Categoría: Creencias

  • ¡Mujer pecadora! ¿Será así?

    Hace un rato publique un breve comentario acerca de las porciones de lectura semanal de Torá, para la nación judía, de esta semana.
    Encuentras el texto haciendo clic aquí.
    Allí solicité de los amables lectores que opinaran acerca de lo siguiente:

    En la primera parashá nos encontramos con algunas reglas que la Torá establece para la mujer que ha dado a luz. Una de ellas dispone que desde ese momento no debe ir al Santuario, porque está en estado de impureza y no está permitido entrar al lugar del Templo en esa condición. Si nació un varón este período es de 33 días, en tanto que 66 por una niña. Al cabo de este tiempo, ella ofrecía un sacrificio en el Templo y retomaba el estado de pureza.
    A veces “puro” e “impuro” son traducidos como “limpio” y “sucio” respectivamente, o ideas similares, pero en el contexto de la Torá estos son conceptos espirituales. Así, puro hace referencia a lo que está conectado con la vida, en tanto que impuro a lo que en algún grado está desconectado de la vida.
    ¿Se te ocurre algún motivo no sexista para que la impureza sea el doble de tiempo cuando nace una niña? Quizás parte de la respuesta está en comprender qué significa realmente “impuro”.

    Una gentil lectora al poco rato puso una respuesta a mi interrogante:

    La impureza es el doble de tiempo para una niña porque fue la mujer Eva quien insitó al varón Adam a pecar comiendo este de la manaza a prohibida o tal ves porque fue la mujer la última en ser hecha y fue hecha de la costilla del hombre, será porque la mujer nace más pecadora que el hombre. Ahí tengo un Poco de dudas no se sí estaré correcta. Lo demás lo voy a analizar de acuerdo a otras respuestas que nuestros amigos compartan.

    Quisiera despejar algunas ideas confusas o erróneas y que llevan a conclusiones no muy acertadas.
    Es con todo respeto y cariño hacia la generosa señora que nos quiso compartir sus creencias, ayudarnos a responder la duda planteada desde lo que podía aportar.
    Estoy seguro de que estas ideas provienen de su pasado cristiano, plagado de mitos, leyendas, cuentos que se hacen pasar por verdades sagradas, omisiones y añadidos a los sagrados textos del pueblo judío. Ahora que la señora ha llegado a su hogar espiritual, ha comenzado su despertar y renacimiento, de a poco podrá ir des-aprendiendo, sacándose de encima y de adentro las pesadas piedras que le fueron impuestas para de esa forma ser libre y feliz, dichosa de gozar de las bendiciones que recibe constantemente del Eterno.

    Vamos viendo entonces.

    ¿Quién paga los platos rotos?
    “La impureza es el doble de tiempo para una niña porque fue la mujer Eva quien insitó al varón Adam a pecar comiendo este de la manaza a prohibida”.
    Es cierto que Eva fue la que comió primero del fruto prohibido, es cierto que a instancias de ella Adam comió del fruto.
    Ok, perfecto, el pecado de comer del fruto prohibido es de Eva.
    El pecado de instigar a su hombre a pecar, también es de Eva.
    Fue Eva la que debió pagar por sus errores, nadie más.
    Dios lo establece claramente que NO pagan los inocentes por el pecado de los culpables.
    Ninguno puede hacerse cargo de la acción negativa de otro, si no tiene en ella parte o responsabilidad.
    Como lúcidamente expresa la Torá (judía): "Los padres no serán muertos por los hijos, ni los hijos serán muertos por los padres; sino que cada cual será muerto por su propio pecado." (Devarim / Deuteronomio 24:16).
    Sí, es una gran diferencia con la teología cristiana, en la cual todos son culpables por el pecado de Adam y todos pueden salvarse con fe en el ídolo colgado de una cruz.
    Nadie más es culpable por los hechos de Eva o Adam, solamente ellos por lo que a cada uno le toca.
    Ni otra persona o “emisario celestial” puede tomar el lugar del pecador. Es quien pecó el que debe asumir su propio pecado, arrepentirse sinceramente en la medida de lo posible y afrontar las consecuencias de la justicia.
    En palabras del profeta de la Verdad: "El alma que peca, ésa morirá. El hijo no cargará con el pecado del padre, ni el padre cargará con el pecado del hijo. La justicia del justo será sobre él, y la injusticia del impío será sobre él." (Iejezkel / Ezequiel 18:20).
    Con solo estas dos breves citas, y sin necesidad de recurrir a todo el arsenal disponible, destruimos por completo el mito delirante de que la “sangre de Jesús” y la fe en ese ídolo limpia de pecados.
    Al mismo tiempo le explicamos a nuestra apreciada amiga que si Eva “metió la pata”, que sea Eva la que la quite del lío y se haga cargo de las reparaciones y efectos de la justicia.
    ¡En modo alguno TODAS las mujeres cargan la culpa por los hechos de Eva"!
    Es algo que debe quedar muy en claro, porque seguir aferrados a la fantasiosa teoría del “pecado original”, simplemente niega a la persona su altura espiritual, su lazo indestructible con el Eterno, la belleza de su existencia en este mundo.
    Así pues, esta frase de la buena amiga no resuelve nuestra duda.

    ¿Quién está impuro?
    Por otra parte, el hecho de que una mujer peque no la convierte en impura, ni a ella ni a nadie a su alrededor.
    Explico con rapidez.
    Impuro es aquello que está desconectado de la vida, o desconecta. Una persona muerta es la máxima expresión de la impureza, porque es lo que mayor conexión tenía mientras vivía y pasó a ser un recipiente vacío, ya sin ninguna conexión.
    Cuando una mujer está menstruando, de acuerdo a la ley judía, está en estado de impureza. No es mala, ni pecadora, ni sucia, ni aborrecible, sino que simplemente perdió una chance de procrear y su organismo está desechando lo que había preparado para sustentar la nueva vida. Por ello está impura, porque teniendo la oportunidad de dar vida, no lo hizo. Repito, no por ello es mala, ni pecadora, ni aborrecible, ni enferma, simplemente tuvo una pequeña desconexión de la vida.
    Y así hay otros casos en los cuales se hace patente la naturaleza de la impureza, según concepto del judaísmo tradicional.
    De una naturaleza diferente es el pecado, no mencionamos ahora los que conllevan al muerte de nadie, sino el resto de los pecados, desde los cotidianos hasta los extraordinarios.
    Uno de los efectos (no visible por el ojo) del pecado es rodear nuestro espíritu con manchas o murallas que impiden que la Luz espiritual nos alumbre. No resta a nuestra esencia, que permanece incambiada, ni nos desconecta de hecho de la Fuente de Vida. Sino que rodea con murallas a nuestra neshamá. Entonces, si bien en un sentido metafórico el pecado es impuro, en los hechos espirituales no hay desconexión a causa de él. Ningún pecado (dijimos que estamos exceptuando el asesinato, que desconecta a alguien efectivamente de la vida) nos desconecta de Dios.
    Por lo cual, aunque Eva pecó, no por ello se desconectó de la vida. Mucho menos sus descendientes mujeres, que no tienen parte ni culpa por sus acciones.

    ¿Manzana? La de Blancanieves…
    “comiendo este de la manaza a prohibida”.
    Otro de los inventos del cristianismo que adultera el puro tesoro del pueblo judío, SU TANAJ (mal llamada “biblia judía”),que se repite y se repite y hasta parece que fuera cierto.
    A propósito el divino autor no quiso mencionar la especie del árbol prohibido y se refirió a él como: “Árbol del conocimiento del bien y del mal”.
    El Santo omitió adrede la identificación del árbol.
    Los Sabios propusieron cuatro opciones, con sus explicaciones (que no mencionaremos aquí, porque como suele ocurrir ya tengo algo publicado al respecto –link-): citrón, trigo, higo, uva.
    Para los Sabios no entraba allí la manzana.
    Fueron los extraños, los apartados de la Luz, los siervos del EGO en forma de sus ídolos los que inventaron el cuento de la manzana, que quizás no es tan terrible ni peligroso como otros de sus cuentos. Pero igual, mejor apartarse del mal y hacer el bien… cuanto más alejada esté de las ideas oscuras que provienen del EGO, más libre, feliz, dichosa podrá ser.

    ¿Cuál costilla tiene la mujer que le falta al hombre?
    porque fue la mujer la última en ser hecha y fue hecha de la costilla del hombre”.
    Otra de las ideas que provienen del cristianismo, aunque reconozco que también hubo expresiones de los Sabios similares.
    Pero en su origen no menciona la Torá que la mujer sale de una costilla del varón, sino que el primer humano era macho y hembra, espalda unida a espalda formando un solo ser humano. Dios separó a esa criatura en dos, una es el Adam varón la otra fue la que conocemos como Eva.
    También sobre esto ya tenemos escrito, por lo que no me extenderé.
    Para el cristianismo esta forma de tomar la naturaleza de la mujer, como dependiendo del varón para su gestación y nacimiento, como si el hombre hubiera tenido el poder que solamente la mujer tiene, es otro de sus mecanismos para seguir oprimiendo a las mujeres y someterlas al machismo cruel que directamente se desprende de sus libros “sagrados”.
    Pero en la Tradición de la Luz, hombre y mujer, mujer y hombre, son pares, no uno sobre el otro. Son complementarios, diferentes pero equivalentes. Uno y otro necesarios y sin que las diferencias permitan la sujeción o el acoso del poder. Eso en la Tradición de la Luz, por desgracia hay cosas que vienen de la oscuridad que fueron insertadas en el judaísmo y no faltan los “religiosos” que son machistas a más no poder. Ese machismo no tiene raíces en la Torá, sino en el contacto de los judíos con las creencias y costumbres de otras naciones de antaño.
    De hecho, hay una corriente de opinión valiosa dentro del judaísmo que dice que la mujer podría considerarse un peldaño por sobre el varón, puesto que cuando apareció como entidad separada y diferenciada fue la que efectivamente culminó el proceso original de la creación.
    Pero mejor quedémonos con que somos complementarios, diferentes pero equivalentes.
    Así pues, el haber nacido después en modo alguno la hace impura, más bien todo lo contrario.

    ¿Mujer pecadora?
    “será porque la mujer nace más pecadora que el hombre”.
    Ya lo explicamos, pero reitero: TODOS nacemos puros, sin pecado, conectados a la vida.
    Como ya mencionamos, es otro invento cristiano el afirmar y decretar  que todos nacemos pecadores… ¡nada más alejado de la verdad!
    Otro invento es que la mujer, por serlo, es más pecadora por naturaleza.
    Sé de sectas judías, de fanáticos religiosos, muy extremistas, que se venden como el judaísmo verdadero y sus representantes, pero que no lo son ni serán por más que sean la imagen típica que de los judíos tienen algunos gentiles , que también cargan con estas ideas machistas, enfermizas, terribles.
    Pues no, la mujer no nace más pecadora por ser mujer.
    Pero, a los servidores del EGO que se atribuyen cargos de representantes de dioses les conviene difundir la creencia de que la mujer es débil, pecadora, inductora a pecado, fuente de males, “Lilith” perturbadora, ignorante, falta de entendimiento y otras mentiras por el estilo. Les sirve para tener sometida a la mitad más uno de la población. Les sirve para que un grupito de patriarcas sigan haciendo de las suyas, usurpando poderes, lugares y santidades.
    Claro que encontraremos citas de los sabios que parecen reducir el valor de la mujer, pero ¿las comprendemos correctamente? ¿Las ubicamos en su contexto y vemos qué realmente se nos quiere decir? Recomiendo releer el texto que se abre haciendo clic aquí.

    Espero que sigamos avanzando, que sigamos des-aprendiendo para poder aprender y llenarnos de cosas buenas. Somos seres de Luz en cuerpos a los que debemos amar y cuidar. Somos eternos en una vida pasajera. No perdamos nuestro tiempo en cosas que no tienen valor, sino que construyamos shalom a cada momento.

    Gracias por dialogar.

  • El consejo diario 392

    El humano nace bueno, esa es su naturaleza eterna, pero se perjudica rápidamente.
    El resto de su vida la misión es volver a aprender a ser bueno y actuar acorde a ésta, su verdadera identidad.

  • Shoá y Sheminí: Recordar para comprometerse con la vida

    El próximo domingo, que será 27 de Nisán, recordaremos de manera solemne a las víctimas y a los héroes de la Shoá. Desde 1959 es el “Iom hazikarón laShoá velaGuevurá”
    “יום הזיכרון לשואה ולגבורה” “Día de recordación del Holocausto y el heroísmo”, según ley aprobada por la Knesset (parlamento israelí). Ésta es la fecha oficialmente marcada, porque es necesario tener un momento especial, único, que quede establecido como símbolo para todo los tiempos. También, porque no es bueno estar de duelo siempre, hay tiempo para el llanto y tiempo para la risa, tiempo para penar y otro para gozar, según enseña el rey Salomón en el Tanaj.
    Pero, lo cierto es que cada día puede emplearse para el recuerdo y muy especialmente para comprometerse a que no vuelva a suceder algo similar, nunca más.
    Pocos días atrás cantamos en el Seder de Pésaj, durante la recitación de la Hagadá:
    “שלא אחד בלבד עמד עלינו לכלותינו” “Shelo ejad vilvad amad aleinu lejaloteinu” “Porque no fue solamente uno el que se alzó en nuestra contra para extinguirnos”. En cada época surge otro Amán el amalecita, otro Labán el arameo, otro Faraón, otro Antíoco, otro Tito, otro Arafat una y otra vez. Han intentado de todo: extirpar el judaísmo de los judíos, suprimir a los judíos del mundo, apartar del mundo a los judíos, sustraer a los judíos del judaísmo. Esto y otras tácticas más, terribles, espantosas, dolorosas, con mayor o menor “éxito”, con efectos que pueden perdurar durante largas generaciones. Pero ante esto hallamos una constante: la nación judía ha logrado prevalecer, puede haber caído, sufrido tremendas bajas, pero como nación se ha mantenido durante milenios, fiel a sí misma, a su origen, a su destino, a su esencia. “Am Israel jai vekaiam” “La nación de Israel vive y perdura”.
    Recordar para comprometerse con la vida, es uno de los lemas que siempre acompañó al judaísmo.

    Precisamente en la parashá que estamos comentando, Sheminí, encontramos el siguiente párrafo (Vaikrá/Levítico 11:44):

    “Porque Yo soy Hashem, el que te hizo subir de la tierra de Egipto, para ser tu Dios. Por tanto, serán santos, porque Yo soy santo”.

    “כִּי אֲנִי ה’, הַמַּעֲלֶה אֶתְכֶם מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם, לִהְיֹת לָכֶם, לֵאלֹהִים; וִהְיִיתֶם קְדֹשִׁים, כִּי קָדוֹשׁ אָנִי”

    “קָדוֹשׁ” “Kadosh” “Santo o sagrado”, en la tradición hebrea se entiende como aquello que está cercano al Eterno. También se comprende, en un sentido más general, como aquello que está separado y es en cierto modo único. “Lekadesh” es santificar, pero también apartar para dedicarlo a una situación o función particular. Por ejemplo, el esposo está santificado para su esposa y viceversa. Shabat es el día santificado para el pueblo judío y recíprocamente. Ierushalaim es la ciudad de la santidad, con alguna cualidad que la hace diferente y más cercana al Eterno.
    Siendo así, ¿cómo puede el hombre, cualquier hombre, ser santo? ¿Se precisan de milagros, hechos maravillosos, una fe intensa, negar las cosas del mundo, vivir encerrado entre libros y soledad? ¿Qué es lo que exactamente hace sagrada la existencia de la persona?
    Una de las posibles respuestas la brinda el versículo que hemos citado:

    1. Recordar la esclavitud que sufrimos, sea la de Egipto o cualquier otra (personal o colectiva).
    2. Tener presente que es el Eterno quien nos eleva de cada una de nuestras angustias.
    3. Mantener un vínculo cercano con el Eterno, fuente de toda vida y bendición.
    4. Actuar de tal modo que nuestras acciones se encuadren dentro del marco de la santidad (tal como lo define la Torá).

    Recordar, pero no para estar anclado al pasado, con culpas o remordimientos, sino como trampolín para una buena vida aquí y ahora, proyectándose positivamente al futuro.

  • ¿Y si solo hago el bien?

    No es suficiente con apartarse del mal solamente.
    Como no es suficiente hacer el bien solamente.
    Lo dicen los divinamente inspirados sabios escritores de la antigüedad:

    " Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela."
    (Tehilim / Salmos 34:15)

    "Apártate del mal y haz el bien, y vivirás para siempre."
    (Tehilim / Salmos 37:27)

    "No seas sabio en tu propia opinión: Teme al Eterno y apártate del mal, porque será medicina para tu carne y refrigerio para tus huesos.
    Honra al Eterno con tus riquezas y con las primicias de todos tus frutos.  Así tus graneros estarán llenos con abundancia, y tus lagares rebosarán de vino nuevo."
    (Mishlei / Proverbios 3:7-10)

    No alcanza con hacer el bien solamente, aunque muchos hombres lo digan y repitan.
    El mundo (que comienza en nuestro interior) no se corrige solamente con la acción positiva, sino también a través de la justicia, que es la restricción necesaria.

    Esto también lo podemos aprender de la recién celebrada festividad de Pésaj.
    Atendamos:

    "Durante los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado ni levadura en todo tu territorio."
    (Shemot / Éxodo 13:7)

    Los judíos recibieron el mandamiento de comer matzá (pan sin leudar), pero no solamente esto.
    También deben estar exentos de poseer jametz (alimentos que provienen de las cinco especies gramíneas).

    Quien ingiere matzá, ¡qué bueno!
    Está haciendo lo que corresponde, pero con ello no está cumpliendo cabalmente con su parte en la tarea, pero también es menester desprenderse de lo que no se ha de tener.

    Porque hacer solamente lo bueno no es suficiente, aunque lo repita una y mil veces un señor con barba simpáticamente ataviado, o lo posteen tus amigos en el Facebook hasta el aburrimiento.
    Suena bonita esta filosofía “new age” en ropajes que se creen judaicos, pero no son parte de la Cabalá, o sea, de la tradición sagrada de Israel, ni lo que debe servir como base de vida para toda persona constructora de Shalom.

    Pero esto SÍ es Cabalá así como fundamento para la vida de toda persona:

    "El que sigue la justicia y la bondad hallará vida, justicia y honra."
    (Mishlei / Proverbios 21:21)

    "De la misericordia y el derecho cantaré; a ti cantaré salmos, oh Eterno."
    (Tehilim / Salmos 101:1).

    Sin dejar de recordar el texto sagrado una y otra vez mencionado por nosotros:

    "¡Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el Eterno? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Elokim."
    (Mijá / Miqueas 6:8).

    No son palabras de muchachos simpáticos de internet, ni de estrambóticos personajes sectarios, ni de venerados hombres conocedores de su limitada porción de conocimiento,
    sino que son palabras del Eterno a través de los que Él escogió para expresarse, sea por medio de profecía o a través de sacra inspiración.

    Bondad y justica.
    Hacer el bien, pero apartarse del mal también.

    Y constancia saludable, fidelidad con aquello que es merecedor, tal como el pasaje citado de Shemot continúa expresando:

    "Aquel día se lo contarás a tu hijo diciendo: ‘Esto se hace con motivo de lo que el Eterno hizo conmigo cuando salí de Egipto.’"
    (Shemot / Éxodo 13:8)

    Así es como hemos de proceder. Mantener la tradición, no por ritualismo o formalismo, ni porque los demás están mirando y juzgando. Sino seguir las sendas de la tradición por reconocimiento, agradecimiento, porque tiene un valor supremo y que es merecedor nuestro hijo de recibir como regalo para disfrutarlo y traspasarlo a su vez.

    Y cuando la gente bien intencionada nos quiera convencer de la teología “new age” tan de moda, incluso entre gente con ropajes que se creen de judío, entonces sonriamos con sincera amabilidad y ofrezcamos la construcción de shalom como reparación a sus vidas dañadas.

    Para finalizar, ten presente lo que el Eterno dijo a través de Su profeta:

    "¿Acaso el Único no hizo el cuerpo y el espíritu de ella?"
    (Malaji / Malaquías 2:15)

    No somos solamente espíritu, tampoco solo carne.
    Somos seres multidimensionales, por obra del Eterno.
    Él no nos dio ninguna de nuestras dimensiones para castigarnos o que nos sea de carga, sino para nuestro provecho y bendición.
    Así pues, ve a disfrutar de lo que tienes permitido, goza de la vida, de tu porción; pero aléjate de aquello que te hace peligrar o daña. Sí, también cuídate de aquellos religiosos bien-intencionados que inventan sus sendas, las hacen pasar por antiguamente sagradas, y dejan de lado la verdadera Cabalá.

    Todo mi aprecio y deseo de bienestar para ti.

  • ¿Así que tu hija no te hace caso?

    El EGO se dispara ante el sentimiento de impotencia, sea real o imaginario.
    Recurre entonces a sus herramientas: llanto, grito, golpes y/o desconexión de la realidad, cada uno con sus derivados.
    Con sus maquinaciones y manipulaciones, con su violencia más o menos física y explícita, el EGO trata de atraer la atención para que alguien/algo solucione la sensación de impotencia.
    De no conseguirlo, procede a desconectar a la persona de la realidad (aunque muchas veces esta desconexión ya está combinada con alguna de las otras reacciones del EGO).
    Nos damos cuenta de que trata de controlar aquello que cree (o así es realmente) que no tiene poder para controlar.
    Pongamos un ejemplo, uno entre millares posibles, que usaremos para clarificar la comprensión: la niña  no come, la mamá le dice que coma. La niña no come, la mamá con tono duro le ordena que coma. La niña no come, la mamá amenazando con castigos le exige que coma. La niña no come, la mamá acalorada y a grito pelado exige que coma. La niña no come, la mamá golpeando o lanzando mesa, utensilios, lo que sea que tenga a mano vocifera algo que debemos entender que es que la niña coma. La niña sigue sin comer, aunque tal vez llorisquea un poco o hace gestitos de dolor, entonces la madre abofetea a la niña y le inserta la cuchara en la boca y le mueve a manotazo limpio la mandíbula para que coma. La niña llora, se retuerce, mastica forzada, pero no traga, entonces la madre insultando se va del comedor y reclama al mundo por haber tenido una hija tan mala, tan $%%&$%&”@#@€~~€ y justifica todo lo que hizo y dice porque es por el bien de la niña, que si no se le muere desnutrida.

    Es un caso real, uno entre millares posibles y con los que a diario nos enfrentamos, actuamos o padecemos.
    Allí está el EGO, a las claras. El de la madre, por supuesto. Y el de la  hija también.
    Es una lucha de poderes, o podercitos, para ver quien controla, y a la postre nadie controla o más bien todo es un descontrol.

    El ejercicio del EGO no suele resolver positivamente nada, con ciertas excepciones que te mencionará unas líneas más abajo. Por el contrario, genera una reacción de fantasías de poderío, hasta alcanzar la ilusión de súper poderes; o por el contrario, hunde más aun a la persona en su estado o sensación de debilidad, ineptitud, ineficacia, inoperancia, fallas, fracasos.
    ¿Te parece que la madre del ejemplo tiene alguna autoridad, poder, o control sobre su hija? Por supuesto que tiene cierta fuerza, la que le da su complexión física y su posición social con respecto a la niña. ¿Pero tiene algún poder real, trascendente, válido? ¿Ganó la madre, la hija o todos perdieron?
    El EGO por un rato puede obtener sucesos, pero a poco que se confronte con la realidad, decae todo su falso poder.

    Sin embargo es bueno recordar que el EGO es necesario para toda persona, puesto que es el actor indicado en situaciones de extrema indefensión, cuando realmente la persona no tiene otros mecanismos para obtener auxilio.
    Un ejemplo entre varios posibles: la marea te atrapó y te arrastra con fuerza e inexorablemente mar adentro. Ya no tienes energía ni capacidad para resistir más, sientes como decaes, como la orilla se aleja de ti rápidamente. Aunque en algún lugar de tu cerebro recuerdas que no es bueno en estos casos patalear desesperado, en este instante no piensas fríamente, te dejas llevar y alzas las manos, las mueves con locura, gritas con lo que te queda de aliento, pataleas como si en ello te fuera la vida (y es cierto). Tus movimientos y alaridos alertaron al guardavidas, quien con aplomo profesional se lanza al agua y en tu última bocanada de aire te rescata y lleva hasta la orilla.

    Sí, allí actuó tu EGO tal y como debe ser, para lo que ha sido creado y por lo cual no podemos desprendernos de él.
    Gracias a Dios nacemos con él, nos acompaña toda la vida y es el último en abandonarnos a la muerte.

    La sabiduría no está en despreciarlo.
    Tampoco en odiarlo.
    Ni mucho menos en negar su presencia y existencia.
    Allí está y tiene algo que aportar para que vivamos bien.

    La sabiduría está en apreciar su labor y dejarlo fluir cuando no corresponde.
    Admitirlo, aceptarlo, apreciarlo, pues es parte de nuestro ser en este mundo, una herramienta necesaria y provechosa, cuando no rompe los límites y ocupa roles que le quedan grandes.
    No, no hay que proponerse luchar contra Él, tampoco querer controlarlo.
    Lo mejor es saber que está ahí,
    saber que nos hace mover como títeres (sin que esto implique que dejamos de ser responsables por nuestra conducta),
    admitir que toma el control muchas veces,
    pero no dejarle hacer lo que suele hacer.
    Esfumar su poder, diluir su acción, que sea la voluntad guiada por el espíritu e intelecto la que controle aquello que realmente podemos controlar.

    Me siento con ganas de estallar, de gritar, de insultar, de despreciar, de humillar, de golpear, de manipular, de ejercer algún tipo de violencia innecesaria y destructiva en sí misma… es lo que estoy sintiendo, ¿cómo voy a negarlo? ¡Allí está! Si lo niego, entonces me hundo en el oscuro sentimiento al que se le suma la energía que malgasto en reprimirlo o negarlo.
    Si le doy rienda suelta, seguramente dañaré a otra persona, o a mí, o a algún objeto.
    Entonces, admito lo que siento, también acepto que algo me ha hecho sentir impotente por lo cual se disparó automáticamente el EGO. Allí está, ¿para qué negarlo?
    Respiro, me concentro en la respiración, contengo la palabra hiriente, bajo el tono de voz, no me permito actuar bajo el dominio circunstancial del EGO. Respiro y me enfoco en aspirar y expirar. Sigo con ojos internos el camino del aire por mi ser. Veo que el aire me recorre en cada célula, y por donde va atrapa “moléculas negativas” producidas por el EGO (es una metáfora), para expulsarlas con la exhalación. Veo mi interior que se limpia de la toxicidad del EGO. Mientras pasan esos segundos “mágicos” de concentración, el cerebro se activa en otras zonas, de mayor predominancia intelectual y menos instintiva. El EGO ya no podrá controlar mi conducta, ahora será otra faceta de mi persona la que se encargará de tratar con la situación que me hizo sentir impotente.
    Como mi respuesta es menos violenta, menos rudimentaria, más elaborada, probablemente el otro no se sienta agredido y entonces la espiral ascendente de agresiones mutuas se vaya apagando.
    O puede que el otro reaccione desde el EGO y quiera hacerme entrar en el jueguito turbio de EGOs en disputa. Lo admito, lo reconozco, lo acepto, no lo juzgo, simplemente lo dejo correr, que fluya… si respondo desde el EGO no soluciono nada, aunque quizás “venza” porque me quede con la última palabra o dé el puñetazo más fuerte.
    Claro, si el otro trata de agredirme físicamente, no daré ninguna mejilla a su mala acción. Me defenderé con mis mejores armas, pero siempre procurando que no sea el EGO quien domine la situación.
    Si el peligro es real, debo protegerme, es un mandato divino y moral.

    Sé amable contigo así como con el prójimo.
    No te exijas demasiado, no te propongas ser absolutamente ecuánime, paciente, falto de EGO. Eres persona y tienes derecho a llorar, a enojarte, a sentirte impotente, a equivocarte, a dejarte llevar, a tener emociones negativas. Tienes derecho a ello, pero NO a quebrar ninguna ley o mandamiento.
    No permitas que el EGO se disfrace de santidad, de no-violencia, de pacifismo, de religiosidad extremista, de imposiciones carentes de razón. Porque el EGO te hará creer que tienes que sonreír siempre, pensar positivo siempre, no sentirte desanimado nunca, no errar jamás, juzgar duramente por los yerros, etc. Sí, el EGO se pone las ropas de un Superyó freudiano, con sus reglas imposibles, sus obtusas justificaciones, su fe ciega. Mucho cuidado de esto que puede ser mucho más peligroso que el EGO en su cara habitual.

    Lo mejor es aléjate del mal y haz el bien.
    Disfruta de lo permitido en tanto te apartas de lo prohibido.
    No quieras controlar aquello que no puedes controlar.
    No pretendas ser el mejor, el más destacado, el más perfecto, el intachable, el que nunca cae, mejor simplemente sé bueno y justo.
    Aprende a pedir ayuda, incluso antes de que estés al límite de tus capacidades.
    Construye shalom en cada momento, a través de actos de bondad y justicia.
    Sintoniza tu Yo Vivido con tu Yo Esencial, sin imposiciones nefastas, sin venganzas, sin negaciones, sin apariencias.

    ¿Tienes algo para compartir ahora que leíste y comprendiste este texto que quise compartir contigo?
    Por ejemplo, ¿te has visto en situaciones parecidas a la del ejemplo de la madre o del bañista?
    ¿Cómo crees que sería mejor que la madre actuara ante el no comer de su hija?
    ¿Padeces mucho a causa de tu EGO?
    ¿Eres demasiado exigente contigo?
    ¿O tal vez muy indulgente?
    ¿Y con los demás?
    ¿Ya te aburre que enseñemos acerca del EGO o sientes que cada vez aprendes algo que es útil, práctico y de bendición?

    ¡Que pases una jornada excelente!

  • El delfín que termina con T

    Hay un acertijo muy simpático: “Delfín empieza con D y termina con T”.
    Vamos, encuentra el sentido.
    Adelante, está listo para que tú des una pronta respuesta, no puedes tardar más que pocos segundos.
    Está ante ti el acertijo pero también su solución.
    Es un desafío a tu inteligencia, ¿o tal vez no? Quizás sea solo una desafío a tu conciencia, o a tu percepción.
    Vamos, ¿qué es lo que está oculto pero a la vista?
    ”Delfín empieza con D y termina con T”.
    ¿Lo entendiste?

    La gente se queda pensando en asociaciones extrañas, en que es un planteo erróneo, en que no hay sentido en las palabras.
    Es obvio que delfín empieza con D tal como es obvio que termina con N. D E L F I N. No hay ciencia. ¿Cuál es el truco, si es que lo hay?

    Se les repite más lentamente, se acentúa con claridad y muchos siguen con la mirada perdida buscando alguna milagrosa respuesta a este laberinto.
    Sus mentes buscan veloces dar orden y significado a lo que sienten como caótico, o directamente falso y engañador.
    Pero en verdad, no hay falsedad, está todo a la vista… simplemente hay que aprender a ver, a pensar diferente, a salir de la celdita mental.

    Tú ya pudiste, ¿no es cierto?

    Pero se sigue viendo al “delfín que empieza con d y termina con t”… ¿¡cómo que termina con t si termina con n!? ¿Dónde está la trampa? ¿Es una locura? ¿Hay algo que me estoy perdiendo? ¿Qué información me están ocultando? Es un chiste, ¿no? En verdad no hay nada que descubrir, es pura trampa, ¿no? O está mal planteado, ¿no? Falta algo, no cierra.
    Algunos se quedan en silencio, intentan combinaciones, inventan justificaciones, tratan de no quedar en evidencia en su torpeza mental.

    Hasta que se dice solamente “termina con T”, o algo parecido que ilumine el entendimiento.
    Sí, delfín empieza con D, pero no es que esa palabra termina con T, sino que se afirma que la palabra “termina” comienza con T.
    La gente piensa que se está afirmando que la palabra delfín termina con T, cuando lo que se afirma es que hay una palabra que empieza con D y otra que empieza con T.
    Pero no se conecta, no se comprende, se pasa por alto, se ignora.

    ¿Por qué cuesta entender tanto esta adivinanza cuando todo está a la vista y en verdad no hay nada escondido ni misterioso?
    Porque es así, todo está dicho y con claridad definida.
    Ninguna trampa, nada dejado al azar, cero confusión.
    Es la mente del receptor la que provoca el engaño.

    Será porque nos aferramos a la primer idea, a esa creencia que nos hace suponer que tenemos cierto dominio sobre la realidad, que poseemos conocimiento.
    Pretendemos controlar aquello que no controlamos, con la ilusión de no ser impotentes. Pero es nuestra falsa fuerza, la prepotencia, la que nos deja desamparados, impotentes.
    Si pensáramos realmente, con lucidez, espíritu crítico, sin dejarnos embelesar por apariencias, sin aferrarnos a cadenas, sin miedo a salir de la celdita mental, descubriríamos quizás que todo el tiempo estamos viviendo en el paraíso, solo que no nos damos cuenta y lo llamamos infierno.

    Nos pegamos a la idea de que somos el Yo Vivido y dejamos de lado al Yo Esencial, no lo atendemos y desaparece de nuestra conciencia. Al ocurrir esto, estamos dormidos, narcotizados, a merced del EGO que juega con nuestra impotencia.
    Recuerda que una de las patas de la impotencia es la ignorancia, también la incapacidad mental para organizar las percepciones e ideas .
    Entonces sentimos y afirmamos que aquello que no conocemos suele ser “peligroso”. Algo como “mejor malo conocido que bueno por conocer”. “Lo que funciona no se cambia”. Y cosas por el estilo, que niegan la posibilidad del cambio favorable, de la mudanza a una realidad con mayor conciencia y disfrute.
    Creemos que se nos está afirmando que delfín termina con T, cuando en verdad lo que se dijo es que termina empieza con T. Pero somos sordos, ciegos pero parlanchines, y hablamos desde el miedo, desde la manipulación, desde la angustia, desde la soberbia, desde el error… desde el EGO.

    Somos Yo Esencial, espíritu, unidad, conexión, serenidad, felicidad, abrazo con el Eterno.
    En palabras del salmista:

    "Porque Señor Elokim, eres mi esperanza, mi seguridad desde mi juventud.
    Por ti he sido sustentado desde el vientre; tú eres quien me sacó del seno de mi madre. Siempre será tuya mi alabanza."
    (Tehilim / Salmos 71:5-6)

    Pero al nacer, comienza el reino del EGO, el disfrazarse con los parches del Yo Vivido, el temer, el sentir culpa, la ansiedad por lo que vendrá, la falta de confianza, la esperanza vacía, la religión, la fidelidad ciega y necia a dioses y pastores, las creencias, la esclavitud:

    "Mis enemigos han hablado contra mí, y los que acechan mi vida consultan unidos diciendo:
    ‘Elokim lo ha abandonado. Perseguidlo y capturadlo, porque no hay quien lo libre.’"
    (Tehilim / Salmos 71:10-11)

    Está el Yo Esencial opacado por las creencias, por las imposturas, por las etiquetas, por lo que nos mandan y acatamos.
    Se nos hace creer que somos un nombre, una parte de una familia y nación, pertenecientes a una religión y otras asociaciones, que nuestro trabajo o profesión es lo que somos, que nuestras enfermedades y pecados es lo que somos.
    Se nos llena de contenidos que vamos admitiendo como identidad.
    Cuando lo cierto e incambiable es que seguimos siendo ese espíritu, que no muta, que no se empaña, que no se extingue, pero que está amurallado detrás de las paredes del Yo Vivido, como si hubiera sido abandonado y solamente quedara a la vista y existente la cáscara que es el Yo Vivido.

    Sí, también somos el Yo Vivido, pero no es lo único ni lo constante. Más bien es algo pasajero, como una prenda de vestir que se usa y se puede cambiar.
    El problema está en que no nos damos cuenta de esto y asumimos que la careta es la cara, la etiqueta es la esencia, lo pasajero es lo trascendente.
    Este menudo error nos convierte en exiliados, gente que vive fuera de su hogar. Ese hogar que llevamos dentro, que somos, al cual estamos siempre conectados, pero que nos es lejano, ignoto, desconocido. Vivimos en el exilio cuando podríamos disfrutar aquí y ahora del hogar.

    Para que aflore nuestra identidad esencial es necesario desprendernos de la forma, de lo que creemos, de lo que tenemos como cierto.
    Unificarnos, dejar de luchar, fluir, no apegarnos a lo externo pero tampoco a lo que consideramos interno.
    Despertar y asumir la existencia en su plenitud.

    ¿Cómo?

  • El consejo diario 391

    Tal vez pensar menos en castigos y pecados,
    rumiar en culpas y terrores,
    para dedicarnos a vivir en bondad y justicia,
    construyendo shalom interno y externo,
    sea una excelente forma de vivir aquí y disfrutar en la eternidad.

  • Era mesiánica interna

    Si nos enseñaran desde la cuna a identificarnos con nuestro Yo Esencial y a vivir en sintonía con él, ¡sería todo muy diferente!
    Pero, al ratito de estar en el mundo (e incluso antes) ya se nos imponen etiquetas, nombres, títulos, dogmas, máscaras, elementos que van formando al Yo Vivido y nos van distanciando de nuestro ser espiritual.
    Atención: el Yo Vivido no es de por sí contrario u opuesto al Yo Esencial, puede contar con numerosas cualidades que están en armonía y correspondencia con nuestra esencia. Sin embargo, el mundo pretende que se sigan sus dictados, el EGO manipula para silenciar la voz tenue del espíritu, por lo cual los bloques que se apilan y organizan en el Yo Vivido necesariamente forman murallas que aíslan la Luz del espíritu, la enmascaran, la cubren con frases, religiones, creencias, fantasías, deseos, buenas intenciones, ignorancia, superstición, miedos e infinidad de cáscaras opacas.

    Sigue enseñándose en los colegios alabanzas a "héroes" de guerras y conquistas, también a competir por glorias huecas y trofeos del EGO, a compartir para obtener beneficios.
    Mejor sería ofrecer oportunidades para enseñanzas trascendentes, de vida aquí y en la eternidad.
    Priorizar y destacar aprendizajes valiosos en solidaridad, confianza, comunicación auténtica, espiritualidad desprovista de rituales vacíos de contenido, amor, construcción de shalom, fidelidad al Eterno –que no tiene nada que ver con religión-, colaborar con el prójimo, respeto, sentido crítico, a preguntar en lugar de responder mecánicamente, a aprender en vez de memorizar automáticamente, a trabajar en vez de mendigar o decretar (entre otros posibles aprendizajes), entonces, viviríamos en otra realidad, mucho mejor.
    Mucho más próximos al Paraíso Terrenal que al caos que nos rodea y nos habita.

    Si los padres en vez de "tener" hijos, comprendieran que ayudan a traer hijos a la vida y les acompañaran en el trayecto del crecimiento, estaríamos mucho mejor… ¿no?
    Habría personas más saludables, felices, comprensivas, colaborativas, que disfrutan y comparten la bendición que fluye constantemente sobre nosotros.

    Pero, el mundo muestra otra cosa, y lo viene haciendo desde Adán y Eva (sino desde antes).
    Nos encorsetan en dogmas, nos aferran a etiquetas, nos hacen creer y sentir tal y cual, hasta nos entrenan a sentir o dejar de sentir, se nos encarrila para cargar todo lo que sea necesario para desconocer al espíritu o negarlo.
    Entonces, no resulta extraño que adoremos dioses, héroes, próceres, líderes, clérigos, familiares, deportistas… el EGO en diversas manifestaciones externas. En lugar de apreciar al ser en su belleza y simpleza, a nosotros y al prójimo, y al Prójimo celestial, estamos rechazando al ser por quedarnos con la apariencia, con la foto trucada del paisaje para no ver detrás al paisaje en todo su esplendor.
    Se nos cosifica, y nos cosificamos para convertirnos en objetos, cosas para otros, cosas para nosotros, bienes de consumo, recursos humanos, “ello” en lugar de “tú”, Yo Vivido que se impone y hace desaparecer al Yo Esencial detrás de cortinas de humo (blanco o negro, da lo mismo).

    Al tener esto en claro, podemos comprender la importancia de des-aprender mucho, muchísimo, para de esa forma estar mejor capacitados para aprender.
    Des-aprender no implica negar el pasado, borrarlo, hacer de cuenta que no existe, repudiar lo que pensamos o hicimos, censurar la memoria.
    Des-aprender es dejar de vivir en piloto automático, sacar al EGO del timón, dejar de tomar las cosas por ciertas, parar de hundirse en la brea del sentimiento de culpa por el pasado o el foso sin fin de la ansiedad por lo que vendrá.
    Es un tarea de higiene, o más bien, de reacomodo de la información previa para obtener una conducta y una actitud saludable y eficiente.
    Esto que propongo no es un consejo que desde las alturas te comparto, es una sugerencia para mí  al igual que para ti.
    Todos tenemos mochilas cargadas, pesadas, llenas de las piedras que desde siempre nos han incorporado y trasladamos como si de tesoros se tratara. Por tanto, tú y yo podemos recorrer el camino de la libertad, hacia la felicidad, hacia el gozo de la bendición que constantemente fluye sobre nosotros.
    O podemos justificarnos, dar excusas, inventar teoría, aferrarnos a creencias, seguir en adoración de ídolos, apegarnos a las sectas que nos encarcelan, seguir prisioneros de nuestras celditas mentales.

    Cuando iniciamos el camino del des-aprender, de a poco podemos ir descubriendo y haciendo buen uso de ese potencial inmenso que tú y yo tenemos.
    Está en nuestro genoma espiritual, es nuestra sagrada conexión con el Eterno, con el todo.
    Tenemos un gran poder, desaprovechado, oculto, atrapado detrás de las murallas que ha levantado el EGO.
    No es un poder mágico, no haremos milagros, no tendremos al universo trabajando para nosotros, mucho menos al Todopoderoso como siervo; pero es un inmenso poder, que no conocemos, por la sencilla razón que no lo conocemos… nunca nadie nos dejó entrar en contacto con nuestra esencia, adentrarnos a descubrir nuestro Yo Esencial. ¿Recuerdas? Desde el nacimiento o antes ya nos vimos sometidos al EGO, nuestro y de otros, sufrido el trauma de la impotencia. Y nos creemos el cuentito…

    Si nos acompañas hace un tiempo, tal vez sepas que en este sagrado hogar vamos dando de a poco pautas para liberar, para construir shalom, para el goce de la felicidad.
    Está aquí, disponible para ti. Gratis. Ni te exigimos pagos, ni que te adhieras a una secta, ni que obligatoriamente pasees un libro que muy caro nos compres a nosotros, ni que te conviertas en misionero de nuestras ideas, ni que adores al líder espiritual del hogar, ni que te encierres a meditar en la genialidad del Moré, ni siquiera que nos des un mínimo gracias. Está aquí, lo quieres, te lo llevas. Si lo compartes es mejor que menciones el origen y la fuente. Si lo vives y quieres que otros lo vivan, quizás es bueno que también digas de donde aprendiste. Pero, nadie te persigue para ver que haces o dejas de hacer con el tesoro invaluable de vida y felicidad que te estás llevando ahora mismo de mi caja de los caudales eternos. ¿Quieres contribuir económicamente? ¡Qué bueno, eres un socio realmente! ¿Colaboras con tu presencia y trabajo? ¡Excelente, socio y pico! ¿No haces ni uno ni otro? ¡Bien por ti!
    Lo cierto es que aquel que desea y puede va aplicando las enseñanzas de este hogar, obtiene algún resultado positivo visible en lo cotidiano.
    Si pareciera que no, es necesario evaluar qué está pasando en su vida. Qué tanto sigue en ilusiones del EGO, cuanto sigue dependiendo de aplausos falaces del afuera, hasta dónde comprende lo que es felicidad y bendición.

    ¿Te preguntaste alguna vez si no está viviendo ya la era mesiánica?
    La redención, la salvación, la era mesiánica está aquí.

    Tomemos en cuenta que hay dos eras mesiánicas: la personal y la colectiva. Tal como hay dos exilios: el personal y el colectivo.
    Exilio personal: uno vive en el reino del EGO, identificado con el Yo Vivido, ignorando o rechazando al Yo Esencial.
    Exilio colectivo: el pueblo judío, como símbolo de la humanidad, está fuera de su tierra patria, sin gobierno autónomo, sin paz con los vecinos, sin la Presencia en el lugar de Su elección.
    La era mesiánica, individual o general, son sus contrarios. (Descríbelas si quieres).

    Es posible estar personalmente viviendo la era mesiánica aunque se siga en el exilio colectivo.
    El despertar de conciencia espiritual, el reconocimiento del Yo Esencial, la liberación del yugo de EGO, la unificación interna y con la creación, la fidelidad sin negociaciones con el Eterno, la concreción de actos de construcción de shalom, es la era mesiánica individual.

    Tu trabajo para lograr la redención interna, el diluir el influjo del EGO sobre ti, el andar cada vez más fluidamente por la senda del AMOR, contribuye a que vaya amaneciendo la era mesiánica colectiva.
    Debes colaborar con la venida del Mashiaj, y no lo haces en la espera pasiva, sin sentido, desprovista de pasión espiritual, desconectada de la realidad; sino en la tarea activa, concreta, real, verificable de construir shalom.

    Entonces, haz lo necesario para cambiar. No quieras cambiar a nadie, sino a ti mismo.
    Des-aprende y entonces aprender lo apropiado.
    Apártate del mal y haz el bien. Apartarse no es suficiente. Hacer el bien solamente tampoco.
    Trabaja por tu redención, pero no de forma egoísta, porque entonces seguirás tan preso y exiliado como siempre. Ayuda al prójimo, se solidario, aporta constantemente en la construcción de shalom interno y externo. Medita, comunícate con el Eterno, repara lo que has dañado, haz el proceso de arrepentimiento para alcanzar la unicidad y el equilibrio. Y todas las otras buenas enseñanzas que compartimos contigo en este hogar.

    A pocas horas de que la nación judía celebre nuevamente el Pesaj, tiempo de nuestra libertad, te deseo todo lo mejor, bendición y que puedas disfrutar de ella.

  • IEADA (primera parte)

    Cada problema que atravesamos es un momento o estado de impotencia, real o vivida.
    Si tuviéramos potencia, poder, y lo pudiéramos aplicar de manera positiva, entonces no sería en modo alguno un problema.
    Problema  = impotencia, real o sentida.

    Sabemos que ante el sentimiento de impotencia se dispara automáticamente el EGO con alguna de sus herramientas naturales y/o sus derivados.
    Habrá, repito que de forma automática, una o varias de las siguientes conductas: llanto, grito, golpes o desconexión de la realidad,  y/o cualquiera de sus derivados.
    No depende del pensamiento, ni de la voluntad, ni de etnia, estado civil, edad, religión, estrato social, cultura, sino simplemente de cómo está organizado el cuerpo y su sistema rudimentario de defensa.

    En determinados problemas la respuesta del EGO puede ser la indicada o quizás única posible.
    En otras es la que surge espontáneamente, involuntariamente, en una fracción de segundo, pero que tal vez si dejáramos pasar un par de segundos más y no actuáramos en base al instinto, la respuesta y el posterior encadenamiento podrían ser de mejor resolución.
    Ambas son normales, naturales, desprovistas de intencionalidad, ninguna pecaminosa en sí misma, nada de demonios y posesiones, tampoco de destinos místicos, simple y llana fisiología.
    Pero en una el resultado es el esperable y necesario, en la otra las consecuencias suelen ser un empeoramiento de una situación que podría haber tenido otras derivaciones.

    Evalúa tú y considera cuándo es oportuno y necesario que sea el EGO el que responda.
    Un bebe con hambre, no va hasta la cocina y se prepara la cena, llora, grita, patalea o se duerme al no recibir los cuidados de un adulto atento y responsable.
    Una señora mayor que está siendo arrojada al piso para robarle su cartera, probablemente reaccionará con gritos, algún intento de forcejeo, tal vez llanto y en puede que tenga algún episodio de desconexión de la realidad.
    El joven que a la madrugada está volviendo del baile y lo rodean unos patanes para molerlo a palos, por el “placer” de dañar a alguien indefenso o tal vez “diferente”, ¿cuál será su reacción automática?
    Y al señor que le comunican que su amada esposa tiene un cáncer terminal, ¿cómo reaccionará al primer momento?
    Y alguien que ve salir  de un hotel de alta rotatividad a su cónyuge que está abrazada fuertemente de otra persona, ¿tendrá una respuesta inmediata ecuánime y meditada?
    Y al enterarse que la empresa a la cual le ha sido fiel durante 34 años le está por despedir. O cuando llega la edad de la jubilación y no tiene un proyecto para continuar su vida con un propósito.
    O cuando su pareja de mediana edad, que no trabaja y se pasa en casa todo el día de malhumor, agrediendo a sus hijos de un anterior matrimonio, y reclamando y demandando su atención y dinero.
    O cuando quiere divorciarse, ya está cansada de la vida con su cónyuge, pero no tiene el valor, o la decisión, o el dinero, o lo que sea y sigue en esa prisión.
    Y no salvó el último examen que debía para recibirse de su profesión, a pesar de haber estado 100% segura de que estaba más que resuelto.
    O alguna persona conocida no te saludo aunque pasó a tu lado y evidentemente te vio.
    O el vecino que hace ruidos muy molestos, para usted, a cualquier hora, cualquier día, y no hay pedido o amenaza que le devuelva la tranquilidad.
    Y si su auto de repente se queda sin frenos y va a velocidad considerable en una ruta atestada.
    Y en la oficina te pasean de una ventanilla a otra, de un formulario a otros dos, de una sección a la siguiente y largas colas de por medio, para no obtener respuesta. Ídem con llamadas telefónicas en donde te recibe una contestadora automática, musiquita espantosa y nadie con quien comunicarte durante horas.
    El ascensor que no baja y tú dale que e dale tocando el botoncito y sudando para que de una buena vez se abra la puerta y subas a tu piso.
    O la chica jovencita que recién conoce a un muchacho (con el cual ya tuvo relaciones íntimas) y éste se la pasa hablando de ex novias, conversando con ellas por teléfono a cada rato, descuidándola, ignorándola.
    O su hija que no quiere comer, y se empecina en no comer, y se niega a comer, y es una guerra campal cada vez que se sientan a la mesa para la comida.
    Y cuando su perrita se suelta de la correa y sale corriendo a gran velocidad justo delante de un camión que viene presuroso.
    Y su adorado equipo de fútbol está jugando espantoso, el árbitro cobra en contra todo el tiempo, y nada parece salir bien.
    O cuando está apasionado por esa chica hermosa, siente que la ama, que es la mujer de sus sueños, que no puede haber otra como ella, que la tiene ahí a su lado, pero no se anima a encararla con una propuesta, ni siquiera con una tímida invitación al cine y no mucho más.
    O… podríamos seguir imaginando problemas, grandes o pequeños, reales o imaginarios, vitales o banales, trascendentes o vacíos, del momento o a largo plazo, personales o que involucran a más personas, y encontraríamos que siempre estamos ante el sentimiento de impotencia y el instantáneo brote del EGO como respuesta.

    Te pedí que evaluaras cuál situación se resuelve apropiadamente con el EGO y cual pareciera resolverse pero se desmejora y agrava como consecuencia de permitir que sea el EGO quien toma las riendas de tu conducta.

    Si ya hiciste este ejercicio, ahora te pido que evalúes un día cualquier de tu vida. Puede ser hoy mismo. Distingue las situaciones o estados de impotencia por las cual pasaste. Descubre tus impotencias, cómo llegaste a ese estado o situación. Percibe el juego del EGO desde las sombras. Date cuenta de si tu reacción fue la más provechosa para la mayoría de los implicados, o si termino por ser peor. Haz una lista para tener los datos a la vista y sin equívocos luego.
    Hazlo por favor.

    Ahora toca aprender a manejarse de manera más eficiente y efectiva, para dotar a tu vida de propósito, de tranquilidad, de goce de la bendición, de felicidad.
    Vamos a ver cómo proceder para salir del bucle, no perpetuarse en círculos viciosos.
    ¿Estás preparado?

    Pero no será ahora.
    Este tema, si Dios quiere, lo continuaré ni bien pueda y quiera.

  • Comprendió, supo, conoció Elokim

    Estamos a pocos días para que la nación judía festeje otra vez Pesaj, en el cual se rememora y revive la libertad de los judíos de la esclavitud de Egipto.
    Uno de los primeros pasos para la liberación, sino el primero, consideramos que es este:

    "Aconteció después de muchos años que el rey de Egipto murió.
    Los Hijos de Israel gemían a causa de la esclavitud y clamaron a Elokim, y el clamor de ellos a causa de su esclavitud subió a Elokim.
    Elokim oyó el gemido de ellos y se acordó de su pacto con Avraham [Abraham], con Itzjac [Isaac] y con Iaacov [Jacob].
    Elokim miró a los Hijos de Israel y Elokim comprendió."
    (Shemot / Éxodo 2:23-25)

    Muchas enseñanzas podemos extraer del texto, pero me gustaría concentrarme en las dos últimas palabras.
    Elokim comprendió, conoció, supo.

    De acuerdo a Rashi “les prestó atención a los judíos y no se desentendió de ellos”.
    ¿Qué cuestiones “teológicas” deja abiertas este comentario?

    Por su parte RambaN explica que debe ser entendido en su sentido literal, que hasta ese momento el Eterno había “ocultado su rostro” de ellos, pero que ahora dejó de hacerlo. Es decir, parecía como si Dios no existiera o no pudiera hacer algo, tenía el “rostro oculto”, pero ahora comenzó a operar manifiestamente.  Añade que, siguiendo la estricta justicia los hebreos no se merecían ser redimidos, pero a causa de que elevaron sinceramente sus clamores y gemidos es que el Eterno les procuró desde la misericordia.
    ¿Qué podemos aprender acerca del sufrimiento y del rezo?

    A su vez Ibn Ezra dice que el Eterno miró lo que los egipcios hacían públicamente a los judíos, al tiempo que comprendió lo que les hacían en privado.
    ¿En qué se concentra este sabio a la hora de comentar el verso?

    Seforno dice que Él conoció las lastimaduras de sus corazones y que sus rezos y gritos eran sinceros.
    ¿Cómo se puede generalizar este comentario a cualquier otra situación?

    El Or haJaim comenta en esta ocasión haciendo uso de una palabra extranjera, textualmente menciona que: “se apiadó”.
    ¿Cómo vinculas el conocer o comprender íntimamente, profundamente, con la misericordia y la piedad?

    En el Midrash se nos cuenta que el Eterno los redimió a causa de cinco factores:

    • su sufrimiento,
    • su arrepentimiento,
    • el mérito de sus antepasados,
    • la misericordia de Hashem,
    • el arribo del tiempo destinado.

    ¿Alguno de estos parece entrar en contradicción con los comentarios previamente citados?

    Todos estas explicaciones que mencionamos, que por supuesto no son las únicas existentes o posibles, ¿tienen algo en común?
    ¿Se complementan de alguna forma?
    ¿Se contraponen?
    ¿Aportan a la comprensión del pasaje y de la historia ocurrida?
    ¿Tenemos más claro qué fue lo que el Eterno comprendió/conoció/supo en aquel momento?
    ¿Nos brinda alguna enseñanza práctica para mejorar nuestra vida e incentivarnos en la construcción del Shalom?

    Ahora, si dejamos de querer descubrir los modos misteriosos en que opera Dios y nos enfocamos en el hombre, en tú, en el prójimo, en mí, ¿qué te parece que nos quiere enseñar la Torá con estas dos palabras?

    Interesante es notar que estas dos palabras aparecen en otro sitio de la Torá, en boca de un amigo poco recomendable, el serpiente, cuando le dice a la mujer:

    "Es que Elokim sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Elokim, conocedores del bien y mal."
    (Bereshit / Génesis 3:5)

    Con este nuevo dato, ¿puedes elaborar alguna nueva idea que te fortalezca en tu camino de bondad y justicia y lealtad?
    Por si no advertiste, el verbo saber/conocer/comprender está usado dos veces en este párrafo en relación al Eterno. ¿Será casualidad? ¿Tenemos algo para descubrir allí?

    Se viene Pesaj, tiempo de la libertad, y por eso te ayudo con unas modestas preguntas, con el propósito de liberarnos, de quebrar el yugo del Faraón (EGO) y salir de nuestro Egipto personal (celditas mentales).

  • Religión del EGO

    Religión es una de las manifestaciones sociales y externas del EGO.
    (Recordemos que el judaísmo y el noajismo, en su esencia y aplicación pura, no son religión aunque pueden tener elementos paralelos a algunas de ellas).

    Hemos explicado en numerosas ocasiones acerca de este tópico, por lo que ruego al amable lector busque, encuentre, lea, analice, critique y aprenda. En serjudio.com puede comenzar en http://serjudio.com/category/exclusivo/cterapia en tanto que en fulvida.com recomiendo http://fulvida.com/category/fortalecimiento/ego-fortalecimiento. Si quiere colaborar con el resto de los lectores, por favor deje en la zona de comentarios, aquí debajo, los links oportunos y si gusta algún resumen o pensamiento al respecto. Gracias.

    En la religión se establece una relación ambivalente con el dios (o dioses), generalmente inexistente, aunque también esto se puede observar en aquellos que hacen de su vínculo con el Uno y Único un asunto religioso.
    Esta relación ambivalente se da de la siguiente manera.
    Por una parte el creyente pone su fe en el dios y espera de él alguna salvación, ayuda, beneficio, ganancia, protección, porque le asigna o asume que la deidad cuenta con alguna clase de poder.
    En las antiguas religiones politeístas esto es evidente con una simple inspección, aunque las religiones actuales no se libran de ello.
    El adorador sacrificaba alguna cosa de valor en honor al dios, con la esperanza de satisfacer de cierta forma al mismo y así recibir la respuesta esperada.
    Considera esta referencia tomada de la Wikipedia:

    Esto es parte de la Dialéctica de lo Sagrado, que es parte y fundamento de todas las religiones. A consecuencia de este carácter dual muy fuerte, su culto entró dentro del sistema de reciprocidad del sacrificio; tanto no sangriento, como ofrendas de flores o libaciones diversas, como de autosacrificio, ofrenda de animales, y de seres humanos cuando las sequías se dejaban percibir terribles y amenazaban la supervivencia misma de las sociedades (o en el caso de tierras muy húmedas, como las Tierras Bajas Mayas; para evitar el exceso de lluvias, huracanes, tempestades o truenos fulminantes, pues si Chaac (Tláloc en maya Yucateco) se enfurecía demasiado, aquellos podían destruir las cosechas, deslavar cerros, desbordar los ríos y arrasar ciudades y pueblos enteros).

    O este otro:

    Cuando los videntes declararon que la ira de la diosa no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija de Agamenón, le fuese ofrecida como sacrificio compensatorio…

    Por todos lados, donde hay religión, aparecen mecanismos diversos para obtener el servicio de la deidad.

    ¿Y la ambivalencia, dónde está?

    El hombre impotente, que no puede controlar los elementos de la naturaleza, ni los tiempos, ni enfermedades, ni riqueza, ni vida, ni a otros hombres, ni siquiera a sí mismo, pretende que un dios poderoso (o hasta todopoderoso) le sirva y le satisfaga. Para conseguir esta servidumbre divina el hombre opera mágicamente, religiosamente, por medio de ensalmos, plegarias, sacrificios o cualquier otro ritual y de esa manera provoca que el dios trabaje para su provecho.

    La ambivalencia: el hombre impotente manipula al dios poderoso; entonces, ¿el hombre es impotente realmente o tiene un poder tan inmenso que hasta los dioses se convierten en sus servidores?

    Por supuesto que el hombre es impotente, doblemente impotente, porque pone su fe en la magia, en rituales, en la religión, en la manipulación, además de en dioses que no existen.
    (Y si su manipulación pretendida es sobre el Uno y Único, además de impotencia hay blasfemia).

    Ponte a meditar, ve tus propias acciones y creencias, actuales y del pasado.
    Mírate y reconoce si tus rezos, negociaciones, pactos, rituales, religiosidad no han estado muchas veces (si no todas) por el deseo de imponer tu voluntad sobre alguna deidad, sea de las falsas o del Uno y Único.

    Eso es religión.
    Un método para re-ligarse con la deidad, pero no para entrar en comunicación franca y sincera con ella, no para trascender por medio de emular las acciones de bondad y justicia del Señor, no para servir a Dios sin esperar nada a cambio. ¡No! Es re-ligarse, re-unirse, para que el dios satisfaga al impertinente deseo del impotente pero vanidoso humano.
    Todas las religiones que conozco y he visto operan de similar manera, ninguna se escapa de esta descripción.
    Sí, no conozco muchas religiones, ni sus variantes, ni sus vericuetos doctrinales y teológicos, pero de lo poco que sé, ninguna es diferente.
    (Repito, judaísmo y noajismo NO son religiones, pero muchos las viven como tales y entonces caen en este mismo tipo de relación ambivalente con el dios que adoran, que se supone que es Dios).

    Como una persona puso en Facebook el otro día, decía algo así:

    Esta es la manera segura de obtener prosperidad. Garantizada. "’Ahora pues, Israel, ¿qué pide YHWH tu Elojim de ti? Sólo que reverencies a YHWH tu Elojim, que andes en todos Sus caminos, que ames y sirvas a YHWH tu Elojim con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos de YHWH y Sus estatutos que yo te prescribo hoy, para tu PROSPERIDAD."
    (Deuteronomio 10:12-13)”

    Para mí esta absoluta irreverencia, falta de respeto y veneración, aberración idolátrica, blasfemia, impudicia, rápidamente fue comprensible al darme cuenta de que el autor es un doctrinario mesiánico, de esos cristianos que se hacen pasar por judíos, que hasta se creen sinceramente que son judíos, pero que no son otra cosa que una rama más del cristianismo. Una rama bastante atrofiada y enferma, que lleva veneno mortal a quienes la prueban. Sí, eso explicaba bastante el origen de tremendo disparate.
    Entre otras cosas, el versículo no menciona en ningún lugar la prosperidad, sino que termina diciendo “para que sea bueno para ti”, sin mención alguna a la prosperidad.
    Al comentar brevemente ese post, dice que era una vergüenza hacer negocios con Dios para tener estos beneficios. El autor respondió rápidamente diciendo que no se trata solo de prosperidad económica… sí, claro… por supuesto, eso es lo que pretendía el señor al prometer prosperidad garantizada haciendo caso al versículo. Al poco rato, otro adorador de ídolos comenzó con las agresiones, insultos y otras tropelías típicas de los servidores del EGO, especialmente de los que se creen fuertes por ser parte de una religión que cuenta con al menos mil millones de seguidores nominales.

    Ahí tenemos, al hombre impotente, miserable, pobre, demacrado, inservible, pero que se cree astuto como para manipular a Dios, hacerlo su títere personal, para que Dios corra a salvarlo, nutrirlo, satisfacerlo, hacerlo prospero, llenarlo de riquezas y bendiciones. ¿A cambio de…? Sí, a cambio de llevar una vida plagada de rituales vacíos, adoctrinamiento, pobreza espiritual, disfraces de identidades que no le corresponde… a cambio de una vida de religión, es decir, de esclavitud al EGO adornada con falsa santidad, supuesta espiritualidad y vacío existencial.

    Y ¡NO!, así no es, no debe ser, la vida de la persona que realmente sigue al Eterno y vive una vida con sentido espiritual.
    No se cumplen mandamientos para obtener beneficios, aunque los haya probablemente.
    No se hace un “pactito” con la deidad para que ésta se quede contenta y nos facilite la vida.
    No se negocia para ejercer influencias mágicas sobre la deidad.
    No se reza para ordenar a Dios a actuar según nuestro parecer y deseo, Él no es el genio de la lámpara que está para satisfacer nuestros caprichitos… genios mágicos, si mal no recuerdo, en muchos de esos cuentos orientales cuando la persona sumergida en su celdita mental solicita al genio algún deseo, éste termina por provocar mayores desastres que beneficios. Son lindos cuentos con moraleja: si te crees tan poderoso como para manipular a un dios, ¿por qué no te dedicas a hacer algo provechoso realmente con tu vida?

    No hagas tus mandamientos para ser próspero, hazlos porque eso es lo que te completa como persona, es tu deber ordenado por Dios, quizás de paso quizás te des cuenta de que tan bien te hace (quizás no).
    No busques premios por hacer lo que Dios te manda, es tu deber, es tu tarea, es lo que viniste a hacer, si de paso recibes algo, ¡qué bueno!
    No hagas negocios con Dios, Él no precisa absolutamente nada de ti, no tienes ningún poder sobre Él. Pero si Él quiere que cuides a Sus hijos, tu prójimo y tú mismo, que actúes con bondad y justicia, que andes con lealtad por el Camino, que no compliques la vida cuando es tan simple, que no inventes religiones ni te afilies a ninguna. Eso, básicamente eso.

    Pero, el EGO dice algo bien diferente.
    Es tan demencial el discurso del EGO que hay gente que se mata asesinando a inocentes con tal de obtener “el paraíso”, y otros fanáticos imbéciles que lo aplauden y felicitan a su familiares.
    Hay gente que cree fielmente que su dios se hizo hombre, o que su dios es hombre y dios, o que su dios tuvo un hijo humano, o algo así (ni ellos saben lo que creen, solo creen por fe en el absurdo, si no, se van para el infierno) y que ese dios o hijo de dios murió de forma espantosa para que así el hombre se redima del pecado y sea “salvo” y vaya “al paraíso” con ese dios o ese hijo de dios. DEMENCIAL, alucinatorio, el dios muere o manda a morir salvajemente a su hijo, para que el hombre que tenga fe gratuitamente se limpie de sus pecados. Solo por fe en que ese dios está tan desquiciado y es tan perverso que tiene que morir o mandar asesinar a su hijo, para que de ese modo el hombre pecador deje de estar en pecado. Lo digo, lo releo, lo medito y siempre me suena totalmente absurdo… pero bueno, más de mil millones de buenas personas creen que eso es cierto y tienen fe (sí, tú también querido no-judío mesiánico, tú también eres parte de esa congregación aunque lo niegues y te disfraces de lo que te parece es judío).

    Hay gente que se cree que por llevar ropas de europeo de hace 300 años y adherirse a cualquier exigencia estrafalaria está llevando una vida de intachable santidad y por ello el dios en el cual cree debe favorecerle. De paso, le reza a su líder difunto, o envía peticiones a su líder vivo, porque así el dios operará misteriosamente para facilitarle la vida. Religión, EGO.

    Hay gente que se sabe noájida pero se desesperan por lo que consideran judío, como si ello fuera el modo de ser “noájidas completos”, como si solamente llenándose de lo que creen es judaísmo serán “salvos”. Entonces, si Aristóteles dijo “el camino medio”, ¡no sirve! ¿Cómo va a servir un filósofo pagano griego? Corren ansiosos para saber qué dice “el judaísmo” y encuentran que Maimónides enseñó la bondad de “el camino medio”. Se la pasan citando a Maimónides, lo ponen en su Facebook, lo twitean, lo comentan con deleite casi sexual, de paso se ponen gorritos curiosos y se dejan flequitos a los lados de las orejas, se cambian el nombre y apellido a uno que les suene a judío, y aprenden dos o tres frasecitas en hebreo. Claro, no se toman la molestia de aprender que el gran sabio Maimónides estaba usando enseñanzas de Aristóteles, a quien consideraba como uno de sus maestros. Claro, ni siquiera él podía decirlo abiertamente so pena de ser denunciado por hereje por los fanáticos de su época.
    Estos mismos noájidas confundidos se creen que con rezos o rituales que copian del judaísmo podrán controlar a Dios, cambiar la realidad a su antojo, ser poderosos. Pero lo cierto es que no están viviendo plenamente su bella y sagrada identidad espiritual, se pierden en sombras y espejismos del EGO. Y, cosa terrible, quizás estén incurriendo en algún tipo de idolatría o blasfemia, quizás esto y muchos más pecados y errores. Todo por no seguir una senda de virtud, sino el espantoso laberinto del EGO que los limita a sus celditas mentales.

    Lo vemos sin pasión, desde fuera, y reconocemos al EGO operando en estos ejemplos. Es evidente, es claro, no hay vuelta que darle.
    El hombre impotente que se cree que tiene poder y lo manifiesta a través de formas de manipulación.
    Aquí, manipulando a su dios.
    Allá manipulando a su semejante.
    Acullá dando excusas e inventando doctrinas que lo desconectan de la realidad para mantenerlo en su impotencia mortal.
    Y unos pocos haciendo grandes negocios con todo esto. Los clérigos comerciantes de todas las confesiones, piratas de la fe, que venden creencias, rituales, objetos, lemas, cualquier cosa que sirva para engrosar sus arcas. Y extorsionan, mienten, amenazan, maldicen, presionan, cosifican, se burlan, intimidan, atemorizan, y otros verbos que genera el EGO, para mantener sumisa a su clientela, para adquirir nuevos clientes, para hacerse de “conversos” y seguir operando negocios más o menos rentables.

    La idea creo que es bien otra, te la comparto, la puedes admitir o no, asumir o no. Yo no te obligo a nada, no te vendo nada, no te pido nada por compartir contigo esto.

    Vivir en verdad, con los pies bien asentados en este mundo y la meta puesta en la trascendencia, en el ser auténtico, en comunión lo material con lo espiritual.
    Eso es vivir plenamente, aprovechar en la medida de lo posible el maravilloso regalo que el Eterno nos da a cada uno con la chance de seguir interactuando con el mundo.
    Con sentido de compromiso, ayudándose mutuamente, haciendo el uno por el otro, desarrollando un proyecto de vida, enmendando errores, brindándose calor humano, quizás todo eso produzca felicidad y prosperidad (de a ratos).

    Menos religión y más espiritualidad.
    Menos religión y más vida.

     

  • El consejo diario 390

    Siga investigando, siga estudiando,  siga preguntando, siga dudando, siga admitiendo, siga avanzando, siga repasando, siga buscando al máximo lo que puede alcanzar de verdad.
    Que no le impidan encontrarse con usted mismo, con su Yo Esencial; porque, a fuerza o engaño, le obligan a usar y aceptar las caretas que le imponen (y se pone) a las que se entrenó a llamar “yo”.
    Estudie, busque, siga, adelante, rompiendo ilusiones, demoliendo expectativas, rechazando la ceguera de la fe, destruyendo el imperio de la ignorancia, que es otra forma de impotencia.
    Recuerde: espiritualidad es vida, religión es muerte.