Categoría: 01 Bereshit

Las primeras palabras que describen la Creación refieren a luz, en lugar de hacer énfasis en el vacío, la oscuridad y la nada.
¿Por qué?
Uno de los motivos,
para que aprendamos a aplicarnos en construir…

  • ¿Un mundo perfecto?

    Por algún motivo la gente cree que porque el Dios es perfecto, entonces todo en la creación es perfecto y adecuado a su momento.
    Pero… ¿esto es lo que el Creador nos dice?

    Veamos:

    «Elohim vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y fue la mañana del sexto día.»
    (Bereshit/Génesis 1:31)

    Pues, NO.
    El creador NO evalúa Su creación como perfecta, sino como que lo que había hecho era muy bueno.
    Desde aquí es evidente que hay una divergencia (podríamos suponer que infinita) entre la perfección y lo que fue hecho muy bueno.
    Perfecto Dios.
    Muy bueno, lo que Él hubo creado y hecho al momento de la creación.

    De paso, perfecto solamente puede ser Dios, pero no su creación.
    No lo explicaré, lo dejaré como un pensamiento para que elabore quien quiera y pueda.

    Por otra parte, el mismo Autor Divino nos confirma este hecho:

    «Y Elohim bendijo y santificó el séptimo día, porque en él cesó de toda Su obra, que Elohim creó para hacerse.»
    (Bereshit/Génesis 2:3)

    Su obra cesó al concluir el lapso que Él estableció para la Creación.
    Podríamos pensar que entonces la obra fue cerrada.
    Sin está escrito con claridad que dejó insertó en el universo tarea para que fuera completada.
    Esto puede manifestarse a través del desarrollo del potencial escondido en el universo, y que puede manifestarse también gracias al trabajo de la evolución, o de algún otro mecanismo que posibilite tal despliegue del potencial.
    Esto, desde un punto de vista natural, que no precisa de la intervención voluntaria de nada ni nadie, sino simplemente el desenvolvimiento “natural” de lo que está esperando a suceder.
    Pero existe también otra forma de que se haga aquello que fue creado y permanece en potencial, y es a través de la intervención del Hombre.
    Es por ello que, también, el Creador dijo:

    «Entonces dijo Elohim: ‘Hagamos al humano a nuestra imagen, con nuestra semejanza, y dominará sobre los peces del mar, y las aves del cielo, y las bestias, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.’»
    (Bereshit/Génesis 1:26)

    ¿A quién dijo “hagamos”?
    Pues, al mismo ser humano que estaba creando en ese momento.
    Dios le dio al Hombre espíritu, la materia para el cuerpo y un ecosistema muy bueno –aunque no perfecto-; esa fue Su parte en el ”hagamos”.
    Luego, es el Hombre quien debe de hacer SU parte, que es suya y no de Dios.
    Es la persona, todos y cada uno de nosotros, quienes debemos asociarnos a Dios y hacer lo que nos corresponde; porque de esa manera estamos cumpliendo una de nuestras misiones en la vida: ser socios del Creador para que el universo manifieste todo su potencial y no solamente aquello que fue creado y lo que evolucionó naturalmente de ello.
    ¿Se entiende el asunto?
    Espero que sí, pero si no se entiende, por favor preguntar que trataré de expresarme más claramente.

    Pero, tenemos un pequeño problema, el hombre NO ES perfecto, infinitamente lejano está de la perfección.
    Aunque, por definición es parte del “muy bueno” original, aquel con el que fue calificado el proceso creativo por parte del Creador.
    Siendo así, cuando nos ponemos a hacer nuestra tarea para perfeccionar el mundo, estamos logrando también perfeccionarnos como individuos y especie.
    Podemos llevar a la Creación a una escala más elevada en la infinita carrera rumbo a la perfección; o podemos hacer lo contrario, pues está en nuestra capacidad también perjudicar el desarrollo y oscurecer la LUZ.
    De nuestras acciones depende.
    No somos responsables del resultado final, ni todo está sobre nuestros espaldas.
    Pero, la tarea de cada uno, es de cada uno.
    No del vecino, ni del padre, ni del hijo, ni de un salvador, ni de los ángeles, ni de la naturaleza, ni de Dios.
    ¿Comprendes?

    Ahora, ¿cómo hacer cada uno su parte en esta tarea sagrada?
    Por supuesto que absolutamente con nada religioso, pues la religión es un invento del EGO para oprimir a la persona y la sociedad y mantenerla apartada de la LUZ espiritual.
    Pero absolutamente SÍ con el cumplimiento de los mandamientos que corresponde a cada uno:
    los siete mandamientos universales para cada gentil de la humanidad;
    los preceptos que correspondan de los 613 a cada judío y judía.

    Todo ello se puede resumir en una frase sencilla pero poderosa: construir SHALOM.
    Se logra con lo antedicho, pero se esquematiza con pensamientos, palabras y actos de bondad Y justicia.

    Sin embargo, esto no es suficiente para lograr la evolución hacia la perfección de la Creación.
    Cada uno de nosotros debe encontrar el área de actividad que permita desarrollar una porción de la realidad.
    Repito que esto no es un asunto de religión, porque entonces sería lo contrario a la Divina Voluntad.
    Tampoco es algo metafísico o paranormal, como creer que con ensalmos, amuletos, lectura de libros antiguos o cosas por el estilo se consigue hacer su parte en la asociación con el Creador.
    Es algo concreto, práctico, cotidiano.
    El científico haciendo ciencia, el médico curando, el comerciante comerciando, el agricultor trabajando la tierra, el filósofo elaborando ideas que puedan liberar el potencial de la persona, el padre criando, la maestra enseñando y así cada uno en lo suyo, con el ánimo firme de ser socio del Creador, construyendo SHALOM con confianza y verdad.

    El mundo no es perfecto y nunca lo será, ni siquiera en la Era Mesiánica.
    Ni esté en los planes del Creador que lo sea.
    Pero es perfectible y en una buena medida depende de ti.

  • El pegamento de la pareja

    וַיֹּ֨אמֶר֙ ה אֱלֹהִ֔ים לֹא־ט֛וֹב הֱי֥וֹת הָֽאָדָ֖ם לְבַדּ֑וֹ אֶֽעֱשֶׂה־לּ֥וֹ עֵ֖זֶר כְּנֶגְדּֽוֹ :
    Dijo además el Eterno Elohim: ‘No es bueno que el humano esté solo; le haré una ayuda idónea.’»
    (Bereshit/Génesis 2:18)

    ¿Qué podemos hallar en la base de las relaciones de pareja, aquello que sirve como elemento de cementación, que los une y hace persistir enlazados, más allá de las diferencias y divergencias?

    Ciertamente no es el poderoso deseo sexual, que existe y ejerce una notable presión y motiva numerosas conductas y entrecruzamientos.
    Ni tampoco los intereses materiales, egoístas, que también tienen su frecuente presencia y ostentan un alto grado de influjo.
    Ni siquiera el poderoso instinto de reproducirse (en un paso más allá del deseo sexual que mencionamos antes) y perpetuarse, mecanismo efectivo para sobrevivir como especie e incluso como individuos puesto que trasladamos nuestra herencia genética y cultural a nuestros descendientes.
    Ni de las miserias emocionales y limitaciones psicológicas, que nos encierran en celditas mentales, en falsas zonas de confort, en las cuales nos quedamos en relaciones tal vez tóxicas pero al menos en relación.
    Ni en las trampas del EGO, que nos mantienen en vínculos fantasmas con gente real.
    Ni el compromiso por mantener y realizar un proyecto compartido que ha sido elaborado y llevado a la práctica en la comunidad conyugal.
    Ni las dificultades económicas y sociales, que apabullan y obligan a someterse a una existencia comunal con personas a las cuales ya no se quiere ni se respeta.

    Todo ello opera y se manifiesta, no tenemos ningún reparo en afirmarlo, en mayor o medida.
    Pero, hay algo mucho más primitivo, añejo y que nos afecta al punto de seguir pegoteados a ciertas personas, aunque no tengamos hijos, ni posibilidad de tenerlos, con ellas; ni siquiera sean cubiertas necesidades básicas; ni se obtengan otros placeres o beneficios directos del mantenimiento de dicha relación.

    Cuando observamos el enunciado del Eterno con respecto al ser humano, en el párrafo de la Torá que citamos al principio, la respuesta surge en todo su esplendor.
    Es nuestra manera para dejar de sentirnos solos.
    Porque ese sentimiento de soledad, es absolutamente no-bueno. Negador de la vida, aniquilador de la existencia en su cualidad humana.
    Y presta atención, digo sentirse solo y no necesariamente estar físicamente solo.
    Porque hay gente rodeada de otros, penetrada por otros, influida por otros y sin embargo el sentimiento sigue siendo de soledad.
    Y hay gente que está sola, más o menos tiempo, y sin embargo están satisfechas sus necesidades de no sentir la soledad.

    Puede ser una observación cruda y salvajemente expuesta, por lo que agradezco tus comentarios reveladores.
    Gracias.

  • Bereshit 5778

    • El Creador realiza su tarea trayendo a la existencia al universo completo, material y espiritual. Ejecuta el programa de la creación en seis etapas, cada una de ellas es llamada IOM (que se traduce literalmente “días”). En la séptima cesa la obra creativa y pasa a un estado diferente, el cual conocemos como SHABAT, que proviene del verbo “cesar” (Bereshit / Génesis 1: 1-2: 3).

    • Adán y Eva son colocados en el Jardín del Edén, donde comen del fruto del árbol que tenían prohibido, lo cual genera amargas consecuencias para ambos. Luego Adán es exiliado, para que la humanidad no acceda en ese momento al árbol de la vida (2: 15-3: 24).

    • Nacen los primeros humanos de madre humana: Caín y tiempo después su hermano Abel, cada uno con sus mellizas, según acota el Midrash. Más adelante, a causa de disputas motivadas en el ego, competencia por poder, rivalidades sin sentido, Caín mata a su hermano (4: 1-24).

    • Adán y Eva tienen otro hijo llamado Seth, a imagen y semejanza del padre. Se enumera las diez generaciones desde Adán hasta Noé. (4: 25-5: 32)

    • Desde el inicio la humanidad tenía un código de conducta dado por Dios. Eran seis mandamientos básicos, que permitían manifestar la ética (espiritualidad) en sus aspectos más elementales. Pero, se desviaron del camino, corrompiendo al individuo, la sociedad y el ambiente. Prepararon así una terrible catástrofe ecosistémica, la que aún podían evitar. Pero, ellos escogieron seguir actuando impulsados por el egoísmo en lugar del respeto a lo que es bueno y justo. Solamente un hombre sobresalía positivamente por su actuación, Noaj / Noé (6: 5-6: 8).

    Luego de comprender esta síntesis de la primera parashá de la Torá, ¿cuáles creían que serían para ti las enseñanzas más motivadoras para realizar una vida cotidiana mucho más plena?

  • Resp. 6077-¿porque en plural?

    porque en genesis 1:26Elohim dice hagamos y genesis 11:7 dice descendamos y confundamos. Porqueen plural
    jhony, gomez, 32, empleado, colombia

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  • Nacimiento de la humanidad

    En esta respuesta http://serjudio.com/exclusivo/respuestas-a-preguntas/resp-6061-la-manzana-del-newton dije:

    “Por tanto, aquel día que Adam comió de la NO manzana, no murió nada.
    Por el contrario, nació algo.
    Pero no le diré lo qué…”.

    Algunas personas me preguntaron qué es aquello que nació.
    La respuesta es simple y está a la vista.

    Nació la humanidad, tal cual la conocemos.
    Lo anterior fueron pasos previos que dieron como resultado al Homo sapiens sapiens.

    Podemos argumentar y demostrar aportando varias fuentes, pero si nos remitimos al texto llano ya encontramos la idea. Por ejemplo cuando está escrito:

    «El hombre llamó el nombre de su mujer Java [Eva], porque ella sería la madre de todos los vivientes.
    Luego el Eterno Elohim hizo vestidos de piel para Adán y para su mujer, y los vistió.»
    (Bereshit / Génesis 3:20-21)

    ¿Te das cuenta de la relación?

  • Resp. 6061-La manzana del Newton

    Shalom soy el Pastor Kaysser de Panamá y tengo una consulta y es esta: cuando a Adán se le dijo que el día que comiera del fruto del bien y el mal ciertamente moriría, a parte de morir el cuerpo que mas murió el alma o el espíritu?
    Muchas gracias y estare atento a su respuesta

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  • Mundo bello

    ¡La creación es muy bella!
    Esa belleza es acorde a su bondad.

    ¿A qué malagradecido se le ocurre decir algo diferente?
    ¿Qué persona con poco tino desprecia los bienes materiales cuando están dentro de lo permitido por la ley (divina y humana admisible)?

    No es casualidad que el divino relator dejara plasmada esta frase para la eternidad:

    «Elohim vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno.»
    (Bereshit / Génesis 1:31)

    Está hablando de la evaluación que el Creador hizo al respecto de su obra finalizada al término del sexto período (día) de la Creación.
    No dice más o menos.
    Ni deplorable.
    Ni un asco insufrible, materialidad y deleites mundanales.

    Dice claramente y sin errores que TODO lo que el Creador hizo en Su Creación es muy bueno.
    No solamente el plano espiritual.
    No únicamente lo material.
    Específicamente expresa que era TODO muy bueno.
    Lo espiritual así como lo pasajero.

    Por lo cual, en líneas generales no debemos prestar ninguna atención a los que quieren corrompernos proclamando que el mundo es detestable y que solamente importa lo que ellos manifiestan como sagrado y espiritual.
    Para los verdaderos seguidores de la senda espiritual es imposible cumplir la Voluntad del Padre desconectándose de alguno de los planos, todo es parte de Su Creación y cumple su propósito.
    Aunque, en algunas ocasiones es oportuno tomar distancia de ciertas cosas permitidas, por ejemplo cuando se precisa que la persona se enfoque en otras áreas que tiene desatendidas; o en casos de personas que se han desbalanceado en su accionar y es imperioso que se echen para el otro extremo con el fin de equilibrar su existencia y la del entorno. Pero, eso es tema para otra oportunidad.

    Todo lo que el Eterno ha creado está con un propósito, cumple alguna función en el complejo y vasto ecosistema universal.
    Lo comprendamos o no, tengamos capacidad para descubrirlo o no.
    El ser humano tiene que bajar varios peldaños en su orgullo mal habido y comenzar a respetar realmente la Creación.
    Es una humildad necesaria para nuestra supervivencia y para nuestra verdadera felicidad.

    Hacer uso de los elementos, dentro de lo permitido por la ley (divina y humana).
    Contribuir con el sostenimiento de la naturaleza.
    Respetar los elementos.
    Admirar la belleza.

    Somos también ecosistema, no es algo ajeno ni lejano.
    Es lo que somos, tal como somos NESHAMÁ o un cuerpo limitado.

    Al aprenderlo y compartirlo, estamos demostrando que nos importa la belleza y bondad de la Creación.
    Con ello glorificamos al Padre y le estamos dando sinceros agradecimientos.
    ¡Cuán bella plegaria!

  • La marca familiar

    Mira con atención este pasaje:

    «(17) Entonces el siervo corrió hacia ella y le dijo: -Por favor, dame de beber un poco de agua de tu cántaro.
    (18) Y ella respondió: -Bebe, señor mío. Se apresuró a bajar su cántaro a su mano y le dio de beber.
    (19) Cuando acabó de darle de beber, agregó: -También sacaré agua para tus camellos, hasta que acaben de beber.
    (20) Se dio prisa, vació su cántaro en el abrevadero y corrió otra vez al pozo para sacar agua. Y sacó para todos sus camellos.
    (21) El hombre la observaba en silencio para saber si el Eterno había dado éxito a su viaje o no.
    (22) Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le obsequió un pendiente de oro que pesaba medio siclo y dos brazaletes de oro para sus brazos, que pesaban diez siclos.»
    (Bereshit / Génesis 24:17-22)

    Ahora encuentra los puntos de unión con este otro:

    «(2) Alzó sus ojos y miró, y he aquí tres hombres que estaban de pie frente a él. Y al verlos, corrió desde la entrada de la tienda para recibirlos, y se postró a tierra.
    (3) Y dijo: -Señor, si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, no pases de largo a tu siervo.
    (4) Que se traiga un poco de agua para que lavéis vuestros pies y os recostéis debajo del árbol.
    (5) Yo traeré un pedazo de pan, y repondréis vuestras fuerzas y después proseguiréis; porque para esto habéis pasado cerca de vuestro siervo. Ellos dijeron: -Sí; haz así como dices.
    (6) Entonces Avraham [Abraham] fue de prisa a la tienda de Sara y le dijo: -Toma rápidamente tres medidas de harina fina, amásala y prepara unas tortas.
    (7) Luego corrió Avraham [Abraham] a donde estaban las vacas y tomó un ternero tierno y bueno, y se lo dio al mozo; y éste se dio prisa para prepararlo.
    (8) Después tomó mantequilla, leche y el ternero que había preparado, y lo puso delante de ellos. Y mientras comían, él se quedó de pie junto a ellos debajo del árbol.»
    (Bereshit / Génesis 18:2-8)

    Con las similitudes es tiempo de organizar un pensamiento saludable, que llene de luz de comprensión y armonía.
    ¿Cuál podría ser?
    Por supuesto que las enseñanzas son variadas y no se limitan a una sola.
    Estoy prestando atención a tus comentarios.

    Luego, si tienes tiempo y deseos, te propongo que analices ambos pasajes pero ahora tomando como punto de referencia este otro:

    «si no te enmiendas, yacerá el pecado a la puerta. Y hacia ti será su deseo; pero tú lo puedes dominar.»
    (Bereshit / Génesis 4:7)

    ¿Te das cuenta la tremenda lección que nos regala la Torá para fortalecernos en nuestra tarea de construir SHALOM?

  • Iom HAShishí

    En el relato de la Torá de los seis períodos de la Creación, cuando finaliza cada uno de los días se emplea la fórmula:
    “vaiei erev vaiei boker” – “fue la noche –confusión- fue la mañana –determinación-“,
    y luego se menciona el ordinal del día:
    ejad, shení, shelishí, revií, jamishí;
    pero al llegar al sexto hay una variación, pues se establece que es
    HAshishí,
    es decir,
    “EL sexto”.

    ¿Por qué emplea la Torá el artículo para este período en particular y no así para los anteriores?
    Tal vez porque nos quiere indicar que todo el cometido de la creación apunta a este sexto día,
    todo el resto cobra su sentido trascendente y esencial a causa de este período.
    Si lo vemos con la mirada antropocéntrica, entonces fácilmente nos percatamos que es el tiempo en el cual ADAM, la humanidad, hizo su aparición.
    Por tanto, en las eras previas se fue preparando el terreno, dotándolo de bienes, organizándolo, lubricando el funcionamiento del complejo ecosistema para que finalmente hiciera aparición aquel que le dota de una presencia física y a la vez sobrenatural, como lo hace el ser humano.
    Así pues, es EL día para el cual los otros días han colaborado,
    ya que es el que les unifica bajo su cobertura del sentido.
    Tomemos en consideración que el hombre está en búsqueda y construcción de sentido,
    de manera habitual se pregunta por los motivos y razones,
    así como pretende lidiar con las incertidumbres y concretar sus esperanzas en realidades.
    Pero, sin un Dios no existe tal sentido,
    ya que la naturaleza es indiferente por completo a él.
    Si estamos librados a un mundo ausente de un Dios, DEL Dios,
    entonces, lo único que tenemos es ilusión de sentido,
    pasajero y resguardador sentimiento de que algo vale más que la misma nada.
    Por ello resulta tan fundamental el día sexto,
    con la aparición de nuestra especie,
    portadora de la antorcha sagrada denominada NESHAMÁ (espíritu).
    Para que todo el infinito cosmos sea valioso para alguien,
    para este humilde observador y comprendedor,
    el cual le brinda un sentido finito, limitado, el de nuestra capacidad terrenal,
    pero también el sentido trascendente, vinculado a la santidad, de nuestra esencia eterna.

    Por otra parte, el iom HAshishí también puede estar diciendo que todo tiene significación a causa de ESE día sexto del mes que cambió para siempre la realidad,
    el 6 de siván,
    cuando el Eterno reveló Su Torá al pueblo de Israel en el monte Sinaí.
    Cuestión que recordamos y celebramos cada 6 de siván, en la festividad de SHAVUOT.
    Es con la Torá que un pueblo en la tierra encuentra claves para iluminar a sus hermanos, los otros pueblos del mundo,
    y así no solamente obtener la claridad desde la NESHAMÁ,
    sino también desde la instrucción revelada por Dios y resguardada por la santa nación de Israel.
    Siendo así, podemos considerar la revelación en Sinaí como el punto hacia el cual se dirigían todas las acciones anteriores,
    como si fuera la cúspide de la historia humana.

    Ahora, estamos viviendo aún el día séptimo,
    que finalizará al iniciarse finalmente la nueva semana celestial,
    con el comienzo de la Era Mesiánica.
    Estamos entre ambos días,
    el sol de la primer semana ya está apagándose, hemos entrado ya en la oscuridad que permite ver las primeras estrellas del primer día mesiánico.

  • ¿Abandonar a los padres?

    עַל־כֵּן יַעֲזָב־אִישׁ אֶת־אָבִיו וְאֶת־אִמּוֹ וְדָבַק בְּאִשְׁתּוֹ וְהָיוּ לְבָשָׂר אֶחָד

    «Por tanto, el hombre dejará/restaurará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.»
    (Bereshit / Génesis 2:24)

    Habitualmente se entiende, y traduce, este párrafo como que el hombre y la mujer al establecer su nueva familia deberán abandonar –de cierta manera- a sus padres.
    Esto podría comprenderse incorrectamente, como cortar definitivamente los lazos con los padres, como si se hiciera borrón y cuenta nueva.
    Por supuesto que tal idea es incompatible con la letra y el espíritu de la Torá, que más tarde mandó que se honrara al padre y la madre, tanto en vida como luego de ella.
    Así pues, es imposible sostener que este versículo requiere el abandono de los padres al momento de iniciar una nueva familia.

    Pero, por otra parte, también tiene algo de correcto.
    La nueva familia deberá enfocarse en su conocimiento, crecimiento, proyección hacia el futuro común, vivencias en conjunto, etc.
    Si no cortan, de alguna forma, los lazos con el “pasado”, si no crecen y se atreven a realizar su nueva vida, el matrimonio pasará numerosas dificultades y la familia no prosperará.

    También es acertado al interpretarse que los jóvenes deben buscar fuera de su círculo familiar cercano a aquella persona que le completará, con la cual se unirá para realizar una nueva familia.
    Su círculo necesariamente ha de ampliarse, dentro de determinados límites marcados por la Ley y la Tradición, lo cual incluye el salir del nexo incestuoso.

    Pero cuando entendemos que el verbo empleado por la Torá, iaazov, no solamente quiere decir dejar o abandonar, sino también se usó para ayudar, enmendar, restaurar, como en:

    «Si ves caído debajo de su carga el asno del que te aborrece, no lo dejes sin ayuda. Ciertamente le ayudarás con él.»
    (Shemot / Éxodo 23:5)

    rápidamente podremos darnos cuenta del real sentido del verso.

    Se nos pide que tengamos en cuenta a nuestros padres, aunque la prioridad esté puesta en la nueva pareja.
    Se nos recuerda que tal como ellos se juntaron para formar una sola carne, ese tú que eres, así tú también puedes restaurarlos al traer al mundo nuevas criaturas a imagen y semejanza del Creador.
    Se nos hace atender al hecho de que debemos estar agradecidos a nuestros progenitores, no solo por darnos un cuerpo en este mundo, sino también por todo el resto de las cosas que –supongo- nos han procurado para nuestro bienestar y crecimiento, lo cual nos permite llegar a esta situación de comenzar la aventura de una nueva familia.

    Entonces, sí, es tiempo de dejar el nido original para volar hacia nuevos rumbos, pero sin perder la esencia, ni negar la historia, ni cancelar las aspiraciones de futuro.
    Más bien, dar vida al presente, respetando lo que fue y construyendo lo que será.

    Como nota final, supongo que no faltarán aquellos que han sufrido de esto o aquello a causa de sus padres, quienes con mérito y razón (o no), podrán plantear otras cosas.
    Por supuesto que es atendible, siempre y cuando la actividad sea de construcción realmente de SHALOM, por medio de acciones (pensamientos, palabras, actos) de bondad Y justicia.
    Como en todo, digamos…

  • Vaiytzer y vaitzer

    Prestemos atención al relato:

    וַיִּיצֶר֩ יְדוָ֨ד אֱלֹהִ֜ים אֶת־הָֽאָדָ֗ם עָפָר֙ מִן־הָ֣אֲדָמָ֔ה וַיִּפַּ֥ח בְּאַפָּ֖יו נִשְׁמַ֣ת חַיִּ֑ים וַֽיְהִ֥י הָֽאָדָ֖ם לְנֶ֥פֶשׁ חַיָּֽה

    וַיִּצֶר֩ יְדוָ֨ד אֱלֹהִ֜ים מִן־הָֽאֲדָמָ֗ה כָּל־חַיַּ֤ת הַשָּׂדֶה֙ וְאֵת֙ כָּל־ע֣וֹף הַשָּׁמַ֔יִם וַיָּבֵא֙ אֶל־הָ֣אָדָ֔ם לִרְא֖וֹת מַה־יִּקְרָא־ל֑וֹ וְכֹל֩ אֲשֶׁ֨ר יִקְרָא־ל֧וֹ הָֽאָדָ֛ם נֶ֥פֶשׁ חַיָּ֖ה ה֥וּא שְׁמֽוֹ׃

    «Formó el Eterno Elohim
    al humano,
    polvo de la tierra.
    Y sopló en sus narices espíritu vivo,
    y fue el humano un alma viviente.»
    (Bereshit / Génesis 2:7)

    «Formó el Eterno Elohim
    de la tierra
    todos los animales del campo y todas las aves del cielo,
    y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría.
    Lo que el humano llamó a los animales, ése es su nombre.»
    (Bereshit / Génesis 2:19)

    Miles de enseñanzas podríamos adquirir con la contemplación de la sabiduría de estos versículos.
    Para no extraviarnos es imprescindible contar con la guía experta del moré, que nos enseña el camino a transitar y nos abre la mente y sentimiento hacia la exploración de nuevos terrenos dentro de lo que es permitido.
    Por desgracia, abundan los falsos maestros, así como los inexpertos y ajenos que se atreven a inventar sus delirios, casi siempre sustentados en el EGO y poco más.

    Encontramos que el humano tiene una dimensión por sobre del resto de sus hermanos animales, la cual es la espiritual
    Es esa NESHAMÁ que nos distingue y caracteriza.
    Es la esencia del Eterno que nos antecede, acompaña y perpetúa.

    Es a través de esta cualidad sagrada que pudimos manifestar un orden para la creación, dotando de nombre y sentido a la misma.
    Por lo cual, la naturaleza se espiritualiza cuando el hombre pone de manifiesto la NESHAMÁ en ella.

    ¿Cómo se logra?
    Pues, obviamente que no viviendo el hombre exclusivamente en sus dimensiones materiales (física, emocional, social y mental); porque con ellas no nos elevamos por sobre el resto de las criaturas.
    Sino que usando cada dimensión, nutriéndola, disfrutándola para que sea carruaje de la NESHAMÁ.

    Entonces, por ejemplo, al ingerir un alimento y bendecir por él, y usar la energía que nos brinda para realizar buenas acciones, estamos elevando al animal/planta que comimos a una realidad que la criatura por sí sola no puede alcanzar.
    Es así que comer se transforma también en un acto de santidad, de conexión con el Creador.
    No por el hecho de ejercer un ritual vacío de sentido, sino por conferir sentido trascendente a la existencia material.

    Somos de esa manera vehículos para elevar el mundo.

    Siendo así, debemos ejercer la atención y enfocar la conciencia. Ampliarla, desarrollarla, ponerla en evidencia.
    Actuar en la construcción de SHALOM, interna y externa, en todo momento posible.
    Con actos de bondad y justicia.
    Sea en el pensamiento, la palabra o la acción material.

    De esa forma el polvo de la tierra es un ser vivo y espléndido, que irradia LUZ.
    Y nuestros hermanos de la creación se asocian para permitirnos descubrir mayores factores de LUZ.

    Si comprendes la idea, compártela, vívela, coméntala, agradécela en todos los planos de la existencia.

  • Bereshit, un comienzo sin final

    בְּרֵאשִׁ֖ית

    Parece que fue ayer cuando leímos y estudiamos acerca de la parashá Bereshit 5776, pero ya estamos nuevamente aquí. Finalizamos en Sheminí Atzeret/Simjat Torá el ciclo anual de lectura pública y lo recomenzamos ahí mismo. Por ello, este shabat corresponde que sea leída en su totalidad la primera parashá del primer libro de la Torá.

    Es sabido que nos cuenta del comienzo del universo, aparición de Adam (humanidad), nuestros primeros pasos y tropiezos, la expansión de la especie y finaliza a las puertas de la primera gran catástrofe que provocamos: el Diluvio. Pero ya ésta es historia para la próxima semana. Como ves, siempre podemos ir encadenando las enseñanzas en un estudio sin fin, en un ciclo en forma de espiral, que se repite pero en una fase diferente.

    Debemos ser cuidadosos con las explicaciones al respecto del relato en Bereshit (de la Torá en general), pues la intención de la Torá no es presentar verdades científicas, ni tampoco ofrecernos un tratado de historia. Con su crónica de hechos reales, busca revelarnos la Presencia de Hashem en cada lugar y tiempo del universo, pero especialmente en nuestras vidas. Cuando vamos tomando conciencia de esta realidad, nos compenetramos con Su Voluntad y por ello anhelamos conocer Sus mandamientos, aquellos que nos corresponde, para entonces cumplirlos.

    Recordemos que la correcta traducción de la voz Torá es instrucción, enseñanza, ORAÁ; de la misma raíz gramatical que morá, maestra. El maestro/a es la persona capacitada para mostrar al alumno aquello que le es adecuado para su crecimiento, en el área que sea. La tarea del maestro es mostrar, la del estudiante mirar, aprender, desaprender, etc.

    La de la Torá es una sabiduría de origen celestial que nos ayuda a encontrar nuestra mejor personalidad, desarrollar nuestro potencial al máximo de sus posibilidades. Cada cual de acuerdo a su esencia, en vista de sus circunstancias, tomando en consideración sus limitaciones y posibilidades. Lo importante es estar en el trabajo constante, habitual, de pulir nuestra existencia.
    No se trata de contar cuentitos ya aburridos, de tantas repeticiones.
    Ni de inventar interpretaciones novedosas, para mantener el interés.
    Tampoco de aprenderse de memoria las enseñanzas de los Sabios, ni siquiera de cumplir como un robot los mandamientos.
    Más bien es encontrar aquella porción del mensaje que resuena en nuestro ser, que nos hace vibrar positivamente, que nos vivifica y nos lleva a declarar nuestra convicción de enlazar los Cielos con la tierra a través de palabras pero especialmente de actos.