La parashá Vaikrá nos invita a un viaje espiritual, un llamado a la santidad y la cercanía con Dios. A través de las ofrendas (korbanot), aprendemos sobre la importancia de la entrega, la expiación y la responsabilidad personal.
Las ofrendas no son solo rituales vacíos, sino expresiones de nuestro compromiso con Dios y con la construcción de una sociedad justa y compasiva. Cada ofrenda tiene un significado profundo que nos enseña sobre diferentes aspectos de la vida.
La ofrenda de olá, por ejemplo, representa la entrega total a Dios. Nos recuerda que debemos dedicar lo mejor de nosotros mismos al servicio de Dios y al prójimo.
La ofrenda de minjá nos enseña sobre la humildad y la gratitud. Nos recuerda que debemos ser agradecidos por las bendiciones que recibimos y que debemos ofrecer a Dios lo mejor de nuestros frutos.
La ofrenda de shlamim representa la paz y la armonía. Nos recuerda que debemos buscar la paz en nuestras relaciones con Dios, con nosotros mismos y con los demás.
La parashá Vaikrá también nos habla de la importancia de la pureza ritual. La pureza no se refiere a la limpieza física, sino a la pureza de acciones, de pensamientos, de palabras y un estado de equilibrio con lo espiritual.
Nos invita la parashá a esforzarnos por ser personas íntegras y honestas, ten todos los aspectos de nuestra vida. Esa es la manera que nos enseña la Torá para alcanzar la conciencia de que somos NESHAMÁ (espíritu), en una importante experiencia en este mundo, y de esa forma encontrar como a cada rato estamos cercanos a Dios.
La parashá Vaikrá nos recuerda que Dios nos ama y desea tener una relación cercana con nosotros. Nos invita a un camino de transformación personal, a través del cual podemos alcanzar la santidad y la plenitud.
Que la parashá Vaikrá nos inspire a ser mejores personas y a construir un mundo mejor.
Comparte este mensaje con tus allegados y anímalos a reflexionar sobre estos importantes temas. Involúcrate en iniciativas que promuevan la construcción de Shalom.
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En esta porción de la Torá, Moisés hace un recuento de los materiales utilizados para construir el Tabernáculo. También describe las vestiduras sacerdotales y la unción de Aarón y sus hijos como sacerdotes. Finalmente, el Tabernáculo se erige y se llena de la gloria de Dios.
El mes de Adar, que ya ha comenzado, es un tiempo de alegría y celebración en el judaísmo.
La Parashat Pekudei nos invita a reflexionar sobre la culminación de un proyecto monumental: el Mishkan. Un esfuerzo meticuloso, guiado por la divinidad, que reunió a la comunidad en torno a un objetivo común: crear un espacio sagrado para la conexión con Dios.
Parashá Pekudé (en fonética sefaradí) también conocida como Pekudei, [significa «contabilizaciones»] es la lectura número 23 de la Torá que se lee semanalmente a lo largo del año.
Shabat Shekalim nos recuerda la importancia de la responsabilidad individual y colectiva dentro de la comunidad. La entrega del medio shekel por parte de cada israelita simbolizaba su compromiso con el bienestar común y la construcción del Mishkán, un espacio sagrado para el servicio sagrado y la unidad de la persona con Dios y del pueblo judío entre sí.
La Parashá Vaiakel nos invita a reflexionar sobre dos pilares fundamentales de la vida judía: la acción y la unidad. Moisés, al reunir al pueblo, no solo les recuerda la importancia del Shabat, sino que también les encomienda la construcción del Mishkán (Tabernáculo, templo portátil), un proyecto monumental que requería del esfuerzo y la colaboración de todos.
Shalom mis queridos hermanos y hermanas,
Queridos hermanos y hermanas,
Ki Tisá (Éxodo 30:11-34:35) comienza con Dios instruyendo a Moisés sobre la contribución de medio shekel por cada varón mayor de 20 años para el Mishkán (Templo portátil). Esta ofrenda simboliza la unidad del pueblo y su compromiso con el proyecto divino.
Introducción:
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