Categoría: Creencias

  • Elige la vida y la eternidad

    Rabí Yehuda haLevi en el Cuzarí enseña (entre otras cosas): “Lo fundamental no es filosofar sobre la teoría, sino la práctica por medio de la acción, es decir, el cumplimiento de los mandamientos del Eterno con corazón íntegro”.

    Ésta no es una prédica solitaria del famoso rabino español, sino que es una reiteración del mismo mensaje que una y otra vez surge de las fuentes de la Tradición.

    Siglos antes, en la Mishná nos encontramos con la famosa definición: "No es el comentario lo fundamental, sino el llevar a los hechos lo estudiado" (Avot 1:17).
    Porque muchos se confunden y suponen que en la fe, o en la palabrería, o en el conocimiento desprovisto de acción está “el camino” a Dios, pero en los hechos, lo que el Eterno exige del hombre, de todo hombre, no va por el lado de la teoría, ni del sentimentalismo, ni de las creencias huérfanas de realización práctica. El camino del Eterno ES el cumplimiento de aquellos preceptos que le competen a cada uno. Según vimos: "Yo te diré todos los mandamientos, las leyes y los decretos que les has de enseñar, para que los pongan por obra en la tierra que les doy para que tomen posesión de ella.’ ‘Tened cuidado, pues, de hacer como el Eterno vuestro Elokim os ha mandado. No os apartéis a la derecha ni a la izquierda. Andad en todo el camino que el Eterno vuestro Elokim os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y para que prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a tomar en posesión." (Devarim / Deuteronomio 5:28-30).

    Y en la misma Torá escrita encontramos: "Pondréis por obra mis decretos y guardaréis mis estatutos para andar en ellos. Yo soy el Eterno vuestro Elokim. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis decretos, los cuales el hombre que los cumpla, por ellos vivirá. Yo soy el Eterno." (Vaikrá / Levítico 18:4-5).
    Sí, así es. Es al cumplir con los mandamientos, al poner por obra, al andar por el camino establecido por el Eterno de acción edificante, esa es la manera de “vivir”, aquí y en el más allá. No por medio de la fe, ni por salvadores, ni lisonjas a santos, ni por ayunos que nadie demanda, ni por santurronerías carentes de sustento, ni por la palabrería, ni siquiera por ser ducho en conocimiento esotéricos o más concretos. Lo que vivifica realmente, lo que da sentido a la existencia es el lleva una vida en sintonía con los mandamientos del Eterno. Siete que Él declaró para cada uno de los hijos de las naciones del mundo, en tanto que 613 dio para el pueblo judío.

    Y el profeta, ¿qué nos dice de parte del Eterno?
    "Si un hombre es justo y practica el derecho y la bondad, –porque: no come sobre los montes (ofrendas de idolatría), no alza sus ojos hacia los ídolos de la casa de Israel, no mancilla a la mujer de su prójimo, no se une a mujer menstruosa, no oprime a nadie, devuelve su prenda a quien le debe, no comete robo, da de su pan al hambriento y cubre con ropa al desnudo, no presta con usura ni cobra intereses, retrae su mano de la maldad, obra verdadera justicia entre hombre y hombre, camina según mis estatutos y guarda mis decretos para actuar de acuerdo con la verdad-, éste es justo. Éste vivirá, dice el Señor Elokim." (Iejezkel / Ezequiel 18:5-9).
    Veamos la lista de acciones que describe a un hombre de justicia y bondad, y sin sorpresa, encontramos que las cuestiones rituales no están mencionadas, las teológicas apenas si son apuntadas, pero lo que rescata y destaca el profeta como mensajero verdadero del Eterno es la acción concreta en la realidad, aquella que obra en las relaciones con el prójimo.
    El Eterno promete VIDA, aquí y en la eternidad, y no resalta para nada la fe, ni la adhesión a milagreros, ni la adulación de personajes, ni la adiposidad conseguida por estudiar textos reservados, ni el repetir lemas religiosos, ni los malabares cabalisteros, ni los bailoteos supuestamente místicos, ni… ¡no, nada de eso es lo que desea Dios del hombre!
    Él expresa, una y otra vez, sin cansancio, con paciencia, eternamente, que nuestra forma de vivir debe ser de acuerdo a los mandamientos que nos corresponden, que en su base y sustento son: bondad y justicia.

    Ahora, cada cual puede salpicar su existencia con las creencias que le plazca, con los rituales que le acomoden, con las excusas que pergeñe… por eso estamos sometidos al EGO.
    Pero el mensaje no cambiará, ya que Dios ha hablado y Él no es hombre para cambiar según la opinión de uno u otro.

    Así pues, vive como Dios manda, para que no sobrevivas como a tu EGO se le ocurra.
    Elige la vida: "Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes, amando al Eterno tu Elokim, escuchando su voz y siéndole fiel" (Devarim / Deuteronomio 30:19-20).

  • Resp. 4524 – Estoy enojado…

    Hola! que gusto y alivio encontrar su pagina.
    he leído cosas muy interesantes en su web.
    me vi atraido a plantear mis dudas o cuestiones personales en su espacio.
    tengo 2 asuntos que rondan mi cabeza en estos tiempos.
    La PRIMERA se trata que hace poco tiempo quede muy cerca de conseguir un trabajo que me podía cambiar la vida en terminos económicos y no lo conseguí. Era una oportunidad unica de integrarme a un banco de mucho prestigio y estabilidad. Cuando me enteré que no accedí al puesto ME ENOJE MUCHISIMOO, no con el lugar sino conmigo y con D’s. Me enfurecí con D’s porque tengo 30 años y tanto mi familia como yo logramos lo que tenemos a base de muuuucho trabajo.Nuestros trabajos implican trabajar de lunes a domingo. Todo ha costado mucho sacrificio y si bien tenemos todo lo que precisamos (o casi todo) esta otra oportunidad del Banco me permitía ganar el doble y tener algun dia de descanso.
    No se dio.
    D’s quiere que siga trabajando como hasta el momento.
    El hecho es que le falte mucho al respeto a D’s cuando me enteré que no había sido seleccionado.
    Hoy siento que D’s me es indiferente y no logro conectarme con el en mis pensamientos.
    Que puede ser esto que siento?

    La SEGUNDA es que además de trabajar, estudio para ser economista.
    Hace 12 años que persigo el sueño de alcanzar ese titulo. Y dado que trabajo mucho y otras cuestiones personales me siento estancado porque no logro salvar los examenes. Me queda poco para terminar pero aun asi me quedan materias muy dificiles.

    Bueno, estas dos cuestiones que comento me tienen enojado, impotente porque estoy muy cansado de esforzarme por todo y a veces pienso que otros conocidos, sin ser fieles a D’s, tienen mucho mas y estan más plenos.
    Como puedo hacer, que plegarias pueden ayudarme a cambiar un poco mi situación y sentir.
    Un Abrazo grande y muchisimas gracias a Usted/es.
    Saludos.

    (más…)

  • ¿Quién te pide fe o sacrificios?

    El hombre sabio e inspirado por el Eterno nos aconseja:  "Cuando vayas a la casa de Elokim, guarda tu pie. Acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben reparar el mal." (Kohelet / Predicador 4:17).

    El consejo aplicaba textualmente en épocas que el Templo del Eterno estaba en funciones en Ierushalaim, cuando las personas realizaban algún sacrificio (animal o vegetal) para acompañar al proceso de TESHUVÁ, arrepentimiento. (Había innumerables tipos de sacrificios, uno de los cuales era éste).
    Las palabras de Kohelet siguen en plena vigencia, y ya las analizaremos un poquito más en un rato, aunque los rituales de sacrificios desde hace milenios ya no se realizan.
    Es que, desde el comienzo del sistema ritual de sacrificios en el judaísmo, es totalmente sabido que estos son accesorios, complementarios y no lo principal, la TESHUVÁ va por sus sagrados carriles que pueden prescindir perfectamente de cualquier derramamiento de sangre, muerte de un ser vivo, o rituales “religiosos”. En su momento y lugar, en su contexto histórico y cultural, en su etapa en la evolución de la conciencia espiritual del hombre, los sacrificios rituales tenían un valor que para nosotros es incomprensible, pero no podemos juzgar al pasado desde el conocimiento y la conciencia del presente. Para ellos el sacrificio era un elemento sustancial, para nosotros el eje se ha corrido. Precisamente estamos enfocados mucho más en lo que el Kohelet señala en el versículo citado.
    Nosotros (nuestros maestros) proponemos que es mejor si nos concentramos en la reflexión, en el oír, en el aprender a reconocer nuestros errores, en reparar lo que es posible reparar, en perfeccionar nuestro mundo, en construir shalom, en llevar una vida de armonía interna-externa, en lo que tiene un valor trascendente y de cambio real.
    En vez de hacer como los necios, los de antaño y lo de todos los tiempos, que se despatarran por preparar sacrificios, creerse “salvos” a causa de alguna sangre derramada, que se sienten “de Dios” por malabarismos de la fe, cuando no viven haciendo lo bueno y apartándose de lo malo.
    Explica el rey Shlomó que ir a la casa de Elokim, tanto cuando existía y realmente se hacían sacrificios, como ahora, es tener una actitud y una conducta de constructor de shalom, de edificador de un mundo mejor y no tanto una visita académica, religiosa, ritualista, de fe.
    Es lo que dice, es lo que está claramente enseñado en el texto santo. Pero hay aún más.

    En masejet Berajot 23a, a partir de este versículo se enseña que el Eterno dice: “¡No seas como el tonto que peca y trae un sacrificio, pero sin tener conciencia de si lo hace por algo bueno o algo malo, porque son incapaces de diferenciar entre bien y mal, e incluso así traen sacrificios delante de Mí!”.
    Es de tonto pretender comprar la absolución del Eterno por medio de sacrificios, de la fe, de rituales, de pantomimas religiosas, de todo lo externo.
    Eso no agrada al Eterno ni colabora con el proceso de TESHUVÁ.
    La TESHUVÁ es un proceso interno, de cambio profundo, que tiene por supuesto repercusiones en el mundo externo.
    Pero, quedarse solo con el afuera, el disfraz, los gestos, es de tontos, de gente hueca, de gente que peca y con estos actos rituales o fe se están burlando del Eterno. El ritual no hace a la persona digna, no los justifica, no le brinda redención, porque es la reparación del mal lo que pretende el Eterno con la TESHUVÁ.

    La TESHUVÁ causada por amor al Eterno, logra transformar los pecados intencionales en méritos, sí, aunque suene muy extraño; pero, la TESHUVÁ causada por el miedo, solamente cambia el peso del pecado de intencional a no intencional, pero no logra la reparación interna, ni el crecimiento en la escala espiritual.
    (Recomiendo a los que comprenden hebreo el texto que se abre haciendo clic aquí.)
    ¿Cómo se define la TESHUVA causada por amor (meahava)?
    Cuando uno toma conciencia de la gravedad de lo realizado y no se justifica ni busca excusarse, sino que admite su acción y toma la determinación de reparar el daño (en la medida de lo posible) y no volver a cometerlo. De allí el simbolismo del sacrificio que se realizaba en el Templo, así como el animal muere y es quemado, debe suceder con la porción de EGO que nos ha llevado a cometer tal error. Que se extinga la negatividad, que resplandezca el bien, que el EGO sea usado por el hombre para la construcción de Shalom, y no el hombre sea esclavo de su EGO para la gratificación sin valor.
    La TESHUVÁ basada en amor, no se está pendiente de castigos o recompensas, no se hace “pactos” o “negocitos” con Dios para que se contente con el sacrificio y por ello perdone el pecado, no se trata de echar culpas o mitigar la propia responsabilidad, no es engordar a Dios con grasa o hacerle feliz con aromas de carnes asadas, tampoco es adorar por fe a salvadores o mediadores, porque entonces no sería arrepentimiento basado en amor sino en miedo.
    El arrepentimiento insincero, el que se maneja con negociaciones, toma al sacrificio tal como hacían los antiguos y los actuales paganos, quienes tienen la obligación de contentar a su dios (dioses) por medio de ofrendas, regalos, rituales, porque el dios (dioses) tiene necesidades que sus fieles deben satisfacer, de no hacerlo, el dios (dioses) montan en cólera y castigan.
    Pero, en la conciencia espiritual este manejo es contemplado como lo que es: EGO.

    Así pues, sacrificar, tener fe, ritualizar la vida, llenarse de prohibiciones que no tiene sentido, ser “religioso”, es seguir apegado a lo que no da vida, es seguir en la inconsciencia de lo que es bien y mal, es seguir cosificando a Dios, es seguir esclavo del EGO.

    Así se comprende aún mejor lo profetizado por el hombre de la Verdad:

    "Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
    Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios?
    No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los shabatot y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
    Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas.
    Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
    ‘Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal.
    Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda."

    (Ieshaiá / Isaías 1:11-17)

    La base de la misión del hombre no está en adorar a un dios, ni en los rituales, ni en la fe, ni en mitos sobre sangres que salvan, ni en llevar una vida de complejidades “teológicas”, claramente lo que Dios desea del hombre es que ande por la vida como un constructor de Shalom, haciendo lo bueno, haciendo lo justo, apartándose del mal para gozar del bien.

    La Torá escrita (Bereshit / Génesis 4:3) relata que el inventor del sistema de sacrificios fue Caín, el primer hombre nacido de padre y madre humanos, copiado inmediatamente luego por su hermano Abel.
    Ni uno ni otro fueron instruidos por el Eterno para hacer esto, sino que salió de su propia imaginación. Del primero porque quizás supuso que podía comprar el beneplácito del Dios por medio de una dádiva, como si Él la precisara… el segundo porque quizás no quiso ser menos que su hermano, no perder el favor de su Dios… ¡vaya uno a saber!
    Lo cierto es que este ritual no trajo paz al mundo, ni bendición, ni armonía, ni progreso, ni confraternidad, ni solidaridad, ni… ¡nada bueno! Este invento de la primer religión trajo violencia, enemistad y hasta el primer asesinato… ¡las cosas de la religión parece que no han cambiado!
    (Recordemos que ni judaísmo ni noajismo son religión, aunque hay algunos que viven su judaísmo y su noajismo como si de religión se tratase).
    Noaj al descender del arca, al ver la devastación tremenda, no tuvo mejor idea que matar animalitos para elevar sacrificios que nadie le pidió ni nadie quería, de esos mismos animalitos que Dios le había dicho que salvara para que se conservaran y proliferara. La respuesta del Eterno a ese “aroma grato”, no fue precisamente grata: "No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el instinto del corazón del hombre es malo desde su juventud. " (Bereshit / Génesis 8:21). Sí, ese ánimo de destruir y con la excusa de congraciarse con el Dios (dioses) no demuestra la nobleza de corazón del hombre, sino su EGO. Así somos, impotentes a pesar de ser poderosos; ridículos, a pesar de estar a la altura de casi ángeles. Porque nos sometemos al EGO y entonces vivimos haciendo payasadas aburridas y terribles, con muecas de alegría pero absoluto vacío y desesperación. Como dibujara el salmista con sus palabras: "¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos traman cosas vanas? Se presentan los reyes de la tierra, y los gobernantes consultan unidos contra el Eterno y su ungido, diciendo: ‘¡Rompamos Sus ataduras! ¡Echemos de nosotros Sus cuerdas!’. El que habita en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos." (Tehilim / Salmos 2:1-4). En nuestro delirio egotístico pretendemos cambiar a Dios, o comprarlo con nuestras vanas ofrendas y sanguinarios sacrificios, para manipularlo… como si pudiéramos… y Él, allí desde Su trono se burla de los que en impotencia se creen todopoderosos, de los que se creen reyes pero son monigotes del EGO. Se ríe Dios de ti y de mí, porque seguimos siendo payasos que en verdad no hacemos reír a nadie.
    A Él complace realmente la persona que vive en sintonía espiritual, sintonizado a la frecuencia divina: hacer lo bueno y justo, apartarse de lo que Él declara malo para hacer lo que Él distingue como bueno. El resto… el resto…
    ¡Pero cómo tiene “éxito” el resto!
    ¡Cómo triunfan en el mercado de las religiones los que ofrecen objetos a la venta, proponen escuelas de misticismos, centros de cabalistería, bailes mesiánicos, palabrejas en hebreo, pertenecer a sectas con más o menos renombre!
    ¡Qué buenas tajadas obtienen los traficantes de la fe con esos shows que arman para divertir a sus ovejitas!
    ¡Cómo se difunden por las redes sociales las palabras de los farsantes, de los religiosos, de los “poderosos”! Tienen un tremendo éxito, si lo medimos con la vara del materialismo sin ápice de espiritualidad.
    Esos que hacen de su secta la única salvación, de sus prédicas la única vedad, de sus odios la única razón de existencia, de sus mentiras la única senda para la “salvación”… ¡esos se enorgullecen de su éxito! Pero en realidad, son el más oscuro fracaso. Como Caín, religiosos y asesinos. Como Noaj al bajar del arca, religioso y patético. Como todos los que se escudan en rituales y diferentes supercherías, con trucos de feria barata, fracasados pero llenos de oro y fama.

    Mensajes de plenitud espiritual como este no son de los que atraen masas de gente, no lo consiguieron los profetas, tampoco los sabios, muchos menos este humilde maestro. Lo que a la gente atrapa es el show, los rituales, la pompa, los efectos especiales, la palabrería, el seudo misticismo, las supersticiones, los amuletos, las fantasías de otras vidas, el adquirir objetos, el bailotear como zombis, el seguir los dictados de un fantoche que se autoproclama líder de alguna secta, el vestir curioso, el disfrazarse de lo que uno no es, el sacrifico, todo lo externo y pasajero eso vende, eso cotiza, eso atrae… y es contra eso que los profetas y sabios se han levantado una y otra vez, para volver a ser silenciados por las hordas de adoradores de la vanidad.
    Lo que es el camino del Eterno, ese que El mismo ha proclamado y declarado, ese no cotiza. Es que al EGO no le sirve que la persona encuentre su libertad y completitud por el sencillo y perfecto camino de la bondad y la justicia. Entonces, le hace creer a la persona que es necesario hacer mil rituales, vestirse cómico, hablar raro, aprender de memoria palabras y frases con un cierto tinte de “magia”, ser ovejas de algún pastor, festejar fiestas incongruentes, vivir como supuestamente lo hacían los modelos del pasado, llevar una vida atrevida, lo que fuera, menos lo que realmente Dios ha declarado como EL camino a seguir.

    Como expresa el Eterno a través de Su profeta: "La Torá verdadera estuvo en su boca, y por eso: en sus labios no se halló malicia, en paz y en justicia anduvo Conmigo y a muchos apartó del pecado."
    (Malaji / Malaquías 2:6).
    Hay gente que se llena la boca de “Torá que no es verdadera”, es decir, de instrucciones que se hacen pasar por reveladas, sagradas, obligadas, cuando lo cierto es que son inventos, falsedades, farsa, producto del EGO. Pero el que tiene palabras de Torá verdadera, no precisa del disfraz, ni de engaño, ni de hacer piruetas para obtener ganancias o poder. Por el contrario, el que trae el Verbo del Eterno en su boca, el que lo hace carne con sus acciones, no habla malicia (mentiras, falsedad, engaño, religión, amenazas, maldiciones, injurias, difamaciones, perjuicios contra los inocentes), sino que habla lo necesario, lo que está en sintonía con su forma de vivir, que es de paz y justicia. Anda con el Eterno, no detrás de algún clérigo, del invento novedoso de algún “grande”, de lo que está de moda. Y con sus acciones de nobleza logra enseñar a los demás cual es el camino a seguir.
    Pero, lo repito, esta forma de vida, la realmente espiritual, no es la que consigue fans, seguidores, una hinchada impresionante ni estadios repletos. Porque a la gente le encanta que se les mienta, que se les haga creer que son poderosos, que se les haga suponer que tienen conexiones “interestelares”, cualquier cosa, con tal de mantenerlos prisioneros del EGO.

    Es sobre estos líderes corruptos y sus ovejas seguidoras que el profeta ha declarado en nombre del Eterno: "desde el menor hasta el mayor de ellos, cada uno persigue las ganancias deshonestas. Desde el profeta hasta el sacerdote, todos obran con engaño y curan con superficialidad el quebranto de mi pueblo, diciendo: ‘Paz, paz.’ ¡Pero no hay paz!
    ‘¿Acaso se han avergonzado de haber hecho abominación? ¡Ciertamente no se han avergonzado, ni han sabido humillarse! Por tanto, caerán entre los que caigan; en el tiempo en que yo los castigue, tropezarán’, ha dicho el Eterno."
    (Irmiá / Jeremías 6:13-15).
    ¡Oh sí! Estos pastores de religión, seudo rabinos, maestros del engaño, usurpadores predican sobre paz, hacen espectáculos de sanidad, de restaurar casas extraviadas, de devolver a los perdidos, de salvación, de conexión con el “sadik”, dicen hablar y actuar en nombre de Dios, pero no hay paz en lo que hacen ni dicen. Sus vidas son de vergüenza, y como ellos sus seguidores. Y sin embargo, siguen prosperando (materialmente, al menos), llenando sus recintos de adoración con más y más miembros. Reciben elogios y poderes, se les atiende como si proveyeran de bendición, no son humillados… pero hay un Juez y hay un tiempo para las consecuencias de cada acto.

    Entonces, regresando al comienzo, ¿de qué vale el sacrificio, la fe, la adoración, la adulación, el disfraz, la actuación, cuando lo que el Eterno demanda es otra cosa bien distinta?
    Presta el oído a las palabras, aprende a reparar el mal, ayuda a tu conciencia espiritual a despertar y luego no dejes que vuelva a dormir.
    Recuerda: "Harás lo recto y bueno ante los ojos del Eterno, a fin de que te vaya bien…" (Devarim / Deuteronomio 6:18), no hay más secretos, ni otro camino espiritual posible.

    Sé que algunas personas poco sensibles a lo espiritual me criticarán por repetir el tema, como que es muy insistente mi mensaje de construir shalom por medio del bien y la justicia, apartarse del mal para hacer el bien, los lazos del EGO, entre otras cosas… sí es cierto, estoy girando últimamente mucho sobre estas temáticas… ¡y así me parece que debe ser!
    Desde hace milenios el mensaje celestial no ha cambiado y como hemos visto es este y no otro, ¿por qué habríamos de modificarlo?
    Por otra parte, cada artículo contiene una nueva enseñanza, nueva por no estar publicado todavía, o por contener un giro más que clarifica aspectos, o por contener la misma idea pero expuesta de una manera más clara (al menos eso espero).
    Por ejemplo, hoy podemos decir que hemos aprendido que existen tipos de TESHUVÁ, alguna de las cuales se quedan a mitad de camino del ideal. De hecho, según expresan los Sabios, y hemos escrito más arriba, ni siquiera puede considerarse como una real TESHUVÁ, sino que a veces no es más que disfrazar el pecado con otro pecado.
    Es tan importante saber esto, y especialmente ahora que estamos en el mes de Elul, el que se destina a la reflexión, al perfeccionamiento del sí mismo, al retorno a lo mejor que hay en uno, al abrazo con el prójimo, al encuentro con el Rey que nos está esperando con paciencia y cariño.

    Así pues, estudiemos con humildad, vivamos con sentido, tratemos de hacer lo mejor de nuestra parte aunque no siempre podamos. Estamos limitados en muchos aspectos, pero tenemos la intención y la acción.

  • Parashat Ekev 5772 – עקב

    Los temas de nuestra parashá, la tercera del libro Devarim, son:

    1. El esfuerzo que se debe hacer para limpiar de idolatría la Tierra de Israel y la vida personal.

    2. Elogios sobre las diversas bondades de la Tierra de Israel.

    3. El cuidado que se debe tener para llevar una vida ajustada a los preceptos de la Torá, porque cada acto conlleva su consecuencia.

    4. Recuerda Moshé el pecado del becerro de oro así como otros momentos trágicos en la historia de Israel durante su estadía en el desierto.

    5. Se advierte para que la persona, o el colectivo, no crea que tiene el poder o el control sobre las cosas, puesto que somos un elemento más en el universo. Si bien Dios nos ha dotado de grandes prerrogativas, éstas no deben ser motivo para extraviarse y confundirse.

    6. Está mencionada la parashá “Vehaiá im shamoa”, la que continúa en el rezo diario al párrafo del “Shemá Israel”.

    7. Es anunciado el mandamiento de “birkat hamazón”, agradecer por haber comido y estar satisfecho.

    La Torá nos previene de un terrible error, muy frecuente: "No sea que cuando comas y te sacies, cuando edifiques buenas casas y las habites, cuando se multipliquen tus vacas y tus ovejas, cuando se multipliquen la plata y el oro, y cuando se multiplique todo lo que tienes, entonces se llegue a engrandecer tu corazón y te olvides del Eterno tu Elokim, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud… No sea que digas en tu corazón: ‘Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad.’” (Devarim / Deuteronomio 8:12-17).

    Es muy común creer que uno es el que controla el universo, de una u otra manera. Más usual de lo que parece a simple vista. Sea con encantamientos o plegarias, gracias a arreglos con dioses (o Dios), mediante amuletos, a través de repetir determinadas fórmulas, usando ciertos objetos o vestimentas, manipulando, etc. Como fuera, el hombre se las ingenia para creerse todopoderoso. En tiempos modernos se difunden “secretos” de “atracción”, mediante los cuales se promete conseguir mágicamente lo que uno desea. Tal como un difundido lema, falso pero tan repetido que hasta parece cierto: “Piensa con insistencia y el universo se confabulará para que ocurra”.
    Así también era antaño, desde el mismo origen de la humanidad. Porque, el engañoso corazón (parte profunda del cerebro) del hombre, su EGO, le hace valorar como verdaderas muchas ilusiones, sean de impotencia o de omnipotencia.
    Para prevenirnos de fracasos, como lo son también las glorias vanas, es que con claridad impresionante la Torá nos declara que no supongamos ni por un instante que es por “mi fuerza y mi poder” que alcanzo el éxito, sino que: “al contrario, acuérdate del Eterno tu Elokim. Él es el que te da poder para hacer riquezas…" (Devarim / Deuteronomio 8:18).
    La idea que hay detrás de esto es que cada uno haga su parte, que se esmere por alcanzar sus metas, que no se deje ganar por el desánimo ni por el orgullo, porque tiene cierto poder y controla aquello que puede controlar. Al ubicarnos en nuestro verdadero sitio, al aceptarnos integralmente, con defectos y virtudes, al reconcoer al prójimo su propio lugar, estamos encaminados hacia el disfrute pleno de nuestra vida.
    ¡Shabbat Shalom UMevoraj! Moré Yehuda Ribco

  • Exilio y Redención de Av

    El ayuno de Av es la el día más oscuro de la nación de Israel. Numerosos acontecimientos trágicos y espantosos han pasado en esta fecha y su entorno, marcándolo como especial, o identificándolo como tal. El día de la amargura extrema, el polo de la negatividad para los judíos.
    Al mismo tiempo, en la sagrada Tradición se menciona que el Mashiaj ha nacido en este día, junto a la destrucción del Templo nació el redentor. Es la esperanza entremezclada con la amargura, el optimismo aún en la mayor de las angustias, una modo típicamente judío de contemplar la realidad.

    El ayuno  de Av recuerda el llanto de aquellos judíos que se negaron a confiar en Dios y prefirieron la muerte en el desierto a la toma de la Tierra Prometida. Recuerda la destrucción de los dos templos, con siglos de diferencia, junto a la masacre de miles de judíos y el fin de la independencia de Israel. Recuerda el exilio nacional y colectivo en numerosas instancias. Recuerda la matanza y persecución, la conflictiva estancia de los hijos de Dios entre las naciones idólatras.
    El resumen es el exilio, el estar fuera del lugar indicado, el vivir una existencia pasajera y de apariencias en lugar de la propia identidad en su plenitud.

    En la tradición mística más esmerada se reconoce también su faceta personal, interna.
    Estamos en exilio personal, alejados de nuestro Yo Esencial, esclavizados por el EGO, sometidos a los disfraces del Yo Vivido, encerrados en celditas mentales, en una diáspora casi constante.
    Cuando armonizamos nuestras dimensiones, cuando sintonizamos nuestro Yo Vivido a la luz del Yo Auténtico, cuando dejamos de doblegarnos ante el EGO para tomar el verdadero control de nuestras vidas, es que estamos ingresando a la Era Mesiánica individual, una en la cual es nuestro príncipe interno nos gobierna y nos redime. Ya no es el EGO el que manda, sino el AMOR.

    El profeta del desastre, el testigo del fracaso en la época del primer Templo, el gran Irmiá/Jeremías lo deja ver en numerosas ocasiones, pero quizás resalta en esta frase:

    "El aliento de nuestra vida, el ungido del Eterno, ha sido atrapado en sus fosas; aquel de quien habíamos dicho: ‘A su sombra viviremos entre las naciones.’"
    (Eijá / Lamentaciones 4:20)

    Así es.
    Nuestra neshamá, nuestra esencia espiritual, nuestro Yo Esencial, ese que es nuestro nexo sagrado con Dios y el cosmos, lo más auténtico de nosotros en nosotros, el aliento de nuestra vida, lo que es del Eterno en nosotros, está atrapado entre las cáscaras y costras que impone el EGO a través de las instancias del Yo Vivido.
    Estamos en exilio de nosotros mismos, apartados de nuestra identidad, reconociendo que somos tal o cual que en verdad no somos. Estamos en búsqueda de dioses y salvadores, de reyes y pastores, de mesías y redentores, cuando la solución está dentro nuestro. Allí vive nuestro Mesías personal, nuestro redentor. Nuestro Mesías que está acosado por el falso salvador, por el “Jesús”, que es el EGO. El EGO que se presenta como salvador, que nos impone sus inflexibles reglas de muerte, que nos hace padecer, pero tiene el descaro de aparecerse como el único que nos salva. Ese que nos obliga a adorar dioses, que son impostaciones suyas, ese que nos hace creer cosas adversas y sentir impotencia, para seguir sometiéndonos a su imperio de perversión.
    Y nuestra neshamá está encerrada, atrapada en una fosa oscura, en donde la relegamos.
    Es por esto que también penamos y padecemos en el ayuno de Av.
    Porque el exilio nacional, la destrucción de los templos, las masacres, las agresiones, todo el mal externo y material que tenemos presente en este ayuno, son materializaciones de lo que sucede en nuestro interior, a causa del EGO.

    Es posible romper el yugo del EGO. Podemos retornar a nuestra patria, a ese Templo sagrado que mora en nuestro interior (Shemot / Éxodo 25:8) y que tanto desconocemos. Podemos encontrar la estabilidad, la paz, la confianza, la fuerza, la belleza. Y no dependemos de medios externos, ni de dioses, ni de mediadores, ni de congregaciones, ni de conversiones a nada. El Templo está en nuestro interior, el nexo santo está en nosotros, ¡somos nosotros!
    Nuestra parte más pura, auténtica e intachable está allí, a la espera de que ingresemos a la Tierra Prometida, unjamos a nuestro Mesías personal, inauguremos nuestro Templo, vivamos a pleno la Era Mesiánica. Pero no lo hacemos. Damos excusas, nos negamos, preferimos morir en el desierto, seguir en el exilio, justificarnos, inventarnos religiones, buscar conversiones, hacernos extremistas, fanatizarnos, llenarnos de eslóganes, repetir lemas, ser religiosos, vivir en exilio y en apariencia disfrutarlo y llamarlo hogar.

    Por esto, este ayuno de Av es ocasión de reflexión, de conocimiento interno, no solamente de llanto por lo que pasó hace siglos, no solo recordar a los inocentes masacrados, no solamente penar por la independencia nacional perdida, no solo los Templos… sino por el exilio interno, ese que nos obliga a ser extraños en nuestra propia tierra. Ese exilio que pone ídolos en los atrios del Templo, al EGO en el sitial de un dios.

    Aprovechemos este ayuno, o cada ocasión que podamos, para hacer el camino de regreso al hogar. Podemos hacerlo.

  • La amargura de Shmuel

    Hace unos días compartí una enseñanza de cómo podríamos actuar cuando nos sentimos enojados. Tomamos como ejemplo al gran profeta Shmuel en un episodio que se narra en el capítulo octavo de su libro.
    En un comentario, un atento y amable lector y amigo nos dijo:

    Buena lección!
    Por otro lado Moré, cabría preguntar lo siguiente:
    Por un lado en el versículo 6 se escribe “Pareció mal ésta palabra a los ojos de Shemuel cuando dijeron: danos un rey para jusgarnos”
    Y en el versículo 7 dice: “Mas dijo el Eterno a Shemuel: oye la voz del pueblo en todo o que te digan, porque no (es) a tí (a quien) rechazaron, sino a Mí han rechazado, para no reinar sobre ellos”
    Se entendería del versículo 7 que el motivo por el cual “parecio mal” el asunto fue por el desprecio a la persona de Shemuel Hanaví, y HaKadosh Baruj Hú le contesta: No! Quédate tranquilo con vos está todo bien, conmigo es el problema, a Mí no me quieren.

    ¿Acaso cabe pensar que una persona sobre la cual Jazal nos dice que es comparado a Moshé y Aharon juntos, no cele por Hashem? ¿Y lo que le preocupe sólo es su propio?
    ¿Cómo se entendería Moré ésta aparente contradicción?

    Como le no-prometí, ahora brindo una breve respuesta que espero sea de aclaración y mayor bendición.

    Veamos cómo expresa el texto sagrado el relato, la atenta lectura nos brinda las respuestas:

    "Aconteció que habiendo envejecido Shemuel, puso a sus hijos como jueces de Israel.
    Su hijo primogénito se llamaba Joel, y su segundo, Abías. Ellos fueron jueces en Beer Sheva.
    Pero sus hijos no andaban en los caminos de él. Más bien, se desviaron tras las ganancias deshonestas, aceptando soborno y pervirtiendo el derecho.
    Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Shemuel, en Ramá, y le dijeron: -He aquí que tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos. Por eso, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
    Estas palabras desagradaron a Shemuel, porque dijeron: ‘Danos un rey que nos juzgue.’ Shemuel oró al Eterno,
    Entonces el Eterno le dijo: -Escucha la voz del pueblo en todo lo que te diga, porque no es a ti a quien han desechado. Es a Mí a quien han desechado, para que no reine sobre ellos.
    De la misma manera que han hecho conmigo desde el día en que los saqué de Egipto hasta el día de hoy, abandonándoMe y sirviendo a dioses ajenos, así hacen contigo también.
    Ahora pues, escucha su voz, pero adviérteles solemnemente y declárales cuál será el proceder del rey que ha de reinar sobre ellos."
    (1 Shemuel / I Samuel 8:1-9)

    Recordemos que en el verdadero estudio del Tanaj, son los pequeños indicios, las palabras dudosas, los silencios, lo que aparenta incoherencia, etc., suelen ser las claves para la comprensión correcta y exacta del mensaje. Porque el Tanaj es un texto de vida y vivo, no meramente relatos folclóricos o de índole cuasi histórica.

    El pedido de los políticos en gran medida era aceptable, estaba dentro de lo que la propia Torá establece como una mitzvá opcional para la nación cuando tomaren posesión de la Tierra.
    Según consta:

    "Cuando hayas entrado en la tierra que el Eterno tu Elokim te da y hayas tomado posesión de ella y la habites, y cuando digas: ‘Constituiré rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores’…"
    (Devarim / Deuteronomio 17:14)

    Hay una palabrita que rompe “el esquema” en el pedido de los políticos ante Shmuel.
    Mira con atención, atiende, descubre que esa palabrita añadida en el planteo político es lo que probablemente provoca la mayor indignación en Shmuel.

    A Shmuel vinieron con un reclamo casi idéntico a la mitzvá opcional de la Torá, pero añadieron lo siguiente: “que nos juzgue”.
    Esta palabrita que casi ni se la nota, que parece ser parte intrínseca del pedido, que no contiene en apariencia nada negativo, realmente es problemática.
    Porque, según se entiende en el contexto y explican algunos de los célebres exégetas, ellos pedían un rey que también estableciera leyes, que legislara de acuerdo a parámetros humanos, sea a su criterio o al de alguna casta privilegiada, como ocurría con otras naciones de aquellas épocas y lugares. Entonces, la solicitud implicaba algo mucho más extremo que tener una imagen de autoridad, un líder a la vista, un representante político y militar de Dios, en el fondo estaban queriendo romper el yugo de Dios sobre ellos, ser exactamente como las otras naciones, sumisos ante un rey humano, a merced de sus caprichos, esclavizados a las leyes dictadas por hombres y ya no bajo el cetro de Dios.
    Shmuel no dejó pasar la palabrita, como solemos hacer nosotros en la rápida lectura del texto. Él la escuchó y comprendió perfectamente. Estas personas estaban planteando algo más que tener un rey, según la propia Torá admite que es admisible para el pueblo judío, su deseo era tener otro sistema de gobierno y otro modo de vida, ya no sincronizado con lo espiritual.
    Shmuel sabía que el Shofet, el juez o caudillo, era el que lideraba al pueblo (o una parte de él), y se supone que siempre siguiendo los dictados de Dios, con la Torá como constitución, con las mitzvot como código de justicia.

    Entonces, ahora, cuando los políticos vinieron con estos pedidos, él se sintió lastimado.
    Pero no en su orgullo.
    Pero lastimado ciertamente.
    Él sabía que ya estaba viejo y que no viviría por siempre.
    Él sabía que sus hijos no vivían según sus criterios, sea que fueran pecadores o no (porque en el Talmud también a ellos se les encuentra forma de disculpar lo que está escrito en negro sobre blanco en el Tanaj).
    Él sabía que el pueblo podía solicitar un rey y que esto era un pedido admisible y atendible.
    Sí, podría estar dolido por lo personal, porque no le gustaba que le recordaran su vejez, su creciente impotencia, su cercana muerte, la corrupción de sus hijos, su fracaso como padre que modela hijos correctos, que quisieran reemplazarlo por un rey… sí, podría estar dolido por ello… ¿por qué no?
    Pero lo que el Tanaj refiere que molestó al profeta fue la palabrita extra: “que nos juzgue”.

    Ahí se sintió lastimado, porque estos políticos estaban planeando cambiar el rumbo de Israel, soltar la mano de Dios, vivir como gentiles e idólatras. Preferían la cadena de un rey al brazo redentor pero pesado de Dios.
    Que podía haber algo personal, miedo que le sucediera como a su maestro Elí haCohen y familia, que fuera recordado por ser el último de los shoftim/caudillos, que la cosa se saliera de cauce… puede ser, ¿cómo saberlo?
    Pero la gota que derramó el vaso fue la intención de desobedecer al Eterno aún dentro de lo que parecía obediencia a Él.
    No sé si comprende.

    Y Dios, que todo lo sabe, que conoce nuestro corazón incluso mejor que nosotros mismos, le lava la herida, le explica que no hay motivo de ofensa personal, que él, el profeta, está haciendo bien las cosas, que no es culpable directa o indirectamente del deseo de los políticos. Shmuel era grande, un escaloncito por debajo de Moshé en profecía, pero eso no quita que fuera humano, con debilidades, con EGO (ietzer hará), con miedos, con altibajos. También él precisa del abrazo de Dios, de la caricia, del consuelo, del apoyo… ¡no idealizamos! No es un sujeto fabuloso, al estilo de esos “gdoilim” que parecen de cuento, y cuando uno los conoce realmente distan mucho de la imagen que sus fieles retratan. Shmuel era un hombre, con todas las letras, así que nada hay para reprocharlo si tuvo un momento de amargura por motivos personales, por temor al futuro de sus hijos, por sí mismo… ¿por qué no? Igualmente, o quizás precisamente por esto, su grandeza es tal, y no de pacotilla.

    El Eterno lo consuela por aquello que le duele, tanto en lo espiritual, como en lo político, como en lo nacional, así como en lo personal. Todo lo ha afectado, y es por ello que la respuesta de Dios no deja ninguno de esos aspectos de lado. Relea el párrafo que cité, vea como el Eterno es preciso y exacto en lo que presenta al profeta.

    Así pues, ninguna contradicción, ningún egoísmo, nada de vanidad, ni un traspié hacia el pecado. Simplemente la respuesta de un grande a una gran dificultad que se presenta de manera diversa.

    ¿^Qué podemos aprender para nuestra vida cotidiana de esta gran lección?

  • Parashat Balac 5772 y Purim

    En ocasiones veo a la parashá Balak como un precursor de Purim.
    Sabido que a esta festividad también se la conoce como la del “venafoj hu”, cuando las cosas se dan vuelta, y ocurre lo inesperado, se presentan los contrastes, las apariencias se mezclan con lo original y lo que parecía ser de una manera resulta ser otra. Es en Purim cuando se usan máscaras por un día para tapar las máscaras, el Yo Vivido, de todos los días.
    Es una fiesta muy profunda en su simpleza aparente.

    En esta parashá se nos cuentan sucesos ocurridos cerca de mil años antes de la historia de Purim.
    Aquí también hay un rey impotente a la par que prepotente,
    un séquito de ministros y subordinados que toman atribuciones,
    un maligno encargado de destruir a los judíos, 
    una salvación oculta, 
    lo que es no es,
    y lo que debía suceder de una forma sucede de otra.
    En una lectura comprensiva y comparativa resaltaran numerosos detalles que asocian una historia con la otra. Es cuestión de tomarse el tiempo, proveerse de baterías de conocimiento, y emprender la búsqueda que bien pronto se encontrará las pistas.
    Algunos aspectos son diferentes, como por ejemplo el final de ambas historias, o quizás luego de analizar con detalle podemos encontrar que no hay tantas diferencias.

    Encontramos que el supuestamente poderoso tropieza allí en donde el débil tiene éxito.
    Vemos al sabio que fracasa cayendo en ignorancia y violencia, al tiempo que brilla el entendimiento del que es considerado inepto.
    Testimoniamos como el que posee enormes capacidades las desperdicia, las tuerce hacia lo que pierde en lugar de usarlas para alcanzar lo que salva.
    Comprobamos intentos de maldición que se vuelven pálidas bendiciones, que al mismo tiempo esconden larvadas otras maldiciones.
    Allí está quien debe guardar silencio que habla, y el que tiene que decir algo importante se pierde en divagaciones, palabrería, cosmética ridícula o silencios perniciosos.
    El enemigo es el encargado finalmente de pregonar públicamente las alabanzas y bendiciones del que quería destruir, porque el “rey” hizo que el tiro del malvado le saliera por la culata y le dañara en tanto la víctima era rescatada para bien.

    Sí, hay mucho para desentrañar. Especialmente luego de que aprendimos a reconocer las injerencias del EGO en nuestra vida, de cómo manipulamos y somos manipulados, de cómo vivimos en conflicto, de cómo estamos en “galut pnimit” (exilio interior)… muchísimo es lo que tenemos para aprender. Te ofrezco que nos encontremos en pocos días en Bogota, Colombia, para que juntos veamos las enseñanzas que afloran de estas historias. Te espero.

    Ésta es una invitación a seguir estudiando, para encontrar allí no solamente el saber sino el ejemplo de vida apropiada para el leal al Eterno.
    Un estilo de vida que necesariamente involucra el ser bueno y justo, como es Dios el que se encarga de demandar de cada persona:

    "¡Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno!
    ¿Qué requiere de ti el Eterno?
    Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Elokim."
    (Mijá / Miqueas 6:8)

    Ser justo, ser bueno, ser leal. Eso es lo que Dios pide de cada persona.
    No lo dice un hombre, lo dice DIOS.

    Para mí, es suficiente.
    Pero, es interesante ver que gente no muy apegada a los asuntos espirituales, en esta caso Voltaire, tuvo una inspirada genialidad al decir:

    "Si eres justo, ya lo reúnes todo; la fuerza, la prudencia y la templanza sólo son cualidades útiles. Si las tienes, tanto mejor para ti; pero si eres justo, tanto mejor para los demás. No es suficiente ser justos; es menester, hacer el bien a los demás".

    Sí, doblemente interesante que se este autor el que pareciera estar bebiendo directamente de las fuentes espirituales al afirmar lo que afirmó.
    Es como otro “milagro oculto”, otra paradoja de Purim, pero con un profundo mensaje muy cierto y vital.

    De paso, ¿saben ustedes qué famoso personaje expresó el versículo que da comienzo a las plegarias matinales en la sinagoga?
    Como ayuda, es el verso que comienza con las palabras “ma tovu ohaleja Iaacov”…

  • Amo de tus Emociones

    La emoción está en ti para que
    la reconozcas,
    identifiques que la causa,
    la uses como señal o alerta,
    en este sentido es muy útil pues es una herramienta más para vincularte con otros y aprender a conocerte a ti mismo. La emocional es una dimensión de la persona, una que es necesaria, buena, pero no la única ni la más importante de todas.
    Pero es perjudicial en cuanto
    te atas a una emoción específica o conjunto de ellas y no tienes flexibilidad,
    te identificas a ti mismo por completo con ella, por ejemplo al decir soy una persona triste,
    te dejas llevar,
    te eternizas en ella.
    Porque, no somos solamente seres emocionales, sino multidimensionales, lo emocional es un componente más de la compleja fórmula que somos cada uno de nosotros.

    Negar la emoción,
    clasificarla erróneamente,
    esconderla debajo de la alfombra,
    apegarse a ella,
    la sensiblería,
    la victimización,
    entronizarla,
    sus desbordes,
    entre otros errores suelen ser algunos de los que vamos cometiendo.
    Por supuesto que estos modos provienen del EGO y sirven a sus finalidades.
    Ten presente que el EGO te hace sentir la impotencia
    pero te hace creer que eres todopoderoso, entonces fracasas cuando te confrontas con la realidad y niegas tal hecho;
    o te hace sentir que eres una piltrafa, por lo cual estás imposibilitado de salir por tu mismo con esfuerzo, compromiso y confianza.
    Tanto si vas por la ruta de la prepotencia como por el de la debilidad, estás en una espiral viciosa, porque sales de la impotencia para volver a ella, pero aumentada, complejizada, llena de mayores sufrimientos y cadenas que te esclavizan.

    Con lo que recién te expuse puedes comprender este pasaje:

    "Entonces el Eterno dijo a Caín: -¿Por qué te has enfurecido? ¿Por qué ha decaído tu semblante?
    Si te enmiendas, ¿no serás enaltecido? Pero si no te enmiendas, yacerá el pecado a la puerta. Y hacia ti será su deseo; pero tú lo puedes dominar."
    (Bereshit / Génesis 4:6-7)

    No desmerezcas tus emociones, tampoco las eleves al sitial de mando, simplemente tenlas presente, conócelas, ordénalas, úsalas para aquello que han sido diseñadas por el Creador.
    Te servirán para revelar cuestiones de ti, de tu cuerpo, de tus relaciones, de tus expectativas. Es un instrumento, el termómetro para medir tu situación. Por ejemplo, lees acerca de una persona violenta, la información la comprendes, la ubicas en los casilleros correspondientes, está todo clasificado e intelectualmente deglutido. Pero de pronto, una persona violenta te agrede, ahora no hay teoría, sino experiencia, sensaciones, emociones. Lo que leíste tiene mayor sentido ahora, mayor contenido. De manera similar a la inversa, con situaciones placenteras, agradables.
    En parte para esto vinimos la mundo, para completar la información fría y sin emoción con las experiencias que proveen nuestro interactuar mundanal, terrenal.
    Nos vamos llenando de experiencias, de recuerdos, y la idea del Creador es que estos sean positivos, beneficiosos, luminosos, de placer, de dicha, de estima, porque serán la “materia prima” de nuestra estadía en el reino espiritual. De aquí la idea de vivir con sentido multidimensional, orientados por lo espiritual. Por ello la “ganancia” de apartarse del mal y de hacer el bien, porque no solo nos permite vivir con bondad en este mundo, sino también disfrutar de placeres sin par en el más allá.
    Pero, si contaminas tu registro mnémico con acciones negativas, con maldades, con rebeliones, con groserías, con ondas negativas, entonces tu tesoro para la eternidad se ve corrompido, el placer se diluye para dar lugar al malestar, a aquello que algunos denominan “infierno”.

    Por lo cual, es altamente recomendable llenarte de bien, de bondad, de justicia, de lealtad, para que tus recuerdos no sean perturbadores.
    Recuerda, en el mundo de la Verdad no hay excusas, ni mentiras, ni olvidos. Todo es revelado ante el potente ojo del Eterno.
    Por supuesto que Su Misericordia lava, compone, repara, absuelve; pero es preferible no comer del pan de la vergüenza, de la impotencia real, sino asociarnos a Él para que aquello que gozamos sea por derecho, bien adquirido por nuestras acciones que son buenas y justas.

    Entonces, si comprendes bien lo que te estoy explicando, podrás valorar en su infinito poder la necesidad de llevar una vida en sintonía con los mandamientos que te corresponde según decisión de Dios. Si eres gentil, es decir no judío, tienes los Siete Mandamientos Fundamentales. Si eres judío, tienes aquellos que aplican para ti de los 613 del pueblo judío.

    En palabras del gran rabino y sabio contemporáneo Aryeh Kaplan:

    “Imagínate estando parado desnudo frente a D-os, con tu memoria completamente abierta, transparente sin ningún mecanismo de protección o válvula reductora que disminuya esta fuerza.  Vas a recordar todo lo que has hecho y lo verás bajo una luz diferente.   Lo verás bajo la luz de espíritu sin sombra, o bajo la luz de D-os que alumbra de un extremo de la creación al otro.  La memoria de cada buena acción y mitzvá será el placer más sublime como lo dice nuestra tradición sobre el mundo venidero.

    Pero tu memoria también estará abierta a todo las cosas de las cuales te avergüenzas.  No pueden ser racionalizadas o expulsadas.  Te enfrentarás a ti mismo, completamente consciente de las consecuencias de todos tus actos.  Todos sabemos la terrible pena y humillación experimentaba cuando se nos cacha haciendo algo malo.  Imagínate ser atrapado por la memoria sin lugar a escapar….”
    (“La inmortalidad del espíritu”)

    Ahora, ¿qué puedes hacer cuanto la emoción negativa brota?
    Sin dudas que dejarse llevar por ella no es lo mejor en la inmensa mayoría de las situaciones. En lugar de mejorar o componer, la emoción negativa al timón te lleva a mayores dramas, al naufragio.
    De hecho, son las emociones las que controla con habilidad del EGO para mantenerte subordinado, esclavizado, siendo un títere en su mano.
    Entonces, te enroscas en ideas enfermizas, en creencias truculentas, en deseos banales, en pasiones decadentes, en miedos. Desgastas tu energía, corroes tu alma, pierdes tu preciosa vida en emociones y no en construir una vida con sentido de plenitud.
    Y te carcomes pensando en el pasado, en echar culpas, en echarte culpas, en sentirte culpable, en que hizo o dejo de hacer tal o cual persona, en cómo le faltaron a tu honor, en… vacío.
    Y lo mismo con la corrida del foco hacia el futuro, pendiente de ilusiones, impedido de avanzar por miedos, angustiado por fantasmas que nunca existieron, preparando guiones que nunca actuarás… vacío.

    ¿Qué hacer?
    Surge la emoción y no reaccionas, no haces nada, no dices nada, te quedas quieto (si con ello no te pones en riesgo de vida o salud).
    Respira.
    Respira lentamente, tan lento y profundo como puedas.
    Aún no digas nada, no expreses nada, no hagas nada.
    Respira, precisarás alrededor de diez segundos de esta respiración reconcentrada en ella misma. No pienses en lo que te hicieron, lo que te parece que te han hecho, en lo que harás, en nada de ello. Solo respira y concéntrate en tu respiración, en aspirar con calma, en llenar tus pulmones plenamente con aire.
    Respira.
    Si el otro trata de hacerte reaccionar con insultos, gestos, golpes, o lo que fuera, tú sigue concentrado en tu respiración. Por supuesto que si la agresión es física y hay riesgo de salud o vida, deberás hacer lo necesario para prevenirte de daños.
    Ahora, estarás con mayor poder sobre tus acciones.
    Podrás escoger cómo y con qué accionar, y ya no solamente reaccionar de forma automática. Ahora estarás más en poder de tus acciones, no en manos del EGO.
    Entonces, quizás optes por quedarte en silencio, porque te das cuenta de lo poco que sirve decir o hacer algo cuando no aporta a la construcción de la plenitud.
    Tal vez quieras sonreír al comprender lo patético que es el agresor, lo impotente que realmente es.
    O por ahí en lugar de insultar o maldecir, digas palabras bondadosas, benditas, inesperadamente favorables para quien te agredió.
    O… la acción que decidas emprender, viéndote en el espejo que te puso el otro ante ti y que se ve en la emoción que te brotó en ese momento.
    Porque al ver tu emoción, no estarás viendo al otro y lo que te hizo, sino viéndote a ti, atisbando qué es aquello que tienes débil en ti y que pretende aparentar fuerza o esclavizarse por medio de la emoción negativa.

    Recuerda, cuando en un debate se levanta la voz, es porque no hay argumentos ni razón.
    Cuando se insulta, es porque no se cuenta con la capacidad como para ser fuerte.
    La emoción negativa no está hablando realmente del otro, sino de ti mismo.

    En vez de atarte a una emoción, la reconoces y la liberas. No por medio de una explosión con sus consecuencias desagradables, sino por liberar aquello que la provocó. Eso interno que se molestó con la provocación del medio o de otra persona.

    Entonces, cuando te haces amo de tus emociones, estarás espiritualizando otra dimensión de tu ser, llenando de placer tu memoria, construyendo shalom.

  • Lo espiritual

    Ya explicamos al respecto de “espiritual” (rujaní) en otras oportunidades, especialmente en su su carácter de estilo de vida en armonía con los mandamientos que el Eterno ha decretado para cada cual según su identidad espiritual. De esto se desprende con claridad su oposición de base a lo que es religión o religiosidad.
    Puedes repasar aquí: http://fulvida.com/varios/temas-frecuentes/espiritual y http://fulvida.com/id-noajica/identidad/espiritual-te-lo-repito

    Ahora quisiera hacer una especie de síntesis para comprender a “lo espiritual” (neshamá), como aquella dimensión que integra al ser humano.
    Cómo entender el concepto cuando estamos hablando de la dimensión espiritual como formadora del hombre.
    En esta ocasión solamente enumeraré las diferentes maneras correctas de entender este concepto, estando en el interés del lector buscar-encontrar-leer-estudiar aquello que ya está publicado al respecto en este sagrado hogar.

    Lo espiritual:

    1. Lo que recibe en la gestación el hombre directamente de Dios y no de sus padres o de los nutrientes.
    2. No es material, no es parte de la naturaleza, está por fuera de espacio-tiempo.
    3. Lo que somos como personas, más allá del cuerpo o lazos sociales.
    4. La información personal, única, irrepetible, de cada uno como obra en construcción irremplazable. Información que en buena medida se registra en nuestro sistema nervioso como memoria, pero que también es “subido a la Red espiritual”, y allí queda indeleble, imborrable, protegida en los “discos duros” de la eternidad.
    5. La conexión metafísica (más allá de lo físico) con el Cosmos, con el prójimo, con Dios.
    6. Lo que permite al hombre el libre albedrío (capacidad de elegir libremente entre hacer el bien o hacer el mal).
    7. Lo que queda del hombre tras su muerte terrenal.
    8. El Yo Esencial, parte medular del Yo Auténtico.
  • Job 1:1-5. Para ser bueno y justo con Dios y el prójimo.

    La historia de Job, una historia pocas veces comprendida.
    Una en la que la educación, piedra angular en sostener una vida de armonía, parece ausente.
    Sobre eso quiero comentarte en esta oportunidad.

    Prestemos atención a la lectura de las sagradas escrituras del judaísmo, tratemos de comprender lo que el inspirado autor nos quiere trasmitir.
    Vamos:

    "Hubo un hombre en la tierra de Uz, que se llamaba Job. Aquel hombre era íntegro y recto, temeroso de Elokim y apartado del mal.
    (2) Le nacieron siete hijos y tres hijas.
    (3) Poseía 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnos y muchísimos siervos. Y aquel hombre era el más grande de todos los orientales.
    (4) Sus hijos iban y celebraban un banquete en la casa de cada uno, en su día, y mandaban a llamar a sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
    (5) Y cuando habían transcurrido los días de banquete, sucedía que Job mandaba a llamarlos y los consagraba. Levantándose muy de mañana, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Pues decía Job: ‘Quizás mis hijos habrán pecado y habrán bendecido a Elokim en sus corazones.’ De esta manera hacía continuamente."
    (Iyov / Job 1:1-5)

    ¿Te ha llamado algo la atención en este breve texto?
    Vemos un hombre poderoso en su época y lugar. Dinero no le faltaba, eso es innegable. Poder tampoco. Era famoso. Era estimado. Era como la figura más predominante en el medio oriente.
    Ese era Job.
    Afortunadamente era reverente al Eterno, trataba de vivir apartándose del mal, actuaba con rectitud, cumplía las leyes. Claro que sí, era un ciudadano respetuoso de la ley y de la convivencia social. No transgredía, no cometía infracciones, andaba con honestidad por la vida. Es una virtud digna del mejor elogio, ¿no?
    Pero notemos un detalle. Se apartaba del mal, pero… ¿hacía el bien?
    Recordemos que ambas son necesarias para ser una persona completa. Apartarse del mal y hacer el bien. Con solo apartarse del mal uno consigue no cometer transgresiones, con el temor reverente del Cielo uno escapa de situaciones problemáticas. Pero, ¿dónde queda la faceta activa? ¿Qué hace para promover el bien, para darlo a conocer, para que la gente lo reconozca y actúe con bondad?
    Por ello, no basta con temer al Cielo y apartarse del mal. No basta, aunque es una gran virtud.
    Se debe complementar con los actos bondadosos genuinos, con las acciones promotoras de Shalom.
    Como menciona Dios a través del profeta, Él quiere que el hombre sea bueno Y justo. No una de las dos, sino ambas. Y esto parecía no cumplirlo el justo Job, más no el bueno de Job.

    Esta virtud “defectuosa” tarde o temprano se manifiesta problemática.
    Y así lo veremos en lo que continúa (que en lo medular no trataremos en este texto, pero te anticipo que resuelve –según entiendo- el espinoso tema aquel de “el hombre justo que le pasan cosas malas”).

    Como vemos, Job tenía mucho de todo, posesiones, animales, servidores y también hijos e hijas.
    Era como un rey, lleno, poderoso, recargado de bienes.
    Mucho tenía, pero algo aparentemente estaba faltando.
    Veamos.

    ¿Qué hacían sus numerosos hijos?
    No leemos que hicieran asistencia social, ni fueran líderes justos de su generación, ni comerciaran de alguna manera y proveyeran de bienes y servicios a sus contemporáneos, ni eran estudiosos, ni eran… se la pasaban de jolgorio en parranda. Siempre había buen motivo para celebrar, ¿y por qué no? Si papá Job se encargaba de proveerles de todo, todo, sin necesidad de esfuerzo, sin trabajo, sin dedicación Ellos estiraban el brazo y papá Job les daba sin límite. Al menos, en apariencia, se llevaban bien entre ellos. Eso es algo para destacar, o al menos eso es lo que parece del texto literal.
    Así pues, tenemos a unos jóvenes licenciosos, príncipes enviciados, que teniendo el poder y la capacidad para ser motores de expansión del bien, se centraban solamente en gratificarse a ellos mismos. Siete hijos varones, una parranda por día, siete por semana, una día en cada casa.

    Al cabo de una semana, cada fin de semana, el preocupado padre Job los convocaba para que él se encargara de elevar sacrificios en honor a la deidad, no sea cosa que ellos hayan pecado.
    Es que entre copas y copas, con mezcla de alcoholes y otros “endulzantes”, con cuerpos que iban y venían, con la cabeza aligerada y el corazón alegre, con la juerga a flor de piel… ¿cómo saber si habían incurrido en algún error leve o grave?
    ¿Podemos nosotros saberlo?
    ¿Cuál era el pecado que molestaba que incurrieran los muchachos y muchachas?
    El de blasfemar, maldecir a Dios, que está mencionado con el eufemismo “bendecir” a Dios.
    Los comentaristas clásicos nos hacen notar que este tipo de sacrificio, “olá” – “holocausto” – “incinerado por completo”, era el acostumbrado hacer cuando uno tenía pensamientos negativos, los que no implican un acto en los hechos, en este caso el de insultar a la deidad de alguna manera, con la excusa de la borrachera o la falta de consciencia.
    Y así procedía este hombre poderoso, cada semana, una y otra vez, ofrendando diez animales en honor al Dios, porque eso era lo que él consideraba necesario para prevenir a sus hijos de castigos a causa de blasfemar. Madrugaba, presuroso corría a sacrificar animalitos con la buena intención de prevenir castigos divinos. Una y otra vez, escudaba la conducta de sus hijos detrás de la sangre derramada de los holocaustos.
    Parece un hombre notable, como para tomar en consideración y ejemplo. ¡Tanta religiosidad aplicada a los sacrificios! ¡Tanto esmero y velocidad para disculpar los posibles pecados de blasfemia de sus descendientes! ¡Tan atento a los detalles rituales! Sí, a primera vista, a ojo de lector superficial y poco entrenado en la ciencia del estudio de la Torá se pude consignar a Job como un modelo de noájida a seguir, con todo su ritualismo, su detallismo, sus animales muertos en sacrificio, su temor reverente de Dios… sí… pero no…

    ¡Cuán errado e impotente era este temeroso y poderoso hombre!
    ¡Cuánto descarrío y desgracia en tanta buena intención desprovista de ciencia!

    Entendamos, no era un mal hombre el amigo Job, pero tampoco podemos decir que era bueno.
    A lo sumo, recto, correcto, justo, temeroso de pecar, pero no era bueno.
    Y tampoco se encargó de educar en la buena senda a sus hijos e hijas. No lo vemos como maestro, como orientador, como consejero, como hombre sabio que encamina a sus continuadores detrás de sus pasos de gigante. Más bien vemos a un hombre que no pone límites cuando son necesarios, que permite el desenfreno, que no enseña, pero que corre como bombero a apagar principios de incendio o teme enojar a la deidad y se apura a apaciguarla.
    Pero el padre, el hombre, el que tiene que estar, el que educa, el que instruye, ese no aparece, al menos no en esta descripción.

    Así pues, Job está ausente en su presencia.
    Presente para aparecer al final del ciclo de juergas, para compensar a la deidad con sacrificios que nadie le pidió; pero totalmente ausente cuando tiene que dirigir a sus hijos o aleccionarlos o haberles nutrido en cómo debe ser la conducta de la persona.

    No, los sacrificios compensatorios no bastan.
    Aunque no peca de hecho, el hombre Job peca en su omisión.
    Es cómplice en su tolerancia ante conductas reñidas con lo esperable y en su intolerancia con la posibilidad de que los hijos hayan pecado.
    Pero en vez de educar, compra “la paz” con ofrendas.
    ¿Es eso paz?
    ¿Es eso lo que Dios quiere?

    Resuenen las palabras del profeta cuando declara: 

    "Dice el Eterno: ‘¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
    (12) Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios?
    (13) No traigáis más ofrendas vanas. "
    (Ieshaiá / Isaías 1:11-13)

    El sacrificio, un método anticuado, nacido en la desesperación del hombre, en su ignorancia, pero que no reviste real sentido.
    Y lo demuestra Job, sacrificando una y otra vez, cada semana, en lugar de corregir la conducta de sus hijos o hacerles entender lo que es el camino de Dios. No, él no estaba despierto a la conciencia espiritual, como dormidos estaban también sus hijos, todos ellos entumecidos con rituales, con ritos vistosos, con aromas de carnes asadas, con festivales, pero con cero contenido espiritual.
    Job, un hombre muy religioso, pero desarrollado en lo espiritual.
    Temeroso del pecado, reverente de Dios, cosas que son sumamente loables… pero, ¿cuál era el sentido de vivir así?
    En esto, de por sí no hay pecado, pero tampoco hay perfección ni construcción de Shalom.
    Su propia esposa, sus hijos, sus amigos cercanos, todos ellos no han sido influidos positivamente por Job, porque, ¿cómo habría de recibir influencias positivas si él no hace nada para instruirles en el camino del Shalom?
    Temer al pecado, correr a hacer sacrificios, dar sermones, no hacer cosas malas y ¿nada más? ¿A eso se limita el potencial multidimensional del hombre?

    Cuando lo vemos con esta luz, cuando entendemos que no era tan bueno ni tan perfecto Job, se nos aclara rápidamente la metáfora que continúa narrando el capítulo, aquella de la puja entre Dios y Su ángel Satán. No están disputando, no están jugando con el destino del hombre, no hacen al estilo de dioses paganos, sino que ponen de manifiesto la debilidad del proceder, de la cosmovisión “religiosa” (más no espiritual) de Job.
    Pero esto, no es el tema que trataré hoy contigo.
    Dios mediante, algún día, podremos estudiar al respecto.

    La redención de Job surge cuando cambia su modo de actuar, o más correctamente, cuando comienza a actuar con bondad, con bien, con generosidad sincera.
    Ya no como temeroso del pecado, ya no más como justo indiferente al prójimo, sino como un hombre activo en la construcción de Shalom.
    Atendamos, hacia el final de la historia Job confiesa:

    "De oídas había oído de Ti, pero ahora mis ojos Te ven.
    Por tanto, me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza."
    (Iyov / Job 42:5-6)

    Sí, ese hombre que se ufanaba de temer a Dios, de escapar del pecado, de hacer sacrificios propiciatorios en lugar de educar en el camino del bien, ese hombre ahora reconoce que solo fue un religioso más. Alguien que hablaba de oídas, suponía, inventaba ritos, creía entender a Dios y por eso actuaba como si fuera sabio, sin serlo.
    Ahora, por fin ahora, despierta a su conciencia espiritual.
    Hasta aquí no hacía el mal activamente, pero tampoco hacía el bien.
    A partir de ahora se da cuenta de sus carencias y de sus vicios. El vicio de presumir, el de suponer, el de inventar caminos que lo apartan del Camino.
    Y ya no recurre a sacrificios, porque no valen de nada si no se hacen en su contexto y especialmente con su sentido puro.
    Ya no mata animales para complacer o aplacar a una deidad enojona. Ahora simplemente hace lo que tiene que hacer: TESHUVÁ.
    ¿Simple, no?
    Sin rituales, sin palabrería, sin rebusques, pero pleno de espiritualidad, con la simpleza de la verdad, con fidelidad a Dios.
    Se arrepiente y actúa como a Dios agrada. Tal es el secreto universal de la felicidad.
    A sus amigos que seguían enroscados en religión, Dios les pide sacrificios de animales (Iyov / Job 42:8), porque ellos no alcanzaban a comprender, no podían salir de su celdita mental.
    Pero de Job no pidió Dios sacrificios, sino que viva como constructor de Shalom. Lo vemos con efusiva claridad aquí:

    "El Eterno restauró a Job, cuando él oraba por sus amigos, y aumentó el Eterno al doble todo lo que había pertenecido a Job."
    (Iyov / Job 42:10)

    La salvación de Job no dependía de sacrificios, ni de sangre derramada, ni de fe, ni de temor, ni de rezar por el mero hecho de rezar, ni de rituales, ni de posturas, ni de imposturas, ni de hebraísmos, ni de palabras hebreas, ni de repetir lemas judaicos, ni de leer Cabalá, ni de hacerse pasar por judío, ni de… la salvación de Job fluyó para él cuando fue capaz de interesarse por otro, hacer algo generoso por otro, actuar con bondad, hacer algo para beneficiar a otro en verdad.
    Job fue “salvo”, restaurado, cuando aprendió a vivir con sentido espiritual, en su multidimensionalidad, en su plenitud, como constructor de Shalom.
    Haciendo lo bueno y justo.
    Lo que Dios espera que tú también hagas.

    En resumen…

  • Yo, tú, otro, uno

    En tu origen eres completamente otros.
    Presta atención, cuando el espermatozoide de tu padre penetra la membrana del ovocito de tu madre y ambos se combinan, en ese preciso instante sagrado de la fecundación, eres una célula microscópica, solo una célula es todo lo que eres, una célula absolutamente formada por materia de una célula de tu madre y una de tu padre.
    Eso y solamente eso.
    ¿Te das cuenta que en tu inicio eres absolutamente otros?
    Esa célula se divide, luego la división se continúa y el maravilloso de la gestación sigue su curso.
    De la célula inicial se forman cientos, miles, millones, que van adquiriendo su forma y funcionalidad de acuerdo a un programa específico diseñado para la especie.
    Al día 40, considera la Tradición (TB Menajot 99b), que el espíritu se integra al feto. De acuerdo a Rashi in situ, “el feto adquiere forma humana”. En este momento está consagrado el Yo Auténtico.

    Al nacer el bebe entra en contacto directo con otras personas, hasta ese momento su único contacto era reducido, con su líquido amniótico y placenta; con esporádicos contactos con el afuera mediatizados a través de su madre; con sonidos, posiciones, sustancias que provenían de su madre.
    Pero al nacer, todos los sentidos se ven invadidos de ajenidad. Sonidos, aromas, caricias, movimientos, formas, sabores, palabras, mandatos… el otro, lo otro, se impone por doquier. Todo es otro. Hasta el mismo es otro, ya que no tiene conciencia de ser ni tampoco de la existencia de algo que es otro. Todo es una masa multiforme, extraña, cambiante, aterrorizante a veces y placentera otras. Todo mezclado, sin formas, sin contenidos, sin sentido. Cosas que están y desaparecen, pero tampoco se sabe que es una cosa y que es la otra.

    Al irse desarrollando su cerebro y al estar sumergido en un océano de experiencias, su memoria se va plasmando con información, que muy lentamente va siendo ordenada, sistematizada, adquiriendo asociaciones, desarrollando sentidos. Muy lentamente.
    Sus pensamientos, que son corporales, de movimiento, de sensaciones, provienen del afuera.
    Cuando adquiere la capacidad de simbolizar, de expresar ruiditos comunicantes, más tarde palabras y luego un lenguaje, también es producto del afuera que se incorpora y se va sistematizando dentro.
    Tus ideas no son tuyas originalmente, son retazos que pediste prestado a otros y compusiste para que parecieran tuyas. A veces surge un rayo de inspiración, algo que modifica por completo lo anterior, pero cuando vemos detenidamente encontramos que no hay tal desaparición de lo viejo, sino que aquello permanece, de una u otra forma sosteniendo lo nuevo y en apariencia original. Solo Dios crea algo de la nada, nosotros solamente damos forma a lo que ya está creado. Vamos desarrollando, modificando, pero siempre en base a lo anterior.
    Por lo general, aquello que hemos introducido de fuera es asumido como realmente propio, como sustancial para la vida, como bastión a defender incluso al riesgo de matar o morir. Pero, son solo creencias, ideas, vapor que viene de fuera y te impregna hasta parecer verdadero.
    Todo viene de otro, aunque lo único auténtico en ti es el Yo Auténtico, y hasta éste es esencialmente Otro.

    Nos vamos construyendo con nuestras experiencias, en nuestras relaciones con el entorno y con otras personas.
    Vamos tomando prestados roles, creencias, lemas, ideas, gustos, hábitos, como si fueran producto de experiencia personal, cuando realmente es una marejada continua del afuera que se va adquiriendo. Es cierto, cada uno es individual, es uno, pero formado por otros, con otros, de otros. Hasta cierto punto, y tal como indican las fuentes esotéricas de la Tradición, todos somos uno, unificados, somos cosmos, somos uno.
    Ya no solamente uno en nuestra multidimensionalidad, sino uno con el prójimo, uno con el extraño, uno con lo que fue y lo que será, unificados en esa dimensión denominada “Iejidá”, donde se comprende que todos somos extensiones con apariencia de individualidad, pero realmente un solo ente universal. Pero claro, llegar a comprender y asumir esto, no es para todos, ni se pretende que se acepte esta idea y se viva acorde a lo que exige. De hacerlo, la senda es la del AMOR, no el del romance, no el de los poemas, no el infantil, no el que se disfraza para ocultar la miseria egoísta. El AMOR en su comprensión de la unidad del ser, de la unicidad de la aparente diversidad.

    Nuestro camino individual está ligado al de los que nos rodean. 
    Lo queramos o no, estemos de acuerdo o no.

    En nuestro origen somos otros, nos vamos construyendo como otros, en un nivel profundo somos uno con todo.

  • Teshuvá y noajismo

    Es parte del mecanismo de sometimiento al EGO el que te sientas impotente, fracasado, inútil, incapaz de salir adelante, merecedor de lo malo, pecador, destinado al infierno, dependiente de algún “mítico salvador”.
    Comprende la diferencia entre caer y arrastrarse.
    Una cosa es caer, todos caemos.
    Otra cosa es suponer que ese es nuestro destino, lo que nos merecemos, nuestro castigo divino, y que no tenemos derecho a levantarnos y avanzar, sino solamente a arrastrarnos o yacer sin fuerzas y esperando la muerte cruel.
    Algunos siguen tirados, esperanzados en poder caminar si un supuesto redentor les viene a ordenar hacerlo, o que solamente por medio del auxilio de otros pueden incorporarse y hacer algo con sus vidas.
    El sentimiento de impotencia, el “saberse” fracasado aun antes de intentar otra cosa, suele ser producto del EGO, en su soterrado trabajo de debilitarte para dominarte, para que continúes siendo su esclavo, para que no puedas ser libre y feliz.

    Y por ahí andan aquellas personas llenas de potenciales maravillosos, con capacidades extraordinarias para hacer de sus vidas un paraíso y contagiar de bien al mundo, pero apagados, disminuidos, enfermos, zombis que se arrastran encadenados al EGO.
    Cargan pesadas mochilas, propias y ajenas.
    Se sienten incapaces, malos, merecedores del mal, destinados al mal, fracasados, impotentes, pecadores y no se levantan.

    O están esos otros, que son el otro lado de la misma moneda, que presumen de superioridad, que se llenan de humo, que están hinchados a más no poder, que se hacen pasar por geniales referentes, pero que son solamente payasos, miserables que viven disfrazados de millonarios, vanidosos que esconden en sus fantasías de poder y superioridad su escasa valía, su terrible impotencia.

    Tanto los que se arrastran por el peso de sus creencias de incapacidad, como los que viven en las nubes de creerse superiores pero sin fundamento, son esclavos del EGO, sometidos a los trucos y trampas del EGO, esclavos.

    Las religiones y las doctrinas religiosas inventan dioses y santos salvadores, todos ellos diseñados para dominar a las masas y los individuos. Son instrumentos del EGO, para mantener a los fieles atrapados en las telarañas del EGO. Esos dioses (falsos, solamente existentes en los corazones de sus seguidores) a través de sus clérigos hacen sentir culpa, achacan pecados, prometen castigos terribles e infernales, impiden todo tipo de escapatoria hacia la libertad pero al mismo tiempo dan un solo camino de esperanza: el creer en ellos, someterse a ellos, dejarse dominar por completo por ellos.
    Esos dioses payasescos dicen (en los textos inventados por sus creadores): “yo soy el único camino, la única verdad, la única vida, y nadie se salva si no es a través mío… todo aquel que cree y se esclaviza a mí vive, pero el que no lo hace, está destinado al infierno eterno junto a su padre el diablo”.
    Así actúan las religiones, instrumentos del EGO, herramientas de dominación imperial.

    Entonces, ¿cómo habrás de escapar y ser libre si desde que naces a cada instante te hacen creer y sentir que nada puedes, nada eres, nada te mereces si estás sin la cobertura de tu dios y de sus pastores?
    Sí, así funcionan las religiones, y llevan miles de años haciéndolo y perfeccionando sus mecanismos de dominación.
    Por lo cual, no resulta extraño que el noajismo no tenga “éxito”, sino que siga siendo vivido y compartido por muy pocos.
    Es que el noajismo, al igual que su hermano el judaísmo, NO son religiones ni deben ser equiparadas a ellas.
    No buscan la dominación de personas y colectivos, sino su liberación.
    No inventa dioses ni salvadores, sino que favorece a que el hombre se desarrolle hasta el máximo de sus capacidades y sea un constructor de shalom.
    No destina a nadie al infierno por ser falto de fe en tal o cual dogma, sino que prioriza las acciones de bien y justicia muy por encima de cualquier creencia doctrinal o fe en imposibles. De hecho, tampoco destina al infierno a los seguidores de las religiones, porque comprende la debilidad del humano y trata de darle una mano real, sincera, beneficiosa para que cada uno pueda quebrar el yugo del mal, romper el imperio del EGO.

    Pero, aquellos que despiertan a su conciencia espiritual, con mucha dificultad perseveran en la senda correcta.
    Carradas retornan al fango del cual apenas si salieron un poco.
    Tienen mucho miedo, mucho.
    Se sienten tan impotentes.
    Se creyeron libres, pero era solo una brisa, nada más.
    Muy pronto sus EGOs activaron sensaciones de impotencia, plagaron de miedo, llenaron de dudas, hicieron trampas para retenerlos, para volver a encerrarlos en sus celditas mentales.
    Los hábitos cultivados durante décadas no se rompen de la noche a la mañana, ni solamente el despertar de la conciencia es suficiente. Es necesario trabajo, esfuerzo, sacrificio, constancia, energía, resiliencia, aprendizajes nuevos, des-aprender, perdonar, perdonarse, conocerse, amarase, respetarse… no, no es solamente con quererlo, ni por haber abierto los ojos un ratito que se rompe el yugo del EGO y se vive bajo la orientación del AMOR.

    El EGO es ingenioso, tanto como lo es la persona. Secuestra el pensamiento que se pone al servicio del EGO. Se inventan numerosas excusas, justificaciones, lo que sea necesario para paralizar a la persona, domesticarla, tenerla esclavizada y sin protestas.
    Ingeniosas frases tales como “mi esposa me presionó para volver a la iglesia”, “pero el pastor no era tan malo”, “si el noajismo fuera verdadero sería multitudinario”, “el moré no me dijo lo que quería escuchar”, “mejor malo conocido que bueno por conocer”, “como pastor ganaba mucho dinero y tenía una posición social de respeto”, “estoy acostumbrado a congregarme los fines de semana”, “quiero estudiar la Torah”, “me gustan los rituales”, “quiero rituales”, “quiero rituales pero no como algo religioso sino porque los rituales…”, “yo quería convertirme al judaísmo”, “noajismo como que es demasiado libertad y no sé qué hacer”, “quiero un rabino que me ordene la vida”, “quiero una sinagoga que me acepte”, “nadie me entiende cuando digo que soy noájida”, “soy pecador y no encuentro ningún ritual que me purifique, a mí no me parece que solamente pidiendo perdón y haciendo bien las cosas seré salvo”, “extraño a mi novia que sigue siendo religiosa”, “quiero más palabras en hebreo y más mandamientos”, “perdí a mis amigos del mesianismo y quiero volver a estar con ellos, a que me hablen”, “y si esto también es mentira”, etcéteras hasta el infinito.

    Sí, el EGO sabe qué puntos tocar en ti para tenerte bajo la pata, calladito, sufriendo, impotente.
    Y si no sabe qué hacer, ataca con todo lo que tiene, alguna cosa le va a dar resultado.
    Te llueven los problemas, te equivocas a cada rato, estás nervioso, te angustias, no duermes, dices cosas que no quisieras decir, te juntas con gente que no quieres estar, te quedas solo, te enfermas, te sientes impotente, te sientes impotente, te sientes impotente… te desmayas a cada rato por este miedo o aquel, todo te demuestra que eres un fracasado y no hay nada que te rescate con promesas mágicas (y absolutamente mentirosas) de milagros que hará por ti un dios salvador. Entonces te desploma, te caes, te encadenas, te encierras nuevamente en tu celdita mental, retornas al rebaño.
    Pierdes el tren al paraíso, pobrecito, para quedarte abrazado a tu EGO, a las fantasías de poder, a los sentimientos de impotencia, a la creencias en salvadores, en dioses… pobrecito…

    Emprender el camino de unificar tu ser, de descubrir tu Yo Auténtico y armonizarlo con tu Yo Vivido, eso lo perdiste también.

    Pero tienes la TESHUVÁ al alcance de la mano, ni bien quieras, ni bien lo hagas.

    Recomiendo el estudio concienzudo de este escrito: http://fulvida.com/id-noajica/identidad/alegra-secreta y  este http://fulvida.com/ajenos/misioneros/teshuv-la-salvacin-mesinica