Categoría: Opiniones e ideas

  • Los cuatro guardianes de este mundo

    A partir de unos versículos en la parashá Mishpatim (Shemot/Éxodo 21-24) es que los Sabios (Bavá Metziá 93, por ejemplo) establecen las leyes que corresponden a los cuatro guardianes (arbaa shomerim).
    En su presentación clásica:

    ארבעה שומרים הן, שומר חנם והשואל נושא שכר והשוכר
    ARBA’A SHOMERIM: SHOMER JINAM VEHASHOEL, NOSE SAJAR VEHASOJER

    Veamos a grandes rasgos esta clasificación y sus reglas básicas.

    Un «Guardián» (shomer) es cualquier persona que, por cualquier razón, es (de cierta forma responsable) de un objeto que pertenece a otra persona. En total, la Torá clasifica cuatro tipos de guardián y el nivel de responsabilidad que tiene cada uno:

    1) El Guardián impago / Shomer jinam.
    Es aquel que se ocupa de la propiedad de otro solo como un favor y no recibe ninguna compensación por su tarea.
    Tiene el deber de cuidar el objeto, pero su responsabilidad en caso de accidente es mínima. Si el objeto se daña como resultado de su negligencia, debe pagar. Sin embargo, si se pierde o es robado u ocurrió algún suceso de fuerza mayor, si brindó el cuidado razonable al que se había comprometido y presta juramento a tal efecto, está absuelto de hacerse cargo de los costos.

    2) El tutor pagado / Nosé sajar.
    Se le paga (o se le compensa) por sus servicios, aunque no se le permite hacer uso del objeto.
    Por ser rentado, se espera que brinde mayor atención al cuidado y su responsabilidad en caso de accidente es mayor.
    Aquí la Torá distingue entre «daños evitables», como pérdida o robo, y «daños inevitables», como robo a mano armada y muerte natural. El tutor pagado es responsable de lo primero y absuelto por juramento de lo segundo.

    3) El prestatario / Shoel.
    El suyo es el más alto nivel de responsabilidad porque el objeto se le ha dado únicamente para su propio beneficio. Como resultado, él es responsable de devolver lo que se le ha dado intacto o de lo contrario pagar por su valor, independientemente del grado de su culpa en caso de daños. Incluso si el objeto prestado es destruido por un rayo, él debe pagar.
    Solo hay dos excepciones a la responsabilidad absoluta del prestatario: a) si el daño resultó de su uso normal del objeto; b) si el propietario del objeto estaba con él en el momento de la pérdida.

    4) El Arrendatario / Sojer.
    La Torá también menciona un cuarto caso en el que una persona es responsable de la propiedad de su prójimo, el caso del arrendatario que paga por su uso, pero no está claro en el nivel de su responsabilidad. El Talmud cita dos opiniones sobre el estado del arrendatario: el rabino Yehudá dictamina que él es un guardián no pagado, que es responsable solo por negligencia; en tanto que el rabino Meir es de la opinión de que sus obligaciones son idénticas a las del tutor pagado, y también es responsable de los «daños evitables», como la pérdida y el robo.

    En realidad, las situaciones pueden tender a infinito, pero estas son las cuatro categorías básicas que son manejadas a partir de las cuales los entendidos en la materia derivan lo que corresponda en cada situación específica.

    Más allá de esto, podemos vislumbrar aquí una enseñanza que es aplicable a nuestra vida cotidiana.
    Existen cuatro modos de vivir en este mundo:

    1. El que tiene conciencia de que este mundo es un préstamo valioso que Dios nos hace y por tanto se compromete a cuidarlo, a hacer buen uso de él, a devolverlo incluso mejor de lo que lo recibió.
      Por ello es juzgado por el Juez de manera muy benevolente, porque las cosas malas suceden más allá del buen deseo que se tenga o del esfuerzo que se ponga para evitarlos.
      Dios nos creó con debilidades y tendencias que nos doblegan y apartan de Su Ley, y por ello Él es misericordioso con el que no peca con alevosía.
      Ésta es la persona espiritual, alejada de religión, enfocada en vivir bien aquí disfrutando de lo permitido y saludable. Se aparta de lo prohibido y trata de construir SHALOM con su conducta.

    2. Aquel que cree que está acá solo para negociar un beneficio en el más allá. Este mundo le resulta un padecimiento, un trámite engorroso, una prisión para el alma.
      Igualmente sabe que no puede acabar con su vida, porque entonces el castigo Divino sería horrendo, por lo que como puede cuida de su vida, pero no hace mucho esfuerzo para ello.
      Éste es el religioso que tiene su cabeza dedicada a la muerte en lugar de celebrar la vida. Es ritualista, es dramático, es sufrido porque tiene fe en que al final será compensado con mucho placer en una vida en otra dimensión.

    3. El que se cree que está acá para negociar con Dios, para hacer todo tipo de pactitos que de cierta forma obligarían al Todopoderoso a estar en un rol servil hacia el minúsculo humano.
      Con ello pretende obtener réditos en este mundo y de paso obligar al Creador a darle más beneficiosos en la eternidad.
      Éste es el otro tipo de religioso, aquel que se dedica a los rituales mágicos, a conjurar dioses y demonios, se involucra con supersticiones y supuestas sabidurías místicas.

    4. El que siente que está viviendo de prestado y que no tiene claro qué quiere con su vida acá ni tampoco en la eternidad.
      A veces tiende a ser espiritual, a veces religioso.
      Le falta definirse y aceptar su grandeza para entonces disfrutar de lo permitido en este mundo y de los bienes sembrados en la cosecha en la otra vida.

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    Te aseguro que tu conducta es observada y valorada por el Juez, ya lo sabes.

    Este post está dedicado al bienestar del señor Luis Diego Pérez Chacon y de su hijo, agradeciendo sus aportes económicos, intelectuales y subversivas críticas.

  • Para entenderte y entender al otro

    El ser humano es multidimensional, compuesto por sus planos físico, emocional, social, mental y espiritual.
    Cada uno de ellos se maneja según sus propios parámetros, a veces pueden existir intersecciones de varios.
    Veamos brevemente algunas ideas.

    Físico: no hay conciencia, simplemente es.
    Se mueve por impulsos irracionales.

    Emocional: su prioridad es evitar el displacer, el dolor.
    Secundariamente se tratará de obtener placer.
    Hay una conciencia limitada del otro, siempre desde una perspectiva egoísta.

    Social: se negocia para eludir conflictos y obtener beneficios.
    El principio es el de conseguir logros para sí, siendo el otro un mecanismo para obtenerlos.

    Mental: se ha podido despegar bastante de su egoísmo, por lo cual se toma en consideración al otro, al próximo como al lejano.
    Desde este plano se puede prever, planificar, organizar, ordenar de tal forma que se espera que la conflictividad sea limitada y la cooperación mayor.

    Espiritual: cuando la persona se maneja desde esta perspectiva tiene la conciencia de la unidad más allá de las diferencias y barreras que interponen los otros planos.
    Por lo cual, se trata de vivir construyendo SHALOM por medio de pensamientos, palabras y acciones de bondad y justicia.

    Por favor, no te confundas suponiendo que una persona intelectual procederá de manera noble y proactiva, puesto que el intelecto es una de las facetas del humano que suele quedar atrapada por los movimientos del plano emocional, por ejemplo. Entonces, una persona altamente inteligente actuará con alevosa perversión, maltratando, arruinando, corrompiendo y encontrando justificaciones para ello, porque el intelecto queda a disposición de los mandatos emocionales.

    O cuando el intelecto está subordinado a los mandatos sociales, rápidamente la persona ejercerá todo tipo de cosas aberrantes pero ordenadas por la moral de su sociedad, no queda muy lejos el horror del nazismo que sirve como modelo de esto.

    O aquellos que reniegan de sus emociones e instintos, pretendiendo llevar una vida ascética acorde a sus principios rectores mentales (y seudo espirituales). El plano emocional está cercado por impedimentos morales, por programaciones sociales, por comandos que parten de un intelecto desequilibrado; el resultado obviamente no será saludable.

    Por otra parte, en las relaciones interpersonales es importante conocer el eje principal sobre el que gira la vida de nuestro interlocutor, para evitar conflictos generados por malos entendidos.
    Por ejemplo, una persona que se mueve básicamente desde su plano emocional chocará con alguien enfocado en su plano mental, el diálogo será complicado.
    Uno que busca réditos en sus tratos humanos, porque su afán de obtener placer le satura el entendimiento, no comprenderá al que actúa movido por principios generosos.

    Por último, la motivación principal es la de desarrollar el poder que corresponde a cada plano.
    Cuando nuestras acciones hacen que el otro se sienta en impotencia, o realmente quede en situación de impotencia, necesariamente estamos promoviendo el choque. Pero, si reconocemos el poder del otro, lo valoramos, le permitimos que lo manifieste, probablemente encontraremos un socio en nuestro andar.

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  • ¿Cómo entender un Midrash agádico?

    El midrash agádico es el cuento de los sabios que suele ser narrado para echar luz acerca de puntos oscuros en historias (mayormente “bíblicas”, pero no solamente), llenar lagunas de información, permitirnos profundizar en los sentidos de la narrativa, pero especialmente proveernos de enseñanzas.

    Aquí tenemos un ejemplo entre miles: “Moshé medía 10 cubitos de altura (5,5 metros aproximadamente), tomó una espada de 10 cubitos de largo y saltó 10 cubitos en el aire – para llegar solamente a los tobillos de Og.” (Berajot 54b).

    Podemos categorizar a las personas de acuerdo a su forma de encarar estos midrashim:

    a- aquellos que creen que son literales, historias verídicas sin una coma de separación de la realidad. Cuando el cuento es evidentemente disparatado, estas personas declaran su lealtad más allá de toda razón.
    b- aquellos que consideran que son simplemente fantasías típicas de la mente del Medio Oriente, con poco y nada de valor.
    c- los que entienden que el midrash cumple una función pedagógica, instructiva, alegórica, moralizante y que no opera necesariamente en el mundo de la literalidad sino en el del simbolismo.

    Esta categorización es la que nos presentó el venerado maestro Maimónides, instruyéndonos para que seamos habitués del tercer tipo de personas. Puedes leer sobre esto haciendo clic aquí, busca el capítulo que se titula: “El lenguaje alegórico de los sabios”.

    Del primer grupo, Maimónides nos advierte de lo peligrosos que llegan a ser, porque provocan burlas, confusiones, malos entendidos, creencias erróneas, burlas contra Dios y la Torá, infantilización del pueblo, demostrar la inoperancia y superstición de los Sabios, entre otras cosas muy perjudiciales.

    Del segundo grupo, es evidente la oposición del Maestro a ellos, porque no buscan la comprensión ni el conocimiento, sino la destrucción de las cosas de Dios en este mundo.

    El pequeño tercer grupo es el que toma las cosas como deben ser tomadas. No juzgan, mucho menos prejuzgan. Atienden, interpretan, tratan de encontrar sentidos, conectan, aceptan sus limitaciones, reconocen las limitaciones de los sabios de la antigüedad, respeta al Eterno y Sus cosas (entre las que se encuentra también la Torá en su vertiente oral).

    Un fabuloso representante de este grupo es el Maharal de Praga. Él dice que no debemos esclavizarnos al significado literal de las palabras, sino percibir la riqueza y multidimensionalidad en las expresiones de los Sabios. Acordarnos del simbolismo, reconocer los modismos del lenguaje, asombrarnos ante el ingenio para revelar ocultando, descubrir las ideas propias de la antigüedad que no eran parte de la Revelación pero sí de la evolución del pensamiento humano. De esta forma, se pueden aceptar los milagros sin perturbarse, así como las increíbles fantasías que ocupan también un rol importante en la narrativa rabínica. Por tanto, no se aproxima a la lectura de los midrashim agádicos con prejuicios, sino con sed de aprender; por ello termina aprendiendo, quizás algo muy alejado de la comprensión literal de la narrativa fantasiosa.

    Por supuesto que una persona sola, a la deriva, consigo misma; o ayudada por libros y publicaciones de internet, muy fácilmente naufraga y se pierde.
    Es por ello indispensable, sustancial, irrenunciable que el que desea aprender verdadera Torá lo haga con la guía experta de un maestro judío entendido en el tema y dispuesto a enseñarle. Cuidado de no aceptar malas imitaciones, tales como “rabinos mesiánicos”, o cosas denigrantes por el estilo. Porque no solamente puedes perder tiempo, plata y oportunidades de alejarte de lo malo y acercarte a lo bueno;  también estás arriesgando la santidad de tu vida, los deleites en el mundo venidero, tu eternidad.

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  • Dios recuerda

    «Me he acordado de Mi pacto.»
    (Shemot/Éxodo 6:5)

    En varias oportunidades el Eterno se menciona a Sí Mismo como “aquel que recuerda”.
    Es una cuestión bastante evidente, cuando tomamos en consideración que Él es omnisapiente, es decir, que todo lo sabe. Un “Alguien” que todo lo sabe, todo absolutamente todo, pasado, presente y futuro, por supuesto que recuerda también completamente todo.
    Entonces, ¿con qué intención el Creador se anuncia como memorioso de Sus pactos?

    Vamos a dar algunas posibles respuestas ahora, que no se contradicen sino que se complementan.
    La primera.
    Dios está anunciando que es ahora el tiempo indicado para que ponga en funcionamiento aquello que acordó en Su pacto; es decir, no está hablando de si tiene memoria o no, sino de que ha llegado el momento que tenía que llegar para que lo pactado sea relevante.
    Pongamos un ejemplo simplón. Un papá le dice a su hijo que cuando éste cumpla 18 años, él le dirá un importante secreto familiar.
    Cuando llego el decimoctavo cumpleaños del crío, el papá le revela el tal secreto, por tanto cumplió lo prometido, por tanto “recordó el pacto” que había sellado tiempo atrás.
    En el caso que nos convoca, el de Dios diciendo que recuerda Su pacto con los israelitas, está indicando que llegó la época del cumplimiento, que ya no se debe esperar más.

    La segunda.
    Dios declara que Él ahora recuerda para obligar a la persona a que recuerde, a que el humano se ponga al tanto de lo que el Eterno quiere que sepa.
    Es como una hábil maestra que estimula positivamente a su alumna, que lo incentiva para que sea el niño quien vaya descubriendo y revelando el conocimiento y que no lo viva como una imposición, una cosa ajena que se le ordena a que tome para sí.
    Entonces, el Eterno dice recordar lo que lleva al receptor del mensaje a que tome conciencia de algún punto de interés actual.

    La tercera.
    El ser humano olvida, ¡gracias a Dios por ello!
    Bien sea porque la persona no fue refrescando el recuerdo y por tanto fue perdiendo el registro, o por alguna enfermedad orgánica que causa olvido, o por algún bloqueo emocional, es propio del humano no recordar.
    Pero con el Eterno eso no ocurre, Él recuerda sin olvido.
    Él tampoco está sometido a esa limitación, por tanto todo queda registrado “en el libro”, el cual es leído a su debido tiempo.
    Nos recuerda en este párrafo el Creador otra de las infinitas diferencias entre Él y nosotros.

    La cuarta.
    Nuestra memoria no es pura y objetiva, es decir, no recordamos realmente hechos, sino que armamos un relato de fragmentos de recuerdo, los cuales a su vez registramos como parte de un relato que nos hicimos (o hicieron) de “la realidad”.
    Para la persona el recuerdo es un trabajo de reconstrucción y recreación, más que de reproducción fidedigna de acontecimientos.
    No así con el Eterno, para el cual el recuerdo es fiel, sin cambios, sin errores, sin relatos que reinventan lo sucedido.
    Él recuerda, y eso es objetivo y en gran medida cuando nos ponemos a pensar en ello… ¡es terrible para nosotros!

    La quinta.
    Él nos dice que recuerda para que no pretendamos engañarlo con nuestras excusas y mentiras.
    Es tan típico del hombre tratar de escapar de su sentimiento de impotencia por medio de la desconexión con la realidad. Nos inventamos realidades alternativas, que no tienen razón ni sentido, pero que de alguna manera nos parece útil para no sentirnos impotentes. Ante Dios todas esas patrañas caen como un velo descosido para dejar paso a la verdad al desnudo.
    Por tanto, recordemos que Él recuerda, así nos comportamos más dignamente, acorde a nuestra calidad de hijos del Creador.

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    Dios también eso recordará…

  • Jelek Eloha Mimaal

    Texto que dedicamos al apreciado Luis Diego, de Costa Rica, para que encuentre pronto su chispa Divina y le permita brillar en todo su esplendor; así como a todos los que anhelan el abrazo del Universo.

    «וּמֶ֤ה ׀ חֵ֣לֶק אֱל֣וֹהַּ מִמָּ֑עַל וְֽנַחֲלַ֥ת שַׁ֝דַּ֗י מִמְּרֹמִֽים:
    ¿Cuál sería entonces la porción que Elohim me daría desde arriba, la heredad que da el Todopoderoso desde lo alto?»
    (Iyov/Job 31:2)

    Donde leemos en nuestra traducción: “ la porción que Elohim me daría desde arriba”, en el texto original expresa: “jelek Eloha mimaal”.
    Iyov, el angustiado personaje bíblico que conocemos por el nombre de Job, tenía la creencia de que por sus acciones recibiría premios del “Dios que mora en las alturas”.
    El concepto queda fortalecido con la segunda parte de la frase: “la heredad que da el Todopoderoso desde lo alto”, que es idéntico a la primera parte de la frase.
    Repetimos: él creía que el mundo se administraba con justicia directa retributiva de parte del Todopoderoso. El que las hace las paga, en este mundo.
    Sea su creencia cierta o no, no viene al caso ahora pues no es el objetivo de este breve estudio; porque ahora queremos ver cómo el concepto de “jelek Eloha mimaal” tuvo una transformación, ya que sabios y maestros mucho más aquí en el tiempo lo comprendían y enseñaban como sinónimo de NESHAMÁ, es decir, el espíritu, la chispa Divina, el Yo Esencial.
    Entre estos distinguidos maestros podemos mencionar a Ramjal (en “Daat Tevunot” 24), el Admor de Liadi (en el “Tania”, primera parte segundo capítulo) y el Malbim (en su interpretación a Salmos 103:1).
    De este último citamos:

    «ברכי נפשי את ה’», יאמר אל נפשו הרוחנית שהיא בת אלהים וחלק אלוה ממעל, שתברך את ה’ על החסדים שעושה עמה, וכל קרבי, הוא הגוף שהוא לבוש אל הנפש,
    «Bendice al Señor», le dirá a su alma espiritual, que es hija de Dios y parte de Dios arriba, quien bendecirá al Señor por las misericordias que hace con ella.
    ”y todo dentro de mí”, es el cuerpo que está vistiendo al alma.

    Esta interpretación va en consonancia con lo dicho al momento de la creación de la especie humana:

    «וַיִּיצֶר֩ ה֨ אֱלֹהִ֜ים אֶת־הָֽאָדָ֗ם עָפָר֙ מִן־הָ֣אֲדָמָ֔ה וַיִּפַּ֥ח בְּאַפָּ֖יו נִשְׁמַ֣ת חַיִּ֑ים וַיְהִ֥י הָֽאָדָ֖ם לְנֶ֥פֶשׁ חַיָּֽה :
    Formó el Eterno Elohim al humano, polvo de la tierra. Y sopló en sus narices espíritu vivo y fue el humano un alma viviente.»
    (Bereshit/Génesis 2:7)

    En donde claramente queda revelado que nuestra identidad sagrada es una porción de la Eternidad, siendo esta identidad nuestra versión más perfecta a la que podemos aspirar llegar a parecernos con nuestras acciones en este mundo. Cuando cumplimos con nuestros mandamientos, es decir, vivimos de acuerdo a nuestro código de ética/espiritual, estamos aproximando nuestro Yo Vivido a que sea un mejor reflejo de nuestro Yo Esencial. Esto es, espiritualizando la materia, convirtiendo este mundo en un paraíso terrenal.
    Tales son algunas de las profundas verdades que se desprende de reconocer que somos un “jelek Eloha mimaal”, una porción del Elohim.

    Mira tú cómo cambió el sentido de una expresión muy antigua.
    Pasó de ser una creencia en la retribución Divina a la convicción de ser parte de la Unidad que no puede ser divisible.

    Llegados a este punto me parece atinada la pregunta: ¿hay alguna brecha insalvable entre ambas perspectivas de lo que significa la expresión “jelek Eloha mimaal”?
    Te daré una respuesta, seguramente hay otras.
    Cuando estamos plenamente conscientes de que nuestra identidad verdadera es una chispa de Dios, y sabemos que todo lo existente es Su obra, entonces ya no nos angustiamos ante lo inevitable ni peleamos por lo accesorio. Sabemos que hay un Juez y hay Justicia, aunque no se dé en este mundo, aunque no la podamos percibir en nuestra vida terrenal. Los procesos del Todopoderoso son en Su aquí y ahora, que no coincide con nuestro humano y limitado aquí y ahora (si no lo entiendes, está bien que así suceda).
    Cuando nos adentramos en el conocimiento de las reales cosas del Señor, descubrimos que nuestro breve pasaje por este plano terrenal cumple una función dentro de una maquinaria infinitamente más compleja de la que somos parte. Los altibajos son las frecuencias que demuestran que estamos con vida y andando.
    ¿Se entendió?

    Si lo hiciste, me alegro mucho.
    Pero tener el conocimiento teórico es un pequeñito paso, hay que integrarlo a la vida personal, convertirlo en hábito, practicarlo y que sea parte de nuestro ser.
    Entonces estaremos experimentando mucho menos sufrimiento y más confianza.

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    Gracias.

  • Lo únicos y maravillosos que somos

    En una de las redes sociales más famosas, alguien publicó en su historia esta frase: “Es lo que se ve por fuera lo que nos hace diferentes, pero es lo que tenemos dentro que nos hace únicos”.

    Suena lindo, ¿no es cierto?
    Más allá de su belleza, o no, pasemos a analizar brevemente desde la perspectiva de la Tradición espiritual.

    Al respecto, en el Talmud encontramos:

    “No hay dos mentes iguales, igual que no hay dos caras iguales”
    (Berajot 58a).

    Así pues, es bien cierto que lo externo nos hace ver diferentes. Ni siquiera los gemelos idénticos son completamente iguales, tienen diferencias morfológicos y probablemente fisiológicas.
    En general, cada uno de nosotros tiene su superficialidad que es más o menos parecida a la de otra persona, pero siempre diferente.
    Lo material nos separa, nos hace creer que estamos desconectados y no formamos parte de una Unidad. El cuerpo nos limita, nos diferencia, nos confronta, genera roce y conflicto.
    Por su parte, lo espiritual revela que que todos somos parte de Uno: la creación no está desvinculada en ningún momento del Creador.
    Así pues, cuando hablamos de lo que se “ve por fuera”, sin dudas estamos en la dimensión de la separatividad, de la limitación.
    Por tanto, “no hay dos caras iguales”, y resulta ser acertado el concepto en el póster que comentamos.

    Ahora, nos queda por ver aquello de “es lo que tenemos dentro que nos hace únicos”.
    A mi me queda la duda: si cada uno es diferente y por tanto no hay dos iguales, ¿no quiere decir que también en lo externo cada uno es único?
    ¿Pueden servir como sinónimos, al menos en este caso?
    Porque, piensa conmigo: si cada uno es diferente, ¿no implica que todos somos únicos?
    Por tanto, no entiendo el uso del “pero” en el póster; ya que debería mejor leerse: “Es lo que se ve por fuera lo que nos hace diferentes, así como lo que tenemos dentro que nos hace únicos”.
    Si fuera así, será idéntico a la enseñanza de los Sabios que hemos citado más arriba.

    Más allá de esto, asumamos que el autor del mensaje del póster nos quiso decir que lo que “tenemos dentro” tiene una cualidad superior e irrepetible.
    Es decir, que por fuera vemos diferencias, pero que lo que cuenta es ese rasgo individual e irrepetible de lo interior.
    ¿Es esto tan efectivamente cierto?
    ¿Somos tan únicos en nuestro interior?
    Si no nos aferramos a dogmas ingenuos, muy políticamente correctos, tenemos que confesar que tanto en los sentimientos como en los pensamientos las personas estamos bastante encajonadas por nuestro Sistema de Creencias. Éste se nutre, entre otras cosas, de los mandatos sociales; por tanto: ¿es tan diferente, único, tu sentimiento/pensamiento siempre con respecto al de otra persona?
    ¿Somos tan mágicamente irrepetibles completamente?
    ¿O acaso esa chispa inigualable es en ciertos aspectos, por lo general bastante menores?
    Quedan las dudas planteadas y no respondidas por mí en este post.

    Por último, es evidente que el autor del póster no conoce, o no coincide, o no se acordó, o no quiso poner que en verdad NO somos el cuerpo, tampoco somos lo mental/emocional; lo externo y “lo que tenemos dentro” es lo que estamos siendo ahora, NO lo que somos.
    Somos NESHAMÁ, espíritu, chispa Divina, Yo Esencial.
    Somos algo que no es cuerpo ni tampoco mente ni alma, sino espíritu.
    El resto es lo que nos está pasando, lo que nos pasó, lo que hacemos con lo que experimentamos, las combinaciones fisicoquímicas; pero no es lo que designa nuestro verdadera y trascendente personalidad.

    Tenlo en cuenta, eres NESHAMÁ que está viviendo esta vida, con este cuerpo, estas creencias, algunos pensamientos, sensaciones, sentimientos, emociones y que todo ello es accesorio a la esencia espiritual.

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  • Fe, conocimiento, Emuná

    Suele haber una enorme confusión cuando se traduce el concepto hebreo clásico de EMUNÁ, pues muchos lo vierten como “fe”.
    Por si no fuera ya malo, además entienden a la misma desde una perspectiva ajena al judaísmo, por lo general muy próxima al cristianismo, aunque juren y argumenten tratando de demostrar que su visión es acorde al judaísmo (y con mucho malabarismo, palabrería, carisma marketinera y algunas trampas más, llegan a convencer a vastos públicos). De hecho, hasta personas judías que se supone tienen amplios conocimientos suelen caer en este tremendo error, que termina por desvirtuar un poderoso y sagrado concepto dejándolo a disposición para que nos invadan todo tipo de creencias foráneas, muchas veces antagónicas a lo que propone la Torá.

    Tenlo bien presente y no lo olvides: EMUNÁ NO ES fe.
    Lo cierto es que son absolutamente contrarios.
    Como ya hemos trabajado varias veces este tema, te dejo aquí uno de los tantos estudios disponibles al respecto: https://belev.me/2018/09/05/a-ver-si-te-queda-claro-emun-no-es-fe/
    Ahora presentaré una simple síntesis, en la cual también incluiremos al “conocimiento”.

    ¿Qué es lo que produce la mente con cada uno de ellos?

    Fe -> fantasía.
    Conocimiento -> conexión.
    Emuná –> inmersión.

    Es decir, tus ideas quedan flotando en nubes imaginarias si se basan en la fe.
    Si apartas a ésta y pasas a conocer, entonces tu mente hace conexiones.
    Y en caso de que superes al conocimiento alcanzando la emuná, entonces estarás en una inmersión de tus pensamientos en la realidad, podrás comprender los eventos desde una perspectiva que no niega los hechos científicos, sino que son complementados. Tendrás la fantasía limitada a su función útil, y no usurpando los lugares que deben ocupar la creatividad, la intuición y el saber.

    ¿Qué actividades pueden ser equiparadas con cada uno de los conceptos?

    Fe: superstición, pensamiento mágico.
    Conocimiento: ciencia.
    Emuná: creatividad, intuición, profecía.

    O sea, el que “cree por fe”, se mueve en prejuicios carentes de validez, plagado de pensamiento mágico, adosado a la superstición. Como no cuenta con recursos cognitivos, se maneja desde la creencia, asume como verdad los mandatos sociales, destierra el análisis crítico que intenta ser objetivo para aferrarse con fiereza a sus dogmas.
    En tanto que el que conoce deambula por los pasillos de la ciencia, sea aplicándola, recurriendo a ella, descorriendo el velo de la naturaleza, investigando, etc.
    Por su parte, la persona que vive de acuerdo a la emuná acepta las limitaciones epistemológicas inherentes al finito ser humano, y por tanto disfruta de los avances científicos sin renegar con ello de su apertura intelectual hacia lo infinito y aún inaccesible para la ciencia. No delira mágicamente ni puede ser dogmático, ya que necesariamente la persona de emuná está inmerso en la realidad, la que comprende y la que no. La que no comprende ni entiende, no trata de llenarla con fantasías ni imposturas arbitrarias sociales.

    ¿Qué factor juega la imaginación?

    Fe: alimentada por la ignorancia y movilizada por prejuicios/creencias.
    Conocimiento: contenida.
    Emuná: expansiva con su raíz en el conocimiento.

    Como ya hemos estado viendo, la persona de fe está fuera de foco, solamente atado con alambres a sus creencias a las que se niega a analizar. Las justificaciones, las excusas, el malabarismo mental, ocupan el lugar que debiera ser de la búsqueda sincera del Eterno.
    En tanto que el científico debe recurrir a la imaginación como instrumento de avance, de renovación, de repensar lo que se conoce hasta ahora. Sin imaginación se estanca el conocimiento científico, pero con la imaginación desatada de límites se termina ejerciendo la fe. Sí, también hay científicos que profesan una fe en la ciencia, que por tanto ha dejado de ser realmente ciencia para ser otro dogma religioso.
    En tanto que la persona de emuná tiene los pies en la tierra pero su mente abierta a lo imposible. Es expansivo, porque está a la espera de poder revelar un poco más del infinito.

    Para terminar, supongo que la persona de fe no querrá saber nada con este estudio, a lo sumo para negarlo y burlarse/maldecirlo.
    El de pensamiento científico (ausente de emuná) podrá sonreír complaciente, confundiendo emuná con fe.
    El humano espiritual, aquel que vive con emuná, tendrá la oportunidad de comprender un poco más estos conceptos y alejarse del error.

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    Se agradece y bendice.

  • La locura de la fe

    Un amable amigo me envió una de estas dos imágenes para saludar el viernes por el próximo día de Shabat.
    Seguramente el estimado amigo creyó que la imagen representaba un poderoso mensaje lleno de judaísmo y espiritualidad.
    Algo así como la frutilla de la torta para esta semana que está culminando.
    Por eso, en su bondadosa intención compartió la tal imagen.

    De inmediato me resultó que había otra palabra que describía mejor el contenido y es la que otro amigo editó para la nueva versión del saludo.
    Ahora comparto contigo ambas imágenes y simplemente añado un detalle no menor, pero que pasa desapercibido: EMUNÁ NO ES “fe”.

    Sin más, un deseo de Shabat Shalom.

  • La magia que tú quieras

    Hace unos días publique el artículo que vinculaba Januca con magia, lo puedes leer haciendo clic aquí.
    Al poco rato, una atenta y sagaz dama lectora planteo las siguientes interrogantes al respecto:

    ¿Y qué hace que la magia suceda, son solo los actos de una persona justa?
    ¿la magia existe para revelar que hay algo más que este mundo físico?
    https://www.facebook.com/profile.php?id=100014510748059

    En verdad, no soy experto en magia, ni siquiera sé algo del tema.
    Por tanto, no considero ser el más adecuado para responder.
    Sin embargo, me permito hacer un ejercicio mental para elaborar algún pensamiento.

    Tipo 1.
    Existe esa magia que realizan los artistas, que son ilusionistas  prestidigitadores, mentalistas y hasta a veces también hipnotistas. En estos actos no se produce un cambio excepcional en el mundo físico. Es un entretenimiento que a veces nos maravilla, nos ilusiona, nos divierte, nos hace cuestionarnos el cómo lo hacen, pero no debemos esperar algo sobrenatural.

    Tipo 2.
    Luego está eso que llaman magia y no es otra cosa que manipulación emocional que lleva a que el receptor sea sugestionado y entonces crea, vea, sienta, actúe como si el mago tuviera realmente poderes inaccesibles por el común de los mortales. Tal tipo de trucos son moneda frecuente en determinadas sectas y supersticiones, acompañadas por toda una tramoya que pretende dominar la mente de los participantes.
    Pastores carismáticos, todo tipo de chanta religioso, los santurrones de la India, entre otros pelafustanes que se aprovechan de la ignorancia, el deseo de magia, la esclavitud al EGO de sus adherentes.

    Tipo 3.
    Esta esa otra magia en donde ocurre un hecho que quiebra a priori lo normal y suelen fallar las explicaciones racionales y no se encuentran causas científicamente comprobables. Cuando esto pone en evidencia la intervención divina, se le suele llamar milagro.
    El gran problema, enorme, es que suele pasar que la gente termina diciendo que algo ha sido un milagro cuando probablemente haya otra explicación más llana y confiable.
    Ejemplos: una cura repentina de una enfermedad para la cual los expertos ya no tenían recursos; un cambio de rumbo que evita por poco una catástrofe; ser parte de un terrible accidente y resultar ileso; un mensaje salvador a último momento que permitió salir de la indigencia a una familia al borde de la inanición, etc.
    Por supuesto que un milagro verdadero, es decir, la intervención del Creador salteando Sus leyes físicas no debe caer en la bolsa de lo mágico…

    Tipo 4.
    Dicen que existen mecanismos no conocidos aún por la ciencia, que mueven hilos en dimensiones paralelas a la nuestra y que resultan en eventos en nuestra realidad. Yo en lo personal no he tengo conocimiento de que esto ocurra en realidad, porque las brujas no existen, pero dicen que las hay.
    Por supuesto que no solamente servidores del lado oscuro manipulan estos entramados de fuera de nuestra dimensión, también estarían los que se conectan con el lado luminoso de “la fuerza”.
    Realmente… ¡qué se yo!
    Tenemos a los Jedis, los Sith, los personajes mágicos de Harry Potter, Merlín, Paracelso, el Baal Shem Tov, Jesús, Simón el mago, Sabrina la bruja adolescente, Willow la compañera de Buffy, los cuentos de hadas, pais y mais de santos, practicantes de vudú, Gandalf, santos cristianos, rabinos maravillosos, cabalistas prácticos, alquimistas y una larga lista, infinita lista…

    Tipo 5.
    Está la magia más prosaica, de aquellos que estudian, se esfuerza, trabajan, intentan, se tropiezan y se levantan, ponen actitud necesaria, no se dejan doblegar por las trampas del EGO.
    En gran medida es la que podemos hacer a diario cada uno de nosotros y que tristemente no la llamamos magia… porque sentimos que magia es algo que rompe las reglas del juego que el Creador ha establecido.

    Para resumir un poco, un gran axioma: “La gente quiere magia”.
    Que se complemente con: “Que sea ahora y gratis”.
    Y un apéndice: “Si hay que pagarlo, se hará aunque sea carísimo en dinero, salud, libertad o lo que fuera”.

    Ahora supongo que con esto así planteado la autora de las preguntas que dieron pie a este post podrá manejar sus propias respuestas.
    Eso espero.

    Si este texto te ha sido de utilidad, compártelo y si tienes ganas y posibilidad realiza tu propia magia ayudándonos a continuar nuestra sagrada tarea, se agradece aquí y en la Eternidad: https://belev.me/apoyo

  • La gente quiere magia

    La gente quiere magia, siempre, en todo momento.
    Siempre y cuando no haya tenido un verdadero despertar espiritual, haya permanecido despierto y trabaje constantemente para no caer en los hábitos del EGO.
    Porque si no, la gente quiere magia.
    Aunque le cueste una fortuna.
    Aunque le cueste la vida o la de un ser querido.
    La magia es la solución “mágica” a la impotencia.
    Y… la impotencia es una presencia permanente en la vida del humano en este mundo.

    Entonces, sentimos impotencia.
    Desde lo más profundo de nuestro ser irracional sentimos que tenemos un poder místico, sobrenatural, que opera maravillas en la realidad.
    Es que, el humano es una especie con una viva imaginación y desde los primeros instantes de nacidos la vamos llenando con creencias de que controlamos todo, hasta aquello que está por fuera de nuestro dominio. Si no, ¿cómo puede ser que el bebe sienta apetito, aunque no sepa lo que siente, ni definir el apetito, ni tenga idea de lo que es alimentarse, y de repente algo viene y lo satisface?
    Porque lloró, porque berreó, porque gritó, porque pataleó, porque precariamente imaginó que estaba satisfecho… y por arte de “magia” en verdad se calmó su hambre. Y lo auparon, le cambiaron el pañal, le cantaron, le dieron calorcito, lo mimaron, le hicieron sentir especial y “mágico”. Esa conducta repetida cientos y miles de veces formó un hábito que se anudó a la irracionalidad automática del EGO.
    Entonces, quedó grabado en profundas grietas inalcanzables por la razón que tenemos poder sobre todo, que tenemos capacidades mágicas.
    Aunque no sepamos que es poder, ni tengamos idea de qué es magia, ni nada… porque todo se va procesando de manera inconsciente y automatizándose como hábito.

    A esto tan materialista y prosaico se le añade un ingrediente intangible, inaccesible para la ciencia: intuimos que somos NESHAMÁ, es decir espíritu, un Yo Esencial, algo que trasciende lo limitado de nuestra existencia material.
    No lo sabemos, no lo aprendemos, no lo llegamos a definir, pero de alguna manera está esa intuición.
    Estamos conectados por siempre con el Todopoderoso, somos chispas de Su Luz.
    Somos Sus hijos, porque somos con Él en unión y unidad.
    Aunque en este mundo estemos limitados, en impotencia, separados, conflictuados… la intuición es que somos algo mucho más que lo que estamos siendo en esta existencia.
    Esto se suma a los hábitos de la creencia mágica para darnos más sensación de invencible, de poderoso, de organizador del universo a través de la magia del pensamiento.
    Y terminamos creyendo que somos amos del universo, que tenemos el poder de cambiar la realidad con el pensamiento, con el deseo. Asumimos, y nos reafirman, que la fe mueve montañas y que Dios se pone a nuestro servicio si pactamos con Él. Nos llenan de historietas de disfraz sagrado para mantenernos en la patética impotencia de creernos poderosos mágicamente.

    Es que… la gente quiere magia, y ésta no existe.

    ¿Es posible revertir esta profunda inestabilidad humana?
    Sigue visitando nuestro sitio https://belev.me y https://serjudio.com para que encuentres lo que ya hemos enseñado al respecto y las nuevas enseñanzas que, Dios mediante, casi todos los días del año vamos escribiendo y compartiendo.

    Y si quieres ayudarnos a continuar nuestra tarea sagrada: https://belev.me/apoyo se agradece infinitamente.

  • Modos mentales

    Vamos a conocer cuatro modos de funcionamiento de la mente.

    1. Hay personas cuya mente funciona especialmente en el modo que busca resolver problemas.
      Si vas a contarle algo que te pasa, con todo cariño se impacientará con tu relato para saltar directamente con los consejos que cree te ayudarán.
      Aunque tú no estés en verdad buscando que te resuelva nada, sino simplemente que te sirva de oído y puedas desahogarte.

    2. Existen también personas cuya mente no tiende a la resolución práctica de las cosas, sino que se enfocan en la relación humana, en compartir el momento.
      Puede que encuentren problemas que contar como vehículo para realizar esa conexión humana que tanto precisan.
      Pero sin dudas, no están a la espera de que el destinatario de sus narraciones o quejas sea un ingeniero o consejero, sino meramente un escucha.

    3. Hay gente que funciona con el modo burlón, que no quiere escucharte ni tampoco pretende ayudarte, solamente usarte para satisfacer su pobre autoestima.
      Por tanto, encontrarán tus puntos débiles para atacarte, para desmerecerte, para humillarte ante otros.
      Sirves como un objeto para ser destruido, y tu problema o circunstancia de vida es una excusa ideal para burlarse.

    4. Están las personas con un modo mental de indiferencia.
      Les que les importa un comino tu vida, tus problemas, todo lo que eres.
      No existes, aunque se den cuenta de tu presencia, entiendan lo que estás hablando, y hasta quizás comprendan cuál es tu situación.
      Pero, no te registran.

    Ahora, un planteo tomando en cuenta a los dos primeros modelos, los cuales aportan positivamente a las relaciones.
    Si los que funcionan en el modo práctico/resolutivo toman contacto con lo del modo relacional/emotivo, probablemente estalle el conflicto.
    No será buscado por nadie el encontronazo, pero es lo más probable que ocurra.
    Porque uno quiere resolver prácticamente, el otro quiere vincularse emocionalmente… ¡no están para lo mismo en esa relación!
    Entonces, no se entienden, chocan entre sí, se enojan, se achacan culpas y todo deviene en empeorar las cosas, cuando sería bastante simple evitar conflictos que son netamente evitables.

    Para lo cual, debemos conocer qué le queremos contar a quién, cuál es su modo de pensamiento habitual y ver si es lo que estamos buscando en este momento.
    Podemos hacer una introducción antes de comenzar nuestro intercambio, como por ejemplo: “Oye, quiero contarte algo, no estoy esperando consejo ni ninguna idea, sino simplemente poder descargarme con alguien que aprecio y en quien confío”. O: “Mira, necesito alguna sugerencia, alguien que me brinde una perspectiva diferente para esto que me está pasando y supongo que me puedes dar una mano”.

    Está en el otro asumir el pedido o rechazarlo, con amabilidad y respeto.
    ¿Tú qué crees?

    En cuanto a los dos últimos modos de funcionamiento mental, suele ser más beneficioso darse cuenta a tiempo de ellos y evitarlos.
    Y, si tú eres uno de estos, quizás fuera tiempo de encontrar qué está provocando este desajuste.
    ¿No sé qué te parece?

    Si te ha servido este estudio, colabora para que podamos continuar nuestra sagrada tarea: https://belev.me/apoyo

  • La poderosa meditación

    Una de las técnica de meditación, de las más extendidas y frecuentes, es aquella que enseña a poner atención en la respiración y cuando la mente se desvía, traerla de vuelta.
    Para quien no ha intentado esta técnica, suena de una simpleza extrema
    .
    Porque, ¿qué tiene de complicado estar con la mente enfocada en el ritmo de la propia respiración?
    Todos respiramos, podemos sentir que lo hacemos, tenemos el poder para dirigir nuestro pensamiento, ¿no es así?
    Entonces, ¿qué podría salir mal?

    Sin embargo, los que probaron meditar saben que requiere muchísimo entrenamiento, paciencia, persistencia, capacidad de perdonarse, voluntad y hasta resistencia física.
    Ya que, la mente divaga, se escapa, dispara contenidos de manera espontánea y sin método.
    No una o dos, sino miles de veces por día surgen ideas, sentimientos, imágenes, “pensamientos”, que nos arrastran de un lado para otro. Nos llevan y traen, sin coordinación, sin orden, sin control.

    Ni siquiera precisamos estar dispuestos a meditar para darnos cuenta de la tarea dificultosa de mantenerse enfocado, nos pasa miles de veces por día que nos encontramos con la mente en cualquier parte menos en aquello que debiera estar. Por ejemplo, cuando asistimos a conferencias, en clases, durante el trabajo, mirando un programa de televisión, conversando de un tema importante, ¡dime tú!

    Ocurre que, cuando tratamos de meditar podemos darnos cuenta con más claridad de esta marejada indomesticada que sucede en nuestra mente.
    Porque, adrede queremos calmar todas esas incitaciones a no permanecer enfocados… ¡y ni siquiera podemos!

    Es bueno saber que esto es normal que suceda, que no eres el único y que no hay nada defectuoso en el hecho de tener que luchar consigo mismo para darse un momento para meditar, o para acallar la mente, o para enfocarse.
    No se está ante una deficiencia, sino ante la constatación de cómo funciona de forma regular la mente humana.

    La mayoría de nosotros, tenemos la capacidad de enfocar muy brevemente, y esto significa unos pocos segundos; quizás algún minutito.
    Pero luego, la mente no se queda atrapada en su silla, sino que sale a recorrer, y vuela, y se escapa.
    Es muy normal y para nada alarmante.

    Por ello, el poder que se ejercita cuando uno se entrena en meditar.
    Se está sobreponiendo a la condición natural, para lograr un capacidad más allá de lo frecuente.
    Tal como un nadador profesional, que dedica horas y horas a entrenar su técnica, y con ello desarrolla un esbelto y fortalecido cuerpo, así como produce resultados en su nado.
    O el músico, o el fisiculturista, o el boxeador, o el cantante, o el… cualquiera fuera la capacidad que se desarrolla con entrenamiento, ejercitación.

    Según informan estudios recientes, con la infinidad de estímulos que nos asaltan desde las pantallitas, con el océano interminable de propuestas que la vida actual presenta, cada vez se hace más arduo ser maestro del propio pensamiento y tener la habilidad para mantener el foco.
    Tenemos decenas, a veces hasta centenas, de pestañas abiertas en el navegador. Más de una pantallita ofreciendo sus sugerencias sin parar. La música de fondo. Los ruidos incesantes del tráfico. Los vecinos ruidosos, en edificaciones donde la privacidad está agujerada para reducir costos. Las notificaciones, uasaps, tuits, posteos… ¡sin fin!

    Sumemos todas las fuentes de percepción, no nos quedemos solamente con las imágenes que sobrevuelan nuestra mente, ni los ruiditos de los aparatitos electrónicos, porque además tenemos cuantiosas sensaciones corporales simultáneas, aromas, sabores, el tacto en toda nuestra piel, los reclamos intestinales… ¿sigo?

    Ahora bien, tratemos de introducir una sencilla técnica que nos ayude a reenfocarnos y cuanto más la ejercitemos, cuanto más constantes y asiduos seamos, mejores serán los resultados y sobrevendrán con mayor facilidad.

    Imagina que cada idea, sensación, estímulo que atraviesa por tu conciencia es un bus en una ajetreada terminal de buses de una gran ciudad.
    Tú quieres tomar el bus X, porque es el que te lleva a tu destino.
    No te sirve ningún otro, solamente el bus de línea X.
    Recorres los andenes y pasillos de la terminal, buscando la correcta. Tienes miles de alternativas, ofertas variadas, te llama la atención la comodidad de tal unidad, la promesa de un servicio en la otra, la ciudad de arribo de la siguiente, etc. Pero tú quieres ascender al bus de línea X, es el que te lleva a tu destino.
    Por tanto, sin pelearte contigo ni con el mundo, ves las diferentes ofertas, pero no te subes a ninguna.
    Porque ni uno de esos buses es el que te quieres tomar.
    Los ves ir y venir, sin enojarte, sin angustiarte, pero tampoco sin subirte a ellos.
    Hasta que encuentras el bus X, al cual te subes y te enfocas en él y su recorrido.
    Con curiosidad, muy importante ingrediente, atiendes a todos los detalles que te ofrece este bus así como maravillas con lo que te ofrece.
    Aunque estés en él, ves pasar montón de otros buses, los registras, pero no te subes a ellos, simplemente los ves pasar sin que juzgues, ni valores, ni opines… solamente pasan, te das cuenta y vuelves a enfocarte en tu bus.
    Así hasta que llegues a tu destino.

    Si la meditación que estás queriendo hacer se enfoca en la respiración, ese es tu bus.
    Si se enfoca en alguna imagen, sonido, palabra, o o que sea en concreto, entonces ese es tu bus.
    Ninguna otra cosa, nada más.

    Dejas correr lo que no es para ti, sin contiendas, sin juicios.
    Con el correr de los sucesivos y reiterados entrenamientos, te sorprenderás al descubrir que tu mente se ha aquietado, como un lago que fuera sacudido por la caída de gotas que alborotaron la superficie, pero tras el proceso necesario ha vuelto a la calma. Un lago que es un espejo, que te refleja y te da paz.

    Preciso saber tu opinión.
    Si este texto te ha sido de provecho, difúndelo, agradécelo pero especialmente úsalo.
    Si quieres puedes darnos una mano para que continuemos nuestra sagrada tarea, el único beneficiado serás tú: http://serjudio.com/apoyo