Querida comunidad,
Esta semana, en nuestra lectura de la Torá, nos encontramos con la Parashá Kedoshim, que nos llama a ser santos, a vivir una vida de integridad y bondad. El mandato divino de «Sed santos, porque Yo, vuestro Dios, soy santo» nos invita a elevarnos por encima de nuestras tendencias mundanas y abrazar la grandeza de nuestro potencial humano.
La santidad no es un estado distante o inalcanzable reservado para unos pocos privilegiados. Es un camino que cada uno de nosotros puede seguir en nuestra vida diaria, a través de nuestras acciones, nuestras palabras y nuestros pensamientos. Ser santo es comprometerse con la bondad, la compasión y la justicia en todas nuestras interacciones.
En un mundo donde a menudo prevalece la discordia y la división, la Parashá Kedoshim nos recuerda la importancia de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. No se trata solo de tolerancia, sino de genuino respeto y empatía por la humanidad que compartimos. Cuando tratamos a los demás con bondad y comprensión, estamos reflejando la santidad inherente en cada ser humano, creados a imagen de Dios.
Además, la Parashá Kedoshim nos enseña la importancia de la comunicación en nuestras relaciones. Las palabras que elegimos pueden construir puentes o levantar barreras. Debemos ser conscientes del poder de nuestro lenguaje y usarlo para edificar, consolar y fortalecer. Que nuestras conversaciones estén imbuidas de amabilidad, honestidad y respeto mutuo.
Como comunidad, podemos marcar la diferencia al vivir según los principios de la Parashá Kedoshim. Al emular la santidad divina en nuestras vidas cotidianas, podemos transformar nuestro entorno en un reflejo más fiel del amor y la armonía que Dios desea para el mundo.
Que esta semana, y en todas las semanas venideras, nos inspiremos mutuamente para alcanzar nuevas alturas de santidad y comunicación amorosa.
Con bendiciones y paz,
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La Parashá Kedoshim ( «santos» en hebreo) se encuentra en el libro de Levítico (Vaikrá) y abarca los capítulos 19 al 20.
Esta semana, mientras reflexionamos sobre la Parashá Kedoshim y sus enseñanzas sobre la santidad y la bondad, también conmemoramos el Día de la Shoá vehaGueburá, un momento para honrar la memoria de los seis millones de judíos que fueron asesinados y otro tanto más de judíos que fueron víctimas del horror nazi durante un tenebroso episodio del siglo XX.
La parashá Ajare Mot nos sumerge en las profundidades del servicio en el Mishkán y los preceptos de santidad que rigen la vida del pueblo judío. Si bien puede parecer que estos temas están alejados de nuestra realidad cotidiana, en realidad encierran una enseñanza fundamental que podemos aplicar a nuestras vidas diarias.
La parashá Ajaré Mot, que está promediando el libro de Vaikrá/Levítico, nos lleva al corazón del servicio en el Mishkán (Tabernáculo, o Templo portátil que los israelitas construyeron en el desierto) y el servicio sagrado del Día de Kipur.
En nuestra sociedad moderna, la expresión «chivo expiatorio» se ha convertido en un término común para referirse a la práctica dañina de culpar injustamente a un individuo o grupo por los males que aquejan a una comunidad. Lamentablemente, esta conducta ha sido utilizada a menudo para canalizar la ira y los prejuicios de las masas hacia un objetivo vulnerable.
Introducción:
La Parashá Metzorá se encuentra en el libro de Levítico (Vaikrá) y abarca los capítulos 14 y 15. Esta parashá se centra en la condición de tzarat, una enfermedad de la piel que afectaba tanto a las personas como a los objetos. Aunque a menudo se traduce como «lepra», tzarat no se refiere específicamente a esa enfermedad conocida en la actualidad, sino que tiene un significado más amplio y simbólico.
Queridos lectores, en el espíritu de la Parashá Metzorá y la festividad de Pésaj, les presento un poderoso ritual que nos ayudará a liberarnos de lo negativo en nuestras vidas, especialmente el egoísmo y sus ramificaciones destructivas. Este ritual nos permitirá conectarnos con la esencia de la Parashá Metzorá y el significado profundo de Pésaj, facilitándonos un renacimiento personal y espiritual.
Saludos, queridos lectores. Hoy, en nuestro recorrido por las enseñanzas de la Torá, nos adentramos en la Parashá Metzorá. Este fascinante relato nos habla de la purificación y transformación interior, invitándonos a reflexionar sobre cómo podemos mejorar nuestras vidas y encontrar la sanación en medio de las adversidades.
La parashá Tazría se lee cada año durante el mes de Nisán, el mes en el que celebramos la libertad del pueblo judío de la esclavitud en Egipto. Así como nuestros antepasados fueron liberados de la opresión, esta parashá nos recuerda que debemos liberar nuestras almas de la impureza (lo que desconecta de la vida) y las distracciones provocadas por el EGO.
La Parashá Tazría se encuentra en el libro de Levítico y aborda principalmente las leyes relacionadas con la impureza ritual y la purificación después del parto. Se detalla cómo una mujer que da a luz a un hijo debe llevar a cabo ciertos rituales de purificación durante un período específico. Además, se mencionan las leyes sobre la impureza causada por enfermedades de la piel, como la que erróneamente traducimos como lepra, llamada realmente «tzaraat». La tzaraat, que puede afectar a personas, ropas y casas, requiere un proceso de purificación liderado por algún cohen (sacerdote).