de poder,
    ¡hay que reconocer que nuestros orígenes fueron pobrísimos!

    La Torá nos insta a no negar lo que fue verdad:

    • somos descendientes de antiguos idólatras (los antecesores del patriarca Avraham y Laván el suegro de Iaacov lo eran),

    • pocos y débiles,

    • debieron emigrar de su hogar para subsistir,

    • fueron sometidos a centenaria esclavitud en Egipto,

    • y reprimidos a base de privaciones, humillaciones, vejaciones e intentos de extinción.

    El reclamo que nos hace la Torá,
    para que lo brillante del presente no haga olvidar el pasado miserable,
    es una inmensa lección de humildad,
    es un baño de modestia,
    que es la clave para mantener el amor propio y amar al prójimo,
    así como respetarse y respetar al ajeno.
    Ya que una actitud que no esquiva reconocer los propios puntos flacos,
    que no teme enfrentar aquellas partes personales que aún no han sido desarrolladas y mejoradas,
    es el único camino para el verdadero encuentro de la persona consigo mismo,
    lo que lo habilita para encontrarse realmente con el otro.

    Respecto a este sección de la Torá,
    en palabras del príncipe de los pensadores y maestros, Maimónides:

    "(En este pasaje)… hay asimismo una atestación de humildad… Expresa en él agradecimiento por la bondad de Dios y sus beneficios, para que sepa el hombre que es parte del servicio a Dios que le es obligatorio, que cuando goza de bienestar ha de recordar sus momentos de penuria y escasez. La Torá insiste con frecuencia en este punto, "Acuérdate de que siervo fuiste…" (Devarim / Deuteronomio 26:5-6), porque se recela de los hábitos tan corrientes en aquellos que se han criado en holgura, como son la suficiencia, vanidad, negligencia…"
    (Guía de descarriados, libro 3, cap. 39, en traducción libre)

    A modo de síntesis:
    la manera de ascender íntegramente,
    es sabiendo de dónde venimos
    y qué es lo que queremos/podemos alcanzar,
    y cuáles son los modos correctos de hacerlo;
    que en enseñanza de los Sabios quedó escrito como:

    "Akavia hijo de Mahalel dijo: ‘Presta atención a tres cosas y no estarás a merced de pecado:

    • Conoce de dónde vienes,

    • y adónde te diriges,

    • frente a Quién deberás rendir cuentas…"

    (Avot 3:1)

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Relato

    El rabino preguntó en cierta ocasión a Yoni el aguatero: ‘¿Cómo estás hoy?’.
    Yoni respondió en un suspiro: ‘Oy Rebe, oy, oy, oy. Yo estoy viejo, mis hombros han perdido su fuerza, mis hijos son jóvenes y fuertes, pero están siempre ocupados estudiando Torá y no piensan en mí. Mi esposa es anciana y está enferma. Mis yernos se dedican al estudio tanto, que todo el trabajo queda a mi cargo. Estoy abatido con tantas penurias.’
    El rabino, conociendo la situación del hombre, le enseñó: ‘Cuando te sientas angustiado por lo que pasa en tu vida, ponte a pensar: ¿cómo el débil sostiene a los fuertes?’

    Al día siguiente el rabino preguntó nuevamente a Yoni: ‘Yoni, ¿cómo te sientes hoy?’
    El bueno hombre dijo: ‘Rebe, usted no sabe lo afortunado que soy. Tengo cinco hijos que son una fortuna pues son estudiosos de Torá, y mis tres yernos no se quedan atrás en conocimientos y piedad. ¡Qué placer haber casado a mis hijas con estos buenos hombres¡ Mi señora, es una verdadera dama, mantiene la casa siempre ordenada y en funcionamiento, y nunca deja de estar ayudando a los vecinos que son menos afortunados, a pesar de que está viejita y muy enferma. Y cuando pienso que todo esto descansa sobre mis viejos y gastados hombros, ¡no dejo de agradecer a Dios por los favores que me ha hecho! ¡No dejo de reconocer que Dios me da cada día una bendición inmensa!’

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Por qué la perspectiva de la persona condiciona la realidad que experimenta?

    • Cuál es la enseñanza del salmista en el verso: "Porque el Eterno se agrada de Su pueblo, a los humildes adornará con salvación." (Tehilim / Salmos 149:4)?

    • El Talmud (Sotá 4b) compara la arrogancia a la idolatría y a la negación de la existencia de Dios. ¿Por qué?

  • Torá de gozo

    Uno de los fundamentos para la perenne actualidad del milenario mensaje de la Torá es su veracidad (que tiene una demostración en nuestra parashá, en Devarim / Deuteronomio 29:1-8).
    Otro de los fundamentos es su (habitualmente) sencilla practicidad.
    Y otro más, es la esencia de su mensaje, que en la parashá Ki Tavó encuentra un resumen en las palabras:

    "Entonces te regocijarás, tú con el levita y el forastero que esté en medio de ti, por todo el bien que el Eterno tu Elokim te haya dado a ti y a tu casa."
    (Devarim / Deuteronomio 26:11)

    ¿Se entiende este versículo?
    Veamos en él tres pautas que nos da la Torá para vivir:

    1. "Entonces te regocijarás…"
      Es parte del estilo de vida judío el aceptar con regocijo las cosas buenas que conseguimos; y el hecho de disfrutarlas no se siente como un pecado o una pérdida de tiempo. ¡Todo lo contrario!
      Al aprovechar los bienes que obtenemos, estamos haciendo lo que corresponde y lo que es bueno.
      Ya lo dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: "En el Mundo Venidero se nos pedirán explicaciones por no haber gozado de lo que es apropiado gozar".

    2. "tú con…"
      Pero, el bienestar para que sea verdaderamente tal debe ser compartido.
      Primero con los miembros de nuestra casa, nuestra familia.
      También con nuestros vecinos, con aquellos que son cercanos.
      Y especialmente debemos compartir nuestro prosperidad con aquellos que no han tenido la dicha que nos ha llegado a nosotros, es decir, con los pobres y menesterosos. (Personas que no siempre están necesitadas de dinero o cosas materiales…)
      Si no distribuimos una parte justa de lo que obtenemos, estamos cancelando nuestra posibilidad de gozar a plenitud.

    3. "por todo el bien que el Eterno tu Elokim te haya dado…"
      Tampoco debemos olvidar a Aquel que nos favorece constantemente con Su Misericordia.
      Es necesario que recordemos que todo pertenece al Eterno, y que sin Su bendición, ningún esfuerzo alcanza la victoria.
      Porque el que es exitoso y desagradecido, está andando por un desfiladero que lleva rápidamente al abismo, a no tener nada de lo cual sentirse dichoso.

    En definitiva, la esencia del mensaje de la Torá se puede circunscribir a un simple concepto: gozar equilibradamente.
    Y de este modo promover la armonía interna (consigo mismo); con el prójimo y con Dios.

    Ay, si más personas atendieran el mensaje de la Torá… ¿no sería nuestro mundo una especie de pequeño Paraíso?

    Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    ¿Sabes cómo atrapan a los monos en las selvas tropicales?
    Los cazadores introducen golosinas dentro de botellas de metal que están fuertemente atadas a árboles, y luego se marchan.
    Los monos al olfatear las golosinas se acercan, tantean, intentan llevarlas y se dan cuenta de que no pueden. Tampoco pueden tumbar las botellas para que caigan los tesoros que guardan.
    Desesperados y apurados por su deseo, los monos meten sus manos dentro y apresan fuertemente los caramelos.
    Y sujetándolos tratan de sacar sus manos cargadas de dulces.
    Pero, los puños cerrados son más anchos que la boca de las botellas.
    Y por más fuerza y jaleos que hagan, las manos que empuñan los tesoros no salen.
    Y, angustiados y comprometidos con su deseo por gozar de las delicias, no se dan cuenta de que cayeron en una trampa.
    Y así se quedan, días y días estrujando sus tesoros, sin abrir sus manos hacia la libertad.
    Y así permanecen atorados, hambrientos, abatidos y presos de su deseo hasta que llega el cazador y se los lleva para no retornar.

  • La completa felicidad

    Está escrito en la parashá: “Entonces te regocijarás, tú con el levita y el forastero que esté en medio de ti, por todo el bien que Hashem tu Elokim te haya dado a ti y a tu casa… darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para que ellos coman en tus ciudades y se sacien.” (Devarim / Deuteronomio  26:11,12)

    “El poseedor de una de las mayores fortunas del mundo festejaba su cumpleaños 95º.
    Por ser una ocasión tan especial, los periodistas fueron invitados a una breve entrevista con el multimillonario.
    En la conversación el anciano hombre anunció que para el año siguiente, sus empresas (que él dirigía personalmente), tenían proyectado producir el triple que en el año anterior y colmar el mercado con sus nuevos productos.
    Sorprendido por el anuncio, uno de los periodistas preguntó: ‘¿Es que no piensa retirarse a gozar de su inmensa riqueza junto a su familia, sus nietos, bisnietos; y dejar el trabajo a cargo de otros?’
    El anciano respondió: ‘¡Joven, desde que tengo memoria sólo he sabido trabajar sin parar, ¿cómo voy a retirarme a gozar?!”

    Según la sabiduría de la Torá, no es el poseer lo que demuestra la riqueza.
    Ni siquiera el gastar.
    Sino el saber gozar compartiendo lo mucho o poco que se tenga.
    Así pues, la felicidad se encuentra en la pacífica compañía con otros, que se benefician junto a nosotros.
    Recibir para compartir, ¡qué felicidad!

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 50ª de la Torá; 7ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 26:1 y 29:8.
    Haftará en Ieshaiá 60:1-22.
    Al comienzo de la parashá se establece la ceremonia que se efectuaba al momento de entregar las primicias -los primeros frutos de las cosechas- en el Bet HaMikdash -Templo de Iersuhalaim-.
    Parte de este ritual era la mención por parte del donante, de alguno de los hitos más memorables del Pueblo de Israel. Se recordaban alguno de los periplos que permitieron su nacimiento, así como pasajes demostrando el paulatino crecimiento de Israel como nación. Sin olvidar narrar la intervención de Dios en los momentos oportunos.
    ¿Cuál podría ser la finalidad de esta narración ritual?
    ¿No era suficiente el entregar la donación de las primicias?
    Quizás es una forma de manifestar que en todo suceso, aquel que es sentido como positivo o no, existe un sentido, algo que está ahí esperando para ser encontrado. Algo que permite reconocer que en el aparente desorden y confusión del mundo, existe una trama oculta plena de sentido.
    Hay algo siempre mejor al alcance, es cuestión de quererlo y saber hallarlo.

  • Tú eres salvo

    "Los padres no serán muertos por los hijos, ni los hijos serán muertos por los padres; sino que cada cual será muerto por su propio pecado."
    (Devarim / Deuteronomio 24:16)

    Esto puede ser comprendido en su sentido más directo, el cual expresa muy bien el profeta Iejezkel:

    "El alma que peca, ésa morirá. El hijo no cargará con el pecado del padre, ni el padre cargará con el pecado del hijo. La justicia del justo será sobre él, y la injusticia del impío será sobre él.”
    (Iejezkel / Ezequiel 18:20)

    Cada uno es responsable por sus actos y las consecuencias de los mismos recaen sobre el que los ejecutó.
    Hay un Juez que es en extremo justo, infinitamente justo, por lo cual no hará maldad ni condenará al inocente a causa del culpable.
    Los hijos no son reprobados por las acciones de sus mayores, al igual que estos no lo son por lo que hacen o dejan de hacer sus descendientes.
    En la mente saludable esto es claro, por lo cual es impensable suponer que algún otro vaya a cargar con la culpa del pecado ajeno, o que exista una culpa intergeneracional, o que pudiera haber algo así como un pecado original que mancha a toda persona, o que un presunto salvador místico lava los pecados de los que le tienen fe.

    Es la palabra de Dios, la directa contenido en Su Torá tal como la expresada con cabalidad por un profeta de la Verdad.

    Pero no faltan los religiosos, los traficantes de la fe, los menesterosos del alma, los hábiles manipuladores tendenciosos que te dirán que si tienes fe en tal o cual redentor tus pecados te son quitados, puesto que el “Hijo” carga la culpa de los pecados de sus fieles.
    Esos mismos payasos de la fe te inducirán a sentirte mortalmente culpable y pecador, no por algo que realmente hayas hecho, sino por lo que supuestamente hicieron tus antepasados, cualquiera de ellos, hasta el mismísimo Adán.
    Te harán sentir un paño de inmundicias tanto por tus ideas, por tus dudas, por tus actos, por tus omisiones pero también por aquello de lo cual no tienes ninguna responsabilidad ni culpa.
    Para esos predicadores, pastores, “rabinos” mesiánicos y otros de similar calaña tú eres un pecador que irás al infierno, a no ser que tomes la píldora mágica de Jesús, el cual se hizo cargo de tomar para sí tus pecados, ser castigado por ellos, y entonces su “Padre” lo condenó a terribles dolores y padecimientos inhumanos solamente para que tú seas “salvo”. Su sangre te lava, dicen ellos con total desparpajo y religiosidad, carentes por completo de espiritualidad, amor, respeto, o lealtad a Dios.

    Ya puedes tú corroborar lo que Dios realmente afirma y lo que esos malabaristas de la fe te enseñan.
    Tú no eres culpable de nada de lo que ellos te endilgan, así como tampoco tienes esa protección mágica del impotente dios que ellos adoran.
    Dios, el verdadero, no quiere la muerte del que pecó, ni desea el dolor. Tampoco maltrata al inocente injustamente para darle carta blanca al que tiene fe en un muchacho colgado a causa de sus propias rebeliones.
    Dios te juzga por tus actos, no por tus sentimientos, ni por tu fe, ni por lo que piensas, ni por lo que crees, ni por lo que hicieron otros, sino simplemente por lo que tu haces o dejas de hacer.

    Dios es infinitamente justo, al mismo tiempo es infinitamente misericordioso, por lo cual tus errores tienen una verdadera solución.
    No se trata de magia, ni de fe, ni de adorar a un intermediario, ni de procurar que un santo te proteja, ni que un difunto rabino acuda a tu auxilio porque peregrinas a su europea tumba.
    Cuando pecas, cuando te equivocas, cuando te apartas de la buena senda, tienes un modo de conseguir la rectificación, se llama Teshuvá, el completo y sincero arrepentimiento.
    Ya hemos escrito al respecto muchas veces, nuestra última enseñanza la encuentras al hacer clic aquí.

    Ahora, te lo sintetizo en las propias palabras de Dios a través de Su profeta Iejezkel:

    “Si el impío se aparta de todos sus pecados que cometió, guarda todos Mis estatutos y practica la justicia y la misericordia, ciertamente vivirá; no morirá.
    No le serán recordadas todas sus transgresiones que cometió; por la justicia/misericordia que hizo vivirá.
    ¿Acaso quiero Yo la muerte del impío?, dice el Señor Elokim. ¿No vivirá él, si se aparta de sus caminos?"
    (Iejezkel / Ezequiel 18:21-23)

    Esa es la verdadera misericordia de Dios, y no el fantasioso cuento de que le nace un hijo por medio de una virgen, que el chico se hace maravilloso, es crucificado, y entonces quien tiene fe en él se salva de los crímenes que haya cometido. Esta es una historia patética, ni siquiera congruente para la mágica mente infantil, ni siquiera coherente con el caos mental del demente.
    Pero la verdad es muy claro, simple, cierta.
    Pecas, te arrepientes, hace lo bueno, entonces Dios es misericordioso contigo.
    Él no es el dios mediocre, sanguinario, violento, vengativo, de pacotilla que te hacen creer en las religiones.
    Él no anhela el dolor del que ha pecado.
    No se regocija con condenar a nadie a la “hoguera eterna”.
    No precisa de manipular y extorsionar con amenazas de castigos eternos.
    No envía mediocres salvadores para que por medio de la fe y el negociado te solucionen la vida aquí y en la eternidad.
    Él te da el camino, la hoja de ruta, la brújula, el método para retornar y alcanzar el buen hogar.
    No es con Jesús, ni con fe, ni con iglesias, ni con repetir salmos, ni con vestirse divertidamente, ni con danzas mesiánicas, ni con palabras en hebreo, ni con rituales.
    El camino a la vida, la salvación, la eternidad es vivir una vida de bondad y justicia, y en caso de haber errado algún paso, entonces retornar al buen camino.
    Dedicarse a construir Shalom, por medio de llevar una vida digna.
    Simple, cierto, sagrado, tan lejos de las fanfarrias de los líderes de las religiones.
    Tan bueno y sin embargo tan despreciado por la mente de las personas atribuladas por su esclavitud a sus EGOs.

    Tú puedes ser salvo, hoy mismo.
    Es cuestión de que hagas el bien y practiques la justicia.
    Nada más.
    ¿Lo harás?

    Recuerda que ese el único camino que Dios claramente ha afirmado y confirmado.
    Te da una y otra vez oportunidad para que te rectifiques, para que te arrepientas, para que seas espiritual y no religioso.
    Por ello Él sentencia:

    "Yo soy el Eterno tu Elokim, un Elokim celoso que recuerdo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me aborrecen.”
    (Shemot / Éxodo 20:5)

    Él guarda el recuerdo de lo hecho por los padres, por los hijos, por los nietos, porque aguarda “paciente” a que los hijos rompan la mala costumbre que le transmitieron los padres. Él anhela que los hijos, los nietos, pueda quebrar el yugo del adoctrinamiento al que fueron sometidos.
    Él recuerda y espera.
    Pero, si a la cuarta generación la maldad sigue su camino, si la cadena del mal no se cortó, entonces está claro que es una familia de personas rebeldes contra Dios, que odian al hombre por aborrecer a Dios.
    En ese caso, la maldad es tan profunda, en los hijos de la cuarta generación, que pareciera que la senda de la Teshuvá está bloqueada.
    Tienen tanto odio enquistado en sus almas, tanto EGO pululando, tanta manipulación, tanta religión y tan poca religiosidad, que pareciera que la Teshuvá es imposible para ellos.

    Es hora, amigo mío, de que atiendas a Dios, de que repruebas las doctrinas de muerte de tus mayores y te lances a la aventura de ser libre, de ser leal, de ser bueno, de ser justo, de ser un hombre de Dios.
    No dejes que sea demasiado tarde.
    Él es paciente, pero todo tiene un límite.

    La oportunidad es ahora, vive hoy de acuerdo a los mandamientos que te corresponde.
    Sé bueno, sé justo, sé espiritual, desprecia la mentira.

    Eres tú quien te salva o quien te hunde.
    Espero que escojas la vida.
    Hasta luego.

  • Parashat Ki Tavó: aroma del paraíso

    El poder, el verdadero poder, no se encuentra en la habilidad para las finanzas, en la posesión de bienes materiales, en el terror que se infunde, en la destreza para manipular los corazones y la información.
    El verdadero poder se encuentra encerrado en esta breve sentencia, que fue dicha a cada uno de los hijos e hijas de la nación judía: "Todos los pueblos de la tierra verán que eres llamado por el nombre del Eterno, y se estremecerán de ti." (Devarim / Deuteronomio 28:10).

    ¿Y cuándo una persona porta apropiadamente el Nombre del Eterno?
    Solamente al cumplir con Sus mandatos, con los mandamientos de la Torá, que nos llevan a ser la mejor persona que podemos llegar a ser… y así probar un aroma del paraíso en Este Mundo…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

  • Parashat Ki Tavó: vistazo

    Ubicación:
    Ki Tavó
    ("Cuando llegues") es la séptima parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Bicurim – Primicias
      Los primeros frutos de las "siete especies" debían ser llevados al sacerdote en el Templo. En una emotiva ceremonia el donante daba gracias al Eterno por sus mercedes para con nosotros y nuestros antepasados.

    2. Maaser – Diezmo
      El diez por ciento de la cosecha del tercer año del ciclo de Shemitá era dado a los pobres, luego el donante declaraba haber obedecido los mandamientos, por haber separado el diezmo para el levita, el huérfano y la viuda.

    3. Ceremonias
      Moshé y el concejo de ancianos instruyeron al pueblo para que observen algunas ceremonias tras de cruzar el río Jordán:

      1. Debían erigir grandes piedras en el monte Ebal e inscribir en ellas las palabras de la Torá.

      2. Debían erigir un altar de piedras y ofrendar allí con ánimo festivo.

      3. Se debía aceptar la Torá en un acto en el cual seis tribus estarían en el monte Guerizim y seis en el monte Ebal, y escucharían maldiciones y bendiciones que sobrevienen de acuerdo a la conducta personal y colectiva.

    4. Justa retribución
      La Torá con precisión declara que nuestras conductas son juzgadas y se recibe la justa retribución por las mismas.
      El pecador cosecha el daño que siembra, mientras que el que actúa conforme a la Torá, cosecha bienestar verdadero.
      Si bien el arrepentimiento y el perdón existe, el camino para conseguirlo no siempre es sencillo.

    5. El discurso final
      Moshé comienza su tercero y final discurso, por medio del cual apela a que los judíos recuerden al Eterno y Le sean fieles. Aquel que nos liberó de la esclavitud y nos cargó en el desierto y que celebró una alianza perpetua con los judíos.

    Para destacar:

    1. Cavaná – Intención, sentido
      El Rav David Goldwasser, en "Algo que decir", nos enseña:

      "No he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado."
      (Devarim / Deuteronomio 26:13).
      ¿Por qué la aparente redundancia?
      Obviamente, alguien que no ha transgredido no ha olvidado.
      El Sfat Emet enseña que a veces ejecutamos un mandamiento como un hábito. Cuando cumplimos con el mandamiento, nos falta la adecuada intención. Por consiguiente, nosotros declaramos en este versículo que no solamente hemos cumplido con el mandamiento, sino que además no hemos olvidado su significado.

    2. El Dueño
      En "Gemas de la Torá" el rav Aharon Yaakov Greenberg nos enseña:

      "tomarás de las primicias de todos los frutos que saques de la tierra que el Eterno tu Elokim te da"
      (Devarim / Deuteronomio 26:2).
      El concepto de traer de los primeros frutos es para que tú te deshagas de la idea que la tierra es tuya, y para brindarte la comprensión de que ésta es la tierra que el Eterno tu Elokim te ha dado a ti. Akeidá.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi aliento, ha dicho el Eterno de los Ejércitos"
      (Zejariá / Zacarías 4:6)

      1. ¿Es válido interpretar este versículo como que no debemos hacer nada, sino solamente esperar la gracia del Señor? Argumentar la respuesta y fundamentarse en nuestra parashá.

      2. ¿Cómo se está del lado del "aliento del Eterno"?

      3. ¿Implica este versículo la falta de libre albedrío y un fatalismo absoluto?

    2. "Líbrame de los que engañan; sálvame de los hombres sanguinarios.
      Porque he aquí, acechan mi vida; los prepotentes me atacan, no por transgresión o por pecado mío, oh Eterno.
      "
      (Tehilim / Salmos 59:3-4).

      1. ¿Cuál es la respuesta que nos da el salmista, y que se le puede dar a los antisemitas (disfrazados de píos religiosos) que maliciosamente acusan a los judíos de ser culpables de las desgracias que han sufrido (a causa de que no aceptamos a un falso dios humano)?

      2. ¿Todos los males que le acontecen a la persona son a causa de sus propios pecados? Argumentar la respuesta.

      3. ¿Por qué el Todopoderoso no asiste a cada rato al casto que está siendo mancillado, al inocente que está siendo violentado, al bueno que está siendo acechado? ¿Eso demuestra que Dios no es todopoderoso?