Categoría: Torá

  • La ecología metanatural o cómo lo espiritual afecta el plano material

    Recorrimos recientemente dos intensas parshiot (Shoftim y Ki Tetzé) que estaban principalmente interesadas en promover la justicia así como destacar el valor de los derechos individuales.
    Ahora ha llegado el momento en el cual Moshé dirige su discurso de despedida de la nación hacia las realidades que deberá afrontar en su próximo ingreso y posterior residencia en Eretz Israel.

    Quiere dejarnos sus enseñanzas, como el amoroso padre y maestro que fue para el pueblo judío, a pesar de lo cual, tan incomprendido y muchas veces escasamente reconocido por aquellos que benefició.
    En su afán de legarnos un estilo de vida formidable, que nos brinde bienestar verdadero y trascendente, nos informa que tanto nuestros comportamientos como la ley natural están sujetos a la palabra de Dios e interactúan entre sí.
    Es decir, lo que hacemos repercute directamente en nuestro entorno físico, no solamente en el plano de lo evidente, de causa y efecto físico, sino también en una dimensión mucho más profunda e íntima.
    De alguna manera incomprensible para nuestras limitadas mentes, hay una conexión espiritual entre todo lo existente. Esta conexión es especialmente poderosa entre el pueblo judío y la tierra de Israel, por tanto, el comportamiento de los judíos en ella la afecta de formas más allá de lo que los ojos o los aparatos científicos pueden cuantificar.

    Siendo así, no solamente porque nos es ordenado por la Torá, sino por propio convencimiento es lo más acertado comportarnos de tal modo que manifestemos el dominio siempre presente del Creador en nuestras vidas.

    Como dijimos un poco antes, esto aplica en cualquier lugar del mundo, pero cobra particular relevancia para aquellos que moran en Eretz Israel. Según encontramos en una parashá anterior: “Es una tierra constantemente bajo el escrutinio de Dios” (Devarim/Deuteronomio 11:12).

    Cuando ignoramos o rechazamos las enseñanzas e instrucciones de la Torá, estamos negando el dominio de Dios sobre el hombre; y esto no es un hecho que quede en el mundo de los pensamientos, ni tan siquiera en la esfera de lo particular, ya que afecta de muchas formas al entorno, provocando que padezcamos distintos “castigos” que provienen de nuestra falta de dominio del mundo natural.

    No sé si he logrado expresar la profundidad del mensaje que nos quiere transmitir Moshé en esta sección de la Torá.
    Cómo lo que hacemos o dejamos de hacer está vinculado a lo que sucede en el entorno físico y social, mucho más allá de lo evidente o científicamente cuantificable.

    Por supuesto, como no entra dentro del campo de lo cognoscible por los científicos, no podemos esperar sapiencia desde allí. No por alguna conspiración científica anti-Torá, sino simplemente porque como humanos no tenemos capacidad física para investigar estos sucesos del plano espiritual. De hecho, nuestras limitadas capacidades incluso nos impiden entender, o siquiera imaginar más o menos acertadamente de qué se habla cuando se habla de “lo espiritual”.
    ¿Qué nos queda entonces?
    Confiar en las enseñanzas del más grande de los profetas, y de los profetas que le siguieron y quedaron registrados en el Tanaj.
    Personas que recibieron porciones de conocimiento desde aquellos reinos espirituales, y que como bien pudieron los manifestaron. Con la limitada capacidad de todo humano, porque también esto les afectaba a ellos.

    Durante los 40 años del desierto, los judíos se estaban preparando para su ingreso a la tierra de Israel y comenzar la vida independiente allí.
    Ese tiempo de entrenamiento les permitió experimentar en carne propia la realidad del dominio de Hashem y los efectos de ser responsable (o no) al cumplir Sus mitzvot. Para ellos era evidente la presencia Divina, así como Su directo e indirecto accionar en el mundo.
    Para ellos no era cuestión de tener hueca fe, o de seguir un sistema establecido de creencias, o de dejarse impactar por el poderoso discurso de su pastor. Ellos vivían en carne propia la Divina Presencia y eran partícipes de los milagros diarios.
    Nosotros no podemos ni debemos esperar algo similar, pues la etapa de entrenamiento fue aquella y solamente aquella.
    Nos quedan sus relatos, algunos plasmados en la Torá, otros consignados en algunos midrashim, y otros más en la conciencia ultrapersonal de la nación judía.

    Para que todo esto no se vaya diluyendo y perdiendo es que Moshé estableció algunas ceremonias y declaraciones, tales como las que encontramos al comienzo de la Parashá Ki Tavó.
    Por medio de estas ceremonias se estaría subrayando la relación de causa y efecto que existe entre la adhesión a la Torá, las leyes de la naturaleza y la receptividad divina de la tierra.

    https://youtube.com/yehudaribco

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  • Salmo 27 en el período de Elul

    Una tradición del mes de Elul es la recitación diaria del Salmo 27.

    El tema de este salmo es el agotamiento a causa del terror existencial que atormenta al salmista, embargado por el sentimiento de impotencia y múltiple contrariedades que le contemplan, preparadas para abatirse sobre él y destruirlo.

    Pero logra sobreponerse y encontrar el poder.
    ¿Cómo?
    Cuando pone su mente y corazón plenamente a confiar en Dios, cuya Presencia se manifesta en el mundo a través de las acciones de bondad y justicia de los que Le son leales, llevando así al predominio del SHALOM.
    Encuentra con esto un bálsamo para sus pesares y una respuesta positiva para sus inquietudes, pudiendo de esta manera empoderarse y resaltar por sobre los adversarios.
    Sin dudas, un bello salmo para todos los días del año, pero de singular relevancia en este período de reflexión, de misericordia, de perdón, de disculpas, de buenas obras, de crecimiento en la conciencia espiritual.

    Aprendamos un poco más.
    El salmo comienza con estas líneas: “Dios es mi luz y mi salvación; ¿a quien temeré? Dios es el fundamento de mi vida; ¿de quién tendré miedo?».
    Luego, el salmista expresa temor y dudas sobre los males que le acechan, el conocido enemigo, así como el desconocido agresor que están dispuestos a causarle daño.
    Busca cómo fortalecerse y no caer en la angustia de la impotencia, ni reaccionar automáticamente provocando con ello el predominio de quienes le desean el mal.

    El salmista resalta su mensaje de esperanza: “Una cosa le pido a Dios; una cosa busco: morar en la casa de Dios por siempre…».
    Es decir, no pretende la victoria sobre los que le quieren el mal, ni ser el que ríe último, ni ser el que tiene la razón, ni vanagloriarse; simplemente desea la paz, el entendimiento, la armonía.
    ¿Hay algo más valioso que vivir con SHALOM?

    Por ello busca a Dios, no para llevar una vida de hueca esperanza y fe simplona propia de la religión. Sino que su búsqueda de Dios es para ser fuerte y valiente. Tener el valor y el ánimo de continuar avanzando, no dejarse avasallar por las circunstancias, tener siempre una respuesta de bondad y justicia en lugar de la reacción desacomodada del EGO.
    De esta forma, el texto refleja el trabajo que estamos llamados a realizar especialmente en esta época del año.
    Estamos llamados a reflexionar sobre los desafíos de nuestras vidas y a tomar la determinación de buscar los atributos divinos del amor, la esperanza, la reparación y la acción positiva que construye un mejor futuro.

  • Ki Tetzé

    Esta semana leeremos la parashá Ki Tetzé, que contiene muchísimos preceptos, 74 en total, que son de los más variados y que apuntan en general a un mejoramiento integral de la sociedad y del individuo. Esta parashá no se detiene en preceptos rituales, sino mayormente en cuestiones relacionadas al vínculo entre las personas y también al respeto por la propiedad privada.
    Así, por ejemplo, se insiste en la importancia de sostener a los más débiles y desamparados socialmente; en pagar como y cuando corresponde a quienes contratamos; a no engañar en las transacciones comerciales; cuidar a los animales para que no sean maltratados; devolver lo que se encuentra perdido; entre otros importantes asuntos.

    Sin embargo, comienza recordando una de las mayores desgracias de la humanidad, como lo es la guerra, con sus terribles efectos en el momento de la misma y posteriormente. La Torá no fue dada para gente que vive en un mundo ideal, sino para la vida cotidiana, la real y tristemente esto incluía (e incluye) la amargura de los conflictos armados entre las naciones. Muchas veces se cometían (cometen) actos absurdos, irracionales, con la excusa de la contienda bélica; o tal vez, amparados en ella algunos se permiten excesos que son abominables. La Torá no tolera que eso suceda entre los soldados judíos, quienes deben guardar un estricto código de conducta, incluso en la guerra. La santidad de la vida, la vida de santidad debe ser preservada hasta en esos momentos terribles, cuando no hay más remedio que salir a combatir. Podrá sonar paradójico, pero es la propuesta de andar por  un camino ético hasta en lo más oscuro de la conducta del humano. Porque en la visión de la Torá, la guerra no solamente es una lucha contra un enemigo humano que nos quiere hacer daño, sino especialmente un combate interno, de nuestra conciencia con nuestras tendencias negativas.

    Te mencionaré muy al pasar algunos de sus temas principales, para lo cual seguiremos el orden de sus aliot laTorá, pero en esta parashá es especialmente cierto que habría que dedicar extensas horas para comprender los detalles de la misma, ya que son abundantes, complejos y muchas veces acordes un contexto histórico muy diferente al cual vivimos nosotros.

    1ª aliá: Leyes relativas a una cautiva de guerra que pertenece a otro pueblo.
    Leyes de herencia en el caso de tener hijos con más de una esposa, siendo el primogénito el hijo de la esposa menos amada.
    Leyes relativas al ‘hijo rebelde’: un niño que irrespeta a la madre y el padre, que comete todo tipo de excesos personales, que no valora los derechos privados de la persona y la propiedad ajena. Al cual se lo trata de corregir y educar, pero no se encuentra ninguna manera efectiva de encaminarlo. Eventualmente es llevado ante los magistrados de la ciudad para que sea juzgado.

    2ª aliá: Leyes relativas a ejecución de ciertos criminales y su entierro; devolución de artículos perdidos; qué hacer cuando nos topamos con un animal caído; mantener el orden moral de la sociedad y se detalla qué hacer con el nido de pájaros que nos encontramos.

    3ª aliá: Leyes relativas a poner barandillas en las azoteas o terrazas; agricultura mixta; combinaciones prohibidas; Tzitzit; la esposa difamada; si las acusaciones contra la esposa son ciertas; la pena por adulterio; la violación de una joven prometida o soltera; la prohibición de casarse con la esposa del padre; situación del hijo fruto de una relación prohibida y se detalla la prohibición de casarse con un amonita o moabita.

    4ª aliá: Leyes relativas al matrimonio con edomitas o egipcios; la santidad del campamento militar; albergar a los esclavos fugitivos; prostitución; interés deducido y se manda cumplir los votos.

    5ª y 6ª aliot: Leyes relativas a los trabajadores que comen mientras cosechan, el divorcio y el nuevo matrimonio; exenciones militares para un nuevo marido; tomar una piedra de molino como garantía de un préstamo; el castigo por secuestro; lepra; normas generales en materia de seguridad para préstamos.

    7ª aliá: Leyes sobre el pago de salarios a tiempo; el testimonio de familiares cercanos; preocupación por las viudas y los huérfanos; gavillas de grano olvidadas; fruto sobrante de la cosecha; ciertos castigos físicos ordenados por el tribunal; la cuñada sin hijos; el asaltante y la esposa que acude al rescate; pesos y medidas honestos y recordar lo que hiciera Amalec al pueblo judío a la salida de Egipto.

    ¡Shabat Shalom!

  • Parashat Shoftim

    Esta semana leeremos la sección llamada Shoftim.

    En nuestra Tradición se nos dice que para Moshé había cuatro elementos sustanciales que quería quedaran firmemente asentados en el pueblo judío, y en este momento del relato de la Torá, cuando estaba a pocos días de terminar su trabajo como líder y maestro, estaba intensificando estas enseñanzas:

    • Dios es uno y único; por tanto, no debemos recurrir a otros dioses, ni intermediarios, ni nada que nos aparte de Él.
    • La importancia de la Torá que Dios entregó a Israel.
    • La santidad de la tierra que Dios prometió como hogar perpetuo para el pueblo judío.
    • La centralidad de construir y mantener una sociedad justa. Por una parte la justicia con la que cada individuo debe conducirse, luego la justicia que la sociedad debe implementar, y por supuesto la que los jueces (ayudados por el sistema judicial) deben administrar.

    Todos estos temas indudablemente están presentes en nuestra parashá, haciendo aquí hincapié en el perfil de liderazgo requerido de la gente para que la sociedad funcione y se oriente de acuerdo a estos 4 principios que mencionamos:

    • el rey, a cargo de administrar los asuntos internos y externos del estado;
    • el juez a cargo del sistema legal;
    • el sacerdote, a cargo de la ley ritual; y
    • el profeta, a cargo del código ético.

    El texto enumera los males y las distorsiones que pueden surgir cuando fracasan los sistemas de liderazgo, así como la forma adecuada de evitarlos y mantener un liderazgo justo.
    Es una máxima a tener siempre presente: “Dime quiénes son tus líderes y te diré quién eres”. También: “Cada sociedad tiene el liderazgo que se merece”.

    Te invito ahora a conocer un poco más acerca de Shoftim siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª y 2ª aliot: Moshé detalla las características más importantes de un Shofet (juez): la capacidad de permanecer objetivo y la fuerza para rechazar el soborno. El enfoque singular del Shofet debe ser llevar a cabo la voluntad de Dios como se detalla en la Halajá (norma judía). Nada debe hacerlo desviarse al momento de llevar a cabo su misión de tratar de establecer justicia.
    Aquí tenemos el archifamoso verso: “Tzedek, tzedek tirdof” – “Justicia, justicia perseguirás”. Porque una sociedad que cuenta con jueces corruptos, es necesariamente una sociedad sin paz, sin estabilidad, sin futuro.

    Podría parecer fuera de tema que inmediatamente se menciona que las prácticas idólatras deben ser erradicadas y castigadas. Pero nos damos cuenta de la relevancia de mencionarlo acá, pues, la adoración de ídolos representa la mayor perversión de la justicia al reemplazar la justicia divina con fallas y deseos humanos. Es que, en su base toda idolatría es esclavitud a la falsedad.

    El Sanedrín, es decir Suprema Corte de Justicia y también Senado, es nuestro vínculo directo con la intención Divina, y como se indica en el verso 17:11, vemos las decisiones e interpretaciones de la Corte Suprema como directivas Divinas.

    Nuestro Monarca debe ser seleccionado por su compromiso inquebrantable con Dios, la Torá y la gente. Es por eso que debe escribir su propio Sefer Torá y llevarlo consigo en todo momento. Debe ser ante todo un Shofet, un Juez, que imparte justicia de acuerdo a la Voluntad de Dios.

    Ésta es la visión ideal del rey escogido por Dios: uno que sea justo y promotor de justicia, que no se aprovecha de su cargo para ganancias corruptas, que se encarga de promover el mensaje espiritual y no solamente de gobernar políticamente.

    3ª y 4ª aliot: Moshé se dirigió nuevamente al lugar de la tribu de Levi, volviendo a enfatizar el cuidado y la atención que les debe el resto de la nación. Originalmente los miembros de esa tribu debían servir como maestros de todo Israel, compartiendo las enseñanzas espirituales que atesoraban. Sin su instrucción, no se entendería ni seríamos capaces de aplicar correctamente la justicia. Cabe apuntar que con el paso del tiempo ese rol tan fundamental fue derivando hacia los maestros de Torá, grupo que incluye a los rabinos, que surgieron muchos siglos más tarde.

    5ª aliá: De acuerdo a la visión de la Torá, para que la justicia exista debe ser aceptada como una regla divina.Por la propia naturaleza humana, la justicia de los hombres está limitada, pero  se puede confiar en que la justicia de Dios tendrá en cuenta todas las variables y posibilidades, por tanto nada queda sin juzgar como corresponde. Es el deber del ser humano hacer lo posible para que la justicia reine en este mundo, pero finalmente, la última decisión siempre queda en manos de Dios.
    En esta sección también Moshé instruyó a su nación sobre el verdadero Navi (profeta) y del falso profeta. Ninguna otra forma de conocimiento místico puede usarse para determinar la justicia de Dios, y todos los falsos profetas y métodos de adivinación deben ser evitados por completo.

    Además, el valor de la vida humana está determinado por nuestro sistema de justicia, y Moshé revisó las leyes del asesinato involuntario en contraste con el asesinato intencional.

    6ª y 7ª aliot: Aquí trata sobre los testigos verdaderos y falsos, así como el enfoque de la Torá sobre la guerra. Parece estar la idea de que que la calidad judicial de una nación pueda evaluarse por su comportamiento durante la guerra, más que en tiempos de paz. No es raro que suceda que en épocas de guerra pronto se olviden las reglas más básicas de comportamiento civilizado, y eso precisamente es lo que quiere evitar la Torá. Establece que no sea la guerra una excusa para conductas depravadas o que puedan causar mayores tragedias que la guerra en sí misma. (Más de esto veremos en la parashá siguiente, con  la ayuda de Dios).
    Entre las reglas que se aplican cuando se va a la guerra, tenemos aquella que da la posibilidad de que algunas personas regresen a casa y no vayan al combate Entre estos está aquel que ha construido una casa y aún no ha tenido tiempo de inaugurarla. Aquellos que han plantado una viña y aún no han tenido tiempo de cosechar el comienzo del fruto. También se quedaba aquel que estaba aterrorizado por la guerra.
    Como vemos, de acuerdo a lo establecido por la Torá, sólo después de un riguroso proceso de selección, los soldados llegan a sus unidades y entran en batalla. Se trata de preservar a cada individuo, pero también a la organización de los combatientes, para que no haya debilidades que puedan resultar en desastres a la hora del duro enfrentamiento.

    La parashá concluye con la mitzvá única de Eglah Arufa y el proceso a través del cual la comunidad asume la responsabilidad de los crímenes sin resolver. Esta ceremonia, que refleja el inestimable valor de la vida, podría ser la expresión más elocuente del sistema judicial de Dios.

    Como reflexión final te dejo una pregunta ¿Cómo nos anima la Torá a cuidar de que nuestros asuntos privados no sean a expensas de los públicos?
    Creo que es un punto a considerar, en toda época y lugar.

    ¡Shabat Shalom!

  • Parashat Ree: los peligros de la idolatría

    Esta semana leeremos la parashá Ree, que significa “mira”.
    Moshé en esta sección de su discurso de despedida nos sigue proponiendo que asumamos el mensaje de la Torá, que miremos qué estamos haciendo y qué haremos a continuación.
    Que no sigamos ciegamente la senda que otros nos han marcado, o que nosotros trazamos en un momento y nunca nos hemos tomado el tiempo para valorar si estamos haciendo lo correcto.
    Es tiempo de parar un poco y ver qué estamos haciendo con nuestra vida.
    Un mensaje sumamente valioso en cualquier día del año, pero muy especialmente cuando estamos ya por entrar al mes de Elul, temporada especial para reflexionar, meditar, componer, equilibrar nuestra vida.

    Te invito a conocer los temas de esta parsahá siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª y 2ª aliot: Moshé instruye al pueblo judío a erradicar cualquier remanente de idolatría y fortalecer todos los aspectos del servicio a Dios. Es muy enfático e insistente con esta temática, de quitar todo rastro de idolatría de nuestra vida. Se puede entender al menos desde dos puntos de vista:

    1. La idolatría era la norma en aquella época, pues el mensaje del uno y único Dios solamente estaba presente en el pueblo judío, el cual seguía siendo pequeño y débil con respecto a las culturas del entorno. Por tanto, eran fácilmente atraídos por las vistosas manifestaciones religiosas de sus vecinos, mucho más impactantes y físicamente placenteras que las que propone la Torá. Así pues, Moshé, debe alertar con insistencia y claridad para que su pueblo no caiga en las trampas que seguramente estarán listas a cada momento.
      Si bien en aquellas épocas era muy fuerte y extendida la fe idolátrica, nunca ha cesado de estar en el mundo; aunque actualmente no siempre tenga una identidad religiosa definida.
    2. Dice la Tradición que dentro de cada uno de nosotros hay una tendencia hacia la idolatría, lo que se llama el Ietzer haRá, al que podríamos denominar como EGO. Éste nos impulsa a buscar el poder, porque nos sentimos impotentes, para lo cual recurre a muchas estrategias engañosas, que terminan por desvincularnos de Dios para hacernos creer en cualquier cosa que aparentemente nos dé poder. Esto no solamente ocurría en aquella lejana época en la cual vivió Moshé, sino desde Adam y Javá hasta nuestros días. Por lo cual, el mensaje de Moshé no solamente se dirigía a los judíos en peligro por las culturas idolátricas de entonces, sino por la tendencia interna de cada uno.

    En otro tema, Moshé anuncia que todas las ofrendas dedicadas a Dios deberán llevarse al lugar que Él eligiera, llegado el momento, en la tierra de Israel.Esto sería el Beit haMikdash, en Ierushalaim. Hay varios motivos para esto, mencionaremos dos:

    1. Para unificar al pueblo judío, ya que si cada uno hiciera su ofrenda a Hashem en cualquier parte, pronto se perdería la unidad y vínculos. Cosa que efectivamente pasó cuando no se tuvo el lugar único y centralizado para todo el pueblo. Si bien tras la segunda destrucción del Segundo Templo se pudo atenuar este impacto negativo al priorizarse el estudio de Torá, el hacer tefilá, el vivir de acuerdo al sistema llamado “halájico” y especialmente con la esperanza en el retorno del pueblo judío a su tierra y a volver a tener Templo y rey (es decir, un mashiaj).
    2. Para que el servicio ritual a Hashem sea un acto de humildad y desinterés, en lugar de un acto de autocomplacencia.

    y 4ª aliot: Moshé advirtió a los judíos contra la incorporación de prácticas idolátricas, así como estar atentos a no caer bajo los simpáticos y carismáticos mensajes del falso profeta. También nos previene acerca de misioneros idólatras, es decir, individuos que por donde van predican su fe en dioses que no son Dios y que pretenden que todos se incorporen a sus creencias. Además nos alerta acerca de las “arei nidajat”, que eran comunidades que siendo de origen judío se afiliaban a doctrinas idolátricas y las difundían con la intención de atraer más fieles a su fe ajena a la Torá pero que aparentaba ser de Torá.
    Nos da una advertencia muy contundente acerca de todo ello, pues Moshé bien sabía la pasión de las personas por las cosas mágicas, por pretender dominar el mundo con el uso de fuerzas sobrenaturales, lo cual es opuesto a lo que Dios quiere que creamos y hagamos.

    5ª, 6ª y 7ª aliot: Se detallan algunas mitzvot muy peculiares del pueblo judío, tales como: kashrut, diezmos, año sabático, justicia social, el especial cuidado por los desamparados del pueblo, estatus de los esclavos (recordemos que hace 33 siglos a nadie se le hubiera ocurrido que estaba mal que hubiera esclavos, aunque la Torá ya impone muchas reglas para ir llevando a la humanidad hacia la abolición de la esclavitud), la consagración a Dios del primer animal nacido, y una revisión de los principales días festivos de peregrinación a Ierushalaom (Pesaj, Shavouth y Sucot).

    ¡Shabat Shalom!

  • Parashat Ekev: lo que Dios pide de la persona

    Esta semana leeremos la parashá Ekev, que es la tercera del quinto y último libro de la Torá.
    Te invito a conocer sus temas siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª aliá: Moshé detalla las recompensas generales por seguir la Torá y alienta a la nación a tener plena confianza en la protección de Hashem.
    Les advierte de los peligros de creerse invencibles, todopoderosos, con fuerza propia para vencer todos los obstáculos. Esa es una trampa que nos hacemos a nosotros mismos, provocando con ello que fracasemos, tarde o temprano.
    Como parte de su proceso de aprendizaje espiritual, para ser humildes y agradecidos, se ordena la mitzvá de Birkat haMazón – agradecer por la comida .

    2ª aliá: Moshé les advierte sobre las trampas de la prosperidad y la idolatría, y les exhorta a permanecer humildes ante sus victorias garantizadas.
    La humildad es un pilar insustituible para la verdadera victoria.

    3ª aliá: Para ilustrar el punto anterior, Moshé revisa el incidente del Becerro de Oro. Explica por qué Dios, el Dios justo, otorgará a Bnei Israel una victoria sobre los habitantes de Canaán. No porque los judíos lo merezcan, sino porque las Siete Naciones merecen ser castigadas por sus propias acciones malvadas. Las acciones del Bnei Israel durante los 40 años, como el Becerro de Oro, deberían haber resultado en la destrucción de los judíos. Pero, hubo tres factores que los mantuvieron vivos y con bienestar para que pudieran heredar la tierra:

    • La promesa de Hashem a Abraham, Itzjak y Yaakov, de que serían patriarcas de una enorme y numerosa nación que habitaría en aquella tierra.
    • Evitar el “jilul haShem” (profanación del nombre de Dios), pues así  habría ocurrido cuando las otras naciones cuestionarían la capacidad de Dios para proteger a Su nación y de cumplir Sus promesas.
    • Moshé que rogó por el perdón de parte de Hashem.

    4ª aliá: Moshé sigue recordando el episodio de la entrega de las segundas Tablas de la Alianza, de lo que hizo posteriormente con ellas. Además de cómo fue establecida la tribu de Leví como los servidores en el Santuario.

    5ª aliá: Moshé plantea la pregunta: ‘¿Qué quiere Hashem de ti?’.
    Antes de compartir un resumen de su respuesta; ¿qué responderías tú a esa pregunta tan interesante?
    Moshé nos dijo que Hashem quiere que Lo amemos, y por tanto sigamos Sus caminos, haciendo lo que es bueno y justo en todo momento. Que Lo tengamos presente y Le seamos siempre agradecidos, por todas las cosas buenas que hizo y hace por nosotros.

    6ª aliá: Moshé describe la naturaleza de Eretz Israel como exigente y sensible a la adhesión de sus habitantes a las reglas de la Torá. En nuestra Tradición se enseña que Tierra, Pueblo y Torá de Israel forman una especie de sistema en el cual la salud del mismo depende de que los tres componentes estén equilibrados.
    Aparece en esta aliá la segunda porción que recitamos cuando rezamos la Keriat Shemá, el “vehaiá im shamóa” – “y será como consecuencia de que escucharas/atendieras”.
    En la primera sección aceptamos al Eterno y reconocemos que no hay otro dios, ni se compone Él de elementos diferenciales. Es Uno y Único. En la Tradición se denomina a esto aceptar el “ol maljut Shamaim”.
    En esta segunda sección aceptamos el cumplimiento de Sus preceptos, reconociéndoLo como nuestro Soberano, el Rey del Universo, que es misericordioso pero también justo y por tanto nuestros actos conllevan consecuencias. Esto es lo que se suele decir como “premio y castigo”, que no son más que las consecuencias de nuestras acciones. A esta sección se le denomina en la Tradición como aceptar el “ol hamitzvot”.

    7ª aliá: Moshé promete a la nación la victoria total si guardan los preceptos de la Torá y siguen los caminos de Hashem, lo cual demuestra el verdadero amor hacia Él.
    Es notoria la insistencia de Moshé para que cumplamos con las mitzvot y su reiterada promesa de éxitos haciendo esto. Podríamos preguntarnos: ¿cuáles serían los motivos que tienen las personas para guardar las mitzvot? Encontraríamos numerosas respuestas, entre otras:

    1. Porque Dios lo ordenó
    2. Porque es lo que me enseñaron
    3. Porque es lo correcto
    4. Para no irme al “infierno”
    5. Para obtener un mejor beneficio en este mundo
    6. Para obtener un mayor beneficio en el mundo venidero
    7. Porque el resto de mis conocidos así lo hace
    8. Por la presión social
    9. Porque no conozco otra cosa
    10. Porque sí

    ¿Qué te parece a ti?

    ¡Shabat Shalom!

  • Parashat Vaetjanán: los desafíos de ser espiritual en este mundo

    Esta semana leeremos la parashá Vaetjanán, que es la segunda en el libro Devarim, en español conocido como Deuteronomio.
    Este nombre coincide con una denominación hebrea muy famosa para el mismo: “Mishné Torá”, que puede entenderse como “la repetición de la Torá”. Esto es así porque Moshé nos relata algunos eventos que ya fueron narrados por la Torá, pero ahora desde su personal punto de vista; pero además, porque en este libro se repiten muchas mitzvot (mandamientos) ya ordenadas en los cuatro libros anteriores.
    Rav Simson Rafael Hirsch explica que de los 199 mitzvot (mandamientos) comandados en este libro, más de 70 aparecen por primera vez aquí.
    Los mitzvot (mandamientos) repetidos se centran en áreas que serán de mayor preocupación inmediata para aquellos israelitas, a medida que se encuentren con las naciones que habitan en la tierra de Canaan. Por ejemplo, la prohibición de adorar ídolos. Aunque ya se enseñó, era necesario reiterarlo, ya que los israelitas difícilmente tuvieron contactos habituales con pueblos idólatras durante su estancia en el desierto. Pero, a partir de ahora estarían en constante vínculo con esas personas, sea en guerras, en comercio, o conviviendo con ellos.

    Así pues, tenemos que en esta parashá Moshé continúa sus instrucciones finales a los Bnei Israel, en su discurso de despedida, amonestación y esperanza.

    Ahora, te invito a conocer los temas principales de la parashá siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª y 2ª aliot: Moshé suplicó a Hashem para ingresar a la Tierra de Israel. Dios le dijo que ya no insistiera, que sus cientos de plegarias habían sido recibidas y atendidas, pero que el Divino Plan ya estaba decretado y él debía morir sin entrar a Israel,
    En un momento de la parashá leemos que Moshé culpa a la nación de que su solicitud fuera rechazada.
    Más tarde, explicó los fundamentos de nuestra misión divina, que será reconocida por las otras naciones. Dios nos declaró Su pueblo elegido para que Lo sirvamos de manera más intensa y dedicada, de esa forma podemos conocer más acerca de Sus cosas y así podemos trabajar como maestros y guías espirituales para el resto de la humanidad. Pero, no se precisa que cada judío ande predicando a Dios y Sus cosas, porque la tarea se cumple cuando los judíos conocemos nuestras costumbres y vivimos de acuerdo a ellas. De esa manera, todas las personas pueden reconocer la belleza del judaísmo y el magnífico manual de vida que representa, y por tanto, ellos mismos adherirse a su propio manual de origen celestial, que modernamente se conoce como noajismo. El noajismo, dicho rápido y pronto, es para los gentiles lo que el  judaísmo es para los judíos; esto es: el modo de conducta que Dios ha preparado para cada uno para conseguir una espléndida vida en este mundo y un maravilloso gozo en la eternidad.
    Más tarde, Moshé hizo hincapié en la lealtad a Hashem y las consecuencias para nosotros y nuestros hijos si no cumplimos con la Ley.

     

    3ª y 4ª aliot:  Moshé designó las Ciudades de Refugio para aquel que asesina sin culpa.
    Luego rememoró la experiencia de la Revelación de Dios en el monte Sinaí ante toda la nación reunida.
    En esta sección presenta el Decálogo, los mal llamados diez mandamientos. Si leemos con atención encontraremos varias diferencias con el texto que está presentado en la parashá Itró, en el libro Shemot. Los comentaristas evidentemente advirtieron esto y nos han dado diferentes alternativas para entenderlo.
    a- esto es lo que Moshé recuerda tras 40 años.
    b- esto es lo que Moshé entendió cuando las escuchó.
    c- esto es lo que Moshé quiere recalcar del Decálogo a la nueva generación que está lista para entrar en Eretz Israel.
    d- esto es lo que Hashem puso por escrito en las tablas en tanto que lo que está en el relato en Shemot es lo que Él dijo a todo el pueblo presente en la Revelación.
    e- esto es lo que Hashem dijo a Moshé que escribiera en las segundas tablas, en tanto que lo de Shemot era el texto en las primeras.
    f- ambas cosas fueron dichas en el Sinaí al mismo tiempo, por eso la Torá ocupa dos relatos para presentar ambos pronunciamientos.
    g- los comentaristas no tradicionales apuntan a que todo el libro Devarim es una creación varios siglos posterior a Moshé, en un contexto y con necesidades diferentes, por tanto ellos de cierta forma manipularon el texto para presentarlo de esta forma. Es lo que se llama “historiografía”, que es que cada uno relata la historia desde su subjetividad, no hay un relato objetivo de la misma.

    5ª, 6ª y 7ª aliot: Moshé enfatizó la reacción de la nación después de la entrega de la Torá, y advirtió que no se desvíen de la Torá, ni a la derecha ni a la izquierda. Se registra el primer párrafo del Shemá. Como sabemos, se constituyó en un pilar en el Sistema de Creencias del judaísmo, siendo el grito de despedida del mártir judío, o el último suspiro de quien agoniza, o las palabras previas a irse a dormir, o lo que en la tradición se pide a los padres que enseñen como primeras palabras a sus hijitos.
    Moshé advirtió a la gente sobre los peligros de la prosperidad y les ordenó que guardaran los mandamientos y recordaran el Éxodo y Quien nos sacó de la terrible esclavitud, por tanto le debemos agradecimiento eterno. Es interesante como tanto la pobreza como la prosperidad presentan retos que pueden encaminar a la persona lejos de la senda espiritual, es bueno tenerlo presente.
    Luego, Moshé les advirtió sobre los peligros de la asimilación y les dijo que siempre recuerden que son parte del pueblo elegido por Dios para servirLe como los maestros de Su Ley ante las naciones.

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    ¡Shabat Shalom!

  • El sufrimiento judío y la victoria mesiánica

    A final de masejet Makot encontramos las siguientes narrativas, muy apropiadas para toda época, pero en especial para estos días que anteceden a Tishá beAv, y mucho más ahora, con el COVID-19 dominando por sobre nuestras expectativas.
    Prestemos anteción:

    «A propósito de las tribulaciones del exilio y la esperanza de la redención, la Guemará relata: Rabban Gamliel, el rabi Elazar ben Azarya, el rabi Yehoshua y el rabi Akiva estaban caminando por el camino en el Imperio Romano, y escucharon el sonido del multitudes de Roma desde una distancia de ciento veinte mil (alrededor de 120 kilómetros). La ciudad era tan grande que pudieron escuchar su tumulto desde una gran distancia. Los sabios comenzaron a llorar a excepción de Rabi Akiva que estaba riendo.
    Ellos le dijeron: ¿Con qué razón ríes?
    El rabi Akiva les dijo: Y ustedes, ¿ por qué lloran?
    Le dijeron: Estos gentiles, que se inclinan ante dioses falsos y queman incienso a ídolos, viven seguros y tranquilos en esta colosal ciudad, y para nosotros, la Casa del Trono de nuestro Dios, el Templo, está quemado por fuego, ¿y no lloraremos?
    El rabino Akiva les dijo: Por eso me estoy riendo. Si para los que violan Su voluntad, los malvados, es así y son recompensados por las pocas buenas obras que realizaron, para aquellos que realizan su voluntad, tanto más serán recompensados.

     

    La Guemará relata otro incidente que involucra a esos Sabios. En otra ocasión estaban ascendiendo a Jerusalén después de la destrucción del Templo. Cuando llegaron al Monte Scopus y vieron el sitio del Templo, rasgaron sus prendas en señal de luto, de acuerdo con la práctica halájica.
    Cuando llegaron al Monte del Templo, vieron un zorro que emergió del sitio del Lugar Santísimo. Comenzaron a llorar, y el rabi Akiva se estaba riendo.
    Ellos le dijeron: ¿Con qué razón ríes?
    Rabí Akiva les dijo: ¿por qué lloran?
    Le dijeron: Este es el lugar sobre el cual está escrito: «Y el no sacerdote que se acerca: morirá» (Bemidbar/Números 1:51), y ahora los zorros caminan en él; ¿y no lloraremos?
    El rabino Akiva les dijo: Por eso me estoy riendo, como está escrito, cuando Dios reveló el futuro al profeta Isaías: “Y llevaré testigos fieles para dar testimonio: Urías el sacerdote, y Zacarías el hijo de Ieberejías. » (Ieshaiá/Isaías 8: 2).
    ¿Cuál es la conexión entre Urías y Zacarías? Él aclara la dificultad: Urías profetizó durante el período del Primer Templo  y Zacarías profetizó durante el período del Segundo Templo, ya que él estaba entre los que regresaron a Sión desde Babilonia.
    El verso establece que el cumplimiento de la profecía de Zacarías es dependiente de cumplimiento de la profecía de Urías. En la profecía de Urías está escrito: «Por lo tanto, Sion será arado como un campo, y Jerusalén se convertirá en escombros, y el Monte del Templo como los lugares altos de un bosque» (Mija/Miqueas 3:12), donde los zorros se encuentran. Existe una tradición rabínica de que esto fue profetizado por Urías.
    En la profecía de Zacarías está escrito: «Habrá hombres y mujeres de edad avanzada sentados en las calles de Jerusalén» (Zacarías 8: 4).
    Hasta que se cumpliera la profecía de Urías con respecto a la destrucción de la ciudad, temía que la profecía de Zacarías no se cumpliera, ya que las dos profecías están vinculadas.
    Ahora que se cumplió la profecía de Urías, es evidente que la profecía de Zacarías sigue siendo válida.

    La Guemará agrega: Los sabios le dijeron, empleando esta formulación: Akiva, nos has consolado; Akiva, nos has consolado.»

    Voy a explicar brevemente la primer anécota, lo que dará pie a comprender también la segunda.
    Los cuatro son personajes fundamentales en la continuidad del judaísmo, personas que vivieron en una época amarga y tormentosa para los judíos y fueron pilares sobre los que se sustentó su continuidad.

    Estaban en Roma por alguna encomienda relevante, probablemente pedir por la vida de los judíos, por paz, estabilidad o alguna otra cuestión. Recordemos que Judea era provincia de Roma, había sido conquistada y maltratada duramente. El Templo ya había sido destruído y muchas de la población judía fue asesinada o deportada. Pero todavía no había sucedido la guerra libertadora encabezada por Bar Cojba.
    Estando en Roma se quedaron sumamente pasmados por el poder de ese imperio.
    Por mucho, muy superior a cualquier aspiración que pudieran tener los judíos para su patria.
    Así pues, los tres primeros sabios nombrados se angustiaron, sabiendo lo imposible de lograr nuevamente la independencia o reconstruir el Templo, Ciertamente podían esperar milagros, como aconteciera a favor de los judíos en Egipto, pero no contaban con ninguna indicación ni profecía al respecto. A diferencia de los hebreos en Egipto, para quienes se había profetizado que aparecería un salvador y que la esclavitud tendría un fin y habría victoria por sobre el opresor. Ahora, no tenían nada de ello esperando para ellos. Por tanto, el dolor los ahogó.
    Pero, la perspectiva de Rabi Akiva era diferente.
    Él había aprendido con el maestro Najum Ish Gam Zu, aquel que percibía que todo era para bien, aunque no tuviera pinta de serlo. Ese optimismo confiado en Hashem signaba su vida, y por eso era conocido. Era SU forma de comprender la realidad, que le había transmitido en parte a Akiva.
    Por su parte, Rabi Akiva decía que las tragedias provocadas por el Kadosh baruj Hu, tenían una finalidad buena. Ahora podrían doler, pero eventualmente algo bueno siempre brota de las acciones del Todopoderoso.
    Entonces, esta perspectiva positiva se hizo presente y contestó lo que consigna el relato del Talmud. Resumiendo: los malvados gozan de beneficios en este mundo para que no tengan nada que recibir de placer verdadero en la eternidad. En tanto que los bondadosos padecen de sufrimientos acá, para tener un gozo más poderoso en donde realmente importa, que es en la eternidad. Por tanto, según la visión de Rabi Akiva el éxito del malvado en este mundo es solamente la demostración de que en el mundo venidero no le espera mucho para recoger y disfrutar.
    Ciertamente, no es una óptica que tiene por relevante el aquí y ahora, sino la promesa de la eternidad luego de esta vida. Es una de las ramas clásicas dentro del judaísmo, junto a la que valoriza el aquí y ahora como eslabón en la cadena que lleva al gozo en la eternidad.

    Llegamos al segundo relato, ahora en la traumatizada Judea.
    Los sabios al ver la desolación no lloran, solamente rasgan sus ropas en señal de luto. Está muy bien, es lo que la halajá establece; pero, extraña que no hayan derramado lágrimas sufridas ya desde ese momento.
    ¿Será que el reciente dolo de experimentar en carne viva la destrucción del Templo había provocado que ahora no lloraran al ver desde lejos la ciudad destruída? Es decir, ¿de cierta forma se acostumbraron a la idea y tomaron una opción mesurada, que no los agobiara de angustia? ¿O quizás ya no tenían más lágrimas de tanto haber llorado?
    Como sea, al rato lloraron cuando vieron la vergüenza tremenda de que el animal salvaje ande por la tierra sagrada, hasta donde hacía poco era el Santo de los Santos. Pero Rabi Akiva rió, porque ese zorro en ese lugar estaba cumpliendo una profecía. Si la misma se cumplía entonces abría paso a que se cumpliera la otra, la de consolación. Por eso rió Akiva, no porque le diera placer la destrucción del Templo, ni la humillación de Dios y Su pueblo. Sino porque se estaba cumpliendo lo malo que había sido predicho, ¿cómo no habría de cumplirse entonces lo bueno?
    Así pues, su optimismo se vio reforzado con una señal; ya no era solamente su parecer subjetivo, sino que ahora tenía evidencia de que algo bueno estaba en el camino para los judíos.
    En verdad, la perspectiva positiva nuevamente en funcionamiento, lo que llevó en esta oportunidad a que los sabios que le acompañaban también se sintieran consolados. Dejaron de estar atrapados en el aquí y ahora dramático y se permitieron sentir la redención que estaría por venir.
    A ellos no les sirvió como consolación las promesas de gozo en el paraíso, pero sí, y mucho, la confirmación de que habría un renacer de la nación judía en la tierra judía. Para ellos fue enormemente valioso que alguien les dijera que confiaran en Dios, que pronto o tarde cumpliría con las promesas de la redención para el pueblo judío, la reinstalación del Templo, el resurgimiento del judaísmo de entre las cenizas.

    Cabe decir que tuvo razón Rabi Akiva en su optimismo, aunque le erró por unos cuantos siglos.

    Quiera Dios que este 9 de Av no sea de ayuno y triste memoria, sino el primero de la redención plena.

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  • Devarim: la despedida del Gran Maestro

    Esta semana leeremos la parashá Devarim, que es la que da inicio al libro que lleva el mismo nombre y en español es conocido como Deuteronomio.
    Comienza aquí el largo discurso de despedida que hace Moshé, en su último mes de vida.
    Aprovecha este momento para rememorar hechos del pasado reciente del pueblo, reordenar ideas, volver a establecer principios y reglamentos, advertir, alentar y amonestar para que el ingreso próximo a la Tierra Prometida sea exitoso y sin tropiezos.
    No deja de trabajar en su sagrada tarea de guiar al pueblo de Israel, aquel cargo que aceptó a regañadientes 41 años atrás cuando Dios le ordenó que fuera a hablar con Faraón para que dejara salir a los israelitas y los llevara a la tierra que Él prometió a sus padres.
    Muchos se han preguntado, muchas veces, por las cualidades especiales de Moshé para que hubiera sido seleccionado para esta misión. Muchas son las respuestas complementarias, pero acá estamos contemplando directamente una: él se hacía responsable de que ninguno de sus dirigidos quedara atrás, porque todos y cada uno eran valiosos. Si la persona decidía actuar en contra de este principio de vida de Moshé, éste no tenía mucho para hacer, ya que cada uno es libre de elegir, y a veces elegimos mal. Pero, igualmente, ahí estaba Moshé tratando de que hasta el más alejado y perdido fuera recuperado y volviera en razón y marchara por el buen camino. Es que, detrás de su fachada de severidad se escondía una persona sumamente misericordiosa, extremadamente bondadosa. Por eso actuaba externamente con tanto rigor, era su manera para compensar esa cualidad bondadosa tan fuerte en él. Si no actuaba con severidad, estaría descompensado y sus acciones perjudicarían más que ayudarían.
    Al contrario pasaba con su hermano Aarón, quien externamente era puro amor y paz, porque en su esencia era un hombre mucho más rígido y juzgamental; por tanto, estaba en equilibrio siendo amoroso aunque su esencia fuera severa.
    Esta es una enorme enseñanza para nuestra vida, si es que pude expresar con suficiente claridad lo que ocurría con aquellos nobles hermanos.

    Ahora, te invito a conocer los temas principales de la parashá siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª y 2ª aliot: Moshé relata algunos hechos medulares de la historia de estas cuatro décadas que vivió junto a los israelitas. Obviamente no hace un recuento completo, ni de todos los asuntos que pudieran parecernos a nosotros impactantes, sino solamente aquellos que él escogió para transmitir la enseñanza que tenía en mente compartir.
    Entre esas historias, rememora la entrega de las segundas Tablas de la Alianza así como el episodio en el cual le solicitaron que envíe espías a recorrer la tierra.
    Advertimos que el relato a veces difiere de lo contado anteriormente, y esto tiene varias posibles causas. Una, que Moshé añade información desde su propia perspectiva, porque éste es su relato y no el dictado por Dios. La versión anterior es lo que Dios le dijo que escriba, en tanto que lo que cuenta actualmente es como él lo vivió e interpretó. Aunque sea el mismo hecho, evidentemente cada uno lo experimenta y lo relata según su personalidad. En el caso de Dios, que no tiene personalidad ni opinión, el relato es aquello que la Sabiduría elige narrar para beneficio del auditorio.
    Otra causa para la divergencia, es que el paso del tiempo así como el recuento va modificando el relato; es un hecho comprobable muy fácilmente. Por ello, para que esto suceda lo menos posible, el judaísmo tiene mecanismos de revisión y control de lo transmitido, para que las variaciones sean las menos posibles.

    De acuerdo a la tradición, cuando es leída la Torá este shabat de mañana, el versículo 12 se lee con la melodía de la meguilat Eijá – Lamentaciones; de hecho, coincide este verso como el inicio de la meguilá en el uso de la palabra “eijá”; que en todo de lamento pregunta: “¿cómo es qué?”:

    «Pero, ¿cómo podré llevar yo solo vuestras preocupaciones, vuestras cargas y vuestros pleitos?»
    (Devarim/Deuteronomio 1:12)

    Esta sección de la parashá nos trae el recuento del establecimiento del primer Sanedrín, así como el sistema judicial.
    Notemos que el Sanedrín es el senado judío, que obviamente no se llamaba así, pues la palabra Sanedrín deriva del griego, y fue acuñada mucho tiempo más tarde en el idioma hebreo; aquella asamblea de legisladores se denominó en hebreo como “kneset”, tal como el parlamento del Estado de Israel moderno se llama así. Aunque, tampoco recibe ese nombre en la Torá.
    Ambas instituciones, tan básicas en los estados democráticos modernos, fueron establecidos por Moshé en aquellas antiguas y teocráticas épocas. Apuntemos que la designación del Sanedrín fue por orden Divina, en tanto que la organización del sistema judicial fue siguiendo el consejo de sus suegro, Itró y más tarde confirmado y ratificado por la orden Divina.

    3ª y 4ª aliot:  Se profundiza aquí en el relato del incidente de los exploradores convertidos en espías y su terrible castigo. No es casualidad que leamos esta porción justamente en las inmediaciones de Tishá beAv, pues el retorno de los espías, la amarga queja de los del pueblo y el veredicto de no entrar esa generación a la tierra ocurrió precisamente al comienzo de aquella noche del 9 de Av del año 2449 desde el nacimiento de la humanidad.

    5ª y 6ª aliot: El relato de Moshé hace un salto de 38 años, para dejarnos ya a las puertas de la tierra de Israel.  Se concentra en el encuentro de Israel con las naciones de Edom, Moav y Ammón; y los diferentes modos de relacionarse que se tuvo con cada uno de ellos.
    Están también las batallas con Sijón y Og y la adquisición de las tierras hacia el Este del río Jordán se vuelven a contar.

    7ª aliá: Transjordania es entregada a las tribus de Reubén, Gad y mitad de Menashé. Se recuerda el pacto que hicieron de resguardar a sus familias y propiedades allá, pero seguir como vanguardia en las guerras y conquista del resto de las tierras para que se asentaran todas las tribus en sus respectivos territorios.
    Se da ánimo a Iehoshúa/Josué para que comprenda que todas estas victorias son una promesa de éxito futuro en la toma de la tierra de Israel, la cual él tendría que liderar.

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  • Los dones del Eterno para Israel en Sinaí a través de Moshé

    Dice la Torá:

    El Eterno le dijo a Moisés: ‘Sube a Mí al monte y espera allí, y te daré las tablas de piedra con la enseñanza (Torá) y mandamientos (mitzvá) que he escrito para instruirlos’.
    (Shemot/Éxodo 24:12)

    En el Talmud nos encontramos con un muy interesante pasaje al respecto:

    Y el rabino Levi bar Ḥama dijo que el rabino Shimon ben Lakish dijo: Dios le dijo a Moisés: ‘Sube a Mí en la montaña y quédate allí, y te daré las tablas de piedra y la Torá y la mitzvá que he escrito para que puedas enséñarles ”(Éxodo 24:12), lo que significa que Dios reveló a Moisés no solo la Torá escrita, sino toda la Torá, ya que se transmitiría a través de las generaciones.

    • Las ‘tablas’ son el decálogo que fueron escritos en las tablas del Pacto,
      La ‘Torá’ son los cinco libros de Moisés.
    • La ‘mitzvá’ es la Mishná, que incluye explicaciones para las mitzvot y cómo se deben realizar.
    • ‘Lo que he escrito’ se refiere a los Profetas y Escritos, que fueron escritos con inspiración divina.
    • ‘Para que les enseñes’ se refiere al Talmud, que explica la Mishná, estas explicaciones son la base de las decisiones de la práctica halájica.

    Este versículo enseña que todos los aspectos de la Torá fueron dados a Moisés desde el Sinaí.
    (TB Berajot 5a)

    Para el lector entendido en la materia, no resulta novedoso lo que aquí expuesto, sin embargo para muchísima gente que se aventura a leer, opinar, discursear acerca de «la Biblia», todo esto puede sonar a chino antiguo, a fantasía religiosa judía, o vaya uno a saber qué.
    Así pues, daré una breve, brevísima, explicación.

    Hay gente que tiene la noción de que lo que Dios reveló a través de Moshé fueron los (mal llamados) «diez mandamientos», que luego fueron grabados en las tablas de piedra.
    Dije «los mal llamados diez mandamientos», porque en realidad son diez frases y NO diez mandamientos, ya hemos enseñado y aquel que desea puede buscar en serjudio.com y encontrará al respecto; por tanto, no me extenderé.
    Así pues, alguien con una noción muy básica tiene en claro que Dios manifestó Su Voluntad a través de esos mal llamados «diez mandamientos»; pero, vuelvo a hacer una interrupción: ¡NO SON esos «mandamientos» que los cristianos publican y creen que son! Al leer el texto de la Torá, sin hacer trampas o falsas traducciones, verán que no dice nada de «amarás a Dios por sobre todas las cosas», ni tampoco aquello de «honrarás las fiestas del Señor»; entre otros disparates que son directamente heréticos, pues contradicen y abusan de la Palabra de Dios… en el supuesto nombre de Dios. Hasta aquí al respecto, no me extenderé.

    Alguien que sabe un poquito más también recuerda que en la revelación del Divino Uno en el monte Sinaí también dio comienzo la escritura de la Torá por parte de Moshé. Esa escritura se continuó por 40 días con sus noches, completándose alrededor de 3/5 de lo que conocemos nosotros como la Torá, o el Pentateuco. El resto fue escrito 40 años más tarde, cuando se estaba por completar el trayecto de los israelitas desde que salieron de Egipto hasta que ingresaron a la Tierra de Santidad.
    Igualmente, esos 2/5 escritos posteriormente tienen el mismo valor que los 3/5 escritos in-situ, en el monte; por tanto forman la MIKRÁ, la LECTURA; que es la manera tradicional y original en que era llamado el Pentateuco. Para visualizarlo, es ese famoso rollo con dos palos a cada lado, imagen tan típicamente identificada con el judaísmo.
    Vaya uno a saber el motivo por el cual la MIKRÁ. al Torá escrita, quedó identificada como «la Torá».
    Será que los humanos somos eminentemente visuales, y el rollo era algo que se podía ver. De hecho, es obligado para el pueblo judío congregarse para su lectura cada tanto tiempo. Es un libro dictado por el Divino para ser leído, no para estar adornando ningún sitio o ser usado como talismán. Es un libro que debe ser leído y estudiado y enseñado, siempre por aquellos a quiene conrresponde y compete.
    Éste fue otro don entregado por el Creador a los judíos en Sinaí a través de Moisés.

    Y hasta aquí llega el conocimiento general de las personas con respecto a esos dones sagrados.
    Sin embargo, el que sabe y entiende un poquito más, tiene bien en claro que esa Torá escrita es solamente la parte visible del enorme iceberg que es «la Torá», puesto que su parte más abundante y profunda se encuentra no visible, de hecho es oral y se la conoce como, precisamente: «Torá oral». Es lo que en el versículo de Shemot que estamos comentando está mencionado como «mitzvá».
    El conocedor medio sabe que esa palabra se traduce como mandamiento, precepto, ordenanza.
    Resulta que la Torá oral es la que debe acompañar necesariamente a la Torá escrita, fueron dados por el mismo Autor al mismo tiempo; porque la Torá escrita queda a la intemperie sin el contenido de la Torá oral.
    Vamos a ponerlo sencillo para hacernos comprender, aunque no sea por completo correcto como lo ejemplificaremos. La Torá escrita sería algo así como la Constitución de la nación, en tanto que la Torá oral (llamada acá miztvá) serían los códigos legales que explican y expanden las doctrinas contendidas en la Constitución.
    Por ser Torá oral se imparte… oralmente: el maestro habla, el o los alumnos reciben. Por ser transmitida de esta manera dinámica, es evidente que hay lugar para preguntas, ampliaciones, aclaraciones, precisiones, etc. A diferencia del monolito que es el Decálogo, y la letra fija que es la Torá escrita, en la Torá oral hay fluidez, intercambio, vivacidad. Al mismo tiempo, hay peligro de cambios, olvidos, alteraciones y que no se pueden controlar tan fácilmente como cotejarlo leyendo lo que está escrito. En parte por esto es que los Sabios se lo tomaron tan en serio esto del estudio de la Torá oral, se comprometieron en su enseñanza, en su fidelidad al transmitirla, en su esfuerzo por recordarla sin alteraciones. Finalmente, por cuestiones de fuerza mayor, tuvo que ponerse por escrito varios siglos más tarde. El imperio romano había diezmado a los Maestros, perseguía a los alumnos, y otras crueldades que estaban haciendo peligrar muchas cosas del judaísmo, entre las cuales estaba la transmisión de la Palabra verbalizada del Señor y las enseñanzas que fueron sumándose de los maestros. Se conoce a esa inmensa obra que puso por escrito lo que no debía ser escrito como MISHNÁ, que viene de la palabra hebrea que significa intenso estudio y repetición.
    La Mishná no tiene relatos, poesías u otras cuestiones como si tiene la Torá escrita, sino un compendio de reglas, como si fuera un Código Legal, más o menos sistematizado.

    Hasta aquí lo que es evidente para el conocedor medio básico de lo que fuera entregado a Moshé en Sinaí.
    Pero, Dios entregó dos cosas más al Maestro para que pudiera compartirlo con los israelitas: lo que eventualmente recibirían los profetas y escritores inspirados del resto de los libros del Tanaj, que es la mal llamada «Biblia judía»; así como las enseñanzas que elaboraron los Sabios en la extensa obra que se creó a partir del estudio, profundización y adecuación de la Mishná, en aquello que se dio a conocer como GUEMARÁ (enseñanza, en arameo).
    El contenido exacto de los escritos de los profetas como de los libros inspirados, que forman el resto del Tanaj, evidentemente no le fueron revelados a Moshé, pues por ejemplo contienen historias de sucesos que pasaron cientos de años tras de su muerte. Entonces, ¿qué nos quiere decir la enseñanza que estamos explicando ahora? Pues, que la esencia de los mensajes de los profetas y escritores inspirados le fue entregada también a Moshé.
    Daré un ejemplo. Moshé seguramente no tenía la más remota idea de quien era David y menos aún quien era Goliat, pues fueron dos personas nacidas cientos de años después; pero, estando en la conexión sagrada en el monte Sinaí, su espíritu recorrió todos los tiempos y lugares, de hecho, tenemos en el Talmud alguna que otra  historia que nos cuenta de visitas al futuro que hizo ese Moshé espiritual junto a Dios. Por tanto, el Moshé terrenal dudosamente tuviera esas memorias en la mente, pero seguramente su chispa Divina las conoció y comprendió su conexión con ellas. Además, lo que Dios revelara como mensajes perpetuos a los profetas de la Verdad, esa esencia del mensaje Divino, ciertamente fue dado a Moshé en el monte Sinaí.
    Daré un ejemplo. Muchos siglos más tarde el profeta Isaías declaraba amargamente:

    «Dice el Eterno: ‘¿De qué Me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.»
    (Ieshaiá/Isaías 1:11)

    Eso evidentemente no lo dijo Moshé, ni aparece en la Torá que él escribió por dirección Divina. Sin embargo, la esencia del mensaje, la Verdad en esas palabras: ¡eso sí le fue revelado a Moshé! No para que lo escribiera, probablemente tampoco para que lo comentara a sus discípulos, pero como enseñanza de lo que es la Torá en su completud. Había que esperar al contexto necesario para que esas palabras fueran finalmente reveladas, por la persona indicada, a los receptores indicados.

    Por último, los principios de interpretación de las escrituras fueron recibidos por Moshé y transmitidos para que se pudiera enseñar y aprender con coherencia. Eso es lo que está en la base de las discusiones y argumentaciones de la GUEMARÁ, que he mencionado unos párrafos más arriba.
    Seguramente Moshé nunca se preguntó si podía usar el ascensor en Shabat, pero ya había recibido las claves para derivar leyes y reglamentos a partir de la Torá escrita y oral que recibió de boca del Eterno. (Boca en ese caso es una metáfora, obviamente. Pero nunca está de más aclarar, porque no faltan los idólatras y supersticiosos que quieren ver dioses mágicos y hombres divinos en todas partes).
    La Guemará no busca presentar leyes ni sistematizar el código, sino busca la verdad, conectar con el Todopoderoso desde la limitación del hombre que lo busca con plena sinceridad y pasión. ¿Hay leyes? Sí, también, pero no es el objetivo en sí mismo del Talmud. El encuentro con el Padre a través de la investigación de Su Palabra y de Su Mundo, esa es la meta. El encuentro con la verdad a través de la conversación con uno mismo, con el otro, con Dios.
    ¿Las bases de esto? Las encontramos en el encuentro de Dios con Moshé, de Moshé con Dios en el monte Sinaí.

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