Categoría: CTerapia

  • Ser el cambio que se quiere ser

    El cambio es lo único permanente en este mundo,
    pero como no somos filósofos, ni nos interesa la filosofía,
    no ahondaremos en se tema desde esa perspectiva.
    Simplemente hemos de saber que resistirse al cambio,
    es inútil, está destinado al fracaso.
    Por eso, aquellos que dicen que existe el miedo al cambio,
    quizás debieran reenmarcar sus palabras para llegar a una visión más cierta,
    pues lo que atemoriza no es el cambio en sí,
    sino la impotencia que implica no saber qué habrá en esa nueva realidad que trae el cambio.
    Pero, como te dije y es cierto, el cambio es constante y el cambio es inevitable.
    A cada instante sucede el cambio, quizás a nivel imperceptible,
    tal vez no te das cuenta, pero estás viajando en el flujo del cambio, estás cambiando.
    Entonces, no te resistas a la idea del cambio y enfócate hacia dónde quieres ir y qué es bueno alcanzar.
    Prepara tu mente y ponte en marcha, para que seas en algún modo socio de tu cambio y que éste sea para bien,
    sabiendo que el control que tenemos es bastante pequeño,
    pero es en esa pequeñez donde debemos ejercerlo.
    Sé voz positiva, que refleja tu mente positiva.
    Sé manos activando para construir un mundo de SHALOM.
    Alumbra desde tu NESHAMÁ (espíritu, Yo Esencial), para que la LUZ
    del Creador sea reflejada en todas tus obras
    y confía con plena EMUNÁ (convicción) de que el cambio es para bien.

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  • Cuidado con querer agradar a los demás

    Un mecanismo de adaptación muy antiguo de nuestra especie nos obliga a que, inconscientemente, estemos muy atentos a la opinión de los demás y actuemos para ser de su agrado.
    Es que, nuestros primitivos antepasados dependían de la aprobación del grupo, ya que los individuos aislados rápidamente perecían.
    Esta realidad, científicamente corroborada, está perfectamente descrita en el relato de la Torá del primer pecado.

    Prestemos atención, por favor:

    «Entonces, el serpiente, que era el más astuto de todas las bestias del campo que el Eterno Elohim había hecho, dijo a la mujer: –¿De veras Elohim os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del jardín’? La mujer respondió al serpiente: –Podemos comer del fruto del árbol del jardín. Pero del fruto del árbol que está dentro del jardín ha dicho Elohim: ‘No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis.’ Y el serpiente dijo a la mujer: –Ciertamente no moriréis. Es que Elohim sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Elohim, conocedores del bien y mal. Vio la mujer que el árbol era bueno para comer, que era codiciable a la vista y que el árbol era agradable para ser sabio. Tomó de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió. Y fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos. Entonces cosieron hoja de higuera y se hicieron taparrabos.»
    (Bereshit/Génesis 3:1-7)

    Recordemos que el serpiente no era una víbora, sino un ser muy parecido a nosotros, podríamos decir que uno de aquellos parientes que nos precedieron en la línea evolutiva.  Un humano en casi todo idéntico a nosotros, solamente que sin  NESHAMÁ, es decir, sin espíritu, aunque claramente que sí con alma.
    Teniendo esto en cuenta, vemos como la NESHAMÁ no marca el grado de astucia, de inteligencia, porque no es competencia del espíritu eso. Así pues, serpiente era más listo que nuestros ancestros, por ello pudo astutamente aprovecharse de la necesidad de la mujer de ser aceptada, de ser bien vista. Es una trampa habitual que usan los manipuladores emocionales: ofrecerte su cariño, prometerte su compañía y de paso, amenazarte con el abandono si les fallas a sus expectativas.
    Mira cómo serpiente hace una afirmación falsa y la mujer no lo corrige, sino que la admite y hasta amplifica la falsedad.
    Ella quiere caerle bien, por tanto luchando con su propia disonancia cognitiva termina haciendo lo que serpiente quiere.
    El manipulador se dio cuenta y aprovechó ese traspié de la mujer para que se enredara definitivamente en su trampa cuando contradice a Dios y explica cuál sería Su motivo egoísta para que los humanos no disfruten de ese árbol en particular. Sí, es el egoísmo del Creador y no otra cosa lo que motivó esa ridícula afirmación.
    Ante tamaña provocación, que debiera haber provocado el rechazo de la mujer, ella la aceptó y para callar su conciencia todavía agregó detalles a lo dicho por serpiente: el árbol era de buen ver, seguramente de sabor delicioso, todo en él era una promesa de bienestar; contradiciendo lo que Dios había, aparentemente, dicho.
    Entonces, ella comió.
    Para no quedar en evidencia, para no ser acusada, dio de comer a su débil marido.
    Éste, para seguirle la corriente a su mujer, también comió.

    Está todo escrito, no hay que hacer malabarismos mentales, sino simplemente ver lo que está dicho.
    Así pues, desde el inicio tenemos que esa necesidad humana de que los demás nos acepten, de ser aceptados, nos hace actuar de formas que pueden ser contrarias a nuestro bienestar. En lugar, de oponernos, de combatir contra la tentación negativa, cedemos a ella y nos excusamos para apegarnos al error y no cambiar de acción, pues perderíamos el visto bueno de los otros.

    Está muy bien ser atentos al parecer de los demás, comportarnos de manera amable y empática, tomar en cuenta los comentarios que son valiosos, pero en modo alguno dejarnos manipular por los demás o colaborar con aquellos que buscan nuestro daño para su extraño beneficio.

    Triste realidad que nos sigue modelando, cada día, y amplificada enormemente con la influencia terrible de las Redes Sociales online.
    Tómalo en consideración y medítalo.
    Espero tus comentarios, que seguramente aportarán al conocimiento.

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  • El éxito a través del fracaso

    Te quiero compartir una frase de Bill Gates:

    «Está bien celebrar el éxito, pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso».

    Por varios motivos es inteligente atender los consejos de esta personalidad, especialmente sabiendo que su historia de increíbles éxitos empresariales y tecnológicos estuvo salpicada de terribles fracasos, que sin embargo no provocaron la caída del gigante Microsoft, sino su adaptación, su reencuadre, para posteriormente continuar ascendiendo.

    Pero, podemos encontrar en nuestra sagrada Tradición, mucho tiempo antes, algunas enseñanzas en idéntico sentido, aunque no fueran creadas por la experiencia empresarial, sino por la observación espiritual.
    Veamos una de ellas:

    אין אדם עומד על דברי תורה אלא אם כן נכשל בהן

    No hay persona que sea firme (conocedor) en las palabras de la Torá a menos que falle en ellas
    (TB Guitin 43a)

    Esto significa que la teoría por sí sola es muy bonita, pero con filosofía no se come.
    También que el tratar de andar siempre obsesivamente por el buen camino podría llegar a ser enfermizo, cansino e inducir al pecado. Lo mejor es hacer el esfuerzo necesario pero siendo flexible, tolerante, comprensivo. Los errores son parte del ser humano, porque somos seres muy limitados. El pecado existe y estamos a un paso de caer en él, pero no por ello somos pecadores o malas personas.
    Entonces, lo bueno para la vida es hacer nuestra parte y comprender que cuando nos equivocamos, el camino de la Teshuvá no solamente repara o corrige el daño, sino nos hace avanzar en el crecimiento espiritual.
    Por supuesto que esto no habilita a caerse adrede, a pecar con la excusa de hacer luego teshuvá y obtener el beneficio de haber fallado para mejorar. Sino solamente cuando el tropiezo es genuino.

    Así como ésta otra, muy famosa:

    כִּ֣י אָדָ֔ם אֵ֥ין צַדִּ֖יק בָּאָ֑רֶץ אֲשֶׁ֥ר יַעֲשֶׂה־טּ֖וֹב וְלֹ֥א יֶחֱטָֽא׃
    «Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga lo bueno y no peque.»
    (Kohelet/Predicador 7:20)

    Esta frase del rey Salomón se suele entender que no existen personas que siempre hagan lo bueno, porque el pecado está siempre a la puerta ansioso por que le abramos siquiera una rendija, así puede entrar y manifestarse.
    Esa es una correctísima forma de ver el asunto, pero existe otra, y es la siguiente: para ser realmente tzadik, o sea, una persona justa, es indispensable conocer el pecado, haber estado en contacto con él, haberlo experimentado y cuando se logra quebrar el poder de ese pecado en específico sobre nuestra vida, hemos conquistado un terreno para lograr el estado de tzadik.
    Es decir, todo tzadik tiene que pasar por la oscuridad y el caos, para que realmente brille con poderosa pureza.
    O, como dijo el Sr. Gates, prestó atención a sus fracasos y por eso logró el éxito.

    Por supuesto que no debemos olvidar que Miamónides nos dice que para completar el proceso de Teshuvá es necesario estar en la situación similar a la cual pecamos y doblegar la tentación y no volver al error. Entonces, avanzamos rumbo al éxito verdadero, nos comportamos como tzadikim.

    Entonces, el éxito puede ser visto desde una perspectiva llana, como el dinero que hiciste, la casa que compraste, la bella familia que te rodea, la carrera que seguiste y los méritos que cosechaste y así podríamos seguir con muy buenos ejemplos desde esta perspectiva.
    Pero, si lo queremos ver también desde la óptica espiritual, podemos añadir que el éxito es haber aprendido las lecciones que se nos presentaron a lo largo de nuestro camino. Qué bueno sería aprenderlas sin sufrimiento, sin tropiezos, sin fracasos; pero cuando suceden, lo mejor es aprovecharlos para encaminarnos con mayor poder hacia el verdadero éxito.

    Esta lección se aplica por completo al personaje hebreo que la Torá denomina tzadik, que fue Iosef el hijo de Iaacov.
    Dejo que tú me escribas aquí en los comentarios si sabes como se relaciona esta enseñanza con ese título.

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  • ¡Cuidado con el sentimiento de culpa!

    Es necesario que distingamos correctamente entre culpa y sentimiento de culpa.
    La culpa puede ser valiosa y una oportunidad para el mejoramiento, en tanto que el sentimiento de culpa siempre es negativo.
    Comencemos por la culpa.
    Ésta se produce cuando nuestra conciencia capta que hemos realizado una acción errónea, que nos bloquea la Luz de la NESHAMÁ (espíritu, chispa de Dios, esencia, Yo Esencial). Tal como si fuera un despertador nos obliga a abrir los ojos y abandonar el reino de la inconsciencia, por tanto, nos avisa que debemos hacer un examen de nuestra conducta. Con ello, encontrar aquellas actitudes y/o acciones que nos hacen daño, o dañan a otros; o ser potencialmente perjudiciales y está en nuestras manos evitarlo. Entonces, tendremos ocasión para detener la acción, reparar lo que hemos dañado, perdonar, perdonarnos, resolver conflictos y por supuesto, aprender para escalar a un estado más alto en nuestra recepción de la Luz.
    La solución ante la culpa NO ES mágica, ni milagrosa, ni depende de fe, rezos, rituales o repetir lemas que consideramos sagrados.
    La solución se encuentra siempre en la conciencia y la adecuación de la conducta, que se conoce con el nombre general de «responsabilidad». Es decir, dar una respuesta a aquella situación negativa que hemos creado.
    Por consiguiente, la culpa es el síntoma, el hecho negativo realizado o planificado es la noxa (causante del mal), la situación desagradable es la enfermedad y la responsabilidad es la cura/vacuna.

    Por su parte, el sentimiento de culpa es sentir culpa por algo que no hemos hecho, por una conducta que nos es ajena, por un resultado que no fue provocado por nosotros ni hemos participado en él. Es decir, no existe nada que podamos hacer en verdad para cambiar lo que hicimos, ¡porque no hicimos nada para causar ese daño!
    Ciertamente el sentimiento de culpa lo usan los manipuladores para provocar en otros estados de ánimo y reacciones que les convienen a los manipuladores.
    También lo emplea el EGO contra la persona, para dejarla en estado de impotencia, y de esa forma poder hacerse con el control de la conducta y mente de la persona.
    Por lo tanto, debemos estar muy alertas para no caer en esta trampa de la manipulación, ajena o del propio EGO, puesto que en sí mismo el sentimiento de culpa es el causante de enfermedades, a diferencia de la culpa que es un síntoma de un daño real.

    Espero te quede muy claro y lo tengas siempre presente.
    Si te quedan dudas, por favor, házmelas llegar así haré lo posible para aclarártelas.
    Es una cuestión muy, pero que muy, importante para disfrutar de la bendición.

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  • La túnica de la perdición

    La famosa túnica que el patriarca Iaacov dio a su hijo Iosef es conocida como una prenda propia de príncipes, que se traduce como túnica con mangas, o túnica multicolor, o túnica de franjas; ya que la palabra «PaSIM», como dice en el original hebreo, es de difícil interpretación.

    Pero en el conocimiento cabalístico se nos hace una interesante referencia, de cómo esa prenda en realidad fue un regalo de Iaacov anticipando las terribles experiencias que debería vivir su hijo en el futuro, y por ello fue solamente él quien recibió este regalo y no el resto de sus hermanos. Solamente él debería experimentar el sufrimiento que le aplicarían:
    P- Potifar (el ministro que lo compró como esclavo)
    S- Sojarim (comerciantes de esclavos)
    I- Ishmaelim (quienes se lo llevaron como esclavo)
    M- Midianim (quienes lo vendieron como esclavo).

    O, se lo puede ver con una interpretación que toma las mismas palabras escondidas, pero con un sentido absolutamente contrario: todos esas tragedias contenidas en la palabra «PaSIM», fueron a causa de la túnica especial que recibió Iosef, clarísima prueba de la innoble e inmerecida diferencia que hacía el padre entre sus hijos.

    ¿Cuál será la versión verdadera?
    Como no podemos determinarlo nosotros, solamente nos queda expresar todas las explicaciones de los que son sabios y tomar enseñanzas de cada una para mejorar nuestras vidas.
    Por supuesto que los delirios conspiranoicos o las seudointerpretaciones que hacen los irreverentes y ajenos, no son de buen tino tomarlas en consideración como verídicas.

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  • El caos y el orden

    Para que el caos triunfe, no se precisa de mucho.
    Como sabemos, de acuerdo a la segunda ley de la termodinámica todos los procesos que ocurren en el universo se realizan de manera que siempre aumenta el desorden, y por tanto la entropía.
    Entonces, cuando simplemente dejamos que las cosas sigan su curso natural, sin esforzarnos por corregirlas, ocurre el desorden y deviene el caos.
    Los seres vivos aplicamos energía, montón de ella, para sostener nuestras estructuras y existencias altamente organizadas. Esa energía la extraemos del medio, por lo que contribuimos al desorden para sostener nuestro propio orden.
    Es una lucha constante, que terminamos perdiendo, pues al morir nos desintegramos, aportando al caos.

    En lo social, al caos se alían algunas conductas, típicas de ciertas personas negativas.
    Por ello, la verborrea, la demagogia, la frivolidad, la maledicencia, el chisme, la mentira, le envidia, el celo, la ignorancia, la manipulación y por supuesto que las conductas criminales.
    En realidad, la lista de acciones humanas perversas, contribuyentes al caos, es más amplia.

    Está en nosotros vivir de acuerdo al plan espiritual, que es lo único que nos salva realmente del caos; o ser víctimas, tarde o temprano, de la desintegración, de la desesperante nada caótica.
    Tú ves qué escoges hacer con tu vida… o desaparición…

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  • Un pasito por vez

    Una buena idea para fracasar es proponerte grandes metas y no trabajar en las pequeñas metas que se interponen entre tu estado actual y la realización del plan.
    Entonces, puedes querer llegar a ser un estupendo sabio en alguna materia, y eso es algo muy bueno. Pero, debes enfocarte en las cosas diarias que tendrás que hacer para alcanzar esa sabiduría. Los pequeños libros que tendrás que estudiar, las notas que tomar, los cursos que seguir, las pruebas que rendir, cada cosa en su tiempo debido, paso a paso, sin ponerse ansioso ni esperar que mágicamente las cosas se realicen de un instante al siguiente.

    Similar estrategia para cuando quieres dejar un mal hábito que te ha creado problemas, tomemos como ejemplo el beber alcohol que se ha convertido en una adicción.
    La propuesta es llegar al cero, y debes ser coherente con esa meta saludable. Desde el minuto uno dejar de tomar alcohol, sin gradualismos, porque no funcionarían.
    Entonces, dejas de tomar, pero en tu cabeza no queda flotando solamente el plan general: dejaré de tomar de por vida; sino que estarás enfocado en otro mensaje: por hoy, no tomaré.
    Cada día será un triunfo y la oportunidad para ponerte a prueba y esperemos que salir victorioso.
    Así también cuando te propones realizar una dieta saludable, o te la ha indicado el médico, con la meta clara, pero con la mente puesta en el día a día y siendo misericordioso, pero justo contigo mismo.
    Que el día de lucha y fracaso no sea visto como excusa para dejar la tarea, con ánimo derrotista y sin verdadera intención de ser coherente con tu plan general.

    De a poco, con paciencia, con tolerancia, con verdadero amor, para cambiar actitudes negativas y para añadir mejores cualidades a tu existencia.
    Un último detalle: ayuda a otro a avanzar por similar camino que tú quieres andar, pues eso te fortalece y te da poder verdadero. Además estás fomentando una de las condiciones necesarias para una buena vida: las relaciones personales satisfactorias.

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  • Lo qué determina a la persona

    Hay científicos que dicen que lo genético nos determina de manera casi total.
    Otros dicen que no es así, que es el entorno, la crianza, las circunstancias.
    Pero otros dicen que lo que determina nuestra conducta a fin de cuentas son las decisiones que tomamos.
    Podemos resolverlo diciendo que es en realidad una combinación, que para cada persona es diferente. En líneas generales, lo genético es un 50%, las circunstancias un 10% y la toma de decisiones un 40%.

    Cuando tenemos presente esto, nos damos cuenta de lo importante que resulta conocernos y desaprender montón de creencias que forman nuestro Sistema de Creencias, que no nos permiten desarrollarnos al máximo de nuestro potencial.
    Es necesario deconstruir el Yo Vivido, regido por el EGO, para irlo rearmando a imagen y semejanza de la NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina, Yo Esencial) que somos.

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  • Estrategias para vencer a tu miedo

    Enseñamos varias veces la diferencia entre miedo, susto y precaución.
    Puedes ver el último post al respecto, que publicamos esta misma semana, en el siguiente link: https://wp.me/p3cYr1-4fX

    Te propongo ahora seis estrategias para fortalecerte por sobre el miedo, es decir, usarlo para ser más fuerte y temer menos.

    1. ¿De qué estoy tratando de protegerme?
    Esa fantasía de una impotencia futura, cosa que es siempre el miedo, no nace de la nada, sino que tiene uno o más causas que se esconden en nuestra mente inconsciente. Algo en el fondo de nuestra mente nos hace creer que seremos impotentes en el futuro y que por tanto es necesario temer ahora y llenarnos de angustia y dudas.
    Entonces, te propongo que te tomes tiempo y analices qué es lo que te está generando ese miedo.
    Quiero que lo entiendas bien: NO tienes que estar enfocado en eso que fantaseas que te da miedo, sino en qué de ti te hace fantasear con ese miedo.
    Quizás con un ejemplo podamos entendernos mejor.
    Vamos a suponer que el miedo es a perder el trabajo, aunque no haya ningún indicio en la empresa de que ello pudiera ocurrir, ni tú hiciste alguna cosa que lo amerite, ni que la situación del país pueda llevarte a esa situación.
    Sin embargo, el miedo está presente y no te deja vivir en paz, lo cual puede redundar en que finalmente agobies a tu jefe, cometas errores, y «sin intención» provoques que realmente te despidan.
    Lo que te pido que analices no es «tengo miedo a perder el trabajo», sino que hay en tu mente inconsciente que te hace imaginar que te van a despedir. Cuando comienzas a bucear en tu mente, revuelves en tu Sistema de Creencias, por ahí te encuentras con que lo que te pasa es que no estás feliz ni satisfecho con tu trabajo, que no te animas a pedir un aumento, que no te atreves a renunciar para buscar algo más acorde a tus deseos, o lo que sea que vayas a encontrar cuando bucees en tu mente. Entonces, quizás te des cuenta de que te estás queriendo proteger de confrontar con tu jefe a la hora de pedirle el aumento, o de enfrentarte a estar sin trabajo porque no te tomaron del que deseabas y ya habías renunciado a este, o lo que fuera que descubras dentro de ti.

    2. ¿Qué puedo aprender de mi miedo?
    Cuando te contemplas desde fuera y te das cuenta como reaccionas ante el miedo, cuando ves qué imagen estás transmitiendo, cuando percibes lo débil que estás si te sometes al miedo… ¿qué estás aprendiendo acerca de ti gracias a este miedo que te está atrapando?
    En el ejemplo que dimos de quedar sin trabajo, la idea es que veas cosas acerca de ti y tu relación con tu trabajo, tus expectativas, tus recursos, tus debilidades, aquello que haces bien y aquello que haces mal, etc.

    3. ¿Cómo puedo relatar aquello que me da miedo de tal forma que no me lo dé?
    Ya que el miedo siempre es un relato fantasioso que hacemos acerca de una imaginaria futura impotencia, es necesario cambiar el relato que nos hacemos. Dejar de contar las cosas en tono de tragedia, no seguir relatando el asunto como si fuera una realidad presente, aprender a pensar en positivo y a hablar también en positivo. Es decir, desactivar el poder que le damos al miedo cuando lo narramos de forma tremenda, realista, cuando no existe más allá de nuestra mente.

    4. ¿Qué está en mi poder hacer?
    Tienes que explorar lo que está a tu alcance para hacer, elaborar alternativas, NO quedarte con el mismo relato repetido una y otra vez. Apartarte de aquello que te mantiene esclavizado y que en verdad no existe, para que entonces te animes a decidir hacer algo diferente.
    Atrévete a avanzar más allá de la frontera que te supones te está rodeando.
    No dejes que el miedo te siga susurrando sus mentiras, porque el miedo no es más que una fantasía, no tiene ningún poder y eso que imaginas es muy probable que nunca te suceda.

    5. ¿Estás dispuesto a tropezar?
    El pretender ser perfecto, el asumir que no puedes cometer errores, el no ser capaz de tropezar y caer, es una excusa para no desarrollar tu verdadero potencial.
    Es necesario que tengas claro que tienes un pequeño poder, pero que lo tienes.
    Que no estás en control de muchísimas cosas, pero si de algunas.
    Que las cosas pueden salir de una manera diferente a las que te propusiste.
    Que no eres el amo de los resultados, pero sí de hacer la parte que te corresponde.
    Por tanto, que el fracaso no sea la excusa para arrugarte y no hacer tu parte.
    Los golpes, las caídas, los errores, los fracasos, el esfuerzo sin resultado son parte del verdadero crecimiento, del fortalecimiento.

    5. ¿Hablaste CON Dios?
    Es bueno hablar con el Creador, de manera sencilla, natural, franca, sin ritualismos, sin grandes palabras que resultan molestas para un sano diálogo entre tu Padre y tú.
    Habla con Él, coméntale tu miedo, pero hazlo con respeto, sin olvidar que Él es también el Rey de reyes.
    Pero recuerda, no lo relates desde la tragedia, sino con mesura, con sano optimismo, con confianza en que tú harás tu parte y más allá de los límites que te ha impuesto el miedo o tu Sistema de Creencias. Y confía en Dios, porque Él siempre hace Su parte.

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  • El Yo que estamos siendo

    Cada uno de nosotros somos NESHAMÁ, es decir, una chipa de Dios, espíritu, Yo Esencial.
    Mientras estamos en este mundo, estamos siendo un Yo Vivido, al que llamamos generalmente «yo», nuestra personalidad.
    Solemos confundirnos y creernos que somos el Yo Vivido, sin darnos cuenta del error al no recordar que somos NESHAMÁ.
    Muy triste es vivir en esta ilusión, porque estamos perdidos de la realidad y viviendo de apariencias, a las cuales no aferramos como si fueran valiosas.

    Ese Yo Vivido está formado por deseos, mandatos sociales, creencias que nos introdujeron desde el nacimiento (o incluso antes), doctrinas religiosas, fantasías, recuerdos y falsos recuerdos, ilusiones del EGO, retazos de realidad, sentimientos, impresiones, clamores del cuerpo, condicionamientos, errores,  lo que escondemos y lo que escondemos y ni siquiera nos dimos cuenta de que lo hemos escondido.
    Por tanto, es una estructura fabricada y que se puede ir remodelando a lo largo de toda la vida.
    El Yo Vivido está en conflicto interno y con el Yo Esencial.
    Está armado por relatos y es a través de relatos que podemos ir desarmándolo para lograr una experiencia de vida más equilibrada.

    El patriarca Iaacov se llamó así por circunstancias de su nacimiento, y ese nombre marcó varias de sus conductas.
    Hasta que por fin pudo encontrar a su verdadera personalidad, cuanto tuvo que luchar con su conciencia una noche y entonces su nombre fue cambiado por Israel, pues era éste nombre el que mejor representaba su esencia sagrada.
    Tenemos que hacer el trabajo de desprendernos de las máscaras para llegar a reconocer la verdadera cara y entonces vivir en armonía con ella.

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  • Accionar y no reaccionar ante el miedo

    El miedo es una fantasía de una futura impotencia.
    Eso a lo que le tenemos miedo no está aquí y ahora y quizás nunca se nos cruce en la vida.
    Pero el miedo hace que nos dediquemos a darle realidad, porque vivimos angustiados, tensionados, desperdiciando energía en combatir fantasías sin presencia.

    Debemos entender que miedo no es precaución, pues ésta es una anticipación racional, mesurada, de un posible peligro o inconveniente.
    A diferencia del miedo no se basa en conjeturas falsas, sino en premisas verdaderas, en experiencias previas, en información veraz.
    Mientras que el miedo no se aparta del mundo de la fantasía, de lo irracional, de las emociones disparadas.

    Debemos entender también que el miedo no es el susto, porque éste aparece cuando algo está presente realmente y pudiera causarnos algún daño, o percibimos que eso presente pudiera causarlo.
    Si se nos abalanza un perro grandote no tenemos miedo, sino susto.
    Si no queremos pasar por una determinada calle porque sabemos que hay un perro grandote suelto, es precaución.
    Pero, si no podemos estar tranquilos en casa, o en el auto, o en cualquier lado y ni siquiera hay cerca un perro, eso es miedo.

    Debemos saber que estar en estado de impotencia, o sentirnos así, dispara automáticamente las reacciones del EGO: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad; así como cualquiera de sus derivados.
    En otras palabras, las famosas reacciones de parálisis por miedo, huida, ataque o realizar sonidos/gestos que denoten impotencia y pidan auxilio o piedad.
    Son reacciones, es decir, no están pensadas, no las planificamos, se disparan automáticamente en menos de un segundo.
    En realidad, esas reacciones suelen ser muy útiles cuando estamos efectivamente ante algo que causa susto, o cuando realmente estamos en impotencia y no tenemos manera de resolverla por nuestra cuenta.
    Pero, esas reacciones son muy, muy perjudiciales cuando se ponen en funcionamiento ante el miedo, que como dijimos, es solamente una fantasía de impotencia.

    Por tanto, sería muy bueno aprender a disminuir la influencia del miedo en nuestra vida, para vivir más plenos y dichosos.
    Como así también aprender a no reaccionar ante el miedo, pero sí responder de manera racional, equilibrada, poderosa.

    No es tarea fácil ni de corto tiempo, sino que requiere paciencia, trabajo, entrenamiento, aceptar que fracasaremos más de una vez, pero no por ello dejar de seguir entrenándonos.
    Para que sean más las respuestas y menos las reacciones.

    Al respecto, tenemos en la parashá Vaishlaj muchas enseñanzas de las conductas y actitudes del patriarca Iaacov, también conocido como Israel. Te dejará solamente 3:

    • Rezar y confiar en Dios.
    • Comunicarse auténticamente.
    • Desarrollar nuestras capacidades para que tengamos conocimiento de nuestros recursos y entrenamiento en cómo emplearlos sabiamente.

    Hay otros tips, pero por el momento creo que con estos podemos dar grandes pasos en la dirección correcta y ser menos esclavos del EGO y su servidor el miedo.

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  • Los fieles al Creador en su camino espiritual

    Cuando estamos en este mundo solemos confundirnos y creernos que somos el Yo Vivido, que no es otra cosa que una construcción imaginaria, parte de nuestro Sistema de Creencias.
    Entonces, nos apegamos a esta personalidad que estamos siendo, al que llamamos «yo», pero que en verdad, NO ES lo que somos.
    Pues cada uno ES NESHAMÁ, es decir, el Yo Esencial, chispa de Dios, espíritu.

    Pero, para llegar a tomar conciencia de esa verdadera identidad, primero hay que hacer un enorme trabajo de deconstrucción, de desarmarnos, de ir quitando los decretos del Sistema de Creencias para de esa manera hacernos cada vez más libres del EGO y por tanto más parecidos a la NESHAMÁ que somos.

    La mayor parte de las personas viven en ilusión durante toda su vida, los adoctrinan en creer que son su Yo Vivido, se aferran a él, lo defienden a más no poder; sin saber que con ello están protegiendo a quien les esclaviza, a quien les mantiene en ignorancia y sufrimiento.

    Algunas personas tienen un despertar espiritual y entonces se ven con otros ojos, desde la perspectiva verdadera. Pero, el Sistema de Creencias que tienen internalizado es muy poderoso y atrapante, entonces vuelven a caer en la parálisis mental de creer verdadera la ilusión. Retornan a la oscuridad, a la religión, a la superstición, a los rituales sin sentido espiritual, al miedo, a la violencia, a la ignorancia…

    Algunas personas descubren que son chispa Divina y comienzan el camino de reconstruirse a diario, para que su Yo Vivido sea el mejor reflejo de su Yo Esencial.
    Con altibajos, con quebrantos, con tropiezos, como es normal que suceda.
    Pero con paciencia y constancia van rompiendo las cadenas del EGO, evaporando las construcciones agobiantes del Sistema de Creencias para ser una mejor versión de sí mismos en este mundo.
    Tienen los mandamientos espirituales para ayudarse. Los Siete que el Creador ha dado para que cumpla cada gentil, los 613 que ha dado al pueblo judío. Sirven como llaves para abrir puertas de conocimiento y poder, de conexión y trascendencia.

    Es necesario crear y sostener espacios de encuentro, concretos y virtuales, para que los que andan en el camino espiritual no queden a la deriva, que no caigan en religión ni en superstición, conozco a muchísimos que eso les ha ocurrido. Tuvieron un efímero despertar, abrieron los ojos a la conciencia espiritual, para pronto retornar a la cárcel del EGO, a religión, superstición y la ilusión de creerse los cuentos del Sistema de Creencias no sanitizado.
    Creemos y sostengamos esos espacios y tiempos de encuentro para gente que anhela vivir de acuerdo a la LUZ del Creador.

    https://serjudio.com/apoyo

    https://youtube.com/yehudaribco