Categoría: Torá

  • Reseña de la Parashá Beshalaj, Shabat Shirá

    Reseña de la Parashá Beshalaj, Shabat Shirá

    La Parashá Beshalaj es un relato lleno de drama, milagros y enseñanzas profundas que marcan un momento crucial en la historia del pueblo de Israel. Comienza con el pueblo recién liberado de Egipto, guiado por Dios a través del desierto. Sin embargo, el Faraón, arrepentido de haberlos dejado ir, decide perseguirlos con su ejército. Los israelitas se encuentran atrapados: frente a ellos está el Mar Rojo, y detrás, los carros de guerra egipcios. En ese momento de desesperación, el pueblo clama a Moshé, quien les responde con una de las frases más poderosas de la Torá: «Al tira’u, hitatzvu ur’u et ieshuat Hashem» – «No teman, manténganse firmes y vean la salvación de Dios» (Shemot 14:13).

    Entonces, Dios le ordena a Moshé que extienda su mano sobre el mar. Las aguas se dividen, aunque no inmediatamente, lo que da a complejas reacciones de parte de los presentes.
    Luego, los israelitas cruzan en tierra seca, mientras los egipcios, al intentar seguirlos, son tragados por las aguas que vuelven a su cauce. Este milagro no solo es una salvación física, sino también una manifestación clara de la presencia divina en la historia. El pueblo, al presenciar este evento, alcanza un nivel de emuná profundo, como dice la Torá: «Vaia’aminu baHashem uveMoshe avdo» – «Y creyeron en Dios y en Moshé, Su siervo» (Shemot 14:31).

    Luego de este milagro, el pueblo entona el Shirat HaYam, el Cántico del Mar, una expresión poética y espiritual que celebra la grandeza de Dios y Su poder sobre la naturaleza y los enemigos de Israel. Este cántico es único en su estructura y se escribe en la Torá en un formato especial, simbolizando la fortaleza y la estabilidad que provienen de la emuná (erróneamente traducida y entendida como fe en cosas absurdas).

    La Parashá también nos relata cómo el pueblo enfrenta la falta de agua y comida en el desierto. Dios provee agua amarga que se vuelve dulce y envía el maná, el pan celestial que los sustenta durante su travesía. Estos eventos son lecciones sobre la dependencia del ser humano de la provisión divina y la importancia de confiar en Dios, incluso en situaciones de escasez.

    Finalmente, la Parashá concluye con la batalla contra Amalek, un enemigo que ataca a Israel de manera cobarde. Esta lucha simboliza la batalla eterna entre el bien y el mal, y nos enseña que, para vencer, debemos elevar nuestras manos en oración y fortalecer nuestra conexión con Dios, sin dejar de hacer tu parte práctica, esa que te corresponde a ti y no puedes ni debes esperar que otro te la haga.

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  • Reseña de la Parashá Beshalaj, mucho más que fe

    La Parashá Beshalaj es una de las secciones más dramáticas y emocionantes de la Torá. En ella, el pueblo de Israel, recién liberado de Egipto, se encuentra frente al Mar Rojo, atrapado entre las aguas y el ejército egipcio que los persigue. En un momento de desesperación, el pueblo clama a Moshé, quien, siguiendo las instrucciones de Hashem, extiende su mano sobre el mar. Entonces, a su debido tiempo y con los factores adecuados, ocurre el milagro: las aguas se dividen, y los israelitas cruzan en tierra seca, mientras los egipcios, un rato más tarde, son tragados por el mar al intentar seguirlos.

    Este evento no solo es un acto de salvación física, sino también una manifestación profunda de la providencia divina. La Torá relata que, al presenciar este milagro, el pueblo creyó en Hashem y en Moshé, Su siervo. Luego, en un momento de alegría y gratitud, entonan el Shirát HaYam, el Cántico del Mar, una expresión poética y espiritual que celebra la grandeza de Hashem y Su poder sobre la naturaleza y la historia.

    La Parashá también incluye el maná, el alimento celestial que sustentó a los israelitas en el desierto, y la batalla contra Amalek, que simboliza la lucha constante entre el bien y el mal. Beshalaj nos enseña sobre la emuná (que se suele traducir erróneamente como fe) en momentos de incertidumbre, la importancia de confiar en Hashem incluso cuando el camino parece imposible, y el poder de la gratitud y la alabanza.

    Este Shabat es conocido como Shabat Shirá, el «Shabat del Cántico», debido al Shirát HaYam que se lee en la Parashá Beshalaj. Este cántico no es solo un relato histórico, sino una expresión eterna de la lealtad hacia Dios y nuestro y reconocimiento de Su obra en nuestras vidas. En muchas comunidades, se acostumbra a colocar comida para los pájaros en este Shabat, como un acto de bondad que refleja la provisión divina para todas Sus criaturas.

    El Shirát HaYam es único en su estructura y contenido. Está escrito en la Torá en un formato especial, semejante a ladrillos alternados, lo que simboliza la fortaleza y la estabilidad que provienen de la profunda apertura mental a través del trabajo por construir shalom interno . Este cántico no solo fue entonado por los israelitas en ese momento, sino que también se recita diariamente en las plegarias de la mañana, recordándonos que cada generación tiene su propio «Mar Rojo» que no nos permite avanzar, sea que está presente en nuestra mente o materialmente, y que Hashem sigue actuando en nuestras vidas de maneras milagrosas.

    Shabat Shirá es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, hay lugar para la alegría y la alabanza. Es un llamado a elevar nuestra voz en agradecimiento, reconociendo que Hashem es la fuente de toda salvación y bendición

    En este Shabat Shirá, mientras leemos la Parashá Beshalaj, somos invitados a reflexionar sobre los «mares» que enfrentamos en nuestras vidas. A veces, como el pueblo de Israel, nos sentimos atrapados, sin salida, con el enemigo pisándonos los talones y las aguas del desafío frente a nosotros. Pero la Torá nos enseña que, justo en ese momento de aparente desesperación, Hashem actúa de maneras que no podemos comprender. El Mar Rojo se abre, no porque lo merezcamos, sino porque Él es fiel a Su promesa y está siempre con nosotros. Por ello, debemos adecuarnos para ser realmente merecedores de sus constantes favores y mercedes. Pues, es bueno ser agradecidos, lo cual nos promueve a encontrar la mejor versión de nosotros mismos.

    El Shirát HaYam no es solo un cántico del pasado; es una melodía que resuena en cada generación. Es el canto de aquel que perdió su trabajo y encontró uno mejor, de aquel que enfrentó una enfermedad y vio la curación, de aquel que sintió soledad y encontró comunidad. Es el canto de la emuná que nos sostiene cuando todo parece perdido.
    E incluso, la consolación cuando estamos ante un fracaso, la derrota, la pérdida y no vemos solución, es necesario darnos cuenta que hay un Jefe que controla todo, y eventualmente, tendremos una respuesta positiva para nuestra vida.

    Este Shabat Shirá, recordemos que la emuná no es solo creer que Hashem puede hacer milagros, sino confiar en que Él está con nosotros incluso cuando los milagros no son visibles. La gratitud no es solo por lo que recibimos, sino por la certeza de que Él nos guía en cada paso. Y la alegría no es solo por lo que vemos, sino por lo que sabemos que está por venir.

    Que este Shabat nos inspire a cantar nuestro propio Shirát HaYam, a elevar nuestra voz en agradecimiento y a confiar plenamente en que Hashem nunca nos abandona.

    Shabat Shalom uMevoraj.

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  • Bo y la pelea final de Rocky

    Shalom, queridos lectores.

    Esta semana llegamos a la Parashá Bo, donde el desenlace del enfrentamiento entre Dios y Faraón finalmente ocurre. Tras las últimas tres plagas —langostas, oscuridad y la muerte de los primogénitos—, Egipto queda devastado, y Faraón, quebrantado, permite la salida de los hijos de Israel. Pero este momento de liberación no llega sin esfuerzo ni preparación.

    ¿Saben qué me recuerda esto? Rocky II. Sí, Rocky Balboa, el luchador que no se rinde. Después de su primera pelea contra Apollo Creed en la película original, donde mostró su fortaleza pero no logró la victoria, Rocky tiene una segunda oportunidad. Esta vez no se trata solo de resistir; se trata de ganar, de darlo todo y reclamar su lugar como campeón.

    En la Parashá Bo, los hijos de Israel están en su propia “pelea final”. Las plagas han desgastado a Egipto, pero ahora es el momento de dar el golpe decisivo: tomar el cordero pascual, marcar sus puertas con su sangre, preparar matzot y estar listos para partir en cualquier momento. No es solo un acto práctico; es una declaración de fe y valentía. Es decir: “Estamos listos para ser libres, para asumir la responsabilidad de nuestra redención.”

    Rocky también llega a su momento decisivo. Su entrenamiento es más duro, su determinación más firme. Cuando sube al ring, no solo pelea contra Apollo; pelea contra las dudas, el miedo y la inseguridad que lo han seguido toda su vida. Y con cada golpe, demuestra que está listo para ser campeón.

    Así como Rocky necesita ese último esfuerzo para triunfar, Israel también debe pasar por el acto de fe supremo: confiar en Dios, seguir Sus instrucciones y estar preparados para lo desconocido. No es suficiente que Dios libere a Su pueblo; el pueblo debe estar dispuesto a liberarse, a dar los pasos necesarios para abandonar la esclavitud no solo física, sino también mental y espiritual.

    En nuestras vidas, la Parashá Bo nos recuerda que siempre enfrentamos nuestros propios momentos “Apollo Creed”. A veces, parece que la lucha es interminable, que nunca veremos la victoria. Pero, al igual que Rocky y los hijos de Israel, debemos seguir adelante. La redención —ya sea personal, espiritual o comunitaria— no llega sin esfuerzo ni sin enfrentar nuestros miedos.

    La pregunta es: ¿estamos listos para subir al ring? ¿Estamos preparados para dar ese paso final hacia nuestra libertad?

    Bo nos enseña que la redención es un regalo, pero requiere de nuestra participación activa. Como Rocky, debemos entrenar, prepararnos, y cuando llegue el momento, darlo todo. Y cuando lo hacemos, descubrimos que la verdadera victoria no es solo salir del “Egipto” en el que nos encontramos, sino convertirnos en los campeones que siempre estuvimos destinados a ser.

    Shavua tov, y que esta semana tengamos la fuerza para enfrentar nuestras batallas y avanzar hacia nuestra redención.

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  • Mensaje Celestial en la Parashá Bo

    Shabat Shalom, comunidad respetada.

    Esta semana leemos Parashá Bo, donde la redención de Israel de Egipto alcanza su clímax. Las tres últimas plagas —langostas, oscuridad y la muerte de los primogénitos— no solo quiebran la voluntad del faraón, sino también el sistema opresor que Egipto representaba. En el corazón de esta parashá, Dios da la primera mitzvá al pueblo: el establecimiento del calendario propio, no basado en la hegemonía de Egipto.

    ¿Por qué el calendario? Porque el tiempo es la esencia de la libertad. Hasta este momento, el tiempo de los israelitas pertenecía a sus opresores: trabajaban según los horarios y los deseos del faraón. Ahora, al recibir el control de su calendario, los israelitas toman el control de sus vidas, de su identidad y de su futuro.

    Esto nos lleva a reflexionar sobre nuestra propia relación con el tiempo. Vivimos en una época en la que estamos constantemente ocupados, corriendo de una tarea a otra. Pero, ¿somos verdaderamente dueños de nuestro tiempo? ¿O permitimos que las presiones externas —trabajo, tecnología, expectativas sociales— nos esclavicen de formas sutiles pero poderosas?

    En el Uruguay moderno, un país que valora la libertad y los derechos humanos, debemos recordar que la libertad no es solo política o económica; es también espiritual. Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, no lo hizo solo para escapar de la esclavitud, sino para convertirse en una nación con un propósito divino. Hoy, nuestra tarea es preguntarnos: ¿Cómo usamos nuestro tiempo? ¿Estamos invirtiendo en lo que realmente importa: nuestras familias, nuestra fe, nuestra comunidad?

    El mensaje final de Bo es claro: el Éxodo no fue solo un evento histórico, sino una lección eterna. Cada generación tiene su propio Egipto, sus propias cadenas que romper. Pero también cada generación tiene su Pésaj, su oportunidad de renacer y redescubrir su propósito.

    En este Shabat, hagamos una pausa. Reflexionemos sobre cómo podemos consagrar nuestro tiempo para lo que realmente importa. Porque ser libres no es hacer lo que queramos; es vivir con intención y propósito. Shabat Shalom.

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  • Reseña inspirada de la Parashá Bo

    Reseña inspirada de la Parashá Bo

    La parashá Bo (Shemot 10:1–13:16) marca el desenlace de la opresión egipcia con las últimas tres plagas: langostas, oscuridad y la muerte de los primogénitos. Es aquí donde el faraón, finalmente doblegado, permite la salida del pueblo de Israel.

    En medio del caos, Dios entrega la primera mitzvá al pueblo: establecer el calendario propio, una señal de que el tiempo ya no estará sujeto al capricho humano, sino que será sagrado y guiado por lo divino. Además, se les instruye sobre el Korban Pésaj, el sacrificio pascual, cuyas leyes incluyen rociar la sangre del cordero en los marcos de las puertas, comer matzá y hierbas amargas, y recordar esta noche como el comienzo de la libertad.

    El faraón, derrotado por la mano de Dios, no solo deja ir al pueblo, sino que prácticamente los expulsa. Los israelitas, sin tiempo para preparar alimentos leudados, parten con matzot y las riquezas de Egipto, cumpliendo la promesa hecha a Abraham. En este evento fundacional, Dios instruye al pueblo a consagrar a los primogénitos y a contar la historia del Éxodo a las futuras generaciones, asegurando que la memoria de la redención permanezca viva.

    Reflexión Inspiracional

    Bo nos recuerda que la libertad no es gratuita; requiere emuná, acción y sacrificio. La mitzvá de recordar el Éxodo no es solo un mandato histórico, sino una guía para cada generación. Debemos narrar las historias de redención a nuestros hijos, no como algo lejano, sino como una vivencia personal: ¿Qué esclavitudes hemos dejado atrás? ¿Qué sacrificios hemos hecho para avanzar hacia la verdadera libertad?

    Así como los israelitas caminaron hacia lo desconocido confiando en Dios, también nosotros debemos atrevernos a salir de nuestras zonas de confort, confiando en que cada paso hacia la libertad nos acerca a nuestro propósito. El Éxodo no fue el fin del viaje, sino el principio de una nueva identidad, una identidad de propósito, santidad y compromiso con el bien.

     

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  • Reseña inspirada de la Parashá Vaerá

    Reseña inspirada de la Parashá Vaerá

    La parashá Vaerá (Shemot 6:2–9:35) nos sitúa en el clímax de la esclavitud israelita en Egipto, donde Dios revela Su compromiso con el pueblo de Israel utilizando las “cuatro expresiones de redención”: “los sacaré”, “los liberaré”, “los redimiré” y “los tomaré como Mi pueblo”. Estas palabras no solo anuncian el fin de la opresión, sino que establecen una conexión eterna entre Dios e Israel.

    En esta parashá, Moshe y Aarón se enfrentan al faraón con el mandato divino: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirvan en el desierto”. La arrogancia del faraón lleva a una serie de plagas que demuestran la soberanía de Dios sobre toda la creación. Las primeras siete plagas —sangre, ranas, piojos, animales salvajes, pestilencia, úlceras y granizo con fuego— sacuden los cimientos de Egipto, desafiando tanto a su liderazgo como a sus dioses.

    Una escena icónica ocurre cuando el bastón de Aarón se transforma en una serpiente que devora los bastones encantados de los hechiceros egipcios, simbolizando el poder absoluto de Dios sobre las ilusiones humanas. Sin embargo, a pesar del sufrimiento causado por las plagas, el faraón endurece su corazón, cumpliendo el plan divino de revelar Su gloria al mundo entero.

    Reflexión Inspiracional

    Vaerá nos enseña que la redención no es solo un acto físico de liberación, sino un proceso espiritual. Cada “expresión de redención” representa un paso en nuestra relación con Dios: abandonar lo que nos esclaviza, superar nuestras limitaciones, reconocer nuestra dignidad espiritual y aceptar el propósito divino para nuestras vidas.

    En nuestra lucha diaria, ¿cuántas veces nos encontramos como el faraón, endureciendo el corazón ante las señales evidentes de cambio que se nos presentan? Recordemos que Dios nos llama a ser libres, no solo físicamente, sino libres para ser nosotros mismos, reflejando Su luz en el mundo.

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  • Vaerá y la lección de Rocky

    Shalom, estimados lectores.

    Esta semana leemos Parashá Vaerá, donde el relato de la redención comienza a desplegarse de manera dramática. Dios se revela a Moshe con un mensaje claro: “He escuchado el sufrimiento de Mi pueblo y los liberaré con mano poderosa” (Shemot 6:6). Pero la redención no es inmediata ni sencilla. Faraón endurece su corazón, y el pueblo, abatido por siglos de esclavitud, no logra confiar del todo en el plan divino.

    Esto me recuerda una escena icónica de la película Rocky. ¿La recuerdan? Rocky Balboa, un boxeador desconocido, recibe la oportunidad de enfrentarse al campeón mundial, Apollo Creed. Rocky no tiene la técnica ni la experiencia para vencer, pero se niega a rendirse. Lo vemos entrenar con intensidad, tropezar y levantarse una y otra vez, porque su meta no es solo ganar, sino demostrar su valía, probar que puede soportar cada golpe y mantenerse de pie.

    El camino de Moshe y el pueblo de Israel en esta parashá es similar. Dios les promete libertad, pero el proceso está lleno de desafíos: un faraón obstinado, plagas devastadoras y un pueblo cuya fe flaquea. Sin embargo, al igual que Rocky, no se trata solo del resultado final, sino del esfuerzo, la resistencia y la transformación en el proceso.

    Rocky no gana su primera pelea contra Apollo, pero su verdadera victoria es haber perseverado, haber demostrado que tenía lo que se necesitaba para pelear hasta el final. Así también, el pueblo de Israel no sale inmediatamente de Egipto en Vaerá. Las plagas son solo el comienzo, pero cada golpe que Egipto recibe es un paso más hacia la libertad, un recordatorio de que la redención es un proceso que requiere fe y acción constante.

    ¿Y nosotros? Todos enfrentamos nuestros propios “faraones”: miedos, desafíos, situaciones que parecen insuperables. A veces dudamos de nuestras propias fuerzas o incluso de que Dios esté escuchando. Pero Vaerá nos enseña que no estamos solos en esta lucha. Al igual que Rocky tuvo a Mickey, Moshe tuvo a Aarón y, sobre todo, a Dios.

    La redención de Israel nos recuerda que no importa cuán oscura sea la situación, siempre hay una mano divina guiándonos. Pero también se nos pide nuestra parte: no rendirnos, no dejar que los golpes nos derriben, seguir peleando por lo que es justo y verdadero.

    Como Rocky, debemos levantarnos después de cada golpe y seguir avanzando, porque la victoria real no es solo salir de Egipto, sino descubrir la fuerza que llevamos dentro durante el camino.

    Que esta semana aprendamos a resistir y a confiar en el proceso de redención, tanto personal como colectiva.

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  • Mensaje Celestial de la Parashá Vaerá

    Shabat Shalom, querida comunidad.

    La parashá de esta semana, Vaerá, nos presenta un poderoso relato de redención y resistencia. Dios le dice a Moshe: “Yo me revelé a Abraham, a Isaac y a Jacob como El Shadai, pero con Mi Nombre Y-H-V- H no me di a conocer a ellos” (Shemot 6:3). Este versículo marca un cambio en la relación entre Dios e Israel: no se trata solo de promesas, sino de acciones concretas que llevarán al pueblo hacia la libertad.

    Las plagas que Dios envía a Egipto no son simples castigos, sino una declaración contra un sistema de opresión. Cada plaga desafía un aspecto de la cultura y los dioses egipcios, demostrando que ningún poder terrenal puede subyugar indefinidamente la dignidad humana. Pero hay algo más profundo aquí: Dios no libera a Israel solo para salvarlo del sufrimiento, sino para otorgarle propósito. Como está escrito: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva”.

    Hoy, en el siglo XXI, enfrentamos desafíos diferentes, pero el mensaje de Vaerá sigue siendo relevante. Vemos sistemas de opresión, injusticias y desigualdades en el mundo, y es nuestra tarea recordar que la libertad no es solo un derecho, sino una responsabilidad. Como judíos, llevamos la misión de ser “un pueblo de sacerdotes y una nación santa”. Eso significa que donde veamos sufrimiento, debemos responder; donde veamos esclavitud, debemos abogar por la libertad.

    Uruguay, nuestra querida nación, fue un refugio para muchos que huían de la opresión. No olvidemos ese legado. Como comunidad judía sefardí, tenemos la responsabilidad de alzar nuestras voces por quienes no pueden hacerlo. Así como Moshe y Aarón enfrentaron al faraón con valentía, nosotros debemos enfrentar las injusticias de nuestro tiempo con acción y fe.

    Queridos amigos, aprendamos de la lección de Vaerá: Dios no espera perfección, solo disposición. Moshe dudó de sí mismo, y sin embargo, lideró al pueblo hacia la libertad. No necesitamos ser grandes líderes para marcar la diferencia; basta con dar un paso adelante y confiar en que Dios hará el resto.

    Que este Shabat nos inspire a actuar con valentía y compasión, recordando siempre que la verdadera libertad incluye la responsabilidad hacia los demás. Shabat Shalom.


     

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  • Vaerá y el regreso de Donald Trump: Reflexiones desde la parashá

    Vaerá y el regreso de Donald Trump: Reflexiones desde la parashá

    Shalom, amigos.

    Esta semana leemos la parashá Vaerá, un texto cargado de desafíos y transformaciones. Dios se revela a Moshe con un propósito claro: liberar a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia. Es un relato lleno de tensiones, resistencia y cambios que alteran el orden establecido.

    Curiosamente, el contexto contemporáneo nos ofrece un paralelo interesante: hoy es la toma de posesión de Donald Trump como presidente en 2025. Al igual que en Vaerá, el regreso de Trump genera reacciones polarizadas, con quienes lo ven como un libertador y otros como un factor de división.

    En la parashá, Moshe enfrenta a un faraón obstinado que no quiere ceder su poder, aun cuando las plagas comienzan a sacudir Egipto. Este enfrentamiento no solo simboliza el conflicto entre opresión y libertad, sino también la lucha entre un orden que se resiste al cambio y una fuerza que busca instaurar algo nuevo.

    De manera similar, la presidencia de Trump representa una fuerza que desafía el “statu quo” político y social de los Estados Unidos. Sus seguidores lo ven como alguien dispuesto a enfrentar las estructuras tradicionales, mientras que sus detractores temen que sus políticas polarizantes traigan caos.

    La enseñanza de Vaerá radica en la importancia del liderazgo guiado por un propósito mayor. Moshe no busca poder personal, sino cumplir con la misión divina de redimir a su pueblo. Su liderazgo está cimentado en el servicio y la fe, no en la vanidad ni en el control. Este contraste nos invita a reflexionar: ¿qué tipo de liderazgo elegimos apoyar? ¿Uno que busca el bien colectivo o uno que se centra en intereses personales?

    Además, la parashá nos recuerda que los grandes cambios vienen acompañados de incertidumbre y resistencia. Incluso el pueblo de Israel, que anhelaba la libertad, se mostró incrédulo y temeroso ante las promesas de Moshe. Esto refleja lo que sucede en cualquier transición política significativa: la esperanza y el escepticismo caminan de la mano.

    Independientemente de nuestras posturas políticas, Vaerá nos ofrece una lección profunda: el verdadero liderazgo no se mide por el poder que ejerce, sino por el impacto positivo que genera. En la política contemporánea, al igual que en los días de Moshe, es esencial recordar que el propósito de un líder debe ser construir un futuro mejor para todos, no solo para quienes lo apoyan.

    Así como Dios redimió a Israel de Egipto, debemos esforzarnos por redimir nuestras sociedades del odio y la división. Solo entonces podremos alcanzar una verdadera redención, personal y colectiva.

    Shavua tov, y que esta semana reflexionemos sobre cómo podemos ser líderes y agentes de cambio en nuestras comunidades. Deseemos que sea sabio y prudente Trump en sus decisiones y que sea un socio de Israel en la construcción de SHALOM.

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  • El poder de la fe

    El poder de la fe

    Queridos amigos,

    Hoy nos reunimos para reflexionar sobre la parashá Shemot , una sección que nos invita a mirar más allá de lo evidente y a conectar con lo divino en nuestras vidas cotidianas. En esta parashá, Dios se revela a Moisés en la zarza ardiente, un símbolo poderoso de la presencia divina que persiste incluso en los momentos más oscuros y desafiantes.

    Imagina la escena: Moisés, un pastor humilde, se encuentra con una zarza que arde pero no se consume. Es un momento de asombro y maravilla, un recordatorio de que lo extraordinario puede encontrarse en lo ordinario. En nuestras vidas, a menudo estamos tan ocupados que pasamos por alto las señales de lo divino que nos rodean. Pero, al igual que Moisés, debemos detenernos, observar y escuchar. ¿Qué nos está tratando de decir Dios a través de las experiencias de nuestra vida diaria?

    La parashá también nos presenta la misión de Moisés de liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Es una tarea monumental, una que parece imposible. Sin embargo, Dios le asegura a Moisés: «Yo estaré contigo». Esta promesa es un faro de esperanza para todos nosotros. En momentos de duda y temor, cuando las tareas que enfrentamos parecen insuperables, recordemos que no estamos solos. La presencia divina nos acompaña, nos guía y nos fortalece.

    Además, encontramos en el relato de la parashá la lucha interna de Moisés, su temor y su falta de confianza en sí mismo. «¿Quién soy yo para ir al faraón?», pregunta. Esta es una pregunta que todos nos hacemos en algún momento de nuestras vidas. «¿Quién soy yo para hacer esto?» Pero la respuesta está en la emuná (mal entendida como «fe» en lo absurdo) y en la confianza en un poder mayor que nosotros mismos. A veces, el camino hacia nuestro propósito requiere que dejemos de lado nuestras inseguridades y confiemos en que estamos exactamente donde debemos estar.

    Finalmente, la parashá nos enseña sobre la importancia de la comunidad y la solidaridad. Cuando Moisés y Aarón se presentan ante el faraón, lo hacen como un equipo, apoyándose mutuamente. En nuestras propias vidas, el apoyo de nuestros seres queridos y de nuestra comunidad es invaluable. Nos recuerda que juntos somos más fuertes, que nuestras voces unidas pueden desafiar la opresión y que nuestras acciones colectivas pueden traer el cambio.

    Así que, al reflexionar sobre estos pantallazos de la narrativa de la Torá, recordemos que lo divino está presente en cada aspecto de nuestras vidas. Que en los momentos de dificultad, podemos encontrar fuerza en la promesa de que no estamos solos. Y que, con esfuerzo, lealtad y comunidad, podemos superar cualquier desafío que se nos presente.

    Que esta parashá nos inspire a buscar lo sagrado en lo cotidiano, a confiar en la guía divina y a trabajar juntos para construir un mundo mejor.

    Gracias.

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  • Parashá Shemot: El inicio de nuestra redención

    Parashá Shemot: El inicio de nuestra redención

    La parashá Shemot nos introduce en una nueva era de la historia del pueblo de Israel. Hemos pasado de ser una familia que desciende a Egipto en busca de sustento, a ser una nación oprimida, esclavizada bajo el yugo de un faraón que «no conocía a Yosef». Este nuevo gobernante teme el crecimiento de los hebreos y establece medidas crueles para controlar su expansión: trabajo forzado, opresión y, finalmente, un decreto genocida para arrojar a los recién nacidos varones al río Nilo.

    En este escenario de sufrimiento, nace Moshé, un niño hebreo que es salvado de la muerte por la hija del faraón y crece en el palacio real. Sin embargo, al crecer moralmente, reencuentra sus raíces. Moshé siente el dolor de su pueblo y, en un acto de justicia, mata a un egipcio que golpeaba a un esclavo hebreo. Este evento lo obliga a huir a Midián, donde comienza una nueva etapa como pastor y encuentra refugio con la familia de Itró, su futuro suegro.

    Pasaron ya cuarenta años desde su asentamiento y acomodamiento en Midián. Se encuentra ahora pastando con las ovejas de la familia en el desierto, cuando, tiene un encuentro que cambiará su vida y la de todo el pueblo de Israel y del mundo: la zarza ardiente. Hashem se le revela y le encomienda la misión de liberar a los hijos de Israel. Aunque Moshé duda de sí mismo, incluso intenta rechazar la misión, Hashem le asegura que estará con él y le da señales para que el pueblo y el faraón crean en su liderazgo.

    La parashá concluye con el inicio del enfrentamiento entre Moshé y el faraón. A pesar de las palabras de Moshé, el faraón endurece aún más las condiciones de los esclavos. Parece que la situación empeora antes de mejorar, pero este es solo el preludio de la redención.

    Shemot nos enseña que incluso en los momentos más oscuros, cuando parece que no hay salida, la redención ya está en marcha. El nacimiento de Moshé en medio del decreto del faraón y su rescate milagroso son señales de que Hashem no abandona a Su pueblo. Pero también nos muestra que el cambio no ocurre de la noche a la mañana. Requiere liderazgo, esfuerzo, confianza en Dios y en sí mismo y, muchas veces, atravesar momentos difíciles antes de alcanzar la luz.

    Hoy en día, podemos aprender de esta parashá que las crisis no son el fin, sino el inicio de un proceso de crecimiento y superación. Cada uno de nosotros puede ser un «Moshé» en su propio ámbito, enfrentando desafíos con valentía, luchando por la justicia y confiando en que incluso las tareas más grandes pueden ser realizadas con la ayuda divina.

    ¿Estás listo para escuchar el llamado de tu propia zarza ardiente? El primer paso es creer en ti mismo y recordar que nunca estás solo. La redención comienza con un acto de confianza, tanto en el cielo como en la tierra.

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  • Respuesta 6011- Y si los judíos no estuvieron en Egipto…

    Respuesta 6011- Y si los judíos no estuvieron en Egipto…

    ¡Shalom querido moré! Hace tiempo un familiar me preguntó lo siguiente: ¿Si lo que está escrito en el nuevo testamento para los judíos es mentira, cómo puedo creer yo como gentil que la esclavitud de los hebreos en Egipto existió sino no hay registros históricos en Egipto ni evidencias arqueológicas que lo afirmen? La verdad, no supe que responder porque desconozco mucha historia y comentarios de los sabios, lo comento porque me han comentado que las historias judías deben ser creídas porque si y la historias cristianas no porque no… Como carezco de información al respecto, me limito a contestar… Muchas gracias por su excelente vídeo, por la paz en Israel, Venezuela y el mundo, shabat shalom…

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