Categoría: Opiniones e ideas

  • El Idioma de la Religion

    El idioma de la religión es el que entendemos los no-judios, pues lo hemos desarrollado paralelamente con nuestra lengua materna. Ha sido ese idioma el transmitido de generación en generación hasta llegar a nosotros.

    Gracias a ello, y al hecho de no estar conscientes de esa realidad, entendemos terriblemente mal algunos principios que se estudian en la CBterapia, dando como resultado un gentil creyente, seguro y satisfecho; y no uno con ese tipo de crisis que sirve para evaluar creencias y conceptos [1]

    El no advertir que nuestro idioma es el de la religión y que nuestros paradigmas mentales han sido solidificados de generación en generación, hace inentendibles algunas enseñanzas básicas de vida, aunque afirmemos lo contrario.

    Pero también produce un serio problema no solo en la comprensión de las enseñanzas, sino que en la interpretación de la realidad.

    Por ejemplo, me paso hace poco que una persona me manifiesta que es feminista. Pensé que luchaba por derechos para la mujer que no habían sido advertidos por la sociedad; pero al sondear su vida, me di cuenta que hace referencia al feminismo por sus logros alcanzados sin necesidad de ayuda masculina. También me pasó cuando alguien me confesó que era nacionalista, y pensé que esa persona estaba en contra de las políticas publicas migratorias, o protestaba para la no liberación de los mercados y para un desarrollo de la producción nacional. Pero su nacionalismo era porque se iba a poner la camiseta de la selección nacional de futbol los días que esta jugara en el mundial.

    Pero, ¿Por qué partimos del propio sistema de creencias para evaluar la realidad y las enseñanzas?

    Porque nuestros padres nos las enseñaron con sentimentalismos, y así las recibieron ellos; para luego, con esa información sentimentalizada empezamos a intelectualizar la realidad.

    Los estudiosos de lo humano, demostraron que evolutivamente la dimensión mental del hombre está dividida en una mente sentimental, y otra mente intelectiva. Es decir, el hombre percibe primeramente el mundo por medio de su sentimiento, y por ese medio empieza a construir su visión de la realidad, para luego intelectualizarla[2]

    Para el caso en concreto, la mayoría fuimos educados con ideas sentimentales sobre la espiritualidad (“dios es amor, el cielo para los buenos y el infierno para los malos, el hombre ocupa que jesus lo perdone, cuando el hombre muere se desprende su espíritu, el hombre tiene espíritu, el mesías nos salvara y hay que rezarle a él también, las profecías dicen que el fin del mundo se acerca, el mundo se acabará o tiene fin”, entre otros postulados que nacen de las creencias emotivas, tabúes, y que carecen de bases realistas, científicas o racionales).

    Al no analizar que con ese sistema de creencias (que lo recibimos de nuestros padres y lo incorporamos primeramente por medio del sentimiento) estamos intelectualizando y aprendiendo las enseñanzas, estamos distorsionando nuestra propia comprensión de la realidad, y en lugar de aprender a razonar para crecer, estamos restándole potencia a la capacidad humana de raciocinio

    El escudriño del sistema de creencias para una mejor comprensión, no ha sido una llamada de atención exclusiva de la disciplina CB Terapéutica, sino que de otras ciencias así también han advertido cuando lo que se quiere es una interpretación veraz, y no una visión equivocada de la realidad.

    El historiador Irving Gatell, en una explicación de conceptos como respuesta a los argumentos que expuso una persona religiosa, señaló:

    …El argumento es una explicación que apela a diversos factores, pero que REQUIERE UNA BASE PRE-EXISTENTE para determinar de qué manera se interpretan esos diversos factores. Esa base pre-existente es el paradigma. Por ejemplo: puede existir un texto que diga “el Mesías vendrá a redimirnos”. Un cristiano y un judío lo van a interpretar de diferente manera, porque tienen diferentes paradigmas. El paradigma cristiano establece que el hombre necesita un salvador. Por lo tanto, la idea de una redención lograda por el Mesías estará directamente relacionada con la idea de la salvación: el Mesías es nuestro salvador, y por él obtenemos perdón de pecados. El paradigma judío rechaza completamente que el ser humano necesite un salvador, y por eso un judío entenderá que la labor de redención del Mesías no tiene nada que ver ni con el pecado ni con el destino eterno del alma. Desde hace cuatro notas, expuse los dos paradigmas antagónicos –el judío y el cristiano– y expuse mis razones para demostrar que el paradigma judío está correctamente fundamentado en la Biblia Hebrea, y que el paradigma cristiano no.…

    De un brevísimo ejemplo, el historiador Gatell hace notar la dificultad que se presenta a la hora de interpretar un mensaje, o una enseñanza en el caso de la CBterapia, a una persona cuyo paradigma mental – o sistema de creencias –  no ha sido analizado o escudriñado para determinar si el mismo tiene bases que ayuden a una comprensión clara de la realidad.

    Y ese mismo defecto humano es apuntado por las ciencias psicoanalíticas modernas, cuando explican el fenómeno psíquico de la transferencia. Erich Fromm señaló: “…la transferencia quizá sea la causa más importante de los errores y conflictos humanos que ocurren en la evaluación de la realidad. En la transferencia vemos el mundo a través de la lente de nuestros deseos y angustias y confundimos la ilusión con la realidad…”

    Ahora bien, ¿qué podemos hacer para evaluar el propio sistema de creencias si el mismo está incorporado en nuestra psiquis con bases sentimentales y no intelectuales?

    Una posible solución es compartiendo lo que creemos con otro, y que el objetivo de ambos sea encontrar una verdad y no solo tener la razón. Porque la verdad es lo que supera los tiempos, los hombres, y las creencias.

    Si estamos conduciendo nuestro auto por una autopista, y otro conductor nos advierte que llevamos una puerta abierta, nos sentiríamos agradecidos por la información, pues nos está salvando de una fatalidad. Pero si en una conversación se nos dice que la creencia que tenemos no tiene bases ni razones, sino que es sentimentalizada, nos enojaríamos con esa persona y presentaríamos resistencias ante el ataque. ¿No debería aplicarse el mismo principio del auto?

    Espero que esta reflexión sea de ayuda para el lector.

     

    [1] « ..Siendo tan terrible, igualmente son circunstancias que pueden servir de mucho provecho y bendición.
    Son los momentos indispensables que nos quitan de la zonita de confort, nos obligan a mirar fuera de la celdita mental, y por tanto son ocasiones previstas para el crecimiento …” https://serjudio.com/exclusivo/cterapia/de-crisis-existenciales

    [2] Véase: La Inteligencia Emocional del Dr. Daniel Goleman.

  • Inteligencia Espiritual explicada

    Un lector de mis humildes posts, de los dedicados a la Inteligencia Espiritual (o CABALÁTerapia) me preguntó si «se entiende que la personalidad esencial del hombre es algo que él decide voluntariamente. Si se entiende que algo más que descubrir, es algo que se fabrica«.

    Tomo por un hecho que lo que él menciona como «personalidad esencial» es su manera de indicar lo que nosotros enseñamos como «Yo Esencial», que es otra denominación para la NESHAMÁ, es decir, lo que comúnmente se traduce como espíritu.

    Y la verdad es que el postulado del buen señor es absolutamente el contrario a lo que nosotros enseñamos, y hemos recibido de parte de nuestros maestros, los cuales a su vez obtuvieron originalmente el conocimiento a este respecto directamente de los profetas.
    Es decir, no estamos ante un postulado científico, y supongo que por el momento está fuera de toda comprobación científica u objetiva.
    Pero nosotros confiamos en nuestra Tradición, es decir, la cadena ininterrumpida de transmisión-vivencia-recepción del conocimiento.

    En la Tradición cabalística sabemos que la «personalidad esencial», mejor llamda NESHAMÁ, es absolutamente otorgada por el Creador.
    No tiene ninguna criatura, entidad o elemento natural participación en su creación, obtención, existencia, etc.
    A diferencia de nuestro Yo Auténtico, el cual en buena medida depende de los genes que recibimos de nuestros ancestros, en el caso del Yo Esencial el único que tiene parte es el Eterno, nada ni nadie más.
    Es una obra directa de Su Mano, una chispa de Su Luz.

    Tampoco mientras estamos vivos en este mundo podemos afectar en modo alguno a nuestro Yo Esencial.
    Ni pecados, ni buenas obras, quitan o añaden un ápice a la entidad espiritual que somos a perpetuidad.
    Es una esencia pura, dada por el Eterno, sostenida por Él, preservada solamente por Su Amor.

    Como esta identidad sobrenatural sobrepasa cualquier instrumento de medición, órgano de percepción, e incluso cuesta ponerlo en palabras o imaginarlo, solamente nos resta confiar en la Tradición, que como dijimos se obtuvo originalmente de parte de los profetas, quienes a su vez la recibieron como mensaje del Eterno.

    En este punto la Inteligencia Espiritual no puede declararse como ciencia, sino como un conocimiento basado en la confianza.
    Y así permanecerá, no tenemos herramientas para modificar esta realidad.

    Pero, el resto de los postulados de la Inteligencia Espiritual pueden ser observados, cotejados, comparados, confirmados hoy día, o eventualmente a posterioridad, pues no requieren de ninguna revelación sobrenatural ni apoyarse en las convicciones.
    Igualmente, aquello que es parte del mundo espiritual y no tiene verificación, puede saberse como verídico, pues cuadra con el resto de las experiencias y conocimientos que se van acumulando a lo largo de los milenios.
    Es decir, el fundamento sobrenatural de la Inteligencia Espiritual es incognoscible, pero sus manifestaciones y las enseñanzas que se ramifrican son comprobables y medibles.

    Así pues, un ateo o alguien que no comulga con las enseñanzas del judaísmo puede obviar este fundamento, pero sin embargo seguirá firme y verificabale el resto de las propuestas y lecciones que provee la Inteligencia Espiritual.

    Retornando a la consulta/afirmación del amigo lector, tenemos pues que el Yo Esencial no es fabricado, ni se elabora con decisiones, ni voluntarias o involuntarias.
    Por el contrario, es una realidad acabada y brindada desde fuera (o tal vez lo más correcto es decir, de dentro, de lo más profundamente intenso y verdadero que somos y que nos conecta sin interrupciones con el Hacedor de Todo).

    Lo que sí vamos construyendo, desde el mismo momento del nacimiento, es el Yo Vivido.
    Este se va armando con aspectos inconscientes y otros que no lo son.
    Con los elementos derivados de la participación del EGO y cómo nos conducimos de acuerdo a ello.
    Con las elecciones racionales que tomamos, con los mandatos sociales que nos imponen, con los deseos y sueños, con todo lo que es ser humano.
    Lo animal y lo celestial en pugna y que como resultado da este Yo Vivido, la personalidad que vamos siendo.

    Pero, la personalidad más idónea es esa que está oculta, y que no tenemos como descubrirla. Carecemos de los instrumentos para obtener su imagen y procesarla y derivar de ello un conocimiento racional.
    Sin embargo, es la identidad más preciosa, permanente, verdadera que somos.
    Esa NESHAMÁ oculta y que se va descubriendo indirectamente, cuando vivimos a pleno en la construcción de SHALOM por medio de pensamientos, palabras y actos de bondad Y justicia.
    Con ello vamos delinenado una personalidad sintonizada con Aquella Personalidad.
    Finalmente, si el trabajo metódico de construcción de SHALOM, interna y externa, se produce, obtenemos como resultado un Yo Vivido que es reflejo del Yo Esencial, y de esa forma podemos llegar a tener un atisbo de esa personalidad sagrada que somos pero no somos conscientes.

    Cuanto más nos dejamos decantar por acciones del EGO, menos NESHAMÁ es dibujada en nuestra personalidad.
    No dejamos de ser esa NESHAMÁ, pero está su rostro oculto, nos quedamos con la máscara que nos fueron poniendo y fuimos armando; alejándonos de nuestra esencia, sumidos en oscuridad cuando en el corazón más profundo somos seres de pura LUZ.

    En resumen, el buen señor entendió al revés.
    Es bueno haberlo sabido porque así pude escribir este texto, que espero sirva para aclarar mejor las cosas y ayudar a más personas a salir de su celdita mental y vivir de manera espiritual, siendo Inteligentes Espirituales.

  • Resp. 6115 – una duda en las 70 semanas de daniel

    no entendí en las setenta semanas de Daniel, por qué en el cálculo de la primera semana, que son 49 años, empiezan a partir del 586?

    gracias,

    jjgtz

    juan jaime gutierrez, 60 años, comerciante en piedras negras, coahuila

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  • Resp. 6110-Siguen siendo religiosos

    Estimado Sr Yehuda, Quizas aqui me puedan ayudar, estoy en un proceso de despojarme de toda la idolatria que por años me ha consumido, es un proceso dificilisimo para una persona que esta rodeada de cristianismo, me imagino que a muchos le ha pasado, no creo en ningun caso en la divinidad que no sea solo la del eterno, pero mi pesar es que mis familiares mas cercanos no lo entiendan asi, quizas por comodidad o por ignorancia profunda, algo que no puedo expresar en solo 500 caracteres.
    Edgar Toloza, 27 años, Santiago de Chile

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  • De la creencia a la convicción

    La creencia no se basa en la razón, ni en la lógica, no se ha masticado, sino que se ha tragado.
    No ha pasado por el tamiz ni por el filtro, ni se ha decantado en un duro trabajo de creación.
    Tampoco ha sido delineada por la fina precisión del entendimiento.
    Simplemente surgió, fue implantada,porque viene de fuera en la mayoría de las ocasiones.
    O tal vez nació de una colisión, impensada, no querida, cuando las sensaciones y la impotencia se tropezaron con fantasías y rastros de datos desperdigados por ahí.

    Las creencias, con el sistema que forman posteriormente, se elaboran desde la zona de la emoción y no de la razón.
    En todo caso, sus raíces están profundamente agarradas a las emociones más oscuras, aquellas que no tienen siquiera manera de ser descritas o puestas en palabras. Luego crecen y sus ramajes pueden alcanzar la zona racional, pero para hacer uso de ella, para convertirla en una esclava al servicio y con ello usarla para crear excusas y justificaciones.

    Estamos diciendo que estamos encadenados a nuestro sistema de creencias.
    Forman las paredes y barras de la celdita mental que nos retiene.
    Lo que a veces se llama «zona de confort», es otra manera de ver un aspecto de lo que estamos tratando.

    Creemos en esto y aquello y no paramos siquiera a analizar el origen de esa creencia, de ver cómo nos manipula, de encontrar el valor de su presencia.
    Por estar atrapados y en oscuridad, somos doblemente esclavos.
    Incapaces de realizar ninguna acción que nos libere y lleve a pensar en verdad, y no solamente repetir patrones de conducta y programas de códigos introducidos por el condicionamiento externo, por los lemas que se repiten, por los mandatos familiares y sociales.
    Nos llenamos de similes a pensamientos, y los sostenemos como si nos fuera la vida en ello… y es que realmente eso sentimos. Porque están en la base de nuestro Yo Vivido, por tanto, forman parte de nuestra identidad.

    Así vamos por la vida, prejuzgando, adoctrinando, confundidos y confundiendo.
    Pero nos apoyamos en nuestras creencias y las dotamos de aire sagrado, las protegemos, las inscribimos como «derechos humanos», cuando en la verdad son un mecanismo perverso para estar en conflicto y en exilio de nosotros mismos.

    Son estas creencias las que nos marcan las pautas de vida, todas o casi, depende si nos hemos tomado el trabajo serio y sincero de analizar las creencias, cuestionarlas, transformarlas en conocimiento para revelar hasta cuanto nos sirven y cuanto no.

    Y llegados a este punto me parece necesario recordar que no estamos hablando de creencias en el sentido de las religiosas, porque éstas son un subconjunto más de lo que son las creencias.
    Creencia es cuando «sabemos» que la vida es injusta, que la gente es mala, que tenemos mala suerte, que solo un dios nos salva, que es mi dios el que nos salva, que la gente de color es esto, que los judíos son aquello, que los latinoamericanos son eso otro, que Iphone es éxtasis, que los gays son enfermos, que el infierno es para los infieles, que ser infiel sin que se entere la esposa está bueno, que la plata no hace la felicidad, que…
    Cosas muy personales y cosas tan alejadas de mi vida que no sé porqué se encuentra inserto en mi sistema de creencias.
    Como le pasa a montón de antisemitas, odian a los judíos, repiten frases acerca de ellos, tienen una fe absoluta de lo que dicen de los judíos es cierto pero en su vida jamás se toparon con un judío, no estudiaron del tema, ni siquiera tienen mucha noción de qué es un judío… pero los odian de todo corazón.

    No confundamos creencias con convicciones.
    Cuando surge un pensamiento, puede provenir de la zona oscura o de una zona más luminosa, pero pasa por un proceso racional de evaluación, se lo  considera, se lo sopesa, se lo critica, se lo confronta con evidencias, se es algo muy firme pero pensado, es una convicción, no una creencia.
    Aquí sí se ha masticado, una y otra vez, para convertir el alimento en nutriente y desechar aquello que no sirve.
    Entonces el pensamiento se fortalece, de hecho, realmente se ha pensado y no solamente repetido lemas como supuestos pensamientos.

    ¿Recuerdas como hemos enseñado varias veces que es necesario des-aprender para poder aprender?
    Bueno, aquí tienes un dato más acerca de aquello que es necesario des-aprender, si es que se pudiera decir que las creencias las hemos aprendido, o en realidad estamos subyugados por ellas.

    ¿Es posible que una convicción coincida con una creencia?
    Podría serlo, pero dado el origen tan dispar de una y otra, quizás las probabilidades sean muy pequeñas.
    Las creencias son esa parte oscura de nuestro ser, nacidas del EGO y por el EGO y para EGO.
    Desde la impotencia para someternos y mantenernos en impotencia, aunque quizás con apariencia de ser más que vencedores.

    ¿Existen las creencias que pudieran ser luminosas?
    Podría haberlas, pero sinceramente no se me presenta ninguna ahora a la memoria o a la imaginación como para presentártela.
    De haberla, recordemos que también se gesta en la oscuridad y no en el entendimiento.

    Ahora te propongo que pienses tres de tus creencias más arraigadas, hecha un haz de luz sobre ellas.
    Ese puede ser el comienzo de un hermoso proceso de redención mesiánica personal.
    Un Pesaj en tu vida.
    Y si quieres, comparte conmigo aquí debajo, en la sección de comentarios, lo que estás aprendiendo y descubriendo.

  • Resp. 6095-Ser creyente y ser científico

    Buena semana tenga el Sr. Ribco y todos sus lectores.

    El día de hoy, después de años tuve una crisis existencial. De hecho, había bloqueado todos esos pensamientos pero no puedo negar la espiritualidad ni la ciencia. Quisiera mas bien discutir lo siguiente, así que mi duda será breve y posteriormente debatir al respecto. Ya sea siendo judio o noajida, como conciliamos

    1 evolucionismo y tanaj

    2 psicología y espiritualidad

    3 un mundo entropico (caótico) y al mismo tiempo creado y con próposito
    Ali Maldonado, 21 años, estudiante de psicología, Sonora, México.

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  • El hombre universal

    El universo es una multiplicidad de redes conectadas.
    El hombre es una red múltiple inserta en el universo, donde la distinción espiritual/material no tiene sentido ni proporción.
    Comprender al hombre, es adentrarse en la complejidad sin fin.
    Sin embargo, no dejaremos de estudiar y trabajar, acercándonos infinitamente a una meta que no existe, para desarrollar todo el potencial del Cosmos.

  • El consejo diario 670

    Si estás muy interesado en si Virgo o Piscis,
    o tal vez te interesa el influjo de Mercurio y Saturno,
    o buscas una mejor cinta que poner a tu muñeca,
    y unos ojitos anti maldición sobre tu pecho,
    y adornas tu puerta con un objeto sagrado convertido en amuleto,
    y te desesperas por poner palabritas en hebreo o algún otro idioma que no comprendes y/o no te pertenece,
    y si tienes gran afinidad por tal rabino o maestro por encima de cualquier cosa,
    y si das dinero al necesitado para comprar un porcentaje de ventajas para ti,
    y si recitas fórmulas para obtener respuestas celestiales,
    y te carcomes por alcanzar algún soñado paraíso,
    y si tu vida es un caudal de rituales y de emociones desprovistas de sentido,
    y si tienes que incluir alguna sofisticada mención a autores o referencias cabalísitcas/jasideas,
    y si supones que memorizar pasajes de escrituras te hace santo y sabio,
    y si usas ropajes y atuendos de otras épocas y lugares,
    y si con todo ello, o alguna parte, pretendes dictar cátedra, o criticas, o miras desde imposibles alturas,
    es hora de comenzar a estudiar y cumplir en verdad, porque de fantasías ya estás lleno.

  • De cuerpo<->espíritu

    Podemos identificar básicamente tres posiciones en la Tradición con respecto al físico, el cuerpo:

    1. El cuerpo es un escollo para el desarrollo de nuestro máximo potencial.
      Es una carga a soportar durante nuestra vida terrenal.
      Es motivo de confusión y vergüenza.
      El justo hace lo posible para limitar todo lo referente a él, tratando de esquivar las tentaciones y placeres, para así dedicarse de lleno a los asuntos del espíritu.
    2. El cuerpo es un socio fundamental del espíritu en tanto estamos habitando esta realidad.
      Si bien podríamos estar mejor sin él, es imprescindible amarlo, cuidarlo, respetarlo, pues es por su intermedio que podemos dedicarnos al servicio del Eterno.
      Estamos en un sendero con peligros y contratiempos, por tanto aquel que aprende a evitarlos tiene mayores chance de éxito.
      Los agasajos corporales con bienvenidos, siempre y cuando estén debidamente justificados para alcanzar una meta trascendente.
    3. Es a través del cuerpo que podemos dotar a la existencia espiritual de cargas afectivas, de conocimientos experimentales, que de otra forma serían inaccesibles.
      Por lo cual, el plano físico es esencial en nuestra misión como seres espirituales.
      Es un privilegio inmenso que el Eterno nos ha otorgado el poder perfeccionar la información al alcance nuestra NESHAMÁ gracias a las vivencias de nuestra vida terrenal.
      El sabio se deleita y disfruta de todo lo permitido, agradeciendo por los bienes y aprendiendo de los pesares, porque de últimas todo sirve para incrementar el gozo de la existencia espiritual.
      El cuerpo es cuidado y amado por sí mismo, y no solamente por estar como servidor del espíritu.
      Por tanto, se trata de darle todo lo que precisa y mejora, ya que en eso también se encuentra el beneficio espiritual.

    ¿Cuál es la enseñanza para tu vida de esta lección?

  • El sentido del saludo

    Tengo por costumbre pasar horas antes del sétimo día a saludar al maestro, a preguntar por su salud y su familia, a desearle una buena semana, entre otras cosas.

    Ha sido una costumbre que he creado y que recomiendo al lector hacer (saludar al maestro horas antes de su retiro sabático) para que de una forma personalizada, y no tan informal (como lo son los saludos por medio de las redes sociales), se sienta la empatía y se refuercen los vínculos humanos.

    Sin embargo, desde algunas pasadas vísperas de sábado, le he confesado que no he encontrado sentido trascendental a mi saludo tradicional; un significado personal e individual (o general para la vida secular del no judío) por el que tenga que desearle un “feliz día sétimo” precisamente horas antes de su inicio.

    Porque, desde una óptica noajida, el día sábado es indiferente de cualquier otro día de la semana; por lo tanto, un saludo a su víspera resulta igualmente indiferente si se realizase en cualquier otro día. Si revistiera de alguna importancia ética, espiritual, de significado o de sentido el día sábado para un noajida, se podría sentir, o percibir, cierta importancia en el saludo de “Feliz Sétimo” o de “Shabat Shalom”

    Pero no lo tiene.

    Sin embargo, el día sétimo para la familia judía si es un día importante; por lo tanto, la comunicación con el maestro se ve interrumpida durante todo ese día dado a las obligaciones a que se debe para ese lapso.

    El sentido y significado del día sétimo no corresponde al noajida, y si se saluda a sus vísperas no es porque represente trascendencia para el no judío.

    Partiendo de ahí, he otorgando sentido al saludo previo al día sétimo, desde la óptica noajida, de dos formas: 1). El saludo del niño; o, 2). El saludo del hombre.

    El saludo del niño es quien insiste en “Feliz Sétimo” o de “Shabat Shalom” sin consciencia del sentido que puede tener ese día para él mismo; o que egoístamente presupone espiritualidad mística divina para él ese día; o porque tiene la creencia de que el sabado es «el dia del señor»; o simplemente lo hace porque se siente la ausencia de la persona judía quien le acompaña en su formación personal.

    El saludo del hombre es quien concientiza que el sentido del día sétimo para él es incognoscible; pero que reviste de mucho significado para la familia judía. Por lo tanto, su saludo lleva aparejado un compromiso consciente en materializar en el mundo los valores aprendidos, en el tanto la familia judía se encuentra apartada temporalmente el día sábado.

    En resumen: el sentido del saludo en vísperas del día sábado no es porque ese día reviste de especial trascendencia para el noajida; es porque para la familia judía tiene sentido y significado el día. Y el saludo es a la vez un compromiso del noajida con el mundo y con los valores que lo sostienen.

    Es pasar y decirle al more: “…y que tenga un buen día sétimo, y no se preocupe por el mundo; nos haremos cargo en materializar la justicia y la bondad en tanto se encuentre ausente…”.

    Solo me resta agradecer su lectura y comentarios.

  • El retorno al Padre en la Era Mesiánica

    Alrededor de la época de la destrucción del primer Templo, allá por el período que va entre el 550 al 450 AEC, algo estaba sucediendo por todas partes del mundo (al menos el que conocemos por contar con registros)
    Es que, la Divina Presencia estaba ocultándose paulatinamente de la humanidad.
    Estaba disminuyendo el esplendor del Eterno en el mundo, aquel que había manifestado abierta y públicamente a través de su intervención en Egipto, en el proceso de redimir a los hebreos, y que había llegado a la cúspide con la Revelación en Sinaí a todo el pueblo de Israel.
    Esa Presencia irradiante y majestuosa por sobre el Arca de la Alianza, mitigaba su resplandecer y se estaba escondiendo.
    En aquello conocido como “ester panim”, o sea, el ocultamiento del rostro del Eterno.
    Tal acontecía por aquellos tiempos y no solamente para los judíos, sino para todos.
    No es casualidad que en China, India, Persia, Grecia, Israel, Turquía, Egipto y vaya uno a saber dónde más algo estaba pasando que de a poco los profetas (verdaderos, corruptos y falsos) estaban siendo desplazados para que aparecieran en escena los filósofos, los sabios, los pensadores, los ejercitadores del pensamiento que privilegiaban la mentalidad humana por sobre cualquier indicio de revelación sobrenatural.
    Es la época en la que los Sabios de Israel empiezan a dirigir los derroteros del pueblo de Dios, pero también de Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Heráclito, Parménides, Pitágoras, entre otros y luego Sócrates, Lao Tse, Confucio, Zaratustra, Buda, y si quieres puedes buscar más y compartirlo luego con nosotros.

    El Eterno estaba dejando a Sus hijos hacerse independientes para así, llegado el tiempo adecuado, el reencuentro sea honesto y sincero.
    Uno en el que Dios volverá a nuestras vidas, no por imposición o a través de la “magia” de los milagros; sino por la propia convicción de la humanidad, la cual habrá erradicado la peste de la religión con la podredumbre de la fe. Desterrado definitivamente la superstición y el engaño. Aprendido a dominar, en la medida de lo posible, la presencia del EGO fuera de foco para que solamente sea el siervo que es.
    Ese tiempo de volvernos con sinceridad al Padre se suele denominar “Era Mesiánica”.
    Ya ha comenzado, estamos avanzando a buen paso en las horas de su amanecer.

    El moderno y laico Estado de Israel es el retoño que está creciendo entre los cardos.
    El abundante desapego de la Torá (entre judíos) así como el seguir dándole la espalda al noajismo (entre gentiles) no son sino otras pruebas de ello.
    La confusión, el abandono, las dudas, las amarguras son los dolores del parto que todavía continúa pero ya pronto terminará para ser realidad.

    Quiera el Eterno que sea éste el último 9 de Av en destierro.
    Que Su Presencia retorne a fulgurar con plenitud.
    Que nuestro Yo Vivido sea fiel reflejo de nuestro Yo Esencial (NESHAMÁ, espíritu).

  • El mensaje correcto

    Damos por hecho que Moshé no entró a la tierra de Israel por golpear a la roca y hablarle rudamente al pueblo en una ocasión, pero hoy la Torá –en propia declaración de Moshé- nos brinda el motivo más profundo:

    «Por causa de vosotros el Eterno se enfureció también contra mí, y dijo: ‘Tampoco tú entrarás allá.»
    (Devarim/Deuteronomio 1:37)

    Para comprender bien de qué se trata es necesario leer el contexto, por lo cual haz clic en el link que está aquí arriba y analízalo.

    El liderazgo de Moshé no era el indicado para la posesión de la tierra de santidad ni para establecerse allá.
    Era más bien el pensamiento galútico, de la diáspora, aquel que sueña con una mejor época y depende de la buena voluntad de hombres y Dios.
    Mira lo que dice:

    «El Eterno, vuestro Elohim, quien va delante de vosotros, Él combatirá por vosotros de la manera que lo hizo por vosotros en Egipto ante vuestros propios ojos, como también en el desierto, donde habéis visto que el Eterno vuestro Elohim os ha traído, como trae un hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta que habéis llegado a este lugar.’»
    (Devarim/Deuteronomio 1:30-31)

    ¿Te das cuenta?
    Es un padre llevando a su hijo, y que de tanto amor y servicio no le da espacio al chico para que crezca.
    En determinado momento de la existencia del niño esta muy bien que así sea, eso es justamente lo que él precisa.
    Pero, cuando llega el momento de la madurez, es indispensable que el niño sea ahora adulto.
    Por tanto, él debe ocupar sus espacios y cumplir sus roles, en tanto que el padre/madre debe tomar conciencia y apartarse.
    Precisamente es la demostración de amor y respeto cuando el padre/madre acompaña este proceso de su hijo y no lo obstaculiza con la excusa del amor, que no lo es, sino solamente dominación, asfixia, ahogo.
    Dios nos ama, por tanto nos deja a nuestro control y libre albedrío.
    Solamente cuando las cosas están verdaderamente terribles, es que como un padre solícito acude al auxilio, cuando ya no tenemos otra opción posible.
    ¿Se entiende?
    Por tanto, lo que Moshé está proponiendo es la visión errónea para el actual pueblo de Israel, aquel que debe manifestar su personalidad juvenil en la posesión de su nuevo hogar.
    Siendo lo cual, no es el liderazgo del anciano Moshé el que servirá a su pueblo.
    Es hora de dejar el camino libre a quien sí pueda cumplir el rol indicado.

    La conducción que se precisa para tomar la tierra de santidad es uno que es capaz de empuñar las armas para defender a su pueblo y quitar al enemigo de en medio, es alguien que confía en Dios pero no por ello se queda pasivo a la espera del milagro.
    Atendamos:

    «Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moshé [Moisés], y dijo: –¡Ciertamente subamos y tomémosla en posesión, pues nosotros podremos más que ellos!»
    (Bemidbar/Números 13:30)

    Ésta es la clave también para nuestra época, ahora y aquí.
    Es el tiempo de que digamos que podemos hacer nuestra parte y conquistar nuestras dificultades.
    Sea ese grupo atrevido de fundamentalistas emisarios del imperio árabe musulmán, con sus esbirros progresistas y otros anatemas de la humanidad; o cualquier otra circunstancia que se nos oponga en la vida cotidiana.
    Emprendamos nuestra tarea con decisión y valentía, confiemos en Dios pero no vivamos pendientes de salvaciones milagrosas.

    Entonces, sea cual fuera el resultado final, habremos conquistado nuestra tierra prometida.