Blog

  • Hebreo perpetuo

    Hace poco leí que si hubiese una máquina para viajar en el tiempo, hacia el pasado, los angloparlantes dudosamente comprenderían el idioma de sus antepasados de pocos siglos en la historia. Ya el idioma de Shakespeare es bastante diferente al moderno, en tanto que un par de siglos más atrás sería por completo otra lengua.  A quien le interese: http://sploid.gizmodo.com/how-far-back-in-time-could-you-travel-and-still-underst-1764826914

    El hebreo moderno sin dudas tiene variaciones con el hebreo del TANAJ.
    No me refiero solamente a los vocablos que designan cuestiones nuevas, ignoradas por nuestros antepasados; sino incluso a viejos conceptos que se marcaban con otras palabras.
    Por ejemplo: en la actualidad calle se dice REJOV, pero en el hebreo antiguo era SHUK.
    Y SHUK en el hebreo moderno es feria o mercado.
    ¿Y qué era REJOV en aquellas épocas?
    Lo que para nosotros es actualmente KIKAR, o sea, plaza.
    Así ocurre con otros vocablos, no son una enorme cantidad, pero que lo es hay, los hay.

    También ocurre con los conceptos abstractos, que no siempre se mantiene su significado exacto, aunque sí pudiera preservar el significante.
    Por ejemplo: TZEDAKÁ se entiende actualmente como caridad, ayuda al necesitado, dar limosnas. En el pasado podía ser aquello, pero era con más precisión justicia social, y por ampliación la justicia. Como su voz hermana TZEDEK.

    Por lo cual, no todo hebreo parlante moderno es capaz de comprender cabalmente el texto del TANAJ o de otras obras antiguas.
    Sin embargo, en líneas generales podemos afirmar que si viajásemos al pasado, y nos encontráramos con Moshé, en pocos momentos estaríamos conversando –si se nos diera la oportunidad- y encontrando pronto entendimiento y comprensión de ida y vuelta. No estaríamos imposibilitados de asimilar sus ideas, ni de que ellos discernieran las nuestras.

    ¡Y pensar que se había declarado al hebreo como una lengua muerta!
    El idioma de los judíos nunca ha perecido, ni lo hará.
    Aunque evolucione, como supongo ocurre con toda lengua; aunque se modifique; aunque los caracteres hayan cambiado (¿y lo seguirán haciendo?) la comunicación será posible.
    ¿Alguien sabe el secreto?
    Yo tengo alguna idea; por ejemplo:

  • ¿Qué están diciendo tus emociones?

    ¿Qué te están diciendo tus emociones?
    ¿Lo sabes?
    ¿Seguro que sí?

    ¿Qué te dicen aquellas que encuentran un canal habitual para expresarse?
    ¿Las tienes en cuenta?
    ¿Usas la información que te brindan para tu provecho?
    ¿Eres inteligente como para aprovechar las emociones para lo que realmente fueron diseñadas?

    En cuanto a las emociones que tienes escondidas en el subsuelo, por las cuales malgastas montón de energía en preservarlas allí, pero ellas están golpeando y haciendo mella en todas partes, ¿tienes noción de lo que expresan?
    Porque aunque no lo quieras, ellas saben como manifestarse… y lo consiguen de la manera no más saludable para ti (y los otros).
    Suben desde el sótano las energías de la emoción reprimida, sumadas a las de la energía que malgastate en encerrarlas, a lo que se agrega que estás debilitado por haber distraído tus fuerzas en reprimir en lugar de entender, solucionar, comprender, resolver, admitir, fluir, etc.
    Entonces te sientes mal; algunas dolencias de tu cuerpo se producen (o tal vez se amplifican) por estas contiendas; la mente divaga y no se enfoca en lo útil y necesario; pierdes el contacto con el medio social; te ausentas; estás en estado de enfermedad (¡que no solo el cuerpo enferma!).

    ¿Cómo dices?
    ¿Que tus emociones no existen?
    ¿Que son silenciosas?
    ¿Que has aprendido el arte de dominarlas para que no te estorben?
    Ok, si tú lo afirmas… ¿quién soy para contradecirte?
    Sin embargo, sin embargo… no… déjalo así…

  • Hagamos más y mejor

    Con una conferencia, o una publicación, o una visita del moré, quizás una persona despertó su conciencia espiritual, lo cual es de incalculable valor.
    Pero para miles solo ha sido un momento fugaz, una pequeña oportunidad que han desperdiciado. Tal vez ni siquiera le encontraron sentido, o siquiera advirtieron su importancia. O por ahí, durante una fracción de segundo su alma captó el rayo de LUZ sagrada, estuvo por despertar, pero volvió a la modorra de la vida cotidiana, de estar bajo la anestesia del EGO.
    Algo que sucede una vez, o muy poquitas veces, no suele dejar una marca tan profunda en la existencia como para estimular el cambio que sincroniza el Yo Vivido con el Yo Esencial.
    ¡Si ni siquiera el impacto tremendo de la única e irrepetible Revelación de Dios en Sinaí impidió que 40 días más tarde muchos adoraran al EGO en forma de becerro!

    Por ello, es importante hacer repetidos esos momentos de trascendencia.
    Intensificar la actividad apropiada.
    Estudiar con asiduidad, regularidad y constancia. Encontrarse con hermanos para conversar de los temas oportunos. Dar una mano al que lo precisa. Pedir una mano si es uno el necesitado. Compartir. Hacer cada uno su parte. Recibir invitados, pero también acceder a ser invitado. Aprender, desaprender, difundir… tantas cosas que podemos y debemos hacer.
    Como cuando viajaba a dar conferencias de noajismo, hubo un tiempo que tenía dos o tres de esos encuentros al año. Sin muchas exigencias personales, solo cuestiones básicas. La idea era hacer un sacrificio personal para conseguir rescatar a más personas del EGO, en forma de religión o de lo que fuera. Se puede hacer más.

    Esta reflexión sirve en especial a todos aquellos que pasaron un ratito por FULVIDA y no lograron quedarse, ni sacar a relucir su identidad espiritual noájica.
    Pero también es un mensaje para cada uno de nosotros, en cada uno de los aspectos.

  • Puntos de inflexión

    Somos seres multidimensionales: cuerpo, emociones, sociedad, mente y espíritu.
    Cada uno de nuestros planos es importante y valioso, debe ser cuidado y nutrido, atendido y respetado.
    Cuando nos inclinamos excesivamente hacia uno de los factores, nos descompensamos, por tanto entramos en estado de enfermedad.

    Están los que se dedican a la vida corporal y de los bienes materiales, haciendo de ello el eje y centro de su existencia.
    El resto de las dimensiones son puestas a disposición de satisfacer lo físico, o quizás en atormentarlo. Vaya uno a saber…

    Algunas personas tienden a racionalizar sus emociones, encasillarlas y encapsularlas. Afirman el predominio de la mente en pos de extinguir el sentir.
    Probablemente estén tan temerosos de sus emociones que se refugian de esta manera, alejando lo que sienten pesaroso, teorizándolo, quitándole (sin lograrlo) el poder que tanto les atemoriza.

    Otras, en cambio, se mantienen en estupor pues su mente ha sido secuestrada por el EGO, por lo cual emiten declaraciones oscuras y esclavizantes. O, directamente, dejan en estado de suspensión el pensamiento verdadero. Se manejan con lemas, consignas, mandatos, suspiros y anhelos; o la silenciosa muerte de las ideas.

    Hay quienes son como satélites desprovistos de iniciativa propia que solamente saben circundar en torno a sectas, ídolos, personajes, modas, grupos, redes sociales, religiones, etc. Están en función de “ser alguien” porque otro testimonie que lo es.

    Y claro, están los que se apegan a la vida espiritual tanto que se olvidan que en tanto estemos acá, en este mundo, es nuestro deber ser completos, íntegros, multidimensionales en toda su expresión. Por ello me pregunto, y no tengo una respuesta clara: ¿será que estas personas están realmente enfrascadas de lleno en seguir la senda espiritual, o están atrapadas en una ilusión provocada por el EGO y alimentada desde alguna de las otras dimensiones? Porque, aquel que conoce la senda espiritual y la vive plenamente, no reniega de sus otras dimensiones, sino que las disfruta, cuida, respeta, ama porque sabe que son el canal diseñado por el Eterno para darnos un pasaje con sentido en esta existencia y sembrar así para la venidera.

    Como sea, ¿tú cómo evalúas tu predisposición?

  • Esperanza con confianza

    Estamos en la parashá Shelaj Lejá, en Bemidbar/Números pesukim 13:1 al 15:41.
    Llegaron los doce exploradores.
    Debían traer un informe de lo observado, siendo imparciales, leales, medidos, lo más humanamente posible objetivos.
    Pero, no lo fueron.
    Salpicaron con sus sistemas de creencias las informaciones, convirtiéndolas en calumnias más que en descripciones acertadas.
    El ánimo de impotencia afloró en la comunidad, a impulsos de sus propios dramas existenciales a los que se sumaban las instigaciones de los líderes corrompidos por el EGO, bajo cualquier excusa que se quiera presentar.
    El EGO, cuando no es contenido a su apropiada tarea, produce mayores inconvenientes que medidas resolutivas. Por lo cual, se dispararon acusaciones, quejas, murmuraciones, llantos, penurias, disturbios, falta de confianza, ingratitud, incorrecta autoestima que deriva en quejas injustas, amenazas, agresiones… en fin, las manifestaciones del EGO.
    Luego de lo cual, el Eterno les dio lo que les correspondía, aunque no era lo apropiado: los israelitas son condenados a permanecer fuera de la sagrada Tierra hasta completar cuarenta años.
    Un grupo decide hacer oídos sordos a la justa sentencia y avanzan para irrumpir en la Tierra, cuando ya no contaban con el aval ni el permiso.
    Son rápidamente exterminados.
    Muerte y desolación, abandono y miseria interna, desesperanza y el desierto por todos lados, una vida que terminará sin culminar su viaje. Cuánto dolor. La antigua promesa de Dios a los Padres sigue en pie, aunque no será en esa generación que se concrete. Si bien ellos fueron rescatados para ser llevados milagrosamente al Hogar y ocuparlo sin mayores inconvenientes, ahora solamente resta vegetar rumbo al fracaso. A la espera de otra generación, una que sí podrá hacerse cargo de la tarea. Aunque, ya no será lo mismo, pues el tiempo “mágico” para entrar a la Tierra ha pasado. Lo que hubiera sido obtenido con relativa calma, se convirtió en una tarea para titanes y héroes. Un misión que todavía debemos completar, pues el retorno a la Tierra y su ocupación completa y bienaventurada todavía está por delante de nosotros. Estamos cerca, muy cerca, pero aún no es el tiempo final.
    Y, aquella generación del fracaso estaba atormentada. Sí, tenían muchas cosas para aprender y algunas para enseñar a la siguiente generación, pero ellos sabían que estaban perdidos, condenados a morir allí en donde ellos habían escogido: el desierto.
    Y en medio de esta desazón tremenda, la Torá hace una interrupción abrupta para traernos a colación un par de temas por completo fuera de lugar y tiempo, sacados de contexto:

    «El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    ‘Habla a los Hijos de Israel y diles: ‘Cuando hayáis entrado en la tierra que vais a habitar y que Yo os doy, presentaréis una ofrenda quemada del ganado vacuno o del ganado ovino, como grato olor al Eterno, en holocausto o sacrificio por un voto especial, o como sacrificio voluntario, o por vuestras festividades… [y etc.]»
    (Bemidbar / Números 15:1-3)

    Y:

    «El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    ‘Habla a los Hijos de Israel y diles: ‘Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual Yo os llevo, sucederá que cuando comáis del pan de la tierra, presentaréis una ofrenda alzada al Eterno…. [y etc.]»
    (Bemidbar / Números 15:17-19)

    ¿Perdón?
    ¿Cómo dice don Dios?
    ¿A qué viene esto aquí y ahora?
    Acaba de señalar el destino de muerte en el desierto para esa generación, porque eso es lo que ellos reclamaron, ¿y menciona esto?
    ¡Faltan casi cuarenta años!
    Toda una generación debe formarse.
    ¿Qué hacen estos mandatos en este lugar del relato de la Torá?

    Una respuesta.
    El Eterno está consolando al pueblo, dándoles la confianza de que ellos están condenados a morir en el desierto, porque eso ellos quisieron. Pero, tienen una tarea gigante, la cual es formar a sus hijos para que no sean dominados del EGO, sino personas que establecen una vida orientada por la NESHAMÁ.
    Ellos morirán fuera, pero su legado permanecerá vivo y con la promesa intacta.
    De esa manera, sus cuerpos serán los que queden fuera de Israel, porque sus espíritus reposarán en la Fuente de Vidas y se continuará en la vida de hijos y siguientes generaciones.
    No todo está perdido, está diciendo indirectamente Dios; más bien, éste es un reinicio, para una mejor vida para todos.
    Sí, algunos quedarán por el camino, pero el pueblo seguirá avanzando y obteniendo la redención prometida.
    Ahora depende de los padres educar en el camino del constructor del SHALOM a los hijos.
    Ya no más amarguras del EGO, sino bienestar de la NESHAMÁ.
    Porque aquí mismo está consolando el Eterno, haciéndoles saber que efectivamente ingresarán a la Tierra, construirán un Santuario y estarán en condiciones de elevar ofrendas dedicadas a Él.
    Así pues, no hay mejor lugar y momento que éste mismo para que el Eterno revele estos preceptos a aquella generación.
    Para afirmar la vida, incluso ante la sentencia de muerte.
    Como tantos otros que sabiendo que estaban agonizando, no se refugiaron en las estrategias del EGO, sino que aprovecharon sus últimos alientos para reforzar la continuidad del bien.
    Una tarea que debemos asumir nosotros, sea que vivamos un día o miles de días.
    Sea que estemos en la Tierra o fuera de ella.
    Siempre en la senda del constructor de SHALOM, acciones de bondad y justicia, siendo leales al Eterno. En obras, en palabras, en pensamientos.

    De esta manera, estamos haciendo nuestra parte y heredando nuestro tesoro aquí y en la eternidad.
    Teniendo esto en mente, podemos comprender de una manera más luminosa el párrafo que concluye la sección:

    «El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    ‘Habla a los Hijos de Israel y diles que a través de sus generaciones se hagan flecos en los bordes de sus vestiduras y que pongan un cordón azul en cada fleco del borde.
    Los flecos servirán para que al verlos os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de ponerlos por obra, y para que no os desviéis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, tras los cuales os prostituís.
    Será para que os acordéis y cumpláis todos mis mandamientos, a fin de que seáis santos para vuestro Elohim.
    Yo soy el Eterno, vuestro Elohim, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elokim. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim.’»
    (Bemidbar / Números 15:37-41)

    ¿Comprendes ahora la relación?

  • Shalom para todos

    «Con misericordia y verdad se expía la falta, y con el temor del Eterno uno se aparta del mal.
    Cuando los caminos del hombre le agradan al Eterno, aun a sus enemigos reconciliará con él.»
    (Mishlei / Proverbios 16:6-7)

    Construir SHALOM, no nos cansaremos de repetir que éste es el camino, la verdad, la vida.
    Acciones de bondad Y justicia, siendo leales al Eterno.
    Con pensamiento, palabra y obras, siempre procurando que sea con bondad Y justicia.
    De esta manera se establece el SHALOM, que es plenitud, completitud, armonía, bienestar, paz.
    Dentro de uno, consigo mismo.
    Con el otro.
    Para esta vida y para la eternidad.

    No hay sacrificio, ni rezo que venza el camino de la construcción de SHALOM:

    «Practicar la justicia y el derecho es más aceptable al Eterno que el sacrificio.»
    (Mishlei / Proverbios 21:3)

    Es la síntesis para todos los mandamientos:

    «El que sigue la justicia y la bondad hallará vida, justicia y honra.»
    (Mishlei / Proverbios 21:21)

    Es la manera de concretar los dos mandatos pilares:

    «Y amarás al Eterno tu Elohim con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.»
    (Devarim / Deuteronomio 6:5)

    «Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Eterno.»
    (Vaikrá / Levítico 19:18)

  • Motivos

    Así como hay cuatro motivos para el pecado (que significa desviarse del camino correcto, errar el blanco), también se puede proponer idéntico planteo para motivos para actuar bien.

    Recordemos muy brevemente los motivos del pecado, y si te interesa profundizar te recomiendo que busques en el sitio pues hay algunas publicaciones esperando por tu lectura y estudio.

    • Rebeldía: voluntariamente y con deseo de oponerse al Eterno (Torá, judaísmo, ley, camino del bien) se realizan actos que son prohibidos.
      Ejemplo: como jamón, y soy judío, porque me parece una estupidez tremenda esto de no comerlo y a mí no me van a venir a decir qué hacer y qué no, cuando todos sabemos que dios es un mito, la Torá un libro arcaico y lleno de prejuicios.
    • Obtención de beneficios: se quiere disfrutar de alguna ventaja que está prohibida u obtenerla por métodos que lo son.
      Ejemplo: como jamón, porque me encanta su sabor, además está en casi todas las recetas, lo sirven en todas partes, privarse de él es, en cierta medida, privarse de la vida en sociedad. Así que todo bien con las reglas del judaísmo, pero me van a disculpar que no las cumpla porque no voy a dejar de comer lo que me gusta y no hace mal a nadie.
    • Involuntario: se sabe la regla, se pretende cumplirla pero algún hecho deriva en su incumplimiento.
      Ejemplo: me invitaron a una fiesta en donde me aseguran que todos los alimentos son kosher, no tengo motivos para dudar. Pero el encargado de la cocina estafó al dueño de la fiesta, introdujo alimentos prohibidos, porque le sale muchísimo más barato. Al final, terminé comiendo jamón sin darme cuenta.
    • Ignorancia: nunca me enseñaron, no tuve oportunidad de aprender.
      Ejemplo: ¿Me estás diciendo en serio que soy judío y es parte del judaísmo no comer jamón? ¡No tenía idea!

    Ahora, traslademos esto hacia los motivos para el actuar siguiendo el camino correcto (tengo la idea que también sobre este tema publiqué hace muchos años, pero no recuerdo muy bien).

    • Sumisión al Eterno: el único interés al cumplir con los mandamientos es ser leal al Eterno y Su voluntad, no esperándose absolutamente nada como compensación, ni aquí ni en la eternidad. Se hace lo que se debe hacer, porque esto es lo que Dios ordenó. Si hay beneficios, es algo secundario y agradecido (¿o no?), pero no esperado a priori, ni planificado adrede.
    • Obtención de beneficios: se quiere disfrutar de alguna ventaja a través de realizar los mandamientos y reglamentos, que pudieran ser beneficios en este mundo o en la eternidad, cuestiones directas del cumplimiento, o derivaciones del mismo, o esperándolas de acuerdo a las promesas y explicaciones dadas por los sabios.
    • Involuntario: se conoce la regla pero no se tiene intención de cumplirla, e igualmente se la realiza.
    • Ignorancia: no se conoce la ley pero se la cumple por otras causas.

    Para profundizar:

    1. ¿Serías capaz de darnos ejemplos de cada uno de los cuatro motivos para el actuar correcto?
    2. ¿Te reconoces en alguno de ellos?
    3. ¿Cuál te parece es el motivo más frecuente para la conducta correcta de la gente, en general?
    4. ¿Y tuya en particular?
    5. ¿Se te ocurren motivos que no estén contemplados en este planteo?
    6. ¿Cuál crees es el motivo más frecuente para pecar, de los mencionados al principio?

    Será interesante leer las respuestas que compartas aquí mismo, en la zona de los comentarios.
    Gracias.

  • El silencio y la voz

    Hay cosas que se deben decir, otras que es indispensable silenciar.
    No todo es para ser mencionado, ni es necesario que lo privado se ventile públicamente.
    El lugar del silencio no ha de ser ocupado por la voz, así como tampoco el contrario.

    Cuando la discreción ha de primar, no es aconsejable el discurso que en lugar de aligerar y liberar, provocará mayores penas y esclavitudes.
    Por tanto, esa energía atrapada por muros ineludibles de silencios, tendrá que ser transformada.
    Habrá que trabajar para direccionar la energía y que no se enquiste, ni se convierta en un problema que consuma mayores recursos y desgaste la vitalidad.
    Será imprescindible aprender técnicas que aligeren la carga sin por ello revelar lo que es bueno que sea ocultado.

    Pero es importante conocer aquello que hará daño cuando lo callamos, pudiendo ser saludable en caso de ser pronunciado.
    En esta situación, el silencio es cómplice –o hasta motivo- del mal.
    Cuando atesoramos el veneno, como si fuera una especie de valioso tesoro, estamos colaborando con la destrucción. Nos llenamos de pesar, de ira, de reproches, de angustia, de sentimiento de culpa, de deseos perjudiciales, de miedos, de impotencia. Con ello aumentamos el malestar, nos hundimos en desesperación terrible y profunda. La palabra que debiera ventilarse y se ha ocultado, se manifestará por otros lugares, encontrará canales para emerger. No se privará de invadir terrenos del cuerpo, atormentado con enfermedad física allí donde pudiera haber sanidad. El deterioro consumirá a la persona, presa de su silencio mortal.

    Aprendamos acerca de Comunicación Auténtica.
    Seamos constructores de SHALOM, por medio de acciones (pensamientos, palabras, actos) de bondad y justicia.
    Hay tanto para ganar, tan poco para perder.

    Como ejercicio  te pido que contestes a esto: ¿qué hay que callar y fortalece a uno y el vínculo?

  • El consejo diario 634

    Como humanos afincados en esta realidad mundana y pasajera,
    debemos reconocer que
    una gran parte de nuestra conducta se basa en el instinto,
    el cual sirve para lo que sirve.
    ¡Gracias al Creador por él!

    Pero,
    allí donde es la respuesta mesurada, racional, pensada, medida, inteligente, calma
    la necesaria y oportuna,
    es menester aceptar que la reacción del instinto estorba.

    Aprendamos a construir SHALOM,
    con palabras/pensamientos/acciones
    de bondad y justicia.

  • El consejo diario 633

    Es tarea de cada uno,
    aprender que es cierto un hecho:
    el hombre es impotente y no tenemos cómo remediarlo.
    Podremos avanzar sobre hombros de la ciencia,
    aumentar nuestro poder a lomos de la tecnología,
    nos ingeniaremos para filosofar y pretender conocimiento,
    pero, a la hora de la hora,
    la impotencia es el pan cotidiano,
    nuestra realidad primera y última.
    Esta certeza puede ser motivo de desconcierto y desesperanza,
    pero en verdad es por sobre esa impotencia que debemos construir una vida bella,
    tan bella que se continúa sin pausa en la eternidad,
    bajo las alas benefactoras de la Shejiná.

  • El descalabro a espaldas de Itró

    Itró era un gran personaje en general, pero en especial a ojos del pueblo de Israel así como de la muchedumbre que se les había anexado.
    Este hombre había sido sabio consejero del faraón poderoso, líder máximo en las religiones de Midián, suegro de Moshé y su maestro en la época intensa de su búsqueda de identidad y espiritualidad.
    Era enorme su estatura espiritual, acrecentada cuando se acercó a los hijos de Israel para convertirse él también al naciente judaísmo, o quizás -vaya uno a saber con certeza- solamente intensificó su fidelidad a su propia espiritualidad como noájida. Como sea, fue un baluarte para Moshé y para el recién nacido pueblo judío, una luz de esperanza y de sobriedad.
    Ahora el pueblo estaba por encaminarse hacia la tierra prometida por el Eterno, hacía bien poquito que habían salido de Egipto, ya habían recibido el Decálogo así como otras leyes, estaban por lo visto preparados para realizar la promesa divina y asentarse en la tierra de santidad en tres o cuatro días.
    Moshé, por supuesto entraría con ellos y esperaba que su familia política les acompañara en el destino sagrado de Israel en la tierra de Israel.
    Sin embargo, como de improviso, su pariente respondió:

    «No iré, sino que me iré a mi tierra y a mi parentela.
    Y Moshé [Moisés] le dijo: -Por favor, no nos abandones, ya que tú conoces el lugar donde debemos acampar en el desierto y nos servirás de ojos.
    Y será que, si vienes con nosotros, cuando logremos el bien que el Eterno nos ha de hacer, nosotros haremos el bien contigo.»
    (Bemidbar / Números 10:30-32)

    No hubo caso, Itró regresó a las tierras midianitas.
    Estaba en su derecho, supongo.
    Pero, sin quererlo y sin saberlo se llevó consigo el corazón de la muchedumbre.
    Pues, al marchar los problemas surgieron y de a poco aumentaron, hasta hacerse inmanejables, concluyendo en la prohibición de entrar a Israel para Moshé y casi todos los hombres de su generación, así como estar fuera de la tierra hasta cumplirse 40 años de exilio. Pero, por si fuera poco, el tiempo apropiado para afincarse era precisamente ese, y no 40 años más adelante. Por lo cual, se perdió definitivamente la oportunidad especial para tomar en relativa paz y fácilmente la tierra, desplegarse en ella, construir sus casas y el Santuario, hacer lo que aún estamos luchando por lograr mas de 3300 años más tarde.
    Todo porque, en parte, Itró no se percató de su función y en lugar de seguir la dirección correcta se dejó llevar por sus cálculos y deseos.
    No lo hizo por maldad, no tenía perversas intenciones. Seguramente que si hubiera leído el diario de la semana siguiente su decisión hubiese sido otra. Pero es lo que fue.

    Allí, cuando se separa Itró culmina la parte A de Bemidbar y se introduce el micro libro del VAIEÍ BINSOA.
    Luego, poquititas palabras después inicia Bemdibar B de una manera lamentable, que serviría de tónica de aquí en más:

    «Aconteció que el pueblo parecían amargamente quejumbrosos a oídos del Eterno. Lo oyó el Eterno, y se encendió Su furor; y un fuego del Eterno ardió contra ellos y consumió un extremo del campamento.
    Entonces el pueblo clamó a Moshé [Moisés], y Moshé [Moisés] oró al Eterno; y el fuego se extinguió.
    Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego del Eterno ardió contra ellos.
    Entonces el populacho que había entre ellos se dejó llevar por la gula. Y también los Hijos de Israel volvieron a llorar diciendo: -¡Quién nos diera de comer carne!
    Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos.
    Pero ahora nuestro apetito se reseca, ya que no hay ante nuestros ojos más que el Man [Maná].»
    (Bemidbar / Números 11:6)

    El pueblo, que era la muchedumbre anexada a Israel, se quejó por la marcha veloz de los hijos de Israel rumbo a la tierra santa. Querían descansar, o tal vez tenían miedo del lugar que les tocaría en el terruño judío. Vaya uno a saber, el hecho es que la queja cundió y se abalanzó como llama.
    Pero el castigo no calmó su indisciplina, la cual revivió de inmediato y contaminó a los judíos llevándolos a llorar y reclamar por cosas que eran accesorias y realmente innecesarias. Al punto que la insatisfacción falta de motivo verídico terminó siendo una manifestación de ingratitud, de reproche, de auto engaño, de estafa emocional, de EGO.

    Así es, el genial Itró se fue, y se llevó con él, sin quererlo, el corazón de ese pueblo. Con ello desequilibró a Israel y trastocó el destino de gloria.

    ¿Cuáles pudieran ser las importantes enseñanzas para nuestra vida cotidiana de este estudio?

  • El consejo diario 632

    El error es motivo para aprender,
    o motivo para hundirse.
    Recuerda, el camino que seguirás
    solo depende de tu decisión.