Categoría: Torá

  • Un encuentro muy especial: para celebrar de verdad Shavuot

    El único libro revelado por una deidad es la Torá.
    Sí ya sé, si fuéramos políticamente correctos diríamos que otros pueblos tienen sus libros sagrados, y que sí, que ellos también dicen que sus dioses se los dieron.
    Incluso entre esos fantasiosos están los que dicen que sus dioses se encarnaron, pasearon como hombres entre hombres y por tanto los dichos registrados fueron directamente del dios hecho carne. Pero claro que esas son fantasías y que por ahora este maestro no es tan políticamente correcto como para aceptar que la falsedad idolátrica tiene algún viso de realidad.

    Volviendo entonces al único libro realmente revelado por la deidad, dijimos que es la Torá.
    Fue dada por el Creador al pueblo judío, pero no por intermedio de algún ángel misterioso y oculto en alguna lejana caverna.
    Tampoco fue revelada al seso de un imaginativo profeta.
    ¡No señor!
    La Torá fue revelada por Dios ante todo un pueblo, unos tres millones de personas ahí presentes y atentos a lo que Dios estaba manifestando.

    Ese hecho trascendente, único, irrepetido e irrepetible es lo que rememoramos cada año en Shavuot.
    Cuando en el monte Sinaí, siete semanas luego de salir de Egipto, Dios Se reveló a toda la nación judía, quienes escucharon al unísono la declaración del Decálogo (aquello que se llama erróneamente como Diez Mandamientos).
    Sí, todo el pueblo escuchó y comprendió lo que estaban oyendo y presenciando.
    No fue un cuento que alguien les contó y ellos creyeron por fe.
    Tampoco fue la imaginativa locura de algún supuesto profeta del desierto arábigo.
    Ni el imperio romano haciendo un collage, un verdadero copy-paste, con mitos existentes, leyendas judías, profecías del Tanaj y otras pergeñadas en el momento para crear a un súper humano de origen pornográficamente divino.
    No señor, era todo un pueblo de tres millones de personas y que no se solían poner muy de acuerdo para nada, así que supongo que menos que menos para inventarse tamaña farsa y sostenerla en el tiempo.
    Ellos experimentaron un evento de dimensiones universales, cuando el plano espiritual se presentó “en vivo y en directo”, sin corte publicitarios ni dosis de alucinaciones colectivas.

    Fue un acontecimiento tan inmenso que el rabino Moshé Maimónides, el famoso erudito judío de hace más de 800 años, lo llama como “la base o el pilar sobre el cual gira la creencia del judaísmo».
    Porque no es una mera narración, ni un cuentito manipulador originado en las esferas del poder político.
    Ni es la patraña típica de las religiones.
    Es un hecho tan traumático, tan evidentemente fuera de lo cotidiano de este mundo, que Dios se encargó de que fuera realmente único.
    Ni siquiera el día que se revele la identidad del Mashiaj será tan removedor, aunque toda esta Era Mesiánica sea estremecedora por sí misma.

    Pero, ¿por qué habríamos de tomarlo como algo cierto y no otra fantasía delirante o intento de manipulación?
    ¿Qué tiene de diferente el cuento de la Entrega de la Torá con el resto de revelaciones seudo divinas de los otros seudo libros sagrados?

    La respuesta ya la dimos, pero la explicaremos un poco mejor.
    Hasta hace pocas generaciones atrás, bien pocas décadas atrás, la inmensa mayoría de los judíos SABÍAN que sus antepasados ​​habían participado colectivamente de eventos extraordinarios: salida de Egipto, Revelación en Sinaí, milagros durante los 40 años en el desierto, entre otros.
    Dije que lo SABÍAN y NO que lo creían.
    Supongo que sabes la diferencia entre saber y creer.
    Si no la sabes, pregunta, probablemente te responda.

    Si en un juicio de vida o muerte se toma como veraz la palabra de dos testigos, ¿podemos tener el atrevimiento de despreciar el testimonio de todo un pueblo, tres millones de personas, que afirman contundentemente y con persistencia el hecho que presenciaron?
    En verdad, no se precisa más que ese testimonio para dar por cerrado el caso.

    Pero, esa gente murió hace 33 siglos, ¿cómo los vamos a tomar como testigos actualmente?
    ¿Quién nos asegura que no sea todo una patraña que surgió en algún momento y que de tanto repetirse caló hondo en el alma del pueblo judío y se convirtió en ‘realidad’ por fuerza del relato?
    (Nótese que puse ‘realidad’, para indicar que no es tan real, sino solamente una construcción imaginaria que es considerada como realidad).
    La respuesta es bastante simple y contundente a favor de la REALIDAD (firme y sin comillas) de lo relatado.
    Resulta que aquel testimonio multitudinario de los que estuvieron de cuerpo presente en la Revelación en Sinaí no se guardó solamente en unas palabras que compartieron con sus descendientes, sino también en dos cuestiones más, que también tienen mucho peso en cualquier juicio:
    1- existe un documento con el testimonio;
    2- existen varios rituales que están precisamente para preservar vivo el recuerdo y el testimonio de los testigos originales.
    Permíteme que te lo explique brevemente.
    La Torá es ese documento.
    Sí, ya sé que hay gente que se burla, la critica, la quiere demoler con razonamientos y falacias.
    Todo eso ya lo sé, pero resulta que es un documento que está dentro del pueblo judío desde milenios y no ha sufrido más que contadas modificaciones en algunas letras.
    Hay copias de la Torá con alrededor de dos mil años, el contenido es idéntico al que se encuentra en cualquier rollo de Torá actual.
    Hay copias de Torá a lo largo y ancho del mundo, son todas idénticas, a excepción de algunas pocas letras aquí y allá que sobran o faltan.
    Hay copias de la Torá en comunidades judías que no han tenido contacto por milenios con otras comunidades judías, y curiosamente, es idéntico el texto al que preservaron las otras comunidades judías, salvo alguna letra de más o menos.
    Por consiguiente, lo que podemos afirmar es que este documento es válido.
    Ah, pero resulta que los críticos dicen que no fue escrito junto a la Revelación en Sinaí, ni en las cuatro décadas posteriores, por mano de Moshé. Dicen que diferentes textos y relatos se armaron en la época del rey Josías, mucho más acá en la historia. De alguna manera misteriosa toda la nación judía aceptó que relatos nuevos fueran asumidos como antiguos y que eran los que ellos ya conocían.
    No sé si comprendes lo imposible de que algo así haya sucedido.
    Imagínate que el maligno Maduro, su nombre sea borrado pronto y en estos días, pone frente a los venezolanos, en manos de cada uno de ellos, una historia antigua de el venezolanismo, y en ella afirma disparates cósmicos (muy de acuerdo con las cosas que él dice y hace). Afirma que mares se partieron para que los antepasados de estos venezolanos pasaran por ahí. Afirma que vivieron 40 años en el desierto comiendo un pan mágico. Afirma que una inexplicables plagas consumieron al imperio yanqui para darle poder y gloria al bisabuelo de Maduro y libertad a los venezolanos de hace dos o tres generaciones atrás. Además, agrega en esa rara historia que hay que cumplir determinados rituales muy estrafalarios, prohibirse de comer manjares sin ningún motivo, y otras cosas por completo fuera de la vida cotidiana del venezolano.
    ¿Cuánto tiempo se tardaría en echar al fuego esa porquería de falsa historia y borrar el nombre del dictador de la memoria colectiva?
    Yo creo que no mucho, porque la gente no es tan tonta.
    Claro, habrá un grupo fanático que por esto o aquello incorporará el relato falso y tendencioso, lo adorará como revelación maravillosa pero sin dudas chocará contra la inmensa mayoría de gente racional y sana que los dejará en evidencia en su locura. Por ahí ese grupito alocado se escinde y forman el nuevo venezolanismo,  muy al estilo de aquella minúscula secta judía que se separó y armó las bases para lo que luego tomaría el imperio romano para armar una inmensa religión, útil instrumento de dominación en las manos imperiales. Spoiler: el imperio romano tuvo éxito, ahí anda todavía en su capital el emperador de este mundo gobernando con ese relato falsificado y mucha fuerza militar y económica respaldándolo.

    Volvamos a la Torá.
    El irreverente y testarudo pueblo judío jamás hubiera tomado como verdad una historia que hablara de ellos mismos si eso nunca hubiera sido verdad.
    Es un pueblo absolutamente testarudo y terco.
    No se hubiera embarcado en una peligrosa tarea de vivir muy bizarramente para sostener un relato falso. Eso no va con el modo de ser de los judíos.
    Tampoco se hubieran tomado la molestia de cuidar y transmitir un libro que los trata de esclavos liberados, gente terca, mal agradecidos, tendenciosos al pecado, y otras cosas no muy bonitas. Porque te hago otro spoiler: el Tanaj abunda en palos contra los judíos a causa de sus malas conductas.
    ¿Qué pueblo se sentiría orgulloso de un libro así, que le hace tanto bullying, si ese libro no fuera verdadero y su origen no fuera divino?

    En resumen: la Torá es un documento válido y que nos refiere el testimonio de aquellos testigos.

    Testigos que cada año volvían a contar a sus hijos el relato de la salida de Egipto, y el de la Entrega de la Torá, y de cómo vivieron en el desierto y…
    Año tras año, el mismo cuentito con sus rituales. Repito, rituales pesados y muy prohibitivos. Que no comas esto, que no bebas aquello, que no duermas, que no estés en tu casa tantos días, etc.
    No hay ningún pueblo, y menos uno tan empecinado en llevar la contra, que asuma como propia un libro como la Torá, a no ser que sea verdadero y de origen divino.

    Para ir terminando, aquella ocasión en el monte Sinaí fue única y no se volverá a repetir.
    La propia Torá lo dice, en Devarim cap. 32, y hasta ahora no ha fallado en ser cierto.
    No hay pueblo, de todos los que dicen tener libros sagrados, que afirme que sus antepasados, todos ellos, en un momento determinado recibieron la Revelación juntos.

    Que tengamos un espiritual y pleno de sentido trascendente Shavuot.

    Si este estudio te ha sido de utilidad: https://serjudio.com/apoyo lo preciso y te lo agradezco.

  • Historias del Tanaj

    Hay muchas historias dentro del Tanaj, sin ser éste un libro de historias, como tampoco lo es de Historia.
    Resulta que mucha gente suele confundir este hecho, pasando a creer que “en el Tanaj está la historia del pueblo judío”. Ésta es una frase que habré oído un millón de veces, y no deja de ser errónea por más que se repetida otro millón más y creída por millones de seres humanos.

    El motivo por el cual el Tanaj nos trae historias es variado, te mencionaré unos pocos:

    • para mostrar un contexto histórico,
    • para explicar un reglamento,
    • para evidenciar el accionar Divino en este mundo,
    • para justificar una situación posterior,
    • para guardar memoria inalterable de hechos trascendentes de los orígenes y primeros siglos de la nación judía,
    • pero siempre para obtener enseñanzas que mejoren nuestra vida cotidiana.

    En el Tanaj hay lecciones de todo tipo, para que aprendamos de las conductas, aquellas que son consideradas buenas y también de las malas.
    Y, por regla general, no hay valoración de creencias, sino solamente de conductas y éstas son consideradas desde lo ético/espiritual y no desde otro enfoque, como ser el nacionalista, social, u otro.
    Es clásico que a la hora de evaluar a un rey se lo rotule como que actuó a la manera de David, o por el contrario como Ieroboam (Jeroboam I). Es decir, con una práctica dedicada al judaísmo o de corrupción a sus principios. Pero siempre en lo que atañe a conductas, aunque la persona haya sido idólatra o usado la idolatría para sus fines de obtener poder, no se denuncia esa creencia per-se, sino las acciones que corresponden a la idolatría.
    Hasta ese punto llega la mirada del relator del Tanaj, dejando de lado la grandeza de los reyes por sus construcciones, conquistas o logros terrenales, para evaluarlo respecto a su dedicación al Plan del Divino.

    Veamos algunos pocos ejemplos de esto que venimos explicando, simplemente los citaremos sin profundizar:

    «La tierra estaba corrompida delante de Elohim; estaba llena la tierra de violencia.»
    (Bereshit/Génesis 6:11)

    «El Eterno dijo: –¿He de ocultar a Avraham lo que voy a hacer? Avraham ciertamente será una nación grande y poderosa, y en él serán benditas todas las naciones de la tierra. Porque Yo sé que él mandará a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Eterno, practicando la bondad y el derecho, para que el Eterno haga venir sobre Avraham lo que ha hablado acerca de él.»
    (Bereshit/Génesis 18:17-19)

    «Shelomó amaba al Eterno y caminaba en los estatutos de su padre David; sólo que sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.»
    (1 Melajim/I Reyes 3:3)

    «Él anduvo en todos los pecados que había cometido su padre antes de él. Su corazón no fue íntegro con el Eterno su Elohim, como el corazón de su padre David.»
    (1 Melajim/I Reyes 15:3)

    «Ihoash hizo lo recto ante los ojos del Eterno, todo el tiempo en que le instruyó el sacerdote Iehoiadá [Joyada]. Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.»
    (2 Melajim/II Reyes 12:3-4)

    Hay algunas narraciones del TANAJ que nos hablan desde un punto de vista agradable, para enseñarnos como debe ser una persona.
    Tenemos el caso de Itró, el suegro de Moshé, quien aunque por aquel entonces aún no era de nuestro pueblo, aconsejó y ayudó sabiamente a Moshé. A su vez, éste tomó las palabras de su padre político con aprecio y las llevó a cabo, sin importarle si tenía mayor o menor rango que el otro.
    Grandes enseñanzas en breves palabras.

    A su vez, tenemos otras lecciones que nos hablan desde el otro punto de vista, mostrando lo desagradable, incluyendo muertes, traiciones, confabulaciones, maltratos, etc.
    La idea no es escandalizar con esos contenidos tan poco “santos”, tan apartados de lo que debiera contener un libro sagrado.
    Sino desnudar nuestro EGO, mostrarnos como somos mientras habitamos en este mundo.
    Recordarnos que somos una maravillosa NESHAMÁ de constante pureza, pero conectada a un cuerpo atrapado en redes sociales, en vínculos con otros cuerpos, en leyes morales, en costumbres, en instintos, etc.
    Por tanto, ocurren cosas oscuras, que son malas y no tiene el TANAJ porqué silenciarlas.
    Por el contrario, que bueno que nos cuente como fueron las cosas realmente, para que aprendamos del mal ejemplo lo que no debemos hacer, así como las nefastas consecuencias del mal andar.
    Así podemos tomar conciencia, corregir la conducta y con ello depurar el Sistema de Creencias. Así estamos más en condiciones de reconstruir el Yo Vivido para que esté en sintonía con el Yo Esencial.

    Vemos a nuestros antepasados, con sus errores y sus aciertos.
    Y, por más que una posterior literatura infantil para adultos (en años, pero no en libertad del Sistema de Creencias) los quiere convertir en mitos, en superhéroes impolutos, el TANAJ nos cuenta las cosas con crudeza, sin fantasías tan típicas de las religiones y supersticiones. Será porque el TANAJ NO es de religiones ni supersticiones…
    Estas anécdotas nos hacen confiar en nuestro pueblo, porque si bien pasaron por tiempos difíciles para cualquiera, estuvieron los que se esforzaron y lograron sobrepasar todos los obstáculos que se enfrentaron ante ellos con apoyo mutuo, uniéndose como una familia. Lo cual constituye uno de los grandes secretos de la longeva experiencia que nos distingue del resto de las familias del mundo.

    Finalmente, el dedo de Dios, Su brazo, Su voz, Su atención: es lo que Él quiso revelar al pueblo judío para hacer consciente aquello que permanece como intuición espiritual.
    El único libro sagrado realmente dado por un dios a un grupo de humano, en este caso El Dios a los judíos.
    ¿Para qué?
    Para que los judíos puedan cumplir más cabalmente su rol de sacerdotes, de maestros para el resto de la humanidad.

    Si este estudio te ha sido beneficioso, agradécelo, compártelo y apóyame con tu generoso donativo que es necesario y muy agradecido con bendiciones: https://serjudio.com/apoyo

  • Compartir la realidad del Divino

    Está «La Realidad»,
    pero cada uno de nosotros
    construye
    «mi realidad»
    a la cual  se aferra como si fuera «la realidad»
    solamente cuando pasamos la línea del razonamiento
    y llegamos a la intuición pura (*),
    aquella voz que proviene de la NESHAMÁ,
    entonces podemos comenzar a tomar consciencia de la unidad en el espíritu,
    la conexión  inquebrantable entre todos y todo con El Todo.

    Esta enseñanza del Rav Kook está yehudizada, es decir, pasada por el tamiz creativo de este autor, el Moré Yehuda Ribco.
    No es un intento de presumir, mucho menos de usurpar la idea del maestro, y menos que menos pretender mejorar lo que el sabio ha enseñado.
    Es, simplemente, mi modesto aporte a que algo de su espléndida luz llegue a aquellos que no tienen a su alcance sus magníficas enseñanzas. Lo hago desde mi estrecho conocimiento, mi superficial profundidad, por eso la idea esta yehudizada. Lo siento, quien quiera conocer al maestro de primera mano, que adquiera sus obras y las estudie con algún maestro que lo único que haga sea explicarlas (lo cual ya se convierte en otra enseñanzas, no la directa del Rav Kook. Me estoy yendo por las ramas, aunque en realidad es solamente ejemplificar lo que el mensaje de este post es. Quien comprende, lo hace.).

    La única realidad objetiva, es la Divina.
    Su óptica incompartible es La Realidad, La Verdad.
    Lo que es, sin más.
    Él es el único que accede a toda la información, y cuando digo toda, es TODA.
    De todas las épocas, todos los lugares, todas las circunstancias y perspectivas.
    Él Todo es un concepto tan irrazonable como la Nada o el Infinito.
    Simplemente son palabras que usamos, que sentimos que comprendemos, pero que no llegamos a percibir realmente.
    Como sea, forma La Realidad la inteligencia Divina, aquel que ve cada árbol y cada bosque, con todo lo que lo rodea en tiempo y espacio.

    Si crees que no entendiste nada, está bien.
    Si crees haber entendido, está bien.
    Si crees que tienes algo para corregirme, está bien.
    No voy a luchar contra tu “mi realidad”, ni pretender imponerte “mi realidad”.
    A no ser que la tuya y la mía se hayan formado de la intuición pura, y por tanto no sea tu inteligencia o la mía, sino la consciencia espiritual de las cosas.

    Entonces, tienes tu “mi realidad”, aquella que construyes como puedes, de acuerdo a como fuiste armando eso que crees que eres tú, al que yo llamo “Yo Vivido”.
    Como verás, por todas partes construcciones, obras que no se terminan de procesar en tanto seguimos en este mundo (aunque hay personas que por diversas circunstancias son tan tercos, tan inflexibles, tan petrificados, que pareciera que su Yo Vivido es un monolito sin posibilidad de modificación. Es solo un “pareciera”, porque hasta la roca más dura, también varía).
    Algunos tienen la capacidad de ser flexibles, de abrirse y de recibir la “mi realidad” de otros.
    Con ello reciben insumos para deconstruir su “mi realidad” y posteriormente volver a armarla.
    Quizás sumando algo de lo recibido, quizás engrosando lo que ya tenía, quizás reconstruyendo algo mucho más virulento en contra de esa “mi realidad” del otro.
    Cada uno hace lo que puede y le dejan, según está siendo en este mundo.

    Por supuesto que los sabios de verdad tienen procesos mucho más tendientes a una construcción eficiente.
    Por eso, en el idioma de la Tradición no se les dice sabios, sino “estudiantes de sabios”, porque no paran de estar en constante tarea de aprender, desaprender, reconstruir, volver a construir.
    Esa cualidad superior los acerca a la visión espiritual, a la que es certera.

    Resumiendo: no vemos lo que ve el otro, jamás de los jamases; ni siquiera podemos entender como entiende el otro, aunque pudiéramos hacer un esfuerzo para dejar de estar encerrados en la celdita mental en la que habitamos; pero seguramente no podemos siquiera rasguñar una milésima de la óptica del Dios.

    Y, como resumió mi amigo Jonathan Ortiz:
    1. Hay una realidad
    2. Cada quien construye la propia
    3. Se aferra a la propia como si fuese la Real
    4. Niega las demás
    5. No podemos alcanzar La Realidad
    6. La Realidad no cambia ni se contamina por cada “mi realidad”.

    Atención: el estudio constante no sirve de nada para llegar a desprenderse de “mi realidad”, y construir una más armoniosa, en tanto no tengamos la capacidad psicológica de estar “desnudos” y sin protección, como Adam en el Huerto de Edén antes de ingerir del árbol que tenía prohibido. Y, por supuesto, contar con el maestro que está en el mismo camino de iluminación.
    O, alguien que ha superado el razonamiento y llegado por fin a la intuición pura, es decir, tomar consciencia de la voz de la NESHAMÁ (espíritu, chispa Divina, Yo Esencial).
    Pero de estos últimos: ¡cuidado! Porque está lleno de tramposos que se hacen pasar por espirituales y maestros de Luz, pero no son más que mercaderes de religión, piratas de la fe, estafadores que incluso quizás se estafan a sí mismos a causa de su debilidad mental/emocional.
    El que entiende, lo hace.

    Si llegaste hasta aquí, estoy seguro que querrás compartirlo y además darme una mano para que continúe enseñando verdades espirituales: https://serjudio.com/apoyo


    • “superar el razonamiento y llegar a la intuición pura”: esto es algo que se experimenta, no algo que se comprenda intelectualmente.
      Es una experiencia post-intelectual, por lo cual, primero hay que esforzarse en pensar, razonar, investigar, educarse, aprender, meditar, reflexionar, desaprender, conversar, negociar, seguir pensando, crear pensamiento y cuando todo eso se traspasa, se llega a la intuición pura. Pero, ¡alto! Si piensas que se trata de algo solamente “mental”, pues, tampoco es así. Requiere de un trabajo extenuante para librarse, en la medida de lo posible, de las trampas del EGO, entre las cuales se encuentra el secuestro emocional.
      Como verás, no en vano solo unos pocos eran aptos para una verdadera profecía, cuando el canal de ésta estaba funcionando con mayor plenitud que actualmente.
  • El libro de los números

    Esta semana comenzamos el cuarto libro de la Torá, Bemidbár (también pronunciado como Bamidbár), que es conocido como Números en español.
    Recordemos que los nombres en español los pusieron los antiguos traductores cristianos de “La Biblia” judía, quienes usaron un método muy interesante para asignar los nombres. Escogieron aquello que ellos consideraron como el tema central del libro, poniéndolo así como título para todo el mismo.
    Entonces, quedó:

    1. Génesis, por relatar el comienzo del universo;

    2. Éxodo, porque narra la salida de Egipto;

    3. Levítico, pues contiene muchas reglas que corresponden a los descendientes de la tribu de Leví;

    4. Números, ya que trae varios censos del pueblo judío durante su travesía por el desierto; y

    5. Deuteronomio, haciendo alusión a la repetición de numerosas normas que ya fueron indicadas en los libros anteriores.

    Por su parte, los nombres habituales hebreos, tanto de los libros de la Torá como de las parshiot, fueron tomadas de la primera o primeras palabras significativas y distintivas que aparecen en cada libro o parashá.

    Como último detalle, digamos que existen otros nombres dentro de la Tradición judía para referirse a los libros de la Torá, siendo “sefer haPekudim” – “libro de las cuentas / conteos” uno que existe para el libro que estamos ahora comenzando.
    Notemos que es muy similar al de la traducción al español.

    Ahora, la síntesis de la parashá de acuerdo al orden de las aliot:

    1ª y 2ª aliot: Moshé cuenta a todos los varones en edad de hacer tzavá (ejército), mayores de 20 años y los registra según su ascendencia paterna. El total, sin incluir a los de la tribu de Leví, fue de 603.550. El número total de judíos, incluyendo mujeres, niños y ancianos era de alrededor de 3 millones.
    Como ves, la tzavá ya era una cuestión inseparable del pueblo judío, hasta en esos momentos en que contábamos con la directa y visible intervención de Dios dándonos una sobrenatural y poderosa mano. Entonces, nos preguntamos por la necesidad de que haya un ejército de judíos, ¿tú qué opinas? Será muy interesante leer tus comentarios aquí debajo, en la cajita para los mismos.

    3ª aliá: a las tribus se les asigna a cada una su posición dentro del campamento y en el orden de los viajes. Es decir, además de estar registrados los varones de acuerdo a sus casas paternas, también habría una organización del espacio del campamento, debiéndose respetar el mismo cuando se establecían en alguna locación así como durante los trayectos.
    Nosotros nos preguntamos por la necesidad de que existiera tal orden de las tribus que formaban el campamento, ¿tú qué opinas? Recibimos tus comentarios aquí debajo, en la cajita para los mismos.

    4ª aliá: En preparación para separar a la tribu de Leví, la Torá declara la genealogía de Aarón. Aunque los cohanim también eran de la Tribu de Leví, fueron contados por ellos mismos. Es decir, se creó una subdivisión dentro de la tribu levítica, quedando así establecidos los cohanim y los leviim.
    Nosotros nos preguntamos por la necesidad de que Dios marque una tribu como separada del resto, dándole atribuciones diferentes, asignándole las funciones de cohanim y leviim;  ¿tú qué opinas? Leeremos las ideas que nos compartas aquí debajo, en la cajita para los comentarios.

    5ª aliá: Moshé cuenta a los Leviim según sus tres familias iniciales: Gershón, Kehat y Merarí. Se declaran sus responsabilidades individuales en el transporte del Mishkán (Santuario portátil), y su total fue de 22,000.
    Nos surge la duda de la utilidad de tener un Templo portátil que nos acompañaba en el desierto, ¿no era mejor hacer un servicio más sencillo, de rezos y buenas acciones en lugar de rituales, templos y sacrificios de animales?;  ¿tú qué opinas? Leeremos las ideas que nos compartas aquí debajo, en la cajita para los comentarios.

    6ª aliá: la idea original era que cada primogénito sirviera como sacerdote y levita, pero tras el pecado del becerro de oro, fueron elegidos los miembros de la tribu de Leví para tal finalidad. Siendo que los Leviim debían ser el reemplazo del primogénito, Moshé cuenta a todos los primogénitos del resto de la nación. Su total fue de 22,273. Esos 273 primogénitos adicionales, que no cuentan con un leví como reemplazo, tienen instrucciones de redimirse a través de Aarón dándole cada uno 5 shekels de plata.
    ¿Recuerdas cómo se llama la costumbre de redimir al primogénito, que se sigue practicando hasta nuestros días? Responde, si deseas aquí debajo, en la cajita para los comentarios.

    7ª aliá: La parashá concluye con instrucciones detalladas para la familia de Kehat. Su responsabilidad principal era transportar los utensilios del Mishkán. Solo Aarón y sus hijos podían cubrir los objetos en preparación para el transporte. Una vez cubierto, la familia de Kehat se encargaba de su traslado.
    ¿Tú qué opinas de que sean los cohanim los encargados de tapar y envolver los objetos del santuario? Leeremos las ideas que nos compartas aquí debajo, en la cajita para los comentarios.

    Antes de finalizar, recordamos a nuestros apreciados lectores y socios de esta Obra Sagrada, que a partir de este jueves con la puesta del sol comienza la festividad más moderna del calendario judío: Iom Shijrur Ierushalaim – El día de la Liberación de Jerusalem.
    Por tanto, que tengamos alegría y dicha y que sea preparación para una paz completa.

    Además, la otra semana, también con la puesta del sol del jueves comenzará la festividad bíblica de Shavuot, si Dios quiere comentaremos de ella en algún próximo estudio.                            

    Si quieres ser tú también un socio de la Obra Sagrada: https://serjudio.com/apoyo

       ¡Shabbat Shalom umboraj para ustedes y familias!
    ¡Que tengamos pronto buenas noticias y nos podamos encontrar personalmente!


  • ¡Qué Dios te lo pague!

    «¡Que el Eterno premie tu acción! Que tu recompensa sea completa de parte del Eterno Elohim de Israel, ya que has venido a refugiarte bajo sus alas.»
    (Rut/Ruth 2:12)

    Hay dos maneras de usar el famoso “¡Qué Dios te lo pague!”.
    – Están aquellos que hacen un abuso del mismo, para desligarse de responsabilidades, para dejar impaga o sin agradecimiento una buena acción que les favoreció. Como si Dios fuera aquel que tuviera que hacerse cargo de lo que es propio de la persona hacer.
    Esta clase de gente a su vez se subdividen en dos:
      – los que creen que Dios existe y opera en este mundo, y por tanto de tan “religiosos”* que son, dejan todo en manos de Dios y ellos se descansan de cumplir su parte;
      – los que no creen en Dios y/o que intervenga en el mundo, por lo cual usan el dicho como una burlona manera de afirmar que no harán su parte y que nadie la hará tampoco.

    – En tanto que están las otras personas, que son agradecidas, que son comprometidas, que no quieren esquivar sus responsabilidades como corresponde, pero sin por ello dejar de desear que la retribución sea mayor y abarque también el favor de Dios para el otro.
    Una manera alternativa sería agregar: “Dios te bendiga”**; además de haber hecho nosotros nuestra tarea.

    El caso en particular del verso del TANAJ citado, fue dicho por Boaz a Ruth, luego de que él hiciera una gran bondad, llena de misericordia y sin esperar nada a cambio por ella.
    A lo que sumo el deseo de que Dios también favorezca a esta mujer.
    Porque para Boaz era evidente que no hay que esperar que Dios sea el que haga lo que tenemos que hacer nosotros.
    Por eso, él cumplía su parte, en tanto confiaba en que Dios siempre hace la parte que Le corresponde.
    Sin por ello de dejar de rezar por la participación Divina en mejorar la condición de vida del prójimo.

    Por supuesto que está le gente que, creyendo o no en Dios y Su poder, no usa esta frase; pero eso ya es tema para otro post.

    ¿Cuál es la gran enseñanza?

    Si te ha sido de provecho, comparte, agradece y ayuda a que continúe mi trabajo de difusión de verdades espirituales: https://serjudio.com/apoyo

    Porque Dios hace su parte, yo la mía, pero estaría bueno que tú hicieras la tuya como socio de esta gran obra sagrada.

    ———————
    * Recordemos que religión es lo contrario a espiritual. No haya realmente Dios en las religiones.
    ** Por supuesto el Dios verdadero, el Uno y Único y no esos dioses de las religiones.

  • El milenario retorno de los judíos a la tierra de los hebreos

    ¿Te diste cuenta de que el primer registro “bíblico” del pueblo judío es el de un pueblo en el exilio y que aspira a regresar a su propia tierra?

    Supongo que lo habrás pasado por alto, entonces te lo comparto ahora aquí:

    «Teraj tomó a su hijo Avram, a su nieto Lot hijo de Harán, a Sarai su nuera, mujer de su hijo Avram, y partió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Y llegaron hasta Jarán y se asentaron allí»
    (Bereshit/Génesis 11:31)

    Ésta era la familia de los últimos hebreos.
    Porque Abraham era el último de ellos, no el primero como erróneamente se supone.

    Hebreo es un descendiente de Heber, el cual tuvo numerosísimos descendientes.
    Como vemos:

    «Shélaj vivió después que engendró a Heber 403 años, y engendró hijos e hijas. Vivió Heber 34 años y engendró a Peleg. Heber vivió después que engendró a Peleg 430 años, y engendró hijos e hijas.»
    (Bereshit/Génesis 11:15-17)

    Entre ellos, la familia de Teraj.

    Mucho tiempo anterior a Teraj, la tierra habitada por Heber y su familia era la patria de los hebreos, la cual quedaba en el borde del Mar Mediterráneo, entre Egipto y el Líbano.
    Por motivos variados esa población emigró dejando su tierra patria apenas poblada de hebreos, lo cual fue aprovechado por moradores africanos (principalmente) que fueron entrando como intrusos y adueñándose del patrimonio de los hebreos.
    Así paulatinamente la tierra recibió otro nombre, como tierra de Canaán.

    Pero, los verdaderos dueños de ese lugar no habían olvidado su lazo ni su intención de retorno.
    Sin embargo, las cuestiones del entorno no se lo habían posibilitado.
    Es por ello que la última familia de los hebreos estaba radicada en la ciudad de Ur de los Caldeos.
    Evidentemente, eran extranjero aquellos hebreos en medio de una población que los había acogido pero no completamente asimilado.

    Los últimos hebreos trataron diferentes métodos para resolver “la cuestión hebrea”:

    • asimilarse hasta desaparecer como identidad,
    • integrarse pero manteniendo ciertos rasgos propios,
    • ser la voz ética en medio de una sociedad corrupta, y por ello ser sacrificados en el altar de la inmoralidad,
    • el anhelo por retornar a la tierra patria para vivir a pleno su identidad.

    Como te podrás dar cuenta, aquel antiquísimo relato de los antepasados del pueblo judío tienen un eco muy profundo en los sucesos que acompañaron a los judíos durante siglos y siglos.
    El ser exiliados de nuestra tierra.
    El no perder nuestra identidad a pesar del entorno, tanto benévolo como hostil.
    El querer regresar al hogar nacional.
    Las diferentes alternativas que se plantearon en el seno de la familia para terminar con la tensión existente.
    El pleno retorno a la tierra, aunque fuera interrumpido por mucho tiempo.

    Es mucho lo que se aprende de este estudio, pero no avanzo más por hoy.
    Si te ha sido de provecho, compártelo, agradécelo y no te olvides de darme una mano para que pueda continuar mi sagrada tarea de difundir enseñanzas espirituales de poder: https://serjudio.com/apoyo

  • Enseñanza relevante acerca de profetas falsos

    La profecía es una cualidad natural humana pero que requiere intervención Divina para su funcionamiento.
    Es como tener un aparato de radio pero que no es demasiado útil sin la emisora que transmita.

    La metáfora de la radio nos sirve para saber algo más acerca de la profecía: la cualidad natural es de los humanos, pero si no la encendemos es como si no la tuviéramos.
    Por eso, en épocas en las cuales la emisora transmitía existían en el pueblo judío escuelas de profetas, que aprendían diferentes conceptos y técnicas para encender esa capacidad natural a la par que mejorar la recepción y calidad de la transmisión.

    Indudablemente no era solamente una capacidad restringida a los miembros de la nación judía, los gentiles también la tienen naturalmente.
    El problema es que si lograban encenderla, difícilmente sabían o podían sintonizar la frecuencia correcta, por lo que la mayor parte de las veces quedaba solamente en ruidos de fondo que se transformaba en locura; o captaban mensajes entrecortados, que ellos interpretaban según sus erróneos Sistemas de Creencias y por tanto producían expresiones distorsionadas de la Realidad.
    Fueron muy pocos de aquellos los que realmente aprovecharon constructivamente esta poderosa capacidad humana. La gran mayoría la ignoró en sí mismos, y una pequeña porción generó un caos tremendo, llenando de idolatría, superstición, fetichismo, y otras manifestaciones del EGO en lugar de la NESHAMÁ.

    Algo parecido sucedía con judíos y judías que no habían entrenado su cualidad profética y de pronto, vaya uno a saber, sintonizaban alguna cosa en el éter profético.
    De estos también estuvieron los que enloquecieron, o inventaron concepciones caóticas tratando de describir la realidad espiritual, o se levantaron como profetas falsos.

    Ya que mencionamos a los profetas falsos dentro del pueblo judío, mencionemos algunos tipos de los mismos.

    1. Los que deliraban honestamente como consecuencia de su degradada preparación en lo profético y sus debilidades en otros planos, y por tanto profetizaban sinceramente en falso.
    2. Los que decían que hablaban en nombre del Eterno pero presentando sus propias ideologías y mensajes, que Él no les había transmitido, llevando a la gente adrede hacia el error.
    3. Los que queriendo defender lo que ellos consideraban sagrado, mentían. Tergiversaban a propósito las palabras que recibieron o directamente las inventaban, con la excusa de estar haciendo la obra del Señor.
    4. Los que directamente hablaban en nombre de otros dioses, dejando al Creador en el olvido, o como enemigo, o como uno más en la montonera de dioses.

    Como verás profetas falsos no implica que no sean profetas, sino que dicen falsedades presentándolas como profecías.
    Hay constancia en el Tanaj de gente que durante décadas fue profeta de la Verdad, pero luego cambiaron para mal y se embanderaron como profetas de la falsedad.

    La Torá es muy dura y estricta con los profetas falsos, ¡y no es para menos!

    Recordemos que desde que se destruyó el primer Templo, hace más de 2500 años, que la transmisión profética fue bloqueándose por Dios cada vez más.
    Ya siglos antes se había interrumpido para los gentiles.
    Cuando la destrucción del segundo Templo, hace unos 1950 años, la transmisión ya había sido casi por completo bloqueada por parte de Dios, pero con la promesa de que en la era mesiánica se retomaría con claridad, poder y certeza la recepción por nuestra parte de Sus mensajes directos, a través de esa vía privilegiada de conocimiento.

    Para ir terminando, un párrafo de un profeta de la Verdad que nos sirve para pensar:

    «’He oído lo que dijeron aquellos profetas que en Mi nombre profetizan mentira, diciendo: ‘¡He soñado, he soñado!’
    ¿Hasta cuándo?
    ¿Qué hay en el corazón de los profetas que profetizan mentira y que profetizan el engaño de sus propios corazones?
    ¿Acaso con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, piensan hacer que Mi pueblo se olvide de Mi nombre, de la manera que sus padres se olvidaron de Mi nombre por causa de Baal?
    El profeta que tenga un sueño, que cuente el sueño; pero el que tenga Mi palabra, que hable Mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?, dice el Eterno.»
    (Irmiá/Jeremías 23:25-28)

    ¿Cuáles son las enseñanzas prácticas, que nos sirvan actualmente, de este estudio de Torá?
    Son muy, pero que muy importantes.
    Una de ellas: estamos llenos hoy día de falsos profetas, de profetas de la falsedad. Por tanto, hay que andar con muchísimo cuidado.

    Para finalizar, este trabajo que te comparto consume mucho tiempo de investigación, estudio, elaboración, confirmación y otras actividades más.
    Te llega de forma gratuita y libre, es uno de los más de veinte mil estudios gratis y libres que comparto contigo a diario.
    ¿No merezco tu apoyo económico para poder continuar con esta labor sagrada?
    Tú verás si te aprovechas de forma egoísta o eres empático y espiritual: https://serjudio.com/apoyo

  • Parashá Emor, síntesis y enseñanza

    Dios mediante, la parashá Emor es la que será leída este próximo día de Shabat.
    Es bastante breve y con temas muy concretos, por tanto, nuestra síntesis será mucho más acotada que lo habitual, sin embargo habrá un intenso comentario al final:

    1ª aliá: restricciones específicas para Cohanim y el Cohén Gadol (Sumo Sacerdote) en relación con los matrimonios, la sexualidad y el duelo.

    2ª aliá: Leyes relativas a las imperfecciones físicas de los Cohanim que los inhabilitan para realizar el servicio en el Templo. También se establecen las reglas acerca de quién puede y no puede comer de las ofrendas sacerdotales.

    3ª aliá: Leyes que definen lo que constituye una mancha aceptable e inaceptable en un animal designado para ofrenda.

    4ª aliá:El establecimiento de Shabat, Pesaj, el Omer, el recuento del Omer y Shavuot.

    5ª aliá: El establecimiento de Rosh haShaná y Iom Kipur.

    6ª aliá: El establecimiento de Sucot.

    7ª aliá: Leyes del Ner Tamid (luz perpetua en el Templo), los panes  de la proposición que estaban colocados en la gran sala del Templo.
    Se narra el incidente con el blasfemo en medio del campamento así como las penas por ese pecado.

    Como puedes comprobar, la parashá es muy limitada en temáticas aunque virtualmente infinita en enseñanzas.
    Digo que es virtualmente infinita en enseñanzas no porque ella sea limitada, sino porque nosotros, sus receptores, estudiosos y comentaristas, lo somos.
    La Torá, la esencia de la misma que es incluso previa a la Creación, es Sabiduría Divina y por tanto inabarcable, infinita.
    Cada generación con sus exégetas y discípulos.
    Cada sociedad con sus maestros y aprendices.
    Cada época con sus sabios y detractores.
    Tratando cada uno de encontrar un pedacito de La Verdad, que obviamente existe, por más que la posmodernidad se empeñe en imponer otras creencias. Además, dijimos La Verdad, que es una, porque si hubiera más de una sería no-verdad.
    De hecho, nuestra sagrada Tradición deja bien claro que La Verdad no es otra cosa que un nombre de Dios.

    Si quieres profundizar en una temática de la parashá que tratamos esta semana, te invito a que hagas clic aquí: https://wp.me/p3cYr1-48U

    Antes de finalizar, agradezco a las siguientes personas que también han contribuido económicamente con nuestra labor en estas últimas semanas: Sarai, Jaime, Felipe y Hortencia. Quiera el Eterno que tengan siempre la oportunidad de dar generosamente y no tengan que depender de favores de personas para su bienestar.
    Tú también puedes ser nuestro socio y recibir bendiciones y provecho eterno: https://serjudio.com/apoyo 

       ¡Shabbat Shalom umboraj para ustedes y familias!
    ¡Que tengamos pronto buenas noticias y nos podamos encontrar personalmente!

  • La santidad que da sentido Divino a tu vida

    Recordarás que en la parashá pasada, Kedoshim, y en particular en el video que publicamos de la misma, mencionamos que Dios requiere a todos los integrantes del pueblo judío que seamos santos, y explicamos qué significa y cómo se lograba.
    Si quieres recordarlo, este es el link al video: https://youtu.be/UNoPSK5ZEl8

    Ahora bien, si la Torá pide que todos los judíos y judías seamos santos, y es algo factible para todos alcanzarlo, entonces: ¿cómo se explica el siguiente pasaje en la parashá de esta semana?

    «lo tendrás [al cohén, sacerdote, descendiente de Aarón hermano de Moshé] por santo, pues él ofrece el pan de tu Elohim.
    Será santo para ti, porque santo soy Yo, el Eterno, que os santifico

    (Vaikrá/Levítico 21:8)

    Surge de inmediato la pregunta: ¿podemos ser cualquiera de nosotros santos por medio de nuestras acciones, como nos dijo la Torá la semana pasada; o solamente lo es un descendiente de Aarón que sirve en el Templo?

    ¿Qué opinas tú?
    Sería interesante conocer tu opinión al respecto, que puedes compartir con nosotros enviando tu comentario de la forma habitual aquí.

    Mientras esperamos leer tu respuesta, yo te brindo una que proviene de la Tradición, y en especial si atendemos a Maimónides: la santidad no es una cualidad esencial de lugares, tiempos y personas, sino que son circunstanciales, pues dependen de las reglas que la Torá ha dictado acerca de ellos y su relación con esas reglas.
    Paso a explicarlo brevemente.

    Una persona no es más santa que otra por alguna gracia sobrenatural, ni por herencia, ni por su parentela o por alguna característica espiritual especial.
    Lo único que marca la diferencia es su compromiso con las cosas del Eterno, por tanto su conducta.
    Entonces, cada uno de nosotros podemos ser extremadamente santos, porque con nuestras acciones estamos manifestando la presencia de Dios. Cuando comemos, hablamos, negociamos, estudiamos, paseamos, dormimos, disfrutamos, sufrimos, etc. En cada oportunidad tenemos la chance de actuar de manera santa, o no hacerlo. Por tanto, no hay un algo mágico que nos puede distinguir del prójimo en cuanto a nuestro nivel de santidad, tan solo lo qué hacemos y cómo lo hacemos. Si estamos conscientes de la conexión que tenemos con Dios y por tanto llevamos una vida que lo pone en evidencia, estamos siendo portadores de santidad. Si buscamos la chispa Divina en cada persona, objeto, lugar y tiempo de la creación, para conectarnos con esa chispa, entonces estamos viviendo de manera santa.
    No es cuestión de “ser religioso”, ni de cuántos rituales prescritos realizamos al pie de la letra, ni cuantas anécdotas de sabios e ilustres memorizamos para contar, ni de nuestra ascendencia, ni de otra cosa más que nuestra conducta en cada momento.

    Lo cual nos lleva a los cohanim, los cuales por su servicio en el Templo debían prepararse con esmero, entrenarse, estar enfocados y realizar las tareas que Dios les encomendó.
    Todas esas labores tenían un solo propósito: evidenciar a los presentes la Divina Presencia, llenarlos de claridad mental y emocional para que pudieran tomar conciencia de la chispa Divina en el interior de su ser así como en el resto de la creación.
    Es decir, no eran meros rituales religiosos lo que se realizaban en el Templo, porque de ser así, de poco servían. Sino que eran mecanismos para liberar a los participantes de sus estrecheces mentales y opresiones emocionales, las cuales bloquean la conciencia de nuestra conexión espiritual.

    Entonces, los cohanim eran todos descendientes de Aarón, hermano de Moshé, pero no era esta consanguinidad su virtud por la cual eran santos, sino su total dedicación a las cosas del Eterno la cual era servía como instrumento para el fortalecimiento de sus hermanos que no eran cohanim en la conciencia espiritual.

    Algo similar pasa con lugares, objetos y tiempos que son “más santos” que otros.
    Te lo ejemplificaré rápidamente.
    Shabat es el día santo, porque es cuando tenemos la oportunidad de desconectarnos de las cosas triviales y dedicarnos con más detenimiento a descubrir al Eterno en nuestra vida, en cada rincón de la creación. Porque se supone que no estamos corriendo detrás de la paga diaria para cubrir necesidades, ni estamos dedicados a edificar la materialidad, sino que nos abstenemos por un rato de creernos dueños del mundo y atendemos al que en verdad es el Dueño del universo.
    El lugar del Templo en Ierushalaim es santo, no porque sus piedras sean mágicas o sea un lugar histórico de relevancia exclusiva para la nación judía, sino porque los hechos históricos que allí se dieron siguen conectándonos con el Creador de manera especial.
    El rollo de Torá es santo, no porque su cuero sea de origen sobrenatural, sino porque ha sido elaborado siguiendo determinados criterios, es usado y tratado de determinada forma, que por ello nos habilita a conectarnos con el Señor de una forma que no se logra leyendo el mismo texto pero en un libro impreso, por ejemplo.

    En resumen, volviendo a la santidad de la persona simple de Israel y al de la casa sacerdotal: no quiere decir que uno sea más santo que el otro, sino que su llave de santidad abre una puerta diferente que la tuya, las que finalmente abren paso al mismo “sitio”, que es a Dios. La santidad del cohén se enlaza con la de su servicio en el Templo, por tanto, con las cosas que directamente evocan al Creador. Por tu parte, tu propia santidad como judío/judía no de la estirpe sacerdotal, remite al Creador que está embozado en todo lo que Él ha creado.
    ¿Cuál es más santo?
    ¡Pues, no uno sobre el otro!
    Pero, ante la valoración popular pudiera resultar que el de estirpe sacerdotal lo es porque cumple un rol social mucho más encumbrado, al menos en los tiempos que el Templo estaba edificado y en funciones.

    En síntesis, encontremos la senda para vivir a diario nuestra santidad, para que Dios esté presente en nuestras vidas. No con ello esperando magia alguna, ni milagros repentinos, sino para fortalecernos en confianza, en esperanza, en ética, en responsabilidad, en un trabajo que eleve a toda la creación.
    Así pues, la santidad da sentido Divino a tu vida.

    Antes de terminar, mi agradecimiento por su colaboración económica a Mario de Texas, a Cristóbal, Elena y Matilde. Dios les siga bendiciendo y dándoles chances de seguir haciendo bondades, con salud y prosperidad.
    Tú también puedes ser parte de esta obra sagrada y con recompensas eternas para ti y tu familia: https://serjudio.com/apoyo

  • Lo santo dentro de lo mundanal

    Breve síntesis del contenido de las parshiot Ajaré Mot y Kedoshim, que son leídas en este próximo día de Shabat:

    El servicio en Iom Kipur

    1ª aliá: Se describe el servicio de Iom Kipur que era realizado por el Cohén Gadol (Sumo Sacerdote) en el Bet haMikdash (Templo de Dios en Jerusalén). El Cohén Gadol sólo puede entrar este día en el lugar más sagrado de todos, el llamado “Santo de los Santos”, vestido con sus prendas de lino liso, requiriendo que cambie sus prendas cinco veces y sumergirse en la Mikvá (pileta con agua que es empleada con fines rituales) cinco veces.
    Se trata también en esta sección de la selección de los chivos que serán usados en el ritual de Teshuvá, uno de los dos será el famoso “chivo expiatorio”, término que fue creado precisamente dentro de la cultura judía pero con un sentido muy diferente al que es usado actualmente.
    Esta porción de la perashá es la que reporta la “avodá”, el sagrado servicio para este día y por ello es que la recitamos en la plegaria de musaf (la del mediodía) de Kipur.

    El lugar correcto para la acción correcta

    2ª Aliá: después de la descripción de los servicios restantes para el Iom Kippur, la Torá describe la prohibición de ofrecer un Korbán (sacrificio u ofrenda) fuera del Mishkán (Santuario portátil empleado durante la travesía de 40 años por el desierto) o el Bet haMikdash (Templo en Jerusalén).
    Esto es, solamente es legal elevar una ofrenda al Eterno en el Templo por Él elegido, y no fuera. Sin embargo, las “bamot” (lugares altos), que era como se llamaban los altares exteriores al Templo, fueron muy corrientes en grandes períodos en épocas del Tanaj, lo cual era severamente denunciado por profetas y personas leales al Todopoderoso. Pero, la ingenuidad de las personas, a veces la pereza y muchas veces la ignorancia, hacía que cometieran un pecado pretendiendo realizar un acto sagrado. Porque, con el deseo de agradar a Dios con sacrificios en Su honor, hacían lo que estaba prohibido y era aborrecido por el Señor. Quizás habría que inspeccionar en nuestra realidad actual cómo esta misma buena intención pero con pésima acción puede estar presente y generar conflictos e inconvenientes que bien pudieran ser evitados.
    ¿Qué les parece?

    Santificar lo mundanal

    3ª aliá: La prohibición de comer sangre se repite, estipulando la Torá que no se debe ingerir nada de la misma. Esto es parte de los requerimientos básicos que forman parte de la dieta espiritual judía, el kashrut.
    El motivo: porque la sangre es el alma del ser vivo, es decir, por allí fluye su energía vital.
    Luego, el final de la perashá Ajaré Mot está dedicado a una enumeración de las quince relaciones sexuales prohibidas.
    Dios considera la intimidad física entre un hombre y una mujer como singularmente importante, por lo que impone un código de comportamiento para que la satisfacción física esté acompañada de una adecuada espiritualidad.

    Santificar nuestra existencia con la conducta cotidiana

    4ª aliá: La relación sexual entre varones y la zoofilia están prohibidas en esta sección. Luego, los versículos 18:24-29 establecen la relación única que los habitantes judíos  de Eretz Israel tienen con la tierra y las consecuencias por profanar su santidad.
    El comienzo de perashat Kedoshim afirma que la santidad se realiza mediante el cumplimiento del día de Shabbat, venerar a los padres y no adorar a los ídolos.
    También se establecen leyes de caridad, honestidad y pago de salarios a tiempo.

    Mandamientos variados

    5ª aliá: Está prohibido que un juez manifieste cualquier preferencia en el momento de estar realizando su tarea.
    Es un mandamiento, para los los que saben hacerlo, reprender sabiamente a los que no actúan adecuadamente.
    Se establecen las prohibiciones contra el uso de shatnez (mezcla de lana y lino), corte de determinados puntos del pelo del rostro, el tatuaje de letras o motivos idolátricos, el sexo prematrimonial y el uso de lo sobrenatural – oculto.

    Más mandamientos variados

    6ª y 7ª aliot: Se establece un trato adecuado y equitativo para el converso, la honestidad en los negocios y la prohibición de adorar al Molej.
    El resto de Kedoshim declara los castigos específicos que el Beit Din administraría por participar en cualquiera de las quince relaciones sexuales enumeradas al final de Ajaré Mot.

                                   ¡Shabbat Shalom umboraj para ustedes y familias!
    ¡Que tengamos pronto buenas noticias y nos podamos encontrar personalmente!

  • Una poderosa clave para una buena vida

    ¿Hay alguien que no desee que le vaya bien en la vida?
    Supongo que la mayoría es lo que queremos: tener una vida buena, agradable, satisfactoria, en paz.
    Muchos han sido los que dieron sus claves para conseguirlo, hoy quiero compartirte lo que un hombre destacado en especial nos comparte al respecto.

    El rey David, en su libro de Tehilim, conocido como Salmos en español, nos enseña en su capítulo 34:

    «מִֽי־הָ֭אִישׁ הֶֽחָפֵ֣ץ חַיִּ֑ים אֹהֵ֥ב יָ֝מִ֗ים לִרְא֥וֹת טֽוֹב: נְצֹ֣ר לְשֽׁוֹנְךָ֣ מֵרָ֑ע וּ֝שְׂפָתֶ֗יךָ מִדַּבֵּ֥ר מִרְמָֽה: ס֣וּר מֵ֭רׇע וַֽעֲשֵׂה־ט֑וֹב בַּקֵּ֖שׁ שָׁל֣וֹם וְרׇדְפֵֽהוּ:»
    (Tehilim/Salmos 34:13-15)

    «¿Quién es el hombre que desea vida? ¿Quién anhela años para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela.»
    (Tehilim/Salmos 34:13-15)

    Esa es la impresionante llave de una vida espléndida.
    Una conducta tan simple, tan accesible y sin embargo tan difícil de lograr.

    Guardar muy bien aquello que decimos, para no hablar mal ni engaño.
    Porque, no es casual que la lengua haya sido simbolizada en nuestra tradición tanto como una espada como una flecha.
    Una espada porque atraviesa, corta, cercena, hiere y mata.
    Es un arma terrible y sigilosa.
    Pero también es como una flecha, porque una vez que ha sido lanzada ya el arquero no la puede detener y sigue su rumbo destructor.
    Por ello, tengamos extremo cuidado en lo qué hablamos, cómo lo hacemos, para qué y por qué lo hacemos.

    También seamos muy prudentes en no admitir murmuraciones, injurias, desdén, reproches y todas las otras palabras mortíferas que atraviesan nuestros oídos y perforan nuestras mentes y corazones.
    Porque, ser cuidadoso y saludable en lo que decimos y escuchamos es un elixir de vida.

    De esta forma también llevamos a cabo una de las máximas del judaísmo: apartarse del mal y hacer el bien.
    Porque, no basta simplemente con saber que algo es malo y apartarse de ello, esa es solamente una de las columnas que sostienen la correcta conducta.
    La otra es buscar lo que es bueno y hacerlo.

    Entonces nos podemos considerar como constructores de SHALOM, personas que realizan un trabajo maravilloso en pensamiento, palabra y acción para tener una vida buena y colaborar con un entorno espléndido.

    Así pues, aquí tenemos una de las claves fundamentales para realizar nuestro deseo de una buena vida.
    Te deseo que puedas cumplirlo y que tengamos siempre ocasiones para encontrarnos y compartir bendiciones.

    Shalom.

    Si este estudio te ha sido de beneficio, ten presente que también nosotros precisamos comer: https://serjudio.com/apoyo

  • Así como haces, te será hecho

    Síntesis comentada de las parshiot

    Antes de entrar en tema, una breve síntesis del contenido de las parshiot TAZRÍA-METZORÁ, siguiendo el orden de las siete aliot.

    1ª aliá: Se mencionan las leyes de pureza e impureza relacionadas con el parto.
    Luego se exponen las leyes básicas del “nega Tzaraat” que implican el diagnóstico de Cohén y la posible cuarentena del padeciente. Hay también aquí reglas para determinar si se está ante una persona infectada o si presenta la piel sana.

    Recordemos que esta enfermedad mencionada en la Torá es comúnmente traducida en las Biblias como “lepra”, pero de acuerdo a lo que detalla la Torá y revelan los Sabios, sin dudas no se trata de ésta. Lo que probablemente llevó a la confusión es que en la antigüedad era muy frecuente la infección que causa lepra, la cual es una afección muy cruel y pública, pues ulcera la piel del afectado. Sigue existiendo, aunque bastante más limitada que en el pasado, según encontramos en la prestigiosa Medlineplus: “Es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Esta enfermedad provoca úlceras cutáneas, daño neurológico y debilidad muscular que empeora con el tiempo.” (https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001347.htm).
    Los daños visibles a la piel tienen bastante similitud, sin embargo, ni la causas, ni las formas de contagio, ni los lugares físicos afectados son los mismos.
    Según explican los Sabios, el nega Tzaraat puede ser provocado por un agente patógeno (bacteria, hongo o virus) pero lo que dispara la enfermedad son las acciones éticas del que enferma. Por lo general, se atribuye al lashón hará (difamación, habladuría innecesaria), o más precisamente al motzi shem rá (injuria), como el factor principal que determina la aparición de esta dolencia física.
    ¿Se entiende bien? El agente patógeno por sí mismo no se activaba, sino solamente si la conducta de la persona debilitaba su organismo hasta el punto de enfermar.
    Otra diferencia con la lepra es que el nega Tzaraat también agredía objetos inanimados, tales como vestimentas o paredes del hogar.
    Y una diferencia más es que los antiguos no conocían cura para la lepra, en tanto que la Torá prescribe ciertos procedimientos y rituales, que acompañados por una completa teshuvá permitían sanar al afectado.
    Sin embargo, tanto unos como otros eran apartados de la vida social, distanciados, vestidos de forma llamativa y debían anunciar claramente que estaban enfermos para evitar el contacto cercano con personas sanas.
    Cuando se toma en consideración este aspecto, muchos aprovechan para enseñar algo así como: aquel que usa el lenguaje para dañar a otros, porque pretenden excluirlos socialmente, aislarlos en base a injurias y difamaciones, hacerles perder su estatus, lugar, prestigio, etc.; esos recibían de parte de Dios su merecido, porque como consecuencia el maledicente era el excluido, aislado, repudiado socialmente. Su cruel enfermedad provocaba rechazo y las reglas de la Torá, así como las sociales, imponían una exclusión obligatoria. Por tanto, si uno no puede comportarse éticamente, entonces que sea vivo, porque es de prudentes evitar el lashón hará y el motzí shem rá, porque el que quiere hacer daño termina dañándose. Se supone que ésta es una regla de la vida, que en otras culturas recibe el nombre de “karma”; en la nuestra es “midá kenegued midá”, que se puede traducir como: “así como haces, te será hecho”.

    2ª y 3ª aliot: se discuten las leyes de Tzaraat en lo que respecta a las quemaduras, un parche calvo, manchas blancas opacas y la presencia de una mancha en la ropa.

    4ª aliá: El proceso de purificación del Metzorá (el enfermo con nega Tzaraat) que involucra dos pájaros kasher, un pedazo de cedro, un poco de lana carmesí, una rama de hisopo, agua fresca de manantial, un tazón de arcilla, un Cohén, una Mikvé, siete días, un corte de pelo y un Korbán con una ofrenda minjá.
    Un detalle a apuntar es que, según los Sabios, desde que no hay Templo ya no hay infectados con Tzaraat, entre otras cosas, porque no sería justo que el enfermo no tuviera oportunidad de curarse si hiciera realmente teshuvá, al no tener la oportunidad de realizar el ritual para su curación.

    5ª aliá: Se trata el Korbán de un Metzorá que no puede pagar los costos implicados en el ritual habitual para su curación.

    6ª y 7ª aliot: se detallan las leyes que tratan las imperfecciones que aparecen en una casa y son causadas por el nega Tzaraat.
    Encontramos luego otras reglas que tratan de la impureza provocada por algunas emisiones de algunos fluidos corporales, principalmente los vinculados con la generación de nueva vida.

    Recordemos lo que ya mencionamos en el comentario que compartimos la semana pasada: lo puro e impuro en la concepción de la Torá no tiene relación con algo malo o sucio, sino que la pureza es lo que está conectado con la vida, en tanto que impureza es algún grado de desconexión.
    Algunas religiones que tomaron nuestro libro sagrado para sí, al no poseer la clave de interpretación correcta que se mantiene en la transmisión de maestros a alumnos, de padres a hijos,  tergiversaron el sentido de estos conceptos, asociándolos con cosas feas, asquerosas, inmundas, etc. Lo cual no tiene relación con la realidad expresada por la Torá.

    Una pregunta

    Antes de finalizar este encuentro virtual, una pregunta, para la cual sería estupendo que pudieras remitirnos la respuesta que pienses: ¿por qué dedica dos parshiot, y algo más, la Torá a tratar de una enfermedad que nadie conoce actualmente, y que tenía una cura relativamente accesible, en lugar de enfocarse en asuntos que parecen como mucho más importantes y con vigencia?

    Si este estudio te ha sido de beneficio: https://serjudio.com/apoyo porque nosotros también precisamos el dinero para mantener activa esta obra sagrada que te da bendiciones a ti y tus allegados.

    ¡Shabbat Shalom umboraj para ustedes y familias!
    ¡Que tengamos pronto buenas noticias y nos podamos encontrar personalmente!