Categoría: Creencias

  • ¿sólo de pan?

    "…para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Hashem vivirá el hombre." (Devarim 8:3)

    Un día en el pueblo de los pastores, huyeron todas las ovejas.

    Los preocupados pastores comenzaron la tenaz búsqueda, recorrieron collados, subieron empinados cerros, se adentraron en tenebrosas cavernas, incluso revisaron debajo del lago.

    Pero, NADA. Las ovejas habían decidido partir, y ahora no las hallaban.

    Esa noche los pastores se reunieron en la plaza mayor del pueblo a llorar. Y los llantos y gemidos eran fortísimos, rompía el corazón oír sus lamentaciones:

    "¡Pobres! ¡Pobres ovejitas, qué será de ellas sin nosotros!"

    Y también:

    "¡Pobres! ¡Pobres ovejitas, cómo sobrevivirán sin nosotros!"

    Y continuaron lamentándose así durante varias horas; sufriendo a viva voz por el trágico destino de sus perdidos rebaños.

    En eso, digamos que a las cuatro horas, llega a la plaza el más viejo y sabio de los pastores. Contempla la situación, oye a sus colegas, observa el sufrimiento en los rostros, y entonces con voz apagada (pero audible por todos) exclama:

    "¡Pobres! ¡Pobres pastores, qué será de nosotros sin ovejas!"

    En nuestras vidas deben existir objetivos, metas, finalidades más elevadas que la satisfacción de las necesidades elementales, básicas.

    Obviamente que vivir de manera adecuada es un requisito para sentirse feliz, pero, si nos quedamos solamente con los gozos materiales, perdemos de vista el objetivo para el cual fuimos creados por H’.

    Y sin esas metas superiores, seremos todo el tiempo como los pastores que se creían estar sufriendo por sus rebaños, cuando en realidad temían reconocer la verdadera razón de su dolor: su (propio) desamparo.

    Depende de cada uno de nosotros hacer de nuestro tiempo una ocasión para engordar con "pan" y así creernos la mentira de estar satisfechos, o transformar nuestro tiempo en una oportunidad de no tener que lamentarnos por la falta de "ovejitas".

    Preguntas:

    1. ¿Cómo describe la Torá a la Tierra de Israel?
    2. ¿Por qué la segunda parashá del Shemá Israel se refiere a recompensa y castigo, mientras la primera no?

    De la parashá:

    LA TIERRA DE ISRAEL

    "Guardarás, pues, los mandamientos de Hashem tu Elokim, andando en sus caminos, y temiéndolo.

    Porque Hashem tu Elokim te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes;

    Tierra de trigo y cebada, y de vides, e higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel;

    Tierra en la cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortarás metal.

    Y comerás y te hartarás, y bendecirás a Hashem tu Elokim por la buena tierra que te habrá dado."

    (Devarim 8:6-10)

  • Es el amor… amor profundo

    Esta semana corresponde leer la parashá llamada Ekev ("Como consecuencia") que es la tercera del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Amar es cumplir
    En nuestra parashá se nos indica reiteradamente que el amor verdadero por Dios se expresa exclusivamente en el cumplimiento de los preceptos que Él nos encomienda.
    Tal como comprobamos:

    "Amarás al Eterno tu Elokim,
    ¿cómo?
    guardarás Su ordenanza, Sus estatutos, Sus decretos y Sus mandamientos,
    ¿cuándo?
    todos los días.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 11:0)

    Cuanto más preceptos se cumplen,
    conduciéndose lealmente según Su Torá,
    y ejecutando dedicadamente Sus reglas,
    entonces,
    más alto es el grado de amor que está manifestando la persona,
    y mayor el amor que recibe (ver Irmiá / Jeremías 31:2, y TB Ioma 54a).

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    El Rabeinu Tam, Sefer HaIashar cap. 2, enumera diez características del amador verdadero de Dios:

    1. Amar la Torá.

    2. Deleitarse al servir a Dios por encima de cualquier otro placer.

    3. Amar a los que aman a Dios, así como apartarse de los que de Él se apartan.

    4. Dedicar más esfuerzos y tiempo al servicio de Dios que a la obtención de logros materiales.

    5. Aceptar de buen parecer cualquier esfuerzo, tarea o sacrificio relacionado al servicio de Dios.

    6. Ser ágil y preciso en el cumplimiento de los preceptos.

    7. Difundir el amor que se manifiesta por el Eterno.

    8. Ignorar a los que lo quieren alejar del servicio de Dios, y no molestarse si le ridiculizan o desprecian por ser leales a Dios.

    9. No dejar de servir a Dios, aunque haya pasado por experiencias negativas o esté sumido en circunstancias preocupantes.

    10. No servir a Dios esperando una recompensa por esto

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    El amor es…
    Ahora bien, es imperioso que quede claro el concepto de "amor".

    El amor verdadero no es un torrente de emociones, ni sentimientos que se escapan de control, ni siquiera bellas palabras, o pensamientos obsesivos en torno al amado.
    Tampoco es una intensa confesión de fe y fidelidad, pero que carece de materialización.
    Ni es una pasión del alma, o una entrega desenfrenada y sin objetivo.
    Ni siquiera es alcanzar un vasto conocimiento intelectual del sujeto amado, de sus cualidades y circunstancias.

    El verdadero amor queda definido por la Torá perfecta como: actuar de acuerdo a lo que es de mayor beneficio objetivo para el amado y el amador.

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    Como Dios no precisa nada de nadie,
    ni se beneficia absolutamente en nada como consecuencia de los actos/sentimientos humanos;
    entonces,
    nuestro amor por Él se halla en actuar conforme a Sus mandamientos eternos que nos corresponden,
    ya que es ESO lo que Él nos reclama.
    Así pues, para amar a Dios los gentiles deben cumplir lo mejor posible con sus 7 preceptos, en tanto que los judíos deben abocarse a los 613 mandamientos de la Torá (TB Menajot 43b, Rosh Hashaná 4a).
    Por su parte, el amor de Dios por Su creación se reconoce por la misma existencia de todo lo creado (Hoshea / Oseas 14:5), ya que nada existe si Dios no lo permite, ni nada hay perfecto y sin tachas, excepto Él.

    ))

    Tal es la regla del amor que se establece en nuestras relaciones sociales.
    Amamos en verdad cuando
    nuestras acciones sirven para ayudar a desarrollar las mejores potencialidades de nuestro amado,
    y de paso,
    sacamos a relucir lo mejor que hay en nuestro interior.
    Es decir, en el encuentro con el otro, tal como él es realmente, es cuando comenzamos a esbozar nuestro amor.
    Y recién cuando actuamos en provecho del otro, sin esperar nada a cambio, es que le estamos amando.

    Al respecto, un famoso psicólogo y pensador judío (instruido en nuestra Tradición, aunque bastante apartado de su cumplimiento) alguna vez escribió: "El amor sólo comienza a desarrollarse cuando amamos a quienes no necesitamos para nuestros fines egoístas." (Erich Fromm, "El arte de amar").
    Esta frase es un eco de la antiquísima enseñanza de nuestros Sabios, expresada en Tanna Debe Eliahu 26: "El amor ha de ser perfectamente generoso (no egoísta), y ha de regular todas las relaciones entre las personas".

    Otro judío contemporáneo, famoso por su comprensión de los recovecos de la espiritualidad moderna, que suele estar apartada del mensaje de la Torá, dijo alguna vez: "El amor intuye algo que no existe todavía en el otro… intuye las posibilidades personales que todavía no han sido realizadas, posibilidades que todavía están escondidas… y entonces trabaja para realizarlo…" (Viktor Frankl, "Logoterapia y análisis existencial").

    El soporte del amor
    Por otra parte, es un fundamento muy endeble el amor sin el contrapeso del juicio y la justicia.
    Según aprendemos de la enseñanza cabalística, para alcanzar el equilibrio es imprescindible contar con el adecuado balance entre ambos principios.
    Ya que el juicio excesivo, conlleva rigidez y temor, lo que dificulta el crecimiento y el desarrollo de las cualidades placenteras de la vida.
    Pero el amor sin reglas claras, precisas, objetivas y trascendentes, se convierte en una trampa que engolosina y termina por extraviar.
    Para el humano son indispensables los límites al amor, para no transformar una relación trascendente, en algo tóxico, perjudicial.

    Así pues, para que tanto el amor como el rigor sean saludables y de bendición, necesariamente deben estar enmarcados por las reglas expuestas por la Torá, sin concesiones extrañas, ni apelar a facilismos que terminan por engañar.

    Amor con justicia y justiciero amor.

    El placer de amar
    Aunque parezca increíble, cuando estamos movidos por la generosidad y pureza de intención, cuando menos nos interesan las ganancias y el gozo egoísta, es cuando más oportunidades tenemos de encontrar satisfacción y felicidad objetiva.

    En parte esto es así porque siguiendo la ley de la "acción-reacción" (también conocida como mida kenegued mida, o de la justa compensación) , obtenemos aquello que damos. Si proveemos generosamente, estamos en condiciones de recibir ampliamente.

    Otra causa la descubrimos cuando comprendemos que todos somos parte de un gran organismo, de la creación del Eterno, y que provenimos de la misma Fuente.
    Cuando nuestro prójimo se beneficia por nuestra acción, en realidad estamos colaborando indirectamente con nuestro bienestar, puesto que el bien de uno es el bien del conjunto (a partir del Sefer Tania, Hisvaadiyus 5745, Vol. 3, p. 1423).

    Otra causa, según el mismo Frankl dijera: "La felicidad no se puede buscar nunca directamente. Sólo puede venir como consecuencia de haber entregado lo mejor de nosotros mismos por una causa noble". ("El hombre en busca de sentido").
    Es decir, el placer solamente se alcanza cuando no lo está persiguiendo afanosamente, ni cuando el gozo es la única finalidad de la vida.
    Sino que el placer real surge como un producto derivado de una acción que es beneficiosa para otra persona, y/o que está en correspondencia con lo que Dios demanda de la persona (al respecto ver Rambán a Devarim / Deuteronomio 6:4).

    Milenios antes, y con una Sabiduría superior, hallamos este mensaje en nuestra perfecta Torá, pues nos enseña que cuando actuamos movidos por el verdadero amor, finalmente llegamos a obtener diversas bendiciones espirituales y materiales, tal como está dicho:

    "Y será que por haber obedecido estos decretos,
    por guardarlos y ponerlos por obra,
    el Eterno tu Elokim guardará para contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.
    Él te amará, te bendecirá y te multiplicará…
    Así comerás y te saciarás.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 7:12-13; 11:15)

    El compendio de Hillel el anciano
    El sabio Hillel resumió todo esto que hemos visto en una breve sentencia, digna de ser recordada y llevada a la práctica asiduamente:

    "Sé uno de los alumnos de Aarón,
    que ama la paz y la persigue,
    ama a las criaturas y las aproxima a la Torá
    "
    (Avot 1:12)

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relato

    Luego de mucho tiempo de espera, aquel hombre por fin se presento frente a su Rebbe. Estaba esperando recibir una bendición de parte del iluminado varón, para de ese modo transitar mejor por la vida.
    Sin embargo, se llevó una sorpresa, pues ni bien estuvo parado ante el maestro, éste le dijo: ‘Moishe, ¿qué haces que aún no te has puesto a enseñar Torá?’
    Y él contestó: ‘Pero Rebbe, ¿qué puedo enseñar yo? ¡Si apenas conozco el alef-bet!’
    A lo que el Rebbe indicó: ‘Moishe, Moishe. Mientras no avances en tus estudios, si eso es lo que sabes, debes enseñar la bet al que solo conoce la alef’.

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Hay alguien que pueda decir que está exento de la responsabilidad de amar al prójimo y de trabajar para aproximarlo a la Torá?
      ¿Por qué enseñar Torá al prójimo se puede considerar como una enorme manifestación de amor?

    • ¿Por qué la mishná que hemos mencionado más arriba dice "ama a las criaturas y las acerca a la Torá", y no dice "ama a las criaturas y les acerca la Torá"?
      ¿Acaso significa lo mismo? (Como pista: pensar en aquellos que pretenden eliminar mitzvot o actualizar la Torá para atraer gente a sus ideas acerca del judaísmo).

    • Dice Shelomó/Salomón, en nombre de la Sabiduría/Torá: "Yo amo a los que me aman, y me hallan los que con agilidad me buscan." (Mishlei / Proverbios 8:17).
      ¿Cómo ha de entenderse correctamente que la Torá ama a los que la aman?

    • El profeta dice: "Le castigaré por sus caminos y le pagaré conforme a sus obras." (Hoshea / Oseas 4:9).
      A partir de esto, ¿podemos reconocer que son las acciones lo que determina la retribución que Dios da a la persona, o acaso son los sentimientos o creencias?

  • La tierra buena

    El pueblo de Israel está a punto de entrar a la Tierra Prometida, luego de 40 años de permanecer en el desierto, tras la espectacular salida de Mitzraim/Egipto.
    Y en esta ocasión, la parashá Ekev que nos brinda la continuación del discurso de despedida de Moshé Rabenu, afirma: 

    "Ciertamente el Eterno tu Elokim te introduce en una buena tierra…"
    (Devarim / Deuteronomio 8:7)

    Moshé, por indicación de Dios, llama a la Tierra de Israel como: "buena".
    Esto es muy importante, pues el ser "bueno" es el máximo valor posible para cualquier cosa creada, tal como Dios señalara reiteradamente en el relato de Bereshit/la Creación.

    Sin embargo, comparemos esta valoración con esta otra:

    "La tierra que fuimos a explorar es tierra que devora a sus habitantes."
    (Bemidbar / Números 13:32)

    Así la describen diez de los doce exploradores que fueron a inspeccionar la Tierra Prometida: "tierra que devora a sus habitantes".
    Es decir, realmente ¡no muy buena!
    ¿Cómo puede ser buena una tierra que aniquila a los que viven en/de ella?

    A todo esto, ¿a quién creer?
    ¿A los exploradores con sus habladurías negativas, o el elogio de parte de Moshé (en nombre de Dios)?
    Sin dudas que es preferible aceptar la versión positiva, la de Dios.

    Pero, ¿podemos explicar qué movió a los diez exploradores a dar una visión tan distorsionada y alejada de la realidad?
    Daremos cuatro posibles respuestas:

    1. Exploradores perversos:
      Tal como indica específicamente la Torá (en Bemidbar / Números 13:32), los diez exploradores decían cosas que no eran ciertas, sino que tenían la intención de desacreditar el valor de Israel con falsedades destinadas a fomentar el miedo en los oyentes, y de ese modo lograr el poder sobre los que les escuchaban y creían (ver en Bemidbar / Números 14:36)

    2. Líderes temerosos e indecisos:
      En verdad los exploradores no eran tan malvados como la imagen que nos da la posibilidad anterior, sino que se dejaron llevar por su fantasía y miedo, percibiendo un peligro mayor allí donde realmente existía un pequeño obstáculo.
      Es decir, en lugar de ser viles manipuladores, eran víctimas de su propia debilidad escondida; eran personas que vivían reaccionando a su debilidad, en lugar de actuar buscando el crecimiento integral (comparar con Bemidbar / Números 14:9)

    3. Demagogia esclavista:
      Los diez exploradores que desacreditaron la Tierra, (conscientemente o no) en realidad buscaron complacer a sus escuchas, decir al pueblo lo que éste en su corazón anhelaba escuchar.
      El mensaje que deseaban (posiblemente) era: ¡pueden seguir siendo esclavos irresponsables, pues no existe tal mañana mejor, tal patria para trabajar y hacer florecer, tal Tierra Prometida! ¡Sigan siendo esclavos! (ver en Bemidbar / Números 14:4).

    4. Quizás, sin saberlo los diez exploradores, fueron más veraces de lo que pretendieron.
      Es decir, quizás dentro de la gran falsedad en su descripción de Israel se halla contenida una verdad: aquel que busca en la tierra tan sólo una tierra de la cual vivir, finalmente termina siendo comido por ella.
      ¿Qué quiere decir esto?
      Que si la persona se concentra solamente en lo material, despreciando o ignorando lo trascendente, al final de su vida, ¿con qué se queda efectivamente?
      Nadie se lleva a la Otra Vida ni sus estancias, ni sus casas, ni su ganado, ni su hacienda, ni su dinero,  ni lo que ha comido. Lo único que nos llevamos es el resultado de cumplir las mitzvot/mandamientos, de lo que hemos beneficiado a los demás, de los efectos de aquellas acciones que han ayudado a otro.
      Así que, quizás sin quererlo los exploradores enseñaron una gran verdad, similar a la que dice la parashá de esta semana: "Lo hizo para enseñarte que no sólo de pan vivirá el hombre, sino que el hombre vivirá de toda palabra que sale de la boca del Eterno." (Devarim / Deuteronomio 8:3)

    Tenemos cuatro posibles respuestas ante una diferencia de criterio sobre nuestra tierra, pero un mensaje claro:
    La Tierra de Israel es una buena tierra, ¡tan buena como queramos que sea!, si sabemos apreciarla y cuidarla como corresponde.

    Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

  • Equipo para construir

    En la parashá se menciona que los israelitas de antaño, tal como los actuales:

    "No es por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón… eres un pueblo de dura nuca"
    (Devarim / Deuteronomio 9:5, 6)

    El clásico comentarista Sforno nos explica in situ que es imposible ser rectos y probos en el corazón y en la mente al mismo tiempo que se mantiene la actitud de ser de "dura nuca".

    Ser un "cabeza dura", para decirlo en términos más corrientes, significa seguir empecinadamente los dictados de nuestro inconsciente.
    Estos dictados pueden ser originados en

    nuestras pasiones, en los sentimientos subjetivos huérfanos de perspectiva madura y racionalidad;

    o pueden estar anclados en

    las órdenes o pautas de conducta que hemos absorbido de nuestros mayores a lo largo de nuestra niñez, y que hemos convertido en un libreto de vida que cumplimos sin percatarnos de ello.

    Sea cual fuera el anclaje, son productos de la subjetividad, de lo arbitrario, y por tanto suele ser inconsistente con la perspectiva de la Torá.
    Es nuestra tarea y misión conducirnos como "hijos de la Torá", para lo cual es ineludible confrontar nuestros libretos de vida pre-escritos por otros, y también reconocer nuestras pasiones para que ellas no nos gobiernen.
    Este trabajo de crecimiento espiritual y personal se consigue con la Torá como guía fundamental y con el cabal cumplimiento de los preceptos leshem shamaim, es decir sin motivación ulterior más que servir honestamente al Eterno.

    Es evidente que mantendremos nuestra subjetividad a lo largo de nuestra vida, y que continuaremos cumpliendo aquellos ritos que hemos adquirido con nuestro aprendizaje y que también seguiremos prestando oídos a los dictados de las pasiones de nuestro corazón. Sin embargo, nuestra tarea es de tratar de pulirnos para mejorarnos y esto se consigue exclusivamente, como hemos dicho, mediante el guardar y cumplir los preceptos de la Torá.
    Nuestra tarea es inmensa, por tanto, no es cuestión de abandonarla si no la alcanzamos en su totalidad, sino tan solo de mantenernos en la senda con asiduidad.

    Perseverar en los viejos patrones, dolorosos pero ya conocidos, es a simple vista la vía más sencilla. Uno repite, una y otra vez, los mismos errores, las mismas desgracias se suceden como si un destino inquebrantable marcase la vida. Pero realmente, esa cadena siniestra es la poca voluntad para emprender los cambios necesarios.

    Toma tiempo, esfuerzo y dedicación el cambiar aquello que parece ser de roca sólida, tal como son nuestros hábitos prefijados y los llamados de los instintos, sin embargo, se puede vencer a esa roca dejando caer incesantemente una gotita de agua, una enseñanza de Torá con su correspondiente práctica del mandamiento.

    Tengamos presente este versículo:

    "Si el Eterno no me ayudara, pronto mi alma moraría en el silencio."
    (Tehilim / Salmos 94:17)

    Es el Eterno el que nos ayuda para que nuestro ser no muera en la soledad del vacío.
    Tenemos esa ayuda infinita a nuestra disposición, ¿acaso rehusaremos aprovecharla?

    Somos hijos del Eterno, creados a Su imagen y semejanza, por tanto el límite para nuestro crecimiento espiritual solamente está en los Cielos… ¿dejaremos que una educación banal grabada en nuestras neuronas y unos impulsos del instinto nos detengan a la altura de la Tierra?

    Recordemos, por favor recordemos:

    "Todo aquel que se alumbra con la Luz de la Torá, es revivificado por la Torá"
    (TB Ketuvot 111b).

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    El hombre quería sacar un clavo de aquella tabla gruesa de madera, pero no tenía más herramientas que su ingenio, un martillo y otros clavos.
    Pasó mucho rato pensando y probando la manera de sacarlo y con nada lo logró.
    Ya cansado decidió probar una última idea.
    Tomó otro clavo y lo clavó sobre la punta del que quería sacar y de esta forma el primer clavo salió del otro lado de la tabla.

    Muy feliz estaba viendo la tabla, satisfecho con su genialidad cuando apareció un sujeto que sin compasión le dijo: ¡Sí que eres tonto! Sacaste un clavo con otro, ¿y ahora con qué vas a sacar el segundo?

    Enojado pero reconociendo su yerro el hombro tomó un clavo mucho más grueso y largo, apuntó sobre el segundo clavo y martilló con todo su enojo, y ese segundo clavo también salió de la madera. Pero el clavo más grueso y largo aún estaba ahí, por este motivo el sujeto se burló nuevamente del hombre.

    Pero éste, aún iracundo le dijo que se fijara, y como era mucho más largo empezó a hacer fuerza con sus manos para sacarlo y de a poco fue cediendo.

    Entonces el hombre gira hacia el sujeto y con aire de soberbia regada con enfado le dice: Viste que no soy tonto, solamente inexperto… saqué todos los clavos de la madera…

    Pero el sujeto le señala la madera y le dice: ¡Sí, muy brillante resultaste! ¿No ves que tu querida madera quedó totalmente inservible, que está muy agujereada, golpeada y rajada?

    El hombre sin más que añadir, se postró y lloró en su impotencia…

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se relaciona este relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?

    • ¿Cuál aspecto de su conducta quiere cambiar y cómo puede hacerlo?

    • Hay enseñanzas…
      "Hijo mío, deja de atender la enseñanza que te hace divagar de las palabras del conocimiento."
      (Mishlei / Proverbios 19:27)

      • ¿Cuáles son los enseñanzas que apartan del conocimiento?

      • ¿Por qué es tan fácil dejarse llevar por las enseñanzas que apartan del conocimiento?

    • El verdadero motivo
      "Las leyes del kashrut son un entrenamiento para dominar nuestros apetitos… para que no se considere el comer y beber como una finalidad en la existencia del hombre"
      (Maimónides, Guía de los Descarriados 3:35)

      • ¿Cuál es la enseñanza práctica y teórica de esta cita?

      • ¿Sabe usted qué otras medidas dispone la Torá para que la persona aprenda a dominar sus instintos?

  • Una pulga en la oreja

    Está escrito en la parashá: “No sea que cuando comas y te sacies, cuando edifiques buenas casas y las habites, cuando se multipliquen tus vacas y tus ovejas, cuando se multipliquen la plata y el oro, y cuando se multiplique todo lo que tienes, entonces se llegue a enaltecer tu corazón y te olvides de Hashem tu Elokim, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.”
    (Devarim / Deuteronomio 8:12,14)

    “El elefante comenzó a cruzar el endeble puente de maderas sobre el tormentoso río.
    Andaba con extrema precaución, pues el viejo puente crujía, se mecía y parecía estar a punto de destrozarse con cada paso.
    Al fin, llegó al otro extremo de la pasarela.
    Giró para ver su reciente camino, cuando una vocecita le habló al oído, era una pulga alojada en su enorme oreja, que le dijo llena de euforia: ‘¡Así es mi muchacho, juntos hicimos crujir a ese puente!’”

    La Torá nos anuncia que conquistar logros (materiales o espirituales) es algo positivo, y que no tiene nada de dañino tener sanas ambiciones.
    Pero, lo negativo es olvidar Quien es el responsable por todo lo que existe.
    Quien es la Fuente de nuestra existencia.
    Si nos pretendemos el centro del cosmos, los causantes de nuestro bienestar… ¿no nos estamos olvidando de nuestro verdadero tamaño?

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 46ª de la Torá; 3ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 7:12 y 11:25. Haftará en Ieshaiá 49:14 – 51:3.

    Nos recuerda Moshé, en su final despedida del Pueblo, que todas las mitzvot nos han sido conferidas con la intención de que sean respetadas y cumplidas. Hay varias razones para esto, pero al parecer esta parashá recalca dos: a) que son la orden de Dios; b) que su observancia y cumplimiento favorecen la necesaria armonía interna, que conlleva la armonía externa (lo que comúnmente se conoce como premio por el cumplimiento de algún precepto).
    En resumen, si el judío se esmera en cumplir con las mitzvot, encuentra ante sí la posibilidad de un crecimiento real e integral.
    Quizás no sea el único método de hallar armonía y paz, ni de crecer.
    Pero, es el modo que Dios ha dispuesto como el mejor, y el que permite integrar los diversos aspectos que hacen a la vida humana.
    Es por todo esto, que Moshé también nos recuerda que no debemos modificar la Torá, pues, si cambiamos a nuestro antojo un elemento, ya el resto de la estructura pierde coherencia y energía.
    La Torá Eterna, con su valioso mensaje de crecimiento integral, está siempre a la espera de ser leída e interpretada, para ser puesta en práctica. Es simple cuestión de hacerlo…

  • ¿Pozos o trampolines?

    Esta escrito en la parashá:

    "Acuérdate de todo el camino por donde te ha conducido el Eterno tu Elokim estos cuarenta años por el desierto, con el fin de humillarte y –lenasotejá– probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, y si guardarías Sus mandamientos, o no."
    (Devarim / Deuteronomio 8:2)

    La voz hebrea lenasotejá, significa tanto "probarte" como "elevarte".
    También desde un punto de vista conceptual, ambas acepciones se ligan perfectamente, pues la persona que ha sido puesta a prueba (por Dios, por la vida, por sí misma, no importa realmente por quién.), y no se atasca ante la dificultad sino que la supera, realmente SE supera, se eleva y crece a un peldaño superior.

    Las pruebas difíciles son para saber a ciencia cierta "lo que está en tu corazón", es decir, hasta dónde la persona es capaz de llegar en su crecimiento personal en determinado momento de su existencia.

    A partir de esto, podemos entender que:
    el suceso penoso solamente aflige cuando la persona así lo permite.

    Permítanme que les explique.

    Como hemos enseñado en más de una oportunidad en nuestras lecciones de Cabalaterapia,
    la persona está constituida por cinco dimensiones:

    • Espiritual,

    • Intelectual,

    • Social,

    • Emocional,

    • Acciones.

    Cuando un suceso material (plano Acciones) resulta dañino de alguna manera,
    o cuando algún acontecimiento vincular (plano Social) acarrea un demérito,
    casi automáticamente surge un sentimiento doloroso (plano Emocional).

    Esto es, ni más ni menos, la prueba.

    Ahora bien,
    lo que la persona reflexiona (plano Intelectual) a partir de estos avatares adversos,
    más lo que la persona halla como significativo de la experiencia (plano Desiderativo),
    y luego cómo reacciona (plano Acciones),
    es lo que permite decir si ha fracasado en la prueba,
    o ha crecido gracias a ella.

    Si la reflexión sume a la persona en la confusión,
    y/o
    si lo que encuentra como significativo es nada o desesperación,
    entonces la prueba ha servido para hundir a la persona
    en su propio fracaso existencial.
    La prueba es la excusa para dejarse tragar por el pozo profundo que anida en su interior.

    Pero,
    si reconoce intelectualmente que está atravesando por una dificultad,
    pero que eso no implica un desmerecimiento del valor propio como persona,
    y se buscan las soluciones viables para mitigar el problema, o producir una resolución novedosa y que conlleva una superación del inconveniente y del antiguo modo de vida,
    entonces la prueba es un trampolín que aproxima a la persona a los Cielos.

    Ya lo dice el sabio entre los sabios:

    "siete veces cae el justo y se vuelve a levantar, pero los impíos tropezarán en el mal"
    (Mishlei / Proverbios 24:16)

    ¿Qué quiso decir Salomón con este proverbio?
    Que para el justo, el sabio, los sucesos negativos son oportunidades para levantarse y crecer.
    En tanto que el mismo acontecimiento negativo para el fracasado (en el sentido REAL de la palabra), el tropiezo (aunque sea leve) es el fin.

    Resumiendo,
    las dificultades de existencia han de ser contempladas como una oportunidad para crecer, como un peldaño o un trampolín que nos impulsan a nuevas alturas, en lugar de padecerlas y usarlas como excusa para dejarnos aplastar y vencer por nuestra baja auto-estima.

    Cuando apreciamos las situaciones dificultosas de esta manera, es más sencillo arremeter contra ellas, y sacar el saludable jugo a cada experiencia.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    En cierta ocasión un campesino y su esposa se presentaron ante el predicador de Koznitz para rogarle que rezara a favor de que tuvieran un hijo.
    El sabio hombre les pidió 52 monedas de oro a cambio del milagro, y explicó que ese número correspondía al valor de la palabra ben, que en hebreo quiere decir "hijo".
    El campesino rebuscó en sus bolsillos, y le entregó 10 monedas al maestro.
    Éste rechazó esas monedas y recalcó, deben darme 52, sino no habrá milagro.
    Un tanto alterado el campesino fue a la feria y allí vendió los objetos de valor que él y su esposa tenían. Con el dinero regresó a lo del rabino, y entonces le presentó 22 monedas, exclamando: "¡Esto es todo!, ahora rece por que tengamos un hijo".
    El predicador no tocó las monedas, sino que impasible respondió: "52 monedas es lo que les he pedido, no menos".
    Totalmente furioso el campesino toma a su mujer del brazo y sale gritando de la oficina del maestro: "¡Vámonos de aquí, le rezaremos a Dios directamente, sin necesidades de que haya en el medio intermediarios! El Todopoderoso nos ayudará igualmente".
    Entonces los detuvo un momento el maestro y les explicó: "Ciertamente, ahora estás haciendo lo que les dará lo que tanto desean".
    Y así fue.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Por qué el predicador había pedido tanto dinero, cuando podía haber rezado gratuitamente?

    • En el día de la dificultad
      El sabio e inspirado autor nos enseñó: "Si desmayas en el día de la dificultad, también tu fuerza se reducirá."
      (Mishlei / Proverbios 24:10).

      • ¿Por qué?

      • ¿Este versículo implica que la persona no puede fallar alguna vez? Fundamentar la respuesta.

      • De acuerdo a lo que hemos explicado, ¿cuál es verdaderamente "un día de dificultad"?

    • Arrepentirse para vivir
      El Eterno habla a través de la boca del profeta: "Ciertamente, Yo no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Elokim. ¡Arrepentíos y vivid!" (Iejezkel / Ezequiel 18:32).

      • ¿Acaso el Todopoderoso se presenta como una deidad vengativa y furiosa, o como un Juez de extrema justicia y misericordia?

      • ¿Cómo enseña Dios que la persona zafa de la muerte espiritual?

      • ¿Qué pasos conforman el proceso de arrepentimiento sincero (la teshuvá)?

  • Punto de vista

    Moshé refiere el momento del Jet HaEguel, como el pueblo abandonó la pureza de los ideales hebraicos, y se arrodilló frente a ídolos, se rebajó ante imágenes de dioses falsos, olvidando lo que hacía tan sólo unos días habían visto, las maravillas realizadas por H’ para rescatarlos de Mitzraim. Y como hacía cuarenta días habían prometido cumplir lealmente las ordenanzas de H’, para inmediatamente dedicarse a satisfacer sus bajos placeres y vicios corruptos.

    Y cuenta el líder en sus remembranzas hoy, cuarenta años más tarde, cómo él, impelido por el celo de H’, y ya desprovisto de impulso vital para enfrentarse a esa cruda realidad que le presentaba el pueblo, dejó caer, o lanzó las lujot haeven, las tablas de piedra, que contenían entalladas las palabras más importantes jamás escuchadas por oídos humanos, como lo son las palabras del Di-s viviente, de H’.

    Y en su relato no se olvida de mencionar el período de penitencia y de contrición, de búsqueda del retorno hacia la fuente de vida, hacia H’. Y H’ , a su tiempo, oyó el alegato, presto atención al pedido, y entonces, en el primer pasuk del perek 9 encontramos lo siguiente:

    "Fue entonces, cuando H’ me dijo (está hablando Moshé): ‘Corta (p’sal) para ti dos tablas de piedra como las primeras (que fueron destruidas), y luego sube hacia Mí a la cima del monte; y también te harás un arca de madera (para contener las nuevas tablas).’"

    Varias cosas podemos aprender, pero intentemos limitarnos.

    Primer punto, el verbo que es utilizado para el mandato de fabricar las tablas de piedra es PSL, y puede querer significar cortar, esculpir o tallar, actividades lógicas para ser realizadas sobre piedras; pero también es válido decir que la misma raíz verbal se utiliza para los términos rechazar o inutilizar.
    ¿No es interesante acaso ésta observación lingüística, ya que para las primeras tablas no se menciona este verbo?
    ¿No será que estas segundas tablas cargan sobre sí la mancha del Becerro de Oro?
    Porque no olvidemos que de la raíz PSL también se construye pesel, que es ídolo, imagen aborrecida por H’, tal como lo fuera, ¡ay si no!, el macabro Becerro de Oro.
    ¡Un dato accesorio! En la tefilá de la cabeza (de los tefilín obviamente) podemos ver como sobresalen cuatro pelitos de becerro, en la parte frontal, entre la tercera y cuarta incisión, y es disposición de la halajá la presencia obligatoria de tales pelitos. ¿Qué explicación se puede dar a esto?
    Nuestros grandes pensadores enseñan que son símbolos del Ietzer HaRá (instinto al mal) que todas las personas poseen, y que ciertamente este es un regalo de H’, para que las personas puedan ejercer verdaderamente el libre albedrío, porque sin la existencia del mal, ¿qué valor posee el bien?
    Y la razón para la que este símbolo del mal esté en los tefilín es para enseñarnos que por muy mala que sea una persona, poniéndose tefilín tiene la opción de redimirse y retornar a H’. Es decir, que todos tienen la oportunidad de pedir perdón y de intentar recomenzar, cada mañana, como es la puesta de tefilín…
    Y como reafirmación de lo dicho. Veamos acerca de el hecho de que sean de piedra. En el Ialkut Shimoni, parashat Bejukotai se nos enseña que la piedra también simboliza al Ietzer HaRá. Así podemos decir que las palabras esculpidas (PSL) sobre las piedras las limpian de sus pecados, transformando a la piedra en portadora de belleza y pureza, de Torá…

    Segundo punto, también remitido al verbo PSL.
    Dicen los jajamim que el judío debe cuidar su actitud ante la vida para tratar de cometer el menor número de equivocaciones, de pecados. Y que este puntilloso cuidado debe llegar aun al cumplimiento de las mitzvot. Al punto tal que enseñan nuestros iluminados sabios que es deber del judío estar precavido y no hacer de las mitzvot ídolos.
    Así, tal cual. Advierten del peligro de idolatrar a la Torá y a las mitzvot.
    Por lo cual, como una interpretación libre, pero ajustada a la tradición, ¿no será que H’ al utilizar el verbo PSL nos anuncia que le demos el debido respeto, cuidado e importancia a la Torá y las mitzvot, pero que no por eso caigamos en adorar otro tipo de ídolos?

    Tercer punto.
    Para las primeras tablas no se menciona un armario, caja o arcón para guardarlas, empero, para estas segundas sí.
    ¿No será acaso que las personas deben tener algo visible para que los guíe pero cuidando que no les obture el camino?
    Es decir, un gran armario, y que se sepa que es tan sólo eso, un baúl para guardar cosas…porque lo importante está dentro del mismo. Como con las personas, que muchas veces nos quedamos con las impresiones de nuestros sentidos, pero no tenemos el coraje, la habilidad o la paciencia para penetrar hasta los secretos valiosos del Otro.

    Podemos seguir estudiando…

    Yehuda Ribco

  • Parashat Ekev: aroma del paraíso

    Sobre el tema de trabajar para ser responsable, enseña la parashá, especialmente cuando menciona, más o menos, lo siguiente:

    "’Si tú llegas a pensar: ‘Estos problemas son más fuertes que yo; ¿cómo los podré vencer?’, no tengas temor de ellos. Acuérdate bien de tu Elokim, que está de tu lado".

    ¿Qué podemos aprender de esto para nuestras vidas?
    Podemos aprender que nunca hay que perder las esperanzas de que las cosas mejoren, porque los milagros existen.
    Pues es una verdad que a veces el milagro lo hace Dios, pero muchas veces los milagros los hacemos nosotros.
    Porque el milagro se llama habitualmente:
    ¡trabajar con constancia, esfuerzo y honestidad!

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

  • Dónde estás y qué haces

    PARASHÁ: EKEV

    Parashá: Devarim / Deuteronomio 7:2 – 1:25

    Haftará: Ieshaiá / 49:14 – 51:3

    Seleccionamos de la parashá

    1. Nuestras acciones conllevan reacciones. Lo que consideramos un “castigo” de Dios suele ser la necesaria conclusión a lo que hicimos o dejamos de hacer.

    2. Es sumamente meritorio agradecer por lo que se obtiene, incluso aunque uno se crea merecedor o que le corresponde.

    3. La idolatría está absolutamente prohibida. Son muchas las causas, entre otras porque es engaño, es abrir la puerta a las malas acciones, es justificar el mal, es negar la Autoridad de Dios.

    4. Es bueno rezar al Eterno.

    5. Israel es la buena tierra que Dios ha dispuesto para que sea hogar del pueblo judío.

    6. ¿Cómo se debe evaluar el “éxito”?

    Dice la parashá: “No sea que digas en tu corazón: ‘Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad.’ Al contrario, acuérdate del Eterno tu Elokim. Él es el que te da poder para hacer riquezas ” (Devarim / Deuteronomio 8:17-18)

    El Ben Ish Jai (Jajam Iosef Jaim de Bagdad, 1832-1909) solía enseñar que: “La gente acostumbra ir en la dirección equivocada. Cuando una persona está valorando sus aspectos materiales, generalmente se compara con otro y piensa ‘esa persona está mejor que yo’, cuando en realidad debería evaluarse en relación con alguien en un peldaño inferior y decir ‘estoy mejor que él, tengo suficiente’.
    Cuando está valorando su dimensión espiritual, generalmente busca a uno menos activo y dice ‘yo voy a rezar con minián más a menudo, estudio más Torá, doy más tzedaká, etc.’, cuando deberíamos estar buscando a alguien que esté en algún grado superior, para tomarlo como ejemplo y tratar de imitar a esa persona en sus buenas cualidades”.

    No se trata de competir con otros, ni de una carrera en la cual se demuestre que uno es mejor que nadie. Sino en tomar el modelo del que ha encontrado un sistema para perfeccionarse, adoptar ese método, adaptarlo para acondicionarlo a las cualidades propias y usarlo para mejorar. Es una relación en la cual no hay perdedores, pero sí ganadores.
    Es bueno verse en otros para aprender a verse a uno mismo, saber dónde está ubicado y proponerse una meta posible para alcanzar.

     

    Relato: El cuento

    Como cada noche la niña compartía con su papá la lectura de algún cuentito antes de ir a dormir.
    Ella sabía el dibujito de alguna letra, de a poco las iba reconociendo, quizás si se lo proponía hasta podría leerse algún cuento. Pero ella quería esos minutos únicos en toda la jornada. Era el placer de oír a su papá relatando, de las entonaciones que usaba, ver esos gestos, el sentir la risa compartida, ese momento era mágico. Antes de dormir encontraba lo que en todo el día no tenía. Entonces, dormía feliz, satisfecha, abrazada a su osito, llena de cariño, segura, confiada.

    Pero, los grandes no siempre viven al ritmo de los niños.
    Tiene cosas “más importantes” (acentuar estas palabras cuando se leen en voz alta), quizás un trabajo que terminar ante la computadora, un programa que ver en la tele, un partido de fútbol por el cual angustiarse durante un rato, charlas de negocios, preocuparse por “cosas de adultos”, en fin, cosas de grandes, que siempre son “más importantes” y que no pueden desperdiciarse en cuentitos para niños…

    Entonces el padre compró unos cuentos ilustrados que ya venían con su lujoso CD en el cual artistas de renombre narraban las historias para niños.
    Tenían efectos especiales de sonido, eran perfectos desde el punto técnico, llenos de arte y calidad (y así habían costado).
    Puse la radio con lector de CD encima de la mesita de luz de su hija, le enseñó que botón presionar, cómo escuchar nuevamente, ir a otro cuento, todo lo necesario.
    Le dio el besito de buenas noches sobre la frente, para estar en menos de un minuto nuevamente enfrascado en su “más importante” ocupación.

    No pasaron ni tres minutos cuando la niñita se apareció junto a él, el libro en la mano y una carita de ángel pedigüeño, para decir: “¿Me lo lees, por favor?”
    “Hija, tengo que hacer esto y aquello, usa el CD, ya sabes cómo” – dijo él, mientras la quitaba de delante de la pantalla, porque ella parecía no darse cuenta de que estaba tapando la película.
    “Sí, pero quiero compartirlo contigo” –dijo ella casi en un suspiro.

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. ¿Cómo crees que sigue este cuento?

    2. ¿Cuál es la moraleja?

    3. ¿Cómo relacionas este relato con el contenido de la parashá?

    4. ¿Te parece que esta enseñanza tiene alguna relevancia para la vida cotidiana?

    5. ¿Conoces algún otro relato o anécdota que tenga similar contenido?

    ¡Te deseo Shabbat Shalom UMevoraj! Moré Yehuda Ribco

  • Parashat Ekev: vistazo

    Ubicación:
    Ekev
    ("Como consecuencia") es la tercera parashá del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. Prosperidad prometida
      Moshé asegura que la prosperidad material (así como la bendición espiritual) es una consecuencia del desintereso cumplimiento de los preceptos de la Torá.

    2. Conquista de Canaán
      No han de temer los israelitas a la toma de la Tierra Prometida pues el Eterno es el que peleará sus batallas. Pero, los israelitas han de tener su corazón íntegro hacia Él, y comprometerse a desterrar totalmente toda aberración idolátrica de Israel.

    3. Cuarentena desértica
      Moshé recuerda a los israelitas que el tiempo pasado en el desierto, esos cuarenta años, sirvieron como crisol y como modo de entrenar y probar a los israelitas para hacerse responsables y dignos de ser independientes en la Tierra de Promisión, descrita como buena.

    4. Peligrosa prosperidad
      Moshé advierte para que los israelitas no se extravíen del buen camino al rebosar de bienestar económico, sino que reconozcan que todo es un favor del Eterno, dado para servirLo más plenamente.
      La ingratitud no es bien considerada por el Eterno, y aquellos que dan la espalda al Bienhechor, terminan sufriendo de carencias graves.

    5. Rebeldías
      Moshé recuerda alguna de las rebeldías mostradas por la generación de liberados, e insta para que ese mal ejemplo no sea nunca más seguido.
      Recuerda también que el Eterno estuvo a punto de aniquilar a la nación israelita, pero que la perdonó y adoptó a perpetuidad como Su nación escogida.

    6. Tablas de la Alianza 2
      Es recordado el episodio en el cual Moshé recibió las segundas Tablas de la Alianza, y cuando las depositó en el arca de madera de acacia, que era trasportado por los hijos de Leví designados para tal tarea.

    7. ¿Qué es lo que el Eterno pide?
      Una y otra vez el Eterno demanda que se Lo ame, cumpliendo con sus mandamientos, respetando Su Torá.
      El vencedor, el exitoso, es solamente aquel que ha hecho de la Torá su propia voluntad.

    Para destacar:

    1. Satisfacción completa
      El rav David Goldwasser (en "Algo que decir") nos enseña:

      "Comerás y te saciarás, y bendecirás al Eterno tu Elokim"
      (Devarim / Deuteronomio 8:10).
      R. Beer Mezritch anota que la bendición para después de las comidas necesita más emoción que rezo, porque el rezo es un decreto rabínico, en tanto que el agradecer por las comidas es un mandamiento de la Torá.
      Sobre este verso, el Rebbe de Karlin también apuntaba que nosotros debemos obtener satisfacción de la bendición después de la comida.

    2. Nutrición espiritual
      En "Viviendo cada semana" el rav Avraham Twerski nos enseña:

      "No sólo de pan vivirá el hombre, sino que el hombre vivirá de toda palabra que sale de la boca del Eterno… Comerás y te saciarás, y bendecirás al Eterno tu Elokim"
      (Devarim / Deuteronomio 8:3,10).
      Los trabajos jasídicos preguntan: Nuestros cuerpos reciben su nutrición de la comida, pero, ¿de dónde obtiene su sustento la neshamá (espíritu)?
      La respuesta es que nada en el mundo puede existir si no posee un núcleo de divinidad.
      Cuando comemos, nuestros cuerpos son nutridos por los componentes físicos del alimento, mientras que nuestro espíritu es nutrido por el núcleo divino (el componente espiritual de la comida).
      La preparación para absorber el componente espiritual es la bendición antes y después de comer, cuando expresamos nuestra gratitud al Eterno por proveernos a nuestras necesidades físicas.
      Esto, entonces, es el significado del mencionado verso -nosotros no sobrevivimos exclusivamente por el componente físico del pan, sino también por la divina palabra que está dentro de él.
      Esto es porque una ha de recitar las bendiciones por las comidas- para preparar nuestros espíritus para que reciban su nutrición.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. "Abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo ser viviente"
      (Tehilim / Salmos 145:16)

      1. ¿En qué se pudo basar el salmista para expresar esto sobre el Eterno?

      2. Si esto es así, ¿por qué hay tantos pasando hambre y miseria?

      3. ¿Cuál es el deseo que satisface el Eterno?

    2. "El Eterno cumplirá el deseo de los que Le reverencian. Asimismo, oirá el clamor de ellos y los salvará."
      (Tehilim / Salmos 145:19).

      1. ¿Cuál es la sutil diferencia entre este versículo y el que anteriormente hemos citado?

      2. ¿Cuál es el "deseo" de las personas que reverencian al Eterno por sobre todas las cosas? (Revisar: Devarim / Deuteronomio 8:6).

      3. ¿Qué ha de entenderse por Irhat Shamaim -"reverencia", o "temor" al Eterno-?

  • Lección de grandeza

    Esta semana corresponde leer la parashá llamada Vaetjanán ("E imploré") que es la segunda del quinto tomo de la Torá, el sefer Devarim, conocido en español como "Deuteronomio".

    Moshé está al final de sus largos y agitados días.
    Ya cuenta con ciento veinte años y ha sabido crecer hasta llegar a ser:

    • el más grande de los profetas de todas las generaciones,

    • el más noble y leal siervo de Dios,

    • el mejor ejemplo de lo que un amoroso maestro de Torá debe hacer y ser,

    • el más humilde de los hijos de mujer jamás nacido,

    • el más paciente y confiable de los padres de una nación,

    • el que tuvo el mérito insuperable de ser el medio por el cual Dios trasmitió su perfecta e incambiable Torá a las personas,

    • el perpetuo rabino de la congregación de Israel.

    Y sin embargo, no tiene inconvenientes en declarar honestamente:

    "Oh Señor Elokim,
    Tú has comenzado a mostrar
    a Tu siervo
    Tu grandeza y Tu mano poderosa.
    "
    (Devarim / Deuteronomio 3:24)

    Reconoce que a pesar de todos sus méritos incomparables, ¡recién está en el comienzo de lo que es el conocimiento del Eterno!
    Reconoce que él y todo su esplendor es como si fuera nada delante de la grandeza infinita de Dios.

    ¿No deberíamos aprender todos de su ejemplo?

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relato

    Una familia muy pobre vivía al lado de un hombre, que habiendo sido extremadamente pobre  desgraciado, había llegado a estar en una situación en la cual no le faltaba de nada.

    La vecina envidiosa y desesperada tenía por fea costumbre fisgonear para descubrir el secreto de la prosperidad del vecino.

    Hasta que un día éste, cansado de verse espiado constantemente, enfrentó a la mujer, y la interrogó acerca de su conducta.

    La mujer, habiendo sido sorprendida, no supo qué inventar como excusa, por lo que espetó la verdad: quería conocer el secreto de la prosperidad del vecino.

    Y él, amablemente la hizo pasar a la sala de su casa, para mostrarle un bellísimo jarrón.
    A continuación explicó: ‘Dentro de este jarrón vive un genio, el cual cumple tus deseos, tal y como tú le pidas. La única desventaja es que es ser impaciente y malhumorado. Si no tiene lo qué hacer, pasa a ponerse cada vez más verde, hasta que por fin empieza a destruir aquello que está en su camino. Y después es difícil de dominar.’

    La mujer envidiosa, presa de su ambición, exclamó sin meditarlo: ‘Quisiera yo tener en mi poder a ese genio… ¡ya verías como yo sabría manejarlo! Jamás le daría un descanso como para que se enfurezca y rompa cosas… tantas cosas le puedo pedir y ordenar…’

    El vecino le respondió: ‘Pues, entonces lleva el jarrón a tu casa. Palmea sobre él y tendrás fuera y a tu disposición al genio. A partir de ahora es tu responsabilidad.’

    Llegada a su casa, palmeó sobre el jarrón y como una ráfaga apareció un nebuloso y enorme genio, el cual dijo: ‘Ordena y te daré’.

    Y la mujer con su esposo pidieron un cofre con monedas de oro, lo cual tuvieron de inmediato gracias al genio.
    Y enseguida una mansión.
    Y luego los muebles.
    Y adornos valiosísimos.
    Y un jardín esplendido.
    Y una mesa repleta de manjares.
    Y ropas carísimas.
    Y carruajes dignos de un monarca.
    Y pidieron y pidieron durante más o menos una hora.
    Y el genio obedecía al instante, sin replicar, sin inmutarse, sin mostrar ninguna fatiga.
    Pasada esa hora, le mujer con su esposo ya no supieron lo que pedir.
    Y pasó un minuto, y dos, y tres, cuando reconocieron un tinte verdoso en el rostro del genio.
    Pasó otro minuto, y la piel del genio ya parecía el césped nuevo de la primavera.
    Desesperados y aterrorizados los esposos se abrazaron, sin saber qué más podrían pedir.
    Entonces la avara mujer tuvo una idea brillante, pedir nuevamente lo que ya habían pedido, pero más grande, mejor, más reluciente, etcétera.
    Y con cada pedido el genio palidecía su tono verde, hasta volver a la coloración normal.
    Pero, al cabo de media hora se acabó el repertorio de pedidos, por lo cual el genio enverdeció nuevamente.
    Ahora el matrimonio pedía extravagancias, tonterías, objetos sin valor, naderías con la única finalidad de mantener en actividad al cumplidor y huraño genio.
    Hasta que llegó la noche, primera en todas sus vidas que tenían lujos y comodidades sin límites, sin embargo, no los podían disfrutar, de nada podían deleitarse, puesto que si se descansaban el genio cobraba verdoso color.
    Y agotados, sin fuerzas para continuar, le ordenaron, le rogaron al genio que volviera a su jarrón, para que ellos pudieran descansar. Incluso le pidieron que si quería se llevara todas las riquezas que les había concedido, pues un minuto de tranquilidad era más agradable que todas esas fortunas sin paz.
    Pero por única respuesta el genio dijo: ‘Ordena que te daré’.
    Y si no pedían, el genio se tornaba hosco y agresivo.

    Esa noche se turnaron para dormir entrecortadamente, así uno pedía al genio mientas el otro descansaba.
    Claro, incluso así el sueño y reposo eran cortados por el temor a la furia del exigente esclavo.
    Y se lamentaban los esposos de su desgracia, que les daba tanta fortuna y lujosas posesiones.

    Cuando ya estaban entregados al destino de morir a manos de su ambición fuera de control, unos de los hijos del matrimonio razonó: ‘Si el vecino tuvo al genio en su casa y alcanzó a vivir tranquilo y con ampulosidad, es que algo hay que puede detener el continuo pedir del genio. ¿Por qué no le pedimos al vecino su secreto?’.

    El hijo fue e imploró ayuda, por lo cual el amable vecino les aconsejo: ‘Pidan del genio que tome un papel y comience a añadir rayitas consecutivas.’

    Los avariciosos vecinos pensaron que el vecino era una persona despiadada y malvada por aconsejarles semejante tontería, pero, como ya daban todo por perdido, le hicieron caso y pidieron del genio que marcara en un papel rayitas consecutivas.

    Así estuvo un buen rato el genio, rayita tras rayita, una hoja de papel tras de otra.
    Al cabo de largas horas, el genio cansado pidió permiso para regresar a su jarrón.

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • En nuestra vida cotidiana, ¿qué está ocupando el lugar del genio? ¿Y el de la mujer?

    • Dice el profeta que: "dice el Eterno: Yo honraré a los que Me honran, pero los que Me desprecian serán tenidos en poco." (1 Shemuel / I Samuel 2:30 y ver Avot 4:1), ¿cuál es la enseñanza fundamental de este enunciado, y cómo se relaciona con la conducta de Moshé?

    • En dos oportunidades en nuestra parashá se menciona que no hay otro poder aparte del de Dios:
      "Reconoce, pues, hoy y considera en tu corazón que el Eterno es Elokim arriba en los cielos y abajo en la tierra, y no hay otro." (Devarim / Deuteronomio 4:39) y "A ti se te ha mostrado esto para que sepas que el Eterno es Elokim y que no hay otro aparte de Él." (Devarim / Deuteronomio 4:35).
      Entonces, ¿acaso es posible suponer sin pecar gravemente, que existe un dios contrario a Dios (una dualidad de deidades antagónicas, al estilo del mazdeísmo o del cristianismo), o un dios asociado a Dios (como en el caso del politeísmo)?

  • ¿Quién es poderoso?

    Está escrito en la parashá: “En aquel tiempo supliqué a Hashem, diciendo: ‘Oh Señor Hashem, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa. Porque, ¿qué dios hay en los cielos o en la tierra que haga como tus obras y como tus proezas?’
    (Devarim / Deuteronomio  3:23,24)

    “… a pesar de que los tzadikim -justos- cuentan con méritos propios como para pedir a Dios, sin embargo, suplican por una concesión gratuita (sin exigencias)…”
    (explicación de RaSH”I en el lugar)

    Moshé supo liderar a Israel durante varios años. Poseía la dignidad de un rey. Sin embargo, su grandeza no residía en su supuesto poder, sino en su humildad.
    Reconocía su poderío, su ascendencia sobre el Pueblo, incluso su sitial como bisagra
    de la Humanidad.
    Sin embargo, asumía que toda su grandeza era nada ante Dios.
    Y, que lo mucho o poco que poseía, en definitiva, era gracias a Dios.
    El que es sinceramente humilde frente a Dios, lo es también con Su creación.
    Allí residía su mayor mérito, su real grandeza.
    Porque, actuar prepotentemente o torpemente es fácil, pero, vencer al egoísmo y la vanidad para hallar la armonía… es obra de verdaderos poderosos…

     

    Destellos de la parashá

    Sidrá 45ª de la Torá; 2ª del sefer Devarim.
    Entre pesukim 3:23 y 7:11. Haftará en Ieshaiá 40:1-26 (llamada Najamú – Consuélate).

    En esta parashá encontramos diversas alusiones a las relaciones que el Hombre tiene con el Eterno. Así, vemos a Moshé como siervo obediente suplicando por el perdón y por cumplir sus máspreciados anhelos. O rememoramos los maravillosos acontecimientos ocurridos 40 años antes a los pies del monte Sinaí, momento y lugar de la más portentosa Revelación de Dios, hecho único, irrepetido y trascendental. Dentro de su invisibilidad, la Manifestación divina fue frente a todo el pueblo, y no ante unos pocos, pues la Presencia se hizo sentir, más allá de las limitaciones sensoriales humanas.
    También nos recuerda Moshé que el cumplimiento de los preceptos dados por Dios, nos aseguran una vida armoniosa, posibilitando de esa manera el crecimiento personal y colectivo. Pues, Dios es Juez-Líder, pero también Padre, y nos instruye desde ese doble cariz en procura de nuestro bienestar.

    En la parashá de esta semana encontramos la segunda edición del Decálogo (Aseret HaDiverot), así como el primer párrafo del Shemá.
    En resumen, se nos recuerda que delante de cada uno de nosotros hay una meta para alcanzar, y que las herramientas están a nuestra disposición.