Categoría: CTerapia

  • Posibilidades limitadas

    Tu número de posibilidades va variando, por lo general se va reduciendo mientras más vamos envejeciendo.
    A veces al escoger una puerta, cerramos otras; pero quizás al mismo tiempo estamos abriendo otras tantas con nuevas opciones que a priori desconocíamos.
    O tal vez, obturamos, clausuramos, nos vamos encaminando por un único sendero, habituándonos a nuestra celdita mental, minimizando nuestras elecciones para llevar una vida repetitiva, codificada, programada.
    ¿Cómo saberlo?
    ¿Tú eres consciente?

    Nunca, ni siquiera desde el minuto cero son nuestras posibilidades o capacidades ilimitadas, puesto que como seres en espacio/tiempo necesariamente estamos enmarcados, constreñidos, encuadrados.
    Si bien es cierto, nuestra identidad como NESHAMÁ (espíritu), ¡esa sí es menos limitada! Pues nos mantiene constantemente conectados con Dios y con todo, en todo tiempo y todo lugar. Pero, al estar habitando esta realidad, este aquí y ahora, esa ilimitada LUZ se reduce a permanecer más o menos bloqueada por nuestra materialidad.

    El pensamiento mágico, no abre nuevas realidades, no nos da alas, no cambia los hechos.
    Por ser mágico, sencillamente es una fantasía sin asidero, aunque nos puede llenar de emoción y darnos esperanzas, cosas que quizás ayuden para ser audaces y atrevernos a mejorar. O, por el contrario, nos adormece, nos paraliza, nos mantiene a la expectativa de milagritos y salvaciones místicas y por tanto vamos muriendo mientras aún estamos con vida.
    ¿Cuál de estas cosas te sucede?

    Pero, puedes pensar en cambiar para bien.
    Puede diseñar el cambio y visualizarlo en tu mente.
    Imaginar en grande y con detalles.
    Luego dibujarlo para analizarlo, saborearlo, conocerlo, reconocerlo y adecuar entonces nuestra existencia a ese proyecto.
    Pensar en cambiar y preparar la estrategia para alcanzarlo.
    Que el sueño no sea un cuento hecho de vapores, sino una propuesta interesante que dota de vitalidad a una vida aburrida y amargada.

    Si te aferras a lo que conoces, y temes al cambio, tal vez venga la ola que todo lo arrasa y te obligue a cambiar.
    O, tal vez te mantengas en sombras, aterrado, adolorido, pero encadenado fielmente a lo que te está robando la vida.
    ¿Qué escoges?

    Tienes al alcance algunas posibilidades que no has explorado, otras capacidades que mantienes a raya.
    Tal vez ha llegado la hora de despertar y atreverte a ser.
    A darle lugar a tu NESHAMÁ, a ser tú mismo a pesar de las máscaras que te han y has obligado a usar.
    ¿Que te parece?

  • Para sentirte y estar mejor

    Construir SHALOM con acciones de bondad Y justicia, en todo momento, esa es la intención.

    Pero cuidado, esto no implica estar al servicio de todo y todos, de forma indiscriminada, cual felpudo listo para ser pisoteado por quien pase en ese momento.
    Recuerda que no podrás ser valorado si no te valoras.
    No recibirás el tan anhelado cariño y consideración, regalándote a cambio de promesas de atención y amistad. Porque, luego de usarte y abusar de tus energías y tiempos, el otro te desechará como una cáscara sin función; o te mantendrá al margen, para seguir aprovechándose de tu desesperada entrega. ¡No! No se obtiene cariño a cambio de entregarte, ni de regalos, ni de hazañas que te desgastan, enfadan, cansan, desenfocan… ¡no!

    Ten en cuenta que la bondad se limita con la justicia, la justicia se dulcifica con la bondad.
    Allí en donde se extrema una, se desmerece la otra.
    Y ambas son necesarias para alcanzar el justo medio, el camino dorado de la virtud.

    Haz tu parte, plenamente.
    Sé atento a los demás, pero sin dejar de atender a tus necesidades.
    Sé solidario, pero sin transformarte en el esclavo de tus celditas mentales, esclavizado al deseo del que se aprovecha de ti.

    Ten en cuenta el PARA QUÉ de tus acciones, en todo momento.
    Aprende a decir “no”, cuando esa es la respuesta saludable.
    Enfócate, concéntrate, valórate.

    Porque, si tú no te valoras, ¿cómo pretendes que alguien te reconozca tu verdadero y alto valor?
    Respétate, porque eres el primero que debe hacerlo.
    Ámate, porque es la forma de ser amado.
    Deja de encerrarte en tu celdita mental, anímate a salir de ella sin por ello arriesgarte innecesariamente.
    Ten paciencia contigo mismo y con los demás.
    Anímate a aprender, a reconocer que no sabes, a admitir tus errores con la intención de crecer.

    Hay tanto que puedes hacer para estar más feliz, dichoso, bien contigo mismo.
    Y no está en una alta cima, ni se precisan complicadas posturas filosóficas. Solamente unas pequeñas indicaciones y la voluntad de construir SHALOM.

  • Tú y tus otros túes

    Has peleado una y otra vez, como pudiste has ganado muchas de las batallas.
    Estás ahora aquí, pero te sientes ya cansado.
    Porque, avizoras más luchas por delante, como si fuera un eco que no está destinado a terminar.
    Finaliza una contienda para al rato comenzar otra, y has perdido energías, la motivación ya no es la misma.
    Como si fuera mágico, los problemas son atraídos hacia ti, como si fueras un imán.
    Supones que seguir en pie de guerra es lo que te queda, y eso te desanima. Ya quisieras disfrutar de tranquilidad, de paz, de no estar confrontando sin fin.
    Aunque sigas salvándote y saliendo vencedor, presientes que estás encaminado a finalmente agotarte y fracasar. Como si no hubiera otra posibilidad, como si tuvieras un guión escrito y a ti te toca siempre el mismo papel.

    ¿Pensaste hacer algo diferente?
    ¿Quizás tu disposición para el combate es lo que te pone en situación de prueba?
    Tal vez, sin darte cuenta, eres tú quien convoca el conflicto para poner en juego tu pericia adquirida, para seguir demostrando tu fortaleza, para seguir mostrando que todavía puedes vencer.

    ¿Podría ser?
    ¿Y si escogieras otro rol en esta obra que estás escenificando?
    Uno que sea más satisfactorio, que atraiga luz, bienestar, disfrute, solidaridad, bendición, compañerismo… ¿te gustaría intentarlo?
    Salir de la zonita de confort, de la celdita mental, del mundito conocido, que realmente es tortuoso, pero parece menos espantoso por su familiaridad.
    Ya lo tienes recorrido, por ello te resulta confortable, pero no deja de ser una celdita, que te limita, que te restringe, que te ahoga.
    ¿Y si te animaras a sufrir un poquito para experimentar una transformación? Avanzar unos pasitos por fuera de la zonita de confort, a un nuevo lugar, en donde te sentirás extraño, descolocado, sin saber cómo responder, angustiado por no reconocerte. Pero, estarás formando una nueva identidad por sobre la anterior. Probablemente añadiendo posibilidades de salud allí en donde solo había fatiga y repetición.
    ¿Qué te parece?

    Amplía tu repertorio de conductas, anímate a ser otra versión de ti mismo.
    Tendrás dudas, vacilarás, no estarás seguro del siguiente paso, pero si estás rompiendo el molde, quebrando el hábito, saliendo de la celdita mental, entonces estás consiguiendo algo muy valioso aunque de momento parezcas naufragar.
    Probablemente no sea algo sencillo, porque tu programación no incluye lo que te ofrezco; pero no está lejos de ti el primer paso que quiebre el patrón de conducta repetitivo, que ejerza el cambio sobre el hábito que te tiene momificado.

    Detente, observa, analiza, evalúa, escoge.
    Que tu decisión sea de construcción de SHALOM, para obrar con bondad y justicia.
    Privilegia el gozo de lo permitido, en tanto te apartas de lo prohibido.
    Sé atento a los demás, pero no llevándote al sufrimiento o malestar.
    Pide para ti, disfruta, comparte.
    Pero no seas un necio, demandante, obtuso, quejoso, pasivo, carente de solidaridad.
    No manipules, ni siquiera un poquito.
    Comunica auténticamente, aunque el otro parezca una pared.
    Reza, porque allí encontrarás una mejor versión de ti posible.

  • Tiempo de cambio

    Rosh HaShaná, la cabeza o principio del año.
    Shaná, que se asocia con leshanot, que es cambiar.
    Porque se cambia de mes y de año, pero también porque se supone que uno hace compromisos para mejorar con cada comienzo de ciclo.
    Es como una inspirada motivación, llegar a las vísperas de este momento para emprender un viaje cabalístico hacia nuestro interior y vernos a la LUZ para así en verdad crecer.

    Damos una mirada hacia atrás, advertimos allí en donde tropezamos, reconocemos lo que podemos mejorar, deseamos modificar algo para estar mejor, nos proponemos empezar con un renovado espíritu y energías el nuevo año.
    Es como una abanico de posibilidades, como múltiples caminos abiertos ante nuestros pies a la espera de que demos el pasito que da inicio a la extensa ruta.
    Estamos aquí, listos para elegir y para avanzar.
    Depende de cada uno, no de la magia o de astros que se encolumnen para forzarnos.
    Está en ti escoger cual paso dar, hacia donde, para alcanzar alguna de tus aspiraciones.
    Por ello, este es un tiempo especial, de propuestas, de buenas intenciones, de una energía especial, la que fortalece el camino o lo modifica.

    No es cuestión de desear y esperar al milagro mágico.
    No es pensar positivo y sentarse a que el universo haga su parte.
    No es el momento para la buena onda sin contenido.
    Ni para las resoluciones grandiosas y bienintencionadas carentes de trabajo.

    Es el tiempo para dejar justificaciones y excusas, no inventar más cómodos pretextos para esclavizarnos a la zonita de confort.
    Mejor reconocer, conocer, admitir, tomar conciencia, resolver, decidir, actuar con firmeza, desplegar la voluntad, llevarnos hasta donde podamos alcanzar.

    Habrá dudas, inseguridad, indecisión, vulnerabilidad, miedo,conflicto, ansiedad y quien sabe cuántas cosas más que son trucos del EGO para mantenernos en impotencia, o en falso sentimiento de poder, para de esa forma no cambiar o fortalecer lo bueno. Peor es seguir así.

    Es el tiempo para estar incómodos, para romper la rutina, para destruir el hábito, para partir del exilio rumbo a la libertad.
    Porque, precisamente el estar cómodos y adormecidos es una manera para morir en vida.
    Mejor sentir la confusión de la pregunta punzante, que obliga a romper esquemas, que demanda prestar atención y así salir de la celdita mental.
    Es el malestar del despertar luego de una larga noche de parálisis y agotamiento.
    Es la molestia de la luz dando de lleno sobre nuestros ojos tras haber pasado en la oscuridad negadora.
    Es cuando se ha de despertar, para comenzar, para vivir en vida, para dejar de pasar el tiempo en una muerte que respira.

    Hay algo que está esperando a que tomes parte, a que seas activo.
    Puede ser algo sencillo, como simplemente dar el buenos días a quien está a tu lado, o agradecer por alguna cosa, o ayudar a alguien necesitado, o leer este texto para compartirlo con aquellos a quienes moverá hacia la bendición.
    Puede ser un poco más trabajoso, como colaborar con nuestra tarea, sea con dinero, con difusión, con trabajo, con el compromiso activo de ayudar a otros a despertar y ser parte de esta obra.
    Puede ser rezando, trabajando, haciendo, compartiendo, comunicando auténticamente, poniendo límites.
    Son tantas las maneras que tienes para dar ese primer paso de bienestar y bendición, que depende de ti y solo de ti.
    Importa que des el pasito, aunque sea breve, aunque sea despacito, pero no dejes de darlo. Es el que impulsará una carrera de la cual tú serás el triunfador.

    Y es tiempo de TESHUVÁ.
    Darnos el tiempo para conocernos y mejorar.
    Establecer puentes con el prójimo.
    Crecer y ayudar a otros a hacerlo.
    Para disfrutar sanamente de lo permitido, para construir SHALOM por medio de acciones de bondad y justicia.
    Es tiempo de cambio, de leshanot para bien.
    Porque comienza un nuevo año, y no es para desperdiciar esta oportunidad divinamente inspirada.

    Pero, pasado este tiempo, todo día, todo lugar, son apropiados para iniciar el viaje hacia el bien.
    Abre las puertas para que alumbre la LUZ de la NESHAMÁ.
    De Arriba hacen llover para ti infinidad de bendiciones, disfrútalas.

  • Gracias cabalístico

    Existe un plano de estudio de Torá que se denomina cabalístico.
    Suponen muchos que trata de asuntos místicos, invocar fuerzas ocultas, obtener poderes mágicos, realizar maravillas sobrehumanas, conocer misterios insondables, a veces podría haber cosas que lo parecieran, pero realmente es el estudio en el cual prima la fidelidad al mensaje que se va trasmitiendo-recibiendo de maestro a alumno.

    Cabalá es recepción.
    Se recibe el mensaje, se lo aprehende, se lo transmite.
    Se originó un contenido explicativo de la Torá y por tanto de la realidad, el discípulo lo obtuvo de su maestro, lo hizo parte de su vida y llegado su momento encontró al receptor del mensaje.
    Eso es Cabalá.

    El origen más elevado es el propio Dios, quien lo delegó a Moshé, éste a su alumno, éste a quien le sucedió y así una tras otro.
    En numerosas ocasiones el contenido del mensaje es tan simple, que el ignorante no puede comprender la importancia y magnitud y trascendencia y santidad del mismo.
    Es que, suele ocurrir que lo más santo es lo más simple.

    Por ejemplo, el agradecer en verdad, sinceramente.
    ¿Sabes cuánto poder hay en el sencillo “gracias”?
    ¡Ni te imaginas la cantidad de puertas de LUZ que se abren con el agradecimiento!
    A través de él se derraman chispas sagradas de eternidad, que alumbran y dan vida, permutan la noche en bendición, la amargura en prosperidad.
    Solamente por ser agradecidos, en verdad.
    Diciendo la palabra “gracias”, o cualquier sinónimo de ella, y acompañándola de la acción agradecida.
    Escucha bien, acompañando la palabra sincera con la acción correspondiente.

    Puede ser sonriendo, pero también puede ser aportando materialmente para el necesitado o para las causas que provocan la aparición de la LUZ en el mundo. Por ejemplo, ¿cuántas veces te has tomado la “molestia” de agradecernos por nuestra tarea sagrada? ¿Lo has hecho solamente con  palabra o también con ayuda económica? ¿Has compartido los textos y consejos en tus redes sociales? ¿Invitaste a otros a regocijarse con este santo festín? ¿Hiciste lo que estaba a tu alcance para no solamente recibir y aprovecharte, sino también para dar y extender la bendición para ti y otros? En resumen, tú obtienes, pero, ¿agradeces?

    Cuando lo haces sinceramente, y no solamente como una mera fórmula social ni para causar alguna impresión, sino con verdadero espíritu agradecido, tienes que recordar que estás alegrando a otro, pero especialmente estás saliendo favorecido tú.

    Así pues, agradece con palabras y con hechos.

    Gracias por haber compartido conmigo la lectura de este cabalístico texto. ¡A aplicarlo!

  • Diez dones

    Todos nacemos con diferentes dones, que nos hacen resplandecer de manera intensa, especial, sagrada.

    Lo triste es ignorarlos, andar por la vida a oscuras y sin saber materializar nuestro brillante potencial.
    También lo es abusar de ellos de manera egoísta, creyendo que nos pertenecen y no debemos nada a nadie.

    Entonces, te invito a enfocarte aquí y ahora, sin excusas, para que enciendas tu luz y permitas sobresalir tu verdadero ser.

    Te mencionare diez dones, que probablemente duermen en ti:

    • Conocimiento y discernimiento de causas.
    • Imaginación positiva.
    • Aplicación del pensamiento a la práctica.
    • Bondad.
    • Justicia.
    • Autenticidad.
    • Firmeza.
    • Sensibilidad.
    • Expresividad asertiva.
    • Dominio.

    ¿Cuál tenías presente?
    ¿Cuál ya has entrenado?
    ¿Cuál crees lejano?
    ¿Hay algún otro que omitimos pero sientes activo en ti?

  • Bajo el descontrol

    Ese desorden mental está ahí para ocultar algo.
    Entre ese barullo hay dos cosas que se pierden:

    • la voz de la NESHAMÁ, tu conciencia espiritual con su llamado ético; y
    • lo que te avergüenza y tratas de esconder con el relajo.

    Haz un plan para aquietar el ruido, para silenciar el griterío, para poner orden en tu casa.
    Aprende a meditar, a llenar de paz tu mente, a detectar lo que debe ser eliminado de aquello que debe ser rescatado del olvido.

    Es parte de tu tarea diaria, pero especialmente en estas fechas previas a ROSH HASHANÁ, el año nuevo universal.

  • Aligera tu mochila

    Si has pecado (desviado del camino correcto) y no has vuelto a la senda, estás cargando una pesada mochila.
    Si has dañado y no hiciste lo necesario para reparar la grieta, estás sobrecargado por el peso de tu mochila.
    Si guardas rencor y/o procuras venganza, te estás aplastando desde el interior a causa del sobrepeso.

    ¿Cuánto más puedes resistir?
    Aunque te engañes, des excuses, busques pretextos, aunque te anestesies para no sentir, aunque estés convencido que tienes la razón, en verdad muy dentro de ti la vocecita te dice que cambies.

    Puedes avanzar por el camino de la TESHUVÁ, del arrepentimiento, del perdón, del perdonar, del pedir perdón, del perdonarte, para reiniciar tu vida más ligero, más feliz, más completo.
    Suelta lo que amarga, libérate de la carga, deja ir lo que no tiene que ser retenido, fluye con poder para disfrutar de la bendición que llueve sobre ti cada día.

  • Motivos de TESHUVÁ

    Pecar es desviarse del camino correcto, aquel que ha trazado el Eterno para cada uno de acuerdo a su identidad espiritual (sea noájida para el gentil, judía para el judío).
    Se puede pecar por:

    • un error involuntario;
    • ignorancia del mandamiento que se está infligiendo;
    • comodidad u obtener algún beneficio (por lo general material) y
    • rebeldía, maldad, deseo de oponerse a Dios y/o de causar un daño a alguien.

    Te los he presentado en su orden de menor a mayor gravedad. Si te interesa aprender más, por favor busca en nuestra extensa biblioteca que seguramente encontrarás mucho material que te ayudará a estudiar más y mejor.

    Retornar al camino se denomina TESHUVÁ, a la que comúnmente conocemos como “proceso de arrepentimiento”. También sobre ella he escrito en abundancia, lo tienes todo para ti, disponible, gratuito, accesible, solamente debes querer buscarlo y encontrarlo en este hogar. Adelante.

    Ahora te voy a añadir una enseñanza más, que espero te pueda servir para mejorar tu existencia y hacerte disfrutar más la bendición que a diario llueve gratuitamente para ti.

    Así como hay causas que provocan el desvío, también hay causas que provocarían la TESHUVÁ, y dependiendo de éstas se alcanza un diferente grado de plenitud.

    • Quien retorna porque se dio cuenta o le avisaron que había cometido un error de manera involuntaria. Como su ánimo no es alejarse de Dios, ni de Su camino, como conoce las reglas y trata de cumplirlas, como se esfuerza por mantenerse leal, entonces, quiere regresar a la senda sin complicarse, sin excusarse, sin aumentar con problemas el error cometido.
      A primera vista no implica un gran esfuerzo, ni un sacrificio el enmendar su pecado, puesto que fue más allá de cualquier intención de cometerlo.
      Es una TESHUVÁ simple y al mismo tiempo contiene una grandeza difícil de reconocer con la mirada superficial. Tal como ocurre con la pregunta del hijo “simple” de la HAGADÁ, el cual resulta ser el más espiritual de todos los presentes.
    • Aquel que es informado de su error, del cual hasta ese entonces era ignorante, por lo cual ahora reconoce su falta de conocimiento y trata de corregirla mediante el aprendizaje. Su lejanía del Eterno se debe a que no le enseñaron, a que no tuvo la chance de ser educado con respecto a los mandamientos. ¿Cómo no salirse del camino si ni siquiera se sabe que hay camino?
      Por esto mismo, su TESHUVÁ es honrosa, ya que implica conocer todo un nuevo mundo, adentrarse en él, cambiar una manera de entender la vida que hasta aquí era ajena a los mandamientos pero que ahora comienza a adentrarse en ellos.
      Como el hijo que no sabe preguntar de la HAGADÁ de Pésaj, al cual hay que enseñarle desde cero, todo, hasta el arte y ciencia de preguntar para no dejarse llevar por la ceguera, la buena voluntad, la fe o la copia zonza de los demás.
      Tal vez encuentra la proximidad con el Eterno disfrutable y deje de vivir en oscuridad.
    • Por lo pronto, su interés en la TESHUVÁ suele ser precisamente eso: interés. Ya que peca por comodidad, habitualmente por miedo al castigo o para evitar algún daño es que aviene a cambiar de conducta. No porque sea algo que lo convence ideológicamente, no quiera hacer las paces con Él, ni encontrar SHALOM interno/externo. Más bien el razonamiento es: habrá castigo, pero puedo cancelarlo con este ritual “mágico” de la TESHUVÁ.
      Sí, es muy inteligente, sabe lo qué decir, tiene clase para acomodarse a las circunstancias, inteligencia no le falta.
      Tal vez por ello en alguna ocasión deje de estar mirándose el ombligo y se dé cuenta del tesoro que pueda gozar al aproximarse con inocencia y verdad al Padre Celestial.
      O, quizás mejor no prejuzgar y admitir la posibilidad de que ha despertado su conciencia ética/espiritual y ya no se mueve detrás de la ventaja egoísta sino que su proceso de TESHUVÁ es completo, real. ¿Por qué no?
    • Por último, el que es un hueso duro de roer, el rebelde, aquel que adrede se opone a Dios y muchas veces también al prójimo.
      ¿Qué lo puede llevar a la TESHUVÁ?
      Es común que declare su ateísmo, aunque 100% seguro de que el dios que rechaza no es Dios, y que su no creencia es otro tipo de creencia religiosa más. Como sea, tiene tantas cortinas tapando su LUZ que difícilmente quiera o pueda alumbrarse con ella. Entonces, no será un asunto ético/espiritual el que le infunda la veneración por la TESHUVÁ.
      Al no considerar siquiera la posibilidad de consecuencias espirituales por sus actos, por ahí actúa de manera moral hacia el prójimo, pero no será la ética la que le mueva hacia el camino correcto.
      Tampoco teme a castigos divinos, ni se aterra –o confiesa hacerlo- ante la posibilidad de juicios severos en el más allá.
      Ni verá ventaja alguna en dejar su senda descolorida y llena de manchas, porque es la que considera la válida y verdadera.
      Entonces, es como si no tuviera libre albedrio, como si su corazón estuviera tan endurecido que no hay una salida a su alcance. Como le pasó al Faraón en la historia de la liberación de los judíos de Egipto, el cual tenía el corazón duro, incapaz de escoger el bien por demérito propio y no por algún perverso truco de Dios.
      Tal vez una grave enfermedad despierte un poco su conciencia, o una desgracia a un familiar. ¿Pudiera ser?
      O verse en situaciones límites, cuando ya la impotencia es tan pero tan severa que el EGO trata de manipular a Dios, aunque abiertamente no se crea en Él.
      ¿Qué podría estremecer a esta persona para hacerla reencontrar con su propia esencia y darle el abrazo con el Eterno?
      Porque, de alcanzar el camino de la TESHUVÁ seguramente que será de una altura enorme, inalcanzable por cualquier que nunca haya estado tan hondo en el abismo de la oscuridad.

    Estamos en ELUL, el mes dedicado a intensificar la TESHUVÁ, la TEFILÁ y la TZEDAKÁ.
    ¡A construir SHALOM!

  • Alumbrar entre las tinieblas

    Ser pioneros y creadores de una nacionalidad no es una tarea sencilla. Imagínate todo lo que implicó para los judíos al llegar a la Tierra Prometida organizar y mantener un país completo, con todos los contratiempos y dificultades que se presentan a diario: distribución del agua, evitar el hambre, alojar a los ciudadanos, proveer de servicios básicos, conexión entre poblados, conflictos locales, guerras con enemigos, sequías e inundaciones, establecer rutas de comercio, organizar la vida social, insubordinación, delincuencia, pobreza, enfermedad, fortalecer y transmitir la propia cultura, entre otras.
    A los peligros obvios, súmale las atractivas ofertas procedentes de los pobladores antiguos y los del entorno, las cuales atraerían a los rudimentarios hebreos hacia estilos de vida que Dios no admite y que contradicen el fundamento de la identidad judía. Por ejemplo, estaría en urgente riesgo lo concerniente al respeto a la vida, rechazo a la idolatría, abstención de vicios, valor de la familia, entre otros.
    La luz de Israel era poquita y estaba en riesgo de ser tragada por las tinieblas. Porque, por si fuera poco todo lo anterior, habían estado sometidos como esclavos por varias décadas, con lo que eso implica en la escasa autoestima, incapacidad para elegir, sometimiento al agresor, etc.

    Los cuarenta años de estadía en el desierto fueron de aprendizaje, pero aún tenían mucho para instruirse y mejorar, pero más para poner en práctica. No solamente tener conocimiento teórico, sino ser sionistas realizadores. Debían ejercitarse para cuidar de su seguridad, proveerse del sustento, educar a sus descendientes, preservar su cultura, ayudar al menos favorecido, fortalecer la construcción del potencial de cada uno, valorizar sus propias tradiciones y a mantenerse leales a su identidad y a Dios.

    Como las sombras amenazaban apagar la llamita recién encendida, la parashá KI TETZÉ nos trae numerosos mandamientos que organizan la vida comunitaria y personal, los cuales sirven como un manual básico para la vida independiente y solidaria. Entonces y también ahora.

    Treinta y tres siglos más tarde el gran Rav Kook enseñó:

    צריך שכל איש ידע ויבין, שבתוך תוכו דולק נר, ואין נרו שלו כנר חברו, ואין איש שאין לו נר. וצריך שכל איש ידע ויבין, שעליו לעמול ולגלות את אור הנר ברבים, ולהדליקו לאבוקה גדולה ולהאיר את העולם כולו.

    Que se puede traducir como: “Es necesario que toda persona sepa y comprenda, que en su más profundo interior hay encendida una llama, y que ésta no es como la de su compañero, y no hay persona que carezca de llama.
    Y es necesario que toda persona sepa y comprenda que debe esforzarse en manifestar la luz de su llama abiertamente, para que se encienda como una gran antorcha que alumbre al mundo completamente.”

    Cada uno, en su interior más oculto, es una NESHAMÁ (espíritu) la cual alumbra y quiere expresarse en el mundo material, en las acciones cotidianas y habituales. Podemos usar el manual que es la Torá para lograrlo y así en comunidad lograr un mejor mundo.

  • El consejo diario 590

    Nos llenamos de cosas para tratar de tapar el vacío de nuestra alma, que se siente desconectado de nuestro espíritu.
    Compramos objetos, adoramos dioses, repetimos lemas, adquirimos amistades, nos endeudamos para tener y ostentar, para hacer de cuenta que estamos repletos y satisfechos.
    Cuando la solución no está ahí, sino en descorrer las máscaras, borrar las manchas, hacer el espacio para que la LUZ alumbre y nos dé plenitud.

  • Vida desafío

    La vida es reto, a cada rato enfrentamos el desafío de poder y deber escoger nuestro siguiente paso.
    Habrá dificultades, momentos de descanso, tropezones, caídas, levantarse, avanzar, retroceder, dudar, confiar, llorar, amargarse, estar sin esperanza, sonreír, cantar, loar, alabar, rezar, agradecer, detenerse, sufrir, cansarse, hartarse, soñar y tantas más que suponen un desafío.

    Estamos en Este Mundo para disfrutar de lo permitido, para experimentar con el cuerpo y no solamente teóricamente, para desarrollar nuestro potencial a pesar de las dificultades para de ese modo regresar al Seno del Eterno, a la Fuente de Vidas con un grado diferencial a cuando vinimos para aquí, a nuestra vida terrenal.
    Todas esas vicisitudes son lecciones que se suman a nuestro desarrollo, para perfeccionar nuestro placer en el Más Allá, siempre y cuando escojamos correctamente aquí y ahora, aunque el resultado no sea materialmente exitoso.

    Según mi perspectiva es muy sencillo de comprender este concepto, pero supongo que para muchos choca con preconceptos que limitan su mente o con creencias que les han inculcado en el transcurso de su existencia. Por ello te voy a pedir que releas el párrafo anterior, lo vuelvas a leer, lo estudies y puedas asimilar la idea que estoy compartiendo contigo. Al hacerlo, por favor, expresa tus conclusiones en la zona de comentarios para que podamos evaluar juntos este punto.

    Si estamos conscientes de lo anterior, podemos tomar cada dificultad o contratiempo como una lección de vida, para esta vida y por tanto para la vida eterna.
    Obviamente, cuando toque sufrir, habrá sufrimiento; pero, ¿te imaginas cómo se multiplique el dolor cuando la vida es solo una circunstancia pasajera y sin sentido? Si fuera así, poco y nada tiene valor, ya que todo termina podrido y en el olvido. Tanto lo esplendido como lo espantoso acaba de igual manera. Entonces, el padecimiento se agudiza a causa de la intrascendencia de la existencia.
    Sin embargo, cuando estamos despiertos y somos conscientes de la realidad espiritual, no negamos el sufrimiento ni exigimos reír en el duelo, pero estamos confiados y seguros de que también del momento oscuro puede rescatarse chispas de LUZ que alumbrarán nuestra travesía terrenal y por lo tanto nuestro placer en la eternidad.
    ¡No es un sufrimiento sin sentido! Ya que el modo en que lo encaremos le dota de sentido.
    Si éste es perfeccionar nuestra tarea de construcción de SHALOM, por medio de la bondad Y la justicia, entonces estaremos aprovechando positivamente lo lamentable.
    Si solamente es un sufrimiento sin sentido, entonces se aumenta el dolor.

    Así habrá diferentes malestares, inconvenientes, tropiezos, molestias.
    Algunos serán casuales, sin aparente causa real operando. Como algunas enfermedades, catástrofes naturales, accidentes más halla de toda prevención.
    Otros serán como consecuencia de acciones propias o de otros que desembocan en el mal momento.
    A veces habrá intención perversa, otras simple torpeza, otras suma de pequeñas infracciones y errores que desembocan en el incidente.
    En casi todas la dimensiones de nuestra existencia estaremos a merced del mal, de la falta de bien. Tanto de manera individual como colectiva.
    En lo físico, emocional, social y mental no faltarán las trabas y los desmayos.
    Además, estaré la barrera que fuimos formando obstaculizando el pasaje de la LUZ de la NESHAMÁ, por lo que nos sentiremos abandonados de Dios, sin esperanza, faltos de salvación, desesperados por aferrarnos a dioses, redentores, ángeles, creencias, religiones, cualquier cosa que nos haga sentir protegidos, con algún cierto poder.

    Podremos enfrentar las circunstancias o dejar fluir lo inmanejable para no hundirnos más en la congoja.
    Pero siempre, siempre, con la meta de construir SHALOM, actuar/pensar/hablar éticamente, es decir de manera espiritual, con bondad Y justicia.
    Y no siempre venceremos a los gigantes o enanos que nos atormentan, porque nuestro no es el poder absoluto ni Dios está para hacernos cada favor que se nos ocurra.
    Y sin embargo, de acuerdo a cómo le des sentido al asunto, serás victorioso o no.
    Porque, si a pesar de la derrota material aprendiste y creciste, si no permitiste al EGO dominarte, sino que construiste SHALOM, entonces… ¡ganaste!
    Y no, esto no es un consuelo para los simples e ignorantes. Por el contrario, es la actitud espiritual que es digna de un hijo de Dios, como todos los somos pero pocos actuamos acorde a esto.

    No está en justificar tus malas acciones, ni en echar culpas a otros, ni en reclamar a los dioses, ni en atribuirlo a demonios o brujos, o en adoctrinarse en rituales y religiones, o en repetir como lelo lemas que tus amos te codificaron.
    Tampoco en desviar la atención de la responsabilidad, ni en intentar evadir la incomodidad, o narcotizarte para ignorar el dolor.

    Sino en asumirla y en comprometerse con al vida a través de la construcción de SHALOM.
    Aprender de todas nuestras experiencias pasadas, admitir los fracasos pero no empantanarse en ellos, asumir los riesgos y pagar las deudas, dejar fluir aquello que ya no es necesario ni saludable retener.
    Seguir adelante, creciendo, no solamente a pesar de los malestares sino gracias a ellos.

    Pero, es más fácil (en apariencia) eximirse señalando a otros, esperando que sean otros los que trabajen, abandonándose en la triste balsa de la fe a la espera de dioses mágicos salvadores.
    Y sin embargo, el placer, la conquista, la belleza, el éxito está en escoger la vida y trabajar por ella. Llamar las cosas por su nombre y no solamente con las etiquetas que parecen mejor acomodarse a nuestros mezquinos intereses.

    Tienes al Eterno para ayudarte a seguir por el buen camino, y aunque quizás no lo sepas, Él también te ayuda a que sigas por el mal camino.
    Eres tú el encargado de determinar hacia donde irás y cómo lo harás.