Introducción:
La parashá Tetzavé nos presenta un llamado a la santidad, tanto en el ámbito físico como espiritual. Se describen las vestimentas sacerdotales, símbolo de la pureza y la separación del ámbito profano, y se establece un proceso de consagración para Aarón y sus hijos.
La santidad como desafío y oportunidad:
El Rabino Abraham Joshua Heschel, en su obra «Los Profetas», escribe:
«La santidad no es una cualidad que se posee, sino una tarea que se realiza. No es un estado de ser, sino un proceso de transformación. La santidad es el desafío de vivir una vida en la que cada acto es una expresión de la voluntad divina.»
La santidad no es un concepto estático, sino un desafío constante que nos invita a crecer y transformarnos. No se trata de alcanzar un estado perfecto, sino de vivir una vida en constante búsqueda de la bondad, la justicia y la compasión.
Reflexiones:
¿Cómo podemos convertir el desafío de la santidad en una oportunidad para crecer como personas?
¿Qué acciones podemos tomar en nuestro día a día para vivir una vida más santa?
¿De qué manera podemos contribuir a crear un mundo más santo?
Conclusión:
La parashá Tetzavé nos invita a embarcarnos en un viaje de transformación personal y colectiva. Que el llamado a la santidad nos inspire a vivir una vida con propósito, iluminando el mundo con nuestra luz y nuestra bondad.

Introducción:
Introducción:
En la Parashá Terumá, Dios instruye a los israelitas, no sobre qué recibir, sino qué ofrecer: su contribución a la construcción del Mishkán, un santuario portátil. ¡Esto, es un cambio profundo en la naturaleza egoísta humana!
En un mundo repleto de pantallas y tecnología, ¿estamos realmente viviendo o solo documentando la vida? Esta es la pregunta que emerge del relato de un abuelo que presencia un recital escolar donde padres filman a sus hijos en lugar de disfrutar el espectáculo.
En esta semana de Parashá Terumá, me emociona compartir con ustedes un poderoso mensaje que nos invita a reflexionar sobre nuestro rol en la construcción de la vida judía, tanto a nivel personal como comunitario.
En la parashá Terumá, vemos cómo la comunidad de los hijos de Israel se une en un esfuerzo colectivo para construir el Mishkán, el santuario portátil. Cada persona aporta sus donaciones y habilidades, y juntos crean un lugar sagrado donde la presencia divina puede habitar.
La parashá Terumá se encuentra en el libro del Éxodo (Shemot) capítulos 25 al 27. Esta parashá presenta instrucciones detalladas sobre la construcción del Mishkán, el santuario portátil que los hijos de Israel debían erigir en el desierto durante su travesía hacia la Tierra Prometida.
En la vida, siempre habrá momentos difíciles. Es natural sentir frustración o enojo ante las dificultades. Sin embargo, la tradición judía nos enseña que no podemos quedarnos estancados en la queja o en la culpa.
En esta ocasión, quiero hablarles sobre un valor fundamental en el judaísmo: la misericordia. Pero no cualquier tipo de misericordia, sino la auténtica, aquella que no nulifica ni manipula al receptor del bien, sino que realmente lo empodera para convertirlo en gestor de su libertad.
En esta semana leemos la porción de la Torá Mishpatim, que significa “sentencias”. Y entre todas estas leyes, encontramos un tema central: la libertad.
En esta semana leemos la porción de la Torá Mishpatim, que significa «leyes». En ella encontramos una gran cantidad de normas y principios que rigen la vida social y moral del pueblo judío. Pero más allá de ser un conjunto de reglas, Mishpatim nos ofrece una profunda enseñanza sobre cómo construir un mundo mejor.