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  • ¿Obsesión con el EGO?

    Hay algunas personas que me dicen que tengo una especie de obsesión con el tema del EGO, o que al menos es mi tema preferido.
    Sinceramente, no tengo obsesiones. Ninguna.
    Tampoco pensamientos compulsivos. No, no los padezco.
    Ni tampoco tengo que sufrir a causa de vicios (aunque últimamente el consultar a cada rato el celular se me está haciendo un desagradable hábito).
    No me obsesiona el tema del EGO, en lo más mínimo; aunque sí, es evidente que hace tiempo lo vengo trabajando, y me parece que no hay semana que no compartamos alguna enseñanza novedosa, o al menos una faceta diferente para ir comprendiendo más y mejor nuestra existencia.
    Si me equivoco, por favor avisarme.

    Tampoco me resulta un tema preferido, ¡ni se acerca a mis preferencias!
    Pero, sin dudas, ¡es un tema indispensable para todos!
    ¿Por qué?
    Pues, porque es una parte de lo que somos, y cuando está fuera de foco se convierte en un impedimento para nuestro bienestar, para el disfrute, para la plenitud, para alcanzar a percibir la LUZ de la NESHAMÁ y por tanto vivir de acuerdo a ella.
    El EGO no es un enemigo exterior, no es una fuerza maligna, no es un demonio, no es un ángel perturbador, no es una entidad mística, no es una metáfora, no es una imaginación religiosa; el EGO es una función humana natural, esencial, necesaria cuando cumple la función específica para la cual Dios la creó en nuestro ser.
    Si no sabemos esto, si nos mantenemos en la ignorancia, si confundimos las cosas, si seguimos aferrados a la imaginación infantil/religiosa respecto a estos temas, evidentemente estamos perdiendo el terreno que nos pertenece al ofuscar la conciencia la LUZ de la NESHAMÁ.

    Peor si luchamos en contra del conocimiento de las cuestiones del EGO.
    Si deploramos que se sepa de él, si consideramos que es innecesario, si argumentamos con lemas religiosas al respecto, si nos aburre.
    ¿Por qué?
    Pues, es una señal de que el EGO tiene el control de nuestra vida.
    Entonces, combatimos para ocultarlo, para que siga operando desde las sombras.
    Porque así actúa el EGO, llevándonos a sentirnos impotentes para surgir como un salvador milagroso que nos restablece u otorga poder.

    Por eso hay que conocerlo, reconocerlo y trabajar para que sea la NESHAMÁ quien oriente nuestras existencias.
    Reducir el dominio del EGO, de modo tal de estar en equilibrio, armonizados, caminando a la LUZ de la NESHAMÁ y por tanto de acuerdo a la Voluntad de Dios (revelada en los mandamientos, 7 para cada uno de los gentiles; 613 para el pueblo judío).
    Cuando doblegamos al EGO, estamos en condiciones de vivir éticamente, es decir, en consonancia con nuestro espíritu.

    Pero, si el EGO es el que sigue gobernando, no somos más que esclavos padeciendo de luchas, impotencias, temores, amarguras, fantasías, religiones, exilio espiritual y todas las otras cosas que derivan del EGO desubicado.
    Por ello, tal vez no haya un tema más espiritual y necesario que el del EGO, para tenerlo presente y no darle chances a que siga obstaculizando nuestra existencia. Porque así podremos restarle importancia y entonces dedicarnos a lo que en verdad vale la pena.

    En mi humilde propuesta, el foco no es el EGO, ¡todo lo contrario!
    El eje es la NESHAMÁ, y por tanto los mandamientos del Eterno.
    Y, sin embargo, no podemos dejar de lado aprender acerca del EGO y no dormirnos suponiendo que el trabajo está terminado respecto a él.

    ¿Se entiende?
    ¡Excelente! Si así es.
    Si no, se oyen las dudas que quizás sean respondidas luego.

  • Lo que no tomó Koraj

    «Y tomó Koraj [Coré] hijo de Itzhar [Izjar], hijo de Kehat [Cohat], hijo de Leví; y Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, hijos de Rubén.
    Y se levantaron contra Moshé [Moisés], junto con 250 hombres de los Hijos de Israel, dirigentes de la congregación, nombrados de la asamblea y hombres de renombre.
    Ellos se juntaron contra Moshé [Moisés] y contra Aarón, y les dijeron: -¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Eterno está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, os enaltecéis vosotros sobre la asamblea del Eterno?»
    (Bemidbar / Números 16:1-3)

    Vaikaj Koraj
    ¿Qué agarró Koraj?

    Veamos algunas hipótesis, que pueden ser contradictorias entre sí o complementarias.
    Si alguna de ellas te sirve para explorar tu existencia y mejorarla, ¡qué bueno que así sea!
    Porque la idea ahora no es conocer exactamente lo sucedido, sino el mensaje que nos hace crecer.
    Recurrimos a midrashim, exégetas, enseñanzas de maestros varios y un poco a la imaginación. Queda en ti, si lo deseas, descubrir el origen de lo que ahora presentaremos.

    Entonces, ¿qué fue lo que tomó Koraj?

    • El cuerpo del difunto, quien fuera muerto de acuerdo a la ley por transgredir el Shabat, según encontramos el relato en Bemidbar / Números 15:32-36.
      Vinculó este caso con uno ocurrido anteriormente (Vaikrá / Levítico 24:10-17), el del hijo de la mujer israelita que blasfemó y también fuera ajusticiado de similar manera.
      Esto no venía en el vacío, pues el campamento estaba exhausto, angustiado, desconfiado, revoltoso por varios hechos que fueron narrados en la Torá en semanas anteriores. Las muertes se sucedían, así como las tragedias. Lo que hubiera sido un rápido acceso a la tierra prometida se transformó en un desesperanzado trajinar por el desierto, sin poder entrar a la tierra.

      Todo esto fue tomado como demostración de la incapacidad de Moshé para gobernarlos y de la ineptitud de Aarón para ministrarlos como Sumo Sacerdote. Por lo cual, él debería hacerse cargo de dirigirlos políticamente en tanto que otros se harían cargo de las cuestiones sacerdotales; podría ser un sumo sacerdote por tribu, o los primogénitos, o los primogénitos de la tribu de Reubén o cualquier otra propuesta que contentara a sus seguidores.

      Así pues, tomó un cadáver de un sujeto ajusticiado como pretexto para inflamar los ánimos ya caldeados de la gente y llevar así a una revolución que él esperaba le beneficiaría.

    • Los tzitzit , que están prescritos justo en los párrafos previos al relato de su aventura revoltosa.
      Hizo que sus seguidores se vistieran de color tejelet, ese que debía llevar uno de los hilos de los tzitzit. Entonces preguntó públicamente a Moshé si teniendo toda la ropa de color tejelet igualmente debían poner un hilo de ese color en los cuatro bordes de la vestimenta.
      Esta pregunta en apariencia ingenua, incitaría al descontento y la revolución, pues era una presentación capciosa que estaba diseñada para agredir a Moshé cualquiera fuera su respuesta.
      Explico rápidamente.
      Si Moshé decía que precisaba un hilo añadido de ese color, entonces Koraj se burlaría diciendo: “qué tonta la regla, ¿si toda la ropa del color no es suficiente, cómo hará que lo sea un pequeño hilo agregado? ¡Eso es una tontería inventada por Moshé!”.
      Si Moshé respondía que no era necesario, entonces Koraj podría argumentar: “cada uno de los israelitas es santo, ¿para qué precisamos a Aarón que actúe en las cosas de la santidad? ¡Es un privilegio de cada uno del pueblo y no solo del hermano de Moshé! Esto demuestra que es un acomodado del poder y no un elegido por Dios”.

      Entonces, tomando en sus manos los tzitzit los empleó como una trampa como Moshé y Aarón; pervirtiendo así un sagrado mandamiento y llevando a sus seguidores a la blasfemia y otros pecados.
       

    • Su linaje para reclamar posición de preferencia.
      Él puso bien en claro de quién era hijo y por tanto cuáles eran los derechos que se merecía.
      Por lo cual, él debía haber sido distinguido con un cargo de mayor relevancia y no ser sometido al “escarnio” (así lo presentaría él, no yo) de ser un levita más del montón.
      Es por esto que la Torá lo presenta mencionando padre y antepasados, pues es el argumento que empleó para sentirse menospreciado por Moshé y pretender ser honrado con cargos y títulos, los cuales él sentía le correspondían.
    • A sí mismo.
      Él era un hombre astuto, carismático, apreciado, multimillonario, alguien con poder y sabiduría.
      Por lo cual pretendía ser siempre el líder, aquel a quien los demás deben seguir y obedecer.
      No importaba si Dios había elegido a otros para los cargos, él se encargaría de poner las cosas en su debido orden: aquel que él creía que debía ser.
      Porque para Koraj el centro del universo era Koraj.
    • Las quejas sumadas y amplificadas que soportaron hasta entonces.
      Haciendo gala de su astucia y capacidad para manipular, como buen populista decía lo que su público quería escuchar. Por un lado gritaba a los cuatro vientos que todos eran santos en la comunidad y ninguno debía estar por encima de otros, pero al mismo tiempo murmuraba para sí y su círculo interno sus apetencias por ser el gobernante y ocupar el lugar del rey en reemplazo de su primo Moshé.
      Con experiencia de político avispado recorría las tiendas y hogares, hablaba con la gente su propio idioma, alzaba bebes y los besaba para las cámaras, prometía hasta los sueños más infantiles, sembrando la esperanza junto a la revuelta en contra del orden establecido por Dios.
      Se hacía eco de las quejas, apuntaba los reclamos, aseguraba que las cosas cambiarían y que cada uno obtendría aquello que deseaba.
      La esperanza mágica de todo pastor religioso y político de fuste estaba bien entrenada en Koraj.
      Eso tomó para desperdigar por doquier, promesas, ilusiones, la utopía de poder sin limitaciones.
    • La dirigencia de un grupo desconforme y ansioso de mayor poder y prestigio.
      Pero no se quedaba solamente engatusando a Juan Pueblo, también usaba sus artes de fascinador entre los poderosos, entre los dirigentes. Formó una patota de muchachos de la élite, quienes estaban motivados por sus anhelos aderezados por las promesas de parte de Koraj.
      Koraj por sí solo no se atrevió a plantar batalla contra Moshé y Aarón, pero acompañado por la pandilla de encumbrados, entonces se envalentonó.
      Eso tomó consigo, el valor que confiere ser parte de un grupete.
    • Nada, no tomó nada de nada.
      Esa es la triste consecuencia de sus acciones. Por eso la Torá no dice lo que agarró, porque en definitiva su prepotencia lo llevó a perder todo lo que podía haber tenido.
      Era rico, más que los jeques árabes actuales. Era inteligente, más que muchos nobeles de nuestra era. Tenía un cargo de importancia en el sistema de Israel. Pertenecía a una excelente estirpe. Pudo vislumbrar que de él saldría gente tan encumbrada y primordial como el profeta Shemuel, varios años más adelante. Tenía respeto y admiración. Tenía todo y más. Pero quería ese poquito que no tenía, quería ese honor que le faltaba alcanzar.
      Por eso se quedó sin tomar nada.
      Vaikaj espacio vacío Koraj.
      ¿Entiendes el dolor que significa esta ausencia de palabras?
    • Es la manifestación afanosa de su ratzón lekabel, que en el idioma cabalístico representa el deseo del EGO, cuando se ubica fuera de su rol y domina a la persona.
      Egoísmo en lugar de altruismo.
      El quería recibir, para sí y solamente para sí.
      Como seres creados está en nuestra naturaleza ser receptores, pues dependemos de innumerables factores que nos mantienen con vida.
      Está bien que lo sepamos y admitamos. Y está mucho mejor que no nos quedemos solo con eso, sino que aprovechemos lo que obtenemos para nutrirnos y crecer, pero también para compartir y hacer bondad con otros. Esto sería lekabel al menat lehashpía, es decir, recibir para influir positivamente sobre otros.
      Pero, cuando el EGO se perturba, entonces se convierte en un hoyo que succiona y no devuelve. Quiere y quiere y quiere. Nada lo sacia. Finalmente, esto termina siendo lo que es: un vacío doloroso.
      Por esto la Torá se encarga de dejar en claro que Koraj estaba movido por su Vaikaj, por su conducta de obtener para sí.
      Como consecuencia, todo lo que había recibido lo perdió; bajó con vida al abismo de tierra, señal de que de tanto buscar el materialismo se convirtió en un ser material despoblado (metafóricamente) de NESHAMÁ.

    Bien, hasta aquí.
    Será un placer escuchar tus comentarios, porque hasta ahora has recibido de mi parte, ¿ya has compartido de lo tuyo?

  • De miedo

    Hemos estudiado en varias ocasiones que el miedo es la anticipación emocional de una impotencia. Está en el plano de la fantasía, no es a causa de un hecho que esté aconteciendo actualmente.
    Por ejemplo, si tengo miedo a los perros, de alguna forma desagradable mi cuerpo y/o pensamiento expresa esa sensación de impotencia aunque no haya ningún perro a kilómetros de distancia, ni haya padecido necesariamente traumas por ataques caninos en el pasado.
    Esto lo diferencia notablemente del susto, que es la reacción automática ante una repentina aparición de algo que puede provocar impotencia. El perro se abalanza contra mí, o de repente aparece a mi costado un perrote y no me había dado cuenta. Aquí no hay expectativas, sino un automatismo del cuerpo que se pone en situación de ataque/defensa por la abrupta aparición.

    El miedo, puede manifestarse en pensamientos y/o a través del cuerpo, para lo cual hace uso de nuestra energía vital, por lo cual se reduce nuestra disponibilidad energética. Es matemática sencilla, si tengo un limitado recurso y lo empleo en x cosa, me queda menos para usar en otras. Es triste que esa x cosa sea una irrealidad que nos desgasta, atormenta y poco o nada aporta a ser felices, constructivos, libres, etc.
    Cosa que se agrava cuando destinamos esfuerzos para negar el miedo, reprimirlo, justificarlo o combatirlo. Con cualquiera de estas reacciones estamos dirigiendo más de nuestra vitalidad hacia lo irreal y que nos va dejando realmente en situación de impotencia.
    ¿Te diste cuenta?
    A mayor miedo, menor capacidad de resolver.
    He ahí una triste y real paradoja: a causa del miedo a la impotencia creamos y experimentamos la impotencia.

    Eso que estamos temiendo tal vez sea una de las posibles situaciones que alcanzaremos en el futuro, entonces, ¿cómo se diferencia de le precaución?
    Recordemos que precaución es la evaluación mental de posibles peligros, por lo que se actúa ahora con cuidado para prevenir caer en ellos. En este caso se mantiene a raya las emociones, no se permite que el EGO secuestre al pensamiento o mortifique el cuerpo. No se destina por demás recursos vitales presentes para contener o eludir lo que no existe.
    Volviendo al ejemplo de los perros, si sé que en la otra cuadra hay un perro que atacó a gente, o fue criado como perro violento, no está demás ser cauteloso al momento de pasar cerca de él o del territorio que marca como suyo. No por ello dejo de hacer mi vida y disfrutar del cariño de otros perros, o hasta de ese mismo can siendo cauteloso y sin arriesgarme innecesariamente.

    Destinamos nuestros preciosos recursos presentes a anticipar emocionalmente un futuro incierto, perdiendo así la fuerza, la capacidad, el sentido de disfrutar y crear el aquí y ahora.
    Ciertamente, no parece un buen negocio para quien padece del miedo.
    Aunque, es también cierto que existen aprovechadores que a través del miedo logran controlar a otros y obtener así dividendos.
    ¿Cómo?
    Generan y magnifican las perspectivas de sufrimiento, malestar, dolor, castigo, insolvencia, miseria, abandono, enfermedad, incapacidad, error, desvío, ataque… lo que fuera una impotencia que sobrevendrá. Agudizan el sentimiento que ya está presente de indefensión, ahondándolo. Con este procedimiento buscan dejar indefensas a sus víctimas, perturbadas, confundidas, desesperadas por obtener esperanzas, soluciones, firmeza, poder, promesas; las cuales, obviamente, solamente provendrán del incitador del miedo y/o sus compinches. Para lo cual, el cliente debe dejar de lado toda certidumbre y depositar por completo su confianza en aquel que le está esclavizando.
    Es una estrategia típica en los manipuladores, estafadores, líderes religiosos y sectarios, en donde la dupla miedo-esperanza es un elemento típico de dominio. (En realidad, también hacen uso del sentimiento de culpa, pero es tema para otra ocasión. Igualmente, también de esto ya hemos estudiado).
    Por ejemplo, cuando el religioso te dice que estás condenado al infierno y nada de lo que hagas te salvará del sufrimiento eterno, ¿espera hacerte feliz, libre y poderoso con ello? ¿O te está adentrando en una telaraña de miedo y sentimiento de impotencia? Luego te promete la salvación, bendición, paraíso, premios, lo que se te ocurra que representa poder y sobreponerse al miedo. Por supuesto que son promesas sin manera de ser comprobadas, tan solo ilusiones que te endulzan el oído y calientan el alma. Entonces, te dejas caer rendido ante el religioso y sus doctrinas. No te animarás siquiera a dudar del asunto, puesto que serías castigado con la expulsión, el rechazo, nuevamente la impotencia. Por lo cual, te aseguras de silenciar tus sospechas y te conviertes en un censor de los que se atreven a levantar un milímetro de dudas acerca de tus creencias y estilo de vida.
    Esto que es tan frecuente en las religiones, también se usa en las familias, en los grupos, en instituciones, partidos políticos… ¿en dónde no? Se exacerba a través de los medios masivos de desinformación y redes sociales. Es muy sencillo aprovecharse de la gente, cuando se conocen los trucos y no se actúa estrictamente de acuerdo al código ético (que siempre es espiritual, aunque comúnmente no se lo sepa o admita).

    El miedo es un drama propio, de cada uno, que está actuando en el presente y que usa la proyección de una impotencia futura como argumento para su aparición.
    Siempre, pero SIEMPRE, el miedo es una expectativa de una impotencia futura y que a la vez está revelando, en su ocultación, una impotencia presente.
    Ese algo temido a futuro, lo estamos temiendo ahora.
    ¿Qué nos lleva a ese miedo aquí y ahora?
    ¿Qué disparó ese miedo en particular y no otro?
    ¿Qué pudiera estar queriendo decirnos el miedo de nuestro mundo interior?
    ¿Qué habrá que perfeccionar de nuestro ser para que ese miedo se desvanezca?

    Es necesario desarmar al miedo y convertirlo en anécdota, o en nada, o en precaución cuando esto sea lo indicado.
    Pero, no esperemos que el miedo se disipe si no lo reconocemos y ubicamos, para luego admitir nuestra impotencia y aceptar sin angustias aquello que no podemos controlar y aceptemos hacernos cargo de lo que está en nuestro dominio hacerlo.
    Al momento que no permitimos que el miedo sea usado en nuestra contra, sino que nos damos cuenta que señala una debilidad existencia, entonces estamos dando un paso grandioso para liberarnos de ese miedo, fortalecernos, y vivir con mayor plenitud.

    Sería genial que compartieras aquí mismo, en los comentarios, tus apreciaciones, anécdotas, etc.

  • Vaikaj Koraj

    «Y tomó Koraj [Coré] hijo de Itzhar [Izjar], hijo de Kehat [Cohat], hijo de Leví; y Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, hijos de Rubén.
    Y se levantaron contra Moshé [Moisés], junto con 250 hombres de los Hijos de Israel, dirigentes de la congregación, nombrados de la asamblea y hombres de renombre.
    Ellos se juntaron contra Moshé [Moisés] y contra Aarón, y les dijeron: -¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Eterno está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, os enaltecéis vosotros sobre la asamblea del Eterno?»
    (Bemidbar / Números 16:1-3)

    Vaikaj Koraj
    ¿Qué agarró Koraj?

  • En batalla contra el desastre

    La época no se presentaba armoniosa, los desastres estaban a la puerta, si es que ya no habían ingresado al hogar.
    Lo que no cabe dudas, es que la conducta de la gente distaba de estar en sintonía con la Senda del Eterno.
    Esa senda sencilla y evidente, el de la ética, que siempre es de origen espiritual y que desde lo profundo de nuestra esencia nos reclama a cada instante para conducirnos y encaminarnos.
    Ética que se manifestó en los mandamientos declarados para que cumpliéramos, tantos los básicos e indispensables que corresponden a los noájidas (los gentiles) así como los que en específico Dios proclamó para la Familia Judía.
    Sí, era un época en la cual la gente manifestaba su religiosidad, se llenaban las bocas de lemas de supuesta santidad, convocaban a asambleas numerosas en las cuales todos se bendecían cual sabios iluminados, sin embargo, la cosa no estaba marchando bien. Por más que sacrificaran cientos de animalitos inocentes en supuesto honor al Eterno, de acuerdo a las reglas prescritas, algo estaba corrompido y drenaba pus.
    ¿Acaso Dios precisa de alguna cosa de nuestra parte?
    ¿Se sacia de oler el humo fragante de los asados en Su honor?
    ¿Se deleite con el derramamiento de las sangres en Su Nombre?
    ¿Requiere de rituales y evocaciones para henchir su ego?
    ¿Está desesperado aguardando los elogios y el jolgorio para Su alabanza?
    La gente, de todas las eras, pareciera creer eso, y así se comportan. Llevados por sus EGOs, que se materializan en forma de religiones, creencias absurdas, desapego del espíritu con la excusa de llevar una vida de ascetismo o de su contrario en dedicación al Dios.
    Pero algo no está bien cuando eso sucede.
    Por eso, se levanta nuevamente un profeta del Eterno, en aquellas edades de la humanidad cuando era normal y necesario escuchar la Voz del Padre a través de uno de sus enviados proféticos.
    No fue el primero, tampoco el último que transmitió similar idea, la ciencia del espíritu.
    Como boca de Hashem dijo:

    «Porque misericordia quiero Yo, y no sacrificios;
    y conocimiento de Elohim, más que holocaustos (un tipo de sacrificio quemado por completo en honor a Dios).»
    (Hoshea / Oseas 6:6)

    Misericordia dice Dios que quiere.
    ¿Hacia quién estaría dirigida?
    ¿Hacia Él?
    ¡Ciertamente que no!
    ¡Qué tenemos nosotros para darle! Tan solo el agradecimiento es lo que nace de nosotros y le podemos dar.
    Así pues, Él está siendo extremadamente claro y preciso, Él dice lo que le “alegra” (metafóricamente hablando), y es comportarnos de manera bondadosa con el prójimo. Ser buenos en verdad, sin esperar recompensas, ni de hombres ni del Cielo. La bondad que nutre y beneficie, y no aquella que corrompe y perjudica.
    Porque esa bondad es la que quiere Dios, no porque la precise, sino porque hay algún prójimo en este mismo instante que está angustiado y a la espera de que tú seas el canal que le lleve la Divina Misericordia.
    Ahora mismo, mientras estás haciendo otras cosas, tal vez muy importantes, seguramente hay alguien que puede estar precisando de ese don que tienes tú para compartir.
    Quizás yo mismo lo precise, o tal vez seas tú.
    Por supuesto que la bondad que podemos desplegar tiene un límite, pues hasta la misericordia fanática es enfermiza y desagradable. Agrede a quien se entrega así como a quien es el receptor.

    Por ello añade el Eterno a través de Hoshea que también el hombre debe actuar basado en el conocimiento, que lo impulse a la justicia, aquella que equilibra y tonifica a la bondad.
    Porque las buenas intenciones sin saber, suelen terminar en tragedias.
    Por lo cual, sé bueno pero también justo, así construyes Shalom.
    Y para lograrlo, deberás aprender y desaprender, tener conocimiento y madurarlo con la crítica analítica.

    Como resultado, estarás fabricando una mejor realidad.
    Una que atacan los enemigos de Dios, que por tanto se constituyen en tus enemigos.
    Los esclavos enceguecidos del EGO, que por lo general son religiosos, te odian, porque te temen, porque con tu LUZ dejas en evidencia su podredumbre.
    ¿Qué debes hacer entonces?
    Redoblar la construcción de SHALOM, lo cual no significa ser un pacifista necio, pues el constructor de SHALOM también sabe defenderse y defender a los inocentes, con el arte y la ciencia de la guerra si es necesario.

    En resumen, mientras el EGO sigo ejerciendo su dominio desmedido, estamos en combate.
    No con hombres, sino contra nuestros propios impulsos.
    A veces deberemos manifestar el poder con la fuerza física que prevenga, disuada o haga brotar la justicia.

    Las palabras del inspirado proverbista pueden darte mayor claridad:

    «Todo camino del hombre es recto ante sus ojos, pero el Eterno es el que examina los corazones.
    Practicar la justicia y el derecho es más aceptable al Eterno que el sacrificio.
    Pecado son la altivez de ojos y el orgullo del corazón, la lámpara de los impíos.»
    (Mishlei / Proverbios 21:2-4)

    (Que este estudio sea para elevación del espíritu de la abuela de nuestro querido amigo Edgar, fallecida el 21 de Siván 5776; y de la Sra. Rochel Cohen. Ambas mujeres de valor, quienes inspiraron a otros a hacer el bien y lo justo, como ellas mismas predicaron con su ejemplo).

  • El consejo diario 635

    Ser breve
    y concreto
    y dar la información que se precisa,
    es una buena manera de
    comunicarse auténticamente.

    Sin olvidar el respeto mutuo,
    con todo lo que ello implica;
    así como la sinceridad,
    en su justa medida;
    tal como evitar las suposiciones que motivan a actos (pensamientos/palabras/acciones).

  • De padres a hijos

    «Diles: ‘¡Vivo Yo, dice el Eterno, si no hago con vosotros conforme a lo que habéis hablado a mis oídos!
    En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos los que fuisteis contados en vuestro censo, de 20 años para arriba, y que habéis murmurado contra mí.
    A la verdad, no sois vosotros los que entraréis en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que os haría habitar en ella, con la excepción de Caleb hijo de Jefone y de Iehoshua [Josué] hijo de Nun.
    Pero a vuestros pequeños, de quienes dijisteis que serían una presa, a ellos Yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado.
    En cuanto a vosotros, vuestros cadáveres caerán en este desierto.
    Vuestros hijos andarán errantes en el desierto durante 40 años. Ellos llevarán la paga de vuestras infidelidades hasta que vuestros cadáveres sean consumidos en el desierto.
    Conforme al número de los 40 días en que explorasteis la tierra, cargaréis con vuestras iniquidades durante 40 años: un año por cada día. Así conoceréis mi disgusto.’»
    (Bemidbar / Números 14:28-34)

    Que los niños y mujeres permanecieran hasta completar cuarenta años en el desierto, fuera de Israel, resulta un castigo ilógico.
    ¡Ellos no pecaron!
    Fueron los varones adultos quienes pecaron, por lo cual se les sentenció a que murieran en el desierto, durante esos años de exilio.
    ¿Desde cuando en la justicia verdadera se castiga al inocente a causa del culpable? ¡Así no procede el Eterno!
    ¿Será que no era un castigo declarado por Dios que debían llevar la carga de los padres, sino una consecuencia necesaria de los actos de los adultos?
    ¿Tal vez no era un hecho negativo para los hijos, sino un tiempo y experiencia necesarios para que maduraran correctamente, a diferencia de como crecieron sus padres?
    Sabemos que en Dios no hay injusticia, por tanto, la respuesta debe ser edificante.

    Pero, ¿por qué no hacer que murieran todos los pecadores en un instante, y dejar que los inocentes entraran de inmediato?
    Quizás para que los otros pueblos no dijeran que Dios no pudo cumplir Su promesa de llevarlos a la Tierra de promisión.
    Tal vez para que al entrar hubiera gente que se encargara de hacer la guerra, de cuidar el ganado, de formar familias junto a las mujeres adultas.
    Probablemente porque los chicos debían crecer y aprender caminos de vida, diferentes a los caminos torcidos que la esclavitud había adoctrinado a los padres.

    ¿Qué piensas tú?
    ¿Qué crees?
    ¿Qué sabes?

  • Tierra devoradora de sus habitantes

    «Pero los hombres que fueron con él dijeron: -No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
    Y comenzaron a desacreditar la tierra que habían explorado, diciendo ante los Hijos de Israel: -La tierra que fuimos a explorar es tierra que traga a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en ella son hombres de [grandes] medidas.»
    (Bemidbar / Números 13:31-32)

    Ellos vieron a los héroes canaaneos morir, caían como moscas.
    Los cuerpos abundaban por doquier.
    La muerte era una presencia estremecedora.
    Allí iban yaciendo los poderosos, que como nada era consumidos por la voraz mortandad.
    Desolación, desamparo, amargura, impotencia generalizada, parecía como si la tierra estuviera engullendo a sus habitantes.
    ¿Cómo no sentirse pequeños y débiles?
    ¿Qué hacer para que las delirantes matrices del EGO no se apoderaran de sus mentes?
    ¿Cómo creer que la promesa del Eterno sería realidad en pocos días?
    ¡Si ellos unos esclavos apenas recién nacidos a la libertad, al trabajo independiente, a la LUZ de la NESHAMÁ!
    Por supuesto que algo estaba podrido en aquella tierra y si los pueblos afincados estaban siendo diezmados, ¿qué destino tendrían ellos?
    Con esos temores hicieron acongojar el alma de sus oyentes, los anhelantes israelitas que los habían enviado a descubrir la tierra que Dios les tenía prometida para heredad.

    Ellos no sabían, no podían saberlo, que estaban presenciando a los ejércitos del Eterno limpiando el terreno para que ingresaran los verdaderos dueños, los israelitas.
    Ellos creyeron que la plaga tremenda también los tragaría, con más facilidad incluso que los residentes actuales.
    Y por ello fueron obtusos para reconocer la mano poderosa del Eterno operando para darles reposo y residencia.

    Con sus delirios, nacidos del EGO, hablaron y condujeron al fracaso a quienes les prestaron atención.
    El milagro estaba sucediendo para ellos, ante sus ojos, a pleno mediodía; pero para su sistema de creencias eso era una desgracia incalculable.

    ¡Cuánto para aprender!
    ¡Tanto más para desaprender!

  • Recordar y hacer

    «El Eterno habló a Moshé [Moisés] diciendo:
    ‘Habla a los Hijos de Israel y diles que a través de sus generaciones se hagan flecos en los bordes de sus vestiduras y que pongan un cordón azul en cada fleco del borde.
    Los flecos servirán para que al verlos os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de ponerlos por obra, y para que no os desviéis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, tras los cuales os prostituís.
    Será para que os acordéis y cumpláis todos mis mandamientos, a fin de que seáis santos para vuestro Elohim.
    Yo soy el Eterno, vuestro Elohim, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Elokim. Yo soy el Eterno, vuestro Elohim.’»
    (Bemidbar / Números 15:37-41)

    Podemos recordar como un ejercicio intelectual-emocional, eso está bien.
    Pero en el judaísmo esto solo no es suficiente, pues el recuerdo debe mover a la acción.
    No estamos para vivir del pasado, ni soñar con tiempos mejores, o rumiar memorias; el pasado es parte de lo que somos aquí y ahora para modelarnos y llevarnos a ser una mejor versión mañana.
    Aquí y ahora construir SHALOM, gracias a lo que tenemos en nuestro caudal de recuerdos, a favor de los planes e ideales que proyectamos.
    Construir SHALOM con acciones de bondad y justicia, en pensamiento-palabra y actos en el mundo concreto.

    Recordemos a la pequeña y bella mártir Hallel Yaffa Ariel quien fue asesinada hoy a manos del terrorismo fanático islámico, amparado por los cómplices progresistas.
    Recordemos junto a ella a todos los otros inocentes que han caído por el mero hecho de ser judíos, así como a los que sin serlo también fueron víctimas injustamente sacrificadas en el altar del odio religioso e imperialista.
    Recordemos a todos los seres queridos que ya no están, para que en su homenaje perfeccionemos nuestra vida.
    Recordemos que somos NESHAMÁ, cuya luz permanentemente alumbra aunque hagamos lo posible para ocultarla.

    Que la memoria de nuestros mártires y seres queridos, de bendita posteridad junto al Eterno, nos impulse a acciones concretas que mejoren el mundo, siempre con bondad y justicia, siendo leales a nuestra identidad espiritual.

  • Dar sentido al sinsentido

    Por Luis D. Perez Ch.[1]

    Desde el día de ayer, me rebumban a mis oídos las palabras del consejo diario 633[2]:

     “..el hombre es impotente y no tenemos cómo remediarlo.
    Podremos avanzar sobre hombros de la ciencia,
    aumentar nuestro poder a lomos de la tecnología,
    nos ingeniaremos para filosofar y pretender conocimiento,
    pero, a la hora de la hora,
    la impotencia es el pan cotidiano,
    nuestra realidad primera y última…”

    Y lo recordada por un acontecimiento trágico que le aconteció a una querida amiga, de la cual tengo una amistad sincera, al igual que con su hermano. Su primogénito, a las pocas horas de nacido, fallece a causa de complicaciones respiratorias en la unidad de cuidados intensivos del hospital.

    No puedo imaginar la terrible sensación de pérdida, vacio, sin sentido, impotencia y falta de control que experimentó mi apreciada amiga al recibir tan triste noticia; la del padre de la criaturita, la de la familia completa.

    No logro imaginar la terrible desesperación sentida por esa mujer ante dicha noticia, cuando las ilusiones eran su constante y los proyectos con su hijo era tema cotidiano. Ahora, las ilusiones y proyectos se transformaron en triste luto acompasado por esa sensación de sin sentido.

    La ilusión de nueve meses en espera que su amado hijo se formara para poderle brindar los cariños familiares, ponerle la ropa recién comprada por su padre, pasearlo con orgullo, amarlo sin límites, resultó sepultada bajo el peso de la Realidad de la Dimensión Humana: falta de poder y control ante el lamentable deceso.

    Sé que nada que se le diga la podrá consolar. Yo mismo no encuentro palabras de consuelo, porque he considerado que la muerte de un hijo, antes que la de cualquiera de sus padres, es antinatural. Socialmente hay etiquetas para los sobrevivientes de familiares: huérfano, viudo, moto, etc; pero, ¿Cómo se le denomina socialmente a quien se le muere un hijo?

    Ante ese panorama tan severamente triste, ¿Se podrá construir una vida bella, de sentidos llenando un poco ese sin sentido?, porque el maestro en su consejo, lo termina diciendo:

    “..Esta certeza puede ser motivo de desconcierto y desesperanza,
    pero en verdad es por sobre esa impotencia que debemos construir una vida bella,
    tan bella que se continúa sin pausa en la eternidad,..”

    Mi respuesta sería que sí. La vida de esa criaturita tuvo un sentido, y uno trascendental.

    Era un bebe amado, deseado y querido; por cuya existencia hubo personas preocupadas y ocupadas antes de su nacimiento esperándolo ansiosamente. Eso lo hizo una personita única e irrepetible.

    La brevedad de su existencia tuvo un sentido enorme, porque desde la noticia de su concepción era un niño esperado, que modificó la vida de su madre para procurarle vida a su retoño.

    Porque se le individualizó con nombre y no se le abandonó al anonimato; y será recordado como se le llamó. Era el hijo de alguien, quien le dignificó su breve existencia nombrándolo, haciéndolo nacer con los máximos cuidados, y a quien se le rendirá el proceso mortuorio individualizado por su nombre, fecha de nacimiento y fecha de defunción.

    El día de su nacimiento y de su muerte será recordado por su madre, por su padre, y por toda la familia sin que sea sustituido por ningún otro acontecimiento; porque el pequeñito era una persona separada de cualquier otra, con nombre y apellidos, como una persona con dignidad.

    Claro que su vida tuvo sentido; se le dignificó como una persona individualizada y así será recordado. La dignidad de su nacimiento y de su muerte hizo de su breve vida una existencia bella.

    Que su nombre sea recordado.

    Para mi amiguito Martín Hernández Tapia, nacido en Santiago, Chile. Hijo de Sergio Hernandez y Maria Jose Tapia.

    Bendito Sea el Juez Verdadero.

     

    [1] El autor del artículo no es judío. El presente ensayo cuenta con autorización y revisión previa de Serjudio.com

    [2] http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/el-consejo-diario-633

  • Brexit de Itró

    La semana pasada en la diáspora leímos la parashá Behaalotejá.
    Allí encontramos que el pueblo judío estaba a tres días de camino de la Tierra Prometida.
    El Eterno anuncia que están prontos para cumplir la añoranza y llegar a la heredad, a la tierra para ellos y así formar un reino de bendición, la nación unificada que traerá redención a la humanidad.
    Junto a los israelitas se encontraba Itró, suegro de Moshé, hombre culto, inteligente, poderoso, influyente. Él venía de fuera, de Midián, pero se había acercado a los israelitas por amor a Dios y a su yerno Moshé.
    Ahora, cuando el pueblo debía dirigirse a la Tierra él también hubiera debido acompañarlos para afincarse a su lado, sin embargo –y por el motivo que fuera- escoge regresar a su tierra, a Midián.
    Los ofrecimientos de Moshé no le convencen, así que parte.
    De inmediato la gente que había salida de Egipto siguiendo a los israelitas, el que es conocido como “pueblo de Moshé”, se perturban y se quejan. El Eterno sin tardanza manifiesta de manera enfática que esa no es la manera de comportarse, que las acciones conllevan reacciones, que las causas provocan consecuencias.
    El mensaje es desatendido por esa gente que al rato empiezan a revolverse y lamentarse. Tanto es el malestar que generan, abundante la mala vibra que contagian a algunos israelitas, los cuales también se quejan y protestan. En un rato ya es una epidemia de gemidos y querellas, lo cual se continuará luego una y otra vez produciéndose resultados desastrosos tales como la generación que morirá en el desierto, la prohibición para que Moshé y Aarón entren a Israel, entre otros asuntos evitables pero que sucedieron.
    Ah, si Itró hubiese sabido de antemano… ¿qué hubiera escogido hacer?
    Ah, si Moshé hubiera visto el futuro a voluntad…. ¿qué hubiera decidido hacer con “su pueblo”?
    Ah, si los israelitas hubieran estado conscientes de su estado de impotencia así como su luminosa NESHAMÁ obstaculizada por el EGO… ¿cómo hubiesen accionado?
    Para nosotros es fácil ver las cosas, estamos a miles de años de distancia, con el diario del lunes a la vista.
    Sin embargo, ¿no nos pasan a nosotros cosas parecidas?

    Para reflexionar.
    Este episodio se leyó este año (5776/2016) en la misma semana, casi el mismo día, que el famoso BREXIT.
    Gran Bretaña el europeo que está por fuera de Europa, decide libremente salir del campamento.
    Lo quieren convencer, pero es su elección hacer su camino aparte, en su propia tierra.
    De inmediato se levantan voces quejándose, amenazando con irse, con romper la unidad del reino; así como otros advierten del rompimiento de la unidad europea.
    Las bolsas de valores caen, las monedas zozobran, se presentan renuncias, la gente no sabe qué hacer. Algunos se arrepienten y piden que no se concrete la separación.
    Otros divisan un futuro calamitoso para Europa. Otros aplauden y felicitan.
    No sabemos qué pasará luego.

  • Resp. 6042–Baruj Hashem

    Shalom.
    Agradecería me aclarase las dudas que tengo sobre el origen temporal
    de la exclamación «¡Baruj Hashem! con la que solemos finalizar
    afirmaciones o deseos en las conversaciones.
    Le explico: Escribí una novela  (de la que si me facilita alguna dirección postal con gusto le puedo enviar un ejemplar) en la que fundamentalmente  recreo  la gestación y ejecución del primer viaje a tierras americanas  como obra intencionada de judíos sefardíes. En su transcurso, la exclamación ¡Baruj Hashem! se pronuncia en diversas ocasiones, hecho que un «historiador» me ha señalado como erróneo, puesto que la misma no se comenzó a utilizar hasta época reciente. He ahí la duda: ¿Pudieron Colón y sus colaboradores decir ¡Baruj Hashem! en sus conversaciones?
    Muchas gracias por su amabilidad.
    Haim Fernández, España

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