Categoría: Torá

  • La terrible sociedad que formamos

    ¡Qué mundo loco que nos fuimos construyendo!
    ¡Esta sociedad que formamos y nos forma está en caos profundo!

    Por un lado se nos impulsa a brillar y a destacar; pero al rato se nos castiga si sobresalimos y buscamos la excelencia.
    Se nos dice que tengamos pensamientos positivos; pero se nos llena de mensajes con contenidos enfermizos y mortificantes.
    Se nos vende la imagen del sexy triunfador; pero se insiste en que no discriminemos negativamente.
    Nos convencen de que seamos empoderados; pero nos ponen palos en la rueda cuando hacemos esfuerzos para ascender.
    Está de moda un mensaje «inclusivo»; que resulta de lo más excluyente, parasitario, traumatizante, hipócrita.

    Lo cierto es que el ser humano, por su propia naturaleza compleja física-emocional-social-mental-espiritual, es un ser de contradicciones.
    Pero esta época, con sus posturas tan falsas y puritanas que se disfrazan de libertad y lujuria, es como el colmo de las contradicciones.
    Lo cual es una señal de lo enferma que está la sociedad y como aliena a sus miembros.
    Entonces, nos vamos enfermando cada vez más, al aferrarnos a esas imágenes ideales que están podridas desde la simiente y cimientos.

    Pensemos en el ídolo de masas que se ha convertido el asesino, clasista, maltratador, abusivo, terrorista de Ernesto Guevara, alias el Che.
    Lo estúpido que resulta que sea usado en remeras por los LGTBIXYZ+ plusplus, cuando era un miserable homófobo, delirante en sus maquinaciones contra todo lo que no entrara dentro de su esquemática mente corrupta.
    Pero hoy es la bandera de «lo que está bien».
    Está su asqueroso rostro en todo tipo de merchandising, porque ha pasado a ser objeto de consumo en la máquina trituradora capitalista.

    Pensamos en lo ridículo que resulta que sean politiqueros de ideología totalitaria los que dicen ser defensores de la democracia y los valores tradicionales.
    Porque tal cual es lo que sucede, cuando desde sus mismas bases están en el polo opuesto a la libertad, a las elecciones no digitadas, a la responsabilidad social, entre otras cosas que dicen promover, para que los tontos útiles compren el discursito.
    Es que, todavía los de mente ingenua siguen cambiando toneladas de oro por pedacitos de vidrio de colores.

    Y no menciono nada de los globalistas, que están suprimiendo el pensamiento para reemplazarlo por ideas repetidas, por eslóganes, por mensajes turbios que se venden como luminosos.
    Esto lo dejo para otro post, si Dios permite y yo me acuerdo.

    El apego al EGO nos ha hecho perder la brújula interior,  que es prestar atención a la tenue voz de la NESHAMÁ (espíritu, chispa de Dios que somos, Yo Esencial), y por eso vamos reaccionando desde automatismos primitivos, asumiendo como propios mandatos sociales agobiantes, convirtiéndonos en misioneros de la esclavitud de la mente y el alma.
    Nos conectamos a ilusiones y delirios colectivos, a los que llamamos realidad, y con ello seguimos perdiendo la consciencia de la Realidad, de la conexión que somos con lo trascendente y bueno y justo.
    Por ello también la irracionalidad es la que lidera, y se detesta el racionalismo. De a poco el conocimiento científico va perdiendo credibilidad, siendo más confiable, para la mente confusa del esclavo, los malabarismos discursivos de los brujos y piratas de la fe ideológica. Vale más lo que dice el referente adorado que los datos contrastados por el que intenta realizar ciencia lo más objetiva posible.
    Triste panorama nos da el nacimiento de la nueva Edad Media oscurantista.

    Parece que es lo mejorcito en esta corrompida sociedad si gritamos como anormales por la paz, mientras incendiamos iglesias, matamos blancos, perseguimos gente culta, discriminamos heterosexuales y otras pantomimas de gente libre clamando por más libertad.

    Te aviso que es posible vivir de otra manera, más humana y sagrada.
    Alejada de toda religión y farsa ideológica similar.
    Llena de espiritualidad que disfruta plenamente de este mundo, de aquello que está permitido y es saludable.

    Este post es relevante en grado sumo cuando leemos en la semana la parashá Bereshit, quizás te animes a comentar el motivo.

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  • Enseñanzas fundamentales en la parashá Bereshit

    Esta semana leeremos Bereshit, dando inicio al ciclo de lectura anual de la Torá. Iremos progresando, semana tras semanas, hasta nuevamente completar toda la lectura de la Torá en la siguiente festividad de Simjat Torá.
    Te invito a conocer un breve resumen de los temas de la parashá, para lo cual iremos siguiendo el orden de aliot laTorá. En esta oportunidad no solo mencionaremos contenidos, sino haremos breves e intensas profundizaciones que resultan fundamentales sean conocidas por los fieles al Creador.

    aliá: La creación del universo se detalla día a día concluyendo con la creación de Shabat. Podemos rescatar tres ideas centrales de este relato:

    • Hay un Creador, que es el dios Uno y Único, el cual no solamente creó en el pasado todo lo existente y las bases para desarrollar las nuevas creaciones, sino que de forma constante energiza el universo y por tanto le da existencia. Además está conectado con Su creación, podríamos decir que «está atento» a lo que sucede, en cada tiempo y lugar; no habiendo abandonado Su creación ni siendo distante de ella.
    • El Creador ha dictado desde el inicio leyes para Su creación, algunas son físicas y las vamos descubriendo a través de la ciencia, otras son espirituales y las conocemos por intermedio de lo que Él reveló a Sus profetas verdaderos. Estas leyes organizan la Creación y al ser humano le brindan un marco de conducta que le permite desarrollarse hasta el máximo posible de su potencial.
    • El relato de la Torá no pretende ser un libro de ciencia ni tampoco de historia, sino que ofrece a sus receptores (el pueblo judío, y a través de sus maestros verdaderos llega el mensaje al resto de la humanidad) un manual de vida, para que tengamos conciencia de nuestra constante conexión con el Padre Celestial y nos reconozcamos en nuestra identidad como seres espirituales en tránsito por este mundo material. Lo llamativo es que el mensaje de la Torá se enfoca absolutamente en la vida en este mundo, dándonos herramientas para vivir un aquí y ahora pleno y trascendente, sin dedicarse a hacer mitología, teología o cuestiones que sean metafísicas.

    2ª y 3ª aliá: Se detalla la creación de Adam y Java y la historia de Gan Eden. Para algunas personas resulta chocante que se dan dos relatos diferentes de la creación de la humanidad, y por tanto argumentan que la Torá es obra de múltiples autores y muy poco coherentes en su escritura y edición final de los textos. Pero, el hecho cierto es que el Divino Autor nos ha dado el mismo hecho relatado desde dos enfoques diferentes y complementarios. Uno es desde la visión universal, ubicando al ser humano en su relación con toda la creación. El otro es desde una perspectiva más individual, el ser humano en su pequeña zona de confort y sus obstáculos para poder desarrollarse hasta el máximo potencial posible.

    aliá: Adam y Java son expulsados ​​de Gan Eden y se relata la historia de Caín y Abel.
    El ser humano con sus defectos y virtudes, desde el mismo inicio de nuestra travesía por este universo. Tenemos un poder único, que nos hace diferentes al resto de las criaturas, pues contamos con el libre albedrío, es decir, podemos elegir entre hacer lo bueno y aquello que no lo es. El gran problema surge cuando tenemos la mente confundida y terminamos creyendo que lo bueno es malo y lo malo bueno. Mucho peor cuando nos convencemos de que estamos en lo cierto y vamos actuando en contra de las leyes del Eterno, sea en lo físico o en lo espiritual. Ahí se establece el caos en el mundo, ya no solamente en nuestra mente.
    Es por ello tan importante conocer acerca del EGO (también nombrado como Ietzer haRá, el Satán, el ángel Samael, la inclinación a lo malo), para estar mejor capacitados para tomar control de aquello que podemos controlar y entonces ser realmente libres.

    5ª, 6ª y 7ª aliot: Cronológicamente, el tiempo que cubre la parashá Bereshit es desde el año 1 (la creación de la humanidad) hasta el nacimiento de los tres hijos de Noé en 1556. Las últimas tres aliot laTorá enumeran las 10 generaciones desde Adán hasta Noaj, así como la fractura de la consciencia y la conducta en la relación del hombre con Elohim. Es interesante señalar que la generación de Noé fue la primera generación que no conoció personalmente a Adam.
    Otra cosa interesante de resaltar es que, en ningún momento la Torá establece alguna marca temporal que permita afirmar absolutamente que el mundo tenga 5781 al día de hoy (octubre 2020). Lo que sí surge de su relato es que la humanidad es de reciente aparición, de unos pocos miles de años, lo cual no significa que todo el universo sea tan joven, o que no hayamos tenido ancestros muy parecidos a nosotros pero con una enorme diferencia: ellos no contaban con NESHAMÁ (espíritu) y por tanto carecían de libre albedrío y conexión sagrada con el Creador. Quizás hablaban, tal vez era muy inteligentes, probablemente tenían una interesante cultura hace 10.000 años atrás, y hasta quizás tenían sus religiones, pero no eran humanos como lo somos nosotros, pues carecían del único rasgo realmente identificatorio de un ben Adam, que es ser NESHAMÁ arropada en un cuerpo en este mundo.

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  • El decreto sagrado de la Creación

    Elohim, es decir Dios, el Uno y Único, fue desarrollando la creación original en etapas, cada una separada y diferente, pero que, a partir de la segunda se asentaba en la anterior. Como una edificación que comienza con la adquisición de los elementos físicos, para con ellos seguir el plano del arquitecto y los cálculos del ingeniero. Luego se prepara el terreno, se realizan los cimientos, se construyen las bases y se continúa con cada parte hasta llegar por fin a amueblar y decorar el hogar. Siendo el paso final la introducción de sus habitantes y la inauguración de la casa, para que los que en ella moren le den sentido a esa construcción.

    A cada una de estas fases la Torá las denomina “iom”, que es como nosotros llamamos actualmente al lapso de tiempo de 24 horas, es decir, un día.
    Hay gente que asume que esos días lo son literalmente, y por tanto la creación original se fue presentando a lo largo de 6 días, es decir, 144 horas.
    Pero otros muchos sabios no se detienen en la visión literal, ni se preocupan mucho de cuánto realmente demoró aquella creación, sino que más se interesan en entender el mensaje espiritual/ético, las enseñanzas para hacernos mejores personas. De hecho, aceptan que los siete días de la creación pudieran ser miles de millones de años, tal como por ejemplo lo hizo el enorme sabio de la generación anterior, el Rav Kook ztz”l.

    Cada una de estas seis creaciones interdependientes tienen su necesidad y función, como piezas de un complejo puzzle, que solamente aquel que tiene la visión completa del conjunto le puede encontrar su sentido verdadero. Por tanto, nosotros con nuestra limitada comprensión podemos ir aprendiendo y conociendo, avanzando con la ciencia y la tecnología en descubrir las huellas del Creador en Su creación. Pero, solamente Dios es el poseedor de la comprensión total.

    Lo que sí sabemos sin lugar a dudas actualmente, es que el mensaje milenario de la Torá, entre otras cosas nos instruye a reconocernos como parte integrante de un enorme ecosistema y por tanto, a respetarlo, pues de ello depende el equilibrio de toda la creación de Dios.
    Hablar de lo ecosistémico en la Torá. NO es una adecuación forzada de ideas que aparezcan sueltas en la Torá, sino que es comprender aquello que está claramente expuesto en la Torá, que nos fue entregada muchísimo antes de que a alguna persona se le ocurriera que somos parte de un ecosistema, o siquiera imaginar que existe algo llamado ecosistema.

    Démonos cuenta de que, el primer mandato que nos dio el Creador fue trabajar y cuidar este mundo, porque es un préstamo que Él nos hace, para que lo aprovechemos y disfrutemos. Estamos aquí para aprender y llevarnos experiencias a la vida eterna, pero ese aprendizaje no puede ser a costa de destruir este mundo. De hecho, las mejores experiencias se obtienen al esforzarnos por hacer avanzar este mundo, ser promotores de desarrollar aquello que está en potencia esperando a ser desarrollado. Como dijo Dios al finalizar Su obra original: “asher bará Elohim laasot” – “que creó Elohim para ser hecho”. Es decir, Él nos dejó a nosotros la tarea de completar la creación original. Desde aquí mismo ya parte la idea de TIKÚN OLAM, que por tanto, no es solamente atender las cuestiones de justicia social, o de corregir lo que está equivocado, sino también permitir que toda la creación llegue al máximo nivel posible, de acuerdo a su potencial.
    Es una tarea enorme, pero es la que el Creador nos ha dado a los humanos.
    Perfeccionar hasta el máximo posible el mundo que nos ha dado como préstamo, como un depósito para hacer buenas inversiones y obtener excelentes dividendos.

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  • Terminamos la lectura de la Torá

    La lectura de la Torá de este Shabat de tarde corresponde al comienzo de la parashá Vezot haberajá, que es leída completa en la festividad de Simjat Torá.

    En esta parshá encontramos las bendiciones que Moshé otorgó a cada una de las tribus pocos instantes antes de su muerte. Finaliza describiendo su fallecimiento, la grandeza de su personalidad, nivel de profecía y de hechos.
    Vamos a conocer sus temas siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª aliá: Poco antes de su muerte, Moshé bendijo de forma individual a cada una de las tribus de Israel. Estas bendiciones fueron precedidas por alabanzas al Eterno y elogios hacia el pueblo judío, pues aceptaron con amor y sin condiciones entrar en un pacto eterno con Dios, una alianza que demanda un enorme sacrificio por parte de los judíos.
    Luego, comenzó a bendecir a las tribus.
    Reubén con vida en este mundo y en el próximo.
    Yehudá con éxito y gloria en el curso de sus batallas.

    2ª aliá: Leví fue la siguiente, que fue ensalzada por sus virtudes, la única tribu que se mantuvo fiel al Eterno durante las diversas pruebas y confrontaciones que los israelitas encontraron durante su estadía en el desierto. Por ello serán los que provean los sacerdotes y sus secundarios, encargados de los servicios sagrados así como de preservar y difundir la Torá.
    Luego le tocó a Biniamín, siendo bendecida para ser la tribu en cuya porción de tierra estaría Ierushalaim, capital del reino judío pero especialmente sede para el Santo Templo del Eterno.

    3ª aliá: Ahora toca turno a Iosef, a quien bendice con una generosa porción que será bendecida con abundante lluvia, rocío, productos y delicias. Destacaría también por su fuerza física, capaz de derrotar ella a sus enemigos.

    4ª aliá: Zebulún fue bendecido con el éxito en sus negocios e Isajar en sus estudios de Torá. Ambos estarían entrelazados, beneficiándose mutuamente.
    Luego la tribu de Gad, bendecida con la fuerza de un león. También recibe elogios por establecerse en las proximidades de la tumba de Moshé y por liderar las tropas en la batalla en la conquista de Canaán.

    5ª aliá: Dan también es bendecido con la fuerza de un cachorro de león.
    La porción de Neftalí en Israel es alabada como una muy productiva y placentera.
    Asher es bendecido con hijos y con una abundancia de aceite de oliva.
    Moshé concluyó las bendiciones individuales y se dirigió a la nación en su conjunto, invocando el poder y la firmeza a pesar de que pasen los años.

    6ª aliá: Moshé continúa bendiciendo a los israelitas. Señala que Dios que habita en los cielos siempre está listo para ayudarlos. Promete victorias y bendiciones.

    7ª aliá: Según las instrucciones del Eterno, Moshé ascendió al monte Nebo. Una vez en la cima de la montaña, el Eterno le mostró toda la Tierra de Israel. Moshé luego murió, a la edad de ciento veinte años, permaneciendo en un excelente estado físico y mental hasta el último instante.
    Los israelitas lloraron a Moshé durante treinta días, y Josué inmediatamente asumió el liderazgo. La Torá concluye con un elogio a Moshé, el profeta más grande de todos, que llevó el mensaje de Dios en palabras y acciones maravillosas a los ojos de todo Israel.

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  • Parashat Aazinu: entre la mística y la racionalidad

    Te invito a conocer los temas de la parashá Aazinu siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª aliá: Moshé comienza describiendo la presencia del Creador en la naturaleza como algo tan evidente como la lluvia o el rocío que nutren los campos y jardines. Dios es completamente justo, siempre bueno, siempre compasivo y perdonador, aspectos que resaltamos profundamente en estas fechas del juicio y del decreto celestial.
    Por lo tanto, toda destrucción y negatividad debe atribuirse directamente a las malas decisiones y acciones de Sus hijos, nosotros, los humanos.
    Por supuesto que esto abre algunas dudas, como por ejemplo: ¿los desastres naturales también son a causa de las conductas distorsionadas de los humanos?
    Ante esta pregunta tenemos al menos dos respuestas, que pasamos a compartir.
    La mística dirá que sí, pues nuestros actos trascienden el plano racional y natural y producen efectos insospechados e imprevisibles. Siendo así, la naturaleza reaccionará y causará estragos como reacción a los pecados.
    La racional dirá que los elementos naturales tienen su propia mecánica, que obviamente en algún aspecto puede ser afectado por la conducta humana, tal como vemos con el aumento de los gases de efecto invernadero por ejemplo, pero que no están ligados a supuestos eventos sobrenaturales.
    Si seguimos a Maimónides, un sabio profundamente racionalista, nos quedaremos con la segunda respuesta y añadiremos que los males individuales y sociales suelen ser generados en su mayor número por las conductas erradas de las personas, siendo las ruinas de origen natural un porcentaje menor en general.

    2ª aliá: El pueblo judío siempre debe recordar que fue elegido entre todas las demás naciones para ejercer como maestro de los pueblos en los caminos del Creador. Por tanto, se exige mayor compromiso, conocimiento, esfuerzo, dedicación que al resto de las personas. Así mismo, los actos son más severamente medidos por la vara de justicia del Eterno, pues el maestro es aquel que debe enseñar especialmente con su ejemplo de vida, y por tanto, si el maestro yerra está llevando a sus pupilos por caminos erróneos.
    Es bien cierto que nadie elige nacer judío, al menos desde un punto de vista racional, entonces habría que preguntarse por qué Dios impone esta responsabilidad a personas que no la han pedido. Si lo explicamos desde un punto de vista místico, podemos decir que nadie nace judío por casualidad, sino que su Neshamá (espíritu) está conectada a determinada fuente de energía espiritual que hace que la persona elija nacer judía. Si no nace judía, hará todo lo necesario para convertirse leal y legalmente al judaísmo cuando tenga edad de hacerlo.
    Como sea, no es entonces una responsabilidad que se le lanza encima a la persona, sino una que antes de nacer su espíritu estaba preparado para realizar.
    En cuanto a la parashá, Moshé nos recuerda que como nación nacimos en un ‘páramo desolado, aullante’, es decir, rodeados de peligros  y terrores reales, por lo que fue necesaria la directa protección de la Divina Presencia hasta que pudimos asumir la responsabilidad como un pueblo adulto, y entonces fuimos capaces de entablar una relación única con el Creador del cielo y la tierra.

    3ª aliá: La tendencia natural de la humanidad es a olvidar el grado de su conexión espiritual, borrar de nuestra consciencia que somos chispas de Hashem y por ello fantasear con que tenemos poderes que no tenemos, o que nos debemos a dioses que no son Dios. Es la típica trampa del EGO, que nos hace perder de vista nuestra verdadera identidad, la Neshamá que somos, para esclavizarnos a ilusiones y vicios. A veces la ilusión es de autosuficiencia e independencia de nuestro Padre Celestial, en palabras de Moshé en la parashá: “Ieshurún entonces engordó y se rebeló …”.

    4ª aliá: Como resultado de ese estado delirante de soberbia y desprendimiento, sobrevienen los “castigos”, entre los más terribles se encuentran el exilio y la persecución de los enemigos extranjeros. Por lo cual, somos expulsados ​​de nuestra tierra y vendidos como esclavos. De esta forma, el “castigo” del Pueblo Elegido se convierte en un laboratorio para experimentar realmente lo que significa ser independiente de la protección y benevolencia directa de Hashem. Si tanto nos creemos poderosos por nuestra cuenta, Dios nos hace probar el efecto contundente de nuestros deseos.

    5ª aliá: Sin embargo, las otras naciones fracasarán de la misma manera que lo hicimos nosotros. Asumirán que su capacidad para esclavizar al Pueblo Elegido y devastar Israel es prueba de la impotencia de Dios y de su propia destreza y fuerza. Por lo tanto, ellos también encontrarán que les sobrevienen desgracias y destrucción. Pensemos en los españoles que echaron a los sefaraditas de su amada Sefarad, o a los Babilonios, o a los nazis y así con todos los enemigos del pueblo de Dios. El éxito que tuvieron fue momentáneo, y la debacle continuada. Con todo ello, el pueblo elegido reconocerá nuevamente la primacía y el control de Hashem.

    6ª aliá: La canción de Moshé termina con el pueblo judío cantando su aceptación y comprensión del propósito divino y la justicia. Es el destino hacia el cual nos dirigimos, cuando entendamos que nuestra vida debe ser guiada por la brújula espiritual y por tanto, todas las dimensiones que nos conforman encontrarán su equilibrio y por ello estaremos viviendo en la Era Mesiánica. ¡Ya hemos iniciado su realización!

    7ª aliá: Moshé presenta la ‘canción’ completa a la nación y vuelve a enfatizar que la condición para conservar la Tierra es la adhesión a la Torá y el servicio a Hashem. Recordemos que hay una intrincada y profunda relación entre pueblo-tierra-Torá de Israel. Los tres son elementos sustanciales de un organismo vivo y sagrado.

    ¡Shabat Shalom!

    ¡Que seamos inscriptos, sellados y confirmados en el Libro Bueno!

  • Una clave para el verdadero éxito

    Esta semana leeremos en la Torá la parashá llamada Aazinu, que es un poema de despedida de Moshé del pueblo judío, con un mensaje para aquellos presentes hace 33 siglos pero que tiene relevancia en cada generación, pues fue elaborado con la visión profética que atraviesa los velos y percibe la realidad de una forma perfeccionada.
    En un lenguaje complicado, antiguo y poético, nos brinda grandes ideas, reflexiones y verdades.
    En próximo post iremos revelando alguna de sus enseñanzas.

    Además es el Shabat Shuva, el que también es denominado Teshuvá, que así se llama al Shabat que está intercalado entre los Iamim Noraim.

    Se llama Shuva, porque así comienza la haftará, es decir la porción de los profetas que acompaña la lectura de la parashá. Shuvá es: regresa, vuelve. Ese es el pedido del Padre Celestial a su hijo Israel, que vuelva al misericordioso abrazo del Padre y abandone las conductas que le perjudican.

    Pero también es Teshuvá, que se traduce como arrepentimiento, porque está en los Diez Días del Arrepentimiento, que es uno de los pilares para estos días de tanta santidad que estamos viviendo.

    Casi llegando al final, encontramos el siguiente pasaje en la hafatará:

    «Comeréis hasta saciaros y alabaréis el nombre del Eterno vuestro Elohim, quien ha hecho maravillas con vosotros. Y nunca más será avergonzado Mi pueblo. Así sabréis que estoy en medio de Israel, que yo soy el Eterno vuestro Elohim y que no hay otro. Y nunca más será avergonzado Mi pueblo.»
    (Ioel/Joel 2:26-27)

    Por supuesto, hay muchas enseñanzas en tan pocas palabras.
    Quiero dejarte solamente una ahora.

    Dice: «Comeréis hasta saciaros y alabaréis el nombre del Eterno vuestro Elohim», debemos aprender a ser agradecidos con Dios cuando tenemos éxitos. No declarar las victorias como exclusivamente obra de nuestro esfuerzo, sino comprender que todo esfuerzo de nuestra parte es necesario y bueno, pero que siempre debemos contar con la ayuda del Creador para que las cosas lleguen a buen término.
    Por ello, cuando nos olvidamos de nuestro Padre Celestial y terminamos disfrutando los bienes conquistados con soberbia, estamos declarando nuestra derrota espiritual. Es importante entonces tener humildad, especialmente cuando las cosas nos marchan bien.
    Reconocer al Eterno, agradecerLe y seguir trabajando a Su servicio.
    Nuestra parte de la tarea es valiosa, pero no es la única en la fórmula del éxito.
    Cuando conscientemente involucramos al Socio, estamos cimentando un suceso mucho más positivo.

    Espero que esta enseñanza sea bien recibida.

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  • La nueva coronación de Dios

    Estudiamos ayer un importante significado de Rosh haShaná, tienes el link aquí: https://wp.me/p3cYr1-4cZ, te recomiendo que leas ese breve texto.

    Debes saber que dentro de tantas cosas que ocurren en cada Rosh haShaná, los que somos leales al Creador lo estamos volviendo a coronar como nuestro Dios, el Rey del universo.
    Es que, la primera vez que alguna criatura tuvo conciencia de Su «existencia», de Su dominio sobre todo lo existente, fue un Rosh haShaná, de hace 5781 años.
    En aquel día, el primer ser humano, macho y hembra era, reconoció lo que ninguna otra criatura del plano terrenal había reconocido antes: que el universo no es un abismo sin reglas y abandonado de criterios celestiales, sino que hay un creador y ese mismo Creador es el que dictó leyes y las hace cumplir. Por tanto, coronó, simbólicamente al Creador como el Rey del universo.

    Eso volvemos a hacer cada comienzo de año, recordar aquel evento único y repetirlo.
    Simbólicamente, pero con totales efectos prácticos en nuestra conducta diaria, ungimos a nuestro Señor y Lo coronamos, reconociéndolo como el Rey de reyes.
    Es así que también tocamos el shofar, como era la costumbre en épocas antiguas al momento de coronar al rey.

    Al tomar conocimiento de esto y aplicarlo en la vida cotidiana, estamos aceptando el yugo de Sus mandamientos para nuestra vida, lo cual no se convierte en una carga pesada sino en un manual integral de liberación y ascensión.

    Vamos a coronar a nuestro Rey, para reconocernos como Sus hijos, por tanto príncipes y vivir de acuerdo a esta noble condición.
    Los beneficios se dan aquí y especialmente en la vida eterna.

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  • Parshiot Nitzavim y Vaielej: un poderoso mensaje final de Moshé

    Esta semana leemos las parshiot Nitzavim y Vaielej juntas.
    Si quieres puedes disfrutar la lectura de una breve introducción de las mismas, haciendo clic aquí, y encontrarás como tienen una gran relevancia para antes de los Iamim Noraim. Luego regresa para continuar con esta interesante lectura.
    Ahora, te invito a conocer sus temas siguiendo el orden de aliot laTorá.

    1ª aliá: Moshé reunió a toda la nación sin excepción para volver a explicar la base de nuestro pacto con el Eterno.
    Se remontó en su relato hasta la primera promesa de Dios que hiciera a Abraham, pasando por los otros antepasados ​​y extendiéndose a lo largo de 500 años de historia.
    Les va mostrando como aquella relación especial de los hebreos con el Eterno se había confirmado a través de numerosas intervenciones de Dios, sea como milagros explícitos, como directivas y otras manifestaciones del Eterno interviniendo en los eventos humanos.
    Pero Moshé advierte que en el futuro, cuando ya no se tuviera el privilegio de la Presencia Divina de manera cotidiana, entonces los judíos podrían negar su obligación personal de continuar la relación y las responsabilidades que la acompañan.
    Por lo tanto, Moshé deja absolutamente en claro que cada generación está obligada a educar a sus hijos para que conozcan y acepten el pacto con él Eterno.
    Si cada uno se encargara de educar con el ejemplo práctico a sus hijos, y también con las prédicas acertadas, entonces no debería ocurrir que hubiera judíos que por ignorancia dejen de lado la Torá y el modo de vida espiritual judío. Tristemente, ha ocurrido. Muchas veces fue el desconocimiento; en otras coyunturas fue una incorrecta enseñanza; en ocasiones fue la necesidad material; otras fue la búsqueda de alguna ventaja que se podía encontrar zafando de los límites del judaísmo, y sí, también hubo casos en los cuales fue la rebeldía la que provocó el rechazo de ese sagrado pacto con el Padre.
    Pero, en la base necesariamente se encuentra una inapropiada enseñanza, porque cuando en la base hay una pequeña desviación, el resultado es una inmensa lejanía del punto de origen.

    2ª y 3ª aliot: El maestro Moshé advirtió de los peligros de traspasar los límites que impone el código ético/espiritual. Acompañó sus enseñanzas con las terribles imágenes que él había atisbado de las consecuencias espantosas que acontecen cuando se pretende vivir torciendo el camino espiritual. Además, pidió que sus enseñanzas no fueran ignoradas, por el bien del individuo y del pueblo, pero la historia le ha dado trágicamente la razón.

    Generaciones posteriores se preguntaron por la destrucción y la desolación que padecieron, tal como Moshé profetizó un montón de siglos antes. Por tanto, buscaron en las fuentes sagradas respuestas y se reencontraron con aquellas verdades y aquellas prácticas de sus antepasados.
    Redescubrieron el concepto de Teshuvá, que se suele traducir como arrepentimiento, pero es más exacto entenderlo como el proceso por el cual uno regresa a la mejor versión de uno mismo. Es cuando se va acompasando el Yo Vivido con el Yo Esencial; lo que estamos siendo con aquella chispa Divina que realmente somos.
    Entonces, en el momento de la Teshuvá, las otras profecías serán cumplidas, aquellas que atisbaron una existencia llena de bendiciones, tal como el Eterno había prometido.

    Moshé nos asegura que la Torá es accesible a todos aquellos judíos y judías que realmente la deseen; la ignorancia y la falta de oportunidades para aprender nunca deben ser una excusa para andar por el camino del mejoramiento personal. En verdad, la esencia de la Torá está grabada en la NESHAMÁ (Yo Esencial, chispa Divina) de cada judío y judía; es el idioma del espíritu judío, tal como los Siete Mandamientos de las Naciones lo es para los gentiles. Por tanto, la Torá no hay que buscarla lejos, en lugares inaccesibles, con determinados místicos que la resguardan mágicamente; sino que la debemos buscar en nuestro interior. Como esta tarea suele ser muy compleja, pues hay muchísimos obstáculos que ha ido poniendo el EGO en el camino de la LUZ, entonces a veces será necesaria la ayuda de maestros de Torá, que ya hayan recorrido su propio trayecto un poco más, que hayan recibido asesoramiento de sus propios maestros. Así, la Torá en forma de libro y la Torá en forma de enseñanza, es la llave para abrirnos a la caja fuerte que está en nuestra interioridad y contiene el Mensaje de Dios para nuestra vida. Si has entendido la idea, habrás captado que en verdad el judío nunca “aprende Torá”, sino que está “volviendo a descubrir la Torá que ya sabía”.

    4ª aliá: Dotado cada ser humano de libre albedrío está en nosotros la responsabilidad de elegir correctamente.Esto quiere decir que cualquiera sea nuestra decisión, debemos dar respuesta  de lo que sucede como consecuencia de nuestros actos. No debemos poner la culpa en otros, ni reales ni fantaseados, sino hacernos responsables de nuestras decisiones.

    Parshat Vaielej fue dicho el día 7 de Adar, 2488, el último día de la vida de Moshé, que coincidía con su cumpleaños número 120.
    Estaba por partir físicamente de este mundo, pero su impronta jamás ha dejado de tener una tremenda influencia positiva, aunque han pasado 33 siglos.
    Había llegado el tiempo para terminar su trabajo y asegurar una incuestionable transición de liderazgo a su alumno Iehoshúa. Que a nadie cupiera dudas quien estaría a cargo a partir de ahora de dirigir a los israelitas, de tomar el bastón de mano y liderar al pueblo rumbo a la toma de la Tierra de Promisión.
    Cambiaría el director técnico, pero no el dueño del equipo, porque Dios no los dejaría, no los abandonaría a su suerte. Eso lo dejó bien en claro, para nadie corriera aterrorizado al faltarle el siempre presente Moshé. Que no ocurriera como  cuando al creerlo desaparecido elaboraron un becerro de oro para que lo reemplazara. Ahora debía quedar muy claro, su lugar sería ocupado por su alumno Iehoshúa hijo de Nún de la tribu de Efraim. Pero ninguno de los dos, ni nadie, jamás podría reemplazar al Creador.
    Es un mensaje que no por conocido carece de sentido su repetición.

    Estaba llegando un momento de probables conflictos para los israelitas. Ahora no estaría la presencia de Moshé, por tanto deberían acostumbrarse a dirigirse directamente a Dios. Por otra parte, estaba comenzando una etapa en la cual los milagros irían decreciendo, tanto en magnitud como en regularidad, lo que podría llevar a los israelitas a perder de vista el accionar del Padre favoreciéndolos, pudiendo ellos pasar a creer que eran bendecidos por otras deidades, o quizás no había nada más que la naturaleza.

    5ª aliá: Al escribir todo el texto de la Torá, confiándolo al cuidado de los Kohanim y explicando la mitzvá única de Hakhel (reunión), Moshé esperaba que la gente mantuviera la perspectiva de su dependencia del Eterno. Los Kohanim representaron la presencia continua de: «el Eterno en medio del campamento». Como maestros y modelos a seguir, mantuvieron a una nación dispersa y descentralizada enfocada en sus misiones nacionales e individuales. Una vez cada 7 años, toda la nación debía reunirse en el Beit Hamikdash, para participar en una recreación de la entrega de la Torá. Esta expresión nacional de devoción serviría como un recordatorio esencial de que la adhesión a la Torá es la razón por la que la nación ocupó y retuvo la tierra.

    6ª y 7ª aliot: Moshé y Iehoshúa fueron convocados a la Ohel Moed (tienda de reunión) y les comunicó Dios el duro futuro. A pesar de todas las advertencias, la gente pecaría y perdería de vista su dependencia del Eterno. Serían castigados, y en lugar de aceptar la responsabilidad por las consecuencias que causó su negligencia de los mandamientos del Eterno, tendrían el descaro de culpar a la ausencia y negligencia del Eterno por las calamidades y desastres que les han sucedido.
    Serían entonces las palabras de este “Cantar” (la Torá) las que darían testimonio de la realidad de su deserción del Eterno y las consecuencias inevitables que habían sido advertidas en esta Torá.

    Iehoshúa fue animado para que fuera fuerte y valiente y dirigir a la nación con la misma devoción que Moshé había mostrado.
    La Torá, escrita por el mismo Moshé, fue luego colocada en el Arca sagrada como prueba de la verdad de todo lo narrado y la validez perenne del sagrado pacto entre Dios y el pueblo judío.

  • Las lectura de Torá que acompaña el tiempo del Juicio Celestial

    Esta semana leeremos dos parshiot juntas, Nitzavim y Vaielej, casi llegando ya al final de la lectura anual de la Torá y preparándonos con gran emoción para los Iamim Noraim.
    El contenido de las parshiot calza perfectamente con esta temporada de reflexión, de perdonar, de pedir perdón, de corregir la conducta, de fortalecernos en aquello que hacemos bien, de ayudar más al prójimo, de acercarnos con amor y veneración al Padre, de conocerse más.
    Es tiempo de responsabilidad, concepto que viene de “dar respuesta”; porque una persona responsable es una que responde por sus actos y omisiones. Por tanto, es alguien que deja de inventar excusas, que no evade aquello que es su parte.
    El ser responsable tiene que ver con honestidad, y por tanto, con quitar las máscaras que nos impiden ver nuestro verdadero rostro. En otras palabras, diluir aquellas partes de nuestro Yo Vivido que están bloqueando la luz espiritual sagrada que proviene de nuestro Yo Esencial. Ser responsable es abrir puertas y ventanas para que ingrese el espíritu del Eterno a nuestras vidas. Un espíritu que siempre está presente, pues es esa NESHAMÁ que somos; pero que tenemos arrinconado y como olvidado, porque nos quedamos adorando al EGO y sus patrañas.
    Es por ello tan importante esta época, la de Elul, que nos prepara para los Iamim Noraim: para el día del Juicio y para el día en que se entrega el Veredicto, que anhelamos y confiamos que sea de perdón, de reconciliación, de bienestar.

    Moshé ha entrado al tramo final de su extenso discurso de más de 30 días de duración.
    Ahora nos enfrentará con las principales excusas que todos usamos para evitar el compromiso y la responsabilidad.
    Debemos estar dispuestos a atenderlo…

  • El motivo original para el pecado 2

    Ayer publicamos en este post la pregunta: ¿cuál te parece fue el original motivo para el primer pecado?
    Te pedí que lo escribieras como comentario en ese mismo post.
    Espero lo hayas hecho, y si no, tú te has perdido una excelente oportunidad para romper un poco con el control del serpiente (mala inclinación, Satán, Ietzer haRá, EGO) sobre tu vida.

    El texto dice:

    « Y el serpiente dijo a la mujer: –Ciertamente no moriréis.
    Es que Elohim sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Elohim, conocedores del bien y mal.
    Vio la mujer que el árbol era bueno para comer, que era codiciable a la vista y que el árbol era agradable para ser sabio. Tomó de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió.»
    (Bereshit/Génesis 3:4-6)

    Serpiente le prometió a la mujer un poder superior, la capacidad de ser como Elohim.
    En el idioma sagrado Elohim puede entender como Dios, dioses, un dios, ángel, ángeles, poderoso, poderosos, nobles, noble, jueces, juez.
    Como vez, es una palabra que sirve para singular y plural y que en todos los casos apunta a una entidad que tiene poder, o que la gente le suscribe algún poder.
    Sea Dios, que es el todopoderoso; e infinitamente diferente cualquiera de aquellos dignatarios del pasado que tenían cierto dominio sobre la vida de los demás, como eran los nobles, los jueces o la gente con algún tipo de poder. En el plano esotérico, los ángeles. Y en el plano de las creencias erroneas, la mente desviada de los creyentes en la idolatría les asignaban poderes a sus dioses y demonios.
    Cualquiera sea la intepretación de la palabra Elohim, eso precisamente era el cometido de la mujer al atreverse a comer del fruto. Ella quería el poder, ser poderosa, sentirse poderosa; dejar de estar a merced de la impotencia, o del sentimiento de impotencia.
    Poder ser Elohim, es decir, con poder y dominar, controlar, estar por encima del terror de la impotencia.

    Es por ello que, cuando serpiente le deslizó la idea de que era posible zafar del sentimiento de impotencia, cuando le injerto la creencia de que había un método mágico para no sufrir más de impotencia, entonces la mujer rápidamente se dejó seducir. Su mente cayó presa de la tentación del EGO. De inmediato puso a trabajar a su intelecto para servir a los fines del EGO, es decir, serpiente. Entonces comenzó a justificar su creencia, porque el fruto era bueno a la vista, proque en definitiva si es bonito seguramente es sabroso y si es sabroso no puede ser malo. Además, era para ser más sabia, es decir, obtener un poder que la hiciera un Elohim. ¿Qué puede tener de malo eso?
    Ella no quería hacer nada malo.
    Ella no encontraba nada reprochable en la acción que estaba decidida a hacer.
    Ella no entendía porqué negarse a ser poderosa, cuando la magia estaba al alcance de la mano y era gratis.
    Porque, es un axioma eterno en la humanidad: la gente quiere magia.
    Entonces, el pecado ya estaba preparado y cocinado, solo faltaba comerlo: y lo hizo.
    Comió el fruto del árbol prohibido para ellos por parte de Dios.

    En realidad, cuando somos cuidadosos con el detalle, Dios no  había prohibido comer del fruto del árbol, sino comer del árbol. Es decir, técnicamente la dama aquí no había incumplido el mandato Divino. Pero, pecado no es solamente faltar a la ley de Dios de manera voluntaria, también se comete pecado de forma involuntaria.
    En este caso, ella técnicamente no pecó, pero pegó en el palo.
    Su pecado fue hacer pecar a su marido.

    Pero, ya nos desvíamos de la pregunta que motivó el post anterior y éste.
    Espero que haya quedado muy claro que lo mismo que origina todos nuestros miedos, y la mayoría de nuestras acciones negativas, es lo que dio paso al primer pecado: el sentimiento de impotencia y nuestro desesperado intento para escapar del mismo, actuando de una forma irreflexiva, reaccionaria o simplemente desobediente de las reglas que se nos han impuesto.

    Queriendo escapar del sentimiento de impotencia, solemos caer en la verdadera impotencia y complicar realmente nuestro panorama.
    La forma de obtener poder, no es dejándonos llevar por las insinuaciones del EGO, sino andar por el camino marcado para nosotros por Dios.
    Si no lo conocemos para algo en concreto, tenemos que evaluar la situación a través de esta sencilla fórmula: lo que quiero hacer, ¿es bueno y justo? Si no es bueno y tampoco es justo, probablemente sea mejor no hacerlo.

    Evidentemente esta sencilla fórmula no será tan simple de aplicar en todos los casos, porque suele ocurrir que perdemos de vista lo que es justo o no. Además, muchas veces lo que definimos como bueno, en verdad no lo es.
    Por tanto, la fórmula sencilla no es LA respuesta, sino la mejor respuesta mientras nos ponemos a aprender y adquirir verdadera sabiduría, que no es solamente textos memorizados, sino también desarrollo de la inteligencia emocional, de la social y un esforzado trabajo de desaprender hábitos y desarmar nuestro Sistema de Creencias, el cual en gran medida es obra de nuestras interacciones equivocadas con Mr. Serpiente.

    Espero que este estudio te sea de bendición, si quieres me lo cuentas en algún comentario.

    https://serjudio.com/apoyo

    https://youtube.com/yehudaribco

  • El motivo original para el pecado

    El momento crucial del primer pecado está retratado en estas simples palabras:

    « Y el serpiente dijo a la mujer: –Ciertamente no moriréis.
    Es que Elohim sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Elohim, conocedores del bien y mal.
    Vio la mujer que el árbol era bueno para comer, que era codiciable a la vista y que el árbol era agradable para ser sabio. Tomó de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió.»
    (Bereshit/Génesis 3:4-6)

    Mira bien, concéntrate en el texto, releelo con lentitud.
    Ahora quita de tu cabeza TODA enseñanza y creencia previa.
    Vuelve a leerlo para poder responder a esta pregunta: ¿cuál fue el motivo para que la mujer comiera del fruto de aquel árbol?

    Vamos, tómate unos minutos antes de continuar leyendo.
    Pero con la intención de que sea el texto quien te responda y no tus creencias encapsuladas en tu mente.
    Luego de que tengas una respuesta, escríbela y me la compartes como comentario aquí debajo.

    Si Dios permite, mañana o en pocos días te pongo yo mi respuesta, que en realidad no la elaboré yo sino que la he recibido de mis maestros que la aprendieron de sus maestros y así hasta el origen del Conocimiento.
    Estaré atento a tu comentario.
    Es muy, demasiado muy relavante, saber el motivo original del pecado cuando estamos promediando el mes de Elul y se acerca el día del juicio individual de cada persona humana.

    Hasta luego.

    https://serjudio.com/apoyo

    https://youtube.com/yehudaribco

  • Parashá Ki Tavó

    1ª y 2ª aliot: La parashá comienza con las Mitzvot de los bikurim, los primeros frutos que eran llevados para ser presentados formalmente en el Templo con una maravillosa fiesta en la cual se declaraba el poder de Dios y se le agradecía por la buena tierra y sus frutos. También se declaraba la responsabilidad de la persona de tomar seriamente el camino de la Torá y sus mandamientos, como manera de vivir en armonía con lo existente y reconociendo a Hashem.
    Se trata también de  la finalización de los ciclos del diezmo, ciclos que duran siete años.

    3ª, 4ª y 5ª aliot: Moshé presenta una declaración de lealtad entre Hashem y Su pueblo. Debemos guardar la Torá y Hashem nos garantiza alabanza, fama y gloria como ‘el más alto de todas las naciones’. (26:19)
    Al cruzar el río Jordán, la Nación declarará públicamente su aceptación del pacto de Hashem, para lo cual escribirán la Torá en doce piedras, las erigirán monumentos para que sean testigos ante todos. Se hará también la ceremonia de bendiciones y maldiciones que tendrá lugar entre las montañas confrontadas de Grizim y Eival, estando en medio el arca sagrada. En ese valle intermedio se encontraba la ciudad efraimita de Shejem, hoy mal conocida como Naplusa o Nablus (seguir el link para verlo en el mapa actual). Recordemos que seis tribus estarían en una montaña, seis en la otra y serían leídas bendiciones dirigiéndose hacia el Grizim, en tanto que las maldiciones dirigiéndose al Eival, respondiendo la congregación a todas ellas “amén”.

    6ª aliá: Encontramos aquí una de las partes más ominosas y tremendas de la Torá, que comúnmente es conocida como Tojajá, es decir: las amonestaciones y “castigos”. En verdad, la palabra castigo debe ser correctamente entendida siempre que es tocada en temas de Torá. Castigo NO ES la reacción de alguien con fuerza que ante una impotencia provocada por otro le demuestra la fuerza provocándole daño, sino que castigo debe ser comprendido como el resultado necesario de una determinada acción. Algo similar ocurre con la palabra “premio”, pero obviamente ante acciones positivas con consecuencias beneficiosas. Sin embargo, en el caso del “premio”, al ser Dios misericordioso además de justo, entonces en ocasiones las personas se benefician con resultados más allá de los que son obvios de las acciones realizadas.
    Así pues, en la Tojejá se describe las consecuencias que recaerán sobre el pueblo judío si ignoran la Torá de Hashem y Su Providencia. Como he dicho, es una lectura terrible, angustiante, pues se anuncian espantosos resultados de las continuas acciones pecaminosas de los judíos. Cabe acotar aquí también que el pecado no es una cuestión religiosa, sino una acción que se desvía de la conducta saludable, la cual es pautada por la Torá.
    La costumbre es que el lector de la Torá lea esta aliá más rápido y silenciosamente que el resto de la parashá.

    7ª aliá: La parashá concluye con la parte final del discurso de despedida de Moshé. Comienza contando la naturaleza milagrosa de los últimos 40 años y su clara indicación de la protección siempre presente de Hashem, por tanto, inspira Moshé a continuar en esa senda, de consciencia espiritual y accionar correcto para ser exitosos siempre.

    ¡Shabat Shalom!