Categoría: 05 Koraj

…No permitas que te trague la tierra, no perezcas con cada amanecer, no dejes que tu vida eterna se dilapide en las reuniones con los perversos.
Aspira a la bondad y a la justicia, haz tuyo el camino de los rectos, y entonces sobre la tierra estarán firmemente posados tus pies, pero tu cabeza y alma estarán en las Alturas…

  • ¿Arrogante o alta autoestima?

    No sé lo que tú crees que sea la autoestima, respeto tu creencia, pero no trabajaremos sobre ella ahora.
    Según el diccionario: “Consideración, aprecio o valoración de uno mismo”

    Autoestima es el valor que una persona se da a sí misma.
    Atiende bien, no lo que otros dicen de ti, no lo que ellos esperan que seas, ni los aplausos o abucheos que recibes y te hacen sentir esto o aquello.
    Es lo que uno puede considerar de uno mismo, lo que pueda en ese momento y lugar.

    ¿Es sentirse bien consigo mismo?
    De cierta forma, podría ser.
    Por otra parte, cuando se ve a sí mismo con la mayor objetividad posible y reconoce que no alcanza un nivel que podría, que tiene aún trabajo por delante para crecer, entonces tal vez no esté a gusto con su situación, con quien está siendo y esa incomodidad interna lo mueva al esfuerzo, al estudio, a la auto superación. Es un disgusto positivo, porque quien la padece tiene una correcta autoestima.
    ¿Qué es esto?

    Cuando esa estimación, evaluación, tasación, coincide (más o menos) con la realidad en tal o cual aspecto, capacidad, tarea, etc., entonces podemos hablar de una correcta autoestima, o saludable (a veces se le dice “alta”, pero no confundir con “en exceso”).

    Cuando esta auto apreciación está sobrevalorada, es decir, uno se cree más de lo que es; o cuando está infravalorada, es decir, uno se cree menos de lo que es; entonces es una incorrecta autoestima (a veces se le dice “baja”, pero no confundir solamente con los que se consideran “en menos”).

    Si entendimos bien, el arrogante (soberbio, inflado, impertinente, desdeñoso, insolente, despreciativo, despectivo): ¿manifiesta una correcta o incorrecta autoestima?

    Incorrecta.
    Veamos que nos dice Nathaniel Branden: “Las personas con alta autoestima no se sienten superiores a los demás; no buscan probar su valor comparándose con los demás. Disfrutan siendo quienes son, no siendo mejor que los demás”.

    El arrogante se cree mejor que los demás y quizás en x aspecto lo sea realmente, pero no en todo y en todo momento. Pero, lo más probable es que sus capacidades sean bastante limitadas, la impotencia la sienta de forma cotidiana, y por ello trata de compensar de alguna forma, para encontrar un precario equilibrio fantaseando con sus súper poderes, con sus aptitudes, con su imaginaria superioridad.

    La arrogancia nace del EGO, emplea sus herramientas, para obtener una falsa gratificación, una ficción de poder.
    Aquel que sabe su valor y está centrado en su vida, no precisa de inflarse como un globo a punto de estallar, para ocupar lugares que no le corresponden, y así estar en riesgo constante de ser pinchado y perder todo el aire y terminar maltrecho.
    Pero, el vanidoso orgulloso se escuda en pretensiones, en mascaradas de poder, en pisotear a los otros, en subestimar al vecino, en insultos, en cacarear como si se fuera dueño de la verdad absoluta, en creerse lo que no es ni será.
    Sí, dudosamente llegue a mejorar si sigue por ese camino de inflación, puesto que al desconectarse de la realidad ensoberbeciéndose jamás optará por cambiar, por sacrificar la comodidad y la zona de confort para alcanzar realmente niveles superiores.
    Además, está sumido en la ansiedad por la opinión ajena. Se desvive por conseguir el aplauso de los demás, de los que envidia o desprecia –da lo mismo-; sufre hasta el delirio cuando se le hace notar aunque sea un poquito su impotencia.
    Detrás de esa aparente seguridad y fortaleza, hay un ser tembloroso, inseguro, sediento de afecto y reconocimiento (que no sabe entregarse a sí mismo ni a otros).

    En resumen, la careta de la arrogancia no oculta un rostro luminoso, saludable, proactivo, solidario.
    Hay mucho trabajo para realizar hasta encontrar la Luz de la neshamá que le conduzca a una vida de plenitud y felicidad.
    Uno de los primeros pasos es aceptar sus errores, sus faltas, sus impotencias, sus fracasos, su máscara perturbadora de arrogante.
    Luego, su camino de ascenso deberá continuar.

    Si tú eres arrogante, ya te habrás ido de este texto hace un rato. O quizás, ojalá y así sea, te diste cuenta lo débil y carenciado que eres detrás de tu disfraz, y estás dispuesto a intentar hacer algo para disfrutar de tu vida.

    Si eres alguien que padece el encuentro con el soberbio, ¿qué has aprendido o confirmado hoy?
    ¿Cómo podrías hacer para que tu relación sea mejor para ambos?

    Quizás la historia de Koraj y sus seguidores pueda darte algunas ideas al respecto.

  • Un paso al frente, al abismo

    Koraj era un hombre influyente en el pueblo hebreo de aquellos tiempos. Pertenecía a la tribu de Leví, por tanto ocupaba un rol en las actividades concernientes al Santuario. Era familiar cercano de Moshé, un hombre que disfrutaba del poder y aprovechaba muy bien sus vínculos sociales. Había formado una bella y animada familia. Por si fuera poco, se cuenta que su riqueza era abundante, por no decir excesiva. Su salud física era impecable y hasta donde conocemos su inteligencia superaba el promedio. Sin embargo, todo era poco para él. Su anhelo parecía no saciarse. Él quería más. Pero, ¿qué le faltaba?
    Una cosa sentía que le haría feliz: creía que al tener el control total, por fin estaría satisfecho y feliz.
    El obstáculo era Moshé y Aarón. Ellos habían sido designados por el Eterno para guiar a Israel, no porque así lo quisieran, ni por decisión de algún emperador extranjero, como tampoco por elección del pueblo. Alguna virtud, cualidad o característica notable les había servido para tal elección divina, la cual trataban de cumplir del mejor modo posible. No eran perfectos, tampoco lo querían ni aparentaban. Con las herramientas a disposición hacían su tarea, con altibajos, pero siempre íntegros, sin esperar honores, gloria, riqueza o alguna otra ventaja sobre sus dirigidos. Solamente trataban de cumplir su tarea para el bien de la mayoría y honra del Eterno.
    Difícil vencerlos en su carrera hacia el poder; ¿qué hizo entonces el primo Koraj?
    Durante bastante tiempo fue acumulando rencor, envidia, anhelos dañinos, ira, odio hasta que por fin encontró la oportunidad en esas tramas del “destino”. Aprovechó la tremenda decepción que significó el asunto de los exploradores (que leímos la semana pasada), con la consiguiente orden de mantenerse fuera de la tierra de Israel. Esto fue un golpe tremendo para el pueblo, caldo de cultivo para los cultores del caos, que usó como excusa para armar una astuta rebelión en contra de su autoridad. El pretexto era que el poder estaba en el pueblo y eran ellos los que deberían elegir a sus líderes, o mejor aún, cada uno ser su propio jefe, ya que todos eran escogidos de Dios y no solamente Moshé y sus hermanos (Aarón y Míriam). ¡Basta de protegidos y favoritismos! ¡Basta de que un puñado se lleve lo que pertenece al colectivo! ¡Ya no más una conducción imperfecta, los israelitas se merecían una dirección iluminada, superior, carente de debilidades!
    Con mensajes demagógicos por el estilo, simpáticos (a primera vista), entradores, que encendían la llama de la codicia y la ambición de poderío, sería muy fácil conquistar las adhesiones populares, y tener lemas para enarbolar a la hora de los reclamos y posteriores disputas. Cuando finalmente, tras la revolución -violenta o no, poco le importaba a Koraj-, Moshé y familia ya no estuvieran más al mando, Koraj les haría ver a sus seguidores que sin su guía estarían perdidos, deberían entregarle a él el dominio para ser felices. Con hábiles piruetas se las arreglaría para que los que ayer protestaban por ser ovejas, hoy agradecieran serlo y en una condición mucho más miserable que antes.
    Si en medio no hubiera estado el Eterno involucrado, es más que probable que Koraj hubiera tenido éxito, o lo que él creía era tal.
    Lo cierto es que al final Koraj y los que lideraban la revolución fracasaron estrepitosamente, en lugar de alcanzar las alturas terminaron hundidos en la hoguera de sus oscuras pasiones.

    ¿Sigue habiendo personas que operan al estilo de Koraj?
    ¿Cuáles son los riesgos de actuar como hizo él y sus seguidores? ¿Cuáles los beneficios?

    ¿Cuál te parece podrían ser los mensajes que esta parashá nos deja para la vida diaria?

  • Koraj 5773

    El tema central de la parashá es la famosa rebelión de Koraj y sus cómplices en contra de las autoridades constituidas en Israel.
    Atacaban directamente en el plano ritual la autoridad de Aarón haCohén e indirectamente iban tras el poder político/espiritual de Moshé Rabeinu.
    Los revoltosos decían disputar en nombre de la santidad del pueblo, a favor del beneficio de los anónimos israelitas, con la finalidad de servir mejor al Eterno. Tal era su discurso y así se presentaban, como defensores del desposeído, como hombres anhelantes de Dios.
    Obviamente que no querían dejar a la vista que su real afán era recibir honores, ejercer el mando sobre los demás, obtener aquello que no tenían y soñaban con que les daría satisfacción a sus anhelos. Eran movidos por orgullo y codicia, no por altruismo y nobleza.
    Dinero, tenían en abundancia, posición social también, podrían haberse dado por satisfechos, pero ¡no! Algo muy oscuro en el interior de sus corazones les torturaba. Ellos tenían que sobresalir en todo, absolutamente en todo. Estar por encima de cualquier otro, sin importar cuánto se perdiera en conseguirlo. Para ellos, el fin justifica los medios.
    A causa de esta ceguera, de sus trampas y manipulaciones, de su deseo desmedido y enfermo, en vez de subir a puestos más elevados y llevar una vida plácida y benéfica, terminaron perdiendo todo, hundidos en abismos terribles de los cuales no pudieron salir.

    Quisiera compartir contigo la siguiente versión de una fábula (de Esopo), espero que la vincules con nuestro comentario a la parashá:

    Había una vez una zorra que, llevada por su sed, cayó en un profundo pozo del cual no podía salir.
    Apareció en la boca del pozo un joven chivo deseoso de agua de calidad jamás probada. Cuando vio a la zorra en el fondo del pozo, quiso conocer cuál era la calidad de aquella agua. La zorra le dijo, que era la mejor que había probado, además le invitó a bajar para compartirla juntos.
    Seducido por la invitación, fue a unirse con ella y tras beber unos buches del agua que tanto deseaba, se dio cuenta que era imposible salir de allí.
    No te preocupes -dijo la zorra- conozco una manera de salir de este pozo. Para conseguirlo, debes dejarme que yo trepe por tu cuerpo y cuando esté arriba, yo te ayudaré a salir de aquí.
    El chivo nuevamente creyó las palabras de la zorra y así hicieron. Desgraciadamente para él, cuando la zorra se vio libre de su infelicidad, se alejó del lugar haciéndose la sorda a los gritos de auxilio del doblemente engañado.

    1- ¿Quién sería la zorra en el relato de Koraj? ¿Cómo opera?

    2- ¿Quién el chivo? ¿Por qué es engañado con tanta facilidad?

    3- ¿Cuál el pozo en el caso de Koraj? ¿Por qué caen allí los que caen?

    4- ¿Qué representa en Koraj el agua de la fábula de Esopo?

    5- ¿Cuál sería la enseñanza para nuestra vida cotidiana?

    Para finalizar, los Sabios (Kohelet Rabba 1) enseñan: “Nadie deja este mundo con siquiera la mitad de sus deseos cumplidos”:

    6- ¿Puedes encontrar el vínculo con lo que sabes de Koraj y su pandilla?

    7- ¿Podrías hacer un auto análisis y ver si hasta el momento se aplica a tu vida?

    8- ¿Qué te parece podrías hacer para superar esa condición de vivir deseando indefinidamente y estar en decepción constante?

    Aquí debajo me encantará encontrar tus respuestas, a modo de comentario que amplia el contenido de este mensaje.

    Que pases un Shabbat Shalom UMevoraj, con todo lo bueno.
    Moré Yehuda Ribco

  • Koraj 5772 – קרח

    Koraj (que era primo de Moshé y Aarón), secundado por algunos conflictivos personajes, además de doscientos cincuenta renombrados hombres de Israel se rebelaron en contra de la autoridad de Moshé y Aarón.

    Koraj reclamaba que Aarón no tenía más derecho que cualquier otro del pueblo a ejercer las funciones del Cohen Hagadol (Sumo Sacerdote), él decía que cualquiera de Israel podría serlo. Su queja era contra el aparente favoritismo del dirigente Moshé hacia su propio hermano, Aarón. Sus reclamos no tenían ningún sustento legal o práctico, pero eran un buen vehículo para agitar aires revolucionarios y beneficiarse personalmente de ello. Detrás de sus palabras propicias hacia el pueblo, se escondía su conveniente envidia y deseo desmesurado de poder.
    Estos rebeldes se presentaban a sí mismos como defensores de los derechos del pueblo, amigos del hombre común, solamente interesados en romper la corrupción de las “altas esferas”. Pero lo cierto es que eran personas sumamente codiciosas, ansiosas de mando, desesperadas por alcanzar estatus, fama, renombre, más posesiones de las que ya tenían.
    Claro que no iban por la vida confesando sus vicios, no era provechoso para sus objetivos revelar su verdadera identidad e intereses. Preferían jugar al amigo, al compañero, al luchador social, para esconder sus pretensiones.
    Como suelen hacer los demagogos, te abrazan y sonríen, te hacen bailar a su ritmo, juegan un rato contigo, te ofrecen algunos regalitos, te prometen maravillas, te hacen pasar un rato amable, pero nada de esto es por amor, bondad o justicia, sino meramente como mecanismo para obtener predominio sobre ti, manipularte, llevarte hacia donde ellos quieren, que no suele ser el lugar que a ti te beneficia.

    Según nos descubre el diccionario (Espasa-Calpe, 2005), demagogia es: “Uso político de halagos, ideologías radicales o falsas promesas para conseguir el favor del pueblo. /Manipulación deliberada para ganarse a alguien. /En la antigua Grecia, gobierno dictatorial con el apoyo popular.”.

    El gran autor griego Aristófanes dijo acerca de los demagogos: “…ustedes son como los pescadores de anguilas, en aguas tranquilas no pescan nada, pero cuando revuelven del fondo el barro para enturbiar las aguas, su pesca es buena; de la misma manera hacen ustedes, cuando los tiempos son turbulentos, es que se llenan ustedes los bolsillos con ganancias.”.

    Por decisión del Eterno será demostrado públicamente quien es Su escogido para la función sacerdotal, si Aarón o si Koraj y su pandilla.
    Durante la prueba, delante del pueblo, se abre la tierra que se traga a los revoltosos con sus pertenencias.
    Aquellos que habían querido sobresalir de manera indigna, caen a lo más profundo.

    Nos enseñan los Sabios: ”Aquel que persigue los honores, los honores escapan de él”.
    La mejor manera de obtener un sitial de prestigio es por medio de la humildad, de la autoestima positiva y no a través de las fantasías del EGO y sus manipulaciones.
    Así como es acertado descubrir a tiempo al que nos propone amistad falsa, nos invita a alocados proyectos, con excusas variadas, pero solo pretende obtener ventajas personales a costa de lo que te pertenece por derecho.

  • Leshem shamaim: ya tienes el poder

    Los Sabios en la Mishná enseñaron:

    ה,טז  [יז] כל מחלוקת שהיא לשם שמיים, סופה להתקיים; ושאינה לשם שמיים, אין סופה להתקיים.  איזו היא מחלוקת שהיא לשם שמיים, זו מחלוקת הלל ושמאי; ושאינה לשם שמיים, זו מחלוקת קורח ועדתו.

    "Toda disputa que es leshem shamaim, finalmente perdurará, sin embargo la que no es leshem shamaim finalmente no perdurará.
    ¿Cuál es la disputa que es leshem shamaim? La disputa de Hilel y Shamai.
    ¿Y la que no es leshem shamaim? La disputa de Koraj y toda su asamblea"

    (Pirkei Avot 5:17)

    ¿Leshem shamaim?
    ¿Qué es eso?
    Literalmente: “en nombre del cielo”.
    A causa de Dios, para honrar a Dios, porque es mandado por Dios, porque tiene a Dios como finalidad, que sirve a Dios.

    Pero, ¿qué es leshem shamaim?
    Básicamente, una acción que no busca un beneficio egoísta sino un bien común, tal como las acciones de Dios son para beneficiar sin obtener beneficio a cambio.
    Ejemplo, el judío que estudia Torá leshem shamaim, es uno que lo hace para aprender, aplicar, fortalecer su identidad judía sin por ello esperar ningún tipo de recompensa, ni aquí ni en la eternidad. Si la hay, qué bueno. Si no la hay, qué bueno.
    Otro ejemplo, donar dinero al necesitado leshem shamaim, para darle una mano, para promoverlo, para que crezca, para que progrese, para que el rédito sea para él, y no una forma supersticiosa e indirecta de pretender obtener alguna ganancia, aquí o en la eternidad, por el hecho de hacer caridad.

    En el caso de las disputas, discusiones, controversias, confrontación de ideas, ¿cómo se entendería?
    Podríamos decir que es una disputa cuya finalidad es esclarecer un hecho, descubrir alguna verdad, encontrar relaciones entre sucesos, fomentar el entendimiento, promover el conocimiento, destruir la falsedad para posibilitar la construcción del Shalom.

    Koraj, llamado Coré en la traducción al español del libro de Números, propuso controversias recias, astutas, maliciosas, en contra de Moshé y de Aarón.
    Su estrategia era sembrar la duda, carcomer con el deseo, enviciar con el sentimiento oscuro.
    Su finalidad, obtener la supremacía, vencer, ser el líder, desplegar su dominio y poder por sobre los demás.
    Por supuesto que era hábil y como todo estafador guardaba su intención, más bien se presentaba como un paladín de los derechos del pueblo, un defensor del pobre, un amigo del desposeído, un combatiente por la libertad… hasta parecía un “héroe palestino”, tal como lo inventan los medios de des-información en manos del imperio árabe-musulmán.
    Un pernicioso rebelde pero disfrazado de santo, como cualquier misionero mesiánico/netzarita, que está entrenado en el arte del engaño, de la trampa, del malabarismo emocional con apariencia de espiritual.
    Este personaje maligno, Koraj, no pretendía servir a Dios, sino a su EGO.
    Apabullado por su propia impotencia, se inventaba una grandeza que no tenía. Se escudaba en su linaje, en su riqueza, en sus conexiones con las “altas esferas”, en su inteligencia filosa, pero finalmente, era otro malandrín taimado que se dedicaba a vivir a costa de los demás pero presentándose como el primero de los benefactores y amigo de todos.

    Por supuesto que sus acciones no eran leshem shamaim, sino motivadas por el EGO.
    Por ello sus debates finalizaron en perdición, en ruina, en muerte en vida.

    Así son todos los que siguen su patético ejemplo.
    Tal es la enseñanza de los Sabios.

    Cada vez que te inmiscuyes en un debate, y te enojas, y gritas, y te alteras, y levantas la voz, y desprecias al que propone otra cosa en lugar de concentrarte en los argumentos y su validez, estás en la senda de Koraj.

    Cuando estás en un entrevero familiar, de pareja, con un amigo, de trabajo, etc., si tu intención es demostrar tu poder, tu no impotencia, entonces ciertamente eres un impotente que haces aspavientos, que te escudas en artimañas pero no tienes real poder.

    El que es poderoso no precisa de la ofensa barata, ni del grito, ni del insulto, ni de imponerse por sobre el otro a como dé lugar.
    Demuestra su poder a través de sus palabras, gestos, acciones, con Luz y no con instrumentos del EGO.

    Claro, no es fácil llevar la disputa por el terreno del razonamiento, de la búsqueda de la verdad, con la intención pura.
    El EGO está ahí, actúa en ti, en mí, en todos.
    Pero si lo sabes, lo adviertes, eres consciente, trabajas por unificar tu ser, entonces notarás los impulsos del EGO y los dejarás fluir sin dejarte arrastrar por la tormentosa corriente.
    Admitirás que tu EGO está pretendiendo llevarte, serás plenamente consciente de que quieres gritar, insultar, golpear, prevalecer, pero dejarás correr eso, lo dejarás que fluya sin pelear contra eso.

    Entenderás que el otro tiene sus opiniones, más o menos acertadas, pero no serás afectado en lo personal por ellas.
    No dejarás que el miedo a ser aceptado, a no ser rechazado, a ser parte, te domine.
    Tú eres quien domina en el palacio de tu vida.
    No tu EGO.

    Si te pones a vibrar en sintonía con la mala onda que te lanza el que quiere disputar por EGO, ¿piensas que tus vibraciones serán luminosas, de vida, de shalom?

    Entiende que el otro es otro, que te está lanzando mala onda y no la tomes, no la retribuyas, no la repitas, no la adquieras, simplemente déjala pasar. Que fluya, que te traspase y siga de largo.
    Si no las tomas, si no te apropias de ella, no te afectará.
    De hecho, es el que lanza la mala vibra el que se va desgastando sin que tú siquiera muevas un dedo, digas una palabra.

    De nada sirven cintitas rojas, amuletos “cabalísticos”, conjuros, supuestos rezos, rituales, palabrería hueca, de nada vale.
    Simplemente tu deja fluir, no lo tomes, no lo injertes en ti, no lo devuelvas, no lo incrementes. Que corra, que se evapore, que fluya.

    Porque cuando quieres ser quien tiene la última palabra, el que sale victorioso, el que parece más inteligente, el victorioso, en verdad solamente demuestras tu escaso poder real, ese que te sirve para gobernar en armonía tu existencia.
    Habrás demostrado que eres tal vez más poderoso que el otro, pero en los hechos están ambos en un peldaño descendido, entrampados, faltos de poder para ser luminosos.

    Si disputas y no es leshem shamaim, sea cual fuera el resultado, has perdido. El otro, también.

    Entonces, prepárate para ser un triunfador.
    El EGO estará allí, siempre presente, siempre listo para hacerte caer.
    Es su función, para eso existe.
    Pero tú existes para no dejarte llevar, sino para ser realmente fuerte, realmente santo.
    No precisas rituales, ni palabras raras, ni objetos ajenos, ni maestros que buscan tus centavos, ni posiciones corporales particulares, ni pertenecer a ninguna secta, ni convertirte a ninguna religión.
    Nada de ello es lo que te da el verdadero poder, ese que desde siempre has tenido en ti por gracia del Eterno.
    Toma conciencia, despierta tu conciencia espiritual, des-aprende, libérate del peso espantoso de tu mochila, deja fluir y no retengas ni respondas al que está embarullado por su EGO.

    Hay mecanismos para que prevalezca el bien, la justicia, apréndelos, aplícalos, hazlos tuyos y compártelos.
    Comparte este texto, serás feliz, que para eso estás en el mundo.

  • Engañoso EGO

    PARASHÁ: KORAJ

    Parashá: Bemidbar / Números 16:1 – 18:32

    Haftará: Shmuel A / Samuel I 11:14 – 12:22

    Seleccionamos de la parashá

    1. El EGO está detrás de todas las rebeldías.

    2. No es bueno asociarse para hacer el mal.

    3. Apartarse del mal y hacer el bien.

    4. Preservar el honor de las cosas santas.

    5. Un pueblo sano es un pueblo generoso.

    6. Respetar los roles y funciones de cada uno.

    7. Toda acción tiene consecuencia.

    8. Reconocer –agradecer- es un gran paso en el camino del bien y la justicia.

    Dice la parashá:

    "Ellos se juntaron contra Moshé [Moisés] y contra Aarón, y les dijeron: -¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Eterno está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, os enaltecéis vosotros sobre la asamblea del Eterno?" (Bemidbar / Números 16:3)

    Pero la Torá testifica acerca de la humildad de Moshé, el más humilde de los seres que pisó la tierra:

    "Y el hombre Moshé [Moisés] era muy humilde, más que cualquiera de los hombres sobre la faz de la tierra." (Bemidbar / Números 12:3)

    Entonces, ¡qué absurdo es el reclamo de Koraj y su banda cuando acusan a Moshé de ser vanidoso y ambicioso perseguidor de fama y renombre!

    ¡Cuánta distorsión en las percepciones provoca el enojo y el desánimo!

    Y es precisamente acerca de esto que nos quiere instruir la Torá: cuando nos enrolamos en una disputa cuya finalidad es el ego, necesariamente nos sentiremos enojados y carentes de un "algo" que creemos esencial, y en ese estado perturbado, nuestros sentidos se embotan, especialmente el menos usado de los sentidos: el sentido común.

    Y así, con el ego gobernando a tontas y locas nuestras vidas, andamos a ciegas y con el fracaso como única recompensa.

     

    Relato: El pobre rico

    Aquel hombre había encontrado la guarida secreta de algunos antiguos ladrones, o quizás habían sido piratas… ¿o era de algún rico desconfiado?
    ¡Qué importa!
    Lo sustancial es que el antro estaba repleto de monedas de oro, variadas joyas, objetos codiciables y otras cosas que no sabía nombrar pero que parecían sumamente valiosas.

    No podía creer en su suerte. Jamás había visto tantos reflejos dorados. Ni en sus más atrevidos sueños se había atrevido a fantasear con semejante riqueza.

    Para mejor, todo tenía aspecto de viejo, como detenido en el tiempo siglos atrás. ¡Nadie reclamaría este tesoro!

    Se abrazó a un cofre, acarició algunas relucientes monedas y luego las lanzó al aire para sentir el golpeteo de la lluvia millonaria.

    No cabía en sí de tanto gozo.
    – “¡Soy rico!” -gritó feliz, mientras daba saltos y se acariciaba con su recién descubierta fortuna que podría hacerlo dichoso por el resto de su existencia…

    – “Pero, un momento” -pensó- “¡algo anda mal! De seguro mis envidiosos vecinos me acusarán ante las autoridades sospechándome un ladrón. ¡No quiero problemas!
    O… seguramente verdaderos ladrones se enterarán de mi riqueza y me buscarán para lastimarme y robarme… ¿Qué hago ahora?”.

    Por lo que decidió ir a refugiarse a una cueva perdida, en medio de una espesa jungla, pues, sabía que nadie lo encontraría allí, ya que ninguna persona acostumbraba pasar por esos lugares…

    Y así vivió prisionero de su tesoro unos años, rodeado de soledad y temor, abrazado a sus inútiles y muy refulgentes objetos de los que se creía su dueño…

    Preguntas para repasar y reflexionar

    1. ¿Cuál fue el error más grande del personaje del cuento?

    2. ¿Qué le hubieras recomendado hacer al personaje del cuento?

    3. ¿Quién era dueño de quién?

    4. ¿Cómo relacionas este relato con el contenido de la parashá?

    5. ¿Te parece que esta enseñanza tiene alguna relevancia para la vida cotidiana?

    6. ¿Conoces algún otro relato o anécdota que tenga similar contenido?

  • Tomar para repartir

    En el comienzo mismo de nuestra parashá se relata que:

    "Y tomó Koraj…"
    (Bemidbar / Números 16:1)

    La Torá no nos cuenta qué es lo que Koraj tomó, por lo cual es necesario que nosotros intentemos dar alguna interpretación al texto, y de ese modo hagamos alguna luz sobre los sucesos al final de los días de este personaje.

    Si queremos ser precisos, podemos advertir que Koraj tomó todo lo que estaba a su alcance exclusivamente para él, y pretendió usurpar incluso aquello que estaba por fuera de sus límites.

    Nosotros sabemos que el Eterno le prosperó en gran manera, dándole inmensas riquezas materiales e influencias sociales, y sin embargo, Koraj no estaba contento con todo esto.
    Aspiraba a alcanzar honores, posesiones y posiciones que no le correspondían, ni le eran de beneficio real.
    Así pues, Koraj que tenía todo lo materialmente necesario para estar satisfecho y feliz, padecía de un agitado espíritu sazonado por un ánimo disconforme.

    ¿Por qué no podía descansar y gozar de aquello que tenía a su alcance?
    La respuesta es evidente.
    Es un hecho que la persona ha de emplear todo aquello con lo que ha sido bendito para dedicarlo al servicio del Eterno.
    Mientras no se consagra a esta tarea, algo en su espíritu yerra inquieto, como constantemente pendiente de sosiego, como el sediento que desesperadamente busca la fresca agua que lo apacigüe y reviva.

    Koraj nos sirve para ejemplificar lo que acabamos de mencionar, pues él cayó en los dos errores que son muy frecuentes en aquellos con ánimo desasosegado por no estar abocados al servicio del Eterno (por medio de los maasim tovim -actos meritorios-):

    • creyó que todo lo que tenía lo había alcanzado por mérito propio, y para propia glorificación (Devarim / Deuteronomio 8:17), y

    • todo anhelo que cruzaba por su corazón, jamás le alcanzaba para satisfacerse.
      Pues, el que ansiosamente anhela aclamación, jamás está satisfecho con el honor que recibe (Mishlei / Proverbios 11:7).

    Por el contrario, una persona afortunada que reconoce que todas sus posesiones realmente pertenecen al Eterno, y que su vida en Este Mundo es una travesía limitada, asumirá con beneplácito y satisfacción su lugar como administrador de las riquezas con las que ha sido bendecido.
    Esto le permitirá desplegar sentimientos de confianza y de amor propio, puesto que no se asume como una cáscara de nuez náufraga en medio de un irracionalmente embravecido océano; sino como un asociado al Eterno en la causa de traer el Bien al mundo.
    Si diligentemente y con fidelidad maneja sus riquezas en acuerdo con la divina Voluntad,  en acuerdo con el verdadero Amo, está asegurando una bendición mayor a cualquier otra, pues goza de verdadero éxito en Esta Vida, y cosechará shalom en la Vida Eterna.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    En cierta ocasión el Rabí dijo al hombre:
    "Intento con una llave, y con otra y con otra, pero no encuentro el modo para abrir tu corazón a la Luz de la Torá".
    Entonces, el hombre demostrando su gallardía respondió:
    "Si es así maestro, entonces, no tema usar el martillo para romper la cerradura y lograr su santo propósito".
    En ese momento, tanto el maestro como el hombre reconocieron que ya una rendija daba paso a la bella Luz de la Verdad…

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cómo se puede hacer para abrir el corazón y mente de aquellos que se niegan a abrirse?

    • Han enseñado los maestros que: "Al morir, ninguno ha satisfecho siquiera la mitad de su deseo" (Midrash Mishlei Rabá 1:13).

      • ¿Cómo es que nadie cumple siquiera la mitad de su deseo?

      • ¿Cuál sería la manera de trascender el lazo del deseo?

      • ¿Por qué es tan fuerte el deseo materialista en las personas?

    • El inspirado proverbista nos iluminó con la siguiente verdad: "Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen indebidamente, sólo para acabar en escasez." (Mishlei / Proverbios 11:24).

      • ¿Por qué la más cruenta enfermedad de muchos ricos suele ser la avaricia?

      • ¿Por qué aquel que es generoso, abunda en tzedaká, suele ser bendito en muchos planos de su vida?

      • ¿Está usted repartiendo de sus bienes entre aquellos que han de ser beneficiados por usted?

  • ¿En el nombre de qué ideal?

    Esta semana corresponde leer la parashá llamada Koraj (es un nombre propio) que es la quinta del cuarto tomo de la Torá, el sefer Bemidbar, conocido en español como "Números".

    Les propongo que para saber quién es este Koraj que da nombre a la parashá, prestemos atención a un breve párrafo del Talmud, en el cual se nos relata que: ‘Rabbá bar Janna viajaba en una ocasión por el desierto conducido por un beduino, en cierto punto éste le señala una roca y le dice que ponga su oído a tierra, y entonces el rabino escuchó los gritos de Koraj y sus secuaces que testimoniaban desde las fauces de la Tierra: "Moshé y su Torá es la verdad, somos nosotros los que estábamos mintiendo"’ (traducción libre del Talmud Babli Sanhedrín 110a).

    Para que aprendamos cómo de lo breve que es sustancioso se puede extraer mucha información, analicemos este corto pasaje y veremos que podemos inferir que:

    • Koraj se atrevió a desafiar la autenticidad y divinidad de la Torá.

    • Koraj fue adversario de la autoridad de Moshé.

    • Koraj estuvo rodeado de secuaces que lo secundaban e instigaban a la rebelión.

    • Koraj y los suyos fueron tragados (literalmente) vivos por la tierra.

    • El espíritu eterno de Koraj reconoce la Verdad, y también admite aquello en lo cual hubo errado durante su vida en Este Mundo. Sin embargo, no todos están dispuestos y/o capacitados para oír los lamentos del espíritu de Koraj.

    • Lo acontecido con Koraj ha dejado huellas en la historia, no sólo de Israel, sino para todo aquel que tenga capacidad de aprender de las moralejas.

    • Su pecado tiene repercusiones a través de las generaciones, pues su voz sigue clamando desde la tierra muchos siglos más tarde.

    Ahora, comparemos lo que recién hemos deducido, con la imagen de Koraj que nos presenta el pensador contemporáneo Martin Buber (en su obra "Moisés", páginas 186-190).
    Buber nos enseña que Koraj era un peligroso autócrata determinado a romper los lazos de la legalidad instaurada por Dios, para de ese modo hacerse con el poder absoluto sobre el Pueblo. Como método diseminaba el terror entre aquellos que no estaban "de su lado", proponiendo la destrucción de lo que no estuviera acorde con sus intereses. Y para validar sus egoístas aspiraciones de autoridad, reclamaba estar actuando movido por ideales sagrados y que propendían al bien popular.
    Cuando en realidad poco le importaba si sus propósitos eran tan sagrados (es decir, coherentes con la Torá), y si lo que decía que quería para el bienestar del Pueblo, realmente era lo más beneficioso para ellos.
    En resumen:

    • el ambicioso Koraj quería suplantar la Torá (es decir, la autoridad de Dios) proclamando que él estaba actuando para defenderla y vigorizarla;

    • el pernicioso Koraj decía que su misión era beneficiar a los que siguieran sus doctrinas, cuando realmente poco y nada le importaba lo que sucediera con ellos.

    Lamentablemente, seguidores de Koraj siguen surgiendo en cada generación.
    Tristemente nunca faltan personas que creen que pueden violar las leyes de Dios, mientras afirman descaradamente que están cumpliendo devotamente con Sus requerimientos.
    Demagogos que con encendidos discursos falaces y actos de terror, roban de las personas su esperanza y libre albedrío, viciándolos para que como ovejas se conduzcan sin pensamiento, sin crítica, sin esfuerzo por alcanzar la alta meta que Dios les está exigiendo.
    Recordemos a alguno de los que vivieron y murieron (o morirán) en espantosa rebeldía, los que hacen de Koraj su modelo, entre los más tristemente célebres tenemos a: Jesús, Pablo de Tarso, Hitler, Arafat, Bin Laden, Chávez, el innombrable de Irán…
    Éstos son algunos entre decenas de líderes rebeldes contra la Verdad, quienes dijeron/dicen hablar en nombre de dioses y de favorecer a sus seguidores; cuando ciertamente lo único que consiguen es traer dolor, miseria, muerte y oscuridad…

    Es bueno que prestemos atención al consejo dado por Moshé, de acuerdo a la orden Dios:

    "¡Apartaos, por favor, de las cercanías de estos hombres malvados!
    No toquéis ninguna cosa suya.
    No sea que perezcáis con todos sus pecados.
    "
    (Bemidbar / Números 16:26)

    Apartarnos de ellos, de todo lo que es de ellos, de sus enseñanzas y presuntas bendiciones, ¡ese es el primer paso para no tropezar en horribles pecados!

    Y es importante que tengamos bien en cuenta las siguientes halajot -normativas- y pautas de vida:

    1. Está prohibido crear o perpetuar conflictos, no solamente porque el conflicto no se corresponde con una persona de Torá, o porque sea una conducta buena, o incuso porque sea una ordenanza rabínica.
      Sino porque es la misma Torá la que lo prohíbe severamente, ya que dice: "que no sea como Koraj y su grupo" (Bemidbar / Números 17:5).

    2. No sólo es un pecado originar disputas o sostenerlas, sino que es fuente de otros pecados y desgracias, tales como el odio, revancha, hostilidad, humillar a otro, maledicencia, traición e  incluso el crimen, entre otros pesares.
      Por tanto, es mejor no ingresar al ámbito de la disputa, ni aproximarse a aquel que en nuestra Tradición es denominado rashá -malvado-, que es el que da vida a las contiendas.

    3. Aquel que gusta de provocar o mantener rivalidades con los maestros de Torá, es severamente sancionado por parte de Dios, ya que está dicho: "porque despreció la palabra del Eterno y quebrantó su mandamiento. Tal persona será excluida por completo; su iniquidad estará sobre ella." (Bemidbar / Números 15:31).

    4. Ni siquiera para defender el honor de un padre o madre está permitido contender.
      Es preciso buscar mecanismos apropiados para cumplir tanto con el precepto de honrar a los padres, como con aquel que ordena no estar envuelto en trifulcas.

    5. Ni por temáticas intrascendentes, ni por aquellas de importancia está permitido crear conflictos.
      Una cosa es argumentar y debatir (leshem shamaim), y algo bien distinto es contender y discutir irracionalmente.

    6. ¿Cuándo se está argumentando y debatiendo correctamente?
      Cuando no se sienten ánimos negativos ni se quebranta ningún mandamiento, y lo que se busca es la verdad y no meramente que una de las opiniones prevalezca sobre las otras porque sí.
      El debate permitido es aquel que cumple con la profecía de: "Amad la verdad y la paz." (Zejariá / Zacarías 8:19).
      (Ver Pirké Avot 5:17).

    7. No solamente las disputas se dan con gritos, insultos, golpes y gestos fieros; a veces las peores contiendas se producen usando gestos amables, sonrisas seductoras y palabras que aparentan suave amistad.

    8. Es aconsejable que la persona siga todos los días de su vida el consejo del salmista: "Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela." (Tehilim / Salmos 34:15). Y si por alguna causa uno se ha visto envuelto en un conflicto, o es testigo de alguno, lo saludable es bajar el calor del momento y fomentar el entendimiento.
      Y de no poder calmarse en ese momento, entonces lo apropiado es dar media vuelta e irse de la disputa.
      Cuanto más preceptos se cumplan correctamente, y más Torá se estudie en profundidad, mayor capacidad de tolerancia hay para no ingresar al espantoso mundo de la hostilidad.

    9. Maimónides aconsejó a su propio hijo, Rabbí Avraham: "Esfuérzate por ser paciente y tolerante, pues éste es el recto camino del verdadero héroe, y es esta actitud en si misma un triunfo certero".

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relato

    El día de salir solo de la madriguera llegó para el ratoncito.
    Mucho había aprendido hasta ese momento acerca del mundo fuera de la madriguera, ahora por fin lo experimentaría.
    Y se sentía confiado, pues su madre lo estaría aguardando allí, lista para aconsejarle acerca del Gran Mundo.

    Pasados unos instantes, y tras de dar el ratoncito unos pocos y aventureros pasos, regresó corriendo y con el corazón en la boca.
    Gritando se abrazó a doña ratona y le dijo: ‘Mami, un monstruo enorme y feo está allí fuera. Tiene orejas y rabo muy largo, unos dientes grandísimos, y una voz que mete mucho miedo.’
    Y le dijo la madre: ‘Hijo querido, eso que describes es un perro. Generalmente son muy lentos y torpes como para causarnos problemas. Respétalo y te dejará tranquilo.’
    Con este sano consejo en mente, sale nuevamente el ratoncito al Mundo.

    No transcurrieron ni dos minutos, cuando lloroso ya estaba asido de su madre: ‘Una cosa muy extraña casi me atrapa la cabeza cuando estuve a punto de alcanzar un pedacito de queso. Hizo un ruido espantoso y saltó con una fuerza impresionante. Tengo miedo…’
    Y la madre lo consuela aconsejándole: ‘Ay hijito, eso era una trampa para ratones. En tu vida, si Dios permite, verás muchas de ellas. Debes saber que están ahí y que son muy fáciles de reconocer pues siempre son aparatos raros que tienen objetos muy atrayentes para ti, pero si te mantienes alejado y eres prudente, en nada te dañaran.’

    Con este otro consejo, nuevamente se aventuró el ratoncito, ya más seguro de conocer lo que el Mundo le tenía reservado.
    Y pasó una hora, un día, toda la vida, y la madre no lo volvió a ver… es que ella, entre tanto consejo que le dio, había olvidado decirle que desconfiara y huyera si se presentaba ante él un animal muy simpático y juguetón, con una amigable voz, movimientos ágiles, suave pelambre y sugerentes proposiciones de comer manjares fáciles de alcanzar y de tener una vida holgada… pues ese era el más peligroso de sus enemigos.

    Preguntas para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿En qué se asemeja la táctica de Koraj, al gato del cuento?
      ¿Quiénes serían los ratoncitos?

    • Dijo el más sabio de los hombres: "El prudente ve el mal y se esconde, pero los ingenuos pasan y reciben el daño." (Mishlei / Proverbios 22:3).
      ¿Cómo se relaciona esta moraleja con nuestra vida cotidiana?

    • ¿Qué está queriendo decir David con la frase: "Al malvado le matará la maldad, y los que aborrecen al justo serán desolados." (Tehilim / Salmos 34:22)?

  • Un poco más

    Uno de los primeros relatos esta semana en la parashá, es el de Koraj. Nos cuentan los midrashim -estudios de los Sabios- que Koraj era un hombre que poseía innumerables fortunas; mucho poder; gran astucia; renombre; familia; amistades; en resumen, Koraj podía considerarse el hombre más satisfecho y feliz sobre la tierra.
    Pero, no lo era.
    Estaba insatisfecho, y por eso, era infeliz.
    Le faltaba una cosa, una pequeña cosa: humildad.
    La humildad es reconocer con justicia el valor de cada persona, de cada cosa, de cada cualidad.
    Humildad es esforzarse por convertir en realidad lo potencialmente positivo.
    Humildad es tener confianza en que lo mejor es aliado de lo bueno.
    Humildad es tener conciencia de que el fracaso justo no es humillación, ni el éxito es motivo para enorgullecerse y despreciar a otros.
    Le faltaba humildad a Koraj.
    Y cuando la humildad no está, entonces se vive insatisfecho.
    La fortuna económica parece miseria.
    La salud se vive como enfermedad.
    Las amistades en lugar de apoyar, incitan a equivocarse.
    La felicidad no se aprovecha.
    Así que, pobre Koraj, teniendo todo y con la sensación de carecer de todo…

    Y Koraj expresó su falta de humildad rebelándose contra Moshé y Aarón.
    Él y sus malandrines acompañantes pretendían convertirse en los líderes de Israel, es decir, no aceptaban el liderazgo que el Eterno había dispuesto para Su pueblo.
    Entre gritos y piquetes de los revoltosos, Dios pone en evidencia Su deseo, demostrando públicamente que el mando político debía permanecer en manos de Moshé, y la kehuná –el sacerdocio- para oficio de Aarón y sus descendientes.
    Fue Dios el que se encargó de poner las cosas en su sitio.

    ¿Qué pasó con Koraj, el que tenía de todo, pero le faltaba humildad?
    ¿Cómo terminó su vida el exitoso Koraj que siempre quería estar un poco más arriba?
    Koraj y los rufianes que lo aconsejaban y seguían, en lugar de ascender y transformarse en la cabeza del Pueblo, fueron tragados por la tierra.
    Tal cual lo dicho, hubo un temblor de tierra, entonces una gran zanja se abrió bajo Koraj y los suyos, y todos los descarriados por el hambre de poder y orgullo desaparecieron para no volver.

    Este hecho ocurrido en la realidad, tiene su lectura educativa: si queremos elevarnos y superarnos, es imprescindible ser humildes y correctos, porque de lo contrario, en lugar de subir- bajamos.

    Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

  • ¿Te tragará la tierra?

    Este es un mensaje que debe ser leído y comprendido por judíos y gentiles por igual.
    Si bien te podrá parecer un tema muy alejado de la vida judaica, de la hermosa y pura existencia dentro del marco de la halajá, es indispensable que el mensaje esté claro, puesto que el adversario ha logrado infiltrar hasta el seno de comunidades de shomrei Torá umitzvot. El tema que trataré en este momento ya no es una problemática que compete solamente a los gentiles, pues hace rato que está afectando también a algunos judíos más apartados del judaísmo. Tenlo presente y si puedes, dame una mano para sostener a nuestros hermanos que se están perdiendo detrás de la idolatría.
    Recuerda que:

    kol Israel arevim ze la ze – cada judío es garante el uno por el otro
    (ver explicación extraordinaria en Eijá Rabbá, parashá 3, 35)

    Cuenta la parashá acerca del complot pergeñado por el levita Koraj y sus compinches en contra de la autoridad de Moshé y Aarón, y por tanto en rebeldía contra el Eterno.
    Con encendidos discursos que mezclaban hábilmente verdades con mentiras, con palabras lisonjeras faltas de autenticidad, con derroches de carisma y efectivismo emocional, Koraj lograba seducir a grandes masas de gente. Sus prédicas apuntaban al corazón de sus escuchas, y más precisamente a los rincones más negros de ellos, allí en donde anidan temores ocultos, deseos imposibles, ambiciones nefastas, celos tumefactos. Era también un malabarista del razonamiento, pues presentaba preguntas que aparentaban poseer plena validez y lógica, cuando realmente eran delirios inventados para confundir a sus escuchas y traer caos al campamento de Israel. No buscaba jamás que predominara la verdad y la justicia, sino simplemente asentar su poder y dominar con sus astutas trampas.
    Es, sin dudas, un modelo de lo que los pastores mesiánicos, que tienen el atrevimiento soez de hacerse llamar "rabinos mesiánicos", hacen en la actualidad.
    Para sus nefastas y criminales prédicas toman un punto o dos auténticos, que plagian de sitios kosher de judaísmo, o de algún libro que han latrocinado; y sobre esos pequeños puntos de pureza construyen un monumental edificio de mentiras, engaños, estafas, idolatría, inmoralidad y muerte. Son hábiles los "piratas de la fe" (falsos judíos mesiánicos, netzaritas, sefaraditas mesiánicos, ebionitas, efraimitas, etc.)  a la hora de presentar sus discursos a su público. Son astutos. No se muestran abiertamente como lo que realmente son, sino que se ocultan detrás de enmarañadas palabrerías que asemejan santidad, pero cuando se los descubre, cuando se echa luz sobre ellos, se ve la terrible y cruel verdad: son lobos sedientos de diezmos y sangre, disfrazados mañosamente con la piel de castos corderos.
    Detrás de sus falsos nombres hebreos, tales como "ben Abraham",
                     están los (por ejemplo) Hernández o Cristiani;
    detrás de sus títulos falaces de "rabinos o jajam",
                     están los verdaderos roles de pastores evangélicos o predicadores cristianos;
    detrás de sus promesas de "salvación",
                     se encuentra una realidad de torturas y tormentos eternos;
    detrás de sus palabras duras en contra de los que desean la verdad y la libertad,
                     se encuentra el miedo que ellos tienen a ser descubiertos y a perder entonces el dinero que están robando de continuo a sus congregaciones.
    ¡Es terrible!
    Es doloroso ver como noájidas caen en las garras sanguinarias de estos personajes.
    Pero es mucho más doloroso contemplar como judíos, hijos de la nación que debe ser de Luz espiritual para las naciones, van también detrás de estas tonterías malignas y absolutamente perjudiciales.
    Muchos inocentes han caído en las trampas de los carroñeros de la fe, y si bien el Imperio del MAl está empezando a caer, aún sus militantes siguen provocando muchos destrozos en buenas familias y persisten en su terquedad siniestra.
    Es cuestión de tiempo y de ser firmes en nuestros estudios y dedicación al cumplimento de los mandamientos que el Eterno nos ha dado, para que finalmente el Imperio del MAl sea extirpado del mundo, y para que los que están cautivos de sus funestas patrañas espirituales/emocionales puedan ser redimidos.

    Mientras tanto, tengamos en cuenta la preciosa advertencia que desde Arriba nos han dado con respecto a lo que debemos hacer con los "mesiánicos" y otros "piratas de la fe" de su calaña:

    "¡Apartaos, por favor, de las casas (moradas y "templos") de estos hombres impíos! No toquéis ninguna cosa suya, no sea que perezcáis con todos sus pecados."
    (Bemidbar / Números 16:26)

    Si amas tu vida, si amas tu vida eterna, entonces acatarás fielmente este consejo.
    Te apartarás completamente de los "mesiánicos" y otros del estilo.
    No pisarás sus casas.
    Sus eventos serán para ti anatema.
    No concurrirás, ni siquiera de visita o por negocios, a sus antros de congregación religiosa, a sus "templos".
    No tocarás nada de ellos, no permitirás que ninguna de sus pútridas posesiones u objetos te corrompa.
    Ninguno de sus pestilentes libros estará en tu casa o en tus manos; no oirás ninguno de sus inmorales y sádicos CDs (que si bien podrían ser melodiosos para el oído, son veneno para el alma); extirparás de tu seno sus objetos (medallas, panfletos, objetos rituales, etc.);  eliminarás de tus "Marcadores" o "Favoritos" sus nauseabundos sitios de Internet; prohibirás que te hablen de sus dogmas ridículos a la par de peligrosos; marcarás como "spam" (basura) y desecharás sin ojear sus hediondos anuncios enviados por correo electrónico… en definitiva, ¡harás caso a lo que Dios TE manda!
    Porque, ¿no te lo dice la Torá? Si eres próximo a ellos, tendrás su mismo espantoso destino: perecer tu alma a causa de la gravedad de estos pecados.

    Por otra parte, ¿qué te indica la haftará que debes hacer para alimentar tu espíritu?
    Porque apartarte del mal y la corrupción es solamente una fracción de lo que debes hacer para crecer.
    Rehuir del mal no es suficiente, pero se completa con una actividad realmente constructiva.
    Presta atención:

    "Si teméis al Eterno y Le servís, si obedecéis Su voz y no os rebeláis contra el mandato del Eterno, entonces viviréis en pos del Eterno vuestro Elokim, tanto vosotros como el rey que reine sobre vosotros."
    (1 Shemuel / I Samuel 12:14)

    ¿Lo entiendes?
    Actuar con bondad y justicia, cumpliendo con dedicación con los mandamientos que te competen, sirviendo al Eterno tal como Él demanda que se haga y no de acuerdo al deseo personal o al dogma de alguna religión ajena.
    Ese es el camino para la verdadera VIDA, tanto en Este Mundo como en el Mundo Venidero.
    Recuérdalo y no dejes caer este mensaje.

    Y si te sientes carcomido por el sentimiento de culpa, y supones que tus pecados y errores del pasado son tan hondos que no tienes derecho a reconciliarte con el Eterno, pues ¡NO ES ASÍ!
    El Eterno aguarda tu arrepentimiento y desea concederte Su perdón.
    Atiende a estas palabras:

    "No temáis. Vosotros habéis cometido todo este mal; pero con todo, no os apartéis del Eterno, sino servid al Eterno con todo vuestro corazón.
    No os apartéis tras las insignificancias que no sirven ni libran, ya que son insignificancias.
    Pues el Eterno no desamparará a Su pueblo, por causa de Su gran nombre; porque él ha querido haceros pueblo Suyo.
    "
    (1 Shemuel / I Samuel 12:20-22)

    Ponte a trabajar para crecer y estar en pos del Eterno.
    Deja de lado cualquier corrupción que aún sostengas, haz verdadera teshuvá (arrepentimiento total y sincero) e introdúcete de lleno en el mundo del Eterno.
    Esa es la única manera para que no te suceda lo que a Koraj y a los seguidores de sus patrañas:

    "La tierra abrió su boca y se los tragó a ellos, a sus familias y a todos los hombres que eran de Koraj [Coré], junto con todos sus bienes.
    Ellos con todo lo que tenían descendieron vivos al Sheol. La tierra los cubrió, y perecieron en medio de la asamblea.
    "
    (Bemidbar / Números 16:32-33)

    Y ten en cuenta esta frase:

    "[Dice la Torá]: Porque el que me halla, halla la vida y obtiene el favor del Eterno."
    (Mishlei / Proverbios 8:35)

    No permitas que te trague la tierra, no perezcas con cada amanecer, no dejes que tu vida eterna se dilapide en las reuniones con los perversos.
    Aspira a la bondad y a la justicia, haz tuyo el camino de los rectos, y entonces sobre la tierra estarán firmemente posados tus pies, pero tu cabeza y alma estarán en las Alturas.

    ¡Te deseo a ti y los tuyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

  • El ojo

    ¿Cómo es posible que un hombre tan brillante, como lo era Koraj, pueda caer tan bajo, víctima de la necedad?
    Esta es una pregunta que durante centenas de años acompañó a los pensadores judíos, ya que resulta muy llamativa la grandeza intelectual de Koraj, por un lado, y su enorme tontería por el otro. Y lo más estridente, es cómo ambas cualidades se conjugaban tan bien en la misma persona.
    ¿Cómo cayó el sabio y listo Koraj a las entrañas de la bajeza, a las fauces de la tierra?
    Nuestros jajamim explicaron, en más de una oportunidad que fue su "ojo" el que lo hizo fallar.
    Pero, ¿qué quieren decir con su "ojo"?
    ¿Acaso veía mal? ¿Era problema para ser resuelto por oftalmólogo, o los jajamim se refieren a otra clase de visión, de apreciación de la Realidad?
    Es evidente que no hacen referencia a su sentido de la vista físico, sino a un sentido supranatural, conocido en hebreo como "Ruaj HaKodesh", que lo podemos traducir como "Espíritu Santo", o también como inspiración divina, o visión inspirada por H’. A través del Ruaj HaKodesh es posible penetrar en los más insondables misterios y reconocer aquello que para la mente y sentidos naturales humanos aparece como perpetuamente oculto.
    El Ruaj HaKodesh es un don, un regalo especial que algunos sujetos pueden poseer, en tanto y mientras tanto H’ así lo disponga.
    Koraj, primo de Moshé y Aarón, tuvo esta oportunidad privilegiada. Y fue ese "ojo" espiritual el que lo hizo errar y caer en la bajeza.
    ¿Qué fue lo que vio?
    Distinguió como de él iban a salir veinticuatro grandes grupos de profetas que iluminarían la Nación. Numerosos descendientes suyos que servirían al Eterno y al Pueblo con dignidad y altura.
    También pudo distinguir que de su descendencia saldría Shemuel Hanabí, el que fue puesto (posteriormente) al nivel de Moshé y Aarón. Shemuel, que fue pilar de la nación hebrea durante décadas, además de ser el responsable de inaugurar la monarquía humana en Israel.
    Koraj, viendo estos sucesos lejanos, se apresuró y se puso a sí mismo en el lugar de Moshé y Aarón.
    Es decir, así como Shemuel valdría por estos líderes, Koraj quiso creer que él tenía la misma valía que su descendiente, por lo cual, podía, perfecta y legítimamente, invocar su derecho a convertirse en jefe supremo del pueblo de Israel.
    Esta visión gloriosa de su futuro remoto le perturbó la mirada de su presente y de su futuro próximo.
    Él dejó pasar que sus hijos iban a arrepentirse, que reencauzarían sus vidas hacia H’ y las buenas obras.
    Él no observó, y si lo hizo no prestó atención, a que él con su conducta atraía la ruina a su familia y a la de sus seguidores.
    Él, con su ambición incalculable, dejó de lado el hecho de que su futuro sería trágico, y para nada tan elevado y glorioso como el de sus propios hijos.
    Así, como en su momento, el sabio Shelomó HaMelej se dejó perturbar por su sabiduría y por su inteligencia, Koraj también.
    Era entendedor, era conocedor, era perspicaz era poseedor del don del Ruaj HaKodesh, pero, sin embargo, para nada le valió eso.
    Se dejó llevar por los dictados infames de su corazón.
    No en vano esta parashá esta tan cercana al suceso de los ‘meraglim’, que comentáramos la semana anterior; en ambas ocasiones los ojos vieron algo, pero el corazón interpretó lo que llevaba dentro suyo, y no lo que debía ser.
    Algunas veces una media mirada (así como las verdades a medias) puede ser más perjudicial que la total oscuridad y desconocimiento. A veces unos ojos que no ven hacen que un corazón sienta adecuadamente y para bien de la persona. A veces…
    Así como los humanos somos imperfectos, también deberíamos ser cuidadosos a cada momento, para que, no nos dejemos llevar hacia la ruina y la perdición. Porque al creernos más de lo que en efecto somos, terminamos siendo menos de lo que podríamos efectivamente ser.
    Si aprendemos de Koraj, aprenderemos a aprender y a progresar honestamente en este mundo, en paz con las demás personas y con Dios.

  • Focalizar en lo positivo

    Ni bien comienza nuestra parashá, el texto nos introduce en una amarga disputa, cuando Koraj y un destacado grupo de personalidades, altas en ambiciones y bajas en autoestima…

    " se juntaron contra Moshé [Moisés] y contra Aarón, y les dijeron: -¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y el Eterno está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, os enaltecéis vosotros sobre la asamblea del Eterno?"
    (Bemidbar / Números 16:3)

    El excelente comentarista Rashi apunta que la conducta de Koraj era motivada en la envidia que tenía de sus parientes que habían recibido un honor que no le había sido dispensado a él personalmente.

    La envidia, como todos los sentimientos nacidos en la baja autoestima, es muy destructiva, especialmente para el que la padece en sus entrañas, pero lo triste sobremanera es que también perjudica a los que están en su entorno.

    El que está sojuzgado por la envidia tiene una doble pérdida:

    1. Muere anhelando lo que otro tiene,

    2. y pasa por la vida desperdiciando aquello que él tiene, sin gozarlo ni aprovecharlo.

    Para sobreponerse a la envidia, la persona ha de enfocarse en aquello que tiene y en aquello que está en su poder alcanzar.
    En lugar de ponerse como metas las posesiones ajenas o los recursos de otros, la persona se haría un gran favor si estimara con corrección sus propias fuerzas y capacidades, para de ese modo ambicionar aquello que le es justo y saludable.
    Por ejemplo, alguien que mide un metro cuarenta cuadraría mejor como jockey que como estrella del baloncesto de primera. Y viceversa también, una persona ancha de espaldas con dos metros de altura, tiene más chances y oportunidades de desarrollarse en el baloncesto más que como jinete profesional.
    Y esto no significa que una persona cancele sus sueños de crecer más allá de impedimentos o carencias, sino que implica que la persona primeramente aprenda a gozar de lo que está a su alcance, antes de anhelar aquello que quizás nunca lo esté.

    Pero, ¿cómo aprender a gozar de aquello que se tiene?
    Es una excelente pregunta que conlleva una muy difícil respuesta.
    En primer término no podemos gozar de lo que tenemos si no sabemos qué es lo que tenemos. Por lo tanto, lo primero  es reconocer nuestra situación.
    Segundo, cuando ya estamos conscientes de nuestras posesiones, es menester que agradezcamos a quién corresponde por ellas. Por ejemplo, es una buena actitud agradecer cada vez que vamos a comer tanto al Todopoderoso que nos dispensa de Sus bienes, así como al que se ha encargado de adquirir el alimento, prepararlo, etc. Por tanto, cada vez que la persona se dispone a comer, debiera bendecir por el alimento y apreciar/agradecer a su madre, padre, esposa, esposo, etc.
    Esto es solamente un ejemplo de las innumerables ocasiones que a diario tenemos para reconocer y agradecer.
    En tercer lugar, luego de reconocer y agradecer, tenemos el usar -sin abusar- de aquello que tenemos.
    Y por último, abrir con generosidad nuestra mano a aquel que puede ser beneficiado con aquello que tenemos -sin perjudicarnos, ni desvalorizar al receptor-.

    Aquel que siga estos cuatro pasos con asiduidad podrá encontrarse en poco tiempo gozando y en placidez de sus bienes, y seguramente encaminándose a obtener mayores bienes de aquello que está a su alcance.

    De esta manera sortea el duro escollo de la envidia, acrecienta su autoestima, y se beneficia en tanto beneficia a otros.

    Como un método accesorio, pero no secundario, recordemos que el rabí Levi Itzjac de Berditchev también nos apunta que la meta de toda persona es servir al Eterno, y que son los justos los que desean con todas sus fuerzas que se alcance esa meta. Para los justos no importa quién está sirviendo al Eterno, mientras Éste sea servido.
    Esto le da al justo una paz de espíritu grandísima, pues no asume sus tareas para satisfacer a su ego, sino para servir al Eterno. Manteniendo el centro en lo que es sustancial, se puede valorar certeramente otros aspectos y así evitar la envidia y otros sentimientos desgraciados.

    La envidia, por lo general, viene mal acompañada por las habladurías acerca de otros.
    En verdad, cada vez que hacemos lashón hará (habladurías, chismes mal intencionados), lo que estamos mostrando son nuestras propios puntos oscuros que tratamos de mantener cubiertos, pero que con las habladurías proyectamos en aquel que estamos atacando.

    Ya lo decía el Rebbe de Kotzk, que cuando las personas se ensañan con los justos, tratan de mostrar en ellos aquello que es exactamente opuesto a la realidad. Tildan de engreído al humilde, porque ellos son engreídos. Tratan de corruptos a los honestos, pues ellos son corruptos, y así con cada conducta y actitud negativa que podamos mencionar.
    Tomemos el ejemplo bien concreto y lúcido que encontramos en nuestra parashá.
    Moshé es el máximo exponente de la humildad, en tanto que su hermano Aarón lo es del pacificador amigable. Sin embargo, Koraj y su pandilla los acusaron de ser arrogantes y afanosos buscadores del poder.
    Y precisamente de aquello que acusaban a Moshé y Aarón, eran Koraj y sus compañeros los culpables.
    El Talmud (Kidushín 70a) enseña que aquello que Koraj tenía de erróneo en su percepción respecto a los líderes de la comunidad, era porque estaba descargando y modelando sus propias taras en ellos.
    A partir de esto el Baal Shem Tov elaboró una teoría que enuncia que nuestro medio actúa cual espejo, y por tanto, aquello que percibimos del otro y del ambiente suele ser un reflejo de nuestro ser.

    Si tenemos en mente ambas enseñanzas que hemos expuesto hoy, aquella que refiere al desgaste vital que implica la envidia, y la del reflejo del propio ser del malediciente, podremos comprender con rapidez porqué el final de Koraj y su banda fue el ser tragado por las negras fauces de la tierra.
    Y teniendo en mente estas lecciones, contamos con más herramientas para apartarnos del oscuro abismo al que nos arrastra la baja autoestima.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

     

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Llegó el periodista a la pequeña ciudad para realizar una nota acerca del intendente del lugar.
    Para ser minucioso en su trabajo, procedió a entrevistar a referentes de la localidad.

    El dueño del Bar le dijo: "El intendente es un mentiroso y su cabeza está llena de pajaritos. Con decirle que empina el codo cada día y tiene una deuda enorme con la casa".

    La directora de la escuela informó: "No he visto en mi vida un tonto más engreído que él. Cada vez que abre la boca miente o dice sonseras".

    En la peluquería dijeron: "Corrupción es su segundo nombre".

    Por último, el boticario declaró que "… jamás lo voté ni lo votaré, prefiero que un asno nos gobierne antes que este señor que vive metiendo la mano en la lata…"

    Finalmente el intendente recibió al periodista, y éste le preguntó acerca de su sueldo por el importante cargo que desempeñaba.

    El intendente respondió: "¿Sueldo? No señor, no se cobra ni un centavo en este trabajo… es más, a menudo debo costear de mi propio bolsillo algunas actividades de la comunidad…"

    Entonces con sorpresa el periodista preguntó: "¿Por qué entonces aceptó el cargo?"

    Intendente: "Ah… porque es un honor servir con dedicación a mi querida comunidad…"

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se relaciona el relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?

    • ¿Qué lleva a la persona a despreciar a aquellos que son correctos e inocentes?

    • Lo que proyectas
      "El que busca descalificar a otro, está proyectando sus defectos en él."
      (Kidushín 70a)

      • ¿Por qué el de baja autoestima tiende a proyectar sus tachas en otros?

      • ¿Cómo se aprende a no proyectar las propias tachas en el prójimo?

    • Paz o envidia
      "El corazón apacible vivifica el cuerpo, pero la envidia es carcoma en los huesos."

      (Mishlei / Proverbios 14:30)

      • ¿Por qué es comparada la envidia con la carcoma de los huesos?

      • ¿Cómo se hace para apaciguar el corazón y apartarlo de la envidia?