Categoría: 01 Bereshit

Las primeras palabras que describen la Creación refieren a luz, en lugar de hacer énfasis en el vacío, la oscuridad y la nada.
¿Por qué?
Uno de los motivos,
para que aprendamos a aplicarnos en construir…

  • Camino al Paraíso

    Uno puede saber mucho, pero sin la acción acorde de poco vale.
    Tal como indican los Sabios de antaño:

    “No es el estudio lo fundamental, sino la puesta en obra”
    (Talmud, Abot 1:17)

    Esta dirección es reiterada en la sagrada Tradición en numerosas ocasiones.
    De hecho, el Santo bendito Sea, la primera ordenanza que históricamente impone al ser humano es actuar como preservador y corrector de mundo, según quedó declarado:

    “Tomó, pues, el Eterno Elokim Dios al humano, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.”
    (Bereshit/Génesis 2:15)

    Sí querido amigo, el Eterno ordena cuidar al mundo, trabajarlo, perfeccionarlo, hacer de este lugar un paraíso terrenal.
    Y luego, una y otra vez, lo mismo y lo mismo.

    No, no pide fe. Tampoco rituales.
    Él no los precisa.
    Quizás tú sí, y por ello están bien, dentro del marco adecuado.
    Pero no te creas más “espiritual” por llenarte de rituales, palabras, signos, símbolos, idiomas, o cosas similares.

    Mejor, llénate de lo que Él quiere: tus acciones como constructor de Shalom.

    Por supuesto que nada de “sangre de salvadores”, “parlotear en lenguas”, “caerse al piso en un estado similar a la epilepsia”, “levantar la mano y clamar contra el Enemigo”… no… nada de eso… esos son cuentos de religosos, gente que carece de la llave para abrir las puertas de sus celditas mentales/emocionales.

    Pero tú, tú que estás vivo y quieres seguir estándolo (vivo en tu multidimensionalidad), sabrás hacer tu parte en la tarea de construir Shalom.

    Recuerda, el estudio no es lo fundamental, aunque sea necesario, pero solamente para actuar conforme a la Voluntad del Padre Celestial.
    ¿Queda clara la idea?
    Espero que sí, porque es sumamente importante que la comprendas y te alinees con ella, puesto que es la clave para llevar una vida de plenitud, bendición, prosperidad, felicidad, espiritualidad.

    Ahora que estamos de acuerdo, quiero añadirte un fundamento más.
    Si la acción no está encuadrada por la ética espiritual, la de los buenos valores que se desprenden de los Siete Mandamientos Universales… se pierde todo…
    Porque las buenas obras estarán, probablemente motivadas, por el EGO y no por el deseo de actuar conforme a la Voluntad del Eterno.
    ¿Comprendes?
    Valores: ser bueno, ser justo, ser leal y todo lo que se deriva de esto, tal como honestidad, responsabilidad, fidelidad, trabajo, solidaridad, misericordia, etc.

    Nuevamente te refiero la palabra de los Sabios de la Cabalá Verdadera y sagrada:

    “Tres son los pilares del mundo: la justicia, la verdad y el shalom”
    (Talmud, Abot 1:18)

    Justicia, ser justo.
    La verdad, ser fiel.
    El Shalom, que podría ser el resultado, o también la bondad que pacifica.

    Nuevamente, te repito la idea.
    Estudia solo lo necesario para saber cómo actuar conforme a TUS mandamientos, y trata de que todas tus acciones sean éticas.

    Te aseguro que Dios te dará mucho deleite por tus obras.
    Eso es lo que Él mismo promete…

  • Ser mundano

    Hace un rato una joven amiga de este HOGAR nos decía que se sentía “aún mundana”.
    No sé muy bien que significa “mundano” en el mundo del cual ella está saliendo, aquel que adora ídolos en cruces y similares.
    Lo que sí es cierto es que está muy bien ser mundano.

    ¿Cómo?

    Pues, ¡claro que sí!
    Para ser mundanos es que estamos en el mundo.

    Pensemos un poco.
    Según la Real Academia de la Lengua, mundano es atender a las cosas del mundo, o también, perteneciente o relativo al mundo.

    Si Dios quisiera que fuéramos ángeles, o entes celestiales, inmateriales, sin deseos ni pasiones, Él nos hubiera creado ángeles.
    Pero Él adrede nos hizo como somos.
    Con altibajos, con claroscuros, con pasiones encontradas, con EGO y la posibilidad de sobreponerse a él, con tendencia innata al bien, complejos, multidimensionales, falibles, imperfectos, perfectibles, mutables.
    Es Dios quien nos hizo con cuerpo, apegados a lo material, dependientes de la materia, anhelantes de gratificaciones, enceguecidos por deseos.
    Es Él, en Su amor y sabiduría, quien nos hizo parte del mundo, relacionados a él, necesitados de él, parte de él.
    El mundo es nuestro hogar, porque es lo que Dios dispuso.
    El mundo es nuestro lugar de trabajo, puesto que es nuestra tarea sagrada perfeccionarlo, bajo la guía de Dios de acuerdo a los mandamientos que Él nos ha dado a cada uno para cumplir.

    Si Dios no hubiera querido que fuéramos mundanos, simplemente no nos hubiera creado tan estrechamente ligados a él.
    De hecho, por algo el relato del Génesis (Bereshit) menciona explícitamente que Dios tomó polvo de la Tierra para formar al Hombre.
    ¿Acaso es un hecho científico el que nos cuenta el texto sagrado?
    ¿Acaso era necesario realmente que nos indicara esta polvorienta procedencia?
    ¿Acaso es materialmente real que al comienzo Adam era un monigote de barro y que se convirtió en humano al recibir alma y espíritu?
    Más bien, es una enseñanza muy sutil y clara: somos en parte tierra, en parte espíritu. Así como el espíritu es esencial en el humano, similarmente lo es el cuerpo.
    Y el cuerpo bien tratado, acomodado, querido, satisfecho. Porque Adam habitó el Edén y no una villa miseria, Adam tenía alimento al alcance de la mano y no rigurosos ayunos de falsa espiritualidad. Y, el Edén terrenal es la imagen más exacta de la esperada Era Mesiánica, que pronto llegará si Dios quiere.

    No somos espíritus habitando cuerpos, sino que somos ambas cosas al mismo tiempo en tanto existimos en esta vida.
    No tenemos un cuerpo, SOMOS cuerpo al igual que somos espíritu.

    Es cierto, el cuerpo que somos se arruga, se cansa, se pierde, se muere, se recicla tras la muerte.
    Es cierto, ese cuerpo que somos no es eterno, pero no por ello dejamos de ser también cuerpo en tanto vivimos en esta vida.
    El espíritu permanece, es eterno, es inmutable, por ello algunos tienden a creer que solamente somos espíritu.
    Pero, Dios nos creó multidimensionales, así que no seamos herejes contradiciendo a Dios.
    Nuestra dimensión mundana: cuerpo, emociones, sociedad, mente; es tan valiosa como la espiritual en tanto estamos vivos.

    Por supuesto que no es “buen negocio” dedicarse exclusivamente a lo mundano, a lo material.
    ¿Por qué no?
    Porque somos material pero también espíritu.
    Así como no está bien negarnos al cuerpo, tampoco está bien rechazar o destratar nuestra dimensión espiritual.
    Enfocarse solo en el placer, en el poder, en los bienes materiales, en la belleza del cuerpo, en los gozos efímeros, no está bueno, tampoco es justo.
    Todo en su justa medida. Todo lo que sea acorde con los mandamientos. Todo lo que no impida el desarrollo de una vida armoniosa.
    Por otra parte, el espíritu es lo que queda de nosotros al morir, con nuestros recuerdos, con nuestras obras que nos sirven para disfrutar del placer de la eternidad. Así pues, dediquémonos también a desarrollar lo que se guarda como información sagrada en el espíritu, a través de nuestras buenas obras, plenas de sentido trascendente.

    Así pues, seamos mundanos, ¡está muy bien!
    Seamos mundanos, en el sentido de unir lo espiritual con lo material, de hacer de cada instante un motivo de construcción de shalom.
    Hagamos que ese instante pasajero que es nuestra vida terrena sea un recuerdo eterno de belleza y bendición.

    ¿Puede?
    ¿Quiere?

    No somos religión, no somos secta, no somos fanáticos, somos personas que anhelan construir shalom.
    !Adelante!

  • Inicios y reinicios

    Bereshit – בראשית

    Parashá: Bereshit / Génesis 1:1 – 6:8

    Haftará: Ieshaiá / Isaías 42:5 – 43:10

     

    Seleccionamos de la parashá

    1. El relato de la Creación como enseñanza espiritual y no como descripción científica.

    2. El camino de la Torá que lleva de la confusión al orden, del egoísmo al altruismo, del conflicto a la unidad armoniosa.

    3. El respeto necesario hacia la obra del Creador. Tenemos derecho a usar, a disfrutar, a tomar posesión de lo que nos está permitido, pero no es legítimo que destruyamos, corrompamos o desperdiciemos innecesariamente.

    4. La humanidad recibe los seis mandamientos universales de parte del Creador.

    5. El desvío y el drama que se originan al dejarse llevar por pasiones oscuras, deseos poco trabajados, opiniones falaces, buenas intenciones sin fundamento.

    6. Las primeras generaciones de humanos que van conociendo su mundo, poblándolo, en cierta medida humanizándolo (para bien o no).

    7. La corrupción egoísta que se impone y va provocando una serie de infortunios que desembocarán en la gran catástrofe que conocemos como “El Diluvio”.

     

    Esta semana celebramos los días intermedios de Sucot y también Sheminí Atzeret/Simjat Torá.

    Según afirma la Tradición, la fiesta de Sucot es el “tiempo de nuestra alegría”. Se han brindado diversas ideas al respecto de este nombre:

    · Porque la gente puede aprender que la felicidad no proviene de cuánto se tiene, sino de cómo se disfruta de lo que se es.

    · Porque comienza la estación invernal y lluviosa en Israel, tiempo de descanso, de preparación para el nuevo ciclo de tareas agrícolas en unos meses.

    · Porque recién se ha culminado un año de trabajo y se goza de los beneficios del mismo.

    · Porque tras Iamim Noraim, de seria reflexión para ajustar la conducta, queremos alcanzar similar finalidad a través del sano regocijo.

    · Porque Sucot recuerda y revive la compañía, educación y protección que Dios brindó a los judíos tras de su salida de la esclavitud de Egipto.

    · Porque es símbolo del hogar personal y nacional estable y en paz.

    · Porque representa a la futura Era Mesiánica, en la cual las personas vivirán en construcción de Shalom y no más provocando dolor y miserias a causa de sus Egos.

    Por su parte, Sheminí Atzeret/Simjat Torá es broche de oro para Sucot, pues es la jornada que Dios ha destinado para que los judíos solamente se deleiten y estén contentos, sin que haya motivo histórico o suceso para que sea recordado y guardado como día feriado-festivo.

     

    Relato: La prisión en una rama

    Un rey recibió como obsequio especial dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

    Pasado un tiempo, el entrenador informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

    El rey mandó llamar a curanderos y otros sabios para que vieran al halcón, pero ninguno logró que abandonara su rama y volara.
    El monarca comunicó públicamente que ofrecería una gran recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

    Grande fue su sorpresa cuando a la mañana siguiente vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
    El rey ordenó: “Traedme al autor de este milagro”.
    Sus subalternos trajeron ante él a un humilde campesino, de ropas pobres pero correctas, mirada firme pero mansa, manos de hombre esforzado por trabajar.
    El rey le preguntó: “¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres un mago? No tienes aspecto de mago… ¡dime cuál es el secreto!”.
    Con voz calma y silenciosa el campesino respondió: “No ha sido magia ni milagro, mi Señor. Solo corté la rama a la que el halcón se aferraba y éste voló.”.

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. ¿Cuál es la moraleja?

    2. ¿Qué simboliza la rama a la que se aferraba el ave? ¿Y las alas?

    3. ¿Por qué acostumbramos a engancharnos a lo conocido y nos cuesta desplegar nuestro potencial?

    4. ¿Cómo relacionas este relato con el contenido de la parashá?

    5. ¿Cómo se podría aplicar esta enseñanza a la vida cotidiana?

     

    ¡Te deseo Shabbat Shalom UMevoraj! Moré Yehuda Ribco

  • EGO: el fruto bello

    Con la ayuda del Eterno iré publicando una serie de textos que analizarán los primeros párrafos del capítulo 3 de Bereshit/Génesis, con la intención de ir dando más luz al respeto del poder del EGO sobre nuestras vidas y métodos para ubicarlo en su real lugar.
    Espero que nos sea de bendición y beneficio práctico, para recompensa terrena y eterna, y por supuesto para glorificar al Eterno con mi modesta labor.

    La enseñanza de hoy se centra en un breve motivo del versículo 6: ¿quién define lo que es bueno?

    Comencemos este rápido estudio.

    Dice la Torá: “Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió. También dio a su marido que estaba con ella, y él comió.” (Bereshit/Génesis 3:6).

    El EGO impulsa a la mujer hacia un terreno prohibido, un objeto y un acto que Dios definió por fuera de lo lícito y admisible.
    El Eterno ordenó sin establecer motivos ni brindar razones, solamente ordenó y es misión del hombre acatar el mandamiento.
    La ley era: no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
    Sin más, sin menos.
    No había argumentos higiénicos, ni de cultura, ni de distinción nacional, de peligro para la salud, de extinción de alguna especie vegetal, de cuestiones esotéricas complejas, de cualidades desagradables y asqueantes del fruto o del árbol.
    Lisa y llanamente era un mandamiento de Dios para que el hombre cumpliera por que tal era la Divina Voluntad.
    De hecho, a los ojos humanos el árbol y su fruto aparecían excelentes para los sentidos, pues así es descrito en este versículo, así como cuadraba con el razonamiento humano de superar escollos intelectuales y redundar en beneficios sociales.
    Así pues, evaluado por el intelecto humano el fruto del árbol era beneficioso en grado extremo, en todos los planos.
    Nada de malo había en él, por el contrario, mucho bueno prometía para quien lo ingiriera, al menos así fue el pensamiento amarrado al EGO que Eva expresó para su corazón y para el de su pareja.
    La conclusión de los hombres calificaba de bueno en todos los planos al fruto del árbol.

    Pero, (menudo detalle), Dios lo había puesto por fuera de los límites de lo permitido, estaba bajo un mandato de “NO”, por tanto, era “malo”.
    Excusas mil se podían inventar, justificaciones y pretextos son fáciles de elaborar para quien quiere hacer algo prohibido, pero el hecho permanecía igual: Dios había dicho “NO”, por tanto, seguía siendo “malo”, aunque un millar de hombres declararan que “Sí, es bueno”.

    ¿Queda clara la enseñanza simple y concreta, pero al mismo tiempo profunda y de vida?
    ¿Te animas a expresarla en la sección de comentarios, para que cotejemos cómo has avanzado en tu conocimiento de la realidad codificada por Dios y por tanto del conocimiento de tu propia identidad espiritual?
    Te agradezco tu cooperación.

    El EGO te hace ver lo que él quiere, lo que le conviene para mantenerse dominando tu existencia.
    El EGO te engaña, no por maldad, no porque sea un ente que te posee, o un diablito travieso que te desea dañar; sino porque es una función primitiva natural tuya que no dejo de trabajar, sino que se mantuvo encendida y ocupando un rol y ejerciendo una autoridad que ya no le corresponde.
    El EGO no es un enemigo, ni un enviado satánico para llevarte al infierno; sino cualidades que te pertenecen, porque eres humano, que en su base son de mucho provecho, pero cuando usurpan lugares y se apoderan del comando de tu existencia te llevan al desastre reiterado y terrible.

    El EGO es hábil para deformar las percepciones, para falsificar los recuerdos, para llenar de pensamientos turbios, para inventar excusas, para alborotar con sinuosas esperanzas, para poblar de terrores tu alma, para hacer juzgar equivocadamente, para ponerse en el lugar de Dios y que tú le adores con fidelidad.

    Saberlo es el primer paso para tomar conciencia y vivir de una manera diferente y mejor.

    No te creas por encima del EGO, porque está en ti, es netamente humano y sin el entrenamiento intensivo adecuado es improbable que te hayas liberado de su influjo.
    No andes asignando valores de bueno o malo, según tu criterio, o el de algún grupo, o por decreto de alguna “autoridad religiosa”; sino más bien quédate dentro del área de lo permitido de acuerdo a los mandamientos que el Eterno te ha dado para que cumplas y vivas espléndidamente bien aquí y en la eternidad.
    Cuando comienzas a llamar “bueno” a aquello que Dios ha dicho “NO”, estás en problemas.

    Te dejo aquí para que medites y compartas con nosotros, en los comentarios, y con la gente que está a tu lado lo que vas aprendiendo.

  • Parashá Bereshit – Temas por Aliá

    Bereshit/Génesis 1:1 – 6:8

    1ª aliá (1:1 – 2:3):

    · La obra de Creación se desarrolló de forma paulatina y con un orden creciente, desde lo más elemental a lo más complejo, trabajo que finalizó el Eterno en seis etapas.

    · Se ordena que la humanidad sea fructífera y abundante y se la bendice.

    · La creación del día Shabbat.

    2ª aliá (2:4-19):

    · En el séptimo día, H’ cesó su labor de creación, y santificó y bendijo ese día. Es la primera señal del shabbat que nosotros conocemos.

    · La creación del mundo narrada desde una perspectiva más enfocada en el ser humano.

    3ª aliá (2:20 -3:21):

    · Adam y Javá, la primer pareja humana, son puestos en el Gan Edén.

    · Los humanos reciben los Seis Mandamientos Universales.

    · Desobedecieron el mandato divino y comieron del fruto del árbol del conocimiento, del bien y del mal.

    · Se anuncian las consecuencias por la desobediencia.

    4ª aliá (3:22 – 4:18):

    · Los humanos son expulsados del Jardín del Edén.

    · El nacimiento de la religión y el primer asesinato: Cáin y Hével.

    5ª aliá (4:19-26):

    · Los descendientes de Cáin.

    6ª aliá (5:1-24):

    · Shet, la segunda generación humana.

    · Las sucesivas generaciones: Enosh, Kenán, Mahalalel, Iéred y Janoj.

    7ª aliá (5:25 – 6:8):

    · Sigue la enumeración de generaciones: Metushélaj (Matusalen), Lémej, Noaj (Noé): la décima generación desde Adam.

    · La corrupción generalizada de la sociedad.

    · El decreto del fin de la humanidad tal cual era conocida.

  • Parasha Bereshit 5766

    Amar allende las máscaras

    En nuestra parashá está testimoniado que:

    "Éste es el libro de los descendientes de Adán: Cuando Elokim creó al hombre, lo hizo a semejanza de Elokim."
    (Bereshit / Génesis 5:1)

    Cada vez que nos encontramos con nuestro prójimo debiéramos tener presente este versículo, este testimonio, pues nos llevaría a conducirnos con respeto y honor hacia él.
    ¿Cómo no hacerlo si el otro, tal como yo, somos creaciones a imagen y semejanza del Padre celestial?

    En nuestra sacra Tradición (Sifrá, Kedoshim), Rabí Akiva había enseñado que el versículo "Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Eterno" (Vaikrá / Levítico 19:18) es el principio fundamental de la Torá.
    Por su parte, Ben Azai enseñaba que el versículo: "Éste es el libro de los descendientes de Adán: Cuando Elokim creó al hombre, lo hizo a semejanza de Elokim." (Bereshit / Génesis 5:1) era incluso un principio más importante que el anterior.

    ¿Cómo ha de entenderse esta elección tan particular de Ben Azai?

    El amor por el prójimo que no está basado y nutrido por el reconocimiento de que él es un hijo del Eterno, a Su imagen, generalmente termina fallando en su objetivo. No se lo ama, sino que se intercambia servicios o necesidades con él.
    El mayor de los engaños en el plano de los afectos es llamar "amor" al negociado furtivo de mutuas necesidades, error que es más común de lo que suele reconocerse.

    Pero, cuando es para nosotros un hecho indeleble que el otro es hijo del Eterno, una imagen de Él, no dudaremos en brindarle el honor y respeto que se merece.
    Lo amaremos auténticamente, lo serviremos con altruismo y sin requerir nada a cambio, porque él se lo merece por ser un hijo del Eterno.
    Aunque la relación no sea color de rosa, aunque en su faceta externa no nos agrade la tal persona, cuando alcanzamos a reconocer esa esencia divina en su interior las fricciones se esfuman y la unidad con el otro se acrecienta.

    Si tenemos la intención de amar al prójimo simplemente porque es hijo a imagen del Padre, no nos dejaremos confundir por la máscara que nos presenta, y eludiremos por tanto las excusas y los caminos erróneos para concentrarnos en alcanzar el centro de nuestro prójimo, su verdadero ser.
    Y cuando estamos en este proceso, en este camino, estamos también en el camino del auto-conocimiento, pues el camino al propio ser pasa por el encuentro auténtico con el prójimo.

    Pero, ¿qué somos?

    Prestemos atención a este otro versículo de nuestra parashá:

    "Y formó el Eterno Elokim al humano, polvo de la tierra. Y sopló en sus narices aliento de vida, y el humano llegó a ser un ser viviente."
    (Bereshit / Génesis 2:7)

    Conviven en nuestro ser dos mundos distintos, la neshamá que se mantiene siempre intacta, pura a pesar de todas las educaciones y entrenamientos. Es nuestra vida, nuestro puente indestructible con el Bendito sea Él.
    Y por otro está el mundo externo, el de las máscaras que la persona ha ido asumiendo como su personalidad a lo largo de los años de adiestramiento social, que comienza incluso antes del nacimiento. Es el mundo de lo material, de lo terreno, de lo inerte, carente de vida, si no es animado por la espiritualidad.
    En el diseño celestial ambos planos se conjugan y posibilitan al ser humano alcanzar altas dimensiones de conocimiento y gozo auténtico.
    Pero, en líneas generales las máscaras, la personalidad que se ha adquirido por el adiestramiento social, choca con lo que el ser es en su esencia.
    Y en la base de este conflicto podemos mencionar que el plano terrenal tiende a rehuir la unión con la esencia espiritual, pues esta esencia representa esa vida a la que tanto temor le tiene la sociedad terrenal… ¡por no conocerla, o por estar la persona cómoda en la menor observancia de los preceptos!

    En verdad, con paciencia y sin forzar las cosas es posible armonizar entre ambos planos, y entonces la paz es factible entre las personas, pues sintonizan y se encuentran auténticamente, sin falsos tapujos, sin rostros falsos… como en el pretérito Edén:

    "Estaban ambos al des-cubierto, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban."
    (Bereshit / Génesis 2:25)

    Estar en un estado de autenticidad con sí mismo, y así con el otro, y no avergonzarse de ello… ¡eso es el Edén!

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

    Haga clic aquí para saber cómo colaborar con nosotros… GRACIAS!

    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • El camino
      "En la vida real observamos que existen personas que cumplen los preceptos sin vitalidad. Estudian Torá, pero ello no las conduce a cumplirla en la práctica. La Torá nos exige “y vivirás en ellos -en los preceptos-”- es decir- que la Torá y sus preceptos iluminen el alma de la persona y todos sus proyectos y que todos los aspectos de su vida sean vividos de acuerdo a la Torá."
      (Rabí Iosef Itzjac Schneerson, 6to Rebe de Jabad)

      • ¿A qué debe inducir el estudio de la Torá?

      • ¿Cómo crece espiritualmente la persona?

    • Desde el corazón
      "Rabí Shlomó de Karlín dijo: “No sólo aquel que sirve al Eterno con todo su corazón es llamado servidor de Dios, sino aquel que tiene el anhelo de servir al Eterno con todo su corazón también es llamado servidor de Dios"
      (Relatos jasídicos)

      • ¿Cómo se puede explicar esta afirmación? ¿Acaso no son las obras las que juzga el Eterno?

      • ¿Cuál es el mérito de aquel que tiene el corazón dispuesto a servir al Eterno?

    http://serjudio.com/bereshit/bereshit66.htm

  • Parasha Bereshit 5764

    Comentario de la Parashá – Bereshit :
    ¿Por qué leemos Bereshit después de Sucot?

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Bereshit ("En el comienzo") que es la primera del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit , conocido en español como "Génesis").

    Lo que no era kosher en el Edén
    El Todopoderoso creó el Universo, al que consideró "muy bueno".
    Y en un lugar de este universo, fue puesta a morar la primer pareja humana, Adam con su esposa Javá.
    En aquellos primeros tiempos, cuando la existencia aún transcurría en el Edén, ellos recibieron tan sólo un mandamiento que les ordenaba abstenerse de algo (a diferencia de nosotros, los judíos que tenemos 365 mandamientos de abstención, en tanto que los gentiles cuentan con 7).
    Para ellos Dios había sentenciado que era No-Kosher el fruto del Árbol del Conocimiento, del Bien y del Mal.
    Todo el resto de las plantas comestibles, eran aptas para ser comidas.

    Lo que ocurrió
    Siendo ingenuos, podemos suponer que la pareja humana no debiera haber tenido inconvenientes en acatar el mandato de Dios, y que con agilidad se apartarían de transgredir aquel único mandamiento, tan fácil y simple de ser cumplido.

    Pero, tristemente conocemos que no fue así.
    Bien pronto mujer y hombre desoyeron el mandato de Dios.
    Empleando con fineza su humano razonamiento (es decir, inventando el arte de las excusas), encontraron el modo de hacer a sus ojos permitido aquello que Dios había dictaminado como prohibido.
    Y entonces, ni lentos ni perezosos, comieron del fruto del Árbol del cual no debían comer.

    ¡Qué catástrofe!
    Un mandamiento de abstenerse.
    Un pequeñito y escuálido mandamiento.
    Algo tan sencillo que hasta cuesta más esfuerzo incumplirlo que cumplirlo.
    Pero, el corazón humano (falto del entrenamiento adecuado) ni siquiera pudo sostenerse en esa minúscula prueba de vida.

    El único camino de retorno a lo que es bueno
    El Todopoderoso en Su Majestad y Justicia, bien podría haber decretado la extinción de la única pareja humana, y así haber terminado prontamente con el proyecto de humanidad.
    Pues, ¿cómo esperar algo provechoso de una especie que ni siquiera puede cumplir un único mandamiento?
    Pero, Dios es Justo Y Misericordioso.
    Él nos creó, y nos conoce mejor que nosotros mismos jamás lo haremos.
    Sabe de nuestra debilidad, de nuestra fragilidad, de nuestras flacas voluntades.
    Por lo cual, Él nos ha acercado el remedio para los pecados y errores.
    Se llama:
    teshuvá = arrepentimiento sincero.

    ¿Dónde lo vemos?
    Pues, prestemos atención al texto, y veamos qué es lo que Dios indica al hombre tras su extravío:

    "El Eterno Elokim llamó al hombre y le preguntó:
    -¿Dónde estás tú?
    "
    (Bereshit / Génesis 3:9)

    El camino del retorno pasa por dentro nuestro
    ¿Qué le está preguntando Dios?
    Más bien, ¿qué le está enseñando con su pregunta?
    Le dice: "¿Dónde estás tú?".
    Que se puede entender como:

    Reflexiona, sondea tu corazón, inspecciona tus pensamientos… ¿dónde estás ahora que te has apartado de Mi Camino?
    Medita con sinceridad… ¿por qué lo has hecho?
    Pues, si no conoces qué te movió a cometer tu acto… ¿cómo estarás prevenido para no reiterarlo luego?
    Y, ahora que sabes que tu acción ha sido perjudicial… ¿qué crees que debes hacer para repararla?
    Acaso… ¿se la puede reparar?
    Porque, si se puede… ¿dónde estás tú que no has hecho nada para reparar el daño?
    Y si nada se puede hacer… ¿dónde estás tú para hacerte responsable ante quien corresponde por tus actos?
    ¿Dónde estás tú, ahora que por tus acciones erróneas te has puesto un antifaz que te hace perder sinceridad, realidad, identidad?
    Tú, ¿dónde estás ahora?

    ¿Aieka?
    Dios le pregunta a cada persona, lo mismo que le preguntara a nuestro primer antepasado:
    "¿Aieka?" = "¿Dónde estás tú?".
    Y debemos tener en cuenta un dato básico,
    Aieka, en hebreo, se escribe con las mismas letras que Eijá -¡cómo!-.
    Eijá es la voz empleada como grito de angustia y desesperación, de duda oscura y perplejidad.
    Así pues, aquel que no emprende el camino de responder al Aieka, está en el camino del Eijá.

    Al comenzar el año…
    No es para nada casual que esta parashá sea leída inmediatamente después de que Dios ha sellado y confirmado la sentencia anual para la persona. Ya que el juicio anual de Dios sobre cada una de Sus criaturas, comienza en Rosh HaShaná, se proclama sentencia en Iom Kippur, y Dios confirma o revoca el veredicto recién al finalizar Sucot.
    Para promover el arrepentimiento y conseguir el perdón del Eterno y del prójimo, se han implementado numerosos procedimientos, hay variadas ceremonias, acciones, plegarias, estudios, etc., que se van sucediendo a lo largo de muchos días (a partir del comienzo del mes de Elul, realmente, llegándose casi a lo 50 días de dedicarse a la reflexión y el arrepentimiento sincero).
    Siendo así, es de suponer que la persona ha comenzado el año como nuevo, habiéndose descargado de la mayor cantidad posible de pecados, y con la plena intención de andar por el camino del Bien.
    Sin embargo, como Adam y Javá no pudieron pasar la prueba de hacerse cargo de un mandamiento de abstención, ¿nosotros no estamos en mayores dificultades al tener 365 mandamientos para abstenernos?
    Así pues, leemos acerca del fracaso de Javá y Adam.
    Y leemos acerca del arrepentimiento.
    Así quizás algún día podremos cortar el círculo vicioso de creernos más inteligentes que Dios…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    El temeroso ratoncito un día rezó:
    ‘Oh Dios, Tú me conoces, y sabes mi terror.
    Cada día es una penuria tras de otra, y nada puedo hacer… ¿cómo hacerlo, si no soy más que un miserable y débil ratoncito?
    Te pido, Oh Dios, que me hagas gato, y así podré enfrentar la vida con astucia y poder.
    Oh Dios, sabes que nunca nada Te he pedido, pero es mi vida un infierno y no encuentro otra salida más que molestarte un poco para que me hagas este favor.’

    Y Dios, en una de esas acciones misteriosas, convirtió al ratoncito en un grande y musculoso gato.

    Pasados dos días, el ratoncito venido a gato, rezó:
    ‘Oh Dios, Tú me conoces, y sabes mi terror.
    Cada día es una penuria tras de otra, y nada puedo hacer… ¿cómo hacerlo, si no soy más que un miserable y débil gato?
    Te pido, Oh Dios, que me hagas perro, y así podré enfrentar la vida con astucia y poder.
    Oh Dios, sabes que antes he pedido de Ti tan sólo un favor, pero es mi vida un infierno y no encuentro otra salida más que molestarte un poco para que me ayudes nuevamente.’

    Y Dios, en uno de Sus actos misteriosos, reconvirtió al gato en el ratoncito escuálido que solía ser.
    Además, pegado al espejo en la habitación del ratoncito dejó una esquela:
    ‘Ratoncito, mientras haya un ratoncito viviendo en tu corazón, de poco sirve si tu cuerpo es de gato, perro o león.
    ¡Encuéntrate, que Yo te ayudaré!
    Te aprecia.
    Dios.’
    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Por qué el gato volvió a ser ratoncito?
      ¿Acaso alguna vez dejó de serlo?

    • "Cada persona puede ser tan íntegro como Moshé o tan perverso como Ierobam/Jeroboam, listo o tonto, misericordioso o cruel… y así con cualquier tendencia, depende de su libre albedrío conducirse hacia donde quiera" (Libre traducción de Maimónides, "Mishné Torá" Hiljot Teshuvá 5:2 y ver en "Guía de los Perplejos" 3,17).
      ¿Cómo se relaciona esta máxima a la interrogación continua de Dios: "Dónde estas?"?

    • El profeta anunció con claridad: "¡Vuelve, oh Israel, al Eterno tu Elokim; porque por tu pecado has caído! Tomad con vosotros estas palabras y volved al Eterno. Decidle: ‘Quita toda la iniquidad y acéptanos con benevolencia; en lugar de vacunos te ofrecemos [el fruto de] nuestros labios.’"
      (Hoshea / Oseas 14:2-3).
      ¿Dios reclama sacrificio, sangre, o algo similar para otorgar Su perdón?
      A ojos de Dios: ¿Es más grande el arrepentimiento sincero, o el sacrificio?

    http://serjudio.com/bereshit/bereshit64.htm

  • Parasha Bereshit 5763

    Comentario de la Parashá Bereshit: Repetir la Torá
    ¡Shalom iekarim!

    Con esta parashá da comienzo el nuevo ciclo de lecturas anuales de la Torá.
    Una pregunta que frecuentemente se hace es: ¿por qué siempre leer lo mismo, habiendo tantas otras cosas para leer?
    Hay varias respuestas para esta interrogante, y que nos enseñan buenas actitudes para la vida:

    1. Repetir y renovar
      Cada año al esforzarnos en la lectura (con su correspondiente estudio y profundización), nos estamos dando la oportunidad de descubrir (o re-descubrir) aquellos aspectos que permanecieron ocultos en lecturas anteriores.
      Esto nos enseña que nuestras peripecias en la vida no se terminan, sino en cada momento tenemos ocasión de hallar algo nuevo, o de mejorar lo que anteriormente considerábamos bueno. Tal como el profeta nos indicara: "Nunca se aparte de tu boca este libro de la Torá; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito, y todo te saldrá bien." (Ieoshúa / Josué 1:8).

    2. Superar el obstáculo
      No siempre estamos en sintonía con la lectura de Torá, ni tampoco tenemos una comprensión pareja durante todo el tiempo. Por lo cual, al retornar a parashot previas tenemos la chance de aprender (y aprehender) aquello que no nos agradó (o no captamos) antes.
      Esto nos enseña a no dejarnos derrotar por los inconvenientes; ya que si en una ocasión no triunfamos, quizás en la siguiente lo haremos. Tal como fuera dicho: "Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de cumplir toda la Torá…" (Ieoshúa / Josué 1:7).

    3. Gozar de lo bueno
      La Torá es llamada lekaj tov ("buena enseñanza" en el libro Mishlei / Proverbios 4:2).
      ¿Acaso no da placer retornar a lo que es bueno?
      Es como aquel al que le agrada el pastel de chocolate, ¿no gozará cada vez que se deleita con su sabor?
      De modo similar con la Torá, que si se la estudia con sabiduría, solamente se extrae de ella dulzura y plenitud.
      Esto nos enseña a disfrutar de lo que es verdaderamente bueno, tal como el sabio nos instruyera: "Come, hijo mío, de la miel, porque es buena; y del panal, que es dulce a tu paladar. Así aprópiate de la sabiduría para tu alma. Si la hallas, habrá un porvenir, y tu esperanza no será frustrada." (Mishlei / Proverbios 24:13-14).

    4. La guía
      Por último (por ahora), desde la perspectiva tradicional del judaísmo, la Torá es la mejor guía para la vida.
      Esta idea tiene un buen fundamento, ya que su Autor es también el Creador de todo lo que existe.
      Por lo tanto, ¿quién mejor que Dios para indicarnos los más apropiados caminos para el crecimiento integral?
      A cada paso que damos, la luz de la Torá nos puede orientar con precisión y bondad. Tal como el salmista cantara: "La Torá de su Elokim está en su corazón; por eso sus pasos no vacilarán." (Tehilim / Salmos 37:31).

    En síntesis, cada año se espera que leamos las mismas palabras; pero que hallemos renovados sentidos para darle más ánimos a nuestras existencias.

    Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    Se encontraron dos jasidim después de un tiempo sin verse:

    – Moishe, cuánto tiempo sin verte. Se te nota más feliz, ¿qué pasó? ¿Te casaste?
    – Baruj Hashem estoy bien, y es cierto, estoy muy feliz. Pero no porque me haya casado, sino porque estuve en lo del Rebbe.
    – ¿En lo del Rebbe? ¡No te puedo creer! ¡Qué mérito inmenso!
    – Así es, que pena que no hayas venido con nosotros.
    – ¡Más pena me da a mí! Viajar a la casa del Rebbe, oír sus enseñanzas de Torá, verlo… ¡verlo! ¿Sabes lo que es eso Moishe? ¡Un tesoro!
    – ¿Verlo? ¿Ver al Rebbe? ¿Y quién te dijo que lo vi?
    – No te entiendo Moishe, ¿no dijiste que fuiste a lo del Rebbe?
    – Si fui a lo del Rebbe, pero no lo vi.
    – Entonces, ¿por qué tanta felicidad? ¿De qué valió tu viaje si no te entrevistaste con el maestro?
    – Es que cuando llegamos a la casa del maestro, sus secretarios nos dijeron que había salido para cumplir con la mitzvá de visitar enfermos, y que quizás tardaría varias horas en retornar, pues el Rebbe especialmente solía pasar mucho rato jugando con los niños del pabellón de enfermos graves. Nos informaron que si queríamos, podíamos esperarlo allí en su sala, junto con otras decenas y decenas de personas que llegaron antes que nosotros y esperaban entrevistarse con el sabio.
    – Lo esperaste, ¡sin dudas! ¿No?
    – No, ¿para qué habría de esperarlo si ya había recibido lo que fui a buscar?
    ¿Cómo?
    – Fui buscando enseñanza de Torá de parte del gran maestro, y eso es precisamente lo que recibí.

    http://serjudio.com/bereshit/bereshit63.htm

  • Parasha Bereshit 5762

    El obstáculo

    Está escrito en la parashá: “Y Hashem Elokim lo arrojó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado.” (Bereshit / Génesis 3:23).

    "El gran maestro era venerado por sus discípulos y por todo aquel que alguna vez hubiera entrado en contacto con él. Es que su inteligencia, comprensión, generosidad y bondad, eran argumentos convincentes para convertir en amigo al más apartado de los indiferentes. A diario, cientos de personas acudían para aprender junto al maestro, o a pedir consejo o ayuda. Y el maestro recibía a todos con simpatía, respeto y muestras de amor.
    Sin embargo, en su pueblo había un hombre que no perdía oportunidad para contradecirlo. Era una persona amargada, solitario empedernido, de mal carácter, avaro y sin compasión; aunque, sin llegar a ser un criminal. Había hecho del maestro el centro de su hostilidad, y descubriendo sus puntos débiles, no pasaba día en que no se los hacía notar públicamente.
    Y, el maestro, callaba, nunca le respondía. Jamás argumentaba en su contra. Ni reclamaba venganza. Mientras que, cuando sus alumnos querían tratar violentamente al agresor, él les reprendía con ternura, pidiendo que dejaran que aquel hombre permaneciera en las cercanías.
    Sus alumnos no estaban de acuerdo, pero si el maestro decía eso, pues, así harían.
    Un día, el malvado no apareció. Al día siguiente, tampoco. Al tercero, menos.
    El sabio pidió que alguien averiguara que pasaba con aquel sujeto.
    Encontraron que había fallecido, solo y abandonado a sí mismo.
    Cuando le contaron al maestro, de inmediato éste se hizo cargo de su sepelio, y de prodigarle honores.
    La gente del pueblo no entendía, puesto que, durante años aquel insolente había molestado abiertamente a todos, en especial al maestro, y ahora éste le brindaba su respeto, incluso lloraba sobre su tumba. Y con suma reverencia le preguntaron al maestro por su silencio en el pasado con respecto al malvado, y a su actual dolor por él.
    El maestro respondió: ‘Durante años este hombre representó para mí un reto, porque era el único que estaba para mostrarme mis fallas y errores. Estaba ahí señalándome si yo no era tan digno como debía serlo. Cuando me atacaba yo me analizaba, porque quizás él había acertado. Si descubría que su acusación era injusta, entonces yo comprendía que provenía de un hombre de seco corazón. Pero, si era apropiada, de inmediato trabajaba para corregirme.
    Y nunca quise que lo apartaran, porque, como ven él me hacía un gran servicio.
    Además, estando cerca, yo tenía la esperanza de que él pudiera aprender a ser un poco más sociable, más abierto a la vida, hasta incluso… que se arrepintiera por todos los daños que causaba a los demás y SE causaba.
    Ahora que falleció lloro por él, porque no ha tenido tiempo de arrepentirse, de enmendar su camino.
    Y lloro por mí, porque, ¿cómo haré ahora para no creerme los cuentos de ustedes acerca de lo maravillosamente perfecto que creen que soy?’"

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 1ª de la Torá y 1ª del sefer Bereshit.
    Entre pesukim 1:1 y 6:8.
    Haftará en Ieshaiá / Isaías 42:5 – 43:10.

    Se narra en muy escasos párrafos la creación de todo lo existente en el universo.
    Puede llegar a asombrar esta brevedad. El universo con su inmensa amplitud, con su vastedad y profundidad, con sus incontables elementos diversos que lo componen, ¿merece que su Autor sea tan escaso al contar cómo lo hizo?
    ¿No sería más lógico hallar numerosas crónicas, fabulosas leyendas, detalles para el regocijo de los científicos y estudiosos varios?
    ¿Por qué la Torá se contenta con darnos unos 30 versículos para contarnos este glorioso momento del nacimiento de Todo? ¿No es poco?
    Y cuando lo comparamos, por ejemplo, con la conversación entre Dios y Moshé en el suceso de la "zarza ardiente que no se consumía" (Shemot / Éxodo 3 y 4), y encontramos que ese segundo relato es incluso un poco más extenso… ¿no resulta más humilde todavía la descripción de la Creación?
    Quizás sea, porque uno de los objetivos de la Torá es que la estudiemos y hallemos en ella lo que guarda para el que busca.
    Y quizás, para enseñarnos que la belleza del universo está en su armoniosa diversidad, que no puede ser encerrada en etiquetas que la narren.

    http://serjudio.com/bereshit/bereshit62.htm

  • Parasha Bereshit 5759

    Queridos Talmidim y Javerim, Shabbat Shalom:

    "Y vio H’ todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto." (Bereshit 1:31)

    Reconocemos el final del inicio del proceso de la creación, cuando el Creador contempla el espectáculo total de su obra, y reconoce que TODO en este mundo es bueno, bueno en gran manera, muy bueno.

    El pasuk no deja lugar a dudas, cada elemento insertado por el Creador tiene su funcionalidad positiva, lo podamos comprender nosotros o no.

    Quizás a nuestros ojos haya ciertos componentes del universo que hubiera sido mejor que H’ dejara fuera de lo creado, pero esto es sencillamente porque, como leyéramos hace unas semanas en la Torá:

    "Las cosas secretas pertenecen a Hashem nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." (Devarim 29:28).

    Es decir, nuestro entendimiento llega hasta el límite de lo humanamente posible, existiendo un infinito número de interrogantes a las cuales jamás hallaremos solución cierta, sin embargo, esta eterna duda no debe reprimir el cumplimiento de lo mejor que hay en la persona, que es el hacer lo que H’ exige.

    Si H’ creó TODO, también hizo lo que puede ser malo. Entonces, ¿cómo puede ser TODO "muy bueno"? No, seguramente H’ nada tiene que ver con lo que es Mal, podría alguien confundido argumentar.

    Sobre la existencia del Mal hay un dato fundamental que está expresamente revelado por un nabí:

    "Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay más que Yo; Yo Hashem, y ninguno más que Yo; que formo la luz y crío las tinieblas, que hago la paz y crío el mal. Yo Hashem que hago todo esto." (Ieshaiá 45: 6-7).

    Para el judaísmo nada ni nadie compite con H’, no existe nada fuera de lo creado por Él (excepto Él), ni ser o poder que le sea extraño.

    TODO es parte de Su obra, y TODO le debe la existencia a Su Bondad.

    El ser humano es el fruto singular de la Creación que puede convertirse en asociado de H’ en la construcción del Mundo, y es el único que puede transformarse en su depredador.

    Esto es así por ser el Hombre poseedor de la inmensa cualidad del libre albedrío, el poder elegir entre lo que es Bueno y Malo, correcto o incorrecto.

    Como apreciamos al final de esta parashá, el pertinaz error de la humanidad concluyó en una terrible extinción mundial, y eso no puede ni debe ser atribuido a H’, ya que Él nos puso en este Mundo y nos otorgó cariñosamente la opción de que actuemos según nuestro parecer.

    Por lo cual, cuando las personas se comportan indignamente, mal, entonces, nada podemos atribuirle a H’ de culpa o responsabilidad, solamente podemos reconocer que creó al ser humano con un instinto que lo puede hacer obrar mal. Pero, también es noble reconocer que le entregó a la Humanidad leyes para modificar el mal instinto en acciones positivas y acordes a la Creación, leyes que se compendian en el majestuoso TaNa"J.

    Así, si el nabí nos recordara que:

    "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Hashem." (Ieshaiá 55:8),

    podemos recapacitar que David enseñó:

    "Guarda la ordenanza de Hashem tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, y sus derechos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moshé, para que seas dichoso en todo lo que hicieres, y en todo aquello a que te tornares" (I Melajim 2:3).

    Todo lo que existe es muy bueno, en tanto nosotros dispongamos nuestros pasos, nuestras acciones, en procura de rescatar lo bueno que hay en TODO y TODOS.

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco


    Resumen de la parashá Bereshit

    Por causa de personas inescrupulosas, el que desee el resumen de la parashá contáctese con nosotros via mail, que se lo enviaremos a la brevedad.

    Preguntas:

    1. ¿Quién fue el primer asesino?
    2. ¿Qué motivó la conducta de Caín?
    3. ¿Quién tentó a Javá?
    4. ¿Quién es el Amo del Universo y nadie se le compara? ¿Por qué?
    5. ¿Qué provocó el desconsuelo de H’?
    6. ¿Qué tenían prohibido Adam y Javá?
    7. ¿Cuál es la primera mitzvá de la Torá?
    8. ¿Qué hizo H’ en relación al Shabbat?
    9. ¿Qué castigos recibió la humanidad por la desobediencia de los primeros humanos?
    10. ¿La Torá da un relato científico o moral – espiritual de la creación?

    http://serjudio.com/dnoam/bereshit.htm

  • Parasha Bereshit 5760

    ¿Cielos sin Tierra? ¿Tierra sin Cielos?.

    Sabemos que H’ creó el Cielo y la Tierra.

    Algunos interpretan Cielo como espíritu, en tanto que Tierra como materia.

    Veamos este cuento:

    "Estaba el Rabí Najmán de Braslav junto a la ventana mirando la calle. Vio a Jaikel, que corría desalentado a sus negocios. Lo llamó.

    – ¿Rabí?

    – Entra, Jaikel…

    -Estoy apurado Rabí, los negocios…

    – Ven Jaikel, tranquilízate, toma asiento un instante junto a mí. Ahora dime: ¿Hoy viste el cielo?

    – Maestro, ¿cómo voy a mirar el cielo? Los negocios…

    – ¿Y ayer? ¿La otra semana?

    Jaikel niega con la cabeza.

    – Ven Jaikel, vamos junto a la ventana. Ahora, dime: ¿Qué es lo que ves?

    – Veo carros, caballos, gente que va y viene…

    – Jaikel, ay Jaikel. Dentro de cincuenta años, aún habrá gente que va y viene indiferente a ti, habrá carros y caballos, perros y árboles. Pero, ni tu ni yo estaremos… ¿Para qué tanto ?

    – Es que, los negocios…

    – ¿Negocios? Pésimo negocio estás haciendo con tu vida si ni siquiera te has dado un instante para observar el cielo…"

    http://serjudio.com/dnoam/bereshit60.htm

  • Parasha Bereshit 5761

    Todo cuenta

    "Cuando Cainán tenía 70 años, engendró a Mahalaleel."
    (Bereshit / Génesis 5 :12)

    Este pasuk es similar a otras decenas de versículos que parecen no tener ninguna finalidad, ninguna importancia. Bien se podría argumentar: ‘¿Quién es este Cainán, y a quién le importa su edad al engendrar, o si engendró o no, etc?’
    No faltan los muy "atentos" que basándose en versículos (aparentemente banales) como éste afirman que la Torá es una patraña, nada que ver con el Libro del Eterno, ni con mensajes superiores.
    Los que así piensan, incurren en un craso error.
    ¿Por qué?
    Pues, porque este pasuk, por ejemplo, es tan valioso como el que dice: "…amarás a tu prójimo…".
    ¿Cómo puede ser?
    Sencillamente, porque ambos son expresión de la Voluntad de Dios, de Su Deseo de que sean constituyentes de la Torá.
    Y, por si lo anterior no fuera más que suficiente, debemos reconocer que si el Libro que se supone trata de Dios y su relación con su Obra, se dedica a estos personajes y sus edades, ¿no será para que aprendamos que cada persona es valiosa y que cada momento es el indicado para comenzar a crecer? ¿Que siempre estamos a tiempo y con chance de formar parte nosotros también de la Torá -Vida?

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

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    Profundizando esta semana:

    1. ¿Se puede compatibilizar la Torá con la Ciencia en el aspecto de la Creación?

    2. ¿Por qué el relato de la creación del humano difiere en el segundo capítulo de la referida en el primero?

    Respuestas para la semana anterior:

    1. Cielo y Tierra
    2. Porque se espera nuestro retorno al sendero del Bien; y porque con esa palabra comienza la haftará.

    Destellos de la parashá


    La Torá nos quiere enseñar desde su inicio que este Mundo es el mejor lugar para vivir, y que "este" tiempo es el oportuno para crecer.
    ¿De dónde se deduce esto?
    Pues, porque hay un Creador, que por medio de la Sabiduría (Justicia y Misericordia) creó el Universo. Asentó las bases, dictó las reglas, impuso una finalidad y un sentido.
    Y todo esto nos lleva a concluir que, dado que nuestro Olam -Universo- es obra de Dios, y nada hubo antes de su creación, ni nada existe si no es porque el Eterno así lo dispone, entonces, cada cosa y circunstancia -absolutamente todas- tiene su valor único, es sólo cuestión de saber hallarlo o reconocerlo.

    La obra de Creación se desarrolló paulatina y ordenadamente, partiendo de lo más elemental hasta lo más complejo, trabajo que finalizó H’ en seis días -los días son alusión a lapsos de tiempo, no a días de 24 horas.

    De manera similar, es el ser humano, "la corona de la Creación", el que debe preservar este Mundo, ser socio del Eterno en su constante desarrollo, y ser el intérprete de los sentidos trascendentes que yacen esperando a ser des-cubiertos.
    Una de las maneras es a través de asemejarnos al Eterno, y eso sólo lo podemos conseguir obrando tal como Él lo hace. Otro modo es gozar del Shabbat, puerta de acceso a una realidad superior, un trozo de Paraíso en cada semana.

    Sin embargo, la Torá se encarga también de advertirnos que el Gan Edén –"Paraíso"- se consigue y mantiene con esfuerzo y dedicación constante, y que si nos abandonamos a la pereza o la rutina o la equivocación, estamos arriesgando la oportunidad de llegar a desarrollar todo el potencial que tenemos en nosotros.

    http://serjudio.com/dnoam/bereshit61.htm