1- Puede un noájida recibir perdon por sus pecados?
2- Cómo puedo estar seguro de que he sido perdonado por mis pecados del pasado?
3- Que debo hacer para ello?
Gracias,
Víctor Vélez, maestro de música en Puerto Rico
1- Puede un noájida recibir perdon por sus pecados?
2- Cómo puedo estar seguro de que he sido perdonado por mis pecados del pasado?
3- Que debo hacer para ello?
Gracias,
Víctor Vélez, maestro de música en Puerto Rico
El noble sabe combinar la autoridad con la firmeza, la justicia con la bondad, la comprensión con la expresividad, crece y ayuda a crecer.
Impone con su presencia, que emana autoridad sin recurrir a manipulación amenazas o autoritarismo.
Genera confianza a causa de su sobriedad, seguridad, generosidad justificada.
Actúa y no teme equivocarse, así como tampoco teme al éxito real.
Tienes aquí las claves para la nobleza.
Día 28 del Omer, correspondiente a 4 semanas del Omer (13 Iyar).
Trabajamos sobre Maljut en Netzaj.
Maljut, es la cualidad emocional de la nobleza y el dominio.
Netzaj, es de la perseverancia y determinación.
Analiza los aspectos en tu conducta total (pensamientos, palabras, sentimientos, deseos, actos) que reflejen la nobleza que se manifiesta de modo perseverante y con determinación.
Respóndete, si quieres y puedes: ¿Eres perseverante sin ser indigno?
Tus métodos por alcanzar tus metas, ¿sirven para alabarte para bien, o te señalan para humillación?
Cuando persistes en tus actos y pensamientos, ¿te sientes en paz y armonía total, o con pesadez de corazón?
¿Sientes que estás emocionalmente comprometido con tu vida, o te sientes alejado de ti mismo?
El que realmente es noble, persevera por conseguir hacer emerger lo mejor de las personas, por materializar el potencial precioso que se recauda en la intimidad del alma.
El noble crece y ayuda a crecer, y no teme equivocarse, ni tampoco al éxito real.
Durante este día, examina tus hábitos de nobleza y obstinación.
Si reconoces que tus acciones, actitudes, pensamientos o sentimientos son un nido de frustración, de decadencia, de humillación (propia o ajena); entonces debes saber que hay aquí un aspecto tuyo que debes trabajar con ahínco.
Este día séptimo que está por comenzar, de SHABAT para los judíos, es otra oportunidad para quitar las máscaras que esconden nuestra rostro, ocultan nuestra LUZ.
Vamos a quitarnos los disfraces para vestirnos con las ropas dignas de príncipes, hijos del Eterno, que lo demuestran por vivir construyendo SHALOM.
Sin fantasías mágicas, sin palabrería, sin manipulación, sin religión, sino con lo que el Eterno pide de nosotros: bondad, justicia y lealtad.
¡Les deseo SHABAT SHALOM y FELIZ SEPTIMO!
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Cada cual puede aportar a la causa del bienestar común de acuerdo a su nivel,
a sus cualidades,
a lo que ha desarrollado de sus potenciales.
Pero también, cada uno obstaculiza el desarrollo con sus defectos,
sus puntos no admitidos y por tanto no trabajados en mejorarlos,
sus patrañas y egoísmo.
Es tiempo de construir SHALOM en nuestro interior,
para actuar con bondad y justicia en todo momento,
reduciendo los percances y aumentando los beneficios.
Día 27 del Omer, correspondiente a 3 semanas y 6 días del Omer (12 Iyar).
Trabajamos sobre Iesod en Netzaj.
Iesod, es la cualidad emocional de unificar, de ligarse a otro.
Netzaj, es de la perseverancia y determinación.
Analiza los aspectos en tu conducta total (pensamientos, palabras, sentimientos, deseos, actos) que reflejen la unidad que se manifiesta de modo perseverante y con determinación.
Respóndete, si quieres y puedes: Cuando te fijas un objetivo, ¿te sientes involucrado por completo en su consecución?
¿Le pones afectividad a tu tarea, o la realizas como un autómata?
¿Inviertes energía que proviene del deseo a tus acciones?
¿Eres capaz de permitir que otro participe junto a ti en pos del bien común?
¿Sabes dar un paso al costado como para reconocer tu error, o tu búsqueda egoísta del éxito?
El que en verdad sabe armonizar en la unidad buscada con perseverancia, reconoce que para alcanzar sus metas, es propicio el concurso de otros. Y que cada cual puede aportar a la causa común de acuerdo a su nivel, a sus cualidades, a lo que ha desarrollado de sus potenciales.
Por lo que, actúa alentando al otro para que éste obtenga lo mejor, y no decaiga ante el esfuerzo sostenido, o ante el fracaso.
Es un sostén y un apoyo, en lugar de un trastorno.
Durante este día, examina tus hábitos de unidad y obstinación.
Si reconoces que pones obstáculos a tus relaciones con un socio, o compañero del camino, y no sientes placer al pensar que ambos pueden alcanzar juntos sus objetivos compartidos; entonces debes saber que hay aquí un aspecto tuyo que debes trabajar con ahínco.
La tristeza es factor natural en la vida humana.
No debe ser despreciada en su debido tiempo y monto,
como tampoco se desvalorizada la persona que la padece.
Incluso, hasta quizás manifiesta (en tanto esconde) algún desequilibrio físico o emocional,
que puede ser advertido y corregido.
Por tanto, ¡a no negar la tristeza! ¡A no taparla con lemas religiosas y supersticiosos!
¡A no proponer darse ánimos banales como forma infantil de ocultar una realidad!
¡A no negar lo que se está sintiendo, a causa de la presión social empleada por el gurú religioso de turno!
¡No te dejes convencer de alejarte de tu tristeza!
Mejor admítela, busca su origen, trabaja para superarla y convertirla realmente en motor de cambios positivos,
y a través de ella también construye SHALOM,
porque ésta es una tarea de reparación, de crecimiento, de unificación con el Creador.
Si la persona que cría al niño no le ha enseñado a identificar sus emociones, sus estados de ánimo, ¿cómo hará luego para advertirlos y nombrarlos?
Si ante las variaciones “molestas” del ánimo, la persona a cargo del niño lo alimenta y lo sobre alimenta, ¿que hábito estará formando y que luego será difícil de romper?
Si se le impone un riguroso sistema de creencias, cualquiera sea ella y no solamente en lo relacionado a lo teológico/metafísico, como por ejemplo el valor de ser flaco o el asco de ser gordo, ¿se está contribuyendo a formar una persona feliz?
Si los mensajes que se transmiten al niño son contradictorios y no se le enseña a discernir, a juzgar equitativamente, a tomar con recaudo las ponencias, a evaluar racionalmente, a no admitir sin fundamento, ¿cuánta libertad se le está quitando?
Si la persona encargada del niño no se vincula emocionalmente con él, toma distancia emocional, y sobrecompensa con regalos inapropiados/injustificados, o con exigencias extremas en su control y expectativas, ¿cuáles serán las formas de vincularse que está adquiriendo ese pequeño?
Si la criadora castiga pero no como consecuencia lógica y necesaria de una acción incorrecta por parte del niño, ni con ánimo de educar, sino que lo hace como expresión de su impotencia, como revanchismo, como uso abusivo de su poder relativo, ¿qué está diciendo de sí misma y hacia donde está orientando al niño?
Si el castigo no viene acompañado por una explicación de la conducta negativa que lo ocasionó, ni con un correspondiente pedido de perdón y cambio de la actitud/conducta, y el consiguiente perdón y demostración de cariño y aceptación por parte del mayor, ¿cuáles serán las limitaciones del jovencito al crecer?
Si las rabietas son armas efectivas de manipulación, que sumen en sentimiento de impotencia al adulto a cargo y lo someten al falso poder del EGO, ¿en qué círculo negativo se está girando y a qué se está condenando a los participantes y el vínculo?
Si el silencio, el engaño, el ocultamiento, la negación, la agresión, la distracción son la forma de no comunicar, ¿cómo se podrá luego comunicar auténticamente?
Si se le prohíbe hacer caso a las señales de alerta de su cuerpo, o se las interpreta incorrectamente de forma persistente, ¿será posible una salud integral?
Si el niño pide por su espacio, sus tiempos, su ser, sus decisiones, pero la persona que lo cría le invade, no le permite desarrollarse, le somete a sus impotencias y arrebatos, ¿cuál será la respuesta probable del niño?
Si se presiona al niño para que hable, para que confiese sus ideas o sentimientos, sin respetarle, sin estar atentos activamente, ¿en qué situación se le está encasillando?
Si se satura al niño de información fantasiosa, falsa, innecesaria para su estadio, ¿a qué sistema de creencias se lo impulsa a aferrarse?
Si se le hace sentir que sus deseos son malos, que su cuerpo es pecaminoso, que sus ideas son enfermas, que su imaginación es peligrosa, ¿cuánta salud se puede esperar en su futuro?
Si se le enseña que somos cuerpo o alma, y se reniega de la pentadimensionalidad real del ser, ¿cuáles serán las dolencias y padecimientos probables mañana?
Si se refuerza el reproche en lugar de la aceptación, ¿se está ayudando a ser confiado, seguro, optimista?
Si es el llanto, grito, pataleo, desconexión de la realidad el modus operandi del mayor, ¿qué podemos esperar del niño?
Si se denuncia como malo o pecaminoso al cuerpo, o estúpido y primitivo lo espiritual (o ético, para quien no comparta la creencia en el Eterno), ¿se advierte la escisión que se está provocando?
Si el único canal que se deja para manifestar los conflictos emocionales es el cuerpo, ¿será extraño encontrar luego obesidad, depresión, angustia, malestares somáticos varios, intentos de suicidio, daños auto infligidos, agresiones, entre otras?
Si se le hace sentir excluido, no querido, en riesgo de abandono, carente de valor para los otros, un accidente de la naturaleza, ¿será raro hallar luego sentimientos de exclusión, miedo al abandono, dificultades de pareja, ser víctima de abusos conyugales y cuestiones parecidas?
Si se le insta a acumular, a poseer, a adueñarse para así tener alguna atención o sentirse querido, ¿extrañará luego la obesidad, la adicción, el desenfreno, la avaricia?
Si como escudo a la pérdida, al abandono, al anonimato se le adiestra a someterse, ¿cuánta felicidad y confianza estamos abonando en su destino?
Luego de estas consideraciones, ¿a qué conclusiones podríamos llegar?
Ya hemos trabajado este tema en otras oportunidades, lo retomo para darle una pequeña variación al enfoque.
Podemos encontrar cuatro maneras de encarar estudio de una temática cualquiera, pero especialmente cuando se trata de Torá:
Estos cuatro niveles o maneras de enfocar el estudio los podemos aplicar a cualquier estudio, sea de materias relacionadas a santidad o a las cotidianas.
Como por ejemplo:
También al estudio de asuntos que no son textos, sino fenómenos, situaciones, vínculos, etc.
Como por ejemplo:
Podría parecer casual, pero estos cuatro modos así explicados se corresponden con los cuatro hijos de la Hagadá, para los cuales habló la Torá:
¡Es sencillo y hermoso entablar franca comunicación uno con otro!
Entre otras cosas, podrías buscar en tu interior aquello positivo que quieras compartir generosamente con tu interlocutor.
Pueden ser conceptos, metodologías o actitudes, lo que fuera que tuviera valor para ayudar a la otra persona.
Pero, en lo posible trata de guardarte de aconsejar en asuntos particulares, en donde cada uno ha de ser el responsable y el comprometido.
Y escucha, ¡escucha atentamente!, sé oído y cerebro activos enfocados con la intención de recibir del otro sus palabras, sus sentimientos, sus ideas. A veces, con ello ya es más que suficiente.
Día 26 del Omer, correspondiente a 3 semanas y 5 días del Omer (11 Iyar).
Trabajamos sobre Hod en Netzaj.
Hod, es la cualidad emocional de la empatía y esplendor.
Netzaj, es de la perseverancia y determinación.
Analiza los aspectos en tu conducta total (pensamientos, palabras, sentimientos, deseos, actos) que reflejen la empatía que se manifiesta de modo perseverante y con determinación.
Respóndete, si quieres y puedes: ¿eres atento al bienestar del prójimo, en equilibrio con el tuyo propio?
¿Te consideras al mismo tiempo humilde e interiormente fuerte?
¿Consigues fuerzas no sabes de dónde cuando creías que todo estaba perdido, y eras un fracasado?
¿Eres capaz de ayudar a otros que están en similar situación en la cual tú has estado?
¿Eres un canal para acercar a las personas a lo mejor de sí mismas, o por el contrario, incentivas la desarmonía?
¿Te conectas realmente con las necesidades del otro, y actúas en consonancia con ellas y tus principios, o te dejas guiar por tus impresiones y no las modificas?
El que en verdad entabla franca comunicación con otro, busca primero en su interior las herramientas que considera que le han sido de provecho, y las comparte generosamente con el que está en crisis. Y si nunca ha pasado por un trance similar, no persiste en sus ideas preconcebidas, sino que intenta hallar lo que es mejor para el otro, y no el regocijo de poder decir: yo tenía razón, o, te lo dije.
Durante este día, examina tus hábitos de empatía y obstinación.
Si no reconoces que las pruebas a las que eres sometido por Dios están acordes con tu fortaleza actual; entonces debes saber que hay aquí un aspecto tuyo que debes trabajar con ahínco.
De acuerdo a lo que aprendemos en nuestra Tradición, el ser humano está formado por cinco dimensiones: física, emocional, social, mental y espiritual.
Esto lo hemos estudiado en decenas de oportunidades por lo cual no abundaremos en más datos ahora.
Es posible observar que, dado un desarrollo “normal”, la persona se posiciona con más firmeza en determinada dimensión para escoger sus conductas, o reaccionar automáticamente siguiendo este patrón:
Es evidente que como seres humanos estamos formados por las cinco dimensiones, aunque su presentación y fortaleza no sea constante.
Así, un recién nacido también está formado por los cinco planos, pero los únicos que tienen presencia y funcionalidad efectiva son el físico y el espiritual. Un anciano que esté padeciendo de algún demencia, por ejemplo, sigue siendo íntegro en su formación pentadimensional, aunque no todas ellas estén en ejercicio o lejos de la plenitud.
El bebe responde con su cuerpo, se maneja de acuerdo a los ritmos y necesidades corporales. No tiene la capacidad para otra cosa.
Está siendo introducido en lo social, de una u otra manera; porque está inmerso en un medio humano poblado de reglas y modos de comportamiento, sean admitidos o no, conscientes o no.
Si el bebe cuenta con alguna persona cuidadora atenta y responsable, seguramente le estará ayudando a identificar sus sensaciones, a darles nombre, a aprender maneras para responder a ellas, más allá de los automatismos corporales.
También estará recibiendo, activa y pasivamente, contenidos y procedimientos que le nutren su plano mental. Pero, el desarrollo neurológico es lento, por lo cual aunque sea sobre estimulado aún no cuenta con la base biológica para aprovechar todo eso con que es entrenado, hasta que sea su tiempo adecuado.
Por un tiempo el cuerpo es su centro de vida, su única ocupación, su sentido y destino.
De a poquito es el plano emocional el que toma el liderazgo.
Obviamente el cuerpo no pierde sus requerimientos ni deja de sostener el resto de la estructura, pero ahora el eje de la existencia del niño se encuentra en sus sentimientos y emociones.
Quiere, le disgusta, se contenta, se angustia, se apena, se divierte, se enoja, se aburre, se entretiene y es en respuesta a estas ráfagas que escoge. Por supuesto que no toma en cuenta mandatos sociales ni evalúa conveniencias, mucho menos tiene un proceder ético. Simplemente es un robot gobernado por sus instintos, pero ahora especialmente por sus emociones.
El cuerpo ha crecido, se ha desarrollado, entra en la pubertad y ya el foco de su existencia se ha venido corriendo del cuerpo propio, de los padres y hermanos, para irse enfocando en el grupo, ese al cual pertenece o del cual quiere pertenecer. Es capaz de sufrir físicamente con tal de ser admitido y aprobado por el grupo, es capaz de sufrir y humillarse e incluso rechazar placer para obtener dolor, siempre y cuando se obtenga el trofeo del aplauso grupal y su recepción.
Los razonamientos, que ya existen y pueden ser hábiles e incluso brillantes, son opacados por el mandato del grupo. Se prefiere ser oveja de un rebaño, con tal de ser parte de un algo superior.
Se pasa luego a una etapa en la cual se supone toma preponderancia el pensamiento, donde se valora racialmente y no simplemente se reacciona por instinto, ni se actúa irracionalmente movido por sentimientos, ni se busca el abrazo del grupo. Ahora se consideran opciones, y se desechan las que no consiguen pasar los estándares considerados apropiados y beneficiosos. Por supuesto que el enfoque puede ser erróneo, el pensamiento puede estar secuestrado por lo emocional, se puede seguir esclavizado al grupo, pero es en la juventud el momento para que el pensamiento reflexivo, que coteja, que razona, que negocia, se ponga al mando. No se escoge la carrera por el gusto, o por la presión del entorno, sino –se supone- por tomar en consideración aspectos muchos más trascendentes.
Más tarde, debiera ser la ética la que estableciera los pasos.
Esto es bueno o es malo, no de acuerdo a mi criterio, no a lo que quiero, no por lo que temo, no porque así hacen mis amigos o me dijeron mis mayores, no porque me conviene. Esto es bueno, porque es bueno, o no lo es, porque no lo es.
Sin justificarse, sin excusarse, sin pretender usurpar la realidad con la creatividad corrupta.
La ética tiene su origen en lo espiritual, no dependiendo de lo humano, ni de modas, ni de criterios filosóficos.
Por último, a irse dando el declive corporal, probablemente se irán restringiendo los lazos sociales, la mente no estará tan fuerte y certera, los achaques del cuerpo se irán apoderando de la atención nuevamente.
Esto que hemos descrito ahora es una generalización. Es posible que un joven o adulto no haya dejado su centro focal emocional, y sea como un “nene chico” a la hora de tomar decisiones, o creer que no las toma. O que siga apresado por las órdenes que provienen de su grupo de referencia.
Podría encontrarse un niño que actúe privilegiando lo mental por sobre lo emocional, aunque esto depende en gran medida de factores biológicos que no se apresuran por la voluntad o el buen ánimo.
Como sea, cuando uno está en la plenitud de sus dimensiones, cuando se está en la juventud-adultez-principio de vejez, se esperaría que las decisiones se funden en lo ético que apareja tras de sí al resto de las dimensiones. En caso de no acceder a elecciones éticas, al menos a un apropiado pensamiento que distinga con la mayor objetividad posible el accionar para no provocar daños y conflictos que no son necesarios.
Pero, el EGO, haciendo uso de los recursos emocionales desviados, secuestra el pensamiento, perturba el resto de lo emocional, manipula lo social, bloquea o entorpece la recepción de lo espiritual, e incluso agrede a lo físico para dejarlo doblegado a su actuar. Así, estamos desenfocados, fuera de órbita, persiguiendo ilusiones de poder, generando malestar, soportando el exilio, y rotando en un círculo negativo de derrota, dolor, humillación, ira, falta de comunicación, enfermedad, miedo y sin vistas de solución.
¿Qué hacer?
¿Cómo hacer?