«El enviado del Eterno la encontró en el desierto junto a un manantial de agua [el manantial que está en el camino de Shur],
y le dijo: -Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas?
Ella respondió: -Huyo de la presencia de Sarai, mi señora.»
(Bereshit / Génesis 16:7-8)
¿De dónde vienes?
¿Hacia dónde vas?
Son dos interrogantes que debieras tener en tu menú diario, junto a sus correspondientes respuestas.
Pero, muchas veces pasamos por la vida sin preguntarnos esto,
o hacemos como la embrutecida Hagar y dejamos de responder a alguna de ellas,
o, como esta misma mujer, damos respuestas débiles, carentes de contenido, que nos mantienen en oscuridad e impotencia.
¿Qué respondió la sierva de Sarai a las preguntas del emisario celestial?
Solamente a la primera de las preguntas dio algo parecido a una respuesta.
Más o menos describió de dónde venÃa, de lo de Sarai.
Pero, no era una salida racional, inteligente, saludable, sino un escape, una reacción automática, algo rayano en el instinto. Ella estaba escapando de la situación/sentimiento de impotencia en su relación con su patrona. Salió corriendo y su rumbo quizás estaba más o menos dibujado en su mente, pero no lo supo o no lo quiso expresar ante el requerimiento del ángel.
Escapaba y no sabÃa hacÃa donde iba. Al menos no lo sabemos nosotros si es que tenÃa alguna meta en mente.
Lo que sabemos es que se sentÃa atormentada, ahogada en su impotencia, devastada y sin tener recursos para otra cosa más que permanecer paralizada o escapar.
Y huyó al desierto, a la soledad, a la miseria, a la probable muerte, si es que no intervenÃan los emisarios celestiales para cambiar su paso.
¿Te pasa a ti algo parecido cuando te encuentras en impotencia?
¿Reaccionas de manera automática, con las herramientas básicas y activas del EGO y/o sus derivados (llanto, grito, pataleo)?
Si no consigues rescatar algo de poder para sobresalir y mantenerte a flote, ¿recurres de la desconexión de la realidad y/o alguno de sus derivados, tal como lo es la escapatoria?
¿Sabes de dónde vienes y hacia donde te diriges?
Si no tienes en claro el puerto al cual quieres arribar, ¿hacia dónde navegas, o meramente te dejas llevar por las corrientes sin aportar nada sustancial a tu vida y a la de tu prójimo?
Si dibujaste en mente alguna meta, pero permites que cualquier viento te lleva y traiga, estás a merced de las opiniones y modas, son otros los que dictan tus caminos, ¿llegarás algún dÃa a tu puerto?
¿Cómo estar pleno y feliz con una vida sin finalidad, sin sentido?
O, ¿es que el sentido de la vida es ajeno al sentido existencial?
Preguntas que probablemente sean difÃciles de tragar y más para brindar respuestas claras y satisfactorias.
Y, si no tienes claro de dónde vienes y porque has salido de allÃ, ¿de qué te estás perdiendo?
Este breve texto espero que te ayude a diagramar tu posición actual, reconociendo tu punto de partida y el anhelado de llegada, asà como lo que te motiva a seguir recorriendo la senda que aún te queda por andar.
Para que no seas una pluma al viento, un madero que flota, alguien que huye o reacciona automáticamente a las circunstancias de la vida.
Porque, asà estarás más cerca de vivir una espiritualidad plena, que conlleva felicidad en lo cotidiano y en la eternidad.