Categoría: Patriarcas

  • La hora de la verdad

    El patriarca Iaacov, desde muy joven y hasta muy avanzada edad se caracterizaba por huir de los conflictos.
    Literalmente escapaba, dejaba el lugar para no entrar en contiendas.
    Cuando no podía, es escabullía de alguna forma, como por ejemplo haciéndose pasar por otra persona.
    A veces el silencio era su respuesta teniendo otras opciones, quizás más provechosas pero que implicaban disensión y tal vez agresiones.
    Sí, así se manejó el gran Iaacov por mucho tiempo.
    Obviamente que no este recurso no le brindaba estabilidad emocional, ni tranquilidad social, no todo aquello esperable por seguir esta conducta.
    Pero, así fue criado, así estableció su sistema de creencias y respuestas, así vivió.

    Hasta una noche.
    LA noche.
    Porque la día siguiente debía encontrar con su hermano Esav, el cual venía acompañado por 400 caciques a su encuentro.
    Entonces, la opción del escape fue acariciada, pero por diversos motivos tuvo que se descartada… por ahora…
    ¿Qué hizo el patriarca?
    Tres conductas, las cuales se usan a menudo por otras personas –y sociedades- como formas de resolver conflictos, y a veces de amplificarlos como consecuencia de la mala resolución.
    Envío regalos, materiales y emocionales, como una astuta negociación diplomática.
    Se preparó para la guerra, tanto en defensa como en ataque.
    Elevó sus ruegos al Eterno.
    Como sabrás, la negociación, el ejercicio físico del poder y la plegaria no son ajenos a nuestra vida cotidiana.

    Pero, igualmente fue tentado para huir.
    Era más fuerte que él.
    Entonces, se topó con un “hombre”, ángel lo llama la tradición, con el cual contendió fieramente hasta el alba.
    Este hombre no le dejó ser el de siempre.
    Lo obligó a confrontar lo más terrible, aquello que le impedía manifestar su mejor personalidad.
    De este encuentro nació “Israel”, la nueva versión mejorada del patriarca.
    Una identidad más acorde a su Yo Esencial, que perfeccionaba bastante el Yo Vivido que estaba representado por Iaacov.

    Ese fue solo el inicio de esta nueva personalidad, ya tendría que seguir esforzándose en el trayecto para consolidarla y ser efectivamente Israel.
    Israel, aquel que no permite a su EGO tomar el control, sino que se conduce de acuerdo a la NESHMÁ.
    Por tanto, no teme, ni de hombres ni de poderes.
    Por lo cual, es capaz de andar derecho, firme, confiado, en el camino del constructor de SHALOM.

    Porque, sus acciones no estarán signadas por el miedo, ni por el atroz anhelo de poder desde la impotencia, sino que estará siendo activo en acciones de bondad y justicia.
    En sus pensamientos, en sus palabras, en sus actos.
    Entonces, la diplomacia, el ejército y la oración serán buscando la real ganancia, de todos los implicados.

    ¿Estamos listos para lidiar con nuestro EGO para ponerlo en su lugar?
    Eso nos traerá cambios, algunos no serán agradables, pero en general el beneficio es incomparablemente superior.
    ¿Queremos ser reflejos de la NESHAMÁ o simples sombras de algo que podríamos ser?

  • La matriarca del camino

    Me preguntó un atento concurrente a la sinagoga del Centro Maimónides de Montevideo alguna explicación para que la matriarca Rajel estuviera enterrada donde se encuentra y no en la Mearat haMajpelá.

    Éstas son algunas de las posibles respuestas:

    1- Porque materialmente no hubo oportunidad para hacer el traslado y sepelio en el lugar de entierro familiar.
    Murió en el camino, allí fue sepultada.
    No hay más explicaciones ni cuestiones extrañas que comprender.
    Como pocos versículos antes se narra de otro fallecimiento y sepultura:

    «Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.»
    (Bereshit / Génesis 35:8)

    2- Porque el patriarca recibió la inspiración de Arriba para que allí fuera el lugar de reposo de los restos mortales de su amada. Ya que, varios siglos más adelante y estando en el camino del exilio forzado los futuros descendientes de la matriarca, al pasar junto a la tumba querida ellos encontrarían consuelo y esperanza. Sabían que era una expulsión dolorosa y larga, pero eventualmente tendría un fin positivo. (Según entendemos del midrash Bereshit Rabá 82, parashá 10).
    El profeta lo visualizó y plasmó así:

    «Así ha dicho el Eterno: ‘Voz fue oída en Ramá; lamento y llanto amargo. Raquel [Rajel] lloraba por sus hijos, y no quería ser consolada por sus hijos, porque perecieron.’
    Así ha dicho el Eterno: ‘Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas, porque tu obra tiene recompensa, dice el Eterno. Ellos volverán de la tierra del enemigo.
    Hay esperanza para tu porvenir; tus hijos volverán a su territorio, dice el Eterno.»
    (Irmiá / Jeremías 31:14-16)

    3- Porque cuando Iaacov se despertó de su sueño, cuando salía de Israel dos décadas atrás:

    » Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque el nombre antiguo de la ciudad era Luz.
    Iaacov [Jacob] también hizo un voto diciendo: -Si Elohim está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir,
    y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, el Eterno será mi Elohim.
    Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Elohim, y de todo lo que me des, el diezmo diezmaré para Ti.»
    (Bereshit / Génesis 28:19-22)

    Pero, no cumplió su palabra, sino que se fue a radicar a la zona de Shejem.
    Allí acontecieron varios desastres a su familia, quizás porque se retrasó en respetar lo que había prometido.
    Hasta que:

    «Entonces Elohim dijo a Iaacov [Jacob]: -Levántate, sube a Betel y quédate allí. Haz allí un altar a Elohim, que se te apareció cuando huías de tu hermano Esav [Esaú].»
    (Bereshit / Génesis 35:1)

    Tuvo que ser Dios quien le hiciera recordar que tenía que respetar su palabra y erigir un lugar de culto para Elohim en Betel.
    Y entonces:

    » Iaacov dijo a su familia y a todos los que le acompañaban: -Quitad los dioses extraños que hay en vosotros, purificaos y cambiad vuestros vestidos.
    Levantémonos y subamos a Betel; allí haré un altar a Elohim, que me respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he andado.
    Así entregaron a Iaacov todos los dioses extraños que tenían en su poder, y los aretes de sus orejas, y Iaacov los escondió al pie de la encina que había junto a Shejem.»
    (Bereshit / Génesis 35:2-4)

    Pero, ¿qué había pasado con los dioses, o elementos rituales, que Rajel había tomado sin permiso de propiedad de sus padres?

    4- La matriarca merecía su propio lugar destacado de sepultura, convertido en un símbolo para las generaciones.
    Su tumba, el edificio sobre ella, estaba en la proximidad de Beit-lejem (Belén), lugar neurálgico de Israel en varias oportunidades.
    (Por supuesto que sabiendo perfectamente esto, los inventores del mito cruzado decidieron elaborar su fantasías religiosa teniendo como improbable lugar de nacimiento de su dios la ciudad de Belén).

    Al respecto, cuando fue ungido como rey por primera vez Shaúl, el gran profeta Shmuel, entre otras cosas le informó:

    » Hoy, cuando te hayas apartado de mí, hallarás a dos hombres junto al sepulcro de Raquel [Rajel] en Zelzaj, en la frontera de Benjamín. «
    (1 Shemuel / I Samuel 10:2)

    Algo en la personalidad de la matriarca llena de vida y esperanza a quienes se encuentran con ella.
    Y ella, es capaz de entregar hasta su último aliento de vida con tal de favorecer al que precisa.

    5- Rajel es una persona del camino y no de metas.
    Encontró a su amado en el pozo en el campo, no en una reunión citadina, ni en un matrimonio convenido.
    En lugar de suceder el matrimonio, ella dio voluntariamente el lugar a su hermana para que fuera desposada.
    Ella era la amada, pero también la impedida de concebir, por lo que estaba frustrada viendo a las otras mujeres dar hijos a su marido.
    Las desavenencias crecieron, la chispa del amor seguía encendida pero la llama estaba pálida.
    Tuvo a su primer hijo, pero en lugar de agraciarse y agraciarlo, le puso un nombre … ¿triste? ¿de camino? ¿sin conclusión?:

    «Y llamó su nombre Iosef [José], diciendo: ‘¡el Eterno me añada otro hijo!’»
    (Bereshit / Génesis 30:24)

    Su marido se transformó en Israel y le anunció el Eterno mucha descendencia, pero su esposa estaba ya embarazada y muere al parir.
    Como que Rajel no llega a culminar sus historias, sino que se mantiene andando, siendo el modelo del no descanso del tzadik.

    6- Por último, muere al dar vida al único de los padres de tribus nacido en la tierra de Israel.
    Al rato de que su marido tuviera un cambio sustancial de personalidad, porque pasó de ser meramente Iaacov a ser Israel.
    ¿Cuál será la moraleja sionista, redentora?

  • El bastón del patriarca

    Estaría bueno que conocieras el contexto en el cual se desarrolla el comienzo de la parashá “Vaishlaj Iaacov”, por tanto, te pido que busques aquí: http://serjudio.com/category/tora/bereshit/08vaishlaj si quieres más información.
    Por ahora yo solamente te citaré un pedacito de un versículo, que es básico conocerlo en su contexto:

    «Con sólo mi cayado pasé este Jordán, y ahora tengo dos campamentos.»
    (Bereshit / Génesis 32:11)

    ¿No tenía nada mejor para decir en ese especial momento de angustia que esto?
    ¡¿Para qué hace hincapié en que tenía su bastón hace dos décadas atrás y ahora?!
    ¿Eso es lo que importa de todo el asunto?
    ¿Esa es la justificación para que el Eterno oiga su plegaria y ocurra un milagro?

    Comparto contigo ahora unas cuantas respuestas probables, tú verás cual resuena en ti para ayudarte a comprender mejor la historia, pero especialmente para alumbrar tu vida y fortalecerte en la construcción de SHALOM.

    1- Está diciendo que cuando se fue era pobre, su única riqueza era ese bastón. Materialmente, nada más. ¡Si hasta la ropa le habían robado!
    Ahora vuelve con riquezas, es un hombre poderoso y potentado, sin embargo no olvida su pasado. Lo sigue sosteniendo en su mano.
    ¿Para bien? ¿Para mal? ¿De qué depende que sea uno u otro?

    2- Makli es “mi bastón”.
    En guematria sus letras suman exactamente igual a Iaacov.
    ¿Cuál será la enseñanza?

    3- En la vida del patriarca ha aparecido el bastón en varias ocasiones.
    ¿Las recuerdas?
    ¿Encuentras qué están queriendo manifestar?

    4- Entre los sabios se ha dicho que este bastón representa la mitzvá de tefilín.
    Porque es como la columna, que comienza en la cabeza y se desliza con sus vueltas hasta la parte baja del cuerpo.
    De lo sublime a lo más mundano.
    ¿Qué aprendemos de esto?

    5- El bastón era símbolo de mando, el pastor que comandaba el rebaño.
    También de apoyo, pues uno descansa sobre él en momentos de necesidad.
    Y es instrumento de correctivos, porque mantiene la vara el orden.
    ¿Cómo se vincula con este pasaje que estamos analizando?

    6- El cayado es recto, indicando que el patriarca mantuvo su forma de ser a resguardo de las incitaciones y trampas que encontró en el entornó en el cual residió.
    Desde que salió hasta ahora que retornó no se contagió de los modos perversos.
    Era quien era.
    Tenía bastante para mejorar, y estaba ahora en ese proceso.
    El bastón le ayudaba a mantenerse, a reconocerse, a no perder el rumbo.
    ¿Tienes algún instrumento así en tu vida?

    7- Por algún motivo, ya mencionado en este texto o no, el báculo representaba a Iaacov.
    Así como el león representa a Yehudá.
    ¿Cuál será la conexión entre ese objeto y el patriarca?

    8- Tú estudiaste del tema y por ello aportas el siguiente comentario:

  • El cabalístico Iaacov

    El párrafo del cual hablaremos en un rato es, en su primera parte, demasiado conocido, y por ello tan poco estudiado, analizado, comprendido.
    En estos días hemos venido aprendido cosas novedosas –y otras no- gracias a él.
    Es tiempo de dar un paso más.

    Para ello, conozcamos el pasaje en cuestión:

    «Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. He aquí que los enviados de Elohim subían y descendían por ella.
    Y he aquí que el Eterno estaba parado a la cabecera de él y dijo: -Yo soy el Eterno, el Elohim de tu padre Avraham [Abraham] y el Elohim de Itzjac [Isaac]. La tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra. He aquí que Yo estoy contigo; Yo te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.»
    (Bereshit / Génesis 28:12-15)

    Este sueño lo tuvo Iaacov, el tercer patriarca, quien es asociado con la sefirá de Tiferet.
    Ésta es la central en el árbol sefirótico, la que balancea los ramales derecho-izquierdo, así como el canal arriba-abajo.
    Se encuentra justamente en el medio, y es el que sirve como centro de comando para las energías.

    En su función más acotada se lo reconoce como el resultado de las interacciones de Jesed-Guevurá, es decir, lo que proviene de actuar bajo las consignas unificadas de bondad y justicia.
    Es por ello que recibe tres nombres adicionales:

    • rajamim: misericordia;
    • emet: verdad;
    • shalom: paz, completud.

    No en vano el camino sagrado, el del constructor de SHALOM, se produce cuando la bondad y la justicia se interceptan en las acciones (pensamiento, palabra, acto).

    Por otra parte, Iaacov también fue llamado Israel.
    Porque Iaacov es la representación del Yo Vivido, aquel que construimos en esta existencia terrenal, sometida a los influjos de las diferentes dimensiones.
    En tanto que Israel es la consolidación de su Yo Esencial, es decir, la NESHAMÁ, la chispa divina que somos antes, durante y tras el pasaje por este mundo.

    Cuando Iaacov vive en sintonía con Israel, se está en un estado de dicha, placer, bienestar, plenitud, bendición.
    Pero, si Iaacov está en exilio, apartado de la guía de la LUZ, entonces está a merced de Esav, así como de Labán.
    Esav, que es la versión tosca de sí mismo, la peor imagen que podemos representar de nuestro potencial.
    En tanto que Labán es el influjo engañador, que se introduce como blanco pero es oscuro; que dice ser puro pero es lo contrario; que manipula como forma de negociar.
    Es decir, al estar la LUZ de Israel apocada por las trampas del EGO, Iaacov tropieza con dificultades. Ya no consigue establecer la comunión de cielo con tierra, ser el que equilibra el Árbol de Vidas.

    ¿Qué debemos hacer nosotros?
    Conocer de nuestro Israel para hacer que nuestro Iaacov esté en paz.
    ¿Cómo?
    Estudiando las enseñanzas de LUZ que publicamos a menudo, haciendo los trabajos de crecimiento multidimensional pero especialmente viviendo conscientemente como constructor de SHALOM.

    ¿Crees que lo estás haciendo?


    Éstas y otras enseñanzas para dar gozo a tu vida y eternidad a tu existencia en el gran encuentro en la ciudad de México.

    Te espero allí, ven con tu familia y amigos.

    Este 6 de febrero 2017.

    Muchas cosas buenas están esperando para ser compartidas.

  • El hijo del padre, el padre del hijo

    «Éstas son las descendencias de Itzjac [Isaac] hijo de Avraham [Abraham]. Avraham [Abraham] engendró a Itzjac [Isaac].»
    (Bereshit / Génesis 25:19)

    Si nos introduce que el tema son las descendencias de Itzjac, ¿para qué inmediatamente indica que su padre lo engendró?
    Resulta redundante, innecesario, fuera de lugar y poco a tono con la presentación.
    Esperamos que nos relate de hijos, de obras realizadas por él, de lo que se entiende por TOLeDOT en el hebreo de la Torá. Tal y como en las otras ocasiones es usada esta voz.

    Lo razonable hubiera sido saltear esas palabras y pasar directamente con el siguiente versículo; pero, el divino autor escogió que fuera así como quedase plasmado en la santa Torá.
    Vemos nosotros algunas maneras de comprender esto y de paso llevarnos algunas buenas enseñanzas para nuestra vida cotidiana.

    Hubo en su momento gente mal pensada que decían que Itzjac no era hijo de Abraham, sino de Abimelej –el de Plishtim- con Sará.
    Ahora, pasado el tiempo, se pudo comprobar fehacientemente que el hijo era absolutamente parecido a su padre, en sus rasgos y no solamente en bases fundamentales de su comportamiento.
    Así pues, la Torá reafirma aquí la relación biológica entre ambos, no solamente espiritual y social.

    Hubo gente que aseguró que luego del episodio traumático en el monte Moriá el hijo se separó del padre, el padre se ausentó de presencia del hijo.
    Con este versículo el sagrado autor nos confirma que pudieron haber tenido sus contratiempos, pero que el lazo se mantenía firme y reafirmado.
    El momento de la elevación de Itzjac sirvió para que ambos se conocieran mucho más a sí mismos y al otro.

    La vida de Itzjac tenía valor por sí misma, él era quien construía su camino.
    Sin embargo, ¡cuánto le debía a su padre! Y al revés, también era cierto.
    Esto era algo que no podía evitar ser agradecido y apreciado, por tanto se precisa este énfasis especial dado en el texto sagrado de Israel.

    Hay gente que pareciera ser conocida solamente por sus vínculos familiares: el hijo de tal, el padre de cual, el hermano de aquel, etc.
    En este caso la Torá nos viene a contar que ambos tenían su renombre, cada uno valía en y por sí mismo. Con famas bien ganadas y mantenidas.
    Uno no vivía y se presentaba en función del otro, sino que por sus propios méritos.

    Además de lo anterior, el padre estaba sanamente orgulloso de su hijo; y el hijo sin dudas lo estaba de su padre.
    Para cada uno de ellos era un placer que los identificaran con el otro, que les hicieran notar las glorias y obras del otro.
    Así como Abraham era apreciado, lo era su hijo; y sus famas repercutían favorablemente en ambos.

    Dichosas las familias en las cuales el afecto y respeto se sostiene en el tiempo.
    Donde los acontecimientos amargos, así como los dichosos, no rompen las ligaduras.
    Que pueden seguir andando juntos, sobrellevando los altibajos con dignidad y certero amor.
    Esto se encuentra en el pasaje que estamos comentando, de manera implícita, a la espera de ser revelado por el atento lector.

    En ningún momento la Torá relata: “Estas son las descendencias de Avraham”, tal vez para no dar atributos especiales a los hijos biológicos que no obtuvieron los dotes materiales ni la estatura espiritual de Itzjac.
    Entonces, en este lugar el texto santo indica la descendencia de Avraham, indirectamente.
    Haciéndose énfasis en la estirpe de Itzjac, la heredera del patriarca, la que recibió la antorcha sagrada y la sigue sosteniendo en alto, para lumbrera generosa de las naciones.

    El versículo quizás nos indica que Avraham estaba presente, de diversas maneras, al momento de nacer sus nietos, hijos de su hijo.
    No era un abuelo lejano e indiferente, sino que marcaba su presencia y estaba ahí en caso de ser necesario.
    Puso su parte también en la crianza de los retoños y con decidido cariño en fortalecer y orientar al que sería el continuador de la saga sagrada, Iaacov.

    Pudiera ser que el patriarca Itzjac no tuviera capacidad reproductiva y que las dificultades para el embarazo junto a su esposa fueran suyas también.
    Si no fuera el hijo de Abraham y el heredero, si solamente estuviera librado a las condiciones naturales, ahí habría finalizado el linaje. O por su infertilidad, o por la de ella, o por la de ambos.
    Pero, el primer patriarca recibió la promesa de una gran descendencia y por tanto el hijo obtuvo ayuda de Arriba para vencer los obstáculos de otra forma insalvables.

    En ocasiones uno vive prendido del pasado, recordando viejas glorias, atrincherándose en recuerdos, o lamentando culpas asfixiantes que no permiten disfrutar del presente.
    Otras veces están los que se agotan ansiando lo que no tienen, proyectando el mañana sin construirlo, esperando y esperanzados, poniendo su fe en fantasías.
    Cuando el secreto de la dicha y bendición está en vivir plenamente el aquí y ahora, a pleno. Apreciando el pasado, corrigiendo sus errores, dejando correr lo irreparable. Valorando las oportunidades para el futuro, trabajando por ellas, cuidando de no desperdiciar en el presente los recursos posteriores.
    El versículo nos enseña que la vida de Itzjac tenía valor ahora, porque apreciaba su pasado y aportaba al mañana, pero siendo hoy todo lo mejor que podía estar siendo ahora.

    Avraham llegó a ser en plenitud cuando pudo convertir la esperanza y promesa de descendencia concretada en su hijo Itzjac.
    Así, aunque suene paradójico, el padre es producto del hijo. Es como uno de sus descendientes también.
    Es la extrañeza que produce el  mundo espiritual cuando se lo quiere comprender con la limitación sensorial y mental del mundo cuatridimensional.

    Avraham es el símbolo de JESED, bondad, generosidad, entrega.
    Itzjac de DIN, justicia, limitaciones, rigor.
    Ambos deben estar en complemento, porque entonces se genera SHALOM.
    Si se manifiestan descompensados, se produce el caos.

  • Los pozos de los patriarcas

    Este versículo daría para horas de clases de Torá y lecciones de vida, pero debo enfocarme y ser breve.
    Espero poder compartir contigo al menos un par de enseñanzas estremecedoras y de aliento.

    Atiende al párrafo:

    «Itzjac [Isaac] volvió a abrir los pozos de agua que habían abierto en los días de Avraham [Abraham] su padre y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Avraham [Abraham]. Y él los llamó con los mismos nombres con que su padre los había llamado.»
    (Bereshit / Génesis 26:18)

    ¿Qué desgraciada mentalidad lleva a tapar pozos de agua en un lugar en donde ésta escasea?
    Pues… la de los filisteos y gente como ellos.
    Personas atrapadas en las redes de su EGO, por tanto oscurecidas en su multidimensionalidad.
    En exilio de sí mismos, sin seguir las guías constantes que provienen de su NESHAMÁ.
    Manejando el idioma del EGO, con llantos, gritos, insultos, violencia física, mentiras, quejas, amenazas, manipulaciones, presiones y cosas de ese estilo, que podrás suponer rápidamente que no aportan a una vida de SHALOM

    Aquellos filisteos de carne y hueso están simbolizando precisamente esto, las influencias externas que condicionan el mundo interno para llevarnos a una vida de oscuridad, a pesar de tener a mano la LUZ de la NESHAMÁ.
    Porque, los siete pueblos cananeos representan las fuerzas internas emocionales cuando están fuera de foco, agobiando al ser con sus estridencias y amarguras.
    En tanto que el extranjero colonizador, el filisteo, representa las fuerzas externas, por ejemplo de los mandatos sociales, de las presiones del medio, en su lucha contra la felicidad del individuo por estar en armonía entre sus Yoes (Esencial-Auténtico-Vivido).

    Vienen esos mandatos abusivos, cosificantes, negadores y te tapan los pozos de agua, aquellos que con dedicación abrieron tus antepasados; o también, tus esfuerzos prácticos en la construcción de SHALOM por medio de obras (palabras-pensamientos-hechos) de bondad y justicia.
    Allí se aglutinan los filisteos, agrupando tierra sobre la LUZ, para hacerla desaparecer… ¡cómo si pudieran!

    Pero, nosotros tenemos la capacidad para salir de nuestra celdita mental, abandonar la zonita de confort, aventurarnos también a abrir esos pozos de agua fresca y de vida.
    Siguiendo los impulsos de la NESHAMÁ, aprendiendo de las enseñanzas de la Sabiduría que nos instruye para evitar las trampas del EGO y crecer en verdad y firmeza.

    Podemos reabrir los pozos, con lealtad, con poder, tal como fue hecho por aquellos que nos sirven como modelo.
    Y no pretender apartarnos de la buena senda, aunque andemos nuestros propios pasos.
    Por ello, los pozos recibieron los mismos nombres que tenían antes.

    En nuestra existencia terrenal tendremos que enfrentar de forma cotidiana a los cananeos y filisteos, las pasiones que nos desvían así como los alicientes sociales que nos trastornan.
    Los llamados para extraviarnos no faltarán.
    La tentación de cerrar los pozos, o mantenerlos obstruidos, es grande; porque nos hacen creer, nos queremos creer, que con la pereza y las excusas estaremos mejor.

    Pero, no es así.
    Solamente construyendo SHALOM es que hacemos que nuestro pasaje terrenal tenga sentido.
    Así obtendremos dicha aquí y placer eterno en la vida postrera.

    Construir SHALOM, parece ya un lema repetido y ahuecado por tanta repetición.
    Pero, en tanto no cale hasta lo más profundo de tu ser terrenal y no sea convertido en realidad, te estarás perdiendo de conocer el gozo más maravilloso.

    Construye SHALOM, el resto de lo bueno vendrá por añadidura.

  • Algo más que un terreno y un sepulcro

    «Avraham [Abraham] se levantó de delante de su difunta y se fue para hablar con los hijos de Het. Y les dijo:
    (4) -Yo soy forastero y advenedizo entre vosotros. Permitidme tener entre vosotros una propiedad para sepultura, y que sepulte allí a mi difunta.
    (5) Los hijos de Het respondieron a Avraham [Abraham] diciéndole:
    (6) -Escúchanos, señor nuestro: Tú eres un príncipe de Elohim entre nosotros. Sepulta a tu difunta en el mejor de nuestros sepulcros. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro para que sepultes a tu difunta.
    (7) Pero Avraham [Abraham] se levantó, e inclinándose ante el pueblo de aquella tierra, los hijos de Het,
    (8) habló con ellos diciendo: -Si tenéis a bien que yo sepulte allí a mi difunta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón hijo de Zojar,
    (9) para que me dé la cueva de Macpela que está en el extremo de su campo. Que por su justo precio me la dé como propiedad para sepultura en medio de vosotros.
    (10) Efrón estaba sentado entre los hijos de Het. Y Efrón el heteo respondió a Avraham [Abraham] en presencia de los hijos de Het y de todos cuantos entraban por las puertas de la ciudad, diciendo:
    (11) -No, señor mío. Escúchame: Yo te doy el campo y te doy la cueva que hay en él. En presencia de los hijos de mi pueblo te lo doy; sepulta a tu difunta.
    (12) Pero Avraham [Abraham] se inclinó ante el pueblo de la tierra.
    (13) Y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo: -Más bien, te ruego que me escuches: Yo te daré dinero por el campo. Tómamelo, y yo sepultaré allí a mi difunta.
    (14) Efrón respondió a Avraham [Abraham] diciéndole:
    (15) -Señor mío, escúchame: La tierra vale 400 siclos de plata. ¿Qué es esto entre tú y yo? Sepulta, pues, a tu difunta.
    (16) Entonces Avraham [Abraham] escuchó a Efrón, y en presencia de los hijos de Het, pesó para Efrón la plata que éste le dijo: 400 siclos de plata de buena ley entre mercaderes.
    (17) Así el campo de Efrón que estaba en Macpela, frente a Mamre, tanto el campo como la cueva que había en él, junto con todos los árboles que había en el campo y en sus contornos, pasó
    (18) a ser propiedad de Avraham [Abraham], en presencia de los hijos de Het, de todos los que entraban por las puertas de su ciudad.»
    (Bereshit / Génesis 23:3-18)

    Es habitual que se explique este pasaje indicando la viveza criolla de Efron ben Tzojar, y por lo general no se lo ve con buenos ojos.
    De hecho, algún comentario que publique al respecto en el pasado iba por esa línea, la corriente y habitual entre los instructores de Torá.
    Pero ayer, atendiendo el shiur del rabino Uri Sherky, pude ver las cosas con una perspectiva diferente.

    Los heteos no iban a venderle el lugar de sepultura al patriarca.
    Con gusto le permitían enterrar a la matriarca en alguno de sus nichos del cementerio, pero en modo alguno autorizarlo a adquirir una parcela funeraria propia.
    Ni las costumbres ni las leyes del lugar le habilitaban a hacerlo.
    El patriarca no quería una tumba, quería un terreno de sepultura para su esposa y su familia.
    ¿Cómo lograrlo, respetando a los dueños del lugar?

    Entonces, surgió el potentado Efrón.
    Un hombre rico y astuto, que por alguna razón quería darle una mano a Avraham.
    Y eso es lo que estamos presenciando en este pasaje.
    Una voltereta legal, totalmente moral y ética, y que al mismo tiempo le daba al patriarca la potestad para aquel terreno y que fuera permanente de la familia judía.
    No brindaré los detalles del asunto, no vienen al caso.

    ¿Qué podemos aprender?
    Dos cosas, al menos.
    Uno, aunque las cosas parezcan imposibles, debemos ser creativos y proactivos para realizarlo.
    No no es una respuesta, hasta que realmente lo sea.
    (¡Ojo! Cuando una dama dice No, quiere decir No.
    Lo mismo para un caballero.
    ¿Se entiende?).
    Dentro de la ley, haciendo uso de las herramientas permitidas, sin quebrar los límites saludables (de toda especie), debemos perseverar, trabajar, accionar, idear, hasta encontrar el camino, si es que se podrá abrir… no lo sabremos hasta el final de la historia.

    Dos, no podemos juzgar apresuradamente, ni con liviandad.
    Ser mesurados y atentos, y en lo posible encontrar el mérito incluso cuando parece que no lo hay.
    ¿Se entiende también esto?

  • Amor al prójimo y a Dios

    En la parashá hay una frase que se repite, en diferentes contextos, y que nos viene a dar una enseñanza de CABALÁ estupenda para perfeccionar nuestra vida y la del entorno.

    «[Al tercer día Avraham…] Alzó sus ojos y miró, y he aquí tres hombres que estaban de pie frente a él. Y al verlos, corrió desde la entrada de la tienda para recibirlos, y se postró a tierra.»
    (Bereshit / Génesis 18:2)

    «Al tercer día Avraham alzó sus ojos y divisó el lugar de lejos.»
    (Bereshit / Génesis 22:4)

    En el primer párrafo el patriarca estaba sufriendo físicamente, pues hacía tres días se habían circuncidado, a la edad de 99 años.
    Hacía mucho calor, estaba afiebrado, su cuerpo temblaba de la calentura.
    Sin embargo, estaba atento para ayudar al prójimo, a cualquier persona que lo precisara.
    Entonces, vio a tres hombres extraños y que probablemente poco le pudieran dar materialmente.
    Eso no le importó al patriarca, porque, a pesar de su dolor se levantó y corrió para atenderlos como si de reyes se tratara.

    En el segundo párrafo el patriarca estaba en camino al monte del Eterno, para allí elevar a su hijo amado en honor a Él.
    Estaba a pocos momentos de matar a quien más quería, para de esa manera servir a Dios.
    A pesar de su sufrimiento, aunque todo el mundo se cayera para él junto al cuchillo que descendería sobre el hijo, Avraham estaba dispuesto a realizar esta tarea.
    Él sentía que así debía ser.
    Sabemos que el Eterno no quería el sacrificio, sabemos que Él lo interrumpió, sabemos que toda esta historia truculenta tiene un sentido mucho más profundo que celebrar el derramamiento de sangre de un inocente para supuestamente liberar de pecados.

    En ambas ocasiones se menciona que el patriarca alzó sus ojos y miró.
    Es necesario comprender que alzar la mirada y ver es un imperativo tanto para las cuestiones con el prójimo así como para las del Eterno.
    En las dos relaciones el hombre tiene que poder ver y ponerse en marcha, sea al prójimo así como su obligación con Dios.
    Las dos acciones son imprescindibles.
    Para no confundirse es necesario estudiar, analizar, elevar la conciencia, focalizarse en los sonidos de la NESHAMÁ y no tanto en las instigaciones del EGO.

    ¿Se comprende el mensaje?
    ¡Compártelo!

    Y, te espero en ciudad de México para el esplendido encuentro de CABALÁ a comienzo de febrero 2017.
    Podremos compartir más enseñanzas, comentarios, anécdotas y lo mejor es nuestra presencia construyendo SHALOM.

  • Cabalá de la Akedá

    En la CABALÁ (santa Tradición) el patriarca Abraham es la carroza de JESED (bondad, entrega), en tanto que su hijo el patriarca Itzjac es la carroza de GUEVURÁ (justicia, severidad, limitación).
    Son caras contrapuestas de la realidad.
    Sin embargo, en nuestra parashá se expresa un momento místico de eterna trascendencia, el cual es la unificación de ambos.
    Es bastante complejo y extenso para detallar, así que veremos solamente unos pequeños puntos.
    Por ejemplo, presta atención a esta frase significativa y significativamente reiterada en poco tiempo:

    «y caminaron los dos juntos.»
    (Bereshit / Génesis 22:6)

    «Y caminaron los dos juntos.»
    (Bereshit / Génesis 22:8)

    Padre e hijo, ambas representaciones de estas SEFIROT encontraron el camino para andar juntos, hacer de su existencia una sincronía productiva y beneficiosa.
    Es lo que debemos hacer nosotros a cada instante, construir SHALOM, por medio de acciones (pensamiento, palabra, actos) de… precisamente… JESED y GUEVURÁ.
    Cuando se logra este cometido, estamos ascendiendo en la escala universal y provocando cambios impresionantemente positivos en nuestro entorno.

    No es casualidad que a este relato se le llame AKEDAT ITZJAC, que quiere decir la atadura, el amarre, de Itzjac.
    Pues, JESED rodeó a GUEVURÁ y entre ambos evolucionaron a un mejor estadio que está figurado en el texto con la siguiente frase:

    «partió leña para el holocausto, y levantándose, fue al lugar que Elohim le dijo.»
    (Bereshit / Génesis 22:3)

    Ya que el verbo “partió” está escrito וַיְבַקַּע֙, vaivaká; que en hebreo son las letras que en otro orden forman el nombre IAACOV, el tercer patriarca del pueblo judío.
    Aquel que concretó en realidad el sentido de la familia sagrada de Israel, y que es carroza de la MIDÁ TIFERET (misericordia, esplendor).

    Por último, cada mañana cuando el judío se ata a sus TEFILÍN la cinta suele rodear siete veces el brazo izquierdo, asiento del atributo de GUEVURÁ, procedimiento que realiza la mano derecha que es asiento de la MIDÁ JESED.
    Como si cada mañana repitiéramos cada uno el acto sublime de AKEDAT ITZJAC, con lo cual de cierta forma estamos representando con nuestro cuerpo y actos nuestro compromiso con la santa tarea de construir SHALOM. Ésta es la tarea que todo ser humano está encargado de realizar, porque de esa manera establecemos el reino mesiánico en la tierra.

    Este breve estudio contiene mucho conocimiento de CABALÁ y quizás no todos los amables lectores llegan a comprenderlo cabalmente, ni descubrir los otros datos que permanecen ocultos pero a la vista. Por lo cual, los invito a seguir estudiando en esta sagrada casa, SERJUDIO.com, y especialmente a participar activamente en el espléndido encuentro de estudiantes de CABALÁ que se realizará, Dios mediante, en febrero 2017 en la ciudad de México. Están cordialmente invitados.
    Más datos serán compartidos luego.

    Shalom y bendición.

  • El sacrificio del hijo

    En la época del patriarca Avraham, en aquellos lugares, la cima de la adoración a los dioses se encontraba en sacrificar al hijo primogénito.
    A nosotros nos puede parecer repelente, absurdo, estúpido, ignorante, salvaje ese proceder; el extremo contrario a lo que suponemos es la manera de servir a un dios.
    Pero, si nos ponemos un ratito en la mentalidad de aquellas personas, encontramos cierta lógica en el hecho. Estaban ofreciendo generosamente su bien más preciado, aquello que más amaban, eso que era un parte de ellos y ellos mismos, arriesgaban su futuro y trascendencia todo para honrar y agradar a la deidad que ellos reverenciaban.
    Sí, ciertamente que visto así es lo contrario al egoísmo, es una acción carente de maldad, aunque sus resultados fueran tremendamente letales y dolorosos.
    Gente honesta y simple en su fe, que se atrevían a esos límites para estar sirviendo a su amo.
    Probablemente pretendían algún premio por esta entrega extrema, bendiciones, salud, prosperidad, otros hijos, paz, serenidad, placeres, lo que fuera. Pero, en principio estaban dispuestos a hacer un esfuerzo desmedido y no solamente esperar que la gracia divina cayera por mera bondad sin aprecio.
    ¿Era un juego del EGO?
    Posiblemente, pero bien adobado para ser sentido y valorado como la cúspide de lo sagrado.

    Ciertamente que esto no es admisible para el Eterno.
    Él se opone a los sacrificios humanos, aunque loable sea la intención y lógica su justificación, en determinado contexto histórico.
    Él ha propuesto otros caminos para expresar la espiritualidad, para servirLo, para honrar Su Nombre.
    El camino espiritual requiere de otro tipo de sacrificios, que tampoco son de animales y otros seres vivos, sino el de aprender a limitarnos en nuestros excesos, a someter al EGO en lugar de ser esclavizados por él, a trabajar para ser constructores de SHALOM, cosa que precisa de mucho esfuerzo y dedicación.

    Pero, ¿cómo iba a a saberlo Avraham?
    Fue necesario llegar a un punto en el cual él debía hacer de bisagra entre la creencia antigua y la manera correcta de vivir la espiritualidad.
    Por ello:

    «Aconteció después de estas cosas que Elohim probó [elevó] a Avraham [Abraham], diciéndole: -Avraham [Abraham], y dijo: -Aquí estoy.
    Y dijo: -Toma, por favor, a tu hijo, a tu único, a Itzjac [Isaac] a quien amaste y vete [para ti] a la tierra de la Moriá; y elévalo allí en holocausto sobre uno de los montes, que Yo te diré.»
    (Bereshit / Génesis 22:1-2)

    Ese era el llamado del viejo sistema, de la anulación del yo para servir al dios.
    Ahora, se precisaba el paso siguiente, el ingreso al nuevo sistema, al verdaderamente espiritual:

    «Entonces lo llamó el enviado del Eterno desde el Cielo diciendo: -¡Avraham [Abraham]! ¡Avraham [Abraham]! Él respondió: -Aquí estoy.
    Y dijo: -No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora conozco que veneras a Elohim, ya que no Me has rehusado tu hijo, tu único.»
    (Bereshit / Génesis 22:11-12)

    Está diciéndole: “Ya está, ya hiciste lo que este mundo esperaba de ti. Ahora, debes hacer lo que realmente Yo espero de ti”.
    Cuando actuamos de acuerdo a la NESHAMÁ encontramos que:

    «En tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra; por cuanto obedeciste Mi voz.»
    (Bereshit / Génesis 22:18)

    Esa voz que resuena constante en nuestro ser más cierto, la llamada de la NESHAMÁ que nos inspira a construir SHALOM, por medio de acciones (pensamientos, palabras, hechos) de bondad y justicia.
    Cada día podemos elevar al hijo hacia el Padre, sin derramamiento de sangre, sin crueldad, sin idolatría, sin fe; sino con fidelidad y la conducta ética (espiritual).

  • Avram, el espiritual materialista

    Atiende por favor:

    «También Lot, que iba con Avram [Abram], tenía ovejas, vacas y tiendas.
    Pero la tierra no bastaba para que habitasen juntos. Sus posesiones eran muchas, y no podían habitar juntos.
    Entonces surgió una contienda entre los pastores del ganado de Avram [Abram] y los pastores del ganado de Lot. En aquel entonces los cananeos y los ferezeos habitaban en la tierra.
    Entonces Avram [Abram] dijo a Lot: ‘Por favor, no haya contiendas entre tú y yo, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos parientes.»
    (Bereshit / Génesis 13:5-8)

    Ahora responde, ¿qué te parece le propuso Avram el generoso a su sobrino Lot para resolver esta dura disputa?
    Te pido que no mires en el pasaje de la Torá que continúa, ni uses la memoria para contestar lo que ocurrió; solamente imagina la escena y plantea una solución.
    Gracias.

    Probablemente estarán aquellos religiosos que dirían que si las posesiones son el motivo de la pelea familiar, ¡qué mejor que vivir en la pobreza!
    Porque, como todo religioso sabe (en ese conocimiento erróneo y oscuro de toda religión acerca de la espiritualidad) el problema del humano es el materialismo, ¿no es así?
    Por tanto, al eliminar el dinero, la propiedad privada, la riqueza, la abundancia económica, bien pronto se resolverían todas las dificultades del hombre con el hombre, ¿no?
    Entonces, seguramente que padre del monoteísmo (otra noción falsa que proponen los religiosos que se hacen llamar monoteístas) habrá indicado a sus empleados dirimir el pleito entregando los bienes materiales, abandonado todo placer físico, evitando el contacto innecesario con las cosas de este mundo, porque “al César lo que es del César”, ¿no es así el dicho?

    Otros religiosos, tan fracasados en la espiritualidad como los anteriores, propondrían un sistema extraño de recompensas materiales a partir de la fe en ciertos seres sobrenaturales, por cumplir algunos dogmas bizarros y confusos, y por supuesto seguir fervorosamente los mandatos de sus pastores religiosos. De más está mencionar que los dinerillos deben correr presurosos a las arcas de dichos ministros religiosos, siempre con la promesa fantástica de que el que provee al gurú obtendrá inmensas ganancias posteriormente. Y, si por una de esas cosas extrañas de la vida, la riqueza y prosperidad no llega al estómago de la ovejita religiosa, siempre estará la promesa de un paraíso delirante luego de esta vida.
    Por lo cual, estos religiosos probablemente dirán que Avram sentenció que su sobrino le entregara diezmos, ofrendas, contribuciones y todo otro tipo de donativo para enriquecerse aún más, dejándolo al otro sumergido en la pobreza. Así se terminaba el problema, porque Avram, líder de la secta religiosa imaginaria del religioso, nadaría en sus millonarias adquisiciones en tanto Lot, como el resto de las ovejitas pacería muerto de hambre y angustias; pero, las disputas de los trabajadores ya no se producirían más.

    Otros religiosos verían la prosperidad de ambos personajes como un grave problema, por supuesto por ser asuntos de este mundo; pero, a diferencia de los anteriores religiosos no exigirían ceder posesiones ni ahogarse en deudas y famelismo. Más bien, la solución estaría en rezar mucho, adorar mucho, servir a la deidad mucho, llenarse de rituales mucho, en fin… lo que se te ocurra que la gente hace y deja de hacer poniendo en medio a Dios y dioses. Con gran fanatismo religioso, pero los bolsillos llenos, esperando que sea de arriba que provenga la solución. ¿Cómo habría el hombre de resolver las contiendas, si es de Dios el obrar y del hombre esperar con fe?

    Y así, muchas otras ideas estrambóticas podrían producirse, envueltos en las roscas serpentinas del EGO, padre y tutor de toda religión.
    Pero, la NESHAMÁ tiene otras ideas para ofrecer.
    Ahora sí, te ofrezco leas la solución espiritual avivando lo material que dio el sabio Avram.

    Busca en el TANAJ, biblia, el pasaje que corresponde a la respuesta. Está ahí mismo, un poquito más adelante del texto que te he citado.
    Lee, comprende, analiza, pregunta, critica, estudia.
    Luego si quieres lleva a la práctica en tu vida cotidiana, porque esa es la verdadera forma de aprender, y entonces estarás siendo conducido por tu identidad espiritual y no como autómata del EGO.
    Shalom, bendición.

  • Cien años de esterilidad

    El patriarca Avraham, antes de ser padre, ya sabía que tendría un hijo de su esposa amada Sará.
    El Eterno se lo había prometido, no una sino varias veces.
    Sin embargo, ese hijo anhelado, el sentido de su existencia, no aparecía.
    Todas las promesas de Dios se perdían en el abismo sin este hijo.
    Nada tenía valor, todo era insignificancia y vanidad al no nacer el retoño que daba posteridad a su existencia.

    Hasta que, teniendo ya cien años –y noventa su esposa- el crío nació, el bien esperado Itzjac vio la luz del día (Bereshit / Génesis 21:5).
    Cien años de espera tortuosa, porque no fue fácil.
    La dificultad para concebir y parir había sido muy dolorosa individualmente y como pareja.
    Trajo numerosas dificultades, entre otras el nacimiento del otro hijo, aquel que provenía de la esclava Agar.
    Muchas otras que cuenta la Torá, así como las que podemos imaginar se suceden entre las personas y parejas que desean fervientemente su hijo, pero éste no aparece.
    Horas de estudios médicos, tratamientos de fertilidad, pedir préstamos para los procedimientos onerosos, viajar a los centros que prometen el milagro, la angustia y la esperanza que se marchita, las culpas que se echan y rebotan, el sentirse mirados con lástima por los demás, la espera de que suceda lo que ya parece imposible, el darle vueltas al asunto sin encontrar respuestas ni soluciones, el implorar y rezar a Dios o dioses, el recurrir a magia y supersticiones, recitar otro salmo y otro luego, tanto llanto y amargura. ¡Cuánta habrá pasado por estas experiencias, incluso entre los que amablemente están leyendo estas líneas ahora!

    Avraham y Sará tenían la promesa divina, de EL SHADAI, pero ésta no se cumplía, no se concretaba confirmando así la Voluntad del Eterno.
    Igualmente, de alguna manera ellos seguían esperando. Sin fuerzas, con sonrisas amargas, pero en la infaltable espera.
    Algo de confianza perduraba en ellos en la realización de ese imposible.
    Pero, el tiempo pasa y no nos vamos poniendo más jóvenes.
    Si antes parecía difícil, cuando Sará aún estaba posibilitada biológicamente; ahora en la senectud, ya largamente pasada la menopausia, ¿cómo seguir teniendo “fe”?
    Pero bueno… de alguna manera el hijo vendría.
    Y si no, sería este vástago belicoso y rebelde, el muchacho Ishmael, el hijo de la esclava… como un premio consuelo…

    Entonces, me surgen algunas dudas.
    ¿Por qué?
    ¿Por qué no haber facilitado las cosas?
    ¿Por qué no haber evitado sufrimiento y futuros terribles problemas (Ishmael y su bravucona descendencia, por ejemplo)?
    ¿Por qué tan tarde, si ya era sabido y confirmado que el hijo amado y esperado nacería?
    ¿Por qué no abrió el útero de la matriarca mucho antes, cuando igualmente fuera evidente el milagro pero habiendo evitado tantas contrariedades?
    Si no es producto del azar ni de la casualidad, si no es un hecho imprevisto, sino un acontecimiento largamente establecido y anunciado, ¿por qué no hacer que la vida fuera más sencilla para la pareja así como para sus futuras generaciones?
    ¿Por qué?

    Una respuesta.
    Porque el hombre propone y Dios dispone.
    Él conoce los tiempos, Él escoge las oportunidades, no se mueve de acuerdo a nuestras necesidades o necedades.
    Cuando Él decide, entonces ocurre.
    Y si no ocurre, no ocurre.
    A nosotros corresponde el esfuerzo, la dedicación, la entrega a la tarea, mantenernos firmes y leales realizando nuestra parte.
    Sí, también rezar.
    Pero el acontecimiento sucederá, cuando deba hacerlo.
    Sea el hijo, sea el trabajo, sea la liberación, sea lo que fuera.
    Aprender esto puede costarnos muchísimo, pero a la larga nos enseña a ser pacientes, constantes, amables, a juzgar meritoriamente, a sobresalir por sobre la impotencia.
    Porque, precisamente, es la capacidad para ser fuertes en la impotencia lo que se pone a prueba y lo que termina siendo el premio más sabroso.
    Vendrá el hijo, o no; pero el éxito se encontró en el camino.

    Las largas esperas, las dudas, las complicaciones, los caminos que se bifurcan, las lágrimas, el dolor, las pérdidas, todo lo oscuro tiene finalmente un sentido.
    Aunque no nazca ese hizo, aunque no se realice el deseo amado.