Categoría: Opiniones e ideas

  • Grados de receptividad del Bien

    Algunas ideas cabalísticas que puede nos sea de provecho conocer.

    El Eterno es el infinito Bien, entre otras infinitas cualidades.
    Para que ese bien supremo tenga sentido el Eterno dispuso que existiesen receptores de Su bondad.
    Creó el universo y dotó a ciertos seres de vida, dentro de estos hizo al ser humano quien se destaca del resto por ser también NESHAMÁ, espíritu, una chispa de la Divinidad.

    Cada criatura que disfruta de lo que Él le da, está cumpliendo la misión para la cual fue creada. ¡Es su manera de alabar al Eterno!
    El ser humano, al igual que el resto de las criaturas, puede y debe gozar de lo permitido de aquello que de manera constante y con inacabable bondad alcanza a su limitada existencia.

    Pero,  como NESHAMÁ encarnada en este mundo, puede disfrutar de Su Merced desde otra perspectiva: siendo consciente de ser receptor de una gracia inmerecida, una dádiva generada por la Voluntad de dar del Creador y no por algún mérito propio particular.
    El manifestar esa conciencia de la bondad divina a través del agradecimiento es un escalón más elevado en nuestra existencia.

    La cual se puede superar al provocar la obtención de bienestar como consecuencia de actuar de acuerdo a la Voluntad Divina.
    Cuando generamos méritos con nuestras acciones, el bien obtenido no es por dádiva sino por justicia.
    Con esto ya el hombre se eleva aun más por sobre la pasiva recepción del animal.

    E incluso puede subir un peldaño más, cuando escoge entre lo bueno y lo malo, cuando haciendo uso de su libre albedrío opta por el camino del Eterno.
    En consecuencia se hace meritorio a la recompensa, es decir, la consecuencia lógica y automática de su acción constructora de SHALOM.

    Y todavía tiene un piso más para ascender, cuando su elección por actuar en sintonía con la Divina Voluntad no está motivada por el deseo de obtener algún beneficio, sino solamente por estar consciente del Eterno y Su Ley para vivir de acuerdo a ella.

    Y si además lo que obtiene lo comparte solidariamente, generosamente, sin esperar nada a cambio, (pero sin provocarse daños innecesarios), entonces emula en su máxima posibilidad al Eterno, al ser un canal de dar y no un mero receptor de la bondad de Arriba.

  • Criaturas separadas en unidad

    En el curso de Cabalá que comenzó hace unos días surgió una interesante pregunta de una de las atentas participantes: “¿Cuál es el motivo por el cual el Creador nos separó de la unidad básica llamada IEJIDÁ, si estando en unidad podríamos estar en perfección y sin sufrimientos?”.
    Como estábamos al final del encuentro quedé en responder, Dios mediante, en la siguiente clase.
    Como faltan unos días y mi memoria está fallando a veces, preferí escribir rápidamente una respuesta y publicarla; así queda memorizada la interesante pregunta y también alguna respuesta.

    Comencemos con una cita del Baal haSulam, Rav Yehuda Leib haLevi Ashlag:

    “Toda la finalidad del Creador para Sus criaturas es la de darles placer, recibir todo el bienestar y deleite que Él prepara para ellos.
    A través de lo cual se conocerá Su verdad y grandeza.”
    Baal HaSulam, introducción al Sefer haZohar.

    El Eterno da, nada recibe.
    Constantemente fluye Su bondad para con la Creación entera, la cual es permanente receptora sin poder devolverle absolutamente nada a Él.
    En el Sidur los Sabios lo dejaron plasmado en la frase:

    Hamejadesh betuvó bejol iom tamid maasé vereshit – en Su bondad renueva cada día, permanentemente, la obra de Creación”

    Nuestra tarea, como criaturas, consiste en recibir, como el resto de la creación completa; pero, nuestra misión como seres humanos es hacernos merecedores de dicha recepción (cabalá).
    Él nos creó para escoger, para decidir entre el bien y el mal, y por tanto a la hora de recibir no solamente hacerlo por merced sino también por justicia.
    De esta manera somos los que podemos disfrutar de lo recibido sin humillación, pues no estamos sometidos a una total dependencia, que nos obliga a permanecer en estado de impotencia; sino que sembramos y cosechamos de nuestra labor. Por lo cual, el pan que nos nutre no viene dado como una dádiva al menesteroso, sino como el fruto merecido que se recoge con dicha, se disfruta con deleite, porque se esforzó a la hora de elaborarlo.
    En palabras del salmista:

    “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”
    (Tehilim / Salmos 126:5)

    Tiene un sabor mucho más agradable el fruto de nuestro esfuerzo que el abundante pan de la humillación recibido en impotencia.
    En todas las cosas, no solamente en las que respectan a las consecuencias de nuestros actos en la Justicia Divina.
    Porque el hombre no nació para ser totalmente impotente, aunque esté sumamente limitado por su estructura material/temporal; al mismo tiempo es NESHAMÁ (espíritu), lo que lo une a la eternidad, al Todopoderoso.

    Cuando ejercemos el verdadero poder, no el aparente, el resultado es satisfacción aunque tal vez no se obtenga un éxito material/temporal.
    Probablemente no sea éste un concepto asequible por personas que no hayan estudiado enseñanzas de Cabalá; pero al hacerlo descubrimos que el éxito real no depende de los resultados prácticos solamente, e indudablemente no se asocia al ejercicio del poder aparente.

    Así al estar experimentando este mundo, con su larguísima serie de limitaciones, tenemos la oportunidad para desplegar el verdadero poder, aquel que proviene de la NESHAMÁ; lo cual redunda en satisfacción eterna.
    De no haber sido separados de la IEJIDÁ, de haber permanecido indistintamente unificados en el Ein Sof, nunca hubiésemos adquirido la ocasión para obtener placer, por tanto siempre estaríamos recibiendo el pan de la humillación.
    ¿Se comprende la idea?

    Por otra parte, en la realidad absoluta espiritual no hay registro de experiencia mundana, aunque se tenga completo conocimiento teórico de todos los asuntos.
    Solamente cuando nos desperdigamos en la creación, nos separamos de esta unidad esencial que seguimos siendo en todo momento, y pasamos a vivir en la realidad sensorial, es que adquirimos experiencia, sumamos a la teoría la sensación, la emoción, el plus que no se tiene siendo exclusivamente espirituales.
    Por lo cual, es una enorme bondad que el Creador ha hecho con nosotros al permitirnos aprender del mundo a través de nuestras experiencias, pues así sumamos al conocimiento al placer sensorial.

    De esta manera, recibimos del Eterno por merced pero también por derecho, lo cual nos aumenta el disfrute. A lo cual se añade que el deleite no es solamente teórico, sino también un rastro recordado de lo que se ha experimentado en este mundo.
    Por ello los Sabios dijeron que no nos creamos más santos al negarnos un placer mundanal que nos es apto y tenemos a disposición, ¡por el contrario, estamos pecando si lo rechazamos! Ahí está esa experiencia placentera dispuesta para que la disfrutemos y llenemos así con su registro la memoria que será preservada para la eternidad.

    Aprendemos, con lo expuesto, que la separatividad con Dios en este mundo es necesaria, es buena; pero está en nosotros acortar la brecha por medio de nuestras acciones que construyan SHALOM.
    Con cada ocasión que actuamos con bondad Y justicia, en acciones/palabras/pensamientos, estamos sembrando el bien aquí y en la eternidad.
    Al crecer en conciencia, vamos estrechando la brecha con el Eterno; brecha que es aparente, porque en la esencia (NESHAMÁ) no nos hemos apartado de Él ni un milímetro.
    Cada momento que el EGO nos trampea, es el adecuado para doblegarlo y seguir la senda de la NESHAMÁ, porque así nos fortalecemos y crecemos. Recordemos que el EGO no es un enemigo, sino que puede resultar ser nuestro mejor aliado, siempre y cuando cumpla su función específica y que además nosotros tomemos conciencia y actuemos como corresponde y no como “sale”. Cada vez que construimos SHALOM, a pesar del EGO, obtuvimos conciencia de nuestro poder y nos aproximamos a ser quien realmente somos (NESHAMÁ).
    Ahí, precisamente, está una de las claves de la felicidad.
    Lograr armonizar nuestro Yo Vivido al ritmo del Yo Esencial, hacer que nuestra vida aquí y ahora sean orientadas por la NESHAMÁ y no por el EGO.

    Armonizar nuestra conducta en las necesidades básicas, las absolutamente corporales. Luego también en las emociones. Luego en lo que respecta a los valores morales, aquellos que provienen de la vida en sociedad. Luego corregir el pensamiento. Por último, estar en equilibrio multidimensional, nutrido, satisfecho, saludable, alumbrado por la LUZ, viviendo en AMOR.
    Ahí tenemos el paraíso terrenal, absolutamente alcanzable por cada ser humano y por la humanidad.
    El deseo de recibir educado y transformado en recibir para dar. Un dar generoso, sin esperar NADA a cambio, a imagen y semejanza del Creador.
    Un trazo luminoso que vivifica los mundos de Atzilut, Briá, Ietzirá y Asiá formando el Adam haKadmón pleno.

    No sé si los conceptos se comprenden, son complejos y no siempre se expresan con claridad ni se entienden con precisión.
    A través de las enseñanzas de la Cabalá podemos ir incorporando un método para reconocer al Eterno, vincularnos desde lo profundo con Él, así como tomar conciencia de Su creación, de las criaturas en este mundo aquí y ahora.
    Así construimos SHALOM y cosechamos deleite y felicidad.

    Los invito a participar del curso ya iniciado, así como de próximos seminarios que iremos anunciando en diversas ciudad de Latinoamérica, con la ayuda del Eterno.

  • Mirada nueva

    «Entonces Balaam dijo al enviado del Eterno: -He pecado. Es que yo no sabía que te habías puesto en el camino, contra mí.»
    (Bemidbar / Números 22:34)

    Desde bebes somos máquinas de interpretación, absorbemos lo que recibimos a través de los sentidos (internos y externos) y lo vamos insertando en cajoncitos, lo etiquetamos, lo relacionamos con estructuras previas, algunas percepciones se borran, todas se desdibujan.

    Por supuesto que el sistema interpretativo del bebe es rudimentario, se está formando. Cosa que hace incesantemente.
    Así, vamos ensamblando nuestro sistema de creencias, el cual a su vez nos ensambla a nosotros.
    Los adultos que nos atienden suelen ingerir en este proceso, a sabiendas o no. Por ejemplo, la beba está comenzando a andar por sus propios medios, se tropieza y cae estrepitosamente. Si la abuelita grita desesperada y la aupa con angustia, preguntándole si se lastimó, ¿qué le está enseñando? ¿Será lo mismo a si la buena señora revisa que esté bien la niña, al darse cuenta de que fue una caída habitual simplemente sonríe y dice algo como “arriba”? ¿Y qué pasaría si la abuela ni siquiera lanzara una miradita ante los quejidos y llantos de impotencia de la nena? ¿Y si la castigara por ser torpe y debilucha? ¿Y si…? ¡Cuántas conductas posibles que sin saberlo vamos aprendiendo e incorporando a nuestro sistema de creencias!
    ¿Te habías dado cuenta?

    Nos habituamos a un modo de interpretar lo que sucede. A través de ese cristal vemos el mundo, el interno y el externo, por lo cual siempre nos llega una imagen distorsionada de las cosas y no las cosas como son en sí mismas.
    No escuchamos la sinfonía cósmica, sino tan solo la precaria reproducción que en nuestra mente se ejecuta.

    El sistema de creencias está allí, acurrucado, imponiendo su parecer.
    Muchas veces ni siquiera es “nuestro” punto de vista, sino aquello que se ha estereotipado en nuestro inconsciente.

    Por ello, suponemos, creemos, valoramos, juzgamos, imaginamos, e incluso miramos o dejamos de ver.
    Estamos controlados por nuestro sistema de creencias, hasta en las cuestiones que requieren mayor razonamiento, imparcialidad, objetividad (en la medida de lo posible).

    Por supuesto, y no podía faltar, el EGO está operando aquí; jugando con los sentimientos de impotencia y control.
    El sistema de creencias nos da una ilusión de poder, porque nos permite comprender el mundo, lo que sucede.
    Al mismo tiempo, nos deja indefensos, cuando nos hace sentir incapacitados, apocados, temerosos.

    Es otra de las manifestaciones de nuestra zona de confort, allí en donde estamos a gusto incluso cuando no lo estamos.
    Si el hecho se explica con nuestro sistema de creencias, estamos sosegados, no encontramos dificultades especiales.

    Pero, cuando los hechos no encajan en los supuestos del sistema de creencias, se produce malestar, el cual puede ser respondido de diversas maneras: negarlo, explicarlo de modo insatisfactorio, denunciarlo, destruirlo, tergiversar los datos.
    A veces se produce una incorporación de lo novedoso, sin provocar por ello rupturas o revoluciones.
    Se amplió un poco la zonita de confort, extendiéndola hasta donde no produce angustia.
    Se solidifica así el sistema de creencias, porque cambia apenas para no cambiar.

    Cuando el sistema no puede responder, ni encuentra cómo integrar el hecho “ofensivo” o paradójico, ni las evasiones alcanzan, y la debilidad del sistema se impone; podría suceder un cambio de paradigma. Probablemente no con el primer problema, ni con el segundo, sino cuando la crisis ponga en evidencia la incapacidad del sistema.
    Nace una nueva mirada, que le debe a la anterior alguna cosa, sea ésta manifiesta o no, porque del choque y desintegración de los elementos antiguos se construyó esta nueva síntesis.
    Tal vez quedan resabios del viejo sistema, agazapados, confabulando para el retorno del pasado.
    O tal vez sea una mirada perdida e incompatible con la realidad como se presenta ahora.

    La nueva mirada se transforma, de inmediato o eventualmente, en el nuevo sistema de creencias.
    A través del cual filtramos el mundo y lo armamos, a nuestra imagen y semejanza; en tanto nos vamos armando a nosotros con él.

    Que sea nueva no implica que sea mejor o más acertada, es otra correa para nuestra expansión espiritual.

    Esto acontece en la vida personal, en la comunitaria, en la global; entre intelectuales, estudiosos, científicos, artistas, deportistas, empresarios, trabajadores, etc.

    Ahora, pongamos este conocimiento en la práctica a través de un ejemplo.
    Sientes que el mundo es injusto y la gente mala; todo te sale al revés de lo que deseas; te traicionan a cada rato; vives desconfiando de todo y por todo.
    No te animas a disfrutar, siempre encuentras algo que te arruina el placer del momento. Si no lo encuentras, fácilmente lo inventas.
    Echas la culpa a tus padres, por supuesto, quienes te arruinaron la vida por x-y-z.
    Echas la culpa al destino, a Dios, a los dioses, porque el mundo es injusto, ¿recuerdas?
    Cada tropiezo es una evidencia de que tú estás en lo cierto; cada éxito es malogrado o explicado precariamente para ser sentido como un fracaso.
    La amargura es constante, el sentimiento de impotencia también, las reacciones agresivas son diarias. Todo esto lleva a aumentar las dificultades de relación con los demás, a ser rechazado, poco querido, etc. Que resultan en confirmaciones del sistema de creencias, lo cual lo refuerza.
    ¿Te das cuenta del sistema de creencias que está operando aquí?
    Si es así, ¿qué propondrías para modificarlo?
    Luego de responder a esta cuestión, tal vez sea hora de revisar tu propio sistema de creencias, ¿no te parece?

  • Resp. 1491-De arrepentimiento y gozo

    Apreciado Maestro:
    Gracias por contestar esta inquietud, que creo nos iluminara a muchos lectores. Su respuesta orienta uno de los aspectos mas escabrosos del ser humano, el sufrimiento.
    Mi comentario, mas que una pregunta, era decirle que estoy de acuerdo que el esfuerzo es vital para lograr sobreponerse a las dificultades y el sufrimiento, tal como usted lo ha hecho y con gran exito.
    Si, se que el esfuerzo es columna vertebral de la vida judia y es un excepcional concepto o herramienta para enfrentarla. Ese es uno de los mas grandes beneficios que yo he recibido de mi adoctrinamiento en el proceso de mi conversion.
    Sienembargo, Maestro, todos los dias, hago mias las palabras de nuestros -perdon- sus sabios, en el Sidur, «perdona mis pecados Oh Eterno, pero no a traves de grandes sufrimientos o graves enfermedades, acepta mis palabras y los pensamientos de mi corazon»
    Le mencionaba esta parte del rezo del Sidur, para decirle que antes de enfrentar la prueba, que en ocasiones es desvastadora y no todos los seres humanos logran sobreponerse, acojo y hago mias esas palabras de los sabios, tratando de que el Eterno, condone el mal decreto, es decir, evite la prueba, tal como lo concibieron esos maravillosos hombres, sabios excelsos, porque -insisto- creo que Dios nos creo para una vida de plenitud, pues su escencia es el amor y, que padre amoroso, liquidaria a sus hijos?. Acaso a traves del amor y no del sufrimiento no se llega de mejor manera a amar a Dios?
    En la oracion, (Kriat Shema antes de acostarse) se encuentra el rezo de mi referencia.
    Un cordial saludo

    Ramiro A.
    Ecuador

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  • De nostalgias y anécdotas

    Hace un rato escuché a unas buenas personas judías fervientes contar alabanzas de los viejos maestros mekubalim del antiguo poblado en el Medio Oriente, allí de donde emigraron penosamente sus antepasados. Lugares en donde fueron maltratados, perseguidos, asfixiados, discriminados, asesinados, violentados, estafados, esclavizados, expulsados y un largo collar de penurias; pero que igualmente, y no sé bien porqué, siguen siendo tierras añoradas con cariño. Se siguen identificando en comunidades de judíos provenientes de allá, siguen canturreando con melodías típicas de los habitantes de esas culturas, hablando con los acentos de esas regiones. La añoranza por ese mal pasado que se da tan comúnmente en los descendientes de los que lograron escapar a mejores realidades.
    Cosa rara, ¿no?
    Allí tenemos a los compungidos por Sefarad, o memoriosos de Alepo, o anhelantes del shtetl polaco, o los que recuerdan con nostalgia la Rusia Blanca, entre otros tantos apegados a pasados dolorosos y de cierta forma convertidos en mitos rosados… cosa rara, ¿no?

    Decían estos buenos judíos de lo poderosos que eran esos rabanim, mekubalim, gente con ruaj hakodesh, gente de una generación sagrada, y de los cuales se relatan historias maravillosas.
    Yo no dudo de que ellos crean en la veracidad de las mismas, ni siquiera dudo que hayan sido reales. Simplemente las escucho y analizo, con la mayor objetividad que mi limitada capacidad me permite.
    Como por ejemplo, la del chico gentil muy malintencionado que molestaba a los judíos habitualmente. Hasta que una vez su mal educación y avería ética lo llevo a orinar las puertas de la sinagoga. Le dijeron al sabio mekubal, ese paradigma de rabino venerado que mencionan con tanta admiración estas buenas personas. El sabio dijo: “Permitan que siga orinando”. Y el chico no paraba de orinar, hasta que comenzó a expulsar sangre y no se terminaba el manantial enfermizo. El dolor y la desesperación invadió a los demás, e imploraron al mekubal que terminara ese tormento para el pequeño blasfemo. El rabino simplemente dijo: “Que cese”. Y el chico paró de morir de manera tan amarga.
    Terminaron la anécdota los buenos continuadores de su tradición diciendo: “Qué sabios tan llenos de ruaj hakodesh. Cómo nos hacen falta en esta generación tan apartada de la Torá y las mitzvot”.

    Repito, puede ser cierta la historia.
    No tengo motivo para dudar de ella.
    Solamente me pregunto, ¿no había otro camino que castigar de ese modo al perverso pequeño?
    ¿No hubiera sido más milagroso que el chico quisiera hacer daño pero de repente corriera a abrazar al sabio y pidiera ser convertido al judaísmo, o aprender de noajismo y vivir a pleno como tal?
    ¿O tal vez el poder mekubalistico hubiese sido usado para eliminar el odio y persecuciones antijudías de manera milagrosa y eficiente?
    ¿Se consiguió la paz y estabilidad para los judíos?
    ¿Prosperaron y se mantuvieron las comunidades allí?
    ¿Se logró fortalecer las comunidades judías entonces y hasta nuestros días?
    Tantas otras preguntas me surgen y ninguna de ellas me hace sentir aprecio por estas historias, aunque no dudase un segundo de su veracidad.

    Igualmente, es admirable el cariño de las buena gente que sigue contando estas historias y su deseo por un mundo mejor, su buena intención, su apego por las tradiciones de los antepasados. No faltarán personas así, inocentes, buenas, apreciables. ¡Ojalá y fueran más!
    Y sin embargo, hay tanto que hacer por encima de esas narrativas maravillosas y nostálgicas.
    Quiera el Eterno que tengamos la capacidad de encontrar caminos para construir SHALOM en todo momento.

  • Hebreo perpetuo

    Hace poco leí que si hubiese una máquina para viajar en el tiempo, hacia el pasado, los angloparlantes dudosamente comprenderían el idioma de sus antepasados de pocos siglos en la historia. Ya el idioma de Shakespeare es bastante diferente al moderno, en tanto que un par de siglos más atrás sería por completo otra lengua.  A quien le interese: http://sploid.gizmodo.com/how-far-back-in-time-could-you-travel-and-still-underst-1764826914

    El hebreo moderno sin dudas tiene variaciones con el hebreo del TANAJ.
    No me refiero solamente a los vocablos que designan cuestiones nuevas, ignoradas por nuestros antepasados; sino incluso a viejos conceptos que se marcaban con otras palabras.
    Por ejemplo: en la actualidad calle se dice REJOV, pero en el hebreo antiguo era SHUK.
    Y SHUK en el hebreo moderno es feria o mercado.
    ¿Y qué era REJOV en aquellas épocas?
    Lo que para nosotros es actualmente KIKAR, o sea, plaza.
    Así ocurre con otros vocablos, no son una enorme cantidad, pero que lo es hay, los hay.

    También ocurre con los conceptos abstractos, que no siempre se mantiene su significado exacto, aunque sí pudiera preservar el significante.
    Por ejemplo: TZEDAKÁ se entiende actualmente como caridad, ayuda al necesitado, dar limosnas. En el pasado podía ser aquello, pero era con más precisión justicia social, y por ampliación la justicia. Como su voz hermana TZEDEK.

    Por lo cual, no todo hebreo parlante moderno es capaz de comprender cabalmente el texto del TANAJ o de otras obras antiguas.
    Sin embargo, en líneas generales podemos afirmar que si viajásemos al pasado, y nos encontráramos con Moshé, en pocos momentos estaríamos conversando –si se nos diera la oportunidad- y encontrando pronto entendimiento y comprensión de ida y vuelta. No estaríamos imposibilitados de asimilar sus ideas, ni de que ellos discernieran las nuestras.

    ¡Y pensar que se había declarado al hebreo como una lengua muerta!
    El idioma de los judíos nunca ha perecido, ni lo hará.
    Aunque evolucione, como supongo ocurre con toda lengua; aunque se modifique; aunque los caracteres hayan cambiado (¿y lo seguirán haciendo?) la comunicación será posible.
    ¿Alguien sabe el secreto?
    Yo tengo alguna idea; por ejemplo:

  • Hagamos más y mejor

    Con una conferencia, o una publicación, o una visita del moré, quizás una persona despertó su conciencia espiritual, lo cual es de incalculable valor.
    Pero para miles solo ha sido un momento fugaz, una pequeña oportunidad que han desperdiciado. Tal vez ni siquiera le encontraron sentido, o siquiera advirtieron su importancia. O por ahí, durante una fracción de segundo su alma captó el rayo de LUZ sagrada, estuvo por despertar, pero volvió a la modorra de la vida cotidiana, de estar bajo la anestesia del EGO.
    Algo que sucede una vez, o muy poquitas veces, no suele dejar una marca tan profunda en la existencia como para estimular el cambio que sincroniza el Yo Vivido con el Yo Esencial.
    ¡Si ni siquiera el impacto tremendo de la única e irrepetible Revelación de Dios en Sinaí impidió que 40 días más tarde muchos adoraran al EGO en forma de becerro!

    Por ello, es importante hacer repetidos esos momentos de trascendencia.
    Intensificar la actividad apropiada.
    Estudiar con asiduidad, regularidad y constancia. Encontrarse con hermanos para conversar de los temas oportunos. Dar una mano al que lo precisa. Pedir una mano si es uno el necesitado. Compartir. Hacer cada uno su parte. Recibir invitados, pero también acceder a ser invitado. Aprender, desaprender, difundir… tantas cosas que podemos y debemos hacer.
    Como cuando viajaba a dar conferencias de noajismo, hubo un tiempo que tenía dos o tres de esos encuentros al año. Sin muchas exigencias personales, solo cuestiones básicas. La idea era hacer un sacrificio personal para conseguir rescatar a más personas del EGO, en forma de religión o de lo que fuera. Se puede hacer más.

    Esta reflexión sirve en especial a todos aquellos que pasaron un ratito por FULVIDA y no lograron quedarse, ni sacar a relucir su identidad espiritual noájica.
    Pero también es un mensaje para cada uno de nosotros, en cada uno de los aspectos.

  • Motivos

    Así como hay cuatro motivos para el pecado (que significa desviarse del camino correcto, errar el blanco), también se puede proponer idéntico planteo para motivos para actuar bien.

    Recordemos muy brevemente los motivos del pecado, y si te interesa profundizar te recomiendo que busques en el sitio pues hay algunas publicaciones esperando por tu lectura y estudio.

    • Rebeldía: voluntariamente y con deseo de oponerse al Eterno (Torá, judaísmo, ley, camino del bien) se realizan actos que son prohibidos.
      Ejemplo: como jamón, y soy judío, porque me parece una estupidez tremenda esto de no comerlo y a mí no me van a venir a decir qué hacer y qué no, cuando todos sabemos que dios es un mito, la Torá un libro arcaico y lleno de prejuicios.
    • Obtención de beneficios: se quiere disfrutar de alguna ventaja que está prohibida u obtenerla por métodos que lo son.
      Ejemplo: como jamón, porque me encanta su sabor, además está en casi todas las recetas, lo sirven en todas partes, privarse de él es, en cierta medida, privarse de la vida en sociedad. Así que todo bien con las reglas del judaísmo, pero me van a disculpar que no las cumpla porque no voy a dejar de comer lo que me gusta y no hace mal a nadie.
    • Involuntario: se sabe la regla, se pretende cumplirla pero algún hecho deriva en su incumplimiento.
      Ejemplo: me invitaron a una fiesta en donde me aseguran que todos los alimentos son kosher, no tengo motivos para dudar. Pero el encargado de la cocina estafó al dueño de la fiesta, introdujo alimentos prohibidos, porque le sale muchísimo más barato. Al final, terminé comiendo jamón sin darme cuenta.
    • Ignorancia: nunca me enseñaron, no tuve oportunidad de aprender.
      Ejemplo: ¿Me estás diciendo en serio que soy judío y es parte del judaísmo no comer jamón? ¡No tenía idea!

    Ahora, traslademos esto hacia los motivos para el actuar siguiendo el camino correcto (tengo la idea que también sobre este tema publiqué hace muchos años, pero no recuerdo muy bien).

    • Sumisión al Eterno: el único interés al cumplir con los mandamientos es ser leal al Eterno y Su voluntad, no esperándose absolutamente nada como compensación, ni aquí ni en la eternidad. Se hace lo que se debe hacer, porque esto es lo que Dios ordenó. Si hay beneficios, es algo secundario y agradecido (¿o no?), pero no esperado a priori, ni planificado adrede.
    • Obtención de beneficios: se quiere disfrutar de alguna ventaja a través de realizar los mandamientos y reglamentos, que pudieran ser beneficios en este mundo o en la eternidad, cuestiones directas del cumplimiento, o derivaciones del mismo, o esperándolas de acuerdo a las promesas y explicaciones dadas por los sabios.
    • Involuntario: se conoce la regla pero no se tiene intención de cumplirla, e igualmente se la realiza.
    • Ignorancia: no se conoce la ley pero se la cumple por otras causas.

    Para profundizar:

    1. ¿Serías capaz de darnos ejemplos de cada uno de los cuatro motivos para el actuar correcto?
    2. ¿Te reconoces en alguno de ellos?
    3. ¿Cuál te parece es el motivo más frecuente para la conducta correcta de la gente, en general?
    4. ¿Y tuya en particular?
    5. ¿Se te ocurren motivos que no estén contemplados en este planteo?
    6. ¿Cuál crees es el motivo más frecuente para pecar, de los mencionados al principio?

    Será interesante leer las respuestas que compartas aquí mismo, en la zona de los comentarios.
    Gracias.

  • Vivir por fe

    Más de una vez seguidores del falso dios y falso redentor han dicho que la fe es la base única para “la salvación”, y ésta es exclusivamente para los que posan su fe en aquel personaje de la cruz.
    Evidentemente es engaño desde alfa hasta omega, por razones que hemos explicado en decenas de posts a lo largo del tiempo y no repetiremos ahora. Aquel que esté interesado, que no nos pregunte ni abra debate, mejor que se tome el trabajo de buscar lo publicado, estudiarlo y ser valiente como para desaprender la programación ideológica que le retiene y aprender a pensar con criterios de libertad y santa fidelidad al Eterno. Es tu tarea, querido lector, no la mía.

    Triste es notar que hay gente que dice seguir al Eterno y serLe fiel que también usan esta idea de la fe como si fuera la clave esencial para el hombre, cuando en ningún lugar la Torá hace especial referencia a la fe, ni la ordena para el gentil o para el judío.
    Por otra parte, lo que se entiende por “fe”, supuestamente como traducción de “emuná”, es una atribución errónea, carente de sentido y fundamento dentro de la Tradición, y que es propia más de la mentalidad del esclavo del EGO, y por tanto del religioso.

    Un pasaje mal empleado, y por tanto prostituido, por estos mercaderes de la fe es el tomado del profeta de la Verdad, Jabacuc: “el hombre por su fe vivirá”.
    ¿Es eso lo que dijo el santo hombre de Dios?
    ¿Es la doctrina de la fe como esencial para la “salvación” lo que quiso que aprendiéramos?

    Estudiemos con sinceridad y lealtad.
    Dijo el profeta:

    «He aquí, aquel cuya alma no es recta dentro de sí está envanecido,
    pero el justo por su fidelidad vivirá.»
    (Jabakuk / Habacuc 2:4)

    Comencemos por la primer parte del verso.
    Aquel que tiene una existencia equivocada se alza en su imaginación hasta grandes alturas, que ciertamente le son inapropiadas.
    Vive con la fantasía de haber alcanzado un nivel al cual no ha llegado, y por tanto está en continuo estado de error.
    Su autoestima está desequilibrada, creyéndose más de lo que es; como un globo hinchado lleno de humo oscuro, que está inflado a tope y se lleva a todos por delante al ocupar espacios que no le corresponden, cuando en verdad es sumamente delicado, demasiado sensible, y por lo cual cualquier pequeño rasguño puede perforarlo y quebrar su sentimiento de poder.
    Tal vez conoces gente así, presumida, vanidosa, altiva, que insulta a otros, con ínfulas de grandeza y poder que no tiene, que su estrategia defensiva es atacar y menospreciar, porque al pretender rebajar a otros de cierta forma se cuida de que no se note su verdadera pobreza y debilidad. Como aquel que hostiga, que hace bullying, un pobre desgraciado temeroso y marchito, que en la prepotencia pretende esconder su impotencia.
    ¿Entiendes la idea?
    Hay personas cuya vida está controlada por el EGO, y encuentran que una de las formas para sobrevivir es mostrándose más poderoso de lo que realmente es y se siente.
    Seguramente que no es la descripción de alguien que trata de estar en sintonía con el Eterno y Sus cosas, por lo cual, es víctima muy factible de mercaderes religiosos, de vendedores de espejismos y supersticiones, un posible soldadito de fanatismos y otras expresiones del EGO.

    Pero, existe otra manera de vivir, la cual es trabajando el Yo Vivido para ponerlo en sincronía con el Yo Esencial.
    Hacer que la conducta se guíe por los dictados de la NESHAMÁ (espíritu) y no de acuerdo a los dictados del EGO.
    A ese denomina Jabacuc como “justo”, el TZADIK. Que no está hablando de cualquier persona, sino de este tipo en particular, el TZADIK.
    Es algo a tener bien en cuenta, porque no está diciendo “el hombre por su fe vivirá”, sino “el TZADIK –justo- por su EMUNÁ (fidelidad, compromiso) vivirá”.
    ¿Entendiste la diferencia?
    Es TZADIK, porque ha rectificado su alma. No está como al principio del versículo “aquel cuya alma no es recta”; sino que su trabajo ha logrado refinar su existencia, trabajar su piedra interior para modelarla a imagen y semejanza de su NESHAMÁ. Por lo cual, ha dejado de ser aquel arrogante que pretende ser lo que no es, es decir, uno cuyo Yo Vivido está desequilibrado y exiliado de su Yo Esencial. Gracias a su fidelidad a los mandamientos del Eterno, a los dictados que le armonizan con su NESHAMÁ, está en estado de SHALOM (completitud, calma, bienestar, paz).

    ¿Percibes la tremenda diferencia entre las mojigatas prédicas de los mercaderes de la fe a lo que es el mensaje sagrado del profeta?
    Los piratas religiosos, sean judíos o gentiles, te quieren envolver en su telaraña de religión, llenarte de superstición, agobiarte con dictados del EGO.
    Cuando el profeta lo que quiere es que te liberes, salgas de tu celdita mental, avances con dignidad por el sendero del constructor de SHALOM.
    Lejos, bien lejos del negocio de la fe.
    Alejado de pociones mágicas, repetición de lemas, adoctrinamiento en fanatismo, adoración del EGO.
    El profeta quiere la plenitud para ti, es por eso que te dijo: “sé TZADIK, rompe con el yugo del EGO, abandona todo lo que te vincule a cualquier religión. No sigas a Dios como rebaño ciego, ni te afilies a los fanáticos de la fe. Más bien, sé fiel a tu NESHAMÁ, que es la viva expresión del Eterno en ti. Para lograrlo, conoce y sé fiel a Sus mandamientos, aquellos que te corresponden. Porque, si así haces, entonces realmente vivirás, y no meramente sobrevivirás. Y si vives aquí y ahora en verdad, estás sembrando la mejor herencia para ti y los tuyos en la posteridad.”

    Cuán liberador es comprender y asumir el mensaje vital del profeta, tan diferente al que quieren contrabandear los mercaderes de la fe pervirtiendo sus santas palabras.

    Me encantará leer tus comentarios y que compartas este post en tus redes sociales y con las acciones en tu vida cotidiana.

  • Vive y sigue viviendo

    Un joven amigo, del cual no daré mayores datos, me ha enviado la siguiente misiva:

    Que tal Yehuda!? Te hago una pregunta, que si en algun momento tenes ganas y podes me gustaria que me contestes.
    1- De que manera un alma (de alguien fallecido) sigue en vida?
    2- De que manera sigue en nuestras vidas?!”

    Antes de la breve y concisa respuesta, que espero le sea de bendición para él y sus seres queridos aquí y allá, una pequeñísima introducción.

    Tratemos de apegarnos a un punto de vista judío tradicional, del cual puede haber variaciones. Como sabrás, o quizás no, en cuestiones de creencias en el judaísmo no hay dogmas. Todo es permitido creer e hipotetizar, siempre y cuando no entré en conflicto con normas de conducta establecidas (halajot). Entonces, creer en otros dioses no es admisible, hay leyes que lo prohiben; pero creer que los extraterrestres nos visitan, ¿cuál es el problema? Suponer que el universo tiene 5.000 años, desde el punto de vista judío, tiene idéntico valor a estar con el relato de la ciencia y afirmar que tiene más de 14.000.0000.000 de años. (¿Quizás hasta sea más “ortodoxo” estar con el proclama de la ciencia en lugar de intentar respuestas exóticas?; pero, un gran contingente de “ortodoxos” dirán lo contrario).

    Sobre los temas de la vida eterna, el espíritu, y similares tenemos referencias de sabios de antaño; con el paso de los siglos y el paseo de nuestra familia por el mundo, se han sumado otras ideas, las cuales quizás contengan chispas de verdad, o quizás sean solo fantasías. El hecho es que hay una línea tradicional fuerte, que además no choca con el racionalismo y la pureza intelectual que intenta estar libre de sarcasmos y estupefacciones (es decir, evita en lo posible toda superstición y narración dudosa). Prefiero estar alineado con ella.

    Así pues, las respuestas:

    1- Aquel que partió de este mundo está vivo porque en esencia no somos cuerpo, sino neshamá, es decir espíritu. Ésta es de Dios y depende solo de Él. No se afecta por el ambiente, ni por la genética, ni por nuestras decisiones, ni por nuestras acciones, ni por lo que los otros crean, digan opinen. Es, porque Dios es.
    Y esa neshamá es lo que somos eternamente.
    Es nuestro Yo Esencial.
    Podemos decir que está de paseo en este mundo mientras vivimos. Un paseo muy importante, ciertamente.
    Aquí cumple una función, que es experimentar la realidad física, para brindar de sensación el universo de teoría que posee.
    Tanto los placeres como las dificultades son parte de su proceso de recolección de información sensorial, anímica, que es depositada en la memoria cósmica, para luego ser “revivida” al finalizar el pasaje por esta vida.
    Al morir la persona a este mundo, la neshamá regresa a su realidad, que es el paraíso. (En verdad, nunca la abandonó; pero estando encarnada la tarea está acá, no allá).
    En ese lugar fuera de tiempo/espacio tendrá lo que haya recogido en vida, más lo que el Eterno le permita recibir como bono extra, así como aquello que Él decida esfumar del recuerdo, supongo que para dotar de beneplácito la existencia eterna de la neshamá en los casos favorables.

    2- Cando recordamos al ser querido que ya no está, entonces lo estamos manteniendo con vida.
    Es la otra eternidad que nos ha regalado Dios.
    Porque la otra es la propia, la de la existencia de la neshamá.
    Así pues, la memoria es un extensor de la vida.
    Pero cuando además hacemos buenas obras en su nombre, por su honor, gracias a sus enseñanzas, en su mérito, su vida se extiende más allá de pensamientos y sentimientos, pasa a materializarse y afectar positivamente a los demás (y a uno mismo).
    Si das tzedaka, haces cosas amables por otros, contribuís con acciones solidarias, apoyas la difusión de sitios como éste (serjudio.com), etc. en nombre de aquel que ya no está en esta vida, realmente estás haciendo que su influencia siga actuando y aportando positivamente.
    Similar si estudias Torá, pagas para que otros estudien, convidas a un kidush en su honor, haces tefilá por él, etc.
    Así la eternidad se refuerza y se expande, dando vida a quienes no están con vida, fortaleciendo a los que siguen en esta vida.

    Por otra parte, todos los méritos que uno siembra y recoge gracias a quien ya no está se suman a la cuenta personal que guarda la neshamá; pero también es atribuida por el Eterno a la neshamá de aquel que está en el paraíso.

    ¿Entendiste?
    ¿Dudas?

    Un abrazo, todo mi cariño

  • Ética

    La ética depende completamente de la NESHAMÁ que es el espíritu, es decir nuestra conexión permanente y sagrada con el Creador y Sostén del universo.
    Desde este Yo Esencial que somos se nos señala constantemente la dirección del bien, de allí nos surge la necesidad de hacer lo bueno, es como el instinto por realizar aquello que está en consonancia con la Divina Voluntad.
    No debe nada a los genes, ni a los imperativos sociales, ni especula con ventajas o promociones, no se fundamenta en razonamientos, ni es orientado por la pasión, sino simplemente es el mandato del Eterno inscrito en nuestra identidad, es el puro ser que somos más allá de cualquier acción, deseo, omisión, creencia, etc.

    Aunque se confunda con la moral, no lo es, puesto que la moral tiene su asiento en las veleidades sociales, marcha al ritmo del mandato comunal; a veces es un emergente de contratos grupales o una determinación  personal.
    No así la ética que, como mencionamos, su legislador es el Eterno y su anhelo está más allá de las combinaciones terrenales.
    Y sin embargo, se plasma en nuestra acciones en Este Mundo.
    Porque, si quedara como mera teoría, en estado de pureza apartada de la vida cotidiana, pierde todo sentido. Está en su realización práctica su sentido de existencia.

    Por lo cual, nos damos cuenta de que al entrar en conflicto con los modos del EGO es cuando mayor oportunidad tiene de relucir y fortalecer nuestro Yo Vivido.
    Pues, sin pulsiones instintivas, sin trampas del EGO, sin bajezas, sin oportunidad de pecar (desviarse del camino correcto) el hombre no tiene ocasión de manifestar el esplendor de su espiritualidad.
    Sería un hacedor de bien, sin pretensiones, como un robot que meramente cumple su programa sin encrucijadas.
    Además, sería un hacedor de bien pero sin vincularlo con la imperiosa presencia de la justicia, puesto que no habría torturas de la injusticia productos del EGO.

    Es hora de conocernos más, de despabilarnos, de aprender de nosotros mismos, de abandonar las creencias supersticiosas de toda religión para abrazar la senda de la espiritualidad.
    Es tiempo de manifestar el proceder ético, en este mundo tan carcomido por la corrupción a todo nivel.

    Por tanto, conoce y aplica los principios del noajismo si eres gentil; similarmente con el judaísmo en caso que seas judío.

  • Sabios de aquí y de allá

    El Rav Samson Raphael Hirsch escribió:

    «En mi opinión, esto es necesario tener siempre en cuenta cuando se estudian las declaraciones de Jazal:
    Jazal fueron los sabios de la ley de Dios – los receptores, transmisores, y los maestros de sus Torot, sus mitzvot, y Sus leyes interpersonales.
    Ellos no poseían especial dominio en todas las áreas de las ciencias naturales, la geometría, la astronomía, o la medicina – excepto en la medida que los necesitaban para conocer, observar y cumplir con la Torá.
    No encontramos que este conocimiento se transmitiera a ellos desde el Sinaí…
    Encontramos que Jazal considera la sabiduría de los sabios gentiles igual a la suya propia en las ciencias naturales.
    Cuando los sabios gentiles no estaban de acuerdo con el conocimiento de Jazal, ellos no dependían de su tradición sino de la razón para determinar quién estaba en lo correcto. Ellos incluso respetaban la opinión de los estudiosos gentiles en estas áreas, por lo cual admitían abiertamente la enseñanza de los sabios gentiles cuando ésta parecía más correcta que la propia».