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  • Más allá del cuerpo

    Un apreciado amigo estaba estudiando uno de mis humildes textos (link) y entre otras cosas me comentó lo siguiente: “¿Perder el ser o la conciencia es lo peor que podríamos experimentar?”.
    Mi rápida respuesta fue: No sé si eso es lo peor que podemos experimentar. Pero, piense qué sería de usted sin sus memorias.
    Esto mismo te pregunto ahora a ti, querido lector.
    Yo no te daré respuesta, solamente abrí este pequeño espacio para la idea.

    Efectivamente, ¿qué queda de nosotros cuando la memoria se desvanece o se truca?
    ¿Conoces a alguien que padezca algún trastorno o enfermedad que le implique la pérdida de sus recuerdos?
    ¿Cómo lo vive la persona? ¿Tiene conciencia de su falta de continuidad?
    ¿Y los que le rodean y le quieren? ¿Cómo sobrellevan esta realidad sin pasado, y a veces con un presente muy precario?

    Pero, y ya que estamos pensando juntos, ¿la conciencia es la memoria?
    ¿O al menos se fundamenta fuertemente en ella?
    ¿Podría ser, o son dos cuestiones que apenas si se entrecruzan?

    Ah, el recuerdo con su valor.
    Así como el olvido, ese importante bálsamo y auxiliar.

    ¿Qué es de tu identidad sin tus recuerdos?
    ¿Y si ellos permanecen sin estar alterados pero eres tú quien no puede acceder?
    Como si tuvieras millones en una caja fuerte, la cual desconoces y no tienes idea de cuál es la llave que la abre…

    Por otra parte, supongamos que el cuerpo pueda permanecer saludable indefinidamente.
    O que se inventa el mecanismo para reemplazar hasta el último átomo de nuestro ser, sin por ello perder la conciencia de nuestra identidad.
    Es decir, un cuerpo nuevo, con todas sus partes 0km, para disfrutar como recién salido de fábrica y que guarda fielmente la memoria y permite su uso correcto.
    Seamos más imaginativos, pongamos que se puede pasar todos, pero todos, los registros de nuestra memoria a un almacenamiento online.
    Algo así como un OneDrive, Google Drive, ICloud, o parecido que contiene fielmente hasta el último milímetro de recuerdos personales.
    Y que esa fabulosa máquina, o sistema integrado súper avanzado, nos permitiera no solamente esta maravilla sino además preservar la conciencia de ser único, diferente, especial.
    No meramente un cúmulo de registros, sino alguien.
    Una persona.
    Solamente que sin el cuerpo original, ese que tenemos desde el útero (el cual en verdad no somos hace rato, porque nuestro cuerpo se va regenerando).
    Incluso así, somos nosotros y no solamente data en “la nube”.
    ¿Cómo sería tu existencia en ese caso?
    Lleno de recuerdos, exactos, precisos, imborrables –a no ser que decidas eliminar registros del sistema, o un malware lo haga por ti-.
    ¿Serías feliz y pleno en esa existencia?
    ¿De qué dependería tu felicidad y satisfacción?

  • El ser completo

    Físico, emocional, social, mental y espiritual: así estamos “hechos” para nuestra existencia en este mundo.
    El Creador ha manifestado Su Voluntad de esta manera.
    Siendo Él infinito, por tanto sin límites, podría habernos “fabricado” de otra manera, de una que ni siquiera podríamos imaginarnos.
    Pero, ha sido este el diseño.
    Sabiduría y Amor han planteado esta configuración, la cual debemos conocer, agradecer, cuidar, amar y poner en funcionamiento para que alcance sus máximas dotes.

    Por tanto, está en tus manos llevarte por el buen camino en cada uno de estos planos.
    Si te desvías, eres tú quien fracasa, pero además probablemente estás llevando contigo a otros.

    Cultiva, nutre, ejercita, balancea cada uno de los planos.
    Que sea una tarea sagrada de cada día.

    Pero también, encuentra el punto de coordinación entre los planos.
    Quizás en determinado momento uno de ellos adquiera centralidad, debas enfocarte y trabajar con más esmero en él.
    Está bien, hazlo.
    Igualmente, ten en cuenta la obligación natural de la armonía multidimensional.

    Si bien es el espíritu el único de los planos que sobrevive al pasaje por este mundo, no por ello es el único en el cual concentrarse.
    Ni siquiera podríamos afirmar que fuera el más relevante en cada ocasión.
    Pero sí, la brújula necesaria para orientarte y brindarte la claridad en la zozobra oscura.

    ¿Estás haciendo lo bueno y justo en cada uno de tus planos?
    ¿Y en las relaciones entre ellos?

    ¿Encuentras algún obstáculo para crecer y fortalecerte?
    ¿Tienes la disposición y conocimiento para hacer del obstáculo con un trampolín?

    ¿Estás dejándote llevar por aquello que no te nutre ni vivifica?
    ¿Te das permiso para engañarte y luego inventar justificaciones?

  • De Cerca y de Lejos

    “…Y Noaj halló gracia a ojos del Todopoderoso…”[1]

    “…Pero Noaj [Noé] halló gracia ante los ojos del Eterno…” [2]

    En las citas transcritas arriba, se subrayó intencionalmente dos frases que dan a entender una posición distinta de Noé respecto al Creador para la acción de “hallar gracia”.

    De la lectura literal, estar “a ojos” se entiende que Noé estaba a una distancia determinada del Todo Poderoso; pero en la segunda cita, estar “ante los ojos” se entiende lo contrario, que estaba cerca del Eterno, pues no se aprecia distancia entre sujetos.

    Como aprendiz de pensador me llamo la atención que la doble posición de Noe respecto a Dios para hallar gracia, viola el Principio De La No Contradicción, pues Noe no puede estar a la misma vez cerca y lejos respecto a Dios. O estaba cerca o estaba lejos, pero no ambas al mismo tiempo, lo que necesariamente implicaría que una de las posiciones no es verdadera.

    En consulta con el autor de los artículos donde se extrajeron las citas[3], se aclaró que la doble posición de Noe si es posible pues, al igual que cualquier hombre, la cercanía con Dios depende si el hombre es consciente de las leyes a que se debe, y la lejanía por la carencia de justicia y bondad en las relaciones con su prójimo.

    A la luz de explicación del autor, se puede entender que las citas hacen alusión a un examen que ponderó la posición de Noe. Se examinó los impulsos (el inconsciente) de Noe, así como los motivos de sus actos (el consciente).

    El hecho de encontrar gracia “ante los ojos” del Todo Poderoso, impresiona un escrutinio de cerca, de las fuerzas desconocidas que empujaban al hombre desde las oscuridades de su inconsciente, lo cual solo es posible en la relación personalísima entre paciente y profesional. Y de paso, el hecho de haberse encontrado impulsos hacia el cumplimiento de los deberes y responsabilidades – o de las leyes adámicas- es una tesis hartamente demostrada por los estudiosos del campo del inconsciente (especialmente Viktor Frankl) los cuales expusieron que en el inconsciente existen impulsos hacia el sentido, la espiritualidad, la trascendencia, el deber, etc, y no únicamente al cumplimiento de los deseos irracionales.

    Por otro lado, la frase “a ojos” involucra una evaluación a distancia de los motivos de la conducta de la persona en relación con el resto de humanos. Por regla general, los motivos verdaderos de los actos y las acciones son desconocidos por la propia persona; y al desconocerlos los fabrica con ideas lógias, pero falsas. A esa fabricación se les llama racionalizaciones o justificaciones para evitar censura, el juicio o vergüenza. Para saber que motiva a alguien a actuar, necesariamente hay que observarlo a distancia.

    El psicoanalista E. Fromm ponía dos ejemplos interesantes: el padre quien, castigando a su hijo, se le preguntaba los motivos de su violencia. Éste justificaba el castigo por ser el medio de corrección para el hijo y así convertirlo en un hombre de bien. Pero al observar detalladamente el rostro del padre mientras castigaba se podía detectar el placer en éste al infringir dolor. El verdadero motivo del castigo era el placer de causar dolor al hijo.

    El segundo ejemplo que ponía era el del burócrata, quien a la hora exacta del cierre de la oficina pública deja sin atender a la última persona de la fila. Sus motivos dichos eran que la hora de cierre institucional había llegado; pero una observación detallada en su expresión se detectaba el placer del totalitarista en tener poder para hacer que esa persona sin atender volviera al día siguiente a realizar nuevamente la fila.

    En esa línea de pensamiento se puede ver que el hecho de “hallar gracia” lo fue por que sus impulsos lo acercaban a un modelo humano superior no alcanzado por sus contemporáneos[4], e incluso no alcanzado por  él mismo (por más cercano que estuviera) en razón de carencia bondadosa en sus relaciones interpersonales, carencia que lo alejaba de ese modelo; pero al menos por su avance obtuvo el “beneplácito del Eterno”[5].

    Las conclusiones a las que me conduce estas ideas son que en el hombre operan fuerzas que ignora, y que lo impulsan a evolucionar acercándose hacia un modelo humano mejorado; pero esas fuerzas no salen con toda su intensidad al experior del hombre, sino que estan siendo retenidas en el humano debido al desequilibrio entre la bondad y la justicia en las relaciones con las otras personas. Desequilibrio que se justifica con motivos equivocados,  retrasando y alejando el mejoramiento.

    El dilema que como hombres la vida nos plantea es realmente serio, pues solitariamente y sin ayuda de otros es imposible evaluar si nuestros impulsos hacia la trascendencia (que acercan al hombre a un modelo del ser mejorado) están siendo retenidos por el desmejoramiento en las relaciones personales; desmejoramiento que para el colmo, justificamos como necesario.

    En palabras simples: sin ayuda de alguien no podremos evaluar nuestro propio avance ni concientizar nuestra propia inmovilización.

    Y esta situación la puse aprueba con una experiencia recién, donde me toco observar una persona quien su fuerte impulso para tener un hogar, le hizo perder personas con quien formaría dicha unión. El impulso inconsciente hacia la trascendencia e independencia la acercaban cada vez más a su meta: el mejoramiento patrimonial; pero las motivaciones de sus actos ante la pérdida eran tristes justificaciones, creíbles por la persona y por terceros, pero vacías de sentido y razón.

    Y esa pareciera ser la historia de todos nosotros: impulsados hacia un mejoramiento, la transcendencia, el sentido, al cumplimiento de deberes, a Dios; pero con actos no benevolentes y justos hacia las personas que nos acompañan, justificando los motivos de nuestros actos con escusas altamente creíbles, pero sinceramente equivocadas. Y para agravar la situación, de imposible detección de forma personal.

    Esto me lleva a la última conclusión. Si bien hemos pasado algunos años estudiando en este hogar temas que competen a nuestra identidad y nuestro propio mejoramiento, tenemos una alta responsabilidad de entrenarnos para pedir ayuda, así como para ayudar; si es intención de cada quien terminar de vacilar entre acercarse al modelo de hombre mejorado, o bien, alejarse de ese modelo.

     

     

    Luis D. Perez Ch.[6]

     

    ( En merito por los jóvenes Joseph Briones Solís, Dayana Martínez Romero, Stephanie Hernández García, Ingrid Masiel Méndez Serrano, Ariel Antonio Vargas Condega. Baruj Dayan Ha Emet. Paz a sus restos, consuelo a sus familias y justicia por sus muertes)

    [1] http://serjudio.com/mitzvot-y-costumbres/rezos/rezo-de-bendicin-y-crecimiento

     

    [2] http://serjudio.com/wp-content/themes/base/tanaj.php?sigla=She&capitulo=1&versiculo=10

    [3] Conversación privada con Yehuda Ribco.

    [4] “ …¿Cuáles eran los pecados de estas generaciones? Eran culpables de idolatría,  derramamiento de sangre e inmoralidad…” http://fulvida.com/info/pecados_gene.htm

     

    [5] “…Noaj [Noé] era un hombre justo y cabal en su generación; Noaj [Noé] caminaba con Elokim.» (Bereshit / Génesis 6:9). Eso hacía Noaj, ni más ni menos…. Y sin embargo encontró el beneplácito del Eterno…”  Yehuda Ribco en http://serjudio.com/personas/gentiles/lo-que-el-eterno-pide-del-gentil

     

    [6] El autor del artículo no es judío. Las ideas cuenta con autorización y revisión previa de Serjudio.com

  • Chau Obama, el rey-peón del imperio

    «Procedamos astutamente…» dijo el Faraón…
    (Shemot/Éxodo 1:10)

    De acuerdo a Maimónides, en coherencia con sus maestros sabios y filósofos, hay cuatro clases de sabiduría, o quizás inteligencias como se les dice ahora:

    1. La que concierne al mundo espiritual.
    2. La que transforma los hechos en experiencia, y ésta a su vez en conocimiento.
    3. Aquella para realizar destrezas.
    4. La de la “viveza criolla” (aquellos que no conocen el concepto, aquí les dejo un link).

    Las que a su vez se relación con los cuatro tipo de perfeccionamientos:

    1. En el conocimiento de Dios.
    2. En actitudes, valores, pensamientos, ideas, conceptos.
    3. En lo relativo al cuerpo.
    4. En las posesiones materiales.

    El Faraón del comienzo del relato en Shemot, ciertamente estaba demostrando experticia en el cuarto nivel.
    Era astuto, tal cual el serpiente del huerto.
    Vio la oportunidad para obtener mayor poder a través de manipular aún más a su pueblo, llevándolo a temer y por tanto aborrecer y por tanto maltratar a los hebreos.
    Ciertamente, no se diferencia mucho de tantos políticos y otras aves rapaces de todas las épocas, y también de la actual.

    Hacer del hebreo/judío un bicho raro, molesto, perjudicial, que llena de pavura.
    Inventar alrededor de él toda clase de mitos y patrañas, llenando de impotencia el corazón de aquellos que les oyen.
    Repetir una mentira mil veces, hasta que sea tomada como verdad.

    Entonces, cuando el miedo está instalado rápidamente se manifiesta el EGO, con sus herramientas automáticas.
    Por lo cual, las conductas perversas en contra del judío, o Israel, comienza a tomar forma, color, estatura, fuerza.
    Lo que empieza tímidamente y en las sombras, va creciendo en espanto.

    Lo que deja paso rápidamente al maltrato en todos los planos posibles.
    El judío, Israel, es hostigado, castigado, violado, asesinado, puesto en venta, repartido, cercenado, burlado, y todo lo que se les ocurra.

    Y no hay juez ni justicia, solamente dedos acusadores en contra de la víctima.
    Y también aquellos que lo justifican.
    Y los que se encogen de hombros y piensan/dicen: “algo habrá hecho”, “se lo tenía merecido”.

    El déspota actual de la Casa Blanca con sus compinches “progresistas” en alianza con el imperialismo árabe-musulmán, son pichones de Faraón.
    Son pupilos de Adolf, en sus maquinaciones atroces contra la nación santa y sus hijos.

    Proceden con astucia, la que les brinda su “viveza criolla”, así como el poder material con el que cuentan.
    Son expertos en engañar, mentir, confundir, en resumen, las artes de la manipulación, para así llevar a su rebaño al matadero. Claro, con la excusa que quieran ofrecer pero siempre teniendo en claro al enemigo: el judío, Israel.

    No faltarán las voces que defiendan a estos genocidas e imperialistas.
    Incluso entre la gente instruida y bondadosa.
    Porque no dejan de estar bajo la influencia nefasta del EGO en coordinación con el EGO del reyezuelo y sus cómplices.

    Y el rey, es solamente un peón.
    Lo sepa o no, lo quiera o no.
    Su “poder” es factual, no real.
    Es un títere, no solamente de su EGO, sino de los designios del imperio que rehúye de la Presencia del Eterno y por tanto acosa a aquello que La manifiesta.

    Su pueblo, en su mayoría supongo, no ha despertado todavía.
    Faraón no es Egipto, Egipto no es Faraón.
    Sin embargo, cuantos egipcios apoyaban al rey convencidos y seducidos.
    En tanto, otros seguían la corriente, no sabiendo, no pudiendo construir una realidad alternativa mejor.

    Como sea, la verdad triunfa… eventualmente.
    Pero, mientras tanto el tsunami está creciendo y acercándose.

    La indigna resolución de la ONU contra Israel el 22/12/16, una más de tantas otras.
    El resto de las tramoyas que se vienen armando, tal como la embajada de “Palestina” en el Vaticano hoy (16/1/17).
    La conferencia de París de ayer.
    Los ataques a todo nivel contra judíos e Israel en el mundo.
    Es un tsunami perverso formado por el imperio contra la Presencia de Dios.

    Pero, ellos pasarán y dejarán destrucción.
    Los más perjudicados serán ellos y quienes les siguen.

    ¿Qué podemos hacer nosotros?
    ¿Simplemente agarrarnos fuerte de alguna palmera y esperar que el cataclismo se aleje?

  • Entre muros, entre cardos

    «Entonces Iaacov [Jacob] envió a Yehudá [Judá] delante de él a llamar a Iosef [José] para que viniese a encontrarle en Gosén. Mientras tanto, ellos llegaron a la tierra de Gosén»
    (Bereshit/Génesis 46:28)

    Los hebreos llegaron a residir en Egipto.
    El plan era pasar allí unos pocos años, mientras las dificultades económicas persistían en su tierra patria.
    Luego, retornarían a su vida habitual.
    Ya sabemos que el esto no ocurrió, sino que se fueron quedando y permanecieron varios siglos.
    Al principio en una posición cercana a la realeza, para luego terminar en el pozo más oscuro, más abajo que todos en el espectro social.
    Cuando el Eterno los rescató, a un paso del portón cincuenta de impureza, el cual es el punto sin retorno.

    En la idea original estaba no mezclarse con los egipcios, o hacerlo lo menos posible. Solo cuando fuera estrictamente necesario y sin más opción.
    Era el método que encontraron para preservarse de la asimilación.
    Levantar los muros de su auto formado gueto, ser extraños y lejanos.
    Gente diferente y rara, inaccesible, poco frecuente.
    Las personas que se encerraban en sí mismas para sí mismas.
    No por algún orgullo especial o rechazo de los otros, sino como mecanismo para preservar su identidad. Siendo pocos y débiles en un medio que los superaba ampliamente en cantidad y fuerza.
    Por ello, en el acierto o el error, concibieron esta solución.
    Se pertrecharon en la provincia de Goshén, rica y apta para su tarea pastoril. Lugar que les pertenecía legalmente, pues había sido obtenido por sus patriarcas de manos de un rey egipcio anterior.
    Allí estarían, en su exilio, en su escondite.

    Tenían otra forma de resolver la dificultad de la asimilación, pero no fue la que emplearon.
    Era conocer y vivir con plenitud su propia identidad, siendo capaces de disfrutarla incluso entre gente que es diferente y no la comparte. O quizás, especialmente en esas circunstancias.
    Cuando tienen todo a mano para ser como los demás, nadie los presiona, nadie los agrede, son aceptado y a pesar de ello ellos optan por seguir leales a sí mismos.
    No por ello despreciando lo de los otros, por el contrario, encontrando en aquello cosas valiosas. Pero, sabiendo que mucho más importante es tener lo que es propio, valorarlo, disfrutarlo, llevarlo al máximo de su potencial.
    Sin esconderse detrás de los muros de sus asilos, sino abriéndose al mundo para poder ser ellos rodeados de los otros.
    En palabras inspiradas:

    «Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes.»
    (Shir HaSHirim/Cantar de los Cantares 2:2)

    Aprender de su propia cultura, quererla, enseñarla entre los suyos y mostrar a los que están alrededor que no por ser diferentes se es antagonista.
    Cada uno tiene lo suyo, ¡qué bueno que así sea!
    Esta solución permite que el hebreo esté en el mundo, sea parte activa de él, al tiempo que no abandona ni rechaza su propio mundo.

    ¿Cuál crees que a la postre es la mejor alternativa?

  • El miedo y la confianza

    Dice el sabio proverbista:

    «El temor al hombre pone trampas, pero el que confía en el Eterno estará a salvo.»
    (Mishlei/Proverbios 29:25)

    He visto a más de una persona que confía realmente en el Eterno, y esto porque cumple con solvencia los preceptos que le corresponde (y por si fuera poco, estudia y aplica al perfeccionamiento de sus cualidades el conocimiento sagrado) y que sin embargo está esclavizada a algún miedo.

    ¡No es para escandalizarse! Ni para andar armando inquisiciones acusando a buena gente de tener poca confianza en el Eterno.
    No va por ahí el asunto.
    Dejemos a los borregos las borregadas; a los predicadores que predican porque poco y nada saben; y a los otros vacíos de SHALOM, con las acusaciones destempladas.

    Mejor, entendamos y aprendamos.
    A pesar de lo que parezca, el miedo es parte del ser humano. Porque, estamos bajo el dominio del EGO, hasta que hacemos el trabajo necesario para doblegarlo y dejarlo funcionando en su punto justo.

    Como ya hemos estudiado en varias oportunidades, el miedo tiene existencia solo en tu imaginación.
    Es la fantasía que anticipa una impotencia, allí en donde nada la manifiesta.

    Consume energías del presente, deteriora la situación actual, y suele llevar a lo que tanto se teme.
    ¡Y ni siquiera tiene existencia real!
    Solamente vive en tu imaginación.
    Se nutre de tus pensamientos (recuerda que nosotros definimos los sentimientos como formas de pensamiento primitivo).

    Nos dibujamos mentalmente una situación de impotencia y nos paralizamos, tratando de no llegar a ella.
    En ese acto ya estamos provocando un desequilibrio, un desgaste, un esfuerzo extra.
    Estamos trabajando en perjudicarnos y no en beneficiarnos.

    Ten en cuenta lo que mostramos mil veces ya, que ante la impotencia real o sentida, se dispara automáticamente el EGO con sus instrumentos básicos y/o sus derivados: llanto, grito, violencia física y desconexión de la realidad.
    Por tanto, sea cuando estamos atrapados por el miedo y enredados en su telaraña; o sea que el desgaste y desequilibrio que nos provoca nos lleva a sufrir la situación temida; como sea, ya con ello estamos en situación de impotencia auto-causada.

    Recuerda también que ya hemos estudiado las diferencias entre precaución y miedo, no lo volveremos a hacer ahora.

    Pero, ¿cómo puede ser que personas dedicadas al Eterno, que cumplen Su servicio, que estudian Sus cosas, estén en las garras del EGO?
    ¿Acaso cuando ponemos en sincronía el Yo Vivido con el Yo Esencial (NESHAMÁ) no se resuelven todas las cosas?

    La respuesta es compleja, trataremos de ser simples y breves, especialmente porque muchas de estas enseñanzas ya las hemos estudiado en otras oportunidades.

    Primero, el EGO no depende de nuestras creencias, es una parte de nuestra naturaleza humana. Una zona del sistema nervioso. Nacemos con él, y con suerte morimos junto a él.
    Es como pretender que un sabio que confía en el Eterno ya por ello pudiera controlar el funcionamiento de su hígado o los riñones. A voluntad y de acuerdo a su pensamiento consciente.
    Quizás algún gurú o yogui del Lejano Orienta pueda realizar tales proezas extraordinarias, pero no es el sentido de la Torá ni de la Sabiduría que lo hagamos.
    El EGO está y trabaja, porque es un regalo Divino, cuando está cumpliendo su rol preciso.
    Entonces, no tiene nada de extraño o aberrante que un noble personaje tema. Es parte del ser humano.

    Segundo, el EGO no se reduce solamente a lo dado genéticamente, ya que se le va sumando registros mnémicos de conductas que se repitieron hasta transformarse en hábitos.
    Éstos se convierten en una segunda naturaleza, que responde también automáticamente, involuntariamente.
    Por tanto, desde el momento mismo del nacimiento al EGO de base se le fue añadiendo capas y más capas de conductas transformadas en hábitos, en consonancia con las reacciones primarias del EGO base.
    Siendo así, en lo más hondo de nuestros recuerdos, en lugares incluso inaccesibles para la palabra y el razonamiento, quedaron inscriptas sensaciones y respuestas que se pueden disparar al accionarse determinados gatillos, que son propios de cada uno.
    Por lo cual, hasta el sabio más exigente y exquisito cuenta con partes de su memoria vedadas a su poder mental racional.
    ¿Qué podemos hacer cuando no se puede hacer nada?

    Tercero, aunque se haya aprendido mucha Torá, se conozcan los preceptos, se sepa al dedillo las costumbres, se haya realizado un trabajo fino de ejercitar las midot positivas –buenas cualidades-, somos personas y por tanto limitados, imperfectos.
    En tanto estemos en Este Mundo, la perfección es imposible.
    Podemos perfeccionar, corregirnos, avanzar un poquito más, pero el infinito siempre seguirá siendo inaccesible para nosotros.
    Por lo cual, no hay persona que no tenga alguna falla, aunque sea mínima, infinitesimal.
    Siendo así, ¿cómo podríamos objetar que hasta gente como Moshé Rabeinu tuviera miedos o vacilaciones?

    Cuarto, dice nuestra Tradición que aquel que está más elevado en su senda espiritual, mayor es su Ietzer haRá (EGO).
    Por lo cual, sus luchas consigo mismo son más tremendas que las que desarrollan las personas en niveles más bajos.
    ¿Qué quiere decir?
    Que nadie está libre de sus propias trampas.

    Hay otros motivos, pero estos cuatro son suficientes por hoy.

    Entonces, ¿qué hacer?
    ¿Nos entregamos al miedo?

    En realidad, respuestas ya hemos dado muchas veces, es cuestión de buscarlas en este sitio (http://serjudio.com), pero brindemos alguna idea ahora.
    Justamente el versículo con el cual comenzamos este estudio nos brinda algunas pistas.

    Si es el miedo el que pone las trampas, ¿qué no debamos hacer?
    ¡Pisarlas!
    Como sentimos el miedo, ya sabemos a qué estamos temiendo o al menos tenemos una idea.
    Entonces, hagamos precisamente lo que el miedo nos quiere imponer a que no hagamos.
    (Te repito, el miedo no es lo mismo que la precaución, aprende a diferenciarlos).
    Si el miedo te atormenta para no dar ese examen, ¡dalo!
    Si te dice que no te subas al avión, ¡sube!
    Si te exige quedarte encerrado y no entablar conversación, ¡charla!

    Entonces, verás que el miedo realmente era un ente imaginario y sin ningún poder.
    Se desvanece al no tener de donde aferrarse.
    Tu energía ya no se malgasta en darle vida, sino que ahora podrás dedicarla a actividades que sean de tu beneficio.

    ¿Y si fracasas?
    ¿Si acontece lo que tanto temías?
    Pues… ¡fluye!
    Acepta tu limitación pero no tu inutilidad.
    Crece con la experiencia y no te dejes atormentar mucho rato con las burlas del EGO que te quiere en impotencia.

    Igualmente, es improbable que caigas en lo que temes, a no ser que sigas temiendo y limitándote allí en donde realmente no estás limitado.

    Por último, confía en el Eterno, como dice el proverbista.
    ¿Qué quiere decir, en este caso?
    Pues, que tus acciones sean de construcción de SHALOM, de bondad y justicia, tanto en pensamiento, palabra como actos materiales.
    Siguiendo el camino espiritual, incluso allí en donde no hay un mandamiento prescrito.

    Pero además ten en cuenta que cualquiera sea el resultado, finalmente todos iremos a parar al mismo lado.
    La muerte, la máxima impotencia, nos espera a todos sin excepción.
    Cuando estemos en ella, de nada valdrán tus miedos y las cosas que te prohibiste por su causa, siendo que las tenías permitidas y a tu disposición.
    Recuerda que nuestra eternidad se construye con nuestras acciones, cada uno arma su propio paraíso.
    Por tanto, puede ser uno muy empobrecido, lleno de imágenes fantaseadas de miedos; o uno en el cual hicimos lo que estaba a nuestro alcance dejando al Eterno el resultado final.

    Agradezco tus aportes, agradecimientos, comentarios, anécdotas, compartirlo, etc.

  • Noajismo consciente o Judaísmo inconsciente

    Desde que los estudiosos de la psiquis del hombre pusieron sus ojos al tema del consciente e inconsciente como objeto de estudio demostraron lo complejo que es la existencia humana.

    En el hombre no solamente operan mecánicamente fuerzas naturales instintivas, sino que también maniobran fuerzas no cuantificables o medibles, que no son compartidas con otros seres.

    Siendo el que escribe un amateur en el tema, entiendo que dichas fuerzas operan desde el oscuro inconsciente, y sin ningún tipo de freno, límite o regulador impulsan al humano para que éste actúe en su estado consciente, pero en el estado de vigilia bajo el freno, límite y regulador que dicta la razón, la lógica, el intelecto, el ego.

    Para Freud, el inconsciente era la bóveda de las irracionalidades; los deseos oscuros, libidinosos, impúdicos y todas las represiones que el humano sublimaba o transfería conscientemente hacia el exterior.

    Sin embargo, pasadas las décadas, otros estudiosos no compartieron la visión freudiana sobre el inconsciente; más bien descubrieron que en el inconsciente se encontraba la fuente de la más alta sabiduría humana (Carl G. Jung, Viktor Frankl, Erich Fromm, D.T. Suzuki, y puedo citar con ellos al More Yehuda, el cual apunta a dicha valoración del inconsciente para el análisis del sueño).

    Es decir, que según los segundos, desde el inconsciente operan fuerzas o impulsos que mueven al humano hacia el sentido, la espiritualidad, la iluminación, la ética, y no solamente a la satisfacción de deseos irracionales reprimidos.

    Si bien, tanto Freud como los que le siguieron descubrieron dichas fuerzas que motivan los actos humanos conscientes, no son muy claros en su origen; unos y otros discrepan en cuanto a la fuente de dichas fuerzas debido a la dificultad de descubrir el inconsciente humano, pues el mismo método propuesto por su precursor es el que han utilizado básicamente todos: el de libre asociación psicoanalítica.

    Pero mi idea a compartir es otra que la de transcribir lo que dicen uno y el otro, o de validar una u otra opinión, pues continuo advirtiendo mi pobre amateurismo en estos temas.

    Desde el oscuro inconsciente se potencian fuerzas que impulsan para actuar de forma consciente, y dichas fuerzas siguen siendo poco conocidas o manipulables pues el conocimiento que se tiene de ellas es limitado.

    Los peritos en la materia tiene como objetivo el conocimiento de dichas fuerzas mediante el método indicado, con el fin de hacerlas conscientes y de esa forma curar ciertas enfermedades psíquicas en los pacientes; exceptuando el Dr. Jung y el Dr. Fromm, cuyos objetivos estaban más enfocados en cierta transformación de la persona y la sociedad.

    La finalidad del estudio del inconsciente sería el conocerlo para hacerlo consciente, fortalecer el “Yo” debilitando el “Id”, desenmascarar la fuerza motivadora con la finalidad del mejoramiento individual o social, o como se quiera ver a ese proceso mediante el cual se pueda concientizar esa fuerza desconocida que influye en la propia vida despierta para comprender mejor nuestra realidad, y de esa forma procurar una transformación del humano hacia un modelo mejorado.

    Sabiendo eso, se podría concluir que existimos bajo mucha ignorancia en nuestra propia dimensión, es decir, que los motivos de nuestros propios actos o conductas no son siempre los que convencidamente creemos, sino que son otros los motivos y ellos nos son desconocidos conscientemente. Y al ignorar lo que pasa en el propio inconsciente (individual o social) estamos rechazando, sin saberlo, la oportunidad de avanzar evolutivamente hacia un humano mejorado.

    Hace pocos días, una experiencia particular me hizo confrontarme con la siguiente pregunta: ¿soy un noajida consciente, o un judío inconsciente?; es decir, si me encuentro consciente de ser una persona que dirijo mi existencia con el mayor secularismo que garantiza la Tora Noajida, ¿Por qué a veces me pillo buscando lo que es judío?

    Conscientemente actuamos como lo que somos: personas no judías. Pero un impulso inconscientemente manifestado en los dichos, las conductas, las acciones, los sueños, etc revela y desenmascara el deseo de ser judío.

    Y no. No caben justificaciones (racionalizaciones) para esconder ese deseo con escusas sobradamente sabidas (amor a dios, a los judíos, a Israel, a las fiestas patria judías, a las costumbres, al verdadero dios, a la verdad, a la identidad, etc); sencillamente hay un deseo de ser judío por razones equivocadas debido a la poquísima importancia que damos a nuestro inconsciente, a la escasísima atención que damos a la identidad de la persona, al pobrísimo tiempo que se dedica al estudio del hombre, al raquítico deseo de autodescubrimiento por medio del racionalismo humanista, al casi nulo interés por saber qué es SER Noájida y no simplemente TENER una identidad noajida.

    No cabe duda que al estar en continuo estudio y revisión personal, de a poquitos y a cuenta gotas es posible despegarnos, a trocitos, la falsa careta colocada y que opaca una verdadera concientización de quienes somos, de donde estamos y para donde vamos.

    Para finalizar, quisiera agradecer su lectura, así como de saber de los míos, los que continuamos mejorando caminando hacia la verdad.

    (Sea mis ideas en merito de Yehuda Ribco, para que su salud sea restablecida completamente, y tengamos maestro, amigo, socio y mentor por muchos años)

     

    Luis D. Perez Ch.[1]

     

    [1] El autor del artículo no es judío. Las ideas cuenta con autorización y revisión previa de Serjudio.com

  • Felicidades Edgar

    Hoy cumple años un gran amigo, el apreciado Edgar JT, quien también colabora grandemente en la difusión del noajismo y de los modos de vida espirituales.
    Cumple una tarea noble y desinteresada, que seguramente recibe el visto bueno del Creador.
    Quiera el Eterno brindarle muchos buenos años, con salud, estabilidad en todos los planos, amor correspondido y más aún.
    Que disfrute de la plenitud que llueve para él desde lo Alto.
    Un abrazo mi querido, por muchos años y éxitos más.

  • ¿Quién eres tú?

    «Entonces Israel vio a los hijos de Iosef [José] y preguntó: –¿Quiénes son éstos?»
    (Bereshit/Génesis 48:8)

    No pareciera ser muy complejo este párrafo ni contener ningún tema de interés.
    ¿Qué podríamos aprender de algo tan escueto como la pregunta de un hombre viejo, con la mirada ya cansada, para saber quienes son aquellos que están ante sí?
    Claro, si quisiéramos dejar volar la fantasía entonces inventaríamos mil cuestiones, a la cual más despegada de la realidad. Podemos hacerlo, no es lo más saludable.

    Sin embargo, los sabios de todas las épocas se han preguntado seriamente qué está pasando en este versículo, por supuesto que en su contexto.
    Rashi nos habla entonces de la visión profética del patriarca acerca de descendientes perversos de los jóvenes.
    Radak de la impotencia del que ya está ciego.
    Abarbanel propone cuestiones acerca del cumplimiento de promesas divinas.
    Ibn Ezra nuevamente trae el asunto de la imposibilidad física del patriarca.
    Y podríamos seguir con numerosas ideas y presentaciones.

    Lo mío es mucho más humilde, a miles de años luz por detrás de estas luminarias.
    Supongo que tampoco es una interpretación mía, sino de algo que escuché o leí o me contaron, no tengo claro.

    Por ahí el patriarca está consultando a su hijo acerca de cómo crío a sus hijos y el vínculo entre ellos.
    Probablemente él ya tenía idea, porque los muchachos no eran extraños para él.
    Según la Tradición Iaacov les había instruido “Torá” (noajismo y cabalá y costumbres hebreas de aquella época), por tanto, los conocía.
    Pero, el patriarca quería saber qué tanto conocía Iosef a sus hijos.
    Cuánto seguían juntos, a pesar de la diferencias obvias.
    Qué tan profundo fue el impacto del ejemplo personal del padre en los jóvenes.
    Cómo se llevaban entre ellos.
    Etcéteras varios.

    Porque el patriarca sabía que este proto-judaísmo no era una religión, ni una cuestión de creencias; sino básicamente una gran FAMILIA.
    Una que se ampliaría eventualmente para ser una nación, que no es otra cosa que una familia formada por otras familias.
    En la base no está el individuo, sino el lazo familiar.
    En la cúspide tampoco está el individuo, ni una ritualizada experiencia, sino la familia.

    ¿Cuánto de su familia había llegado previamente a Egipto y se mantenía floreciente y fértil?
    Podría ser esa la pregunta en apariencia tan sencilla, pero tan compleja.

    Y si el patriarca te preguntara a ti, ¿qué podrías responderle?
    Como hijo, como padre, como hermano, etc.
    ¿Si eres judío –realmente judío y no un actor efraimita/mesiánico/netzarita/hebreo antiguo/etc.- qué tendrías para decirle a tu antepasado?
    ¿Si eres noájida, cómo podrías presentar tu vivencia consciente y activa de tu identidad noájica a este noble personaje de la espiritualidad?

  • Las prioridades de los padres

    Tiempo atrás había visto un pequeño video de una madre yendo con su hijita por un estacionamiento, ella iba concentrada en algo –al parecer muy- importante en su celular. No me acuerdo si estaba hablando, chateando, estupidiciando con la infinidad de banalidades absurdas de los eventos cyber sociales que las pantallitas nos traen a cada instante, y que nosotros colaboramos en dar vida.
    La niñita estaba caminando solita, era bajita, chiquita. Era, porque un auto que salía le pasó por encima y allí mismo falleció. El pobre conductor no tenía manera de saber que la pequeñita estaba allí, muy por debajo de su línea de visibilidad. ¿La madre? Estaba unos metros para otra parte, totalmente absorta en sus –digamos- importantes cosas de la pantallita.
    Muchas vidas destruidas en pocos segundos.
    El chofer y la niña dos víctimas, sin dudas.
    Familias sumergidas en culpas, reproches, sufrimiento, remordimiento… ¿todo para qué? ¿Por qué?

    Esto lo había visto en YouTube hace unos tres o cuatro meses, le comenté a familiares, alumnos, conocidos, etc.; para que tuvieran precaución.
    Porque, una cosa es el miedo y otra es tomar conciencia de los peligros probables y andar con cuidado.
    Nunca viene de más un poquito de atención a lo que realmente es valioso y dejar de lado lo secundario.
    Como me decía mi madre, que viva por muchos años y con bienestar, cuando yo era pequeño y me aventuraba solo por las tranquilas calles de aquella antigua Montevideo: “Más vale perder un minuto de vida, que la vida en un minuto”.

    Hace un rato, tomando fuerzas de algún lado para poder incorporarme –estoy muy mal de la columna por estos días, apenas si me arrastro un poco- saqué a mi perrita a la calle. La cachorra estaba pidiendo y no tenía a nadie más a mano para esta noble tarea. Así que lentamente fuimos para la calle, en una calurosa tardecita del verano austral. Fuimos despacito, despacito hacia la esquina. A unos metros por detrás venía una madre hablando por teléfono, muy entretenida planificando sus vacaciones para los próximos días. No está bien escuchar la conversación ajena, pero la señora era la que invadía el entorno con sus gritos y ademanes. Un poco por detrás venían dos criaturitas, no sé si de dos y tres años, o por ahí. Arrastraban sus monopatines o cochecitos de juguete para bebes. En eso la doña se para en la esquina y sigue dale que te dale cacareando con su interlocutor. Y yo seguí mi pesado paso arrastrado por mi perrita. En eso siento un griterío tremendo y la frenada de un coche. Miro hacia el ruido, habían sido unos muchachones de mal aspecto pero buena intención los que gritaron salvajemente.
    ¿Qué había sucedido?

    La hijita mayor de la doña del teléfono había comenzado a cruzar solita la calle, entretenida en sus cositas, desprovista de toda conciencia de sus actos.
    Mientras la doña estaba sumamente enfocada en las cosas –supongo que muy- importantes que estaba vociferando por el móvil.
    Afortunadamente, gracias a Dios, el conductor tuvo reflejos rápidos, y los muchachones lanzaron esos gritos abrumadores.
    Por centímetros la niñita se salvó.
    Eso lo imaginé, porque yo no estaba viendo la escena, alejado como a veinte metros de allí, mirando para el otro lado.

    Sí tuve tiempo para ver el auto parado y el hombre agarrándose la cabeza.
    Y a la madre levantando a la niña del piso a los gritos y zarandeos, no escuché qué insultos y otras agresiones disparaba contra la inocente niña, recién nacida de nuevo.
    Comencé mi arrastre hacia ellas para dar una mano, pero mi columna no está para andar rápido.
    Cuando pude caminar un par de metros la madre ya estaba con sus hijas lejos, en eso, se sienta en la calle y abraza a la nena.
    Después la aúpa y se van para allá, alejándose de mí.

    Casi media hora más tarde pude llegar a casa y compartir con ustedes estas líneas.
    Por supuesto tiene mucho que ver con la parashá de la semana, Vaijí (o Vaieji como se dice a veces).
    Si deseas puedes comentar el suceso, mi relato, lo que supones es el vínculo con la parashá, etc.
    Gracias.

  • Edipo original

    La historia de Edipo nos viene del antiguo mundo de los relatos fantásticos de Grecia, a través de la pluma de Sófocles.
    Para hacer breve la historia, el muchacho Edipo era hijo de reyes.
    Su padre se enteró mágicamente que su hijo le asesinaría y se acostaría con la reina, por lo cual rápido y presuroso mandó a asesinarlo siendo un chiquito.
    Por una de esas cosas el niño sobrevivió, fue adoptado y criado sin saber su noble origen.
    Un día, por esas cosas que tiene el destino místico de los griegos, tiene un encontronazo con su padre el rey –a quien él no reconocía como su padre, ni cuenta se daba del hecho- y termina matándolo.
    Al rato y luego de algunas aventuras espectaculares termina acostándose con su madre, –ninguno de los dos sabía quién era el otro- casándose con ella y teniendo hijos que son sus hermanos.
    Otro día se entera de qué había hecho con su padre y con su madre/esposa, y la crisis es tremenda para todos ellos. Como detalle no menor, Edipo se castiga arrancándose los ojos…

    Este relato fue usado por Freud para describir lo que él denominó como “complejo de Edipo”, o quizás se enteró de algún filósofo anterior al cual pidió prestada la idea… vaya uno a saber los vericuetos de estos fantásticos sabios europeos.
    Para hacerla breve, Freud dice que todos los niños desean acostarse con su mamá, y por acostarse debe entenderse algo más que ver la TV en la cama o dormir una siestecita.
    Como el padre es un impedimento, entonces se desea eliminarlo.
    Pero como el padre es un tipo grandote y uno es un niñito chiquitito, la cosa se vuelve difícil de llevar a la práctica.
    Por ahí se hacen algunas acciones de “terrorismo de hogar”, infracciones, rebeldías, etc.
    Pero, cuidándose mucho, no sea que el padre se irrite y lo destroce a uno.
    Para peor, si se entera del deseo lascivo hacia quien es su esposa (o ex, da lo mismo), la furia sería mucho más tremenda.
    Al tiempo, y si las cosa marcha bien, la señora esposa que es madre del niño, demuestra cariño hacia su hijo pero rechaza –esperemos- las insinuaciones perversas que como puede le lanza el degenerado jr. Una cosa es el amor de madre, otra la actitud desviada.
    Y así, el acomplejado Edipito no puede tener lo que quiere con su amada/odiada ni tampoco darle su merecido a su amado/odiado padre.
    Por lo cual, en la cabeza del pibe se arma tremendo jaleo, entre emociones ambivalentes, sentimientos fuertemente encontrados, pensamientos más o menos cuerdos con otros que han sido secuestrados y trabajan para zonas oscuras del ser.
    Y ahí es donde surge el mágico Freud y sus apóstoles para resolverle la vida al pibito, cualquiera sea su edad.

    Me abstengo de comentar o analizar todo esto.
    Mucho menos me atrevo a cuestionar, juzgar o denigrarlo.
    ¿Quién soy yo?

    Pero, me animo a decir que detrás de toda esta charada existe un núcleo de luz, que podría conectar con la LUZ.
    Pongámoslo de la siguiente manera.
    El padre sería la presencia del Padre Celestial en nuestro ser, es decir, la NESHAMÁ, el espíritu, el Yo Esencial.
    La madre sería los deleites de este mundo.
    El Padre nos permite disfrutar de este mundo, dentro de ciertos límites. Tal como podemos pasarla bien con nuestra sra. madre, dentro de ciertos límites.
    Porque, podemos recibir sus mimos y caricias, sentirnos acompañados y arrullados, ser alimentados y protegidos, etc. y etc.
    Pero… obviamente que no es saludable, ni legal, atravesar ese limite y buscar en la madre “otro placer”.
    Ese placer no es para obtener/dar con la madre, sino con la quien será nuestra esposa (esposo para las mujeres).
    Algo similar ocurre con los placeres de este mundo.
    El Creador nos habilita a que hagamos uso de los recursos mundanos, pero ha establecido parámetros para ello.
    Por ejemplo, el de la propiedad privada.
    Por ejemplo, el cónyuge de otro no es para nosotros.
    Por ejemplo, el gentil no ha de comer carne de animal aún con vida.
    O el judío ingerir alimentos no aptos de acuerdo a las reglas del kashrut.
    Pero, hay miles de placeres permitidos, buenos, saludables.
    Tal como hay millones de mujeres para ti, para que sea alguna de ella tu esposa. O de varones disponibles, para que sea tu esposo.
    Si viviéramos apegados a la ética, es decir al código espiritual inscrito naturalmente en nuestra NESHAMÁ, estaríamos satisfechos, agradecidos, contentos, en paz.

    Pero, algo nos mueve a desear lo prohibido.
    Para hacer de cuenta que eso es permitido, entonces debemos negar al Padre, o “exterminarlo” como si ello fuera posible.
    Con la fantasía de que sin padre entonces la madre pasa a ser permitida.

    Algo nos impulsa a rechazar al Padre y Sus cosas.
    A despegarnos de nuestra identidad espiritual, noájica para el gentil, judía para el judío.
    Algo nos insiste en romper los lazos con lo espiritual y entonces sumergirnos en religión, sea ésta teísta o sin dios/es.
    Porque sin espíritu, sin ética, no hay Dios.
    Sin Dios, todo es relativo.
    Siendo así, lo que está prohibido no lo está.
    Todo vale, en tanto yo lo quiera.

    Algo nos lleva a querer asesinar al Padre, y a los que hablan en Su nombre, quienes por lo general son judíos con conocimiento y que andan en LUZ, y NO en religión. O simplemente, judíos; porque su presencia, sea apegada a su identidad espiritual o no tanto, ya encadena con la realidad y Presencia del Creador.
    Hay que matar a los judíos, al judaísmo, burlarse y negar el noajismo, repudiar a Dios.
    Muerto el Padre, el mundo está disponible y no hay que rendir cuentas ante nadie.

    Claro que esto es un disparate, porque ni Dios ni la NESHAMÁ sucumben.
    Son eternos.
    Por supuesto que existe el concepto de siluk haShejiná, algo así como el apartamiento de la Presencia; el ester Panim, el ocultamiento del Rostro.
    Dios parece no estar, no “existir”.
    No es evidente Su “existencia”, ni podemos dar cuenta de Su accionar en este mundo.
    Por tanto, el hombre apartado de la NESHAMÁ cree que Dios no “existe”, o que ha muerto.
    (No es casualidad que decenas de idolatrías tienen al hijo milagroso de un dios que es asesinado para exculpar al mundo de pecados, si no entiendes la relación con el tema… ok…)

    ¿Se entiende hasta ahora?
    Espero que sí y que no genere confusiones ni dudas innecesarias, solamente aquellas productoras de estremecimiento creativo.

    Nos queda mencionar el rol del EGO en este “complejo de Edipo original”; pero te dejo a ti esa tarea.

    Estudia, comparte, comenta, crece, agradece, colabora.
    Gracias.

  • Esa pregunta dice mucho, ¿no?

    «Después Iosef [José] trajo a su padre Iaacov [Jacob] y se lo presentó al faraón. Iaacov bendijo al faraón.
    Y el faraón preguntó a Iaacov: –¿Cuántos años tienes?»
    (Bereshit/Génesis 47:7-8)

    A ver, a ver, a ver… ¿a quién se le ocurre preguntar esto cuando por primera vez se encuentra uno con el padre del hombre más importante del reino tras el rey, quien a su vez es algo así como un dignatario extranjero de alcurnia?
    ¿Preguntarle por la edad al hombre, evidentemente anciano y entrado en años?
    ¿Eso es lo que hay que mencionar en la primera charla?
    ¿Acaso aporta en algo?
    ¡Y no me vengan con cuestiones metafísicas y malabares mentales!
    Seguramente hay alguna respuesta llana y evidente, aunque por cuestiones de celditas mentales nos cuesta darnos cuenta.

    Espero los sabios comentarios en el post correspondiente en serjudio.com, por favor no solamente en las redes sociales donde esto se comparte.
    Gracias.