Categoría: Creencias

  • la corona de la creación

    Por mucho tiempo se han considerado ciertos aspectos que nos harían peculiares dentro de la creación, “superiores”, específicamente humanos, los amos de la creación, la cima de la cadena evolutiva.
    Piensa en las cosas que nos distingan, podría ser caminar sobre dos pies, el uso de herramientas, el lenguaje, el pensar… vamos, déjate llevar, o tal vez recuerda alguna de esas cosas que te comentaron en otra oportunidad.
    Vamos, es el momento de disfrutar de tu humanidad, de tu poder sobre las especies.

    En una muy interesante lista, que encuentras aquí, se enumeran diez de esas facetas supuestamente humanas, en apariencia propias del género y no de los animales, pero que curiosamente también se encuentran entre nuestros hermanos de la naturaleza. E incluso, para sorpresa de alguno, ciertas cualidades son más destacadas en esos animales que en el hombre.
    La lista menciona lo siguiente:

    1. Cultura
    2. Emociones
    3. Lenguaje
    4. Humor
    5. Uso de instrumentos
    6. Memoria
    7. Conciencia de sí mismo
    8. Inteligencia
    9. Agricultura, cría de ganado
    10. Edificación

    Allí mismo ponen al pensamiento abstracto y lógico como baluarte de la humanidad, aunque honestamente, dudo que sea tan común de encontrar entre nuestros congéneres. Es mucho más frecuente el abuso del EGO, la emotividad disparada, el pensamiento mágico, el impulso salvaje, la satisfacción del deseo, en vez de adentrarse en ese mundo “humano” de lo abstracto y lógico. De paso, humildemente no puedo afirmar que entre algunos animales este pensamiento no se dé y con mayor vitalidad que entre nosotros. Probablemente un etólogo tenga más claro el asunto y tal vez pueda y quiera compartirlo.

    Nosotros sabemos hace mucho que el hombre es multidimensional, formado por cinco planos: físico, emocional, social, mental y espiritual.
    Los cuatro primero mencionados los compartimos con los animales, cada especie con sus características, cada persona con sus potencialidades, defectos y virtudes.
    Pero sí, no es novedoso, tenemos mucho en común con nuestros hermanos, las criaturas del mundo.
    Uno de estos planos es el específico del Hombre, el espiritual.
    Este plano no existe en ninguna otra especia, ni siquiera en los que son más parecidos en infinidad de aspectos con nosotros.
    De hecho, en otros tiempos existieron aquí en la tierra seres similares en casi todo a nosotros, hablaban, trabajaban, amaban, construían, odiaban, morían, etc., en casi todo humanos (benei Adam), hasta podríamos aparearnos y tener descendientes mixtos. Eran en casi todo similares, pero no eran benei Adam, humanos. ¿Por qué no? Pues, porque alcanzaban hasta la dimensión mental, no más allá de ella. A ellos el Eterno no les confirió la dimensión espiritual.
    Para que no quepan dudas, esto no es un bizarro invento de mi parte, sino que está plasmado en midrashim –estudios de los Sabios- muy antiguos. En algunos de ellos se menciona a estos primos como antecesores del hombre, sí, como si la narración evolutiva fuera cierta… ¿por qué no? En otros son ramas que se desarrollaron a partir de los benei Adam. Como sea, eran nuestros primos, eran casi nuestros reflejos, pero no eran exactamente igual a nosotros.

    La dimensión espiritual que es particular del hombre es la que nos mantiene en conexión con el Eterno, es también la que nos permite conectarnos a un nivel profundo y especial con el prójimo. Nos da "alas” para establecer nexo atemporal y sin lugar concreto. Pero no tenemos cómo describirlo concretamente, porque es espiritual, por fuera de lo que está limitado por el tiempo y espacio, absolutamente otra cosa a lo que conocemos por los sentidos.
    Es esta dimensión espiritual también el asiento del libre albedrío, que es la capacidad para escoger entre lo que es bueno y lo que no lo es (siendo bueno y malo definidos por Dios, no por el hombre, ni la sociedad, ni la naturaleza.)
    Un animal puede ser sumamente perspicaz, memorioso, astuto, hábil, ingenioso, pero finalmente no deja de ser un animal, imposibilitado de escoger, realmente elegir, entre algo que es bueno y algo que es malo.
    El animal, ninguno de ellos, ni siquiera el primate más inteligente, ni el delfín más ingenioso, tomará la decisión de hacer algo porque es bueno, y solamente por ello.
    Cuando un animal hace una “buena acción” (en la lista se menciona alguna), no es que haya tomado la decisión meditada, sopesando el valor ético, sino que será su instinto el que lo moverá a tal acción que nosotros llamamos buena, o tal vez algún cálculo de costo-beneficio (que realmente no sé si puede hacer un animal). Pero sin dudas, al menos desde la perspectiva que nosotros conocemos, la de la Tradición Sacra, nunca escogerá porque es bueno hacerlo, sin esperar nada a cambio, sin haber sido obligado por su instinto de supervivencia, o de protección al débil del rebaño. o similar.

    Sí querido amigo, es tu decisión moral (recuerda, en la moral divina, no la dictada por la sociedad) la que te permite expresar tu humanidad.
    Es tu anhelo por vincularte con Dios.
    Es tu acción en sintonía con lo que Dios te ha mandado a ti hacer (los Siete Mandamientos Fundamentales, si eres gentil; los mandamientos que te correspondan de los 613, si eres judío).
    Es unificar tu multidimensionalidad para que estés armonioso, vibrando de acuerdo a la melodía espiritual.
    Es elevando las otras cuatro dimensiones con tu forma de ser, para que sean canales de expresión de la espiritualidad.

    Eres persona, pero puedes vivir como borrego, como simio, como perro, como roca, como vegetal, como laucha, o realmente como persona.
    De ti depende.
    Si quieres ser corona de la Creación, encuentra tu ser, conócete realmente, vive espiritualmente. LA verdadera espiritualidad, que no es esa que se arropa de religión, ni la que te demanda una vida alienada.
    De ti depende.
    De ti depende.

  • Te concedo tu deseo

    Todo deseo es deseo de poder.

    ¿Por qué?
    Porque nos sentimos impotentes desde el inicio y a lo largo de nuestras vidas.
    Infinidad de sucesos nos demuestran nuestra limitación, nuestra debilidad, nuestra fragilidad.
    De hecho, la sombra de la muerte es la más constante presencia, cada segundo más cercana, y que ratifica sin dudas la máxima expresión de nuestra impotencia.
    A esto se le suman los pensamientos, creencias, sentimientos de impotencia, que se suman a los hechos concretos, que nos envuelven en una red de sensación de inoperancia, de fatiga, de vacío, de temporalidad dolorosa.
    Oh sí, es terrible, pero allí está siempre presente la impotencia.
    En las cosas grandes, como la muerte, la enfermedad terminal, los avatares de la naturaleza, las catástrofes, o en las cosas menudas, como las que nos pasan todos los días, muchas veces por día. Perder las llaves, olvidar una cita, que alguien nos contradiga, equivocarnos, perder el tren, tropezar sin lastimarse. En el medio las otras situaciones de impotencia, ni tan terribles, ni tan simplonas.

    Para paliar esa amarga realidad, ese sueño persecutor, esa sensación de ser como una hormiga, para evadirnos de nuestra condición es que deseamos.
    Deseamos poder.
    Poder en forma de dinero, dominio, mando, renombre, placeres, lujuria, lo que pertenece a otro.
    Sí, el deseo es una forma de paladear la sensación de ser poderosos, de estar sobre otro, de usurpar un lugar, de ser otro, de huir de la muerte, de escapar de nuestra escasa importancia.
    Deseamos, y nos creemos como dioses.
    Nos vemos como si el mundo, el universo, se pusiera a conspirar para hacernos los favores.
    Deseamos y nos creemos que Dios correrá a hacernos los mandados, a darnos de todo por milagro.
    Oh sí, el deseo, tan presente, tanto como el sentimiento de impotencia.

    Y allí, nuestro primer amigo, que luego se transforma en nuestro carcelero y tirano.
    El EGO, aquel que nos dio una mano para sobrevivir al comienzo de nuestra vida.
    Ese que nos sirve para reaccionar en los momentos en que no hay tiempo para pensar sino para hacer algo primitivo y sobrevivir.
    El EGO se hace amo del deseo.
    Porque, deseo y EGO nacen juntos, al momento en que nacemos al mundo y sufrimos el espanto de la impotencia original.

    ¿Puedes dejar de desear?
    Realmente no.
    ¿Puedes erradicar al EGO?
    Hmmm, no.
    Pero sí puedes, y quizás deberías, aprender a vivir con ellos.
    Ser tú, a plenitud, con tus deseos y tu EGO, pero siendo tú a plenitud y no como un esclavo del EGO.
    Ser tú quien manda en tu vida, quien escoge qué del EGO usar, cuál deseo convertir en acción gratificante pero al mismo tiempo espiritual.

    Se puede, sí, se puede.

  • ¿Adónde vas?

    Es una saludable costumbre proponerse objetivos, puertos a los que dirigirse para luego reabastecerse allí.
    Objetivos para el día. Para el mes. Para la temporada. Para el año. Para el ciclo. Para la vida.

    Si no marcamos un destino ni fijamos un rumbo, difícilmente estaremos navegando con tranquilidad, orden, confianza.
    Cada corriente nos llevará, el viento nos dictará el curso, estaremos a la deriva, todo sirve porque nada sirve.
    La desazón abruma cuando el caos nos rodea por dentro y por fuera.

    Aquí estoy, allí quiero llegar, éste es el mejor camino que en este momento puedo trazar.
    Ahora, a izar las velas y también remar, timonear con firmeza y flexibilidad.

    Pero, antes sería bueno tomarse un tiempo para reflexionar y considerar si aquella meta soñada, esa que tanto nos desvela, en realidad es la necesaria, adecuada, de bendición, o es otro engaño fabricado por el EGO, otro “trofeo del EGO”, que nos envolverá en ocupaciones vacías, en preocupaciones, en discordancias externas que no dejen ver los conflictos más importantes, las carencias reales.
    Quizás tanto afán por tener el mejor 0km, la casa más grande del vecindario, la esposa-trofeo más vistosa, el esposo más esbelto y simpático, los hijos más geniales y bellos, el trabajo más encumbrado, el viaje más exótico y extenso, en fin, todo lo que se propone como una idealización de lo que nos dará felicidad completa y es externo a nosotros, cosas/personas pasajeras, que hoy están y mañana se esfumaron, se fueron a otros horizontes, desaparecieron, envejecieron, surgieron nuevos y mejores modelos. ¿Serán éstas las metas a las que debemos aspirar y remar por alcanzar?

    Sabemos que no tiene nada de malo, ni pecaminoso, ni enfermo, querer cosas, anhelar objetos valiosos y obtenerlos legalmente. No tiene nada de inmoral, anti-espiritual, rebelde, querer una gran casa con fondo, y tenerla, y disfrutarla. Ni el mejor auto en plaza. Ni gozar de la compañía de gente bella. Ni de darse lujos permitidos. Ni de hacer turismo allí en donde nos plazca y sea accesible. Nada de malo, aunque las religiones suelen demonizar todo esto para sus “ovejas”.
    En realidad, es muy bueno disfrutar de lo que nos está permitido y a nuestro alcance.
    La cuestión es comprobar si eso se convierte en el centro de nuestra vida, el motivo que nos mueve, el sentido que da valor a nuestra existencia, el objetivo de nuestra vida.

    El cuerpo quiere y merece cosas buenas.
    ¿Por qué no?
    Por ello nacemos como cuerpo, para que disfrutemos de la vida, para ser felices.
    El espíritu goza con el goce permitido del cuerpo.
    Vamos recogiendo información con nuestras experiencias, y sin son gozosas dentro de lo permitido la información será radiante, de luz. Placer en esta vida y para disfrutarlo también en la eternidad.

    Pero, esta vida es un corredor, no el palacio.
    Estamos para aprender a ser felices, para serlo, para adquirir esa experiencia y poder disfrutarla en la eternidad.
    Sin embargo, la felicidad no es el disfrute de lo externo, sino la unificación de las dimensiones.
    Hacer que el cuerpo sea espiritual, que lo espiritual encarne.
    Que cada deleite “mundano” sirva para despertar la chispa espiritual y hacerla irradiar su energía benefactora.
    Elevar este mundo, armonizarlo con el mundo del espíritu.

    Por ello, si ponemos nuestras metas en afanes del EGO, en cosas exteriores, en placeres del momento que sirven para esconder el sentimiento de impotencia, entonces no estamos siendo felices. No estamos sirviendo a Dios. No estamos adquiriendo sabiduría. No estamos recopilando información para disfrutar en la eternidad.
    Si el auto nuevo es para sentirme poderoso, es EGO.
    Si la casa más grande es para que los demás admiren mi riqueza, es EGO.
    Si la pareja la queremos a nuestro lado porque causa el deseo de los demás, su codicia, es EGO.
    Si nos ufanamos de lo inteligente y lindos que son nuestros hijos y no les vamos dando su lugar, su independencia, es EGO.
    Si el viaje lejano es para demostrar nuestro valor, dinero, poder, es EGO.
    ¿Se comprende la idea?
    Una cosa es querer cosas buenas para disfrutarlas, siempre y cuando sean permitidas.
    Otra cosa, muy diferente, es querer las mismas cosas pero para tapar ese inmenso vacío que nos produce el sentimiento original de impotencia, y que aprovecha el EGO para dominarnos.

    Por lo cual, disfruta de lo que te es permitido, en tanto te alejas de lo que no lo es.
    Pero no llega con ello la felicidad, pues ésta es resultado de algo más.
    No solamente del goce sensorial, sino del abrirse generosamente a los demás.
    ¿Quieres una gran casa? Haz lo necesario y permitido y consíguela, pero no te conviertas en un ser mezquino y avaro, sino que comparte con los demás, da caridad, sé generoso.
    ¿Quieres ser el mejor estudiante de la generación? Pues, estudia, sigue estudiando, haz las preguntas sabias e inteligentes, aprende, aprende a aprender, pero en el camino no dejes de ser amable, respetuoso, atento, bondadoso con el prójimo.
    ¿Quieres un cuerpo esbelto, firme, poderoso? Trabaja tu cuerpo, haz ejercicio, sigue una dieta saludable, entrénate, pero no te pases todo el día viéndote al espejo del cuerpo, sino que también presta mucha atención al espejo del alma, reconoce tus debilidades emocionales y trabaja para fortalecerte en ellas, no menosprecies al gordito, feíto, debilucho, pobrecito, sino que sé tú mismo y ayuda al otro a ser.

    Es decir, disfruta lo exterior, pero no hagas de ello tu objetivo principal.

    Traza tu objetivo, los de corto, mediano y largo plazo.
    Ve qué quieres aprender, que potencial desarrollarás, que límite impuesto por el EGO correrás, a cuanta gente beneficiarás realmente con él.
    Si encuentras que habrá dificultades, que no todo es cómodo, que tendrás que esforzarte, ¡perfecto! Así es como debe ser.

    Cada noche, si tienes energía aún, tómate un tiempito para reflexionar, para evaluar si estás yendo por el rumbo marcado o te has desviado.
    Vuelve al rumbo, si encuentras que te has apartado y la meta sigue siendo la apropiada para ti.
    No temas cambiar de objetivo, pero ten cuidado, que no sea el EGO que te manipula para hacerte sentir fracasado, dubitativo, impotente. Los puertos no se van cambiando porque sí, sino porque realmente ya no son un destino provechoso y se ha encontrado uno que es mejor.

    Recuerda que ni el deseo, ni la creencia, ni el sentimiento, ni la fe, ni el pensamiento hacen nada. Son los actos los que lo hacen.
    Piensa bien, siente bien, cree bien, pero HAZ bien.
    Te has subido al taxi de la vida hace x años. El taxista (tu conciencia) te preguntó: "¿Adónde lo llevo señor/señora?”
    Y tú tienes la obligación de responder, no puedes quedarte en silencio, ni teniendo fe en milagros, ni esperando que otro decida por ti.
    El taxímetro corre, el viaje termina en algún momento, hay que ponerse en marcha.
    El taxista espera que le des la orden y arrancar y andar el camino hacia tu meta.

    Vamos, decide, evalúa, ponte en marcha.

  • Clave para mejorar tu vida

    Muchas veces nos preguntamos: ¿qué me está pasando en la vida, con mi vida?
    Por lo general cuando estamos en una racha negativa, o ante un tropezón.
    ¿Qué me está pasando?
    Y también el tan común: ¿Por qué a mí?

    No sé si notas que está pregunta evidencia pasividad, falta de responsabilidad, ser víctima y no actor, estar sometido y no ser creador.
    ”Me está pasando”.
    Como si hubiera un destino, como si uno no fuera personaje y autor, sino mero títere.
    Hay algo que acontece, que me ocurre y que pareciera estar por fuera de mi alcance.

    Desde una perspectiva más integral podemos decir que no nos está pasando nada, sino que estamos recibiendo respuestas.
    ¿Respuestas?
    ¿Respuestas a qué?

    A cómo estás viviendo.
    A las decisiones que tomas.
    A las decisiones que pospones.
    A las decisiones de las que crees escapar por no decidir.
    A lo que estás haciendo.
    A lo que estás dando.

    No amigo querido, no es respuesta a lo que piensas, ni a lo que sientes, ni a lo que crees.
    El mundo interno es muy importante, tiene un grado en el arte de modelarnos y a nuestro entorno, pero no es la clave.
    Lo esencial es cómo vivimos, qué hacemos, qué dejamos de hacer.

    Te daré un ejemplo muy simple.
    Puedes pensar en que tu comida es saludable, sientes que estás ingiriendo alimentos sanos, crees que tu dieta es balanceada y correcta, tienes plena fe en esto; pero en los hechos, en los actos, estás comiendo comida chatarra, llena de azúcar, fritos y refritos, en cantidades desaconsejables, con mucha sal, etc.
    ¿De qué vale tu pensamiento, sentimiento, creencia, si a la hora de las acciones estás falto de equilibrio, provocando tu desarmonía?
    Luego te quejas de sobrepeso, de pesadez, de malestar estomacal, de taquicardias, de insomnio, de fatiga crónica, de falta de aliento, de problemas emocionales, de conflictos con tu pareja, de…
    La vida te está respondiendo a lo que estás haciendo con ella.

    Recuerda, las buenas intenciones son hermosas, sí señor, pero cuando están acompañadas de conocimiento y equilibrio. Pues, cuando las buenas intenciones vienen solas, carentes de sabiduría, adecuación y armonía, suelen resultar en desastres. (Lee la definición de diletante, si gustas).

    Oh sí, el pensamiento, sentimiento, palabra, que son positivos tienen su efecto positivo.
    Sin dudas que sí.
    Somos multidimensionales, no meras máquinas de hacer cosas.
    Una bella palabra a tiempo puede cambiar una vida, para bien. Una palabra a destiempo, puede hacerlo para mal.
    Pero es una palabra dicha, es decir, hay una acción, diste algo de ti. Para bien o para mal.
    Si te quedas solo en el pensamiento positivo, en el sentimiento ídem, y nada más, no cambias al mundo, ni te mejoras para nada a ti mismo.
    Que la acción sea un vestido acorde con tus pensamientos y sentimientos, entonces sí: piensa bien y será bien.
    No por magia, sino porque es la ley de causa-efecto, acción-reacción, modifico de alguna forma el sistema y éste me responde.
    La vida me responde a lo que doy,

    Ciertamente las emociones han de acompañar al pensamiento, darles esa energía vital de la cual carecen los pensamientos.
    Piensa bien, entonces encuentra dentro de ti la emoción positiva y encárnala en una acción constructora de Shalom.
    O al revés, siente tu “neshamá”, tu esencia espiritual, tu pura conexión con la Eternidad, siéntela vibrar, descúbrela, enlázala con algún pensamiento favorable y entonces haz la obra necesaria para construir Shalom.

    Por supuesto, en medio estará el EGO perturbando el accionar.
    La emoción luminosa será opacada por deseos del EGO.
    El pensamiento correrá hacia excusas para justificar lo negativo.
    Las acciones serán torpes o confusas.
    Entonces, luego no te quejes preguntando qué pasa con tu vida, pasa lo que estás haciendo con ella.
    Porque, por lo general nos vamos auto engañando, creyéndonos más buenos, sabios, justos, leales, inteligentes, perfectos, armoniosos, iluminados, santos, etc. de lo que en verdad estamos siendo.
    Es una de las trampas del EGO, la desconexión de la realidad.
    Entonces, cuando tomamos real conciencia de nuestra identidad, cuando nos unificamos en nuestros planos, cuando vamos armonizando nuestra existencia, cuando realmente construimos shalom a cada instante (es un ideal casi inalcanzable, pero bueno, a ello debemos aspirar), entonces allí comprendemos la futilidad de la queja, la necesidad de seguir creciendo, aún en el dolor, aun en la falta de esperanzas, aun en el amargo momento.

    Pero, ten presente, tú no eres el centro del universo, tampoco eres todopoderoso, por lo cual ni tus buenas intenciones+conocimiento arropados en buenas acciones no tendrán necesariamente resultados siempre positivos en este mundo.
    Porque, te lo repito, no eres el centro del universo, no eres todopoderoso.
    Hay otros factores en juego, que pueden ser otras personas que se oponen a tu proceder, que son indiferentes, que producen el mal –voluntariamente o no-, que están allí y no responden de la manera esperada, etc.
    Está también el mundo material, que excede en mucho tu poder, que no está a tu servicio aunque la humanidad tenga esa rara idea.
    Está el sistema complejo del mundo que funciona con sus propias reglas naturales, que tiene efectos que pueden ser molestos, desagradables, mortales.
    Están los designios de Dios, que suelen ser inescrutables.
    Como sea, a veces podemos confesar que estamos pensando, sintiendo, creyendo y haciendo en sintonía con el Bien (con inicial mayúscula), pero igual sentimos que algo no está bien.
    Es la famosa cuestión, tan milenaria, de que al bueno le va mal, en tanto al malvado le va bien.
    No es aquí el momento de tratarla, porque ya lo hemos hecho en otras ocasiones antes.
    Pero sí, hay cuestiones que nos sobrepasan.
    Sin embargo, la clave habitual suele ser lo que te trato de enseñar aquí hoy: Lo que das, es lo que recibes.
    No será 100% de las veces, pero tiende a ello.

    Lo que das en esta vida, que es la única que tienes.
    No hay necesidad de estar pendiente de ilusiones (o no) de vidas previas.
    Ni de conceptos magias o místicos.
    Busca lo simple, lo concreto, que suele ser la mejor respuesta.

    ¿Como encarnas en acciones tus emociones?
    ¿Brindas agresión, gritos, pasividad, dolor, severidad, falsedad, miedo, miseria, indiferencia?
    ¿Qué estás aportando al mundo?
    Lo que brindas, es lo que probablemente recibirás a cambio.
    Como en tu cuenta de banco. No sería lógico ni razonable enojarse y patear al cajero automático si no te da dinero, si no le has depositado nada antes.
    Y si esperas dólares y depositaste pocos pesos, ¿con qué derecho reclamarás lo que no te corresponde?
    Primero deposita, cuida tu inversión, añade a ella y entonces estarás listo para recibir lo que es tuyo y con creces, con buenos intereses.
    Así en el amor, la amistad, el trabajo, la comunidad, el vecindario, etc.
    Brinda y recibirás.

    Deposita en el banco de la vida (temporal y eterna), haz buenas obras, no importa tanto en lo que crees. Haz el bien, con justicia y lealtad.
    Pon en tu cuenta, de a un peso por vez si no puedes más, pero no dejes incrementar tu caudal ni bien puedas.
    Brinda acciones nobles, colabora, coopera, comparte el buen pan, brinda entusiasmo, alegría, afecto, gratitud, felicidad, amor, abundancia, aprecio, reconocimiento, lealtad.
    Vamos, dale eso a tu pareja, a tus hijos, a tus padres, amigos, familia, FULVIDA-SERJUDIO.com, da generosamente, no esperes NADA a cambio.
    Tú brinda, haz que tu entorno sea depositario de tus buenas acciones.
    Al rato estarás recibiendo con creces lo que diste.
    Recogerás bienestar, si no lo estás esperando como codicioso negociante mezquino.
    Construye shalom, una y otra y otra vez. No esperes NADA a cambio. Tú hazlo.
    La vida te responderá con creces.

    Ya no preguntarás con una respuesta hueca: ¿Qué me está pasando?
    Sino que alegremente enseñarás a construir shalom, a ser quien construye tu vida y la hace receptora regocijada de bendición.

    Si te gusta, compártelo, vívelo. No dejes que este mensaje de vida muera en el anonimato del EGO. Gracias.

  • Siempre presente

    Después de que se toma conciencia de la ubicua existencia del EGO y de sus modos de operar, y cuando se admite su presencia y no se reniega, es posible verlo en funcionamiento en casi cada acto humano, sea de la vida real o del mundo de las fantasías, sea en los hechos cotidianos o en historias pasadas. Allí lo podemos descubrir, en las sombras del inconsciente humano, siempre acechando, siempre tiranizando, manipulando para hacer sentir impotencia pero al mismo tiempo prometiendo el poder total. El EGO, que está anhelando la vida pero la termina corrompiendo.
    Ya te daré algunos breves ejemplos de la mismísima Torá, aunque pudieran ser tomados de cualquier otra fuente, real o imaginaria, actual o pasada, “sagrada” o profana, en el hogar o en el trabajo, en la relación conyugal o con el compañero de tareas, en el bus como pasajero y detrás del volante de tu auto, en un estadio o en la playa, en la sinagoga o en la iglesia, en cualquier sitio y situación, al estar atentos y conscientes allí lo descubriremos al EGO.

    Realmente, no es extraño que cuando en el pasado la gente percibió que una “fuerza oscura” actuaba en sus vidas, hayan inventado a “Satanás”, o dioses/ángeles/seres-metafísicos del estilo.
    Es comprensible, al menos para mí, que aquella gente haya concebido a un “Satanás” malévolo, siempre activo, siempre presente, provocador, instigador, seductor, príncipe del mal. Aunque no sea real, porque tal Satanás es una ilusión, ciertamente no resulta tan descabellado que aquellas personas lo inventaran y le tuvieran tanto rechazo, temor y al mismo tiempo deseo y amor. No por ser falsa la invención del tal Satanás, deja de tener algunas conexiones con la verdad.
    Es la forma que inventaron para tratar de comprender un poco al EGO, o al menos para explicar todo aquello tan insólito y espeluznante que sentían estaba pasando en sus vidas.
    Tengamos nosotros mucho cuidado y criterio de no convertir esta teoría explicativa en una nueva teología, en otra superstición más. Nuestra conceptualización del EGO es una herramientas de comprensión de la realidad humana, no una mística para esclavizar a la gente bajo la tiranía del EGO.

    Hemos de tener en claro que el EGO radica en el cerebro, en la parte más primitiva del mismo, en aquella que está por fuera del gobierno de intelecto superior. Sin embargo, muy pronto la persona supedita su intelecto al EGO. Entonces, esa dimensión superior y distintiva del humano suele trabajar –inconscientemente- para el EGO.
    ¿De qué modo?

    • Inventando excusas para no hacer lo correcto.
    • Justificando lo que no está bien.
    • Elaborando estrategias para mantenerse apegados a aquello que no nos permite crecer.
    • Ideando planes para someter a los demás y de ese modo pretender no sufrir del sentimiento de impotencia.
    • Distrayendo la conciencia y sumiendo a la persona en adicciones, anestesia, negaciones más o menos hábiles.
    • Fantaseando seres y mundos imaginarios, que evaden la realidad.

    Como te dijo, el EGO es omnipresente, porque está en nosotros.
    Allí donde estás, está tu EGO.
    Repito, no por ser un ángel o un demonio, pues no tiene una existencia separada a la nuestra, sino por ser una partecita de nuestro sistema nervioso.

    Ahora, un par de ejemplos del Tanaj, que es lo que erróneamente algunos denominan como “Antiguo Testamento”, que no es ni antiguo para ser reemplazado por otro, ni testamento, ni tampoco es en sí el Tanaj, pero bueno…
    Para hacerlo “más interesante”, no escogeré arbitrariamente narraciones que acomoden a lo que quiero mostrar, sino que abriré al azar en el TANAJ interactivo que he programado y traducido, allí en donde el cursor caiga copiaré y pegaré aquí.
    Vamos.
    Ejemplo 1:

    "(5)Así ha dicho el Eterno acerca de los profetas que hacen errar a Mi pueblo, que muerden con sus dientes y proclaman: ‘Paz’; y al que no les da de comer le declaran guerra.
    (6) Por tanto, habrá para vosotros noche sin visión y oscuridad sin predicción. Se pondrá el sol sobre los profetas, y el día se oscurecerá sobre ellos.
    (7) Serán avergonzados los videntes, y confundidos los adivinos. Todos ellos se cubrirán hasta sus labios, porque no habrá respuesta de Elokim."
    (Mijá / Miqueas 3:5-7)

    Bien, ni que lo hubiera buscado adrede…
    La simple lectura sin pesado análisis, pero siempre teniendo en cuenta las enseñanzas sobre el EGO, ya nos permiten ver su presencia y funcionamiento.
    Encontramos en el párrafo a falsos profetas, clérigos que vienen en nombre de Dios o dioses, que supuestamente hablan en nombre de la deidad y prometen paz, salvación, riquezas, poder. Dicen ser emisarios de Dios, casi todopoderosos, viven proclamando religión y aleluyas, pero sus dientes muerden porque no son sinceros, no son constructores de Shalom, no trabajan para Dios, sino para su dios, el EGO. Ya que cuando las ovejitas no les dan de comer, no les pagan diezmo, no contribuyen con la falsa “sedaká”, no les arrullan el ego (en minúsculas), no los apoyan ni aplauden, los contradicen de alguna manera, entonces en ese momento las ovejitas pasan a ser enemigos, amenazas, hijos de Satanás, manzana podrida, malditos, infernales, herejes, que salieron del camino, extraviados, malvados, pecadores. Oh sí, cuando alguien les tambalea aunque sea un poquito su ilusión de poder, entonces muestran quien son en realidad. Se deja de lado el amor y no juzgar, ya no hay otra mejilla, los modales quedan relegados, la paz… ¿qué es eso? Enseñan sus dientes, afilan sus garras, escupen veneno, atacan sin piedad.
    Usan las armas del EGO para manipular, agreden, insultan, maldicen, gimotean, se hacen las víctimas, amenazan, juegan con las emociones, declaran la guerra “santa”.
    Oh sí, esos profetas falsos, siguen existiendo. Son pastores, ministros, sacerdotes, algunos rabinos o presuntamente tales, caudillos políticos, jefecitos del trabajo, cualquiera que se pone a mandar y no lo hace desde el servicio sino desde el EGO.
    ¿Y qué anuncia Dios, el Uno y Único, para estos mercaderes de la fe?
    Oscuridad, inseguridad, caos, confusión, terror, vergüenza, descontrol, tal como existe ya en el interior de esta gente: EGO y más EGO.
    Y no habrá respuesta de Dios para ellos, porque ellos prefieren mantenerse desconectados de la línea de Luz para sorber del veneno de la oscuridad de sus EGOs.

    Veamos si ahora al azar encuentro una historia con acción.
    La mujer come del fruto del árbol prohibido y da de comer a su hombre. Ambos se ciñen hojas, para tapar su recién descubierta desnudez. Entonces:

    "(8) Cuando oyeron la voz del Eterno Elokim que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Eterno Elokim entre el árbol del jardín.
    (9) Pero el Eterno Elokim llamó al hombre y le preguntó: -¿Dónde estás tú?
    (10) Él respondió: -Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo. Por eso me escondí.
    (11) Le preguntó Elokim: -¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te mandé que no comieses?
    (12) El hombre respondió: -La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol, y yo comí."
    (Bereshit / Génesis 3:8-12)

    Hicieron algo incorrecto y la reacción fue esconderse.
    Lo típico cuando se está bajo el comando del EGO. Se sigue al deseo, se quiebra el orden, se siente la culpa y en lugar de comenzar un proceso de restauración se corre hacia la mentira, el ocultamiento, la negación, el echar culpas al otro… típico, ¿no?
    La voz de la conciencia desde nuestro interior no duerme, no se deja engañar. Insiste en preguntarle a la persona: ¿Dónde estás?
    Puede esconderte, disfrazarte, huir, hacerte el distraído, drogarte, hacerte adicto a las religiones, llenarte de supersticiones, hacer piruetas rituales, pretender ser otro, convertirte en otro, pero la conciencia anidada en la esencia espiritual no se deja estafar ni corromper. No la compras con dinero, ni con elogios, ni con rezos, ni con insultos, ni con escapes, nada la corrompe pues está ligada a Dios en su propia esencia.
    Y te insiste en que te descubras, en que te veas tal como eres en realidad, que mires al espejo para encontrarte, amarte, cuidarte.
    No te dejará perder, ni admitirá que prefieras ser esclavo del EGO antes que libre y siervo de Dios.
    ¿Dónde estás?
    Una y otra vez te preguntará, hasta parecerte un tormento. Pero realmente lo que te tortura no es la conciencia, no es la silenciosa voz de Dios dentro de ti, sino que te hace sufrir tu vida engañosa, tus travesuras infantiles a edad adulta, tu esclavitud opresiva al EGO.
    Cuando no tienes más escape darás una respuesta, pero fastidiosa, mentirosa. Reconocerás alguna cosilla, pero nada grave, nada que te mueva al cambio positivo.
    Sí, ahí están las excusas.
    Cualquier cosa sirve para taparte.
    Por supuesto que el echar culpas es algo habitual, que mejor manera de zafar que haciéndose la víctima.

    Ya lo vimos en dos ejemplos tomados al azar.
    Ahora, puedes irlo reconociendo en todos, en cada momento.
    A veces puede estar más tapado, menos evidente, pero luego de un tiempo de entrenamiento sabrás verlo.
    En otros. Pero especialmente es importante que puedas verlo en ti.
    Saberlo, comprenderlo, tenerlo presente te permitirá manejarte de otra manera, si quieres y puedes.
    En lugar de desconectarte de la realidad, de manipular, de agredir, de corromper directa o indirectamente, podrás estar en condiciones para darte cuenta y detener el curso nefasto de acción.
    Es algo automático en ti, el EGO está ahí, es parte tuya, actúa lo quieras o no. Pero tienes el poder para darte cuenta, hacer una minúscula pausa y optar por no actuar el papel grotesco que el EGO ha escrito para ti como guión de vida.
    Precisas entrenarte, mucho, no te prometo que será fácil, pero si te aseguro que de a poco, si das los pasos correctos, tu vida irá mejorando en todos los aspectos.
    Alto, no reacciones, deja fluir al EGO, no te pongas a discutir, no quieras vencer, deja que corra, déjalo ser, así pierde su dominio sobre ti.
    Toma unos pocos segundos antes de responder, no te dejes llevar por el deseo de ser el triunfador de la batallita, sino que considera lo que estás por hacer y decide por la vida, por el bien.
    Es necesario repasar las lecciones, aprender a ver al EGO en operación, tener la valentía de reconocer que allí está, en nuestro ser, dominándonos casi a placer.
    Y luego, evapóralo, diluye su poder al no actuar bajo su mano, al no rebelarte con él, al no confrontar innecesariamente con otros simplemente por querer tener la razón o ser quien demuestra poder.

    Bien, hasta aquí este pequeño estudio.
    Te pediré que, si eres tan amable, escribas aquí debajo cuál es la enseñanza que adquiriste y cómo te puede ayudar para ser mejor persona, más feliz, alguien que disfruta un poco más la bendición constante que estás recibiendo de Dios.
    Si no aprendiste nada, si crees que hay algo erróneo, te solicito que también lo comentes aquí debajo, con la intención de aportar en encontrar una senda de Luz para transitar.

  • ¿Se puede obligar a despertar la conciencia?

    El diccionario nos dice que aprender es “adquirir el conocimiento de alguna cosa”.
    ”Alguna cosa”, sobre la cual adquirir el conocimiento o la destreza no solamente implica contenido, ideas, pensamientos, teoría, palabras sin sustento, sino toda la persona en su multidimensionalidad.
    Se aprende contenido, es cierto, al igual que actitudes y procedimientos, y sin duda también una manera de percibir y percibirse, de ser-estar en el mundo.

    Los canales por los cuales se aprende pueden ser varios: lectura de textos, escuchar una conferencia, ambos al unísono, gráficos, películas, una demostración práctica, conversando con alguien y poniendo en práctica lo que se intenta aprender. Según Edgard Dale, el creador del “cono de la experiencia”, no todos los canales tienen la misma fuerza e impacto en el que pretende aprender, ni marcan al aprendiz de similar manera. Según este pedagogo es la experiencia lo que impulsa un mayor cambio, una huella más intensa en lo que es aprender.
    Puede que tenga su razón, que efectivamente sea así. Al menos está en concordancia con el sentido común.
    Hacer las cosas que se quiere aprender, equivocarse en ellas, darse cuenta, corregirse, volver a hacerlo hasta alcanzar destreza o maestría.

    Entre los Sabios se afirmó algo similar.
    Atiende:

    ד,ו  [ה] רבי ישמעאל בנו אומר, הלמד על מנת ללמד, מספיקין בידו ללמוד וללמד; והלמד על מנת לעשות, מספיקין בידו ללמוד וללמד ולעשות.

    “El hijo de Rabí Ishmael opinaba: El que estudia para enseñar, tendrá oportunidad e aprender y de enseñar; mientras que el que estudia para practicar, tendrá oportunidad de aprender, de enseñar, de observar y de practicar”
    (Mishná Pirkei Avot 4:6)

    Sí, muchos siglos antes que Dale ya en el mundo existía esa referencia.
    Aprende por medio de la acción modeladora.
    Modela tu personalidad en tanto vas adquiriendo conocimiento.
    Instrúyete no solamente con contenidos, palabras, ideas, sino que haz algo con ellas. Enseña, si puedes a otros, porque eso te dará más dominio en la materia. Pero por sobre todo esto está el hacer, el practicar, el no quedarse en la teoría, sino en sacarle jugo a la vida.
    Como para aprender a conducir un auto, hay que sentarse tras el volante, encender el motor y empezar a andar. Con la experiencia se va formando el hábito, con éste la maestría.
    Pero el que fantasea con conducir, aunque se conozca de memoria todas las piezas del auto, poco hace por disfrutar de su potencial.

    כך שנה רבי המעשה קודם לתלמוד.  נמנו בעליית בית אריס בלוד התלמוד קודם למעשה.  ר’ אבהו שלח לרבי חנינה בריה יזכי בטיבריה.  אתון ואמרין ליה גמל הוא חסד שלח ומר ליה המבלי אין קברים בקיסרין שלחתיך לטבריא.  שכבר נמנו וגמרו בעליית בית אריס בלוד שהתלמוד קודם למעשה.  רבנין דקיסרין אמרין הדא דתימר בשיש שם מי שיעשה אבל אם אין שם מי שיעשה המעשה קודם.

    “Así enseñaba Rabí: La acción precede al estudio.
    Dijeron lo sabios reunidos en Lod: El estudio antecede a la acción.
    Les contestaron los sabios de Keisarín: Esto se refiere solamente cuando hay otras personas dedicadas a la acción, pero si no las hay, la acción es más meritoria que el estudio”.
    (TJ Pesajim 3:7)

    Oh sí, por supuesto que el estudio es esencial, absolutamente necesario.
    Pero cuando hay acción, cuando no se queda todo en palabras, en aire, en ideas, en ilusiones, en conocimiento estéril.
    Porque el conocimiento sin obras, es como nada.
    El estudio huevo es un regocijo emocional, una caricia al EGO, no mucho más. Pero se convierte en un instrumento transformador, de progreso, de bendición cuando se aplica a la realidad para mejorarla.
    Puede ser la transformación interna, el mejoramiento de las cualidades personales, eso también es acción concreta.
    Puede ser en la construcción de shalom con el prójimo, en la sociedad, en el mundo.

    Así se aprende “Torá”, sea la noájica o la judía.
    Aplicando lo que se sabe, adquiriendo datos para transformarlos en acciones concretas que perfeccionan el mundo (interno y/o externo).

    El aprender no debe ser considerado como sumar cosas, atiborrarse de datos, sino más bien como el trabajo del alfarero sobre la arcilla.
    Tú eres el alfarero y eres la arcilla.
    Mientras aprendes te modelas, te das formas, te das sentido, te conectas, creces.
    Si solamente engulles datos, eres una máquina repetidora, sorprendes con tu memoria, de poco vale todo ello, aunque muchos te aplaudan y te engorden la ilusión.

    Aprender, entonces, es despertar la conciencia.
    Ser consciente de la propia identidad espiritual, de quien es uno en su esencia eterna e inmodificable.
    Reconocer su lugar, encontrar su misión personal en el mundo.
    Tomar en cuenta los mandamientos que competen a cada uno y aplicarlos.
    Aprender es mejorarse, cambiarse para bien, para alcanzar el máximo potencial posible.

    Pero, no se puede obligar a despertar.
    Por más despertadores que pongas, por más razonamientos impecables que expongas, por más que te alteres queriendo hacer despertar a alguno, éste no lo hará a no ser que esté preparado para hacerlo.
    Mientras, seguirá durmiendo en los brazos del EGO.
    Por ahí abre un ojo, farfulla alguna cosa, parece que sí… pero no, vuelve a la anestesia, a sus adicciones, a su ignorancia, a la idolatría. ¿Por qué? Porque aún no está en condiciones de despertar su conciencia espiritual. Sigue preso, y así seguirá hasta que decida por sí mismo salir a la libertad y quedarse allí.
    Recuerda, no es tu fracaso el no conseguir difundir FULVIDA, el noajismo, entre tu familia, amigos, conocidos, cuidad. Tú haces tu parte, hablas, explicas, muestras, compartes, convives, pero es la responsabilidad del otro el despertar.
    No lo puedes obligar, no lo puedes forzar.
    De hecho, cuanto más fuerzas, menos el otro despertará.
    Esto se aplica a todo aprendizaje.

    La persona aprende antes y más fácil aquello que quiere o necesita.
    Sí, es triste pero cierto.
    Si la persona comprende que el despertar de su conciencia espiritual es lo que necesita para ser feliz, entonces despertará.
    Pero, mientras siga narcotizado, idiotizado con las mentiras de las religiones y otras supersticiones, entonces no tiene necesidad de cambiar. Es feliz en su idiocia o ignorancia.
    Cuando necesita se mueve, así funciona bajo el mando del EGO.
    ¿Qué puedes hacer tú?
    Obligarlo –tal como hacen las religiones- no puedes ni debes.
    Hacerlo sentir infeliz injustamente –tal como hacen las religiones-, no puedes ni debes.
    Prometerle paraísos mentirosos –tal como hacen las religiones-, no puedes ni debes.
    ¿Entonces?
    Que tu vida sea el ejemplo, que tus acciones hablen por ti más que tus palabras.
    Que el otro comprenda que la vida es mejor cuando uno está armonizado, en sintonía multidimensional, cuando vive de acuerdo al patrón de conducta que Dios ha establecido para cada uno.
    Por supuesto que seguirá presa de la adoctrinación, pues no ha des-aprendido aún, pero comprenderá que tú tienes algo que él precisa y querrá que se lo compartas. Pero, si tu vida es amargada, infeliz, pobre emocionalmente… ¿qué tienes para ofrecer?

    Las amenazas o presiones cortan el camino del despertar.
    Sí, las religiones se basan en mentiras, en estafas, en burlas, en presiones de todo tipo, en amenazas.
    Por ello tienen “éxito”, el podrido éxito del EGO.
    Pero no contribuyen con el bienestar de la persona ni de la comunidad.
    Acrecientan el caos y el malestar.
    Así pues, evita las amenazas, no hables de infiernos, no te dediques a ver “pecados” por todos lados, no te creas más bueno y justo de lo que eres.
    Una cosa es el desafío, la propuesta de esforzarse. Otra muy diferente es la amenaza.
    Una cosa es advertir lo que puede ocurrir, otra atormentar con mentiras de infiernos inexistentes.

    No sermonear, no perseguir como misionero, sino compartir aquello que haga sentir cómodo al otro y a ti.
    De predicadores y malabaristas emocionales está lleno el mundo. Tú eres diferente, eres un constructor de shalom que quiere compartir su legado con el prójimo.

    Recuerda, todo tiene su tiempo. Por más que quieras apurar el despertar de esa persona que tanto quieres, ella no lo hará hasta que no esté en condiciones y quiera hacerlo.
    No va en coeficiente intelectual, ni en estatus social, ni en preparación académica, sino en armonizar sus YOes, en dejar de vivir bajo la sombra del EGO y eso es probable que no lo consiga.
    Adecúa tu expectativa, no esperes nada de nadie, entonces todo será ganancia.

    Tú puedes mostrar el paisaje, pero es el otro quien tiene que verlo y disfrutarlo.
    Tú puedes ir adelante mostrando la senda, pero es el otro quien tiene que mover los pies y acompañarte.
    Si el otro decide no ir contigo, es su decisión, para bien o para mal.
    Por más que te enojes, angusties, amargues, grites, llores, insultes, agredas, exijas, es el otro quien decide y no es bueno olvidarlo.

    Recuerda, el despertar es aprender a conocerse, a amarse, a respetarse.
    Uno no despierta a ser consciente de Dios, sino de la conexión sagrada e ininterrumpida que tiene con Él.
    No es versículos, ni aforismos de rabinos, ni palabras en hebreo lo que hará al despertar, sino un cambio de vida hacia lo que es bueno y justo y verdadero.

    Es necesario des-aprender para poder aprender.
    Tantos años, tantos dogmas, tantas relaciones, tantas prebendas es difícil dejarlas.
    El EGO encuentra excusas para no hacer esta tarea, para dormirse nuevamente, para perderse en la confusión.
    Te pasará, lo verás, así somos.

    No, no puedes obligar a despertar la conciencia espiritual de nadie.
    Ni siquiera la tuya.

    Pero, haz tu parte, dedícate a vivir noajismo o judaísmo, si eres gentil o judío respectivamente.
    Habla, comparte, muestra, explica, pero no pongas tus ilusiones en “convertir” al otro.
    Déjalo ser. No te opongas, no pelees, no quieras vencer, no quieras demostrar la verdad que tú conoces.
    Camina con confianza, que seas tú el ejemplo.

  • Jesús profetizado por Daniel

    En el Mishné Torá, Hiljot Melajim, capítulo 11:

    י  אף ישוע הנוצרי שדימה שיהיה משיח, ונהרג בבית דין–כבר נתנבא בו דנייאל, שנאמר «ובני פריצי עמך, יינשאו להעמיד חזון–ונכשלו» (דנייאל יא,יד).  וכי יש מכשול גדול מזה:  שכל הנביאים דיברו שהמשיח גואל ישראל ומושיעם, ומקבץ נדחיהם ומחזק מצוותן; וזה גרם לאבד ישראל בחרב, ולפזר שאריתם ולהשפילם, ולהחליף התורה, ולהטעות רוב העולם לעבוד אלוה מבלעדי ה’.

    יא  אבל מחשבות בורא עולם–אין כוח באדם להשיגם, כי לא דרכינו דרכיו ולא מחשבותינו מחשבותיו.  וכל הדברים האלו של ישוע הנוצרי, ושל זה הישמעאלי שעמד אחריו–אינן אלא ליישר דרך למלך המשיח, ולתקן את העולם כולו לעבוד את ה’ ביחד:  שנאמר «כי אז אהפוך אל עמים, שפה ברורה, לקרוא כולם בשם ה’, ולעובדו שכם אחד» (ראה צפניה ג,ט).

    יב  כיצד:  כבר נתמלא העולם כולו מדברי המשיח, ומדברי התורה ומדברי המצוות, ופשטו דברים אלו באיים רחוקים, ובעמים רבים ערלי לב; והם נושאים ונותנים בדברים אלו, ובמצוות התורה–אלו אומרים מצוות אלו אמת היו, וכבר בטלו בזמן הזה, ולא היו נוהגות לדורות.  ואלו אומרים דברים נסתרות יש בהם, ואינן כפשוטן, וכבר בא משיח, וגילה נסתריהם.

    יג  וכשיעמוד המלך המשיח באמת, ויצליח וירום ויינשא–מיד הם כולן חוזרין ויודעים ששקר נחלו אבותיהם, ושנביאיהם ואבותיהם הטעום.

    Te lo traduzco.

    10- Jesús, el de los cristianos, que fantaseó con que sería mesías (ungido como rey del reino de los judíos) y fue sentenciado a muerte por un tribunal, sobre él ya profetizó Daniel, cuando dijo: “ y hombres rebeldes de tu pueblo se rebelarán cumpliendo la visión, pero fracasarán.» (Daniel / Daniel 11:14). ¿Acaso hay algún fracaso más grande que el de Jesús? Todos los profetas dijeron que el mesías redimiría a Israel y lo salvaría, que reuniría a sus dispersos y los fortalecería en la observancia de los 613 mandamientos; pero Jesús provocó la perdición de Israel por la espada, y esparcir a los sobrevivientes y oprimirlos, y cambiar la Torá, y llevar al error a multitudes en el mundo y adorar a un dios que no es Dios.

    11- Sin embargo, los pensamientos del Creador no son compresibles por el hombre, porque nuestros caminos no son como Sus caminos, y no son nuestros pensamientos como los Suyos. Todas estas cosas sobre Jesús, el de los cristianos, y de aquel de los ismaelitas que vino luego (Mahoma), no son sino para preparar el camino para el rey ungido, el mesías, y mejorar al mundo entero para que sirvan únicamente al Eterno, según fue dicho: «Entonces daré a los pueblos un lenguaje puro para que todos invoquen el nombre del Eterno y le sirvan de común acuerdo» (Tzefoniá / Sefonías 3:9).

    12- ¿Cómo?
    El mundo ya está en conocimiento de la existencia de la idea del mesías, y de que existe la Torá y de que hay mandamientos. Tal conocimiento ha alcanzado hasta las regiones más remotas, incluso en los pueblos más apartados. Ellos están enterados y atentos a estas cuestiones mesiánicas, y a los mandamientos de la Torá; solamente que dicen que estos mandamientos fueron vigentes en el pasado y que ahora están perimidos. Que no son perpetuos. Y aquellos dicen que las palabras contenían secretos, que no son literales, y que con la venida del mesías fueron revelados.

    13- Pero, cuando el verdad esté gobernando el rey ungido, el mesías, y sea victorioso, y elevado y distinguido, de inmediato todos ellos retornarán de la senda del error y serán conscientes de que mentiras recibieron de sus padres como herencia, y que sus líderes religiosos y sus padres estaban equivocados y los llevaron al error.

    Veamos algunas conclusiones de este sustancioso texto sagrado:

    1. Hubo alguien que fue conocido como Jesús.
    2. Ese Jesús pretendió ser un mesías, pero no llegó jamás a lograr ese título.
    3. Por sus crímenes fue sentenciado a muerte por un tribunal debidamente constituido.
    4. Jesús era un rebelde, contra Dios, Su Torá, y la nación.
    5. Jesús fue un fracasado.
    6. Su misión fue un tremendo fracaso.
    7. Su fracaso provocó el error y caída de multitudes. Sea por seguir sus doctrinas rebeldes o por asesinar, perseguir, atormentar, a los judíos y a los leales a Dios bajo el dominio de los seguidores de Jesús.
    8. Jesús es el de los cristianos, no de los judíos. Sea que lo llamen Jesús, Ieshu, Yehoshua, no importa como.
    9. Jesús no cumplió las verdaderas profecías mesiánicas, ni una de ellas.
    10. Jesús no solamente no cumplió las profecías mesiánicas, sino que el resultado de su existencia (real o fabricada) fue absolutamente en contra de las profecías mesiánicas verdaderas.
    11. Seguir a Jesús es adorar a un dios que NO ES Dios, oponerse a la Torá, negar los mandamientos.
    12. Siendo tan terrible y nefasto, el Eterno lo usa para allanar el camino al verdadero mesías.
    13. A pesar de todo el mal y dolor que se produce en nombre de Jesús, la gente ya conoce que existe el pueblo judío, que existe la Torá, que existen mandamientos, que hay un ideal mesiánico para cumplirse.
    14. Si bien la gente conoce lo anterior, está todo teñido de error, a causa de las doctrinas religiosas, que serán anuladas cuando llegue la verdadera Era Mesiánica.
    15. Las religiones inventan excusas, justifican sus acciones, se presentan como santas, dicen basarse en la Torá o el Tanaj, pero para conseguir sus propias metas indecentes. Sin embargo, sin que ellos lo sepan todos sus esfuerzos contra Dios finalmente serán a favor de Dios. No porque ellos lo quieran, sino porque es Dios el que está a cargo del mundo.
    16. En la Era Mesiánica todos adorarán a Dios, al Uno y Único, sabrán perfectamente de los errores de su pasado, del legado corrupto que recibieron y aceptaron.
    17. El despertar de la conciencia espiritual es esencial para confirmar la Era Mesiánica.
    18. Cada persona que despierta su conciencia espiritual es un socio más en atraer la Era Mesiánica.
    19. La Era Mesiánica no es un mundo ideal, irreal, fuera de este mundo.
    20. Hasta el peor de los males Dios puede usarlo para que finalmente sea para bien. Todo a su tiempo.

    Ni noajismo, ni judaísmo pueden admitir la figura de Jesús en algún rol espiritual o decisivo.
    El despertar la conciencia de tu propia identidad espiritual, sea como noájida si eres gentil o judaica si eres judío, es lo que marca la diferencia para tu vida y el mundo.

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  • Muere en vida o vive hasta morir

    Muere en vida o vive hasta morir

    El miedo, ah el miedo.
    Allí constante, con su oscura presencia.
    Con múltiples rostros, pero un mismo origen: el miedo a la impotencia, a retornar a ese estado y sentir de no poder, de estar inmerso en el dolor y la angustia sin capacidad para responder de manera efectiva.
    El miedo, siempre es miedo a la impotencia.
    Piénsalo, medítalo, date cuenta.
    Cada uno de ellos es al principio y al final lo mismo, miedo a no poder.

    Claro, para muchos el miedo a la muerte, la angustia por ella, su recuerdo, su idea, es el más tremendo.
    ¿Será porque la mayor impotencia es la muerte?
    Al menos visto desde la multidimensionalidad humana desprovista de la espiritualidad.
    Para el cuerpo, las emociones, las relaciones sociales, la mente todo se termina al morir.
    No hay escapatoria.
    No hay redención.
    No hay poder sobre la muerte, aunque se sueñe con ella.
    Pero, el plano espiritual vence a la muerte, porque no se corrompe por ella.
    El espíritu del hombre vive aunque el resto se desmenuce y se reintegre a la tierra de donde partió.
    Cuando el recuerdo entre los vivos ya no exista, igualmente el espíritu permanece, inalterable, perpetuo, guardando fielmente el conocimiento de las experiencias de vidas transcurridas aquí.

    Así pues, la única solución para todo miedo es unificar el ser, permitir que nuestra Luz interna alumbre y nos conforte.
    Pero, ¡cuidado!
    Que esto no se convierte en un vil escape de la realidad, una fuga a un desconocido futuro del que no tenemos memoria ni registro.
    Porque, son muchos los que fantasean con dioses y milagros, pero viven ajenos a su espiritualidad. Adormecidos, ignorantes, ataviados de santidad pero ausentes de la misma.
    Llenos de religión, de rituales, de rezos, de invocaciones, de diositos, de santitos, de supuesta adhesión al Dios, pero vacíos, carcomidos por el gusano aún en vida.
    Sí, la religión es otra forma que tiene el EGO para hacernos sentir poderosos al mismo tiempo que impotentes.

    Oh sí, el miedo, allí está, constante.
    Puedes mentirte, si quieres eres libre de hacerlo, pero allí estará siempre.
    Su fauces abiertas para saltar sobre tu yugular en cualquier momento, cuando menos lo adviertas.
    Escapa con drogas, alcohol, comilonas, mala relaciones, religiones, rezos… escapa todo lo que quieras, pero inexorablemente la vida se termina, lo sientes aunque no lo admitas.

    El miedo te lleva por caminos caóticos y confusos.
    Te bloquea la perspectiva salvadora, la de la espiritualidad.

    Todo tiempo que te enfoques en tu miedo, o en los huecos paliativos inútiles, seguirás esclavo del EGO.
    Habrá dudas, resquemores, rencor, temor, angustia, ansiedad, deseos insatisfechos, ambición espuria, vanidad, agresión, molestia, intranquilidad.
    Estarás en Mitzraim/Egipto, bajo el dominio del tirano que te mantiene con vida para seguir con vida él.

    Por ello, haz algo para alcanzar tu libertad, tu felicidad, porque naciste para ser feliz.
    Aprovecha los sucesos de tu vida, los reales y los imaginarios, descubre tu miedo, aunque sepamos que finalmente es al no poder. Descúbrelo, admítelo, déjalo pasar. Fluye.
    Descubre al EGO operando, aunque no puedas en el preciso momento en que estás actuando como títere del mismo, pero luego, así irás aprendiendo. Ejercítate para ser libre. Déjalo correr. No es necesario que demuestres a nadie que no eres impotente, igualmente lo eres… Fluye.
    Encuentra la paz interior que te dará paz multidimensional.

    Enfócate en hacer buenas obras, en vivir con justicia, en ser leal.
    Piensa positivo, habla positivo, actúa positivo.
    Igual, el resultado será el mismo: morirás.
    Pero la gran diferencia está en que tu vida habrá tenido sentido, valor, eternidad aunque el tiempo se termine.

    ¿Comprendes?
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  • Principios de VIDA

    * Nuestra dimensión espiritual es la que nos permite una conexión plena con el prójimo y con Dios.
    Los otros planos solamente permiten intercambios, experiencias, lazos transitorios, pero la conexión profunda parte y culmina en el plano espiritual.

    * El espíritu es nuestra esencia pura, no se afecta por nada. Todos los acontecimientos ocurren en la superficie, jamás en la esencia.
    Los errores, malicias, pecados son manchas sobre la pantalla de la luz del espíritu, pueden oscurecer la visión externa pero no tocan lo más mínimo la pureza de la luz.
    Más allá de cualquier suceso, el espíritu permanece en su pureza y radiante vibración, tal cual fue otorgado por Hashem.

    * En tanto somos multidimensionales, no solamente espíritu, es menester tomar en cuenta nuestra compleja realidad, para nutrir y armonizar cada plano en sí mismo y con el resto del sistema.

    * El espíritu humano se arraiga en el Árbol de Vidas, es eterno.

    * El espíritu humano opera en dos modalidades alternativas: noájica y judaica.
    No son intercambiables, no son prescindibles.
    Ambas son complementarias y absolutamente necesarias.

    * La espiritualidad noájica se manifiesta por medio de vivir acorde a los Siete Mandamientos que Hashem decretó para los hijos de las naciones.

    * La espiritualidad judaica se expresa a través de la observancia de aquellos mandamientos que competen a cada uno de los judíos, dentro del marco de los 613 preceptos de la Torá.

    * La Comunicación Auténtica es un camino notable para facilitar la conexión entre las personas, enlazar los espíritus en un nivel práctico.

    * Los actos de amor son aún más fuertes lazos que conectan a los espíritus de las personas.
    Hacer por alguien sin esperar nada cambio, simplemente para beneficio del otro, tales son actos de amor.

    * La Realidad está oculta. Éste es un mundo de confusión, en donde el bien y el mal se mezclan y se hace complejo delimitarlos.

    * La senda debe ser de construcción de Shalom en todo momento, a través de una vida de bondad, justicia y lealtad.

    * La construcción de Shalom debiera comenzar en uno mismo, armonizando nuestras YOes, unificando nuestro ser.

    * No somos perfectos ni debemos serlo. Somos perfectibles, en constante estado de mejoramiento. Depende de lo que escogemos y hacemos qué tanto avanzamos en la espiral ascendente o nos dejamos caer.

    * El EGO nos hace sentir impotentes. Ciertamente no somos todopoderosos, pero tampoco completamente impotentes.

    * El EGO maneja nuestro miedo, por lo cual, cada vez que reaccionamos al temor nos mantenemos esclavos del EGO.

    * Las acciones del EGO son las que van en contra del Shalom: no son buenas, no son justas, no son leales o verdaderas.

    * El EGO es una parte integral de nuestra persona, no es un ente extraño ni maligno. Anhela la vida, nos aferra a ella.

    * No se debe luchar contra del EGO, pero tampoco seguir bajo su tiranía.

    * La emuná, confianza en Hashem, permite elevarnos por sobre nuestra limitada visión, comprensión y radio de acción.

    * Tener a Hashem presente en cada momento nos ayuda a evitar, en parte, el error.

    * Rezar es muy bueno, pero no lo único que nos conecta con el Creador, ni nos dota de sentimiento de espiritualidad.

    * Vivir dependiendo de milagros es erróneo y lleva a apartarse de la buena senda.

    * El pensamiento positivo, la palabra positiva, la acción positiva.

    * Aceptar tus límites es de fuertes.

    * La venganza no es justicia. La justicia no es venganza.

    * El perdón es un bálsamo, siempre y cuando venga acompañado de justicia.

    * La mejor enseñanza es la del ejemplo.

    * El mejor aprendizaje es la experiencia sustentada en teoría ciertas.

    * Las buenas intenciones sin conocimiento resultan en sufrimiento.

    * Tú no tienes el poder ni el deber de hacerlo todo, pero sí de cumplir tu tarea.

    * Nuestra comprensión de la esencia de Hashem es nula.

    * Todos nuestros cálculos no vislumbran los modos de Hashem para regir Su mundo.

    * Hablar con Hashem a diario es excelente, hablar de Él suele llevar al error.

    * Vinimos al mundo para gozar a plenitud de todo lo que nos está permitido y nos corresponde.

    * Deja fluir los ataques y manipulaciones del EGO, no te involucres con eso, deja fluir y tendrás el poder sobre tus decisiones.

  • De Elokim es el poder, pero tú decides

    Cuando Dios extrajo a los judíos de Egipto, sucedió algo curioso:

    "Más bien, Elokim hizo que el pueblo diese un rodeo…"
    (Shemot / Éxodo 13:18)

    En vez del camino directo, fue uno lateral. complicado, lleno de dificultades a la vista y ocultas.
    En lugar de hacer un trámite veloz, tomó su tiempo, bastante por cierto.
    Pudiendo haberlos dirigido milagrosamente, de un instante al siguiente hacia el destino marcado, escogió que el pueblo diese un rodeo, que avanzase a paso de hombre, que hiciese su propia marcha.
    Teniendo ilimitados recursos para que los recién liberados disfrutaran de su nuevo estado, Él eligió algo diferente, que claramente no era disfrute y descanso, sino brega, sacrificio, vacilaciones, esfuerzo, dudas.
    Una elección divina, que humildemente el hombre puede considerar extraña, al menos.

    ¿Por qué no hizo lo que la lógica humana prefiere?

    Los motivos para el rodeo los expresa la propia Torá, los exégetas han comentado al respecto en abundancia.
    Tenemos a mano varias opciones para que esta decisión divina no nos incomode, pero además tenemos la oportunidad de aprender algo para nuestra vida cotidiana.

    ¿Sabes qué puede ser?

    Te comparto mi idea.

    Tenemos la propensión a dominar.
    Nos creemos en posesión del poder.
    Creemos que nuestros rezos obran maravillas.
    Que esos pensamientos que decoramos se asocian con fuerzas universales para beneficiarnos, por el mero hecho de pensar en positivo.
    Nos encanta alborozarnos con fantasías de dominio, de demostración de nuestra potencia.
    Sí, el EGO hace un buen trabajo conduciéndonos por esas rutas llenas de imaginación y manipulación.
    Afanosamente buscamos tener al otro bajo nuestro influjo, controlar todo y a todos. Nos aseguramos para no dejar caer nada fuera de nuestro alcance.
    Hasta tenemos la soberbia de ordenarLe a Dios qué mandados nos tiene que hacer, que deseos cumplirnos, cómo trabajar para satisfacernos.
    En nuestro burdo orgullo humano hasta se inventan religiones en las cuales el dios muere violentamente para “salvar” a los que creen en él de sus propios pecados. ¡El absurdo a su máxima potencia!
    Vanidad incoherente, llena de orgullo vil. Suponer a un dios vengativo, maligno, que desea el mal del pecador y le cancela toda posibilidad de arrepentimiento, pero al mismo tiempo es capaz de sacrificar injustamente a “su hijo”, o a “sí mismo” (en eso tampoco se ponen de acuerdo los idólatras), para que el baño en esa sangre derramada sirva de insólita salvación para el que solamente tiene fe sin más.
    Ridículo, pero así se maneja el EGO. Y sabemos que todas las religiones son expresiones externas del mismo.

    ¿Pero, qué nos enseña el Eterno?
    A vivir a pleno, a ser responsables, a no angustiarnos por lo que no podemos controlar, a no culparnos por lo que está por fuera de nuestro poder.
    Somos responsables de elegir aquello que podemos elegir, pero todo el resto ya no depende de nosotros.
    Eso nos libera.
    Nos pone en nuestro lugar.
    Ya no nos creemos el ombligo del mundo, ni pretendemos ordenar a Dios que nos haga los favores.
    Tampoco someteremos al prójimo a nuestras vulgaridades y vanidades.
    Más bien, seremos humildes en verdad.
    Predicaremos el camino con nuestra conducta.
    Pues son nuestros actos nuestra mejor carta de presentación.

    La paz interna, que se trasmite hacia fuera, de saber que uno controla una ínfima parcela del universo, una pequeñísima área sobre la que ciertamente tenemos poder.
    Todo el resto, está por fuera de nuestra decisión.

    Como solía decir Eliezar HaKapar:

    “Los que nacen, morirán, los muertos, revivirán y los vivos juzgados serán.

    Sabe, haz saber y que sea sabido, que Él es Dios, Él es el Hacedor, Él es el Creador, Él es el entendido, él es el Juez, Él es el testigo, Él es el demandante, Él es el que en el futuro juzgará. Delante  de Él,  no hay  injusticia, ni olvido, no reconoce semblantes, no acepta sobornos, pues todo es de Él.

    Y debes saber que todo es [meticulosamente] calculado.

    Que no te engañe tu instinto pensando que puedes escapar del castigo. Pues a la fuerza eres engendrado, forzosamente naces, ineludiblemente vives, y forzosamente morirás y a la fuerza tendrás que rendir cuenta y cálculo delante del Rey que es el rey de los reyes, el Santo bendito Él.”
    (Avot 4:28)

    (Recomiendo: http://www.meirtv.co.il/site/content_idx.asp?idx=54445&cat_id=3912)

    Sobre “forzosamente naces”, comenta el magno príncipe Maimónides:

    “…no dice: “Forzosamente pecarás o transgredirás o caminarás o te detendrás y cosas por el estilo” pues todas estas cosas dependen de la voluntad del ser humano, y no están predestinadas [ni nadie lo obliga] Como aclaramos en el capítulo octavo de la introducción al Pirké Avot.”
    (Traducción R. Itzjak ben Uzi Sakkal)

    Así pues, goza del pan de cada día, toma decisiones correctas, vive a pleno, disfruta el momento, sé feliz, no dejes de hacer tu parte y especialmente fluye, aparta el EGO de tu mente y corazón, ya no finjas ser el amo, porque eres una sagrada mota de polvo en la inmensidad infinita de la creación.

  • ¿Tú te callas?

    El salmista, inspirado por el espíritu de santidad, expresó:

    "Yo dije: ‘Cuidaré mis caminos para no pecar con mi lengua. Guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté frente a mí.’
    Enmudecí, quedé en silencio; me callé aun respecto de lo bueno, pero mi dolor se agravó."
    (Tehilim / Salmos 39:2-3)

    Ah sí, quería guardar silencio para ser todavía más “santo”.
    Ayunar de palabras, para no cometer errores.
    ¡Qué bella intención! De verdad que sí…
    Pero cuan corto alcance…, tan lejano a lo que debe hacer una persona en su plenitud.

    Pretendía silenciar su voz, para no dar al malvado motivo de burla.
    Con su silencio quería resguardarse de las críticas y afrentas del perverso.
    Si no exponía su situación, si no manifestaba sus ideas, esperaba estar a salvo de la malicia del rufián.
    ¡Cuánto temor conduciendo al extravío!

    De tanta precaución exagerada, de tanta acción provocada por el miedo, de tanta restricción en lo permitido, el buen hombre no supo, no pudo, no se animó a decir lo que tenía que decir.
    Cuando estaba ante lo bueno, tampoco habló.
    Era mudo, era como polvo.
    Sin voz, sin expresión, sin comunicación, sin autenticidad.

    Por huir a causa del miedo, también perdió la senda de lo bueno.

    Entonces, el remedio fue peor que la enfermedad.
    Los dolores se agrandaron, el pesar tomó más territorio, la Luz sagrada se ocultó todavía más.

    No, el callar no es la solución cuando se debe de hablar.
    El ser mudo no reemplaza a la Comunicación Auténtica.
    El pretender ser más pío por restringirse en lo permitido, termina acarreando oscuridades y sombras en vez de radiar luz sagrada.

    Tienes la boca para hablar, también para callar.
    Cada cosa a su tiempo debido.
    Como el hijo del salmista sabiamente dijo:

    "tiempo de romper y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar;
    tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz."
    (Kohelet / Predicador 3:7-8)

    El silencio es bueno, pero también la palabra certera.
    La prudencia al hablar, bienvenida, pero la exageración debe ser evitada.

    Tenlo presente en cada momento de tu vida, contigo, con tu prójimo, con el extraño, cuando rezas.

    Pero también tenlo en cuenta a la hora que das excusas, más o menos coherentes, para no exponer tus creencias, tu identidad espiritual.
    Conozco muchos noájidas que prefieren no hablar de noajismo con su familia o conocidos, con la excusa de no ser “proselitistas”, y me achacan a mí la petición de no serlo.
    En realidad, es bueno ser proselitista, alentar el noajismo, difundirlo, darlo a conocer, pero NO con las técnicas de terror de los misioneros.
    Por supuesto que es necesario que el noájida hable de noajismo, lo presente a su familia, le quite el velo de misterio, sea activo en la difusión. Es parte del ser noájida.
    No vale callar, con la excusa de que el otro está preso del EGO, de la religión.
    No sirve justificarse diciendo que el otro se reirá, maldecirá o vaya uno a saber qué.
    Tampoco cuenta que dices no querer parecer misionero, te aseguro que si te respetas y respetas al prójimo no estarás en la senda del misionero.
    Ni que menciones que has fracasado antes y tienes miedo de volver a hacerlo.
    Ni que te sientes impotente ante el fabuloso poder del imperio religioso, que mueve sus tentáculos por todos lados y tú apenas te tienes a ti y tu escaso poder (¿cuando te enteres que tienes un poder ilimitado, al asociarte con el Socio, entonces qué podrás argumentar para no hacer tu parte?).

    Así pues, querido amigo, aprende de Comunicación Auténtica, aplícala.
    Que hoy sea el día que más personas saben de noajismo gracias a ti.

    No sea que tu silencio apague el bien que está a tu alrededor y dentro de ti.
    No sea que te conviertas en mudo y no tengas luego la capacidad de agradecer, elogiar, rezar, mimar, hacer justicia.

    La función del habla es sumamente poderosa, úsala para el bien.

    Es tiempo de hablar.
    Es tiempo de destruir lo viejo y terrible, para dar paso a la construcción de shalom.

    Ve y dile a los que quieres cuánto los quieres. Sí, el amor son hechos, es la conducta, lo que haces generosamente por el otro, pero las palabras tienen su importancia.
    Ve y abraza con arrullos verbales a tu familia.
    Elogia a tus amigos, con sinceridad, con autenticidad.
    Deja de lado los insultos, las quejas, la criticonería, la pesadez, el EGO. Eso mándalo al mundo del silencio.
    Pero habla lo que tienes para hablar.

    ¿Tú te callas?

  • Luz original en tu interior, estudio cabalístico

    El espíritu de santidad invistió al salmista cuando expresó:

    "Los que amáis al Eterno, aborreced el mal. Él guarda la vida de sus fieles; los libra de manos de los impíos.
    La luz está sembrada para el justo, la alegría para los rectos de corazón.
    Alegraos, oh justos, en el Eterno; celebrad la memoria de su santidad."
    (Tehilim / Salmos 97:10-12)

    Al respecto, en el Zohar encontramos:

    “R. Isaac dijo: La radiación que Dios produjo en el tiempo de la Creación iluminó al mundo de un confín al otro, pero fue retirada para que los pecadores del mundo no la gozaran, y se halla atesorada para el justo, es decir, para el Tzadik, como está escrito: “La luz es sembrada para el Tzadik”; entonces los mundos se hallarán firmemente establecidos y formarán un todo único, pero hasta que emerja el mundo futuro esta luz permanece oculta y almacenada. Esta luz salió de la oscuridad que fue tallada por los golpes del Más Recóndito; y de manera similar, de esa que fue almacenada fue tallada por algún proceso oculto la oscuridad del mundo inferior en la que reside la luz. Esta oscuridad inferior es llamada “noche”  en el versículo: “Y a la oscuridad llamó noche””.
    (Zohar, Bereshit 56)

    La Luz está sembrada para cada uno, pero solamente los justos pueden gozar de ella.
    La Luz es nuestra esencia espiritual, nuestra conexión sagrada con el Eterno, nuestra identidad perenne.
    Pero está oculta.
    Se encuentra debajo de máscaras y cáscaras que nos han ido poniendo o hemos ido asumiendo.
    Allí permanece, intacta, eterna, perfecta, irradiando su perfección original, pero no la podemos gozar, puesto que está oculta por nuestras acciones, creencias, pensamientos, palabras, emociones.

    Como la Luz no alcanza a alumbrar nuestra vida, es que no contamos con la dicha sincera y pura.
    Podemos tener momentos de alegría, pero generalmente pasajera. Nos alegramos con trofeos, algún triunfo material, de esos que manifiestan nuestro poder y nos apartan del temor a la impotencia.
    Pero, el gozo verdadero, esa dicha reservada para los rectos de corazón, pareciera como si estuviera lejos.

    Es necesario hacer el trabajo de unificar nuestra multidimensionalidad.
    Establecer nuestros mundos, nuestras dimensiones, para formar un todo unificado, un atisbo de mundo venidero.
    Porque en ese mundo venidero interior está reservada la Luz, el goce de la bendición constante que resplandece sobre nosotros.

    Es que, los pecadores, los que se extravían de la ruta prefijada por el Eterno, tienen imposibilitado el gozo esencial.
    Todos somos pecadores, no hay uno que sea perfecto y esté libre.
    Porque el pecado no es una acción inmoral, no es una falta grave, no es un corte con Dios, no implica un infierno terrible, sino sencillamente el apartarse de nuestra esencia, aferrarnos a fantasías de Yoes Vividos como si fueran la realidad, como si fueran nuestra auténtica identidad.

    Por supuesto que no existe un pecado original del que no somos responsables pero se nos echan todas las culpas.
    ¡No! Eso es parte de un mito que la idolatría usa para someter a la gente.
    No estamos hablando de pecados originales, ni de abismos infranqueables, ni de desconexión permanente con Dios.

    Estamos hablando de vivir en estado transitorio, como personajes en una obra de teatro, como sombras, en lugar de ser integrados, unificados, constructores de Shalom.
    Al encontrar la armonía en nuestro ser, al construir shalom interna, estamos alcanzando la redención, la Era Mesiánica personal, que asemeja a la era universal de Shalom.

    Pero, en tanto no armonicemos nuestra multidimensionalidad, permanecemos en noche, en caos, en confusión, en mezclas de sombras y algunos rayos difusos de luz.

    Emprendamos el camino de la unificación, de la integración.
    Amemos al Eterno, ¿cómo? Cada cual cumpliendo aquellos mandamientos que Él ha dispuesto para cada uno.
    Seamos leales a nuestra esencia espiritual, si somos judíos a través del judaísmo, si somos gentiles a través del noajismo.
    Seamos buenos, amemos al prójimo sinceramente, generosamente, sin esperar NADA a cambio.
    Seamos justos, promoviendo el acercamiento, el orden, los valores éticos.

    Tal es lo que aprendemos que expresa el salmista a través de su inspirada meditación, lo que cotejamos en el conocimiento cabalístico del Zohar.
    Como una y otra vez venimos pregonando, invariablemente, desde hace años: construir shalom, siendo buenos, justos y leales.

    La Luz del Eterno, la Luz de Vida que da nombre a nuestra Fundación y Hogar, es la que está allí, oculta, dentro de ti, en cada uno.
    ¿Quieres disfrutar de ella o permanecer en las sombras, en la noche?