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  • TEBÁ y MILÁ

    “Palabra” en hebreo se puede decir TEBÁ תֵּבָה y también MILÁ מִילָה.
    No es casualidad que los dos personajes principales de esta parashá y la siguiente, NOAJ y AVRAHAM, estén vinculados íntimamente cada uno con uno de esos vocablos.
    Noaj fue quien construyó la TEBÁ, que también quiere decir arca, se introdujo en ella y transportó con él a los animales y alimentos para reiniciar la humanidad luego del desastre.
    Avraham fue el primero en realizar el BERIT MILÁ, la alianza de la MILÁ, al circuncidar su prepucio como parte de su pacto con el Eterno. También fue el encargado de realizar el procedimiento con los integrantes masculinos de su casa, así como heredar esta práctica sagrada para sus descendientes.

    Noaj con su TEBÁ fabricó una nueva realidad, para encerrarse en ella.
    Así se guardaba de daños, defendía a los de su entorno cercano, protegía a lo que le serviría eventualmente para su bienestar.
    Su obra ajustada a derecho, puede verse como bastante egoísta, sin por ello considerarse malvada.

    Avraham con su MILÁ se despojó de un elemento natural, para perfeccionarse y abrirse aún más a la percepción espiritual.
    Produjo un daño en su físico, pero uno que estaba dirigido por el Creador y que tenía por finalidad el mejoramiento; a través del cual creó una nueva realidad.
    Su obra era más allá del derecho, inclinado hacia la entrega total, procurando el beneficio de otros hasta poniendo en riesgo su integridad.

    Las dos palabras fueron y son necesarias, la que levanta un escudo protector tanto como la que horada para permitir brotar la verdad.

    ¿Qué puedes aplicar para tu vida cotidiana?
    ¿Cómo lo vinculas con el concepto que hemos enseñado repetidamente de Comunicación Auténtica?

  • Mensaje pacifista

    A veces surge una pregunta acerca de masacres ordenadas por la Torá contra ciertos pueblos de antaño, como por ejemplo en la guerra con Midián que se exigió:

    «Ahora pues, matad a todos los niños varones y a toda mujer que haya tenido relaciones sexuales con varón.
    Pero dejad vivas para vosotros a todas las muchachas de entre las mujeres que no hayan tenido relaciones con varón.»
    (Bemidbar / Números 31:17-18)

    Algunos preguntones son directamente mal intencionados, antisemitas que buscan motivos para agredir, como para hacer menos repugnante su odio.
    Otros preguntan desde el deseo de comprender, como una tarea intelectual; sin mucho miramiento por la espantosa crueldad de la historia.
    Otros están sinceramente impactados, sus emociones son las que trastabillan, porque no conciben tan terribles acciones y demandas del Eterno.
    Otros quieren aprender la lección honestamente, para entonces encontrar qué corresponde aplicar en nuestra vida cotidiana.
    Otros se sienten mal con el asunto por lo que tienen ideas que chocan con sus creencias, para lo cual necesitan aclarar lo que está siendo narrado, reubicarlo.

    ¿Cómo podemos explicar este asunto?
    De manera muy sencilla en realidad, que creo dejará con el ánimo apacible a todos los interesados, excepto obviamente al antisemita, a quien no le interesa la verdad sino solamente mecanismos para expresar su odio y manifestarlo en la realidad.

    Es imprescindible ubicarnos en el contexto social, tener presente las costumbres, saber qué estaba pasando y ver las necesidades que debían ser satisfechas.
    Si Israel no combatía con sus enemigos, sería exterminado.
    Si no recurría a métodos extremos, sería aniquilado.
    Si hubiese venido con la bandera del pacifismo, no habría pasado no siquiera el primer conflicto.
    O hablaba el idioma del enemigo, o perecía.
    Era un idioma extraño para ellos, al cual no querían recurrir, pero dadas las circunstancias lo aprendieron apresuradamente para tenerlo luego encajonado, no hacer uso habitual de él sino solamente cuando realmente se lo precisara.

    En determinadas circunstancias lo ético –espiritual- es hablar el desagradable idioma del enemigo, y hacerlo con mayor énfasis, para que no queden dudas de nuestra postura; aunque el resto del tiempo escojamos una vida mucho más saludable y armoniosa.
    ¿Se entiende?

    Era así de simple la fórmula.
    Este mundo moderno se las da de superado, de ético, pero si vemos alrededor no tardamos en encontrar que la maldad sigue proliferando.
    El discurso seudo pacifista del llamado progresismo, no es otra cosa que sensiblería que se convierte en cómplice del criminal.
    Los tratados internacionales que regulan los conflictos armados, son geniales, pero se rompen incesantemente.
    La hipocresía es la que asiste en primera fila.
    Miremos el abuso constante que el imperio árabe-musulmán ejecuta, escudados y respaldados por el progresismo internacional, y comprobaremos que para miles de millones de contemporáneos las condiciones de vida no han variado sustancialmente con los milenios.
    O contemplemos el injusto respaldo a la popular “causa palestina”, invento del imperialismo para destrozar al judaísmo.
    Poco ha variado el fondo del lenguaje de la violencia de los antiguos, se ha empeorado con la sofisticación del armamento.

    Claro, pero si lo vemos con mayor amplitud podemos decir que realmente hay una conciencia mayor, es innegable.
    Estamos más cerca de la Era Mesiánica, de hecho ya la hemos comenzado, lo cual conlleva prestar atención a estos asuntos y desear una vida ética –espiritual-, que rechace las injusticias, la violencia innecesaria, el EGO, etc.
    El mensaje de construir SHALOM se hace cada vez más extendido, se va corporizando.
    Pero, mientras el EGO siga siendo el amo y no nos orientemos de acuerdo a la NESHAMÁ, no podemos esperar verdaderamente SHALOM.

    Entonces, en el caso citado más arriba, o Midián recibía tremenda paliza, o el que desaparecía era el pueblo judío.
    Son decisiones difíciles, sin dudas, pero no hay nada de inmoral en defenderse y hacer lo que es necesario hacer.
    Porque construir SHALOM requiere de bondad, pero también de justicia. Ambas, en equilibrio. No un exceso que lleva a la muerte o al desgaste.

    Por otra parte, está presente en el pasaje citado al comienzo la misericordia Divina.
    No era bueno que Midián dejara de existir, por ello quedarían las chicas jóvenes, las cuales eventualmente serían esposas de israelitas y traerían al mundo a niños que serían educados para una vida de mayor bondad y justicia, de lealtad, de SHALOM. Niños que serían entrenados para el bien, y que serían de la simiente de Midián, la cual sobreviviría y entraría a un nivel de conciencia mayor, de más claridad y compromiso con la vida y lo espiritual.

    El día que las naciones del mundo, así como cada individuo, haga caso al llamado de la NESHAMÁ, será innecesario volver a las armas, entonces éstas serán convertidas en elementos de labranza:

    «Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa del Eterno será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él todas las naciones.
    Muchos pueblos vendrán y dirán: ‘Venid, subamos al monte del Eterno, a la casa del Elohim de Iaacov [Jacob], para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas.’ Porque de Tzión [Sion] saldrá la Torá, y de Ierushalaim [Jerusalén] la palabra del Eterno.
    Él juzgará entre las naciones y arbitrará entre muchos pueblos. Y convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
    ¡Oh casa de Iaacov [Jacob], venid y caminemos a la luz del Eterno!»
    (Ieshaiá / Isaías 2:2-5)

  • ¿Abandonar a los padres?

    עַל־כֵּן יַעֲזָב־אִישׁ אֶת־אָבִיו וְאֶת־אִמּוֹ וְדָבַק בְּאִשְׁתּוֹ וְהָיוּ לְבָשָׂר אֶחָד

    «Por tanto, el hombre dejará/restaurará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.»
    (Bereshit / Génesis 2:24)

    Habitualmente se entiende, y traduce, este párrafo como que el hombre y la mujer al establecer su nueva familia deberán abandonar –de cierta manera- a sus padres.
    Esto podría comprenderse incorrectamente, como cortar definitivamente los lazos con los padres, como si se hiciera borrón y cuenta nueva.
    Por supuesto que tal idea es incompatible con la letra y el espíritu de la Torá, que más tarde mandó que se honrara al padre y la madre, tanto en vida como luego de ella.
    Así pues, es imposible sostener que este versículo requiere el abandono de los padres al momento de iniciar una nueva familia.

    Pero, por otra parte, también tiene algo de correcto.
    La nueva familia deberá enfocarse en su conocimiento, crecimiento, proyección hacia el futuro común, vivencias en conjunto, etc.
    Si no cortan, de alguna forma, los lazos con el “pasado”, si no crecen y se atreven a realizar su nueva vida, el matrimonio pasará numerosas dificultades y la familia no prosperará.

    También es acertado al interpretarse que los jóvenes deben buscar fuera de su círculo familiar cercano a aquella persona que le completará, con la cual se unirá para realizar una nueva familia.
    Su círculo necesariamente ha de ampliarse, dentro de determinados límites marcados por la Ley y la Tradición, lo cual incluye el salir del nexo incestuoso.

    Pero cuando entendemos que el verbo empleado por la Torá, iaazov, no solamente quiere decir dejar o abandonar, sino también se usó para ayudar, enmendar, restaurar, como en:

    «Si ves caído debajo de su carga el asno del que te aborrece, no lo dejes sin ayuda. Ciertamente le ayudarás con él.»
    (Shemot / Éxodo 23:5)

    rápidamente podremos darnos cuenta del real sentido del verso.

    Se nos pide que tengamos en cuenta a nuestros padres, aunque la prioridad esté puesta en la nueva pareja.
    Se nos recuerda que tal como ellos se juntaron para formar una sola carne, ese tú que eres, así tú también puedes restaurarlos al traer al mundo nuevas criaturas a imagen y semejanza del Creador.
    Se nos hace atender al hecho de que debemos estar agradecidos a nuestros progenitores, no solo por darnos un cuerpo en este mundo, sino también por todo el resto de las cosas que –supongo- nos han procurado para nuestro bienestar y crecimiento, lo cual nos permite llegar a esta situación de comenzar la aventura de una nueva familia.

    Entonces, sí, es tiempo de dejar el nido original para volar hacia nuevos rumbos, pero sin perder la esencia, ni negar la historia, ni cancelar las aspiraciones de futuro.
    Más bien, dar vida al presente, respetando lo que fue y construyendo lo que será.

    Como nota final, supongo que no faltarán aquellos que han sufrido de esto o aquello a causa de sus padres, quienes con mérito y razón (o no), podrán plantear otras cosas.
    Por supuesto que es atendible, siempre y cuando la actividad sea de construcción realmente de SHALOM, por medio de acciones (pensamientos, palabras, actos) de bondad Y justicia.
    Como en todo, digamos…

  • El constructor de NOAJ

    אֵ֚לֶּה תּוֹלְדֹ֣ת נֹ֔חַ נֹ֗חַ

    «Éstas son las descendencias de Noaj [Noé]: Noaj [Noé]»
    (Bereshit / Génesis 6:9)

    En realidad, debiera haber mencionado la Torá a Shem, Jam y Iefet.
    O quizás haber dicho de las obras que este hombre legó a la posteridad.
    Sin embargo, escogió decir que la primera de las descendencias de Noaj fue Noaj.

    ¿Qué podemos aprender de esto?
    Una de las enseñanzas es que no somos un producto terminado, ni marionetas del destino, ni androides dependientes de Dios, ni confinados a cumplir las órdenes de la herencia; sino que somos constructores de SHALOM, por medio de acciones de bondad y justicia.
    Esta construcción no se manifiesta solamente en el exterior, sino que comienza en el interior.
    Con los elementos que disponemos organizarlos de tal manera que el producto sea cada vez mejor.
    Lograr que el Yo Vivido esté en sintonía con el Yo Esencial.

    Es una tarea para todo momento, sin pausa.
    No hay día ni oportunidad que no se nos dé para construirnos por resultado de construir SHALOM.

    Por desgracia, también puede ocurrir lo contrario.
    Que construyamos una versión deficiente de aquello que podemos llegar a ser.
    Una personalidad precaria, ausente de NESHAMÁ, alejada de la LUZ.
    Eso a causa de vivir a tientas, en oscuridad, siguiendo las directrices del EGO, cayendo en sus trampas.

    Está en nosotros escoger qué hacer, qué construir.
    Entonces, podemos ser felices aunque el éxito material no sea el abundante, incluso cuando todo parece manifestarse contrario a nuestra realización.

    ¿Era fácil para Noaj?
    ¿Fue siempre fiel a su NESHAMÁ?
    ¿Qué tenemos para mejorar nuestra vida con este mensaje?

  • Miedo o SHALOM

    ¿Tienes miedo?
    ¿Te crees que los otros son inmunes?

    Ellos están en el mismo que barco que tú,
    aunque los hay que dedican menos poder a lo que les debilita.

    ¡No es mala idea!
    ¿Qué tal si te enfocas en impulsar tus facultades positivas para aprovechar así mejor tus recursos?

    El doblegarse ante la fantasía de impotencia futura es una condición natural del ser humano,
    pero no por ello es loable derrochar energías en mantenerlo con vida.

    Veamos propuestas para ser más feliz.
    Admite tu debilidad y trabaja en aquello que te fortalece.
    Ofrece aceptación en vez de prejuicio,
    encuentra méritos en lugar de amarguras,
    trabaja por crecer para sobrepasar las excusas,
    evalúa con justicia, pues sin ésta no hay SHALOM.

    Recuerda que el amor es una actividad que favorece generosamente al otro,
    sin esperar nada a cambio.
    Pero el exceso de bondad, asfixia y agota,
    y no aporta al bienestar sino a la humillación.

    Cuando te encuentras activo en la construcción de SHALOM,
    por medio de acciones de bondad y justicia,
    en pensamientos, palabras y actos,
    de repente te das cuenta cuánto menos domina sobre ti el miedo.

  • El ideal estropeado

    El EGO puede hacerte creer más de lo que realmente eres,
    para que la impotencia se apodere de ti.

    Tarde o temprano la realidad choca como un muro de concreto,
    cuando los acontecimientos exponen nuestras falencias.

    Podremos engañarnos, lo cual sabemos es otro procedimiento habitual del EGO,
    así como estafar a los demás, pero la falta de poder ahí está,
    por más que intentemos ocultarlo,
    barrerlo como mugre debajo del tapete.

    Sueñas con que alcanzaste un peldaño ideal,
    que no tienes errores ni necesidad de continuar aprendiendo y puliendo tu ser.

    Te sientes “ideal”, intocable, habitante de una nube perfecta
    rodeado por personajes defectuosos que no merecen tu atención.

    Y lo cierto es que, eso es una fantasía,
    a veces delirante, otras veces también.

    No aspires a ser ideal,
    ni admitas un segundo la creencia de serlo.

    Cuanto más te escapes hacia las nubes,
    más duro será el golpe con la realidad.
    Aunque lo disfraces,
    aunque lo niegues,
    aunque inventes miles de justificaciones y te exoneren tus compinches en la impotencia.

    El hecho es que
    somos limitados.
    Aunque nuestra NESHAMÁ sea parte del infinito,
    por más que seamos hijos de Dios,
    la impotencia es nuestro pan cotidiano.

    Saberlo y sentirlo,
    admitirlo y no fracasar por ello,
    nos hace más fuertes.

    En la conciencia está la diferencia.
    Para luego, crecer realmente hasta el máximo de nuestro potencial posible de manifestar en esta existencia.

  • Enfocarse para realizar

    El cuerpo reacciona de acuerdo a su propio código.
    Sigue tanto patrones genéticos como aquellos que han sido adquiridos.
    No razona, simplemente hace o deja de hacer.

    Las emociones, que tienen un inmenso componente biológico,
    actúan de acuerdo a factores químicos que operan en nuestro físico.
    No tenemos directa responsabilidad sobre ellas, pero sí sobre la mayoría de sus producciones.

    Los mandatos sociales nos encasillan y clasifican,
    automatizan y someten, a veces motivan y gratifican.
    Tienden a buscar su perpetuación.

    Los pensamientos a veces son creativos, conectándose vivazmente a la chispa divina que no alumbra;
    pero otras muchas están al servicio del EGO, para generar excusas y sostenernos en la impotencia.
    Nos permiten salirnos de nuestra limitación, dándonos alas que fácilmente pueden cortarse.

    Por sobre estas manifestaciones del ser en el tiempo y espacio,
    se encuentra la NESHAMÁ, el espíritu,
    la voluntad que resuena con el sonido sagrado de la Voluntad.

    Es bueno tomar conciencia y así enfocar en aquello que podemos mejorar,
    para hacerlo;
    advertir lo que está por fuera de nuestro dominio,
    para admitirlo y no sufrir innecesariamente.

    Sí, el enfoque es importante,
    conocer la meta,
    saber nuestras debilidades,
    evaluar nuestros recursos.

    No somos marionetas de Freud y sus amigos,
    ni conejillos de indias del “destino”,
    ni esclavos de dioses aburridos que buscan pasar el rato con nuestros infortunios,
    tampoco invitados a una calesita de múltiples vidas sin coherencia.

    Somos hijos de Dios,
    es nuestra naturaleza;
    no por medio de la fe,
    ni por adoctrinarnos y actuar un cierto ritual.

    Somos hijos de Dios,
    porque así Él nos ha creado;
    y como tal debemos desarrollar nuestra existencia en este mundo.

  • Vaiytzer y vaitzer

    Prestemos atención al relato:

    וַיִּיצֶר֩ יְדוָ֨ד אֱלֹהִ֜ים אֶת־הָֽאָדָ֗ם עָפָר֙ מִן־הָ֣אֲדָמָ֔ה וַיִּפַּ֥ח בְּאַפָּ֖יו נִשְׁמַ֣ת חַיִּ֑ים וַֽיְהִ֥י הָֽאָדָ֖ם לְנֶ֥פֶשׁ חַיָּֽה

    וַיִּצֶר֩ יְדוָ֨ד אֱלֹהִ֜ים מִן־הָֽאֲדָמָ֗ה כָּל־חַיַּ֤ת הַשָּׂדֶה֙ וְאֵת֙ כָּל־ע֣וֹף הַשָּׁמַ֔יִם וַיָּבֵא֙ אֶל־הָ֣אָדָ֔ם לִרְא֖וֹת מַה־יִּקְרָא־ל֑וֹ וְכֹל֩ אֲשֶׁ֨ר יִקְרָא־ל֧וֹ הָֽאָדָ֛ם נֶ֥פֶשׁ חַיָּ֖ה ה֥וּא שְׁמֽוֹ׃

    «Formó el Eterno Elohim
    al humano,
    polvo de la tierra.
    Y sopló en sus narices espíritu vivo,
    y fue el humano un alma viviente.»
    (Bereshit / Génesis 2:7)

    «Formó el Eterno Elohim
    de la tierra
    todos los animales del campo y todas las aves del cielo,
    y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría.
    Lo que el humano llamó a los animales, ése es su nombre.»
    (Bereshit / Génesis 2:19)

    Miles de enseñanzas podríamos adquirir con la contemplación de la sabiduría de estos versículos.
    Para no extraviarnos es imprescindible contar con la guía experta del moré, que nos enseña el camino a transitar y nos abre la mente y sentimiento hacia la exploración de nuevos terrenos dentro de lo que es permitido.
    Por desgracia, abundan los falsos maestros, así como los inexpertos y ajenos que se atreven a inventar sus delirios, casi siempre sustentados en el EGO y poco más.

    Encontramos que el humano tiene una dimensión por sobre del resto de sus hermanos animales, la cual es la espiritual
    Es esa NESHAMÁ que nos distingue y caracteriza.
    Es la esencia del Eterno que nos antecede, acompaña y perpetúa.

    Es a través de esta cualidad sagrada que pudimos manifestar un orden para la creación, dotando de nombre y sentido a la misma.
    Por lo cual, la naturaleza se espiritualiza cuando el hombre pone de manifiesto la NESHAMÁ en ella.

    ¿Cómo se logra?
    Pues, obviamente que no viviendo el hombre exclusivamente en sus dimensiones materiales (física, emocional, social y mental); porque con ellas no nos elevamos por sobre el resto de las criaturas.
    Sino que usando cada dimensión, nutriéndola, disfrutándola para que sea carruaje de la NESHAMÁ.

    Entonces, por ejemplo, al ingerir un alimento y bendecir por él, y usar la energía que nos brinda para realizar buenas acciones, estamos elevando al animal/planta que comimos a una realidad que la criatura por sí sola no puede alcanzar.
    Es así que comer se transforma también en un acto de santidad, de conexión con el Creador.
    No por el hecho de ejercer un ritual vacío de sentido, sino por conferir sentido trascendente a la existencia material.

    Somos de esa manera vehículos para elevar el mundo.

    Siendo así, debemos ejercer la atención y enfocar la conciencia. Ampliarla, desarrollarla, ponerla en evidencia.
    Actuar en la construcción de SHALOM, interna y externa, en todo momento posible.
    Con actos de bondad y justicia.
    Sea en el pensamiento, la palabra o la acción material.

    De esa forma el polvo de la tierra es un ser vivo y espléndido, que irradia LUZ.
    Y nuestros hermanos de la creación se asocian para permitirnos descubrir mayores factores de LUZ.

    Si comprendes la idea, compártela, vívela, coméntala, agradécela en todos los planos de la existencia.

  • El ser y la nada

    Hasta el paisaje más espléndido
    es motivo de angustia.

    Es la indiferencia hacia tu existencia,
    hacia toda existencia.

    Es la soledad entre la plenitud de la vida,
    el ser nada para nadie.

    El ojo que ve,
    sin ser visto.

    La naturaleza que fluye y muere
    sin otro registro que su propio pasaje mortal.

    Todo pasa,
    todo es vanidad.

    Ni el más poderoso se salva
    en esta circunstancia.

    Hasta que existes tú
    para mí;
    un yo
    para un ti.

    Por ello,
    es imperativo ético (espiritual)
    construir SHALOM
    con acciones de bondad y justicia,
    por medio de pensamientos, palabras y actos
    que llenan de sentido y trascienden los siete planos materiales
    para darles eternidad.

    Y estás para Aquel que está,
    el sentido de todos los sentidos,
    que te acompaña
    incluso cuando tú lo ignoras, rechazas, repudias.

    Aquel que implantó en tu ser la existencia eterna,
    la NESHAMÁ
    que te brinda una identidad esencial,
    la trascendencia hasta en el anonimato.

  • Estrés grupal

    Imagínese en las situaciones grupales,
    en el trabajo,
    el estudio,
    lugar de rezos,
    con amigos,
    en grupos terapéuticos,
    o en aquellos dedicados a alguna especialidad o hobby (literario, coro, etc.),
    ponga usted la ocasión que es
    cuando se siente estresado,
    observado,
    en la mira de los que critican,
    expuesto,
    indefenso,
    molesto,
    con ganas de salir huyendo,
    esperando que el tiempo vuele para terminar ese sufrimiento.

    ¿Qué hacer?

    Respirar lenta y profundamente.
    Mantener el ritmo de la respiración.
    Dejar de poner el foco en sus ideas acerca de lo que otros pueden estar sintiendo o pensando.
    No actuar más para complacer al ojo del otro, ni para estar a tono con los prejuicios propios.
    Olvidarse de ser centro del mundo, así como de ser un ente solitario y sin valor.
    Es tiempo de hacer el cambio, sin esperar más a nada.

    ¡Sea protagonista!
    Pero NO EL protagonista,
    sea uno más del grupo,
    participe,
    cállese,
    no acapare el tiempo, palabra, actividades, atención,
    sea amable,
    acepte las críticas,
    acepte las opiniones de los otros por lo que son, opiniones,
    critique, pero no como arma de venganza,
    agradezca las críticas, con sinceridad porque están mostrando algún punto flojo que puede reconocer para fortalecer,
    quite poder a los que quieren hacerle daño por medio de no enfocarse en ellos,
    pero agradezca a los que tratan de hacerle mejorar su estilo de vida.

    No tiene la obligación de ser el más inteligente, sabio, rápido, bello, comprensivo, perfecto, saludable, etc.,
    su obligación, si es que la podemos llamar así, es construir SHALOM, por medio de actos (pensamiento, palabra, acción) de bondad Y justicia.
    Para dentro y fuera.
    Un constructor que tiene esa finalidad,
    establecer el hogar de SHALOM en el interior de nuestro ser, así como en el mundo que nos rodea.

    Habrá gente que no le quiera,
    y hasta que le deteste,
    con motivos válidos o no;
    habrá otros para quienes usted será indiferente,
    una cosa más que una persona;
    y estarán los demás,
    aquellos que se sumarán activamente a su propuesta de construir SHALOM.

    Encontrará que rápidamente su percepción del grupo ha cambiado,
    así como la de usted mismo.

    ¿Se anima a dar este paso?
    ¿Me lo comenta luego?
    Gracias.

  • Bereshit, un comienzo sin final

    בְּרֵאשִׁ֖ית

    Parece que fue ayer cuando leímos y estudiamos acerca de la parashá Bereshit 5776, pero ya estamos nuevamente aquí. Finalizamos en Sheminí Atzeret/Simjat Torá el ciclo anual de lectura pública y lo recomenzamos ahí mismo. Por ello, este shabat corresponde que sea leída en su totalidad la primera parashá del primer libro de la Torá.

    Es sabido que nos cuenta del comienzo del universo, aparición de Adam (humanidad), nuestros primeros pasos y tropiezos, la expansión de la especie y finaliza a las puertas de la primera gran catástrofe que provocamos: el Diluvio. Pero ya ésta es historia para la próxima semana. Como ves, siempre podemos ir encadenando las enseñanzas en un estudio sin fin, en un ciclo en forma de espiral, que se repite pero en una fase diferente.

    Debemos ser cuidadosos con las explicaciones al respecto del relato en Bereshit (de la Torá en general), pues la intención de la Torá no es presentar verdades científicas, ni tampoco ofrecernos un tratado de historia. Con su crónica de hechos reales, busca revelarnos la Presencia de Hashem en cada lugar y tiempo del universo, pero especialmente en nuestras vidas. Cuando vamos tomando conciencia de esta realidad, nos compenetramos con Su Voluntad y por ello anhelamos conocer Sus mandamientos, aquellos que nos corresponde, para entonces cumplirlos.

    Recordemos que la correcta traducción de la voz Torá es instrucción, enseñanza, ORAÁ; de la misma raíz gramatical que morá, maestra. El maestro/a es la persona capacitada para mostrar al alumno aquello que le es adecuado para su crecimiento, en el área que sea. La tarea del maestro es mostrar, la del estudiante mirar, aprender, desaprender, etc.

    La de la Torá es una sabiduría de origen celestial que nos ayuda a encontrar nuestra mejor personalidad, desarrollar nuestro potencial al máximo de sus posibilidades. Cada cual de acuerdo a su esencia, en vista de sus circunstancias, tomando en consideración sus limitaciones y posibilidades. Lo importante es estar en el trabajo constante, habitual, de pulir nuestra existencia.
    No se trata de contar cuentitos ya aburridos, de tantas repeticiones.
    Ni de inventar interpretaciones novedosas, para mantener el interés.
    Tampoco de aprenderse de memoria las enseñanzas de los Sabios, ni siquiera de cumplir como un robot los mandamientos.
    Más bien es encontrar aquella porción del mensaje que resuena en nuestro ser, que nos hace vibrar positivamente, que nos vivifica y nos lleva a declarar nuestra convicción de enlazar los Cielos con la tierra a través de palabras pero especialmente de actos.

  • SUCOT cabalístico para el resto del año

    Una de las mitzvot específicas de SUCOT es el juntar y bendecir los ARBAAT HAMINIM (las cuatro especies vegetales).
    Se suelen usar como símbolos de diversas cosas, haremos nosotros lo mismo ahora en busca de una enseñanza para mejorar nuestra experiencia de vida diaria.

    De acuerdo a su forma,

    Especie

    Traducción

    Representa

    En negativo

    En positivo

    LULAV palma joven columna vertebral orgullo, altanería firmeza, buscar el crecimiento
    ETROG cidro corazón mala disposición bondad, misericordia, entrega
    hoja de los 3 HADASIM mirto ojo mal ojo, pesimismo, prejuicio optimismo, juicio meritorio
    hoja de las 2 ARABOT sauce blanco boca maledicencia, negatividad bendición, positivismo realista

    ¿Qué podemos aprender de esto?
    Que tenemos en nuestra mano la elección de lo que haremos con nuestra vida.
    Podemos inclinarnos hacia el lado del EGO fuera de lugar, y por tanto llevar una vida de oscuridad, enojos, encontronazos, discordia, impotencia, pobreza incluso dentro de la opulencia.
    O tenemos abierto el sendero de la NESHAMÁ, para construir SHALOM por medio de acciones (pensamiento, palabras, actos) de bondad y justicia.

    No depende del destino, ni de demonios, ni siquiera de Dios.
    Es totalmente nuestra la oportunidad de escoger, a cada instante.

    Si nos dejamos llevar por el hábito, por las pasiones descontroladas, por el qué dirán, por todo lo que opera a favor del EGO, entonces no tenemos mucho para quejarnos con justicia. Hemos elegido el sufrimiento.

    Si hacemos la tarea de sintonizar nuestro Yo Vivido al compás del Yo Esencial (espíritu), entonces tal vez nos sobrevengan todo tipo de padecimientos naturales o provocados por hombres, pero tendremos igualmente la bendición y el SHALOM.
    Siendo firmes, pero no tercos.
    Siendo bondadosos, pero no tontos.
    Siendo optimistas, pero no delirantes.
    Siendo bien hablados, pero no ingenuos.

    Elige la vida y la bendición.
    Toma tus ARBAAT HAMINIM cada día, no solo en SUCOT, y haz que reluzca de gozo tu existencia, aquí y en la eternidad.