Categoría: Creencias

  • Ámbitos del aprender

    Muchas veces creemos que aprender implica poseer (o en el peor de los casos, repetir) algún conocimiento de tipo intelectual.
    Aprender ideas, conceptos, frases, lemas, explicaciones, párrafos, versos, etc.
    Pero aprender incluye otras dimensiones y no solamente la intelectual.
    También se aprenden procedimientos, es decir, modos de hacer cosas.
    Como también se aprenden actitudes, es decir, posiciones, posturas, disposiciones mentales-emocionales que se manifiestan de algún modo.

    Estos tres ámbitos del aprendizaje han de estar presentes en cada real aprender, porque es imprescindible que la teoría, práctica y conciencia estén entremezclados, potenciando a la persona en sus capacidades y virtudes.

    No basta con una sola de estas dimensiones, ni para aprender, ni para aplicar lo aprendido, ni para la vida.
    Tenlo presente.

    Te daré un ejemplo.
    Uno puede saber mucho sobre la caridad, tener en cuenta leyes, normas, reglas, costumbres, etc.
    Por supuesto que este conocimiento es muy bonito y hasta provechoso, pero estéril si no se conjuga con la acción.
    Aquí entra el procedimiento, el hacer. Que es, como dar para no humillar al receptor, cuando dar, que hacer, que decir, que ocultar. Es decir, todas las acciones encaminadas para efectuar en la práctica la caridad.
    Esto es estupendo, alentador, maravilloso pero quedaría en lo yermo si la persona no tiene el deseo, la voluntad, el movimiento emocional, la conciencia que lo lleve a aplicar en los hechos lo que sabe y la forma de hacerlo.

    En síntesis, tienes ante ti diferentes retos de aprendizaje y aplicación.
    No te quedes en uno solo de ellos, aprende de los tres ámbitos y aplícalos.
    El beneficiado, como siempre, serás tú.

  • Vayeji – Shmot

     Por el Rabino Oved Abrech

    EL libro de Bereshit: “El gran pasillo”

    Las parashot Vayeji y Shmot están relacionadas por la relación de los hijos con los padres

    El libro de Bereshit es el libro de los patriarcas.

    “Los actos de los patriarcas son una señal para los hijos" o sea que la grandeza de los patriarcas reside en el hecho que son nuestros padres, los padres de Am Israel.

    Yaacov personifica el pasaje de lo individual a lo colectivo y por lo tanto es especial entre los patriarcas, en el sentido de meta y objetivo.

    Am Israel se llama en nombre de Yaacov, "Beit Yaacov”

    Y luego de los patriarcas llegan las tribus, los "patriarcas número dos”

    Sin embargo todos estos son preparativos para transformase en "Te haré una gran

    Nación”

    Hay que distinguir entre en libro de Bereshit que es el "pasillo", un gran

    pasillo y muy especial y el libro de Shmot que es lo principal.

     

    El libro de Shmot – El nacimiento de Am Israel

    “Y estos son los nombres"

    Qué es un nombre? El nombre es el alma, la esencia. En

    realidad todo Am Israel es una misma unidad. Esto es notorio en el relato de la

    Torá: "Toda el alma de la casa de Yaacov que llegaron a Egipto eran setenta”

    Todas las setenta son una sola alma que de desglosa en una lista de

    nombres y luego en un gran crecimiento demográfico.

     

    La colocación de un nombre a un bebe

    En una ocasión me

    consultaron si cuando se le coloca el nombre al bebe refleja su esencia?

    En realidad existen varios

    niveles en la revelación de la esencia. Hay situaciones que en el momento de

    colocar el nombre se obtiene la ayuda del cielo para reflejar en el nombre la

    esencia completa

    La esencia del hombre

    define muchas de sus cualidades, personalidad y destino. Por lo tanto en

    situaciones difíciles, es necesario agregar otro nombre.

     

    De Vayeji a Shmot vemos la

    relación de los padres y los hijos, es la cadena viviente que no se corta jamás

    como le fue prometido a Am Israel.

  • Clave de alegría

    Armonía entre nuestras dimensiones.
    Que el Yo Vivido esté en sintonía con el Yo auténtico.
    Unificarnos.
    Conectarnos con nuestra esencia y así contactarnos realmente con Dios y con el prójimo.
    La sincronía de todos los planos que conforman lo material con lo espiritual, siendo éste la guía, la Luz que alumbra el camino a seguir.
    Que las decisiones sean tomadas desde el amor y no desde el EGO.
    Que se tomen decisiones y no meramente se reaccione.

    La alegría sincera se encuentra al actuar de acuerdo al propio ser espiritual.
    La alegría sincera se produce cuando se vive bajo la Luz de la Vida.
    Las mentiras, los engaños, las falsas identidades, las apariencias, las actuaciones teatrales en el escenario del mundo, son manchones que tapan la Luz, impregnan de pesar el alma. Llevan al sufrimiento, a la desesperación, al exilio, al “pecado”.
    No es la prohibición, lo que no te está permitido, lo que te angustia, sino el deseo por lo prohibido, el tomar lo ajeno, el disfrazarte de quien no eres.

    En lo prohibido no encuentras la dicha, aunque provee de cierto deleite sensorial. 
    La satisfacción no está en sumar cosas que no te pertenecen, aunque podemos sacar rédito de ellas. 
    Tampoco en vivir de acuerdo al deseo de otro, al mandato de otro, al aplauso de otro, a la aprobación de otro… ni siquiera si ese otro eres tú en el exilio, ignorante de tu identidad esencial, en desarmonía.
    Serás feliz cuando te encuentres, te ames, te respetes, te cuides.
    Cuando admitas tu ser espiritual como el señor de tu palacio interno y ya no más al EGO.

  • Al morir

    Los que parten del mundo dejan aquí sus posesiones, títulos, propiedades, amistades, familiares, cuerpo.
    Quedan de este lado también los recuerdos en aquellos que fueron influidos por su presencia.
    Y continúan aquí las acciones (buenas o no), así como los efectos en cadena a partir de ellas.
    Casi todo queda en este mundo, para ser reciclado, para ser absorbido, para ser continuado, para reintegrarse y volver a ser.

    Pero hay algo que parte, se va, no se ancla al mundo, el espíritu.
    La esencia de cada uno retorna a la Fuente de Vidas.
    El espíritu con la información (teórica y práctica) recogida en cada instante de existencia mundana.
    Se podría decir que los difuntos se llevan consigo sus recuerdos, todos ellos, hasta los que el cerebro tenía escondidos u olvidados. Memorias de datos, pero especialmente de experiencias, de vivencias, de todo eso que permite experimentar la multidimensionalidad del ser humano y que no tiene cabida en una existencia de solo espíritu.

    Los que han partido están en un mundo sin cuerpo, sin cambios, sin tiempo. Es todo tiempo y todo lugar, y ninguno a la vez.
    Es un lugar que no ocupa lugar, un tiempo que no corre.
    Es, sin dudas, una realidad alternativa y diferente a la que nuestros sentidos nos brindan, a la que nuestro cerebro puede alcanzar a comprender.
    Es un mundo hecho de información, de todo tiempo y lugar, de cada ser vivo.
    Un mundo de unidad.
    No hay separación física ni temporal, todo es unidad.
    En lo espiritual la separatividad se manifiesta por la falta de armonía, por el desequilibrio.

    Siendo así, cuando la persona ha logrado unificar su existencia aquí, encuentra placer allí.
    Esa es la idea madura que subyace a la infantil imagen de “premio y castigo” en el más allá.
    El castigo es consecuencia de la separatividad, del desequilibrio, del exilio, de la falta de conexión consigo mismo y por ello ruptura con Dios y el prójimo.
    El premio, por su parte, es consecuencia de la armonía del ser, de sintonizar el Yo Vivido con sus múltiples caretas al faro sagrado del Yo Esencial.
    Si ha trabajado su ser para armonizarlo, se ha quitado las cadenas del EGO de encima, ha despertado su conciencia, se ha unificado entre sus dimensiones, entonces ha conseguido aquello que le brinda el máximo placer en la eternidad.
    La clave sagrada para el despertar de la conciencia y la unificación es el vivir con bondad, justicia y lealtad. Es el estar siempre dentro del marco de los mandamientos que de acuerdo a Dios corresponden a cada uno (siete para los gentiles, 613 para el pueblo judío).

    Cuando la persona que parte ha quedado en desarmonía, sus recuerdos acumulan oscuridad, sus emociones están cargadas de negatividad, su Yo Auténtico empalidecía debajo de multitud de máscaras de falsedad, el EGO era su amo, entonces tiene que pasar por un proceso de refinamiento, de hasta once meses terrestres, un curso acelerado de corrección.
    No es un infierno, no es un limbo, no es un purgatorio, es un estado espiritual de "fermentación", de depuración, hasta que los recuerdos pierdan su carga emotiva negativa, y pueda poner en armonía lo que no pudo lograr en vida.
    Luego, se conecta en armonía a la Fuente de Vidas, a la unidad completa.
    Hay pleno conocimiento, conciencia.
    Esa es la existencia en paz.

  • Tu poder MESIÁNICO

    Sentirse impotente, serlo, es una constante en nuestra existencia terrena.
    Realmente nuestro poder personal y colectivo es limitado.
    Somos dependientes, frágiles, minúsculas partículas de polvo estelar que a veces cobran conciencia.
    Somos infinitos espíritus pero reducidos a un pasar efímero, corto, pobre.

    Para irnos acomodando nos vamos probando máscaras, vistiendo uniformes, cosechando trofeos, poseyendo, teniendo, creyéndonos nuestros propios cuentos, sufriendo, reclamando, quejándonos, padeciendo, viviendo de lo externo porque tememos a aquello que está en lo profundo.
    Así vamos haciendo nuestra vida. Así dejamos correr el tiempo, hasta que llegamos a la tumba siendo desconocidos de aquel que está en el espejo.
    Sumergidos en el Yo Vivido, alejados de la conciencia de nuestro Yo Auténtico.
    Nos inventamos excusas, somos maestros en eludir, en negar, en olvidar, en imaginar alternativas que nos escondan a la conciencia de nuestro ser.
    Tal cual la primera pareja humana hiciera:

    «Cuando oyeron la voz del Eterno Elokim que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Eterno Elokim entre el árbol del jardín.»
    (Bereshit / Génesis 3:8)

    Incapaces de confrontar su conciencia, hundidos en el miedo provocado por la impotencia, tras esclavizarse al EGO, así hicieron. Se ocultaron entre los árboles, se escondieron, trataron de no ser vistos, como si pudieran huir de Dios, como si los ropajes externos y las riquezas pudieran silenciar la voz sagrada de la conciencia que retumba en el interior de nuestro ser.
    Allí, en nosotros, como parte nuestra, en la parte más sana de nuestro ser, está la voz que constantemente nos habla, nos bendice, pero nosotros optamos por oír otras cosas, hacernos los distraídos, narcotizarnos, perdernos. Por ello, estamos en el exilio, en la diáspora, en el destierro, fuera de nuestro hogar.

    Estamos en exilio.
    Porque nos sentimos impotentes fue que marchamos al exilio.
    Nos mantenemos en el exilio porque hacemos esfuerzos para sentirnos en casa, cuando no lo estamos.

    Si aprendiéramos a conectarnos con nosotros mismos, a armonizar nuestras diferentes instancias, a que el Yo Vivido no estuviera chocando y negando al Yo Auténtico, si dejáramos de lado las excusas, si no tuviéramos más religiones sino espiritualidad, si… si esto ocurriera, sería el fin del exilio, el inicio de la Era Mesiánica, personal y colectiva.
    Porque, tenemos el poder.
    Dentro de nuestra limitada existencia, en la finita vida del hombre, éste ya tiene poder.
    Por supuesto que no el de Dios, ni de estar por encima de todo, ni de la auto suficiencia; somos y seremos dependientes, la cuestión no está en negarlo ni en fantasear con estados de existencia mágicos.
    Como ciertamente describe Maimónides para la Era Mesiánica:

    “No supongas que el Rey Mashiaj debe realizar milagros y maravillas, provocar nuevos fenómenos dentro del mundo, resucitar muertos, o realizar otros hechos similares… No debemos suponer que en los Días del Mashiaj (Era Mesiánica) se anulará algo de la naturaleza del mundo, o que habrá alguna innovación en la Obra de la Creación. Sino, el mundo continuará según su modelo… Nuestros sabios enseñaron: (Talmud Berajot 34B) no habrá ninguna diferencia entre el mundo actual y la era de Mashiaj excepto (nuestra emancipación de) la subyugación a las naciones. ”
    (Mishné Torá, Leyes de los Reyes, Cap. 11: Ley 3, Cap. 12: Ley 1, 2)

    Así pues, el fin del exilio, personal y colectivo, no conlleva cambios fuera de lo que es natural.
    Fuimos, somos y seremos dependientes, limitados, impotentes, es bueno saberlo, reconocerlo y no por ello hundirse en la desesperanza, escapar con el EGO hacia el exilio, tal como venimos haciendo.
    Solo Dios, repito, solo Dios es todopoderoso, independiente en absoluto.
    Hasta el esperado rey de Israel, el Mashiaj, será un hombre, restringido a su condición de tal. Poseerá capacidades exquisitas, será muy sabio, muy comprensivo, muy refinado, pero solo un hombre. Con mucho poder, la que da el liderazgo, la que brinda la inteligencia aplicada al bien, la de la Torá, pero también con las flaquezas de todo ser humano. Nacerá, llorará, tendrá apetito, padecerá frío, se quedará dormido, le dolerá quizás una muela, se enfermará… será un hombre, muy bueno, muy justo, muy sabio, muy leal, un ejemplo, pero un hombre.
    Lo dice claramente Maimónides, lo codificó como ley.

    Te repito, en nuestra acotada existencia, YA contamos con el poder.
    Tampoco es el ilusorio poder, la apariencia que brinda el EGO de dominar a los demás por medio de manipulación, ni el de la violencia, ni el de la imposición agresiva, ni el del autoritarismo en cualquiera de sus formas. Ya que este aparente dominio que surge del EGO no es poder, sino juego de poder, apariencia, delirio, enfermedad, impotencia trastornada en supuesto poder.

    Es bien otro el poder que está en ti.
    Es el de la conexión espiritual, el de tu ser esencial, el de tu espíritu.
    Es el que te conecta constantemente con Dios, y a través Suyo con todo lo existente, en todo tiempo y lugar.
    Es el poder de estar en paz contigo mismo y con el prójimo.
    Cuando aprendes a armonizar tu existencia, a ser uno contigo, estás en camino de ser uno con el otro, uno con Dios.
    Allí resplandece la Luz de Vida, el poder.
    Se expresa por medio de la conducta bondadosa y justa, cuando haces el bien a otra persona sin esperar nada a cambio.
    Cuando bendices en lugar de enfadarte, cuando le deseas buen día incluso a aquel que te molestó.
    Cuando te arrepientes y reparas el daño que has ocasionado, y llevas a reparar y al arrepentimiento al que te lesionó.
    Está aquí y ahora, que es el único tiempo y lugar que existe. No está en el pasado, ni tampoco en el futuro. No está en otro, ni siquiera en grandes sabios, sino en ti. Es TU esencia, tu conexión sagrada con Dios, que nadie más tiene, que nadie más puede hacer resplandecer. Es TU poder sagrado.
    Cuando escoges la vida, y actúas para promoverla.
    Cuando siembras alegría en otros, seguramente cosecharás alegría tú.

    Conoce tus máscaras, aprende a usarlas y no a que te usen.
    Toma conciencia del EGO actuar en tu vida, no te opongas a él, pero tampoco le sigas el paso.
    Deja fluir las insinuaciones del EGO, deja que te haga sentir impotente, no luches en vano.
    Enfócate en aquello que es bueno y justo puedes hacer.
    Encuentra tu ser, ámalo, cuídalo, estarás en la plenitud de tu poder.

    Para ayudarnos a comprender, compartir y experimentar esto, te pido que comentes, compartas con tus amigos y redes sociales, pero especialmente que lo lleves a la práctica.
    El que se beneficiará, eres tú.
    Puedes salir del exilio y ayudar a que el mundo avance hacia la Era Mesiánica.

  • El cordero de oro

    La ignorancia es parte sustancial del ser humano (lo demuestra de varias maneras la foto que acompaña este texto).
    El desconocimiento alcanza incluso hasta aquellos aspectos personales que pudieran ser sumamente íntimos.
    Cargamos con zonas oscuras, puntos ciegos, somos naturalmente incapaces de penetrar el misterio de nuestra existencia, ¡cuánto más lo que está más allá de ella!
    Esta ignorancia normal y hasta es bueno que exista, dentro de sus límites. No podemos vivir con la constante presencia de recuerdos, de proyecciones hacia el futuro, de pensamientos, de miedos, de deseos, etc. Tener toda la información al mismo tiempo, todo el tiempo, resulta en una sobrecarga, en ineficiencia, en descontrol, en locura, en muerte.
    Gracias a Dios, nuestro cerebro es un gran filtro, entre su infinitud de tareas también nos sirve para bloquear y mantener fuera de la conciencia multitud inmensa de información que no es necesaria ni oportuna en este momento, es bueno que así sea.
    Lo que no es tan bueno, es que aquello que debiéramos conocer y ser conscientes esté oculto, cubierto, negado.
    Podemos creer que somos esclarecidos, que tenemos el saber y el poder, por lo que controlamos nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestro entorno.
    Podemos suponer, con toda buena intención, que al menos tenemos conocimiento y conciencia de lo que nos atañe personalmente, sin embargo, somos esclavos de nuestra ignorancia y a veces incomprensión. Porque, no llegamos a conocer nuestro Yo Auténtico, nos quedamos solamente con las caretas que provee el Yo Vivido. Nos identificamos con etiquetas que nos dieron, nos inventamos personajes que asumimos como “yo”, vamos por la vida actuando como si fuera un teatro, en constante huida de encontrarnos ante el espejo del alma.
    Esta ignorancia de nuestro ser, es el exilio de la persona.
    Vivimos en exilio, fuera de nuestra tierra prometida.
    Abandonados, desamparados, ignorantes de lo que es esencial: nuestro Yo Auténtico.
    Al mismo tiempo, como tejemos historias de vida con bases imperfectas (ya que desconocen o rechazan la verdadera naturaleza del Yo), nos sentimos en la necesidad de elaborar miles de excusas, mentir y mentirnos, para no angustiarnos, para mitigar el sentimiento de culpa, para sufrir menos, para eludir la responsabilidad.
    Sí, llevamos una vida de ilusión, aunque sea absolutamente real y concreta.
    Una vida de desconexión de la realidad, sumergida en cuentos irreales que nos vamos inventando o tomamos de otros (padres, amigos, maestros, compañeros, medios de comunicación, etc.).
    Como no estamos conectados con nuestro Yo Auténtico, no podemos estar conectados con el prójimo, ni con el entorno y tampoco con Dios. Apenas si lanzamos algunas líneas de vinculación, nos mantenemos en contacto, nos atamos, nos esclavizamos, pero no nos conectamos.
    Si no nos conocemos, si no estamos conectados, si estamos en exilio, si llevamos vida de ilusión, si pasamos por este mundo como turistas sin marcar presencia, si nos mantenemos en la inconsciencia, si seguimos encerrados en celditas mentales, ¿cuál es el sentido de vivir así?

    Es NATURAL de nuestra condición humana ser y sentirnos impotentes (faltos de poder).
    La reacción original ante esto es la que parte del EGO, y puede expresarse de dos modos:

    • con abatimiento, desesperación, abandono, tristeza, la impotencia hecha carne (pero no concientizada); o
    • con pretensión de controlar todo, incluso aquello que está por fuera de nuestro dominio; fantasear con el control, creerse en posesión de las claves del poder, o buscar manipular la realidad (material o social) para imponer nuestro deseo.

    Desde nuestros primeros momento de vida en este mundo el EGO nos acompaña.
    En aquella pesadilla que es el verse sumergido por completo en la impotencia de entrar al mundo, el EGO nos auxilió, o eso creemos. Fueron sus rústicas herramientas las que nos permitieron sobrevivir, sobrellevar el terror de la impotencia, conseguir que alguien se hiciera cargo de nuestras debilidades y nos confortara. Fueron los gritos, los llantos, los pataleos del EGO los que alarmaban a los adultos a nuestro alrededor para que nos satisficieran, nos tranquilizaran, nos hicieran sentir menos el cuchillo mortal de la impotencia. Y cuando la satisfacción no era obtenida, o se demoraba, era el buen EGO el que nos desconectaba de la realidad tormentosa, el que nos llevaba al mundo de la inconsciencia, de la insensibilidad, de la anestesia, de la fantasía.
    El EGO estaba allí, como salvador. Porque es su función natural, porque eso es lo que debe hacer desde su lugar de existencia en la base primitiva de nuestro cerebro.

    Es este EGO salvador el que luego se toma como modelo de los dioses, ángeles, salvadores, seres místicos de la guarda, poderos milenarios, extraterrestres benéficos, etc.
    Es este EGO el que es identificado luego con aquellos a los que asignamos poder, autoridad, dominio, sabiduría, consejo, etc. Cuando ciertamente el EGO no tiene poder, ni autoridad, ni dominio, mucho menos sabiduría o sapiencia, y es lo contrario a la conciencia.
    Sí, el EGO es el origen de las religiones, de todas ellas.
    En principio por ser la imagen interna de una “potencia salvadora”, que nos beneficia, que nos “ama” a pesar de nosotros no ser merecedores de ello.
    Sí, también los que hacen de Dios, del verdadero y único, un “dios”, otro ídolo, están mancillando al Eterno, al equipararlo con los dioses inventados, con los dioses fabricados por los hombres, al hacer de la creencia personal de Él otro derivado del EGO.
    Entonces, no es de extrañar que se pretenda negociar con Dios, imponerle nuestro deseo, creer en Él si nos hace los mandados, demostrar Su existencia si nos hace milagritos, suponer que Él está pendiente de nosotros como si fuéramos el centro del universo y Él nuestro servidor. También los que prostituyen lo espiritual para hacerlo religioso, esos también viven bajo el mando del EGO y no al servicio de Dios.
    Todo esto es aprovechado por los miserables traficantes de la fe, sean de la religión que fueran, con el disfraz que usen, en el idioma que hablen, con el dios o dioses o no-dioses (ateos, organizaciones civiles, políticas, militares, nacionales, laborales, gremiales, etc.) que representen.
    Allí está el pastor (para llamarlo en modo genérico, no solamente le pastor evangélico o mesiánico), que es el que tiene el supuesto poder, el supuesto saber. El pastor que todo lo sabe, todo lo puede, todo lo manda. El pastor que todo aconseja, prohíbe según su entender, decreta según su parecer. El pastor que no admite controversias, que no acepta preguntas “inoportunas”, que se enoja, que maldice, que presiona, que impone, que decreta, a sus ovejas y a sus dioses. El pastor que toma el lugar visible del EGO, que se convierte a ojos de sus seguidores en un dios, o emisario santificado por el dios. El pastor que nunca miente, nunca estafa, nunca se equivoca. El pastor al cual hay que tener contento, jamás contradecir o contrariar. El pastor que debe ser sostenido por el aporte de sus ovejas. El pastor que puede darse lujos que le niega a sus seguidores. El pastor que hace y deshace, que te dice una cosa y te dice la otra, que te ordena pero él y los que él escoge están libres de esa orden.
    Te repito, no solo el pastor de la iglesia, puede ser un rabino, un cura, un sensei, un patrón, un comandante, un gerente, un rebe, un maestro, el burócrata, un guía, un jefe de sección, el conductor del bus, un gurú, un ministro de Estado, un monarca, un… cualquiera que esté ocupando el rol externo del EGO. Ese que se cree en control, o que realmente tiene algún poder sobre ti, sea por la función/cargo que está ocupando, por el lugar social que alcanzó, por la fantasía religiosa que le rodea e impregna con supuestos poderes, etc.
    Ahí está el EGO, en ese funcionario, trabajando como el EGO sabe: gritos, pataleo, llanto o desconexión de la realidad, con sus derivados adquiridos con el crecimiento y las experiencias.
    Si te pones a mirar desde el ojo de la conciencia, si analizas con la claridad que te estoy compartiendo, pronto verás cómo es que funcionan estas organizaciones basadas en el EGO, soportadas en el EGO, cuyo objetivo es el EGO.
    Si estás entrampado en la telaraña del EGO, si tus puntos ciegos son muchos, probablemente no lo distingas, estarás condicionado para ver y no ver, de acuerdo a cómo te han adoctrinado. Una vez que has podido tomar distancia y te has quitado parte de la mochila de encima, cuando has des-aprendido, estás capacitado para aprender, para esclarecer, para crecer.

    Cuando alcanzamos a comprender lo que está sucediendo, cómo el EGO está detrás, tanto del pastor como de la oveja, entonces es más sencillo explicar qué está ocurriendo. Se explica porqué la gente se deja estafar y se enoja cuando se trata de ayudarla, se entiende cómo amparan al pastor ladrón que vive a cuerpo de rey gracias al dinero de las ovejas que pasan miserias, se entiende el fanatismo, todo fanatismo, la ceguera.
    Todos tenemos puntos ciegos, y el EGO se aprovecha de ellos, los amplifica, aumenta las sombras, porque ante la Luz el EGO se evapora.
    La confusión, el caos, el desorden, la falta de razonamiento, la repetición de lema huecos, la prepotencia, la agresión verbal, la humillación, el hacerse la víctima, la queja, el reclamo injustificado, la indiferencia, todo parte de lo mismo y busca lo mismo: el dominio del EGO por sobre la persona.
    Cuando Moshé desapareció en el Monte Sinaí y no retornó cuando el populacho lo esperaba, éste temió y acongojado protestó ante Aarón:

    "haz para nosotros elohim (dirigentes, poderosos, dioses) que vayan delante de nosotros; porque a este Moshé [Moisés], el hombre que nos hizo subir de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido."
    (Shemot / Éxodo 32:1)

    Sí, la ceguera se extiende merced al EGO.
    Ellos, el populacho, los extraños que se sumaron a Israel sin consentimiento de Dios, estaban aferrados a sus celditas mentales. Eran devorados por el miedo. Reaccionaban a causa del pavor o para obtener su deseo. Ellos no entendían, no comprendían, no tenían conciencia, no podían testimoniar que era Dios quien sacó a los judíos de Egipto, cosa que ellos aprovecharon para escapar también. Ellos veían a Moshé, veían a Moshé blandiendo el palo, veían a Moshé como el pastor, entonces era Moshé quien lo sacó de Egipto. Ahora, el líder ya no está. Desapareció. Entonces, desesperadamente precisan algo que ocupe su lugar. No importa lo que sea, pero que esté ahí, como el pastor, como el EGO materializado y visible.
    Tal cual les pasa a algunas personas que han pasado por nuestro hogar FULVIDA, que salieron de la cárcel de la religión de Jesús/Yeshua/Isa (con cualquiera de los nombres que inventen, da lo mismo, es lo mismo), y dejaron al pastor, alias rabino mesiánico, alias moré mesiánico, alias roé, alias… Eso se dieron cuenta de que era nefasto, perjudicial, mentira, mortal, y corrieron lejos, pero bien pronto, bien bien pronto, se entramparon nuevamente. O regresaron a la misma congregación religiosa, o a una similar, o se abalanzaron sobre un rabino o alguien que se vende como tal, o se clavaron a otro líder religioso, por lo general líderes ávidos de dinero, poder, dominio sobre otros, renombre, aplausos. Bien rápido pidieron, demandaron, exigieron tener un líder como antes, alguien que fuera delante, alguien que encarnara al EGO. Amenazaron con escándalos, desastres, etc., para obtener su deseo, su retorno al caos, su sumersión en la inconsciencia e irresponsabilidad.
    Sí, recuerdo a muchas personas que pasaron por aquí, por FULVIDA, y al no dárseles otro pastor que encarnara al EGO, ni otro falso dios que les esclavizara, rápidamente regresaron a sus celditas mentales, a servir a hombres, a adorar ídolos, a dormir nuevamente en la pesadilla del EGO.
    Los que nos mantenemos aquí queremos hacer bien las cosas, nos miramos unos a otros y preguntamos qué estaremos haciendo mal. Seguramente que cada día podremos ir corrigiendo muchas cosas, sea en lo personal como en lo institucional. Pero, el hecho evidente, que surge cuando se analiza las cosas con calma y con el conocimiento que surge al ver al EGO, es que esas personas no fueron libres, no despertaron, sino tan solo se dieron vuelta en la cama, abrieron un poco los ojos, y volvieron a dormir. No quieren libertad, quieren servidumbre. No están preparados para servir a Dios, sino mantenerse esclavos del EGO. Con la excusa que sea, que mi esposa sigue allí, que mi esposa amenazó divorciarse, que Yehuda no me enseña hebreo, que el “rabino” tal me enseña “kabbalah”, que yo quiero seguir predicando “la palabra”, que en FULVIDA no hay “torah”, que siempre se habla de lo mismo, que… excusas, lo mismo que el populacho, quieren un pastor, quieren alguien con aparente fuerza que les marque el camino con su bastón, quien más inconsciencia y no libertad.
    Analicemos, no demos excusas, analicemos y encontremos qué hay detrás.

    Los esclavos del EGO, en su sumisión, en su esclavitud, tienen la necesidad de adoctrinar a otros, de manipular a los demás, de sumar gente a sus filas, de que nadie los contradiga, de reinventar la historia, de predicar la mentira con insistencia hasta que parezca que es verdad:

    "… hizo un becerro de fundición, modelado a buril. Entonces dijeron: -¡Israel, éste es tu elohim (dirigente, líder, dios, poderoso) que te elevó de la tierra de Egipto!"
    (Shemot / Éxodo 32:4)

    Oh sí, el actuar como misionero es parte del síndrome del EGO.
    El populacho, los extraños que huyeron detrás de los judíos ahora vienen a predicar “la verdad” a los judíos. Los “mesiánicos”, los “netzaritas”, los gentiles paganos que se hacían pasar por judíos, rápidamente querían adoctrinar al os judíos acerca de “torah”, de Dios. Cuando es evidente que el becerro de oro recién salió de la fundición, que era un muñeco de oro hecho por el hombre, estos misioneros con total desparpajo, con total desvergüenza anuncian y proclaman que ese es el dios de la salvación.
    Sí querido amigo, el cuentito que te traen los falsos judíos mesiánicos es similar al que contaba el populacho que adoraba al becerro de oro.
    Ponían al becerro en el lugar de Dios, o tal vez en el de Moshé. Como sea, le atribuían poderes mágicos, milagrosos, era la verdad y la vida, era la única conexión con Dios. Ese becerro era el que los salvó de Egipto.
    Mentiras descaradas, evidentes estafas, pero dichas con tal pasión, con tanta insistencia, con tanto versículo apañado para acomodarlo a sus gustos, con tanta convicción, que finalmente los ingenuos e ignorantes podían creerles, podían sumarse a sus filas de desquiciados adoradores del EGO.
    Lo vemos hoy en día, algunos lo soportan a diario dentro de sus familias o amistades.
    Deben resistir el embate de los misioneros, falsos judíos que se hacen llamar efraimitas, netzaritas, mesiánicos, que vienen con su cuento preparado, entrenados en repetir lo mismo una y otra vez, en no responder a preguntas sino solamente seguir un curso de pensamiento ya dictado.
    Ello vienen a traer “la revelación”, acerca del mesías, del que volverá, del hijo del hombre, del hijo de su dios, de… del becerro de oro, recién salido de la fábrica del EGO pero que es venido y vendido como sagrado, como de Dios, como salvador, como redentor.
    Es así, tal cual lo vemos en el relato de la Torá, tal cual pasa hoy en día.
    El “cordero”, es el becerro de oro.
    Así como el populacho se inventó a su elohim, los seguidores del dios/mesías de “Nazaret”, igual hacen.
    Pero también los que comercian con supuesta Kabbalah, y los que se hacen pasar por judíos aunque no sean mesiánicos, y los que se la pasan inventando historias religiosas para quedarse felices, y los que se fanatizan detrás de hombres, y… no… no es solo “pecado” los seguidores del cuento del nuevo testamento… parece que es “pecado” de los hombres en general…

    Cuando al populacho se lo contraría, es despiadado. Deja correr la sangre, Agrede como puede. Es el fanatismo en persona. No se le lleva la contra. No se trae una lámpara que ahuyente las sombras. El populacho está ahí para servir al EGO, para no sentirse impotentes, para sentirse parte de algo más poderoso que les da poder y sentido a sus patéticas vidas.
    El EGO domina, por lo cual hay violencia, más o menos encubierta. Hay falsedad, hay mentira, hay disfraces, hay locura, en una mayor o menor medida.
    El EGO está al mando, entonces el misionero grita, llora, patalea o se desconecta de la realidad, con todas las conductas derivadas de éstas.
    Piensa en el tiempo que tú eras misionero, una oveja de tu pastor. ¿Acaso no predominaba alguna de estas conductas?
    O ahora, cuando te topas con todos esos disfrazados de judíos en tu vida, en el mundo o en Facebook, o en otros lugares de internet. Allí están, chapuceando en algo que creen es hebreo, mintiendo sobre su idioma. Haciéndose llamar por nombres que no son los suyos. Jurando tener un linaje que no es real. Afirmando acerca de doctrinas que no entienden pero ellos creen. Te imponen sus ideas, debes decir que sí o ellos se ofenden, se enoja, maldicen, se burlan, levantan la voz, gritan, amenazan, se hacen las víctimas, recurren a trucos como decirte que no debes juzgar, o debes amar, o que no te comportas como alguien de “torah”, o que ellos son maltratados como dijo su salvador que pasaría, o que su “rebe” es todo lo que el mundo precisa, o que su escuelita es la única santa, o… al final ellos son duros como piedras, son paredes, no entienden, no comprenden, no salen de su lugar, te cansan, te desesperan. Si tú eres débil, caes en la trampa de las risas y abrazos de bienvenida. O te dejas caer, ya cansado de luchar y ser incomprendido. Ellos son realmente los débiles, pero tienen el poder del imperio romano (EDOM) detrás. Tienen la falsa fortaleza del EGO que les impulsa a cualquier acción con tal de alcanzar sus deseos.

    Pero, seamos justos y compasivos, no seamos severos, realmente para quien está encarcelado por el EGO es absolutamente difícil darse cuenta de esto, admitirlo, tomar conciencia, despertar, mantenerse fiel luego de hacerlo. El EGO hace muy bien su trabajo, por lo cual nos mantenemos en la ignorancia, absortos a la realidad, domesticados, esclavos, encerrados en la celdita mental que no tiene puerta ni llave pero de la cual no salimos.
    Tampoco seamos severos, porque aprender esto lleva su tiempo y esfuerzo, y vivirlo a pleno, con lealtad, mucho más.
    Así pues, el mundo de los hombres se encuentra sometido por el EGO.

    (Recordemos, el EGO no es un demonio, no es un dios, no es un ángel caído, no es una fuerza mística, no es un alienígena que se posesionó de nuestra alma, no viene de fuera, no es antinatural; el EGO es una función natural, normal, de todo ser humano. Su meta es que la persona sobreviva, pero cuando se excede de sus límites, la lucha por la supervivencia lleva al egoísmo, egolatría, egocentrismo, violencia, malicia, abandono, dolor, sufrimiento, etc.
    Recordemos y tengamos claro, no existe una lucha del EGO contra Dios, ni contra el hombre. Nada se opone a Dios. Y el EGO no está en lucha con el hombre, es parte natural y normal de él).

    Un buen consejo para lidiar con los esclavos del EGO es no lidiar con ellos.
    No enojarse, y si uno se enoja no demostrarlo.
    No debatir ni rebatir, aunque uno pueda demostrar a cabalidad la falsedad del misionero, puesto que él está ciego y encerrado en su celdita. De nada sirve la razón y la lógica.
    No luchar para ver quien sabe más, quien es más inteligente.
    No es necesario, de hecho, es contraproducente.
    Lo mejor, cuando se está en un mano a mano y no hay terceros que pueden ser perjudicados al escuchar la doctrina podrida del religioso, es no seguir su plan marcado de repetir lemas hasta el cansancio, de hablar en términos “bíblicos”, de cansarse por no llegar a nada con ellos. No, nada de esto es bueno. Lo mejor es uno hacer su propio juego y no jugar al de ellos.
    ¿Cómo es esto?
    Nuevamente, no confrontando, no queriendo demostrar nada, no haciendo alarde del propio poder, no insultando, no aclarando versículos.
    Sino, hacer una única pregunta y no salir de ella hasta que se obtiene una respuesta satisfactoria de parte del misionero.
    Una pregunta inicial muy interesante es: “¿Para qué vino aquí?”, o también, “¿Para qué me está diciendo lo que me dice?”.
    El misionero lanzará montón de lemas huecos, versículos, admoniciones, palabras incongruentes, supuestas respuestas. Usted ha de mantenerse firme en su pregunta, hasta que obtenga una respuesta satisfactoria. La tal respuesta debe provenir de la persona, no de sus amos, ni de libros, de tampoco sirve que esté formada con frases hechas. Debe ser personal, desde el alma de la persona que está en rol de misionero.
    Luego, vaya usted al terreno personal, NO de la agresión, ni descalificación, ni de competencia, sino para conocer a la persona, su situación, su sentir. Que hable de cómo se siente con su familia, con su trabajo, con su vida. Nuevamente, no es para que usted salte y diga “Aha, ¿viste como creer en el muchachito no hizo que tu padre no abusara de ti, ni que tu marido te respete y no te golpee, ni que tu hijo no se drogue? ¿Viste como tu falso dios no sirve para nada porque no es verdad?” ¡No! No es para burlarse de la persona del misionero que usted preguntó por lo que le concierne a ella, sino para abrir un canal de Comunicación Auténtica, que lo lleve a tratar de entablar conexión de Yo Auténtico a Yo Auténtico. Seguramente fracasará, ya está avisado, pero vale la pena el intento. Porque quizás la próxima vez tenga éxito, o tal vez ahora, quien lo sabe… lo importante es no responder al EGO con EGO.
    Nosotros también estamos sometidos al EGO, no por identificarnos como noájidas leales o judíos verdaderos con conocimiento y vida de judaísmo estamos libres del EGO.
    El EGO está en nosotros, es parte nuestra, opera con fuerza en nuestra vida cotidiana.
    Por ello, debemos estar atentos y no dejarnos llevar por él.
    Porque, cuando entramos al juego del misionero, en realidad estamos poniéndonos en modo EGO para relacionarnos con el otro en modo EGO. Eso es malo, para uno y el otro.
    Pero, si estamos conscientes y hacemos el esfuerzo, el EGO no tendrá tanta injerencia en nuestras conductas, aunque la tenga.
    Algo será diferente si trabajamos desde el modo Dios y no desde el modo EGO.
    Al no entrar a bailar la danza del EGO, dejaremos descolocado al misionero, que solamente sabe de EGO, no más.
    Tratará de fortalecerse, de cerrarse, de fanatizarse aún más.
    Pero recordemos, a pesar del EGO, a pesar de la indoctrinación, a pesar del fanatismo, allí dentro, en algún lugar está el espíritu puro, la conexión que también el misionero tiene con Dios. También en él habla la vocecita sagrada, aunque tapada por el griterío de la congregación de burladores.
    Ahí, en algún lugar ahí, está el lazo sagrado para conectarnos con el misionero, con el siervo del EGO.
    Repito, no esperemos milagros, pero estamos aquí para ser felices construyendo shalom. Así que… vamos a hacerlo…

    1. ¿Qué nuevas enseñanzas has tenido leyendo y comprendiendo este texto?
    2. ¿Cómo te puede ayudar a ser más feliz?
    3. ¿Tiene alguna utilidad práctica a la hora de tatar con tu EGO?
    4. ¿Pondrás en práctica alfo de lo aprendido aquí?
    5. ¿Cómo harás para difundir, compartir, este mensaje de vida?
    6. ¿Qué harás para apoyar nuestra sagrada tarea y que no se pierda?

    Gracias por acompañarme hasta aquí.

  • Purim: dimensión interior revelada

    “Meguilat Ester”, la narración del rollo de Ester describe un acontecimiento histórico, según confirma nuestra Tradición; pero en una lectura singular es también un manual espiritual de gran valía.
    Esta segunda cualidad es compartida por todos los textos del TANAJ (Sagradas Escrituras judías), sin embargo, en el libro de Ester se destaca notoriamente este potencial redentor.
    A través de sus jalones vemos pautas de cómo adquirir la madurez personal, la libertad del dominio del EGO, la estabilidad multidimensional tan anhelada y temida.
    En su sencillez radica su profundidad.
    En su simpleza mental se basa su potencia de liberación multidimensional.
    En su aparente ausencia de Dios, pues no se lo menciona ni menta, se revela Su plenitud.

    Es interesante observar que desde su propio nombre ya se descubre su virtud: Meguilá significa rollo, pero se asocia íntimamente a la voz “descubrimiento”, “revelación”; en tanto que Ester se vincula con “oculto”, “cubierto”.
    Es la clave para que lo que está oculto sea descubierto, que la luz sea emanada, que las celdas sean abiertas, que los ojos contemplen sin dañarse.

    Podemos advertir que son cuatro los personajes principales: el Rey (Ajashverosh/Asuero), la reina Ester, Mordejai y Amán.
    Más allá de sus papeles en el drama real, representan también arquetipos, patrones internos de cada persona y según el misticismo cabalístico son patrones de conducta del Eterno.

    Ya que nuestra intención es revelar un poco , y tan solo un poco, de la sabiduría oculta, atengámonos a los personajes en su rol de paradigmas y no como las personas reales que habitaron la Persia antigua.

    Según consta en la Tradición, cuando en el libro de Ester se menciona al Rey a secas, no se está aludiendo al rey Ajashverosh, sino al Eterno.
    El Rey que provee y decreta.
    El Rey que domina y absuelve.
    El Rey sobre todos los reyes.
    Lo que podría ser Ajashverosh, a escala humana, si fuera libre del EGO, amo de su propia vida ((Favor de no confundirse y pensar que somos dioses, como se menciona en alguna religión, en la Nueva Era, en ciertas sectas cabalisteras, o dijera el serpiente edénico. No somos dioses, pero podemos emular las acciones de Dios y ser sumamente poderosos y factores de bendición.)).
    Pero, el rey Ajashverosh, es torpe y dominado, macabro y patético, títere y monigote peligrosamente poderoso.
    Ajashverosh es un niño en cuerpo de adulto, un bebe recién venido al mundo, ignorante, indócil, efusivo, carente de conciencia, falto de tino, desmesurado, angurriento, lleno de terrores, absolutamente hundido en la más profunda y oscura impotencia.
    Pudiendo ser el Rey, no es más que una figurita desdibujada, una marioneta, un imbécil armado y sin control.
    Ajashverosh eres tú, soy yo, cuando dejamos de lado nuestro Yo Auténtico para regodearnos en las caretas que nos van poniendo y se convierten en nuestro Yo Vivido, lejano y desconectado de nuestro Yo Auténtico.

    Por su parte, Ester es la receptora de los dones de lo Alto.
    Está en el papel de reina al mismo tiempo que en el de sierva.
    Es beneficiada por el Rey, pero no deja de estar bajo su mandato.
    Es la vocecita de la conciencia, la que no deja de estar conectada a la Fuente de Vidas, aunque esté sometida a disfraces, falsas identidades, secuestros, vidas falsas que debe llevar.
    Es esa llamita perenne en nuestro interior, siempre enfocada en lo espiritual, pero que dudosamente reconocemos o admitimos como guía.

    Amán es el EGO.
    El amo detrás de las máscaras.
    El pobrecito tirano.
    El que se desespera por el 0.01% que no posee en lugar de gozar del 99.99% que está para su deleite.
    El que odia, por no haber encontrado el amor a sí mismo.
    El que destruye, difunde caos, perturba la calma, reduce a escombros la vida, apena y esclaviza.
    El que anhela que los demás se arrodillen ante su presencia, para sentirse algo más que un débil pordiosero desamparado y sin poder.
    El que manipula y juguetea con la tortura, para huir de su miseria vital.

    Mordejai es la tendencia altruista, es la que permite a la persona estabilizar en armonía sus dimensiones, la que reduce al EGO a su mínima expresión, la que posibilita que haya sintonía entre el Yo Vivido y el Yo Auténtico.
    Mordejai es quien salva, quien da vida, quien es bueno y justo siempre bajo el imperio de la lealtad superior.

    El niño ñoño de Ajashverosh asienta en el poder y directriz del imperio a Amán, lo deja hacer y deshacer.
    Siendo Ajashverosh el amo, se convierte en esclavo de su Amán.
    Es Amán el señor del imperio, en tanto Ajashverosh es el monigote manipulado y vapuleado por su visir.
    Eres tú, llevando la vida de fracasos que quieres aparentar de éxitos, a merced de tu EGO.
    Tienes el palacio para gozar, la vida para disfrutar, la bendición constante para deleitarte, pero te estremeces lleno de miedo y dudas, iracundo y sufriente, porque el EGO está al timón y tu vida es un caos, aunque des mil excusas muy bien dibujadas para seguir engañándote.

    En tu servilismo al EGO estás dispuesto a sacrificar lo más valioso que tienes: tu vida aquí y en la eternidad (representadas por el pueblo judío, en el relato de Ester).
    En tu mansedumbre vil vejas a Ester, la sometes a tus nefastos delirios, simplemente para obedecer las órdenes oscuras y tenebrosas de tu Amán.
    En tu bajeza ignoras a tu salvador, al único que vino a rescatarte, a Mordejai.
    Cortas las alas a tu liberación, la encierras en una casa prostibularia, en tanto alientas el –falso- poder de Amán.
    Te corrompes y corrompes al mundo.
    Eso eres, un pobre Ajashverosh, que huye de la vida para hundirse en la muerte –aunque el corazón lata y se respire-.

    Tal cual está relatado con fidelidad en la historia multidimensional de Ester, tal cual…
    Te pido que la leas con cuidado, teniendo a mano está guía interpretativa. ((Lee solamente del hebreo original si eres judío y puedes hacerlo, o recurre a traducciones de judíos eruditos en Torá y leales a la Tradición, no a esas malas invenciones llamadas biblias cristianas o similares.))
    Verás que no he añadido adjetivos, que no me he desviado de la impronta marcada por el sagrado texto.
    Estamos hablando de tu realidad, aunque penosa de admitir… ¿no?
    Estamos estudiando verdadera Torá, original Cabalá, sin palabrería, sin malabarismos ni trucos, sin apartarnos de la pureza que debemos poseer a la hora de hacer esta tarea sagrada.
    Vamos señalando la celda y mostrando la llave para que abras la puerta y salgas a la Luz de Vida.

    Ahora, ¿cómo destituir a Amán?
    ¿Cómo se hizo en la Meguilá para conseguir esta alta meta, beneficiosa en grado sumo para toda persona?

    En lo personal te podría dar algunas indicaciones elaboradas a partir de otras fuentes fidedignas, pero atengámonos al relato y su instructivo de vida.
    Daré algunas ideas, no todas, no en profundidad, dejaremos que el secreto siga resguardado para quien tenga la voluntad y capacidad de penetrarlo como, cuando y con quien le corresponda.

    El comienzo de la derrota de Amán se encuentra en esta frase:

    «Amán entró, y el rey le preguntó: -¿Qué se hará al hombre a quien el rey desea honrar? Amán pensó en su corazón: ‘¿A quién más deseará honrar el rey, sino a mí?‘»
    (Ester / Esther 6:6)

    Si se lo quisiera destituir directamente, daría una batalla “infernal”, sin tregua.
    Si se le amenazara con quitarle un ápice de poder, se aferraría con uñas y dientes, llevando a cualquier desastre y ruina a la persona.
    Si se le pretendiera matar, moriría la persona.
    Entonces, el método elucidado en la Meguilá es el paradójico: es ofrecerle más poder, abierta y generosamente.
    Que fantasee con dominar por completo a la persona, que se sienta plagado de honores, que se crea que ha obtenido la victoria total con la absoluta sumisión perpetua de la persona.
    Que suponga que Ajashverosh jamás llegará a ser Rey, ni pretenderá siquiera intentarlo, dejando en el poder “de hecho” a Amán por siempre.
    Que tenga ese deleite imaginario de poder plenipotenciario.
    Que diseñe un plan para acariciar su oscuro ser, que el narcisismo aflore a pleno, que escoja cuales serán sus joyas y vestiduras de grandeza.
    Que sienta poder, que sienta poder, que se sienta poderoso y sin contrariedades.
    Cuando tenga todo listo para su apropiación, entonces derivarlo DE INMEDIATO y sin demoras hacia el altruismo, hacia las obras de bien y justicia.
    No dar tiempo para excusas, marchas atrás, pataletas o rebuscados planes.
    Que se ejecute “ya” actos de solidaridad, de beneficencia a otros sin esperar nada a cambio.
    Que se vista de grandeza a otros, que se alegre el corazón del necesitado, que se pasee en carros de honor al prójimo, sin pedirle siquiera un gracias como pago.
    Con esto se logra quebrar profundamente el –imaginario- poder del EGO sobre la persona.

    Pero no basta, pues la Meguilá cuenta aún con un par de recursos más que deben llevarse a cabo.
    Si se actúa solidariamente, con bondad y justicia, sin detenerse a mirar el deseo egoísta, puede ser un gran paso hacia la liberación; pero, bien pronto el EGO actuará para retomar el control.
    Construirá excusas y trampas, organizará derrotas y humillaciones, vejará y avergonzará a la persona, para de esa forma asesinar su voluntad altruista.
    Elevará una horca alta y cruda en medio de la plaza central de la ciudad para acogotar allí a la tendencia positiva.
    Se tomará su venganza y no tendrá miramientos, con tal de alcanzar nuevamente la supremacía amada que lo aleja del sentimiento terrible de impotencia.
    Será capaz de llegar a extremos espantosos, con el objetivo de seguir siendo el amo, aunque sea de un imperio devastado, de una vida arrasada, de un cuerpo mutilado y carente de vitalidad.
    A ese punto es capaz de manipular el EGO resentido.

    Hay que prestarle atención al EGO, darle un dulce para mantenerlo entretenido y calmado.
    No se lo quita de un día para el otro, es una garrapata anhelante de succionarte la vida, pero por lo general sin quitártela por completo, a no ser que se vea estremecido y prefiera la extinción propia junto con la persona que lo aloja.

    Para descubrir al Padre, primero debes descubrirte a ti mismo.
    Debes verte al espejo espiritual y reconocer virtudes y defectos, mirar de frente al EGO que te devora, porque si continúas con excusas y huidas, no serás quien eres, ni estarás en contacto fluido con el Padre de Todo.
    Es tiempo de escoger entre Dios y el EGO.
    Entre madurar y ser tú mismo, o preserver el estado infantiloide, de impotencia manifiesta pero buenamente enmascarada.
    Invita al Rey a tu vida… de la manera que solamente se debe hacer: cumpliendo los mandamientos que te corresponden de acuerdo a tu identidad espiritual. Si eres gentil son los Siete Mandamientos Universales, si eres judío los mandamientos que te tocan personalmente de los 613 globales.
    Al invitar al Rey estás en posesión de nuevos recursos, que en realidad ya estaban a tu alcance, pero eras ignorante o impedido de usarlos.
    El placer y la felicidad están en ti, pero prefieres someterte a las humillaciones del EGO en lugar de disfrutar de la bendición constante.

    El Rey quiere colaborar contigo, quiere que seas rey de tu palacio interior.
    La reina está anhelante, expectante por darte una gran mano.
    Mordejai quiere convertirse en tu nuevo primer ministro, en el jefe de tus acciones de gobierno.
    Solamente está Amán bloqueando tu dicha completa, tu plenitud, tu máximo potencial de gozo verdadero.
    Siempre es Amán, al cual puedes derrotar si te lo propones y aprendes con maestros de La Verdad los métodos.
    Puedes hacer mucho, por ahora con lo que te he enseñado, pero debes seguir andando el camino para hacer tu PURIM personal.

    Feliz fiesta…

    (Publicado originalmente el 15/3/2011)

  • Alegría secreta

    Las religiones por lo general se presentan como la respuesta a todas las angustias, las religiones supuestamente monoteístas además insisten en ser el camino único y excluyente hacia la verdadera felicidad.
    Así andan promoviendo sus doctrinas y negocios los mercaderes de la fe.
    ”Cree en esto y odia aquello, y te irás al paraíso”.
    ”Sígueme a mí y dame de tu dinero, esa es la razón de tu vida”.
    ”Congrégate con los hermanos, repudia al diferente, pero di que eres tolerante, entonces serás bendito”.
    ”Solo a través de mí tienes la verdad, la felicidad y la vida… ahora, págame por todo lo que te prometo”.
    Oh sí, la religión con sus vanas promesas de que cumplas con ella para ser feliz. Entonces se hacen pactitos con los dioses, se negocian acuerdos, se inventan astucias para engañar a los dioses, se pretende ser más poderoso que Dios. Porque, también entre los que se visten de santos hay muchos que no son más que adoradores del EGO. Pervierten lo espiritual para hacerlo religión. Hacen del cumplimiento de los verdaderos mandamientos simples monedas de intercambio con Dios, al que buscan obligar a que les satisfaga en sus deseos a cambio del cumplimiento de los mandamientos.
    Negociantes de la fe. Tanto los que embaucan al prójimo con religiones inventadas, con doctrinas podridas; como aquellos otros que son muy fieles a libros y verdaderas doctrinas santas, pero que no son más que negociantes, lo hacen para obtener favores de Dios. Adoradores del EGO, al que presuntuosamente, idolátricamente, hacen pasar por Dios.

    Sí, también las “religiones no religiosas” ofrecen cosas parecidas.
    “Pon tu fe en la ciencia y serás feliz”.
    ”El hombre es la medida de todas las cosas, así que tú síguenos en nuestro marco humanistas y serás feliz”.
    ”Ten el último juguete electrónico carísimo de “La Manzanita” y serás feliz”.
    ”Actualiza tu sistema operativo y tu paquete ofimático, y serás feliz”.
    ”Grita los goles de tu equipo y festeja la derrota del tradicional adversario, y serás feliz”.
    ”Bebe tal cerveza, toma aquel whisky, disfruta de tal bebida cola, y serás feliz”.
    ”Usa aquella ropa, está a la moda, vacaciona allí, comenta esa película, escucha esta música, serás feliz”.
    ”Esa pasta de dientes, ese desodorante, ese perfume, ese color de labial, y serás feliz”.
    ”Maneja aquel auto y modelo, ten un cuerpo así y no asá, baila con aquellas personas, júntate con ellos y rechaza a esos otros, y serás feliz”.
    ”Cree en cualquier cosa de moda, respira como te ordenan, repite lemas sin sentido, adora lo que te presentan, y serás feliz”.
    ”Junta mucho dinero y derróchalo en lujos que no precisas, en placeres que son de apariencia, en comprar amistades, y serás feliz”.

    Sí, queremos la felicidad… ¿o eso es lo que nos enseñan a creer?
    ¿Queremos realmente la felicidad?
    ¿Nos hace falta?
    ¿Nos falta?
    ¿Nos enseñan a creer que queremos la felicidad?
    ¿Nos enseñan a creer que somos infelices?
    ¿Nos enseñan a creer que tener más nos hará felices?
    Cada una de estas preguntas merece que nos tomemos un tiempo para reflexionar, para evaluar, para responder con seriedad.
    Ninguna de estas preguntas es sencilla ni merece ser pasada sin respuesta desde lo profundo.
    Yo no te brindaré las respuestas ahora, suficiente con haber planteado estas interrogantes. Si quieres haces el esfuerzo de responderlas, si no, no lo hagas.

    Nos enseñan que si conseguimos tal pareja, tal estilo de casa, tanto dinero, aquel auto, esas amistades, ese dios, etc., seremos felices.
    Nos enseñan a seguir una receta mágica, una fórmula milagrosa, a presionar un maravilloso botón secreto que nos proveerá de satisfacción inmediata, o de promesas de redención y placer eternos.
    Todo lo que queremos y más después de pasar ese umbral, de rezar tal salmo, de adorar esa imagen, de poseer esto y aquello, de creer en aquello otro, allí siempre habrá felicidad, es la promesa que nos hacen, la creencia que nos enseñan y que nosotros tercamente aceptamos y reclamamos.

    Vivimos en una ilusión, en un completo delirio que es socialmente avalado y promovido. No es el delirio de los que son enviados al hospital siquiátrico, ni medicados para controlar sus mentes, sino el delirio que es aplaudido y sostenido por la sociedad.
    Estamos dentro de una burbuja de irrealidad, en la cual nos hacen creer que la felicidad está al alcance con unos procedimientos fantásticos, de libro de cuento.
    Se nos deja en un estado de confusión constante, de inmadurez, en una etapa mental/emocional en la cual se cree controlar por medio del pensamiento mágico, del deseo, de conexiones metafísicas que mueven al universo a conceder deseos.
    Nosotros nos acurrucamos en ese estilo de vida infantil, lleno de temores, de deseos, de hechizos.
    Creemos que la felicidad la encontraremos al final del arcoíris, a través de una oración mágica, chasqueando tres veces, silbando, etc.
    Sí, también con buenas intenciones nos llevan a esa fantasía de poder, y nos dicen que los niños buenos son visitados por papá-noel, o rabí-noel, o nos vamos al paraíso, o se resolverán nuestros problemas.
    Y no, no es así.

    El dinero no compra la felicidad, ni la manda a hacer.
    La salud no es sinónimo de estar feliz.
    El amor no suele ser un estado permanente, ni de permanente felicidad.
    Aquel que cumple con integridad los mandamientos que Dios le ha dado para que cumpla no vive sin sufrimientos, ni sin altibajos, ni en perfecta armonía.
    Las tribulaciones están a la puerta, esperando para ingresar.
    No, la felicidad no está misteriosamente guardada y lista para sorprendernos cuando queremos.

    Parece que nos enseñan a buscar la felicidad allí en donde no se la encuentra.
    No podemos saciar nuestra sed con el contenido de un pozo seco, ni el delirio de satisfacción satisface.
    Parece que muy pocos pueden responder con facilidad a la sencilla pregunta: ¿para qué ser feliz?
    Si pudiéramos, quizás sabríamos ser felices.

    Miremos a los personajes del Tanaj, no hay uno que no haya pasado tormentas, conflictos, dolores, separaciones, enfermedades, guerras internas y externas.
    Allí están, célebres personajes que recordamos luego de milenios, muchos de ellos ejemplos de virtud, de obediencia a Dios, de acatamiento a sus mandamientos, que tropiezan, que caen, que les cuesta reincorporarse, que sufren, que no están embotados en el delirio de vivir en un paraíso terrenal constantemente, sino que trabajan en la construcción de Shalom.
    Ellos son nuestro espejo, son nuestra guía, y no encontramos que ninguno haya tenido una vida sedosa, sin traumas, sin pasiones encontradas.
    Desde el abismo clamaba David, desde el destierro soñaba Iaacov, en el pozo lloraba Iosef, en la impotencia golpeaba rocas Moshé, ellos sufrían, no estaban inmersos en una burbuja de irreal felicidad.
    Sin embargo, pudieron ser felices.

    La felicidad no está en el tener, en cosechar trofeos, en darle alimento al EGO.
    Porque es el EGO el que nos impulsa a hacer cosas para sentirnos con poder, con control, en dominio, al amparo de la debilidad.
    Es el EGO el que nos asusta y nos hace correr como desesperados en busca de la clave secreta que nos convierta en todopoderosos.
    Es el EGO que nos confunde y no nos permite identificar nuestro ser, conoceros, amarnos, respetarnos, unificarnos, ser uno, conectarnos con nosotros mismos, con el prójimo y con Dios.
    Es el EGO el que promete todo tipo de felicidades, pero nos aleja de la felicidad.
    Porque es el EGO el que nos hace creer que la felicidad es algo que se obtiene, cuando la felicidad es un resultado de lo que nos está sucediendo aquí y ahora.

    La felicidad es el resultado de los que nos está sucediendo aquí y ahora.
    ¿Cómo?
    Si nos falta esto y aquello, si nos duele lo de más allá, si nos corroe la duda, si sufrimos, si no tenemos, si deseamos, si realmente las cosas no pintan bien…
    ¿Cómo?

     

    Cuando dejamos de buscar fuera lo que está dentro.
    Cuando unificamos nuestras dimensiones y las ponemos en sincronía con la dimensión espiritual.
    Cuando encontramos o elaboramos el sentido a lo que nos está sucediendo.
    Cuando comprendemos intensamente que este momento, éste y no otro, es nuestra única vida, nuestra única oportunidad, y que no tenemos otro. Entonces dejamos de hurgar sin piedad en el pasado, no achacamos más culpas, nos dejamos de cargar la pesada mochila del sentimiento de culpa, hacemos oídos sordos a los miedos, eludimos la ilusión de pretender controlar aquello que está por fuera de nuestro control.
    Admitimos nuestra existencia, admitimos nuestras circunstancias, vivimos el aquí y ahora sin luchar en vano contra aquello que es imposible derrotar. Por más que tratemos de espantar a las sombras con palos, éstas no se irán. Las sombras se corren en presencia de una luz, no cuando son apaleadas. Lo mismo ocurre con las fantasías de control, que deseamos imponer nuestro deseo, marcar el ritmo al mundo, dominar aquello que no está bajo nuestro imperio, y fracasamos, caemos en la angustia, nos sumergimos más en la insatisfacción y la infelicidad.

    Pero, vivir el aquí y ahora como lo que es, nuestra única vida; dejar fluir aquello que no puede ser retenido; no luchar contra lo que es imposible pelear; no retener lo que tiene que partir; no querer controlar lo que no se puede controlar.
    Así se llega de a poco a la armonía interna que produce la armonía con el entorno.
    Armonía de nuestras dimensiones para alcanzar la armonía con los demás.
    De a poco, cada cosa en su tiempo.

    Para que la música penetre los sentidos, cobre vida, estremezca el alma, es necesario algo más que aprender una técnica de ejecución instrumental. Es necesaria la inspiración, la maestría, el arte, ese brillo que no se produce por magia, ni por aburrida repetición de una técnica. Es el espíritu puesto al mando, con las otras dimensiones en armonía. Entonces la música está viva y hacer estremecer.
    Así también la felicidad, la verdadera. Es un producto que resulta de un estado del ser, de un entrenamiento para superar las limitaciones del EGO.
    Resplandece cuando la persona vive a plenitud el aquí y ahora, especialmente en los actos de bondad generosa, en el dar sincero, sin esperar nada a cambio. Cuando se beneficia en verdad a otro, por su bien, sin esperar nada, absolutamente nada.

    El secreto de la alegría secreta ya te ha sido revelado.

  • ¿Para qué?

    ¿Para qué?
    Es la pregunta que te conviene hacer y responder con franqueza a inteligencia ANTES de hacer o decir cualquier cosa.
    Te llevará unos segundos más que si no lo hicieras, pero te evitará horas o vidas de dolor.
    Te producirá algunos inconvenientes, porque suele costar un poco aclarar tus reales motivos, pero te permitirá llevar una vida de plenitud y gozo.
    ¿Para qué diré tal cosa?
    ¿Para qué quiero hacer esto?
    Ojo, debes responder a PARA QUÉ y no a POR QUÉ.
    Porque, es común confundir ambas proposiciones y derivar hacia los “porque…”. Sí, es más fácil decir causas, reales o imaginarias, que descubrir motivos y finalidades que sean sinceras.

    Estás por gritarle a tu hijo algo parecido a “estúpido”, espera, ANTES te preguntas “Para qué le estoy por decir estúpido a mi hijo?”.
    En tanto haces este micro ejercicio, seguramente ya te abstendrás de lanzar esa espantosa maldición sobre aquel que se supone más amas.
    Y, si por una de esas raras cosas de la vida, encuentras un motivo válido, probablemente reconozcas que hay otras maneras de expresarse, que no conseguirás nada bueno ni justo.
    Sí, toma sus poquitos segundos, hay que hacer un esfuercito, pero bien vale la pena.
    Siendo gentil estás a punto de decir alguna parrafada que suena a hebraico o judaico… ¿para qué?
    Para ufanarte ante otros, para sentirte más “espiritual”, para creerte parte de un linaje y estilo de vida que te es ajeno, para alcanzar el paraíso, para… no, todo esto es EGO… al menos es lo que me parece a mí… ¿para qué, pues? Creo que ni tú lo sabes… y si o sabes y descubres que es el EGO, entonces, ¿para qué lo sigues haciendo?

    ¿Vamos a probarlo?

    ¿Para qué vamos a probarlo?
    Para aprender a ser nosotros mismos, amos de nuestras vidas y no meros títeres de nuestros EGOs. Para actuar con nobleza, con bondad, con justicia, y no como monigotes que reaccionan con violencia, con pasión, con desmedido sentimentalismo, con malicia.
    Vamos a probarlo para ver si funciona, si podemos hacer que funcione, si nos llegamos a conocer un poquito más a nosotros mismos, y así amarnos, y respetarnos y unificarnos y ser felices.

    ¿Para qué ser felices?
    Hmmm porque para eso nacimos… ¡no! Esa no es la respuesta a la pregunta “para qué”.
    Vamos de vuelta.
    ¿Para qué ser felices?
    Para…

  • Comunicarnos ahora

    Sé breve y concreto al hablar, si puedes decirlo en siete palabras, ¿para qué excederte?

    Que las palabras sirvan para comunicar auténticamente, no para ocultar.
    El ocultamiento es un juego de EGO, la comunicación es amor.
    No solo se oculta engañando, mintiendo, omitiendo la verdad, aparentando, sino también con el orgullo, la vanidad, la confusión, la complejidad amañada, la descontextualización, en fin, todo lo que no colabora con establecer puentes de unidad.

    Que tu inteligencia se revele en el lazo que ayudas a formar con el otro a través de lo que expresas, de lo que recibes y comprendes.

    Recuerda, la comunicación es mucho, muchísimo más que palabras.
    Y ten presente, somos multidimensionales, no meras piezas de información, o recipientes de datos.

    Que tu comunicación sirva para unificar, a ti mismo, a ti con el prójimo.
    Porque aquel que no está en armonía interna, difícilmente la construye fuera.

    Ahora, a comunicarnos…

  • Síntesis sobre el EGO

    Este texto se basa en la síntesis analítica realizada por Luis Diego Pérez Chacón, aquí: http://fulvida.com/ajenos/misioneros/te-concedo-tu-deseo, con algunas correcciones, modificaciones y ampliaciones de mi parte. Gracias Luis, a construir Shalom en usted, en casa, en Costa Rica, en el Mundo.

    1. El primer trauma en nuestra vida es nuestro propio nacimiento.
    Pasamos de estar en un estado de completa dependencia, a otro de urgente supervivencia.

    2. El Activo natural (EGO) es el recurso que entra en función para posibilitarnos nuestra supervivencia.

    3. Al no contar con mecanismos neuronales, ni aprendizaje previo que permita dar significado a lo que ocurre, el recuerdo de tal momento traumático queda registrado en el cuerpo.

    4. Esa sensación aterradora de la primera y primitiva Impotencia (falta de poder, control o dominio) se preserva en el cuerpo, por fuera de los códigos semánticos, desprovista de conexiones simbólicas racionales.
    Se puede volver a experimentar a través del cuerpo y no de la conciencia.

    5. Como mecanismo de defensa, el activo natural llamado EGO, entra al rescate con demandas (gritar, patalear, llorar para recibir alimento, calor, medicina, atención). Si no hubiera sido así, al momento de nacer moriríamos del terror o de inanición, o de frío, o de las múltiples carencias que nos circundan y como bebes no podemos controlar ni satisfacer.
    Si no consigue satisfacer sus necesidades con sus demandas, entrará en un estado de desconexión con la realidad (dormir en el bebe, más adelante puede ser fantasear, desmayos, engaños, etc.), como modo sumamente rudimentario para preservar las energías vitales y no sucumbir inmediatamente, además de cuidar de no ahogar a la persona en el terror al punto de no poder superarlo más.

    6. Como esa falta de poder quedó registrada corpóreamente y no en la cognición, se reactivará la sensación de impotencia terrorífica y mortal cada vez que sintamos fragilidad, falta dominio o control sobre grandes o pequeños sucesos, naturales o simplemente circunstanciales.
    Esta reactivación producirá efectos corporales de mayor o menor intensidad, sentimiento de tristeza, de abandono, de angustia, de terror, de ansiedad, de desconsuelo, taquicardia, falta de aire, agitación, debilidad, dolores, etc.
    Por tener el EGO una base cerebral, eventualmente también se podrían producir distorsiones de la percepción, de la cognición, del razonamiento, en las praxias, etc.
    Los recuerdos de la impotencia, ese volver a experimentar en el cuerpo el registro,  podrán ser percibidos, hechos conscientes e interpretados de acuerdo al aprendizaje que haya hecho la persona en su vida. Aquel que no conoce el “secreto” del EGO, podrá obviar los signos y síntomas, o podrá explicarlos de modos alternativos, sin llegar a la médula del asunto.
    Igualmente, conocer y entender NO es suficiente para resolver.

    7. En la vida deseamos poder, en sus múltiples facetas (salud, dinero, amor, dominio, renombre, etc.), aunque no sepamos el porqué, lo anhelamos; pero lo que busca nuestro cuerpo, y ahora también nuestro pensamiento, es escapar del terror por la falta de control.

    8. Como, de manera natural nuestro EGO entró al recate en un primer momento, de manera natural ahora también lo hace, como mecanismo de defensa también ante el espeluznante terror, pero ya no mediante llanto, sino DESEANDO PODER, dominio, control; y como quedó orgánicamente registrado tanto el terror como el mecanismo para calmarlo, ahora nuestro raciocinio se enfoca completamente en el EGO como medio para lo bueno (vemos la salvación cristiana buena, la defensa de ideas descabelladas buena, la venganza dulce, el resentimiento justificado, la autocomplacencia buena, el ateísmo bueno, la creencia ridícula buena.. es decir, cualquier cosa que nos haga sentir que tenemos un poco de control, sobre nuestra vida y la vida de los demás, para así tener dominio sobre lo que nunca vamos a tener: La Corriente de la Vida).

    9. El EGO en sí no es malo, de hecho su función es preservar la vida.
    Aunque sea paradójico, el EGO es el instinto de vida pero cuando se convierte en el amo genera enfermedad, miedo, descontrol, pobreza, sufrimiento y hasta muerte.

    10. El EGO secuestra el pensamiento, entonces cada vez que el EGO actúa fuera de su real área de funcionamiento, la persona inventa excusas tales como que es para protegernos, que es algo necesario o  bueno, y así actuamos; pero los resultados son de fracaso, basta una ojeada a la misma historia de nuestra vida (religiosidad, problemas interpersonales, perdidas de trabajos, problemas de salud, y un sin fin de etcéteras.)

    11. La percepción de las cosas a través de los sentidos está contaminada EGO, que se ha convertido en un colador de lo bueno y malo; es decir, nos mantiene en un estado de pensamiento y existencia infantil, dependiente, aferrado a lo mágico, etc.

    12. ¿Cómo liberarse del EGO? ¿Como no sucumbir al deseo de Poder?
    La respuesta que he hallado en FULVIDA: sujétese a PRINCIPIOS ESPIRITUALES:

       A) Recordar, reconocer, valorar, amar, respetar, nutrir la propia identidad en todas sus dimensiones, especialmente la espiritual. Los gentiles nacen con espíritu noájico, y como tal deben vivir.

       B) No pretender obtener las cosas a través de magia, pactos con dioses, pensamientos positivos, etc.

       C) La religión que nos obligaron a practicar, aunque fue un paliativo a nuestra impotencia, resultó que nos convirtió en creyentes de fábulas, nos hizo sentirnos superiores, salvos del infierno, criticones, y hasta nos separó de otras buenas personas que tal vez no creían como nosotros.

       D) Ser amables, comprensivos; estar atentos a escuchar y suplir las necesidades de otros, aunque cueste algún sacrificio personal.

       E) El actuar en beneficio de otros, es esencial.

       F) DESEAR PODER deriva en malestar emocional.

       G) La palabra clave siempre va a ser ACCIÓN buena, justa y verdadera.

  • Apelando a la Voluntad de No Desperdiciar

    Apelando a la Voluntad de No Desperdiciar

    23 de Febrero 2012
    (Traducción del inglés la español por Isaac Chilo Gonzalez)
    Tomado de: http://torahmusings.com/2012/02/summoning-the-will-not-to-waste/

    Conferenciante invitado El Rabino Yonatan Neri [1]

    Publicado en conjunto con Canfei Nesharim. Este material fue producido como parte del proyecto Jewcology. Jewcology.com es un nuevo portal web para la comunidad mundial del medio ambiente judío. Gracias a la comunidad ROI por su generoso apoyo, que hizo que el proyecto Jewcology fuera posible.

    El Mandamiento del Bal Tashjit que dice: No destruirás ni desecharas en vano, ha sido considerado desde hace mucho tiempo un tema muy central para la Ética del medio ambiente Judío.

    De hecho El Rabí Norman Lamm lo entiende que es “La norma bíblica que mas se allega a la situación ecológica” [2] ¿Cual es la base para el mandamiento de No desperdiciar? Exploraremos como es que la tradición Judía ampliamente prohíbe los hechos de desperdiciar, como es que el desperdiciar en vano contribuye a la degradación del planeta, y como es que el no desperdiciar nos puede ayudar a mejorar nuestras vidas tanto física como espiritualmente.

    Cuando pongas sitio a una ciudad por mucho tiempo para conquistarla, no destruirás sus árboles con hachas, porque puedes comer sus frutos. ¿Acaso es el árbol del campo un hombre (enemigo) para que lo hostilices? Solo podrás talar los árboles acerca de los cuales sabes que no sirven para alimento, y con ellos construirás baluartes contra la ciudad que te hace la guerra hasta que la conquistes. (Deuteronomio 20: 19-20) [3]

    La Torá nos enseña que no debemos cortar los árboles en tiempos de guerra. Sin embargo los Rabinos en el Talmud Babilónico (200 C.E- 500 C.E) Entienden el verso 19 citado arriba, ser un principio que va mas allá de tiempos de guerra y árboles frutales. Ellos emplean la forma común de interpretación Rabínica, que es, el sacar una inferencia lógica de un caso mas severo a uno menos riguroso. Si los Judíos no cortan los árboles frutales en el caso extremo de una guerra de conquista, cuando la destrucción es la norma, cuanto mas esto aplica a una vida normal.

    La prohibición general en contra de una destrucción sin sentido, deriva del verso sobre los árboles frutales.

    Tiene que ver con el No destruir directa o indirectamente aquellas cosas que pueden ser de uso para la gente. Esto aplica a desperdiciar, energía, vestimenta, agua, dinero y muchas cosas más. De acuerdo al Talmud, esta prohibición incluye el desperdiciar aceite y combustibles. [4] Muchos de los Rishónim (Comentadores eruditos de los años 1000 y 1500 C.E.) llegan a la conclusión que el desperdiciar cualquier recurso natural de beneficio para los humanos es una prohibición de la Torá. Por ejemplo Maimónides (1135-1204, España) explica que para un Judío le esta prohibido “Aplastar productos del hogar, destruir ropa, destruir algún edificio, obstruir alguna corriente de agua, o destruir productos de comida.” [5]

    Rabenu Yerucham (1280-1350, España) clama en contra de desperdiciar agua cuando otros la necesitan.

    El Sabio Talmúdico Rabí Yishmael hace otra inferencia lógica: Si la Tora nos advierte No destruir los árboles frutales, entonces deberíamos ser aun más cuidadosos de no destruir la fruta misma. [6] En la actualidad en Israel, El Rabí Moshe Yitzchak Forehand hace notar que todas las autoridades Rabínicas están de acuerdo, basado en esta enseñanza, que esta prohibido de acuerdo a la Torá el destruir frutos comestibles. [7] Esto aplica a toda la fruta apta para ser comida, y no solo la fruta de los árboles. [8]

    El Rabí Moshe Aron Poleyeff (1888-1967 Europa, US) escribió que el comer en exceso podría ser una doble transgresión de Bal Tashjit—– primero al desperdiciar la comida y segundo al dañar el cuerpo propio. [9] El Rabí Shaya Karlinsky, (Actualidad, Israel) considera que el tomar mas comida de aquella que podamos comer en algún Buffet, es Bal Tashjit. [10]

    Hay limitaciones en lo que se considera destrucción “Innecesaria” El cumplimiento de un mandamiento como lo es “el rasgarse las vestiduras de luto, o la preservación de la vida o la salud estas están por sobre el Bal Tashjit cuando estos entran en conflicto. Además no se violo el Bal Tashjit cuando la destrucción de un objeto es de mayor beneficio que su preservación. Por ejemplo, si la madera de un árbol vale mas que su fruto, entonces puede ser permitido cortársele.

    Dicho esto, los sabios judíos revelan un alto grado de sensibilidad cuando se habla de desperdiciar. De acuerdo con el Sefer Ha-Hinukh (siglo 13, España, de autor desconocido), Judíos Justos "No se puede permitir la pérdida de un solo grano de mostaza, aunque se sientan angustiados a la vista de cualquier pérdida o destrucción. Si pueden ayudar, es menester prevenir cualquier acto de destrucción con todos los medios a su disposición“. [11]

    Rabí Sampson Rafael Hirsch (1808-1888, Alemania), explica en un lenguaje muy fuerte de que "lo Tashjit," no destruir, es " es para los humanos la advertencia mas comprensiva de no hacer mal uso de la posición que D-ios les ha dado como amos del mundo y la materia, su destrucción caprichosa, despilfarradora apasionada, irreflexiva de cualquier cosa en la tierra "[12] Él continúa en su libro Horeb:

    Si considera que los seres por debajo de usted son objetos sin derechos, sin percibir a D-ios que los creó, y por lo tanto el deseo que sienten el poder de tu estado de ánimo presuntuoso, en vez de usarlos sólo como el medio de la actividad humana racional, entonces la voz de Di-s te proclama: "No destruyas nada!" se un Mensch! Solo si utilizas las cosas a tu alrededor para sabios propósitos humanos, santificados por la palabra de mi enseñanza, entonces sólo así serás un caballero y tendrás el derecho sobre ellos los cuales os he dado como un ser humano… Sin embargo, si destruyes, si arruinas, en ese momento ya no serás un ser humano… y no tienes derecho a las cosas a tu alrededor. Yo les prestó las cosas creadas solamente para el uso racional, nunca olvides que Yo te las preste. Tan pronto como las uses imprudentemente, desde lo más grande a lo más pequeño, estarás cometiendo traición en contra de Mi mundo, cometerás asesinato y robo en contra de mi propiedad, es pecar contra mí … En realidad, no hay nadie más cerca de la idolatría que aquel que pasa por alto el hecho de que todas las criaturas y las cosas son propiedad de Di-s, y que presume de tener luego el derecho, porque él tiene el poder, para destruirlos de acuerdo con un acto de presunción de la voluntad. Sí, que tal persona ya está al servicio de los ídolos más poderosos, la ira, el orgullo, y sobre todo el ego que en su pasión se considera como el maestro de las cosas“. [13]

    Hoy en día, utilizamos y desechamos grandes cantidades de recursos. En efecto, ciertas prácticas de la sociedad occidental entran en conflicto directo con el principio de " BalTashjit." Vamos a examinar un moderno ejemplo de Bal Tashjit que se mencionó anteriormente, el tirar a la basura el alimento comestible.

    Según un estudio en el 2011 hecho por la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, "aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano cada año – aproximadamente 1,3 millones de toneladas -. Se pierde o se desperdicia" [14] En el Estados Unidos, menos del tres por ciento de estos residuos se recupera y se recicla. [15] mientras que algunos de estos alimentos eran residuos no comestibles, parte de ellos era buena comida desechada por la gente que ya estaba saciada, o eran las sobras de comida desechada de la nevera. La Eliminación de alimentos cuesta dinero. Unos mil millones de dólares gastados anualmente en los Estados Unidos [16] En los vertederos de basura, este tipo de residuos de alimentos en descomposición produce metano, un gas de efecto invernadero.

    El impacto ambiental de estos residuos no sólo se produce en los vertederos de basura donde se deposita, sino también en los recursos utilizados para producirlos. Los combustibles fósiles, el agua y la tierra son todos necesarios para producir alimentos, y en el caso de la carne, cantidades excepcionales. Por ejemplo, se calculan que se requiere más de 5000 galones de agua para producir una libra de carne. [17] Un estudio examinó la energía contenida en los alimentos desechados, desde la agricultura, el transporte, procesamiento, venta de alimentos, almacenamiento y preparación, y Llegó a la conclusión de que esta energía "representa aproximadamente el 2% del consumo anual de energía en los Estados Unidos". [18] Por el desperdicio de alimentos, se desperdician una gran cantidad de recursos, se reduce la disponibilidad de alimentos para los pobres del mundo, y un derroche de dinero que podría ser utilizado para propósitos mas importantes. Al seguir el llamamiento de la Torá de No desperdiciar, podemos, por tanto, generar beneficios ecológicos, sociales y financieros

    los versículos que describen esta mitzvá describen una guerra contra un enemigo externo, pero los rabinos dejan claro que la verdadera batalla que se libra está dentro de nosotros mismos, es contra la tendencia a ser un desperdiciador. El rabino Hirsch identifica los rasgos clave que conducen al comportamiento derrochador, la ira, el orgullo, y sobre todo, el ego. Para ir con cuidado y vivir sin desperdiciar, hay que cultivar el opuesto de estas características, la paz interior, la humildad y la abnegación. Al consumir de una manera consciente y no mal gastar, podemos ser más saludables, seres humanos más equilibrados y de la misma manera promover un mundo más sano y más equilibrado. Que Los cambios que hagamos en nuestra propia vida den su fruto en nuestras familias, nuestra comunidad y nuestro planeta.

    [1] El autor desea agradecer a Evonne Marzouk por sus comentarios editoriales útiles.
    [2] "La ecología en la ley judía y la Teología" en la fe y la duda, por el Rabino Norman Lamm, 2006, KTAV Editorial: Jersey City, NJ. El rabino Lamm es ex rector de la Yeshiva University
    [3] Traducción de Prensa Judaica
    [4] Talmud de Babilonia, Tratado Shabat pág. 67b. Para más información sobre Bal Tashjit de la energía y una explicación de esta fuente, vea el artículo sobre energía Jewcology.
    [5] Mishne Torá, Hiljot Malachim, 06:10
    [6] Sifrei (un Midrash halájico), final de la parashá Shoftim
    [7] Birkat Hashem, Jerusalén, 2000, p. 211 Cita la opinión de Shmuel I ‘Heller en Kuntras Kevod Melajim, p. 5 bis, el rabino Moshe Aaron Oraj Mesharim Poleyeff en el artículo 29 inciso 4, y la de Salir de Asad serás (Yoreh De’ah sección 164).
    [8] Ibid, Birkat Hashem, p. Apuesta 213 y la nota allí. Una vez más, que cita las opiniones de Shmuel I ‘Heller en Kuntras Kevod Melajim, el de Asad serás cierra, y de Chazit Raanan.
    [9] Oraj Mesharim 29:6. Oraj Mesharim fueron reimpresas póstumamente en 1970. El rabino Poleyeff era el Rosh Yeshivah del Seminario Teologico rabino Isaac Elchanan de la Yeshiva University,
    [10] Escrito de respuesta a las preguntas sobre Bal Tashjit presentado por el autor, la primavera de 2005.
    [11] Sefer Ha-Hinukh: El libro de [mitzvá] La educación, evidentemente, por el Rabino Pinjas Halevi de Barcelona, ‌‌siglo 16, traducido por Carlos Wengrov. Feldheim Publishers: Jerusalén, vol. 5 p. 145
    [12] Comentario a Deuteronomio 20:19
    [13] Horeb, las secciones 397, 398
    [14] El estudio, las pérdidas mundiales de alimentos y residuos de alimentos, fue encargado por la FAO desde el Instituto Sueco de Alimentos y Biotecnología (SIK). Enlace (PDF): en línea aquí
    [15] "Información básica sobre residuos de alimentos," la EPA de EE.UU., en línea aquí: link
    [16] "no al desperdicio, no a la escasez", una publicación conjunta de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. y el USDA, en línea aquí: enlace (PDF)
    [17] Esta estimación, por John Robbins en su libro Revolución de la Alimentación (2001), se basa en el Dr. David Pimentel, et. col. en la integridad ecológica: Integración del medio ambiente, la conservación y la Salud (Island Press, Washington DC, 2001). Pimentel es profesor de ecología y agronomía en la Universidad de Cornell. La estimación se basa en 100 unidades de cuatro unidades de heno y el grano que se alimenta al ganado vacuno para producir una unidad de carne de vacuno. Libro de Robbins también contiene estadísticas sobre la cantidad de combustibles fósiles, el agua y la tierra se requieren para producir una serie de alimentos diferentes.
    [18] "La comida desperdiciada, el desperdicio de energía: la energía embebida en los residuos de alimentos en los Estados Unidos", Amanda D. Cuéllar, Centro Internacional de Política Energética y Ambiental, la Universidad de Texas en Austin, y Michael E. Webber, Ingeniería Mecánica, Centro de Internacional de la Energía y Medio Ambiente, la Universidad de Texas en Austin. Medio Ambiente. Ciencia. Technol., 2010, 44 (16), p 6464-6469