Categoría: Creencias

  • Moshé en exilio

    Si preguntamos a un estudiante promedio de Torá que mencione algún motivo por el cual Moshé no tuvo el mérito para entrar a la Tierra Prometida, seguramente nos remitirá al evento aquel, narrado en Bemidbar / Números 20, en el cual un enojado y cansado Moshé golpeó dos veces la roca –por segunda vez- en lugar de hablarle para que manara agua, allí mismo trató duramente a los israelitas, de modo tal que no santificó al Eterno. Ni de palabra, ni de acción, ni siguió la orden dada por el Eterno.
    Con esta respuesta siempre queda en duda la real magnitud del pecado y su consecuencia, porque, ¡durante cuarenta años sirvió al Eterno con magistral altura, se dedicó a pleno a educar y conducir a una compleja nación naciente, y por solamente ese detallito menudito ni siquiera pudo posar sus pies sobre la tierra tan largamente añorada!

    Algún estudiante un poco más avanzado, y que emplee los midrashim en su arsenal de aprendizaje, nos mencionará diez traspiés de Moshé que determinaron su muerte en el exilio.

    El estudiante que no se limita a repetir lo que le dijeron, ni hace de la memoria un sinónimo de la inteligencia, podrá argumentar acerca de la avanzada edad de Moshé, su estilo de conducción propicia para el desierto pero no para la conquista de Canaan, la necesidad del recambio generacional, el hecho que ya tuvo su techo de grandeza por ser el líder de Israel y el escriba de la Torá, etc.

    Todo muy valioso y apreciable.

    Pero, el final de la parashá Shemot nos trae una respuesta diferente, está en el propio texto y luego es ampliado en alguna explicación de los Sabios (TB Sanhedrin 111a):

    "El Eterno respondió a Moshé [Moisés]: -Ahora verás lo que yo haré al faraón, porque sólo a causa de una poderosa mano los dejará ir.
    A causa de una poderosa mano los ha de echar de su tierra."
    (Shemot / Éxodo 6:1)

    La palabra clave es “ahora”, porque ahora vería Moshé la mano poderosa del Eterno sobre el faraón; pero, no la que batallaría contra los reyes canaaneos.
    Así, tal vez, se puede explicar el motivo por el cual se repite en el mismo verso “una mano poderosa”, que pareciera ser redundante a primera vista.
    Entonces, en el Plan del Eterno ya estaba Moshé fuera de la ecuación a la hora de entrar a Canaan para su conquista.
    Él era el dirigente necesario ahora, no después.
    Él cumplía los requerimientos para la tarea que le correspondía, no para otra.
    Él tenía grandes virtudes, pero no era todopoderoso y eso debe quedar claro.

    El judaísmo puede vivir perfectamente sin incluir a Moshé en su historia, porque no es un dios devenido en hombre, ni una figura sin la cual el judaísmo perdería su centralidad.
    Por supuesto que allí estuvo, hizo lo que hizo, fracasó en lo que fracasó, fue grande en su grandeza, pero no fue más que un hombre con sus virtudes y defectos que se puso al servicio del Eterno y su pueblo.
    Si Moshé no hubiera existido, igualmente el pueblo judío existiría y tendríamos igualmente nuestra identidad propia.

    Ahora, una pregunta para que la respondas si tienes interés en hacerlo –y aprender, y enseñar, algo-: si ya estaba decidido que Moshé no entraría a la Tierra de Israel como su líder, ¿por qué dice: "Luego el Eterno dijo a Moshé [Moisés] y a Aarón: -Por cuanto no creísteis en Mí, para tratarme como santo ante los ojos de los Hijos de Israel, por eso vosotros no introduciréis esta congregación en la tierra que les he dado." (Bemidbar / Números 20:12)?

    Y otra preguntita, como yapa: si Moshé no sería líder en el ingreso a la tierra, ¿por qué no se le permitió igualmente acceder a ella y fallecer allí inmediatamente?

  • ¿Felices fiestas?

    Saludos navideños, estamos rodeados por ellos.
    Los vecinos, el portero, en el súper, en la tele, por la radio, en la calle, allí donde mires, donde te estaciones, por donde pases, alguien saludará.
    Podrán ser “felices fiestas”, “feliz navidad”, “merry christmas”, “feliz año nuevo”, “feliz 2014” o cualquiera similar.
    La gente lo dice por formulismo, igual que cuanto te preguntan “¿Cómo estás?” cuando te ven, y esperan que tu contestación sea también el ritual “Bien, gracias” o algo parecido.
    O tal vez lo expresan de todo corazón, sintiendo que es una especie de bendición, de buen augurio, porque te desean cosas buenas y así lo aprendieron a codificar.
    Creo que es muy improbable que alguien te lo dispare con ánimo maligno y malicioso, o esperando convertirte a su fe por ello, o abusar de ti al saber que no eres “creyente”. Seguramente habrá de estas personas, pero no me parece que abunden a tu alrededor.

    En resumen, esas buenas almas te saludan con toda su buena onda, o porque es la costumbre hacerlo así.
    No te persiguen, no te hostigan, no te quieren convertir, ni te predican su religión con este saludo.

    Sin embargo, quizás te pase como a mí, que no me gusta.

    ¿Qué hacer?

    Sabemos de los orígenes idolátricos de esta festividad cristiana, sea más acá o más allá, de un dios o de otro, es igualmente negativo y contrario a la espiritualidad.

    Entendemos que se vincula profundamente con el terror de los primitivos humanos del hemisferio Norte al llegar a la estación de mayor oscuridad, frío y sensaciones terribles. Ellos precisaron inventar dioses fantásticos, espejos del EGO, para sentirse arropados, con un salvador, esperanzados en que el sol retornará, etc.

    Es evidente que el cuento de Jesús es eso, un cuento, hábilmente preparado por los amos del imperio romano para seguir en el poder. Cambiaron, un poco, para usar menos las armas y esclavizar usando las cadenas de la fe.

    Tenemos conocimiento que en épocas pasadas los “creyentes” aprovechaban estas fechas para maltratar a los judíos y otros “herejes”, haciendo todo tipo de barbaridades muy poco acordes con el extraño dogma de tener una religión de amor y un dios amoroso.

    Es claro que actualmente la faceta idolátrica-religiosa ha derivado un poco hacia el consumismo, gorditos en trajes rojos, regalitos, cenas impresionantes, petardos, lujuria y todo tipo de excesos. Se sigue adulando al EGO con todo ello, y levantando excusas como atalayas para seguir encerrados en celditas mentales que hacen que la máscara ocupe el lugar del rostro.

    Todo eso lo tenemos más que sabido, por ello, ¿qué hacer cuando esa buena persona, a la que apreciamos y estimamos, nos dice sinceramente “feliz navidad”, o saludo similar?

    En años anteriores creo que compartí el mismo consejo: ¡responder con amabilidad y cordialidad!
    Aprovechar la ocasión para construir shalom.
    Podrías contestar con algo parecido a: “Muchas gracias, le deseo lo mismo a usted”, o “Felicidades”, o “Que tenga un año excelente”, o hasta quizás “Felices fiestas”.
    No es necesario pararse en un pedestal y dar cátedra sobre noajismo o judaísmo a gente que no quiere o no puede escuchar y aprovechar el mensaje. Tal vez habrá ocasión luego, porque tú no has cerrado la puerta a la comunicación, sino que la has abierto para ser tenido en cuenta y respetado, porque has respetado y tenido en cuenta al otro en su otredad.
    Eso no significa que te lances a saludar tú primero con: “Feliz navidad”.
    Tampoco que participes en fiestas celebrando este fecha idolátrica (si no me equivoco este tema también lo hemos trabajado en años anteriores, si quieres puedes buscarlo y compartir el link aquí mismo).
    Pero, la cortesía con la firmeza, la bondad y la justicia, son el camino para construir shalom.
    Esa buena gente te saluda con toda su simpatía, te consideran como para desearte felicidad y bienestar. Recuerda que seguramente están encerrados en sus celditas mentales, son esclavos del EGO y por ello de la religión, no por voluntad o deseo de hacer el mal. Entonces, sé compasivo, comprensivo, constructor de Shalom.
    Quizás te guste hacerte ver, llamar la atención, dejar constancia que eres diferente y no uno de ese montón de bizarros adoradores de falsos dioses. ¡Bien por ti! Pero, ¿no será ésta una postura que emana del EGO en vez del AMOR? No lo sé, eres tú quien debe analizarlo y responderte a ti mismo.

    Por mi parte, confieso que no me sale fácilmente responder con un “felicidades” o “feliz año” ante los saludos que recibo. Está bien que así sea, mientras aproveche la oportunidad para construir shalom y no para sembrar confusión y caos.
    Ya habrá tiempo para ofrecer un buen pan espiritual, para mostrar el paisaje y que la gente mire y se deleite.
    Pero, no podemos obligar a des-aprender, ni presumir de una santidad que seguramente no tenemos.

    ¿Qué te parece a ti?

  • Preg. 5643 – por que no hablar con el pueblo?

    Prof. Yehuda Ribco,

    Shalom!

    Mi hijo hará su bar mitzvah en Barcelona el próximo shabat. Está estudiando mucho, ahora prepara su comentario, y me ha preguntado algo, que yo no encuentro modo de explicar.. Él me pregunta "¿Por qué D’s habla siempre a Moshé y no al pueblo?"

    Me podrías por favor dar algún texto para encontrar esta respuesta.

    Toda rabbah,

    Rivka

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  • Preg. 5641 – Como va la reedificacion del Tercer Templo?

    Estimados ,Israel quiere reconstruir el Templo en la Actualidad? se ha avanzado en algo? Cuales son las condiciones que se expresan en el Sagrado Torah y estan dadas estas condiciones?
    Mil Gracias y Dios bendiga a Israel por siempre…
    Jhonny,Leal, 34 años, Lic en Informatica,Caracas, Venezuela

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  • Preg. 5634 – Que Sentido Tiene el Olam Habá?

    Hola, quisiera preguntarle esto, yo soy hijo de padres no judios y me declaro como no judío, acepto la unicidad de HaShem y se que Ieshu no es el mesías, mi familia y yo estudiamos el judaísmo y llevamos a cabo algunas cosas, solo que hay veces que me llegan preguntas a la cabeza, a mí, no a ellos, quisiera saber que sentido tiene todo este plan creado por HaShem, entiendo el sentido de este mundo, pero no el del Venidero, podría explicarme?, Muchas Gracias.
    Angel Santiago Gomez, Estudiante de Bachillerato, Mexico, D.F

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  • ¿Terrible maldad?

    Hace un rato un participante en SERJUDIO.com mencionó en un comentario la “terrible maldad del adulterio”.
    Esto me permitió esbozar algunas preguntas y reflexiones, que ahora quiero compartir contigo.
    Acompáñame y pensemos juntos.
    Sin embargo, te pediré que dejemos a Dios de lado en este momento, porque no quiero obturar el pensamiento con respuestas prefabricadas.
    Luego tendremos oportunidad de incluirLo en nuestra reflexión, así que ten paciencia.

    ¿Cuál es precisamente la terrible maldad del adulterio?
    Supongamos que los adúlteros hacen todo en el más absoluto recato y silencio, ninguna de sus respectivas parejas o conocidos se entera de nada. Nadie sale perjudicado al enterarse, porque nadie jamás se entera. Tienen suma atención los infieles para no hacer daño a sus familias. Ellos siguen amando a sus parejas, adoran a sus hijos, en modo alguno quieren perjudicarlos. Solo que las emociones románticas ya no son lo que eran. El placer sexual se evaporó en el enlace conyugal. Ya no queda ni “química”, ni interés, ni nada en lo que a la esfera sexual se refiere. Por ello se engancharon con otra persona, alguien con la que no tienen obligaciones, ni deberes, ni contratos, ni cualquier otra barrera que les impida ser realmente plenos en su sexualidad. Están con su amante porque quieren así como su amante quiere estar con él/ella. Es una relación cariñosa, respetuosa, disfrutable, madura, adulta y sí, hasta responsable. Porque, se cuidan de embarazos y de infecciones de trasmisión sexual. Porque no hacen nada adrede para lesionar la dignidad o posición de sus respectivos cónyuges. Porque no abusan de nadie, ni se burlan, ni planifican el mal. Solamente anhelan tener a ese alguien especial que les haga sentir eso especial, y lo tienen, cada uno en el abrazo de su amante.
    Son tan dichosos y plenos en esta relación extra conyugal que han logrado bajar enormemente los niveles de insatisfacción, estrés, disputas que anteriormente padecían. Son mejores esposo/esposa, mejor padre/madre, más comprensivos, más cariños, más atentos, menos demandantes de atención que el familiar no les dará. Sí, han salvado sus respectivos matrimonios y consolidado sus familias gracias a los encuentros románticos en un apartado lugar, en el secreto nido de amor.
    Están en paz, están felices, así como sus familias.
    Nadie sospecha, nadie se ofende, nadie se enoja, nadie se ilusiona, todo por una relación adúltera entre dos adultos que consienten en mantener tal relación.
    ¿Dónde está la terrible maldad en esto?

    Otro caso.
    El cónyuge admite incluir a otra persona en la relación matrimonial. Participan gustosamente y responsablemente en sexo grupal, tríos, cuartetos o incluso con más personas. No hay actos de homosexualismo ni bisexualismo, simplemente un adulterio consentido y hasta promovido. Pueden ser swingers e intercambiar parejas con otros, conocidos o casuales. Puede ser solo uno de ellos el que participa activamente en la relación, mientras el otro se mantiene pasivo pero presente, o conoce y aprueba pero no participa. Tal vez fue un experimento o un ejercicio cotidiano. El hecho cierto es que están en una situación de adulterio, aunque esté conocido y admitido por el otro.
    Son felices con ello, siempre que pueden lo promocionan como una forma de vida ideal, que fortalece el vínculo conyugal, que permite disfrutar sin peligros, que salvó al matrimonio y hasta lo embelleció. Y todo esto lo dicen en serio, creyéndolo, sintiendo que es verdad y que en su caso el adulterio es una bendición en lugar de una terrible maldad.
    ¿Dónde está la maldad en esto?

    Otro caso.
    La esposa o el esposo, da lo mismo, están hartos de su cónyuge. Hace años que quieren divorciarse, pero no lo han hecho. Quizás porque en su país no existe el divorcio. O es mal considerado. O se pierden derechos económicos, de visita a los hijos, o cualquier otro. O se pasará a vivir en una situación que se teme. O psicológicamente uno u otro no son capaces de cortar ese lazo.
    El hecho es que la insatisfacción existe, es añeja, pero se mantiene el vínculo matrimonial por más dolor, vergüenza y sufrimiento que se padece.
    Entonces, aparece esa otra persona que habla cariñosamente, que es comprensiva, que es romántica, que es un sostén, que da una luz de vida en medio de ese caos y tormento que es el matrimonio.
    Hay miedo, dudas, terror, pero finalmente se cede al impulso de encontrar alguien que respete, que ame, que cuide.
    Tal vez eventualmente la persona se divorcie, pero no ahora. Ahora está en esa relación secreta, o quizás no tanto. Una relación que le da valor para continuar viviendo, para seguir acompañando a los hijos en su crecimiento, a su cónyuge a pesar de que no se le soporta.
    ¿Dónde está la terrible maldad en esto?

    Hasta aquí tres situaciones para que reflexionemos.

    Sabemos que tanto el código noájico como el de la Torá (para los judíos) prohíben de manera absoluta el adulterio (básicamente, que una mujer casada no tenga relación sexual con otro hombre que no sea su marido).
    Sabemos que Dios es Juez, que todo conoce, que todo sabe, que ninguna pared o disfraz puede engañar.
    Él conoce hasta nuestros más íntimos secretos, hasta aquello nuestro que nosotros desconocemos.
    Sabemos que las acciones tienen sus consecuencias y los actos prohibidos en ocasiones cuentan con castigos que han sido prescritos.
    Lo que no sabemos es cómo Dios juzga, ni qué parámetros exactamente entran dentro de esa ecuación sumamente compleja e infinita que es el pensamiento Divino.
    Sabemos que ninguno de los tres casos presentados son permisibles (y si quieres saber mi opinión, los repruebo sin excepción), pues quebrantan las leyes del Eterno, aunque no hay ninguna aparente maldad manifiesta; aunque la razón y la lógica humana puedan llegar a admitir y aplaudir a los infieles (en los tres casos), o encuentren en ellos justificativos para sus acciones.
    Entonces, ¿es por ser una terrible maldad que el Eterno los codificó como acciones para no hacerse?

    ¿Qué puedes tú aportar a esta reflexión?

  • Final de Campeonato Apertura 2013

    Ayer en menos de seis minutos, a la mitad (más muchos) de uruguayos, “se le cayó la estantería”.
    Era la última etapa en el campeonato de fútbol de primera profesional.
    Había tres equipos con chance de ser el campeón: Nacional, River y Danubio.
    El más grande, con mayor trayectoria, mejores sueldos y etc. es Nacional, con ganar y que no ganará River saldría campeón. Tenía otras varias opciones para abrirle el paso al campeonato, al igual que las tenía River. El menos favorecido, en principio, era Danubio.

    Las probabilidades eran para cualquiera, pero la gente estaba convencida que sería el equipo grande de Uruguay nuevamente quien alzara la copa.
    Si bien fue un campeonato con altibajos, bastante pobre y escaso de ingenio, igualmente “el bolso” estaba seguro de su preeminencia, de su destino para la gloria.

    Los tres encuentros deportivos se desarrollarían a la misma hora.
    Al poco de comenzar los tres partidos “el bolso” se puso en ventaja, en tanto los otros mantenían el cero.
    Alegría junto a nervio, porque no sería la primera vez que Nacional comenzaba con racha ganadora y terminaba con estrepitosa pérdida.
    Pero, un gol arriba y los otros sin miras de avance da esperanza e ilusiona.
    Es solamente un partido de fútbol, pero la gente lo vive como una experiencia religiosa, comunal, mística, algo que supera la descripción racional (o quizás proviene y pertenece a un reino ajeno a la precorteza frontal del cerebro).

    Al iniciar el segundo período, la expectativa crecía más porque los resultados permanecían sin cambio.
    En la hinchada se hacían bromas sobre el tradicional adversario, en franco fracaso este año.
    No solamente se gana, sino que se “babosea” al perdedor, se hace escarnio del fracasado, se aprovecha la ola para surfear sobre los caídos.
    Sí, parece un momento de gloria dificil de equiparar cuando el equipito va ganando y se aproxima, lenta pero seguramente, al nuevo triunfo.

    La fanaticada estaba feliz, cuando de repente, quién sabe cómo, le empataron a Nacional.
    No importaba, se decían los ilusionados hinchas, con este resultado igual vamos a la final el viernes con River.
    A ellos ya les ganamos en el torneo, así que no pasa nada –seguían tranquilizándose los nacionalófilos.
    Para mejorar las esperanzas, River recibió un gol; con ello nuevamente era campeón Nacional y sin añadir otro partido. Faltaban unos treinta minutos para consagrarse y el ánimo estaba jubiloso, pero ansioso para que el tiempo volara. Los cánticos en la cancha eran soberbios, orgullosos, de victoria y de burlas al tradicional adversario (aquel que hacía un par de semanas atrás les había dado una paliza inesperada y que estaba complicando un poco este cotejo final).

    Entonces, vaya uno a saber cómo, le metieron otro gol a Nacional. ¡Pasó de ganar y ser el campeón a estar en desventaja pero a mano con River para la final extra!
    Al ratito, penal a favor de Nacional, lo iba a disparar el “ídolo”, el “salvador”, el elogiado Alvaro “Chino” Recoba. Sí, todos soñaban con el gol mágico, milagroso, ese que a último momento resuelve todo, y en el botín del líder de los amores del cuadro.
    El “Chino” lanza para que lo contenga fácilmente, por pura casualidad, el arquero.
    ¡No! ¡Qué desastre!
    Pero igual, los hinchas alentaron el doble, sin parar, alentando a su cuadro, a eso que los hace sentir más grandes que ellos mismos y sus impotencias.
    Y mientras no se pasaba el malhumor, la amargura, la decepción desde la radio se escuchó lo que no se quería escuchar: gol de Danubio. Golazo. Inesperado, fuera de planes, la Cenicienta que nadie esperaba a la fiesta pasó de pronto al frente, faltando tan solo seis minutos reglamentarios.
    Entonces, gol de River…
    Nacional, en un ratito, pasó de festejar el campeonato a conformarse (no, no es cierto, no se conformaron) con el tercer puesto, a dos puntos del Campeón y uno del segundo.
    ¿Cómo pudo ser?
    Durante casi 90 minutos, todo el partido, la cosa estaba resuelta.
    De pronto pasa a perder, el otro empata, el otro gana y la cosa estaba saldada.
    ”A llorar al cuartito”.

    Aprendamos algunas cositas:

    1. Los partidos se ganan en la cancha (si no hay compra de referís, extorsión a jugadores, o cualquier otra práctica mafiosa que por supuesto no ocurre en el fútbol profesional).
    2. Un resultado no está asegurado hasta que el referí no pita la finalización del partido.
    3. No podemos controlar lo que no está en nuestro dominio controlar.
    4. La esperanza es lo último que se pierde, pero a veces sería mejor perderla desde el comienzo para trabajar con realismo y sentido práctico.
    5. Los ídolos tienen pies de barro, tarde o temprano caen.
    6. Idealizar a alguien o algo, es la mejor forma de destruir la relación.
    7. Ni siquiera el mejor jugador puede asegurar la trayectoria del balón.
    8. El fútbol es un deporte, no debe salirse de su encuadre.
    9. El fútbol es un juego, debe ser jugado como tal.
    10. A veces el que es menos tomado en cuenta puede resultar el que obtenga el triunfo.
    11. Los que juegan son los jugadores (y los del equipo arbitral).
    12. Burlarse del que pierde no te hace mejor.
    13. La ilusión suele ser un engaño.
    14. Buscamos ser parte de un algo más grande, que sentimos como poderoso, para ocultar… ¿qué?

    ¿Tienes más ideas o comentarios que nos puedan ayudar a crecer más?
    Gracias por tomarte el tiempo de leer y opinar.

    ——–

    Lecturas complementarias:

    • 1 Shemuel / I Samuel cap. 17
    • 1 Melajim / I Reyes cap. 20
    • Amos / Amós cap. 6
  • Preg. 5632 – recaida del angel Gabriel

    Buenas tardes!!
    En un pagina lei que le Angel Gabriel tuvo una "recaida" por lo cual lo
    suspendieron 21dias. La historia completa Esta en elTalmud Ioma 77a
    Quisiera saber la historia ¿Podrias conseguirla?
                                                                 Gracias
                                                                Mariana T.
    Colombia

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  • Preg. 5629 – ¿son ayudas del Eterno?

    Saludos muy cordiales: querría preguntar si ciertos sucesos en nuestras vidas,en las que estamos en un peligro,o en un grave problema,se presenta la solución de forma casi instantánea.Que por un milímetro no nos atropelle un autobús,despertarnos por la noche de repente y sentir un escape de gas,pensar en un amigo que hacía años que no veíamos y encontrarnos con el en la esquina…¿son casualidades o puedes ser también amorosas ayudas del Eterno en nuestras vulnerables vidas? Mucha paz a todos.
    Iván López de Ayala 38 años Funcionario del Estado Madrid (España)

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  • El mismo fraude

    Desde que el mundo es humano, hay avivados que se aprovechan de la necesidad de poder, de confianza, de creer de los otros.
    Con un par de repetidos trucos y un poco de ingenio, se amañan para vender fantasías, comerciar con humo, cambiar oro por espejitos de colores.
    Podría parecer extraño, pero no paran de aparecer incautos que están ansiosos por vender “su alma al diablo” (es lenguaje poético, no confundir por favor) siempre y cuando reciban promesas de éxito, ventajas, riquezas, amor, PODER.
    Solo precisan eso: promesas de poder. Aunque las evidencias demuestren la falsedad, aunque haya testimonios que certifican el engaño, aunque existan leyes que lo prohíban, aunque todo juegue en contra, el ansioso de sentirse poderoso seguirá como ciego, nulo, irracional el dictado de su deseo y adquirirá el falaz producto que le hará sentir poderoso, salvo, amado, sano, bendito. Pura fantasía, cara fantasía, peligrosa fantasía, que no para de producirse y venderse a cada rato.
    El artista de la estafa no deja pasar la oportunidad, con un producto, con otro, pero siempre en el fondo es el mismo aburrido cuento: alguien desesperado para no padecer más la sensación de impotencia que se sumerge en delirios de grandeza, en promesas de poder, por lo cual pagará hasta lo que no tiene y perderá hasta lo que posee.
    ¿Qué venden y cómo se enriquecen a más no poder las religiones, los cabalisteros, los gurúes, los sanadores milagrosos, los fabricantes-vendedores de objetos mágicos, los astrólogos, los seudo científicos con improbables herramientas alquimistas, los mano santas, los “rabinos” milagreros, los fraguadores de pirámides multinivel, cualquiera de los clérigos mesiánicos, líderes y jefes de sectas, los traficantes de la fe en cualquiera de sus versiones?
    Todos hacen su negocito, con más o menos habilidad para el engaño, con mayor o menor conciencia de la estafa que representan. Ellos creen obtener algún poder sobre sus víctimas (y a veces lo consiguen materialmente), así como éstas creen obtener algún tipo de poder místico-cósmico que resolverá tales o cuales angustias y sentimientos de culpa. Todos sin excepción, víctimas y victimarios forman parte de un engranaje de esclavitud, de miseria, de falsedad, de EGO. Aunque algunos se enriquezcan (y muchas veces en cientos de millones de dólares) y otros tengan dominio sobre vidas, no dejan de ser todas almas que padecen en la celdita mental de sus propios EGOs.

    Desde el punto de vista del embaucador, hay que prometer poder, al mismo tiempo amenazar con toda clase de inconvenientes, sufrimientos, impotencias para aquel que rechace el ofrecimiento.
    Hay que engrandecer los mágicos beneficios que se obtendrán, hacerlos maravillosos, increíbles, imposibles de alcanzar de otra manera, porque aunque con razonamiento mesurado toda la fantasía se caiga, es más fuerte el sentimentalismo, el ansia, la codicia, el deseo de poder.
    Hay que regodearse en la impotencia actual de la víctima, en lo que falta, en el fracaso, en el miedo, en el éxito de otros, en la vergüenza de ser miserable, en la humillación de quedar fuera de la nave de los salvos, agrandar la imagen de dolor y pesadillas que se tienen y se temen.
    Hay que hundir en sentimiento de impotencia al comprador, dando la única esperanza a través del producto/servicio que se está ofertando a precio carísimo.
    Hay que prometer y prometer, mucha promesa, cuanto más irreal e imposible de comprobar mejor.
    Hay que someter a escarnio, a humillación, a dudas, a desear lo inalcanzable. Hay que hacer sentir el miedo, recordar el espanto de la soledad, los engaños sufridos, la sombra permanente de la impotencia, hay que llevar al borde de la desesperación para ofrecer luego pan y agua junto a promesas maravillosas de salvación ideal.
    Hay que presentarse de manera prolija, simpática, risueña, expeliendo aroma de triunfo y seguridad. Hay que conducir el más vistoso carro, vestir los más refinados trajes, lucir la más suculenta compañera, llenarse de brillos y reflejos; o, dar la imagen del serio y reservado hombre piadoso, señor de los misterios, en ropas de religioso pundonoroso. Hay que demostrar que uno está por arriba de los demás, pero es capaz de bajar al llano, donde se encuentra el comprador, para ofrecerle esa mano milagrosa. Hay que desarmar a los otros con la presencia de gloria, con amenazas a los contrarios, con la palmada dulce y falsamente amistosa. Hay que usar el disfraz necesario, el título rimbombante, el figurín que atraiga como un imán a los sedientos de poder. Hay que admirarse como hombre del dios, elegido por el destino, iluminado con la clave del poder universal y rodearse de acólitos, tontos y mercenarios para amurallarse detrás de sus adulterados elogios.
    Hay que prometer poder, uno increíble, cuanto más fantástico será más fácil de vender.
    Hay que ofrecer aquello que no es posible demostrar, y si se quiere demostrar que sea con testimonios trucados, experiencias fingidas, publicidad engañosa, pretendidos expertos en la materia que solamente aspiran a obtener su porcioncita de poder o dinerillo.
    Sí, hay que desligarse de toda lógica y razonamiento y poner las satisfacciones prometidas en un tiempo remoto, en un estado absolutamente diferente, en un mundo por venir, en un próximo negocio que saldrá.
    Hay que permitir que la ilusión del EGO, nuestro primer salvador, siga su curso, y forme al rebaño detrás del que se ofrece como líder.
    Si el premio no se obtiene, en algo fracasó la víctima, no el sistema o el vendedor. No tuvo suficiente fe, no pagó lo necesario, dudó, se apuró, otra persona hizo “un trabajo” para que tropezara, hay una fuerte lucha “espiritual”, todavía no era el tiempo de la cosecha, mala suerte, torpeza del comprador, etc.
    Siempre el estafador encontrará la manera de que recaiga sobre la víctima el fracaso, de ese modo lo asegura en una situación de impotencia lo que le requerirá mayor inversión para alcanzar la prometida esperanza. El perdedor cooperará para tapar el asunto, para encontrar justificativos, para hacer que otros caigan junto a él, pero en lo posible dejar en alto el honor de su victimario… es que, en el fondo sigue creyendo en esas promesas de poder que tan bien le supo engalanar el vendedor de ilusiones.
    Y, repito, cuanto más fantástica e improbable (imposible de probar) sea la promesa, más ingenuos corren a comprarla.
    Así, el mejor cómplice del defraudador es su víctima.

    Siempre el mismo patrón, sea en los engaños religiosos, en volteretas seudo espirituales, en eventos místicos, cultos “cabalísticos”, negocios en fraudulentas pirámides multinivel, en esquemas Ponzi, venta de objetos curativos, dólares falsos, tiempos compartidos desastrosos, cintas rojas contra el mal de ojo, bendiciones de sabios para curar maldiciones, peregrinaciones a tumbas de santos, reliquias de mártires, charlatanería seudo científica, medicina criminal, compras de votos, clientelismo político, supuestas reencarnaciones, pagar para poner papelitos en el Muro de los Lamentos, falsos profetas de todas las épocas, lideres religiosos camaleónicos (D. Hernández, al ejemplo), pago por recitación de salmos, amuletos y otras supersticiones (aunque las ofrezcan “rabinos”), prelados vendiendo indulgencias, conversiones al judaísmo online, recuerdos de otras vidas, sanaciones espirituales, cultos varios, negocios fáciles y rápidos donde con poca inversión se obtienen inmensos beneficios, fraudes y más estafas, siempre el mismo patrón, siempre el deseo de poder de la víctima cegando el camino al entendimiento y discernimiento.
    Y, no es cuestión de inteligencia, ni de conocimiento académico memorizado, ni de aptitud para el ingenio, puesto que hasta los más notables y calculadores son esclavos también de sus EGOs. Recuerda, el EGO toca resortes que son más profundos que la zona del cerebro propiamente humana, nos hace reaccionar de manera primitiva, animal, allí donde la grandeza humana queda reducida a unas neuronas juguetonas y a unas hormonas traviesas.
    Así, el genio junto al escuálido se juntan a adorar las mismas patrañas, el rico con el hambriento, el opulento con el lumpen, quien habla hebreo con el extranjero, todos por igual sirviendo a su sed de poder, a su añoranza de librarse de la impotencia.

    El sagrado texto nos presenta el primer caso registrado de una de estas estafas de “venta de poder”, acompáñame a releerlo.

    "Y el serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que el Eterno Elokim había hecho, dijo a la mujer: -¿De veras Elokim os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del jardín’?
    La mujer respondió al serpiente: -Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
    Pero del fruto del árbol que está dentro del jardín ha dicho Elokim: ‘No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis.’
    Y el serpiente dijo a la mujer: –Ciertamente no moriréis.
    Es que Elokim sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Elokim, conocedores del bien y mal.
    Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió."
    (Bereshit / Génesis 3 1:6)

    El mismo esquema, se repite y cambian solo algunas circunstancias y eventualidades.
    Mira como actuó Jushai/Husai en 2 Shemuel / II Samuel capítulo 17, vendiendo espejitos de colores y a Abshalom comprándolos (el motivo del consejero y la justicia del hecho no la estamos evaluando, sino el método así como el resultado).
    Mira 1 Melajim / I Reyes capítulo 22, para encontrar cómo operaban los falsos profetas y contrastarlos con el profeta de la verdad, para otro ejemplo.
    Mira Iejezkel / Ezequiel capítulo 13, y verás una descripción bastante ajustada a la actualidad, con toda su manga de mercachifles y estafadores cabalisteros que van uniformados como lo que se supone “ortodoxo” y lideres de generación.

    Estudia el pasaje de Bereshit, usa el conocimiento que compartí contigo, observa como actúa el vendedor de humo y cómo opera el EGO de la víctima.
    Luego, si tienes suficiente fortaleza multidimensional, trata de ver en qué puntos eres tú una víctima o un victimario.
    Si te encuentras identificado, tal vez sería hora de comenzar un proceso de corrección.

    Un gran paso en rectificarse se encuentra en estas simples pero sagradas palabras: “tamim tihie im Hashem Elokeja” – “Íntegro serás con el Eterno tu Dios” (Devarim / Deuteronomio 18:13).
    No estamos en el camino del Eterno cuando nos complicamos con cosas innecesarias, cuando dejamos de ser simples para aparentar santidad, ni cuando pretendemos alcanzar un poder que no tenemos ni nos corresponde.
    Seamos simples, seamos claros, seamos íntegros.
    No vaguemos sedientos de poder detrás de espejismos.
    No desperdiciemos la vida, la única que sabemos que tenemos. Sino mejo vivamos con entereza, disfrutando a pleno de lo que tenemos permitido.
    En las inspiradas y sabias palabras del salmista:

    "[Canto de ascenso gradual] Bienaventurado todo aquel que reverencia al Eterno y anda en sus caminos:
    Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien.
    Tu mujer será como una vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos serán como brotes de olivo alrededor de tu mesa.
    Así será bendecido el hombre que reverencia al Eterno.
    ¡El Eterno te bendiga desde Tzión [Sion]! Que veas el bien de Ierushalaim [Jerusalén] todos los días de tu vida.
    Que veas a los hijos de tus hijos. ¡La paz sea sobre Israel!"
    (Tehilim / Salmos 128)

    Sin disfraces, sin laberintos de imposiciones rigurosas, sin patrañas, sin superstición, sin magia, sin promesas improbables, sino una vida plena, feliz, de satisfacción, aquí y ahora, de compromiso, de trabajo, de esfuerzo, de dedicación, completa, real, espiritual porque se asocia a lo material.
    Atiende el consejo para que vivas.

  • Preg. 5628 – a los pecadores les va bien

    Estimado Moré, cordial saludo.  A mí me gustaría saber su opinión acerca de lo siguiente: yo veo a mi alrededor, por lo menos aquí en Colombia, personas idólatras (creen en Yeshu como D.s y le rezan a virgenes y santos, etc) y también mucho ateos y rebeldes repletos de bendiciones, gente pagana que triunfa y le va bien en la vida.  Mucho mejor que a muchos piadosos.  ¿A qué puede deberse esto?
    Cordialmente
    Tomas Germán Correa

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  • Preg. 5623 – sobre el sheol

    Saludos desde las islas Filipinas,donde también hay judíos y se habla español.Quisiera preguntarles sobre el sheol,que es en realidad,si cuando morimos vamos a él.He buscado si hablan sobre este tema,pero no he encontrado,quizás soy muy torpe.Me angustia la ausencia de doctrina clarasobre que hay después de la muerte en el judaísmo.Se que debe importarnos solo esta vida,pero no es por eso,sino por cuando perdemos a un ser querido.No sé si hay algo más,y si ese algo es el sheol.Shalom para todos.
    Rosa María Romuáldez de Nemni 45 años Comercial Manila (Flipinas)

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