Categoría: Opiniones e ideas

  • Un obstáculo al conocimiento

    «No os haréis ídolos, ni imágenes, ni os levantaréis piedras rituales, ni pondréis en vuestra tierra piedras esculpidas para postraros ante ellas; porque yo soy el Eterno, vuestro Elohim.»
    (Vaikrá/Levítico 26:1)

    Suele ocurrir en nuestra mente un filtro inconsciente para la información que opera de la siguiente manera:

    1. No me agrada (no le respeto, tuve entredichos en otra oportunidad, representa algo que no es parte de mi grupo, etc.) quien lo dice;
    2. Entonces no creo en lo que dice;
    3. Por lo tanto, aunque haya evidencias de la veracidad de sus palabras;
    4. Entonces seguramente no es verdad;
    5. Por lo tanto no perderé tiempo en verificar la información;
    6. Ni cambiaré de creencia respecto al emisor de la misma.

    Un prejuicio idéntico pero en sentido contrario ocurre cuando se tiene “fe ciega” en quien lo dice, por lo cual, aunque fuera mentira, disparate, absurdo, igualmente caerá en la bolsa de las cosas que creo como ciertas e inobjetables.

    Por ahí te será más fácil darte cuenta de este impedimento para el conocimiento si prestas atención a la conducta de otros, antes que en la tuya propia.
    Pero ten presente que no estamos libres de esto, por lo cual sería interesante ser meticulosos y honestos en nuestro pensamiento.

  • Resp. 6089 – construir shalom con el pensamiento

    Un caluroso saludo desde Costa Rica, país del cual muchos esperamos lo visite pronto, con toda la familia.
    Me gustaría que se ampliará que podríamos entender por Contruir Shalom con el pensamiento.

    ¿Que se entiende por contruir Shalom con el pensamiento?

    Muchas gracias por la respuesta. Me despido con un tradicional «Pura Vida»
    Luis Diego Perez Chacon. 38,abogado, Costa Rica

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  • Saboreando la vida

    El 10 de Mayo de 1923 (24 Iyar 5.683, según el Calendario Universal[1]) nacería en mi país una mujer que experimentaría la vida física por 91 años.

    ¡Noventa y un años¡ ¡toda una vida ¡

    Mientras la recuerdo, pienso en lo mucho de lo que fue testigo directo, de lo que generaciones recientes hemos sabido por libros de historia, o en los canales de televisión.

    Cambios políticos de mi país, la guerra civil de mi país, el desarrollo económico, la caída de la bolsa, el hombre en la luna, la segunda guerra mundial, la televisión, la caída del muro de Berlín, el ver una Alemania, despues dos, luego una otra vez; el nacimiento del internet, las computadoras, los teléfonos inteligentes…

    Recuerdo también esas confesiones que, como mujer, egoístamente guardan para su memoria; pero que valiéndome de cualquier artimaña, sonsacaba en una conversación de café.

    Su vida de niña y de adolecente, el nombre de su madre y sus tías, el baile donde conoció el amor, las peripecias que esos dos, ya como familia, tuvieron que sortear para mantener la unión; el advenimiento de hijos propios y de adoptados que complicaban la convivencia; la muerte del hombre que la acompañó desde adolecente en su aventura por la vida, la perdida de bienes, su traslado forzoso de un domicilio a otro en repetidas veces, entre otras intimidades.

    En su familia, su fama era de experta en castigos; aunque personalmente no me consta. Confieso que de cuando en vez sentía placer en verla enojada, e impotente a la misma vez, por no poder responderme con certero golpe, una broma pasada de mi parte. Aunque esto no le impedía decirme dos o tres cosas, mientras intentaba aplacar su ira con alguna que otra explicación de mi parte.

    A pesar de sus regaños por mi olor a cigarrillo cuando la visitaba, siempre me atendía como si hubiese sido su hijo, mientras le sacaba información sobre su pasado, las personas que recordaba, los hechos históricos que atestiguó, los cambios radicales que sufría el país comparado al de hacía décadas…y claro, esas intimidades de las que oía con una cara de solemne seriedad misal, pero que en mis pensamientos la risa era la de un payaso circense narcotizado.

    Pero lo cierto es que me sorprendía su memoria así como sus narraciones, y más me sorprendía la cadena de sucesos, casi milagrosos, que dieron origen a mi existencia. Por fracciones de segundos, por coincidencias, por eventualidades, por menudencias de cosas sin importancia, por milímetros, casi casi no nazco. Solo hizo falta un “no gracias, no bailo”, “hasta luego”, “hasta acá llegamos”, “olvídate de mí”, “no me llames más”, “es más importante para mí la religión”; o que no hubiese existido la Sonora Santanera, o que nunca se hubiese instalado la United Fruit Company en este territorio, o que no hubiesen dado un trabajo, o por un resfrío o dolor de muela, o porque el romeo no se hubiera escapado una buena noche de la casa de su padre, o porque….entre otras boberías, no estaría con ustedes contándoles. Es aterrador pensar en ello sinceramente, y ubicarlo en algunos sucesos.

    De los acontecimientos que estoicamente enfrentó en vida, me deja pensando en lo grandioso que es vivir; y en ver, panorámicamente desde arriba en generación, la grandiosidad de una vida bien vivida.

    Parte de mi existencia física se la debo a ella, otra parte a sus decisiones, otra parte a lo atinadas que fueron, y otra gran parte a la suerte. El dejarme conocer detalles de su vida fue su legado, de que comparto con todos brevemente para recordar 94 años de su nacimiento.

    Solo espero en algún momento yo también poder contarla a mis hijos, y compartir con ellos el mismo mensaje heredado y expresado con el ejemplo de una mujer: “viva, experimente y sienta la vida. Es grandiosa”

    Feliz Cumpleaños 94 doña Luz. Como siempre se me olvida, te anticipo el saludo; y para ti este regalo:

    La esencia femenina por excelencia es traer nueva vida, preservarla y desarrollarla.
    Es, sin dudas una de las tareas más importantes y delicadas que el Eterno puede delegar.
    Y lo delegó, a conciencia, en las mujeres.

    ¡Benditas vosotras en esta elección![2]

     

    [1] https://serjudio.com/tanaj?cal=1

    [2] https://serjudio.com/personas/re060524.htm

  • Amor al judío y al gentil

    Que este estudio sea para libertad, paz, prosperidad y bendición del sufrido y querido pueblo hermano de Venezuela.
    Que se quiten a los dictadores de encima, junto a todos los cómplices imperialistas que los impulsan, y puedan construir una patria de bondad y justicia para todos sus habitantes.

    ———————-

    La famosa frase de origen divino y recibida por la nación judía dice:

    «Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Eterno.»
    (Vaikrá/Levítico 19:18)

    La interpretación clásica nos indica que el mandamiento expresa que es deber del judío/a amar a su prójimo, que se entiende por otro judío/a.
    ¿Esto significa algo negativo para con el resto de la humanidad, nuestros hermanos gentiles?

    ¡Absolutamente no!
    De hecho, es alentado tanto por la Torá como por los Sabios el amar a todo ser humano, sin importar su creencia; pero sí teniendo en cuenta su conducta.
    No está expresado como un deber, pero surge como deber ético, es decir, un imperativo del espíritu.

    ¿Por qué no se entiende que es un mandamiento amar también a los gentiles?
    ¿No hubiese sido más beneficioso ordenar “ama a todo humano”, en vez de solamente a tu vecino (el judío)?

    Una de las respuestas es muy simple, clara y directa.
    El Autor de la Torá sabía de las miles de ocasiones en las cuales los judíos estarían bajo opresión de los gentiles, los cuales no se comportarían como prójimo ni hermano, sino como amargo depredador.
    Es larga la lista de horrores que debió soportar el pueblo judío a manos de gentiles, cosa que todavía se sigue dando –a veces mal camuflado de “progresismo” o de anti-sionismo- y otras veces sin ningún disfraz.
    No nos faltan enemigos, quienes llevados por odio, envidia, maldad, rechazo a Dios, miedo, ignorancia, o vaya uno a saber qué, toman a los judíos como conjunto para hacerlos víctimas de todo tipo de violencia.
    No podemos negar los hechos, ocultar la verdad.

    Por ello la Torá no pudo darse el lujo de ordenar al judío que amara al gentil, porque no es saludable, ni lógico, ni positivo ordenar a la víctima que ame a su victimario.

    El amor judío por el gentil queda para ser aplicado en todo momento posible, cuando las condiciones lo permiten.
    Pero, si se da el caso de persecución, matanza, expulsión, violencia desatada, Holocausto, pogromos, casos Dreyfus, apoyo a los terroristas de Hamás, colonialismo árabe-musulmán que usurpa tierra judía y asesina a sus ocupantes judíos, bravuconerías de UNESCO y FIFA, entre otras centenas y centenas de maldades… entonces no se puede pedir como mandamiento amar a ese gentil depravado que ocasiona tanto daño.

    El amor al hermano gentil queda como un mandamiento del espíritu, como un elevado compromiso que el individuo y el colectivo judío cumplen hacia sus buenos vecinos gentiles en toda época y lugar; siempre y cuando nos dejen hacerlo.

    El Estado laico de Israel se destaca en ser a veces duro con sus agresores, es por una necesidad básica de supervivencia y seguridad mínima. Pero es generalmente virtuoso y noble con todo gentil que no agrede. Y hasta a veces es demasiado benigno con el enemigo, porque procura el SHALOM por sobre todo y no la conquista, el predominio, el colonialismo.

    Esperemos que la enseñanza de construir SHALOM siempre, con acciones de bondad y justicia, se grabe en mentes y corazones de todas las personas.
    Porque entonces, el amor (el verdadero y no solo el sentimentalismo) será posible sin necesidad que haya mandamientos ni dudas al respecto.

     

  • Noajismo Puro y Biofílico..Ya ¡

    Nuestros padres nos enseñaron a obedecer; el sistema educativo nos enseñó a memorizar; la universidad nos enseñó lo que debíamos hacer para subsistir en la sociedad.

    Nadie nos enseño a pensar y sentir. Toda la educación aprendida fue, primeramente, la tradicional hereditaria, de la que nunca se nos ocurrió dudar; y segundo, la formal ofrecida (y obligatoria) del Estado.

    El resultado fue un ciudadano autómata. Un “alguien” quien piensa y actúa igual que el resto de “alguienes”, y que persigue los mismos objetivos y principios del dinero, poder y prestigio. Solo pregunten a cualquiera para que estudia, y oirá las razones dichas por sus padres, o por el Estado.

    Pero el automatismo de ese “alguien” es aún más fácil de verificar. Cuando se presenta un nuevo reto, una nueva aventura, un nuevo camino, una nueva etapa, un “algo” nuevo, el miedo junto con la resistencia es la primera respuesta; y las racionalizaciones (justificaciones) del porque hay que rechazar ese “algo” nuevo, son las segundas.

    Años atrás había dicho el psicoanalista Erich Fromm: “la vida no es ordenada, es espontánea, trae consigo sorpresas…lo que ocurre con la vida es siempre nuevo”, y la respuesta de ese “alguien” sigue siendo la misma que también señaló el Dr. Fromm: Miedo a la libertad, a fallarle a dios, a la familia, a los hijos, a los acreedores, a pecar, a trasgredir la Tora Noajida, etc; que en su expresión más baja es la necrofilia, o la falta de amor a la vida.

    Bajo el triste adagio popular “es mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer” se esconde el espantoso miedo del necrófilo hacia la experiencia, la existencia, la aventura, la vida. Porque, siendo sincero, pocos se arriesgarían a saber si eso nuevo por conocer resulta mejor que lo viejo conocido; sino que el razonamiento necrófilo ve en lo conocido la seguridad; y en la celda segura (pero celda al fin) la paz.

    Nuestra carencia educativa la podemos asumir de 2 formas: quejarse y seguir siendo un noajida necrófilo; o, intentando aprender a pensar, existir y sentir por nuestra propia cuenta, y bajo nuestra propia responsabilidad.

    La primera opción no requiere esfuerzo, pero está garantizada.

    En la segunda opción, nos iremos a equivocar, a sentir vergüenza por lo dicho, escrito, pensado o sentido, y no está garantizada.

    Esas son las opciones.

    (Escrito en acción de gracias por la vida y recuperación de la salud de Efraim Ribco)

  • Reflexiones noajidas sobre La esencia humana

    Según las conclusiones de un pensador, la esencia del hombre no es alguna sustancia dada, sino una condición contradictoria.

    En palabras sencillas, el patrimonio único y exclusivo del humano, como ser separado de otros seres, es la contradicción de su existencia.

    El hombre, al desarrollar conciencia de la vida de sí mismo, de su pasado, presente y futuro, continua sujeto a los dictados y accidentes de la naturaleza, pero a la misma vez  trasciende a la naturaleza debido a su falta de ignorancia o inconsciencia; carencia que hace del animal uno con el reino natural.

    Esa es la esencia humana, el espantoso conflicto de ser preso del reino natural, pero tener libertad de pensamiento. De ser una rareza natural por no estar ni aquí ni allí; por resumirlo de alguna forma.

    Otro pensador, contemporáneo y colega del primero, (muy resumidamente) indica que si bien la ciencia no puede demostrar la esencia humana como sustancia dada, no significa que tampoco pueda descartarla; simplemente la incapacidad de la ciencia para la demostración significa que la esencia humana resulta inobservable por la ciencia; imposible de analizar.

    Lo absoluto permanece en la inmanencia, en la trascendencia; inanalizable por el método científico, pues la ciencia no es todopoderosa, sino que tiene sus límites.

    Pone de ejemplo la consciencia humana, cuyo origen resulta inexplicable si se toma como objeto de estudio, pero que cobra sentido si se teoriza sobre su origen en la trascendencia.

    Tal y como el ombligo del hombre, que si se observa como un fenómeno separado parece algo totalmente carente de sentido y de función en el cuerpo, y solo puede llegar a entenderse plenamente en el contexto de su historia prenatal, pues se refiere al origen del individuo en relación a la madre.

    Entre más ejemplos interesantísimos que explaya, concluye que cuando la ciencia llega a su límite, deja la responsabilidad de respuesta sobre la esencia humana a la sabiduría.

    Por su parte, en este sitio, combinando ciencia con sabiduría de sabios judíos, se explica que la esencia humana resulta inentendible para el hombre, al igual que la fuente de la esencia humana, Dios.

    Que si bien, tanto la esencia humana como su fuente son irracionalizables por el hombre, éste no está huérfano para conocer, con su existencia, su propia esencia trascendente, así como su fuente.

    Para ello debe asumir la responsabilidad de los principios universales, leyes Noájidas, o Código Noájida.

    Pero es en este punto donde muchos se confunden. Buscan la esencia del hombre y su fuente directamente; es decir, buscan a Dios.

    Se explica que al resultar imposible definición de la esencia del hombre como objeto de estudio, lo racional es que el humano experimente su esencia humana, así como su fuente, viviendo, actuando, accionando en consecuencia a las leyes universales y a los principios que de ellas emanan, es decir, conocer la esencia por la vía indirecta.

     

    (Que estas palabras sean tomadas como salidas de boca de don Efraim Ribco; que si hacen el bien a cualquier persona sea tomado como hecho por don Efraim Ribco; que si logran desenfocar de la religión oficial a cualquier persona para enfocarla en una vida libre de los nudos de la religión, sea ese hecho tomado como realizado por don Efraim Ribco….y sea personalmente don Efraim Ribco, con vida y salud, quien nos acompañe a todos en las reflexiones humanistas de este artículo.)

     

     

     

     

  • Un noajida entre el pensamiento y la accion

    En breves líneas resumiré mi idea.

    Cuando pasa algo que afecta, por lo general se cavila en los motivos, y luego se actúa.

    Se intenta buscar explicaciones a lo sucedido, para luego tomar acciones o decisiones basándose en las propias explicaciones.

    Ese intento de explicar el suceso, es un proceso de pensamiento que pueden calzar con la realidad de lo sucedido o no.

    Pero el proceso de los pensamientos no es puro, está contaminado no solo por Ego, sino que también por otros mecanismos mentales[1].

    Ante el autoconvencimiento de los motivos por el razonamiento impuro que se hizo, la respuesta ante el suceso será igualmente impura e incorrecta; sumando aún más impotencia de la ya sufrida, debido a que se reforzará el pensamiento impuro con la acción incorrecta.

    En formula matemática simple: si se razonó mal ante el suceso acontecido, el resultado por  ello es incorrecto, y la acción será la equivocada.

    Se ha insistido que la respuesta por los sucesos de la persona consciente es construir shalom, ese es el ideal a procurar con las acciones.  Pero construir shalom es una acción de creación; y como no somos Dios, para crear hay que estudiar, consultar, entrenar; porque no existe una lista de acciones asertivas para todas las situaciones que se vive.

    Quien logra con humildad concientizar que su forma de razonar no es pura y se auxilia con razonamientos de otros más idóneos, es alguien responsable; y probablemente sufrirá menos por las acciones dadas como respuesta a lo que le ha acontecido.


    [1] https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/inventando-sentidos

    https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/conectando-los-puntos

     

     

     

  • Bendición y Santidad

    (Estudio por la completa y total recuperación de mi hermano Efraim –Jaim- ben Bluma, que viva hasta los 120 con plenitud de berajá y conciencia de kedushá).

    Santo es aquello que está relacionado al Eterno.
    Con esta definición básica en mente, rápidamente podemos darnos cuenta de que todo está en algún grado de santidad.
    ¿O acaso hay algún aspecto de la creación que no sea a causa del Creador?
    ¿O tal vez exista alguna entidad que lo haga aparte de Él?
    Todo, absolutamente todo de cierta manera está en relación con el Eterno.
    Se crea en ello o no; se lo acepte o no; se lo quiera o no.
    Es un hecho.

    Claro que cuesta mucho que esta idea penetre en nuestra conciencia si es que hemos padecido el adoctrinamiento de las religiones.
    Porque en ellas hay una perspectiva de la santidad bastante diferente, que es más propia del reino del EGO a lo que concierne a la realidad espiritual.

    Así está aquello que es evidentemente kadosh, como la Torá, el Shabat, el Templo, entre otras, que son lugares, tiempos, objetos y personas que el Eterno ha identificado como tales.
    Fue Él quien declaro que el día séptimo esté consagrado, es decir, diferenciado del resto.
    Porque esta diferenciación es otro aspecto de la santidad.
    Tal como el estar reservado, aparte, no aglutinado.
    Ya que la fuente de toda kedushá es el Eterno, el cual es absolutamente diferente, apartado, a cualquier cosa que exista o que podamos imaginar.

    Como está lo declaradamente santo, está aquello que no es evidente que lo sea, y sin embargo lo es.
    A esto se lo llama “kodesh shevajol”, santo en lo profano.

    El Maestro, el Rav Kook (Orot haKodesh, segunda parte, “hakodesh haklali”), enseña que es más grande el nivel de santidad de lo profano que de aquello que evidente es sacro.
    Él se extiende en explicaciones, que obviamos aquí y ahora.
    Quedémonos simplemente con esta profunda idea.

    La cual nos lleva a revalorizar inmensamente TODA creación, todo objeto, lugar, persona, tiempo; porque hasta aquello que está en apariencia en el ápice opuesto a la santidad, igualmente guarda su molécula de vínculo con el Creador.
    Puede estar reducido a un pequeño punto, pequeñísimo y casi sin espesor; pero no deja de ser la  conexión incorruptible con el Infinito.

    Por supuesto que comprender esto y hacerlo material intelectual que guíe nuestros pasos, es sumamente difícil.
    Choca con nociones culturales, también con dogmas sociales, así como con esquemas de pensamiento que parten de sentimientos.
    Entonces, el saber de lo sagrado se oscurece, tal como ocurre con la LUZ de la NESHAMÁ la que queda encerrada y sin alumbrar a causa de la actividad perturbadora del EGO.
    Nos llenamos de cáscaras y máscaras que ocultan nuestro verdadero rostro.
    El Yo Vivido está disarmónico con el Yo Esencial.
    Por lo que vivimos en exilio de nuestro ser.
    A esto lo podemos calificar de enfermedad, aunque el cuerpo marche a las mil maravillas.

    Volviendo al tema, toda la santidad de lo profano parece inexistente, recubierta por esas capas que la esconden de la percepción.
    Y sin embargo, ahí está.

    Por otra parte, hay otro concepto que es el de bendición.
    Bendito es aquello que manifiesta la abundancia, especialmente en el plano material.

    A mayor grado de santidad, mayor potencial de desplegar la bendición.
    Por ello, el Creador, que es el Santo infinito es también fuente de la bendición infinita.

    Hay tres tipos de bendición:

    • del Eterno a la creación,
    • del hombre al Creador,
    • del hombre al hombre.

    La primera, es la que dota de bienestar, plenitud, oportunidad de gozo, salud, riqueza, etc.

    La tercera, es aquella con la cual deseamos para el prójimo lo bueno en sus diversos aspectos. A veces hasta hacemos algo más que solamente desear lo bueno y decir unas bellas palabras. En este caso estamos realizando un trabajo meritorio de actuar en imitación a Dios.

    La segunda, reconoce tres modalidades:

    • Bendición por realizar actos ordenados por el Eterno.
    • Bendición por disfrutar de algún bien material.
    • Bendición para alabar al Eterno.

    Obviamente que somos seres absolutamente dependientes e impotentes, infinita nada ante la infinitud del Eterno.
    Igualmente, estas tres modalidades son valiosas, cada una por su motivo.

    Cuando bendecimos por los alimentos, por ejemplo, ¿qué estamos haciendo?

    • Pidiendo permiso para hacer uso de la creación a quien es su Dueño.
    • Agradeciendo a Quien corresponde.
    • Haciendo que pase el alimento de un estado de santidad mayor a uno menor, para que luego la santidad aumente tanto para el alimento que es convertido en nutrientes y asimilado, como para quien se alimentó.

    Pueden resultar ideas muy oscuras y de difícil comprensión.
    Repito que los motivos para ello pueden ser variados, puedes tú pensar los tuyos.

    Entonces, cuando bendecimos por los alimentos, no estamos haciendo sagrado el producto.
    Éste ya lo es.
    De hecho, le estamos restando sacralidad para de esa manera hacer posible que lo ingiramos.

    El bendecir antes de comer no solamente nos habilita espiritualmente a hacerlo, sino que también nos permite extraer los nutrientes espirituales que de otra manera no estarían a nuestro alcance.
    No bendecimos al alimento, ni pedimos a Dios que lo haga.

    Él ya nos ha bendecido con la dicha de poseerlos y estar en disposición para disfrutar de ellos.
    También nos ha regalado códigos que nos permiten hacer uso no solamente material sino también espiritual.

    Para finalizar, el único que puede contener en sí santidad y bendición, al mismo tiempo y sin que entre en conflicto es el Eterno.
    Por ello la Tradición en su sabiduría lo llama “haKadosh baruj Hú”, que se traduce como “el Santo bendito sea Él”.
    Quien es Santo de todos los santos, Bendito de todos los benditos; y provee a toda la creación de ambas.

  • La santidad de la bendición

    Kadosh (santo, sagrado) es lo que está conectado con el Eterno.
    A mayor conexión, mayor kedushá (santidad).
    No existe nada, ni nadie, que esté por completo desconectado a la kedushá.
    A veces es muy, muy, muy, difícil descubrir ese puntito de LUZ; pero que está, está.

    Baruj (bendito) es lo que reporta abundancia o gozo material.
    De cierta forma representa el camino inverso al de la kedushá, sin por ello oponérsele.
    Es decir, cuanta más berajá (bendición) más plenitud material, que en ocasiones puede llevar a trastornar la conciencia de la persona bendita y entonces no darse cuenta del lazo indestructible del todo con el Creador.
    Como si su disfrute no tuviera Fuente en el Alto.

    Siendo así, uno de los motivos para pronunciar una bendición antes y después del disfrute (comida, bebida, aromas, etc.) es llevarnos a reconectar la conciencia de la santidad allí en donde hay presencia material. Para no olvidar que aquello que nos deleita no simplemente llena los sentidos sensoriales terrenales, y a veces nos brinda energía vital para realizar procesos biológicos; sino que también es elemento de fortalecernos para llevar una vida acorde a la Voluntad del Creador.

    O, también, puede verse como una forma de bajar del estado de santidad aquello que estamos por disfrutar.
    Porque, en tanto un don Celestial está colmado de kedushá, por lo que resulta imprescindible hacerlo cotidiano, ubicarlo en su materialidad y de esa manera gozar con propiedad.

    ¡Cuán complejo es el tema, y eso que solamente rozamos el borde de la orilla más lejana!

    Pero, no nos quedemos con temas elevados que poco aportan a nuestro perfeccionamiento de la vida cotidiana.
    Tengamos en cuenta que la berajá (bendición) que podemos pronunciar antes y después de disfrutar de los bienes materiales, nos vincula no solamente con el Eterno sino también con el entorno, con nuestro prójimo, con el mundo en su totalidad.
    Estamos por probar el primer bocado pero antes musitamos la bendición apropiada, que si la hacemos con cavaná (intención, sentido, direccionalidad) nos permite agradecer a Dios, pedirLe permiso para hacer uso de Su Creación, pero también nos llena de agradecimiento por todos los que participaron en la elaboración del alimento. Desde el que compró la semilla hasta el que nos trajo el plato a la mesa, pasando por todo el medio.

    Así nos podemos acercar a la plenitud real, y no tomar a la ligera el bienestar que llueve constantemente sobre nosotros.
    Darnos la oportunidad para que el acto natural y necesario del comer también sea una ocasión para elevarnos.
    Es por ello tan importante gozar de lo permitido y apartanos de lo prohibido, agradeciendo sinceramente y con conciencia.

    Apreciamos la dicha de estar con nuestra familia, con amigos, compañeros, con quien sea.
    Sentirnos parte de una realidad mayor al mundo obtuso y agobiante que nos marca el EGO.
    Tanto para crecer y disfrutar por tan poco costo.

  • El pobre al rescate

    Tenemos que recordar que la mejor obra de caridad, TZEDAKÁ, NO es aquella que regala generosamente al necesitado; sino la que consiste en un disparador para que él consiga su propio sustento.
    Sea porque le dimos dinero como préstamo, sea que le ayudamos a encontrar trabajo, sea que lo hicimos participar en la generación de su bienestar; cualquiera fuera el mecanismo que empleemos, lo principal es quitarnos de la cabeza el rol de proveedor magnánimo y al otro como un receptor pasivo y en impotencia.

    Por supuesto que a veces lo que se precisa hacer es donar plata, al parecer no hay otra opción en esta oportunidad; pero incluso entonces que la entrega material sea acompaña de palabras de aliento, de confianza en el poder del pobre para levantarse por sobre su debilidad actual.

    El profeta Ieshaiá profetizó:

    «si tu alma provee para el hambriento y sacias al alma humillada, tu luz irradiará en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía.»
    (Ieshaiá/Isaías 58:10)

    De esta forma la LUZ de la NESHAMÁ se impone a las penumbras y caos que produce el EGO.
    Desprendiéndose generosamente, con real amor hacia el prójimo, para hacer por él aquello que esté siendo lo bueno y justo.
    No solamente darle lo materia sino también participar en alivianar su humillación.
    ¿Y cuál es ésta?
    El no-poder.
    Que se efectiviza en ser pobre, en estar por fuera del círculo del consumo, en tener restringidos ciertos derechos y placeres, en estar excluido de algunos marcos sociales, entre otros.
    Darle dinero quizás le llene la panza, pero no soluciona su impotencia esencial.
    Por ello, el acto de TZEDAKÁ debe ser también aquel que eleve al pobre de su impotencia, y no que la sumerja más en ella. Al dejarlo en su lugar pasivo, impotente, necesitado de la “caridad” no le estamos favoreciendo.
    Porque, si nuestro poder sirve para quebrar injustamente el poder del otro, deja de ser un real poder para serlo solamente en apariencia.
    La LUZ no destella, sino que es ocultada aun más por las cáscaras del EGO.

    Por ello, tengamos presente el ser motores del cambio positivo, constructores de SHALOM, por medio de nuestras acciones (pensamiento, palabra, acto).
    No nos confundamos queriendo hacer lo que nos parece bueno y entonces provocando mayor confusión y dolor.
    Seamos cuidadosos y atentos, conocedores de los preceptos que nos corresponden así como de las reglas que los permiten materializar correctamente.

    Un párrafo muy interesante para analizar, junto a tu maestro judío experto en Torá, es el de Baba Batra 11a, en el diálogo picante entre Turnus y Rabi Akiva.
    Lo estudiemos o no, hagamos aquello que nos pone en la senda de los constructores de SHALOM en todo momento.

  • Divina existencia

    Divina existencia

    Quisiera esta vez, en base a una imagen publicada en una red social, plantear algunas dudas para quienes profesan la siguiente frase:
    «dios no existe»
    A opinión personal, siguiendo con la misma idea, en el caso de que sí «existiese», pues, sería Su creación o parte de ella, pero no el mismísimo Di-s*. Entonces,
    ¿se entiende la paradoja?
    ¿Se podría aceptar que la palabra existencia se refiere a seres que son de este mundo, para entonces, poco a poco dejar de caer en la falta de criterio para deformar nuestra consciencia y seguir dañando alguno de nuestros planos?
    ¿Podría ser que esta frase, tan usada hasta el cansancio por unos tantos, en realidad sólo es para justificar ciertos tipos de actitudes o pensamientos licenciosos?
    Intentaré complementar con un ejemplo:
    Un artista tiene la capacidad transformar lo ininteligible y darle Forma. Así lograr representar sus ideas a través de su arte, con mayor o menor técnica.
    ¿Podría la «creación» desligarse de su autor, quitando o añadiendo moléculas, con cualquier tipo de método?
    o aludiendo a la frase anterior,
    ¿podría esta «entidad» asumir que nació sin ser creada?
    ¿Podría negar de su creador original?
     ¿Sería sano?
    ¿Cómo relacionaría Ud. el ejemplo con la frase que estoy cuestionando?
    No pido respuestas, ni menos que sean inmediatas.
    Aunque si las tiene «a mano» y se identifica con quienes la utilizan , podría publicarlas en la zona de comentarios más abajo, así también ayuda a ampliar mi consciencia o la de quienes pasen por acá y tengan dudas similares.
    *Para quienes se formen drama con el sexismo en el lenguaje, entiéndase entonces por  ya que Di-s no tiene sexo. Al respecto, un artículo muy recomendable:
    http://serjudio.com/rap1101_1150/rap1113.htm
    (En mérito de mi padre Robinson López Rojas. Quieran de Arriba ayudarle a soportar sus penas y salir adelante de sus desdichas)
  • Resp. 6071–¿Espíritu santo en la gente?

    Bendiciones amigo, he estado leyendo sus estudios y me ha gustado mucho su estudio sobre neshama y me ha surgido una pegunta. Es la siguiente: se podria decir q adan y todos los seres vivientes hasta hoy tienen el espiritu santo? Osea que el creador puso el espiritu santo a Adan y de el a todos los humanos. Le agradeceria q por favor me ayudara en esta interrogante que tengo. Lewin sneyker palacios martinez tengo 17 anos soy estudiante y vivo en ocumare del tuy estado miranda Venezuela

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