Al terminar el día de Shabat se realiza la havdalá, una ceremonia que incluye vino, especies aromáticas, al menos dos velas enlazadas por sus llamas hasta formar una, y la recitación de unos párrafos y bendiciones.
Simbolismos hay variados, hoy quiero compartirte uno de lo que puede enseñarte cuando se alza la llama entrelazada y los presentes muestran sus manos y ven en sus uñas el reflejo de esa luz.
Una de las enseñanzas es que, durante la semana laboral tengamos siempre presente la espiritualidad que se vivencia de manera tradicional en el día de Shabat. Que cuando hagamos nuestra tarea mundana no olvidemos que realmente estamos de paso por este mundo, que estamos viviendo una vivencia pasajera, y que lo que de nosotros es verdadero y eterno es la NESHAMÁ (el espíritu, el Yo Esencial). Que tengamos presente que si bien las cosas de este mundo pueden resultar muy importantes, y debemos cuidar nuestra salud, bienes, vínculos, etc.; siempre hemos de hacerlo respetando las reglas espirituales. Así evitaremos conductas negativas, ser esclavos del EGO, dejarnos llevar por excusas para hacer lo malo.
Al tener el reflejo de la luz del espíritu en nuestra vista enfocada en nuestras manos, tendremos la oportunidad de recordar que todos nuestras acciones deben ser de construcción de Shalom, tal como nuestro pensamiento y palabras. Que en lo que pensemos, digamos y hagamos resalte la bondad y la justicia; y no impere el egoísmo, la mentira, la burla, el odio, el menosprecio, la ventaja artera, etc.
Que la luz reflejada impacte en nuestra mente de manera positiva, y por ello miramos ese reflejo al comenzar la semana laboral, donde es más fácil perder de vista lo que es importante para perseguir aquello que consideramos urgente.
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La luz en las uñas en la havdalá
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Zona de confort poco confortable y el Shabat que sí lo es
Hay algo que yo llamo «celdita mental» y que está muy relacionado con la famosa «zona de confort».
Acerca de ésta, muchos se preguntan, y con razón, cómo es que se insiste en que no es algo saludable y agradable, y que por tanto lo saludable y agradable es salir de ella. Argumentan que, si es una zona en la que estamos confortables, entonces cómo puede ser que no sea buena, porque confort implica sentirse bien. Por lo tanto, siguen diciendo, resulta bastante catastrófico pedir a la gente que salga de su zona de confort.
Sin dudas, es razonable y lógico, aunque le falta una pata a esta mesa para que se sostenga.
Déjame explicarte brevemente.Es muy saludable tener nuestros espacios y tiempos para disfrutar, para estar confortable.
De hecho, la Torá impone a la nación judía el mandamiento de tomar todo un día para aflojar con la presión y estrés de querer estar controlando a todo y todos. Dios nos pide, a los miembros del pueblo judío, que durante el día de Shabat nos abstengamos de ejercer el dominio artificial sobre la creación, que nos reconozcamos como parte del ecosistema, que nos tomemos un recreo del esfuerzo de la semana laboral. Para hacernos un bien multidimensional. Eso, mis amigos, es tener una gran zona de confort que dura un poco más de 24 horas cada semana. Si nos lo tomamos en serio, podremos disfrutar de eso que está en nuestra vida, pero que no atendemos (probablemente) durante el resto de la semana, por estar enfocados en el trabajo, en la tarea, en ser los amos del universo. Así pues, en el día de Shabat (que significa de reposo o de abstención de la tarea creativa), tenemos la oportunidad de darnos cuenta de las personas a nuestro lado, nuestras relaciones, situaciones, cualidades, el mundo en general, pero no desde la perspectiva del que quiere conquistar o al menos sobrevivir, sino como hijo e hija de Dios. Es una bendita zona de confort, la cual a su manera pueden aprovecharla también los gentiles, aunque no deben hacerlo a la manera tradicional que lo hacen los judíos, para no confundir su identidad espiritual ni apropiarse de los elementos sagrados que no les corresponden. Sobre esto último ya hemos explicado muchas veces, búscalo si te interesa.El elemento positivo de la zona de confort se termina cuando comienza a tapar situaciones molestas o problemáticas que debieran ser tratadas para eliminarlas o repararlas.
Cuando damos excusas para no hablar con el jefe explicándole que el sueldo es muy exiguo y no nos alcanza para comer, honestamente. Entonces, es la zona de confort de pensar que al menos tengo trabajo, no comeré todos los días pero tampoco me muero de hambre, hay gente que la pasa peor, o cualquier otra cosa que el EGO invente a través de la mente sometida a él.
Es cuando la esposa se acuesta con cualquier hijo de vecino y le duele al marido, pero prefiere justificarla de cualquier forma, porque al menos sigue casado y recibe algún cariño de vez en cuando.
Es cuando el marido la maltrata a menudo, de maneras groseras e infames todas las veces, y la esposa prefiere sufrir en silencio, porque la menos sigue casada y ella explica que esa es la forma primitiva de demostrar cariño que tiene su marido.
Podría seguir inventando ejemplos, más o menos trágicos, pero creo que se entiende la idea que quiero transmitir. Esta zona de confort brinda alguna apariencia de confortabilidad pero no es para nada confortable.Hay que ser valiente y tener coraje para mirarnos y mirar las situaciones y darnos el permiso para tener tiempo y espacios de confort que nos nutran y nos hagan más poderosos, y al mismo tiempo, desechar aquellos que son falsas islas de confort cuando son en verdad infiernos sin piedad.
Hay que ser valiente y tener coraje para animarse a dar un paso fuera, y luego otro, hasta ampliar la zona de confort a una que sea más agradable; hasta que deje de serlo y asumirlo y comenzar a ampliar nuevamente nuestra mente y corazón.
Seis días trabajarás y harás tu obra, nos dijo a los judíos Dios; pero el día séptimo es de relax, para que encuentres tu identidad más allá de las etiquetas de este mundo y los golpes bajos del EGO.
Una enseñanza para todo aquel que quiera aprovecharla. -
Las etiquetas
Las etiquetas tienen una ventaja increíble, pues nos permite clasificar fácilmente cosas y eventos.
Nos ahorran tiempo, energía y con ello nos permiten disfrutar más y mejor.
Siempre y cuando la etiqueta esté bien asignada, por supuesto, porque de no estarlo, el lío es tremendo.
Ejemplo: se rotula un líquido incoloro e inodoro como «agua», pero resulta ser aguarrás; ¿te imaginas cuál pudiera ser la fatal consecuencia para quien de un trago?Por su comodidad y beneficios, nuestra mente se habitúa al uso de las etiquetas, y es una decisión inconsciente e involuntaria muy sabia.
Siempre y cuando la etiqueta no tape problemáticas que debieran ser resueltas.
Porque sucede que, cuando la cosa, evento o persona fue etiquetada y no se tomaron en cuenta variables fundamentales en el etiquetado, lo que se está haciendo es generar conflictos o aumentar los problemas allí en donde ya existen.
Notaste que mencioné «personas», y sí, es así… la gente etiqueta a la gente con etiquetas que no se han hecho para rotular personas.
Ejemplo: la mente inconsciente de la maestra clasificó al niño que se aburre en clase y molesta como: «el niño problema»; a partir de ese instante no se hará ningún esfuerzo por su parte para conocer qué pasa con ese niño, qué puede hacer para ayudarlo, encontrar las causas de su conducta dentro de lo que para una maestra es posible y lógico. Entonces, quizás el niño se aburre porque su capacidad intelectual es muy superior a la propuesta educativa de la maestra y molesta porque se siente agredido por la maestra y no encuentra otra forma de llamar la atención. Es solo un ejemplo dentro de un ejemplo, las variables podrían ser diversas, tómese entonces como ejemplo.En ocasiones no es la mente inconsciente la que asigna etiquetas erróneas o fraudulentas, sino que es una elección voluntaria, razonada, aunque probablemente mal argumentada y peor diagnosticada la consecuencia.
Ejemplo: la joven adulta dice que no se siente atraída por las cosas sexuales, ni siquiera por conseguir alguien con quien formar una pareja y eventualmente una familia. Al ver las propuestas progresistas descubre que existen los «A», de asexuados, y entonces razona que a ella le cabe ese rótulo y a partir de entonces deja de angustiarse conscientemente y deja de pedir auxilio inconscientemente. Se convence y quiere convencer al entorno que es feliz siendo «A» y su vida pasa por otra parte, no por las relaciones íntimas y de pareja. Pero esa joven, quizás y es solo un ejemplo dentro del ejemplo, realmente está desesperada por el vínculo intenso y sagrado de la sexualidad, pero algunas vivencias y elementos de su Sistema de Creencias, la llevan a tener un terror terrible a todo lo que sea vinculado a lo sexual. No porque no quiera la experiencia o sufra en su proceder físico, sino por una atroz fantasía de origen emocional que nada tiene que ver con la etiqueta de asexuada. Entonces pasará su vida, o mucho de ella, actuando un personaje que no la representa, pero que tapa algo que debiera curarse, y puede hacerse, pero ella escogió no hacerlo.Es nuestra tarea sagrada descolgar de nosotros las etiquetas infames y que llevan a conductas ajenas al sentir espiritual.
Es necesario que demos una mano, respetuosa y amorosa, a aquellos que cargan etiquetas que los congelan en personajes que no representan la belleza de su NESHAMÁ. -
Lo que no sirve pero se queda
Hay personas que se aferran a cosas, ideas, personas, tipos de relación que no funcionan, que no son saludables, que les hacen daño.
Seguramente que si buscamos en cada caso y por cada persona, encontraremos que pudiera haber diversos motivos, justificaciones y razones que se proponen.
Te doy cuatro muy comunes:
1- sé que puedo cambiarlo.
2- me prometió que iba a cambiar y tengo esperanza en él.
3- estoy acostumbrado a que así sean las cosas.
4- qué dirán los demás si corto con esta relación.
Son solo cuatro ejemplos, muy frecuentes de hecho, que hasta quizás tú mismo te dices, o lo has hecho o escuchado. Hay muchas más.Lo importante es poder darnos cuenta del daño que nos estamos haciendo, o que nuestra conducta está provocando en otros.
Poder ver cómo somos parte del problema y no estamos siendo parte de la solución.
Tomar conciencia de que aquello que no sirve, no lo hará tampoco mañana y estamos desperdiciando preciosos recursos que no se recuperan para alcanzar una fantasía que nos ahoga.Hay que tener poder para saber cortar, dejar ir, permitir que lo que no sirve siga de largo.
Puede que no parezca fácil y que el hábito amargo ya sea un viejo conocido.
Pero, ¿a qué costo? -
Ideas de fracaso
El EGO cuando no está cumpliendo su estricta función natural, te obliga a fracasar.
Resulta que su poder solamente existe cuando tú se lo das, y eso ocurre en los momentos en que estás, o te sientes, impotente, y por tanto el EGO se activa automáticamente.
Entonces, si estás en una situación en la cual tienes poder, pero tu mente te indica que no, por tanto te siente impotente y eso da energía al EGO para ponerse al mando.
Lo triste es que esa no es la tarea del EGO, no fue creado por Dios para que te domine cuando te sientes impotente, sino para los momentos en los cuales realmente no tienes ninguna otra respuesta posible más que abandonarte a los mecanismos del EGO.
Esto lo he explicado incontables veces en otras ocasiones, incluso hasta el cansancio, así que no abundaré más al respeto, si te interesa puedes encontrar el material gratuitamente en serjudio.com.En resumen, tu mente dice que no puedes, vivencias esa idea, y te conviertes realmente en un impotente del cual se hará cargo el EGO con sus mecanismos primitivos de reacción.
Ya tú verás como salir de los líos que esto te pone…Pero, hay otra ocasión que pareciera ser la absolutamente contraria en la cual el desenlace es similar.
Es cuanto tu mente, un poco salida de foco, te dice que tú eres un crack, el genio más genio del barrio, que todo lo puedes, que la magia del universo te acompaña, que si invocas a tus dioses eres más que vencedor, que la fe abre todas las puertas, que estás pudiendo con todo lo que sucede, y cosas por el estilo.
Es decir, tu mente en lugar de empequeñecerte en su fantasía, te somete a la idea de grandeza más allá de toda proporción.
Sea para abajo como para arriba, el balance está trastocado, por tanto estarás operando desde la fantasía e ineptitud y no desde el poder y la capacidad.El resultado más probable es que fracases, tropieces y te caigas, pruebes comerte el mundo de un bocado y termines ahogado.
Entonces, ya no solamente sentirás la impotencia, como el que tiene ideas de no poder; ahora realmente vivenciarás la impotencia, porque tratase de hacer algo para lo cual no estabas capacitado y no estabas preparado. El golpe con la realidad invocará automáticamente al EGO y sus reacciones primitivas.Tanto por creerte de más, como por creerte de menos, terminas bajo la bota de un mal amo, tal como lo es el EGO.
La solución es la autoestima saludable, balanceada.
¡Qué importante es la idea que ronda tu cabeza! -
El Templo interior y la cúpula de oro
Desde hace milenios, literalmente, rezamos y anhelamos que el templo del Eterno sea reconstruido y esté nuevamente en funciones.
Esperamos ese edificio majestuoso, imponente, tremendo que corona el monte Moriá, allí donde ahora está usurpando el terreno y el sentido la cúpula dorada.
Eventualmente retornará el brillo de antaño y los ocupantes ilegales, por propia voluntad, dejarán el sitio a sus verdaderos administradores y para el ejercicio de la espiritualidad verdadera.
Sin embargo, el ruego por el templo no debe quedar meramente en la espera por una estructura de piedra y madera, de oro y seda, de otros elementos magníficos y primorosamente diseñados y construidos.
Sino también en la reconstrucción del templo interior, esto es, que podamos despertar la conciencia espiritual, que nos demos cuenta que somos realmente NESHAMÁ, es decir, espíritu, el Yo esencial. Que la persona que estamos siendo, este cuerpo, estos hábitos, nuestros recuerdos y todo lo que estamos siendo, no es el templo real. Es solamente la representación de ese templo interior, de la NESHAMÁ.
Mientras vivimos en el exilio, estamos como olvidados de la realidad, alejados de la conciencia espiritual.
Nos confundimos creyendo que las cúpulas de oro son los templos sagrados y que los becerros de oro son para adoración.
Pero, llegará el momento en el cual comprenderemos, despertaremos y nos mantendremos despiertos.
Entonces el templo tendrá realmente sentido.
¡Que sea pronto! -
Tu malhumor te sirve de nada
Perdiste el bus, malhumor.
No salió premiado tu número en la lotería, malhumor.
No te dieron el ascenso en el trabajo, malhumor.
Llegaste un minuto tarde y tendrás que pagar multa y recargo, malhumor.
Tu hijo no te hace caso, malhumor.
Tu madre está pesada nuevamente, malhumor.
Llueve, malhumor.
Los vecinos están meta con su fiesta en la madrugada, malhumor.
Te olvidaste de apagar la luz y no regresas a casa hasta la noche, malhumor.
Podríamos seguir con una infinita lista de impotencia en tu vida a las cuales reacciones con malhumor.
Dime tú, ¿acaso el malhumor ha logrado cambiar alguna de ellas para que tengas el poder?
¿Acaso el malhumor te ha hecho más poderoso y confiado?
¿Acaso el malhumor mejoró tu vida?Te cuento que el malhumor, el «normalito» malhumor, tiene sentido en el bebé, que al sentirse frustrado y necesitado de auxilio, tiene que comunicarse de alguna manera con los adultos. De manera natural cuenta con las conductas que acompañan al malhumor, porque así el adulto atento puede darse cuenta de que el pequeñín anda necesitado de alguna respuesta a su malestar.
Pero, cuando creces y aprender a comunicarte de otras maneras, el malhumor y sus señales debiera quedar mitigado y hasta virtualmente desaparecer.
Sin embargo, no es así.
Ahí se mantiene, para que reacciones cual bebé incapacitado para elaborar respuestas eficaces.Quizás ha llegado la hora de ponerse en campaña para minimizar el malhumor, ¿no te parece?
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Vencer al miedo
Cuando aparece el miedo, suele producirse una conducta de evitación, de alejamiento, de rechazo, de diferir en el tiempo.
Nos escondemos debajo de las sábanas, como si eso pudiera contrarrestar aquello que sentimos como un peligro.
Esa evitación puede estar en las ideas, en las palabras o en las acciones.
El método mágico que de alguna forma nos permita sentirnos protegidos de aquello que tememos, aunque lo que estamos haciendo no sea un real elemento de poder.La experiencia demuestra que esto aumenta el sufrimiento y conlleva una mayor dificultad para resolver las cuestiones y minimizar las consecuencias negativas.
Si nos obligan las circunstancias, quizás no tengamos más remedio que ponernos a trabajar en aquello que rehuimos.
Pero lo mejor sería no esperar la orden de afuera, el deber ser que se nos impone.Aceptar los eventos, no dilatar en el tiempo nuestra puesta en funcionamiento, es una herramienta muy poderosa para resolver los miedos y las tareas a realizar.
Por supuesto que como todo pasa a través del filtro de nuestra interpretación, sería estupendo aprender a interpretar de manera positiva, encontrando el poder y no la impotencia, discernir lo más próximo a la realidad en lugar de estar inmersos en la fantasía.Vencer al miedo, confiando en el Creador y en las potencias que están a nuestro lado.
Sin pretender dominar todo, ni creernos los dueños del universo.
Sino, con humildad, con determinación, con confianza, avanzar con pausa pero sin detenernos. -
El amor de uno, no es amor
Hay un error muy frecuente que insiste en que si se ama, entonces los amadores deben ser uno.
Eso es terrible, porque niega que cada uno es un individuo y seguirá siéndolo en tanto continúe en este mundo.El amor es encontrar la zona de intersección con el otro y ahondar en todo lo bueno que ella tiene en común; pero también valorar los espacios personales, privados, de los integrantes del vínculo de amor.
Cuando hay amor, digamos entre dos personas, verdadero amor y no las fantasías o drogas, entonces estamos tú, yo, y aquello que nos aúna.
Si nos hacemos uno, nos fundimos en una nueva identidad, no es amor, es obsesión o esquizofrenia.
Si seguimos siendo uno y uno, entonces es aprovechamiento o utilitarismo.
Si eres un yo, y yo soy otro yo, y hay una zona en la que nos unimos; entonces ahí está el amor.Como sabemos: es hacer lo bueno por el otro, de manera absolutamente desinteresada y que no implique un daño innecesario.
Pero, cuando ya dejamos este plano terrenal, cuando volvemos a la existencia descarnada, como NESHAMÁ, entonces la cuestión cambia.
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Victimizarse está de moda
Victimizarse está de moda.
Victimizarse es ponerse en el papel de la víctima, del que sufre un daño que no se ha podido evitar y es injusto, pero sin que eso haya ocurrido realmente.
Es actuar el fracaso y echar las culpas fuera, para no hacerse responsable, o para manipular emocionalmente al entorno.Estos son algunos de los posibles agresores inventados por aquel que se victimiza: el pasado, el destino, la suerte, los padres, la sociedad, el capitalismo, el imperio, los medios de comunicación, la herencia genética, la crisis, la educación, el gobierno, el partido político, el jefe, la esposa, el esposo, las circunstancias, los dioses, el Dios, las fuerzas místicas, el universo, Schopenhauer y Coelho, los demás, la vida, los vecinos, los países limítrofes, la historia oficial, el relato, el otro, los otros, lo otro, el demonio, los demonios, los judíos, los masones, los sionistas, los iluminatis, el gobierno profundo, Trump y Biden, por supuesto que Netanyahu, ya dije los judíos pero ellos siempre tienen la culpa de todo, el sistema de justicia, los hombres, el patriarcado, los heteros, el cine, el arte, la religión, la superstición, un error cuántico, la Matrix y podríamos seguir enumerando culpables que probablemente por eso que los estamos culpando no lo sean.
Hoy, con mucha constancia y presencia, la victimización está de moda.
Se pone en el otro, afuera de uno, la culpa y la responsabilidad y por tanto también el poder para ejercer un cambio reparador.Hoy se grita y se queja, en vez de asumir los propios errores, valorar las decisiones tomadas desde una diferente perspectiva y reconocer que en buena medida (quizás no por completo) estamos como estamos porque hicimos, o dejamos de hacer, aquello que hicimos, o dejamos de hacer.
Entonces, que el otro sea el culpable, mientras yo soy la víctima a la que hay que consolar, cuidar, sostener, nutrir, abanicar, patrocinar, medicar, etc.
Es el triste rol de la generación de cristal, y de todos aquellos que la patrocinan.
Como nos enseña Pinjás, el hijo de Elazar, el nieto de Aarón, el mundo no es de los que se victimizan, sino de aquellos que hacen lo que debe de ser hecho, de la manera que hay que hacerlo. Siempre dentro de la ley, construyendo Shalom, le pese a quien le pese.
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Si gritas: «divrei jajamim, benajat nishmaim»
Si gritas, es casi siempre porque estás sintiendo tu impotencia y no sabes cómo procesar tus sentimientos de manera efectiva y productiva.
Te pondré algunas de las clásicas motivaciones para que grites, y que espero te des cuenta de que son evidencias de tu impotencia.Porque no oyes, debido a una ineficiencia de tu sistema de audición.
Porque no escuchas, debido al ruido circundante, o el bajo volumen de aquello que quieres percibir pero no puedes.
Porque el otro está muy alejado, o hay obstáculos diversos para la comunicación, y pretendes evitar esos contratiempos a través del alarido.
Porque estás inseguro de tu mensaje, o de como lo emites, o de su validez, y como mecanismo inconsciente el clamor te da sensación de seguridad.
Porque estás enojado y no tienes herramientas para lidiar con esa emoción y hacer algo provechoso en su lugar.
Porque no te hacen caso y pretendes sostener el control a través de alzar la voz.
O, porque evidentemente no estás dominando la situación y no tienes otro recurso que chillar, como si con ello el universo conspirara para hacer tu voluntad.Porque no tienes razón, y te desesperas porque te la den. No sé cómo, en tu inconsciente se grabó la idea de que aullando demuestras la veracidad de tu creencia. Será algo muy arraigado, de esas cosas que nos quedan de conductas que en su contexto ancestral tenían alguna utilidad, vaya uno a saber.
Porque no has educado tu personalidad, vives en una oscuridad emocional y probablemente intelectual, por lo cual, es probable que el rugido o el berreo sean apropiados para expresar tu parecer.
Porque estás bajo terrible tensión y el grito es una forma primitiva de aflojarla (digamos que resulta eficiente en eso). Tal vez ésta no te parezca que demuestre impotencia, porque, por ejemplo, cuando tu equipo preferido mete un gol, es muy probable que pegues un grito, supongo que de alegría. Ah, pero la verdad es que estabas tensionado, sintiendo la impotencia de no estar ganando, o de ir perdiendo y de pronto la pelota traspasa la línea y es anotado el gol. Esa presión que estabas aguantando, explota ahora en ese grito, que tal vez y solo tal vez, no es de una impotencia presente, sino de una que acaba de terminar. ¿O quizás continúa?
¿Se te ocurren otros motivos que ponen de manifiesto tu impotencia cuando vociferas?
Si se te ocurren y tienes ganas, te invito a que lo dejes aquí publicado como comentario.Y recuerda que: «divrei jajamim, benajat nishmaim» (Ecleciastés 9:17).
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Sanos límites
Los límites son necesarios, cuando están ubicados en el sitio correcto, diferenciando el adentro del afuera, lo permitido de lo prohibido, lo mío de aquello que no lo es.
Sin los límites nos derramaríamos, seríamos como gelatinosas masas que se desparraman sin contención.
Imagina como la cáscara del huevo, que permite que en su interior crezca y se haga realidad una nueva vida; pero que llegado el evento, es indispensable romper el límite, que dejó de ser útil, que ya no es necesario. Que el ser rompa por sus propios medios el cascarón y se arrastre hacia su nueva realidad, le da poder, le de fortaleza para asumir con integridad la nueva etapa que deberá transitar.
Por tanto, es importante conocer los límites sanos y cuando dejan de serlo, encontrar los mecanismos que nos sostienen recubiertos por su protección, así cuando es llegado el tiempo para dejar atrás lo que ya no sirve y ahora dificulta.¿Conoces tus límites sanos?
¿Sabes cuándo ha llegado el tiempo de quebrarlos para avanzar hacia la zona desconocida sin quedar atrapado en tu celdita mental?
¿Sabes como el personaje bíblico llamado Pinjás (Fines), el nieto de Aarón, puede servirte como modelo para tu conducta?