Categoría: Ética

  • Parasha BERESHIT 5771

    Shabbat 2/10/2010 – Tishrei 24, 5771

    PARASHÁ: BERESHIT


    Parashá: Bereshit/Génesis 1:1 – 6:8

    Haftará: Ieshaiá/Isaías 42:5 – 43:10


    Algunos conceptos, preceptos o valores de la parashá

    1. Existencia del Creador y la Creación.

    2. Realeza del ser humano.

    3. Valor de la compañía humana significativa.

    4. Centralidad del matrimonio.

    5. Importancia de la vida familiar.

    6. Dios como quien determina y distingue el bien del mal.

    7. Respeto por la vida.

    8. Respeto por las órdenes de Dios.

    9. Desarrollo de la humanidad y deterioro de sus lazos espirituales.

    10. El pecado constante de la persona lleva al mundo al borde de la tragedia.


    «Entonces dijo Elokim: ‘Sea la luz’, y fue la luz»
    (Bereshit / Génesis 1:3)

    Las primeras palabras que describen la Creación refieren a luz, en lugar de hacer énfasis en el vacío, la oscuridad y la nada.

    ¿Por qué?
    Uno de los motivos,
    para que aprendamos a aplicarnos en construir
    en lugar de abocarnos a destruir.
    Para que valoremos lo que hay,
    así como aprovechemos el potencial para realizar lo positivo,
    en lugar de vivir en la permanente queja y el estéril vicio de criticar sin crecer.

    Para que efectivamente «sea la luz» en nuestras vidas
    y así seamos de luz para nuestro entorno.

    Recordemos que un fósforo, con su lumbre chiquita,
    igualmente espanta los miedos que esconde la oscuridad.


    Enseñanza para comentar y pensar

    Nuestros sabios comentan lo siguiente: Di-s podría haber poblado la tierra instantáneamente con millones de personas; sin embargo “Él creó a un sólo ser humano”. Esto nos enseña que quien ayuda a una persona, ayuda a toda la humanidad, y quién destruye a un sólo individuo, destruye al universo todo, pues la humanidad se originó de un sólo hombre.

    Cada vida tiene por lo tanto un valor único, inconmensurable e insustituible.




    Preguntas para reflexionar

    1. ¿Te parece que el relato de la creación tiene un sentido científico?

    2. ¿Qué valores aprendemos del hecho de que hay un Dios único y que Él sea el Creador y Fuente constante de vida del universo?

    3. ¿Por qué supones que la Torá comienza por el relato de la creación en lugar de empezar con los judíos en Egipto o la Entrega de la Torá en Sinaí?

    ¡Les deseamos Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Textos originales y otros seleccionados de:

    1. «Un principio sin final«, del Rabino Aarón Ribco

    2. “Aromas del Paraíso”, del Moré Yehuda Ribco

    Imágenes sin copyright tomadas de diversas fuentes.


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  • Parasha Lej Leja: Aroma del Paraíso

    Un aroma del paraíso en la Parashá Lej Lejá

    «Avram [Abram] tenía 75 años cuando salió de Harán.»
    (Bereshit / Génesis 12:4)

    Avraham llevaba una vida materialmente cómoda, sin grandes sobresaltos.
    Tomar sus cosas y mudarse a un nuevo país, fue, al menos, dificultoso.
    Sin embargo, su voluntad por hacer esto,
    fue más allá de las quejas y obstáculos,
    más allá de sus dudas y su falta de certeza.
    Esta conducta de integridad y servicio,
    es uno de los tesoros que nuestro patriarca nos legó.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco

    http://serjudio.com/bereshit/lejleja65b.htm

  • Parasha Lej Leja-Vistazo

    Un vistazo a la Parashá Lej Lejá

    Ubicación:
    Lej Lejá
    («Vete para ti») es la tercera parashá del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit, conocido en español como «Génesis».

    Temáticas:
    Podemos señalar las siguientes temáticas en nuestra parashá:

    1. El viaje
      El Eterno ordenó a Avram que deje su país, ciudad, mundo conocido, para dirigirse a una misteriosa tierra que Él le indicará oportunamente. Avram, su esposa Sarai, junto con algunos familiares, empleados y adeptos marchan rumbo a la tierra de Canaán (Israel).

    2. Promesas del Eterno
      El Eterno en una visión profética promete a Avram que esa tierra que él ahora recorría sería algún día heredad perpetua de sus descendientes. Avram entonces erigió un altar como señal de agradecimiento en el poblado de Shejem.

    3. El viaje a Egipto
      Avram y su esposa, a causa de la hambruna, temporalmente viajaron a Egipto. Allí Avram pide a Sarai que diga que es su hermana, pues teme que los egipcios lo maten para quedarse con la bella Sarai. El faraón prendado de la hermosura de la mujer se la lleva a su casa. Pero allí faraón y su casa caen enfermos, por una plaga enviada desde lo Alto, de esa manera se preservó la integridad de Sarai. Finalmente faraón descubrió la relación matrimonial de Avram y Sarai, y los despidió con grandes regalos a modo de compensación por su conducta.

    4. El regreso a la nueva patria
      Avram y Sarai regresaron a la ciudad de Betel en Canaán.
      A causa de la gran cantidad de ganado que Avram tenía, sus pastores colisionaban con los pastores de su sobrino Lot. Avram propuso separarse, y Lot escogió la rica tierra allende el Jordán, en la proximidad de la perversa ciudad de Sodoma.
      Avram, por su parte, se asentó en las cercanías de Jevrón, y nuevamente el Eterno le prometió esa tierra para heredad perpetua de sus descendientes.

    5. La batalla de los reyes
      Cinco reyes luchan contra otros cuatro. Los cuatro vencen y toman como botín lo de la ciudad de Sodoma, incluyendo a Lot, sobrino de Avram.
      Avram con unos pocos hombres sale al rescate, y libera a su pariente así como a otros prisioneros. El rey de Sodoma quiere recompensar a Avram, pero éste rechaza cualquier beneficio que provenga de la inmoralidad de Sodoma.

    6. El heredero
      Avram era muy rico, sin embargo esto no le satisfacía, pues no tenía hijos.
      El Eterno le dice que mire a los cielos y que sepa que así como son el número de las estrellas, serán sus descendientes.
      Como Avram pide alguna demostración, el Eterno hace con él el pacto conocido como «Bein Ha Betarim». Entonces se le informa a Avram que sus descendientes serán esclavos durante cuatro generaciones en una tierra extraña, de la que volverían para tomar posesión de la tierra.

    7. Sarai y Agar
      Como Sarai permanecía sin hijos, le propuso a Avram que tomara a su esclava para que ella le engendrara un hijo. Así aconteció, y a partir de entonces la esclava fue insolente para con su patrona. Eso molestó mucho a Sarai, ella se quejó con Avram, quien puso a Agar en su sitio de subordinación. Sarai trató a Agar duramente, lo que provocó que la esclava huyera. Un ángel entonces se le apareció, le indicó que regresara, y le prometió que el hijo Ishmael/Ismael que cargaba en su vientre sería el agresivo padre de una gran nación agresiva.

    8. Circuncisión
      Siendo de 99 años de edad, Avram renovó su pacto con el Eterno por medio de la circuncisión, que fuera ordenada por el Eterno para que a todo varón judío le sea practicada a los 8 días de nacimiento.
      También en ese momento ordenó Dios el cambio de los nombres de los patriarcas, Avram pasaría a llamarse Avraham (padre de muchas naciones) y Sarai sería Sará (princesa sobre todo).

    Para destacar:

    1. Bikur Jolim – Visita a los enfermos
      El Rav Mordejai Katz, en «Aprender y enseñar», nos instruye:

      «El Eterno se apareció a Avraham…»
      (Bereshit / Génesis 18:1).
      Cuando el Eterno visitó a Avraham después de su circuncisión, para confortarlo, Él fijó un estándar para todos nosotros. Visitar al enfermo puede ayudar a salvar una vida, y le es por tanto otorgado un alto lugar en la legislación judía.
      En una oportunidad una mujer se presentó ante el Rav Jaim, su rostro estaba húmedo por las lágrimas. Cuando Rav Jaim le preguntó que le preocupaba, ella le replicó que precisaba dinero para su bebe que estaba muy enfermo. No solamente el Rav Jaim corrió para darle el dinero necesario, sino que además acompañó a la mujer a su casa, en donde se quedo viendo por el bebe por dos días, dándole a ella la oportunidad para dormir y descansar.

    2. Su esposa viene primero
      En «Ama a tu prójimo» el rav Zelig Pliskin nos enseña:

      «Después se trasladó [Avraham] a la región montañosa al oriente de Betel y extendió allí su tienda»
      (Bereshit / Génesis 12:8).
      El hebreo «su tienda»  está con el sufijo femenino (y no con el masculino, como gramaticalmente sería correcto).
      ¿Por qué la Torá cambia el género y qué no enseña?
      El Midrash anota que esto enseña que Avraham primero extendió la tienda de Sará, y luego la suya propia.
      De aquí podemos ver que cuando un marido necesita hacer algo para sí mismo y para su esposa, él debe prestar atención a las necesidades de su esposa primero.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    1. «La mitzvá de visitar a los enfermos consta de tres componentes: beguf, benefesh ubemamon – con el cuerpo, con el alma y con el dinero«
      (del Shela HaKadosh)

      1. Ejemplifique cada uno de los tres elementos, en relación a este mandamiento.

      2. ¿Puede explicar el motivo de incluir cada uno de estos componentes?

      3. ¿Se está cumpliendo con el mandamiento de visitar al enfermo si se abstiene de brindar el visitante alguno de estos componentes?

    2. «En la senda de servir a Dios uno debe ser extremadamente cauteloso para no pisar a nadie en el trayecto»
      (R. Israel Salanter).

      1. ¿Qué aplicación práctica tiene este sabio consejo?

      2. ¿Cómo puede entenderse que uno pise a otro cuando está con intención de servir al Eterno?

      3. ¿Por qué el respeto por otra persona (que no es malvada) es básico para aquel que pretende servir a Dios?

    http://serjudio.com/bereshit/lejleja65a.htm

  • Parasha Lej Leja 5766

    Al sufrir… altruismo

    En nuestra parashá nos encontramos con el siguiente mandato personal para el primero de los patriarcas hebreos:

    "Entonces el Eterno dijo a Avram [Abram]: ‘Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré."
    (Bereshit / Génesis 12:1)

    Se cuenta del rabino Najum de Chernobil que dedicaba mucho tiempo para ayudar a liberar a judíos aprisionados por regímenes autoritarios, y muy a menudo antijudíos.
    Acostumbraba el rabino viajar de un sitio a otro, en cada lugar hacía esfuerzos denodados para recolectar fondos y de ese modo poder pagar las expensas necesarias para preservar la vida e integridad de los judíos prisioneros, y a veces también para abrirles la puerta hacia la libertad.
    Cierta vez que se encontraba en Zhitomer, algunas personas maliciosas difundieron falsos rumores acerca de su persona y él mismo fue tomado prisionero.
    En las mazmorras oscuras del oscuro régimen escondieron al sabio inocente.
    Una persona justa que lo vino a visitar le dijo: "El patriarca Avraham era sobresaliente en los actos de bondad que hacía para los viajeros. Los convidaba con todo tipo de manjares y bondades, les dedicaba mucho tiempo, esfuerzo y dinero para hacerles la vida más confortable. Entre sus virtudes estaba la que siempre se esforzaba para conocer a sus invitados, para de ese modo darles lo mejor y más indicado para ellos.
    No es casual ni arbitrario que el Eterno le haya ordenado salir de su casa, de su barrio, de su país; pues, solamente aquel que personalmente experimenta lo que significa ser un extranjero en un lugar extraño está capacitado para sentir de primera mano las necesidades del viajero y del desterrado. Obtuvo así un gran conocimiento, pues se conoció a sí mismo y de esa manera pudo conocer en verdad al prójimo.
    Algo similar ocurre con usted en este momento. Usted está completamente dedicado a rescatar prisioneros, y ahora el Eterno le está dando la oportunidad para que experimente qué es este tormento de estar cautivo. Esta experiencia le dará la correcta apreciación de lo que es necesario hacer y decir al momento de querer rescatar al prójimo apresado. Aproveche esta oportunidad, aprenda y verá que estará un peldaño más alto en su espiritualidad".

    Este consejo es bien cierto.
    Cuando sufrimos cualquier trance doloroso o preocupante, debemos recordar y aprovechar cuidadosamente cada detalle para luego aprender a obtener beneficio de ese momento.
    Tratemos de incorporar el recuerdo del suceso como una nueva experiencia que sirve para alcanzar una finalidad positiva.
    Esto no significa que colguemos del cuello de nuestra alma un perenne cuadro del suceso ingrato y del sufrimiento; sino que aprovechemos el dolor para crecer en conocimiento, altruismo y conciencia del bien.

    Viéndolo desde un punto de vista pragmático: ya que nos toca sufrir, ¿es de sabio añadir un mal recuerdo o un negro sentimiento al dolor vivido?
    ¿No es más racional y productivo hacer lo que podemos para convertir la hiel en miel?

    Pongamos un par de ejemplos, bastante diferentes pero en los que se puede aplicar esta enseñanza.
    El joven no dedica mucho de su tiempo y energía al estudio. Faltan dos semanas para el final de clases, y entonces se despierta de su larga siesta y quiere estudiar, participar y esmerarse lo que no hizo en el transcurso del año lectivo.
    Finalmente, no puede salvar el curso, debe repetirlo… resultado lógico de su actitud negativa…
    Si es persona de atesorar resentimientos (o de desaprovechar la situación para convertirla en experiencia positiva), echará culpas a los maestros y padres, a los compañeros y la vida, hasta quizás a él mismo, pero no modificará positivamente su actitud, y entonces, al año siguiente seguramente tendrá otro fracaso en su carrera estudiantil.
    Pero, si el recuerdo del mal trago es modificado para convertirse en experiencia, entonces comprenderá su error y al nuevo año entrará con una nueva perspectiva y actitud.

    El segundo ejemplo es el de una persona aquejada por una repentina enfermedad.
    Supongo que nadie desea padecer una, y que el Eterno aleje los males de Sus fieles.
    Sin embargo, son un hecho, las enfermedades y los accidentes están en nuestro entorno, en nuestras vidas.
    Si la persona encara su padecer con ánimo adverso, atesorando malos sentimientos en su interior, la enfermedad no se irá, pero a ella se le sumará el encono, el rencor, la incertidumbre, la inquietud. Y entonces la persona dedicará muchísima de su energía vital a esas negatividades, en vez de dirigir su energía para lograr una más pronta recuperación, o un estado de serenidad a pesar del malestar.
    Pero, si la persona convierte el recuerdo de la desgracia, o el suceso de la misma, en un trampolín para conocerse y para conocer al prójimo, para arrepentirse, conciliarse, reconciliarse, confiar o sencillamente vivir a pesar de la adversidad, entonces las energías anímicas estarán encausadas para conseguir un mejoramiento de su estado o para sedar sus dolores y continuar transitado el pesar con mayor sentido y fuerza.

    Son opciones que tenemos: elegir la vida y el bien a pesar del desastre; o escoger el mal y la muerte y entonces incrementar o generar el hondo dolor.

    Recordemos:

    "…he puesto delante de vosotros
    la vida y la muerte,
    la bendición y la maldición.
    Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes,
    amando al Eterno tu Elokim,
    escuchando Su voz y siéndoLe fiel.
    Porque Él es tu vida y la prolongación de tus días
    "
    (Devarim / Deuteronomio 30:19-20)

    Escoger la vida, la bendición… ese es el camino…
    Pero, ¿cómo sabemos que hemos escogido correctamente el camino?
    Pues, si estamos haciendo caso a la Voz del Eterno,
    si actuamos con confiada fidelidad hacia Él,
    si el cumplimiento de los mandamientos de la Torá son nuestros compañeros constantes,
    si nuestra actitud ante la vida demuestra nuestra confianza y cariño hacia Él y Sus mandamientos (expuestos en la Torá).
    Si vivimos de esta manera, el rencor, el resentimiento, la compulsión a acusar injustamente, la constante prédica negativa no tienen amplio lugar en nuestro ser.

    Lo que jamás debiéramos hacer es atesorar los frutos del feo suceso en la sección de nuestro corazón que alberga los resentimientos o asuntos mal sanados.
    La sección destinada a guardar sentimientos negativos, es muy pequeña y de paredes endebles, y bien pronto comienza a desbordar y a ocupar el precioso lugar de otros sentimientos.
    Así, bien rápido las secciones para el amor, la ternura, el agradecimiento, la solidaridad, etc., se ven sumergidas en oleadas de sentimientos negativos, y la persona se va empobreciendo afectivamente y hundiéndose más y más en la desazón.

    Tenemos algunas señales para reconocernos como una de esas personas hundidas en el resentimiento, o quizás reconocer a alguien de nuestro entorno.
    Prestemos atención a algunas de las señales: agitación afectiva, intranquilidad sin aparente motivo, explosiones de mal genio, impulsividad, pasiones fuera de límites, desprolijidad, desunión, esclavitud afectiva o material, actos de injusticia, pensamientos negativos, cansancio constante, peleas a las que no se le puede encontrar causa, frialdad emocional, falta de agradecimiento, sumisión o rebeldía, incapacidad para gozar y para perdonar… dolor mucho dolor.

    Recordemos las palabras -que es un mandamiento- de la Torá:

    "No aborrecerás en tu corazón a tu hermano…
    No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Eterno.
    "
    (Vaikrá / Levítico 19:17-18)

    Para amarnos, tal como Dios manda,
    para poder amar al prójimo, como expresa el mandamiento,
    es menester primero eliminar el aborrecimiento que uno carga en el corazón.
    Para que haya amor se ha de extirpar el deseo de venganza, el resentimiento,
    pues mientras los afectos negativos estén "afectando" a la persona,
    no hay espacio para que emerja el verdadero amor.
    Solamente hay negociados, intercambios, mutuas necesidades para satisfacer, caretas de amor, pasión, enamoramiento… pero no amor.

    Si hemos caído en este estado de oscuridad del alma, si es el resentimiento lo que reverbera en nuestro ser, el camino es el de la teshuvá -el arrepentimiento total y sincero-, para diluir el resentimiento del corazón y entonces el perdón y el amor puedan rebrotar.
    (Leer este artículo, es muy útil, según comprobamos en los hechos).

    Si queremos ayudarnos con la Mano del Eterno, podemos tener en mente y en el corazón este mensaje inspirador:

    "Asa invocó al Eterno su Elokim, diciendo: ‘¡oh Eterno, no hay otro como Tú para ayudar tanto al poderoso como al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Eterno, Elokim nuestro, porque en Ti nos apoyamos y en Tu nombre vamos contra esta multitud. oh Eterno, Tú eres nuestro Elokim; no prevalezca contra ti el hombre!’"
    (2 Divrei Haiamim / II Crónicas 14:10)

    Cuando la multitud de malos pensamientos nos guerrean y quieren conquistarnos,
    apoyémonos en el Eterno,
    pidamos Su poder,
    sea que nos creamos fuertes o débiles,
    pues Él es quien ayuda, redime y salva.

    Gracias a Dios tenemos un camino alternativo para canalizar nuestros sentimientos, y no solamente estancarlos en el corazón para que se corrompan y corroan nuestro interior.
    Si al sufrir ubicamos el recuerdo del aprieto en el casillero de las experiencias con finalidad positivas, entonces estaremos habilitados para reconocer una nueva situación similar, y entonces estar prevenidos para no sufrir innecesariamente en ella.
    Pero, además estamos en condiciones de reconocer a los otros cuando estén en similar situación penosa. Tendremos un contacto más profundo con lo que está sufriendo, de esta manera nos sentiremos movidos a darle una mano con sensibilidad y compasión.

    De esta manera tendremos dos enormes ganancias:

    1. Podremos darnos cuenta con mayor claridad del correcto lugar en el cual ubicar la situación problemática. Es más sencillo darse cuenta de los problemas de los demás que los propios, y encontrar soluciones para el ajeno que para el propio.

    2. Estamos habilitados para aprender de la situación traumática, convertirla en recuerdo de experiencia, en vez de dejarla enquistada como malestar interno que corroe hasta los más recónditos rincones de la persona.

    Entonces, luego del sufrimiento, cuando nos reconciliamos con nosotros mismos, estamos en posición de encontrarnos realmente con el prójimo.
    Un encuentro auténtico, que nos una en el altruismo y no por necesidades o por negociaciones mutuas.
    Cuando actuamos con altruismo, verdadera generosidad sin esperar nada absolutamente nada a cambio, obtenemos un inmenso placer espiritual, que no se puede explicar pero que se reconoce cuando se lo está percibiendo.

    Prestemos atención a la idea que el gran pensador, el psicólogo judío Erich Fromm, tenía respecto al amor, y tratemos de comprender cómo esta idea se enraíza en nuestras fuentes más antiguas:

    En contraste con la unión simbiótica, el amor maduro significa unión a condición de presentar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatividad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.
    El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. La esencia del amor es "trabajar" por algo y "hacer crecer" El amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama.
    El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser "responsable" significa estar listo y dispuesto a "responder". Jonás no se sentía responsable ante los habitantes de Nínive. El, como Caín, podía preguntar: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? La persona que ama responde, La vida de su hermano no es solo asunto de su hermano, sino propio. Siéntese tan responsable por sus semejantes como por si mismo. Tal responsabilidad, en el caso de la madre y su hijo, atañe principalmente al cuidado de las necesidades físicas. En el amor entre adultos, a las necesidades síquicas de la otra persona.
    La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por si misma, en la forma que les es propia, y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar o explotar a nadie. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad: "l´amour est l’enfant de la liberté", dice una vieja canción francesa; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.
    Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. Hay muchos niveles de conocimiento; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta el meollo. Sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mi mismo y ver a al otra persona en sus propios términos. Pero el conocimiento tiene otra relación, más fundamental, con el problema del amor. La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatividad se vincula, de modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer el "secreto del hombre". Si bien la vida en sus aspectos meramente biológicos es un milagro y un secreto, el hombre, en sus aspectos humanos, es un impenetrable secreto para sí mismo –y para sus semejantes-. Nos conocemos y, a pesar de todos los esfuerzos que podamos realizar, no nos conocemos. Conocemos a nuestros semejantes y, sin embargo, no los conocemos, porque no somos una cosa, y tampoco lo son nuestros semejantes. Cuanto más avanzamos hacia las profundidades de nuestro ser, o el ser de los otros, más nos elude la meta del conocimiento. Sin embargo, no podemos dejar de sentir el deseo de penetrar en el secreto del alma humana, en el núcleo más profundo que es "él". La crueldad misma está motivada por algo más profundo: el deseo de conocer el secreto de las cosas y de la vida. Otro camino para conocer "el secreto" es el amor. El amor es la penetración activa en la otra persona, en la que la unión satisface mi deseo de conocer. En el acto de fusión, te conozco, me conozco a mi mismo, conozco a todos –y no "conozco" nada-. Conozco de la única manera en que el conocimiento de lo que está vivo le es posible al hombre –por la experiencia de la unión- no mediante algún conocimiento proporcionado por nuestro pensamiento. La única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar: ese acto trasciende el pensamiento, trasciende las palabras. Es una zambullida temeraria en la experiencia de la unión. Sin embargo, el conocimiento del pensamiento, es decir, el conocimiento psicológico, es una condición necesaria para el pleno conocimiento en el acto de amar. Tengo que conocer a la otra persona y a mi mismo objetivamente, para poder ver su realidad, o más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella. Sólo conociendo objetivamente a un ser humano, puedo conocerlo en su esencia, en el acto de amar. El problema de conocer al hombre es paralelo al problema religioso de conocer a Dios. En la tecnología occidental convencional se intenta conocer a Dios por medio del pensamiento, de afirmaciones acerca de Dios. Se supone que puedo conocer a Dios en mi pensamiento. En el misticismo, que es el resultado del monoteísmo, se renuncia al intento de conocer por medio del pensamiento, y se lo reemplaza por la experiencia de la unión con Dios, en la que ya no hay lugar para el conocimiento acerca de Dios, ni tal conocimiento es necesario. La experiencia de la unión, con el hombre o, desde un punto de vista religioso, con Dios, no es en modo alguno irracional. Por el contrario, y como lo señaló Albert Schwetzer, es la consecuencia del racionalismo, su consecuencia más audaz y radical. Se basa en nuestro conocimiento de las limitaciones fundamentales, y no accidentales, de nuestro conocimiento. Es el conocimiento de que nunca "captaremos" el secreto del hombre y del universo, pero que podemos conocerlos, sin embargo, en el acto de amar.
    Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes.
    El amor infantil sigue el principio: "Amo porque me aman". El amor maduro obedece al principio: "Me aman porque amo". El amor inmaduro dice: "Te amo porque te necesito". El amor maduro dice: "Te necesito porque te amo".1

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1 Tomado de "El Arte de Amar", Cap. II, Ed. Paidós.

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • El plan
      "Planifica para Este Mundo como si fueras a vivir para siempre; planifica para el Más Allá como si fueras a morir mañana"
      (R. Ibn Gabirol, Mibhar HaPeninim, #512)

      • ¿Por qué el insensato vive como si la vida no tuviera término ni sentido?

      • ¿Cómo el conocimiento del fin auxilia para amar con más profundidad?

    • Solo el amor
      "Solo el amor domina el temor"
      (Zohar, Shemot/Éxodo 216a)

      • ¿Cómo el temor afecta las relaciones que son de amor aparente, que está basado solamente en satisfacción de mutuas necesidades?

      • ¿Por qué el antídoto para el temor es el amor auténtico?

    http://serjudio.com/bereshit/lejleja66.htm

  • Parasha Lej Leja 5765

    Es posible alcanzar la perfección

    En nuestra parashá, el Eterno le comunica al anciano Avraham :

    "Yo soy el Elokim Todopoderoso; camina delante de Mí y sé perfecto."
    (Bereshit / Génesis 17:0)

    La pregunta lógica que se desprende de este mandato es: ¿Cómo puede el pequeñísimo e imperfecto ser humano alcanzar el grado de perfección?
    ¿No es acaso la imperfección parte de nuestra humana esencia?
    ¿No es "lo perfecto" del ámbito de lo divino?
    ¿Es éste un pedido irracional y frustrante que el Todopoderoso hace caer pesadamente sobre nuestros minúsculos hombros, con el ánimo de quitarnos toda altivez y soberbia?
    ¿O es un mandato para hacernos subir nuestra auto-estima, cuando nos vemos en un estado de amargura y vacío?

    La respuesta la podemos hallar en un pasaje talmúdico (Berajot 6a) que nos enseña lo siguiente:

    "si la persona hace su mejor esfuerzo para cumplir con un precepto, pero por causas que le son ajenas no lo puede cumplir, entonces igualmente el Eterno le cuenta como si el mandamiento hubiera sido cumplido".

    En el versículo de la parashá que hemos citado, es como si el Eterno le estuviera diciendo a Avraham: "Conduce tu vida de acuerdo a Mis deseos, cumple con los mandatos que Yo te doy, para servirMe con integridad y de esa forma superarás tus humanas limitaciones, y dentro de tu finitud rozarás la eternidad, y a pesar de tus fallas alcanzarás la perfección".

    Es decir, si nos asociamos fielmente al Eterno,
    para hacer lo que es bueno,
    y por eso con todas nuestras energías nos empeñamos en cumplir cabalmente con Sus mandamientos,
    entonces,
    al momento que alcancemos el límite de nuestro ser finito,
    y ya no podamos avanzar más,
    recibiremos como un don lo que nos falta para hacernos meritorios, cual si hubiéramos alcanzado la perfección.

    Como sabemos que maasé avot simán labanim – los hechos de los padres son una señal para los hijos… nuestro primer padre, Avraham, fue puesto en esta prueba de crecer rumbo a la perfección, y Avraham lo alcanzó.
    Claro que nosotros también podemos hacerlo, depende de nosotros, de nadie más…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    -Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    Paseaba la madre con sus dos hijas, cuando de pronto descubrieron una bolsa con diez naranjas.
    Buscaron en las inmediaciones al posible dueño, pero la bolsa con sus naranjas huérfana estaba.

    Entonces la madre preguntó a las niñas si querían compartir las naranjas entre ellas, y claro está, las niñas gustosas aceptaron la propuesta.

    Pero, la madre les impuso una condición: debían llegar al acuerdo más justo entrambas, para que el reparto fuera lo más provechoso para las dos.

    Una de las niñas sugirió que se repartieran 5 y 5, pues, argumentaba, ¿qué más justo que cada cual reciba lo mismo que su prójimo?

    Y a la madre le pareció honorable y justo el reparto propuesto.

    Sin embargo, la otra niña tuvo una idea alterna.
    Y le preguntó a su hermana: ¿Tú para que quieres las naranjas?
    Y la otra dijo: Para hacer zumo.
    Y entonces replicó la primera: Yo las quiero para hacer mermelada, que te parece, entonces, si tu haces el jugo con las diez naranjas y luego me das el resto a mí, para que yo entonces haga la mermelada.

    Obviamente, la última propuesta fue la que hallaron todas como la más justa, sabia y equitativa.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • Y usted, ¿encuentra maneras más justas y creativas para la convivencia diaria, o repite viejos patrones de conducta, aunque éstos pueda ser, o no, efectivos?

    • ¿Cuál supone usted que es la finalidad de la negociación?

    • El que crece
      "Promuévete a ti mismo, pero no desmerezcas a otro"
      (Rav Israel Salanter).

      • ¿Cuál es la finalidad de este sabio consejo?

      • ¿Por qué le parece que las personas con poco auto-estima muchas veces insultan o humillan al prójimo?

      • ¿Cuál es la manera prudente e inteligente para no ser dañado por los comentarios mal intencionados?

    • Dignidad
      "Auto-respeto es el fruto de la disciplina; el sentido de la dignidad crece con la habilidad para decirse ‘no’"
      (R. Abraham J. Heschel).

      • ¿Por qué es tan difícil decirSE ‘no’?

      • ¿Qué es lo que vincula tan íntimamente el respeto personal con la disciplina?

      • ¿Cómo se distingue a la persona digna y disciplinada de quien no lo es?

    http://serjudio.com/bereshit/lejleja65.htm

  • Parasha Lej Leja 5764

    Comentario de la Parashá – Lej Lejá :
    Más allá de la corriente

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Lej Lejá ("Vete para ti") que es la tercera del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit , conocido en español como "Génesis").

    El personaje del cual hablaremos, nació y creció en una sociedad inmersa en lo más horrendo de la idolatría, de la rebeldía activa contra Dios y todo lo que es bueno.
    En esa sociedad, no había ningún resquicio para dudar de las doctrinas que afirmaban que el rey del mundo, (que se decía que era el redentor de la humanidad, hijo de una virgen, nacido por medio del espíritu santo del dios luminoso, y que había muerto y resucitado), era la máxima deidad en un panteón profuso de deidades, espíritus de la guarda, santos y otras criaturas fantásticas.
    ¿Cómo podía hacer el joven personaje para pasar al otro lado de las doctrinas religiosas de su época, para estar del lado correcto, del lado de Dios?
    ¿Cómo podía hacer para no estar más sometido a la maldición de las falsas creencias, y así poder ser libre de decidir si quería crecer o prefería esclavizarse a la fe que asfixia?
    ¿Cómo podía?
    Es difícil encontrar una respuesta.
    Pongámonos en su piel por un instante, observemos su entorno, sus amistades, su familia, y tan sólo encontraremos promotores de la creencia en el dios-humano, solamente hallaremos propagandistas de la fe oficial y de la historia que cuentan las mayorías.
    Toda voz disidente era llevada a la hoguera, en la misma que se quemaban escritos que los sacerdotes consideraban heréticos, en la misma que era adorada como elemento purificador.
    Todo aquel que osaba señalar la flaqueza de los dogmas de la religión oficial, era perseguido, torturado, masacrado, estigmatizado.
    No pocos ingenuos, que decían una palabra fuera de lugar, fueron asesinados por la maquinaria inquisitorial de aquella religión poderosa materialmente, y tan, pero tan flaca en lo espiritual.
    También eran exterminados los que por algún motivo no servían a los fines de prdominio del imperio de esta religión.
    Pero, no pensemos que la religión del dios muerto y resucitado para salvación del mundo solamente sabía depredar, ahogar y mutilar; no, también prometía paraísos gloriosos para los que mataran toda duda en su corazón y como ovejas siguieran cualquier irracional propuesta de sus pastores de religión… pues la FE ciega que acepta hasta el absurdo es la condición básica de toda doctrina idolátrica.
    Y también organizaba fabulosos festejos, emotivos, coloridos, llamativos, para que de ese modo las mentes se dejaran llevar por los corazones, y si alguno (más despierto que los otros) hubiera supuesto algún engaño o falsedad, pronto dejara sus pensamientos para sumergirse en las festividades de placer y buenaventuraza.
    Y esta religión del dios-hombre había penetrado todas las instituciones de la sociedad: se juraba en su nombre, se curaba en su nombre, se rezaba a su nombre, se soñaba con ella, etc.
    Nadie comerciaba si no era santiguándose y bendiciendo al rey dios, nadie estudiaba si no repetía el dogma de fe que atestiguaba absurdamente la verdad de la falsedad, nadie era integrado a grupos o amistades si antes no profesaba con reverencia los misterios de su religión.
    Nadie tenía vida eterna en paz si no confesaba de corazón si adhesión incondicional al dios-hijo y a las enseñanzas de sus sacerdotes.
    Nada ni nadie quedaba fuera de estar sometido a las disciplinas de la religión del hijo de la virgen.

    ¿Cómo haría el joven personaje de nuestro interés para zafar de esta terrible situación?
    Es más… ¿cómo haría el mundo para encontrar el verdadero camino a la luz y la vida, estando tan jaqueado por las murallas de la impenetrable idolatría maciza?

    La respuesta la brinda el comienzo de la parashá Lej Lejá:

    "Entonces el Eterno dijo a Avram [Abram]: »Vete de tu tierra, de tu lugar de origen y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré."
    (Bereshit / Génesis 12:1)

    Analicemos cada uno de los aspectos de esta sentencia para encontrar la solución, que a la vez es un conciso y exacto plano para gozar de verdadera libertad y estar en camino al crecimiento:

    1- "Entonces el Eterno dijo": La Libertad es cumplir con los mandamientos.
    La salida a la plaga de la idolatría se encuentra en prestar atención a lo que Dios dice. Debemos saber que Dios habla constantemente, sin embargo, no estamos captando Su mensaje. Es que generalmente no tenemos noción de dónde lo podemos hallar.
    Y la respuesta es bien sencilla: en las páginas del Tanaj, especialmente en la Torá, cuando es debidamente enseñada por los maestros judíos de la Verdad.
    Aquel que quiere romper las cadenas que oprimen su espíritu, cualquiera de las cadenas que lo oprimen, y desea crecer hasta sus mayores alturas, tiene un recurso inapreciable en las entrañas de la Torá verdadera.
    El compromiso con el texto de la Torá, que es el compromiso con la palabra de Dios, debe llevar al compromiso en la conducta personal, que se manifiesta a través del mejor y más detallado cumplimiento de los mandamientos de la Torá (que son 7 para los gentiles y 613 para los judíos).

    2- »Vete de tu tierra": Liberarse de las cadenas sociales-físicas.
    El fiel acatamiento a los mandamientos de Dios, conlleva un abandono de ciertas actitudes, posturas, creencias, afiliaciones.
    Uno de estos abandonos está simbólicamente representado en esta frase por el "irse de la tierra".
    ¿Qué quiere decir esto?
    Pues, irse de aquello que socialmente somete a la persona a reglas de vida que le son perjudiciales, que le obligan a actuar en contra del espíritu puro que Dios da a cada persona.
    Para ser libre es imprescindible liberarse de las cadenas físicas, que con aprobación social, lastiman lo mejor que hay en la persona.
    Un ejemplo de esta liberación es la salida de los israelitas de Egipto. Con esta hecho quebraron la esclavitud material que los tenía sometidos, y no les permitía siquiera concebir la idea de que ellos realmente eran alguien distinto a la imagen que socialmente les imponían como propia. En continua vejación física, ¿cómo habrían de concebirse a sí mismos como algo diferente a esclavos?
    3- "Vete de tu lugar de origen": Liberarse de las cadenas mentales.
    Pero, los lazos de la esclavitud espiritual no solamente están en las imposiciones que parten de las reglas de la sociedad esclavista, sino también en las convicciones que la persona asume fanáticamente como propias, y que no son propias.
    Tristemente muchísimas personas van por la vida actuando como si estuvieran encima de un escenario, ejecutan un libreto de vida que otros han escrito para ellos. Y más triste aún, es que estos actores que viven sin vivir realmente, muchas veces luchan y mueren defendiendo un papel que les han asignado y que sienten como propio, pero que es absolutamente ajeno.
    Saber cuál es el origen, y rechazar asumir actuar perpetuamente un papel que falsifica la identidad personal, es un paso indispensable para todo aquel que desea gozar de verdadera libertad.

    4- "Vete de la casa de tu padre": Liberarse de las cadenas emocionales.
    Para poder romper realmente con los lazos perjudiciales que surgen de lo social, y para modificar los condicionamientos mentales a los que ha sido sometida una persona, es imprescindible que pueda reconocer las cadenas emocionales que lo tienen atrapado.
    Muchos saben qué tienen que cambiar en su vida para no sentirse más esclavizados, e incluso tienen idea de cómo emprender su liberación, sin embargo, están presos de sentimientos que los detienen y paralizan cualquier intento de cambio. Estos sentimientos pueden ser miedo, culpa, auto-desprecio o cualquier otro que es usado como ancla negativa, que no permite avanzar ni modificar nada.

    5- "Vete rumbo a la tierra que te mostraré": Tener una meta, marcado el rumbo y andar hacia allí.
    No es suficiente que una persona haya alcanzado soltarse de sus impedimentos emocionales que no le permiten siquiera pensar en cambiar su estilo de vida.
    Ni es suficiente si ha zafado del entrenamiento que lo condiciona a estar sometido a órdenes ajenas a su verdadera esencia espiritual.
    Ni tampoco alcanza cuando ha roto el yugo de las imposiciones sociales, que lo maniatan obstaculizándole vivir como corresponde a su espíritu.
    Pues estas tres etapas de la libertad brindan solamente el campo para labrar, pero no dan cosecha qué recoger y con la cual beneficiarse.
    La cosecha se obtiene solamente si se ha plantado antes el campo disponible.
    Y es precisamente ese sembrar el campo el verdadero ejercicio de la libertad.
    Es vivir con principios, finalidades y métodos definidos para alcanzarlas, lo que otorga a la persona un sentido que permite decir que vive en libertad real de espíritu.
    Y para sembrar adecuadamente, es indispensable recordar la primera parte de la estrofa que estamos analizando: "el Eterno dice".

    Para concluir, nos resta aclarar de quiénes estuvimos hablando al comienzo de este comentario.
    El rey del mundo, que se creía que era una deidad nacida de una virgen, no es otro que Nimrod, también conocido como Amrafel, Kush, y más tarde como Tammuz y otros varios nombres más que fueron surgiendo en las diferentes mitologías.
    Fue contemporáneo de Avraham, nuestro patriarca, alrededor del año 1500 AEC.
    Y es precisamente Avraham el joven que habíamos mencionado que trataba de escapar de la esclavitud de su época, cosa que finalmente consiguió transformándose en "Avraham haivrí", Avraham el hebreo, pues estaba meever -más allá- de las doctrinas y la fe de su sociedad corrupta.

    Es nuestro patriarca un estupendo ejemplo para seguir, pues, no son tan diferentes nuestra época y circunstancias a las suyas…

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    El maestro estaba estudiando con sus discípulos cuando de improviso les preguntó: ‘¿Quién de ustedes tiene fe en Dios?’.
    Todos los jóvenes se miraron entre sí, sin entender el sentido real la pregunta, hasta que tímidamente de a poco fueron levantando todos las manos.
    Alguno más arriesgado incluso musitó: ‘Dos veces diarias, durante toda nuestra vida pronunciamos que el Eterno es nuestro Dios, Él es Uno y Único’.
    Y más envalentonados algunos dijeron: ‘¡Cómo no vamos a tener fe en Dios!’.
    El gran rabino entonces les dijo: ‘Yo no tengo fe en Dios.’
    Los alumnos cada vez más perplejos no sabían qué estaba pasando, si el rabino los estaba poniendo a prueba, si les quería enseñar un gran secreto, si había enloquecido, si era un hereje, vaya uno a saber qué estaba pasando con el maestro.
    Uno de ellos, un poco aturdido, dijo: ‘¿Cómo es que usted, que es maestro de maestros, no tenga fe en Dios?’.
    El maestro respondió: ‘¿Ustedes creen que están sentados en una silla? Pues, no, no creen eso. Para ustedes es un hecho que están sobre sillas. No tienen dudas, ni tampoco necesidad de tener fe al respecto. Así ocurre conmigo en mi relación con el Santo. Cuando contemplo el mundo, cuando los veo a ustedes, cuando me deleito con cada letra de la Torá, ¡obviamente que no nace en mi la ceguera de la fe! Lo que me ocurre es que Lo reconozco, pues estoy consciente de que Él es Quien conduce el Mundo. Cada día hago mías las palabras: "¡Santo, santo, santo es el Eterno de los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de Su gloria!"‘.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cuál es la enseñanza que nos deja el rabino?

    • La situación de tanta decadencia moral, merced a que la idolatría conquistó la mayoría del mundo en la época del patriarca Avraham, ¿se manifiesta en nuestros días? ¿Cómo?

    • Fue enseñado: "Confía en el Eterno con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia.
      ReconóceLo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.
      No seas sabio en tu propia opinión: Teme al Eterno y apártate del mal, porque será medicina para tu carne y refrigerio para tus huesos.
      Honra al Eterno con tus riquezas y con las primicias de todos tus frutos.
      Así tus graneros estarán llenos con abundancia, y tus lagares rebosarán de vino nuevo.
      " (Mishlei / Proverbios 3:5-10).
      ¿Cuáles son los beneficios que están mencionados en esta cita del Tanaj para aquel que se comporta como corresponde?

    • Está escrito en la próxima parashá:
      "Y dijo el Eterno a Avraham: -Toma, por favor, a tu hijo, a tu único, a Itzjac [Isaac] a quien amaste y vete [para ti] a la tierra de la Moriá; y elévalo allí en holocausto sobre uno de los montes, que Yo te diré." (Bereshit / Génesis 22:2).
      ¿Cuál es el directo paralelismo que se puede trazar entre esta sentencia y la que hemos estudiado en el comentario a Lej Lejá?

    http://serjudio.com/bereshit/lejleja64.htm

  • Parasha Lej Leja 5759

    Queridos Talmidim y Javerim, Shabbat Shalom:

    "Y (H’) lo sacó fuera, y le dijo: Mira, por favor, ahora a los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y (H’) le dijo (a Avram): Así será tu descendencia.." (Bereshit 15:5)

    Generalmente se asocia esta promesa a la incalculable cantidad de descendientes que saldrían del primer patriarcal, algo así como un inmenso pueblo, muy numeroso y muy poderoso.

    Sin embargo, el pasuk que transcribimos más arriba debe ser interpretado en su contexto, por lo cual, leamos unos psukim más adelante donde está escrito:

    "Y el sol estaba por ponerse" (15:12), lo que indica que cuando H’ efectuó tal promesa, aun no era la noche.

    Entonces, podemos preguntar lógicamente; ¿Acaso es posible que las estrellas hayan sido visibles siendo que aún era de día?

    ¿Qué podemos entender de esto?

    Parece que H’, en lo que respecta a la descendencia, no está prometiendo a Avraham cantidad, un número sin cuenta (como las estrellas).

    De ser la promesa relativa a la cantidad de los hijos de Israel, entonces la Torá se contradice, pues está escrito que Israel es la más pequeña de las naciones ("Pues ustedes son la minoría de todas las naciones" – Devarim 7:7).

    Más ajustado al texto, y a la historia, podemos inferir que H’ asegura una cualidad a los descendientes de Avraham.

    A pesar de su escaso número, de su relativa debilidad, podrían ser de luminosa influencia para los pueblos de la tierra, de guía hacia H’ para toda la Humanidad.

    Es cierto y real que las naciones desde la antigüedad han aprendido de la Torá, y de la bibliografía consagrada judía, los sublimes conceptos de ética y justicia, y, que el mensaje de la Biblia, se ha esparcido por todos los rincones de la Tierra, permitiendo que esté al alcance de todos el aproximarse a H’.

    Así podemos entender e interpretar la orden de H’ a Avraham de que observara el cielo, y contara las estrellas, precisamente en el momento que las estrellas se encontraban en el cielo (como siempre) pero invisibles para el ojo de Avraham, pues la poderosa luz del sol le privaba de contemplar los otros astros.

    ¿Acaso pudo nuestro patriarca contar las estrellas cuando le fue requerido?

    No, y eso, quizás, era lo que H’ quería en ese momento. Quizás, dar a entender que un único sol hace desaparecer la inmensa cantidad de estrellas que titilan desde las alturas.

    Así deberían ser los hijos de Avraham, como le fuera prometido por el Eterno, "Así será tu descendencia", que en su seno está la oportunidad de hacer brillar los más preciados valores más allá de las tinieblas del caos, del poder de los fuertes y muchos opresores.

    El espíritu de santidad y la luz de la Torá permitiría elevar, no sólo a los hijos de Avraham, sino a todas las personas que consideran que el mensaje de Amor, Justicia y Verdad para todas las personas (y seres) de la tierra, que emanó por vez primera de Israel es la finalidad de la existencia.

    En presencia del sol, las innumerables estrellas se esfuman y su luz se disipa, junto a la oscuridad que las cobija…

    http://serjudio.com/dnoam/lejleja.htm

  • Parasha Lej Leja 5762

    Lej Lejá 12:1 – 17:27

    Un estudio acerca de la Parashá

    A veces, en la pregunta está la respuesta

    Está escrito en la parashá: "Levántate, anda a lo largo y a lo ancho de la tierra (Prometida), porque a ti (Avraham) te la daré." (Bereshit / Génesis 13:17)

    Era hacia el fin del año lectivo, y como siempre por esas fechas, el instituto buscaba nuevos ayudantes de asignatura. Razón por la cual, el maestro en ciencias, propuso el siguiente problema:
    Como parte de la carrera para investigador policial, uno de los cursos requiere aprender a reconocer los gestos, señales, indicios, modos para advertir al que miente. El instructor sienta al estudiante en una habitación de interrogatorios junto a tres ayudantes, que hacen las veces de sospechosos. La consigna es simple: Hay uno sólo de ellos que miente, ¿cuál es?
    Entonces pasa a oír las declaraciones
    A: – Ellos dos (B y C) siempre mienten.
    B: – Ellos dos (A y C) siempre mienten.
    C: – Yo siempre digo la verdad.

    Ahora bien, ¿qué responderían ustedes? Tienen un par de horas para responder. Luego oiré las respuestas, y la decisión será inmediata, el que conteste correctamente tendrá un grado en la cátedra el año entrante, con la posibilidad de avanzar enormemente en su carrera.’
    Y sus discípulos, cada uno por su lado, se pusieron a especular.
    Pensaron, razonaron, calcularon. Hicieron croquis, representaban roles para sí mismos, y escondían sus magros resultados de sus compañeros.
    El tiempo pasaba imperturbable a la congoja de los jóvenes… ¿acaso detendría su fluir por lo que aconteciera en la vida de ellos?
    Y las horas pasaron.
    Y las respuestas, todas ellas dejaron una sensación de derrota en el pecho de los presentes.
    Con amabilidad, lamentó el maestro la oportunidad desperdiciada. Los alentó a continuar sus estudios sin perder la esperanza, pues un pequeño contratiempo no debe ser óbice para abandonar la carrera. Y tras unas nuevas palabras de estímulo, abandonó el instituto y abordó su vehículo. Lentamente se puso en marcha. Cuando uno de los jóvenes estudiantes salió como disparado del edificio, persiguió el coche de su maestro para pedirle: ‘No me interesa la promesa de una recompensa, le pido por favor, que me diga cómo hago para hallar la respuesta apropiada.’
    Y le dijo el maestro: ‘Tu tenaz búsqueda de la verdad es en sí misma la respuesta que precisas… será un gran placer para mí recibirte el año entrante en tu nuevo trabajo de ayudante de cátedra’.

    Shabbat Shalom les desea Yehuda Ribco

    Destellos de la parashá

    Sidrá 3ª de la Torá y 3ª del sefer Bereshit / Génesis.
    Entre los versículos 12:1 y 17:27.
    Se lee la haftará en el sefer Ieshaiá / Isaías 40:27 – 41:16.

    En esta parashá -sección semanal de la lectura de la Torá-, nuestro primer patriarca (Avraham) reconoce que Dios es el origen de todo lo que existe. Por lo cual lo acepta como su Dios, como el único Dios.
    Esta frase que parece contar algo corriente, en realidad implicó una revolución social. Durante largos siglos la humanidad había olvidado la existencia de Dios. Sin embargo, el alma humana vive sedienta por la cercanía a Dios, el deseo de hallarLo reside por siempre en nuestra alma. Entonces, sin reconocer otra solución, ellos inventaron dioses. Y llamaron dios a los astros, a elementos de la naturaleza, a lo que les parecía poderoso, a personas, a ideas… a cosas… cosas que no son Dios.
    En medio de esa cultura. Sumergido en la total idolatría. Rodeado del desconocimiento de Dios. Perseguido y aislado, a pesar de todos los pesares… Avraham halló el camino hacia Dios, hacia el crecimiento, la paz y la armonía.
    Avraham, nuestro patriarca, nuestro modelo.

    De la Parashá

    http://serjudio.com/bereshit/lejleja62.htm

  • Parasha Jaiei Sara 5766

    Ver lo positivo… ¡siempre!

    En el comienzo de nuestra parashá nos encontramos con el siguiente enunciado:

    "Fueron las vidas de Sara: 100 años y 20 años y 7 años; éstos fueron los años de vidas de Sara."
    (Bereshit / Génesis 23:1)

    Una de las preguntas clásicas ante este versículo es: ¿Qué necesidad tenía la Torá de reiterar la voz "años" luego de cada cifra? ¿No bastaba con decir "127 años" sin más rodeos?

    El gran sabio Rashi, famoso por sus comentarios concisos y generalmente esclarecedores, in situ nos explica que todos los años de la vida de la matriarca Sará fueron buenos.

    Ahora bien, tal pareciera que esta explicación en realidad viene a oscurecernos el entendimiento en lugar de aclararlo, pues es bien sabido que la vida de la primera matriarca judía fue abundante en días tormentosos y de profunda angustia y dolor.

    Por ejemplo, durante décadas no pudo concebir hijos; fue despreciada por su propia criada; debió emigrar a causa de hambrunas; abandonó su tierra natal; fue tomada cautiva por reyes nefastos… y tantas miserias y situaciones agobiantes más que no enumeramos o que ni siquiera imaginamos…

    ¿Cómo entonces asumir que su vida estuvo colmada al tope de días buenos?

    Rabí Zushe de Anipoli nos brinda una explicación.
    Él nos ilustra acerca de una cualidad positiva de nuestra matriarca, quien era virtuoso en el arte de decir con convicción ante cualquier circunstancia: "esto también es para bien".

    Como podemos ver, Sará estaba consciente de que cada suceso encerraba una llave para abrir las puertas de las fuentes del Bien.
    Esto incluso en aquellos hechos considerados oscuros y pesarosos por el común de las personas.
    Tal confianza y serenidad provenían de reconocer que nada acontece en el universo sin el consentimiento del Todopoderoso.
    Si Él es Bueno y Misericordioso, entonces, cada evento ha de ser para bien, aunque uno no se percate de ello, o aunque se sufra algún padecimiento puntual.
    Llegar a este nivel de consciencia de la Presencia del Eterno y de Su bondad, es muy difícil, pero verdaderamente al alcance de aquellos que se aboquen con decisión y autenticidad.

    ¿Cómo se hace?
    Pues, despacio, con paciencia y gradualmente.
    Se comienza con un ánimo positivo, que tiende a valorar los acontecimientos en su justa medida.
    Esto significa no recargar las tintas ni sobre lo agradable, no sobre lo que no lo es.

    También implica no descorazonarse ante las adversidades, aunque se esté padeciendo hondamente por ellas y no se encuentre ni siquiera una pizca de positividad en esto.
    Al no perder el ánimo, ya se está andando por el camino de lo constructivo.

    El ánimo positivo también brinda perspectiva como para comprender que uno es el amo del sentido que proporciona a sus circunstancias.

    La calidad de la vida no depende realmente de situaciones externas.

    El ideal de la Torá es que prestemos atención a los objetivos de nuestra existencia terrenal:

    • Servir al Eterno,

    • Gozar de lo permitido y

    • Perfeccionar nuestro carácter a través de la guía que el Eterno nos ha dado.

    Si mantenemos esto presente, sabremos que cada suceso es una oportunidad para crecer, un trampolín hacia la trascendencia.

    Es en esto que Sará, nuestra matriarca, se especializó.

    Así pues, cuando alcanzó el final de su vida terrena se pudo decir que cada instante de su existencia fue auténticamente vivido, y cada uno fue para bien.

    Pero nosotros, personas que por lo general no estamos habituados a comportarnos al nivel de nuestros patriarcas, ¿cómo podemos hacer para reconocer que estamos escogiendo por el sentido positivo y no estamos dando excusas para resignarnos y no esforzarnos en verdad para crecer?

    Tenemos que observar nuestro acto o actitud mientras la comparamos con la siguiente lista de criterios que identifican una postura positiva y con sentido:

    1. Lo que contiene la oportunidad segura de que se produzca algo bueno. Si luego de hacer nuestro mejor intento no se obtiene el resultado esperado, no por eso puede decaer nuestro ánimo, ya que el sentido y el intento era constructivo, como tal lo son sus frutos.

    2. Lo que no perjudica a sí mismo ni al prójimo.

    3. Lo que no está basado en el egoísmo negativo.

    4. Lo que es concreto, en el aquí y ahora, pero que siembra frutos para el Más Allá.

    5. Lo que se mantiene en el justo término medio.

    6. Lo que un erudito grande en verdadera espiritualidad podría convenir que es un acto bueno.

    7. Lo que no fatiga el ánimo, ya que no trae dudas irrelevantes, obsesiones fútiles o pasiones enfermizas.

    Si nuestro acto o actitud entra en contradicción con más de un enunciado en esta lista, entonces es muy probable que estemos dando una excusa para no actuar positivamente1.

    En nosotros está el poder para crecer, para alcanzar la luz incluso en la más tenebrosa de las noches… es cuestión de querer hacerlo y de entrenarse para lograrlo.

    ¡Les deseo a usted y los suyos que pasen un Shabbat Shalom UMevoraj!
    ¡Cuídense y gocen de lo permitido para qué sepamos construir shalom!

    Moré Yehuda Ribco

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    "La persona generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado."
    (Mishlei / Proverbios 11:25)


    Notas:

    1 Aquel que respeta las mitzvot con apego a las halajot difícilmente estará en contradicción con esta lista.

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • El acento

    Un comerciante, que hacía poco había llegado al país, recibió un telegrama de su hijo. Éste se encontraba en una prestigiosa escuela fuera de la ciudad.
    El comerciante no leía con facilidad el idioma del país, por lo que pidió a su secretaria que le leyera el mensaje.
    La secretaría de mala gana tomo el telegrama, y con tono demandante, entre aburrido y agresivo, comenzó la lectura: "Zapatos rotos. Charcos y mucho frío. Sin abrigo decente. No hay suficiente comida. Enviar dinero!".

    Cuando la mujer terminó la lectura con su tono desagradable el padre vociferó: "¿Con quién se piensa que está hablando? ¿Cómo me trata de esta manera? ¿Qué, acaso sólo me escribe para demandarme cosas? ¡Ni una moneda va a recibir de mí! ¡Ya le enseñaré yo a tratarme correctamente!"

    Esa noche, a la hora de la cena, puso el telegrama ante los ojos de su esposa, y agriamente le dijo: "Lee esto, ¿puedes creer que tu hijo sea tan rudo y despreciativo?"

    La madre alterada tomó el papel y comenzó a leer con voz maternal y ojos comprensivos: "Zapatos rotos" dijo en un sollozo. "Charcos y mucho frío. Sin abrigo decente." su tono de voz quebrado podría quebrar una roca. Cuando llego a las palabras "No hay suficiente comida. Enviar dinero!", ella realmente sentía y veía a su hijo famélico, desesperado, al borde del quebrantamiento, por lo que un llanto inconsolable manó de su garganta, pecho y rostro.

    El comerciante, mientras abría la libreta de cheques compungido mencionó: "Ahora es diferente, ahora lo está pidiendo como un verdadero gentleman".

    • El ojo
      "El sabio tiene sus ojos en su cabeza, pero el necio anda en tinieblas."
      (Kohelet / Predicador 2:14)

      • ¿Cuál es el sentido de esta frase?

      • ¿Cómo entrenar al ojo para ver lo positivo, la luz en las tinieblas?

    http://serjudio.com/bereshit/jaiesara66.htm

  • Parasha Jaiei Sara 5765 iii

    El poderoso

    En nuestra parashá leemos que: "falleció Avraham en buena vejez, anciano y lleno de años…" (Bereshit / Génesis 25:8).

    Ramban explica que este versículo resalta la grandeza de Avraham, pues él era uno de esos que están sameaj bejelkó -complacidos con lo que les toca- (Avot 4:1).

    Pero, el tal elogio respecto a Avraham pareciera ser un poco misterioso, o al menos extraño.
    Es que, después de todo, el Eterno lo bendijo con extraordinaria riqueza y honores. Fue rescatado por Él de peligros y acechanzas, fue provisto de bienestar, descendencia y alimento para su espiritualidad. Fue escogido, él y su descendencia nacida de su esposa Sará para servir al Eterno y así guiar a las gentes a la Verdad y la Paz. Así pues, ¿cuál es la gracia de estar conforme y feliz con ESO tan estupendo que le ha tocado en suerte? ¡Cualquiera podría alegrarse con tanta riqueza, poder y bienestar de todo tipo!
    ¿O no?

    Pero, algo más.
    ¿Acaso no tendríamos que estar cada uno de nosotros contentos con aquello que nos ha tocado en suerte si es lo que merecemos como justa retribución por nuestras acciones?
    ¿Cómo pretender más que aquello que hemos recibido con justicia como recompensa por nuestras actividades?
    ¿Cómo no estar contentos al gozar con el justo producto de nuestras labores?
    ¿O acaso hay mejor dicha que la del que disfruta sin vergüenza de su paga noblemente adquirida? (1)

    Al parecer estamos ante una enseñanza ética de la Torá.
    El divino texto nos está mostrando lo poderosa que es la fuerza del deseo por la riqueza en la persona.
    Nos enseña al respecto de los poderes que la ambición cuenta como para seducir y atraer a la persona que en sus redes caiga.
    Es que en los hechos, es una prueba para cada uno de nosotros actuar con rectitud y sobreponernos a las tentaciones de la avaricia y la ambición extralimitada.

    Habitualmente escuchamos que se dice: "Ay, si ganara a la lotería y fuera rico, entonces yo podría dar caridad y dedicarme a ayudar a los necesitados". Esta forma de expresarse está indicando una persona insatisfecha con lo que tiene en ese momento, con un sentirse sumida en la desesperanza y el vacío.
    Pero la triste realidad es que si se duplicara, triplicara (o más) su dinero, incluso así estaría la persona insatisfecha, reclamando más, todo por sentirse desamparada y carenciada materialmente. Su deseo le lleva siempre al menos una cabeza de delantera, así pues, está corriendo a la zaga de su deseo, ansiosamente, desesperadamente, pedigüeñamente y nunca llena, jamás plena (Mishlei / Proverbios 11:7).

    No era así con Avraham, ni con aquellos que han tomado para sí su modelo de vida.
    De lo contrario, a Avraham la enorme riqueza que tenía le hubiera parecido poca cosa, y hubiera anhelado más y más desmedidamente.
    Sin embargo, Avraham llegó a comprender que el Eterno nos equipa a cada uno de nosotros con las herramientas y elementos que precisamos para servirLo apropiadamente, y nos inviste con la capacidad para vivir con aquello que Él nos provee.
    Si nos concentramos en aceptar esta realidad, entonces, más allá de nuestro estado financiero, realmente seremos ricos.
    Es que la riqueza, la verdadera riqueza, no es una cuestión objetiva, material; sino eminentemente subjetiva, moral, emocional y espiritual.
    Riqueza es emplear nuestras capacidades y recursos para mejor servir al Eterno, y cuando Lo servimos con entereza, entonces sin dudas somos regocijados intensamente (Jida, "Devarim Ajadim, 27").

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    (1) Si será inmejorable la dicha del disfrutar de la justa retribución, que según algunos Sabios de renombre, es por este motivo que el Eterno nos ha creado (ver "Maguid Meisharim", sección Bereshit), para que nos ganemos nuestra porción del Mundo Venidero, y que todo lo que recibamos no sea de balde, sino como justicia retributiva.
    Es que lo que se recibe como justa compensación por las acciones es más preciado y digno que aquello que se recibe por gracia. Tal como en Talmud encontramos, en Berajot 8a: "R. Jia bar Ammi en nombre de Ulla decía: "La persona que vive de la labor de sus manos es mayor que aquella que tiene temor al Cielo". Es decir, el que vive cumpliendo con los preceptos está en un nivel espiritual/moral superior que aquel que solamente cuenta con su fe vacía de acciones. (Vuelve al texto)

    -Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

    Relatos, anécdotas y enseñanzas

    En cierta ocasión el Guerer interpeló a uno de sus discípulos: "Iánkele, ¿me cuentas cómo está Iosi Berl?"
    Y el hombre no supo qué responder a su maestro.
    En voz alta el Guerer insistió: "¿Cómo que no sabes? Rezas bajo el mismo techo, estudian los mismos textos, sirven al mismo Dios, cantan juntos las mismas canciones y con todo esto te atreves a decirme que no sabes el estado de Iosi Berl. ¿Y si está enfermo, y si precisa tu ayuda, y si espera tu consuelo, tu consejo? Debes saber que en saber esto es donde radica la verdadera esencia de nuestro modo de vida. Debemos compartir la vida con los otros, en la alegría y en el pesar. Mientras desconozcas a tu prójimo, te estás desconociendo a ti, a mí que soy tu maestro y al Todopoderoso".

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se relaciona el relato con el comentario a la parashá que hemos brindado?

    • ¿Conoce usted realmente a las personas que viven junto a usted?

    • Mi porción
      "El Eterno es mi porción’, ha dicho mi alma; ‘por eso, en Él esperaré.’"
      (Eijá / Lamentaciones 3:24).

      • Si el Eterno es "mi porción", ¿qué más me resta esperar?

      • ¿Cómo ha de esperarLo la persona que Le es fiel?

      • ¿Cuál es su porción en este mundo, y cómo la está empleando usted a diario?

    • Bondad y lealtad
      "Manzana de oro con adornos de plata es la palabra dicha oportunamente."
      (Mishlei / Proverbios 25:11).

      • ¿Por qué cree usted que la palabra oportuna es comparada con una "manzana" y no con otro fruto?

      • ¿Qué es lo que diferencia la palabra oportuna de aquella que está fuera de tono y lugar?

      • ¿Cómo ha de hacer la persona para que cada una de sus palabras sean valiosas y saludables?

     

    http://serjudio.com/bereshit/jaiesara65.htm

  • Parasha Jaiei Sara 5764

    ¿Bendito en todo?

    (Esta semana corresponde leer la parashá llamada Jaié Sará ("Las vidas de Sara") que es la quinta del primer tomo de la Torá, el sefer Bereshit , conocido en español como "Génesis").

    Nuestra parashá afirma:

    "Avraham era ya anciano y muy avanzado en años, y el Eterno había bendecido a Avraham en todo."
    (Bereshit / Génesis 24:1)

    Ante esta realidad, surge naturalmente una pregunta: ¿qué más le queda por hacer o vivir al patriarca, si ya ha llegado a "ser bendito en TODO"?
    ¿Qué más puede desear una persona a la que el Eterno ha satisfecho en todas sus necesidades, que ha sido colmado en sus anhelos y que puede disfrutar de una tranquila y dichosa senectud?
    Al ser bendito en todo, bien podría parecer que el sendero de Avraham estaría llegando a sus últimos tramos en Este Mundo, por lo cual, él tendría ya su mirada puesta solamente en la vida eterna, y en la pasividad y abandono que suele preludiar la muerte.
    Sin embargo, a continuación la fiel Torá narra que Avraham todavía se encarga de educar a su maduro hijo heredero, a Itzjac. También nos enteramos de que el patriarca insiste, y que con denuedo busca la manera de procurarle esposa digna y apropiada a su hijo, para que la simiente consagrada no se corte.
    Incluso se nos cuenta que el patriarca tuvo energía y voluntad de propagar su estirpe material (ya que no la espiritual, pues ésta seguiría exclusivamente por medio del canal de Itzjac), para esto contrajo nuevamente enlace matrimonial y procreó más hijos en su ancianidad.
    Sin dudas que Avraham siendo muy anciano no reposa, ni descansa, ni se aquieta su ímpetu juvenil, ni se adormece en la satisfacción, ni goza del relax que antecede a la extinción.
    Por el contrario, pareciera como si quisiera sacarle hasta la última gota del jugo a Esta Vida.
    Da la impresión de que Avraham no se conforma con lo que ha vivido, y reclama para vivir con mayor intensidad, con mayor profundidad, con mayor calidad.
    Es precisamente esta rebeldía contra la modorra y la flojera, y su brava acción de alcanzar la trascendencia (personal, familiar y colectiva), lo que significa  "ser bendito en todo".
    La bendición integral no se halla en conformarse con la riqueza material y el gozo de tranquilidad para el cuerpo.
    La bendición total, es vivir trabajando y esforzándose para alcanzar cada día mayor altura espiritual.

    ¡Les deseo Shabbat Shalom UMevoraj!

    Moré Yehuda Ribco


    Notas:

    Otras interpretaciones de este pasaje de la Torá, y más estudios los hallan HACIENDO CLIC AQUÍ y AQUÍ.

    Relato

    En cierta ocasión el gran rabino venía a pasar el Shabbat a casa del más distinguido hombre de la ciudad.
    Por ser un acontecimiento de indudable importancia, los miembros de la familia se dividieron las tareas de organizar y preparar la cena y alojamiento del destacado sabio.
    Parecía estar todo en perfecto orden, cada quien estaba en su actividad y las cosas se iban preparando con mesura y agilidad.
    Sin embargo, un pequeño detalle habían dejado de considerar: ¿quién echaba la sal para la sopa?
    Como nadie se había atribuido ese rol, ni nadie se le había designado, cada uno que pasaba por la cocina salaba un poco el caldo.
    Llegada la noche se procedió a santificar el día, a bendecir por el vino y la jalá, y se sirvió el primer plato, la sopa de entrada.
    Los numerosos miembros de la familia y los invitados de segundo rango dejaban de lado la sopa ni bien la probaban, pues, realmente era un caldo incomible por lo salobre.
    El único que parecía no advertir nada y continuaba disfrutando cada cucharada, era el gran rabino.
    Preocupados por su bienestar, y pensando que quizás el anciano hombre no contaba ya con la sensibilidad como para percibir lo salado, algunos de los comensales le indicaron respetuosamente al rabino acerca del sabor cargado del caldo, y le instaban amablemente a dejar de comerlo.
    Ante lo cual, el rabino enseñó: ‘Les agradezco el cariño y cuidado que ponen por mi persona. Ya he sentido el fuerte sabor de esta sopa, pero, ¿cómo no continuar saboreándola? ¿Acaso cada pizca de sal que cada miembro de la familia agregó, no demuestra la consideración y el aprecio que esa persona tiene por mí, al punto que se interesa en sazonar amorosamente el manjar que yo iría a disfrutar? No mis queridos, esta sopa es un manjar para mi ánimo que no he de despreciar porque está un poco salada de más.’

    Preguntas y datos para meditar y profundizar:

    • ¿Cómo se puede relacionar este relato con el comentario que brindamos de la parashá?

    • ¿Cuál es la enseñanza que nos deja el rabino?

    • Fue enseñado: "Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan según la Torá del Eterno." (Tehilim / Salmos 119:1).
      ¿Tiene alguna relación esta sentencia con la conclusión a la que arribamos en el comentario de la parashá?

    • El inspirado salmista anunció: "Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien" (Tehilim / Salmos 128:2).
      ¿Cuál es el camino para alcanzar la felicidad?
      ¿Indica el Tanaj que la gente ha de tener "fe", "creencia", "sentimientos"?
      ¿Qué es lo que está explicando el salmo acerca de modo de hallar la felicidad?

    http://serjudio.com/bereshit/jaiesara64.htm

  • Parasha Jaiei Sara 5763

    ¿Para qué correr?
    ¡Shalom iekarim!

    En breves renglones la Torá reitera un verbo.
    Prestemos atención y aprendamos algo provechoso para nuestros días.

    En el capítulo 24 de Bereshit/Génesis, encontramos a un buen padre judío preocupado por el destino de su familia. El anciano Avraham desea que su hijo, su único heredero, Itzjac/Isaac, despose una mujer de su familia, alguien compatible con la misión de mantener y fortalecer el judaísmo. Avraham sabía que si su hijo andaba tras los pasos de otras culturas, el legado del hebraísmo se extinguiría. Por lo cual, compromete a su fiel mayordomo Eliezer para que vaya a la lejana tierra hogareña, a la mesopotámica tierra de Najor, y allí haga lo necesario para encontrar esposa idónea para Itzjac.
    Eliezer parte a su misión cargado de responsabilidad y tesoros, pero además de dudas y expectativas, porque, ¿cómo haría para hallar la mejor esposa para su patroncito?
    Eliezer sabía que el futuro del judaísmo, y de la entrega de la Torá al mundo, dependía de él, de un pequeño siervo de Avraham.
    Entre tanta duda y peso, Eliezer hizo lo que había aprendido de su maestro y patrón: se encomendó a Dios, es decir, hizo tefilá -rezó-, y se aprontó para estar atento a la señal que le indicaría lo mejor.
    Y ni bien estaba orando, una joven hermosísima, de una frescura y gracia inigualables, se aproximó al sitio en el cual él se hallaba.
    Él la miró, y creyó percibir la respuesta a su tefilá, por lo cual: "Entonces corrió hacia ella…" (Bereshit / Génesis 24:17). Y conversaron un rato. Y con cada palabra, con cada gesto, con cada mirada, Eliezer iba confirmando su premonición: ¡esa era la elegida! ¡Dios había respondido prestamente a sus ruegos!
    Ella, que era Rivcá/Rebeca, le invita a ir a su hogar, allí podría descansar seguro, alimentarse y hacer reposar a sus camellos.
    El siervo acepta con mucho gusto, y como agradecimiento le regala una joyas finísimas, tras lo cual enfilan para la casa de Rivcá. Cuando están en las cercanías: "La joven corrió y contó estas cosas en la casa de su madre." (Bereshit / Génesis 24:28). Contó acerca del siervo de Avraham que estaba llegando por el camino, de los tesoros que cargaba en sus camellos, de su porte hacendoso, de la relación de parentesco entre ellos y su patrón, etc.
    Entre sus escuchas está su hermano Labán, que era un hombre astuto, calculador, ambicioso, "el cual corrió afuera hacia el hombre, …cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana…" (Bereshit / Génesis 24:29-30). Labán quería que le dieran ganancias ya, ahora, de inmediato. Labán se había enamorado del oro y fama que traía el siervo de Avraham. Eliezer, viendo esto y comprendiendo la oscuridad en el corazón de Labán: "sacó objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a Rivcá. También dio obsequios preciosos a su hermano y a su madre." (Bereshit / Génesis 24:53).
    La historia finalmente termina con el matrimonio entre Rivcá e Itzjac, pero, no es nuestro tema ahora.
    Lo que quiero destacar es el verbo correr que aparece en tres ocasiones.
    Veamos la finalidad de cada uno:

    1. Eliezer corrió para dar cumplimiento a una orden, y tras reconocer la probable señal de Dios a sus rezos.

    2. Rivcá corrió llena de sana emoción, dispuesta a comunicar su regocijo a las personas de su querencia.

    3. Labán corrió enfermo de ambición, buscando obtener ganancias materiales sin ningún merecimiento, y sin ningún verdadero provecho.

    ¿Qué podemos aprender de cada uno de estos "corrió"?
    Si bien el verbo es el mismo, ¿el significado lo es?
    ¿Cuál es el correr que es perjudicial para el bienestar?
    ¿Para qué correr y para qué guardar la calma?

    ¡Les deseo Shabbat Shalom!
    Moré Yehuda Ribco

    Relato a propósito del comentario

    El Jofetz Jaim regresaba a su hogar, y en el camino recogió a un hombre que andaba por la ruta. Mientras conversaban el hombre le comentó al rabino que iba a ver al gran Jofetz Jaim, el sabio de renombre. Había partido de su hogar varios días ha, y sufrido varias complicaciones en el viaje.
    El Jofetz Jaim, que no se había dado a conocer, le replica: ¿Para qué haces un viaje tan largo y peligroso? ¿No es ese sabio un ser humano como cualquier otro? Su aspecto es igual al de cualquiera. Lee sus escritos si deseas, pero… ¿irlo a ver? ¡No vale la pena!
    El viajero ofuscado abofeteó al Jofetz Jaim mientras le reprendía: ¿Cómo te atreves a hablar de esa manera irrespetuosa del genio más grande de nuestra generación?
    Y se bajó del carruaje sin siquiera despedirse.
    Horas más tarde, el Jofetz Jaim estaba recibiendo a los numerosos visitantes en su hogar, cuando entra el viajero que le había abofeteado. Cuando el hombre lo ve, se arroja a los pies del rabino, y en pleno llanto le implora que lo perdone.
    El Jofetz Jaim sonrió mientras le respondía: ¿Que te perdone? ¡No tengo de qué perdonarte! Si me golpeaste para guardar mi honor.
    En todo caso, soy yo el que te tengo que agradecer, ya que siempre enseñé que es preciso respetar al prójimo y no me había dado cuenta que uno también tiene que respetarse a sí mismo, sino, ¿cómo lo respetarán los demás?
    (Basado en un relato en "De generación en generación" de R. Abraham Twerski)

    http://serjudio.com/bereshit/jaiesara63.htm