Categoría: Patriarcas

  • Abraham el buen hombre de acción divina

    Lot, el pariente de Abraham fue tomado como prisionero de guerra.
    El patriarca de los judíos, un ejemplo para todos, ni lento ni perezoso, armó un pequeño ejército entre la gente de su confianza y salió inmediatamente al rescate.

    Sabía que su vida estaba especialmente en peligro, pues Amrafel (también llamado Nimrod), el rey que lideraba el bando agresor tenía cuentas pendientes con él, estaba en su mira. Igualmente, Abraham no se detuvo en su cometido salvador, tenía una sagrada misión y no la pospondría ni daría excusas de ninguna especie. No se detendría para sacrificar animales al Eterno, ni se escudaría en malabarismos filosóficos, ni argüiría que como “hombre de Dios” no estaba destinado a empuñar armas para salir a la guerra defensiva. Por el contrario, precisamente por ser leal al Eterno y amar Sus caminos, es que emprendió rápidamente su tarea de rescatar al secuestrado, devolver la libertad al oprimido. ESA era la única tarea sagrada en ese momento, ESA y no otra.
    Tal vez podría haber recurrido a palabrería mágica, esperando que cayera un milagro inesperado que hiciera el trabajo, o que un escudo protector metafísico alcanzara a los agresores y devolviera con bien a los secuestrados. Quizás pensaba en esas cosas, yo no lo sé, lo que si sé es que actuó como debía hacerse con la mirada puesta en restablecer el bien, aun a riesgo de su vida e integridad.

    La guerra fue desigual  feroz, sin embargo el poder estuvo del lado de Abraham quien obtuvo una sobresaliente victoria militar y también política, pues fue reconocido como líder y dignatario para los habitantes de Canaan, que es la que conocemos desde hace milenios como tierra de Israel.
    Por supuesto rescató a su pariente, así como a los otros que habían sido apresados, recogió pertenencias como botín de guerra, pero no para él, sino para quienes le ayudaron en su corta pero efectiva campaña. Abraham no pretendía ganancias, ni que de alguna manera la obtención de ventajas materiales le dejara en estado de sumisión o dependencia respecto a personas de baja moralidad.
    Él quería restablecer el bien y que el nombre del Eterno sea alabado a través de su conducta digna y ejemplar.

    ¿Cuáles son las enseñanzas para tu vida cotidiana que obtienes (y puedes compartir con nosotros) de este sencillo pero profundo y eterno relato?

  • Abraham NO ERA un hombre de FE

    Los que te quieren vender su producto religioso (y por tanto nefasto para tu espíritu) aseguran que “la fe” era el gran mérito del patriarca HEBREO (de los JUDÍOS y nadie más) Abraham.
    Se basan en una equívoca traducción y en un incompleto pensamiento a partir de este pasaje:

    «Él creyó al Eterno, y le fue contado por justicia.»
    (Bereshit / Génesis 15:6)

    A partir de esto construyen rascacielos de torturas religiosas, basándose en fe en el absurdo, en contrariar la Ley para adherirse al sentimentalismo y similares. Especialmente se encuentran en el mundo cristiano (que por supuesto INCLUYE A TODOS LOS QUE SE HACEN LLAMAR JUDÍOS MESIÁNICOS y similares), pero no deja de haber también judíos que tienen una ideología similar, encerrados en sus burbujas de misticismo e irrealidad religiosa.

    Entonces, tomando a Abraham como modelo insisten en que la persona baje la cabeza y obedezca a su líder religioso, que no cuestione sino sea manso, que no analice sino que memorice y repita, que no piense sino que actúe movido por el sentimentalismo (seudo amor y mucho terror).
    Porque para esta gente y sus grupos lo importante no es dudar para aprender mejor, ni preguntar para llenarse de sentido, ni oponerse a lo malo aunque provenga de sus patrones religiosos, sino ser ovejas con fe, mucha fe, llenos de fe, jubilosos en fe, saltando en una pata de fe, aplaudiendo para recibir dones por fe, orando para ser salvos por fe, ¿o acaso no viste nunca una montaña moverse por la fe o al universo conspirar para darte lo que tu pensamiento positivo reclama?

    Pero, si somos atentos y respetuosos del santo texto, pronto vemos como el “obediente” Abraham, el cegado por la fe Abraham, el que no se atrevía a desviarse del dogma y la doxa, realmente no es como lo pintan los religiosos (y los poco comprensivos).
    Tomemos un solo ejemplo:

    Venía el Eterno repitiéndole a Abraham que de él y su esposa Sarai saldría una numerosa nación, que vivirían en la tierra de Israel, que serían benditos y de bendición, etcéteras varios conocidos y repetidos, ¿cuál fue la “enceguecida por la fe” reacción de Abraham?
    Mira:

    «Entonces Avraham [Abraham] se postró sobre su rostro y se rió diciendo en su corazón: ‘¿A un hombre de 100 años le ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, ya de 90 años, ha de dar a luz?’
    Luego Avraham [Abraham] dijo a Elohim: -¡Ojalá Ishmael [Ismael] viva delante de ti!
    Y Elohim respondió: -Ciertamente Sara tu mujer te dará un hijo, y llamarás su nombre Itzjac [Isaac]. Yo confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para su descendencia después de él.»
    (Bereshit / Génesis 17:17-19)

    ¡En “la cara” de Dios Abraham le estaba negando Sus palabras!
    ¡Estaba contradiciendo directamente lo que Él no solamente decía, sino que estaba PROMETIENDO!
    El buen hombre estalló en risa al escuchar del Eterno que su anciana esposa tendría un hijo y de él nacería una estirpe populosa y gloriosa.
    Dudaba, pero no por estar a la intemperie y sin Presencia del Eterno, ¡sino ante la propia Presencia de Él!
    Porque, si tú tienes tus dudas respecto a Dios, bueno… ¿qué podemos hacer? Él no habla contigo, no te acompañó abiertamente en tu vida durante cuarto de siglo, no tienes promesas de Su parte de primera mano. Él está “escondiendo Su rostro” de nosotros, ya no hay profecía ni tenemos manera concreta y directa de tener certezas sobre Él. Si dudas, es comprensible.
    Pero, ¿Abraham hacer así, comportarse de esa manera?
    ¿Así es como se comporta un hombre de fe ciega?
    Para peor, todavía tuvo el atrevimiento de sugerir alguna salida elegante para Dios, como hacerle acordar que tenía un hijo junto a una esclava, que estaría conforme y satisfecho si ese hijo no se le malograba y corrompía.
    ¡Cómo se atreve Abraham a semejante propuesta irreverente!
    ¿Él dándole sugerencias a Dios? ¿Haciendo extraños malabares para que al menos un hijo suyo tuviera un pequeño destaque, ya que evidentemente la promesa del Eterno era imposible de cumplir?

    Pues bien, ¡ese es también Abraham!
    Fue un escéptico, lo que le permitió romper con las pesadas cadenas del imperialismo político y el radicalismo religioso politeísta de su época.
    Abraham no tenía miedo en dudar, en atreverse a pensar, a proponer, porque sabía que con ello no estaba siendo irrespetuoso ni desviándose del camino del Eterno.
    Dentro de los límites de lo permitido, gocemos.
    Sí, también de la libertad de no ser presos de la tontera de la fe.
    Porque la fe, en su 100% (si no me equivoco), es producto exclusivamente del EGO, no del AMOR, no proviene de la neshamá (esencia espiritual), sino del instinto de supervivencia más básico de nuestra especie.

    Como ya explicamos infinidad de veces, una cosa es la creencia y la convicción, otra muy diferente es la fe.
    La fe no debiera tener cabida en la persona que valora la espiritualidad y por ello vive a pleno en su multidimensionalidad.

  • ¿Sionista O Religioso?

    Abram probablemente se veía a sí mismo, al principio y por un tiempo, como líder de un grupo revolucionario “religioso”. Él había reencontrado la pista del monoteísmo y luchaba a su manera contra el imperialismo político acodado en la hegemonía idolátrica. Era un rebelde, sin dudas, que hacía lo que podía, de acuerdo a su época, contexto, conocimiento, cualidades, experiencia, tradición familiar, etc. Su militancia por el monoteísmo fue agresiva y radical al principio, para pasar a ser mesurada y negociadora más tarde. Hasta podría parecer que la imposición monoteísta, combativa y demoledora de los musulmanes tienen un antiguo referente en este primer Abram.

    PERO,
    ¿era ese el rol que quería el Eterno para él?
    ¿Realmente el Padre Celestial esperaba que Abram fuera un profeta vociferante, un guerrero despiadado del monoteísmo, un aniquilador de herejes, un conquistador de tierras para Él, un atormentador de desviados, un gurú religioso con aura mítica?
    ¿Quería nuestro Señor una religión, la semilla de la religión judía y la ramificación de la religión noájida, o quería otra cosa complemente diferente?
    (Antes de continuar, recuerda que ni noajismo ni judaísmo son religiones, aunque algunas personas se confundan y las denominen así. Recuerda también que la religión es la cara opuesta a la espiritualidad, no por mucha religiosidad te encuentras con tu esencia sagrada ni con el Padre Celestial, más bien lo contrario).

    Veamos con calma unas palabras que sabemos hasta el hartazgo, por lo mismo dudosamente las analizamos y encontramos enseñanzas en ellas:

    «Entonces el Eterno dijo a Avram [Abram]: ‘Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
    Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
    Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.’»
    (Bereshit / Génesis 12:1-3)

    Abram debía irse de su lugar de residencia, dejar atrás sus costumbres, separarse de su mochila histórica e incluso hacer un corte consigo mismo, algo así como renacer. Esto último se aprende de las palabras “lej lejá”, que se traducen como vete o vete para ti, pero si comparamos con otras alocuciones semejantes en el TANAJ descubrimos que correspondería a irse de sí mismo. ¿Qué quiere decir irse de sí mismo? ¿Enloquecer? ¿Perder la conciencia? ¿Sufrir de amnesia? ¿Negar su historia y su realidad? ¡No! Quiere decir dejar de ser quien está siendo, pasar la raya para comenzar una nueva etapa, diferente, totalmente diferente.
    El requerimiento del Eterno implicaba que tuviera que dejar TODO lo que era y conocía, para construir una nueva identidad. De las cenizas de su propio pasado debía emerger el nuevo hombre.
    Un hombre nuevo dedicado, ¿a qué?
    Mira las palabras del Eterno, son precisas: ser padre de una gran nación en una tierra de su propiedad.
    Es decir, Dios no quería un Papa sino un pionero sionista, uno que dejara su acomodada vida, su idiosincrasia, sus títulos nobiliarios, su bienestar material y social para emprender una tarea de carácter personal-social-espiritual, levantar una patria sionista en la tierra de Israel.
    Claro que no se hablaba de sionismo ni de Israel, pero, así como el primer Abram podría ser tomado como modelo para el radicalismo religioso musulmán, el segundo Abram (quien recibe mensajes de Dios de cómo encaminar su vida) es el primer modelo para el judío sionista apegado a la espiritualidad.

    ¿Entiendes las ideas que se desprenden de este texto y esta interpretación?
    Porque, no vemos llamados religiosos de parte de Dios hacia Abram, ni le ordena formar una secta o partido religioso, ni le encomienda un texto sagrado, ni tratar de convertir gente a sus creencias, ni de organizar rituales, ni de enseñar hebreo (o arameo, probablemente), ni de vestir de forma curiosa y llamativa para diferenciarse de otros, ni repetir salmos y entonar cánticos, ni de perseguir brujas y endemoniados, ni de alabar con loas y alelushas, ni de pedir el diezmo para levantar iglesias o templos, ni ofrendar sacrificios cotidianos para congraciarse con la divinidad, ni aprender pasajes místicos y cabalisteros para un pretendido control universal, ni conquistar tierras y embanderarlas bajo Allah o Elohim, ni… ¿entiendes la idea?

    Sencillamente estaba llamado a hacer una familia y a establecerse en la tierra que le correspondía por derecho como patria.
    Que de esa familia surgiera, eventualmente, una nación que morara en su terruño y viviera de acuerdo a su costumbre.
    EL ideal sería que entre esas costumbres tuviera prevalencia y preponderancia las que conectan con la espiritualidad (las que erróneamente algunos llaman “religiosas”), que para la identidad judía corresponden actualmente con el legado que brilla desde la Torá.

    El día que los descendientes de Abraham (de Itzac y de Iaacov, continuadores de la herencia abrahámica) puedan vivir en paz en su tierra, gozando de la bendición de su patria,  entonces será el día que todas las naciones de la tierra podrán disfrutar de su propia bendición, en prosperidad, en santidad.

    Tenemos por delante numerosos desafíos, que nos quedan planteados desde estas sencillas pero perpetuas palabras.

    (Texto publicado originalmente para serjudio.com, contiene interesantes enseñanzas para la identidad espiritual noájida.)

  • Vienes y vas

    «El enviado del Eterno la encontró en el desierto junto a un manantial de agua [el manantial que está en el camino de Shur],
    y le dijo: -Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas?
    Ella respondió: -Huyo de la presencia de Sarai, mi señora.»
    (Bereshit / Génesis 16:7-8)

    ¿De dónde vienes?
    ¿Hacia dónde vas?
    Son dos interrogantes que debieras tener en tu menú diario, junto a sus correspondientes respuestas.

    Pero, muchas veces pasamos por la vida sin preguntarnos esto,
    o hacemos como la embrutecida Hagar y dejamos de responder a alguna de ellas,
    o, como esta misma mujer, damos respuestas débiles, carentes de contenido, que nos mantienen en oscuridad e impotencia.

    ¿Qué respondió la sierva de Sarai a las preguntas del emisario celestial?
    Solamente a la primera de las preguntas dio algo parecido a una respuesta.
    Más o menos describió de dónde venía, de lo de Sarai.
    Pero, no era una salida racional, inteligente, saludable, sino un escape, una reacción automática, algo rayano en el instinto. Ella estaba escapando de la situación/sentimiento de impotencia en su relación con su patrona. Salió corriendo y su rumbo quizás estaba más o menos dibujado en su mente, pero no lo supo o no lo quiso expresar ante el requerimiento del ángel.

    Escapaba y no sabía hacía donde iba. Al menos no lo sabemos nosotros si es que tenía alguna meta en mente.
    Lo que sabemos es que se sentía atormentada, ahogada en su impotencia, devastada y sin tener recursos para otra cosa más que permanecer paralizada o escapar.
    Y huyó al desierto, a la soledad, a la miseria, a la probable muerte, si es que no intervenían los emisarios celestiales para cambiar su paso.

    ¿Te pasa a ti algo parecido cuando te encuentras en impotencia?
    ¿Reaccionas de manera automática, con las herramientas básicas y activas del EGO y/o sus derivados (llanto, grito, pataleo)?
    Si no consigues rescatar algo de poder para sobresalir y mantenerte a flote, ¿recurres de la desconexión de la realidad y/o alguno de sus derivados, tal como lo es la escapatoria?

    ¿Sabes de dónde vienes y hacia donde te diriges?

    Si no tienes en claro el puerto al cual quieres arribar, ¿hacia dónde navegas, o meramente te dejas llevar por las corrientes sin aportar nada sustancial a tu vida y a la de tu prójimo?
    Si dibujaste en mente alguna meta, pero permites que cualquier viento te lleva y traiga, estás a merced de las opiniones y modas, son otros los que dictan tus caminos, ¿llegarás algún día a tu puerto?
    ¿Cómo estar pleno y feliz con una vida sin finalidad, sin sentido?
    O, ¿es que el sentido de la vida es ajeno al sentido existencial?
    Preguntas que probablemente sean difíciles de tragar y más para brindar respuestas claras y satisfactorias.

    Y, si no tienes claro de dónde vienes y porque has salido de allí, ¿de qué te estás perdiendo?

    Este breve texto espero que te ayude a diagramar tu posición actual, reconociendo tu punto de partida y el anhelado de llegada, así como lo que te motiva a seguir recorriendo la senda que aún te queda por andar.
    Para que no seas una pluma al viento, un madero que flota, alguien que huye o reacciona automáticamente a las circunstancias de la vida.
    Porque, así estarás más cerca de vivir una espiritualidad plena, que conlleva felicidad en lo cotidiano y en la eternidad.

  • Salir de ti

    «Entonces el Eterno dijo a Avram [Abram]: ‘Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
    Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.»
    (Bereshit / Génesis 12:1-2)

    No intentaremos en este post abordar grandes ideas, ni rozar conocimientos densos y esotéricos. Trataremos de quedarnos en aspectos concretos, cotidianos, palpables, que puedan contribuir a una práctica diaria que nos brinde bienestar y bendición, aquí y en la eternidad.

    Sea que existan casualidades o causalidades, que los accidentes sean solamente infortunios, o que todo forme parte de una trama misteriosa y harto compleja, lo cierto y comprobable es que cada circunstancia brinda un texto y un contexto para desplegar nuestro plan de vida en su integralidad.

    El sentido de tu existencia lo construyes tú, con tus decisiones, con lo que haces o dejas de hacer.
    ¿Fue por casualidad? ¡Construye sentido!
    ¿Fue obra de la causalidad? ¡Construye sentido!

    A cada momento, y de manera llamativa en aquello que rompe con la rutina, tenemos un texto que nos ofrecen los hechos, enmarcado en un contexto que brinda posibilidad para descifrarlo.
    Ejemplo, cuando nos encontramos casualmente con alguien a quien hacía mucho tiempo no veíamos, y al cual habíamos justamente recordado por estos días, podemos tomarlo como (a) un hecho pasajero y sin importancia, o (b) atribuirle una trascendencia misteriosa, o (c) aventurar explicaciones más o menos racionales. Cualquiera sea nuestra actitud ante el acontecimiento, estaremos actuando de acuerdo a nuestras creencias, reforzándolas, trabajando para darnos seguridad y un marco conocido dentro del cual movernos.
    Si creo que no existe casualidad, sino solo causalidad, entonces obviamente no se me cruzará por la mente otra idea, y entonces el haberme topado con esa persona seguramente se debe a algún factor metafísico, que forma parte de un plan cósmico que me resulta inabarcable.
    Si creo que existe el azar, pudiendo haber un Dios que opera en el mundo y ejerce Su influencia, entonces mi mente no se detendrá mucho rato en descubrir conexiones misteriosas, simplemente me permitirá vivir el momento.
    Si creo que no puedo determinar si es casualidad o causalidad, pero que tal vez hay enseñanzas de todo tipo para extraer del suceso, entonces me las ingeniaré para hablar de sincronicidad, telepatía, indeterminismo, o vaya uno a saber que teoría o conjetura de aspecto racional que sirva para explicar en mayor o menor medida el suceso acontecido.
    Y así como con este ejemplo, con cualquier otro incidente –habitual o extraordinario- que se te ocurra proponer.
    Un retraso que provocó salvarse de una desgracia.
    Encontrar un billete de lotería ganador.
    Ser diagnosticado a tiempo para curarse de una enfermedad gravísima a causa de consultar por una molestia totalmente secundaria e irrelevante.
    Conocer a la “media naranja” de visita en un lugar al cual no teníamos ninguna ganas ni interés de ir.
    Etcéteras hasta el infinito.

    En raras oportunidades aprovechamos para elaborar pensamientos reales, que corten con la repetición de la creencia, y nos aventure a preguntar sinceramente con el afán de encontrar respuestas igualmente sinceras (aunque éstas fueran disruptivas con nuestras creencias).
    Sería estupendo tomarse unos minutos, si fuera posible, para hacerse preguntas acerca de lo acontecido, analizar y no meramente dejarse llevar por opiniones, creencias, la corriente, aunque pueda resultar más fatigoso y a veces doloroso, porque a la postre nos dota de mayor poder, de oportunidad de encontrar un tesoro de felicidad y resguardo.

    Más allá de la metafísica, de las teorías y las creencias en fuerzas místicas que operan en el mundo, están las acciones (o meramente reaccionamos) ante los hechos que nos suceden.

    Una de esas rutinarias circunstancias de nuestra vida es la forma preferida para llamar la atención de los demás.
    Está quien lo hace a través del llanto, o sus derivados; quien con gritos, o sus derivados; quien con violencia física, o sus derivados; quien desconectando de la realidad, en cualquiera de sus vertientes; quien a través de acciones descentradas del egoísmo, en cualquiera de sus facetas.
    Aquello que le ha funcionado para llamar la atención, es lo que probablemente seguirá haciendo.
    ¿Es la docilidad?
    ¿Es la rebeldía?
    ¿Es la camaradería?
    ¿Es la complicidad?
    ¿Es la extorsión?
    ¿Es la palabrería densa?
    ¿Es la queja?
    ¿Es el autoritarismo?
    ¿Es la descalificación de otros?
    ¿Es la auto degradación con la consiguiente lisonja del otro?
    Así cada uno podría descubrir a qué apela de manera más cotidiana para obtener esa atención tan necesaria, casi como el pan cotidiano.

    Al vernos en el espejo y reconocer cómo nos comportamos, en algo tan básico y primitivo como el pedido de atención, seguramente nos sorprenderíamos en alguna de las siguientes categorías:

    • Nos mimetizamos con el comportamiento de alguno de nuestros padres, o de otras personas de referencia de nuestra infancia/actualidad.
    • Nos comportamos como complementarios a aquellas personas.
    • Nuestro comportamiento es el antagónico y totalmente contrario al que seguían esas personas.
    • En algunas muy raras excepciones no podremos encontrar ninguna de las anteriores, sino una por completo ajena.

    De paso, podrías hacer el ejercicio de recordarte cómo lo hacías en tu infancia y cuáles eran las reacciones que brotaban de aquellos a los que pretendíamos llamar la atención.
    ¿Te animas a hacerlo?

    Cuando podemos visualizar todo esto, hacernos preguntas al respecto, darnos cuenta de cómo estamos creyendo, actuando, reaccionando a los demás, quizás tendremos oportunidad de mejorar nuestra vida y la de nuestro prójimo.

  • Preg. 5837 – historia de nina  GEN. 34

    Preg. 5837 – historia de nina GEN. 34

    Una version cabalistica o del Zohar que amplie la leccion que pretende el suceso de Nina y la venganza de los hermanos.
    Porque los hermanos utilizan la circunsicion para debilitar a los de Siquem?

    Alberto O. Andrade, 39, autoempleado, Queen Creek,AZ. USA

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  • ¿Pan de la pobreza?

    Sabemos que la matzá se come en la primera noche de Pesaj (y segunda en la diáspora) porque la masa no fermentó, en el apuro por salir de Egipto.
    Eso es lo que encontramos en la tradición, lo que sabios repiten, aunque otros (Rambán, por ejemplo) disienten en esa interpretación del verso:

    "No comerás con ella [la ofrenda de Pesaj de las generaciones posteriores a Egipto] ninguna cosa que tenga levadura. Durante siete días comerás con ella pan sin levadura, el pan de aflicción [de la pobreza], para que te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste de la tierra de Egipto. Pues con prisa saliste de la tierra de Egipto."
    (Devarim / Deuteronomio 16:3)

    Se dice que, en el apuro por salir de Egipto, la masa no fermentó, por tanto no se formó el pan inflado que comemos habitualmente, el que es jametz; sino que la masa quedó “pobre”, sin henchir, finita, como si fuera una pita (el pan “árabe”).
    Pero, pensemos un poco; los judíos sabían que saldrían esa noche, tuvieron varios días para preparase.
    ¿No tendrían las viandas listas, siendo que el pan era el alimento fundamental de todas las dietas en aquella época y en varias otras?
    Lo cierto es que el apuro está referido al modo en el cual fueron echados por Faraón, no a la premura por amasar a último tiempo su alimento.

    Resulta que, ANTES de la salida encontramos el siguiente pasaje, en donde el Eterno ordena a los judíos el preparativo para el sacrificio pascual y estar listos para la salida vertiginosa de la tierra de opresión:

    "Aquella misma noche comerán la carne, asada al fuego. La comerán con panes sin levadura y con hierbas amargas."
    (Shemot / Éxodo 12:8)

    Sí, los judíos ya conocían la matzá ANTES de Pesaj, ya la comían, era necesario comer la carne asada junto a matzá y maror, ANTES de salir de Egipto sin tiempo para que la masa leude y sea cocida sobre las espaldas de los judíos.
    Por tanto, esa explicación habitual, que reitero es también repetida por sabios (aunque otros disienten), pareciera que tuviera su razón, pero no es el motivo que abarca TODA la explicación del asunto.

    ¿Se entiende?
    Los judíos comieron matzá y maror, acompañando el korbán Pesaj original, ANTES de que Pesaj existiera, ANTES de que se le atribuyera el simbolismo de pan fabricado a las apuradas junto a hierbas que representan la amargura de la esclavitud.

    De hecho, la familia judía (y allegados), al igual que el resto de los nómadas de la antigüedad comían habitualmente matzot.
    NO en Pesaj.
    No como ritual.
    No como símbolo.
    No para oponerlo al jametz, que pasaría a representar al EGO.
    Lo comían porque ese era el alimento habitual para su forma de vida en continuo movimiento, en desapego a cuestiones materiales territoriales.

    Como leemos, al respecto de Lot cuando recibió la visita de los enviados del Eterno que antes habían pasado por la morada del tío Abraham:

    "Pero él [Lot] les insistió mucho; así que fueron con él y entraron en su casa. Él les preparó un banquete; hizo panes sin levadura y comieron."
    (Bereshit / Génesis 19:3)

    Es que, ESE era precisamente el pan que ellos conocían y consumían habitualmente.
    No el pan que nosotros llamamos así, sino el pan sin levadura era el de todos los días.
    Tal como el pan de pita sigue siendo principal entre las culturas de medio oriente actualmente.

    Un pan sencillo, pobre, como si fuera afligido, que se prepara en poco tiempo, sin complicaciones, que no precisa de grandes hornos ni de paciencia para que leude, ser amasado, vuelta a leudar.
    ¡NO! Es simple, es presuroso (como la salida de Egipto, ¿recuerdas?).
    Un puñado de harina, otro de agua (o aceite), un par de palmaditas para que tome consistencia, se lanza sobre una chapa caliente (o similar) y en pocos momentos queda cocido.

    Como en éste ejemplo:

    "Entonces Avraham [Abraham] fue de prisa a la tienda de Sara y le dijo: -Toma rápidamente tres medidas de harina fina, amásala y prepara unas tortas."
    (Bereshit / Génesis 18:6; profundizar con Bereshit Rabá 48)

    ¿Ves la premura, la facilidad?
    O aquí:

    "Entonces [Eliahu/Elías] se levantó y se fue a Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña. Él la llamó y le dijo: -Por favor, tráeme un poco de agua en un vaso, para que beba.
    Cuando ella iba a traérsela, la llamó y le dijo: -Por favor, tráeme también un poco de pan en tu mano.
    Ella respondió: -¡Vive el Eterno, tu Elokim, que no tengo pan cocido! Solamente tengo un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una botella. Y he aquí que estaba recogiendo un par de leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, a fin de que lo comamos y muramos.
    Entonces Elías le dijo: -No tengas temor. Ve, haz como has dicho; pero de ello hazme a mí primero una torta pequeña y tráemela. Después harás para ti y para tu hijo."
    (1 Melajim / I Reyes 17:10-13)

    Pero, en Egipto la cultura sedentaria, de opulencia, de tomarse las cosas con parsimonia, era la clave.
    Ellos eran los lords y los popes.
    Allí se despreciaba a los pastores de ovejas, a esos pobres hombres sin cultura sofisticada, sin rituales complejos, sin pan horneado, esponjoso, humeante.
    Lo que para Egipto representaba su poder, el pan, para los pastores representaba esclavitud.
    Era dejar los amplios territorios sin dueño para afincarse en parcelitas, para encerrarse en paredes, para llenarse de riquezas materiales que hacen perder de vista lo realmente importante.
    Egipto es el símbolo de la opresión, porque unos pocos ricos se aprovechaban de los bienes de la tierra y del trabajo fatigoso de las mayorías.
    Porque el autoritarismo, la apariencia de poder, no dejaba ver la real impotencia de monarcas, sacerdotes y eminencias.

    En esto se marca la diferencia, en apreciar el momento, en disfrutar de lo permitido, en no pretender controlar lo que no se puede ni debe controlar.
    En gozar del simple pan sencillo, que se realiza en un par de movimiento, tanto como el más suntuoso pan engordado.
    Agradecer la rica confitura tanto como la modesta fruta.
    Allí está la libertad.
    No en la riqueza, pero tampoco en la pobreza, sino en el disfrutar de lo permitido de acuerdo al aquí y ahora de cada uno.

    ¿En qué se equivocó Egipto?
    En pretender que la nada era un dios.
    En asumir que el que más grita más sabe.
    En aceptar que el que pega más fuerte tiene el poder.
    En hacer de cuenta que el dinero compra la felicidad, o al menos tapa mejor los hoyos que deja el sentimiento de impotencia.
    En no agradecer por lo simple, en el anhelo nunca satisfecho por una porción más.
    En depender de la opresión, en vez de disfrutar de la libertad.
    En poner al EGO como amo y señor, dejando el AMOR relegado a una celdita mental.
    ¿Se te ocurren más cosas, que no sean “religiosas”, por favor?

    Creo que este sencillo mensaje de Pesaj viene bien en este momento.
    ¿Tú qué opinas?

    (Para más información, muy interesante y valiosa, te recomiendo este link, está en inglés, que me ha nutrido bastante para este artículo).

  • Preg. 5812 – Asenat

    Hola!
    Estoy estudiando el origen de Asenat y he encontrado algo muy interesante en la entrada http://serjudio.com/rap3101a3150/rap3113.htm
    Los padres de Asenat fueron:
    Dina la hija de Iaacov y Shejem el hijo de Jamor
    Potifera, sacerdote egipcio, adoptó a Asenat cuando ella era muy niña.

    La cuestión es ¿de donde salen esos datos? ¿Tradición judía? ¿Escritos apócrifos?
    ¿Registros oficiales? Estoy muy interesado en conocer la fuente.

    Muchas gracias.
    Joseba Rodríguez, 45, Informático, Vitoria, España

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  • Resp. 5810 – ¿Plagas sobre el Faraón?

    Saludos estoy estudiando la biblia y leí un artículo que quede muy satisfecha con su contestación pero tengo otra pregunta?

    Cuantas veces castigo Yahve a el faraón con plagas puesto que en génesis 12:10 también lo castigo con plagas por sarai la esposa de Abraham ! Y luego también en éxodo .
    Por lo menos hasta ahy he leído !
    Espero tu apoyo saludos y que el señor te siga bendiciendo
    Salie Ramirez

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  • Resp. 5744 – quien vendió a Iosef a Egipto?

    More en génesis 37: 27 dice venid y vendamosle a los Ismaelitas… y luego en el versículo 36 dice y los madianitas lo vendieron en Egito la pregunta es: ¡lo vendieron a los ismaelita o a los madianitas?
    jair flores, 20, arquitecto, tarapoto, peru

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  • Resp. 5729 – descendencia a un hno muerto es costumbre?

    Buenas Noches:
    Recordaba a los hijos de Rubèn. El mayor de sus hijos muriò … Rubèn le dijo a Onàn su hijo que diera descendencia a su hermano.El resto de la historia ya es sabido .
    mi pregunta es: El dar descendencia a un hermano fallecido era mandato divino o una costumbre de aquellos tiempos?. gracias por su respuesta.
    samuel salazar; 38; ninguno; Valladolid, España.

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  • Preg. 5708 – Origen de los musulmanes

    Preg. 5708 – Origen de los musulmanes

    Hola. Quisiera saber cómo fue que Abraham tuvo a Ismael con una esclava, y el porqué se dice que de ahí surgen los árabes.
    Gracias.
    Selvia Tamez, 27 años, ingeniera, México.

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