Parasha Vaiera 5762

El tesoro invisible

Está escrito en la parashá: "Entonces Elokim abrió los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Ella fue, llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho." (Bereshit / Génesis 21:19)

Ya hacía más de diez años que había partido en busca del fabuloso tesoro, tras haber oído del mismo en la leyenda de "La Montaña Mágica".
Decían que el interior de esa montaña guardaba una incalculable cantidad de joyas, oro y objetos preciosos, y, que cada muchos años, de pronto, la montaña dejaba entrever por un ratito un acceso al tesoro, para luego volver a cerrar sus pétreas fauces.
Y nuestro explorador había recorrido medio mundo, hasta llegar a la certeza de que esa montaña, la que se encontraba frente a sí, era la famosa montaña mágica.
Los habitantes del pueblo cercano hacía muchos años que lo habían visto llegar y afincarse en la zona, y lo tenían por una persona extraviada, un tanto disparatado, pero, lo trataban con curiosa simpatía.
Una noche, como tantas otras, mientras el viajero montaba tenaz guardia, la montaña, su montaña, sin aviso abrió su inmensa boca.
El hombre sorprendido, permaneció quieto por unos minutos, ¡tanto tiempo en busca de este tiempo, y ahora no sabía cómo proceder!
Tras el lapso de estupor, tomó una lámpara y corrió al interior de la piedra.
Describir el tesoro sería no apegarse a la verdad, pues, no hay palabras que lo abarquen. El feliz hombre llenó bolsas, bolsillos, fundas, todo lo que podía contener joyas en su interior, y las trasladó fuera. Estuvo un rato en esa tarea, y el montón de riquezas que había acumulado ya lo convirtieron en el hombre más rico del planeta. Pero, el ansia de más, lo devoraba. Y continuaba frenético la extracción y acopio.
La abertura a la entraña de la montaña se iba haciendo lentamente una pequeña grieta, pero él, codiciosamente parecía no reparar en eso, mientras mantenía el esfuerzo de más y más…
A las dos semanas, los pobladores de la aldea vecina se extrañaron de que el excéntrico simpático aquel no hubiera venido a hacer sus compras semanales, ni a tomarse unos traguitos mientras contaba sus fantasías de lujo y riquezas, así que pensaron que quizás estaba enfermo, o herido, por lo que un grupo de buenas personas salió a su rescate. Cuando llegaron a la orilla de la montaña, hallaron un tesoro espléndido, incontable, pero, del buscador de tesoros ni siquiera una huella…

Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

Destellos de la parashá

Sidrá 4ª de la Torá y 4ª del sefer Bereshit / Génesis.
Entre pesukim 18:1 y 22:24. Haftará en II Melajim / II Reyes 4:1-37.

Variados son los temas que nos presenta nuestra parashá, entre otros:
1) La visita de los tres enviados de Dios a Avraham, para anunciarle el inminente nacimiento de su hijo con Sará.
2) La destrucción de las ciudades perversas de Sedom y Amorá.
3) Las relaciones de Avraham con los filisteos.
4) El nacimiento y crecimiento de Itzjac.
5) El pedido que el Eterno hiciera a Avraham de elevar a su hijo Itzjac, en el suceso que conocemos como Akedat Itzjac -la atadura de Itzjac.
De todos estos temas, podemos aprender varias cosas.
Pero hay una constante que pareciera que las unifica: el modo en que nuestro prójimo se relaciona con nosotros está determinado por la forma de ser del otro, a la vez que teñido por la cultura de la sociedad, pero, al mismo tiempo, está matizado grandemente por la forma en que nosotros nos relacionamos con el semejante.
Así pues, ¿cómo podemos hacer para crecer en armonía junto al prójimo?

 

http://serjudio.com/bereshit/vaiera62.htm

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