Categoría: Opiniones e ideas

  • Ejercitar Consciencia

    Ejercitar Consciencia

    Los noajidas nos interesan más temas/lemas/dichos/creencias/asuntos/cultura/fiestas/procesos judaicos que temas humanos. Ese interés manifiesta la existencia de cierta asociación mental de lo divino con lo judaico.

    Para dicha afirmación basta con tomar una pequeña muestra de comentarios en el Facebook.

    Y se hace evidente esa inclinación en aquellos que tienen cierta formación religiosa*

    No es de extrañar entonces, que para explicar ese interés se piense en que tenemos un impulso natural hacia lo místico, lo inexplicable, lo fantástico, lo sobrenatural.

    En el génesis de nuestro proceso evolutivo humano probablemente fue así; pero no me resulta explicable para Hombre actual** en el que la ciencia y la tecnología nos ha develado lo que antiguamente nos era misterioso.

    Pero tampoco me atreveré a explicar si el deseo por la magia es o no un impulso, pues ese tema se lo dejo a los expertos.

    El punto que voy es que si el noajida tiene por obligación/misión ser un contructor de shalom, o en otras palabras, mejorarse y mejorar al mundo, ¿no será más beneficioso para sí mismo y para el mundo interesarse en cómo reacciona menos y reflexiona más? ¿No será más beneficioso para sí mismo y para el mundo interesarse más por la Inteligencia Emocional que por el “shabath shalom humetuka shavuot”? O, ¿No será más beneficioso para sí mismo y para el mundo interesarse más por concientizar su deseo por la magia para enfrentarlo, en lugar de estar preguntando sobre cómo pueden celebrar los noajidas las fiestas judías; fiestas que ni si quiera están en las Leyes Universales?

    ________________________________________________________________________

    *Me refiero a los que han sido influenciados o adoctrinados en alguna de las religiones.

    ** Escribo “Hombre” con mayúscula para referirme al género humano, sin discriminaciones sexistas.

  • Es magia?

    En artículo anterior se propone que todos nosotros deseamos magia, y la  entiende como un deseo de poder y control.

     

    Propone 3 explicaciones del porque el deseo: porque nuestros elementos esenciales están en conflicto; porque, biológicamente, al nacer carecemos de las facultades físicas y racionales que auxilien a comprender el suceso (y sobrevivir) por lo que el terror queda registrado en la memoria corpórea; y porque el activo natural EGO ha sobrelimitado su función biológica.

     

    El problema que presenta las  dilucidaciones del origen del deseo, es que está explicado como si fuera un impulso en el humano; como si el deseo fuera parte del arsenal instintivo, del cual no habría escapatoria, y lo que restaría es la represión del impulso, aceptar dicha condición, o la canalización debida.

     

    Primero, es difícil aceptar que el deseo de magia sea un impulso innato, pues de lo estudiado en el tiempo, se puede concluir que el deseo de magia es una respuesta y no un impulso inconsciente u automático. Segundo, si se acepta el deseo de magia como impulso para superar la falta de poder o control, estaríamos afirmando que el hombre no tiene escapatoria de ese impulso. Tercero, si se acepta el deseo de magia como impulso para superar la falta de poder o control estaríamos avalando las explicaciones que diera el Dr. Adler el siglo ante pasado sobre el sentimiento de inferioridad que impiden un desarrollo normal; encajonando al humano en un ser intrascendente

     

    ¿Qué se puede entender, alternativamente entonces, como el por qué del deseo de magia? Pues no necesariamente como el impulso natural de tener poder y control, sino como la deficiencia del hombre al internalizar indiscriminadamente ideales de los que comparten sus mismas creencias.

     

    Más simple: deseo magia porque creo en la magia. Y creo en la magia porque muchos creen en ella. Y muchos creen en ella porque es lo más fácil.

     

    Quiero hacer un paréntesis acá, para advertir que para tener conclusiones reales se necesita un trabajo investigativo metódico que arrojen datos, y no mediante especulaciones como las que escribo. Sin embargo, a pesar de ser un artículo especulativo, para las conclusiones empíricamente se tomaron muestras comparativas de artículos publicados en el Facebook, específicamente, del perfil del More.

     

    Se acepta el hecho de que la mayoría deseamos magia, entendido como el deseo de tener poder y control para no sentir impotencia. Pero ese deseo no es un impulso, es decir, no estoy inclinado naturalmente a desear poder; sino que ese deseo es un acondicionamiento aprendido.

     

    Más simple: el deseo de magia es una irracionalidad. Y es una irracionalidad porque se ha aceptado valores de otros como si hubiesen surgido de mi propia cultura, de mi propia educación, o de mi propio ser.

     

    Esto sucede así, porque aceptar hechos creídos por muchos es más simple y fácil que investigarlos objetivamente por cuenta propia.

     

    Por poner un ejemplo, en el Facebook el more comparte dato, video o artículo desenmascarando la religiosidad de algunos grupos, y los comentarios explotan las redes. Contrario ocurre cuando se comparte algún tema relacionado con las leyes universales o sobre judaísmo. En este segundo caso, los comentarios son precarios

     

    ¿Por qué sucede este fenómeno? Si lo explico porque el impulso al  deseo de magia me hace comentar (o atacar) lo publicado sobre religiosidad, necesariamente tendría que haber la misma reacción a lo publicado sobre leyes noajidas o judaísmo, pero no atacándolo, sino reafirmándolo.

     

    Más simple: se comenta en contra de la religiosidad porque estoy impulsado. Igual sucedería respecto al noajismo o al judaísmo, pero para reafirmarlo. El impulso del deseo de magia me conduce a ambos extremos.

     

    Pero eso no pasa de esa forma. Mientras los comentarios sobre noajismo o judaísmo son ayunos, los de religiosidad pululan.

     

    Insisto, no son resultados concluyentes por el hecho no haber sido obtenidos de un trabajo investigativo metódico. Por ese hecho, dejo abierto el tema

     


    Mis felicitaciones al Estado de Israel por su 70 aniversario como Estado Independiente; que la razón llegue pronto a sus instigadores para que dejen en paz a los hijos de la Nación de Israel. Nuestro apoyo a los soldados del ejercito israelí; que dejen pronto Gaza y lleguen a casa sanos y salvos.

  • Historia de la Creación

    El Eterno nos cuenta que Él creó el universo y todo lo que en él había en su inicio en siete días.
    Días que son realmente períodos de tiempo indeterminado, pero indudablemente no corresponden a 24 horas terrestres, aunque hay sabios que dicen que así fuera.
    Él escogió qué contarnos de aquel proceso extraño e incomprensible para nuestra mente y lo hizo de manera sintética, sin dar detalles ni pretender dictar verdades científicas.
    Luego florecieron las interpretaciones, algunas válidas y otras meros disparates de gente descaminada.

    Vamos a entrar a una de las beneficiosas:

    1º Luz, cielos y tierra

    4º Astros

    2º Aguas

    5º Seres marinos y aves
    3º Tierra 6º Animales terrestres, casi al final el ser humano

    7º Shabat, el Creador cesó de crear.

    Como ves, se pueden dividir en cuatro fases que no son consecutivas.
    En la primera parte de las tres primeras fases se origina un hábitat, en la segunda parte de cada una de esas fases se puebla.
    Es decir, tenemos la preparación y disposición del medio físico para luego ubicar en él los seres vivos correspondientes.
    Como sabemos, la relación de componentes físicos y seres vivos es lo que modernamente se denomina “ecosistema”.
    Es decir, la Torá nos presenta la creación de manera que del caos adviene el orden, y con él la mayor organización y perfeccionamiento de lo creado.
    Veamos:

    Fase 1: Creación de la energía y la materia con la expansión del espacio/tiempo – Aparición de los cuerpos celestes que lo pueblan (existen tradiciones que los consideran como seres vivos, no abundaremos ahora en el tema).
    Fase 2: Las aguas se diferencian de la materia previamente creada – La vida que pulula en este medio físico y luego aquel que evoluciona a partir de ellos.
    Fase 3: El suelo brota – La vida terrestre surge y termina produciendo al ser humano. El Hombre aparece como “corona de la Creación”, como el príncipe que es el hijo predilecto del Rey.

    Luego entramos a la cuarta fase, que es en esencia diferente a las anteriores. No se subdivide.

    Fase 4: El Creador al cesar de crear deja espacio a que se desarrollara Su creación, dando al ser humano un rol protagónico, precisamente por ser el príncipe a cargo del palacio del Padre.

    Todo este ecosistema universal está regido por las leyes naturales, que son una creación también de Aquel que creó.
    Asimismo impuso leyes espirituales, que son los códigos que cada NESHAMÁ requiere para cumplir su propósito específico al encarnar como persona en este mundo. Esas leyes espirituales dan sentido a la existencia, materializan la Presencia que se ocultó desde el inicio del Séptimo Período. Esas leyes ponen en contexto a las leyes naturales y posibilitan que hagamos un uso responsable y beneficioso de la creación completa.
    El mundo natural obstaculiza la toma de conciencia de la NESHAMÁ y por tanto el conocer y respetar las leyes espirituales, por tanto el Eterno entrego el código espiritual de manera explícita para ser tenido en cuenta y cumplido.
    Para la gran mayoría de la humanidad ese código es la Torá Noájica, con sus Siete Mandamientos Universales. Es la expresión del código que cada gentil porta en su NESHAMÁ desde antes de ser concebido y hasta después de haber partido de este mundo.
    Para los judíos el código es más espeso y amplio, requiere mucho más estudio, esfuerzo, dedicación, compromiso, trabajo y se encuentra en la Torá Judía y sus reglas son los 613 mandamientos para el pueblo judío.

    Cuando conocemos los mandamientos que nos corresponde, según seamos judíos o gentiles, y los cumplimos, entonces estamos llevando nuestra vida terrena a estar en sintonía con nuestra personalidad etérea y universal.
    Es la única manera que definió el Creador para que actuemos como socios en este ecosistema cósmico y pongamos orden a nuestra vida y entorno.
    Por supuesto que el código explícito también puede estar olvidado, o nunca haber sido aprendido. Pero igualmente, en nuestra fibra más sagrada el código está vivo y hablándonos para que lo cumplamos. Sea que lo sepamos o no, lo creamos o no, lo queramos o no.
    El código de la NESHAMÁ gentil es los Siete Mandamientos, desde el profundo ser se le dice a cada gentil que los cumpla, aunque ni siquiera tenga idea de que es lo que está haciendo.
    Así como para los judíos esa vocecita de la NESHAMÁ clama para que cada uno se haga cargo de lo que le toca de los 613 mandamientos.

    Mientras estemos en la cuarta fase, en el Séptimo Período, estaremos en confusión, porque el Eterno nos dejó a cargo y dependemos de nuestra voluntad para actuar como hijos de Él o no.
    Al llegar el octavo día de la Creación, el comienzo de la nueva semana universal, habrá una conciencia diferente al punto que parecerá una nueva Creación, aunque sea la misma pero experimentada desde un punto de vista diferente.
    Ese próximo día ya ha amanecido, se llama Era Mesiánica, una de cuyas señales es el renacimiento de un Estado de Israel, junto a otras profecías verdaderas de la Era Mesiánica que se vienen realizando.

  • El sabio y el religioso

    «Así aprópiate de la sabiduría para tu alma. Si la hallas, habrá un porvenir, y tu esperanza no será frustrada.»

    (Mishlei/Proverbios 24:14)

    El idioma del sabio no entra en la mente del religioso.
    ¿Cómo es esto?
    El sabio intenta beber de fuentes que sacien el anhelo por conocer, puebla su mente de ideas, de pensamientos, a través de los cuales tamiza sus creencias y emplea el combustible de la emoción para avanzar.
    Con todo lo buena que es, igualmente la sabiduría no es un escudo infalible contra los secuestros de la mente por parte del EGO, ni obliga a que la conducta sea acorde al código ético/espiritual. Por tanto, puede haber un sabio que haya quedado atrapado por su EGO, que se comporte como un sádico, que use sus poderes mentales para ejercer poderes “sucios”, que no son más que reacciones patéticas a su impotencia. En ese caso, su idioma deja de ser de sabio y pasa a ser el gemido/aullido típico de los religiosos. Es que, el potencialmente sabio ha perdido su rango, trastornado y exiliado de su identidad esencial, pasando a ser ahora un instrumento peligroso en manos de un amo perjudicial (el EGO). El que tiene posibilidad de ser sabio pero se ha corrompido, puede usar su tremenda capacidad mental pero que está mal encaminada y por tanto se pueden convertir en amos de manadas de impotentes, en ciegos que conducen a otros ciegos a través de la oscuridad. Pueden ser esos pastores religiosos, esos líderes carismáticos, esos innegablemente hombres de gran inteligencia mental pero cojos y tullidos en lo emocional y seguramente en la inteligencia espiritual.
    Han perdido la sabiduría, aunque sepan datos, conozcan cifras, recuerden versículos, realicen cálculos, elaboren teorías, pero ya no son más sabios.
    En todo caso, gente con inteligencia mental, pero faltos de ese ingrediente indispensable que es la inteligencia espiritual.

    En tanto, el religioso habla el idioma del EGO.
    No conoce otro, porque la LUZ de la NESHAMÁ queda estancada detrás de máscaras y cáscaras.
    Por tanto, el lenguaje del AMOR, el que es propio del Yo Esencial ha sido enmudecido, se tranca la persona y no lo manifiesta.
    Como mucho medra con el amor, con el sentimentalismo, con la manipulación afectiva, pero el AMOR es un idioma que está fuera de su alcance. Para expresarlo, para comprenderlo.
    Lo cual dificulta aún más su posibilidad de salir de la celdita mental y de desarrollarse con integralidad en la multidimensionalidad.
    El religioso tiene su mente saturada por creencias, esas que están formando un rígido sistema que encasilla y petrifica.
    El EGO tiene sometida a la personalidad, creando personajes que enmascaran a la persona.
    Las máscaras del Yo Vivido difícilmente representan al Yo Esencial.
    Y así anda por la vida el religioso, pretendiendo dictar cátedra a los entendidos, someter a los dioses (el Uno y Único no deja de ser un dios minúsculo en la creencias del religioso, aunque el religioso sea monoteísta).

    El sabio podrá mostrar y demostrar, pero el religioso tiene su mente encapsulada y limitada. Se encuentra encerrado por su celdita mental, la cual no tiene siquiera pasado el cerrojo, pero es incapaz de mover la puerta para disfrutar de la libertad. Libertad que le aterroriza, porque significa que debe pensar, decidir, hacerse cargo, cumplir, ser responsable… ¡terrible! El religioso quiere pasividad, aferrarse a la fe, someterse a lo que le dicten, emocionarse, promesas de un futuro mejor, sentirse culpable, echar culpas, tener a quien seguir, tener a alguien que le diga lo qué hacer, sentirse pecador, que se le ofrezca la oportunidad de redimirse pero no de ser libre.
    El religioso está atrapado en las redes del EGO, sometido a la impotencia sentida pero con ilusiones de ser “más que vencedor”.
    Triste y patética realidad.
    El religioso que encuentra sabiduría mental, porque obviamente que los hay, sigue estando ajeno a la inteligencia espiritual; porque si fuera inteligente espiritual sería sabio en todos los aspectos de su vida, no solamente en aquellos de su experticia.

    A fin de cuentas, somos seres irracionales con una puntita de racionalidad que sobresale cada tanto.
    Pero no es la razón lo que nos permite sobresalir, sino nuestra identidad espiritual.
    Esa que orienta y conduce hacia la vida de plenitud.
    Porque, la mente ágil pero falta de ética, no deja de ser una arma peligrosa.

  • Juntos pero no revueltos

    1- ¿Por qué Dios quiso que los del pueblo de Israel cada uno siguiera aferrado a su identidad tribal y no la desdibujaran para formar una identidad nacional única?
    2- ¿Por qué Dios hizo que la tribu de Leví no tuviera su propia provincia, por tanto debieran convivir con el resto de las tribus en sus respectivos territorios?

    1- Porque en esa riqueza de identidades diferentes se enriquece el conjunto de la nación judía.
    La idea es que se puede estar unido, porque se comprende que la esencia es única; y sin embargo, en lo externo seguir viviendo como si fuéramos múltiples.
    Pues tal es la realidad de las criaturas en este mundo, en donde evidentemente somos individuos, separados por nuestros límites; pero al mismo tiempo podemos tender puentes que sirven para demostrar que en verdad estamos interconectados y la separación es solamente circunstancial, un efecto de la existencia en este mundo de materia.
    Así pues, cada tribu con su provincia, cada uno bajo su estandarte, pero todos afianzados en la unidad de la santa nación de Israel.

    2- Porque Leví era la demostración de esa esencia que nos une, que nos mantiene unidos a pesar de las diferencias.
    Si Dios hubiese dado a cada una de las 13 tribus su propio territorio, entonces se hubiese perdido el nexo material.
    Pero los integrantes de Leví eran “parte de Dios”, como la NESHAMÁ. Lo que venía a anunciar que si bien somos individuos sometidos a separatividad, cuando rompemos los muros y nos abrimos a la Conciencia descubrimos que somos olas del mismo océano.
    De manera similar funcionaba el único templo, como el corazón de la nación, el que afirmaba que las banderas no nos separan, sino que son excusas para juntarnos con más calidez.

  • La Incapacidad de autoevaluación. Un corazon endurecido

     

    He notado personas que han perdido totalmente su capacidad de autoevaluarse. En palabras románticas, han “endurecido su corazón” al punto de vedarse la posibilidad del cambio y  manifestarse al mundo como nuevas criaturas siempre.

    Será que la repetición de hábitos elaboran creencias tan sólidas que se transforman en indestructibles, será que mientras más viejo más egocéntrico o ególatra, o que por inimputable ignorancia se han despreciado las oportunidades de aprender, de uno mismo y de otros, el arte de vivir.

    No tengo muy claro el por qué en algún momento perderemos completamente la capacidad de mirar nuestra vida en perspectiva e inventariarnos para hacer cambios, tomar decisiones, o aceptar el destino respondiéndole creativa y proactivamente.

    Pero lo cierto es que cuando perdemos la propia capacidad de autoevaluación, estamos ya muertos.

    Primero porque cada segundo de vida presenta circunstancias cambiantes (según mi escaso entendimiento de lo leído de la física cuántica para amateurs); y segundo porque el ser humano no es un sistema cerrado, sino que es el único ser multidimensional conocido con una abertura existencial (según lo leído en la CB Terapia y Logoterapia).

    Si la propia existencia nos presenta circunstancias cambiantes, y por nuestra propia naturaleza estamos capacitados a los cambios, el perder la facultad de autoevaluación para responder, decidir, o aceptar, transforma al hombre en un objeto inerte; en una cosa marchita sin vida, que hace metástasis de su necrofilia a todo lo vivo que le rodea, sean oportunidades nuevas, a relaciones interpersonales, proyectos de vida que realizar, cambios que reactivan energías, etc.

    Porque el existir presenta serios retos y cambios que requieren una autoevaluación para responder: en un segundo te dicen que tienes cáncer y un mes de vida; en un segundo te pegas el premio gordo de la lotería, en un segundo te enteras que eres padre de una criatura de 4 años, en un segundo perdiste el capital que ahorraste durante años o, en otro segundo, logras el trabajo por el que estuviste preparándote largas décadas; así ad infinitum.

    Cada circunstancia nueva requiere una respuesta nueva, una que tal vez nadie ha probado antes, que depende solamente de uno, y que requiere de todo nuestro ingenio y creatividad; y que además pone en riesgo el propio automatismo y las añejas costumbres, creencias e ideas que nos forman o inculcaron.

    Pero en lugar de evaluar con objetividad las circunstancias presentadas así como las propias respuestas con las que se responderán, me he topado con personas incapaces de hacer el ejercicio analítico, y que responden desde el rigor mortis de la subjetividad, desde esas creencias que han sido la zona de confort segura, aunque les cueste la vida; porque así es como se ha aprendido a responder, sin creatividad, responsabilidad, ni compromiso con la vida y lo vivo.

    Personas que se atrincheran en el fortín mental que hace sus propias verdades, sin la mínima intención de autoevaluarlas, ni mucho menos acudir en ayuda para su evaluación; momifican su propia existencia reduciéndola a un nicho de cementerio, pues reúsan a expresar su humanidad ante la vida, como nuevas criaturas siempre.

    La triste conclusión que saco es que para algunas personas esa capacidad esta irreversiblemente perdida, o esa es la impresión que me dan por las respuestas que han dado a las circunstancias presentadas. Y temo que esa pérdida sea propia del hombre, algo así, como especie de enfermedad crónica.

    Y tal vez, no me escape tampoco. Es por eso la razón de estas líneas, para que cuando se lean, o las lea nuevamente, sirvan como llamada a la consciencia, de que los cambios son inevitables, las autoevaluaciones constantes y las respuestas a las circunstancias sean pro-vida.

    Porque, para citar a mi viejo amigo Felipe Flores, lo que no se mueve y cambia se pudre y muere; o como lo planteó científicamente en su momento el maestro E. Fromm: “toda teoría que no cambia… ya no es, por ese mismo hecho, igual a la teoría originaria del maestro; es una repetición fosilizada, y al ser una repetición es realmente una deformación”

    Así pues en síntesis, evalúate, conversa con alguien, expone tus ideas y creencias, estudia constantemente, responde a las circunstancias con creatividad y con compromiso a la vida, comparte tu humanidad (tus deseos, miedos, vicios, creencias, etc) con un buen amigo,  y vive.

    No dejes de estar evaluando tus propias abstracciones (amor, dios, justicia, noajismo, lo bueno, el bien, lo correcto, lo malo, lo ético, etc), ni tus propias circunstancias concretas. No des por verídico nada, ni por seguro nada, ni discrimines lo que acontece en tu vida según tus creencias. Abraza la vida y bendícela viviendo hasta morir.

     

     

     

  • El Eterno dice detestar la religión

    En la palabra del Eterno a través del santo profeta, que hubiéramos leído ayer como haftará de Tzav si no hubiese sido Shabat haGadol:

    «Más bien, les mandé esto diciendo: ‘Escuchad Mi voz; y Yo seré vuestro Elohim, y vosotros seréis Mi pueblo. Andad en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien.’»
    (Irmiá/Jeremías 7:23)

    Lo deja muy claro el profeta, en nombre del Señor, que ese camino NO ES:
    el del ritual,
    ni de la sangra de sacrificios,
    ni de la fe vacía,
    ni la repetición de lemas,
    ni seguir salvadores o iluminados redentores,
    ni el reuniones de “fieles”,
    ni guerras santas,
    ni llenarse de refranes y prohibiciones de todo tipo,
    ni vestir curiosamente,
    ni de ahogar la sana curiosidad,
    ni la de esclavizarse a hombres y doctrinas,
    ni la de mentar a Dios cada dos palabras,
    ni… ¡NADA de la vida religiosa!, si quisiéramos resumirlo.

    El Señor se ha encargado con manifiesta claridad de declarar que Él quiere y espera de nosotros que andemos por los caminos que Él nos ha mandado,
    esto es,
    el de los Siete Mandamientos Universales para cada uno de los hijos de las naciones del mundo,
    y lo que corresponde a cada judío de los 613 mandamientos que Él decreto para esta nación en la Torá de Israel.
    Con ello,El Creador afirma y no miente: “no irá bien”.

    ¿Quién se atreve a contradecirlo?
    Seguramente que el esclavo del EGO,
    aquel que hace de cualquier religión su pan diario,
    incluso los que transforman la pureza sagrada del noajismo y judaísmo en cuestiones religiosas.
    Porque recordemos que, ni noajismo ni judaísmo son religiones,
    aunque un millón de personas las vivan como tales.
    El sentido y esencia de noajismo y judaísmo es absolutamente diferente a la religión,
    porque no está para esclavizar a nadie, sino para que la persona descubra su propia identidad espiritual y viva acorde a ella.
    Ya que, ninguna persona está por completo desconectada del Eterno, por tanto, nadie precisa religarse a Él.
    Pero sí precisamos con urgencia y fuerza la TESHUVÁ, que es el retorno.
    Volver a ser quien realmente somos, esto es, que nuestro Yo Vivido esté en sintonía con nuestro Yo Esencial.
    Que la personalidad “mundana” reverbere con la frecuencia de la NESHAMÁ.
    Que todos nuestros actos, pensamientos y palabras sean a la luz de la ética, y no de la moral o sencillamente de las reacciones del EGO.
    Que podemos descubrir la plenitud que está en nuestro interior, para así disfrutar de la conexión con el prójimo, con el ambiente, con el Creador.
    ¡Qué lejos, infinitamente apartado, es el camino espiritual del de la religión!

    Precisamente eso es lo que está reclamando Dios en todo el párrafo de esta haftará tomada del santo profeta,
    que los líderes y pueblo dejen sus disfraces de superioridad religiosa
    para que se vistan con las sencillas y verdaderas prendas que alumbran la existencia,
    por ejemplo cuando dice:

    «Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que caminaron en la dureza de su malvado corazón, según sus propios planes. Caminaron hacia atrás y no hacia adelante.»
    (Irmiá/Jeremías 7:24)

    Sin embargo, el camino ético/espiritual que el Señor nos marca no se ha perdido,
    sigue claro y esperando que lo transitemos,
    y queda resumido con el firme compromiso de construir SHALOM,
    por medio de acciones de bondad y justicia,
    en pensamientos, palabras y actos.
    Tal como el mismo Eterno resaltar en el clamor del profeta:

    «Así ha dicho el Eterno: ‘No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas.
    Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que Yo soy el Eterno: quien hace bondad, juicio y justicia en la tierra.
    Porque estas cosas Me agradan, dice el Eterno.»
    (Irmiá/Jeremías 9:22-23)

    A hacer lo que Dios manda en verdad,
    y no lo que tu EGO te impone como gran anhelo y esperanza.

  • Decreto escrito en sangre o en arcilla

    Según el Midrash, Ialkut Shime’oni Esther 1057 (véase Ester Rabba, Parasha 7, 18: 9,5) Eliahu haNabí le reveló a Mordejai que el decreto de Hamán para matar a los judíos no estaba escrito con sangre, sino con arcilla. Explicando, además, que un decreto firmado con arcilla puede ser anulado a través de oraciones, del rezo.

    Esto en modo alguno se vincula con destinos marcados y la imposibilidad del hombre de caminar su propio camino, hecho en parte por sus libres decisiones.
    No nos viene a hundir en un mundo determinista y fatalista, plagado de fantasías y supersticiones, ¡sino todo lo contrario!

    De acuerdo con los sabios comentaristas, esta enseñanza aparta cualquier creencia en el destino, en el hombre como un títere de Dios.
    Nos indica la importancia de las elecciones que hacemos y cómo éstas conllevan consecuencias, que suelen exceder nuestro mero acto.
    ¿Se entiende?
    Es decir, escogemos actuar de tal o cual manera, y nuestro leve aleteo como de mariposas puede llegar a desencadenar eventos enormes, de los cuales no tenemos capacidad de predicción de antemano.
    Es sobrecogedor, por lo cual nos alienta a ser muy cuidadosos y responsables con lo que hacemos y dejamos de hacer; así como estudiar, analizar, ,meditar, profundizar y no solamente dejarnos llevar por creencias, preconceptos e ilusiones infantiles.

    Nosotros somos los que escribimos los decretos, a través de nuestras acciones, que se disparan a través de nuestras elecciones.
    Las consecuencias de nuestros actos (lo que la mente infantil suele llamar premio y castigo) están firmemente encadenadas a las acciones u omisiones.
    Y hay acciones que son motivadas en sangre y otras en arcilla.
    Son símbolos, aviso para el que no comprende el lenguaje metafórico.
    Acciones que escriben con sangre, son las que tienen un sentido abstracto, esotérico, despegado de la materialidad.
    Las de arcilla son las que son concretas, mundanales, terrenales.

    Para entenderlo cabalmente, tenemos el propio Midrash del que se toma esta referencia.
    Allí el profeta Elías ve la inminente destrucción que Hamán preparó contra todo el pueblo judío y entonces se pregunta si es como consecuencia de pecados espirituales de los judíos, o de pecados terrenales.
    Es porque ellos adoraron dioses, se aventuraron a la religión sin obtener con ello un rédito práctico.
    O es que pecaron porque se dejaron llevar por apetencias terrenales, deseos mundanales.

    Si los pecados son de sangre, es decir de origen religioso, entonces muy difícil encontrar el camino para superarlos. El mal ha contaminado hasta lo más profundo y es necesario un procedimiento drástico para extirpar el mal del alma de la persona o del colectivo.
    Pero si el pecado es de arcilla, es decir, por obtener algún placer o beneficio material, el camino de recuperación es bastante más sencillo, si hasta el rezo puede provocar la anulación de las consecuencias amargas.

    ¿Se entiende?
    Si es así, es hora de evaluar nuestras acciones, nuestras decisiones y descubrir si estamos actuando nefastamente por alejarnos del espíritu para ahogarnos en religión; o estamos pecando porque ansiamos los placeres terrenales más allá de lo permitido y saludable.
    Por ambos modos tenemos procedimientos para la TESHUVÁ, solo que por los pecados de abjuración espiritual tendremos mucho más trabajo de perfeccionamiento por delante.

  • Del accionar espiritual

    1. El Eterno ama a Su creación.

    2. Tú eres amado por el Eterno, eres Su hijo, pero también Su siervo.

    3. Debes comportarte y sentirte como ambas cuestiones, hijo y sirviente del Eterno.

    4. Su amor es infinito, como también Su justicia.

    5. Él da sin límites, lo que manifiesta Su infinito amor.

    6. Él nos dio mandamientos (siete para cada uno de los gentiles, 613 para el pueblo judío), lo que manifiesta Su infinito amor.

    7. Es mayor el placer cuando viene a través de la justa consecuencia de nuestros actos (lo que se llama premio), que si solamente lo recibimos por mera bondad.

    8. Por tanto, la infinita justicia Divina es solamente otra manifestación de Su infinito amor.

    9. Su juicio es también Su auxilio, y no solamente cuando obtenemos aquello que estamos esperando y queremos.

    10. Allí donde estés está Él.

    11. Por amor Él creó también la carencia, la falta de bien.

    12. Está en el hombre resolver las carencias, en la medida de sus posibilidades, sobreponerse al mal para así recibir como mérito un mayor placer.

    13. No podemos ni debemos depender de sucesos sobrenaturales que nos vengan a solucionar nuestras carencias.

    14. Aquello que nos corresponde hacer, es para que hagamos sin esperar que Él resuelva nuestra dificultades.

    15. Él sabe todo, incluso lo que es mejor para cada uno.

    16. El hombre debe aprender qué es bueno para sí mismo, lo que se consigue experimentando la carencia, sobreponiéndose a ella de manera digna y subiendo así de nivel de existencia.

    17. Él nos ayuda, pero no debemos de estar esperando que Él haga lo que me corresponde hacer a mí.

    18. Rezar nos abre muchas puertas, pero no es una fábrica de milagros ni de hechos sorprendentes que resuelven nuestras dificultades.

    19. Él nos otorgó el poder para hacer lo bueno, pero también lo malo.

    20. Las decisiones de los hombres no dependen de Él, sino de los hombres.

    21. El hombre puede hacer mucho daño y el Eterno lo deja hacer.

    22. Cada uno rinde estrictas cuentas por sus acciones y nadie escapa de las consecuencias de sus acciones.

    23. Existe la TESHUVÁ, proceso por el cual se tiende a devolver el equilibrio allí en donde no lo hay.

    24. Es un grado elevado de conciencia utilizar hasta las malas experiencias que se padecen para encontrar la LUZ.
  • Rep. 6122-Entre bitajón y tefilá

    1- si para adquirir bitajon uno debe tener la certeza que Hashem esta a
    cargo, que nada es al azar,
    que todo tiene su razon de ser para Su plan
    que sentido tiene rezar?

    2- Uno meramente deberia esperar «la que le toca» y servir a Hashem
    desde esa realidad.

    3- Hay otra pregunta similar -que creo tener respondida- que es SI
    TODOESTA ESCRITO,
    PARA QUE REZAR?
    4- en este caso me lo rspondio el Pele Ioetz que dice que
    los decretos del
    Cielo pueden estar escritos o en sangre o en tablillas de barro
    Si estan en sangre, nada los cambia
    si estan en barro la tefila los rompe.
    Como nosotros no podemos saber de que tipo es un decreto determinado
    que nos preocupa
    rezamos con la esperanza que sea de barro y nuestra tefila lo rompa.

    5- En resumen: bitajon y tefila.
    Siento que cuanto mas avanzo en bitajon MENOS GANAS de rezar tengo!

    6- siento hasta una contradiccion en hacerlo!
    7- si estoy seguro que es
    Hashem el que decide
    de que sirve lo que yo le pida?

    8- la opcion «por amor a la tefila» o para conectarse con el Creador
    tampoco me cierra porque para eso estudio o digo bendiciones al comer.

    9- Si lo que me va a pasar me pasara de todas formas,
    10- y como tengo bitajon
    lo voy a recibir «de mil amores»…
    Oscar de Argentina


    (más…)

  • Remedio universal

    Los que ven al noajismo como un mero centro de estudios, o una comunidad de “herejes del cristianismo”, o un refugio para los que no encuentran conexiones bíblicas en sus sociedades copadas por la idolatría, o una rama débil del judaísmo, o una filosofía, o una escala hacia la conversión al judaísmo, o como una religión (¡Dios no permita!), o el hermanito carenciado del judío que precisa de los maestros judíos para ser acarreado, entre otros… ¡qué alejados que se encuentran de la visión clara del asunto!

    El noajismo es el estilo de vida adecuado que ha diseñado el Creador para que Sus hijos de las naciones encuentren el camino a Casa.
    Con él pueden perfeccionar su existencia terrenal a través de una plenitud en la multidimensionalidad, orientados con precisión por la brújula espiritual que son SUS mandamientos.
    El noajismo es autosuficiente, es decir, de no existir ni un judío, el noajismo seguiría siendo perfectamente coherente, válido, sagrado, comprensible, dictado por la Voluntad Divina y no por las ideas de los hombres. Siglos antes de cualquier vestigio de judíos o judaísmo, el noajismo tenía el mismo valor insuperable que en la actualidad.

    Claro, es bueno tener un faro en la bruma que permite reconocer los escollos y vislumbrar con mayor facilidad la ruta segura, pero eso no implica que el faro sea indispensable, ni que el barco por sí solo carece de sentido sin el mismo. Gracias a Dios por estos faros, que en la actualidad se han multiplicado y aumentado su alcance bondadoso, pero a no confundir. La función del faro, como fuente de luz que marca límites y propone rumbos, no lo convierte en el capitán de ningún barco, ni en timonel para ninguna chalupa. El faro alumbra porque cumple con SU tarea, la que le corresponde no la que mágicamente se atribuye, sea basada en textos o pretextos.

    Por otra parte, quedarse en la parte ritual/conceptual del aspecto noájico, o verlo simplemente como una herramienta de desarrollo individual en pos del sentido trascendente, también es una visión limitada y asfixiante del poder sacro que radica en el noajismo.
    Porque en realidad el noajismo es la herramienta fundamental para convertir a este mundo en un verdadero paraíso terrenal y devolver así la prístina claridad a todas sus criaturas.
    Esta en el noajismo puro y coherente una de las claves sustanciales para el establecimiento firme y poderoso de la Era Mesiánica, individual y colectiva.
    Sin palabrerías ni santurronerías, sino simplemente a través del desarrollo de los sistemas de ley/justicia que se arraigan con firmeza en los Siete Mandamientos para las Naciones. Un desarrollo social que depende en su casi totalidad en la tarea y esfuerzo de los hijos de las naciones, los cuales deben tomar sobre sí la responsabilidad que el Eterno les ha encomendado. De esa manera logran completar su misión personal y colectiva, asumiendo así su rol como socios en la Creación.

    Ante tanta maldad e injusticia que cunde en el mundo, frente a todos los imperialismos que siguen causando todo tipo de desgracias, es el noajismo en su belleza y pureza el que ha de alzarse para frenar la bola de nieve del mal que viene rodando y fortaleciéndose.
    Porque no está en los patriotismos (nacionalismo mal entendido) la respuesta efectiva en contra del imperio del mal, sino en la unidad sagrada y súper poderosa que deviene exclusivamente del noajismo.
    Con la nación judía en su tierra, liderando con su ejemplo de fidelidad a su propio estilo de vida. Con las naciones del mundo hermanadas detrás del Eterno, pero sin la mentira de ninguna religión, ni la esclavitud al EGO, sino solamente alumbrados por la llama eterna y perpetua de la NESHAMÁ. Para llenar de SHALOM todos los rincones del mundo, con pensamientos, palabras y acciones de bondad y justicia.
    ¿Es un sueño?
    Sí, al día de hoy seguramente que lo es.
    Pero no es “mío”, sino que es del Eterno.
    Él también ha soñado y se lo ha comunicado a Sus profetas, son ellos los que nos han compartido la visión del paraíso terrenal aquí y ahora, sin limitaciones que ofuscan, sino solamente que fortalecen.

    Por tanto, a seguir aprendiendo NOAJISMO (en su pureza y belleza, y no en la mezcolanza con cosas judías y también de idolatría), para vivirlo, enseñarlo, compartirlo, difundirlo, hacerlo llegar a todos aquellos para quien este don ha sido dado por el Creador.

  • No en el monasterio

    El camino del Eterno,
    es decir, la senda espiritual,
    no se encuentra, ni manifiesta, ni despliega en un monasterio
    o algún apartado retiro del mundo material.

    Más bien,
    ¡todo lo contrario!

    Se realiza cuando logramos desarrollar estrategias que nos conducen a la paz interior
    incluso en medio del caos del mundo “normal”,
    o especialmente en esas circunstancias.

    A veces precisaremos un momento de soledad,
    un tiempo y lugar para retirarnos del ajetreo,
    pero esa no es la meta
    y ni siquiera la regla cotidiana,
    más bien la excepción,
    pues hay un tiempo para el bullicio y otro para el silencio.

    La cosa es vivir cada instante,
    en cada situación,
    allí en donde estemos,
    sin rehuir de este mundo,
    pues no estamos aquí y ahora para ser probados si caemos en “tentación pecaminosa por lo terrenal”,
    sino como gimnasio en el cual entrenarnos,
    como antesala en la cual prepararnos,
    como escuela en la cual aprender,
    si dejamos pasar las lecciones,
    las lecciones no nos dejarán pasar a nosotros.

    Al afrontar la impotencia que nos aprisiona a casi cada instante
    con respuestas de construcción de SHALOM,
    edificando un mundo de verdad y honestidad,
    en donde se comparte la bondad y la justicia,
    en pensamiento, palabra y acto.

    Los sentimientos y emociones no desaparecen,
    ni se evitan,
    tampoco se enmascaran o reniega de ellas,
    sino que se las advierte,
    reconoce, clasifica, entiende y no se reacciona a su paso,
    sino tan solo es tomado como material para fortalecernos cada vez más.