Categoría: Creencias

  • Espiritualidad material

    Es interesante el aspecto de las mitzvot sociales en esta parashá, son muchas y variadas, haciendo referencia a diversos tópicos.

    Nos gustaría tomar por ejemplo las que designan una sección del campo para los necesitados, quienes deben esforzarse y trabajar en recolectar lo que ellos desean, sin esperar caridad por parte de otras personas. Si bien es cierto están recibiendo tzedaká, ésta no los denigra ni les niega la condición de personas que pueden producir lo que consumen. Por intermedio de esta mitzvá, el dueño del campo se eleva moralmente, y el necesitado se eleva psíquica y socialmente, sintiendo que puede ser útil, al menos para sí mismo.

    Otra mitzvá interesante es la que permite que el trabajador disfrute de lo que está cosechando, mientras se haya en su trabajo, es decir, puede comer, por ejemplo uvas, mientras las recolecta, pero no llevarlas para el hogar luego del trabajo.

    O las mitzvot que ordenan que los jefes no se atrasen en los pagos a sus empleados, quienes seguramente precisan los ingresos de sus salarios.

    O las reglas que prohíben que el que toma una garantía para un préstamo, dejé desprovisto de lo mínimo imprescindible para su subsistencia al que recibe el préstamo. Y en caso de que fuera una viuda, ni siquiera hay que pedir prenda ni garantía.

    O las mitzvot que se dedican a hacernos dar cuenta que existen animales en nuestro entorno que merecen ser tratados con dignidad y respeto, como seres creados por H’.

    Como podemos observar, la Torá no está dedicada a temas religiosos solamente, a metafísica o poesías de dioses y héroes, sino que se esmera aun en los pequeños detalles que permiten la mejor y más auténtica vida entre las personas.

    Terminemos con una triste anécdota real ocurrida en la antigua Europa:

    ‘Aquel hombre era verdaderamente grosero, avaro y falto de sentimiento de todo tipo.

    Fue agraciado con fortuna material, y se dedicaba a prestar a otros judíos, cobrándoles extremos intereses, sin importarle la prohibición de la Torá de hacer tal.

    Sin embargo, tenía pago el mejor asiento de la sinagoga, disfrutaba siendo el mejor postor para las aliot a la Torá más importantes del año, y no descuidaba el kashrut, entre otras importantes cosas.

    En cierta ocasión una anciana viuda, modista modesta, le pidió unos pocos kopecs, como para ir sobrellevando el duro invierno. Y ella recibió los menguados dineros de parte del mezquino hombre, quien pidió garantía, ¡no fuera que aquella indigna mujer lo estafara, sin pagarle su préstamo con creces! Empero, la anciana nada tenía de valor, una silla vieja y de pata quebrada, algunas agujas con las que penosamente hacía su labor, unos utensilios ahumados y envejecidos, y un espejo de cuerpo entero como ya no se hacían más, trabajado, labrado, esmerilado, que le servía para que sus ocasionales clientas pudieran apreciar la labor de sus lacrimosos desvelos.

    El hombre quedó maravillado al ver su menguada imagen en ese noble espejo, lucía bien, próspero entre la miseria de la pobre vieja viuda.

    El tacaño y desgraciado sujeto tomó el pesado espejo, y la mujer llorosa le gemía compasión, ¿cómo haría para trabajar sin su precioso y barato espejo? ¡Por favor, no se lo lleve!

    Y es que eran las escasas monedas o el inmenso y pesado espejo…

    Al final venció el indigno, quien cargó sobre sus hombros el objeto macizo, ¡¿acaso gastaría en alquilar un carro, ni soñar?!

    Algunos centenares de metros lo separaban de su hogar, y a cada paso el peso se duplicaba, se triplicaba, parecía que el espejo cobraba los mismos usureros intereses que aquel envilecido hombre.

    Resoplaba, sudaba, el corazón latía para huir de la fatigosa tarea, pero el cerebro sórdido no sabía de sentimientos, nada entendía de gemidos.

    Su imagen grotesca y doblegada se reflejaba en el platinado espejo, veía sus arrugas, sus canas barbas, su kipá doblada bajo la carga, unos zapatos descascarados andando el polvoriento sendero. Y pensaba en porcentajes y próximas ganancias, mientras su ojos desorbitados lo contemplaban desde el espejo inmenso.

    El ruido fue sordo, y muy pocos se percataron del pobre hombre, aplastado por su vil deseo.’

     

    Preguntas:

    1. ¿Cómo podemos deducir el tremendo respeto que la Torá tiene hacia cualquier persona, sin importar su procedencia o pueblo?
    2. ¿Cómo sabemos que es de la Torá el tratamiento bondadoso hacia los animales?
    3. ¿Qué esta prohibido usar al mismo tiempo?
    4. ¿A qué pueblo maldito hay que erradicar de la Tierra? ¿Por qué hay que ser tan drásticos?
    5. ¿Está permitido el matrimonio en segundas nupcias?
    6. ¿Está permitido prestar y cobrar luego interés excesivo?
    7. ¿Qué hay que hacer con un objeto extraviado que hallamos?
    8. ¿Qué hay que poner en los extremos de las prendas de cuatro puntas?
    9. ¿Por qué es mejor no jurar?
    10. ¿Los pobres dependen sólo de lo que se les da directamente?
  • Justo [para mí]

    "Pesa exacta y justa tendrás [para ti], medida exacta y justa tendrás [para ti]; para que tus días se prolonguen en la tierra que Hashem tu Elokim te da." (Devarim / Deuteronomio 25:15)

    Parece una exigencia obvia, pero si se remarca no debe serlo tanto: es imprescindible ser honestos, íntegros, completos en todas nuestras relaciones.
    Nuestros pesos y medidas (si somos comerciantes) deben marcar lo que realmente pesan y miden.
    En general: nuestra palabra debe estar acorde a nuestras acciones.
    ¿Cuál es el resultado de ser honesto?
    La Torá promete que se alargarán nuestros días sobre la Tierra…pero, ¿por qué?
    ¿Acaso por algún milagro, o por premio de Dios?
    La respuesta es evidente: porque si somos honrados con las otras personas, necesariamente debemos serlo con nosotros mismos -por eso dice la Torá: "para ti"-,, y por lo tanto, muy pocas cosas podrán perturbar nuestra vida, como para que se nos acorten nuestros días debido al estrés, a la angustia, a los temores del momento.
    En resumen: si somos justos, lo somos ante todo con nosotros; y si alguien se beneficia de nuestro correcto proceder, somos nosotros.

    Profundizando esta semana:

    1. ¿Qué nos ordena esta semana la Torá recordar y no olvidar?

    2. Ya que Rut era de Moab, ¿cómo pudo ingresar al judaísmo, si la Torá ordena -en nuestra parashá- que el moabita no ingrese en la comunidad de Dios?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. Para que no se convierta en un ser ambicioso y egoísta, pues el poder corrompe con facilidad
    2. La búsqueda de la equidad y justicia

    Destellos de la parashá

    Esta parashá contiene muchísimas mitzvot, principalmente de las que son entre personas. Algunos de estos preceptos hacen referencia a la familia, a los modos adecuados y apropiados para formarla, mantenerla, hacerla crecer, darle un sentido y un objetivo superior, y también nos habla la Torá de cuando una familia llega a su fin (sea por divorcio o viudez) y qué es lo más saludable hacer en ese momento.

    Hay otro buen número de mitzvot que tratan acerca de la integridad en los asuntos comerciales y económicos, en el trato honorable que hay que dispensar a todos, en la exigencia de apartar por completo aquello que nos puede conducir a engañar al prójimo, o a dañarlo (con intención, o no, de hacerlo)

    Pero, la grandeza de la Torá se refleja esta semana también en el interés puesto en el respeto y consideración por el sufrimiento de los animales.

    Pensar que hace más de tres mil años, una sociedad "primitiva" como la de los hebreos salidos de Mitzraim, pudieron detenerse a reflexionar en que todas las criaturas tienen una función en el Mundo, y que nada ni nadie debe ser desprestigiado o eliminado sin conmiseración, nos permite llegar a una conclusión fascinante: o estos antepasados nuestros eran realmente brillantes; o, la Torá es obra de un Autor mucho más avanzado que cualquier pensamiento humano.

    ¿Qué es más razonable preferir?

  • Una cadena de acontecimientos

    En el comienzo de nuestra parashá son mencionadas una sucesión de circunstancias aparentemente inconexas, pero cuando son analizadas, se advierte que forman parte de una secuencia claramente definida.

    Prestemos atención.
    Primero se relata acerca de la bella cautiva extranjera, capturada en guerra, que tras un determinado procedimiento preparatorio es desposada por el soldado que cayó enamorado a causa de su belleza física. Este hombre se dejó seducir por sus propios deseos y por el atractivo de la mujer, en lugar de considerar en primera instancia la esencia interior, el nivel espiritual de la que habría de ser su cónyuge.
    Inmediatamente se nos cuenta acerca de un matrimonio en el cual el hombre detesta a su mujer, y sin embargo se mantienen conviviendo, y perduran vínculos que no pueden cortar con facilidad (por ejemplo, un hijo en común).
    Acto seguido se trata el tema de un hijo rebelde, malvado, adicto a sustancias, incapaz de vivir civilizadamente. Un joven que desprecia las reprensiones paternas, y hace oídos sordos a los reclamos maternos. Un joven hundido en la confusión y la miseria moral. Un joven que halla su camino en las acciones depravadas y en la burla hacia lo que es bueno. Su conducta persistentemente contraria a la ley y al bien, eventualmente lo lleva a entrar en conflictos graves con la justicia, a ser procesado y ejecutado.
    Posteriormente habla la Torá acerca del tratamiento que se le debe al cadáver de uno que ha sido ajusticiado (sentenciado a muerte) por la autoridad.

    Los comentaristas observan que cada una de estas situaciones está en directa sucesión de la anterior, ¡y no parecen estar muy errados!
    Tal como del árbol corrompido en sus raíces no brotan frutos límpidos, una persona que ha sido juzgada y ejecutada a causa de sus crímenes, de algún lado ha salido, una familia y una sociedad se encuentran en su generación y en su entorno. Sus acciones en buena medida están pautadas por los ejemplos, enseñanzas y vivencias con los que se ha nutrido a lo largo de su vida. (La conducta personal se nutre de tres torrentes: lo genético, lo aprendido, y lo que es espiritual y no se ve afectado por ninguna de las dos anteriores. Ninguna de estas tres en sí misma determina la acción final de la persona, pero cada una de éstas tiene su parte sustancial).
    Nada de lo que hacemos está colgado en el vacío, y cada acto deja su impronta.
    Por eso, cuando nos quejamos de los problemas y las calamidades que experimentamos, debemos tener la capacidad de mirar con ecuanimidad en sus raíces, para descubrir en nuestros hechos lo que motiva nuestras penurias.
    Si tras un pausado y medido estudio hallamos que nuestra conducta está manchada por errores y/o pecados, grandes o pequeños, está en nuestras manos dar un giro en el timón de nuestras vidas, para empezar a navegar hacia territorios más pacíficos y menos calamitosos.
    Y si tras el análisis de nuestras acciones, encontramos que estamos siendo victimizados por alguien que actúa de manera soberbia y perjudicial, es nuestro deber hacer lo posible para defendernos y para obligar a que la situación patológica termine. Pues, es nuestra actitud sumisa la que podría estar dando pie al abusivo para que así se comporte.

    Recordemos dos reglas conductuales que son fundamentales:

    • la de la asociación: cada acción se asocia con otras que le son similares.

    • la de la generación: cada acción promueve otras que le son similares.

    Cada mandamiento cumplido, cada buena obra realizada, es un nexo que se crea/refuerza con la Fuente de todo bien, y es un eslabón hacia otra buena acción.
    Pero, cada acto negativo no solamente es un paso que nos distancia del Bien y la Verdad, sino que es la introducción a otro acto negativo.

    Así pues, ¿cómo hacer para crecer y no disminuirnos?
    La respuestas es: optar por actuar correctamente en cada ocasión disponible.
    Porque, el buen acto anticipa otro buen acto.
    Por ejemplo, aquellos que buscan llenar con más contenido judaico sus vidas judías y sus hogares, encuentran que al cumplir el precepto de encender las velas en honor al Shabbat y al pronunciar el Kidush sabático, se les hace como más llevadero cumplir con otros preceptos.
    El gradual proceso de acercarse a las mitzvot hogareñas, entrena el espíritu del judío de una manera tal que es irrepetible en otros ámbitos u otras acciones, y que dan fortaleza e integridad al espíritu necesitado de orientación.

    En conclusión, la próxima vez que caigamos enamorados de la belleza exterior de una persona/cosa que no nos está permitida,
    recordemos que más allá del atractivo de lo físico, está la dimensión espiritual, que se llena con un nutriente particular, indicado por la Torá.
    Y cuando estemos tentados a renegar aunque sea en algo que nos parece un "poquito", recordemos que un "muchito" de reniego le continúa.
    Y no olvidemos que una pequeñita buena acción es la puerta a un mundo de buenas acciones y de placer eterno.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    El joven aquel encontró que la pared norte de su comercio tenía un agujero.
    Preocupado por el viento que se colaba corrió hasta su casa, quitó un ladrillo de la pared interna del sótano, y rápido como un rayo lo llevó hasta su negocio, y con él tapó el agujero.
    Pasados unos días, nuevamente halló un agujero en la misma pared.
    Traumatizado por el daño a su comercio, nuevamente quitó de la pared interna del sótano del hogar un ladrillo, el cual usó para taponar el agujero.
    Y sin saber cómo ni porqué, en pocas semanas tuvo que hacer decenas de veces el recorrido entre la casa y el comercio transportando un ladrillo salvador que le permitía obturar el agujero molesto.
    Al cabo de unos meses el joven falleció repentinamente en su casa.
    Según dicen los peritos de la policía, algún vándalo anónimo saboteó la pared interna del sótano, la que servía como sostén para toda la edificación, y el pobre joven murió aplastado por el edificio que se había desplomado sobre él.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Qué simboliza en el cuento el comercio, y qué el hogar?

    • ¿En qué se parece su conducta personal a la del joven del relato?

    • Un poco y luego un mucho
      En la sabia mishná se nos enseña que: "Mitzvá goreret mitzvá veAberá goreret Aberá – una mitzvá engendra otra, y un error engendra otro error"
      (Pirké Avot 4:4).

      • ¿Está de acuerdo con esta enseñanza? Dé ejemplos.

      • ¿Por qué el camino del bien se forma con eslabones de buenas acciones y mandamientos, y no con pecados y desvíos?

      • ¿Cómo se corta la cadena perversa de un pecado que sucede a otro?

    • Uno tras otro
      El Eterno habla a través de la boca del profeta: "A los de Iaacov [los judíos] que se arrepientan de la transgresión, el Eterno les dice:
      ‘En cuanto a Mí, éste es Mi pacto con ellos: ‘Mi soplo que está sobre ti y Mis palabras que he puesto en tu boca no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tus descendientes, ni de la boca de los descendientes de tus descendientes, desde ahora y para siempre’, ha dicho el Eterno.
      "
      (Ieshaiá / Isaías 59:20-21).

      • ¿Cuándo finaliza el pacto que existe entre Dios e Israel, y que está testimoniado y  reafirmado en la Torá?

      • ¿Por qué la Torá es mencionada como siendo mantenida por cada generación y trasmitida a la generación siguiente?

      • ¿Por qué para el Todopoderoso es tan importante que los judíos tengan presente la Torá, la conozcan y la cumplan? ¿Acaso Él no podría pedir simplemente un poco de fe en lugar del arduo conocimiento y práctica de Torá?

  • Aparenta ser lo más veloz…

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Ki Tetzé ("Cuando salieres") que es la sexta del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio").

    Ifat tohar=> ben lasnuá=> ben sorer umoré
    (En hebreo dice: la de bello aspecto, hijo de la aborrecida, hijo rebelde y contumaz).
    El comienzo de nuestra parashá presenta tres temas concatenados:

    1. La atracción de un varón judío hacia una hermosa mujer extranjera, a la que ha conocido como cautiva de guerra.
      Queda establecido que luego de algunos procedimientos la puede tomar por esposa.

    2. Un sujeto que tiene una esposa amada y otra odiada, la cual es madre de su primogénito al que debe privilegiar en su herencia sobre los demás hijos, aunque el padre no quiera hacerlo por la aversión a la madre.

    3. Unos padres que tienen un hijo rebelde y adicto, el cual les es imposible de educar, y que anda constantemente por el camino de lo criminal e inmoral.

    Sus títulos bien podrían ser:

    1. La pasión arrobadora.

    2. El desencanto que se perpetúa.

    3. El sufrimiento inconsolable.

    Rashi en su explicación al versículo Devarim / Deuteronomio 21:11 (a partir de TB Snahedrín 107a), nos esclarece la relación entre los tres temas:

    "Lo que la Torá expone aquí es a causa del ietzer hará –instinto a lo negativo-.
    Si el Eterno no le diera algún modo de desposar a la hermosa cautiva extranjera, el varón lo haría igualmente recurriendo a acciones prohibidas.
    Como sea, al desposarla, finalmente llegará a aborrecerla…
    Y para colmo, tendrá con ella un hijo rebelde, adicto y extraviado.
    Es por esto que los temas están expuestos consecutivamente.
    "
    (Es una traducción libre).

    Enamoramiento es algo distinto al amor
    Pongamos la notable enseñanza del excelso Rashi en una perspectiva más amplia.
    ¿Qué es probable que acontezca cuando el elemento que determina la elección conyugal radica en la belleza física, en la atracción por las apariencias, en la fascinación por lo superficial y pasajero?
    La respuesta de Rashi (en realidad de la Torá) sería: 
    muy probablemente un intenso enamoramiento de esta índole desembocará en odio.

    Tal como ya lo dejaron enseñado nuestros Sabios:

    "Todo amor que depende de algo material,
    cuando se termina lo material,
    termina el amor.
    Todo amor que no depende de nada,
    se perpetúa.
    El primer tipo es el de Amnón por Tamar
    (2 Shemuel / II Samuel 13);
    el segundo, el de David por Iehonatán
    (1 Shemuel / I Samuel 18)."
    (Avot 5:18)

    El enamoramiento
    que se basa en la pasión,
    que se construye como mera búsqueda de la satisfacción de necesidades personales,
    y que tiene su anclaje en lo que es perecedero… finalmente perece.
    Y al perecer, emergen sentimientos negativos, acciones que provocan o acrecientan el dolor que se hallaba ya escondido en las entrañas de esa relación.
    Es que el amor, el verdadero amor, tal como dijera Mark Twain: "… aparenta ser lo más veloz, pero en verdad es lo más lento en madurar. Ningún hombre o mujer conoce qué es el perfecto amor hasta que no han estado casados un cuarto de siglo." (Notebook, 1894; en traducción libre).
    Entonces, el soldado que ha caído bajo el influjo del enamoramiento hacia la belleza física de la extranjera cautiva, ¿acaso ha hallado el verdadero amor o solamente un fugaz espejismo de entusiasmo?
    En un caso así, el dulce sabor de la pasión deja pronto el lugar a la amargura, a una vivencia de fricciones y descontentos que suelen irse intensificando con el paso de los días.

    Un triste final tras un extasiado principio
    Como resultado del vínculo conyugal abatido,
    por los embates contra la armonía familiar,
    por el disenso en las metas e ideales,
    por la falta de un proyecto compartido para realizar,
    por la disparidad de criterios respecto a la educación de los hijos,
    y por relaciones carentes respeto y verdadero amor,
    se llega al tercer tema del comienzo de la parashá:
    el hijo adicto, contumaz y rebelde,
    que no obedece ni a su padre ni a su madre,
    que violenta las normas de la convivencia social,
    que descalifica cualquier intento por devolverlo o llevarlo al camino de lo que es bueno.

    Ambos desesperados e impotentes padres se ven obligados a presentar su triste caso ante los tribunales de justicia, los cuales, de acuerdo a la legislación, tienen la potestad de condenarlo a la pena capital, acabando con la vida del rebelde y sumiendo en mayores reproches y angustias a los ya atormentados padres.

    Es éste un desenlace tan trágico, que en el Talmud (TB Sanhedrín 71a) queda asentado que nunca se dio un proceso así ni se dará, y que esto no es más que un recurso legal extremo que existe (aunque en realidad se han hallado numerosísimos atenuantes, que limitan el castigo sobre el hijo rebelde, ver TB Sanhedrín 45b), por lo que su principal finalidad principal es de servir como moraleja contra los que se dejan llevar por la pasión y no por fines superiores al momento de realizar su elección conyugal, para que refrenen los llamados del deseo, y presten atención a los consejos de la moderación.

    Sin embargo, es preciso acotar que aunque en los hechos es improbable que se llegue al caso extremo que presenta la Torá del hijo totalmente rebelde e irrecuperable siendo condenado a muerte, sí es muy frecuente hallar grados intermedios de personas moral y espiritualmente extraviados, sobre los cuales es posible trabajar para recuperarlos y hacerlos andar por el camino agradable a ojos del Eterno.
    El crudo llamado de la Torá a vivir en realidad
    Como podemos comprender, la eterna e inmutable Torá nos está dando una fuerte lección de vida, algo que nos puede llegar a incomodar grandemente, pues quizás choca contra lo que la laxa moralidad moderna califica como bueno y aceptable.
    O quizás porque se opone a lo que el deseo personal señala como preferible, aunque el deseo jamás mide las postreras consecuencias de los actos.
    Al respecto, quisiera mencionar las palabras del Rov:

    "El error de los modernos representantes de la religión es que prometen a sus seguidores la solución a todos los problemas de la vida, sin dejar una expectativa que la religión no solucione.
    La verdadera espiritualidad, por el contrario, profundiza los problemas, nunca se prepone solucionarlos…
    El ideal judío de la personalidad espiritual no es el individuo armonioso, determinado por el principio del equilibrio, sino uno con su alma rasgada y el espíritu quebrado que oscila entre Dios y el mundo.
    El hombre verdaderamente espiritual aguanta constante agitación mental, colisión psíquica.
    La Kedushá
    -consagración, santidad- eleva al hombre, no porque le concede armonía y síntesis, balance y pensamientos mesurados, sino revelándole lo irracional e insoluble del enigma de la existencia.
    Kedushá
    no es un paraíso, sino una paradoja.
    "
    (Rav Yosef Dov Soloveitchik, ztz"l, "Sacred and Profane"; en traducción libre)

    En síntesis
    La Torá nos ayuda a pensar correctamente, es más, nos exige que lo hagamos, pues la Torá/Dios está en el polo opuesto a la narcosis de la fe, ya que rechaza los dulces encantamientos de los mensajeros de la falsa espiritualidad.
    Porque, solamente criticando nuestras acciones a la luz de la Verdad/Torá podemos caminar con seguridad por esta vida, pues solamente así estamos en condiciones de descubrir que realmente en el paraíso se esconde una serpiente, confusión y malestar.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    Cerrada y oscura era la noche, ni la luna ni las estrellas empalidecían la oscuridad, cuando el incendio comenzó a devorar algunas moradas de madera.
    Los habitantes del poblado rápidamente organizaron cadenas humanas, para pasarse los baldes con agua, y de ese modo extinguir eficazmente el fuego.
    En poco tiempo las llamas fueron apagadas, sin embargo, el enojo de las personas contra Dios recién se estaba encendiendo.
    Unos a otros se decían: ‘¿Cómo Dios que es taaaaan bueno permite que acontezcan tragedias como ésta? ¿Por qué no mandó una lluvia que liquidará milagrosamente el incendio? De hecho, ¿por qué no realizó un milagro para que el incendio no sucediera? Es más, ¿por qué directamente no quitó el poder combustible al fuego, para preservar nuestras propiedades? ¿Qué Dios de justicia es este Dios?’
    Y así, unos a otros los pobladores se iban preguntando tontamente, en tanto incrementaban su enojo y tontera.
    Hasta que, gritó el que era considerado el más tonto entre todos los tontos habitantes, y dijo: ‘¡Dejen ya de culpar a Dios en aquello que es inocente! ¿O acaso no se dan cuenta que si no hubiéramos tenido el fuego del incendio no hubiéramos podido vernos para pasarnos los baldes con agua y así apagar el incendio?’

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Es muy necio el comentario del que consideraban tonto, o es muy profundo y apropiado?

    • Con las reglas que afean a la mujer bella cautiva, ¿acaso la Torá se está oponiendo a que las personas luzcan hermosas, o que sean atractivas a ojos de sus parejas?

    • El proverbista dijo: "Hijo mío, si tu corazón es sabio, también a mí se me alegrará el corazón." (Mishlei / Proverbios 23:15).
      ¿Por qué dice "también a mí se me alegrará el corazón", si en el verso no dijo nada acerca de alegría del hijo, sino de su sabiduría?

    • El Rav enunció sabiamente: "La espiritualidad/religión no es, en principio, un refugio de compasión y misericordia para el desanimado y desesperado, una corriente encantada para los espíritus machacados, sino un encolerizarse, un torrente clamoroso de la conciencia del hombre, con todas sus crisis, punzadas, y tormentos." (Rav Yosef Dov Soloveitchik, ztz"l; en traducción libre).
      ¿Cuál es la enseñanza práctica de esta frase?
      ¿Y cuál es su enseñanza ideológica?

  • Honestidad valiosa

    "Serás íntegro para con Hashem tu Elokim." (Devarim / Deuteronomio 18:13)

    Dios es una presencia eterna, lo reconozcamos o no, en todo aquí y ahora- Él está.

    No podemos huir a su escrutinio, ni apartarnos de su auxilio.

    No existe lugar apartado a su ojo, ni sitio inaccesible a su mano.

    Por lo que, si la Torá nos ordena ser íntegros, honestos, decentes, honrados para con Dios; en realidad nos está exigiendo aproximarnos a nuestros más íntimos secretos, aquellos que incluso (quizás) nos ocultamos a nosotros mismos.
    Estamos siendo exigidos a que nos quitemos los disfraces que nos vestimos, o nos ponen, para hallarnos en lo más puro y oscuro que somos.

    Y cuando nos encontremos con nosotros tal cual somos, o tal cual nos alcanzamos a percibir con detenimiento, podremos afirmar que somos íntegros para con el Eterno. Y entonces, sabremos verdaderamente nuestro intrínseco valor inigualable.

     

    Profundizando esta semana:

    1. ¿Por qué la Torá prohíbe tres cosas en particular para el rey judío?

    2. ¿Cuál es el motivo central de esta parashá?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. Solamente nosotros
    2. La bendición (el bien) y la maldición (el mal)

    Destellos de la parashá

    Esa extensa parashá comienza con la orden de imponer en cada poblado de Israel a sus respectivos tribunales de justicia y a los encargados de mantener y cuidar el orden público.
    La Torá exige, y pone como objetivo, que entre las personas impere la justicia, aunque sea difícil de lograr. Como no siempre los litigios se resuelven entre los querellantes, es necesario que un sistema legal objetivo y general funcione con corrección, y con constancia. Sin excepciones, ni arreglos motivados por la conveniencia o el parecer.
    Sabiendo esto, es que prohíbe el soborno de cualquier manera, sea material o emocional. Porque la Torá reconoce que el corazón del hombre es fácil de extraviar, de dejarse seducir por lo que aparece momentáneamente como más llamativo y provechoso, cuando en realidad es una perversión de la Verdad, de la Justicia, de la Paz.
    No en vano, es en esta semana que escuchamos las famosas palabras: "tzedek, tzedek tirdof" – "Justicia, la justicia perseguirás"; lema conocido universalmente, y que es patrimonio milenario de nuestro Pueblo.

    La parashá contiene otros varios temas, pero la esencia de su mensaje es este:

    La sociedad humana sólo puede subsistir si entre las personas se respetan siempre los límites adecuados de cada cual.

  • Don especial

    No podemos negar que el genial físico Albert Einstein no era un estricto practicante de las mitzvot, pero tampoco podemos eludir que él, a su manera, se comprometía hondamente en la causa judía, y desde su personal perspectiva bregaba por sus hermanos judíos.

    Suyas son estas palabras: "Tender hacia el conocimiento, hacia el saber por el saber mismo, hacia el amor a la justicia rayano en el fanatismo, y propender a la independencia personal, he ahí los motivos de la tradición judía que justifican mi pertenencia a ella, como un don especial del destino". ("Mi visión del mundo", 1934).

    Evidentemente es respetable su posición, y en cierto modo se aproxima al tema que inicia esta parashá: el de la justicia como fundamento de vida, como el más correcto modo de relacionarse entre las personas.
    Einstein cataloga el amor profesado por los judíos hacia la justicia como próximo al fanatismo, los jajamim dirían que "los fundamentos del Mundo son tres: el juicio, la verdad y el shalom" (Avot 1:18); por su parte el naví diría: "Estas son las cosas que han de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz" (Zejaría 8:16); en tanto, la fuente de todos estos magnos pensamientos, la Torá, nos regala esta semana con la memorable frase: "La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Hashem tu Dios te da." (Devarim 16:20).

    Notemos como la Torá, que es parca en palabras, se reitera "tzedek, tzedek tirdof", "justicia, la justicia perseguirás"., tal como si hubiera necesidad de reafirmar el concepto: es la justicia lo que hay que esforzarse en buscar y encontrar, la verdadera Justicia que promueve que exista el Shalom.
    Muchas veces la justicia no se asocia con la verdad, por lo cual en lugar de derivar en shalom, finaliza en conflictos y reyertas. Sin embargo, si se es escrupuloso, casi fanático, en la ansiosa búsqueda de la justicia, entonces la verdad, en términos de lo humanamente posible, surgirá, atrayendo un poco de Shalom al Mundo.

    Y tal parecería ser la misión del judío, empeñarse en atraer Shalom (que es uno de los tantos nombres de H’), por intermedio del Emet (Verdad, que también sirve como nombre de H’), haciendo lo que es justo (que la Justicia es uno de los atributos divinos, es más, es el carácter con el que H’ creó el Mundo).

    Terminemos con un hermoso ejemplo de justicia llevada a la práctica, sin grandes palabras ni mucha filosofía:
    "En cierta oportunidad el Baal Shem Tov dirigía la tefilá comunitaria, cuando de pronto, interrumpe su sacra actividad y se dirige a la calle. Allí encuentra a un no judío que vendía leña, y le pide que entre toda su carga al Beit Kneset. Luego de terminada la labor el BeSh"T pide a sus discípulos, quienes extrañados contemplaban la escena, que le pagaran generosamente y además le dieran una jugosa propina por haber entrado los leños al templo. Los orantes perplejos hicieron como les fue ordenado. El leñador prorrumpió en elocuentes agradecimientos y bendiciones dirigidas a H’, que tenía un pueblo tan correcto y generoso como éste; y se despidió en paz.
    Tras lo cual, los discípulos no pudieron soportar la curiosidad e interrogaron a su maestro, cómo es posible que él abandone la tefilá para hacer esa cosa tan impropia, comprar troncos, charlar, arreglar precio, etc.
    El sabio les respondió que mientras hacía tefilá pudo contemplar como se presagiaba una mala época sobre los judíos de ese templo, quienes acostumbraban regatear con los no judíos, y escatimarles en los pagos. Por lo cual, el BeSh"T reconoció que la mejor manera de encontrar la protección divina era promoviendo la concordia entre las personas, y haciendo que las buenas acciones de los judíos devinieran en una bendición en boca de un gentil en lugar de maldiciones."

     

    Preguntas:

    1. ¿La Torá promueve la guerra?
    2. ¿Cómo sabemos que es de la Torá el tratamiento bondadoso hacia los miembros del reino vegetal?
    3. ¿Quiénes se libran del servicio militar obligatorio?
    4. ¿A qué pueblos había que erradicar de la Tierra de Israel? ¿Por qué?
    5. ¿Cuáles son las leyes exclusivas para el rey?
    6. ¿Están permitidos los juegos de adivinación?
    7. ¿Qué hay que hacer con los falsos testigos?
    8. ¿Qué hay que designar en los poblados judíos?
    9. ¿Por qué hay que eliminar a los falsos profetas?
    10. ¿Qué es necesario perseguir constantemente?
  • Juez y parte

    Está escrito en la parashá: “Pondrás jueces y magistrados para ti…” (Devarim / Deuteronomio  16:1)

    “En el sanatorio, el gran líder de la comunidad estaba postrado en cama, su esposa permanecía a su lado sentada en un sillón.
    Llegada la hora de la visita aparecieron tres personas de su comunidad, que lo rodearon mientras parecía dormir.
    Uno: ‘Miren, como descansa tan tranquilo. Y pensar que tiene la determinación y coraje de Avraham nuestro patriarca.’
    Segundo:’Sí, y además no se olviden su sabiduría. Si hasta he llegado a pensar que tiene el espíritu de Shelomó haMelej, el más sabio de los mortales.’
    Tercero: ‘¿Y no escucharon su voz? ¡Cómo canta y lee la Torá!, si hasta parece David haMelej…
    Primero otra vez: ‘Bah… todo esto es poco si recordamos que sus enseñanzas iluminan como las de Moshé nuestro maestro, y con la energía de un Iehoshúa bin Nun.’
    Segundo: ‘Amigos, será mejor que nos retiremos, dejemos descansar a nuestro santo rabino y no molestemos a su esposa.’
    Y así se marcharon calladamente los generosos visitantes.
    Ni bien cerraron la puerta el rabino antreabre uno de sus ojos, y pregunta a su esposa en voz baja: ‘¿Ya se marcharon?’
    Esposa: ‘Sí. ¿Por qué no los atendiste si estabas despierto?’
    Líder: Es que… estaba esperando a ver si alguno de ellos entre tantas verdades que decían de mí, recordaba mencionar lo sencillo y poco orgulloso que acostumbro ser…’”

    Ser un juez justo de nosotros mismos resulta bastante difícil.
    Es que siempre hay una excusa para convertirnos en nuestro abogado defensor…
    Sin embargo, para mejorarnos debemos apreciar nuestros defectos, así como nuestras reales virtudes… pues ese es el único camino hacia la realización.

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 48ª de la Torá; 5ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 16:18 – 21:9. Haftará en Ieshaiá 51:12 – 52:12.

    La Torá nos hace notar un hecho esencial.
    Para que una sociedad permita un clima de desarrollo personal y general, es imprescindible la existencia de un marco legal estable, y de un orden respetado por todos.
    Cuando la Torá nos exige: "La justicia estricta perseguirás, para que vivas", no es tan sólo un mandamiento, sino una enseñanza de vida.
    Para vivir es básica la presencia de la justicia estricta.
    Sin adulterarla, sin escatimarle ni una pequeña parte.
    Pues, cuando se empieza a comerciar con la justicia, se cancelan las libertades, se disuelven las seguridades, y el antojo fugaz es lo que adquiere predominio.
    Dios, al ser un Juez de estricta Justicia, pretende que sus máximas criaturas lo imiten, y que de ese modo puedan establecer reinos de armonía, bienestar y
    Shalom (paz y plenitud).
    Andar por otras veredas, es encaminarse hacia lo que no es correcto.

  • Parashat Shoftim: vistazo

    Ubicación:
    Shoftim
    ("Magistrados") es la quinta parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Sistema judicial
      Se insiste en la importancia de contar con un sistema local y nacional de magistrados para que impartan estricta justicia, así como con alguaciles que sean el brazo ejecutor de la ley. Un juez debe ser imparcial, y rechazar cualquier soborno.
      El sistema judicial estaba concebido de tal manera que si un tribunal no lograba resolver un caso, lo pudiera trasladar a una corte de mayor jerarquía para que fuera la justicia lo que imperara en las relaciones sociales.
      El Sanhedrín, ubicado en el complejo edilicio del Templo era la Corte Suprema de Justicia.

    2. Idolatría criminal
      Se determinaba que un reo era culpable de idolatría tras una minuciosa pesquisa, y tras un concienzudo proceso legal que daba garantías a las partes (por ejemplo, el número mínimo de testigos a presentar era dos, y los testigos eran los primeros en llevar a cabo la sentencia contra el culpable).
      El que fuera hallado culpable de idolatría por la Corte, recibía la sentencia de muerte por lapidación.

    3. Sistema monárquico
      En la contingencia de que el pueblo solicitara un rey, al uso de los gentiles, el Eterno lo escogería de entre los israelitas. Se determinan en la Torá ciertas leyes que restringen el poder absolutista del monarca, así como se lo conmina a ser un modelo de persona fiel al Eterno por medio del estricto cumplimiento de los mandamientos de la Torá y una sublime manera de vida.

    4. Cohanim
      Luego de enumerar las ofrendas y remesas que debían recibir los sacerdotes, se enuncian leyes particulares para los sacerdotes.

    5. Superstición
      La Torá prohíbe terminantemente todo tipo de superstición y brujerías. Los que son fieles al Eterno no tienen ninguna necesidad de caer en esos vicios que solamente engañan y perjudican la pureza del espíritu.
      Los falsos profetas, que hablan en nombre de dioses falsos, o en nombre del Eterno cosas que Él no mandó, deben ser juzgados y de ser culpables sentenciados a muerte.

    6. Testimonios
      Dos es el número mínimo de testigos de un robo.
      De hallarse que algún testigo ha mentido, debe recibir como castigo el castigo que quería que recibiera el que acusó en falso.

    7. Ejército
      El judío no debe temer cuando va a batalla contra el enemigo, pues el Eterno está de su parte.
      Tres son las categorías de exentos de ejército: 1) el que tiene casa nueva pero no la ha estrenado; 2) el que plantó un viñedo pero aún no disfrutó de sus frutos; 3) el recién desposado, o el comprometido a matrimonio.
      Podían quedarse en la retaguardia aquellos que manifestaran fuertemente su terror a la batalla.
      El ejército israelita debe reclamar paz antes de salir a la guerra, pero no debe hesitar en luchar cuando sea necesario.
      El ejército tampoco tenía derecho a hacer como quisiera en el campo de batalla, sino que debía obedecer estrictas reglas, que en parte servían para que la guerra no deshumanizará a los solados judíos.

    8. Responsabilidad por una muerte
      Si se halla un cadáver en el campo, no se sabe quién es ni quién lo mató, la responsabilidad recae sobre los habitantes de la ciudad más cercana. Los jefes de ésta deben hacer una ceremonia en la cual anuncian que son inocentes del crimen, y piden al Eterno para que los perdone y pueda haber concordia y justicia.

    Para destacar:

    1. Patrón de medida
      El Lubavitcher Rebbe, Rabí Menajem Mendel Schneersohn ztz"l (en "El huerto de la Torá") nos enseña:

      "Justicia, justicia perseguirás"
      (Devarim / Deuteronomio 16:20).
      Desde el mismo momento de su creación, el hombre siente la necesidad de buscar la verdad. Al mismo tiempo, sin embargo, él tiene que confrontar los límites que implica su propia subjetividad, y tomar conciencia que los hallazgos frutos de su perspicacia son de rango limitado.
      Al entregar la Torá, el Eterno proveyó a la humanidad con un estándar objetivo acerca de la Verdad.
      Contrastando con nuestras ideas subjetivas, la Torá nos da valores objetivos, guías y principios que son de aplicación en cualquier situación, en cualquier lugar y en cualquier tiempo.
      ¿Cual es la responsabilidad del hombre?
      Juzgar.
      Someterse y someter a su entorno a escrutinio y determinar cuál es la conducta prescrita por la Torá.
      Él entonces debe actuar conforme a ese juicio y esforzarse por modificar su vida y su entorno en concordancia.
      De esta manera, él se eleva a sí mismo y a su entorno, elevándolos a una conexión que trasciende la concepción humana de lo bueno.

    2. Misericordia diaria
      En "Ama a tu prójimo" el rav Zelig Pliskin nos enseña:

      "leerá la Torá todos los días de su vida, para que aprenda a reverenciar al Eterno su Elokim, guardando todas las palabras de esta Torá y estos estatutos a fin de ponerlas por obra."
      (Devarim / Deuteronomio 17:19).
      El Jafetz Jaim apunta que la Torá enfatiza que nosotros debemos caminar en el camino del Eterno todos los días de nuestra vida, en tanto los Sabios recalcaron que esto significa que nosotros debemos emular Sus caminos confiriendo bondad y compasión hacia otros cada día.
      Algunas personas erróneamente creen que si ellos hacen por alguien un favor, especialmente uno grande, han cumplido con su obligación de hacer misericordia por las próximas semanas.
      Así pues, la Torá nos recuerda nuestra obligación de actuar misericordiosamente cada día de nuestra vida.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Rabí Shimón ben Gamliel dice: sobre tres fundamentos se sostiene el mundo: sobre el juicio, sobre la verdad y sobre la paz/integridad"
      (Pirké Avot 1:18)

      1. ¿Cuál de estos fundamentos depende exclusivamente del individuo particular?

      2. ¿Qué pasa cuando falta alguno de estos fundamentos?

      3. ¿Cuál es la diferencia entre el concepto "juicio" (din en hebreo) y "justicia" (tzedek)?

    2. "Tzión [Sión] será redimida con el derecho, y sus arrepentidos con la justicia."
      (Ieshaiá / Isaías 1:27).

      1. ¿Cuál es la condición indispensable para que exista el perdón de parte del Eterno?

      2. ¿Por qué la justicia es prioritaria a la hora de establecer paz y bienestar en el mundo?

      3. ¿Qué puede cada uno hacer para promover la justicia en la sociedad?

  • Educación para la justicia

    Al crear a la especie humana, Dios nos dio muy pocas instrucciones y reglas; tal como un padre hace con su hijo recién nacido, que va recibiendo educación por medio del vínculo más que por intermedio de palabras y reglas a seguir.

    Con el paso del tiempo, el Eterno fue dando unas pocas leyes más, las básicas que permiten establecer una sociedad saludable y constructiva. Como un padre que suma a la educación de su hijo pequeño ciertas reglas fundamentales e indispensables para toda persona de bien.
    A los mandamientos básicos para la humanidad se los conoce como Sheva Mitzvot deBenei Noaj – Los Siete Preceptos de los Descendientes de Noé. Son las herramientas esenciales que permiten diferenciar la conducta humana de la de un animal.
    Con la aplicación de estos mandamientos y mientras el tiempo seguía transcurriendo, las sociedades humanas iban adquiriendo mayor madurez emocional e intelectual. Esto permitió que en cada sociedad fueran brotando más leyes y normas que aseguraran la vida e integridad de sus integrantes. A diferencia de los preceptos noájidas, estas leyes provenían de la mente humana, por lo que no siempre eran lo más justo y atinado. Tal como cuando niños de 7 u 8 años se reúnen para realizar ciertas actividades en conjunto, por ejemplo jugar, e inventan sus propias reglas que no siempre siguen la normativa dada por sus mayores, y que no siempre son muy coherentes con lo que se entiende por razonable.

    Recién cuando la humanidad llegó a un estado de comprensión mayor, algo así como su ingreso a la juventud-madura (su bar/bat mitzvá), pudo ser considerada como responsable, y por lo tanto habilitada para recibir, de parte de Dios, un mayor número de leyes y de metas a cumplir. Tal como un padre y la sociedad hacen con los que dejan de ser niños y comienzan a ser tratados como personas maduras.
    Estas leyes maduras que Dios entregó, son las mitzvot, los 613 mandamientos que se hallan en la Torá, y que es responsabilidad de los judíos reconocer y tratar de cumplir.

    Los que aceptaron el compromiso, la “aventura” de crecer, los que adoptaron para sí el sistema maduro de legislación fueron los judíos, el pueblo judío en su conjunto.
    El resto de las naciones rechazaron en su oportunidad la ocasión que Dios les brindaba para hacerse merecedores de tal estilo de vida arduo y lleno de exigencias.
    Pero, ¿qué pasa con aquellos gentiles que tienen el anhelo de llevar una vida más difícil, más poblada de demandas, de severidades, de restricciones?
    Para estas personas de entre las naciones hay tres opciones legales y válidas:

    • Reconocer que el sistema de vida noájico es perfecto en sí mismo, porque Dios lo ha dado desde Su Amor y Sabiduría, no queriendo perjudicar en modo alguno a las personas con estas leyes.
    • Sabiendo que los Siete Mandamientos Universales son raíces de los cuales se derivan numerosas normas de vida, costumbres positivas, reglas de crecimiento integral verdadero. Son siete los mandamientos, la exigencia que Dios tiene, pero son decenas, centenas, miles, las conductas maduras, constructivas, desarrolladas que el noájida puede adoptar para sí con amor y disciplina, sin por ello embaucar, ni usurpar el legado santo del judaísmo.
    • Para quien está dispuesto y es firme en su compromiso está entreabierta la puerta a la Familia Judía, exclusivamente a través de una verdadera conversión formal u legal al judaísmo, que implica aceptar el yugo de la Torá y de los 613 mandamientos de por vida. Por supuesto que esas malas parodias de los cristianos que se hacen llamar “judíos mesiánicos”, no tienen ningún valor positivo, no son conversiones al judaísmo, de hecho no tienen nada de judíos. Tampoco son válidas las escenificaciones de la rama “reformista” o sus similares, que no tienen ningún aprecio por la santidad del judaísmo ni por la divinidad de su esencia.

    Así pues, tanto judíos como gentiles tienen el camino sagrado dispuesto para llevar una vida de crecimiento integral verdadero, la sacralidad necesaria para desplegar una vida de belleza en este mundo y en la eternidad.

    Dios, en su infinita Sabiduría, dio también las instrucciones y utensilios para que cuando se precisara legislar o juzgar sobre lo no expresado en la Torá, se lo hiciera en base a lo que Él considera lo más acertado, y lo más apegado posible a Su Voluntad. Tal como un padre humano amoroso y responsable hace con su hijo ya adulto, al cual educó desde sus primeros momentos, al cual brindó los mecanismos para resolver situaciones personales que no están contempladas por las normas fijas.
    Esto Dios lo hizo cuando declaró:

    "Cuando te sea difícil decidir en un juicio en tus tribunales… te levantarás y subirás al lugar que el Eterno tu Elokim haya escogido.
    Irás a los sacerdotes levitas y al juez que haya en aquellos días y consultarás. Ellos te indicarán la sentencia del juicio.
    Harás según la sentencia que te indiquen en aquel lugar que el Eterno haya escogido, y tendrás cuidado de hacer según todo lo que te declaren.
    Harás según la Torá [la instrucción] con que ellos te instruyan y según el juicio que pronuncien. No te apartarás de la sentencia que te indiquen, ni a la derecha ni a la izquierda.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 17:8-11)

    Esto significa que a partir de la entrega de la Torá, Dios mantiene Su Torá vigente, y permanece como Rey, pero ya no legisla para los humanos, sino que le dio la misión de elaborar leyes a los jueces, rabinos, sacerdotes cultos del pueblo judío.
    Tal como un padre espera que su hijo adulto haga, conforme a los reglamentos existentes, a la razón, y al apego a la Ley.

    Por lo tanto, desde el momento que Dios entregó a los Sabios de Israel el derecho a legislar; las sentencias y leyes emanadas de ellos tienen el respaldo de Dios, y cuentan con todo el peso legal como para ser consideradas leyes indirectamente ordenadas por Dios. Son leyes para el pueblo judío y para los habitantes gentiles del estado judío, pero no tienen carácter de obligatorio para el gentil que reside fuera del estado judío.
    Sin embargo, los gentiles también tienen el mandamiento de legislar, de dictar jurisprudencia, de llevar una vida de justicia, es una de las exigencias que Dios impuso a los gentiles. Esto se consigue estableciendo poderes legislativo y judicial y deteniendo la anarquía y la corrupción que se derivan del EGO.

    Toda ley que se presente como venida de Dios y que sea contraria a Su Torá, indudablemente no es de Dios sino de personas que se oponen a Su gobierno.
    Toda ley humana que se pretenda como divina y que no haya surgido de la sentencia de los Sabios de Israel, es contraria a lo que el Eterno ha manifestado como Su Voluntad.

    Es importante conocer esto, entre otras cosas porque así reconocemos la confianza que Dios deposita en la humanidad: nos tiene tanta confianza que nos da la oportunidad para conducirnos a nosotros mismos, y no ser marionetas en Sus manos, o como animales que son guiados por sus instintos, o como personas inmaduras que son juguetes de sus deseos pasajeros.
    Pues Él nos ha dado las herramientas, nos facilita la materia prima, nos muestra la meta a alcanzar, y nos otorga la libertad madura como para convertirnos en trabajadores de nuestra propia edificación personal y colectiva.

    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    Cuenta el muchacho a sus amigos: "El día que me perdí en el bosque, se venía la noche y yo estaba desesperado porque tenía muchísimo miedo, y no encontraba ninguna pista que me trajera de regreso. Entonces, con todas mis fuerzas hice una tefilá -rezo- pidiendo a Dios que hiciera algo para salvarme y rescatarme de tan difícil situación."

    Preguntan sus amigos: "¿Dios te respondió?"

    Contesta el joven: "¡No!, ¡Nada de nada!
    Ni bien terminé de decir la última palabra de mi tefilá apareció el guardabosques y me llevó inmediatamente al camino correcto…"

  • La autoridad del líder

    El recién coronado rey de Israel, Rejabam hijo de Shelomó, fue puesto ante una difícil situación: el pueblo reclamaba pagar menos impuestos, al tiempo de gozar de mayor libertad civil, o habría una revuelta y secesión.
    El rey debía escoger, era su obligación decidir, estaba en la urgencia de brindar una respuesta autorizada y llena de poder, pero no se sentía capacitado para hacerlo… ¿o tal vez no se tenía suficiente confianza?
    El hecho es que demostró su inseguridad, su falta de vigor emocional, su incapacidad de liderazgo.
    Era rey pero actuaba como niño, en muchos aspectos y en pocos versículos de conocerlo.
    Entonces, al menos hizo algo inteligente:

    "…el rey Roboam consultó a los ancianos que habían servido a su padre Shelomó [Salomón], cuando aún vivía, y preguntó: -¿Cómo aconsejáis vosotros que yo responda a este pueblo?
    Y ellos le respondieron diciendo: -Si te constituyes hoy en servidor de este pueblo y les sirves, y al responderles les hablas buenas palabras, ellos serán tus siervos para siempre."
    (1 Melajim / I Reyes 12:6-7)

    Es un consejo muy sabio, de gente entendida y experimentada.
    Hábiles políticos a cargo, personas con esa ductilidad propia de los que manejan las cuestiones gubernamentales y empresariales.
    Un consejo saludable, cuando es aplicado con bondad y justicia; un consejo realmente maquiavélico cuando está motivado por el deseo de manipular y conquistar al otro.
    Si quieres ejercer verdadera autoridad sobre otros, y no autoritarismo; si quieres ejercer tu poder y no tu prepotencia, entonces, sé humilde, sé manso, sé servicial con aquellos que quieres que te sigan.
    El prócer uruguayo, Don José Artigas, tiene una famosa frase a su haber: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”.
    Esa es la idea esencial, el verdadero poder del líder no se encuentra en su capacidad de aplastar a los súbditos, ni en reprimir con violencia, ni de censurar injustamente, ni de bloquear las comunicaciones, ni de restringir el crecimiento de los ciudadanos, ni de aprovecharse de las debilidades y falencias, ni de mentir y llevar por sendas de dolor y oscuridad, nada de eso es lo que caracteriza a un verdadero líder.
    El líder está para conducir al pueblo con bien y bondad, con justicia y rectitud, con lealtad.
    Cuando el que se pone en el lugar de líder abusa de la gente, se aprovecha, fabula para manipular, presiona, amenaza, secretea, usa información privilegiada para esclavizar a los otros, todo ello es síntoma de que no cuenta con la capacidad de liderazgo pero sí con la oscura habilidad del manipulador.
    El buen líder habla con palabras bondadosas, incluso cuando debe amonestar o prohibir o castigar.

    Sin embargo, tengamos cuidado.
    Los hábiles manipuladores, seudo rabinos, pastores, clérigos mesiánicos o seudo noájidos, líderes “adámicos”, fetraficantes de superación personal, cabalisteros, así como otros artistas del engaño y la perdición aprenden bien pronto las técnicas de la venta fraudulenta, de la trampa, de la estafa, de la manipulación emocional. Te dirán cosas bonitas, te harán sentir como en casa, te darán dulces, te ofrecerán su supuesta amistad, te serán consejeros amables, te inventarán paraísos y esperanzas nulas en la realidad, serán buenos contigo, solamente porque quieren que tú seas sus esclavos por siempre. Míralos como se arrastran para conseguir tus ofrendas, tus diezmos… obsérvalos coquetear para obtener el sexo prohibido… atiende a sus gestos perversos, cómo te ordenan repetir lemas, asistir a reuniones, leer libracos, pagar cursos, decir “amén”, levantarte y sentarte, alzar tu mano derecha, cantar lo que no te interesa, bailar como idiotas, comer lo que te asquea… sí, presta atención, ellos están ahí, seguramente ante ti, son tus pastores, tus jefes de congregación, los cabezas de tus células, los que son dueños del garaje o local en donde te congregas para rezar a muertos e inexistentes…
    Astutos como su maestro, el serpiente del Edén. Taimados como su maestro, Pablo el falso judío de Tarso. Gente que no te dirá de frente cosas desagradables, pero a solas te hará sentir que eres peor que una inmundicia. Ante la comunidad te afrentará, te echará, amenazará, maldecirá… no tienes derecho a preguntar, a opinar, a pensar, solamente a ser oveja, a reír por sus estúpidos chistes, a repetir sus insulsas palabras poéticas-proféticas sin sentido, a ser uno más de sus peones en sus juegos diabólicos.
    Y tú… tú lo haces…
    Y te enfadas porque te aviso que estás siendo manipulado. Y te encierras aún más en tu celdita mental, tan pequeñita que ni luz entra ya.
    Te aferras a tu pastor, te encadenas más fuerte, rechazas el consejo sabio, te fatigas de solo pensar en vivir de una manera más digna.

    Eres cómplice del estafador, porque a sabiendas colaboras con él en su arte de estafarte.
    Y te piensas muy vivo, genial, porque vives en tu mundo de fantasías, mediocre, sin sentido, plagado de mentiras, lleno de supersticiones, impotente, postrado, con miedo, inútil.
    Dejas marchitar tu potencial sagrado.
    Te burlas de los demás y crees que eres más listo que Dios.
    Pero no puedes engañar a tu esencia espiritual, ni cambiar la realidad porque imaginas que con secretitos mágicos el mundo se postra a tus pies.
    Tendrás que rendir cuentas de tus actos.
    No habrá más excusas, ni mentiras, ni tontas justificaciones.
    Ahora echas culpas, te haces la víctima, dejas que te manipulen, pero llegado el momento de la verdad… ¿adónde te piensas que te podrás escapar?
    Te cavas tu fosa y te introduces de lleno en ella.
    Te crees muy vivo, o tan torpe que dejas que el pastor sea quien te controle con su mando a distancia.

    Haces caso a la voz corrupta del EGO.
    Tienes tanto por des-aprender antes de poder aprender a ser…

    No tienes poder, no tienes autoridad, no tienes futuro, a no ser que rompas el yugo oscuro que te has adosado sobre tu cuello.
    Rompe ya los lazos tóxicos con ese líder enfermo que te gobierna y con la congregación de desbarrancados que te rodean.
    Lava tu alma, remienda tu corazón, acepta tu fracaso de vida, porque cuando lo haces es que puedes comenzar a purificarte, a santificarte, a crecer.

    Dios te espera.
    Una buena vida te espera.
    Pero depende de ti.

    Tú tienes la autoridad, el poder, la capacidad.
    Solamente si así lo quieres y das los pasos necesarios para hacerlo real.

  • Integral bienestar

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Shoftim ("Jueces") que es la quinta del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio").

    Maimónides y la doble finalidad de la Torá
    En su "Guía de los descarriados" (tercer libro, capítulo 27), Maimónides explica que la Torá tiene una finalidad básica doble:

    • el gozo espiritual y

    • el bienestar material.

    El maestro entiende que el judaísmo enseña que:
    el bienestar espiritual es la recompensa más noble y grande a que puede aspirar la persona, sin embargo, solamente por intermedio del bienestar corporal se puede obtener el mayor grado de bienestar espiritual.

    Torá o filosofías humanas
    Este postulado descalifica dos doctrinas muy comunes; ya que el ideal de la Torá:

    • niega valor al ascetismo (que es la idea que sostiene que solamente por medio de la privación del gozo corporal se alcanza la superación espiritual);

    • y rechaza el hedonismo (que es la opinión que proclama que el placer del cuerpo es el fin supremo de la vida).

    Ni la negación del cuerpo, ni su adoración son los caminos para alcanzar la superación y felicidad real.

    Para alcanzar el máximo posible
    Según Maimónides, para que se alcance un verdadero bienestar corporal es imprescindible la salud tanto en el plano individual (preservando la integridad del individuo en todos sus aspectos), así como en el social (en una sociedad que viva de acuerdo a los principios de justicia, verdad y compasión).
    Si falta alguno de éstos, no hay bienestar corporal.
    Y si no hay éste, tampoco se puede alcanzar el mayor grado de bienestar espiritual.
    Por lo tanto, el maestro enseña que el motivo general de los preceptos de la Torá es perfeccionar al individuo así como a la sociedad, para que ambos pulan sus imperfecciones y se desarrollen a su máximo potencial.

    Así a Dios como al prójimo
    Precisamente sobre esta perfección es que nos habla la Torá en nuestra parashá, cuando explícitamente ordena:

    "Serás íntegro para con el Eterno tu Elokim."
    (Devarim / Deuteronomio 18:13)

    Integridad implica un indiviso compromiso, en este caso, con Dios.
    Sin distraerse con cosas ajenas, tentaciones pasajeras, promesas falsas.
    Cuando la Torá nos habla de ser íntegros, es que Dios nos está reclamando que todo nuestro ser esté adherido a Él, sin retaceos, sin faltas, sin medias tintas.
    Así en el aspecto de las relaciones que mantenemos con nuestros semejantes, como con las que tenemos exclusivamente con Él.
    El que seamos íntegros en nuestras acciones es un inquebrantable llamado a que nos comportemos con idéntica lealtad y confianza, tanto al cumplir los mandamientos sociales, como los considerados rituales.
    (Desgraciadamente, en todas las épocas surgen falsos profetas y maestros del error que dicen que está bien dejar de lado alguno de estos aspectos, que está bien escoger entre los mandamientos entre aquellos que conviene hacer y los que son desechables.
    Están los que exponen que lo importante es el correcto trato con nuestro prójimo, las mitzvot bein adam lajaveró, siendo las bein adam lamakom una especie de resabio del pasado, algo que se puede desechar sin consideración.
    Y en el otro extremo, están los que son fanáticos del supuestamente perfecto cumplimiento de los mandamientos destinados a fortalecer el vínculo con Dios, pero que rápidamente olvidan las necesidades y el respeto que se le debe al prójimo).

    Perfección en y de la Torá
    Al respecto, Rabí Itzjac Eljanán de Kovno nos hace notar que en otra parte del Tanaj se emplea la voz "íntegro" (tamim o temima), cuando el salmista describe a la Torá como la cumbre de la perfección:

    "La Torá del Eterno es perfecta; restaura el alma."
    (Tehilim / Salmos 19:8)

    Rabí Itzjac enseña que: así como un sefer Torá es perfecto cuando incluye todas y cada una de las letra que debe tener, sin faltar ninguna, y con su forma exacta, así de perfecta es la persona que no deja de cumplir aquellos preceptos que está a su alcance realizar.
    Y esto es así porque, siguiendo con precisión las órdenes de la Torá, a la persona se le restaura el alma, es decir, crece en dirección a la eternidad.
    Igualmente, continúa enseñando, una comunidad está en camino de ser íntegra cuando no excluye incorrectamente a ninguno de sus miembros, sino que posibilita que todos ellos tengan su lugar y su dignidad que les son correspondientes. Sociedades que se cimientan en el reclamo y promesa de la Torá:

    "Justicia, justicia perseguirás, para que vivas y poseas la tierra que el Eterno tu Elokim te da."
    (Devarim / Deuteronomio 16:20)

    En resumen
    En resumen, para lograr el mayor bienestar físico, y a la vez alcanzar el máximo espiritual, es preciso atender precisamente a estas palabras:

    "El Eterno nos mandó (a los judíos) que pusiéramos por obra todas estas leyes (de la Torá) y que temiésemos al Eterno nuestro Elokim, para que nos fuera bien todos los días (en Este Mundo) y para conservarnos la vida (en el Más Allá), como en el día de hoy."
    (Devarim / Deuteronomio 6:24)

    Te recomiendo que leas también: http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/maimnides-acerca-de-una-visin-de-salud-integrada

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relato

    Dos hombres se presentan ante el rabino, que también era juez, reclamando la posesión de un billete de mil pesos.
    Uno de ellos decía que lo había encontrado en la calle.
    El otro argumentaba que era suyo, y que recién se le había caído del bolsillo cuando ya lo había recogido aquel.

    El rabino pidió disculpas y se fue a la habitación contigua, con el billete en cuestión en sus manos.
    Con voz suficientemente audible por los litigantes, el rabino comentó a su esposa: ‘Es extraño, porque cuando uno tiene un billete quemado en una de sus puntas, no deja de señalarlo como prueba de propiedad’.
    Acto seguido, retornó a la habitación y les preguntó a los hombres: ‘¿Alguno me puede indicar alguna particularidad en el billete, como para que yo pueda reconocer a quién le corresponde?’.
    Y el que había dicho que lo perdió, rápidamente gritó: ‘¡Pues, está quemado en una de sus puntas!’
    Entonces el rabino respondió: ‘Si es así, el billete de mil pesos que usted está reclamando no es éste, pues sus cuatro puntas están en perfecto estado’. Y el rabino procedió a dárselo al que con justicia lo había hallado tirado en la calle.

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Se podría denominar al juicio efectuado por el rabino del relato como "salomónico" (1 Melajim / I Reyes 3:16-28)?
      ¿Qué es realmente un juicio salomónico?

    • Está escrito que: "Noaj [Noé] era un hombre justo y cabal en su generación; Noaj [Noé] caminaba con Elokim." (Bereshit / Génesis 6:9).
      Noaj/Noé era justo, íntegro y respetuoso de Dios, un ejemplo de persona en su época.
      ¿Cómo podía ser así si vivió siglos antes de la entrega de la Torá, y siendo que la Torá es exclusiva para los judíos?
      ¿Cómo pueden ser íntegros ante Dios los gentiles?

    • El proverbista dice: "El justo es librado de la desgracia, pero el inmoral llega al lugar que le corresponde." (Mishlei / Proverbios 11:8).
      ¿Cuál es la enseñanza de este proverbio?

  • ¿Esos maderos en el templo?

    Está ordenado en nuestra parashá:

    "No plantarás para ti ningún árbol de Asera junto al altar del Eterno tu Elokim que te has de hacer."
    (Devarim / Deuteronomio 16:21)

    A veces uno puede suponer que un poco de pecado, un tantito de idolatría, un tufillo a extravío, no perjudica aquello que aparece mayormente como sagrado y de bondad.
    Uno podría creerse que un árbol de idolatría, una Asherá, junto al altar del Eterno, no es ofensivo o perjudicial, pues… ¿qué le hace una manchita pequeñita de suciedad a la pureza inmensa de lo que está dedicado al Todopoderoso?
    Pero, la Torá expresamente afirma que es de ilusos fantasear que lo santo se pueden mixturar con lo inmundo. Peor aún, es pecaminoso plantar siquiera un poco de superstición y dioses falsos en los lugares que se consagran al Eterno.

    Debemos tener presente esto en cada momento,
    para apartarnos de aquello que se viste con ropajes de verdad, pero que no esconden sino vicio e impudicia.
    Actualmente hay ejemplos de perversión plantada junto a símiles de altares de Dios:
    ¿Casas decoradas como sinagogas para adorar crucificados?
    ¿Supuestos rabinos (que no son sino pastores del Evangelio) que predican la fe en deidades ajenas al Eterno?
    ¿Maderos "santos" en templos del Dios de Israel?
    ¿Así proclamados santos que andan por caminos que alejan de la Torá?
    ¿Promesas de paraísos por bañarse en sangres ajenas?

    También hay jueces indignos que pervierten el juicio,
    estafadores con rostro de ángeles,
    predicadores de la paz que asesinan sin miramientos,
    dioses del amor que devastan a la humanidad.
    Y hay hospitalarios que torturan,
    y vendedores que corrompen a sus compradores,
    y amantes que desmerecen el verbo amar.

    Todo esto es aquello de lo que la persona fiel al Eterno debe apartarse.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    El maestro jasídico Rav Shmulki de Nicolasburg decía, con triste gracia: "Mientras el Eterno no prohibió robar, la gente cuidaba tanto de sus pertenencias, que los que tenían deseos de pillar, no lo hacían por miedo a los guardianes.
    Pero cuando se decretó que estaba prohibido robar, la gente confió en que se tomaría en cuenta fielmente ese mandamiento y aflojaron el cuidado sobre sus cosas, y a partir de entonces los ladrones tuvieron más trabajo".

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Acaso el sabio maestro está afirmando que la Ley es negativa, y que sería mejor vivir sin Ley?

    • Un poco de mal, mucho mal
      El sabio e inspirado autor nos enseñó: "Las moscas muertas hacen heder el frasco del fino perfume del perfumista. Así afecta un poco de necedad a la sabiduría y a la honra."
      (Kohelet / Predicador 10:1).

      • ¿Cuál es la pérdida por atesorar aunque sea un poco de mal en el lugar del bien?

      • ¿Por qué es más peligroso un lobo disfrazado de cordero, que el lobo que se presenta sinceramente como tal?

      • ¿Podría usted señalar los lugares que actualmente introducen idolatría en sitios de aparente santidad?

    • Jueces impíos
      El Eterno habla a través de la boca del profeta: "Tus magistrados son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el soborno y va tras las recompensas. No defienden al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda."
      (Ieshaiá / Isaías 1:23).

      • ¿Cómo se aplica esta acusación profética a los que en el presente atacan inmoralmente a los israelíes cuando éstos se defienden para sobrevivir?

      • ¿Por qué piensa usted que tanta gente se deja engañar por la mentirosa propaganda anti-judía y anti-israelí?

      • ¿Cómo hacer para que los jueces actúen movidos por sed de verdad y justicia, y no por intereses espurios?