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  • Hablar a la roca delante de… ¿la comunidad?

    La parashá Jucat nos presenta numerosos misterios, los cuales no analizaremos hoy.

    Algunos corresponden a ideas, como por ejemplo los secretos detrás del ritual con la vaca bermeja.

    Otros refieren a acontecimientos sucedidos: el porqué nadie del pueblo se enluta por la muerte de Miriam; qué pasó en los casi cuarenta años que median entre el fin de la parashá anterior y el comienzo de la historia en ésta; en qué se equivocó Aarón en el asunto de la roca golpeada; cuál fue el pecado de Moshé en aquel suceso; por qué las serpientes venenosas atacaron a los quejosos; cómo explicar la orden de formar una serpiente de cobre; entre otros.

    Ahora, tan solo pensaremos juntos un poco uno de solo de los eventos que asoman en el relato, pero que está sumamente escondido detrás del silencio, midrashim, explicaciones, etc.
    Es cuando Moshé golpea la roca en lugar de hablarle.
    Las enseñanzas y argumentaciones son variadas, muchas veces contrapuestas, como si adrede (aunque tal vez involuntariamente) se pusiera un manto de incertidumbre al motivo real. ¡Vaya uno a saber! Se tiene un pantallazo interesante estudiando la exégesis del Ibn Ezra a Bemidbar 20:8, por ejemplo.

    Veamos juntos este párrafo:

    «Y habló el Eterno a Moshé [Moisés] diciendo:
    -Toma la vara, y tú y Aarón tu hermano reunid a la congregación (edá) y hablad a la roca ante los ojos de ellos. Ella dará agua. Sacarás agua de la roca para ellos, y darás de beber a la congregación (edá) y a su ganado.
    Moshé [Moisés] tomó la vara de delante del Eterno, como Él le había mandado.
    Luego Moshé [Moisés] y Aarón reunieron a la congregación (kahal) delante de la roca, y él les dijo: -¡Escuchad, rebeldes! ¿Sacaremos para vosotros agua de esta roca?
    Entonces Moshé [Moisés] levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces. Y salió agua abundante, de modo que bebieron la congregación (edá) y su ganado.
    Luego el Eterno dijo a Moshé [Moisés] y a Aarón: -Por cuanto no creísteis en Mí, para tratarme como santo ante los ojos de los Hijos de Israel, por eso vosotros no introduciréis esta congregación (kahal) en la tierra que les he dado.
    Éstas son las Aguas de Merivá [‘Altercado’], porque allí contendieron los Hijos de Israel contra el Eterno, y Él manifestó su santidad entre ellos.»
    (Bemidbar / Números 20:7-13)

    La orden del Eterno fue que Moshé tome la vara; que él y Aarón reunieran a la congregación, y que hablaran a la roca ante ellos.

    Moshé tomó la vara, según consta en el relato, tal y como Hashem le había ordenado.
    Hasta ahí, excelente.

    Luego él y su hermano reunieron a la congregación delante de la roca; pareciera que de acuerdo a lo que le había mandado el Eterno hacer.
    Sin embargo, cuando leemos el texto original, hebreo por supuesto, encontramos que hay una divergencia. Dios ordenó reunir a la edá pero luego nos cuenta que los hermanos juntaron al kahal. Ambas se pueden traducir, correctamente, como “congregación”, tal como vemos arriba en el pasaje que citamos.
    De hecho, pudieran usarse como sinónimos.
    Pero, ¿será casualidad o recurso estilístico que Dios ordenó edá y sin embargo lo que hicieron los líderes fue congregar al kahal?
    ¿Habrá sido éste el problema principal que luego derivó en la penitencia tremenda para ambos hermanos?
    ¿Será?
    El midrash nos refiere que Hashem había ordenado traer a un grupo determinado de personas, justos, leales, gente de valores. Esos eran los que debían estar congregados durante el milagro del agua brotando de la roca a la cual se le habló. Pero Moshé, quizás llevado por su fervor y amor a Dios-Israel, congregó a todos, incluyendo al populacho de extranjeros (SU pueblo, el erev rav (ver: http://serjudio.com/dnoam/rap68.htm párrafo dedicado a ellos)) que no paraba de causar inconvenientes y traiciones en el seno de la santa familia de Israel. Sí, una generación más tarde esos advenedizos, apéndices adosados al campamento judío, no habían evolucionado en sus modos, seguían comportándose de acuerdo a los patrones del EGO, por tanto, causando todo tipo de disturbios y desgracias.
    Allí estaban nuevamente, donde no tenían parte ni lugar. Y, según continúa explicando el midrash, alborotando, quejándose, burlándose.
    ¿Habrá sido este el terrible error de los dirigentes del pueblo?
    ¿Será esto lo que nos dice, al tiempo que oculta, el pasaje de la Torá?
    ¿O tal vez tendremos otra manera de interpretar el uso diferenciado de edá y kahal en este sitio en particular (y/o en general en la Torá)?
    Por lo que apreciamos, kahal es una aglomeración, un rejunte, personas con cabezas diferentes y finalidades dispares cuyo valor vinculante es el tiempo y lugar, tal vez una tarea en particular. Estamos aquí, formamos parte de este kahal, pero si no estuviésemos… ¿nos identificaríamos con ellos, con sus ideales, seríamos parte?
    En tanto que edá tal parece que es un vínculo mucho más poderoso, trascendente, esencial. Uno que se relaciona con el ser ed, testigo, es decir, alguien cuya presencia es relevante, no solo para testimoniar sino para confirmar y modificar una realidad.
    Al haber traído a la gente a formar parte de un kahal, de cierta forma se les estaba dando el mensaje equivocado: estamos juntos para resolver este problema puntual, sacaremos beneficios ahora, luego cada uno que siga para su lado. En cambio, si se hubiera cumplido estrictamente el pedido de Hashem, la gente hubiese tenido una enseñanza fundamental: somos hermanos, estamos en este mismo barco aunque ni siquiera hayamos subido a él. Dentro de poquito comenzaremos a tomar posesión de nuestra sagrada tierra patria, cada uno deberá dedicarse a sus asuntos, plantar sus campos, construir sus graneros, etc. Sin embargo, la misión es colectiva. No somos la suma de personas, sino que somos la sumatoria de personas. Algo complemente diferente.
    ¿Se comprende?
    Tuvieron una gran chance de enseñar que estaban ahí para algo más que resolver su sed, problema muy angustioso y absolutamente admisible de preocupar. En realidad deberían estar allí para confirmar su identidad, su misión, su compromiso, su ideal; y de paso conseguir agua para ellos, familias y animales.

    Con esto ya tendríamos tremenda moraleja para nuestra vida, pero, hay más.
    Atiende por favor.
    Moshé y Aarón debían hablar a la roca; en cambio Moshé se dirige al kahal y los trata de rebeldes, con razón o sin ella, ¡no viene al caso!
    Su tarea consistía en otra.
    Tal vez luego hubiera tenido sentido señalarles su ingratitud, sus quejas, el EGO que les dominaba… ¡lo que quisiera!
    Pero no era ahora el momento ni el lugar.
    Ahora tenían ambos una tarea sagrada, que ninguno de los dos hermanos cumplió.
    Moshé por hablar a quien no debía, lo que no era oportuno.
    Aarón por guardar silencio… otra vez…
    Viéndolo así, el que Moshé golpeara la roca, no una sino dos veces, humildemente me parece que pasa a un segundo plano.
    Porque ahora era la ocasión de enseñarles a ser una comunidad, a comunicarse auténticamente, a construir SHALOM; pero no fue eso lo que logró Moshé con su ferviente discurso, justo y correcto pero fuera de foco.
    ¿Se entiende la idea?

    Ahora llega tu chance para preguntar, comentar, referir, etc.

  • Resp. 1491-De arrepentimiento y gozo

    Apreciado Maestro:
    Gracias por contestar esta inquietud, que creo nos iluminara a muchos lectores. Su respuesta orienta uno de los aspectos mas escabrosos del ser humano, el sufrimiento.
    Mi comentario, mas que una pregunta, era decirle que estoy de acuerdo que el esfuerzo es vital para lograr sobreponerse a las dificultades y el sufrimiento, tal como usted lo ha hecho y con gran exito.
    Si, se que el esfuerzo es columna vertebral de la vida judia y es un excepcional concepto o herramienta para enfrentarla. Ese es uno de los mas grandes beneficios que yo he recibido de mi adoctrinamiento en el proceso de mi conversion.
    Sienembargo, Maestro, todos los dias, hago mias las palabras de nuestros -perdon- sus sabios, en el Sidur, «perdona mis pecados Oh Eterno, pero no a traves de grandes sufrimientos o graves enfermedades, acepta mis palabras y los pensamientos de mi corazon»
    Le mencionaba esta parte del rezo del Sidur, para decirle que antes de enfrentar la prueba, que en ocasiones es desvastadora y no todos los seres humanos logran sobreponerse, acojo y hago mias esas palabras de los sabios, tratando de que el Eterno, condone el mal decreto, es decir, evite la prueba, tal como lo concibieron esos maravillosos hombres, sabios excelsos, porque -insisto- creo que Dios nos creo para una vida de plenitud, pues su escencia es el amor y, que padre amoroso, liquidaria a sus hijos?. Acaso a traves del amor y no del sufrimiento no se llega de mejor manera a amar a Dios?
    En la oracion, (Kriat Shema antes de acostarse) se encuentra el rezo de mi referencia.
    Un cordial saludo

    Ramiro A.
    Ecuador

    (más…)

  • Bendita sea la higuera maldita

    En la ficción literaria conocida como “Marcos” (capítulo 11), los lectores encuentran la siguiente narrativa:

    12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, (Jesús) tuvo hambre.
    13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.
    14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
    20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
    21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
    22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

    No nos dedicamos a analizar textos de las religiones, no es nuestro interés ni objetivo.
    ¡Hay tantas cosas buenas y necesarias para hacer en lugar de malgastar el tiempo con lo que no edifica en lo más mínimo!
    Pero, esta vez haremos una pequeña salvedad, pues este párrafo ejemplifica un accionar típico de los mercaderes de la fe, quienes se aprovechan de la ingenuidad e ignorancia de los que les atienden. Consiguen llevar a sus víctimas a la necedad, a la pobreza, a la muerte espiritual. Por lo cual, es indispensable tomar conciencia y trabajar para que reine el SHALOM, alumbre la LUZ, y no estemos más bajo las doctrinas que fundamenta el EGO.
    Prestemos atención a este texto pues contiene una enseñanza útil para aquel que desea vivir a la LUZ de la NESHAMÁ, y no más esclavo de las trampas del EGO.

    Es natural que cuando el hombre se enfrenta a su impotencia, sea sentida o real, se disparen los mecanismos automáticos del EGO.
    Entonces, gritará, llorará, habrá violencia física y/o se desconectará de alguna manera de la realidad.
    Todos estos instrumentos, o solo alguno de ellos.
    Estos en estado puro, tal como son provistos por el instinto del hombre, o aquellos que se han fabricado posteriormente a lo largo de su crecimiento. Entonces, por ejemplo, el grito puede ser transformado en insulto; el llanto en recriminación; el golpe dirigirse a otros objetos y no a lo que causa su estado de impotencia; la irrealidad puede traducirse en mentiras, adicciones o cualquier otra cosa que rompa el contacto de la persona con aquello que siente como factor de impotencia.
    Esta es una lección repetida, que solamente recordamos muy rápidamente ahora. Si no tienes muy claro de qué hablamos, te sugiero encuentres en el profuso material que tenemos publicado gratuitamente a tu disposición.

    Estamos entonces ante un hecho comprobable, todo lo que genere impotencia provoca reacciones automáticas en nosotros.
    Solamente los que han aprendido esto son lúcidos en el asunto, por lo cual, cuentan con una ventaja sobre aquellos que son ignorantes.
    Luego, si se han entrenado duramente para estar conscientes de sus emociones, podrán aprender a detener la reacción destructiva.
    Si se entrenaron aun más, podrán redireccionar la energía para generar una respuesta positiva, que construya SHALOM.
    Por supuesto, se requiere trabajo, voluntad, esfuerzo, humildad, constancia, algo de sabiduría para ir evaporando el reinado del EGO sobre sí mismo, entonces se podrá vivir experimentando con mayor fluidez la LUZ de la NESHAMÁ, es decir, el constante contacto con la Presencia Divina en nuestro ser.
    ¿Se comprende?

    Veamos el párrafo que hemos citado, ¿con qué nos encontramos?
    Con un hombre cansado de andar pesadamente y apabullado por el hambre, por tanto, sometido a la impotencia.
    De repente, cree encontrar una solución fácil y gratuita, en forma de ricos higos para tomar sin permiso ni correspondiente pago. Se ilusiona, se desconecta de su triste impotencia. Pero, desconociendo los asuntos elementales de la vida agrícola, esperaba engullir el fruto pero en la estación en la cual éste no se encuentra.
    La esperanza viciosa y nula choca entonces con la realidad, que es decepcionante, y lo devuelve rápidamente a su estado de impotencia. Ahora multiplicado, pues se destrozó su sueño de aliviar su sufrimiento, la poderosa fantasía de saciar su hambre se desvaneció en un santiamén simplemente a causa de la realidad.
    Era un árbol vivo, activo, preparando eventualmente su rico porvenir a través del fruto, pero todavía no era el tiempo. ¿Qué culpa tiene el árbol?
    Pero el hombre, amargado, hundido en su EGO, no tenía consigo poder, sino tan solamente impotencia y trucos de magia negra (principios de ciencia no comprendidos y pésimamente empleados). Es decir, apariencia de poder, o poder muy específico. Tal como el dictador lo tiene por comandar ejércitos y disparar armas, pero que ciertamente no tiene para conquistar con respeto, honor, dignidad, aprecio, valoración a su pueblo. Tal como el padre abusivo que hace uso del poder físico, castigando y maltratando a sus pequeños; poder aparente, pues no lo tiene para dialogar, educar, ser ejemplo, proteger, cuidar, mimar, etc. Un poder aparente parecido es el que parecía tener el personaje de esta historieta, poseedor de triquiñuelas de magia negra, producto de pillaje y aprendizajes bizarros entre los maestros de la oscuridad egipcia, o por obtener conocimientos que no sabía manejar ni le correspondía manipular, al haber engañado a inocentes maestros de la Verdad.
    Con este falso poder no podía construir, ni restaurar, sino tan solo destruir, engañar, atormentar. Precisamente, eso es lo que hizo. Maldijo al inocente árbol con un castigo terrible, injusto, malvado.
    ¿Por qué?
    ¿POR QUÉ?

    Porque era su EGO el que estaba gobernando su vida, y NO su NESHAMÁ.
    Simplemente por eso, no hay más explicaciones.
    Que no busque el que busca desconocer los hechos, maquillar la realidad.
    Estamos ante un sujeto llevado por su EGO, tal como si fuera una marioneta. Astuto títere, que sabía aprovechar sus poquitos recursos para obtener alguna ventaja infiel, manipulando emocionalmente al puñado de seguidores que prestaban atención a sus patrañas.
    Como también eran astutos los autores, fantasiosos escritores de esta obrita literaria de ficción.

    ¿Cuál era el mensaje manipulador que se estaba queriendo establecer aquí, para los que se encontraban presentes así como para los futuros lectores (próximas víctimas del EGO)?
    El maligno quería enseñar algo a sus seguidores (extraños y enemigos) con eso: “Si no me das lo que yo quiero, sea fe o lo que sea, estás acabado; mi ira te alcanzará y no habrá lugar donde esconderte. Aunque no sea tu tiempo de fructificar, como no lo era para la higuera: ¡perecerás! O te sometes, o dejás de existir. Témeme, para amarme y ¡serás salvo!”.

    No precisamos añadir nada, solamente leer con sinceridad y un buen marco teórico el texto.
    No hicimos malabares teológicos.
    No agredimos ni insultamos.
    No descalificamos al justo, ni pretendemos el mal a nadie.
    No tergiversamos las palabras, ni agregamos cosas para darle un color negativo.
    No engañamos, ni rebuscamos para hacer decir a las frases lo que queremos oír de ellas.
    Sencillamente, leímos y comprendimos un texto que se basa en el EGO y tiene como sentido el EGO.

    ¿Qué podemos hacer ahora con este conocimiento?
    Yo escojo construir SHALOM, por medio de acciones de bondad y justicia, siendo fiel al Eterno.
    ¿Y tú?

    ¿Cómo hubiera respondido un constructor de SHALOM ante la higuera sin frutos?

  • El milagro no basta

    Koraj y sus seguidores protestan, desconfían de Moshé, pretenden su cargo, así como el de Aarón.
    Parece que no tienen “fe” en Dios, sino, ¿cómo se atreven a revelarse cuando es evidente que el Eterno es quien maneja las cosas en el campamento de la nación escogida?
    Y el Todopoderoso hace un par de portentos, la tierra abre sus fauces y traga a Datán y Abiram con sus familias y cosas, así como Koraj y sus cosas.
    También el rayo cae del cielo y achicharra a los 250 líderes que pretendían usurpar el lugar del sacerdocio y habían presentado una ofrenda de incienso.
    ¿No es más que evidente que Dios está entre ellos y actúa?
    Luego una plaga ataca a otros revoltosos, aquellos que perturbados por el legado dogmático de Koraj, así como por sus propios EGOS, se lanzan a protestar y reclamar.
    Nuevamente otro portento sucede, es Aarón que pasa con su sartén con incienso y la plaga remite, el pueblo se salva.
    Pero el tumulto no acaba, aunque parece más que obvio que Dios está en medio del campamento y opera con milagros y maravillas.
    Entonces Dios manda que cada uno de los presidentes de tribu tome un bastón seco y escriba cada uno su nombre en ellos. También lo hizo el presidente de la tribu Leví, que a la sazón era Aarón. A la mañana siguiente el bastón de Aarón, de madera muerta y seca, demuestra una sucesión de maravillas, porque en pocas horas ha florecido, pero también ha brotado y además ha dado fruto. Todo ello al mismo tiempo, cosa que no sucede así por lo general. Además tanto la flor, como el brote como el fruto se mantienen prendidos y vitales, aunque el madero sigue siendo tan seco como antes.
    Milagro tras hecho sobrenatural, operación maravillosa tras portento, pero el pueblo no se cansa de protestar, desconfiar, remilgar…
    Y esto es solo un pequeño relato dentro de un extenso collar de inconvenientes y manifestaciones revoltosas de los hijos de la nación escogida por Él.
    Mira hasta la amarga crítica de Dios, que leímos la semana pasada en la parashá Shelaj Lejá;

    «Entonces el Eterno dijo a Moshé [Moisés]: –
    ¿Hasta cuándo me ha de menospreciar este pueblo?
    ¿Hasta cuándo no me ha de creer, a pesar de todas las señales que he hecho en medio de ellos?»
    (Bemidbar / Números 14:11)

    Una y otra vez Dios manifestaba Su Presencia, demostraba no solo Su existencia sino también Su actividad en el mundo material.
    Los hebreos, así como los alocados personajes que se anexaron a ellos, no tenían necesidad de andar creyendo en la existencia de Dios, ni filosofar acerca de Su intervención en la vida cotidiana. ¡Era un hecho evidente, tal como el sol de mediodía!
    Y sin embargo, tampoco eso era suficiente para entonar la personalidad al ritmo de la NESHAMÁ. Ni siquiera con la “mano de Dios” obrando ante ellos el EGO les liberaba de sus celditas mentales rumbo a la libertad multidimensional.
    ¡Cuánto peor puede ser para nosotros, que no somos testigos de los milagros del Eterno manifiestos y abiertos!

    Entonces, surge una pregunta más que evidente.
    ¿Acaso Dios no podía hacer un solo y único milagro?
    Por ejemplo, implantar la fe ciega y automática en el corazón (mente profunda) de cada uno, para que no siguiera habiendo inconvenientes, ni altercados, ni desconfianza, ni problemas.
    ¡Era tan sencillo de resolver para el Todopoderoso!
    Solo un pequeñito milagro y estaba todo solucionado.
    El pueblo sería manso, un ciego corderito, un rebaño de ovejitas atontadas por la fe, un remanso de fe irracional.
    Y sin embargo, Él en Su infinita Sabiduría decidió que la realidad fuera la que fue.
    Sin fe.
    Sin automatismos religiosos.
    Sin soluciones mágicas que resuelven lo que cada uno personalmente debe solucionar.

    ¿Entiendes el mensaje?
    ¿Serías capaz de ayudar al lector que todavía no entendió la idea con claridad?
    Gracias.

  • Grados de conciencia del EGO según la Cabalá

    Los niveles de conciencia espiritual al mismo tiempo revelan el grado de aprisionamiento al EGO.

    NEFESH: el foco de interés es individual, egoísta, personalista. Centrado en sí, para sí, el propio bienestar, el evitar el dolor, saciar los apetitos, encontrar el placer para sí mismo. Lo de fuera es meramente aquello que está para ser usado, para servirse de él, o para eludir en caso de amenaza de peligro.
    Ejemplo: tengo frío, busco cobijo. Tengo apetito, busco alimento. Tengo deseo sexual, busco aparearme. Tengo malestar físico, busco reposo. Tengo aburrimiento, encuentro alguna tarea que me distraiga o me duermo. El mundo está para servirme y yo para ser servido.

    RUAJ: puede llegar a tener cierta intuición o percatarse de los sentimientos de otros, por lo que estará en condiciones para aprovecharse de ellos, por ejemplo manipulándolos; o empatizar y por tanto tener alguna consideración; o al darse cuenta del sufrimiento o desamparo del otro, brindarle algún tipo de ayuda o mitigar en algo su mal. Pero, si no hay alguna alarma emocional que se active, entonces difícilmente capture su atención para enfocarse en el otro.
    Ejemplo: veo que alguien está triste, me da lástima, entonces desde la altura de mi bienestar le lanzo algunas “buenas ondas”, para ver si cambia la cara y no sigue molestándome con su pesar. Veo alguien con hambre, entonces siento pena y tal vez miedo de estar en su situación, por lo cual le ofrezco alimento.

    NESHAMÁ: al estar consciente en el plano de los pensamientos, se tiene la ocasión de elaborar ideas que se eleven por sobre lo concreto e inmediato. Entonces, aunque se obvien los sentimientos, por el motivo que fuera, igualmente se está en capacidad para razonar y darse cuenta de las necesidades o deseos del otro.
    Ejemplo: no conozco a nadie que viva en condición de calle, ni siquiera me he cruzado con alguno así, pero me comentan que hay gente pasando hambre, frío, desamparo, etc. No siento nada en particular por él, no me pongo en su lugar, no tengo miedo de estar algún día en su situación (aunque nunca se sabe); pero choca con mis valores, mis creencias, mis expectativas, mis dogmas religiosos, o lo que fuera que me motiva a hacer algo por esos necesitados.
    Es oportuno recordar que somos seres integrados, multidimensionales, difícilmente actuemos de manera tan compartimentada. Es decir, probablemente NEFESH-RUAJ-NESHAMÁ están trabajando en este momento en ti, aunque tú pongas el acento en algún aspecto y no en todos ellos, o incluso aunque no admitas estar bajo el dictado de alguno de ellos.

    JAIÁ:  llego a percatarme de que no solamente habito un ecosistema (varios en realidad), sino que soy elemento del mismo. Mis actos y omisiones tienen repercusiones sobre el todo. Tanto en lo social, como en lo material, como en lo cósmico, yo soy un engranaje de esta maquinaria. Debemos saber que ecosistema no es un campo, o algún otro lugar “natural”. Ecosistema es, como su nombre indica, un sistema complejo formado por las interacciones de seres vivos entre sí y con el medio físico (suelo, aire, agua, energía, presión, etc.). Entonces, cuando decido ayudar a un necesitado, si lo hago desde la conciencia de este plano, no es porque me da lástima y lo miro desde arriba, ni porque pienso que no es justo que sufra pudiendo yo hacer algo por él, sino porque me doy cuenta de que estando él padeciendo algo de mí padece. ¡Atención! No es un lema filosófico, ni una pancarta para ser aplaudido, ni un cliché de la nueva era. Es una convicción firme de que esto es así.
    Ejemplo: comeré carne de vaca, sé que la pobre bestia murió para ser comida por mí (entre otros), pero también entiendo que es parte de una red trófica natural. Tarde o temprano el animal muere, de esta manera está siendo su masa y energía consumida para que otros seres, en este caso yo, podamos seguir viviendo y desarrollando nuestras actividades. Como mi conciencia es ecosistémica, haré uso de los nutrientes que me aportó el animal para mantener en funcionamiento el ecosistema. Además, agradeceré su prestancia para ser consumida y convertida a través de mis buenos actos en una socia en la edificación de un mundo mejor. Su muerte no fue casual, ni banal, ni sádica; fue parte de un proceso natural llevado a un plano de perfeccionamiento cósmico.

    IEJIDÁ: mi conciencia alcanza a vislumbrar que soy uno con el todo, todo es el uno que existe. No hay frío ni abrigo; ni hambre y carne de vaca; ni pobre y lástima; ni sin hogar y obras de protección social; ni elemento de un ecosistema unidos por sus interacciones; todo esto es en realidad manifestación de un uno. Lo único manifestado en una diversidad, que en su esencia no existe.
    Supongo que es un nivel de conciencia sumamente difícil de captar desde la NESHAMÁ intelectual.

    Ahora que te explique los grados de conciencia, ¿podrías explicarme tú los grados de aprisionamiento de la persona a manos del EGO?
    Depende de ti la continuación de esta enseñanza.

  • De nostalgias y anécdotas

    Hace un rato escuché a unas buenas personas judías fervientes contar alabanzas de los viejos maestros mekubalim del antiguo poblado en el Medio Oriente, allí de donde emigraron penosamente sus antepasados. Lugares en donde fueron maltratados, perseguidos, asfixiados, discriminados, asesinados, violentados, estafados, esclavizados, expulsados y un largo collar de penurias; pero que igualmente, y no sé bien porqué, siguen siendo tierras añoradas con cariño. Se siguen identificando en comunidades de judíos provenientes de allá, siguen canturreando con melodías típicas de los habitantes de esas culturas, hablando con los acentos de esas regiones. La añoranza por ese mal pasado que se da tan comúnmente en los descendientes de los que lograron escapar a mejores realidades.
    Cosa rara, ¿no?
    Allí tenemos a los compungidos por Sefarad, o memoriosos de Alepo, o anhelantes del shtetl polaco, o los que recuerdan con nostalgia la Rusia Blanca, entre otros tantos apegados a pasados dolorosos y de cierta forma convertidos en mitos rosados… cosa rara, ¿no?

    Decían estos buenos judíos de lo poderosos que eran esos rabanim, mekubalim, gente con ruaj hakodesh, gente de una generación sagrada, y de los cuales se relatan historias maravillosas.
    Yo no dudo de que ellos crean en la veracidad de las mismas, ni siquiera dudo que hayan sido reales. Simplemente las escucho y analizo, con la mayor objetividad que mi limitada capacidad me permite.
    Como por ejemplo, la del chico gentil muy malintencionado que molestaba a los judíos habitualmente. Hasta que una vez su mal educación y avería ética lo llevo a orinar las puertas de la sinagoga. Le dijeron al sabio mekubal, ese paradigma de rabino venerado que mencionan con tanta admiración estas buenas personas. El sabio dijo: “Permitan que siga orinando”. Y el chico no paraba de orinar, hasta que comenzó a expulsar sangre y no se terminaba el manantial enfermizo. El dolor y la desesperación invadió a los demás, e imploraron al mekubal que terminara ese tormento para el pequeño blasfemo. El rabino simplemente dijo: “Que cese”. Y el chico paró de morir de manera tan amarga.
    Terminaron la anécdota los buenos continuadores de su tradición diciendo: “Qué sabios tan llenos de ruaj hakodesh. Cómo nos hacen falta en esta generación tan apartada de la Torá y las mitzvot”.

    Repito, puede ser cierta la historia.
    No tengo motivo para dudar de ella.
    Solamente me pregunto, ¿no había otro camino que castigar de ese modo al perverso pequeño?
    ¿No hubiera sido más milagroso que el chico quisiera hacer daño pero de repente corriera a abrazar al sabio y pidiera ser convertido al judaísmo, o aprender de noajismo y vivir a pleno como tal?
    ¿O tal vez el poder mekubalistico hubiese sido usado para eliminar el odio y persecuciones antijudías de manera milagrosa y eficiente?
    ¿Se consiguió la paz y estabilidad para los judíos?
    ¿Prosperaron y se mantuvieron las comunidades allí?
    ¿Se logró fortalecer las comunidades judías entonces y hasta nuestros días?
    Tantas otras preguntas me surgen y ninguna de ellas me hace sentir aprecio por estas historias, aunque no dudase un segundo de su veracidad.

    Igualmente, es admirable el cariño de las buena gente que sigue contando estas historias y su deseo por un mundo mejor, su buena intención, su apego por las tradiciones de los antepasados. No faltarán personas así, inocentes, buenas, apreciables. ¡Ojalá y fueran más!
    Y sin embargo, hay tanto que hacer por encima de esas narrativas maravillosas y nostálgicas.
    Quiera el Eterno que tengamos la capacidad de encontrar caminos para construir SHALOM en todo momento.

  • Aprendamos de Moshé a manejar el EGO

    «Entonces Moshé [Moisés] se enojó muchísimo y dijo al Eterno: -¡No aceptes su ofrenda! Ni siquiera un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho daño.»
    (Bemidbar / Números 16:15)

    Moshé estaba siendo agredido constantemente.
    Le llovían reproches y maltratos, la mayoría de los cuales eran injustos e injustificados.

    Moshé era inmenso, pero no dejaba de ser humano.
    Por lo cual, también ante la impotencia su EGO se disparaba con sus herramientas naturales, que son: llanto, grito, pataleo, desconexión de la realidad; así como los derivados.

    Pero, Moshé era un hombre que había trabajado para orientar su pensamiento/palabra/accionar a la guía de su NESHAMÁ, por tanto se había entrenado para eludir la actividad proveniente del EGO.
    Así pues, de manera natural se sintió agotado finalmente, abrumado, enojado, decepcionado, amargado por el EGO ante la impotencia.
    PERO, ¡no reaccionó desde el EGO!

    No lo vemos aquí gritar, ni llorar, ni gemir, ni victimizarse, ni acusar, ni quejarse, ni pegar, ni romper, ni delirar, ni mentir, ni ofuscarse, ni reprochar, ni envenenar su salud con represiones emocionales… ¡nada de eso!
    Por el contrario, dio una respuesta acorde con la NESHAMÁ y no una reacción desde el EGO.

    Estamos ante una enseñanza de lo que pudiéramos nosotros hacer cuando nos sentimos en impotencia, para no hundirnos más ella.
    Para salir de la celdita mental, zonita de confort, esclavitud del EGO.

    ¿Qué hizo al sentir la explosión desde el EGO?
    Habló con Dios, es decir, rezó.
    Pudiera ser una plegaria establecida, o una surgida en su inteligencia, o ambas cosas.
    El hecho fue que escogió hablar CON Dios, sinceramente, desde lo profundo.
    Y no pidió otra cosa que justicia.
    No mendigó castigos para el que le provocó, ni destrucción, ni maldijo, ni “atormento los oídos“ del Todopoderoso con quejas infantiles.
    Simplemente rezó para que el Juez estableciera lo que fuera justo.
    Confió en Él y con ello pacífico su alma.

    Luego, el resultado sería el cual sería.
    No dejaría Moshé de ser un hombre, y por tanto limitado e impotente.
    No se extinguió la funcionalidad de su EGO.
    Pero nos enseñó un método sagrado para ser soberanos y no más esclavos.

    Seguramente el entrenamiento para lograr este nivel es largo y duro, pero que eso no sea excusa para no comenzarlo y continuarlo.
    Depende solamente de ti.

  • Ganar vida o abrazar la muerte

    La historia comenzada aquí http://serjudio.com/personas/gentiles/resp-6043-memorizar-libros-o-ganar-vida, continúa ahora.
    La persona que envió la pregunta me respondió al email lo siguiente:

    Creo que usted está en un error yo no soy cristiana ni donde me congregó adoramos dioses ni mucho menos tengo una maldición me parece que no puso atención a mi pregunta nosotros conocemos el nombre y le alabamos en el estudiamos raíces Hebreas porque sabemos que el romanismo se encargó de torcer las escrituras de todas formas le agradezco que me contestará.
    ann estrelas

    Mi respuesta fue:

    Buenas noches, gracias por responder a mi email.
    Por supuesto que presté atención a su email, es para mí muy importante hacerlo.
    Le voy a explicar el motivo.
    Sé que cada persona, es una NESHAMÁ, una chispa divina, habitando un cuerpo en esta vida. La mayoría pasa su existencia ignorando este hecho fundamental, y a duras penas encuentran cierto amparo (mentiroso) en religiones, sectas, creencias, filosofías. Eso es lo que ofrecen las religiones, sí, todas las religiones, ya que ninguna es producto del espíritu, sino del EGO.

    Por eso mismo, espero que atienda la siguiente enseñanza sagrada.
    La escribo con amor y respeto, para brindarle un poco de agua de vida eterna en el desierto que se encuentra.
    Luego, si usted quiere recibir esta bendición y disfrutarla, dependerá de usted.
    Yo, en su lugar, no desperdiciaría esta oportunidad de refrescarme en las enseñanzas del Eterno.

    Comencemos por conocer un poco el lenguaje correcto para no confundirnos.
    Quien cree en Jesús, con el nombre que desee darle al personaje, ES cristiano.
    Pues esa es la definición de cristiano, ser seguidor de Jesús, con el nombre que quiera darle.
    Por tanto, sea que le llame Ieshu, Yeshua, Yahushuah, o como fuera que desee denominarle, y se está refiriendo a ese personaje plasmado en la obra literaria llamada “Nuevo Testamento” (o como quiera llamarle al libro éste), si le tiene por centro de su vida, entonces usted es cristiana.
    Le guste o no.
    Lo admita o no.
    Pues tal es la estricta definición de lo que es un cristiano.

    Pero, además, tal vez no sepa que Cristo proviene del griego y significa ungido.
    Mesías proviene del hebreo y significa ungido.
    Un cristiano es un seguidor del cristo.
    Un mesiánico es un seguidor del mesías.
    ¡Es lo mismo!
    Por tanto, cuando dice participar de una asamblea “mesiánica”, está queriendo decir “cristiana” aunque pretendidamente hebraizando el término.

    Pero, es necesario no confundir, porque si no caeremos en las trampas de los piratas de la fe.
    Los verdaderos mesiánicos no tienen relación alguna con lo que usted denomina Brit Jadashá, que conocemos en español como Nuevo Testamento. Pues los verdaderos mesiánicos saben que el personaje pintado en la obra idolátrica de la “buena nueva”, no ha sido el VERDADERO MASHIAJ, ni siquiera se ha acercado un centímetro a serlo. (Eso suponiendo que hubiera existido, cosa que sabemos que no es así).

    Por tanto, los que se hacen llamar mesiánicos y tienen al personaje éste como fundamento de su fe, lejos están de la senda del Eterno, el Elohim de Israel.
    No están comiendo del pan de vida, sino masticando el veneno de la muerte.

    Para peor, hasta confunden su identidad verdadero espiritual.
    Pues esos que se hacen llamar “judíos mesiánicos”, el 99% no son judíos de acuerdo a la ley judía… que es la única que vale para reconocer a alguien como judío.

    Así pues, los mal llamados “judíos mesiánicos”, ni son judíos, ni tampoco verdaderamente mesiánicos.
    Son cristianos, pero se avergüenzan tanto de ese hecho, que lo disfrazan y ocultan a cómo dé lugar.

    En verdad, son (en su 99%) gentiles confundidos, que anhelan ciertamente al Elohim de Israel, pero han sido atrapados por los engaños de comerciantes de la fe; así como por las trampas de sus propios EGOs.
    Si fueran libres, dichosos, fieles al Eterno, entonces estarían viviendo a pleno su verdadera identidad espiritual, la cual es la noájica, y respetando con todo los siete mandamientos que el bendito Elohim les ha dado como herencia y obra, para ser “salvos” aquí y en la eternidad.

    Esto no es cuestión del imperio romano torciendo nada, es sencillamente la trampa de los manipuladores de todas las épocas, que se aprovechan de los ingenuos y los llevan al mal camino.
    Eso están haciendo con usted.

    ¿Seguirá aferrada al madero podrido que no salva y hunde en la perdición?
    ¿Seguirá llamando “señor” a quien es un blasfemo?

    Espero que no.
    Espero que encuentre la LUZ y se quite de encima al adoctrinamiento al cual se ha visto sometida.
    La han entrenado para responder con lemas, lo leo en su mensaje.
    Está sometida a las reglas de su amo, el EGO en forma de su “rabino”, “roeh” o como le quiera que le llamen.

    ¿Así quiere vivir?
    ¿Lejos del Eterno, el Señor de señores?
    ¿Adorando a los Baales en lugar de servir con humildad y verdad al Elohim de Israel?

    ¿De verdad quiere seguir en la senda de la muerte?
    ¿Eso quiere para usted y sus seres queridos?

    Si usted quiere en realidad saber más de las cosas del Elohim de Israel, ¿a quién hará caso?
    ¿Al que era pastor evangélico hasta la semana pasada, ese que ahora seguramente se hace llamar rabino de su asamblea mesiánica?
    ¿O le hará caso a un verdadero maestro de Torá, hijo de hijos de hijos de la Casa de Israel, como es mi caso?

    ¿Acaso su líder religioso no era hasta ayer evangélico?
    ¿Cómo de golpe pasó a ser rabino?
    Hay tantas preguntas que usted pudiera hacer de lo que no está bien en su asamblea de adoradores de Baales.
    ¿Se animará a hacerlas?
    ¿Se atreverá a romper con la falsedad para encontrar la LUZ de su NESHAMÁ?

    ¿Seguirá atendiendo las mismas enseñanzas que usted llama “romanizadas”, pero que están salpicadas con supuestas palabras hebreas?
    Porque, aunque le llame Yeshuah, sigue siendo el mismito Jesús del Evangelio.
    Aunque le diga “bsorá tova”, sigue siendo el mismito Evangelio.
    Aunque le diga brit jadashá, sigue siendo el mismito nuevo testamento, con toda la maldición y tremenda blasfemia que representa este nombre.
    Aunque salpique de supuestas palabras hebreas el sermón, o el versículo, sigue siendo mismito el versículo que ayer decía como cristiana.
    Aunque llame sinagoga a su casa de reunión, es la mismita iglesia.
    Aunque usen nombres que parecen hebreos, objetos de judaica (por lo general empleados por ustedes de manera errónea e incluso aberrante), siguen siendo cosas ajenas a ustedes, que han tomado sin permiso de los verdaderos dueños, los cuales son la Casa verdadera de Israel.

    Si tiene circuncidado su corazón, mis palabras dichas con amor y respeto, serán comprendidas.
    Pero si sigue apresada en la vil celdita mental del EGO, se atrincherará a su fe en un falso salvador, falso rabino, falso mesías.
    Seguirá en la religión, pero lejos del espíritu.
    Seguirá clamando a “YAH”, blasfemando al hacer así.

    Es por esto, y algún otro aspecto que no explicaré ahora, que está usted en adoración de dioses que no son el Elohim de Israel.
    Es así que está en idolatría, aunque tenga la creencia de que está siendo leal al Dios verdadero.

    Es triste, muy triste.
    Me duele que sea así, para usted y millones esclavizados por el EGO y sometidos a esta terrible celdita mental.
    Pudiendo ser libres, fieles al Elohim de Israel, salvos; pero escogen la muerte.

    Le pido al Elohim para que sus ojos espirituales sean abiertos, que rompa las cadenas de la religión, y que quiera usted hacerle caso a él, no al engaño de hombres, como lo es la patraña del mesianismo.
    ¡Por la pronta salvación de los gentiles!
    ¡Noajismo puro ya!

    Le deseo lo mejor, shalom y bendición y si desea más LUZ, búsquela en serjudio.com no es las asambleas de adoradores de Baales mesiánicos.

  • Pozos de agua

    Estamos en busca de agua (alegría, reconocimiento, dinero, amistad, placer, compañía, seguridad, confianza, amor, respeto, etc.).
    Buscamos en pozos, donde el agua suele encontrarse.
    No te confundas, algunos de esos pozos están en nuestro interior, otros fuera y ambos son necesarios.

    En ocasiones rebuscamos en pozos que no contienen agua, ninguna.
    O es tan escasa que da pena.
    En oportunidades existe el preciado bien, pero no es el que nos sirve, o nos corresponde, o el adecuado para satisfacer nuestra sed específica.

    Si llegamos a la conclusión que buscar en ese pozo no nos dará el agua buena para nosotros, entonces que no quede solo como una conclusión mental.
    Que la idea se transforme en acto.
    Dejemos de dar vueltas alrededor de una fuente estéril, o que no nos dará a nosotros vida.

    Si vemos que realmente el pozo contiene agua y es para la vida, habría que ver si es ese el pozo indicado para nosotros.
    Tal vez el contenido lo sea, pero el continente no.
    O quizás el costo es mucho mayor que el beneficio, por lo que no redunda en ganancias y sí en sufrimiento.

    Busquemos, encontremos, bebamos, compartamos.
    No tomar resoluciones en caliente, sin haberlas analizado con la mayor objetivad posible.
    No quedarse sin resolver, porque el límite está puesto, lo queramos o no.

  • Resp. 6043 – Memorizar libros o ganar vida

    Le envio un cordial saludo necesito un poco de ayuda tengo que aprenderme todos los nombres de los libros de la Toráh y Brit Hajadashah en hebreo esto es parte de mi estudio ya que pertenezco a una asamblea mesianica seria tan amable en proporcionarmelos con letras bendecido sea el pueblo de Yisra’el Shalom

    (más…)

  • Cinco grados de conciencia, de acuerdo a la Cabalá

    Cinco grados de conciencia, ¿de los cuales eres consciente?

    Veamos de qué podemos estar conscientes:

    Grado NEFESH: de las impresiones que se perciben a través de los sentidos corporales, que no son solamente los cinco órganos clásicos que mencionamos de los sentidos, pues hay varios más.

    Grado RUAJ: de los sentimientos.

    Grado NESHAMÁ: de ser pensante.

    Grado JAIÁ: de ser elemento del ecosistema.

    Grado IEJIDÁ: de que todo lo creado es uno y unificado en el Eterno.

  • Majloket leshem shamaim

    “Una controversia leshem shamaim finalmente perdurara, pero una controversia que no es leshem shamaim no perdurará finalmente.
    ¿Cuál es un ejemplo de una controversia leshem shamaim? Los debates de Hilel y Shamai.
    ¿Cuál es el ejemplo de una controversia que no es leshem shamaim? La rebelión de Koraj y su comunidad.”
    (Pirke Avot 5:17)

    Antes de avanzar, expliquemos lo esencial, para poder tener idea básica del texto.

    Leshem shamaim, ¿qué es eso?
    Le es para, dirigido a.
    Shem es nombre, pero en el lenguaje del TANAJ también significa objetivo, meta, finalidad, el sentido de un asunto.
    Shamaim es la manera de denominar a los Cielos, metafórico lugar de los aspectos espirituales, éticos, trascendentales, divinos.
    Por tanto, entendemos que leshem shamaim es: “con la finalidad de encontrar el sentido espiritual”.

    Esta es una mishná súper conocida y empleada a menudo, especialmente por estas fechas cuando toca nuevamente leer (y abundar en comentarios acerca de) la parashá Koraj, dentro del ciclo anual de la lectura pública de la Torá. Todo tipo de charlista hace uso del episodio de Koraj y ejemplifica acerca de los conflictos, problemas de comunicación, disidencias en organizaciones, etc. ¡Qué bueno que se estudie de nuestras fuentes para intentar el mejoramiento de la persona y el colectivo!

    Sin embargo, la mayoría (de los que conozco) suele pasar por alto un detalle enorme, que está a la vista, tal vez por ello es tan desapercibido.
    En el famoso párrafo se menciona las diferencias de ideas entre los sabios Hilel y Shamai, es un hecho real; entre ellos eran habituales las divergencias de ideas que luego exponían para hallar acuerdos, o al menos la regla apropiada a seguir.
    Por lo cual, sería razonable que al compararse en el pasaje de la mishná el otro tipo de disidencias, se mencionara a Koraj y sus contendientes, que eran Moshé/Aarón. Pero, seamos observadores, ¡no es lo que dice! Menciona que era Koraj y su comunidad los que estaban involucrados en controversias, en disputas, en argumentaciones desde el EGO y para el EGO. Moshé y Aarón eran víctimas, o tal vez destinatarios de la furia, pero no eran contendientes. Ellos estaban por fuera, porque respondían desde la NESHAMÁ, con amor y no con egoísmo.
    ¿Se comprende la idea?
    Cuando te quieran involucrar en un altercado que no tiene un objetivo trascendente, que no procura la verdad, que no intenta el entendimiento, que no contribuye en la construcción de SHALOM, ¡no te metas! Encuentra la manera veloz y saludable para no envolverte en las telarañas del EGO, que parecen finitas y frágiles, pero tienen un poder atrapante impresionante.
    Sé más inteligente que Koraj y sus seguidores

    Otra idea.
    Koraj estaba también disputando con sus seguidores, porque entre ellos no había realmente interés en acordar, en pacificar, en convivir. Su acuerdo era circunstancial, práctico, para darse fuerzas mutuamente y animarse así a lo que no hubieran osado hacer solos.
    Pero entre ellos no existía intención de ayudarse realmente, de ser camaradas en el crecimiento; solo cómplices en la maldad.
    Esa gente con la que no vale la pena juntarse, aunque tengamos alguna ventaja material momentánea de esta asociación.

    La gran idea.
    Actuar, pensar, hablar leshem shamaim en todo momento y ocasión.
    ¿Cómo?
    ¡Construyendo SHALOM, por supuesto!
    Que se hace con acciones de bondad y justicia, siendo leales a Dios.