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  • El arte de manipular

    El diccionario online que consulto habitualmente trae esta definición de manipulación: “Controlar sutilmente a un grupo de personas,o a la sociedad,impidiendo que sus opiniones y actuaciones se desarrollen natural y libremente”.

    El bebe grita (llora, patalea) para manipular a la madre, o persona a cargo, para obtener de ella alimento, o cualquier otra cosa que satisfaga su necesidad sentida. Es natural, es saludable, es bueno que así sea. El bebe no tiene muchas más herramientas para comunicar su estado de insatisfacción y reclamar ser atendido, ni cuenta con recursos para actuar de modo independiente sin recurrir al auxilio de otros.
    Desde la impotencia clama por bienestar a una personalidad poderosa que “mágicamente” le brinda asistencia. Así, a pesar de (o gracias a) su limitación, encuentra el mecanismo instintivo para obtener atención de aquel que le cuida.
    Esta conducta se repite, una y otra y otra vez, por la reiteración de estímulo-respuesta la conducta se va endureciendo para transformarse en hábito. De esta manera, el niño ha formado una respuesta automática y artificial por encima de la estructura básica del instinto. Es decir, ya no solamente tiene la reacción del instinto, ahora también la del hábito formado a partir del mismo+las respuestas del ambiente.
    (Es sumamente importante que el niño sea atendido adecuada y apropiadamente ante sus llamados, es clave vital para la posterior salud en varios planos del ser. Pero, también es indispensable que el niño vaya sintiendo frustraciones “programadas”, o no, y aprenda a controlar su impotencia, a no pretender el dominio milagroso de la existencia, otros mecanismos para interactuar a la hora de satisfacer sus necesidades.)

    El niño va creciendo, aprende otras conductas, más adaptativas, más adecuadas a la vida en sociedad, más racionales, pero ya ha quedado grabado en la dura roca de su memoria profunda una “verdad” por la cual al sentirse en estado de impotencia recurre mecánicamente a la limitada gama de respuestas inconscientes que tiene a mano.
    Entonces, el niño más grande procede de manera idéntica cuando se encapricha con algún asunto que le atrae o desea, un juguete, distracción, golosina, o la simple y sencilla dominar sobre los padres (o quienes están a cargo). Los berrinches o pataletas, ¿qué son sino este hábito aplicado ahora de modo incorrecto para la obtención de un beneficio?
    A determinada altura de su vida, es evidente que el niñito ya está en condiciones de reclamar atención y satisfacción usando otros modos, sin embargo el llanto-grito-pataleo-desconexión de la realidad está tan marcado en su memoria, es tan accesible automáticamente, que sin pensarlo ni planificarlo se decanta por esa opción. Así manipula, porque controla subrepticiamente a otros para coartarles la libertad y demandar de ellos las respuestas esperadas. Seguramente no hay maldad detrás de esto, sino simplemente impotencia desesperada por atraer algo de atención que le permita obtener alguna probada de poder.

    Luego es probable que el uso del hábito manipulador sea empleado también de forma planificada, a sabiendas de que es un mecanismo conocido y probado para recibir aquello que se pretende.
    Por supuesto, esto funciona si los padres lo admiten y lo siguen habilitando y no hacen el esfuerzo de cambiar ellos y cambiar el niño, para que cambie también la relación. Al final resulta desgastante para todos, pero se cree (otro hábito, en este caso mental) que el cambio es mucho más costoso, más difícil, inseguro; por lo tanto, se persevera en las conductas incorrectas, desequilibradas, que ciertamente no conducen a la satisfacción, disfrute, salud.
    ¿Cómo hacer entender esto a los padres, para que ayuden a su hijo a entenderlo y aceptarlo?
    La facilidad de dejarse llevar por la creencia de que permitiendo el berrinche el costo es menor, termina costando muchísimo más caro a todos.

    El tiempo pasa, el niño se ha topado con otros adultos, que afortunadamente no responden servilmente a sus manipulaciones. Deberá aprender e internalizar otras conductas, repetirlas, formar nuevos hábitos que con suerte dejarán sin inmediatez a los hábitos que son ahora extemporáneos, inútiles, inoportunos… ¿enfermos?
    Sin embargo, el viejo hábito no muere; está agazapado para atacar en algún momento. Así como también servirá como arma, más o menos conscientemente empleada, cuando se considere necesario.

    Por otra parte, está la otra manera de manipular, la que no recurre a la violencia en forma de llanto-grito-pataleo (y sus derivados); sino que aprendió el arte de seducir con ternura, caricias, elogios, dulzura, seducción, promesas, etc.. Es la que se afianza en ramificaciones de la desconexión de la realidad como mecanismo que lleva a obtener un falso poder a partir de la sentida/real impotencia.

    ¿Cuántas veces has hecho uso de tus debilidades para obtener cosas de parte de la gente de tu entorno?
    ¿Recuerdas las ocasiones que por medio de pataletas, generadas en tu sentimiento de impotencia, obtuviste una especie de control sobre otros?

    ¿Y en cuántas oportunidades adrede metiste la pata en algún asunto, para provocar enojo en alguien importante para ti, o lástima, o pena, o que te castigaran?
    Porque, aunque resulte ilógico lo que te diré, lo que satisface tu necesidad pueden ser cosas no muy claras y sencillas, como podría ser la leche para el bebe, o el juguete para el niño. A veces desde lo profundo de nuestro inconsciente requerimos reacciones maternales amorosas, pero a veces son las punitivas. A veces queremos estar mal para que nos aúpen y refuercen nuestra confianza en la relación, otras queremos que nos castiguen para sentirnos menos culpables. Otras queremos sacarnos de encima tareas, otras ser atendidos.

    Es un tema sumamente interesante y provechoso, pero que suele toparse con mucha resistencia… ¿adivinas los motivos?

  • Subibaja

    En la vida advertimos que en ocasiones estamos en ascenso, luego descendemos; tal como si fuera una montaña rusa.
    Así se van sucediendo los cambios, con mayor o menor frecuencia en el tiempo; y con amplitudes de onda diversas, pronunciadas subidas y abruptas caídas, o leves de las que son apenas sentidos.

    No es lo habitual permanecer estáticos en la vertical, mientras nos movemos horizontalmente en la línea del tiempo.
    Subiendo y bajando, época de vacas gordas que da paso a la oscuridad terrible; una bonanza que desaparece para ser olvidada a causa de la angustia.
    Depresión, auge, cima, otra cima, en picada al fondo, mesetita, pequeña alza, caída abrupta, tocar fondo, descender todavía más, un leve repunte, tendencia regresiva, meteórico ascenso y así vamos.
    Esto es normal, o al menos corriente y frecuente; tanto en lo individual como en lo colectivo y no debiera sorprendernos.

    Sin embargo, ¿es necesario el amargo golpe con el suelo, o subsuelo, para despertar y elevarse por sobre los inconvenientes (hasta la siguiente recesión)?
    ¿Habrá alguna manera de mitigar el impacto negativo, o de evitarlo por completo?
    ¿Tendremos oportunidad de mantenernos a flote, apenas si con esporádicas y pálidas caídas que no afecten nuestra estabilidad?

    Probablemente cuestiones como estas aquejaban al faraón que más tarde soñó con las vacas rellenas tragadas por la vacas escuálidas, y con el trigo sabroso reducido a nada por las espigas mortales.
    Seguramente estaba preocupado por algunas señales de la realidad, que consciente o inconsciente le estaban avisan que la prosperidad deja el lugar a la miseria, al punto que se olvida los buenos tiempos atormentados por la pesadilla de impotencia.
    El gran Iosef advirtió esto y le propuso un sistema para detener el vaivén económico/social. Hay que aprovechar el aquí y ahora próspero, disfrutarlo, sacar todo su buen jugo, sin por ello asfixiar la capacidad de ahorro y reinversión, que posibilita mitigar las tormentas que tarde o temprano amenazan hundir la nave de la felicidad.

    Con el sistema de Iosef no era necesario tocar fondo para darse cuenta de cambiar para prevenir y curar en salud.
    Las advertencias de malestar se van presentando, a veces como pequeñas molestias, traspiés que no terminan en tropiezos, contratiempos que hacen peligrar pero no amedrentan. Rápidamente tendemos a excusar las señales, justificar las alarmas para que no alerten de la impotencia que está por llegar. Sin actuar proactivamente, y siquiera reactivamente, permitimos que las condiciones que controlamos se vayan debilitando para dejarnos a merced de la intemperie de la cual no tenemos ningún control.
    Sea en lo personal como en lo colectivo.
    En lo sanitario, cultural, educativo, relacional, con la pareja, con los hijos, amigos, con nosotros mismos… en todos los aspectos.
    Porque nos aferramos a la zonita de confort, la cual se va abreviando y lo disculpamos, a veces hasta nos esperanzamos que estos achaques pronostiquen cambios favorables, los cuales no impulsamos ni provocamos. Sino que nos dejamos llevar, pasivamente; o peor, contribuimos con indiferencia y pereza a que el mal se instale.

    No se trata de ser un héroe, ni de permanecer medio en pie para ser el último que apague la luz al salir.
    Se trata de estar conscientes, de darnos cuenta de los eventos y contribuir a mejorar el presente, sin hipotecar el futuro, sin consumirnos con aspiraciones motivadas en el EGO, ni para lo alto ni para lo bajo.
    Tal como aconsejó el inspirado Iosef.
    Tal como vivió Iosef, sin darse cuenta de que lo que él diagnosticaba y recetaba para el faraón era lo que hubiera sido poderoso bálsamo para su existencia. (¿Entiendes este punto en concreto?).

    Igualmente, en caso de caer, saber que podemos levantarnos y que valió de experiencia.
    Que el fracaso es aceptable, que el error es parte del aprendizaje.
    Que la TESHUVÁ existe y es poderosa, no solamente en caso de equivocaciones sino en todo momento.
    Que las herramientas del EGO deben ser evitadas cuando hay soluciones más apropiadas a disposición.
    Que sufrir es evidente en este mundo, de hecho es un motivo para el disfrute.
    Que la voluntad se entrena doblemente desde la aparente debilidad.
    Tantas cosas se obtiene de enfocarnos, de atender, de no inventar excusas sin fin.
    Aprender a no repetir compulsivamente, volviendo una y otra vez a las mismas escenas de horror.
    Des-aprender los mitos que nos inculcaron y nos paralizan, para realizarnos en plenitud como constructores de SHALOM.

  • Shavuot, preguntas

    SHAVUOT

    1. Fecha hebrea de esta festividad.

    2. Fecha gregoriana para el año 2016.

    3. ¿Cuántos días dura en Israel?

    4. ¿Cuántos en la Golá?

    5. Nombres del jag.

    6. Tres vínculos del jag con Pésaj.

    7. Tres costumbres típicas.

    8. El alimento que caracteriza la festividad.

    9. Dos motivos que se da para consumir este alimento en la festividad.

    10. ¿Qué día del Omer corresponde al jag?

    11. Dos personalidades que representan al jag.

    12. La meguilá que se lee en la festividad.

    13. Dos motivos para que sea ésta la meguilá.

    14. Contar la historia de SHAVUOT

    15. ¿Cuál es la relación del desierto con la festividad?

    16. ¿Qué es el “tikún leil shavuot”?

    17. ¿Cómo se cumple éste?

    18. ¿Cómo se originó éste, según cuenta la tradición?

    19. ¿Cuáles son los SHALOSH REGALIM?

    ASERET HADIVEROT

    20. ¿Qué son los ASERET HADIVEROT?

    21. ¿Cómo se traduce esta frase al español?

    22. ¿Cómo debiera traducirse correctamente?

    23. ¿Cuántos son éstos?

    24. ¿Cómo sabes lo anterior?

    25. ¿Cuántos son en realidad?

    26. ¿Cómo los sabes?

    27. ¿Cuáles son?

    28. ¿Cómo los relacionas a la festividad?

  • En los ojos del hijo

    Este Shabat próximo pasado tuvimos en mi comunidad una importante visita, el rabino Isaac Sacca, quien desde Buenos Aires vino acompañado por una joven y atenta comitiva.
    Impactó el rabino por su presencia, inteligencia, cultura, educación, ubicación, tino, amabilidad, apego a la Torá, conciencia,  todos aspectos que resaltaban no solamente cuando tomaba la palabra y se dirigía fluida y poderosamente a los presentes, sino en cada instante.
    A mí, confieso y espero no importunar, me dio también la impresión de que en familia debe ser el típico tío buena onda, divertido y compañero de sus sobrinos.
    Sin dudas, agradable visita.

    En este post no quiero destacar algún concepto ni enseñanza que haya vertido el rabino, sino algo mucho más poderoso: la actitud del hijo hacia su padre.
    Allí estaba “Abrumi”, de maravillosa voz y entonación, quien miraba con una mezcla de respeto, admiración, ternura y atención cuando el rabino impartía sus instrucciones. No era una actitud fingida, sino que era plenamente honesta y revelaba facetas que las palabras no manifiestan.
    ¡Qué orgullo debe ser para el padre (y madre) haber criado un hijo así!
    Un hijo que destaca positivamente entre lo que es la cultura actual, de la pereza, la queja, la ramplonería, el echar culpas, el demandar derechos pero obviar los deberes, el reclamar más y más de los padres y sus subrogantes, que se envalentona en la rebeldía y no produce bienestar.
    Pero, allí estaba Abraham el hijo de R. Isaac, demostrando que es posible otra juventud, y que el amor/respeto filial basado en las tradiciones y valores de nuestra Familia es un bien precioso que está al alcance.
    Mucho depende de los padres, también de los hijos.

    Gracias rabino Sacca por esta notable enseñanza, gracias Abrumi.

  • Bemidbar nos regala

    “Habló Hashem a Moshé en el desierto de Sinai en la Tienda de Reunión, en el primer día del segundo mes, en el año segundo de su salida de la tierra de Egipto, diciendo: Censad toda la congregación de los hijos de Israel según sus clanes y según sus prosapias, con enumeración de nombres. Todo varón, cabeza por cabeza.”
    (Bemidbar/Números 1:1-2)

    El hombre (todo ser vivo, en realidad) es limitado.
    A pesar de la profundidad filosófica de esta afirmación, no aportamos nada con ella.

    Este párrafo con el cual inicia el cuarto libro de la Torá nos habla de al menos tres de las limitaciones más duras que soportamos:

    • el espacio,
    • el tiempo,
    • el ser.

    Releemos y encontramos que efectivamente aparece el lugar: desierto, etc.;
    el tiempo: primer día del segundo mes, etc.;
    ser: Moshé, hijos de Israel, etc.

    El hombre vive aquí y ahora, no el pasado, tampoco el futuro; no en otra parte, ni en ningún lugar.
    Nuestro único tiempo es AHORA,
    nuestro único lugar es AQUÍ,
    nuestra única vida es ÉSTA.

    Sí, claro, somos pasado también, al igual que futuro.
    También somos participantes del ecosistema y de la aldea global.
    También sabemos de la vida luego de la muerte.

    Y sin embargo, es aquí y ahora, con nuestra presencia actual que debemos vivir.
    Es una enorme manera de representar nuestra limitación.

    Es, por tanto, un llamado a desarrollar nuestro potencial, para convertir el hipotético mañana en una mejor aquí y ahora.
    En gran medida depende de las decisiones que estás tomando en este momento.
    Entonces, tendremos oportunidad de reinventar el pasado y modificarlo, por medio de la TESHUVÁ; o de construir un mejor mañana, por el compromiso.
    Y así desplegar una mejor versión de nosotros mismos.

    ¿Qué has comprendido de las ideas que se expresan en este texto?
    ¿Qué estás dispuesto a hacer?

  • Bemidbar y Shavuot

    Comienza con esta parashá el cuarto libro de la Torá, que es conocido en español como “Números”, en consonancia con los Sabios de la Mishná (Iomá Cap.7, Mishná 1), que lo designan “jumash hapekudím”.
    Se denomina así pues los censos de población se repiten en varias ocasiones a lo largo del libro, informándonos de los números de los hijos de Israel en su conjunto, de acuerdo a su pertenencia tribal, y a las correspondientes familias principales.
    Sin embargo, su nombre hebreo más corriente es otro, BEMIDBAR -“en el desierto”-, puesto que narra algunas de las peripecias que vivieron nuestros antepasados en los desiertos que median entre Egipto y la Tierra Prometida.

    Al ir leyendo el libro podremos darnos cuenta de que ambos nombres se vinculan con fuerza, puesto que la estadía y travesía de los israelitas por el desierto requería de una ingeniosa administración y precisa disciplina, debiendo conocerse la cantidad puntual de vecinos para así hacer un uso provechoso de los recursos y proveer de una estructura satisfactoria al campamento. Esto en la visión general, pero en la particular podemos darnos cuenta de que cada israelita era precioso y por ello era contado con amor por Su Señor. A pesar de lo cual, conducirlos no resultaba una tarea sencilla, pues era un grupo numeroso, revoltoso, poco dispuesto a colaborar, acostumbrado a la queja y la esclavitud. Ciertamente les pesaba la libertad. No por casualidad el salmista los describe con inspirada precisión: «una generación porfiada y rebelde, que no dispuso su corazón, ni su espíritu fue fiel para con Elohim» (Tehilim / Salmos 78:8).

    Sin embargo, el mismo salmista encuentra un importante motivo de elogio: “Dios estableció su testimonio en Iaacov y puso la Torá en Israel. Mandó a nuestros padres que lo hicieran conocer a sus hijos, para que lo supiese la generación venidera y sus hijos que nacieran, para que los que surgiesen lo contaran a sus hijos, para que pusiesen en Elohim su confianza y no se olvidaran de las obras de Elokim, a fin de que guardasen Sus mandamientos» (Tehilim / Salmos 78:5-7). ¡Esto sí lograron cumplir! Ellos guardaron y trasfirieron el testimonio de haber recibido la Torá y las Mitzvot, se encargaron de que fuera un tesoro familiar que se disfrutara y pasara de generación en generación. Tal vez ellos cumplieran torpemente con los preceptos, probablemente tropezaban a menudo con sus propios obstáculos mentales y emocionales, pero tuvieron la fortaleza y dignidad de educar a sus hijos en el camino del judaísmo, además de hacerles sentir la importancia de amar su identidad y transmitirla con fidelidad a las siguientes generaciones. Gracias a lo cual, ¡aquí estamos y seguiremos estando!

    Quizás por ello no es casualidad que ésta sea la parashá que acompaña año tras año a la festividad de SHAVUOT, la de la Entrega de la Torá; oportunidad en la cual Hashem dio a conocer el regalo apreciado de Su Amor y Sabiduría (la Torá). Es el tiempo de la entrega de la Torá, pero el recibirla depende de cada uno.

    Te deseo Shabbat Shalom umevoraj y todo lo bueno para ti y tu familia.
    JAG SHAVUOT SAMEAJ, a partir del sábado a la noche y hasta el lunes al anochecer.

  • Resp. 6041-De conversión

    Shalom Moreh. me llamo Carla, tengo 28 años y estoy estudiando para estilista, soy de Tacna – Perú y vivo actualmente en Alto Hospicio, Chile.
    Mi pregunta es:
    1- ¿cuánto tiempo dura el proceso de la conversión,
    2- en dónde se realiza y
    3-  si es necesario hablar hebreo?,
    4- ¿y si hiciera la conversión y mi esposo continua siendo noajida, podríamos casarnos bajo la jupa?
    Muchas gracias :)

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  • Resp. 6040 – Que biblia debo comprar?

    Simplemente le solicito una recomendación para ver que tipo de biblia debo comprar para completar mis estudios
    Raiza Yelamo. 62 años. Jubilada. Soy Venezolana residente en Potugal

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  • La hora oscura

    Me preocupa el péndulo de la humanidad que ya ha entrado nuevamente al área del oscurantismo.
    Las señales se habían comenzado a advertir hace unos años, pero ahora la evidencia rompe los ojos.
    Quizás el ejemplo más reconocible es Europa, que está siendo conquistada (ya lo fue) por hordas de salvajes, de asesinos fanatizados.
    Aunque el viejo continente nunca fue un paraíso para la ética (espiritualidad), ciertamente ahora la brutalidad aflora como en tiempos remotos.

    Pero, también aquí, en este pequeño trozo del mundo llamado Uruguay se está constatando a diario el retorno al oscurantismo.
    La injusticia por doquier,
    la falta de seguridad en todos los órdenes,
    el dominio que los perversos (demagogos, criminales, políticos, entre otros) realizan sobre las multitudes,
    el decaimiento del intelecto,
    el embotamiento emocional,
    la agresividad constante,
    la recurrencia de la superstición,
    los modales bruscos,
    el pesimismo adormecido por creencias mágicas,
    la falta de toda comunicación auténtica,
    el fanatismo (religioso, partidario, doctrinal, tribal (pandillas, clubes deportivos), etc.),
    entre otras cuestiones que manifiestan el pesado tiempo que vivimos.
    Tengo entendido que en otras áreas de nuestra querida América esto es pan de todos los días y desde hace bastante tiempo.
    Es hora del irracional y ausente de ética.

    Más preocupante aun, como si no fuera suficiente con lo anterior, es descubrir el progresivo afloramiento del antisemitismo, a veces maquillado como interés por la “justicia con el pueblo palestino” y por consiguiente el antiisraelismo y antisionismo.
    No falta día en los cuales las redes sociales se tapan con mensajes en contra de Israel, aunque los temas que convocan los comentarios nada tengan que ver con el asunto.
    O encontrarnos con noticias del malicioso boicot en contra de los productos israelíes, o sus personas.
    O falsas acusaciones en los medios masivos de información, los cuales distorsionan y falsifican desde el titular hacia abajo.
    O insultos contras los judíos, sin motivación aparente.
    O los delirantes descubridores del sionismo que domina el universo.
    O pintadas anti judías, profanación de templos y cementerios, agresiones en todos lugares y sin piedad.
    Aquí y en otras partes.
    Pero también me han contado chicos que han sido víctimas directas de manifestaciones o ataques antisemitas en los últimos meses. Gente que les insultó en la calle o lugares públicos. O les escupieron. O persiguieron de forma amenazante. O hasta algunos que recibieron golpes. Y no olvidemos al querido David Fremd, asesinado por ser judío, en la abúlica y apacible Paysandú hace pocas semanas atrás. Pero también el presidente de un numeroso cuadro de fútbol vituperando al aire a un comentarista radial por ser judío, o un expresidente de la República afirmando que Israel es un país genocida cuando lo único que hizo Israel fue responder limitadamente a los misiles y atentados luego de haber sido asaltado incansablemente.
    El odio se está desembozando, siempre estuvo y ahora no tiene miedo de mostrarse con menos tapujos.
    Se puede esconder como apoyo a los árabes que se hacen llamar palestinos, o como reclamo por “derechos humanos”, cuando no es otra cosa que el mismo veneno mortal de siempre.

    Peor, si es posible, es excusarlo, justificarlo, encontrar que de cierta forma está bien que así ocurra.
    O quedarse callado y ser cómplice pasivo.
    O irlo naturalizando y asumiendo que así son las cosas, dejando de alertarse por los hechos preocupantes. Tomando como evidente que el judío sea perseguido, maltratado, despojado, asesinado.

    Es hora de traer LUZ al mundo y no dejar que las sombras sigan engullendo lo poquito que va quedando de humanismo en la humanidad.

  • Resp. 6039–¿Disfrazarse o respetar al Eterno?

    En esta oportunidad no presentaré la pregunta de la manera habitual, sino como se fue dando en un diálogo a través del email.

    José: Bendiciones les escribo desde Venezuela tengo una duda sobre un verso de la biblia que esta en Deuteronomio 22:5
    Quisiera saber el significado o que quiere decir

    Yehuda: Buen día.
    ¿Y la duda cuál es?

    José: Deuteronomio 22:5  «Una mujer no puede usar ropa de hombre, y un hombre no puede ponerse ropa de mujer; porque cualquiera que haga estas cosas es detestable a YAHWEH tu Elohim”, este verso lo usan mucho en mi país para discriminación en la forma de vestir de la mujer muchos dicen que la mujer no puede usar pantalon cosa que creo que no es justo si vemos en la antiguedad todos usaban túnicas que casi eran iguales para hombre y mujer

    Yehuda: ¿Y la pregunta es?

    José: ¿Como se debe vestir una mujer que va a la iglesia según lo que les escribí antes?

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  • El consejo diario 631

    En cuanto a la vestimenta, recuerde: funcionalidad, dignidad y estética; las tres son importantes.

  • Resp. 6038 – Consejo de la Torá para los melancólicos

    Shalom, estimado Lic. Ribco

    Tengo más de un año cargando con la melancolía a causa de problemas familiares y una carrera universitaria que he fracasado. A causa de lo anterior, he perdido la motivación por trabajar en cualquier ámbito laboral.

    ¿Qué aconseja la Torá para toda la gente que pasa por depresión o por melancolía?

    Agradezco su respuesta y Shalom Ubrajá le atá.
    Ismael Montoya Peña. 22 años de edad. Matemático, Monterrey, México

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